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Un paladar bien entrenado será entonces capaz de identificar, privilegiar y diferenciar de entre los diversos elementos, compuestos y demás participantes en la reacción a los de la uva o uvas que dieron origen al vino. Repetimos, el reto es muy grande y de emprenderlo propiciaría un cambio en toda la estrategia hasta hoy diseñada para posicionar el vino en el consumidor y favorecería a que muchos consumidores que habiendo adoptado posiciones eclécticas o simplemente renunciado a seguir en la dirección correcta, dejen el camino del "facilismo" y retomen el buen rumbo.
-En los últimos tiempos la creciente industrialización de la bebida promovida por el explosivo crecimiento de su demanda a "propiciado" el desarrollo de nuevas técnicas de vinificación que van colisionando con el verdadero espíritu de la producción de este licor. Bastaría comentar aquí, entre otros, el notorio efecto que en la producción a escala de los vinos están teniendo el uso de levaduras "estándar" y el "manoseo" en tiempos, de los procesos de maceración y fermentación además del de las temperaturas, todos influenciados por estos nuevos gurús del marketing del vino, que encubiertos por su éxito comercial y una "desbordada estrategia" no quieren reconocer que podrían estar afectando a esta industria.
-La notoria subordinación de la calidad del vino al explosivo desarrollo comercial, propiciada por una "exitosa estrategia de marketing" dirigida a imponer en el consumidor una serie de "exigencias" que se muestran como necesarias para su consumo y que van desvirtuando la verdadera razón de ser de este licor que es el de proporcionar a sus consumidores un placer sin par, que resulta de un gran esfuerzo de producción dirigido a encontrar en su proceso esa relación inseparable; incomparable y única entre la vid y su vino.
-Calificamos como "exitosa" "la estrategia de marketing" a resultas del crecimiento en la demanda de este producto y el posicionamiento en sus mercados; pero creemos que presenta serias debilidades en lo relacionado al mensaje al consumidor, quien parece entender hoy en día que más importante que la búsqueda del verdadero sabor del vino y su calidad, es la observancia de una serie de prerrequisitos que necesitan cumplir para su consumo, y a los que en el presente ensayo resumimos como "exigencias". Además parece adolecer de una seria deficiencia en lo relativo a la transparencia del mensaje que llega al productor y que debería permitirle observar con meridiana claridad la realidad de lo que pasa hoy en día con su vino y que posición adoptar frente a sus nuevos mercados y consumidores.
-El desarrollo comercial y la incorporación de un número cada vez mayor de personas a la comunidad de opinión del vino, pero con escasos conocimientos sobre la materia y por lo tanto fácilmente influenciables por "corrientes interesadas", pudiera estar distorsionando la información estadística que sobre mercado, preferencias y calidad proporcionan a los productores las empresas especializadas.
-La opinión de los conocedores del vino, los que no encubren con exageradas posturas su desconocimiento en la materia, empieza a no tener un peso determinante en las decisiones de los productores sobre producción y calidad.
-La cata profesional, frente a la empírica o a la promocional (degustación), empieza a ser relegada a una opinión más; o simplemente a no tomarse en cuenta, si es que a la "luz" de lo que se recoge de la mayoría: un vino aun de baja estofa, tendría éxito de venta.
No quiero dejar de mencionar aquí que inclusive un buen número de expertos catadores pudieran estar influenciados por esta "corriente"
-A nivel de la comunidad de productores parecería existir una marcada sujeción a lo que dictan los "exitosos" diseñadores de estas estrategias, las mismas que parecen haber trascendido no solo el ámbito comercial sino también el industrial, penetrando en las desiciones de producción e influyendo en su calidad.
-Hoy en día la decisión de la producción o no de un vino recae en pocas personas, las que influenciadas por esta "corriente" deben a su vez acomodar su opinión- sea por propia convicción o por subliminal influencia- a las de un grupo muy reducido de "gurús" internacionales a quienes se les atribuye ser los depositarios del gusto universal y que aparecen a estas alturas como los arquetipos de la "corriente".
