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El punto de partida de la investigación filosófica Maurice Blondel (página 2)




Partes: 1, 2


El problema de esta concepción está, para nuestro autor, en la dificultad de adecuar esta formalidad del pensamiento con una condición que está al inicio de un asunto que se ilumina por la luz de la realidad, lugar en el que se encuentra una mayor posibilidad de solucionar los problemas de nuestro destino. Dos tesis le interesan a Blondel: "El conocimiento Filosófico es específicamente distinto de cualquier otro conocimiento "…"La filosofía puede saludablemente insertarse en el esfuerzo común  de la humanidad y hacer obra de vida al mismo tiempo que de ciencia a condición de que pase por esas exigencias  técnicas."[8]  El propósito de Blondel respecto a estas dos tesis es justificar su vínculo manifestando que es preciso enunciar los datos del problema estableciendo así  los errores de orientación, los callejones sin salida y los falsos caminos.

La parte primera del texto esta dividida, a su vez, en dos secciones:

I. LAS DIVERSAS ESPECIES DEL CONOCIMIENTO

1. El conocimiento directo: Llamado por nuestro autor prospección, es un conocimiento en el que se ejerce una acción concreta que no requiere de una reflexión profunda  sobre los motivos que la han causado, es un conocimiento inmediato, un conocimiento que Blondel comprende como ligado profundamente al ser.

Blondel utiliza el papel sobre el que escribe y el ejercicio de escribir sin más, como ejemplo y sostiene que "cuando creo estudiar este hecho tal cual es, aislándolo de su contexto, ya no es ese hecho el que estudio, sino otro que construyo artificialmente."[9] "Hay, pues, un primer tipo de conocimiento que, siendo perfecto en su género, es directo; está al servicio de nuestras intenciones reales y actuales, ligado a nuestras vida entera, vuelto hacia el futuro, al cual anticipa, como si previéndolo se apoyase en él y lo invocara…

Este conocimiento es capaz de crecer en claridad y en precisión sin perder nada de su carácter sintético y práctico".[10] Para Blondel el conocimiento directo es "el fondo mismo de la actividad razonable"[11] que constituye un proceso que termina asociando esta actividad con la acción concreta.  El error que subyace  en la consideración de este conocimiento es la designación que bajo el término de "reflexivo" se opone absolutamente a la acción espontánea.

Al llamar prospección a este tipo de conocimiento directo, el autor le da una categoría que lo hace consiente, deliberado y circunspecto, de esta manera, niega la señalación hecha al conocimiento directo como un conocimiento irreflexivo, más adelante se llegará a la conclusión que sin ser el conocimiento directo, propiamente el punto de partida, como tampoco el conocimiento reflexivo, sin embargo, ni el uno ni el otro puede negar las posibilidades progresivas que hay en la base de su fundamentación, la prospección sin ser propiamente reflexiva no por ello puede considerarse irreflexiva y, la reflexión, no por ser metódica y estructural, puede darse el lujo de negar la prospección. En el conocimiento directo no es necesario un análisis fragmentario o metódico, simplemente es un conocimiento  directo, esta íntimamente relacionado con el concepto de acción tratado por Blondel en el esquema general de su pensamiento filosófico.

2. El conocimiento inverso o reflexivo: Este tipo de conocimiento se entiende como un cambio directo frente a la ejecución de la acción concreta, algo así como un giro que se da ante la motivación inicial de una acción que se ha realizado de manera natural. Blondel afirma respecto a este conocimiento: "prescindo de la dirección que había tomado y de las causas reales de mi esfuerzo, para volverme en un sentido opuesto; no me detengo, me oriento diferentemente; ya no veo aquello que me atraía, veo otra cosa; de este modo, ya desde esta primera inversión de la atención, nace un nuevo conocimiento."[12]

Si bien el conocimiento directo está asociado a un nivel reflexivo como aquel en el que existen una intencionalidad determinada por un afán de conocer más estructural en que se vienen a considerar no solo las causas de la acción sino las consecuencias de la misma y la relación de todos los elementos que se han integrado en ella, el conocimiento reflexivo se vuelve un conocimiento que, según nuestro autor "es un poder de inhibición y fraccionamiento".[13]    

Blondel reconoce las bondades de este conocimiento cuando afirma que puede ser aplicado, por un esfuerzo de voluntad, a los fines de la actividad, coopera de modo exterior con el movimiento directo de la vida, pero, afirma Blondel, "si bien es cierto que puede controlar, (el movimiento directo de la vida) canalizarlo, confirmarlo, no puede reproducirlo ni sustituirlo."[14] Blondel hace una distinción entre el conocimiento conocido (el reflexivo) y el conocimiento conocedor y actuante (prospección).

