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Trabajo Infantil y Crisis de los Niños Trabajadores en las comunidades mineras en el Perú (página 2)




Partes: 1, 2, 3


En todo el mundo, los niños empiezan a trabajar a una edad muy prematura. Cuando tienen seis o siete años de edad, ya están ayudando en las tareas de la casa, realizando encargos o asistiendo a sus padres en los cultivos.

Estas actividades son alentadas muy a menudo por los adultos de la familia, porque se cree que tales actividades pueden beneficiar el crecimiento y desarrollo del niño. Los niños adquieren un sentido de responsabilidad y se enorgullecen de llevar a cabo labores que ayudan a la familia a sobrevivir. Cuando observan y trabajan con otros, los niños aprenden oficios y aumentan sus conocimientos que les ayudarán en el futuro. El trabajo en este sentido abre la puerta hacia el mundo del trabajo adulto y es parte de la transición de la infancia hacia la vida adulta.

Desafortunadamente, muchos niños hacen trabajos que en vez de tener un efecto positivo en sus vidas, impide su crecimiento y desarrollo normal. Esto es lo que se entiende como trabajo infantil.[2]

"La infancia es un tiempo para jugar, aprender, crecer, un tiempo en que todos los niños y niñas deberían tener la oportunidad de desarrollar sus potenciales y soñar con brillantes planes para el futuro. Sin embargo, para 250 millones de niños y adolescentes en todo el mundo, quienes trabajan mucho antes de que sus frágiles huesos y sensitivas almas estén preparados, la infancia es un sueño perdido. Ellos trabajan desde las primeras horas de la mañana hasta después del ocaso. Se les puede ver vendiendo flores y goma de mascar a turistas en las calles de ciudades ruidosas y sobre pobladas; quemándose bajo el sol en plantaciones gigantescas, sucias, e infectadas de residuos químicos; barriendo los pisos de las mansiones de millonarios inconscientes; doblándose las espaldas en oscuras fábricas de alfombras bajo el látigo de la esclavitud moderna. Estos niños y niñas no saben de otro juego que no sea la sobre vivencia. Su escuela es la calle; su maestro, la injusticia. Su futuro es un negro callejón de incertidumbre que podría acabar con sus vidas en cualquier momento. Por este motivo, quisimos profundizar este tema que hoy en día, en nuestro país como en el resto del mundo, es uno de los principales cuestionados. En primer momento el estudio se centra en el niño, con el objetivo de conocer las actividades que realizan y lograr su caracterización de acuerdo a las siguientes variables: edad, sexo, escolaridad, zona de procedencia, zona de frecuencia, composición de la familia a la cual pertenecen".[3]

Millones de niños en todo el mundo ejercen una labor que es perjudicial. En muchos países, todos los miembros de una familia pobre, desde el más pequeño hasta la persona de edad avanzada harían cualquier cosa para ganarse la vida y poder sobrevivir. Muy a menudo se obliga a los niños a trabajar a una edad muy temprana, en condiciones que van contra su bienestar.

La Organización Internacional del Trabajo estima que existen aproximadamente 250 millones de niños trabajadores en el mundo.

Por lo menos 120 millones de niños entre las edades de 5 y 14 años están trabajando jornadas completas. Un tercio de ellos están ejerciendo labores peligrosas.[4]

Con respecto al trabajo, la Convención Nº 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil refiere como peores formas de trabajo a:

  • Toda forma de esclavitud o de las prácticas análogas a la esclavitud, como la venta y el tráfico de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso y obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados.

  • La utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas.

  • La utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes.

  • El trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.

Estos timos deben de ser determinados por la legislación de cada país suscrito de acuerdo a su realidad.

Desprendiéndonos de la ley, podemos concluir en que toda actividad que no sea adecuado para el desarrollo físico, mental e inclusive económico para el menor y que más bien pueda perjudicar el crecimiento, dignidad, la salud e integridad del menor son actividades calificadas como las peores formas de trabajo infantil.

Estas formas de trabajo infantil deben de ser eliminados por cada legislación, pero es debido a la necesidad que surte, que aún no se ha podido realizar y es así que se han colocado edades mínimas a efectos de realizar distintas actividades laborales con el fin de ir eliminando poco a poco el trabajo infantil.

  • CAUSAS DEL TRABAJO INFANTIL

El ingreso precoz al trabajo infantil se encuentra vinculado a las condiciones de pobreza de las familias. Las familias pobres estructurales y las familias empobrecidas ante la situación de ajuste económico, son colocadas en condición de vulnerabilidad social, esto es, que pierden su capacidad económica y cultural de contención. Esta situación vulnerabilidad se presenta exclusión social, donde disminuyen las posibilidades reales de alcanzar niveles de vida dignos. De esta forma los niños y niñas realizan en la calle diferentes actividades como forma o estrategias de supervivencia, que desarrollan como una manera de generación de ingresos. Las actividades que realizan los niños para obtener ingresos solos o integrados a su núcleo familiar, son asimilables a la idea de trabajo. El concepto de trabajo infantil no es tan sencillo ni claro como parece. Los niños ayudan a las familias, pero estas actividades no se denominan trabajo infantil, se aplica más bien a aquellas labores desempeñadas por menores en condiciones más o menos regulares que les permite ganarse el sustento para sí mismo y sus familias. La noción de trabajo infantil debe aplicarse a niños de menos de 15 años de edad que realizan actividades con el objetivo de ganar el propio sustento o el de sus familias.[5]

¿Qué empuja a un niño a laborar? La principal causa es la pobreza y los bajos recursos de la familia, que apenas alcanzan para comer y que no garantizan una educación básica. Basta decir que tres de cada cuatro niños trabajadores abandonan la escuela, lo cual anula sus posibilidades de conseguir una futura instrucción que les permita romper ese círculo vicioso. La mayoría trabaja, en el mejor de los casos, en chacras o granjas, en negocios familiares, en la minería o como empleados del hogar.[6]

Entre las causas del trabajo infantil, los expertos de la OIT señalaron principalmente:

  • Pobreza.

  • Inestabilidad política.

  • La discriminación.

  • La emigración.

  • La explotación criminal.

  • Patrones culturales y prácticas culturales tradicionales.

  • Falta de trabajo decente para los adultos.

  • Protección social inadecuada.

  • Escasez de escuelas o cobertura y calidad en la educación y el deseo de bienes de consumo

  • Violencia Intrafamiliar:

  • Permisividad social

  • Falta de oportunidades

  • Lagunas y contradicciones normativas[7]

A ello se suma la falta de aplicación de la ley, el deseo de algunos empleadores de contar con una mano de obra barata, la crisis como desastres naturales, recesiones económicas, la pandemia del SIDA y los conflictos armados.

La causa principal del trabajo infantil es la pobreza. La renta familiar es insuficiente y los niños tienen que ganar dinero para remediar esta situación. La pobreza alcanza el 45,3% de la población peruana y la extrema pobreza afecta al 19,3% de los peruanos. Es decir, el 64,6% de la población vive en situación de precariedad.

Los padres de los niños que trabajan están a menudo desempleados o subempleados, con una necesidad desesperante de empleo y de un salario seguro. Pero el trabajo no se les ofrece a ellos, sino a los hijos porque los niños pueden ser peor pagados. En la región los menores entre 13 y 17 años perciben, como media, la mitad del salario de un adulto con siete años de instrucción. Puesto que los niños son más dóciles, siguen las órdenes sin poner en duda la autoridad, teniendo menos poder, es improbable que se organicen para protestar contra la opresión, y además se puede abusar físicamente sin que puedan reaccionar. En síntesis, se prefiere a los niños porque es más fácil explotarlos.

Los mineros artesanales desarrollan sus actividades, hasta hoy, en el ámbito de una marginalidad que les impide superar una precaria economía de subsistencia, cuyos efectos en la familia y los hijos son evidentes en cuanto a salud, educación y bienestar. Y es allí donde se producen las condiciones que obligan a las familias a incorporar a los niños, niñas y adolescentes a duras labores relacionadas con el trabajo minero, que es un tipo de trabajo definido internacionalmente como altamente riesgoso y dañino a la salud.[8]

  • PROTECCIÓN DEL TRABAJO INFANTIL

En agosto de 1990, el Perú ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, el instrumento internacional sobre Derechos Humanos más ratificado. Esta Convención establece en su artículo 32º el derecho de todos los niños y niñas a estar protegidos "contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social". Asimismo, establece que los Estados partes deberán tomar las medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales para garantizar este derecho.

