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Ciclos de Milankovitch - Forzamiento Orbital de la Dinámica del Clima (página 2)

Enviado por Jean Re Re



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1.1.1 Efectos climáticos del ciclo astronómico de 100,000 anos: Primer ciclo de Milankonvitch.

La variación en el grado de excentricidad de la tierra tiene como consecuencia una variación en la cantidad de insolación recibida por la tierra anualmente [1] [9]. Usando la ecuación del flujo citada mas arriba es posible demostrar que la tierra recibe cerca de 2% menos de insolación para valores bajos de excentricidad; valor cero, o cercano al cero, que para valores altos de excentricidad; valores cercanos a 0.6. Esta relación puede ser aumentada o disminuida dependiendo de la ocurrencia de los puntos cardinales; los solsticios y los equinoccios, en el plano de la eclíptica.

Debido a la diferente composición geológica de la tierra (materiales de diferentes densidad), una discontinuidad en la respuesta de la tierra a la variación de la cantidad de insolación recibida es detectada, sin embargo el cambio en la cantidad de insolación calculada, es muy pequeña como para forzar una variación del clima terrestre que este gobernada de acuerdo a los ciclos de glaciación y de de-glaciación detectados [9], [17]. Esta conclusión esta sustentada por el hecho de que, cuando la excentricidad de la orbita de la tierra es pequeña, no existe ninguna diferencia apreciable en la distancia average entre el punto mas cercano (perihelio) y el punto mas lejano (afelio) de la orbita terrestre con respecto al sol, por tanto, no hay ninguna diferencia en la ocurrencia del los solsticios de verano y invierno. Pero, cuando la excentricidad de la orbita terrestre es grande, y la precesión del eje de rotación de la tierra, sitúa el solsticio de verano del hemisferio norte en el punto mas lejano de la orbita terrestre con respecto al sol (afelio), se desarrollan condiciones que favorecen las glaciaciones; sin embargó, debido a que el tiempo del movimiento de precesión axial es considerablemente mas corto que el tiempo que toma la tierra en cambiar sensiblemente la excentricidad de su orbita, la combinación "Movimiento Axial- Cambio de Excentricidad", debe estar en fase para permitir el advenimiento de una época de hielo.

Usando al sol como referencia, y realizado cálculos que tomen en cuenta la relación entre la distancia average en la cual se suceden los solsticios de verano y invierno, y para una inclinación del eje de rotación axial de la tierra con respecto al sol de 23.5 grados, es posible demostrar que existe una distancia de 5080 kilómetros entre los dos hemisferios con relación al sol [4]. Esto significa que en el solsticio de verano, el polo norte terrestre esta 5080 kilómetros de distancia mas cercano al sol que el polo sur.

Para encontrar el efecto que en la variación de la cantidad de energía recibida del sol, así como en la dinámica climática tiene esta diferencia de 5080 kilómetros entre los polos de la tierra, podemos usar la ley del inverso del cuadrado de las distancias del flujo luminoso. Si usamos la distancia de 152, 000,000 de kilómetros, como la distancia average tierra/sol, sin tomar en cuenta los valores máximos y mínimos de la excentricidad de la orbita terrestre alrededor del sol, encontramos que [152, 000,000 Km. + 5080 Km.] ^2 genera un aumento de solo 0.001% en la cantidad de insolación recibida por el polo norte con respecto a la insolación recibida por el polo sur [4]. Este reducido aumento energético, no pude explicar las enormes diferencias entre las temperaturas medidas en ambos polos, así como tampoco la gran discrepancia en el retraso de las respuestas térmicas inerciales entre los dos polos a este pequeño aumento en la insolación recibida: Por ejemplo, la Antártica en el polo sur, se mantiene frisada en un 97%, mientras que en el polo norte, solo existe capas de hielo en Greenland y en ciertas partes del norte de Escandinavia. La conclusión obligada es que, el primer ciclo de Milankovitch, relacionado con la excentricidad de la orbita terrestre, no puede ser considerado como un forzamiento en términos de cambios climáticos [14].

Para encontrar una explicación coherente que justique la existencia del poderoso ciclo de cambios climáticos, que de acuerdo al los record climáticos encontrados, afectan la tierra con una frecuencia de aproximadamente 100,000 anos, causas alternativas, no ligadas a la variación de la excentricidad de la orbita planetaria deben ser encontradas; causas tan poderosas, que sean capaces de aumentar el débil efecto de la calculada variación del 2% en la insolación recibida por la tierra para valores grandes y pequeños de la excentricidad de su orbita, así como también el del 1/100avo de 1% de aumento en la insolación recibida por el polo norte geográfico con respecto al polo sur, bajo la condiciones astronómicas presentes.