Creo entender que un acto realizado, cualquiera que sea, está a la base de un conocimiento directo cuando es realizado de manera natural sin someterse a la estructura determinante y categórica de la reflexión, pero no por eso deja de ser un conocimiento "conocedor y actuante" en cuanto responde al efecto de la voluntad humana lo que, definitivamente, permite que sea conocimiento como tal, el primer conocimiento… "siempre se encuentra enteramente al servicio de los propósitos individuales y concretos que forman para cada uno de nosotros la aventura de la vida; pero aquello que hay de único y de inefable en cada personalidad escapa a las categorías lógicas y a las clasificaciones científicas."[15]

La prospección es para Blondel un conocimiento íntimamente relacionado con el individuo en aquellos aspectos que escapan a categorías fuertes que pretenden, por medio de un método, ahondar en las causas de su actuar, es claro, para nuestro autor, que, en el conocimiento directo, el individuo actúa de tal manera que no puede distinguirse en él un nivel de elaboración e intencionalidad que aparezcan como condicionante. 

El acto que se entiende aquí como prospección es resultado de una acción despojada de una estructura que aparezca como condición y límite de esta acción, en otras palabras, es una acción natural, pero no por serlo, se puede considerar irreflexiva en sentido estricto.  La reflexión, segundo tipo de conocimiento, afirma Blondel, es fraccionador, abstractivo, comparativo y generalizante, "La prospección se orienta hacia el individuum ineffabile, la reflexión tiende hacia el ens  generalissimum".[16]

3. El conocimiento filosófico: al considerar este tercer tipo de conocimiento, Blondel comienza a manifestar su pretensión de responder a una idea más concreta y exacta del verdadero conocimiento.  Con el conocimiento filosófico, pretende ofrecer algo parecido a una síntesis entre prospección y reflexión en relación, pero, definitivamente el conocimiento filosófico no es una síntesis de estos dos tipos de conocimiento, por eso, el propósito de Blondel se dirige a establecer lo distintivo de este conocimiento.

Para Blondel es claro que la filosofía, en su afirmación ha confundido durante la historia los términos entre prospección y reflexión, "por una parte, siempre se ha preocupado de los fines del hombre; se alimenta con la inquietud de los hombres inclinados sobre la profundidad de su naturaleza o vueltos hacia el misterio de su porvenir. Por otra parte, instintivamente refleja, se ha vuelto siempre hacia las causas, las condiciones, las ideas…"[17] "De ahí la impresión equivoca que deja: propiamente no es ni ciencia, ni vida, aunque tenga algo de una y algo de la otra, ora se limite a ofrecer en el espejo de la especulación "la imagen" o "la explicación" de lo que es, ora pretende producir verdad y vida contribuyendo a realizar "aquello que todavía no es" "lo que debe ser".[18]  

Con el planteamiento de este tercer tipo de conocimiento Blondel se dedica, a continuación, a mostrar los errores de orientación en cada tipo de conocimiento, los que terminan por confundir e identificar "la acción con la idea de la acción, el conocimiento práctico con la conciencia que de él se tiene, reduciendo la prospección a una nueva reflexión".[19]  

II. LOS FALSOS PUNTOS DE PARTIDA DE LA FILOSOFÍA

Blondel inicia con una nota indicando que "falsos puntos de partida de la filosofía" no significa doctrinas erróneas, reconoce el aporte y la utilidad de estas doctrinas filosóficas así como la imposibilidad de evitar confusiones propias al origen de estos sistemas.  El propósito de Blondel es "purificar lo que es específicamente filosófico de toda mezcla en la fuente misma del conocimiento".[20] El autor hace mención de la física antigua, la física medieval y la de Descartes, a su juicio, "fueron indispensables para la construcción de la física"[21] pero no eran "ni filosofía ni ciencia positiva".[22] Hace referencia al idealismo platónico, a la razón práctica de Kant, al intuicionismo, al realismo, al pragmatismo, sistemas todos que han pretendido encontrar "el instrumento inicial y único de la verdadera filosofía".[23] Para Blondel estos sistemas han utilizado métodos distintos que los oponen en su modo de filosofar y advierte  la necesidad de destacar un vicio que les es común, dirá  más adelante, después de analizar estos sistemas: el vicio común de todas estas doctrinas… consiste en subordinar la investigación filosófica al "conocimiento para el conocimiento y por el conocimiento."[24]

