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Orden
Del orden existente en la Creación, tampoco puede haber duda. Hay un orden, no solamente entre todas las estrellas y planetas, sino entre todo lo que existe en la tierra. Si algunas personas piensan que es posible no hacer caso de las leyes naturales y morales de Dios, las cuales gobiernan este orden, van a encontrar algún día, por la experiencia propia, que nada ni nadie puede escapar a ellas. La intranquilidad, la falta de paz que vemos en la gente que intenta oponerse a las leyes de Dios, se produce porque NADIE puede evitar las consecuencias de estas leyes.
Dios mantiene el ORDEN entre todas las partes de su Creación a través de las LEYES DE LA NATURALEZA, que él mismo ha creado, y solamente Dios puede abrogar sus leyes por un instante, haciendo lo que llamamos un milagro. Todo y todos estamos sujetos a estas leyes.
Unidad
Se ven señales de unidad en toda la Creación. Por ejemplo, cada criatura viva, incluyendo las plantas, depende de muchas cosas, aparte de sí misma, para sobrevivir. Los seres humanos dependen, entre muchas cosas, de la gravedad, del aire y del alimento. La gravedad es regulada por los cuerpos celestes. El oxígeno del aire, depende en gran medida, de las plantas. El alimento depende del calor del sol, del agua de las nubes y de los minerales de la tierra.
Se puede observar, por ejemplo, cómo crece un manzano. Consigue el calor y la energía necesarios del sol, el alimento del suelo y el agua de las nubes, que son formadas por la evaporación de los océanos. Florece y da sus frutos, con una temporalidad directamente relacionada a las estaciones del año, las cuales se presentan de acuerdo al movimiento de los cuerpos celestes. Así, el manzano recibe lo que necesita para crecer, no solamente del planeta en el cual vive, sino también, en diferentes grados, del resto de la Creación.
La variedad, el orden y la unidad se encuentran en cualquier parte de la Creación. Pero no solamente se le puede identificar entre las criaturas, sino también, dentro de cada una de ellas -¡qué maravilla!-. Veamos, por ejemplo, en el cuerpo humano, cómo todas sus partes (los ojos, la sangre, las células, los huesos) se adaptan perfectamente las unas a las otras y todas trabajan para formar un organismo completo.
Así sucede con la Creación: todos los seres y cosas de la Creación fueron hechos para ajustarse los unos a los otros dentro del "cuerpo" de la Creación. De esto podemos entender que cada detalle de la Creación fue formado por Dios para ser parte de un entero bien armonizado. Esta armonía que vemos en el mundo material y en toda la Creación es una manifestación de la unidad que existe en Dios.
Es tan magnífica la Creación que sobrepasa, con mucho, a nuestra inteligencia. Por ejemplo ¿cómo puede ser el universo infinito, siendo materia? Y si es finito ¿cuál es su borde, su límite? ¿Qué sigue después de él? ¿Quién de nosotros puede entender dónde "termina" el universo o qué hay más allá de la "última estrella"? Sólo Dios lo sabe... y por contraste, nuestra inteligencia nos conduce a deducir que Dios existe y que TODOS los hombres hemos sido creados por el, y para El.
Reloj y Relojero - La necesidad de la Iglesia y el Estado
Hagamos primero una comparación: Un reloj contiene variedad, orden y unidad. Se compone de una variedad de piezas, puestas en cierto orden. Estas piezas alcanzan el propósito de su existencia individual solamente cuando están unidas en el reloj.
Una sociedad justa también contiene variedad, orden y unidad. La gente, de muy diversas condiciones, vive en armonía a través de respetar reglas o leyes y forma un cuerpo social, un "Estado", cuyo jefe o cabeza es el que gobierna.
En la Iglesia existe también variedad, orden y unidad. Los hombres y las mujeres de muy diversas razas, países y temperamentos, siguiendo las leyes de Dios y de la misma Iglesia, logran el FIN de su existencia (la felicidad eterna) al unirse al "Cuerpo Místico" (místico, porque es espiritual) cuya cabeza es Cristo.
Así como se necesita un relojero para poner en su lugar a cada una de las piezas necesarias del reloj (el fin específico de las partes), la Iglesia y el Estado fueron creados por Dios para ayudar a la humanidad a alcanzar una felicidad no solamente temporal, sino eterna; el Estado por ayudar en el campo de las necesidades materiales y temporales, y la Iglesia, en cuanto a las necesidades espirituales y eternas.
La voluntad del hombre y la voluntad de Dios
Oponiéndose al propósito de Dios y, por lo tanto, de la Iglesia y de un verdadero Estado, la humanidad trata de encontrar la felicidad sin Dios. Así vemos, en estos días, el enorme énfasis de hacer las cosas "a mi manera", en vez de tratar de conformar lo que hacemos con la voluntad de Dios. La mayor parte del tiempo, ni siquiera pensamos en Dios. El resultado de "hacer nuestras cosas sin Dios" es el de una felicidad parcial y momentánea, seguida de remordimientos, vacío, insatisfacción y una gran tristeza. El único remedio contra esta tristeza es el de hacer la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios se logra dentro del Estado y de la Iglesia a través de que, cada uno en su campo, cooperen para que: a) la variedad de nuestros talentos se dirijan a satisfacer las necesidades espirituales y temporales de los demás; b) el orden entre nosotros esté basado en la justicia y la misericordia; y c) la unidad de los hombres florezca por la practica de la caridad. El resultado de ESTO será la paz en la tierra y la felicidad eterna en el Cielo.
Una nación es como un jardín
Una nación es como un jardín y el gobierno de una nación es como su jardinero. Pero, desgraciadamente - es la condición humana - hay buenos y malos jardineros. Un mal jardinero deja crecer la maleza en su jardín y no está al pendiente de sus plantas. Para que cada una de ellas crezca adecuadamente, según sus propias capacidades, un buen jardinero debe guiarlas hacia arriba, hacia el cielo, manteniéndolas "rectas", abonándolas y regándolas correctamente. Las malas hierbas deben ser arrancadas y las buenas deben ser protegidas contra las plagas. Es conveniente que tome consejo de un jardinero experto para resolver los problemas más difíciles.
Para que la gente de una nación "crezca bien" (prospere temporal y espiritualmente), si su gobierno es bueno (como un buen jardinero), debe también mantener "rectas" las cosas. Asegurar que su gente tenga lo que necesita para "crecer". Tratar de eliminar las "malas hierbas" (los vicios). Proteger a sus miembros contra los ataques de sus enemigos (las plagas) y seguir el consejo de un experto para solucionar ciertos problemas. Por ejemplo, si el problema es moral, Dios puso en la tierra a su Iglesia como "el experto", diciendo a sus apóstoles: "El que a ustedes escucha, a Mí me escucha".
No todos los insectos son malos para un jardín. Las abejas, por ejemplo, son necesarias. Algunos de los insectos dañinos son difíciles de diferenciar de los que pueden ser útiles. Usted, como lector de este libro, podrá reflexionar sobre las diferencias entre lo que puede PARECER bueno o malo, y lo que es VERDADERAMENTE bueno o malo.
Este es el objetivo del libro: ofrecer al lector las bases para ayudarle a identificar las trampas que nos plantea la "política" del mundo, a descubrir los engaños, a desenmascarar claramente a los lobos con piel de oveja. Esperamos que nuestro esfuerzo les sirva, amables lectores, para cambiar un poco la dirección de sus vidas hacia una felicidad más amplia. Ojalá que la lectura de este libro provoque en ti reflexiones, y que estos pensamientos te ayuden a "ver las cosa más claramente", para alcanzar no solamente una mayor felicidad aquí en la tierra, pero aún mas importante, algún día, la felicidad que a todos nos espera, al lado de Dios.
DEFINICIÓN: El "Mal" es la ausencia del "Bien"
PROPÓSITO: Nuestra paz interna últimamente depende, no solamente de entender correctamente las diferencias entre el bien y el mal, pero aun más, de escoger el bien en vez del mal.
FUNDAMENTO: El Bien es más fuerte que el mal.
EJEMPLO: Un puente mal hecho es un puente malo - y, por que se va al pique algún día, no se puede confiar en el. Al contrario, si, se puede confiar en un puente bien hecho.
ABUSO: Confundir el mal por el bien.
DISCUSIÓN:
Todo lo creado por Dios es perfecto y, por lo tanto, bueno, incluyendo el orden original que hizo entre todo lo creado. La Creación, al principio, era como el sonido de una sinfonía hermosa que iba a escucharse por toda la eternidad, con cada instrumento afinado y tocando perfectamente su parte. Sin embargo, Dios creó al hombre. Lo creó a Su imagen y semejanza y, por ello, lo creó con libertad, porque sólo con esa libertad es capaz de amar. Dios creó al hombre por amor; para amarlo y ser amado por él. Y así fue hasta que Adán, el primer hombre, decidió con su libertad, querer ser como Dios.
Adán era totalmente feliz, pero cuando cayó Adán, fue como si un trompetista decidiera tocar lo que él quisiera tocar, en vez de tocar las notas que debía de haber tocado como miembro de la sinfonía. Debido a este egoísmo, la perfección de esta "sinfonía" fue alterada, y la belleza original de su armonía de amor fue oscurecida.
De este hecho podemos ver que: (1) las cosas andan mal cuando las hacemos "a nuestra manera", en contra de la voluntad (o plan) de Dios, y (2) el resultado es siempre algo menos bueno o bello que lo que habría podido ser. Es esta CARENCIA de lo mejor posible, que se llama "el mal". En sí, el mal es la ausencia, parcial o total, del bien.
El mal, para entenderlo mejor, es la carencia del bien, así como la enfermedad es la carencia de la salud, el vicio de la virtud y la mentira es la carencia de la verdad. El mal es como un hueco en el camino. El mal es una carencia de algo que debe de existir, como donde falta el pavimento sobre un camino. El mal, porque es una carencia de algo bueno, no honra a nada ni a nadie.
