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Rubén Darío, un gran renovador (página 2)




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Lucidez paralítica ese fue el verdadero drama de Darío con su tiempo.

Papel del poeta dentro del Modernismo

Después de publicado Azul en 1888, emprende un periplo de viaje que lo lleva a España, New York y termina en la Argentina en 1893 . Es en Buenos Aires, donde Darío, al fin, armar su escuela poética. Encontrará en Leopoldo Lugones a su discípulo más brillante y en Manuel Freyre a un ferviente seguidor. Muertos los grandes iniciadores de la primera generación, Martí, Gutiérrez Nájera, Casal, Silva. Darío, solo en su misión, comienza la titánica tarea de conceptualizar el movimiento , de darle un fundamento teórico . En el año 1896 publica Prosas profanas, poemario que habría de convertirlo en protagonista fundamental de la revolución literaria que es el Modernismo. Asimismo con este poemario Darío introduce el concepto de poeta-sacerdote y desde su perspectiva concibe a la poesía como anábasis espiritual y posibilidad de conocimiento.

Prosas profanas no es una mera colección de poemas: En ellos se expone el sentimiento aristocrático, el desdeño hacia la realidad de su tiempo, se centra en una poesía exótica, cosmopolita y llena de añoranzas por épocas pasadas. Lo raro , lo cosmopolita, las artes plásticas o musicales, la antigua Grecia, la Roma de los Césares , el Medioevo, Francia en el siglo XVIII, son temas y motivos del poemario que constituyen una unidad lírica que lo convierten en un sólido baluarte del movimiento que encabeza.

En este texto encontramos 4 vertientes que marcarán temas, motivos, atmósferas propias del modernismo

1.) La frivolidad . La elegancia, los juegos, las "risas y desvíos". La frivolidad como austero ideal poético.

2.) El hedonismo. Fiestas, vinos, paseos, besos, flirts, contemplación de formas bellas y de movimientos gráciles.

3.) Lo erótico. Reflejo de sus experiencias de placer. El erotismo constituye la más contundente, orgánica, profunda y permanente motivación que subyace en el complejo laberinto tropológico del poeta y del modernismo .

4.) La actitud reflexiva. El poeta se introduce en el interior del poema y reflexiona sobre la vida, la muerte, el destino. Este tono reflexivo de sus poesía se hará más profundo con los años.

La Estética del Modernismo es Darío , a el se deben los grandes temas del movimiento y que fueron luego explorados por sus seguidores : los elementos exóticos, los ambientes cultos, misteriosos, las metáforas sensoriales y el empleo de elementos simbólicos, el uso al máximo de los recursos sonoros del idioma conforman en gran medida esa estética antiburguesa que fue el modernismo

Los temas darianos que abordan lo lejano, lo clásico, lo mitológico con tintes paganos, sus evocaciones históricas, legendarias, medievales, pero sobre todo sus visiones del París dieciochesco. Sus personajes de dioses, ninfas, centauros, vizcondes, marquesitas, los Pierrots y Colombinas enmarcados en grandiosos jardines, salones versallescos decorados con marfil, piedras preciosas, etc... articulan en el modernismo todo un sistema estético encaminado a buscar lo bello fuera de su realidad.

Pero esa búsqueda de la belleza frente al mundo sórdido de las prostitutas, los borrachos, y en general de la sociedad burguesa, la recreación de atmósferas de elegancia y exquisitez hacen que la estética modernista sea un gesto de rebeldía, frente a la sordidez del presente.

Darío dentro del Modernismo

La poesía rubendariana es el paradigma del modernismo , en ella se reflejan de una u otra forma todos sus miembros, es una poesía que se caracteriza por su ritmo musical, gracias a las reforma del lenguaje que el poeta realiza; de música rotunda o de sonido leve, de clamor o de murmullo, todo esto se alcanza por el prodigioso dominio del lenguaje de todos los miembros del movimiento. Marcha Triunfal es un ejemplo de ello.

