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Son marsupiales nómadas que sólo permanecen en el mismo lugar durante periodos variables de tiempo en función de la especie y distribución geográfica, mostrando entonces signos de comportamiento territorial agresivo, defendiéndolo violentamente de otros congéneres. A pesar de la agresividad y el aspecto feroz que caracteriza a las especies de este género, con una boca capaz de abrirse más de 80º y bien armada de afilados dientes, cuando se sienten amenazados, al igual que otros didélfidos, en ocasiones se fingen muertos en un estado catatónico en el que, tendiéndose lateralmente y dejando completamente flácida la musculatura,
Algunas de las especies del género, como ocurre con
D. marsupialis son descritas como
portadoras de Trypanosoma cruzi,
agente causal de la enfermedad de
Chagas, asociándose también a estos
marsupiales la chinche de sangre
(Triatomia dimidata) que
es el vector principal del protozoo.
Por ello la gran importancia de realizar y exponer estos estudios
que investigadores con anterioridad realizaron con el fin de
exponer la variedad de infección que puede ocurrir en
estos animales,
también ver resaltada la importancia que tiene a nivel
ecológico y la cantidad de animales que están
infectados por cada área estudiada.
La enfermedad de Chagas o Tripanosomiasis Americana fue descubierta en 1909 por el Dr. Carlos Chagas en Brasil, y es endémica en la mayoría de los países latinoamericanos.
En Honduras, la enfermedad constituye un problema de salud pública estimándose en 300,000 las personas infectadas por Trypanosoma cruzi, agente etiológico de la enfermedad, calculándose además una prevalencia de 6% en la población general. Aunque originalmente la tripanosomiasis americana fue una enzootia, en la actualidad no solo existen ciclos silvestres de transmisión, sino también ciclos peridomésticos y domésticos con características propias según cada lugar. En el ambiente silvestre y peridoméstico, las zarigüeyas del género Didelphis (D. virginiana, D. marsupialis y D. albiventris) presentan importantes prevalencias de infección por T. cruzi y son consideradas como los hospedadores de mantenimiento del parásito. La distribución geográfica de este género es muy amplia, desde el nordeste de Canadá hasta el norte de la Patagonia, y se han encontrado ejemplares infectados por T. Cruzi en todos los países estudiados. Su susceptibilidad a la infección es muy alta, tienen parasitemia persistente y presentan gran capacidad para infectar vectores triatominos. Las zarigüeyas son animales omnívoros, de hábitos nocturnos y merodeadores, que suelen acercarse a las viviendas en busca de alimento. Pueden así adquirir la infección al ingerir triatominos o transmitirla al servir como fuente de sangre para estos, constituyéndose en un nexo entre los ciclos silvestre y doméstico. En varios países se reconoce la existencia de la zarigüeya incluyendo a Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia. Debía a que varios investigadores recorrieron lugares donde existía prevalencia del animal encontrando mayor diversidad en la ciudad de Argentina buscando investigar la prevalencia de la infección por T. cruzi en poblaciones naturales de D. albiventris de una zona endémica de la enfermedad de Chagas en Argentina, tomando en consideración la edad de las zarigüeyas y las estaciones del año.
Esta investigación la realizaron en el bosque que rodea a las localidades rurales de Amamá y Trinidad, distantes 9 km entre sí y situadas en el Departamento de Moreno, Provincia de Santiago del Estero, teniendo en cuenta su altura, la humedad, el clima sanitario, la temperatura y otros factores que inciden en cada zona a la cual se le realizo el muestreo.
Las capturas de la zarigüeya se llevaron a cabo en los años de 1988 y 1991 por medio de trampas de tipo nacional, También se usaron trampas tipo cepo y capturas por extracción manual de los refugios. Después de la captura de los animales fueron observados y analizados parasitológicamente en laboratorios especializados por medio de sedantes administrados por los investigadores teniendo en cuenta que no fueran lactantes. Es importante resaltar que de las investigaciones realizadas en los laboratorios fue donde se puedo concluir por medio de estadísticas la portación de la infección.
Las variaciones estacionales de la prevalencia de la infección por T. cruzi en las poblaciones estudiadas, se analizaron con una prueba de proporciones múltiples, y su incremento con la edad de los animales mediante un análisis de gradiente de proporciones para muestras ordenadas cuantitativamente.