El "mal" es una debilidad que conduce al daño
Los resultados del mal deben ser considerados como una debilidad. Para explicarlo mejor utilizaremos como ejemplo lo que es un puente.
Todos sabemos que un puente NECESITA ser fuerte para sostener a la gente que lo cruza. Un puente fuerte, que sostiene a todos los que pasan por él, con razón se llama un "buen puente". Por otra parte, un puente que CARECE de la fuerza necesaria para funcionar adecuadamente, se considera un "mal puente", porque su debilidad causará ciertamente una CARENCIA dolorosa del bienestar a los que, al cruzarlo, lo derrumben.
Los hombres podemos ser como los puentes. Podemos confiar en una persona moralmente fuerte para manejar un asunto importante; mientras que en una persona moralmente débil, es claro que no podemos confiar. Esta desconfianza, cuando crece entre los ciudadanos de una nación, rompe el vínculo de unidad moral que necesita una nación para mantenerse en un Estado de bienestar, para sobrevivir los ataques de sus enemigos, naturales y espirituales.
Hay gobiernos buenos y malos
Los gobiernos de una nación también pueden ser puentes que ayuden a sus ciudadanos a alcanzar el fin para el que fueron creados, o sea "Amar a Dios y estar unidos a él por la eternidad". Un buen gobierno sostiene a sus pobladores y les facilita su camino hacia ese fin. Un mal gobierno, desgraciadamente, no los sostiene, sino que dificulta enormemente que alcancen su fin.
El amor a Dios debe estar siempre como lo PRIMERO en el orden de las cosas que debemos amar ("verdadera axiología"). Si la gente de una nación ama a Dios sobre todas las cosas, amará y defenderá, antes que nada, a las leyes de Dios y la doctrina que predicó Nuestro Señor Jesucristo, y se opondrá, en consecuencia, a todo lo que esté contra ellas.
Por otra parte, si la gente de una nación ama a los objetos en un ORDEN INCORRECTO (en desorden) tal como preferir el amor a sí mismos o a las cosas materiales, MÁ S que a Dios o al prójimo, o al placer MÁ S que a la virtud; ese amor desordenado destruirá aun al amor mismo, así como a la fuerza espiritual de su nación.
Unidad, Pecado y Poder
Dios quiere que le amemos a él con todo nuestro corazón, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y así entendemos que el amor es un don de Dios que une. El respeto, la confianza, la verdad, el perdón, la caridad, y muchas más realidades de nuestra vida, son cosas que producen una unidad entre diferentes personas, y entre todos nosotros y Dios. Esta unidad entre Dios y su Creación refleja la unidad que se encuentra en Dios mismo. Esta unidad, la unidad entre nosotros, unos con otros, y todos con el "Todopoderoso" es lo que produce el verdadero "poder" de una nación.
Al contrario, las cosas que se oponen a esta unidad, como el odio se opone al amor, la crítica a la amistad, la mentira a la verdad, el orgullo al perdón, o el egoísmo a la caridad, etc., se llaman "pecados". En este sentido, podemos ver que cada pecado es algo que ofende a Dios o al prójimo por atacar la unidad más importante que existe en Su Creación, y la razón por la cual Dios nos hizo a nosotros, que es la unidad eterna de un amor feliz y eterno entre Dios y cada uno de nosotros.
Para evitar el pecado, antes de hacer o decir algo, es mejor pensar en si lo que vamos a hacer o decir fomenta o ataca la unidad que Dios quiere entre personas, o entre ellos y él mismo, porque esta unidad produce la fuerza espiritual de su nación.
Fuerza espiritual
Nunca subestime la energía de la fuerza espiritual cuando viene una guerra. Fue la fuerza ESPIRITUAL de David, y no la fuerza física, la que mató a Goliat. Es mucho mejor para un ciudadano, o una nación, ser un "David" que un "Goliat".
Las grandes batallas cristianas se han ganado con una fuerza espiritual, más bien que por una superioridad física. En Lepanto las fuerzas católicas, grandemente excedidas en número, pero reforzadas por la Misa y el Rosario, derrotaron a la marina Islámica. Excedían en número los Aztecas al pequeño ejército de Cortés, pero este pequeño ejército, con su Fe, evitó que en México se continuara con la práctica sangrienta de los sacrificios humanos.
Cómo mueren las buenas naciones
Es importante entender que hay dos maneras de atacar a una nación: (1) por su enemigo, que declara abiertamente una guerra contra ella, o (2) por ese mismo enemigo, que la debilita por dentro. Declarar una guerra contra un país une a sus ciudadanos contra el atacante. Esta unidad naciente hace que el país agredido sea ahora más difícil de conquistar.
Por esta razón, nuestros enemigos saben que la manera más eficaz de conquistar a una buena nación no es declararle inmediatamente la guerra, sino primero debilitarla y dividirla. Así, trata de engañar a sus ciudadanos con tres falsos amores que van a alejarlos de Dios (disminuir su poder espiritual) y a dividirlos a los unos de los otros (disminuir su poder natural).
Nuestros enemigos son muy hábiles en el arte de lograr que la gente adquiera esos tres falsos amores que los debilitarán: (1) El amar a las cosas materiales más que a Dios, (2) El amarse a sí mismo (el egoísmo) más que al prójimo. Por nuestra naturaleza caída, estamos muy predispuestos hacia estos dos primeros "amores", de lo cual se aprovecha el enemigo para llevarnos hacia el tercer amorío, que es el peor: (3) El amar a lo que daña y debilita a sí mismo y al prójimo más que a cualquier otra cosa: es decir, el amor a la inmoralidad. Por enredarse con ese falso amor, cayó la más poderosa civilización del mundo: la Romana.
Dividir y conquistar
Cada uno de estos seudo amores tienen su propia manera de debilitar a una nación. Mientras que la justicia y la caridad sirven para unir a la gente de un país, el egoísmo la divide, y los que practican la inmoralidad se ponen en contra de los que practiquen la virtud. Aún peor, los que practican la inmoralidad se pudren y contagian su podredumbre a los que no la tienen. Estas personas podridas dejan de ser soldados que defienden a su nación, por ayudar al propósito de los que la atacan.
Cuando el número de ciudadanos con su corazón puesto en estos falsos valores aumenta, su nación se va convirtiendo más y más en una nación dividida, en una nación debilitada, e invita a sus enemigos a que la ataquen.
Porque estos falsos amores conducen a una nación a la guerra y a la derrota, usted puede darse cuenta ahora del por qué la guerra, en general, es un castigo por los pecados de la humanidad (por los falsos amores). Podemos concluir que el regalo más importante que podemos dar a nuestro país no es la fuerza física, sino la fuerza de nuestra propia calidad moral. ESTA ALTA CALIDAD MORAL ES EL FUNDAMENTO DE UN VERDADERO PATRIOTISMO.
La guerra de nuestro país en contra del mal
En la verdadera historia y aún en la historia maquillada por el triunfador, siempre se puede identificar la lucha tremenda del mal contra Dios y contra su Iglesia, dentro de cada país. Tan cierto es que Satanás luchó contra la voluntad de Dios en los cielos, como que él sigue luchando contra la voluntad de Dios en la tierra, el único lugar donde todavía una criatura inteligente y con libre albedrío puede cambiar su destino: el cielo y el amor eterno de Dios y a Dios, por el infierno y el odio contra todo, pero principalmente contra Dios. Pero, amigo que me lees, tú no eres un simple espectador de esta batalla, tú no puedes evitar participar en esta lucha. Pero para poder salir victorioso de ella, es importante que aprendas cómo identificar cuáles son los amigos y cuáles los enemigos.
La guerra tiene solamente dos lados
La primera cosa que debes tener muy clara es que la guerra emprendida en la tierra tiene SOLAMENTE dos lados. Cada lado sirve a su líder. Un lado sirve a Cristo, van con él soldados sencillos, alegres, francos, siempre dispuestos al sacrificio y a dar la vida, antes que perder el alma; el otro lado, por supuesto, sirve a Satanás y a todos sus secuaces, sea éste un horripilante demonio o una encantadora doncella, buscan engañar, son orgullosos y confusos y no tienen una sonrisa franca. Pero la diferencia más importante entre estos dos bandos puede entenderse mejor asomándonos a ver, con atención, las diferencias entre los reyes buenos y los reyes malos.
Reyes buenos y reyes malos.
Un rey bueno sabe muy bien que la autoridad que recibió de Dios la puede utilizar SOLAMENTE para el BIEN espiritual y temporal de sus súbditos, y NO para cualquier razón egoísta. Tales reyes sirven a Cristo y a su Iglesia y a todos los que tienen a Cristo por su Rey de Reyes.
Un rey malo trata de utilizar el regalo de la autoridad que recibió de Dios para servirse a sí mismo y a sus secuaces, que le ayudan a engañar a sus súbditos, haciéndoles creer lo contrario. No desea el bien de ninguna persona, ni de Dios que le dio la autoridad y a sus secuaces los traicionará en cuanto ya no le sean útiles. No desea que ni Dios le diga qué hacer o qué no hacer.
Nadie realmente desearía vivir en una nación gobernada por un rey que piensa que él puede abusar de los ciudadanos al imponer cualquier ley o capricho que desee. Tomando esto en cuenta, ¿crees que no sería tan malo vivir en un país democrático, que permite por la votación que una mayoría de personas pueda imponer cualquier ley o capricho que desea a los demás?
En conclusión...
Hemos discutido, entonces: (1) la relación entre la fuerza moral y física, y la desventaja de lo malo; (2) el hecho de que los que aman a su país deben de amar SOLAMENTE lo que es bueno para su país; (3) que cada ciudadano tiene la obligación de rechazar lo malo; (4) el hecho de que haya una guerra dentro de su nación para sustituir la voluntad del hombre caído por la voluntad de Dios; y (5) cómo reconocer los buenos reyes (o amigos) y los malos reyes (o enemigos).
