Enviado por Pedro Gutiérrez Leal
Indice
1.
Introducción
2.
Aspectos Básicos del Estudio de la Andragogía y de
los Adultos de Edad
Avanzada
3. Algunos Cambios Físicos y Mentales en
los Adultos de Edad
Avanzada
4. Principales Aspectos de los Adultos de Edad
Avanzada que favorecen su Proceso de
Aprendizaje
5. Lineamientos Sugeridos para la Praxis
Andragógica con Adultos de Edad
Avanzada
6. Conclusiones y
recomendaciones
7. Bibliografía
Es casi seguro que ningún otro hecho puede influir en forma tan determinante en el ser humano como tener la posibilidad de retrasar o detener el proceso de envejecimiento.
La hipótesis contenida en la afirmación precedente, permite inferir la trascendencia que, desde tiempos pretéritos hasta nuestra era, ha adquirido el problema de la edad avanzada o vejez, no sólo en el ámbito del ciudadano común, sino también en áreas específicas del quehacer científico.
En la actualidad, el concepto de vejez está siendo sometido a un proceso de profunda revisión y exhaustivo análisis ya que el significado que por mucho tiempo ha prevalecido, resulta cada vez más ambiguo. Esta situación ha determinado el surgimiento de un buen número de conceptos, definiciones e interpretaciones en torno a este apasionante tema.
Esto queda evidenciado por las distintas y muchas veces controversiales posiciones de los autores en torno a dicho fenómeno, las cuales, por lo general están matizadas por las características propias de las disciplinas que profesan.
Así, en algunas especialidades médicas consideran que el envejecimiento en los seres humanos consiste en un conjunto de transformaciones que ocurren en el organismo de manera tal que modifican el estado de salud, incapacitan y limitan las facultades físicas y psíquicas de la persona. Según este criterio, el fenómeno del envejecimiento es una transformación degenerativa que se verifica a lo largo del tiempo de vida del ser humano.
Desde la óptica de las Ciencias Sociales, los profesionales de este campo del conocimiento afirman que el envejecimiento es el resultado de los cambios experimentados por el hombre a través de las edades en lo que respecta a las actitudes, capacidad biológica y las influencias del tiempo y el ambiente.
Considerando la posición adoptada por los científicos sociales, es evidente que, para ellos, el envejecimiento es un proceso largo y complejo de cambios actitudinales que se originan en la relación del hombre con su entorno social y cultural, con lo cual se quiere dar a entender que envejecer implica una modificación significativa del individuo humano con respecto a su hábitat.
En otro orden de ideas, se tiene a una parte considerable de psicólogos que sostienen como criterio que la vejez es un concepto indefinido que suele atribuirse a toda persona que se encuentre en el último lapso de su vida, argumentando que los seres humanos transitan por cuatro (4) etapas fundamentales: infancia, adolescencia, edad adulta y vejez.
La posición esgrimida por los profesionales de la Psicología, es contraria a lo que cree mucha gente corriente, pero bien informada, cuando aseguran que la vejez no está necesariamente relacionada con la edad del individuo y que son muchos otros factores tales como: sentirse inútil, pérdida de la ilusión por la vida, deterioro físico y mental y las presiones y limitaciones a las que están sometidas las personas por algunos estamentos sociales, los que determinan el inicio de esa, hasta ahora, inevitable etapa de la vida.
La pequeña muestra anterior indica que el concepto de vejez aún no está definido claramente ni para la gente común ni para los hombres de ciencia y profesionales que indagan en ese campo; es decir, puede afirmarse que, no existe una edad determinada en la que con mucha frecuencia ocurran hechos concretos y significativos que hagan al ser humano ingresar a la categoría de adulto viejo.
Aunque todo ser humano experimenta cambios, físicos y mentales, a medida que en él se desarrolla el fenómeno del envejecimiento, el cual se inicia, según algunos autores, a temprana edad y culmina con la muerte, no ocurre lo mismo con la educación ya que está plenamente demostrada la hipótesis con la cual se afirma que en el ser humano se conserva casi intacta, y de manera permanente, la facultad de adquirir nuevos conocimientos; es decir, el hombre puede aprender en cualquier etapa de su vida.
La proposición anterior permite sustentar el presente estudio con el que se intenta proponer un conjunto de lineamientos con los cuales sea posible precisar, entre otros aspectos, las características deseables para facilitar el aprendizaje en adultos de edad avanzada, cuyo contenido puede ser de utilidad para los participantes de la Maestría en Educación a Distancia de la U.N.A. y de todo aquel que se interese en el estudio de la Andragogía.
2. Aspectos Básicos del Estudio de la Andragogía y de los Adultos de Edad Avanzada
(1) Adulto
(Visor,1999).