Prevalencias estacionales de infección por Trypanosoma cruzi en la zarigüeya
Didelphis albiventris. Santiago del Estero, Argentina, 1988-1991
Número de D. albiventris infectados/examinados (porcentaje)
Año del estudio Verano Otoño Invierno Primavera Total
1988 2/12 10/48 3/14 5/15 20/89
(17%) (21%) (21%) (33%) 22%)
1989 - 13/39 - 3/6 16/45
(33%) (50%) (36%)
1990 3/24 22/58 37/84 25/37 87/203
(13%) (38%) (44%) (68%) (43%)
1991 2/14 13/41 - 9/17 24/72
(14%) (32%) (53%) (33%)
Promedio 7/50 58/186 40/98 42/75 147/409
estacional (14%) (31%) (41%) (56%) (36%)



Las prevalencias de infección analizadas por edades en cada año se muestran en la figura 3. Además se incluyen las prevalencias totales para cada edad, calculadas como el total de individuos infectados, dividido por el total de individuos examinados, en el conjunto de los cuatro años de muestreo. El ajuste de estas prevalencias en función de la edad no difiere de un modelo lineal (P < 0,05). Por otra parte, las prevalencias aumentaron de forma significativa con la edad (P < 0,05), desde un promedio de 5,7% en los individuos más jóvenes (edad I) hasta 70,8% en los más viejos (edades VI- VII). La edad III fue la que mostró prevalencias más heterogéneas en los distintos años analizados.
Al separar los resultados por grupo de destete, las prevalencias estacionales de los individuos G1, destetados en verano, superaron en todos los casos a las de los individuos G2, destetados en otoño (Sin embargo, cuando se analizaron las prevalencias de cada grupo en función de la edad (figura 5), los individuos de edad I y II del grupo G2 presentaron mayores prevalencias que los de la misma edad del grupo G1.
En su habitad nocturno
Todas las especies son omnívoras, aprovechando prácticamente cualquier tipo de material comestible que encuentran en su constante deambular nocturno.
Su comportamiento
Pese a la actitud amenazante que aquí vemos, no puede considerarse a la zarigüeya como un animal combativo, ya que reacciona ante el peligro con la huída o fingiéndose muerta.
Como animal arbustivo
Este animal de existencia arborícola, posee una notable agilidad para moverse en el ramaje de los árboles se transforma en torpeza y lentitud en el suelo; y, por ende, este habitante de los bosques americanos rara vez abandona el medio arbóreo.
Sus crías
Tras un período de gestación de unas dos semanas, la hembra del opossum o zarigüeya da a luz un número variable de crías, que nacen en estado embrionario. La vitalidad de la especie demuestra que la reproducción marsupial resulta con cierta frecuencia tan eficaz como la placentaria.
Rol ecológico
Estas especies son empleadas frecuentemente como animales de laboratorio.
La zarigüeya es un marsupial en peligro de extinción por que ha sido perseguido por ser objeto de estudio de dichas enfermedades.
En este articulo no solo podemos darnos cuenta que existe una gran cantidad de zarigüeyas infectadas desde las crías si no también ver reflejado que son animales que por convivir en un ambiente salvaje pueden adquirir esta enfermedad, pero no solo por esta razón deben verse en vía de extinción, si no por el contrario realizar estudios donde se vea reflejada la gran importancia biológica para el ser humano, como se ve reflejado en el estudio de un equipo internacional de investigadores que han logrado secuenciar por primera vez el genoma de un marsupial. Se trata de la zarigüeya gris de cola corta, un pequeño mamífero que, según han descubierto estos expertos, tiene entre 18.000 y 20.000 genes, 10.000 menos que los humanos.
Esta es una gran importancia a la hora de preservar una zarigüeya.
Autor:
Nicolás J. Schweigmann
Silvia Pietrokovsky
Victoria Bottazzi
Osvaldo Conti
Marcos A. Bujas
Cristina Wisnivesky-Colli
Enviado por:
Lily Del Pilar Vesga Montero
Aceptado para publicación, tras revisión, el 30 de junio de 1999.
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