Más recientemente, el Perú ratificó los principales convenios de la OIT referidos al trabajo infantil, el Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo, en noviembre del 2002; y el Convenio 182, sobre las peores formas de trabajo infantil, en enero de 2002.

El primero establece que los países deben seguir una política nacional que asegure la erradicación del trabajo infantil y establecer una edad mínima legal de admisión al trabajo no inferior a la edad en que cesa la educación obligatoria, o en todo caso, quince años.

El Convenio 182 establece que los países que lo ratifiquen deben adoptar medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil con carácter de urgencia.[9]

  • EL CONVENIO SOBRE LA EDAD MÍNIMA: Nº 138

Uno de los métodos más efectivos para asegurar que los niños no empiecen a trabajar a una corta edad es fijar legalmente la edad en la que los niños pueden trabajar. Los principios básicos del Convenio de la OIT (1973) concerniente a la edad mínima de admisión al empleo se refieren a lo siguiente:

  • Edad mínima básica: La edad mínima en la que se permite a los niños trabajar debería fijarse en 15, o la edad en la que los niños terminan la escuela obligatoria.

  • Trabajo peligroso: Cualquier labor que compromete la salud física, mental o moral de los niños no debería ser realizada por ninguna persona menor de 18 años.

  • Trabajo liviano: Los niños entre las edades de 13 y 15 años pueden hacer trabajos livianos, mientras que no amenacen su salud y seguridad, o les impida asistir a la escuela o participar en orientación vocacional y programas de capacitación.

El Convenio también recomienda que la edad mínima de admisión a un empleo no debería ser menor que la edad en que terminan la escuela obligatoria[10]

En el Perú, las edades requeridas para autorizar el trabajo de los adolescentes son las siguientes:

Para el caso del trabajo por cuenta ajena o que se preste en relación de dependencia:

  • Quince (15) años para labores agrícolas no industriales.

  • Dieciséis (16) años para labores industriales, comerciales o mineras.

  • Diecisiete años (17) para labores de pesca industrial.

Para el caso de las demás modalidades de trabajo, catorce (14) años. Por excepción se concederá autorización a partir de los doce años, siempre que las labores a realizar no perjudiquen su salud o desarrollo, ni interfieran o limiten su asistencia a los centros educativos y permitan su participación en programas de orientación o formación profesional.

Se presume que los adolescentes están autorizados por sus padres o responsables para trabajar, cuando habiten con ellos, salvo manifestación expresa en contrario de los mismos[11]

  • TRABAJOS PELIGROSOS

Los trabajos peligrosos son una de las peores formas de trabajo vistas anteriormente y mencionadas por la Convención Nº 182 de la OIT, ello debido a que pone en riesgo la salud, seguridad y moral de los niños, niñas y adolescentes por la naturaleza de la labor o el número de horas trabajadas. Es un trabajo que expone a los menores de edad al abuso físico, psicológico o sexual, trabajo bajo la superficie, bajo el agua, en alturas peligrosas o en espacios confinados; trabajo con maquinaria, equipos y herramientas peligrosos, o que involucre el manejo manual o transporte de cargas pesadas; trabajo en un entorno insalubre que puede, por ejemplo, exponerlos a sustancias, agentes o procesos peligrosos, o a temperaturas, niveles de ruido o vibraciones que dañen su salud; trabajo bajo condiciones particularmente difíciles tales como trabajo durante horarios prolongados o durante la noche[12]

En el Perú existe una larga lista de trabajos peligrosos en los que se encuentran niños, niñas y adolescentes. Destacan el trabajo en minería artesanal de oro, la elaboración artesanal de ladrillos, el trabajo en canteras de piedras, construcción civil, cargadores en mercados de abastos, recolección de residuos de la basura, trabajo infantil doméstico, pesca artesanal en alta mar, en terminales pesqueros, venta ambulatoria nocturna en calles y cercanías de bares, entre otros.

Según estudios de la OIT, se calcula en 50,000 los niños, niñas y adolescentes que trabajan en la minería artesanal de oro, particularmente en los departamentos de Madre de Dios, Puno, Arequipa, Ayacucho y La Libertad.

Está ampliamente documentado el trabajo que realizan cientos de niños y adolescentes en los principales mercados de abastos de Lima y provincias, desempeñándose como cargadores de bultos que sobrepasan su capacidad física. También está documentado el caso de decenas de niños y adolescentes que se dedican a la extracción artesanal de piedra para construcción (llamados "picapedreros" o "canteros") en el distrito de Carabayllo en Lima. Igualmente hay informes que registran alrededor de 1,000 niños que trabajan en la fabricación de ladrillos en Huachipa (Lima).

Otra actividad altamente nociva es la de los niños y adolescentes que trabajan en los basurales de las zonas urbanas del país, calculándose en 1,000 los niños que realizan esta actividad en los distritos de Carabayllo, San Martín de Porres y San Juan de Lurigancho (departamento de Lima), y unos 100 en El Milagro (Trujillo). Otro caso conocido públicamente es el trabajo que realizan los aproximadamente 60 niños y niñas de 7 a 15 años de edad en el terminal pesquero de Villa María del Triunfo, en Lima.

La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) estimaba, en el año 2001, en 110,496 la población de niños, niñas y adolescentes que realizan labores en el sector doméstico, de los cuales el 79% son mujeres. El 43% no tiene acceso a servicios educativos.

Informaciones periodísticas dan cuenta de la existencia de trabajo infantil y adolescente en actividades de cosecha de hoja de coca y procesamiento de cocaína, el mismo que no está cuantificado.[13]

La técnica de pesca muro ami es una de las formas de trabajo más peligrosas y explotadoras que los niños filipinos realizan muy a menudo. El equipo de buceo profundo consiste solamente en una camisa de manga larga, un par de anteojeras de madera y un par de pantalones. Entre cuatro y cinco buceadores se ahogan cada temporada. Los menores que laboran en la industria de las pulseras de vidrio también enfrentan graves riesgos, como el manejo del vidrio derretido que sale de los hornos y su transporte sobre pisos que están cubiertos de vidrio.[14]

Trabajo infantil en la actividad minera

  • 1. LA MINERÍA

En América Latina más de nueve millones de personas dependen de la minería artesanal y una parte importante de ellas son mujeres y lamentablemente niñas, niños y adolescentes. Estos son trasladados para ayudar en tareas "sencillas" de selección de desmonte minero o bateando en el río durante largas horas a la intemperie. A partir de los 12 años pasan a la extracción del mineral en los túneles, el transporte a la superficie y su procesamiento, exponiéndose al peligro de explosiones, derrumbes, asfixia, cargas pesadas, y sustancias tóxicas como el mercurio, cianuro, ácidos y otros químicos.

En el caso de la minería se secuestra o engaña a la víctima con ofertas de empleo temporal. Se han podido ubicar dos rutas principales: la ruta de la Selva Sur: Puerto Maldonado, como zona de origen hacia las localidades de Arequipa, Trujillo, Cusco e Iquitos. En zonas mineras de Marcapata y Mazuco en Madre de Dios, Arequipa y Lima, a donde los niños y adolescentes son conducidos en camiones cisterna diseñados para transportar combustible, a través de Urcos desde Pisac, Quillabamba, Puno y Juliaca.

La exposición temprana a estos riesgos afecta a los niños debido a la inmadurez de su organismo, sus mayores necesidades, menor resistencia, su alta capacidad de absorción y vulnerabilidad psicológica.[15]

En el Perú existen como mínimo unas 30,000 familias que se dedican a la minería artesanal de oro de manera permanente y para las cuales ésta es su actividad principal. Es decir, están involucradas en esta actividad de manera permanente unas 150,000 personas: los varones adultos y muchas de sus cónyuges e hijos menores de 18 años. Los departamentos que más población albergan son Puno y Madre de Dios. Interesa resaltar que existirían mineros artesanales en nuevos caseríos de Nazca-Ocoña y en el departamento de Cajamarca, lo que permite pensar que la población de mineros es mayor a la que se ha podido registrar en el presente estudio[16]

  • 2. PERFIL DE LAS COMUNIDADES MINERAS

En primer lugar debemos decir que contrariamente a lo que considera el Estado, estas comunidades mineras no son poblaciones de paso, esa es una de las razones por las que muchas veces no consiguen obtener servicios básicos suficientes, que les permitan mejorar su calidad de vida, y explica en gran parte la dura realidad en la que viven.