Es mayor de edad quien haya cumplido dieciocho (18) años. El mayor de edad es capaz para todos los actos de la vida civil, con las excepciones establecidas por disposiciones especiales.
De lo anterior se infiere que quien tenga dieciocho (18) o más años de edad es, para efectos legales, una persona adulta.
La educación de adultos está destinada a las personas mayores de quince (15) años......
El contenido del mencionado artículo da a entender que para efectos educacionales, los estudiantes de dieciséis (16) o más años de edad, son personas adultas.
Etimológicamente la palabra adulto, de la voz latina adultus, significa crecer. El crecimiento de la especie humana a diferencia de las demás, se manifiesta de manera ininterrumpida y permanente desde el punto de vista psico-social y no biológico, que finaliza en un momento dado al alcanzar el máximo desarrollo de su fisiología y morfología orgánica. Se la podría definir como la plenitud vital al que arriban los seres vivos en un momento dado de su existencia, siendo variable según las especies biológicas. En muchas, este estado aparece temprano y, en otras, más tarde. El período de crecimiento y desarrollo se prolonga considerablemente en la especie humana y, a diferencia de las demás, se desenvuelven en etapas sucesivas, en forma prelativa hasta alcanzar progresivamente la adultez.
Por lo general los autores que se dedican a estudiar Andragogía aceptan como características del adulto, entre otras, las siguientes: Persona capaz de: procrear, de asumir con entereza responsabilidades en torno a ciertos asuntos inherentes a la vida social y de tomar decisiones con plena libertad.
Todo lo expresado permite afirmar que, hasta el presente, no ha existido acuerdo entre lo investigadores cuando han tenido que definir al adulto y asignarles las edades correspondientes a sus diferentes etapas vitales. Para efectos del presente trabajo, se considera adulto a todo individuo de dieciocho (18) o más años de edad, independientemente del lapso de vida en el que se encuentre.
(2) Andragogía
Aunque la definición anterior está referida al adulto sin especificar límites de edad, con frecuencia se suele admitir que la Acción Andragógica abarca el lapso de vida del individuo desde los dieciocho (18) años hasta el último momento de su edad más tardía. En lo sucesivo, en este escrito, se considerará como Adulto Participante a toda persona que, en situación de aprendizaje, tenga cualquier edad comprendida en el lapso de vida mencionado.
(3) Praxis Andragógica
El autor de este trabajo, la define como:
La Andragogía proporciona la oportunidad para que el adulto que decide aprender, participe activamente en su propio aprendizaje e intervenga en la planificación, programación, realización y evaluación de las actividades educativas en condiciones de igualdad con sus compañeros, participantes y con el facilitador; lo anterior, conjuntamente con un ambiente de aprendizaje adecuado, determinan lo que podría llamarse una buena praxis andragógica.
(4) Horizontalidad
(5) Participación
Los principios de horizontalidad y participación son los fundamentos de mayor relevancia de la praxis andragógica.
La horizontalidad se fundamenta en el hecho de que tanto el facilitador como el participante poseen, entre otros aspectos, adultez y experiencia, factores tales que al interactuar con criterio andragógico contribuyen a propiciar acciones relevantes para un aprendizaje efectivo.
La participación permite asegurar que cuando el grupo de participantes, debidamente motivado, emprende una actividad, ésta resulta más fácil si en la misma intervienen activamente todos sus miembros. Al finalizarla queda la satisfacción de que el éxito y los beneficios logrados constituyen el producto de un trabajo en equipo.
(6) Envejecimiento
(7) ¿Qué es un viejo?
La mejor respuesta a esta pregunta se encuentra en el libro Creatividad en la Tercera Edad (1998):
Actualmente existe una fuerte tendencia a devaluar la vejez, lo cual ha determinado el surgimiento y uso frecuente de varios eufemismos para referirse a ella sin nombrarla tales como: la tercera edad, los viejitos, la edad de la fruición, los años dorados, el otoño, los abuelos.
En este documento escrito se utilizan, preferentemente, las expresiones: Adultos de la tercera Edad o Adultos de Edad Avanzada.
(8) Personas de Edad Avanzada
(9) Tasas de Mortalidad
3. Algunos Cambios Físicos y Mentales en los Adultos de Edad Avanzada
(1) Visión
(2) Audición
Existen varias soluciones efectivas a los problemas de audición que presentan muchos adultos de la tercera edad lo cual facilita el proceso orientación-aprendizaje de este importante sector social.
(3) Fortaleza
(4) Esqueleto y Músculos
(5) Sistema Nervioso
(6) Memoria
Si las enfermedades mentales se tratan a tiempo y adecuadamente, es muy probable una mejoría significativa de los pacientes.
