Nadie desea vivir con rabia, impotencia, odio, miedo, rencor, vergüenza, angustia y culpa. Solo por el hecho de recordar las ofensas recibidas por las personas más significativas de nuestras vidas, el sentimiento que nace de una ofensa también crece y se desarrolla, como todo lo que tiene vida, pero si no le damos forma y nos aliamos a este sentimiento, en muy poco tiempo nos destruirá. Sin embargo pocas personas están consientes de este efecto.
Durante una encuesta realizada a 500 personas se les pregunto lo siguiente:
1.- Si alguien lo ofende ¿Esta usted dispuesto a perdonarlo? SI NO
2.- ¿Sabía usted que el perdón es una opción factible para vivir en paz SI NO
3.- ¿Alguna persona le causo tanto dolor, que aún sufre al recordarlo SI NO
4.- ¿Le gustaría sanar transmutando el perdón? SI NO
Las respuestas 1, 2 y 3 fueron negativas y la 4 fue positiva, algunos de los encuestados se sonreían, otros se mostraban interesados en el tema, lo que nos deja claro, es que las personas no están familiarizadas con el efecto que produce el perdón, en el andar de la vida no nos percatamos de la importancia de perdonarnos y perdonar a los otros, ni nuestros propios padres, que son la médula central de lo que somos, conocen este recurso de sanación. Hasta el momento aparte de la religión y el programa de los 12 pasos de alcohólicos anónimos son los únicos que hablan del perdón como valor del hombre. En la cultura occidental moderna, el perdón es un tema tratado como exclusivo de las instituciones religiosas.
En mi óptica particular el perdón debería ser incluido como platillo principal en la mesa de cada familia, en los valores de cada empresa, en la sonrisa de cada docente y en la mirada de cada pareja, así como esta en el credo de cada religión. El teólogo y filósofo Paul Tillich escribió "El perdón como una respuesta implícita en nuestra existencia, el perdón repara lo que esta roto, el perdón libera al corazón atrapado, el perdón quita las manchas de la culpa y lo vuelve a su estado inmaculado, el perdón regresa la inocencia que conocimos en otro tiempo y que nos permitía la libertad de amar."
Todos tenemos diferentes conceptos preconcebidos del perdón, estos conceptos están acompañados de las creencias, sentimientos y experiencias personales, y están tan arraigadas por el tiempo y por el dolor que cuesta trabajo echarlos abajo, por eso cuando le preguntas a tu conocido si ya perdono, exclaman ¡Yo porque! Quien me ofendió fue él o ella, yo soy la ofendida (o) esta es una reacción común.
Después de ser lastimados llega el coraje y una serie de sensaciones que no sabemos explicarnos, pero que vienen acompañadas por etapas o fases de duelo, y a continuación te las describo aunque es importante señalar que el orden puede variar dependiendo de la persona.
(1) La negación.-Primero te sientes perturbada, agitada, conmocionada y te resistes a aceptar tu dolor, te haces preguntas como… ¿Porqué a mi? ¿En que falle? ¿Qué estoy pagando? Pasas noches donde tus ojos no dejan de llorar, las noches y los días te parecen igual, son días tristes, vacíos, cualquier pretexto es bueno para no estar en casa, huir del lugar donde se produjo el incidente, quieres comer y estas inapetente, quieres dormir y padeces insomnio, buscas respuestas y sólo encuentras preguntas, quieres gritar y te quedas en silencio.
(2) La negociación.- Luego tratas de reconquistar, lo que ya esta devastado, mas no te importa, sigues insistiendo, es como querer dar marcha atrás de algo que ya no tiene remedio,
(3) La Ira.- De todas las fases es la peor, la ira es el medio que utilizamos con mayor frecuencia las personas para conservar la autoestima, con la ira nos defendemos, cuando nos sentimos agredidos, porque es mas fácil decir estoy enojada que decir, me lastimó lo que me hiciste, lo peor es que nos enojamos con las figuras mas importantes como son Dios, la familia, el destino. Cuando la ira se vuelve crónica ocasiona enfermedades físicas, conflictos emocionales, esterilidad intelectual y fracasos de relación. En la medida o intensidad en que demostramos nuestra ira, será la medida o intensidad de nuestra incapacidad, para resolver nuestros problemas. Esta actitud solo trata de ocultar el verdadero sentimiento de soledad y miedo que sentimos.
(4) La Depresión.- Esta etapa es muy delicada, hay personas que se quedan atrapadas para siempre en ella. Pero también hay personas que se recuperan totalmente, después de un análisis o reconstrucción de lo sucedido. Recordemos que nada es para siempre, ni los fenómenos naturales permanecen,
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