  • Blondel se pregunta si la filosofía procede exclusivamente de la reflexión, la respuesta es no, reconoce la legitimidad de la razón pero advierte: "es artificial y defraudante confundir lo que ella es con la realidad verdadera, como si el resultado siempre fragmentario de su esfuerzo y el término actual de su regresión cercana o lejana fueran la medida y la verdad misma del ser."[25] Blondel sostiene que, de esta manera, es decir, considerando  la reflexión como punto de partida, nos alejamos  "del acto único y concreto", acto que está al origen y que termina siendo negado cuando se somete exclusivamente al impacto de la reflexión, "una filosofía que no da cuenta del conocimiento de esos actos no hace más que referirse a la sombra proyectada y difusa, y no al cuerpo mismo del ser, en su solidez y su integridad.  No podrá llegar más que a generalidades y nociones ideales."[26]  Para Blondel es claro que la reflexión no agota jamás al "conocimiento antecedente." No encuentra, nuestro autor, ningún punto de partida definido en esta filosofía que emplea exclusivamente la reflexión, descubre, en cambio su incapacidad: "Incapaz de dar cuenta de la acción que siempre presupone, incapaz de otorgar a los datos de la percepción o de la ciencia la solidez y la solidaridad que haría de ellos verdaderos seres,… incapaz de hacer posible la unión y la coherencia de las nociones fundamentales que debe emplear."[27]
  • Un nuevo interrogante que se plantea Blondel es si la filosofía procede de una actitud exclusivamente crítica. Blondel afirma que el criticismo "no ha superado la tentación de conferir una especie de valor ontológico a una parte privilegiada del conocimiento… porque se ha fundado sobre la acción reflexionante del juicio como una intuición moral".[28]  En el criticismo la intuición viva es reducida a formas abstractas y estructuras propias del "análisis ideológico" que, al igual que la reflexión, termina dando primacía absoluta a la razón que se impone sobre los actos y sobre el ser al momento de ir a sus causas, al origen mismo de la acción.  Blondel descubre el carácter arbitrario de este fideísmo que se centra exclusivamente en el análisis ideológico y racionalista.  En esta consideración del criticismo como falso punto de partida, aparece el sistema de Kant quien según Blondel "Ha llevado al absoluto el racionalismo del pensar humano"[29] sin embargo, nuestro autor, reconoce que Kant, "No se resignaba a dejar simplemente en presencia mutua al mundo de la experiencia y al mundo moral, sin descubrir un medio de acercarlos y vincularlos entre si"[30] pero, afirma, pretendía Kant, "con ayuda de la reflexión, solucionar un problema que escapa a tales condiciones"[31] de tal modo que tampoco la crítica puede considerarse punto de partida de la investigación filosófica.

·         ¿Procede la filosofía de la intuición psicológica? Interpreto el interrogante de Blondel como una crítica al intuicionismo en el que el pensamiento tiende a volver a la intuición sin considerarlo como un dato de la razón, que va a lo "inmediato del sentido íntimo "sin posibilidades siquiera para la razón práctica. Lo positivo del intuicionismo  se da en el "encuentro fecundo entre las cosas  y la conciencia"[32] y en el esfuerzo "en captar la rica complejidad, la heterogeneidad  cualitativa  concreta  de las cosas y del espíritu."[33] Además  el intuicionismo favorece una "simpatía  intelectual, con el progreso real y total de la vida."[34] pero, no puede ser considerado como punto de partida por recurrir al "análisis contra el análisis" y al pretender "una  vuelta  consiente  y reflexiva  sobre los datos de la intuición."36

Es muy importante tener en cuenta aquí el motivo de fracaso de la filosofía primera, que según Blondel," proviene de haberse obstinado en caminar en la línea y en el sentido de la reflexión exclusiva, que conduce únicamente a la ciencia positiva."[35] Una importante nota  nos ofrece Blondel  aclarando que su crítica no se refiere al pensamiento de Bergson (nota de pie de página número 7. Pág. 40) A quien no estudia en toda su extensión, pero, propone Blondel, en esta misma nota cinco propósitos que podríamos resumir así:

1.       El intelectualismo se devora a sí mismo.

2.       El intelectualismo puede superarse gracias al empleo del conocimiento directo, la prospección.

3.       La intuición no se basta a sí misma ni le proporciona a la filosofía un fundamento consistente, tampoco el practicismo  y menos la ideología de la reflexión especulativa ofrece fundamentos consistentes.

4.       Al tomar la reflexión y la prospección como objetos del conocimiento no es posible determinar sus relaciones reales.

5.       Reflexión y prospección aparecerán coordenadas en la filosofía técnica como lo están en la vida real.

Me queda claro hasta aquí que Blondel se opone a todo sistema que no da lugar a su filosofía de la acción.

Encuentro una clara conclusión de Blondel en esta parte: "saber que el verdadero conocimiento versa sobre lo concreto no da la realidad concreta del  conocimiento verdadero."[36] Blondel se atreve incluso a cuestionar sus propios términos y los pone en duda, cuando afirma que ellos no se bastan a sí mismos, de esta manera, creo que pretendo darle mayor armonía, exactitud e importancia a las conclusiones finales en donde hallará respuesta al verdadero punto de partida de la filosofía; "Así como (el pensamiento del pensamiento) no basta, tampoco el <pensamiento de la acción > puede bastar. Nadie se limita a <pensar como viviente>, ni puede nadie, legítima y humanamente, < vivir para pensar>, vivir un puro pensamiento. La ciencia por la ciencia, la vida por la vida, son dos fórmulas igualmente falsas"[37] y afirma que nosotros estamos ordenados a la substancia de las cosas que han de esperarse.

Finalizando esta primera parte, como lo cité anteriormente Blondel afirma que, "El vicio común de todas estas doctrinas analizadas consiste, pues, al parecer, en subordinar la investigación filosófica al conocimiento para el conocimiento y por el conocimiento." 40

Las conclusiones obvias en esta primera parte del texto, propuesta por el mismo autor pueden ser resumidas del siguiente modo:

1.      La filosofía no puede proceder a partir de la sola reflexión, nunca tendrá ella un punto de partida real.

2.      La filosofía no puede proceder a partir del < conocimiento práctico> o de la sola prospección.

3.      La filosofía no puede tampoco proponerse como problema inicial la cuestión de la relación entre la prospección y la reflexión, entre el pensar como acción y el pensamiento como objeto.