El empleo de recursos fónicos como las aliteraciones, el lenguaje culto y la adjetivación ornamental, el uso de sinestesias cristalizan en versos de verdadera musicalidad que van en apoyo de la imagen y ligado a esto la métrica, suma de la métrica greco-latina, dáctilos, anapestos, etc... con la española y que aporta a los versos darianos la intensidad grácil del ritmo típico en los poetas modernistas quienes aparte de la métrica clásica se destacaron en el empleo de los dodecasílabo (S.XV) y el alejandrino del Mester de Clerecía.

Es decir Rubén Darío alcanza en el modernismo un papel nunca antes logrado ni por Góngora, Quevedo, Víctor Hugo, y otros grandes maestros a los cuales siempre se les disputó la primacía , al poeta nicaragüense no, disfruto en vida de un poder absoluto sobre el Reino que él había levantado y solo él lo había dotado de sus leyes regias.

Darío resaltó entre todos, no sólo por la mayor fuerza de su genio, sino también porque de pronto se propuso un programa. Buscó invenciones en la literatura de su tiempo. Se pusó a perfeccionar todos los procedimientos no trillados . Y este afán de perfección verbal es lo permanente en su obra. En cierta medida es esa voluntad de estilo lo que define el modernismo.

Con Darío a la cabeza, avanzó triunfante el modernismo, y sobre la marcha agregaron a sus maneras las formas parnasianas, y las visiones simbolistas, ricas en musicalidad. Lograron una renovación rítmica y la sinestesia en sus formas más sorprendentes, las evocaciones helenísticas, el rococó del siglo XVIII, la japonería y la chinerías y símbolos de aristocracia, como el cisne o la flor de lis, colecciones de objetos preciosos, museos de arte, cromatismos impresionistas, refinamientos nerviosos, filosofías antiburguesas, crisis morales, rebeliones políticas, miniaturas de prosa poemática. Todo eso lo sumó el movimiento en su marcha hacia su declinación entrado el siglo XX

Entre la América Latina y la América Anglosajona

La angustia por el destino incierto de América Latina es en el poeta modernista de una tremenda desgarradura, oscila entre el pesimismo evasivo y la visión luminosa de un futuro, detengámonos en estos versos:

Faltos de los alientos que dan las grandes cosas,

¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?

A falta de laureles son muy dulces las rosas,

ya falta de victorias busquemos los halagos.

La América española como la España entera

fija está en el Oriente de su fatal destino;

yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera

con la interrogación de tu cuello divino.[2]

Con ojo avizor ahonda en la América de su tiempo y nos descubre sus glorias, sus vicios y los peligros que la acechan desde el Norte. Ambas Américas, la Latina y la anglosajona acaparan su atención oscilante entre una exaltación patriótica y un pesimismo evasivo. La grandeza del vecino del norte le provoca admiración pero también le arranca desde lo más hondo de sí su amor patriótico y un anhelo de reivindicación de sus raíces.

Frente a lo moderno de la América del Norte, Rubén expone lo modernista de la América Latina, transformando lo moderno en una manera de decir, que convulsiona las costumbres poéticas, renueva el léxico, las metáforas, la versificación y las cadencias del verso, en gran medida por la revalorización de antiguas fuentes hispánicas como Gonzalo de Berceo y su mester de clerecía, y, los autores barrocos Luis de Góngora y Francisco de Quevedo. Darío muestra al frio industrialismo del norte pragmático la calidez del alma latinoamericana, lo telúrico de sus raíces, la riqueza de sus sentimientos y la posesión envidiable de un idioma que se transforma en reafirmación de lo hispánico y aborigen y en defensa de estas tierras sufridas como las vio Martí.

En su poema "A Roosevelt" se aprecia esta dicotomía entre su admiración por el Vecino del Norte y su Amor por las Repúblicas latinoamericanas.

