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Lo que debe hacerse en Venezuela para la formación de un productor nacional independiente (página 2)

Enviado por Alberto Vargas



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En consecuencia, al cambiar el rol de Estado y de la sociedad, con la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el juez y el proceso pasan a ser elementos esenciales en la conformación de un Estado de justicia

Desde esa perspectiva constitucional, y entrando de plano al umbral de nuestra historia que nos interesa reseñar a juicio del autor, Blanco (1978), en su obra histórica concerniente a la epopeya de la libertad del pueblo venezolano, apunta, ante la independencia del cautiverio de la monarquía que diezmo a este pueblo, donde las generaciones se sucedían prácticamente mudas, lo siguiente:

Osar a la emancipación era osar a la libertad: el mayor de los crímenes para los sostenedores del principio monárquico colonial.

En 1810 como en 1789, la libertad era un cáncer social, que exigía, como único tratamiento, el cautiverio. España no lo economizó en sus colonias; pero el hierro y el fuego fueron ineficaces.

Sobre doscientos mil cadáveres levantó Venezuela su bandera victoriosa; y como siempre en los fastos modernos, la República esclarecida en el martirio se irguió bautizada con sangre (p. 10).

El descubrimiento -entiéndase la aniquilación perpetrada por el león robusto de Castilla-- del Nuevo Mundo, que se inició un 12 de octubre del año de 1492, trae consigo enardecidas guerras por la lucha encarnizada de nuestra independencia. Por cierto, según esa historia, la otrora Venezuela indigenista por su posición geográfica sirvió de zona de tránsito a las diversas migraciones del Nuevo Continente, por lo que ante de la llegada de los invasores, en busca de nuevos espacios y riquezas a costa de las vidas de los que se interpusieron a estos malsanos propósitos de estos despiadados seres, se estima que hace 15.000 años antes del 1492, ya existían las primeras tribus en Venezuela. Este paraíso terrenal habitado por nuestros indígenas, un día, sorpresivamente, ese género humano, fue privado de sus derechos y libertad y su existencia fue truncada durante tres largos siglos de cautiverio y terror.

Boersner (1976), también al refrescar los inicios de nuestra historia, refiere:

Hace entre 20.000 y 50.000 años que las primeras hordas de cazadores y pescadores siberianos atravesaron lo que es hoy el Estrecho de Bering y que, en aquella época, era un istmo que unía Asia nororiental con Alaska. Los clanes migratorios avanzaron lentamente hacia el sur, a lo largo de la costa norteamericana, en busca de mejores terrenos para la caza, la pesca y la recolección. Estaban integrados por gente de piel cobriza, pómulos salientes y pelo lacio, típicos representantes de la raza paleo-mongólica que, decenas de miles de años antes, se había dispersado por las vastas llanuras de Asia central y oriental.

Por pequeñas etapas los clanes paleo-mongólicos avanzaban hacia el sur. Desde Liberia, la migración continuaba, a lo largo de los siglos y los milenios los recién llegados empujaban delante de ellos hacia el sol y las tierras cálidas y fértiles, a quienes les precedieron.

Los primeros grupos humanos llegaron al territorio de Venezuela hace unos 15.000 años. Corrientes migratorias atravesaron a Venezuela del oeste al este y otras, posteriormente, volvieron a Brasil y de las Guayanas en sentido contrario. Se formaron dos núcleos de cultura precolombina en Venezuela: uno en la cuenca del Orinoco, basado en el cultivo de la yuca en la adoración de la madre tierra, y otro en la zona del Lago de Maracaibo, fundamentado en el maíz y el culto al padre sol. La cultura del Orinoco recibió la influencia de tribus de Brasil, mientras que la del noroeste experimentó estímulos provenientes de América Central y Colombia (p. 13)

En este rápido recorrido de la historia, la obra fundamental El Príncipe del célebre secretario florentino, Nicolás Maquiavelo (1974), quien nació en Florencia el 3 de mayo de 1469 y murió en la misma ciudad el 22 de junio de 1527, precisamente le tocó vivir en el momento en que los indígenas de Venezuela eran sometidos sin ningún tipo de tregua ni de clemencia, Maquiavelo en esta obra que ha perdurado a través del tiempo, libro que encierra cuanto de filosofía práctica y reglas de gobierno apetecibles para cualquier jefe de Estado de cualquier cosecha, dispuesto a no reparar en medios para alcanzar sus fines, recomendaba:

Tres medios tiene el conquistador para conservar los estados adquiridos que están acostumbrados a gobernarse libremente por sus leyes. El primero es arruinarlos; el segundo, fijar su residencia en ellos; el tercero, dejarles sus leyes, exigirles un tributo y constituir un gobierno, compuesto de corto número de personas que mantenga en paz el país (p. 35).