DEFINICIÓN: Un derecho es la facultad que tiene una persona de hacer algo, de disponer de alguna cosa o de exigir algo de alguien.
PROPÓSITO: Cada hombre posee derechos para dos propósitos: (1) para satisfacer sus obligaciones hacia Dios y su vecino o prójimo, y (2) para recibir lo que, por justicia, le corresponde.
FUNDAMENTO: El Fundamento de un "derecho" es la justicia.
EJEMPLO: Si usted posee autoridad, usted tiene un "derecho" para utilizarla para un propósito justo, pero usted no tiene ningún derecho de utilizarla para un propósito injusto.
ABUSO: Puesto que nuestros derechos nos son dados por Dios para satisfacer Su voluntad, a lo que nos facultan " SOLAMENTE es a realizar, a disponer o a exigir algo verdaderamente bueno". Aunque cualquier persona tiene la capacidad de hacer algo injusto, no existe el "derecho" para hacer algo injusto o inmoral.
DISCUSIÓN
Puesto que los derechos se basan en la justicia, debemos primero cerciorarnos de ¿qué entendemos por "justicia"?. La justicia es una regla del balance. El equilibrio entre el tiempo que un hombre trabaja y cuánto se le paga es una cuestión de justicia. En pocas palabras, la justicia es lo que nos obliga a dar a cada persona lo que debemos darle.
La justicia es también algo "completo", dando a cualquier persona lo que se le debe en total y no sólo una parte. Así, la verdadera justicia, no es parcial sino completa.
La justicia contiene dos dimensiones: (1) la OBLIGACIÓN de dar a cada cual lo que es debido, y (2) el DERECHO de recibir de cada cual lo que es debido a nosotros. De esta manera podemos ver que los derechos de una persona se relacionan (están balanceados) con las obligaciones de otras. También se puede ver que el balance de la justicia es algo maravilloso. Un buen símbolo de la justicia puede ser una balanza. Por un lado pesa la obligación de dar, y por el otro lado el derecho de recibir.
Los derechos subjetivos y objetivos
Mirando algo "subjetivamente", significa que se le mira desde nuestro punto de vista. Podemos definir un derecho desde el punto de vista SUBJETIVO como la autoridad moral o legal, basada sobre la justicia, que permite que poseamos, que demandemos, y que utilicemos una cosa como nuestra. Si una persona le debe $10, según la justicia, usted tiene el derecho a demandar los $10 como suyos. Si yo soy el que le debe a Usted los $10, es mi obligación pagárselos.
Sin embargo, puesto que TODOS los hombres y mujeres tienen derechos y obligaciones, podemos buscar las reglas (generales) OBJETIVAS que gobiernan los derechos y las obligaciones de TODOS los seres humanos. Un ejemplo de un derecho objetivo es que todos los jugadores de cualquier juego deben respetar todas las reglas del juego.
Otra regla objetiva que gobierna TODOS los derechos y obligaciones es ésta: Puesto que la justicia no se sirve para nada de los errores o del mal; ni el error o el mal pueden servir como base a un derecho o una obligación legítima de cualquier hombre.
Los derechos, la justicia y el "qué" y el "quién" de la gente
¿De qué manera pueden las diferencias individuales de cada hombre afectar sus derechos y obligaciones? Para contestar esta pregunta, debemos considerar el "qué" y el "quién" de la humanidad.
En las cosas relacionadas con la gente, debido a lo QUE SON, (como seres humanos), no hay diferencia entre los derechos que posee cada persona. Por ejemplo, cada hombre y mujer son, igualmente, miembros de la raza humana, y cada uno posee el mismo derecho a la vida. Por eso, lo que la gente debe uno al otro, debido a lo QUE SON, (seres humanos), allí no se encuentra ninguna diferencia en lo que se obliga a dar, uno al otro. Así, obliga a todos los hombres y mujeres, igualmente, a respetar el derecho de cualquiera otra persona a la vida.
Sin embargo, con respecto a QUIEN, las diferencias entre los diversos grados de autoridad o talentos de las personas, sí afectan a lo que tenemos derecho de hacer o de no hacer y a lo que debemos o no recibir o demandar. Al hombre que es presidente de un país, por poseer este puesto, se le debe respeto, debido a su cargo. Un hombre o una mujer con muchos talentos tienen la obligación de compartir sus dones con los demás, una obligación que no tienen las personas sin tales dones. Tales derechos y obligaciones, sin embargo, NUNCA pueden disminuir los derechos u obligaciones fundamentales que se relacionan con QUé somos. Las diferencias en el QUIéN somos forman la base del refrán, "a quien más se le ha dado, se espera más". Uno espera más de un general que de un soldado.
Un ejemplo para entender mejor lo que arriba hemos expresado, es el que sigue: Mientras que un soldado raso no tiene ningún derecho DE ORDENAR a un general, en materias militares, (debido a las diferencias en el rango (el "QUIéN") el soldado raso tiene el derecho y, quizás, incluso, la obligación, de resistir y censurar al mismo general, con respecto a las órdenes inmorales que diera. ¿Por qué? Porque como seres humanos, AMBAS personas tienen la MISMA obligación de obedecer la ley moral de Dios.
Justicia, los derechos y el uso propio de las cosas
La medida de la injusticia depende del lugar que ocupa, en la Creación, la persona a quien se le hace la injusticia. Ciertamente hay una mayor injusticia al ignorar que un hombre es un hombre, por ejemplo al tratarlo como si fuera una máquina o un animal, que al tratar a una pala como si fuera un martillo. De aquí, podemos considerar que las injusticias MÁ S GRANDES son las que ofenden directamente a Dios, tal como ignorar o no tratar a Dios como a Dios, sino como a una ilusión, o malgastar los dones que hemos recibido de él.
La injusticia de malgastar uno de los dones de Dios se puede considerar en este ejemplo. Suponga que usted trabajó muy duro todas las vacaciones del verano pasado, pues quería tener el dinero suficiente para arreglar su coche y dejarlo bien "chido", con el motor ronroneando como un gato, con el objeto de regalárselo a un amigo para que él pudiera ir a su trabajo. Desafortunadamente, su amigo es muy fiestero, y en vez de agradecérselo, lo llevó a una competición de demolición de coches un sábado por la noche, para tener una cierta "diversión", y destruyó su regalo. Usted justamente se ofendería porque su "amigo" había usado mal su regalo, tratándolo como si fuera un trozo de chatarra en vez de un coche tan bien arreglado y útil.
Ahora, fíjense en los regalos recibidos por los hombres y mujeres de Dios, tales como sus capacidades físicas, como su inteligencia y libre albedrío. Ninguna de ellas las obtuvieron por si mismos. Dios se las dio como un regalo a todos los hombres y mujeres, para un solo propósito, para que aprendamos todos nosotros a conocer, amar y servir a Dios, usando de esos talentos y dones y, así, ganar nuestra felicidad eterna. Por eso, nadie tiene ningún derecho de malgastar o utilizar estos regalos para otros propósitos. Hacerlo es una injusticia más grande que usar el coche arreglado para divertirse en una competición de demolición, no sólo porque los regalos de Dios son más importantes que un coche, sino porque es Dios, el autor y el donante de estos regalos, al que hemos ofendido con tal injusticia.
Los derechos de Dios
Una forma de entender los derechos de Dios es notar lo que a Dios le pertenece. Si usted posee un terreno, y todo el material para construir una casa, y después diseñó, y construyó, con sus propias manos, un hogar, con ese material; el sentido común le dice que este hogar le pertenece. Tendría, también, el derecho de determinar cómo otras personas pueden utilizar su terreno o su hogar. Por ejemplo, usted tendría el derecho de fijar reglas en cuanto a cómo cuidar esa propiedad, y cuánto hay que pagar para rentarla.
Piense en esto: Dios no solamente posee todo el material de la Creación, él lo creó. Luego él diseñó todo lo que existe. Por eso, en justicia, todo lo que existe, pertenece a Dios.
Debido a esta pertenencia, Dios tiene el DERECHO de dar lo que él desea (por ejemplo gracia y vida) a quien él quiera. él también tiene el DERECHO de quitarle cualquier cosa, (por su propio bien, porque Dios nunca hace nada malo o injusto). Dios también tiene el DERECHO de decir cómo, TODO lo que él creó, debe ser utilizado. Aunque la gente puede demandar algunos "derechos" en contra de los Diez Mandamientos; delante de Dios, hombres y mujeres tienen derecho solamente para utilizar los regalos de él, de una manera conforme a los deseos del Dueño de todo.
Aunque nuestros gobiernos o ciudadanos no reconozcan los derechos de Dios sobre su Creación, aun así, existen.
DEFINICIÓN: Los derechos universales de la humanidad son aquéllos que justamente pertenecen a todos los hombres y mujeres.
PROPÓSITO: Dios les da a todos los hombres estos derechos por dos razones: (1) para que todos puedan recibir de los demás lo que se les debe, y (2) para que todos puedan satisfacer sus obligaciones hacia Dios y el prójimo.
FUNDAMENTO: La base de todos los derechos humanos y sus responsabilidades es la justicia. El origen de todos los derechos es Dios.
EJEMPLO: Al respecto de las demandas "justas" de sólo un hombre; un hombre que trabaja todo el día tiene derecho a un salario suficientemente amplio para mantener a su familia. Al respecto de los hombres en general; cada persona tiene un derecho tal que todos les tratarán como una criatura que posee un alma eterna.
Un ejemplo de la relación entre los DERECHOS del hombre y sus RESPONSABILIDADES es el siguiente: Puesto que un padre tiene la responsabilidad de proteger a su familia, él tiene el DERECHO de usar cualquier fuerza necesaria y moral para defender a su familia. Puesto que una nación tiene la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos inocentes, tiene el DERECHO (y la responsabilidad) de castigar a todos los que les hagan daño.
