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La misma se expresa en símbolos, ya que es un esquema de mecanismos de control extragenéticos. Esta antropología considera al hombre como el animal que más depende de los símbolos que el mismo ha creado.
Geertz afirma que el hombre es un "animal inconcluso" que se termina de crear por la acción de la cultura, más específicamente una forma particular de ella. El hombre carece de un "instinto natural", es decir, no posee mecanismos de control genéticos suficientes, que ordenen su accionar hacia la satisfacción de las necesidades.
Los demás animales tienen un instinto que regula su comportamiento en cuanto a pautas de alimentación, agrupamiento social, preservación de la especie; es decir, lo que deben hacer para satisfacer necesidades vitales. En cambio, los hombres tienen una problemática existencial inherente a ellos mismos, vienen al mundo sin un esquema predefinido en su constitución genética que les permita tener un marco para la acción y a la vez la posibilidad de crear conocimiento. Por eso, se crea a sí mismo a medida que adquiere los símbolos significativos.
La cultura acciona en el hombre, no solo posibilitando que su vida transcurra en un cierto orden, sino también condicionando su hacer. Las facultades que el hombre adquiere a partir de los símbolos son reducidas según lo que su cultura puede brindar.
En "Baraka", la religión y el arte son ejes para mostrar esta perspectiva; la selección de imágenes y de música muestra cómo las manifestaciones humanas van adoptando diferentes formas de acuerdo a la cultura. La manera de presentar al hombre que tiene el director está de acuerdo con lo planteado por Geertz, porque pone el acento en las particularidades de cada cultura. Las escenas en distintos lugares del mundo y los sonidos variados, ilustran o reflejan de alguna manera la teoría de que no hay principios universales que puedan definir una naturaleza humana. La característica común y constante en la humanidad es que vivimos en una cultura específica.
Enmarcándonos en la idea de hombre de la Ilustración, podemos citar la célebre frase "el hombre es un animal racional". Aquí, la característica esencial que distingue al hombre es la capacidad de razonamiento. No es de extrañar que la Ilustración haya sido una época en la que se absolutizó la razón. Esta visión del mundo pone al hombre en el centro de su universo. Y a partir de ello, surge la idea de que es posible explicarlo todo por medio de la razón. En nuestra opinión, una concepción como esta da lugar a que se pretenda justificar, utilizando demostraciones lógicas, ideas horrorosas como la del nazismo. Esta ideología tiene como fundamento una concepción de hombre ontológica: establece que existe una esencia humana cuyas características se encuentran en un estado más puro en los arios de pueblos nórdicos y germánicos. Esto llevó a proclamar la superioridad de estos grupos, con lo cual justificaron el exterminio de los que estaban "desviados" de esta esencia. En la película observamos duras imágenes sobre el Holocausto. El hombre provocando muerte al hombre.
La concepción del hombre de la Ilustración es criticada por Geertz. En realidad, la racionalidad del hombre es algo específico que se puede alcanzar mediante la cultura. No hay un solo tipo de pensamiento humano, la "racionalidad" de la Ilustración es la forma particular que adoptó la cultura en esa sociedad, en un momento histórico determinado. "Baraka" muestra la diversidad del accionar del hombre; se puede apreciar que es capaz de cometer aberraciones semejantes al Holocausto, pero también de crear belleza y obras magníficas.
IIClifford Geertz considera la religión como:
"...Un sistema de símbolos que obra para (...) establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres (...) formulando concepciones de un orden general de existencia (...) y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad que (...) los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único..." (4)
La religión se le presenta al hombre como una fuente de interpretaciones del mundo y patrones de acción. El hombre necesita de ella, porque es un ser que no tolera el caos, es decir, aquel punto en el que sus símbolos ya no permiten explicar un mundo inhóspito que lo angustia. En primer lugar, cuando el hombre llega a un punto límite de su capacidad analítica, comienza a sentir que vive en un mundo absurdo. La religión le provee sentidos a ese mundo, con tal efectividad que logra calmar el desasosiego. El otro punto es el límite de la fuerza de resistencia del hombre, que se ve doblegada al padecer los sufrimientos que no parecen tener una razón lógica, y que son difíciles de enfrentar. Por último, está el problema del mal y la injusticia. El hombre observa que hay una discrepancia entre su sistema ético y lo que realmente sucede, lo que puede hacerlo llegar al límite de su visión moral. Este punto se asocia directamente al anterior. Cuando el padecimiento es demasiado insoportable, se comienza a pensar que es inmerecido, por lo tanto, una situación injusta.