Oblicuidad del Eje de Rotación de la Tierra: Segundo Ciclo de Milankovitch

El pronunciadísimo contraste entre las estaciones climáticas en latitudes no tropicales del planeta tierra, se cree que tiene un origen astronómico [4]. De ser así, la causa de este contrasté reside en la inclinación del eje de rotación de la tierra. Puesto que, la distancia average tierra-sol permanece constante sin importar la inclinación del eje de rotación terrestre, el flujo de insolación que la tierra recibe del sol, tampoco cambia para una latitud dada [14]. En el presente, el eje de rotación tiene una inclinación de de 23.5 grados con respecto a dos parámetros astronómicos: 1). Al eje perpendicular imaginario que pasando a través del centro de la tierra, conecta ambos hemisferios. 2). A la inclinación del ecuador terrestre con respecto al plano de la eclíptica. La inclinación del ecuador planetario de 23.5 grados demarca la faja de superficie terrestre que se extiende desde la latitud cero grados (0), hasta la latitud veintitrés (23) grados norte en el trópico de cáncer, y la extensión desde cero grado de latitud hasta la latitud veintitrés (23) grados sur en el trópico de capricornio. Contrario a los polos geográficos, esta porción del planeta no experimenta cambios profundos en el average de la distribución de la radiación solar que recibe; esto es debido a que esta franja escapa a los (90-23.35) grados = 66.5 grados de latitud que limita los círculos árticos y antárticos, así como también la zona de mediana interacción climatologica conocida como subtropicos.

El eje de rotación de la tierra cambia su inclinación de 21.5 a 24.5 grados en un periodo de 41,000 anos [6]. Cuando la oblicuidad axial es pequeña (21.5 grados) el contraste entre las estaciones disminuye, de forma cuando la oblicuidad incrementa, también incrementa el contraste entre las estaciones [6], [9]. Cuando se combina la inclinación axial con la excentricidad de la tierra, una relación constructiva (fase-fase) tiende a amplificar la diferencia neta en el average de la temperatura entre los polos, y esto producido porque la incidencia de la insolación en el polo sur es mayor que del polo norte [4], [6], [9]

Debido a esta relación, cuando la tierra esta en el perihelio de la eclíptica, con una excentricidad grande, la radiación de invierno en el hemisferio norte, y la radiación de verano en el hemisferio sur, son ligeramente superiores a las radiaciones que ambos hemisferio recibieran si la tierra estuviera en un rango de excentricidad reducida. Por la misma razón, cuando la tierra esta en el afelio, la radiación de verano que recibe el hemisferio norte y la radiación de invierno recibida en el hemisferio sur, son mas pequeñas que las radiaciones que recibieran ambos hemisferios, si estuvieran en la misma posición orbital, pero estando la tierra en una excentricidad reducida [9], [7].

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Figura 3. Inclinación axial de la tierra, descrita con respecto al eje imaginario que pasa a través del centro de la tierra, conectando ambos polos geográficos.

Foto tomada por Robert Simmons, NASA, GSFC.

Es normalmente aceptado que la variación en la oblicuidad del eje de rotación de la tierra es afectada por el jalón gravitacional de otros cuerpos celestes [6], [7]. La posición de la tierra en el plano invariable (el plano ortogonal a la dirección del vector del momento angular del sistema solar) en conjunción con las posiciones del restos de los integrantes del sistema solar, determinan de hecho el posible aumento o disminución en el contraste de las estaciones [1], [6].

Sin embargo, si la posición de la tierra coincidiera con la posición del remanente de alguna concentración gigante de polvo cósmico, y fuese al mismo tiempo co-lineal a la posición de los otros miembros del sistema solar, la temperatura terrestre pudiera ser afectada, debido a la linealidad de los cuerpos celestes si se combina con una reducida oblicuidad axial. Esto es debido a que bajo estas condiciones astronómicas especiales, los rayos del sol son irradiados paralelamente sobre una pequeña porción de superficie terrestre (los círculos árticos y antárticos), lo cual produce una disminución en la temperatura ambiente, que es magnificada por la sombra proyectada por el peculiar arreglo interno de los miembros del sistema solar [1], [17], [13].