ABUSO: Un ejemplo del abuso de los derechos universales es la mentira. Aquí hablamos de la necesidad de ofrecer la verdad, a una persona que la necesita, para cumplir con algo justo y bueno. (No hay, por supuesto, obligación de decírsela a alguien que la va a usar para hacer algo malo o injusto. En ésta última circunstancia, es mejor guardar silencio).
DISCUSIÓN
Puesto que el único FUNDAMENTO posible para un derecho verdadero es la justicia, es imposible tener un "derecho" del cual su fundamento es la injusticia. Sin embargo, debido al pecado original, la gente demanda muchos "derechos" que no tienen ninguna base en la justicia.
Por ejemplo, muchas personas tienen una tendencia de buscar privilegios especiales para sí mismas, y les gusta llamarlos sus "derechos". En vez de jugar de acuerdo a las reglas establecidas, algunos jugadores no hacen caso de algunas reglas o las modifican a su antojo, para obtener una ventaja. Nuestro sentido común nos dice que esta forma de jugar en la vida es injusta para los demás jugadores.
El problema de ignorar o "cambiar las reglas" es aún más serio, si la gente piensa que tiene el "derecho" de sustituir las reglas de Dios por sus reglas individuales.
Los derechos y el orden de la Creación
Podemos entender un poco mejor el balance que debe haber entre los derechos y las responsabilidades de las personas, considerando el orden que Dios le dio a su Creación. En la primera etapa de este orden tenemos cosas sin vida. Luego vienen las formas más simples de la vida, tales como las algas. Luego están las plantas, los insectos, los animales, y, finalmente, el hombre. La humanidad, lo más alto del orden de la Creación (visible) física, tiene, por lo tanto, más responsabilidades y derechos que los demás.
En el orden natural estamos obligados a utilizar el suelo y la semilla para sostener nuestra vida, y por eso, podemos decir que lo que corresponde a un orden menor que la humanidad (como el suelo y la semilla) fue creado para servirla. Por nuestra experiencia vemos que, el más bajo en el orden de la Creación física, fue creado por Dios para servir al más alto. De esta experiencia con el orden natural de la Creación, podemos entender que nosotros mismos fuimos creados para servir al más alto de nosotros, que es Dios.
Por el otro lado, sabemos que estamos obligados a mantener lo que nos sirve. La tierra nos sirve para producir alimentos, pero tenemos la responsabilidad de mantenerla fértil, variando los cultivos, para que siga produciendo alimentos. Es, a través de la unión inseparable de los derechos y de las responsabilidades del hombre, con lo demás de la Creación, que Dios balancea la relación entre la humanidad y el resto de Su orden creado.
Según el orden de la Creación, no tiene sentido que (si fuera posible) un animal demande derechos que sean iguales o superiores a los de los hombres, y tampoco que los hombres demanden derechos iguales o superiores a los de Dios.
Los derechos relacionados con la humanidad
Observamos, en el capítulo pasado, que los derechos están basados sobre la justicia, y que la justicia nos obliga a dar a cada quien lo que es debido. Dios ha regalado a todos nosotros las cosas necesarias para llegar al cielo. Dios no nos debe nada más. Ninguno de nosotros se dio a sí mismo su vida, ni sus talentos. Nosotros debemos todo lo que poseemos a Dios, y, en justicia, tenemos que reconocer los regalos divinos en los demás, y, por eso, a los demás debemos el respeto debido a un ser humano, tan importante, que Dios le regaló su existencia. En otras palabras, todos nosotros, los humanos, estamos en el mismo nivel del orden de la Creación. Tratar a un ser humano como si fuera un animal o un ángel no es justo, porque no es ni lo uno ni lo otro.
Dios nos ha pedido dos cosas: (1) amar a Dios sobre todas las cosas, y (2) amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Estos dos mandamientos están justamente arraigados en el orden de la Creación. Dios es infinitamente superior a nosotros y por eso, nuestra primera obligación es con él; los demás estamos en el mismo "rango" o "fila", y debemos tratarnos unos a otros como queremos ser tratados. Pero en estas dos responsabilidades, vemos algo más que solamente la justicia.
Dios no nos habla solamente de la justicia, sino también del amor, porque hay una relación entre el amor y la justicia. La perfección de la justicia es el amor.
No podemos demandar como un "derecho" cualquier cosa o privilegio que interfiera con estas dos GRANDES obligaciones. Por eso, ni los hombres ni las mujeres tienen "derecho" de dañar a su prójimo, ni físicamente ni espiritualmente, porque a tal acto le faltarían ambos: justicia y amor. Por la misma razón, ninguna mujer tiene derecho al aborto (hacerse daño a ella misma y a la nueva vida en su vientre); ni existe "derecho" de leer pornografía que produce un daño espiritual, ni hay "derecho" de desobedecer las leyes de Dios, porque ninguna ley de Dios es injusta, y ningún gobierno tiene el "derecho" de ignorar las leyes naturales y sobrenaturales de Dios, ni de utilizar el dinero de los impuestos para un propósito inmoral.
Como vimos, todos los derechos verdaderos vienen a nosotros de Dios, como la vida, y están arraigados en el orden de Su Creación. Dicho de otra forma, ni la gente ni los gobiernos pueden darse un derecho más allá del que les corresponde por su propia existencia.
Los derechos relacionados con las responsabilidades
¿Si Dios da a un hombre un trabajo que hacer, no convendría usted en que este hombre tiene la responsabilidad de cumplir con ese trabajo? Es DEBIDO a esta responsabilidad (hacer tal trabajo), que este hombre tiene un "derecho" de Dios, para cumplir con ese trabajo. Con una responsabilidad dada al hombre por Dios, viene el derecho de Dios de satisfacer esa responsabilidad.
Debido a que las responsabilidades y los derechos vienen de Dios, no es correcto que cualquier gobierno, ni mucho menos cualquier persona, tengan el "derecho" de demandar algo que evita a un hombre el cumplir con sus responsabilidades hacia Dios, o hacia su prójimo. Ningún gobierno o persona tiene el derecho de hacer imposible que un hombre gane, por un trabajo justo y moral, lo que necesita para alimentar a su familia. Por la misma razón, ningún gobierno o persona tiene el derecho de prevenir la práctica de la Fe y los Mandamientos establecidos por Dios para todos los hombres.
La "responsabilidad" lo dice lo mejor posible
Ahora, ¿de qué manera es mejor alcanzada la justicia establecida entre la gente y el resto de la Creación: por buscar solamente nuestros "derechos", o por llenar nuestras "responsabilidades"? Si pensamos solamente en nuestros derechos, esto no cuenta con la responsabilidad de cada persona de mantener lo que él o ella utiliza, ni las responsabilidades que cada uno tiene hacia Dios y nuestro prójimo.
Por otra parte, considere que la palabra "responsabilidad" cubre TODAS las relaciones entre la gente y las cosas creadas: lo que es más "bajo" en el orden natural de la Creación se obliga a servir a lo más "alto" en ese orden, (como el pasto sirve al ganado, y el ganado sirve a la humanidad), y las necesidades de nuestra vida humana nos obligan a mantener lo que es más "bajo", en el orden natural, para que pueda continuar sirviéndonos (como los seres humanos tienen que cuidar a sus ganados, si quieren comer hamburguesas).
Por esta razón, la MEJOR manera para que los hombres "mantengan su equilibrio" con la Creación que les sirve, y con los demás seres humanos, es cuando cada persona satisface sus responsabilidades con los demás. Cuando todos los hombres cumplen con todas sus responsabilidades hacia todo lo demás (es decir, hacia lo de "abajo", lo del "mismo nivel" y lo de "arriba" - Dios), todos van a tener lo que les pertenece en justicia. Es decir, el derecho propio de poseer lo suyo será cumplido cuando todos cumplan sus responsabilidades hacia los demás.
Una sociedad justa no se alcanza por todos demandando sus "derechos", sino solamente cuando todos, incluyendo el gobierno, estamos cumpliendo con nuestras responsabilidades hacia Dios y nuestro prójimo.
La perfección de cumplir con nuestras responsabilidades se alcanza cuando queremos cumplirlas no solamente para nuestro propio bien, sino por el amor a Dios y a nuestro prójimo.
DEFINICIÓN: La paz es la tranquilidad que existe cuando todo está en orden.
PROPÓSITO: La paz es la recompensa que los hombres y las mujeres reciben por vivir en armonía con las leyes de Dios.
FUNDAMENTO: El Fundamento de la paz verdadera es la justicia en complemento con la caridad.
EJEMPLO: Cuando usted vive entre los que se tratan con justicia y caridad, se siente un ambiente de paz. Usted pierde la paz cuando ve a una persona que usted ama sufrir una injusticia, o sufrir de una carencia de caridad.
ABUSO: Cuando la justicia se vuelve áspera y la caridad rigurosa, se pierde la paz verdadera.
DISCUSIÓN
La primera respuesta dada cuando pregunté a un grupo de estudiantes "qué significa la paz" fue: "la paz significa la ausencia de la guerra". Entonces otro estudiante dijo, "No. La paz tiene algo que ver con la justicia." La segunda respuesta era la mejor, porque sin justicia, no hay paz incluso si no hay una guerra. Aunque usted no esté luchando en una guerra, si alguien trata a su amigo sin justicia, o si usted trata a alguien sin justicia, no habrá paz en su alma.
El Fundamento de la paz: Justicia y caridad
Si usted lo piensa bien, no cabe duda que la clase de paz que realmente deseamos es el RESULTADO de la justicia, completada por la caridad. La justicia trae un cierto ORDEN a la sociedad, obligando a cada persona a dar lo que debe, y así, cada persona recibe lo debido. Quien debe más, da más. Quien debe menos, da menos. El resultado es que el que merece más, consigue más. Quien merece menos, consigue menos. Podemos aceptar eso, porque esto es justo.