-Muchos buenos enólogos son concientes que al vino hay que buscarle su esencia no en otra cosa que en su propia cepa y dejar
De lado el "facilismo" que solo surge de los relajados y que pretenden desvirtuar este esfuerzo; haciendo aparecer esta bebida como una suerte de cofre de fantasía en el que aparecen olores; sabores; colores y demás "falsas notas" que están muy lejos de la verdadera lucha de un buen enólogo. Que siempre debió ser: conseguir extraer de una cepa su verdadero sabor que sin ambages es propio e inconfundible y que debe prevalecer en todo el proceso de vinificación. No creo que un verdadero enólogo esté de acuerdo al escuchar de falsos especialistas avalados por esta "corriente", que el Cabernet Souvignon en nariz parezca oler a la pimienta, a frutos rojos a madera y que en boca se confirme esta sensación. Nada mas lejos de la verdad dirán los buenos enólogos pues esta cepa no es pimienta tampoco será grosella, menos madera, es vid y como tal de acuerdo a la añada; a la tierra; al clima; etc. podrá variar en su intensidad más no en el sabor de la uva Cabernet.
Se entenderá también que la madera y otros accesorios utilizados en la producción no son un aporte sino elementos necesarios pero distorsionadores del sabor de la cepa. Aunque muchos cuestionen esta postura arguyendo que el vino es el producto de todas estas sumas, debemos tener mucho ¡cuidado!, pues el elemento a cuidar y resaltar siempre será la uva y en la medida que en todo el proceso se trate de mantener la constancia de su sabor se habrá dado un gran paso en la consecución de un gran vino y les aseguro quedaran relejadas a simples anécdotas las burdas comparaciones con las que ahora se pretende asociar al gusto de un vino y habrá renacido el verdadero licor de la uva y podrán los consumidores retomar el buen camino.
Esta es la batalla que al parecer se está perdiendo pero que junto a los buenos enólogos, buenos sommeliers y a una nueva corriente que incluya a buenos productores; verdaderos conocedores; nuevos y bien preparados consumidores y todos aquellos verdaderamente interesados en el tema, estoy convencido ganaremos.
-Los productores, obnubilados por el creciente desarrollo de sus ventas parecen relajar decisiones encaminadas a modificar procesos productivos tendientes a mejorar la calidad de sus productos y aproximarlos cada vez más a esa relación "intrastocable" que debería ser, la cepa y su sabor; temen que de hacerlo, podrían afectar una mal entendida "productividad" o lo que es peor no estar correctamente sintonizado con lo que demandan los "consumidores".
-El uso de nuevas técnicas de vinificación de ninguna manera pueden alterar la naturaleza de los procesos de producción "tradicionales" que dieron origen a esta exquisita bebida. Podríamos decir que: "En cuanto a tecnología de la producción del vino, LA TENDENCIA, no solo debe buscar LA PRESENCIA, sino fundamentalmente LA ESENCIA y LA DECENCIA, porque de no ser así crece LA DEFICIENCIA y se agota LA PACIENCIA y la PREFERENCIA".
-Como ya lo hemos mencionado esta es una "lucha" que compete a todas aquellas personas que en el mundo, están verdaderamente interesadas en que este licor de producción secular, no se vea enfrentado a "corrientes" que al amparo de intereses subalternos o mal entendidos, puedan trastocar el esfuerzo "ontológico" por encontrar la verdadera naturaleza y razón de ser de esta bebida ancestral.
-Es mi esperanza que muchas de las preocupaciones descritas en este modesto ensayo estén ya instaladas en la mente de muchos buenos productores; consumidores; entendidos y de gente en general, que presintiendo que algo esta pasando no se han atrevido aun, por razones que debo respetar, a expresar abiertamente su disconformidad con la coyuntura que se vive.
-Es momento de "dar a conocer nuestra disconformidad con el statu quo en el que se encuentran las cosas", debemos ser concientes que vamos a enfrentar a mucha gente que está plenamente convencida que no hay ningún problema y que por el contrario, el interés por el vino y sus ventas han alcanzado su fastigio. Súmenle a esto que detrás de todo hay grandes intereses involucrados.
No obstante lo dicho, estoy convencido que nuestra posición así como la de todos aquellos que creen que lo que esta pasando actualmente con nuestra bebida preferida no es bueno, no va a ser fácilmente acallada ya que el avance tecnológico, del que hoy se valen muchos de los promotores de falsas "corrientes", para seguir consiguiendo sus despropósitos, juega también a nuestro favor, ya que por ejemplo un medio como el que hoy me abre la posibilidad de llegar a ustedes, puede servirnos de herramienta para hacer sentir nuestra inquietud.