Mas la América nuestra, que tenía poetas

desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,

que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,

que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;

que consultó los astros, que conoció la Atlántida

cuyo nombre nos llega resonando en Platón,

que desde los remotos momentos de su vida

vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,

la América del grande Moctezuma, del Inca,

la América fragante de Cristóbal Colón,

la América católica, la América española,

la América en que dijo el noble Guatemoc:

«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América

que tiembla de huracanes y que vive de amor,

hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.

Y sueña. Y ama, y vibra, y es la hija del Sol.

Tened cuidado. ¡Vive la América española!

Hay mil cachorros sueltos del León Español.

Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo,

el Riflero terrible y el fuerte Cazador,

para poder tenernos en vuestras férreas garras.[3]

Pero en su poema Salutación al Águila encontramos al Darío que en su momento vio al vecino del norte, con visión fatalista, sobrevolando los destinos de América Latina. El poeta toma el águila como símbolo inmemorial y desde el Olimpo la relaciona con el Águila de los Estados Unidos y es que no tuvo la visión martiana del peligro real y en sus versos esgrime la concordia entre el cóndor y el águila: "Águila, existe el Cóndor. Es tu hermano en las grandes alturas/…/ puedan juntarse ambos , en plenitud de concordia y esfuerzo

Salutación al Águila

...May thís grand unión have no end!

Fontoura Xavier

Bien vengas, mágica Águila de alas enormes y fuertes

a extender sobre el Sur tu gran sombra continental,

a traer en tus garras, anilladas de rojos brillantes,

una palma de gloria, del color de la inmensa esperanza,

y en tu pico la oliva de una vasta y fecunda paz.

Bien vengas, oh mágica Águila, que amara tanto Walt Whitman

quien te hubiera cantado en esta olímpica jira,

Águila que has llevado tu noble y magnífico símbolo

desde el trono de Júpiter, hasta el gran continente del Norte.

Ciertamente, has estado en las rudas conquistas del orbe.

Ciertamente, has tenido que llevar los antiguos rayos.

Si tus alas abiertas la visión de la paz perpetúan,

en tu pico y en tus uñas está la necesaria guerra.

¡Precisión de la fuerza! ¡Majestad adquirida del trueno!

Nec-sidad de abrirle el gran vientre fecundo a la tierra

para que en ella brote la concreción del oro de la espiga,

y tenga el hombre el pan con que mueve su sangre.

No es humana la paz con que suenan ilusos profetas,

la actividad eterna hace precisa la lucha:

y desde tu etérea altura tú contemplas, divina Águila,

la agitación combativa de nuestro globo vibrante.

Es incidencia la historia. Nuestro destino supremo

está más allá del rumbo que marcan fugaces las épocas.

Y Palenke y la Atlántida no son más que momentos soberbios

con que puntúa Dios los versos de su augusto Poema,

Contrasta la actitud de Darío en Oda a Roosevelt con la asumida en Salutación al Águila. Mientras que en el primero se aprecia un tono de advertencia, en el segundo el tono es mas bien de admiración de aquiescencia ante el destino manifiesto.

Darío y la filosofía de su tiempo

En filosofía, Darío reacciona contra el positivismo, e inclina su interés hacia la teosofía de Annie Besant y Helena Blavatsky, así como por los estudios de Max Nordau sobre la degeneración, y las nuevas filosofías de la vida de Henri Bergson y Arthur Blondel, La espiritualidad de la Blavatsky y la mística de Bergson se acercan más al credo modernista que las doctrinas propugnadas por Augusto Conté ; pero en definitiva Darío no puede ser positivista en tanto esta filosofía se opone a la metafísica y a la teología por considerarlas imperfectas, mientras que para él las cosas están transidas de una esencia espiritual que las convierten en objeto de la poesía por el simple hecho de esa metafísica del poeta. Es en su narrativa donde más se aprecia la influencia de la teosofía en Darío, aunque en sus versos late una honda metafísica y descubrimos la mirada mística del poeta apresando un mundo sublime en juegos de vocablos y orquestaciones fónicas.

