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La confederación Rosista (Argentina, 1829-1852) (página 2)




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Rosas asumió la protesta de los sectores populares y rurales y se identificó con ellos. Esta estrategia le permitió reunir en su persona la capacidad de integrar diferentes intereses sociales y convertirse en el protector de la comunidad.

El triunfo federal fue resultado de diversos procesos, y unificó políticamente a la ciudad y a la campaña, y le dio un jefe surgido de la esta última: Juan Manuel de Rosas.

EL PRIMER GOBIERNO DE ROSAS (1829-1832)

Introducción

Rosas inauguró su gobierno provincial con el apoyo de todos los sectores sociales. Agobiados por las guerras civiles, veían en él un hombre capaz de poder establecer el orden y la paz.

En los funerales de Dorrego, pronunció una oración en nombre de su antecesor, y se proclamó continuador del gobernador fusilado por Lavalle, acción que reavivó pasiones y enfrentó aún más a las facciones unitaria y federal. La legislatura le otorgó facultades extraordinarias, y más tarde lo declaró "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires" y le dio el grado de brigadier general.

Durante su gobierno, Rosas dio muestras de intolerancia frente a las opiniones públicas diferentes. Dictó un decreto que condenaba como reo de rebelión a todo autor o cómplice del golpe unitario de 1828 (en el cual Lavalle, apoyado por importantes civiles unitarios, capturó a Dorrego, quien no contaba con apoyo suficiente y eran muchos sus opositores, y lo fusiló en Navarro). La prensa fue objeto de censura, y condenó a los periódicos opositores al federalismo. En 1832 estableció como obligatorio el uso de la divisa rojo punzó.

Las provincias divididas: la Liga Unitaria y el Pacto Federal

Mientras que en Buenos Aires Rosas reestablecía el orden, en el Interior el gran estratega militar y gobernador unitario de Córdoba José María Paz consolidaba su posición luego de haber derrotado al gobernador federal Juan Bautista Bustos. Ante este triunfo, los gobiernos de Buenos Aires y Santa Fe iniciaron gestiones mediadoras. Solo Facundo Quiroga (uno de los caudillos del Interior más importante del partido federal) mantuvo su actitud opositora, reuniendo un nuevo ejército y lanzándose sobre Córdoba, pero fue derrotado.

Quiroga se retiró a Buenos Aires, fue recibido por Rosas, y este le cedió fuerzas militares para que pudiera recuperar su provincia.

El éxito de Paz dio lugar a la formación de la Liga del Interior, pero no todos los unitarios se adhirieron a ésta. Paz logró destituir muchos gobernadores federales aliados a Quiroga, y estableció gobiernos que respondían a su autoridad.

A partir de dos tratados, las provincias del Interior, se aliaron e integraron una liga ofensiva y defensiva con el propósito de organizar constitucionalmente la nación, mediante un congreso que fijara la forma de gobierno más conveniente. Se entregó a Paz el poder supremo militar. Aunque no se hablaba de unitarismo, ese era el sistema político propiciado por Paz. Este proyecto disponía también quitarle las atribuciones sobre las relaciones exteriores a Buenos Aires.

La Liga del Interior se derrumba en 1831, cuando Estanislao López toma prisionero a Paz. Su lugar es ocupado por Gregorio Aráoz de Lamadrid, pero es derrotado por Quiroga.

Como respuesta a la Liga del Interior, las provincias del litoral firmaron el Pacto Federal: una poderosa alianza antiunitaria. Este facto se termina cuando el Litoral incorpora al resto de las provincias bajo el sello del federalismo.

La importancia del Pacto Federal

Además de ser una alianza antiunitaria, el Pacto Federal reconocía las libertades e independencias de cada una de las provincias firmantes y creaba una Comisión Representativa en la que se podían delegar diversas funciones (celebrar tratados de paz, declarar la guerra, convocar un congreso para organizar la Nación bajo un sistema federal, la libre navegación de los ríos, la distribución de las rentas aduaneras, etc.).