-A los enólogos, no deben cejar en su esfuerzo por alcanzar en sus procesos de vinificación la plena identificación del sabor de la cepa o cepas con sus vinos. Este esfuerzo, no debe verse perturbado por posiciones que al ser ignorantes en la materia o estar muy influenciados por la "corriente", pretenden presentar el sabor que es anejo a la cepa como algo indefinible y que solo se puede hacer apelando a burdas comparaciones o encubriéndolas con exagerados "prerrequisitos".
-A los productores, despercúdanse de esta enturbiadora "corriente", que no les permite ver con claridad hacia donde deben dirigir sus esfuerzos. Luchen por mejorar sus procesos productivos y adecuarlos al verdadero objetivo a alcanzar, que es el vino por lo que sabe y no por lo que parece saber. Analicen con ayuda de la tecnología que variantes se pueden realizar en los procesos de vinificación de manera tal que se altere lo menos posible la relación de sabor entre la cepa y su vino. Reconozcan que tal y como están las cosas actualmente, la búsqueda de esta relación se ha alejado mucho de su objetivo y que se esta queriendo encubrir, haciendo aparecer al vino como un licor indefinido en el que no es posible encontrar un sabor propio que lo relacione a su cepa.
Basta ya de disfrazar esta aparente dificultad apelando a subterfugios o dirigiendo la atención del consumidor a la "parafernalia" y dentro de esta a descifrar la "jerigonza". Verbigracia: taninos maduros, vino estructurado, vino equilibrado, vino redondo, de sabor a frutos rojos, de olor y sabor a flores o frutos amarillos, a especias; todos y muchos mas, insistimos, encubridores del verdadero esfuerzo por descubrir el verdadero sabor del vino. Apunten sus esfuerzos para que en el corto tiempo los consumidores que bien orientados y preparados, gracias al diseño de una nueva estrategia dirigida a consolidar la relación antes mencionada, sean capaces de identificar claramente en sus vinos la cepa o cepas que le dieron origen y nada más.
- A la "superestructura mediática", pónganse al servicio de la verdadera razón de ser del vino, revisen todos los mensajes tendientes a inducir a los nuevos consumidores al error, háganles ver que no se necesita, para degustar de un buen vino, de tanta "parafernalia", que en lo justo esta el gusto. Ayuden a difundir el verdadero mensaje que debe ser la lucha por encontrar en el vino el sabor propio e inconfundible de su cepa o cepas.
-A las empresas de marketing, revisen sus estrategias y diríjanlas a fijar en el nuevo consumidor la lucha por la búsqueda del verdadero sabor del vino, cuestionen sus estrategias actuales, las que no por exitosas, no deban ser replanteadas y dirigidas en la dirección correcta. Sean concientes que con la estrategia aplicada hasta la fecha lo único que han logrado es fijar en el consumidor un afán insufrible por cumplir con la "parafernalia", alejándolos con esto del verdadero objetivo.
-A los buenos consumidores y entendidos en la materia, les reitero no se dejen confundir y menos seducir por el avance de la vorágine de esta "corriente", que lo único que esta logrando es absorberlos y someterlos a sus intereses. No desmayen en su esfuerzo por defender el sabor del vino asociado a su cepa o a sus cepas, soy conciente que es una tarea bastante difícil y que con el transcurrir del tiempo muy pocos son los que la mantienen como su norte a seguir. Recuperemos a quienes por diversas razones, que no estamos en capacidad de criticar, se han acercado peligrosamente a esta corriente, pero hoy más que nunca los necesitamos para andar a la brega.
-A los nuevos consumidores, no se dejen confundir por la creciente campaña mediática, que trata de hacerles ver que para ser un buen consumidor de esta bebida es necesario cumplir con una serie de exigencias que deben ser observadas escrupulosamente y sin cuestionamientos. Esta posición discriminadora esta muy lejos del verdadero espíritu que encierra el consumo de esta bebida.