En estas enseñanzas, en la que la índole moral de Maquiavelo es recusable, en otro pasaje, en estas manifestaciones del Renacimiento, dice:

De las cualidades de los animales debe el príncipe las que distingue al león y a la zorra y valerse de ambas. La zorra tiene poca fuerza para defenderse del lobo, y el león cae fácilmente en las trampas que se le arman, por lo cual, debe aprender el príncipe de la una a ser astuto para conocer la trampa, y del otro a ser fuerte para espantar el lobo. Los que solamente toman por modelo al león y desdeñan imitar a la zorra entienden muy mal su oficio; en una palabra, el príncipe prudente que no quiere perderse no puede ni debe supeditarse al cumplimiento de sus promesas, sino mientras no le cause perjuicio y en tanto que subsisten las circunstancias del tiempo en que se comprometió (p. 104).

Contextualizar esos espacios que están enmarcados en la historia del viejo continente y que obviamente incidieron en la vida venezolana, hay que manejarlos si es que deseamos una auténtica rediologización. Entonces, es necesario, espigar algunos datos históricos que demuestren esta defensa hacia nuestro gentilicio, y hasta doctrinal de algunos derechos humanos básicos, como bien de manera acuciosa los desglosa Magdalena (1976), miembro del Club de Amigos de la UNESCO de Madrid:

…la intolerancia española no tuvo se cenit ni mucho menos en la Edad Media, cuando nuestros reyes tenía a gala llamarse "reyes de las tres religiones" (la judía, la mahometana y la cristiana), sino cuando nuestros soberanos empezaron a llamarse Reyes Católicos a finales del siglo XV. Llegando así, en el plano eclesiástico, al desgraciado siglo XIX, el más intolerante doctrinalmente (p. 37).

Precisamente, en ese siglo XIX, la libertad de conciencia, de culto, de imprenta y de opinión fueron execradas por el papa Gregorio XVI en 1832, llamándoles "locura", "libertad" de perdición", pestilente error", "error execrable" y "mortífera plaga". Y al socialismo le llamó Pío IX "funestísimo error".

Al parecer hasta los representantes de la iglesia eran ajenos algunos derechos fundamentales. Al respecto, el antes mencionado autor Magdalena, apunta:

Desde el siglo XVI para acá parece que un nublado surgió en la Iglesia Católica, que le impidió tener esa apertura que en otras época había tenido, culminando en ese cerrado siglo XIX en el que estrecho filas para oponerse a la nueva sociedad que estaba surgiendo (p. 38).

Varios siglos atrás, en el año 1247 el Papa Inocencio IV proclamo el principio liberal y democrático que tantos católicos denigrarían injustamente en el siglo XIX: "Se presume que la mayoría siempre tiene la razón".

Es el 1º de agosto de 1498, cuando Colón en su tercer viaje, llega a lo que hoy es Venezuela. Dándose inicio al despojo más incalificable en la historia de la humanidad. Europeos apertrechados con sus armamentos y armaduras contra indefenso indígenas que en sus espacios de su autodeterminación como pueblo fueron humillados y vejados y en el peor de los casos asesinados.

Boersner (1976), quien es oriundo de Hamburgo que se hizo venezolano por naturalización, narra:

Se inició la Conquista. España constituía, dentro de Europa occidental, un reducto del Medioevo, con una sociedad todavía feudal cuando ya en Francia ascendía paulatinamente la burguesía aliada al poder monárquico, y en Holanda e Inglaterra triunfaba el nuevo orden capitalista comercial. Los conquistadores fueron objetiva e indirectamente agentes de una Europa en proceso de transformación capitalista, pero llegaron con espíritu de cruzados y el sistema que implantaron internamente en su América fue en gran medida un sistema feudal.

El régimen colonial que España implantó tuvo por base el mercantilismo: Riguroso control de la metrópoli sobre las actividades de los territorios de ultramar, monopolio comercial, obsesiva extracción de oro y plata para ser atesorados en las cajas reales, restricción a las manufacturas en las colonias. El sistema social, político e ideológico tenía rasgos absolutistas, dogmáticos y semifeudales. El más completo verticalismo caracterizaba las relaciones entre la metrópoli europea y sus dependencias americanas. El dogmatismo religioso y la inquisición frenaron el desarrollo del pensamiento libre. Además de las restricciones mercantilistas, el esclavismo obstaculizó la formación de una economía guiada por el espíritu de empresa y de trabajo creador. La desigualdad oficial entre clases y estamento impidió toda movilidad social y rindió imposible la formación de una burguesía autóctona (p.15).