1.2.1. Implicaciones Climáticas de la Inclinación Axial de la Tierra.

La mayor importancia que el grado de inclinación del eje de rotación de la tierra tiene sobre el clima es que, determina la extensión de las regiones polares mas allá de las cuales ningún punto de la superficie terrestre recibe insolación durante el solsticio de invierno [11], [9]. La extensión de esta superficie esta determinada por la relación aritmética (90-23.5) grados = 65 grados, que cuando esta inclinada, alejada del sol, impide que la radiación solar ilumine cualquier latitud mas halla de este valor critico (65 grados) durante el mencionado solsticio. La segunda mayor incidencia de la inclinación axial en la dinámica del clima terrestre, reposa en la falta de simetría vertical de la eclíptica. Esta falta de simetría produce una diferencia de siete días en el tiempo de la ocurrencia de los equinoccios.

Empleando Mecánica Rotacional, es posible demostrar que cuando la tierra pasa por su perihelio, rota mas rápido que cuando pasa por su afelio, debido a la relación matemática a=v.v/r. Tomando r, como la distancia average tierra-sol, y v, como la velocidad lineal de la tierra, y considerando la relación directa entre la aceleración a, y el cuadrado de la velocidad lineal, así como la relación inversa entre la aceleración de la tierra y la distancia tierra-sol, se muestra que manteniendo fijo la oblicuidad del eje de rotación de la tierra, la insolación recibida en una latitud dada, no solo depende de la distancias del afelio y perihelio terrestres, sino también, del tiempo invertido por la tierra en viajar desde el punto de intercesión de la eclíptica con el ecuador celestial , que marca el equinoccio de otoño, al punto de intersección del equinoccio de primavera, y viceversa; pasando por los solsticios de invierno y de verano respectivamente. [9].

Precesión del Eje de rotación de la Tierra: Fijación de los Equinoccios y los Solsticios; Desplazamiento del Perihelio

Astronómicamente, el origen de la precesión axial se debe a dos importantes factores: 1). La falta de simetría vertical de la eclíptica; consecuencia de la curvatura de la orbita terrestre, alrededor del foco ocupado por el sol. 2). El movimiento del sol en relación a la eclíptica, y no con relación al ecuador celestial. Basado en estos hechos, la precesión es definida como una consecuencia de la distancia Tierra-Sol en una estación particular [7]. Debido a que la precesión axial esta relacionada con la distancia average tierra-sol, es afectada por la excentricidad de la orbita terrestre, de forma que puede amplificar o reducir el movimiento de precesión de la punta del eje de rotación terrestre, limitando de esta forma el circulo celestial descrito alrededor de la Estrella del Norte. Esta limitación afecta subsecuentemente la fijación de los equinoccios, puesto que la rapidez del movimiento de precesión (bamboleo) del eje rotacional de la tierra, es una dependencia de la distancia radial que separa a la tierra del sol [11], [7].

Si empleamos la relación matemática T= r. mg, donde T, representa el torque ejercido sobre la tierra por los cuerpos celeste (sol, luna, etc.); m, la masa de la tierra; g, la gravedad y r, la distancia average tierra-sol, y expresamos T= dL/dt, donde T representa, la derivada temporal del momento angular de la tierra, medido desde le centro de la tierra, hasta la base de la distancia average tierra-sol entonces: dL= T.dt, y tomando dL= L sin ø d&µ, donde ø representa el ángulo de inclinación axial de la tierra con valores entre 21.5 y 24.5 grados, y el ángulo &µ esta determinado por la medida de la longitud de arco descrito por el desplazamiento circular de la punta del eje de rotación terrestre, es posible demostrar que mientras mas rápido la tierra orbita el sol, menor es el movimiento de precesión de su eje. Por tanto, como en el perihelio la velocidad lineal de la tierra es mayor que en el afelio, el movimiento de precesión de los equinoccios es mas afectado por el tiempo que la tierra invierte en moverse en la eclíptica, desde el equinoccio de otoño al equinoccio de primavera, pasando por el solsticio de invierno, que por el tiempo invertido por la tierra en pasar del equinoccio de primavera al equinoccio de otoñó, pasando por solsticio de verano. Esto crea una diferencia de aproximadamente siete días en la fijación de ambos equinoccios.

Esta diferencia de tiempo (siete días), balancea el hecho de que durante el solsticio de verano, el sol aunque esta directamente sobre el ecuador, esta mas lejos de la tierra; y que durante el solsticio de invierno al estar el sol mas cerca de la tierra, la cantidad de insolación recibida por la tierra es mayor. Esta diferencia en insolación, es debido a que el flujo luminoso aumenta con una disminución de la distancia entre la fuente emisora y el receptor [7].