La cuentística rubendariana

Es en la  narrativa, donde mas oposición al realismo hace Darío que opta por los ambientes históricos o el reflejo experiencias de alucinación y locura, y la descripción de ambientes de refinada bohemia, a menudo idealizados líricamente o de atmósfera fantástica y alegórica como lo es el :

El velo de la reina Mab

"La reina Mab, en su carro hecho de una sola perla, tirado por cuatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminando sobre un rayo de sol, se coló por la ventana de una buhardilla donde estaban cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes, lamentándose como unos desdichados.

Por aquel tiempo las hadas habían repartido sus dones a los mortales. A unos habían dado las varitas misteriosas que llenan de oro las pesadas cajas del comercio; a otros, unas espigas maravillosas que al desgranarlas colmaban las trojes de riqueza; a otros, unos cristales que hacían ver en el riñón de la madre tierra, oro y piedras preciosas; a quiénes, cabelleras espesas y músculos de Goliat y mazas enormes para machacar el hierro encendido, y a quiénes, talones fuertes y piernas ágiles para montar en las rápidas caballerías que se beben el viento y que tienden las crines en la carrera.

Los cuatro hombres se quejaban. Al uno le había tocado en suerte una cantera, al otro el iris, al otro el ritmo, al otro el cielo azul".[4]

En esta narración se aprecian características de la cuentística rubendariana, La intensa subjetividad, el carácter fantástico de la descripción de la Reina Mab, lo alegórico de los dones repartidos por las hadas y lo simbólico de los cuatro hombres que se quejan de sus dones, como reflejo de la inconformidad humana ante la libertad representada en el cielo azul, la capacidad de apreciar lo bello dado en el iris, el don del ritmo que aporta el movimiento, la música y el verso y la cantera que cincela el arte , el trabajo; pero también observemos la descripción de esos cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes, lamentándose como unos desdichados y conoceremos lo que pensaba Darío acerca de la posesión de estos dones de la creación, son Dones que ni el humano comprende el valor incomparable de su tenencia, pero no son dones de riqueza, son dones del espíritu, son los dones del arte.

La intensidad de la imagen y los elementos descriptivos refuerzan su carácter alegórico.

Si resumimos el cuento podremos adelantar algunas de las características de la narrativa rubendariana:

  • Tono reflexivo y alegórico.

  • Atmósfera fantástica en oposición a la realidad

  • Imágenes de gran intensidad llenas de luz y color dado por las pedrerías, el rayo de sol. Opuestas a la bohardilla donde habitan los cuatro hombres famélicos.

  • Empleo de símbolos que concretizan la narración y posibilitan su brevedad.

  • Intenso lirismo y presencia del poeta encarnado en los cuatro hombres que dan la dicotomía poeta /sociedad.

  • Intensión evasiva de una realidad que no comprende al artista dado en ese velo de la Reina Mab, pero como expresa de la Barra en el prólogo de Azul:

"Desgraciadamente, ese velo delicado se rompe y se evapora al soplo brutal de la realidad, fría y dura y tremenda". Escribe E. de la Barra en su prologo a Azul

Y así queda Darío frente a la dureza de su época desnudo, aterido por las gélidas brisas de su tiempo

En uno de los cuentos encontramos que un personaje expresa:

—Creo— contesté con voz firme y serena—en Dios y su Iglesia. Creo en los milagros. Creo en lo sobrenatural.[5]

En este Credo se resume la actitud filosófica del poeta y su reacción antipositivista, pero también refleja una constante en muchos de sus cuentos: el tema de lo sobrenatural, las atmósferas oníricas, la presencia de la divinidad en los destinos humanos.

En su cuento: "El Rey Burgués" se lee:

"Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.

-¿Qué es eso? preguntó.

-Señor, es un poeta."