Termina la parte primera Blondel planteando su propósito a desarrollar en la parte segunda el responde a la inquietud de: "¿Cómo definir el punto de partida de la filosofía de manera que la primera orientación de la búsqueda no comprometa su valor intelectual, ni su alcance real, ni su eficacia  practica "? ¿Cómo seguirá siendo a la vez ciencia y vida, al mismo tiempo que técnica y popular"?"[38]

PARTE SEGUNDA

El objetivo de esta segunda parte ya ha sido expuesto al final de la anterior. Al inicio de esta segunda Blondel indica la conclusión general de la primera: "El conocimiento en acto procede siempre simultáneamente por reflexión fragmentaria y por prospección total, pero, en ningún caso pueda una suplir a la otra."[39] El interés de Blondel es tener en cuenta estos dos aspectos inseparables e irreductibles del conocimiento, creo yo que esta es la clave que nos permitirá comprender lo que Blondel considera como verdadero punto de partida de la investigación filosófica en el que las palabras claves son: progreso solidario, acción practicante y complementariedad, adecuación, ecuación.  Esta pretensión de Blondel encuentra respuesta concreta en el aspecto individual, en cada hombre se da la adecuación eficaz entre los términos de estos tipos de conocimiento y en él se hacen solidarios, se trata, pues, de hacerlo en la filosofía "como lo son en todo hombre que piensa actuar, que piensa actuando y que actúa pensando".[40] El gran logro de Blondel consiste en la unión armónica que logra o que halla en los límites  propios de cada disciplina filosófica.  

En primer lugar, "la filosofía, cuando se enfoca desde el punto de vista de la reflexión como una disciplina técnica y como una investigación especulativa de la verdad real, comienza solo cuando subordina expresamente toda su investigación al problema único e inevitable que plantea en nosotros la relación entre la conciencia y la acción."[41] La condición necesaria de la filosofía para que, de este modo, entre en su propio dominio, es que no considere nada sino globalmente y bajo el aspecto de la unidad y de la totalidad."[42]

En segundo lugar, "La filosofía, cuando se la enfoca desde el punto de vista de la prospección, como una obra de invención  y de dirección práctica, comienza sólo cuando comprende y practica el deber de deletrear el libro de la vida que se escribe en nosotros, de desprender sus ideas directrices, de alcanzar y asimilar las realidades que la componen, de prever y preparar el desenlace."[43] y la condición, en este caso, es la de "no considerar nada sino metódica  y progresivamente."[44]

Estas dos consideraciones respecto a la reflexión y a la prospección van dando una mayor significación a la audacia de Blondel que se ve a este punto un poco complicada, pues, su propósito es llegar a justificar el verdadero punto de partida, después de negar la reflexión por la reflexión como posible punto de partida, al igual que el de la prospección por la prospección, pretende ahora ser fiel a la reflexión, fiel a la prospección  " hasta el punto de considerarlas como el principio orgánico y el punto de partida de la filosofía."[45] Blondel parece tener afán en dar la respuesta sobre el punto de partida, por eso, ofrece una definición de la filosofía que permitirá justificar y comprender más claramente su gran aporte que se constituye en el enlace definitivo entre filosofía y vida: " la filosofía, así entendida (exigidas entre sí y sostenidas la reflexión y la prospección)[46] no aparecerá ya como un simple extracto de la vida; será la misma vida tomando conciencia y dirección de sí mima dando al pensamiento todo su papel legítimo, tendiendo a la ecuación del conocimiento y de la existencia y desarrollando simultáneamente la efectividad de nuestro ser en medio de los seres y verdad de los seres en nosotros".[47] Este concepto lo desarrollara de manera más profunda en su obra  de 1935 "El ser y los seres", "en el que el método de implicación abarcará el conflicto que se presenta ahora para la posible y necesaria adecuación del conocimiento con la vida concreta, de la reflexión con la prospección, de este modo la ciencia del pensamiento conlleva un método de implicación en el sentido que debemos descubrir todo lo que está envuelto y encadenado  en cada punto, en todos los pasos y, mejor aún, en el conjunto total de la vida pensante en nosotros e incluso en los datos racionales y en los esbozos psíquicos que se presentan a nuestra experiencia y a nuestros análisis."[48]

I. El juicio del filósofo lo abarca todo

Advierte Blondel que: "quien comprende a fondo que con el pretexto de analizar las cosas como empirista, las ideas como idealista, los seres como realistas, los hechos como positivista, los estados de conciencia como fenomenista, no hace, no hace más que convertir conclusiones ficticias e hipotéticas en verdaderos puntos de partida."[49]Blondel sostiene que ningún filósofo ha permanecido fiel a estas precisiones, pero valida la pretensión abarcativa propia del filósofo teniendo en cuenta que el carácter universalista  "es el rasgo específico de la filosofía." [50]