Una vez concluidos los conflictos en el Interior en 1831, los miembros de la Comisión consideraron oportuno dar comienzo con la organización política del país. Pero el gobierno de Buenos Aires opuso resistencia a esto. Más provincias se incorporaban al Pacto, pero el manejo de las relaciones exteriores seguía a cargo del gobierno de Buenos Aires

Rosas, aunque no se adhería a muchas de sus iniciativas, sostenía la necesidad de ampliar el Pacto Federal. Luego, en 1832, Rosas disolvió en forma definitiva la Comisión Representativa, encargada de llamar un congreso y dictar una constitución.

El Pacto Federal constituyó el origen de la organización de las provincias rioplatenses en una Confederación que, sin perder su carácter provisorio, se prolongó hasta la caída de Rosas y la sanción de la Constitución en 1853.

EL FEDERALISMO DIVIDIDO

Introducción

Hacia fines de 1832,  la  Sala de Representantes ofreció a Rosas ser reelegido como gobernador de Buenos Aires, pero sin otorgarle las Facultades Extraordinarias. Esto expresaba que aunque era el líder máximo del federalismo porteño, Buenos Aires era un estado republicano, y el poder ejecutivo debía tener límites. Rosas no estaba dispuesto a gobernar en estas condiciones, por lo que rechazó ser reelegido. Por lo tanto, se eligió a su ministro de Guerra: Juan Ramón Balcarce.

GOBERNACIÓN DE BALCARCE (1832-1833)

. División del Partido Federal (cismáticos y apostólicos)

. Toma de Malvinas

. Campaña del Desierto

. Revolución de los Restauradores

Balcarce tenía un gran prestigio político y militar, debido a su desempeño en las luchas por la independencia y en las guerras civiles formando parte de los federales. En el momento en que a Rosas no se le ofrecen las facultades extraordinarias para gobernar, se forman dos tendencias dentro del partido federal: los cismáticos, respetuosos de la división de poderes y por lo tanto opositores a las facultades extraordinarias; y los apostólicos, aquellos "adictos a Rosas", a quien le deseaban conferir poderes ilimitados.

Balcarce formó su ministerio con representantes de ambas tendencias: por un lado, el ministro de Guerra era cismático, y el ministro de Gracia y Justicia, o el ministro de Hacienda, eran apostólicos.

En las vísperas de elecciones para la renovación parcial de la Junta de Representantes aparecieron dos listas: la de los cismáticos, impresa en tinta negra, y la de los apostólicos, impresa en tinta roja. Los ministros eran los dirigentes de cada partido.

Los federales cismáticos triunfaron, pero se produjeron desordenes, por lo que Balcarce, al no tener una postura definida, suspendió el acto.

A fines de 1820 el gobierno argentino había tomado posesión efectiva de las Islas Malvinas, que nos pertenecían por ser herencia española. Durante el anterior gobierno de Lavalle se había creado una Comandancia en las Islas, y el designado gobernador Vernet se había establecido allí con su familia y colonos ingleses y alemanes.

Vernet comprobó que la casa excesiva de ballenas y lobos marinos hecha por barcos ingleses y norteamericanos amenazaba con destruir la riqueza de nuestros mares, y por lo tanto hizo conocer y respetar los reglamentos de pesca. Al ser eludidos, secuestró tres goletas norteamericanas. Luego Norteamérica le pide que Vernet se entregue, acusado de piratería y robo. En 1831 un comandante venido de ese país va a las Islas Malvinas, donde comete ciertos desmanes.

Este hecho despertó indignación en Buenos Aires, por lo que el gobierno se niega a tratar con el cónsul de Estados Unidos, iniciando reclamos más directamente sobre el Estado. éste respondió que las Islas pertenecían a Gran Bretaña. En 1833, y alegando la soberanía de su país, un comandante ingles llega a las Islas, y obliga a los argentinos de allí a que bajen su bandera para izar la inglesa. Sin posibilidades de resistirse, el teniente coronel argentino vuelve a Buenos Aires.