4. Principales Aspectos de los Adultos de Edad Avanzada que favorecen su Proceso de Aprendizaje
5. Lineamientos Sugeridos para la Praxis Andragógica con Adultos de Edad Avanzada
l En la praxis andragógica, el facilitador deja de ser la figura central del proceso de aprendizaje; a tal efecto, destierra la jerarquía lineal y rígida a la que el estudiante está acostumbrado para pasar a desempeñar un nivel compartido con el adulto de edad avanzada en situación de aprendizaje, interacción que debe caracterizarse por ser motivante, intercambiable y dinámica.
l El facilitador del aprendizaje de adultos de la tercera edad, debe saber que las investigaciones científicas más recientes han determinado que las personas pueden retener cerca del 98% de sus capacidades mentales hasta los 80 años siempre y cuando en ellas no existan deterioros físicos. Los estudios también demuestran que los apoyos y estímulos pueden impulsar el desarrollo continuado en los adultos de edad avanzada.
l El andragogo que labora con adultos de edad avanzada, debe tener presente que en la vejez existe una diversidad muy marcada en lo que respecta a los diferentes aspectos de su comportamiento (curiosidad, cortesía, memoria, atención, timidez, espontaneidad y extraversión). Esto permite afirmar que a medida que envejecen, los seres humanos son muy diferentes entre sí. Existen infinidad de personas que mantienen sus capacidades funcionales, su vigor físico y sus capacidades intelectuales hasta edades muy avanzadas de su vida en contraposición a muchas otras que se recluyen en sus casas y presentan enfermedades severas, como la demencia y el mal de Parkinson.
l Ayude al participante a utilizar su memoria con mayor provecho. Por ejemplo: presente información útil para el aprendizaje haciendo uso de medios diferentes: escrito, hablado, radioeléctrico, televisivo y electrónico, entre otros. Tenga mucha paciencia e infórmese adecuadamente con relación a los lapsos de memorización de las personas de edad avanzada.
l Amplíe su dossier de conocimientos en función de la experiencia de la persona de edad avanzada especialmente en lo que se refiere a lo aprendido durante su vida, su sabiduría, sus vivencias y su vasto caudal de recuerdos. Todo esto ayuda a mejorar la praxis andragógica correspondiente.
l El facilitador del aprendizaje, además de ser experto en su área, debe tener sólidas competencias para acercarse, comunicarse, aproximarse, llegar y contactar a su complejo auditorio a fin de cautivarlo, entusiasmarlo y estimularlo para que sea capaz de procesar y perfeccionar lo que se le transmite, en aprendizaje real, pertinente, efectivo y de utilidad inmediata, para que mejore métodos, aptitudes, destrezas, actividades, tareas, hábitos, habilidades y competencias.
l El andragogo es mejor facilitador del aprendizaje, cuando planifica y ejecuta actividades interesantes, pertinentes y oportunas que garanticen al adulto que aprende sentirse atendido integralmente y que pueda percibir claramente que su participación en las diferentes tareas está en función de intereses, necesidades y deseos tanto de su persona como las del resto de grupo que lo acompaña.
l El facilitador debe garantizar un ambiente acogedor, humanizado y estimulante; para éllo, se ocupará de organizar físicamente el lugar donde se realizarán las actividades de aprendizaje para que resulte atractivo, motivante, inspirador, agradable, con espacio suficiente para que los participantes interactúen, tengan libertad de ubicación y puedan desplazarse cuando lo deseen. Además de lo mencionado, son necesarias condiciones adecuadas de iluminación, ventilación y ubicación alejada de ruidos molestos.
l El facilitador del aprendizaje en el adulto de la tercera edad debe proporcionar soluciones a situaciones que puedan conducir al grupo:
l La experiencia acumulada por el adulto le permite a éste construir las formas con las cuales se enfrentará a la nueva experiencia; para éllo, primero selecciona la información y luego procede a determinar conceptos, aplicaciones, significados, valores, aptitudes, estrategias y destrezas que sean las más adecuadas a sus intereses inmediatos. El facilitador debe saber esto para lograr un aprendizaje eficiente y productivo.
l Algunas veces la experiencia pasada del adulto puede presentarle problemas al tratar de relacionarla con el nuevo aprendizaje. Muchos no perciben las conexiones entre las experiencias pasadas y las situaciones actuales; para ellos, sólo muy pocos aspectos del pasado son relevantes. En estos casos, el adulto aprendiz necesitará que el facilitador haga uso de medios audiovisuales, comparaciones, experiencias pertinentes, analogías y simulaciones, para que el aprendizaje pasado pueda tener mayor importancia en su quehacer educacional.
l El andragogo que labora con adultos de la tercera edad, debe crear conjuntamente con sus participantes en el proceso de aprendizaje, experiencias que permitan solidificar e incrementar la sinergia, la cooperación, el apoyo mutuo, el interés en lo que se hace, el trabajo en grupo y la innovación como metas importantes para el logro de una sana y efectiva competitividad.
l El andragogo de adultos de edad avanzada debe tener muy claro el hecho de que, aunque existen algunos aspectos comunes en la experiencia humana, cada persona es un ser individual, y que la individualidad aparece más acentuada en los años más tardíos de la vida.