La religión afirma lo inexorable del sufrimiento, pero a la vez, le da un sentido, que hace que el hombre lo pueda soportar. Cuando estas penurias del hombre adquieren un significado, se pasa al plano del simbolismo religioso donde se niega cualquiera de estas irracionalidades del mundo cotidiano.
El hombre busca la trascendencia cuando se acerca a los puntos límite de su capacidad. Una vez que el hombre llega a esos puntos, se encuentra en un momento de religiosidad porque asigna nuevos significados a lo que ya conocía y éstos son de carácter religioso. Si bien todos los hombres atraviesan estos momentos, algunos lo canalizan en la religión como institución social.
En "Baraka", se puede ver como en una zona rural de la India, un grupo de personas muy pobres busca alimento en un vertedero de basura a cielo abierto. Alrededor de la gente hay vacas. Para los hindúes este animal es un símbolo sagrado, porque de él se obtienen los cinco ingredientes, llamados pancha-gavya, de una preparación sagrada que sirve de ofrenda a las imágenes de culto: leche, manteca, yogur, orina y estiércol. Se ve claramente lo que Geertz afirma: cómo la religión imprime una dirección particular a todos los aspectos de la vida de los creyentes y condiciona su hacer. A pesar de no tener comida en buen estado, no matarían una vaca para servirse de ella como alimento. Para los hindúes, los animales no son criaturas inferiores al hombre, porque también poseen almas. La religión crea concepciones del mundo lo suficientemente poderosas para gravitar en todas las experiencias simbólicas del fiel, en cualquier acto cultural, en este caso, la apropiación de alimento.
Según Geertz, mediante el rito se genera una convicción de que las concepciones sobre el orden cósmico que sostiene una religión, son verdaderas. Esto se produce porque los ritos provocan ciertos estados anímicos y motivaciones muy fuertes que luego se extienden a la vida cotidiana y al sentido común. Durante la realización de rito, el fiel puede ver como ese modelo de orden se materializa, lo está viviendo como una realidad. Se acepta esa realidad porque se presenta con autoridad suficiente, se impone a lo cotidiano porque le da un sentido que lo completa.
Hacia el final de la película "Baraka", se muestran diversos rituales, de culturas de todas partes del mundo. En una escena aparece una multitud de musulmanes en su peregrinación hacia la Kaaba. En árabe significa "el cubo", y es el lugar sagrado más importante del Islam. Se encuentra en la ciudad de la Meca, en Arabia Saudita. Allí viajan miles de fieles cada año para rezar. En la película se puede observar como la multitud camina en torno al edificio principal. Están vestidos con un hijab blanco, la túnica tradicional del Islam, y rezan en posición de genuflexión, siempre mirando hacia el templo sagrado. Para los musulmanes, es un ritual muy importante, que debe realizarse al menos una vez en la vida. Ese lugar representa el encuentro de lo divino con lo terrenal, es donde mora su Dios.
En otra escena de la película que nos llamó mucho la atención, se muestra, entre otros cultos de tipo religioso, un grupo de hombres realizando la danza kekac. Ésta es una de las danzas rituales más populares en Bali, una isla de Indonesia. Consiste en una coreografía multitudinaria en la que participan más de cien hombres sentados en el piso, uniformados en la vestimenta, con prendas a cuadros alrededor de la cintura y flores rojas en la cabeza. Por lo general se organizan en forma de círculo o semi círculo, en torno a un líder que guía a los participantes, indicando los cambios de dirección en el movimiento y de ritmo de canto. Combinan movimientos de brazos y del torso con coros de forma tal que componen una figura apreciable desde una altura considerable. Los movimientos parecen imitar el de las ondas del mar o el latir de un corazón. El canto es cadencioso y penetrante, todo esto conforma un ritmo especial e hipnótico. Nos transmiten la sensación de que entre esos hombres fluye la energía y la vitalidad. Es sorprendente, desde las valoraciones que tenemos como pertenecientes a la "cultura de occidente", observar estas manifestaciones que parecen totalmente desprovistas de racionalidad, pero que, sin embargo, están cargadas de significados.
IIIEl arte es un espacio exclusivo del hombre. Así como es la única especie que depende de símbolos para darle un sentido y un cauce a su existencia, también es la única que tiene un impulso por lo artístico. El hecho de que sólo los seres humanos posean esta motivación es comprensible retomando las ideas planteadas en los apartados anteriores. El hombre es vulnerable a sus propios esquemas; por un lado, es constituido como tal y su vida adquiere sentidos por la acción de la cultura, pero al mismo tiempo estas representaciones son condicionamientos de su capacidad para enfrentar ciertas situaciones inextricables y confusas que el mundo le impone. El hombre se siente minúsculo cuando su capacidad se ve mermada, lo que se debe a su condición de dependencia de la cultura. Es un ser que se caracteriza por su fragilidad frente al mundo.