Dijimos que la caridad "completa" la justicia, porque mientras que deseamos ser tratados justamente, también deseamos ser tratados con caridad. Mientras que la justicia satisface la responsabilidad del hombre de dar lo que se debe a otros y a Dios, la caridad nos impulsa a dar más de lo que la mera justicia requiere, por el amor a Dios y al prójimo. La justicia y la caridad, juntas, construyen un enlace completo entre los miembros de una sociedad, que les permite vivir en paz, unos con otros.
La DEFINICIÓN de la paz
Imagine una comunidad donde se practican la justicia y la caridad. Las leyes de Dios se siguen; el deber de los hombres de amar a Dios y al prójimo se ponen en práctica... Usted podría vivir en tal lugar sin miedo. En una comunidad como esta, la vida sería tranquila y feliz, porque todo está "en orden". Es por eso que definimos "la paz" como la tranquilidad que resulta cuando todo está "en orden".
Aunque, por nuestra naturaleza caída, solamente en los cielos podríamos vivir en un perfecto ambiente de paz, no es imposible para nosotros atraer un pedacito de paz a la sociedad en que vivimos, por nuestra manera de amar a Dios y al prójimo. Lo más que podamos satisfacer nuestra responsabilidad de tratar con justicia y caridad al prójimo, lo más que podamos establecer la paz en nuestras familias, será la mejor paz que vamos a traer a nuestra sociedad.
La paz resulta del orden
Para ver cómo la paz y el orden van juntos, utilizaremos una familia como ejemplo. Cuando los niños aman a buenos padres y están dispuestos a obedecer sus reglas, el resultado es orden y paz en su hogar. La justicia vive en tal hogar, porque cada miembro está haciendo lo que debe de hacer, y la caridad crece por la ayuda ofrecida de uno al otro cuando haya trabajo extra que hacer, o cuando alguien esté enfermo.
Sin embargo, si apenas uno de los niños llega a ser egoísta o perezoso y rechaza hacer su propio trabajo, los otros notan esta injusta flojera, y muy pronto la paz en el hogar será substituida por acusaciones mutuas y peleas. El terrible resultado de este desorden es que la unidad pacífica de esta familia está fracturada.
Lo que sucede en una familia, sucede en una nación. Cuando la justicia y la caridad se practican entre sus miembros, hay paz y unidad en el país. Pero, cuando los ciudadanos no hacen sus deberes y buscan hacer su PROPIA voluntad en vez de la de su Padre Divino, por su propio egoísmo se vuelven injustos y olvidan la caridad, destruyendo la paz y la unidad de su nación.
El orden es el resultado de la justicia y de la caridad
Un equilibrio entre la justicia y la caridad establece el MEJOR orden entre la gente. La experiencia ha demostrado que hay esas épocas en que la gente es demasiado dura en su manera de tratar a los demás en el nombre de la "justicia". Lanzar a una persona lisiada en la cárcel porque él no puede pagar sus deudas es un ejemplo de tal dureza. La caridad, el fundamento de la misericordia, cuando es puesta en práctica, evita que la "justicia" del hombre con su naturaleza caída llegue a ser extrema en su uso. Es por eso que decimos que la justicia y la caridad (misericordia), juntas, son necesarias para producir una paz verdadera.
Paz Verdadera
Recuerde que una paz verdadera, dentro de una nación, siempre resulta cuando los ciudadanos viven según la voluntad de Dios y no según sus propias voluntades egoístas. Nuestro Señor dijo, "bendecidos son los que hacen la paz..." Si tratamos a otros con justicia y caridad, estaremos entre esos que él prometió bendecir.
DEFINICIÓN: La libertad es la capacidad de determinar nuestras acciones sin una presión externa.
PROPÓSITO: El propósito de la libertad es elegir y/o hacer la mejor de varias opciones disponibles. Por el uso correcto de la libertad vamos a conseguir una felicidad eterna.
FUNDAMENTO: La capacidad humana y finita de escoger y/o hacer la mejor de varias opciones tiene su FUNDAMENTO en el reflejo de la libertad eternamente poseída por Dios mismo, y que él hizo una parte de nuestra naturaleza cuando él nos hizo a Su imagen y semejanza.
EJEMPLO: Uno está físicamente libre para levantar una pluma. Uno tiene la libertad "psicológica" (llamada "libre albedrío") de elegir. Uno es SIEMPRE libre (tiene la libertad) de pensar y hacer lo que es moral, correcto y bueno, porque haciéndolo así es un reflejo justo (sin corrupción) de la imagen y semejanza de Dios en nosotros.
ABUSO: Eligiendo decir una mentira se abusa no solamente de la justicia, sino también se abusa de la imagen de Dios en nosotros, el don Divino que nos lleva al colmo de todo lo creado...
DISCUSIÓN
Pensamos en la libertad con respecto a lo que podemos hacer, pensar, y elegir. Por esta razón, no debe ser ninguna sorpresa que la libertad tiene TRES dimensiones: (1) física, (2) psicológica, y (3) moral. El ser PERFECTAMENTE libre para hacer algo significa que no hay NADA que me detenga físicamente, psicológicamente o moralmente para hacer, pensar o elegir lo que quiero.
Libertad Física
La libertad física se relaciona con el sí o no poder hacer algo físico.
Como ejemplos de esta libertad física, incluyamos la libertad de caminar, de dar un paseo a través del parque, jugar, construir un hogar, y todas esas actividades físicas, las cuales los hombres y las mujeres son capaces de hacer.
La libertad física es restringida por nuestra naturaleza, es decir por lo que somos. Un insecto que puede volar solo, tiene una libertad física que los hombres no tienen. La libertad física tiene otras limitaciones. El poder hacer algo físico no significa que debamos hacerlo. Podemos golpear nuestro dedo con un martillo, pero no significa que debamos hacerlo.
Libertad Psicológica
La libertad psicológica se relaciona con el regalo de Dios que se llama "libre albedrío". Es uno de los regalos contenidos en la "imagen y semejanza de Dios". Con este regalo usted puede elegir entre hacer o no hacer algo. Dios le dio este regalo para poder escoger la mejor entre varias decisiones posibles, cada vez que usted tiene una opción.
Tenemos esta facultad, porque cada persona es diferente, y lo que es la mejor opción para una persona, puede no ser la mejor opción para otra. Considere las opciones a que se enfrenten dos distintas personas. Una tiene talentos musicales, y la otra tiene talentos médicos. Lo que una elige para estudiar sería ciertamente diferente de lo que eligiera la otra. Aunque las verdades que ambos estudian son buenas, el libre albedrío deja a estas personas la libertad de seleccionar los cursos más provechosos, según sus talentos, para que cada una alcance su propia razón de existir y, de ninguna manera, ofender a su "imagen y semejanza" de Dios, la más preciosa y bella parte de su ser humano.
Ahora mire a dos diferentes hombres con respecto a un asunto espiritual. Hay una fuente abundante de buena lectura espiritual, pero una persona va a recibir más provecho de un libro, y la otra mas provecho de algún otro libro espiritual. Algunos pueden buscar mejor la voluntad de Dios al vivir en el desierto; otros siendo grandes misioneros, o maestros, o albañiles. Teniendo el libre albedrío es como deja a cada persona la libertad de decidir leer o elegir lo mejor de todas las posibilidades que existen a su alcance para obtener la mejor de todas estas, para obtener sus necesidades personales y cumplir con sus responsabilidades.
Es, DEBIDO a nuestra capacidad de elegir, que debemos entender lo que es la "libertad moral".
Libertad Moral
La libertad moral, debido a sus consecuencias eternas, es la más importante de todas nuestras libertades. Nos permite pensar, elegir y hacer todo lo que daría placer a Dios o al prójimo, y nos detiene de hacernos daño a nosotros mismos o a los demás, por cambia nuestra libertad de elegir, en "libertinaje".
Como ejemplo de una libertad moral, consideremos lo que se llama nuestra "libertad del discurso". Un uso apropiado del discurso es expresar o buscar la verdad. La búsqueda de las verdades que son necesarias para nuestro bienestar temporal o espiritual nunca es incorrecta. Esto significa, por ejemplo, que debemos estar libres para buscar, expresar, y profundizar nuestro conocimiento, no solamente de las verdades naturales, sino también de las verdades espirituales de nuestra Fe Católica.
Mientras que la libertad moral permite que busquemos la verdad de cualquier cosa, también gobierna cómo la utilizamos. No es inmoral buscar el conocimiento del átomo. Sin embargo, utilizar este conocimiento para matar a gente inocente sería, obviamente, inmoral.
Si Pepe le había dado a usted $30 para ir al mandado y comprarle un bistec, usted no tendría "derecho" de gastar ese dinero en tomarse tres cervezas. Por la misma manera de pensar, no hay "derecho" para mal emplear el don de nuestra libertad, que recibimos de Dios, para conseguir algo en contra de la voluntad de Dios.
Cada libertad tiene su límite
La libertad física tiene su límite. Aunque podemos brincar de un edificio aleteando los brazos, nunca vamos a volar. Es decir, que no podemos volar sólo por el uso de la libertad física. La libertad psicológica tiene su límite. No se puede elegir algo que no existe, o que es imposible para nosotros. Aunque queramos vivir mil años, no podemos elegir vivir mil años por el uso de la libertad psicológica. Es decir que cada libertad está relacionada con una selección limitada de buenas opciones realistas. El uso de la libertad para escoger una mala opción, o algo irreal es una tontería.
Para concebir ese concepto, piense que usted se está muriendo de hambre al lado del mar, y en la playa, enfrente de usted, en la arena, hay tres grandes platos. El primer plato se llama "ricas selecciones para ensaladas", y está lleno de frutas, salsas y legumbres. El segundo, "ricas selecciones para platos fuertes", y está lleno de carnes, pescados, verduras y condimentos. El tercero, "ricas selecciones para hacer cada postre imaginable". Aparte de estos tres platos, no hay nada, más que arena. Podemos escoger entre lo que contienen los tres platos, para hacer una comida completa para vivir, o arena. ¿Qué vamos a escoger?