El Nuevo Mundo, y en él Venezuela, desde que entró en contacto con Europa, estuvo signado por el saqueo y la aniquilación de los primogénitos venezolanos. En efecto, Boersner, reseña que:

A partir de los últimos años del siglo XVI, piratas y corsarios franceses, holandeses y británicos surcaron las aguas del Caribe y lanzaron ataques contra Maracaibo, Puerto Cabello, La Guaira y Cumaná. En el año de 1595, corsarios ingleses al mando de Amías Preston tomaron posesión momentánea de la propia Caracas. En 1602, los ingleses entraron a Cubagua, Cumana y La Vela. En 1617, al mando de sir Walter Raleigh, penetraron por la boca del Orinoco y recorrieron la Guayana venezolana. En 1620, los holandeses invadieron la isla de Margarita y ocuparon definitivamente a Curazao, Aruba y Donaire, que hasta entonces habían formado parte de Venezuela. Una expedición holandesa penetró en Guayana venezolana en 1676. En los años 1654, 1656, 1668 y 1680 corsarios y piratas franceses atacaron, saquearon y cometieron masacres en Maracaibo, Trujillo, Trinidad, Margarita, Caracas y La Guaira (p. 17).

En este tránsito histórico de Venezuela, sin lugar a dudas, es evidente y apreciable el despojo e invasión del cual fue objeto el pueblo venezolano, incluyendo los cruentos crímenes, y fue víctima a través de eso espacios en el tiempo de la más absoluta dominación, sin consideración alguna. La clemencia aún no había aparecido en la historia de la población venezolana. Entre tantos ejemplos de las incalificables barbaries y atrocidades, ciertamente no caben los calificativos ni las adjetivaciones, se cita la muerte del héroe patriótico José Félix Rivas, el paladín de la batalla de La Victoria, quien, además de ser decapitado por los realistas, su cabeza la fríen en aceite.

Traemos a colación dos frases celebres del Libertador Simón Bolívar, las cuales revelan el rechazo a las fuerzas dominantes de la época, al tiempo que muestra como por su sangre sólo circulaba un indeclinable y omnipotente patriotismo. En fecha 23 de febrero de 1825, sentencia:

En Europa todo se hace por la tiranía, acá por la libertad; lo que ciertamente nos constituye en superiores. Por ejemplo: ellos sostienen a los trono, a los reyes; nosotros a los pueblos, a la República. Ellos quieren la dependencia, nosotros la independencia.

Luego, a dieciséis meses de su desaparición física, en fecha 5 de agosto de 1829, le advierte al pueblo venezolano y a la Gran Colombia: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Provincia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad".

Esto lo dijo un hombre que luchó simultáneamente con la pluma y con las armas, en una época en la que se era digno o indigno, los principios de estos hombres no aceptaban términos medios.

Sin embargo, ante estos estragos de nuestra historia, después de la época gloriosa de la independencia, cuando las fuerzas revolucionarias de la nación estuvieron en marcha y la vida política del país se desenvolvió en un plano de grandeza epopeyicamente, una vez más el pueblo venezolano, paradójicamente y como si de verdad los venezolanos estuviéramos empavados, se entró en una situación de dependencia y en el atraso. Durante un siglo, de 1830 a 1935, su política interna estaría influenciado por la presencia de caudillos con mentalidades retrogradas y feudalitas, que hacían que el pueblo estuviera expuesto a diversos tipos de dominación neocolonial. El esfuerzo emprendido por nuestros libertadores que se enmarca en el periodo desde 1810 a 1826, fue embalde, pues a partir de 1830 se entró en una nueva era de agonía y sufrimiento en el pueblo bajo el dominio hegemónico y entreguista del gobernante de turno que no reparo en supeditar los intereses más supremo de la República al poderío imperialista de la época.

El cielo venezolano se mantuvo grisáceo por el caudillismo imperante y el neocolonialismo, de 1830 a 1935. En este último año (1935) muere el dictador Juan Vicente Gómez, quien deja unas estructuras políticas contrarias al interés del colectivo venezolano (considerado en su tiempo la Biblia de las dictaduras), en lo social y económico. Rápidamente, ya para el año 1950 estaba insertado en el país el modo de producción capitalista; y en el año 1958, fecha del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, habían desaparecido virtualmente los rasgos del semifeudalismo.

Los gobiernos post-gomecistas de los generales Eleazar López Contreras (1936-41), e Isaías Medina Angarita (1941-45), comenzaron a reflejar los cambios.

El movimientovico-militar de octubre de 1945 es el indicador más visible sobre el ascenso de la clase media y el desplazamiento de los sectores dominantes. Bajo la dictadura militar de la etapa 1948-58, la emergente burguesía surgida de las capas medias y en algunos casos desprendida de la oligarquía tradicional, se consolidó y tomó en sus manos la dirección económica del país, siempre en asociación con las empresas transnacionales y el capital norteamericano y europeo occidental.