El arte tiene un lugar realmente importante dentro de esta problemática existencial. Al igual que la religión, es una forma que el hombre tiene de sobrellevar la dura tarea de existir. Brinda la posibilidad de materializar el conjunto de ideas sobre el cosmos y así darles una forma especial de realidad que las consolida. El hombre necesita de todo lo que para él signifique seguridad.
Geertz afirma que el arte está estrechamente relacionado con el contexto en el que se produce.
"... estudiar una forma de arte significa explorar una sensibilidad, que una sensibilidad semejante es esencialmente una formación colectiva y que los fundamentos de esa formación son tan amplios y profundos como la experiencia social..." (5)
Las técnicas, los procedimientos, los materiales, las herramientas, la percepción y la representación que se dan en un determinado momento tienen un sentido, responden al momento cultural en el que está inserto el sujeto. Cada elección para producir arte, es reflejo de la visión que se tiene del mundo. El arte es una posibilidad de significación para el hombre, porque materializa los símbolos propios de la cultura en la que se encuentra.
Geertz dice que la forma de abordaje del arte no debe ser construyendo un conocimiento comparativo del mismo, es decir, creando parámetros universales para estudiar y percibir cualquier producto estético.
Una manifestación de arte que se muestra en "Baraka" es el teatro kabuki. Previamente se ve a un grupo de meretrices orientales. El director realiza una unidad de sentido entre ambas escenas: la música continúa a pesar del cambio de situación. El teatro kabuki es originario de Japón. Surgió a partir de una danza que difundía una oración budista. Luego se introdujeron elementos de carácter profano, más controversiales: los vestuarios que usaban las mujeres eran provocativos, según la moral de la época, al igual que las danzas. Era una manifestación artística contestataria y escandalizante. En la película vemos a tres mujeres que realizan movimientos muy prolijos y lentos, en forma coordinada. Sus rostros están completamente maquillados y visten kimonos de tonos claros.
El impulso estético está estrechamente relacionado con la simbología particular de una cultura específica. Lo que hace que algo tenga valor estético para una cultura depende de una experiencia simbólica local; el hombre adquiere la capacidad de valorar y entender lo estético, a partir de vivir dentro de un mundo cultural. Es lo que se llama ojo cultural. La cultura determina lo que el hombre es capaz de visualizar en el arte. La belleza es una noción construida en el seno de una cultura específica. No es posible comprender una perspectiva estética por medio del análisis intraestético del arte, es decir atendiendo a la relación armónica entre elementos puramente "sintácticos" del arte, como el punto, la línea, el plano, el color y el espacio.
Geertz señala que la forma de estudiar antropológicamente al arte debe ser fundamentalmente semiótica, debe estar en relación con lo que los símbolos significan dentro de una cultura.
En resumen, en nuestro ensayo pudimos realizar un abordaje a la problemática sobre la existencia humana que se plantea en "Baraka", apoyándonos en la obra de Clifford Geertz. Tomamos determinados ejes planteados en el filme: el hombre en relación con la religión y el arte. Además pudimos deducir que el creador de la película plantea su concepción del hombre de modo que acuerda con la teoría de Geertz.
El hombre puede hacer viable su existencia por medio de los símbolos significativos que su cultura le proporciona. Son ellos los que le permiten satisfacer sus necesidades, porque le dan un ordenamiento a su vida que no tiene en su estructura biológica. El hombre está muy determinado por su cultura, esta estipula cuales serán sus valores, sus capacidades, y lo que el hombre puede llegar a ser. No sólo le otorga posibilidades, también lo condiciona. La religión es una forma de ampliar su horizonte de significados, hacia una esfera superior. Y el arte es el modo por el cual el hombre expresa ese universo simbólico y lo materializa para que esos símbolos sean más duraderos. Todas estas consideraciones nos llevan a concluir que existen tantas definiciones de hombre como culturas.
Notas
(1) GEERTZ, C. La interpretación de las culturas. Editorial Gedisa. Barcelona. 1997.
(2) Ídem. Página 50.
(3) Ídem. Página 51.
(4) Ídem. Página 89.
(5) Ídem. Página 122.
Autor:
Carolina Alarcón
Ana Laura Peralta
Córdoba, Argentina
Junio de 2008
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