Es decir, en este delicioso cuento, el poeta como rareza que se muere de hambre, simboliza el ser incomprendido, aplastado por el mundo burgués, pero también esta el Darío antiacademicista, el poeta que rompe con la tradición y es apartado y maldito, pero ese poeta vive del fuego y la esperanza que le da la poesía:

"…pensando en que nacería el sol del día venidero, y con él el ideal, tiririrín..., y en que el arte no vestiría pantalones sino manto de llamas, o de oro... Hasta que al día siguiente, lo hallaron el rey y sus cortesanos, al pobre diablo de poeta, como gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el manubrio.

¡Oh, mi amigo! el cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías...

Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón de manos a tiempo! ¡Hasta la vista!"

Estamos en presencia de un relato artístico, refinado, sugerente, con anécdota precisa y brillantes ambientaciones, con símbolos muy adecuados al gusto modernista donde se postulan como valores superiores el sentimiento, la poesía como vehículo de ascenso hacia niveles espirituales; se rechaza el utilitarismo y la ancilaridad del arte burgués, se expone al poeta como un valor humano autónomo, divorciado del pragmatismo burgués. Se resume la imagen del poeta modernista y su gusto por el lujo, lo exótico, los interiores barrocos, la rareza contenidas en sus descripciones, los adjetivos empleados, la bohemia; pero también el ser incomprendido intimo y doliente del Darío desarraigado socialmente.

Rubén Darío entre José Martí y Julián del Casal

¡Oh, Maestro, que has hecho! exclamó Darío al enterarse de la muerte en Dos Ríos de José Martí, con esa frase dejaba claro el poeta nicaragüense para la posteridad de su reconocimiento al poeta cubano como su mentor en el movimiento que ya avanzaba impetuoso por América , el modernismo; pero a su vez nos deja ver su incomprensión de la postura revolucionaria del cubano. Para Rubén el poeta Martí está por encima de la misión libertaria del revolucionario, reconoce en la poesía martiana el germen del modernismo y la apertura hacia una libertad literaria desconocida hasta entonces en las letras hispanoamericanas, Martí da el primer paso hacia esa independencia literaria a través de las crónicas que ya publicaba en importantes periódicos de Hispanoamérica y que propagaría después Rubén Darío en sus visitas a las capitales del continente.

José Martí con respecto a Darío se sitúa en una posición nunca alcanzada por el nicaragüense . El Poeta Cubano asume el modernismo no solo como acto de independencia intelectual, sino que su palabra transformadora deja atrás la experimentación sonora y semántica del verso para adentrarse en la transformación social que urgía en su patria, para Martí Modernismo es algo más que transformación del verso, no so es modernismo ante modernidad es independencia nacional y es antiimperialismo. A mi juicio no existe documento que arroje más luz de la postura martiana desde el modernismo que su ensayo "Nuestra América", donde se postula la otra cara del movimiento. "¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Zemí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!"[6] Aquí esta la otra visión del modernismo, que bien valora Juan Marinello, la visión martiana desde un Modernismo militante, no evasivo, sino social.

Es incuestionable que el acercamiento de Martí a los clásicos españoles como los místicos Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los barrocos Quevedo y Góngora, Calderón y Tirso de Molina no es el mismo como lo hace Darío. Martí se acerca con el deslumbramiento ante los que nos legaron una lengua enriquecida y las rescata y reactualiza, Darío lo hace para transformar el legado, el merito de Martí esta en descubrir el valor enriquecedor de la herencia , en Darío el mérito estriba en transformarlo, en buscarle nuevas aristas, combinarlos para nuevas sonoridades:

Jesús, incomparable perdonador de injurias,

óyeme; Sembrador de trigo, dame el tierno

pan de tus hostias; dame, contra el sañudo infierno

una gracia lustral de iras y lujurias.

Dime que este espantoso horror de la agonía

que me obsede, es no más de mi culpa nefanda;

que al morir hallará la luz de un nuevo día,

y que entonces oiré mi «¡Levántate y anda!»