Los suceso del 23 de enero de 1958, son indicadores en lo inmediato de cómo la burguesía, como clase dominante en lo económico, estaba también dispuesta a tomar en sus propias manos la dirección política de la nación. El festín de Baltasar no se hizo esperar.

De otro lado, ciertamente, Latinoamérica ya conformaba el modelo que se define como Estado de derecho constitucional, los impuestos no se consciente por los súbditos a favor del rey, monarca que se concebía como algo extraño a la comunidad y al universo de los contribuyentes. En este nuevo modelo, finalmente, los tributos se establecen por la ley, con la intervención de los parlamentos o asambleas legislativas, a través de sus representantes libres, los que ahora siente vivamente los lazos de pertenencia con una comunidad política organizada -Estado"de la cual ya no son súbditos extraños, sino miembros plenos con derechos políticos y civiles.

Pues bien, en esta historia de gloria y frustraciones, en fecha 19 de abril de 1810, Caracas se revela de hecho contra la España esclavizante y colonialista y asume cuanto se le hubiere negado en el transcurso de tres siglos, a través de una junta de gobierno. Y el 5 de julio de 1811 quedó erigido como la fecha de la independencia de Venezuela.

El país, en este peregrinaje y/o calvario, ha tenido desde el 1811, 29 constituciones, circunscribiendo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), y las enmiendas que han regido. Y desde el 19 de abril de 1810, hasta el 1958, se registraron doce golpes de Estado. Asimismo, han asumido la presidencia 45 presidentes, incluyendo al actual Presiente Hugo Rafael Chávez Frías.

En otro orden de ideas, a pesar que fue, en fecha 10 de diciembre de 1948, que las naciones del mundo se acogieron a la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Constitución de 1961, no ofrece en sus artículos alguna referencia a la frase "Derechos Humanos", ni siquiera en el artículo 50, que es el alusivo a esta materia fundamental, cuestión que quedó visiblemente subrayada y bien marcada en la CRBV del año 1999, la cual rige la vida política, social y económica en los actuales momentos del pueblo venezolano.

Nuestra historia, están enmarcada en un proceso en el que la constancia de una mayoría del pueblo venezolano, finalmente dio con el traste a la negativas monárquicas que se oponían a la salida de los regímenes despóticos, para configurar definitivamente el Estado y con él las constituciones que en principio fungieron como pactos, cartas o tratados para contener las acciones guerreritas y alcanzar la paz, que por cierto y paradójicamente sigue siendo una especie de utopía.

En estos escenarios de libertades públicas y políticas, inspirados por los intelectuales de la época, precisamente Boersner (1976), en lo que acontecía en nuestro país, narra los siguientes momentos de la historia venezolana, así:

…los luchadores por la independencia de Hispanoamérica se inspiraron, evidentemente, en el modelo del liberalismo inglés, de la revolución norteamericana y sobre todo de la revolución francesa. El pensamiento racionalista, liberal y democrático de Locke, Montesquieu, Voltaire, los Enciclopedista y particularmente Juan Jacobo Rousseau; las ideas económicas de Adam Smith, la influencia de la Masonería; el ejemplo de Washington, y el de los revolucionarios franceses, constituyeron las fuentes ideológicas y de inspiración del movimiento por la independencia latinoamericana.

Los factores internos de descontento y de rebelión, eran de índole económica, social y política. Los terratenientes y comerciantes criollos estaban resentidos ante el monopolio comercial español y la prohibición del libre intercambio directo con Inglaterra y otros países. En el plano social, la aristocracia criolla se sentía ofendida por su posición subalterna frente a los mandatarios peninsulares. Al mismo tiempo, las clases y estamentos inferiores -capas medias, mestizas o "pardas", campesinado y esclavos"representaban una reserva de fuerza revolucionaria latente. En lo político, los latinoamericanos se quejaban de la falta de participación en la toma de decisiones y en la administración de sus propios asuntos.

Pero estos factores internos no habrían sido suficiente para provocar el estallido de la revolución independentista, sin la chispa ideológica desde afuera: a través del Océano Atlántico y el Mar Caribe.

A partir de 1790, las obras subversivas de Rousseau y de Locke, de Voltaire y de Diderot, de Jeremías Bentham y Adam Smith entraron ilegalmente a Venezuela en barcos provenientes de Europa y Norteamérica y que hacían escala en las Antillas inglesas, francesas y holandesas. El impacto de aquellos libros y folletos fue comparable al que tienen actualmente en el Tercer Mundo las obras marxistas. No sólo la intelectualidad de clase alta sino también los elementos letrados de las capas medias devoraban aquella literatura, la difundían y discutían su contenido (p. 19).