6. Conclusiones y recomendaciones
ADAM, Félix. (1971). Metodología Andragógica. Anea Fidea. Caracas, Venezuela.
ALCALÁ, Adolfo. (1999). Andragogía. Libro Guía de Estudio. Postgrado U.N.A. Caracas, Venezuela.
ALCALÁ, Adolfo. (1999). ¿Es la Andragogía una Ciencia?. Ponencia. Postgrado U.N.A. Caracas, Venezuela.
ARGÜELLO R., Rosendo. (1992). El Rejuvenecimiento Humano. Ediciones Cedel. (6ta. Edición). Barcelona, España.
CABELLO MARTÍNEZ, María J. (1997). Didáctica y Educación de Personas Adultas. Ediciones Aljibe. Málaga, España.
COMFORT, Alex. (1992). La Edad Dorada. Ediciones Grijalbo. (1ra, Edición Venezolana).Caracas, Venezuela.
DAHLKE, Rudiger. (1999). Las Etapas Críticas de la Vida. Plaza y Janés Editores. Barcelona, España.
DEEPAK, Chopra. (1999). Cuerpos Sin Edad, Mentes Sin Tiempo. Biblioteca de Bolsillo. (1ra. Edición). Ediciones B. Argentina, S.A. Impreso en España.
FERNÁNDEZ BALLESTEROS, Rocío; Moya Fresneda, Rosa y otros. (1999). Qué es la Psicología de la Vejez. Editorial Biblioteca Nueva. (1ra. Edición). Madrid, España.
FREIRE, Paulo. (1993). Una Pedagogía Para el Adulto. Espacio Editorial. Buenos Aires, Argentina.
GARCÍA CARRASCO, Joaquín. (1997). Educación de Adultos. Editorial Ariel. Barcelona, España.
INSTIA. (1989). Bases Teóricas de la Andragogía. Caracas, Venezuela.
MONCLÚS, Antonio. (1997). Educación de Adultos: Cuestiones de Planificación y Didáctica. Fondo de Cultura Económica. México.
PAPALIA, Diane E. Y Wendkos Olds, Sally. (1997). Desarrollo Humano. McGraw-Hill. (6ta. Edición). México.
RAPOPORT, Rhona y Rapoport, Robert. (1980). Enriquezca su Vida. Harla, S.A. de C.V. (Edición en Español). México.
RODRÍGUEZ ESTRADA, Mauro; DAVID Corona, G. y GOÑI, Laura. (1998). Creatividad en la Tercera Edad. Panorama Editorial, S.A. de C.V. México.
STEVEN N., Austrad. (1998). Por Qué Envejecemos. Paidós Contextos. (1ra. Edición). Barcelona, España.
TORRES PERDOMO, María; Fermín González, Ivonne; Piñero R., María y Arroyo G., Carlos. (1994). La Praxis Andragógica. U.L.A. Mérida, Venezuela.
VISOR. (1999). Diccionario Enciclopédico. Enciclopedias Audiovisuales S.A. Edición Especial para Latinoamérica. Argentina.
Resumen
Actualmente, científicos, ingenieros, médicos, psicólogos, economistas, políticos, sociólogos, trabajadores sociales, entidades bancarias, compañías de seguros y medios de comunicación de masas, entre otros sectores de la sociedad, están muy interesados en el estudio del fenómeno de la vejez. Este significativo interés, cada vez mayor a nivel planetario, probablemente surge como una de las posibles respuestas a las múltiples consecuencias, de diversa índole, que origina la creciente problemática del envejecimiento de la población mundial. La educación, dentro de su ámbito de acción, no ha sido insensible ante la situación planteada y es por ello que muchos facilitadores, a través de actividades y estrategias propias de la Andragogía, han venido administrando, desde hace varias décadas, el proceso orientación-aprendizaje al adulto en cualquier etapa de su vida. El objetivo de este artículo es presentar un conjunto de lineamientos, fundamentados en teorías, revisión bibliográfica pertinente y experiencias personales del Autor, que permitan caracterizar la praxis andragógica en personas de edad avanzada, las cuales, para efectos de este estudio, son aquellos adultos en situación de aprendizaje cuyas edades oscilan entre sesenta (60) y ochenta (80) años.
Autor:
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