Les queda a ustedes emprender una nueva lucha dirigida a buscar en este licor, nuevo para ustedes, el sabor propio de la cepa o cepas y la relación con sus vinos. Destierren el facilismo que es tratar de encontrar el sabor del vino en cosas y repito cosas que nada tienen que ver con la vid con la cual fue producida vuestra ambrosía.
No teman hacerse esta pregunta ¿Qué es lo más importante, cumplir con la "parafernalia" o disfrutar del sabor de un buen vaso de vino? Asumiendo una respuesta inteligente, imagínate acompañar a este placer una alegría más, la que produce en uno el saberse capaz de diferenciar, a la cepa o cepas que le dieron origen, pero sin apelar a burdas comparaciones.
-A los sommeliers, que entiendan que son una parte importantísima del cambio que se propone y que se hace necesaria una revisión seria de lo transitado hasta ahora por ustedes y darse cuenta que
Mas importante que las formas, de las cuales están muy preocupados, es el de convertirse en verdaderos y serios orientadores de los nuevos consumidores. Reflexionen y tómense una prudente distancia de todo aquello que desvirtué su verdadera función y de aquellas estrategias que solo ven en ustedes a instrumentos útiles para sus propósitos.
Son ustedes quizás los llamados a prepararse mejor por tener en sus manos cual maestro de escuela inicial la difícil tarea de orientar correctamente en esta búsqueda a los recién iniciados en el hermoso mundo del vino. Y con aquellos conocedores y buenos consumidores que hubieran caído en esta vorágine publicitaria, saberlos orientar para que retomen el camino correcto.
El consumo del vino no requiere de tantas "exigencias", como parece imponer la moda actual. La verdadera razón de su consumo es poder encontrar en el un sabor incomparable, producto de un proceso de vinificación que en lo posible sea capaz de alterar en lo mínimo la relación que debe existir entre la cepa y el vino que de ella se extrae. Sabemos que desde siempre los procesos de vinificación han requerido de técnicas, que implican el uso de una serie de elementos que necesariamente afectarán esta relación; pero está en manos del productor serio y comprometido con su producto, la gran tarea de buscar con la tecnología actual elementos que por su composición afecten lo menos posible esta relación. No hay que olvidar que esta búsqueda no es nueva, se tienen referencias históricas que muchos grandes pensadores plantearon cuestiones de orden ontológico en relación a esta bebida y en la búsqueda de sus propiedades trascendentales no escapaba la pregunta ¿Como sería el vino si en el proceso de maceración; fermentación; guarda y otros, los elementos que surgen como necesarios participantes en la reacción, afectaran lo menos posible o simplemente no afectaran la relación vid vino?
Con el transcurrir del tiempo este esfuerzo "ontológico" ha ido dando paso al "facilismo" en materia de la búsqueda de tan ansiada relación y nos encontramos hoy en día que los elementos accesorios están tomando una preponderancia tal, durante el proceso de transformación y guarda; que en el sabor de un vino ya no predomina la cepa, sino entre otros; "el acero"; "la botella"; "los catalizadores químicos"; "la madera; que hasta se quema para
Acentuar mas la diferencia". A esta situación de por si preocupante se agrega el hecho que para que todo esto sea posible era necesario buscar una estrategia de publicidad que buscara instalar en la mente del consumidor la idea que en el sabor del vino la cepa es un aporte más, pero no necesariamente debería ser el sabor a buscar, ya que de acuerdo con la "corriente" en los vinos jóvenes, crianza; reserva y gran reserva debiera encontrarse, una infinidad de sabores, olores y colores que si bien son una realidad, se presentan hoy en día y de acuerdo al mensaje que subyace de la "corriente": como mas importantes que el de la uva que dio origen al vino.
La estrategia no solo logro su cometido, sino que acompañada de la creación de una serie de innecesarias "exigencias" atrajo a un gran número de consumidores, logrando promover un importante desarrollo comercial, que ha terminado por confundir a toda la comunidad del vino y esta logrando desorientar a muchos expertos en la materia quienes en una posición que aun no se entiende, se han sumado a este "facilismo" y con su anuencia o silencio están contribuyendo a que esta "corriente" siga su curso.
La lucha por cambiar el statu quo debe darse desde diferentes frentes y llegará el día en el que los consumidores podrán decir que al saborear esta atemporal bebida han llegado a percibir con claridad el sabor de la cepa o cepas y sus vinos.