Lo correcto es afirmar que las comunidades mineras son espacios de vida y de producción que han ido formando centros poblados que tienden a ser permanentes y que por lo tanto merecen todo el apoyo para el desarrollo principalmente de su población infantil.

  • Viviendas precarias: Al llegar a una de estas localidades lo primero que se puede observar es que las viviendas son levantadas sin ningún orden específico y en condiciones precarias. Son hechas de adobe, madera, o esteras con techos de calamina y piso de tierra y a lo sumo cuentan con 2 ambientes. En ellas no hay agua potable ni desagüe, en algunas hay luz ya sea por instalaciones o el uso de generadores.

Si se camina por sus calles desordenadas, encontraremos que al no tener rellenos sanitarios la basura abunda por todas partes y en muchos casos las necesidades fisiológicas se hacen o se botan en plena calle, siendo un foco de infección permanente.

  • Problemas del medio ambiente: Por la misma actividad que aquí se realiza, los ríos están contaminados por el mercurio, cianuro, petróleo o los desechos que se arrojan.

Las casas están muy cerca del centro de trabajo o muchas veces son el propio lugar de trabajo, por lo que el ambiente en general está lleno de gases tóxicos que ocasionan contaminación en el medio ambiente y una serie de enfermedades con graves secuelas sobre todo en las mujeres y los niños.

  • Poca cobertura en salud: Aquí si alguien se enferma o tiene algún accidente en el trabajo, debe acudir primero a los remedios caseros o a los "curiosos" del lugar, porque los pocos centros de salud que existen casi no cuentan con equipos ni medicinas para atender al público. Ellos tienen personal mínimo y sólo algunos programas preventivos de salud.

  • Déficit en escuelas: No sólo el servicio de salud presenta grandes problemas, la educación también afronta los suyos. Casi siempre el número de escuelas y colegios en cada comunidad minera es insuficiente, sobre todo faltan colegios de secundaria, lo que obliga muchas veces a que los niños y niñas sólo puedan concluir la primaria. Además el número de profesores, así como la calidad de la enseñanza es siempre motivo de queja de los padres de familia.

Es poco usual que existan centros de educación inicial o wawa-wasis para los niños en edad pre-escolar, lo que obliga a la madre a llevar a sus pequeños al lugar donde trabaja, exponiéndolos a riesgos y enfermedades.

  • Otros problemas sociales: En un pueblo dedicado a la minería de oro artesanal es fácil encontrar bares y cantinas, siendo la tasa de alcoholismo muy alta. El alcohol entre otros factores, suele conducir a actos violentos, por lo que resulta muy común encontrar episodios de peleas callejeras, violencia familiar e incluso violaciones a mujeres y menores.

También la prostitución especialmente de adolescentes ha crecido significativamente en estas zonas.

  • Otras actividades económicas: Si bien gran parte de la comunidad se dedica únicamente a la minería (60%), existen algunas familias que además tienen pequeños negocios como restaurantes, bodegas e incluso alguna pensión que le significa un poco más de ingresos económicos. Otros se dedican a la agricultura y la ganadería, cuando esto es posible.

  • Las autoridades: A todos estos serios problemas hay que sumar el hecho de que las sedes administrativas de los principales servicios que brinda el Estado, se encuentran muy lejos de estas comunidades, lo que dificulta el trabajo de las pobladores para hacer algún trámite. Aunque, también hay autoridades en estos pueblos que están poco sensibilizadas con los riesgos y problemas que enfrenta la población, especialmente niños y mujeres. En el peor de los casos también vamos a encontrar asentamientos mineros que no cuentan con autoridades municipales distritales, a pesar que tienen una población numerosa.

  • La organización social: Finalmente debemos acotar que la capacidad de la comunidad minera para organizarse aún es muy débil, aunque varía según la zona. Los comedores populares o los comités del vaso de leche son muy escasos y si existen no funcionan de manera permanente, pues al ser consideradas las poblaciones mineras como poblaciones temporales, no reciben el apoyo social que requieren de parte del gobierno. Hay que resaltar que debido al esfuerzo y gestión de las propias comunidades es que muchas de estas han podido lograr algunos servicios sociales.

Este es un breve acercamiento a la problemática de la minería artesanal del oro y al entorno en el que viven la mayoría de los niños y adolescentes que trabajan en ella, que resulta de mucha utilidad para entender las condiciones en las que trabajan y sobre todo los efectos físicos, psicológicos, morales y sociales a lo que son expuestos día a día.[17]

  • 3. CAUSAS DE TRABAJO INFANTIL EN LA MINERÍA ARTESANAL

  • Los bajos ingresos de las familias dedicadas a la minería artesanal.

  • Una preocupación nacida en los mismos niños frente a la falta de materiales escolares, ropa y alimentos en casa.

  • Desánimo de los padres e hijos frente a la educación que se imparte en la escuela de Santa Filomena. La falta de colegio secundario.

  • La falta de conciencia de los padres acerca de los riesgos del trabajo minero para los niños.

  • Falta de orientación en los padres acerca del futuro de sus niños y la importancia de la educación para ello.[18]

El trabajo de los niños a tiempo completo en minería tiene lugar el fin de semana y durante las vacaciones escolares, época que coincide en varias zonas con el período de lluvias y mayor actividad. No obstante, muchos niños acuden en horas de la tarde a la mina luego de salir de la escuela. Mientras los padres de familia tienden a mostrarla como una participación esporádica o estacional, y sobre todo como una ayuda, los niños y sus maestros coinciden en señalar que por lo menos un 60% de los niños que tienen más de 6 años trabaja de manera permanente. En Puno, de acuerdo a los docentes la proporción es más alta, el 80% o más de los niños matriculados en la escuela trabaja diariamente. Lo mismo ocurre en Relave, donde los padres suelen solicitar permiso a los profesores -en horas de clase- para que sus hijos los acompañen a trabajar.

Muchos niños hasta los 5 años van acompañando a sus madres y hermanos a las zonas de trabajo, porque no hay otro familiar adulto que los pueda atender y no existen en estas localidades centros de cuidado infantil. Comienzan a trabajar desde los 6 ó 7 años buscando y lavando oro, tareas que realizan con sus madres o solos. A partir de los 10 u 11 años se inician en labores más difíciles como el acarreo, chancado y quimbaleteo lo que los expone a contaminación, golpes, accidentes y daños musculares.

Si bien este estudio no explorará el trabajo de la mujer en la minería, interesa resaltar que, por otros estudios realizados, son muchas las familias en las que las madres contribuyen de manera significativa a la sobrevivencia familiar dedicándose a esta actividad. Aquellas que han podido ahorrar están desarrollando pequeños negocios que aportan al sostenimiento familiar y les ha permitido dejar de trabajar en minería. Cuando la madre es minera, los hijos más pequeños trabajan con ella en actividades menos duras que las de los varones pero que les consumen tiempo y esfuerzo físico y los exponen a enfermedades por las pésimas condiciones en que se realizan.[19]

  • 4. TAREAS DE LOS NIÑOS ADOLESCENTES TRABAJADORES EN LAS MINAS

De acuerdo a la encuesta aplicada a las madres de familia, los niños trabajan en 2 de cada 3 familias que se dedican de manera permanente a la minería artesanal, es decir, en aproximadamente 20,000 familias. La participación de los niños es porcentualmente menor en las localidades de Nazca-Ocoña (52%), únicas zonas en la que ha habido intervención de ONG"s, siendo más elevada en Pataz (62%), Puno (67%) y Madre de Dios (72%). En Madre de Dios, si bien se ha mecanizado la fase de extracción del mineral, los niños trabajan en dos situaciones: en actividades de procesamiento que no se delegan a los obreros para evitar que éstos puedan apropiarse de parte del mineral y en diferentes tareas en el caso de las familias más pobres[20]

En estas familias existen aproximadamente 61,000 niños y adolescentes. Excluyendo a los más pequeños (con menos de 6 años) en la actualidad en el país habría aproximadamente 50,000 niños trabajando en actividades de alto riesgo mineras; como son familias en las que los niños trabajan, los otros 11,000 que aún son muy pequeños estarán trabajando en los próximos años.