Hay que desechar todo viso que de alguna manera nos haga pensar que, las bases del pueblo venezolano, son unos condenados de la tierra. 510 años han transcurrido desde que el opresor proveniente desde el viejo continente minó a los primogénitos pisatarios de estas tierras venezolanas, dejando a su paso una senda de injusticias acumuladas, tras la aniquilación indiscriminadamente de nuestros indígenas; "el botín -dice Marx"conquistado fuera de Europa mediante el saqueo, la esclavización y la matanza, refluía a la metrópoli para convertirse aquí en capital", pues a juicio de este pensador "el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza".

Ciertamente, como lo advierte Marx hemos sido ultrajados, desde el inicio de nuestra peregrinaje en esta vida, y que lamentablemente pese a los ingentes esfuerzos de tanto insignes hombres y mujeres, incluyendo las bases del pueblo, todavía una historia jubilosa y plena en la que coincidan la libertad individual y la libertad social, que se realizaría en el momento en que queden satisfechas las condiciones económicas y sociales del país, ello aún está por materializarse. Entonces, Marx, a propósito de los exterminios de nuestros pueblos, el cual aseguró un cúmulo de riquezas para el viejo mundo, manifiesta:

"… aseguraron a la creciente burguesía europea nuevas vías comerciales y mercados y aceleraron el proceso de descomposición del feudalismo y del surgimiento de las relaciones capitalistas en Europa -esto se está sucediendo durante los siglos XVI y XVII--. También pusieron comienzo al establecimiento del sistema colonial del capitalismo, cuyos rasgos típicos fueron el pillaje descarado, la monstruosa explotación y el exterminio físico de los pueblos esclavizados de Asia, África y América. El sistema colonial fue una palanca del proceso de la denominada acumulación originaria -del capital-- , contribuyendo a que se concentrasen en las manos de la burguesía europea inmensos recursos monetarios imprescindibles para organizar la gran producción capitalista". (p. 153).

Este pasaje o comentario de Marx es más que fulminante para entender de una vez por todas que Venezuela y en ella su pueblo, no nos podemos permitir que en el inconsciente de las bases del pueblo aún retumben los grilletes y las cadenas de los tres siglos de esclavitud al cual fuimos sometidos; por tanto, a esa base del pueblo, al campesino, al obrero, al proletario, le corresponde la misión histórica de resolver los ingentes conflictos sociales, políticos y económicos, para ir en condiciones reales hacia una superación decisiva.

Otros comentarios revelan que la historia muestra cómo los derechos humanos han tenido un enorme trajinar en el tiempo. Precisamente, retrocediendo en el tiempo, hasta llegar a la famosa Oración Fúnebre del ateniense Pericles, la cual fue pronunciada a casi 500 años antes de la era cristiana, en la que con vehemencia fueron expuestos algunos principios de los derechos del hombre, según cita Haro (1976):

Nuestra constitución política no tiene nada que envidiar a las leyes por las que se rigen nuestros vecinos; en lugar de imitar a los otros, nosotros damos ejemplo a seguir. Por el hecho de que nuestro Estado está administrado en interés de la masa, y no de la minoría, nuestro régimen ha tomado el nombre de democracia. En lo que concierne a las diferencias particulares, la igualdad está asegurada a todos por las leyes; en cuanto concierne a la participación de la vida pública, cada uno está considerado con arreglo a sus méritos, y la clase a la que pertenece importa menos que su valía personal; finalmente, a nadie perjudica la pobreza o la oscuridad de su condición social, si puede rendir servicios a la ciudad. La libertad es nuestra regla en el gobierno de la República, y en nuestra relaciones cotidianas la sospecha no ocupa ningún lugar; no nos irritamos contra el vecino porque actúe por su libertad; no usamos de ninguna de esas humillaciones que, aun no produciendo ninguna pérdida material, no son menos dolorosas por el espectáculo que producen. La coacción no interviene en nuestras relaciones particulares, y un saludable temor nos retiene de transgredir las leyes de la República; obedecemos siempre a los magistrados y a las leyes y, entre éstas, muy especialmente a las que aseguran la defensa de los oprimidos y que, aun sin estar codificadas producen para aquél que las viola un desprecio universal (p.22).