No mas "vinos" de olores y sabores a grosella; fresa; melocotón; cereza; flores silvestres; pimienta; canela; caramelo; etc. Sino solo de sabores y olores a uva y en ella, las necesarias variantes que presentan sus cepas.
No mas formas de copas; botellas; decantadores; descorchadores; corchos; etiquetas y otros, presentados por la "corriente" como muy importantes para la "parafernalia" pero que a nuestro modesto entender deben ocupar el lugar que le corresponde: absolutamente accesorios.
Mas respeto y entendimiento por la añejes de un vino. Al que hay que saberle encontrar el justo sabor, entendiendo al mismo tiempo que esa natural "perdida" de su esencia nos obliga a ver y reconocer en el otras cualidades, solo reservadas, extrapolando la opinión, a aquellas personas que por su madurez nos inspiran profunda admiración, respeto y cierta incertidumbre.
No más angustias o confusiones por el plato y el vino a elegir. Pues este pretendido matrimonio, que en la jerigonza impuesta se llama: maridaje, solo ha logrado mostrar al mundo que son una "pareja incompatible" y que por lo tanto al no saberse "quien manda a quien", se hace necesaria su inmediata separación. Es preferible disfrutar del sabor de un vino sin condicionamientos y si deseamos que participe de buena comida u otro placer de la vida, que esta sea activa y sin ninguna cortapisa.
No más depositarios del gusto universal, porque siendo las sensaciones, privativas de la persona solo a ellas les corresponde la decisión de la elección.
No mas "parafernalia".
EN RESUMEN DIVORCIEMOS AL VINO
De todo aquello que lo aleje de su verdadera naturaleza y su razón de ser
EL VINO ES DEL MUNDO Y PARA TODO EL MUNDO
Hace algunos años y con motivo de cumplir un año más de vida mi señora madre, invité a mi casa a un buen número de familiares y amigos con el propósito de celebrar su cumpleaños y poder pasar un grato momento. Siendo reconocido en el entorno familiar y amical como un buen conocedor del mundo del vino, me preocupé de preparar una reunión en la que resaltando el acontecimiento pudiera tener la oportunidad de reforzar el concepto que de mí se tenía.
La reunión transcurrió como lo había previsto y como podrán imaginarse el tema excluyente fue el vino. Por donde fuera se escuchaba "oye Pepe que bonita reunión; que detalles los tuyos; la comida excelente y el vino que escogiste, la acompaño de maravilla; las copas son de un detalle sin par; el postre una delicia y ese vino que serviste para acompañarlo que generoso".
Todo salía a pedir de boca hasta que llego a la reunión un sobrino que acompañado de una botella de vino, se la obsequió a mi madre. Pasados unos minutos el muchacho se me acerca y me dice: tío como se que a ti y a mi tía les gusta el vino les he traído un vinito, que no obstante ser "corrientito", encierra todo mi cariño por ustedes; le di las gracias y nos pusimos a conversar de varios temas, pero uno que marcó un punto de quiebre en mi posición sobre el vino hasta esos momentos fue el que se dio al momento de compartir con mi madre y el sobrino el vino regalado: en efecto y de acuerdo con mis estándares del momento el vino era de baja calidad; era un vino que en el Perú llamamos Borgoña y lleva este nombre debido a una uva que se da por aquí mas no por venir de esa región de Francia.
Una vez que empecé a tomar el vino y como intuyendo en mi expresión lo que pudiera haberle dicho de su vino, el sobrino me pregunto: tío, ¿qué es lo que diferencia a un vino de otro? Por supuesto, sé, respondió; sé que hay dulces y secos y mi pregunta no va en esa dirección, sino que deseo saber como poder realmente diferenciarlos y si es posible hallar algo en su sabor que me permita identificarlos.