No existen estadísticas sobre el número de niños que trabajan en minería fuera del ámbito familiar. Generalmente se trata de adolescentes de 15 a 17 años que migran estacionalmente a los centros de mayor auge de la actividad: La Rinconada y Huaypetuhe, en los cuales trabajan para contratistas en pésimas condiciones laborales. En estas zonas, sin embargo, los pobladores observan un descenso de la contratación de adolescentes en calidad de obreros debido principalmente a algunas campañas realizadas recientemente por los medios de comunicación sobre explotación de niños en ambas localidades. En Madre de Dios, adicionalmente, la introducción de maquinaria para la fase de extracción implica que se contrate obreros adultos.

Algunos proyectos han permitido comprobar que en algunas actividades como el acarreo se puede erradicar el trabajo infantil si se introduce maquinaria apropiada (winches eléctricos para el transporte del mineral del interior de la mina a la superficie, que requiere ser manipulada por adultos). Es el caso de Santa Filomena, asentamiento que viene siendo apoyado por la ONG Cooperación y OIT. No obstante, ello no significa que los niños dejen de participar en el proceso minero pues continúan ejecutando otras tareas.

Ello es cierto aún cuando los ingresos familiares se incrementen y las madres de familia desarrollen pequeños proyectos productivos y comerciales, pues el trabajo en minería se percibe como menos inestable. Entre los hogares cuyos niños trabajan, el 10% de las madres de familia señaló que sus hijos continuarían apoyando en minería si ellas tuvieran la oportunidad de iniciar un negocio complementario a la minería y un significativo 11% no sabía o no respondió. Ciertamente, el 59% de las familias que no dependen exclusivamente de la minería, sino que tienen pequeños negocios, continúa haciendo que los niños trabajen en esta actividad.

Actividades que realizan los menores en la minería

Monografias.com

Fuente: OIT

Los niños trabajan en diferentes fases del proceso minero, siendo las tres más frecuentes el acarreo, el procesamiento en quimbaletes o molinetes del mineral con mercurio o cianuro para su amalgamamiento y el pallaqueo o búsqueda de restos de mineral.

  • El acarreo: es una de las tareas duras por el peso de las piedras y bloques de tierra que transportan en la espalda o carretillas hacia los lugares de procesamiento.

El carguío y acarreo consiste en ingresar al socavón luego de una detonación para cargar el mineral y transportarlo hasta el lugar donde se procesa, es una tarea muy dura pero a la que no escapan los niños a partir de los 12 años.

Por lo general, los adolescentes no esperan el tiempo debido para iniciar su labor, exponiéndose a caída de rocas, además que la concentración de polvo y gases tóxicos en el socavón es alta. En algunos lugares acarrean el mineral en carretillas pero en la mayoría de los casos, lo cargan sobre sus espaldas en pequeños sacos a manera de mochilas, llegando a cargar los más pequeños una media lata (17 kilos) y los mayores hasta una lata (34 kilos).

Existen zonas donde se utilizan maquinarias para realizar el transporte y por lo tanto se nota una disminución en la participación de los niños. Sin embargo ellos siguen trabajando en otras partes del proceso.

En esta etapa pueden sufrir lesiones y fracturas y presentan casi siempre problemas ergonómicos como fuerte dolor en la espalda y las piernas.

  • El quimbaleteo (y el "molino" en Pataz y Madre de Dios): es una actividad altamente tóxica. En opinión de los niños, lo más difícil es colocar el mineral en el quimbalete (especie de batán formado por dos piedras grandes) pues deben alzar la gran piedra que servirá para la molienda.

  • El refogado: Luego de la molienda hay que desaguar el quimbalete cuidando en retener la mezcla mercurio – amalgama. La amalgama que se ha logrado obtener hasta aquí, es sometida al fuego de un soplete para evaporar el mercurio y separar el oro. Se hace al aire libre con poca o nula protección lo que ocasiona una progresiva intoxicación por los gases del mercurio.

En esta etapa conocida como refogado, los niños y adolescentes hacen la labor de asistentes de sus padres u otros familiares por cuanto es una actividad que requiere ser hecha por los propios dueños para evitar el hurto del metal. Aun cuando ellos no refoguen directamente, están expuestos a la inhalación de los gases de mercurio, que es altamente tóxico.

  • El pallaqueo: es una tarea que realizan sólo las madres y los niños, de manera independiente al trabajo del padre de familia y con lo cual logran comprar alimentos cuando los varones adultos no generan ingresos suficientes, lo gastan en otras actividades fuera del hogar o están sujetos a condiciones de explotación. Esta es la tarea que los niños prefieren por ser la de menor esfuerzo físico; su dificultad radica en que se realiza con las manos y exponiéndose durante muchas horas al sol o lluvias.

A veces con la ayuda de un rastrillo y otras simplemente con las manos, los niños a partir de los 6 años, generalmente acompañados de sus madres, participan del "pallaqueo" o selección manual de pequeñas rocas que contienen oro y que se encuentran en los desmontes que los mineros desechan durante la extracción.

Además del "pallaqueo", el "zarandear" o cernir la arenilla del desmonte porque este contiene aún mineral, puede reportar algún ingreso más. Tanto el pallaqueo como la zaranda se acumula en sacos y aunque no se gana mucho, se vende.

Si bien el esfuerzo físico aquí puede ser menor (comparado con las otras etapas del proceso), el niño queda expuesto durante muchas horas al sol, el frío intenso o la lluvia.

En aproximadamente 5,600 familias los niños lavan el oro, sea chichiqueando, en bateas o alfombras de tela o parados al interior de canaletas que se usan en Ananea y Madre de Dios. Entre sus efectos resaltan enfermedades óseas, respiratorias además de la exposición a hongos.

  • La extracción y el chancado del mineral: Los adolescentes intervienen en la fase de extracción trasladando el mineral del socavón hacia la parte externa de la bocamina, luego de la colocación de explosivos por los adultos. En esta fase existe alta incidencia de derrumbes y deslizamientos, se inhala gases y polvo y se producen lesiones musculares y cortes a causa de levantar las piedras. Para protegerse, adultos y niños se alejan corriendo para esperar que ocurra la explosión, pues los explosivos tardan unos 10 minutos en operar.

Desde los 8 años los niños participan en el chancado del mineral usando combas de mano. Luego del chancado, el mineral es molido en agua y amalgamado con mercurio, usando quimbaletes o molinos de bola, (una especie de batanes gigantes).

Lo más difícil es colocar el mineral en el quimbalete, sin embargo la molienda o "quimbaleteo" es una de las actividades que más realizan los pequeños mineros.

Después de colocar el mineral, los niños se ponen a cada lado del palo que atraviesa una de las piedras del quimbalete y con el balanceo durante 2 a 3 horas por carga, muelen la roca para que quede finamente triturada y pueda liberar las partículas de oro.

El esfuerzo físico en esta fase es extenuante, pero además es una etapa muy tóxica por las fuertes cantidades de mercurio que se utilizan para la amalgamación ocasionándoles desde dolores de cabeza, mareo, somnolencia durante el día hasta nerviosismo, irritabilidad, excitabilidad o ansiedad. El chancado puede producir cortes, esquirlas y contusiones, por el uso de picos o combas.

  • Trabajo en Socavones: Los niños que trabajan en socavones deben realizar un trabajo sumamente arduo, pues a veces llegan a encerrarse hasta una o dos semanas en ellos; comen y duermen en la bocamina y laboran durante las 24 horas, con breves intervalos de descanso. En dicho trabajo utilizan herramientas como cinceles, combas o barrenos, cuya utilización requiere gran esfuerzo y que no están diseñados para ®niños desde el punto de vista ergonómico.

  • Los rancheros: Es un trabajo destinado a los más pequeños, quienes por su fragilidad realizan u esfuerzo mayor. Los rancheros son los niños que llevan a las labores mineras los alimentos preparados. Pueden llevarla a su padre o a cuantos trabajan en la mina, como auxiliares de su madre si ésta es la que prepara. Ello significa subir los cerros cargando agua y comida a lo largo de recorridos de ida y vuelta de seas a 10Km, y que llegan a tomarles hasta siete horas de dura caminata.

  • Los Burreros: Este trabajo de arriero exige llevar los burros gasta la bocamina para que carguen con el mineral y lo bajen de regreso. Además, supone alimentar a los animales y cuidarlos.[21]

En la fase de chancado están expuestos a cortes y accidentes por el uso de picos u otros similares. En algunos casos, señalan que emplean dinamita para "matar el chancho", es decir, romper las piedras de mayor tamaño para luego proceder a lavarlas.