En consecuencia, no es aventurado afirmar que tras una larga migración los derechos humanos codificados en 1948 y a las continuas ampliaciones y modificaciones, que hoy se tenga derecho a tener una propia visión del mundo, liberándose de la presión psicológica que ejercen los medios masivos de comunicación social; hay que defender el derecho a la imagen en un mundo en el que se vive avasallado por ella a través del cine, la prensa escrita y la televisión, que no nos permiten el derecho a la intimidad que protege nuestro espacio interior; el derecho también a poner ante la calidad que la cantidad, derecho cuestionado por la propaganda y la publicidad; el derecho a una educación por la paz, base de unas motivaciones adecuadas para salir del círculos de hierro de la violencia exterior y de la agresividad interior, inducidos por las múltiples frustraciones que produce la sociedad de consumo, último fruto funesto del capitalismos occidental; también hay que reivindicar el derecho a la utopía, ya que hay que dar más lugar a lo irracional e instintivo, a la iniciativa y a la aventura para conseguir un modelo más flexible y más osado, si se quiere, de sociedad, toda vez que los rígidos modelos son claramente insuficientes para resolver los problemas cruciales del pueblo; hay que reconocer el derecho a la creatividad, camino necesario para esta sociedad nueva cuyas líneas se vislumbran y se desea; pero que no se puede conocer claramente, sino a través del análisis de los signos de los tiempos, y del dinamismo constructivo que son apreciables en algunos ensayos elaborados por el hombre, pues, es a ese género humano a quien le corresponde la defensa, promoción y divulgación del abanico antiguo y moderno de derechos humanos, que son, sin lugar a dudas, la base de toda felicidad política, meta de todo ser humano que desee tomar en serio lo que los antiguos denominaron el "bien común". Esto hay que decirlo y repetirlo hasta la saciedad.

Sin duda que, los derechos y libertades se conquistan a través de su ejercicio repetido, constante, hasta inundar a la nación de nuevos contenidos democráticos que necesariamente tienen que encontrar, también, nuevas formas legales que correspondan o armonicen con esa práctica real del acontecer del día a día del conjunto de los ciudadanos.

En este continuo ejercicio de la libertad en el que va participando sectores y capas cada vez más amplias de la población, que va ganando voluntades hasta convertirse en la mismísima voluntad de la nación, se crea en su articulación política y social, absolutamente nueva que da al traste a los paradigmas de las viejas políticas, y a la postre pasan a ser una alternativa real de poder, con una legalidad legítima de hechos que en su desarrollo y, a partir de su momento culminante de ruptura, producen una nueva legalidad, nuevas instituciones, que confluyan en la dignificación del pueblo. Creemos que de eso se trata al ir hacia la emancipación de los viejos paradigmas. Se trata, entonces, del levantamiento del pulso de un pueblo en condiciones pacíficas hacia su propio destino como nación libre y soberana. No se trata de que este advenimiento de una vida digna se produzca como consecuencia de un apocalipsis instantáneo, esto, y así debe entenderse, viene dado por lo largo de un proceso de acumulación de fuerzas, de luchas, que ha tenido su momento de ruptura, y así su eclosión transformadora, hacia la mayor suma de felicidad posible. De ahí que, la educación sobre derechos humanos y la activa participación de la ciudadanía tienen importancia fundamental para un enfoque basado en los derechos humanos. Las personas y las comunidades que poseen información sobre sus derechos y están dotadas de aptitudes y recursos para reivindicar esos derechos, pueden transformarse en agentes de cambio y llegar a controlar sus propios destinos.

El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo; y para alcanzar dichos fines el Estado ha estipulado la promoción de la educación y el trabajo; apunta el artículo 3 de la CRBV.

Asimismo, nos recuerda el Texto Fundamental en su artículo 6 que el Gobierno Venezolano y el de sus entidades políticas, son y serán siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.

Es por ello que la Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico (artículo 7). Por tanto, todos los ciudadanos y ciudadanas y los órganos del Poder Público están sujetos a la magnificencia de la Constitución Bolivariana.

La doctrina y la jurisprudencia en materia de Derechos Humanos, coinciden en afirmar que el concepto de Derechos Fundamentales se corresponde con la afirmación de la dignidad de la persona frente al Estado. El Poder Público debe ejercerse al servicio del ser humano, pues debe privar el respeto y garantía consagrada como obligatoria para los órganos del Poder Público Nacional la vigencia y aplicación de los Derechos Humanos. En consecuencia, el Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los Derechos Humanos.

A lo que se agrega, el cumplimiento por parte del Estado de los Tratados, Pactos y Convenciones sobre Derechos Humanos ratificados por Venezuela, los cuales tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno y son de aplicación directa por los Tribunales y demás órganos del Poder Público. En consecuencia, el Poder Público, el cual se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional, donde el Poder Público Nacional, a su vez se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral, su ejercicio, o el ejercicio de estos poderes, no puede ser empleado lícitamente para ofender atributos inherentes a la persona y deben ser vehículo para que la ciudadanía pueda vivir en este pueblo llamado Venezuela en paz y en condiciones cónsonas con la dignidad humana. De ahí que el Estado Venezolano esté obligado a satisfacer las necesidades fundamentales del pueblo venezolano.