Ahora, en vez de llamar los tres platos "ricas selecciones para ensaladas", "ricas selecciones para platos fuertes" y "ricas selecciones para postres", los llamamos "ricas selecciones para la libertad física", "ricas selecciones para la libertad psicológica", y "ricas selecciones para la libertad moral". En el ejemplo, o en la vida, tenemos el mismo poder de usar nuestra libertad, para escoger lo sabroso o lo amargo para vivir. ¿Qué vamos a escoger?
Por ejemplo, el uso correcto de la libertad moral es para satisfacer nuestro deseo de vivir en paz con el prójimo. El "plato" que se usa para "alimentar" este deseo se llama el "plato de las ricas selecciones para la libertad moral". Aparte de este plato, sólo existe la seca "arena" del vicio. Aunque se puede escoger lo que se quiera, es tan imposible vivir en paz con el prójimo, sin usar la libertad moral para escoger virtudes, que vivir físicamente bien, comiendo arena.
El Libre Albedrío No garantiza La Libertad Duradera
Obviamente una persona podría elegir hacer algo ("comer arena") que lo aterriza en la cárcel, donde va a perder su libertad. Vemos aquí que la habilidad de elegir lo que deseamos hacer (libre albedrío) no garantiza la libertad duradera. La libertad duradera depende de LO QUE elegimos, no del mero hecho de que podemos elegir una de muchas opciones. Un ejemplo simple te ayudará a recordar este punto. Tienes la libertad física de poner tu mano en una estufa candente, pero no estás libre de evitar la quemadura y el dolor que son los resultados de elegir esa mala opción. También, puedes elegir hacer algo moralmente incorrecto, pero, como con la mano quemada, no puedes evitar el daño a tu alma, ni el dolor que sigue en tu vida.
La Verdad conduce a la Libertad
El hecho de que la libertad resulta de la verdad, mientras que el error obstaculiza la libertad, se puede considerar por un ejemplo simple.
Tu eres el único doctor que trata una enfermedad crónica de dos amigos sin costo, y los dos amigos se enfermaron. Acabas de mudarte a una nueva ciudad, y les diste a tus amigos tu número telefónico, pero uno lo anotó incorrectamente. Para buscar el feliz regreso a la salud, ambos amigos necesitan ponerse en contacto contigo. Uno marca tu número correctamente y te alcanza para recibir el consejo necesario. El otro, que anotó tu número incorrectamente, recibe el mensaje: "este número está fuera de servicio". Obviamente, por tener tu número telefónico verdadero, el primer amigo consiguió lo que buscaba. Al contrario, por un error, (por no tener tu número telefónico verdadero) el otro no pudo obtener lo que buscaba. Por eso, podemos entender que la base que necesita la libertad para obtener una verdadera felicidad, cuando la buscas, es la verdad.
La corrupción de la libertad
La libertad moral SIEMPRE permite que practiques la virtud, buscando y eligiendo la mejor manera para ti de practicarla, de todas las buenas posibilidades. Simplemente dicho, la libertad moral se cumple por elegir lo bueno, y rechazar lo malo.
Cualquier "-ismo" o "-cracia", que enseña que la gente debe de estar "libre" para practicar el vicio, inculca la corrupción de la libertad, no solamente entre la gente, sino también entre su gobierno y su leyes.
Piense en la capacidad del hombre de desobedecer los Diez Mandamientos de Dios, si no es refrenado por buenas leyes y la justicia de un gobierno justo, es decir, por el poder de un buen gobierno. Debido a nuestra naturaleza humana caída, algunas personas (muchas veces las más fuertes o más inteligentes) por su egoísmo, ciertamente dañarían a otras, no solamente como individuos, sino por el mal uso de sus posiciones oficiales. Se llama este libertinaje "corrupción". ¿Corrupción de qué? Siempre es la corrupción de la libertad. Cuando la gente teme salir por la noche a la calle, por la corrupción de la policía, se ve claramente la pérdida de la libertad.
Puesto que la libertad depende de practicar la virtud, la virtud practicada por ciudadanos es la medida de la verdadera libertad que existe dentro de su país. Al contrario, el vicio que existe en una sociedad es la medida de cuánto se había corrompido la verdadera libertad, por elegir malas opciones.
Refrenar la corrupción de la libertad
Las naciones justas y los ciudadanos buenos entienden que el uso incorrecto de nuestra libertad es un DEFECTO que debe ser refrenado. Por esta razón, una nación justa permitirá a sus ciudadanos la libertad para que hagan lo bueno, pero restringirá, por sus leyes y la correcta aplicación de la justicia, el uso DEFECTUOSO de la libertad ("libertinaje"), que hace tanto daño.
Es decir una nación justa no prohibirá a sus ciudadanos la libertad verdadera, sino el abuso de la libertad, que se llama "libertinaje". Las leyes justas permiten que una nación satisfaga su obligación, hacia Dios, de gobernar para el bien temporal y eterno de sus ciudadanos. Las leyes justas y las reglas buenas se basan en lo que es verdaderamente mejor, para asegurar que vivamos en un ambiente de paz. El resultado de usar nuestra libertad para practicar la justicia y caridad será la paz, pero no hay paz en un ambiente de temor y vicio, que siempre es el producto del libertinaje
La responsabilidad de amar al prójimo es grande. Cuando un niño desea correr por una calle con mucho tráfico, es una buena persona quien niega al niño el libertinaje de hacerlo.
La libertad y los "derechos falsos"
Nuestra naturaleza humana caída nos tienta a hacer lo que es incorrecto. Cuando la gente quiere la "libertad" (la palabra correcta sería "libertinaje") para hacer algo malo o dañar a los demás, siempre intenta justificarlo por llamarlo un "derecho". Los "derechos falsos" son el origen de un enorme daño físico y espiritual dentro de cualquier país.
Basada en las mentiras de una mujer que fingía la causa de su embarazo, en los EE.UU. la Corte Suprema legalizó el "derecho" al aborto para todas las ciudadanas Americanas, es decir el libertinaje para matar a un indefenso niño hasta el último momento antes de nacer. Ahora, un promedio de 4.000 vidas humanas están siendo destruidas por el aborto, solamente en un día, en los EE.UU... No solamente es destruida la vida natural de cada niño no nacido, sino también la vida espiritual de los que realizan este aborto. Esta destrucción de una vida inocente no es un acto de la libertad. Es el defecto terrible de un libertinaje, falsamente llamado "libertad".
Aunque podemos escoger lo que queremos hacer, no podemos evitar las consecuencias. No fueron los amigos de los EE.UU., ni de la libertad, que por sus mentiras legalizaron la destrucción de la vida inocente en ese país. Por promulgar la DESTRUCCIÓN de la vida humana inocente, es tan imposible que los EE.UU. eviten las consecuencias de su acción destructiva, como que una persona pueda evitar las consecuencias de poner su mano en una estufa candente.
Libertad y libertinaje
Conociendo la diferencia entre la libertad y el libertinaje te ayudará a definir las cosas más claramente. De lo que fue escrito anteriormente, puedes ver que la palabra, "libertinaje" significa el uso DEFECTUOSO de la verdadera libertad. El libertinaje es un abuso de la libertad física, psicológica o moral, y siempre resulta en hacer daño a alguien. Cuando una persona habla de alguna "libertad", asegúrate de que en realidad se habla de una libertad, y no del libertinaje.
DEFINICIÓN: La libertad es la capacidad de determinarse para sí mismo.
PROPÓSITO: El propósito de una conciencia libre es dirigirnos hacia lo que Dios quisiera que eligiéramos.
FUNDAMENTO: El Fundamento de una conciencia libre es la verdad.
EJEMPLO: Si tu intelecto conoce la verdad de una situación, tu conciencia tiene la libertad de dirigirte hacia una buena decisión.
ABUSO: El error, tu ignorancia, y un apego al pecado quitan de tu conciencia la habilidad de tomar una buena decisión. Si tú no pones atención al formar una buena conciencia para buscar la verdad, te has descuidado y, por eso, has abusado de este regalo de Dios.
DISCUSIÓN
Las conciencias se forman, para mejor o para peor. Para mejor, si son formadas por la verdad; para peor, si son formadas por error o por un apego al pecado. Sin embargo, la "libertad de la conciencia" nunca significa que tu conciencia tiene "derecho" de elegir malas opciones, lo mismo que el "libre albedrío" no significa que tenemos "derecho" de elegir lo que es malo.
Vamos a definir buenas soluciones y malas soluciones así: Una buena solución es la que nos trae hacia la felicidad infinita del cielo. Una mala solución es la que nos aleja de esta felicidad eterna. Porque nuestra eterna felicidad depende de lo que elegimos, nuestra conciencia necesita la máxima libertad posible para elegir la mejor solución a cualquier problema moral que nos enfrente.
Dios sabe ciertamente qué es lo mejor para nosotros. Por esta razón, Dios nos dio una conciencia para ser Su "voz" interna, y así ayudarnos a elegir lo mejor cuando hay que formar una decisión. Si hemos formado bien a nuestra conciencia, nos "impulsa" a hacer lo que es correcto: no decir una mentira, o no engañar a una persona.
Desafortunadamente, ocasionalmente intentamos convencer a nuestra conciencia que lo que deseamos hacer es mejor que lo que al principio nuestra conciencia nos aconsejó. Quizás utilizamos el argumento que, "cada uno lo está haciendo", o "lo que mi conciencia me está aconsejando hacer es demasiado duro", y después de forzar nuestra conciencia a aceptar nuestros desviados deseos, ENTONCES decimos que "estamos siguiendo nuestra conciencia", pero esto es exactamente lo contrario de lo que ha sucedido.