La siguiente es una vista de Pataz que muestra a niños trabajando en estas tareas y además en pendientes peligrosas.[22]

Actividad

% de familias

Número de familias cuyos

niños realizan la actividad

Acarreo

28.8

8640

Quimbalete o molino

19.0

5700

Pallaqueo

17.7

5310

Chancado

15.1

4530

Chichiqueo

11.9

3570

Extracción

10.1

3030

Canaleta

6.8

2040

Trae agua

3.9

1170

Prepara/lleva alimentos

3.6

1080

Otras [23]

4.7

1410

FUENTE: OIT

  • 5. COMUNIDAD MINERA DE SANTA FILOMENA – AYACUCHO

Santa Filomena se convirtió en un caserío minero de 1,500 habitantes de los cuales el 47% eran niños; que al inicio de la intervención eran en su gran mayoría, trabajadores. En Santa Filomena los niños trabajaban por las mismas razones que los hacen los niños de casi todos los centros de minería artesanal del Perú, porque sus padres son muy pobres y porque prácticamente no existen escuelas o porque predominan en sus familias patrones culturales que conciben al niño como "un adulto pequeño", como una fuerza de trabajo que es necesaria poner a producir más temprano que tarde.[24]

La población de Santa Filomena en su mayoría se encuentra contaminada con mercurio 67.74% con valores mayores que los límites permisibles; a pesar de no presentar signos y síntomas agudos, esto podría tener relación con la metodología de diagnóstico, que utiliza criterios de evaluación muy amplios y poco específicos perdiendo sensibilidad en los resultados.[25]

La minera aurífera es una actividad económica, que a lo largo del tiempo ha ido cambiando de lugar e intensidad. La extracción artesanal del oro emplea procedimientos rudimentarios para su extracción.[26]

Esta localidad ha logrado un importante avance en términos de organización gremial. Hacia fines de los 80 se formó un Comité de Defensa cuyo objetivo central fue lograr la permanencia de los mineros en la localidad. En 1991 se constituyó la empresa SOTRAMI con 235 socios, con la finalidad de obtener una concesión, logrando que se le reconozca la propiedad de 1000 Has. En 1999 llegaron a ser 350 socios, pero en la actualidad han descendido a 260 (50% del total de los mineros), por reducción de su capital social.

Los socios de SOTRAMI han logrado contar con licencia para el uso de explosivos y cumplen los procedimientos de evaluación ambiental. La empresa les brinda estabilidad en el trabajo a cambio de lo cual los socios aportan 10 soles mensuales (US $3). Asimismo, cumple con las obligaciones con el Estado aún cuando el minero no haya tenido suerte con el yacimiento.

La empresa no interviene en la planificación del trabajo. Los mineros se asocian a partir de relaciones de confianza y parentesco, en grupos que fluctúan entre 2 y 25 personas, los mismos que delimitan el área que explotarán ("labor"). El mineral es procesado en quimbaletes que se alquilan a cambio del relave o se vende a plantas procesadoras.

En opinión de los mineros, un tema de conflicto actual es el agua, la misma que es proporcionada por la empresa Laytaruma a cambio de acopiar el mineral. En la actualidad ha disminuido la ración de agua para uso doméstico y para las actividades mineras que requieren de ella como el quimbaleteo, pues ha descendido el volumen de mineral extraído.

Por otro lado, aún cuando existen severos problemas de contaminación por la combustión de mercurio, se está dejando de usar las retortas proporcionadas por el Ministerio de Energía y Minas; en opinión de los mineros, no las usan debido a que el mineral adquiere una tonalidad verdosa y por ello tiene un menor precio. Asimismo, porque su empleo demanda más tiempo que los procedimientos tradicionales de amalgamación.

Interesa destacar que la población de Santa Filomena ha desarrollado un proceso de planificación estratégica, en el marco del proyecto ejecutado por CooperAcción que ha venido apoyando también el fortalecimiento de las organizaciones sociales.[27]

  • UBICACIÓN GEOGRÁFICA DE SANTA FILOMENA

La zona Ica – Ayacucho - Arequipa es conocida como uno de los espacios de mayor desarrollo de minería artesanal de oro en el Perú de los 90s. Cerca de 60 asentamientos mineros de este tipo llegaron a emerger en esta franja. Santa Filomena es uno de los más importantes de estos centros mineros y se encuentra en el distrito de Sancos, provincia de Lucanas, en el Departamento de Ayacucho.

Para ir a Santa Filomena se tiene que llegar primero al pequeño poblado de Yauca ubicado a la altura del KM 574 de la Carretera Panamericana Sur. Desde allí parten camionetas rurales que después de 4 horas de viaje llegan a Santa Filomena.

El camino es bastante accidentado y la mina se encuentra en la parte superior de la Quebrada de Santa Rosa a una altitud de 2,400 m.s.n.m

Si bien Yauca tiene un inmenso bosque de olivares, en la zona de la quebrada Santa Rosa el ambiente es totalmente desértico con arenales y sin vegetación. No es común que llueva mucho en esta zona y la población de Santa Filomena depende de las plantas procesadoras de oro para su abastecimiento de agua.[28]

Monografias.com

  • CONDICIONES DE LOS NIÑOS QUE TRABAJAN EN LA MINERÍA

En el proceso de extracción del mineral los niños trabajan a la intemperie soportando temperaturas muy altas o bajo la lluvia sin protección alguna. El trabajo de acarreo generalmente lo realizan sobre sus espaldas en pequeños sacos, llegando a cargar los más pequeños una media lata (17 Kg.) y los mayores hasta una lata (34 Kg.), es aquí donde los niños suelen sufrir lesiones y fracturas presentando casi siempre problemas ergonómicos como fuertes dolores en la espalda y miembros inferiores. En la etapa del chancado y la molienda o "quimbaleteo", los niños realizan un gran esfuerzo físico extenuante y a la vez muy tóxica por las fuertes cantidades de mercurio que se utiliza para la amalgamación, produciéndoles dolores de cabeza, mareo, somnolencia durante el día, hasta nerviosismo, irritabilidad, excitabilidad o ansiedad, y el chancado puede producir cortes, esquirlas y contusiones por el uso de picos o de combas. Y en la etapa del refogado generalmente los niños realizan la labor de asistentes de sus padres o de algún adulto, exponiéndose a la inhalación de los gases de mercurio, que es altamente tóxico[29]

  • 6. LA RINCONADA Y CERRO LUNAR EN PUNO. DESCRIPCIÓN DE LAS CONDICIONES DE TRABAJO

La Rinconada y Cerro Lunar son asentamientos contiguos que se han construido en torno a la actividad minera de manera tugurizada. En ellos residen aproximadamente 8,000 familias; en la actualidad viven en La Rinconada cerca de 5,000 familias, en un área de 10 Has. y 3,000 viven en Cerro Lunar en similares condiciones de hacinamiento[30]

En La Rinconada se abren socavones cuando se observa la presencia de vetas de cuarzo o afloramientos oxidados (IDESI 1995), para lo cual se emplean explosivos y se taladran las piedras con picos. Algunos mineros realizan una extracción semi mecanizada mediante compresoras, pero el proceso de beneficio sigue siendo artesanal pues se efectúa en quimbaletes y se emplea de manera intensiva petróleo, gasolina, gas, kerosene y mercurio.

En "La Rinconada" se ha establecido un sistema de trabajo denominado "cachorreo", mediante el cual "el obrero despliega su fuerza de trabajo sin pago ni remuneración de ningún tipo, bajo promesa de compartir el producto minero. Es decir, el obrero labora gratuitamente y sin relación formal de trabajo por tiempo indeterminado que varía desde un mes, se dice, hasta más de un año, con la esperanza que el patrón le permita, de acuerdo a las condiciones que se presenten en el futuro, explotar para sí (para el obrero) la mina por un tiempo acordado entre ellos que, también de acuerdo a la riqueza aurífera encontrada, oscila, según versión de los informantes, entre tres y cinco días. El cachorreo es más bien una modalidad tradicional reinante en el medio desde mucho tiempo.

Para algunos de los informantes este sistema constituye una aventura de verdadero "riesgo compartido" (joint venture), que no tiene por qué mover a críticas de ninguna naturaleza. Por el contrario, opinan, merece defensa y regulación legal sin desvirtuar las condiciones de su funcionamiento, que son el resultado de una costumbre establecida hace muchísimos años por la que el mineral es compartido en proporciones equivalentes a la inversión del patrón y el trabajo del obrero.