En fin, está a la vista como a través de la CRVB es apreciable cómo en lo más hondo de la conciencia humana está cobrando una inusitada fuerza, está en marcha la aurora de un proceso profundamente consciente, el crecimiento maravilloso de un pensamiento que asegurará la oportunidad de luchar en mejores condiciones que nunca, con las únicas armas del intelecto, por una vida en la que el hombre, la mujer, los ancianos, los discapacitados, los niños, niñas y adolescentes, en general todos los venezolanos sin exclusiones, sienta la esencia de vivir a plenitud y en toda su dimensión humana, sin opresión ni opresores, libre de apremios, bajo el amparo de la justicia y la paz.

Ni los opresores ni los verdugos podrán ahogar el clamor del pueblo y de las víctimas; razón de más para que el tribunal de la conciencia del venezolano, asaltada por los innumerables sufrimientos de su historia, no haga oídos sordos y se organice cada vez mejor.

Por tanto, repetimos, es necesario reivindicar en ese menú de derechos fundamentales, el derecho a la utopía, ya que hay que dar más lugar a lo irracional e instintivo, a la iniciativa y a la aventura para conseguir un modelo más flexible y más osado de sociedad futura, ya que los rígidos modelos son insuficientes para resolver los problemas surgidos; hay que avanzar en el derecho a la creatividad, camino necesario para ese futuro que se vislumbra, pero que no se puede conocer claramente sino a través del análisis de los signos de los tiempos y del dinamismo constructivo que apreciamos en los ensayos de nuestros congéneres. El apoyo mutuo es necesario para construir esa sociedad basada en la defensa de los derechos humanos, sin distingo alguno ni discriminación ni exclusiones, pues el astro Sol es de todos.

Es necesario, entonces, luchar por el imperio de la Ley para esta y las futuras generaciones; y erradicar para siempre todo aquello que revele una aptitud prepotente en los servidores públicos, que muchas veces creen que conceden dádivas o favores a los particulares, quienes a su vez, y esto es lo que parece, no tienen derechos ni como reclamar las malas actuaciones de los funcionarios y son aplastados por la administración pública. Hay que cambiar, en derecho y por el derecho, esa actitud y mentalidad, contrario a los derechos fundamentales de los ciudadanos y ciudadanas. Es necesario proyectar una Administración Pública al servicio del pueblo y para el pueblo, sin exclusiones.

En derecho y en justicia debe realizarse una revolución administrativa, transformándose la informalidad en procedimientos enmarcados en las leyes, expeditos y eficientes, sin dilaciones, pues es inconcebible la impotencia de los administrados ante posturas indeseables de los funcionarios públicos, lo cual genera rabia y sujeción en el pueblo, pese a que existe legalmente una situación colmada de garantías y derechos -todo un arsenal jurídico--, lo cual, sin lugar a dudas, puede resultar como respuesta satisfactoria a una gestión administrativista saneada, una vez que se asuma el esfuerzo deliberado y consciente por parte de todos aquellos que tenga interés en una gobernabilidad para la atención del pueblo, sin exclusiones y cuyo servicio de la administración pública no esté determinada por la afiliación u orientación política.

Por otra parte, acerca del modelo económico venezolano, el artículo 299 del Texto Constitucional el cual tipifica:

El régimen socioeconómico de la Republica Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democratización, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad, a los fines de asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad. El Estado conjuntamente con la iniciativa privada promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población y fortalecer la soberanía económica del país, garantizando la seguridad jurídica, solidez, dinamismo, sustentabilidad, permanencia y equidad del crecimiento de la economía, para garantizar una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica democrática, participativa y de consulta abierta.

Seguimos creyendo intensamente en el valor de la igualdad, en el ineludible compromiso de que la sociedad asegure a todos los ciudadanos un nivel de vida compatible con su dignidad humana y les provea acceso universal a ciertos bienes capaces de potenciar sus habilidades y sus posibilidades de ascenso social. Seguimos considerando que, aunque el mercado es, el mecanismo más lógico para asignar los recursos en una sociedad, no conduce necesariamente a resultados económicos o socialmente óptimos, que favorezcan a los sectores menos favorecidos de la población, víctimas de una férrea exclusión. Por ello, pensamos que es imprescindible contar con un Estado fuerte, con suficientes recursos fiscales en correspondencia con demás órganos de los Poderes Públicos, capaz de regular el funcionamiento del mercado, hasta en lo que nos corresponda como Estado descentralizado, cuando sea defectuoso (cuando conduzca a monopolios, a acaparamientos de rubros alimenticios o a la destrucción del ambiente, por ejemplo) y de controlar, y en lo posible reducir, las desigualdades en la distribución de la riqueza, una tarea que está más allá de lo que el mercado puede lograr. Y, ciertamente, seguimos teniendo las convicciones, tan revolucionarias pero impregnados de una ética y una moral como venezolano, de que los cambios sociales deben propiciarse gradualmente, sin extremismos y en paz, y de que las únicas armas legítimas para resolver los conflictos, en el Estado o en Venezuela, son las de la razón, el diálogo, en donde la democracia pluralista que es una conquista del soberano tenga un papel participativo y protagónico.