La combinación de la presesión axial, la excentricidad de la orbita terrestre, y el efecto gravitatorio originado por los demás cuerpos celestes, provoca que el perihelio de la tierra se desplace [7]. Este rodamiento de la fecha de ocurrencia del perihelio terrestre en la eclíptica, provoca un aparente movimiento retrogrado con respecto a ciertas estrellas puesto que la dirección del rodamiento del perihelio es positiva, avanzando 1.7 días por centuria (e.g. en 1246, el perihelio ocurrió en diciembre 22, exactamente el mismo día en que hoy tenemos el solsticio de invierno) [7]. A la combinación del movimiento de presesión del eje de rotación la tierra con una duración de aproximadamente 27,000 anos, con el movimiento de rodamiento del perihelio con una duración de aproximadamente 19,000 anos, comprimida matemáticamente en un ciclo de aproximadamente 23,000 anos de duración, se le llama "precesión de los equinoccios (ver figura 4).

Movimiento de Precesión del eje de rotación de la tierra. Foto tomada por Robert Simmons, NASA, GSFC.

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Figura 4.

1.3.1. Implicaciones Climatologicas de la Presesión Axial.

Debido al abultamiento ecuatorial de la tierra, su eje de rotación desarrolla un movimiento de precesión que obliga al perihelio terrestre a variar con el tiempo [6]. Como consecuencia de ese movimiento cíclico, el equinoccio de primavera ocurre durante el perihelio terrestre cada 22,000 anos, desplazando el equinoccio de otoño en exactamente la mitad de este tiempo, o sea en 11,000 anos. Esta posición astronómica afecta las estaciones climáticas de la tierra porque, si el punto mas cercano de la orbita terrestre, coincide con la ocurrencia del verano en el hemisferio norte, de forma que el punto mas lejano de la orbita, coincida con la ocurrencia del invierno en el mismo hemisferio, entonces el hemisferio norte experimentara veranos ultra calientes, y inviernos súper fríos.

Sin embargo, esta posición astronómica no propicia ningún enfriamiento de la temperatura global de la tierra, como para provocar el advenimiento de una época glacial, porque los inviernos fríos son más secos, que los inviernos menos fríos. De la misma forma, debido a que en los veranos calientes, la nieve caída durante el invierno no sobrevive, la acumulación de nieve necesaria para iniciar una época glacial no es preservada [22].

Lo contrario ocurre cuando la posición astronómica de la tierra es revertida, haciendo coincidir el perihelio de la orbita terrestre con la ocurrencia del inverno en el hemisferio norte, y el afelio con el verano del hemisferio sur (la condición presente) [22], [6]. Esta posición astronómica produce climas más suaves, generando variaciones de la temperatura global menos severas; esta situación aumenta las posibilidades de preservar en el verano, algo de la nieve caída durante el invierno, haciendo posible que sobreviva cierta cantidad, que en miles de anos facilitaría una acumulación glacial de nieve y hielo.

Los Ciclos de Milankovitch y los Indicadores Climáticos

Las Geo-ciencias modernas claman haber estudiado en detalle cerca de 22 millones de anos de la historia climática terrestre. Este estudio se ha hecho, analizando primeramente los depósitos eolicos de la China, obteniendo detalles convincentes acerca de cambios climáticos que incluyen: 1). la secuencia sedimento-suelo de los últimos 2.6 millones de anos; 2). la secuencia sedimento-suelos del Mioceno-Plioceno de 3.5 a 7.1 millones de anos atrás. 3). La secuencia sedimentos-suelos completa del Mioceno del plato Asiático [19]. No obstante, el objetivo de esta investigación, es el estudio del paleo clima terrestre que esta relacionado con un periodo mas reciente (Pleistoceno) de la historia climática de la tierra, y que es analizado a través de técnicas de indicadores climáticos, que no incluyen técnicas de reconstrucción tectonica. A esta nueva forma de estudio del paleo clima terrestre, se le llama "escala de cambios orbítales".

Cambios climáticos descritos por escalas orbítales, son cambios que pueden ser identificados a través de cierta periodicidad constante que regula la fluctuación de episodios de glaciación y de de-glaciación, y que varían en consonancia con ciertos parámetros orbítales [25]. El mejor indicador climático usado por los paleo-climatólogos en el presente para estudiar cambios en el paleo-clima terrestre, es el llamado "proporción de los isótopos del oxigeno O18/O16" en el esqueleto de foraminíferos marinos [20], [22].

