1- Introducción
2- Desarrollo
3- Sorpresa
y desastre en Cancha Rayada
4- ¿Cómo
se reorganizó el Ejército Unido?
5- La
victoria de Maipú
6- La
victoria después de la victoria
7- Conclusiones
8- Bibliografía
El objetivo de este trabajo es realizar una investigación sobre la actuación del General Juan Gregorio de Las Heras y del Batallón de Infantería Número 11 durante la Batalla de Maipú, con la finalidad de que sea autorizado el uso del Escudo de Maypo a todos los integrantes de esta gloriosa e histórica unidad.
Con este trabajo me propongo demostrar que sin los singulares dotes de conductor táctico, sin las acentuadas cualidades militares y sin la iniciativa puestos de manifiesto por el General Las Heras al mando de su Batallón Número 11 de Infantería, la factibilidad de concretarse la victoria de Maipú, hubiera sido imposible.
El papel protagónico del General Las Heras y sus hombres no se limita al momento concreto de definir la Batalla de Maipú, sino que ya es trascendente en la preparación y luego de libradas las acciones principales del mencionado combate.
Para poder dar testimonio de lo expuesto en el párrafo anterior y fundamentar el uso del Escudo de Maypo por parte de los auténticos herederos de estas glorias, he dividido el trabajo en cuatro subcapítulos, donde se desarrollan los siguientes temas, todos íntimamente ligados a la victoria de Maipú:
- Sorpresa y desastre en Cancha Rayada.
- ¿Cómo se reorganizó el Ejército Unido?
- La victoria de Maipú.
- La victoria después de la victoria.
Por último y para alejar cualquier subjetividad que involuntariamente pudiera favorecer mi carácter de miembro de los "Leones Invencibles de Las Heras", he recurrido como investigador a fuentes de diversos autores, tratando así los temas desarrollados de la forma más objetiva posible.
3- Sorpresa y desastre en Cancha Rayada
Luego de que las fuerzas patriotas entraron en la ciudad Santiago de Chile, el 12 de febrero de 1818 se juró la independencia de la nación trasandina.
Mientras tanto, los realistas que habían reconcentrado sus fuerzas en el sur de Chile, fueron derrotados por Las Heras en "Curapaligüe" y "Gavilán". El grueso de las fuerzas realistas se situó en la plaza fuerte de "Talcahuano", bajo el mando del Coronel Ordóñez, formando un total de 5.000 hombres. Las Heras fue el encargado de atacar la plaza fuerte y después de ocupar la ciudad de Concepción, sitió "Talcahuano". Como el sitio se realizaba con lentitud, O’Higgins fue en ayuda de Las Heras, resolviendo tomar por asalto la plaza sitiada. En el asalto fueron rechazadas las fuerzas patriotas, lo que obligó a O’Higgins a levantar el sitio y a dirigirse hacia el norte para reunirse con San Martín y con las tropas de Las Heras.
Una vez que San Martín alcanzó con su ejército reunido una llanura característica de unos tres kilómetros cuadrados, denominada Cancha Rayada, por la gran cantidad de surcos y huellas dejados en el piso por el paso del ganado, impartió la orden de acampar, quedando separado del ejército realista tan solo por una distancia de media legua.
Alcanzado este punto el General San Martín situó sus fuerzas en dos líneas. La primera fue ocupada por los Batallones 1, 7 y 11 de Las Heras y el de Cazadores Chilenos, constituyendo la División Derecha. En la segunda línea, emplazó la División de la Izquierda formada por los Batallones Número 2 de Chile, Número 3 de Arauco y a los Cazadores de los Andes, junto con el Batallón de Artillería de Los Andes y el Regimiento de Granaderos a Caballo sobre el flanco izquierdo. El flanco derecho fue cubierto con los Cazadores a Caballo de Chile y el Batallón Número 8 y el resto de la Artillería, constituyendo la reserva.
Los efectivos realista que habían acampado en la ciudad de Talca no sobrepasaban los 4.600 contra unos 7.600 hombres del denominado Ejército Unido.
Al comprobar el General Osorio la considerable superioridad numérica de los patriotas y apreciando que su situación era muy desfavorable, reunió una junta de guerra donde se concluyó que un golpe de audacia, cuidadosamente planeado y enérgicamente ejecutado, llevando a cabo una sorpresa nocturna al campamento de San Martín, podría dar vuelta de una vez la situación, por lo que se resolvió la realización para esa misma noche.
Un espía destacado por San Martín en Talca, informó de lo que pasaba al cuartel general patriota y el Libertador ordenó un inmediato cambio de posiciones para que el ataque de Osorio cayera en el vacío.
Debido a las características del terreno, no alcanzó el tiempo para finalizar la maniobra y solo la División Derecha, de la que formaba parte el Batallón Número 11 logró ocupar la nueva posición, y dentro de esta División, Las Heras adelantó una de sus compañías al mando del Capitán Deheza, asegurando el flanco izquierdo.