Para Blondel es importante, ante la actitud del filósofo de querer abarcarlo todo, no juzgarlo todo, principalmente el ser como si la percepción de los sentidos tuviesen la capacidad de determinar lo sensible y lo real, corriendo el peligro de negar los "aportes directos de la percepción espontánea"[51] por el hecho de hacer defensa de "las nuevas adquisiciones de la reflexión científica o metafísica."[52]

Cierto es que "no hay conocimiento absoluto de lo relativo sino cuando se adopta el punto de vista del todo."[53] pero es necesario decir que el afán universalista, abarcativo de toda la realidad, del ser y de los seres, puede llevar al filosofo a una actitud  arrogante, a creer que todo lo puede reducir a su mirada reflexiva y a su metodología particular, de modo que la vida y la realidad quedarían agotadas y como encarceladas sin posibilidades de una comprensión  más profunda e integral que no deje de tener en cuenta aquello propio del ser que escapa a la lógica de la reflexión y a las posibilidades de un método positivista.  Blondel da plena importancia a la pregunta ¿Qué es?, la intención de responder esta inquietud por medio de un conocimiento que se va haciendo más concreto, es la única forma de "orientar la investigación hacia una realidad inteligible  al mismo tiempo que concreta."[54]

De nuevo recuerda  Blondel "que nunca la reflexión agota a la prospección ni se agota a sí misma"[55],  lo que una como la otra alcanzan a percibir solo es un esbozo de nuestra existencia "no sabemos todavía lo que seremos (nondum apparuit quid erimus). No tratemos, pues, al embrión que somos como si ya fuese un ser acabado."[56]  

De modo que la reflexión y la prospección constituyen un proceso que da posibilidades al conocimiento que se adquiera  y debe adquirirse sobre nuestro ser y existir pero no llegar al límite de este conocimiento ubicándose a la base del ser y del existir, inician un proceso ascendente que sólo logrará buenos resultados, consideraciones reales y verdaderas en la medida en que se comprendan como términos solidarios y complementarios.

Esto es así porque de otro modo se cae en el peligro de considerar la reflexión como una entidad fija y exclusiva que se erige como explicación inmóvil y definitiva siendo cierto que bajo ninguna posibilidad, como lo afirma Blondel, "se puede tratar estáticamente el dinamismo de la vida."[57]  "En lugar del  defraudante problema de la relación entre las ideas y los objetos o los seres, es preciso plantear el problema de la relación entre nuestros pensamientos y nuestra acción."[58]

En este planteamiento hace su aparición la realidad inmanente como aquella que está al origen y al término y cuyo instrumento es "nuestro pensamiento actual." La realidad inmanente en estrecha relación con la acción tal como la entiende y propone Blondel, constituyen una clave de comprensión que abre las puertas a la respuesta definitiva, a la conclusión final de Blondel sobre el verdadero punto de partida de la filosofía, en propias palabras de nuestro autor, "El termino acción abarca al mismo tiempo la energía latente, la realización conocida, el presentimiento confuso de todo aquello que en nosotros produce, esclarece e inspira el movimiento de la vida."[59] Así definida la acción y el carácter inmanente que le es propio, aparece como  justificación principal del comienzo de la filosofía, Blondel plantea el primer modo de responder a la pregunta inicial afirmando que: "La filosofía comienza cuando se produce expresamente el estudio de esta desnivelación interior, para tender a una progresiva coincidencia  de lo implícito con lo explicito, cuyo objetivo es la acción."[60] "se trata de la realidad ya contenida en nosotros, de la aspiración positiva que estimula el desarrollo del pensar reflexivo y de la vida moral en cada hombre."[61]

El punto de partida  para Blondel necesariamente debe ser una integración que permita que en la conciencia y en la ciencia se de "todo aquello que se encuentra espontáneamente en la vida, a fin de que se integre también en la vida toda la verdad que se manifieste en la conciencia y en la ciencia."[62] El punto de partida, entiendo yo, solo puede darse en una adecuación real entre la mente y la vida, que no sea entendida como relativismo. La adecuación es, para Blondel, una tendencia propia del hombre, si lo es para él, es necesaria para la filosofía y es la clave que define  su punto de partida. Por la adecuación el hombre adquiere una "clara conciencia de lo que es y realiza mas completamente lo que sabe."

·         Punto de partida: "La filosofía procede de la necesidad en que inevitablemente nos hallamos de equilibrarnos sin cesar moviéndonos. Su punto de partida formal y específico es la afirmación sistemática de nuestra inadecuación actual y solidaria  de todos los problemas que interesan a nuestro ser y a los seres."[63] Para entender mejor su respuesta, propone la ecuación interior entre el yo aparente y el yo integral, lo que, a mi modo de ver, es una consideración que no permite que se le escape ningún aspecto de la realidad.  Sin temor y magistralmente, afirma Blondel que: " para igualarme a mí mismo, he de poner al universo y a Dios en ese anhelo de ser, de eternidad y de felicidad que me constituye"[64], esta afirmación aparece como una clave que, de modo muy equilibrado, da una intuición muy clara y determinadamente a la pregunta por el sentido que sólo puede hallarse si se realiza armónicamente esta ecuación blondeliana, así que, al hallar la respuesta al punto de partida de la filosofía, encuentra un modo conveniente de responder al sentido siempre latente en la condición propia del ser del hombre.