Pues bien teniendo como marco referencial los precedentes comentarios para la consecución de una "Educación para la percepción crítica de los mensajes difundidos por los servicios de radio y televisión", para el logro de tales propósitos que no son excluyentes ni determinantes, se han considerado las siguientes estrategias:

  • Estrategias para activar el diálogo de saberes, la construcción colectiva del conocimiento: preguntas generadoras, lluvias de ideas, círculos de estudio, discusiones grupales, exposiciones creativas, búsquedas de experiencias comunitarias.
  • Estrategias para identificar las demandas comunicacionales comunitarias y promover y fortalecer la participación socio-comunitaria: elaboración de diagnósticos participativos en las comunidades, entrevistas dirigidas a líderes, identificación de actores sociales, organizaciones comunitarias y formas de articulación de comunidades con los medios de comunicación social, recorridos participativos, reconocimientos territoriales y diseño de propuestas elaboradas junto con las comunidades, asesorías, talleres y seguimientos en materia de tecnologías comunicacionales y enlaces con otras comunidades que tengan desarrollados los espacio de comunicación participativa para una visión más integradora de las comunidades.
  • Estrategias para orientar la atención del PNI: preguntas intercaladas, mapas conceptúales o redes semánticas, resúmenes o cuadros sinópticos, el método mixto, interrogatorios, lecturas dirigidas, técnicas de los problemas, técnicas de los casos, el método del debate, trabajos de campo, la técnica de la exégesis y el método de la discusión.
  • Estrategia para sintetizar la experiencia grupal: registro síntesis de la experiencia a través de un relato de la experiencia y una propuesta de investigación-acción.

En fin, desde la perspectiva constitucional, el otro norte a seguir es que según tipifica el artículo 108 de la Ley de Leyes, "los medios de comunicación social, públicos o privados, deben contribuir a la formación ciudadana"; por tanto, es necesario ir hacia una formación integral de los PNI, para que éste a su vez, al mismo tiempo contribuya también, a la formación integral de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro pueblo, sin distinción, ni exclusiones algunas. Para ello es menester aplicar métodos, medios, técnicas y procesos de comprensión que les permitan al PNI valorar, entender, identificar, medir y cualificar los diversos aspectos asociados de manera directa e indirecta del omnímodo poder de los grandes medios de comunicación social. Y como éstos subyugan mediante su poder hegemónico a los pueblos.

Asimismo, también está como objetivo formar un PNI que tenga como misión una conciencia y capacidad desde el campo investigativo para indagar en lo qué está sucediendo en el país y en el ámbito mundial; en lo qué se está transformado; y en el tipo de país que deseamos o queremos construir, aunado a este propósito buscamos derrotar los viejos paradigmas, y entre éstos el que afirma: "que no hay bien común, y que cada individuo deberá ser capaz de definir su propio bien y realizarlo a su manera".

Finalmente es necesario contribuir con el fortalecimiento, fundamentación y profundización sobre el conocimiento de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, la cual tiene por objeto establecer, en la difusión y recepción de mensajes, la responsabilidad social de los prestadores de los servicios de radio y televisión, los anunciantes, los PNI y los usuarios y usuarias, para fomentar el equilibrio democrático entre sus deberes, derechos e intereses a los fines de promover la justicia social y de contribuir con la formación de la ciudadanía, la democracia, la paz, los derechos humanos, la cultura, la educación, la salud y el desarrollo social y económico de la Nación, de conformidad con las normas y principios constitucionales de la legislación para la protección integral de los niños, niñas y adolescentes, la cultura, la educación, la seguridad social, la libre competencia y la Ley Orgánica de Telecomunicaciones.

Esta es nuestra modesta contribución en el proceso revolucionario y socialista que lidera el comandante Chávez. ¡Patria, Socialismo o Muerte¡

BIBIOGRAFÍA

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Poulantzas, N. Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. Editorial Siglo XXI, México (1978).

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Alberto Vargas


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