Pero, aún en el supuesto de la fiel observancia y cumplimiento de las normas que regulan la costumbre, no todos se hallan satisfechos con la práctica del cachorreo. Hay personas del lugar y por miles, que la consideran una de las más viles explotaciones del hombre por el hombre...La situación generada por el cachorreo es muy compleja. Probablemente muy pocos estén sinceramente de acuerdo con esta modalidad de explotación de seres humanos, expuestos... a condiciones difíciles de sobrevivencia; pero, igualmente es reducido el número de los que se atreven a alzar su voz de disconformidad, simplemente porque haciéndolo eliminarían la posibilidad de subsistir, y permitir el sustento a sus familiares alejándolos de una vida aún de mayores agravios e indignidad (mendicidad, delincuencia o prostitución), cuestión o motivo que no es ni puede ser tomado como justificación para aceptar, bajo el peso de la impotencia, la insanía de tal "costumbre laboral", a mi entender, reñida no solamente con el Estado de Derecho, sino también con la propia civilización y los sentimientos del hombre".

La dramática situación de los miles de compatriotas que se dedican a la actividad minera en los apartados parajes de "La Rinconada", no solamente se reduce a sus actividades laborales. Viven en paupérrimas y denigrantes condiciones, sin acceso a los más elementales servicios públicos de agua, desagüe, energía eléctrica o limpieza pública, lo que a su vez muestra un estado de promiscuidad y miseria que constituye afrenta a la condición humana, más aún si por asentarse a cinco mil cuatrocientos metros sobre el nivel del mar, soportan embates de la naturaleza, como las heladas, la nieve, la lluvia y temperaturas que en invierno descienden hasta veintiséis grados bajo cero.

A más de ello, habitan en precarias casuchas de calamina y de un solo cuarto, que resultan ser primitivos campamentos sin idea de diseño urbano ni preparación para el desarrollo de actividades propias de la convivencia humana, todo lo cual se convierte en terreno fértil para anidar frustraciones y resentimientos sociales que pueden desembocar en conflicto de repercusiones insospechadas y consecuencias funestas para el país;

La explotación minera, al igual que las demás actividades desarrolladas en La Rinconada se realizan dentro de la más absoluta informalidad. No se sabe, ni siquiera aproximadamente cuántos kilogramos o toneladas de oro se extraen al mes y cuál es su destino final, pues su comercialización se efectúa al margen de la ley, lo que significa que prevalece un tráfico antes que una actividad comercial lícita. Nadie paga impuestos ni tampoco existe autoridad alguna capaz de controlar el uso y abuso de explosivos o del indispensable mercurio que depreda gravemente el medio ambiente[31]

Debido a este régimen de contratación, las mujeres y los niños participan cotidianamente en minería para aportar al ingreso familiar. Ellos buscan oro entre los restos que quedan fuera del socavón (pallaqueo, también denominado llampeo), lavan el mineral (chichiquean) y luego lo procesan en quimbaletes. El ingreso que obtiene la familia por estas actividades es de 8 dólares por gramo de oro, el mismo que se puede conseguir en aproximadamente una semana de trabajo continuo. Con ello contribuyen a la alimentación. Muchas madres y sus hijos realizan pequeños negocios de preparación y venta de comida y comercio minorista de abarrotes y otras mercancías.

Los niños también apoyan al padre extrayendo mineral de los socavones, que son reducidas galerías de 90 cms. de altura, chancando las piedras con martillo ("matar la piedra") o en el quimbalete. Cuando la familia tiene quimbalete está en su vivienda; en otros casos lo alquilan a precios que oscilan entre 5 y 10 soles por día de uso.

En Cerro Lunar existe una Asociación de Pequeños Mineros. En La Rinconada recientemente se ha formado la Asociación de Pallaqueras y Llamperos, conformada por un total de 800 mujeres y algunos varones adultos que ya no pueden trabajar como obreros. La finalidad de esta asociación es lograr que los contratistas les permitan trabajar. En la actualidad pagan entre 6 y 8 soles para que les permitan pallaquear, que consiste en buscar mineral entre los desperdicios de la actividad minera. Los llamperos, que son quienes ingresan al socavón para extraer el desmonte, utilizando una escobilla, también enfrentan problemas cotidianos por cuanto no les permiten ingresar. Otra asociación similar existe en el campamento Gavilán de Oro. En la Rinconada hay también asociaciones de contratistas.

En esta zona los explosivos se obtienen de manera ilegal pero con relativa facilidad. De acuerdo a estudios recientes, este hecho y el escaso valor de los relaves impide la generación de dependencias en el proceso productivo de los mineros artesanales, respecto a empresas o dueños de quimbaletes, tratándose de un proceso que "se completa" o culmina (COSUDE 1999). La venta del oro se hace a los acopiadores, tanto en La Rinconada como en la ciudad de Juliaca.[32]

  • RADIOGRAFÍA: LUGAR, CANTIDAD, EDADES, INGRESOS, DESCRIPCIÓN.

La mina Rinconada está a 230 kilómetros de Puno y a 6 horas de viaje vía terrestre. El viaje se inicia en Juliaca, pasando por San Antonio de Putina, Ananea hasta llegar a La Rinconada. Existen aproximadamente 30 buses que prestan este servicio, y la mayoría de ellos son informales.

En la rinconada, los niños, niñas y adolescentes constituyen un tercio de la población total; de los cuales, el 75.6% son niños y niñas y el 24.4% está conformado por los adolescentes.

Se ha realizado importantes esfuerzos para caracterizar la magnitud de niños, niñas y adolescentes que se involucran, en forma permanente, temporal o estacional, en las diversas etapas de la actividad minero artesanal.

Esta situación, tiene incidencia en los datos significativos del trabajo de niños, niñas y adolescentes reportado por el Censo Local (Abril 2002), que contradice largamente las estadísticas oficiales, los hallazgos de otros estudios y la experiencia cotidiana de quienes laboran en La Rinconada.

En ENAHO, sobre condiciones de vida y pobreza (IV Trimestre 2001), se consigna que en el Departamento de Puno, en el rango de 6 a 17 años, la tasa de población ocupada es del 61.4% siendo la más alta del país. Ello resulta evidente que en condiciones de extrema pobreza, como en la minería artesanal; esta tasa tiende a incrementarse.

El Estudio Nacional elaborado por la OIT (2001), reporta que el 67% de familias de la Rinconada tiene al menos un niño ocupado en labores mineras.

El Censo Local (Abril 2002), reporta que en los niños y niñas (6 a 14 años de edad) el 16% se considera población económicamente activa y de esta población el 78% se encuentra ocupado. En el rango poblacional de 15 a 19 años de edad la proporción es mayor (63.4% se considera PEA); de los cuales, el 98.2% de adolescentes y jóvenes se encuentran ocupados realizando una actividad económica.

De acuerdo a esta última fuente, el trabajo infanto juvenil en las fases principales de la actividad minera artesanal, arroja las siguientes proporciones: En el grupo de 6 a 14 años, las 3 principales actividades que asumen los niños y niñas son el pallaqueo (40.1%) quimbaleteros (33.5%) y en menor proporción como llamperos (7.3%). A su vez, en el grupo de 15 a 19 años, se diversifican más las actividades mineras: saqueros (41.5%), pallaqueros (16.2%), quimbaletero (7.7%), chancado y molienda (21.5%)[33]

Monografias.com

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  • NIÑOS Y ADOLESCENTES TRABAJADORES EN LA MINERÍA AURÍFERA ARTESANAL (PUNO)

La zona minera más importante del departamento se encuentra en el distrito de Ananea, provincia de San Antonio de Putina, ubicada en la Cordillera Oriental, próxima a Bolivia. Este distrito alberga a Ananea-pueblo y los campamentos de La Rinconada, Cerro Lunar y Ancoccala. Otra zona minera del departamento es la que va desde la provincia de Sandia hacia la zona del Río Inambari, área de más difícil acceso cuyas localidades más grandes serían Sandia, Patambuco, Phara, Ayapata y San Gabán. El siguiente mapa proporcionado por el Proyecto MAPEM del Ministerio de Energía y Minas, muestra el departamento de Puno y resalta la zona seleccionada para el estudio.

El pueblo de Ananea está situado a 7 horas de Juliaca (170 Km.) y a una altitud de 4,800 m.s.n.m. Los otros centros poblados mineros están situados a una distancia de 30 minutos a 1 hora, en torno al nevado Ananea, a una altitud de 5,200 m.s.n.m. Para acceder a esta zona, sólo se cuenta con transporte público 1 vez al día y la vía de acceso en su mayor parte una trocha carrozable.