·         El punto de partida de la filosofía, "se sitúa en el esfuerzo muy concreto del pensamiento y de la vida, para determinar progresivamente las condiciones de su equilibrio siempre moviente."[65] Debemos entender esta respuesta de Blondel no como la creación de "un sistema cerrado o una teoría que se basta a sí misma" precisamente lo que anhela y definitivamente logra nuestro autor, es destruir el absolutismo, fundamentalismo de las teorías anteriores y darle concreción a una teoría integral, abierta y dispuesta a ser abordada tanto por el pensamiento con todas sus pretensiones como por la acción misma y concreta con todas sus posibilidades.

·         "la filosofía solo comienza verdaderamente cuando, no contenta con referirse a la acción como a su propio objeto, se subordina a la acción efectiva y se hace así "prácticamente""[66]se penetra más a sí misma cuando considera la verdad real y vivificante, "no como un sistema que puede conquistarse solo razonando"[67], sino cuando logra "unir el método ascético al esfuerzo especulativo".[68]

En la respuesta al punto de partida Blondel ha encontrado que: "las necesidades del pensamiento nos han conducido a la acción; las exigencias de la acción nos remiten al pensar, sin que debamos temer ser engañados por la reflexión fragmentaria."[69]

II. Reflexión analítica y saber unificado

Esta última parte del texto la divide Blondel en 5 numerales en los que plantea tesis muy importantes cuyo interés responde a la necesidad de aclarar el punto de partida de la filosofía. La justificación para esta consideración y las características de la filosofía consciente de su verdadero punto de partida, lo primero que se aclara es la tendencia siempre latente en la filosofía al buscar un saber unificado, una visión sintética y una natural tendencia a la ciencia de "la acción que lo abarca todo"[70].  Para Blondel la única filosofía posible que se adecua al sentido común y al deseo popular es una filosofía "practicante" que se dedica a resolver el problema mismo de la vida.

La justificación para el verdadero punto de partida de la investigación filosófica la plantea Blondel en los siguientes términos:

1.      Primero vivir, después filosofar, con lo cual se intuye que "la reflexión para nacer, requiere anteriormente una actividad espontánea."[71] Ofrece Blondel una tesis conclusiva que, a mi modo de ver, es una de las más importantes ya que define la filosofía misma y plantea en el mismo concepto el punto de partida que le es propio: "la filosofía se ordena inicialmente no a explicar nuestra vida si no a hacerla, no sólo a expresar los seres sino a incorporárselos y  asimilarse a ellos: es una realidad inmersa en lo real; no se orienta en sentido inverso, paralelo o exterior, sino que va en el mismo sentido de la corriente de la vida, se mezcla a ella, la engrosa y es algo que nos hace ser. Se puede decir pues, que nace del esfuerzo que el hombre hace buscándose a sí mismo, para que se construya al hombre, incorporándose al mundo entero e incorporando el mundo en sí mismo"[72]En esta tesis como en otras se intuye una consideración de tipo fenomenológico al estilo Blondeliano que es más un método que una filosofía en sí misma, fenomenología evidentemente distinta a fenomenismo para el que no hay ninguna realidad en sí que se encuentre más allá de los fenómenos, la fenomenología de Blondel, lo descubro de modo particular en esta tesis, es un acercamiento a la vida para decir qué es la vida, cuál es el papel del hombre en ella y cuál es el sentido de la existencia, qué es lo concreto de la vida y cómo se llega a la vida prácticamente.   

2.      "Si para permanecer conforme a sus propias exigencias, para conocerse mejor y desarrollarse verdaderamente, el pensamiento humano se subordina a la acción, inversamente la acción humana, para determinarse y realizarse, recurre espontáneamente a los análisis de la reflexión que le proporciona objetos distintos y fines sucesivos."[73]  "En nombre de la misma acción, es necesario que se respete el pensamiento y que se defienda su alcance real, ya que la reflexión es un instrumento vital sólo cuando tiene una finalidad intelectual."[74]

3.      El problema "solo puede resolverse cuando la reflexión analítica nos pone efectivamente en el camino del ser y contribuye a darnos la posesión de la verdad concreta… sólo hay espíritu filosófico, aunque sea naciente e implícito, allí donde se opera este trabajo de abstracción en las cosas singulares y en los objetos de la inteligencia."[75]

4.      "Lejos de tender a reducir la prospección o la reflexión… nuestra filosofía solidariza esos dos movimientos igualmente primeros y esenciales para el pensar viviente: son recíprocamente necesarios para el progreso de cada cual."[76] Creo que aquí es importante tener en cuenta cómo entre la reflexión y la prospección se da una implicación dialéctica, y esta implicación constituye el punto de partida. Sólo implicándose dialécticamente, puede darse propiamente el punto de partida de la filosofía, sin embargo es necesario entender, en Blondel, la dialéctica no como oposición, como si reflexión y prospección fueran dos realidades que se oponen o se relacionan sólo a través  de un intermediario (ej. El Demiurgo de Platón), en Blondel esta implicación dialéctica supone una adecuación armónica entre la reflexión y la prospección, entre pensamiento y vida, entre razón y acción, entre el pensar y el obrar, implicación que se define sólo a partir de una acción practicante.  Por lo tanto, en Blondel, la dialéctica no es una dualidad, no se queda en la pretensión de unir dos realidades opuestas sino que de hecho concretiza esta unión solidaria entre la reflexión y la acción, entendida como adecuación real entre el pensamiento y la vida, entre el pensar y el obrar.

