Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
En la carta del Aposto Pablo a los Corintios se ve claramente que había bandos fragmentados dentro del Cuerpo de Cristo. En el libro de Hechos se nota la división entre Helenos y judíos. No es de extrañar hoy día, que en nuestras congregaciones sea tan familiar los pequeños. San Pablo dice que es una evidencia de que todavía hay hermanos carnales, niños en Cristo. Es un reto o tarea hoy día de toda la Iglesia en desarrollarse en el ágape de Dios para ser un Cuerpo fuerte.
2.2. ¿Amor familiar o carnal?
El amor familiar juega un papel importante dentro del seno del Cuerpo de Cristo, pero la meta es ir hacia el amor ágape de Dios. Muchas congregaciones se han quedado estancadas porque no se han desarrollado mas allá del amor familiar, han tomado como paradigma el amor familiar que prevalece en casa. Muchas veces ese amor esta viciado, por tener herencias de complejos como el machismo o el feminismo (Matriarcado), y esos esquemas se han querido imponer en el Cuerpo de Cristo.
Se ha querido ver al líder dirigente, el guía espiritual o pastor de turno como el padre de la casa, con estigmas de paradigmas viciados. Cuando algunos lideres de una comunidad cristiana han querido aplicar modelos eminentes bíblicos se les ha malinterpretado, por no seguir los esquemas caducos. Entonces se vuelve un conflicto entre el amor familiar y el carnal. El asunto es que el amor familiar es solamente un paso de transición hacia el amor ágape de Dios. No debe ser un estado estático, sino se entiende este paso de trascision, se arriesga a que la congregación se vuelva carnal por su estancamiento, he inicia a padecer de la enfermedad que se denomina koinonitis. Esta enfermedad hace que las iglesias caigan en un circulo viciosos y no dejan que nuevos conversos vengan ser parte del cuerpo.
Reflexión:
Observa cuidadosamente tu vida, y pregúntate, ¿Amo solamente con el amor familiar, o me esfuerzo por desarrollar el amor ágape de Dios a través del Espíritu Santo? Ahora ve tu comunidad y luego pregúntate. ¿Qué prevalece dentro de tu comunidad, el amor familiar? O la koinoninis? ¿Esta esforzándose tu comunidad en ir más allá del amor familiar, hacia el amor ágape de Dios?. Esa fue la sugerencia del Señor a Pedro, parafraseando este asunto; "esta bien Pedro que me ames así, pero no te quedes estancado, tienes que ir mas adelante hacia un amor mejor".
Tristemente hoy en día lo que prevalece en las congregaciones es la koinonitis. Iglesias viciosas entretenidas en pastorearse así mismas y no dejan que nuevas ovejas nazcan en el rebaño. Prevalece mucho la ideología de sociedades eclesiásticas jugando al evangelicalismo desmedido. Todo esto es por no comprender que la comunión con el Espíritu Santo es vital, para poseer abundantemente el amor ágape de Dios, que es el vínculo de la perfección y de la unidad.
CAPÍTULO 3

Le dijo por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo*: Apacienta mis ovejas. Joh 21:17
Hasta que Pedro no experimento el poder del Espíritu Santo no pudo dar el ancho y largo que el Señor demandaba de el. Esta comprobado que se puede apacentar ovejas sin el poder del Espíritu Santo, ya que la pastoral es una ciencia y arte. Sin embargo para poder ser efectivo se necesita esta envestidura divina. Como se dijo en el capitulo anterior este amor filial es un amor de transición, es necesario ir mas allá, hacia el amor ágape de Dios. Veamos en el siguiente verso bíblico a un Pedro renovado.
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Más esto es lo dicho por el profeta Joel:
Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
Y daré prodigios arriba en el cielo,
Sangre y fuego y vapor de humo;
El sol se convertirá en tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto;
Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Porque David dice de él:
Veía al Señor siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua,
Y aun mi carne descansará en esperanza;
Porque no dejarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
Me hiciste conocer los caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con tu presencia.
Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Hc 2: 14-40 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. Hc. 5:32
De allí para adelante Pedro no fue el mismo, el mismo experimento lo que estaba anunciado, el amor ágape de Dios. No hay otra forma para recibir el amor divino de Dios. Ya que el amor de Dios es mas que un sentimiento, es un estilo de vida. Entonces se puede concluir que para tener el amor ágape de Dios es vital poseer la llenura del Espíritu Santo en nuestra vida.
CAPÍTULO 4

En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras. Joh 21:18
La tarea que la iglesia hizo en tan poco tiempo solo fue posible por el amor de Dios. La iglesia del siglo XXl se queda lejos a la par de aquella Iglesia de Dios que prevaleció ante sus propios problemas y limitaciones. A eso se debe la diferencia entre un creyente y otro, el uno es discípulo genuino y el otro no lo es. La iglesia de hoy necesita líderes renovados por el poder de Dios. Esa debe ser nuestra petición.
"! DIOS, DANOS HOMBRES! ¡Tiempos como estos demandan mentes fuertes, corazones grandes, fe verdadera y manos listas; hombres a quienes la lujuria del oficio no mata, hombres a quienes la corrupciones del oficio no pueden comprar, hombres que poseen opiniones y voluntad, hombres que tienen honor, hombres que no mientan, hombres que se paran frente a un demagogo y condenan sus lisonjas traicioneras sin pestañar! Hombres elevados, premiados, que viven por encima de la neblina en el deber público y su pensamiento privado, porque cuando el populacho, con sus repetidos credos, sus largas profesiones y sus pocas obras, se unen en disputas egoístas, he aquí cuando la libertad llora, lo malo reina la tierra y la justicia duerme. Dios, danos hombres que no temen el progreso, empero no renunciaran a las profundas convicciones de sus almas, hombres de verdadero carácter, que se conocen y que tiemblan ante el pensamiento de poner al ministerio en duda". (Charles R. Swindoll)
El método que Dios usa para engrandecer su reino en esta tierra es al hombre que escoge y unge. Uno de los indicadores fundamentales de esta tesis es el liderazgo desde la óptica relacional. Un liderazgo donde las relaciones se enriquecen en toda la jerarquía de la iglesia. La base es el amor ágape de Dios. Un amor que se da, que se sacrifica (1Co. 13. y 1Jn. 4:8). A este liderazgo le llamamos de influencia
· Desarrolla la autoestima y la confianza de sus seguidores.
· Sirve a los demás.
· Es diligente y esforzado.
· Fiel cumplidor de la ley.
Tomando como paradigma el liderazgo de Jesucristo, quien tenia poder y autoridad, se puede dar algunas características de este liderazgo.
· Aprende a delegar. (capacita, informa, autoriza, respalda y da seguimiento).
· Desarrolla nuevos líderes.
· Tiene profundo y genuino interés (amor).
· Desarrolla respeto, reconocimiento y aceptación.
· Sabe dar. Aprende a recibir.
· Pone su vida por los demás.
· Hombre de palabra, su SI es si y su NO es no
· No promete lo que no puede cumplir.
· Corrige, su corrección y disciplina es positiva, apelando al amor y la misericordia frente a la justicia (hace una investigación exhaustiva y objetiva, no según apariencias, rumores o chismes). Tiene paciencia, deja madurar las cosas
Como guías espirituales es vital que el amor ágape predomine y guié sus vidas, de lo contrario siempre será imposible la misión. La conclusión de este apartado es que la iglesia de hoy adolece de líderes que posean el amor de Dios. La mayoría de líderes que presiden la Iglesia están alienados de sus funciones eclesiásticas pero no están comprometidos con el amor de Dios, que es Justicia y misericordia.
Autor:
Lic. MA. Joel Ching Meletz
La bella Guatemala, diciembre del 2007
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Religion |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|