Las actividades de extracción son de dos tipos: depósitos aluviales en Ananea y filoneano en La Rinconada y Cerro Lunar. La productividad media mensual en Ananea es de 15 grs., mientras que en La Rinconada se estima en 35 grs. (IDESI 1995); como en todas las demás localidades, los procedimientos artesanales empleados producen mermas en el proceso de refinación del oro.[34]

  • NIÑOS Y ADOLESCENTES TRABAJADORES EN LA MINERÍA ARTESANAL DE MADRE DE DIOS (DISTRITO DE HUAYPETUHE)

  • UBICACIÓN GEOGRÁFICA

El distrito de Huaypetuhe reúne cuatro alcaldías delegadas, Choque, Huaypetuhe, Nueva y Caychiwe. En total residen en el distrito 15,000 familias. En Huaypetuhe pueblo viven unas 5,000 familias en un área de 60 Has. y los fines de semana llegan los residentes de los campamentos situados en las quebradas.

Las principales quebradas en esta zona son: Puno, Santa Elena, 9 de setiembre, Violeta, Mahuay, Aguajal, Seca, Nueva, 4 Amigos, Santa Inés, Padilla, Buena Fortuna, Huayruruchayoq, Unión, Libertad, que están situadas en torno a los ríos Caychiwe, Chancamayo y Huaypetuhe.

En Huaypetuhe existen 6 asentamientos humanos: 3 de mayo, Pueblo Unido, 5 de junio, Parque Industrial, 12 de enero y Camino a la paz.[35]

  • RADIOGRAFÍA DEL TRABAJO

En Huaypetuhe, Madre de Dios y zonas auríferas de la zona, hay 500 niños que trabajan a la intemperie en lavaderos de oro, con temperaturas mayores a 40º, bajo la lluvia, en contacto con el agua y en posiciones incómodas, sin ninguna protección y en un ambiente insalubre. La labor se realiza a base de la fuerza de sus brazos y con el torso descubierto. Los niños y adolescentes, principalmente en zonas de sierra, están "enganchados".[36]

Los lugares de trabajo están próximos a las viviendas. Son frecuentes los desprendimientos de terreno arcilloso que ocasionan accidentes a los mineros. Otro factor de riesgo son las descargas eléctricas durante la época de lluvias, período de mayor actividad minera.

En Huaypetuhe hay 304 concesiones mineras, de las cuales 233 están situadas en las quebradas aledañas; de éstas, 20% son informales, siendo trabajadas por posesionarios que ocupan terrenos hasta que los dueños (antiguos o nuevos) declaran su derecho y los desalojan. Las demás están a cargo de los titulares o de "invitados" autorizados que trabajan los terrenos a cambio de una suma fija o una proporción del oro obtenido. Si bien se ha avanzado en términos de titulación, la informalidad persiste en cuanto a cumplimiento de normas de seguridad, higiene minera y ambiental.

No hay sindicatos o asociaciones de mineros, existiendo sólo en Caychiwe una asociación de pequeños propietarios. Los obreros trabajan para concesionarios o para los "invitados" y viven en los campamentos en condiciones muy precarias. Cotidianamente enfrentan conflictos laborales pues no se les paga lo acordado ni de manera oportuna. La modalidad de contratación predominante es el enganche, que se realiza desde Cusco, Puerto Maldonado, Puno o en el propio Huaypetuhe. La oferta se incrementa desde enero, cuando se inicia el período de lluvias, período que coincide con las vacaciones escolares y vienen adolescentes y jóvenes desde Puno y Cusco. Los "contratos" se hacen por períodos de tres meses. El contratante asume los gastos de viaje y paga la remuneración al final del período, retiene los documentos de identidad de los obreros y les da adelantos de sus honorarios los fines de semana, parte de los cuales son gastados en bares y cantinas, por lo que muchos obreros están endeudados al final del trimestre y vuelven a "engancharse".

En cuanto a la tecnología empleada, el proceso minero es semiartesanal. La exploración en esta zona de Piedemonte no requiere de barretas ni de implementos más modernos, pues la grava aurífera aflora a simple vista. La exploración en playa se ejecuta cuando ésta se observa fácilmente, en las épocas de estiaje en las que baja el río (GRADE 1999).

Para la extracción se usan cargadores frontales y volquetes para trasladar el mineral a una tolva ("chute") en la que es lavado con chorros de agua. Otro método es el "arrastre" por el cual se desmorona el mineral con monitores para ser arrastrado por un canal hacia la canaleta de recuperación. Hace unos años se produjo "la fiebre de tener maquinaria", por lo que muchos adquirieron máquinas modernas para la extracción del mineral[37]en esta fase los contratistas ya no recurren al trabajo de niños y adolescentes.

Existen sí mineros pobres, posesionarios ilegales de un terreno, que colocan el mineral en acequias, utilizando palas y picos, para ser acarreado hacia una canaleta de recuperación (método de "ingenio"). Otros chichiquean buscando oro entre los residuos de la minería mecanizada; en ambas situaciones la actividad se realiza familiarmente y los niños intervienen en el trabajo.

Aún cuando se haya avanzado en la mecanización del proceso de extracción en esta zona, la fase de procesamiento sigue siendo artesanal. En la actualidad se tiende a pensar que los recursos auríferos han sido muy depredados pero, de acuerdo a funcionarios del Ministerio de Energía y Minas, éstos están vigentes debiéndose mejorar las técnicas de explotación y en especial las de recuperación del oro.

Aún en la minería mecanizada, predomina la informalidad. De 600 empresas mineras y comerciales en Huaypetuhe, sólo 37 son formales, es decir, pagan impuestos y llevan planillas y registros de sus trabajadores. Como las autoridades locales son generalmente grandes mineros, es difícil que puedan representar a la población y a los trabajadores.

Existen algunos conflictos entre mineros y agricultores, debido a que las autoridades de los respectivos ministerios no coordinan adecuadamente para titular tierras y otorgar denuncios y carecen de recursos para cumplir sus funciones. La minería ha causado perjuicios como la pérdida del río Huaypetuhe[38]y está reduciendo la productividad de las tierras, de por sí pobres, en las que se produce café y hortalizas.[39]

  • RIESGOS Y CONSECUENCIAS DEL TRABAJO INFANTIL EN LA ACTIVIDAD MINERA

El trabajo minero infantil ayuda a apalear en el corto plazo la situación de pobreza; pero a largo plazo no permite que dicha situación se modifique; muy por el contrario, solo dejan secuelas muy profundas que harán que mañana que aquel niño o adolescente que fue minero, sea padre o madre de otros niños mineros, como ellos, también pobres, también explotados y sin educación o con educación incompleta y lo más injusto sin esperanza.

La mayoría de los niños, niñas y adolescente que trabajan en la minería artesanal del oro sufren de anemia, desnutrición crónica, incluso tuberculosis, afecciones óseas, intoxicación por inhalación de mercurio, contusiones, cortes, fracturas, en zonas frías existe una alta incidencia de reumatismo y artritis, así como severas enfermedades respiratorias. En algunas zonas los niños se inician precozmente en el consumo de la coca para tener más fuerza o no tener hambre y sueño.

Por otro lado de cincuenta mil niños mineros, ocho mil no van al colegio. Los niños o niñas mineros que si van al colegio presentan problemas de rendimiento escolar que se traduce en repeticiones o abandono de la escuela, no entienden al profesor, se duermen en clases ya sea por cansancio físico, por cuadros de desnutrición o por la exposición al mercurio.

Uno de los grandes riesgos lo constituye el hecho de que estos niños mineros no viven su niñez, pues no tienen tiempo para jugar o recrearse, lo que en definitivo llega a afectar su adultez. Son niños que pierden doblemente, porque pierden su presente y sacrifican su futuro[40]

CONDICIONES PARA CRECER BIEN

EFECTOS DEL TRABAJO EN LOS NIÑOS

Necesitan jugar, tiempos de libertad para expresar lo que imaginan, para moverse y habitar su cuerpo con tranquilidad.

En el trabajo se instala el temor a equivocarse porque lo que hacen tiene consecuencias reales. Existe la obligación de seguir determinados comportamientos y normas demasiado rígidas. El trabajo no es un juego ni deja tiempo para jugar.

Necesitan ir al ritmo de sus años.

Exceso de responsabilidad, exceso de peso físico, exceso de actividades "serias". Ritmo adecuado a adultos y a necesidades productivas.