5.      "El simple ejercicio del pensar no puede unir todos los conocimientos heterogéneos, pero, por el esfuerzo conjugado de la acción y la reflexión, forman combinaciones originales y fundan en los análisis de la ciencia y las síntesis de la vida intuiciones cada vez más ricas y más expresivas, intuiciones irreductibles a los componentes que han sido indispensables para prepararlas y provocarlas."[77]

En las páginas finales 88 y 89, Blondel nos ofrece una respuesta concreta a la pregunta por el punto de partida, una respuesta en la que hay a la base, según mi comprensión, una consideración antropológica en la que aparece el hombre como individuo, las posibilidades de su inquietud, la consideración del drama existencial de la muerte, entendida en Blondel como aprendizaje.  La pregunta por el sentido que halla respuesta en la anticipación de la verdadera vida, etc. "A la cuestión inicial es legítimo responder que la filosofía es la integración… de los esfuerzos jerarquizados de la vida humana para realizar nuestro ser realizando los seres y el ser en nosotros, es decir, conociéndolos, adaptándolos a ellos y asimilándolos (ontología concreta e integral)."[78] "No podríamos resolver este enigma movedizo en la completa luz de un pensamiento acabado, pero la solución de hecho se encuentra, en cada hombre, realizada a cada instante, que podría ser el de nuestra muerte… la filosofía parte de esta solución para descubrir la incógnita determinando la ecuación del profundo movimiento que nos arrastra o de las exigencias espontáneas que nos solicitan … la filosofía es el aprendizaje de la muerte (posible respuesta a la pregunta por el sentido)[79]; es decir, la anticipación de la verdadera vida, de la vida que para nosotros es indivisiblemente conocimiento y acción."[80]

COMENTARIO PERSONAL

En "EL PUNTO DE PARTIDA DE LA INVESTIGACIÓN FILOSÓFICA", Blondel construye, después de un análisis detallado de los falsos puntos de partida, tesis muy claras que se constituyen en los argumentos necesarios que permiten responder de manera eficaz a la pregunta principal que se plantea en el texto ¿cuál es el verdadero punto de partida de la investigación filosófica? 

Al leer el texto y tratar de hacer un análisis pormenorizado del propósito de Blondel, con el fin de elaborar una reseña fiel a su pensamiento y a la estructura del texto, nos queda claro que es difícil resumir el texto en pocas palabras, por lo mismo, plantear una respuesta a la pregunta en una sola tesis es muy complicado teniendo en cuenta que desde el inicio del texto Blondel empieza a dar claves de respuesta y elementos de comprensión que se van articulando poco a poco hasta llegar a las tesis conclusivas que plantea en las últimas páginas. E

l peligro de responder en pocas palabras cuál es la tesis fundamental o la respuesta definitiva de Blondel es que se omitirían términos y consideraciones que son muy importantes, por eso es que la presente reseña tiene un mayor número de citas textuales pues es complicado realizar cortes y editar las tesis a manera de resumen. Sin embargo trataré de responder en pocas palabras y procurando ser fiel a la propuesta de Blondel la que podría considerarse una tesis integral que responda a la pregunta por el punto de partida de la filosofía: El verdadero punto de partida de la investigación filosófica sólo se da en el momento en que se adecúan de manera formal el pensamiento y la vida, desde el momento en que la reflexión y la prospección se articulan como términos solidarios, de esta manera tanto la reflexión como la prospección asumen un progreso solidario que se armoniza con la vida misma, progreso que sólo puede entenderse como verdadero punto de partida en la conciencia clara de una acción practicante, entendido así el verdadero punto de partida de la investigación filosófica es necesario dejar que esta prospección y  reflexión,  pensamiento y  vida, actuar y  razón, pensar y obrar,  se vayan manifestando dialécticamente. Esta es una tesis que he logrado construir teniendo en cuenta mi comprensión del texto, pero la reseña ofrece una ampliación de esta tesis conclusión por medio de las que hemos considerado más importantes propuestas por el mismo Blondel.

CONCLUSIONES A LAS QUE LLEGA EL AUTOR

·         El verdadero filósofo, no es quien se contenta con pensar; tampoco el que se limita a realizar; es el que conociendo más, actúa mejor y extrae de su propia experiencia un refuerzo de luz y poder, sabe mejor lo que hace porque hizo primero lo que sabía (p. 76).

·         Es necesario que empleemos lo que tenemos y lo que somos para conocer, sin que la reflexión especulativa y la prospección práctica se recubran y coincidan desde ahora (p.77).

·         No es cuando reflexionamos sobre la reflexión y sus objetos, sino cuando actuamos según nuestras ideas reflejas y nuestros conocimientos objetivos, que llegamos a pensar mejor y a adecuar nuestra conciencia a nuestro ser y a los seres (p. 83).