Debido al "fraccionamiento químico", el esqueleto duro, compuesto de calcita, de los foraminíferos marinos sirve para indicar la proporción de los isótopos O18/O16 del oxigeno [9], [20]. Por efectos de la gravedad, el isótopo liviano O16 es evaporado más rápido que el isótopo pesado O18 de las aguas del mar; esta evaporación provoca que las aguas de los océanos mantengan una concentración más alta del isótopo pesado O18, que del isótopo liviano O16.

Como consecuencia de este mismo proceso de evaporación, las nubes quedan con una concentración mucho más alta del isótopo O16, pero manteniendo también cierta cantidad del isótopo O18 [9]. La naturaleza dinámica de los vientos mueve las nubes, las cuales después del proceso de coalescencia, vierten sus aguas removiendo preferentemente el isótopo liviano O16, y enviando la acumulación del isótopo O18 (más pesado) a altas latitudes, donde cae mezclado con nieve. Esta remoción isotópica permite establecer una secuencia simple de episodios de calentamiento y enfriamiento en las aguas de los océanos [20].

Cuando los foraminíferos bénticos mueren, la concentración isotópica del oxigeno queda grabada en la parte dura de su esqueleto [9]. El valor grabado de la concentración isotópica se relaciona con la temperatura de los océanos mediante la siguiente relación: Un incremento del 1% en el valor de la proporción O18/O16, equivale a una disminución de 4.2 grados Celsius en la temperatura del agua oceánica [20]. La teoría de Milutin Milankovitch del cambio climático propone que, debido a cambios en la cantidad de insolación recibida por la tierra, la temperatura de los océanos fluctúa, y que como es posible calcular el rango de esta fluctuación para un ciclo astronómico dado, entonces es posible relacionar esta fluctuación de temperatura, con la record de temperatura extraídos de los esqueletos de los foraminíferos; esta relación permite desarrollar un eslabón conciso entre un determinado ciclo de Milankovitch (oblicuidad, excentricidad, precesión de los equinoccios), con un periodo de enfriamiento (glaciación), o un periodo de calentamiento (de-glaciación).

La primera evidencia científica completa de esta relación, fue compilada en los anos ochentas. Para esa década, los científicos analizaron el record de un tramo continuo de 2.75 millones de anos de la proporción de O18/O16 en esqueletos de foraminíferos bénticos de la parte norte del Océano Atlántico [9]. Estos esqueletos contenían muestras de impurezas de origen glacial, acumuladas durante intervalos de alta concentración del isótopo O18 del oxigeno, indicando periodos de enfriamientos de las aguas oceánicas. La acumulación de las impurezas de origen glacial mostró una regularidad 41,000 anos, significando que esta periodicidad marcó el intervalo en el cual rastros de hielo y nieve sobrevivieron los periodos calientes. Astronómicamente, esto es posible solo si el hemisferio norte experimenta veranos de baja insolación; este hecho confirma la proposición de la teoría de Milankovitch de que la insolación recibida durante el verano, en el hemisferio norte, es el factor de control de las capas de hielo, y que la oblicuidad del eje de rotación de la tierra, ayudado por la frecuencia modulada del ciclo de 100,000 anos que gobierna los cambios de la excentricidad de la orbita terrestre, es un factor decisivo en la cantidad de la insolación recibida en una determinada latitud [20], [2],[25].

Otro indicador climático ampliamente usado para investigar la relación entre los cambios orbítales y climáticos de la tierra, es la variación en la concentración de gas Metano CH4. La evidencia en esta ocasión vino de una región de la Antártica conocida como "Record del Hielo de Vostok". El estudio analizo la variación en las concentraciones de gas metano en un rango de 550 a 700 partes por billón (ppb) para la concentración máxima, y un rango de 350 a 450ppb para la concertación mínima. Se tomaron dos mediadas; una de ellas correspondiente a la parte de arriba del glacial, el cual indico que la concentración de gas metano durante los últimos 10,000 anos (comienzo del período holoceno; periodo interglaciar) corresponde al rango máximo. La segunda medida fue tomada de trozos de hielos que corresponden a un periodo anterior al de la última glaciación, el cual indico que la concentración de gas metano, para ese periodo, correspondió al rango mínimo [5], [9], [22]. Seis ciclos de fluctuaciones de la concentración de gas metano, entre los rangos máximos y mínimos, fueron detectados. Estos ciclos mostraban una separación de aproximadamente 23,000 anos [9], [22], evidenciando así, una conexión estrecha con el ciclo de precesión axial de la tierra, el cual tiene una periodicidad de 23,000.