Una Conciencia Defectuosa
Una conciencia que se opone a los Mandamientos de Dios, o a las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo es, OBVIAMENTE, defectuosa y, muy probablemente, estará censurada por alguien que tiene una buena conciencia.
Si una persona explica a la persona que tiene una conciencia mal formada el por qué su conciencia es defectuosa, la persona con la conciencia mal formada no puede disculparse por tener una "ignorancia invencible" como un pretexto para hacer lo que es incorrecto. Cuando haya una duda de lo que es correcto, cada persona tiene la obligación de resolver el asunto según la verdad disponible. Si elige no hacer ésto, la persona que actúa según una conciencia tan voluntariamente defectuosa, es culpable del mal resultado obtenido.
Una conciencia mal formada no puede producir buenas acciones, más que un mal árbol puede dar buena fruta. Lo que está careciendo en el árbol carecerá, ciertamente, en la fruta. Por esta razón, debemos hacer lo posible, según nuestras circunstancias, para NUNCA permitir que una conciencia defectuosa (o ignorante) nos dirija. Una conciencia ignorante no puede servir de guía para nosotros más de lo que una persona ignorante de las matemáticas puede dirigirnos a la solución de un problema de álgebra.
Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de formar correctamente a nuestra conciencia. Cuando hay dudas de una acción que tiene implicaciones morales, Dios dio a su Iglesia la responsabilidad de guardar intacta su enseñanza para ayudarnos a formar nuestras conciencias correctamente, y la Iglesia tiene la obligación de presentarnos esta enseñanza de una manera comprensible. La obligación de cada uno es hacer lo posible según sus circunstancias, para formar la conciencia correctamente, ANTES de utilizarla. Una vez hecho esto, debemos seguirla con confianza.
La verdad es el único FUNDAMENTO de una conciencia libre
La verdad es el único FUNDAMENTO sólido de una conciencia libre. El error y la ignorancia son cadenas que prohíben a una conciencia el tener la libertad necesaria para ayudarnos a tomar una decisión correcta.
Por ejemplo, tú oyes que SAMUEL le pegó a Roberto. Si tú eres el padre de ambos, con esta información, tu conciencia te diría que debes de castigar a SAMUEL, y no a Roberto. Sin embargo, cuando descubres que Roberto comenzó la lucha, y que SAMUEL nada más estaba defendiéndose, tu conciencia te dirá de castigar a Roberto y no a SAMUEL. El descubrir la VERDAD sobre esa situación hizo toda la diferencia en cómo tratar justamente a los dos hijos. De hecho, el saber la verdad es la ÚNICA manera de librar a tu conciencia de las cadenas de la ignorancia, y darle la libertad necesaria para dirigirte a una decisión correcta.
DEFINICIÓN: Hacer algo "perfectamente" es hacer algo a la manera que más le satisface a Dios.
PROPÓSITO: La meta de tal perfección es la felicidad eterna. ("Sea usted perfecto..." Mateo. 5:48). El resultado de tal perfección es la máxima libertad posible.
EJEMPLO: Porque Dios es perfecto en todo lo que hace y piensa, él no tiene ninguna restricción física, natural ni moral que le prohíba hacer todo lo que él desea hacer.
ABUSO: Declarar que un hombre tiene más libertad que Dios, porque un hombre puede hacer lo bueno y lo malo, abusa al significado de la palabra "libertad".
DISCUSIÓN
Si la gente puede hacer lo bueno y lo malo, ¿significa eso que Dios Todopoderoso, que nunca hará lo malo, tiene menos libertad que Sus criaturas? Claro que la respuesta es "No", y es interesante cómo explicarlo.
Comencemos con lo que es obvio: Dios hizo no solamente todo lo creado, sino también las leyes que gobiernan Su Creación, y por eso, todas las obras de Dios están en perfecta armonía con sus Leyes Naturales, Sobrenaturales y Morales. Ya que Dios no tiene ninguna limitación física (porque es Todopoderoso), Dios es perfectamente libre para hacer lo que quiera, para poner sus leyes en práctica, sin sacar malas consecuencias.
Nosotros somos libres para hacer cualquier cosa dentro de nuestras capacidades, que no esté en contra de las leyes morales ni físicas que gobiernan la Creación de Dios. Si hacemos un "mal" ("mal" significa algo en contra de las leyes de Dios), vamos a sacar malas consecuencias. Pero el fin de nuestra libertad es alcanzar una felicidad perfecta y, por eso, nuestra capacidad de hacer lo malo no nos trae una felicidad más amplia, de la misma manera que nuestra capacidad de creer una mentira no nos trae una inteligencia más amplia.
Realmente, el mal que elegimos hacer es un uso DEFECTUOSO de nuestra libertad, del mismo modo que creer una mentira es un uso defectuoso de nuestra inteligencia. No tiene ningún sentido que algo defectuoso sea superior a algo sin defectos, incluso la libertad; y Dios, con su inteligencia infinita, nunca elegiría ninguna cosa que lo hiciera menos perfecto.
Sería absurdo decir que la perfección de la libertad depende de la habilidad de elegir acciones imperfectas, porque pretendería que algo perfecto depende de algo que es imperfecto. Es absurdo pensar que mientras más imperfectos pudiéramos volvernos, más libertad tendríamos. La realidad es realmente lo contrario.
Los Errores Obstaculizan La Libertad
En algunas circunstancias, podemos ver fácilmente que son nuestros errores los que OBSTACULIZAN nuestra libertad, porque nos impiden hacer lo que deseamos. Esto significa que una persona que no incurre en NINGUNA equivocación tiene más libertad para hacer lo bueno que desea, que una persona que sí incurre en equivocaciones.
Piense en un concertista de piano, que desea tocar todo el "Concierto de Rachmaninoff en C Mol", para piano, sin tocar una nota incorrecta. Practica a diario. Sería absurdo decirle que él debe de estar feliz cada vez que toca una tecla incorrecta, porque demuestra que es "libre" de tocar ambas, buenas y malas notas (o que el concierto suena mejor con notas equivocadas). él no ve, ciertamente, sus errores como una libertad, sino como una cadena pesada, que le impide alcanzar su meta de tocar este concierto sin errores.
Represéntate el deseo de reparar tu coche, y mientras estás trabajando, equivocadamente dejaste caer una parte pesada de la defensa, que aterrizó en tu pequeño dedo del pie. Pienso que el pensamiento más lejano de tu mente, mientras saltas de dolor, sería que ahora tienes más libertad, por tu error, que Dios, que NUNCA incurre en una equivocación.
Los que piensan que cometer equivocaciones es una expresión de la verdadera libertad, se olvidan de que cada acción malvada, como cada error, tiene una consecuencia que nadie está libre de evitar. La única manera de estar libre de las consecuencias dolorosas de un hecho malo o estúpido, es no hacerlo.
Libertad, verdad y virtud
Comenzamos estos capítulos, que refieren a la libertad, diciendo que los fundamentos de la LIBERTAD MORAL son la VERDAD y la VIRTUD, y terminamos por demostrar su relación con la perfección. La verdad se relaciona con lo que sabemos. La virtud se relaciona con lo que hacemos, y la perfección se relaciona con la manera en que unimos la verdad que sabemos con las acciones que hacemos.
Hemos demostrado cómo nuestra capacidad (libertad), de lograr metas finitas, depende de DOS cosas: SABIENDO la verdad, y USÁ NDOLA correctamente. Para lograr una máxima libertad espiritual, eso depende de las mismas dos cosas: saber la verdad ESPIRITUAL, y usarla correctamente.
Libertad, verdad y unidad
Con la enorme diversidad de personalidades humanas, (cada persona es tan diferente de cualquier otra persona, como la diversidad de sus huellas digitales), y con la libertad que Dios da a cada persona para elegir lo que es mejor para sí misma, ¿qué base puede servir para unir a toda la humanidad tan diversa?
Toda la humanidad comparte el mismo origen (Dios). Al mismo tiempo, aún entre los que reconozcan a Dios como el origen de su existencia, hay una enorme carencia de la unidad. Mire la multiplicidad de los que se dicen ser "cristianos", pero las diferencias que existen entre ellos, hasta algunos que se dicen "cristianos" demandan una "libertad religiosa", para elegir acciones en contra de las leyes morales de Jesucristo, como, por ejemplo, el divorcio, el aborto, el engaño, etc., etc., etc.
Por experiencia, sabemos que el reconocer una sola verdad sirve para unir a los hombres de buena voluntad. Es por eso que tenemos que buscar una manera de atraer a los demás a la verdad, y, por la verdad, llegar a la fuente de todas las verdades, que es Dios. Eso se logra por la manera en que nosotros, católicos, tratamos a los demás.
Mientras estamos hablando de la verdad, una cosa importante que recordar es que ni la Verdad ni la Gracia de Dios es destructiva de nuestra libertad. Al contrario, la Verdad y la Gracia forman la base de la libertad verdadera anhelada por la humanidad. La verdad conduce a conocer las reglas por las cuales Dios ha formado a la humanidad. Es por el usar estas reglas, que encontramos nuestra máxima felicidad, en vez de tratar de evitarlas.
DEFINICIÓN: La libertad religiosa Cristiana se mide por la capacidad de aceptar, promulgar y practicar las verdades y virtudes de la Fe, que nos dejó Nuestro Señor en Su Iglesia.
PROPÓSITO: El propósito de la libertad religiosa es permitir que la Iglesia satisfaga los dos mandamientos acerca de las verdades dadas directamente a su Iglesia Católica por Jesucristo: (1) "Enseñar a todas las naciones"; y (2) bautizar a los creyentes.
FUNDAMENTO: El Fundamento para cualquier libertad moral es la verdad y las virtudes.