Apenas alejados un par de kilómetros de Talca, los realistas chocaron con la compañía de Deheza, abriéndose un vivo fuego de fusilería.
El ejército patriota no había logrado cambiar de posición y estaba siendo sorprendido en plena ejecución del movimiento.
Siendo la columna de la que formaba parte Las Heras, la única emplazada en la nueva posición, ante la crítica situación y valiéndose de su propia iniciativa, el Jefe del Batallón Número 11 ordenó abrir tres descargas de fusilería que tumbaron a más de 300 realistas.
Ordóñez reorganizó rápidamente sus fuerzas y las lanzó al ataque sorprendiendo a la División Izquierda en pleno cambio de posición y produciendo el pánico consiguiente.
San Martín creyó que todo se había perdido, ignorando que Las Heras mantenía la División Derecha intacta gracias al cambio de posición logrado y al fuego abierto por sus hombres.
Hacia las once de la noche comenzó a decaer la lucha, pero Las Heras con su División acéfala por falta del comandante, del que no tenían ninguna noticia, estaba en la mayor de las incertidumbres.
Con un sentido exacto de la crítica situación en que se hallaba, Las Heras tomó el mando de las tropas que tenía consigo y preparó la retirada tratando de burlar a los realistas.
Sin protección de la artillería ni caballería, Las Heras formó todas sus unidades en columna y aprovechando el caos reinante en las filas españolas, desprendió la División de la meseta que ocupaba e inició la marcha en el mayor silencio pasando entre varias unidades realistas sin ser detectado.
Una vez pasado el peligro, Las Heras pasó revista a sus tropas, comprobando que se habían salvado del desastre y del desbande 3.500 hombres. Inmediatamente despachó un oficial en búsqueda de San Martín para informarle que disponía de la División íntegra e intacta y pedirle órdenes.
Gracias a la iniciativa de Las Heras se redujo considerablemente la magnitud del desastre de Cancha Rayada y gracias también a su correcta apreciación táctica, acompañada de su rápida resolución, el Ejército Unido continuaba en pie y la independencia americana no se transformaba en un sueño imposible de alcanzar.
4- ¿Cómo se reorganizó el Ejército Unido?
El Capitán Viel, joven oficial francés agregado al Regimiento de Granaderos a Caballo, que había sido destacado por Las Heras la noche anterior, tomó contacto con el General San Martín y díjole en mal español que Las Heras había salvado el ala derecha de todo el Ejército Unido. San Martín apenas podía creerle y al enterarse de que aún disponía de una División entera, apresuró su viaje a Santiago de Chile para preparar cuanto antes la revancha. Previamente se reunió con Las Heras en San Fernando, donde se enteró de lo acontecido y le ordenó a este último que se hiciera cargo de todas las fuerzas y las condujera a la capital chilena evitando comprometerse en acciones contra el enemigo.
El 28 de febrero las tropas patriotas que marchaban a órdenes del Segundo Comandante en Jefe, General González Balcarce, avistaron la ciudad de Santiago.
Un edecán de San Martín salió al encuentro para transmitirle a González Balcarce la orden de hacer alto un cuarto de legua antes de la capital, donde se les rendiría los honores correspondientes. González Balcarce, en un gesto de delicadeza, volvió a entregar el mando a Las Heras por entender que toda la gloria de la jornada correspondía a este heroico jefe. Pocas horas más tarde la columna entraba en el campamento patriota y Las Heras era saludado por las aclamaciones de la población y los salves de la artillería.
Con estos 4.000 hombres que reunió San Martín sobre la base de la División salvada por Las Heras, estableció su cuartel general en las afueras de Santiago y al cabo de diez días del desastre, el Libertador se sintió fuerte como para volver a buscar al enemigo, hecho este de por sí asombroso.
Los esfuerzos de O’Higgins y del agitador Manuel Rodríguez hicieron que los efectivos se incrementaran a 4.500 hombres, según el propio Las Heras, contándose con veintiún piezas de artillería.
El Ejército Unido, que hacía apenas diez días había sido derrotado y dispersado en Cancha Rayada, se hallaba ya reorganizado y con el espíritu necesario para entrar nuevamente en acción contra el enemigo realista que no había sabido explotar.
En estos días de trabajo se destacó el Padre Luis Beltrán, que con su ingenio inagotable volvió a consagrarse en su trabajo con la maestranza y el armamento. A esto contribuyó el genio previsor de Las Heras, que logró recuperar gran cantidad de munición que fue distribuida y cargada en la espalda de los soldados de la División salvada luego del desastre y transportada hacia Santiago.
Las Heras, con el grado de Coronel, continuaba al mando del Batallón de Infantería Número 11, siendo su segundo jefe el Sargento Mayor Francisco Borges. Las Heras dejaría el comando de su cuerpo para pasar a mandar una División durante las operaciones que seguirían a continuación.
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