El ciclo de precesión axial de la tierra fuerza la respuesta del gas metano a través de la rigurosidad de los paleo-monzones [18]. Cuando la insolación de verano es fuerte, el monzón se fortalece aumentando la cantidad de precipitación. Este aumento en la precipitación, satura el suelo y facilita el uso del oxigeno disponible proveniente del proceso de decaimiento de la vegetación acumulada en excesos de aguas estancadas; proceso que acelera la producción del gas metano de origen pantanoso. Esto es un indicativo de que la extensión de vegetación muerta en aguas estancadas, aumenta o disminuye en relación con el monzón, el cual a su ves depende de la cantidad de insolación recibida durante el verano [18], [11].

Todos estos indicadores climáticos, juntos con el pompeo de carbono del fondo de los mares, y la erosión química proveniente del levantamiento y exposición de partes de la corteza terrestre, han sido usadas para estudiar la evolución climática durante los periodos Pleistocenos y Holocenos. Es extraño sin embargo el hecho de que, antes de novecientos mil (900,000) anos atrás, los cambios climáticos fueran dictados por el ciclo periódico de 41,000 anos, pero que después de la última inversión magnética de la tierra, conocida como inversión de Brunes-Maruyama, el ciclo quasy-periódico mas largo de 100,000 anos tomara control de los cambios climáticos de la tierra [9] [5]. El eslabón climático entre las partículas de polvo aéreo-transportadas y los cambios climáticos registrados, usando como evidencia el sedimento del plato de la China que corresponde al periodo de la reversión magnética de Brunes- Maruyama, probó que existe una correlación entre las curvas de susceptibilidad magnética de este antiguo sedimento con la curva del isótopo O18 del oxigeno; proveyendo un record de referencia continuo, que se extiende por mas de 600,000 anos [21], [22].

Esta correlación puede ser usada para establecer dos cronologías [29], [24]:

1). Baja insolación de verano --(enfriamiento de la temperatura --(baja precipitación -( Resequedad de los lagos de África --(Alto nivel de deposición de polvo en el plateau de la China.

2). Alta insolación de verano --( Elevación de la temperatura --(Alta precipitación ---( Incremento del nivel de agua de los lagos de África --( Baja deposición de polvo en el plateau de la China.

Cuando se analiza la Susceptibilidad Magnética, que puede ser definida como la razón de la inducción magnética con respecto al campo magnético inducente, se muestra que es proporcional a la cantidad de minerales de alta magnetización presentes en una muestra [16]. Una alta susceptibilidad magnética indica paleo-suelos formados bajo un periodo interglaciar húmedo y caliente; una baja susceptibilidad magnética por el contrario, indica la existencia de paleo-suelos, que fueron formados bajo periodos glaciales fríos y secos [16], [28]. Estos dos diferentes record de deposición muestran una correlación biunívoca con los record del isótopo O18 del oxigeno extraídos de las aguas del fondo de los mares. Esta correspondencia permite establecer la secuencia Susceptibilidad Magnética --(O18/O16 ----(Temperatura, que puede decirse obedece al patrón de la variación de los monzones, obedeciendo por tanto al ciclo orbital demarcado por la presesión del eje de rotación de la tierra.

Conclusión

La presencia de influencias orbítales en los cambios climáticos de la tierra es tan evidente, que puede ser detectada no solo en altas latitudes, sino en los trópicos [26], [27]. Una alta cantidad de pruebas extraídas de los hielos de la Antártica, Greenland, y otras localidades continentales, acusan un patrón dinámico de fluctuación del clima terrestre que se extiendes a graves de las edades geológicas. La teoría de Milankovitch, es un cuerpo de conocimiento lógico, astronómico-matemático, que en los ojos de muchos científicos cuaternarios explica la conexión de la naturaleza dinámica del clima, con cambios periódicos en la orbita del planeta tierra. A través de esta teoría, el matemático Serbio Milutin Milankovitch, identifico el role primario de la insolación de verano, en el crecimiento de las capas de hielo; esta insolación es el motor real que mueve el siempre cambiante estado del clima terrestre. Al mismo tiempo, esta teoría señala la naturaleza no lineal de la respuesta de los sistemas climáticos regionales, como elementos constitutivos de un sistema climático de proporciones globales.

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Autor:

Jean Re Re

Físico

Investigador en Física Ambiental


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