EJEMPLO: Nadie puede demandar el derecho de promulgar mentiras sobre tu madre o tu familia, porque les hace una injusticia terrible. Por la misma razón, nadie tiene el derecho de promulgar mentiras sobre la Madre de Dios, o la Iglesia de su Hijo.
ABUSO: Es un error serio cuando la "libertad religiosa" significa que un error religioso debe de tener el mismo "derecho" de predicarse en público que una verdad religiosa.
El predicar errores es SIEMPRE un abuso de la verdad y de la justicia. Confunde a la población y la conduce a pensar que lo que es verdad no puede ser determinado o que una verdad religiosa no importa. Puesto que la libertad depende de la verdad, el pensar que la verdad no importa es como el pensar que la libertad no importa.
El deber de los gobiernos
Los gobiernos tienen el deber de proteger a todos sus ciudadanos contra cualquier daño, sea físico o moral y, en ese sentido, es fácil para mucha gente aceptar que hay leyes que prohíben las falsas prácticas religiosas, que dañan físicamente a sus miembros o a otros. Religiones "satánicas o paganas" que practican el sacrificio de animales o el aborto para sacrificar seres humanos ofrecen ejemplos fáciles de entender. Pero ¿qué pensar de religiones que predican errores espirituales, como que los animales son divinos, o que Jesús no es el Hijo de Dios, y causan daño y confusión espirituales entre los ciudadanos? Tales errores son frecuentemente la causa de conflictos entre personas, que conducen, muchas veces, al daño físico y a la pérdida de muchas vidas.
Por experiencia, sabemos que es imposible que cualquier gobierno proteja a cada ciudadano contra todo el daño físico o espiritual que existe. Por experiencia, también sabemos que la gente luchará para defender aun creencias falsas, por pensar que son verdaderas. Hace más daño, a veces, luchar contra una creencia falsa, que tolerarla para mantener la paz.
Recuerde la parábola de Nuestro Señor sobre el granjero que sembró buen trigo, pero entre el cual un enemigo había sembrado cizaña. Sabemos que el buen trigo puede ser perdido tratando de sacar la cizaña que crece al lado de las buenas plantas. Es por eso que Nuestro Señor nos dijo en su parábola que para proteger al trigo bueno, hay que dejar la cizaña a su alrededor, hasta la cosecha.
Tolerar algo significa permitir, a CONTRAPELO, algo DAÑINO (como malas hierbas en un campo de trigo). Se justifica esta tolerancia SOLAMENTE para prevenir un peor mal, que ocurriría sin esta tolerancia.
Lo que se tolera, no tiene ningún derecho
Lo que es moralmente dañino no tiene ningún derecho moral. Nadie tiene ningún "derecho" para dañar la buena reputación tuya diciendo algo que no es verdad, incluso si tú toleras lo que dice, para evitar un pleito. No hay ninguna diferencia entre si la mentira trata de algo físico o espiritual, la cosa que hay que recordar es que, el tolerar algo inmoral o incorrecto, significa el permitir pasar algo que no tiene NINGÚN derecho moral en sí mismo de existir, para evitar un peor mal.
Los gobiernos frecuentemente se encuentran con el deber de tomar decisiones entre sí o no tolerar algo dañino. Por ejemplo, todos sabemos que, durante muchas fiestas, la gente de nuestra Nación celebra con cohetes de fuego, porque nos gusta el ruido, el fuego y el humo. También sabemos que un buen número de incendios resultan de estas celebraciones.
Es obvio que nadie puede demandar un "derecho moral" para destruir con fuego la propiedad de su vecino. Por otra parte, si los gobiernos de la comunidad prohíben estas celebraciones, encolerizarían a sus ciudadanos, hasta causar un disturbio público.
El resultado, pesando lo bueno y lo malo de esta situación, es que el gobierno tolerará la posibilidad de incendios y lesiones que PUDIERAN resultar de tales celebraciones, para "guardar la paz", y evitar un posible enfrentamiento peligroso con sus ciudadanos. Lo que se debe de recordar es que LO MALO QUE se tolera, en este caso la posibilidad de incendios y lesiones, no tiene ningún derecho en sí mismo de existir.
Tolerancia y "libertad del discurso"
TOLERAR algo moralmente dañino para ganar un mayor bien es una cosa. JUSTIFICAR algo que es moralmente dañino es, ciertamente, otra cosa. Muchas personas demandan, como si fuera un derecho, la llamada "libertad del discurso" para esparcir sus mentiras.
Lo que muchas personas olvidan es que, tal como la verdadera libertad no incluye la licencia de hacer lo malo, la verdadera libertad del discurso no incluye la LICENCIA de mentir. La libertad se arraiga en la verdad. La "libertad del discurso" SOLAMENTE puede servir a la gente cuando, también, se arraiga en la VERDAD.
La verdad, porque se basa en la justicia, contiene el DERECHO de ser esparcida entre el público, y el público tiene el derecho de oír la verdad para tomar buenas decisiones. Al contrario, el error, porque se opone a la justicia, no tiene NINGÚN derecho. Ni los gobiernos, ni los ciudadanos deben de tratar a la verdad y al error como si fueran iguales.
La tolerancia tiene límites
El tratar a la verdad y a la mentira como si fueran iguales, AUNQUE SEA UNA VERDAD NATURAL o ESPIRITUAL, es, obviamente, injusto. Ninguna Nación puede evitar las consecuencias de tratar lo bueno y lo malo como iguales, como Poncio Pilatos, que intentó mantener la "paz" en Jerusalén poniendo a la Inocencia Divina, Jesucristo mismo, al mismo nivel que un asesino (Barrabás), dejando a la gente "escoger".
Pilatos mismo, no pudo encontrar nada para condenar a Jesucristo, pero permitió que la muchedumbre eligiera, por el voto de voz, quién de los dos estaría libre, y quién sería crucificado. La gente rugió su opinión, y Pilatos aceptó el "voto del pueblo" para satisfacer a la muchedumbre.
¿Y las consecuencias de tratar a lo bueno y a lo malo como si no hubiera ninguna diferencia entre ellos? Este episodio nos da algo para considerar, si recordamos que cuarenta años después, Jerusalén, por su infidelidad, fue destruida por el ejército romano.
Otro ejemplo de la destrucción que ocurre, si hay sobre-tolerancia de un mal, es la corrupción. El hecho de sobre tolerar la corrupción moral dentro de un gobierno, es hacer que crezca, hasta el punto de que la corrupción es la que maneja un país, en vez de las buenas leyes de un gobierno. La destrucción que resulta de tanta tolerancia de cualquier inmoralidad o mentira, puede destruir la libertad, dentro de un pueblo, tanto como las espadas y armamentos de los soldados romanos destruyeron a Jerusalén.
DEFINICIÓN: La autoridad es el derecho de mandar.
PROPÓSITO: La autoridad se da a los que ocupan un cargo de autoridad, con el propósito de unir, proteger y dirigir a aquéllos para quienes son responsables.
FUNDAMENTO: La medida de la autoridad depende de la medida de la responsabilidad.
EJEMPLO: Porque la persona que ocupa el cargo del padre en una familia es responsable del bienestar de su familia entera, Dios le da la autoridad necesaria para proteger a su familia entera.
ABUSO: La autoridad se abusa por la desobediencia, por no utilizar la autoridad cuando se necesita, o cuando se usa la autoridad injustamente o sin misericordia. Es posible que un rey, gobierno, papá, mamá, sacerdote, hasta el mismo Papa, siendo seres humanos, pueden abusar de su autoridad cuando no cumplen con las responsabilidades de su cargo.
DISCUSIÓN
Todo lo "digno" se relaciona con algo que poseemos de Dios. Tomamos la autoridad, por ejemplo. Como cada regalo de Dios, los que la tienen pueden utilizarla o abusar de ella y, posiblemente, lo peor de todo, abandonarla completamente, cuando se la necesita.
Cosas como responsabilidad y autoridad nacen de las necesidades de nuestra naturaleza y, por eso, forman parte de todo lo creado por Dios. En cada grupo de hombres, ya sea un grupo de aborígenes, la empresa IBM, una escuela, una familia, la Iglesia, o el gobierno de un Estado, se encuentra una estructura de autoridad en cada grupo, que reparte las funciones necesarias para el bien común de sus miembros.
Una responsabilidad de esta estructura de autoridad es la de mantener el orden necesario para que el grupo logre el propósito de sus miembros. Una parvada de gansos, volando en forma de una "V" para llegar a su destino, tiene un solo ganso ocupando la posición de "líder", (aunque varios gansos pueden ocupar esta posición). Cada familia, tribu, negocio, nivel de un gobierno, etc., para mantener el orden necesario para lograr el propósito de sus miembros, tiene su "líder", y muchas veces, abajo de él, varios niveles de "autoridad", cada nivel con su "líder". Vamos a llamar a cada posición, o nivel de autoridad necesaria para servir a un grupo, el "cargo de autoridad" de este grupo.
La Autoridad Va Con un Cargo de Responsabilidad
Una manera interesante de examinar la función de "autoridad", es ver la conexión entre autoridad y responsabilidad. Desde este punto de vista, podemos decir que cada cargo de responsabilidad es un cargo de autoridad. Para cumplir con nuestras responsabilidades hacia Dios y hacia nuestros prójimos, Dios Padre pone Su autoridad en cada cargo de responsabilidad, como el del sacerdote, del rey, del padre y de la madre, hasta el punto de que incluso su Hijo Divino se sometió a la autoridad de quien ocupaba un cargo de responsabilidad sobre El, como Su Padre Eterno, San José, La Virgen María, hasta Poncio Pilatos.
Nuestro Señor sigue recordándonos Su obediencia a la autoridad sacerdotal, cuando se somete a las palabras de un sacerdote, aunque sea bueno o malo, porque el mismo Dios, respondiendo a las palabras pronunciadas al momento de la Consagración, se hace completamente presente como un prisionero voluntariamente sacrificado por nosotros, bajo las apariencias del pan y del vino.
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