(Spes)

Los claros clarines de pronto levantan sus sones,

su canto sonoro,

su cálido coro,

que envuelve en un trueno de oro

(Marcha Triunfal)

Para un príncipe enanoSe hace esta fiesta.Tiene guedejas rubias,Blandas guedejas;Por sobre el hombro blancoLuengas le cuelgan.Sus dos ojos parecenEstrellas negras:¡Vuelan, brillan, palpitan,Relampaguean!Él para mí es corona,Almohada, espuela,

(Ismaelillo)

En las estrofas anteriores hemos querido reflejar la forma de como cada uno se acerca a las influencias de los Siglos de Oro español, hemos subrayado el empleo de vocablos propios de los místicos españoles, de Berceo, Calderón, Tirso y otros . Mientras que en Martí el símbolo adquiere carácter patriótico, en Darío posee una honda subjetividad

Julián del Casal solo se acerca a Darío en su tercer poemario en el que se revela su más sombría visión, personal, audaz e innovador. Es sus versos apreciamos el anhelo de alcanzar una forma suprema, el logro de la flexibilización del verso, su inclinación a las sensaciones enfermizas, las transposiciones artísticas, el gusto por la cultura helenista o el rococó, las chinerías y japonerismos, la maestría en disponer de palabras, símbolos y objetos refulgentes, todo esto lo hace que gire en la órbita del modernismo.

En sus mejores momentos, su poesía es íntima. Y a pesar de lo breve de la vida del poeta, logra esa interioridad que en Darío llevó mas tiempo alcanzarlo. No hay en ella ni cantos civiles, ni descripciones de la patria, ni relatos eróticos, o, mejor dicho, los escasos versos de tema exterior son insignificantes no se sentía atraído por la belleza del paisaje cubano.

Su poesía, como la de Darío sale del alma y su tema es la tristeza . Darío se enfrenta al mundo en cierta medida, a Casal el mundo le es indiferente. Darío se aterra de la muerte Casal se siente ya muerto en vida; y ve la Parca con gozosa complacencia y hasta la busca cuando escribe:

"Y sólo me sonríe en lontananza,

brindándole consuelo a mi amargura,

la boca del cañón de una pistola."

O estos versos de Nihilismo:

"Ansias de aniquilarme sólo siento

o de vivir en mi eternal pobreza

con mi fiel compañero, el descontento,

y mi pálida novia, la tristeza. "

Donde observamos un deseo de muerte absoluto.

El arte fue para él un refugio como lo fue para el poeta nicaragüense y la producción poética de ambos coinciden con las atmósferas aristocráticas , el cosmopolitismo, lo exótica, la presencia de París, los cisnes, las cortesanas dieciochescas, piedras preciosas, los títulos "medallones", "cromos", "camafeos, "marfiles viejos", ya anuncian su voluntad de artífice de formas y colores. La hondura del alma, sus más recónditos secretos son expuestos en su poesía en Darío son Oriflama del modernismo en Casal es quejido.

Dejo aquí este poema casalino donde se puede apreciar muchas de sus características modernistas y la presencia de Darío en ellas..

MIS AMORES[7]Soneto PompadourAmo el bronce, el cristal, las porcelanas,Las vidrieras de múltiples colores,Los tapices pintados de oro y floresY las brillantes lunas venecianas.Amo también las bellas castellanas,La canción de los viejos trovadores,Los árabes corceles voladores,Las flébiles baladas alemanas,El rico piano de marfil sonoro,El sonido del cuerno en la espesura,Del pebetero la fragante esencia,Y el lecho de marfil, sándalo y oro,En que deja la virgen hermosuraLa ensangrentada flor de su inocencia.