·         El conocimiento sólo va al encuentro de la verdad cuando constituye una llamada a la acción y cuando obtiene la respuesta de ella (p. 83).

·         La realidad, tal como nos es inteligible, accesible y saludable, se constituye con la síntesis de las múltiples relaciones que la reflexión siempre discursiva analiza y que es expresada en su verdad superior por una intuición que es su causa final y su razón de ser (p. 84).

·         La filosofía no comienza con un objeto particular, sino con una manera total de considerar el problema del destino y la pregunta por el ser (p. 87).

·         El hombre sólo sabe cuando actúa, sólo actuamos humanamente cuando sabemos, es decir, cuando tenemos una visión al menos implícita de lo real (p. 88).

BIBLIOGRAFÍA PRINCIPAL

BLONDEL, Maurice. El punto de Partida de la Investigación Filosófica. Editorial Herder. Barcelona 1967.

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

BLONDEL, Maurice. El Ser y Los Seres. Ediciones Salesianas.   Bogotá D.C. 2005.

 

 

 

 

 

Autor:

Edison Tamayo Castaño

Especialización Filósofos Católicos

Filosofía V semestre

Universidad Pontificia Bolivariana

Colombia

Medellín 28 de abril de 2008

[1] Blondel, Maurice. El Punto de Partida de la Investigación Filosófica. Editorial Herder. Barcelona, 1967. pp. 8-9

[2] Ibíd. Pág. 9. Prefacio.

[3] Ibíd. Pág. 9. Prefacio.

[4] Ibíd.. Pág. 4-5. Prefacio.

[5] Ibíd. Pág. 10. Prefacio.

[6] Ibíd. Pág. 16.

[7] Ibíd. pág. 17.

[8] Ibíd. Pág. 18.

[9] Ibíd. Pág. 21.

[10] Ibíd. pág. 22.

[11] Ibíd. pág. 22.

[12] Ibíd. pág. 25.

[13] Ibíd. pág. 24.

[14] Ibíd. pág. 26.

[15] Ibíd. pág. 27.

[16] Ibíd. pág. 27.

[17] Ibíd. pág. 28.

[18] Ibíd. pág. 29.

[19] Ibíd. pág. 29

[20] Ibíd. pág. 30.

[21] Ibíd. pág. 30.

[22] Ibíd. pág. 30.

[23] Ibíd. pág. 31.

[24] Ibíd. pág. 48.

[25] Ibíd. pág. 31.

[26] Ibíd. pág. 33.

[27] Ibíd. pág. 35.

[28] Ibíd. pág. 36. En el texto se plantea como interrogante, en la reseña he decidido colocarlo como afirmación.

[29] Ibíd. pág. 38.

[30] Ibíd. pág. 38.

[31] Ibíd. pág. 38.

[32] Ibíd. pág. 39.

[33] Ibíd. pág. 39.

[34] Ibíd. pág. 40.

[35] Ibíd. pág. 40.

[36] Ibíd. pág. 40.

[37] Ibíd. pág. 43.

[38] Ibíd. pág. 49.

[39] Ibíd. pág. 53.

[40] Ibíd. pág. 54.

[41] Ibíd. pág. 54.

[42] Ibíd. pág. 55.

[43] Ibíd. pág. 55.

[44] Ibíd. pág. 55.

[45] Ibíd. pág. 56.

[46] El paréntesis es personal, no pertenece al texto original.

[47] Ibíd. pág. 56.

[48] BLONDEL, Maurice. El Ser y Los Seres. Ediciones Salesianas. Bogotá, D.C. 2005. Pp. 309-310.

[49] BLONDEL, Maurice. El Punto de partida de la Investigación Filosófica. Editorial Herder. Barcelona, 1967. Pág. 58.

[50] Ibíd. pág. 58.

[51] Ibíd. pág. 61.

[52] Ibíd. pág. 61.

[53] Ibíd. pág. 61.

[54] Ibíd. pág. 62.

[55] Ibíd. pág. 62.

[56] Ibíd. pág. 64.

[57] Ibíd. pág. 65.

[58] Ibíd. pág. 66.

[59] Ibíd. pág. 67.

[60] Ibíd. pág. 67.

[61] Ibíd. pág. 67. Esto es acción.

[62] Ibíd. pág. 68.

[63] Ibíd. pág. 69.

[64] Ibíd. pág. 70.

[65] Ibíd. pág. 72.

[66] Ibíd. pág. 73.

[67] Ibíd. pág. 73.

[68] Ibíd. pág. 73.

[69] Ibíd. pág. 74.

[70] Ibíd. pág. 75.

[71] Ibíd. pág. 76.

[72] Ibíd. pág. 78.

[73] Ibíd. pág. 78.

[74] Ibíd. pág. 81.

[75] Ibíd. pág. 81.

[76] Ibíd. Pág. 83.

[77] Ibíd. pág. 85.

[78] Ibíd. pág. 88.

[79] Paréntesis personal.

[80] Ibíd. pág. 89.


Partes: 1, 2


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