Se suceden diversas reclamaciones en los años siguientes, sin éxito.

En su primer gobierno, Rosas había seguido una política amistosa con los indios, pero al ver que no se los podía someter pacíficamente, y que estos atacaban frecuentemente poblaciones robando, incendiando, o raptando gente, realizó la Campaña al Desierto. Así, se aseguró la línea de frontera al sur, y se favoreció la expansión de la ganadería

De las tres divisiones enviadas, solo una (la de Rosas) pudo cumplir su objetivo. La campaña duró un año, entre prisioneros o muertos indígenas el número llegó a 6000, se rescataron 2000 cautivos, pero la conquista no fue definitiva porque no se logró ocupar todo el territorio.

La Sociedad Popular Restauradora es la fracción del partido federal que se forma luego de que éste entre en crisis. Rosas, quien odiaba más a los federales cismáticos que a los mismos unitarios, hizo todo lo posible para crearle dificultades a Balcarce, mediante la ayuda de su esposa doña Encarnación Ezcurra. La guerra entre federales se dio principalmente a través de la prensa, y esta situación llegó a un punto en el que el Gobierno se vio obligado a actuar, y dispuso que se juzgasen las publicaciones que se extralimitasen. Así es como se enjuició al periódico "El restaurador de las leyes", y así es como doña Encarnación Ezcurra utilizó esta situación para confundir al pueblo: la mañana del enjuiciamiento, Buenos Aires apareció cubierta de carteles que anunciaban el proceso al "Restaurador", por lo que la gente pensó que era el mismo Rosas el que iba a ser enjuiciado, y salieron a las calles a exigir la renuncia de Balcarce. Debido a los disturbios, la Legislatura se muestra a favor de la cesación de éste. Los rosistas se empiezan a llamar "restauradores", y a la Sociedad en sí empieza a funcionar en 1833.

GOBERNACIÓN DE VIAMONTE (1833-1834)

Viamonte intentó desarrollar una política conciliadora entre ambas divisiones del partido federal, aunque sin éxito, y trató además de limitar la concentración de poder en la figura de Rosas. Este gobierno tuvo que soportar los actos de violencia encabezados por la Mazorca, que era la parte de la Sociedad Popular Restauradora que, con sus hombres de acción, realizaban asesinatos y secuestros ordenados secretamente por Rosas, por lo que los cismáticos en su gran mayoría emigraron a Montevideo y al Interior.

Viamonte presenta su renuncia en 1834.

GOBERNACIÓN DE MAZA (1834-1835)

. Asesinato de Quiroga

Luego de la renuncia de Viamonte, la Legislatura le ofrece el gobierno sin facultades extraordinarias a Rosas nuevamente, pero éste lo vuelve a rechazar. Por esto es que asume interinamente Manuel Maza. A los pocos meses, Facundo Quiroga es encomendado por Maza como mediador entre un conflicto entre Tucumán y Salta. Pero como la situación en el norte se había pacificado, al llegar a Santiago del Estero decide regresar a Buenos Aires por el camino de Córdoba, a pesar de ser advertido de un complot para asesinarlo tramado por el gobierno cordobés. Cuando la galera en la que viajaba es detenida en Barranca Yaco, Quiroga asoma la cabeza y es muerto de un tiro en un ojo. El asesinato de Quiroga vuelve la situación crítica, a lo que se cree al único hombre capaz de solucionarla como Rosas, y así es como Maza renuncia, y la legislatura le ofrece el gobierno junto con las facultades extraordinarias y la suma del poder público.

SEGUNDO GOBIERNO DE ROSAS (1835-1852)

Rosas quería que su poder tuviera una base firme, por lo que convoca a un plesbicito en el que todo el pueblo de Buenos Aires debía expresarse. Consiguió un masivo respaldo y, prometiendo paz y el fin de los unitarios, se hizo cargo por segunda vez del gobierno.

 

 

Autor:

Juan F. Cammardella


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