A modo de conclusiones

Darío al decir de Arrom "se forjó, desde muy temprano, un ideal estético, y se mantuvo fiel a ese ideal a través de toda su obra. Fue , pues consecuente consigo mismo; dijo lo que pensaba e hizo lo que decía."[8]

Y es que el autor de Azul fue un hombre poseído por la poesía, fue un hombre de la literatura, un productor verbal , un poeta de la estética, tuvo el carácter de llevar hasta el final la estética del modernismo "y tanto él como sus compañeros de grupo materializaron el mayor avance de la lengua y de la técnica poética latinoamericana desde el siglo XVII"[9]

El don de la armonía es uno de los secretos que tiene para encantarnos[10]Ese es el gran legado del poeta modernista el descubrimiento de la lengua portadora de musicalidad, la palabra como instrumento de armonía , en la cadencia rítmica del modernismo encontraremos esa música del universo de la que Martí hablaba.

Darle color al sonido y sonorizar el color son aportes que enriquecieron el castellano a partir del modernismo que descubrió que de las combinaciones de letras, nacen los diversos matices del sonido, del color y del sentimiento.

Trajeron al presente las leyes de la armonía que ya Aristóteles había visto, pero la enriquecieron con la visión angélica o demoníaca de la realidad y sus sueños , logrando establecer entre los sonidos de la música y los sonidos de la palabra la relación armónica con que expresaron sus ideas.

Jorge Luis Borges de él dijo: Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores.

Pero el poeta Darío en su evolución permanente, en su afán transformador rompe las fronteras de lo que él mismo había alcanzado en el uso del lenguaje y es entonces que anuncia lo que vendría después: las vanguardias literarias, en ese sentido desbrozó el camino hacia el cambio que se avecinaba. Sería muy esclarecedor un estudio de algunos elementos de la vanguardia presentes en Darío. ¿El Maestro fue influenciado por los ismos, lo que ya se venía gestando? O ¿aporta el Maestro a las vanguardias?

Lo que sí es cierto y lapidario es que antes de Darío hubo un silencio, como bien dice Octavio Paz, después de Darío fueron los címbalos triunfales (permítaseme utilizar a Carpentier) de una poesía renovada y una lengua enriquecida.

Bibliografía

  • 1. La Dramática vida de Rubén Darío. Torres , Edelberto. Editorial Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1982.

  • 2. Poesía, Rubén Darío, prólogo de Julio Valle- Castillo. Editorial Letras Cubanas , Ciudad de La Habana, 1989.

  • 3. Azul, prologo de de la Barra. E. en

  • 4. Poesía de Rubén Darío, Casa de las Américas, 1980

  • 5. Epílogo de Poesía , Rubén Darío por Rama, Ángel . Editorial Letras Cubanas , Ciudad de La Habana, 1989.

  • 6. Enciclopedia Encarta, 2008.

  • 7. Materiales digitalizados dados por la profesora.

 

 

 

Carlos Emilio Caraballo

[1] Imbert, Enrique Anderson , Rubén Darío, poeta, Fondo de Cultura Económica, México, 1952. Contenido en Material de estudio del postagrado.

[2] De "Los Cisnes" En Cantos de Vida y Esperanza, Rubén Darío, en www.librodot.com

[3] "A Roosevelt" en Cantos de Vida y Esperanza, Rubén Darío, en www.libridot.com

[4] Extraído de los materiales de estudio entregados para el Diplomado.

[5] De "El caso de la señorita Amelia" de los documentos dados para el diplomado.

[6] "Nuestra América", Martí, José, en www.noveles.com

[7] De Poesías de Julián del Casal en www.lospoetas.com, visitado el día 20 de agosto del 2008

[8] Introducción a Rubén Darío, p.19 citado por Julio Valle-Castillo, Poesía de Rubén Darío, Editorial Arte y Literatura, La Habana , 1989.

[9] Literatura Latinoamericana, de Berrios Guevara , Yennier M. www.monografias.com y tanto él como sus compañeros de grupo materializaron el mayor avance de la lengua y de la técnica poética latinoamericana desde el siglo XVII

[10] Prólogo de "Azul" por de la Barra, E. en www.librodot.com


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