Me confunde mucho cuando habiendo tomado un mismo vino: el tío Carlos me decía que le encontraba un "toque" de madera y caramelo; la tía Fernanda que encontraba en el mismo un sabor a fruta seca como el guindón y el otro amigo que hallaba en el unos taninos muy suaves y un marcado sabor terroso - entendí de lo que me comentaba que se trataba de un gran reserva - Además Tío, continuo el sobrino, me resulta muy difícil encontrar un sabor que los diferencie, perdona mi ignorancia pero todos me parecen iguales, salvo en el vinito que le he regalado a mi tía y en ese moscato dulce que el tío abuelo nos servia los Domingos, pues en ellos si podía encontrar el sabor de la uva borgoña y el de la moscatel que tanto comía en Ica . Enseguida me planteo un reto, al que accedí, tío un día de estos vamos a comprar un kilito de uva borgoña y lo primero que vamos a hacer es probar la uva y luego saborear el vino y quiero saber si es posible que te consigas otras uvas y las relacionemos con sus vinos, creo que esa seria la mejor manera de aprender, no lo crees. Me pareció un reto interesante y lo hicimos lo que resulto de esta experiencia fue algo muy gratificante y aleccionador y no digo mas aquí porque de la lectura del ensayo deducirán cuan importante fue esta experiencia para mi y cual el camino seguido.
Continuando con la reunión, tome el vino de mi sobrino y lo comencé a servir entre los amigos y con gran sorpresa pude comprobar que a la mayoría con quienes antes había tomado otros vinos y no eran capaces de opinar libremente sobre ellos ahora sí opinaban y lo hacían tan abiertamente y con tanta suficiencia y sin postura alguna que me dije que es lo que está pasando con mi bebida preferida y reflexionando sobre un hecho anterior me plantee lo siguiente: yo deduje que el vino que tomó mi sobrino con sus otros tíos y el amigo era un gran reserva no por mis sensaciones sino por que estaba instalado en mi un mensaje subliminal que me hacia saber que si yo veía un color ladrillo al contrastar el vino con un fondo blanco o si alguien opinaba que había encontrado en su sabor algo de madera; caramelo o toffe y que además percibía cierto sabor terroso, debería ser necesariamente un gran reserva. Esta era mi realidad, aquella que señalaba en mi mente que mi opinión sobre el vino y su tiempo no podía estar equivocada y que no me dejaba ver que solo estaba opinando influenciado por los convencionalismos y algunos signos exteriores pero muy alejados de mis propias sensaciones. Permítanme detenerme aquí para no aburrirlos, porque todo lo demás es motivo de este ensayo.
Quiero sepan disculpar la forma de concluir, pero no puedo dejar de mostrarles uno de los párrafos de un artículo, que sobre otra controversia se plantea en "Andes Winne Communications" el señor Enrice Rivera. El señor Rivera tratando de dilucidar lo que se ha dado a llamar "Vinos de cultura", hace una serie de planteamientos, críticas y alcances en relación al tema. De todo lo escrito me interesó mucho un párrafo en el que pude intuir pudiera estar naciendo en este comentarista un verdadero cambio de rumbo aun cuando creo, el no pudiera estar dándose cuenta del mismo. Ojala el presente ensayo contribuya a esa definición.
Respeto profundamente a los que piensan así, aunque
para mí "Vino de cultura" es más bien el que en el
color, olor y sabor quedan reflejados el pasado, el presente y,
por qué no decirlo, el futuro de un sector que trabaja
incansablemente en cada una de las zonas productoras para y por
la calidad de sus frutas y sus vinos, cuidando siempre de que la
original personalidad
de la uva no sea modificada ni un ápice, identificando, en
éste, al mismo tiempo, a una tierra y a unos hombres que
permanecen, muchas veces, en el anonimato.
Fuente: Enric Ribera Andes Wines Communications
Abran las páginas en "la Web" sobre protocolo y vinos analícenlas y reflexionen sobre sus mensajes. Les será de mucha utilidad para entender este ensayo.
Autor:
José Manuel
Mi nombre es José Manuel, soy de Lima, Perú. Si el presente ensayo ha suscitado en ustedes una reflexión y creen al igual que yo que algo debemos hacer para cambiar la coyuntura actual por la que atraviesa esta inigualable e incomparable bebida; entonces valió la pena el esfuerzo y los invito a unirse a la brega con sus ideas y nuevos aportes, los que a no dudarlo serán de mucha utilidad para lograr nuestro cometido. Si por alguna razón sus sugerencias y recomendaciones para el cambio no tuvieran cabida en los círculos interesados en mantener el statu quo de las cosas, no duden en utilizar este medio que ha hecho posible que mi mensaje pueda llegarles a todos.
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