Pueden ir aprendiendo a tomar decisiones con una guía amorosa que les permita que emerja su propia visión, su propia percepción.

Deben seguir órdenes y normas sobre las cuales no tienen ningún poder y ni siquiera hay el espacio para que las comprendan.

Los niños antes de los 4 años no conocen la mentira, ni el engaño.

Piensan que lo que ellos ven y creen es compartido por todos. No pueden comprender que los engañen porque confían en los demás.

En el mundo del trabajo puede haber maltrato, engaño, situaciones confusas por intereses.

Necesitan memorias cargadas de amor, fuerza, esperanza como una riqueza para la vida. El juego proporciona memorias de calidez, seguridad, alegría, diversión, respeto, igualdad.

El trabajo crea memorias de seriedad, miedo – riesgo, tristeza, responsabilidad, maltrato y jerarquía.

Los niños necesitan apropiarse del espacio, habitarlo, sentir que se pueden mover libremente en el.

Habitan un espacio ajeno, confinado, limitado, fragmentado, normatizado.

Fuente: OIT

  • RESULTADOS DE LOS ESTUDIOS REALIZADOS A LOS NIÑOS QUE TRABAJAN EN LA MINERÍA

A continuación presentamos los resultados de un trabajo realizado con niños que trabajan en la actividad minera:

La muestra total estuvo constituida por 20 niños y niñas, cuyas edades fluctúan entre los 9 y 12 años de edad. Específicamente, se trabajó con 2 niños de 9 años, 10 niños de 10 años, 3 niños de 11 años y 5 niños de 12 años. En total, la mitad de ellos fueron niñas (10) y la otra mitad niños (10). Asimismo, la mitad de los participantes formaba parte de la comunidad de Relave y los 10 restantes pertenecía a Mollehuaca.

En cuanto a la composición familiar, cabe señalar que la mayoría de los niños evaluados (16 niños) vive con sus padres biológicos. El resto de niños es huérfano de padre o madre.

Dado que se trabajó con una muestra cautiva escolar, todos los niños evaluados se encontraban inscritos en la escuela y asistían regularmente a ella durante la evaluación. Por lo referido anteriormente, se van a describir las características psicológicas de 15 niños evaluados, los cuales cumplen con el criterio de trabajado en actividades mineras de producción. A estos 15 niños corresponden las siguientes características: uno de ellos tiene 9 años, 6 tienen 10 años, 3 tienen 11 y 5 de ellos 12 años de edad. En total, 6 de ellos son varones y 9 mujeres. En cuanto a la población en la que viven, 9 de ellos forma parte de Relave, mientras que los 6 restantes pertenecen a Mollehuaca.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS TRABAJADORES EN MINERÍA EVALUADOS SEGN SEXO, EDAD Y POBLACIÓN A LA QUE PERTENECE

Edades 9 años 10 años 11 años 12 años Total
Centro minero Rel* Mol** Rel Mol Rel Mol Rel Mol 9
Mujeres 0 0 2 2 2 0 1 2
Varones 1 0 1 1 1 0 1 1 6
Total 1 6 3 5 15

* Centro Minero Relave

** Centro Minero Mollehuaca

FUENTE: OIT

Características psicológicas de los niños trabajadores en minería

A continuación se presenta como resultados, las características psicológicas de los 15 niños trabajadores en actividades productivas de la minería artesanal:

Nivel de desarrollo madurativo

La muestra de niños trabajadores presenta un nivel evolutivo normal (5 niños), normal superior (6 niños) o superior al promedio (4 niños), según la adaptación del Test de Figura Humana de Koppitz realizada por Jara (2000) en zonas rurales. Esto indica que la totalidad de la muestra está conformada por niños que han logrado un desarrollo madurativo adecuado para su edad, en comparación con niños rurales.

Probabilidad de daño neurológico:

Se encontró que 7 niños de los 15 trabajadores presentan probabilidad de daño neurológico. Este hallazgo se obtuvo por medio del Test Guestáltico Visomotor de Bender, con los baremos tradicionales de Koppitz, los cuales fueron desarrollados para poblaciones urbanas. Esto explica de alguna manera la presencia de daño neurológico y paralelamente un nivel de desarrollo madurativo normal o superior. Asimismo, el nivel de desarrollo madurativo corresponde a una medida general, básicamente asociada a la coordinación viso – motora con un correlato neurológico.

Cabe señalar que las fallas más frecuentes encontradas en el Test de Bender en los niños evaluados fueron: distorsión de forma y rotación. La rotación es un indicador que se asocia, particularmente en niños mayores de 11 años, con daño neurológico.

Área socio – afectiva:

En general, en términos de personalidad, encontramos que 4 de los 15 niños evaluados presenta un tipo de personalidad extratensiva, en términos de Exner (1995), lo cual significa que estos niños tienden a utilizar los afectos para afrontar situaciones, antes que utilizar la razón. También encontramos 6 niños que presentan una personalidad ambitendente, por la cual no se observa una tendencia en la solución de problemas, pues la persona puede utilizar para ello tanto lo racional como lo afectivo. Por otro lado, 5 niños presentan un tipo de personalidad introversiva. Según Exner la introversión es muy poco usual en niños, por lo cual sería un dato relevante para este estudio. La personalidad introversiva, a diferencia de la extraversiva, se caracteriza por utilizar el pensamiento o la ideación (lo racional) al momento de resolver problemas, tendiendo a no procesar emociones mientras busca soluciones.

Para Exner, la introversión en niños está asociada con hipermadurez, es decir, con un control precoz que resulta excesivo para el nivel evolutivo de la muestra con la que se ha trabajado. Este signo aparece positivo en diversos indicadores del Rorschach.

Asimismo, 4 de los niños evaluados presentan una D ajustada con puntaje mayor a cero, lo que implica un trabajo excesivo por parte de estas personas para mantener el control de sus conductas en condiciones habituales. En niños, se esperaría que obtengan puntajes menores que cero, lo cual indicaría que aun no se encuentran preparados para controlar situaciones complejas. En Rorschach, este resultado también se asocia con hipermadurez en niños.

De manera similar, se observa que 6 niños presentan un mayor número de respuestas forma - color (FC) que respuestas de C pura o color forma (CF) en el Rorschach. La variable FC se refiere a la medida en que las personas modulan las descargas emocionales intencionalmente iniciadas, pues el color cromático representa los afectos manejados voluntariamente por el sujeto, pudiendo añadirle cierto control (Componente Forma). En niños, se espera que la suma de los componentes CF y C pura sea mayor que la de FC, ya que indicaría que expresan sus afectos de manera espontánea o descontrolada, sin mayor modulación.

Por medio de un análisis cualitativo del Test de Figura Humana de Koppitz, también se observaron rasgos marcados de sobre adaptación o hipermadurez en tres de los 15 niños trabajadores evaluados.

Por la variable AFR del Rorschach, observamos que 10 niños presentan niveles más bajos de lo esperado respecto al deseo o interés por procesar estímulos afectivos, lo que supone que estos niños prefieren no implicarse en situaciones cargadas afectivamente. Especialmente, en el caso de niños, estos resultados son importantes ya que implican la pérdida de demasiados intercambios cotidianos necesarios para su desarrollo. Esta variable señala un estilo en el sujeto, por ser uno de los elementos más estables de todo el Rorschach.

En términos de auto percepción, se observa que 6 niños presentan un puntaje mayor de 0,44, lo cual implica un nivel de centramiento en sí mismo más alto del esperado. Para Exner, este resultado no es sinónimo de autoestima alta, sino de preocupación por sí mismo. Incluso, un alto centramiento podría ser indicador de insatisfacción propia o bien de dificultades para ver las cosas desde una perspectiva diferente a la propia. Asimismo, cabe destacar que 5 niños de la muestra presentan niveles bajos de autocentramiento (puntaje menor de 0,32), lo cual es muy inusual en niños, según Exner. El bajo nivel de autocentramiento implica que la persona no se toma en cuenta a sí misma en el grado suficiente y que tiene una imagen personal claramente desvalorizada.

A través del Test de Dibujo de Familia, se encontró 3 niños que no se dibujaron a sí mismos, lo cual implica que tienen muy poca valoración personal.

En cuanto a la omisión de la figura de los padres, se encontró que ningún niño omitió la figura paterna y solo uno de ellos omitió la figura materna (niño huérfano de padre, no de madre). Llama la atención no haber encontrado más omisiones de este tipo, más aun en los niños huérfanos.


Partes: 1, 2, 3


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