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La cultura Lambayeque (página 2)




Partes: 1, 2


Eran conjunto monumental construido en adobe

Este complejo se encuentra dentro de la Reserva Nacional Arqueológica y Ecológica de Poma, en la zona conocida como Sicán y es atravesado por el río La Leche. Se trata de un conjunto monumental construido en adobe compuesto por 17 pirámides truncas que alcanzan alturas superiores a los 30 m. y se complementan con grandes plataformas. Una le de rampas frontales y laterales permite acceder a la parte superior.

Destacan las huacas El Corte, Loro, Las Ventanas, La Merced, Ingeniero, Botija y Rodillona, entre otras.

Relacionadas a las construcciones se encuentran amplias áreas funerarias conteniendo diversos entierros, entre los que destacan las tumbas de elite con grandes cantidades de objetos de metal y conchas spondylus.

Batán Grande debe su nombre a las enormes piedras de moler o batanes que se encontraban en el sitio y que eran utilizados para moler escoria en la producción metalúrgica. En años pasados los habitantes actuales de la zona se los llevaron a sus casas para moler productos comestibles.

Batán Grande ya había sido habitado durante la época Mochica pero es recién con Lambayeque, durante su periodo Medio (900—1100 d.c.), que alcanzo su máximo desarrollo. Es considerado como el centro religioso, administrativo y económico de la cultura Lambayeque. Allí se concentraban artesanos especializados y se enterraba a los personajes más importantes de la sociedad. Toda la actividad metalúrgica se administraba desde este lugar. También se coordinaba el intercambio de productos suntuarios con zonas alejadas que podrían llegar hasta Ecuador por el norte y el altiplano por el sur.

Algunos investigadores piensan que también existía un importante oráculo, similar al de Pachacámac, al que acudían numerosos peregrinos llegados de lugares distantes.

¿EL MANEJO DEL AGUA?

Durante la época de la cultura Lambayeque existieron tres canales de regadío principales: el Raca Rumi, que unía el río Chancay con La Leche; el Taymi Antiguo, que irrigaba la zona norte del valle y la zona sur del valle de La Leche; y el Canal de Collique, que transportaba agua al valle de Zaña. Este sistema hidráulico fue fundamental para el desarrollo de la producción agrícola. Se cultivó principalmente maíz y algodón.

EL FUNDADOR MÍTICO

Naylamp llegó de otras tierras para fundar esta dinastía

E1 cronista Miguel Cabello de Balboa recogió el mito de Naylamp entre la gente de la zona de Lambayeque en el siglo XVI. En 1782 el párroco de Mórrope, Justo Modesto Rubiños, escuchó una versión muy parecida. La historia habla De un líder que llegaba de otra parte y una dinastía. Ciertos investigadores creen que cuenta la formación de la cultura Lambayeque, ya que muestran varias coincidencias con las evidencias arqueológicas.

EL MITO

En tiempos muy antiguos llego por mar, desde "la parte suprema" del Perú, un poderoso líder en medio de una gran flota de balsas. Este líder llamado Naylamp venia acompañado por un numeroso séquito de militares, mujeres y sirvientes. Tenía diversas esposas; la principal se llamaba Ceterni.

Pita Zoft era el trompetero oficial, Ninacola cuidaba las andas y la silla de su amo, Ninagintue se encargaba de las bebidas, Fonga Sigde derramaba polvo de conchas marinas por donde debía pasar Naylamp, Occhocalo era su cocinero, Xam Muchec se encargaba del maquillaje, Ollopcopoc lo bañaba, y Llapchiluli le tejía la ropa. Desembarcaron en un rió al que el cronista llamaba Faquisllanga, avanzaron tierra adentro y construyeron sus palacios en Chot. Allí colocaron un ídolo de piedra verde que representaba a Naylamp y era llamado Yampallec. Desde entonces dominaron esa zona.

Hubo mucho tiempo de paz hasta que Naylamp murió .Entonces sus alegados contaron a la gente del pueblo que su líder le había salido alas y que se había alejado volando. Su hijo mayor asumió el gobierno mientras que los otros fundaron pueblos en las zonas cercanas como Túcume y Jayanca.

Más adelante Fempellec, su último sucesor, decidió cambiar de lugar al ídolo. Se le apareció un demonio en forma de una bella mujer y èl durmió con ella. En castigo vinieron treinta días de lluvia, luego sequía y también hambruna. Los sacerdotes echaron al mar a Fempellec para apaciguar a los dioses.

De esta manera se quedaron sin señor hasta que un tirano poderoso de nombre Chimo Cápac, llego con su ejercito y los venció. Esta derrota marco la conquista Chimú en Lambayeque.

¿MITO O REALI DAD?

Mucho se ha discutido sobre si este mito nana hechos que realmente ocurrieron o si es posible relacionarlo con los datos arqueológicos. Uno de los primeros problemas es saber a qué se refiere con parte suprema del Perú". Parece ser que en la época del cronista Cabello de Balboa, esta expresión aludía al sur del país. Para algunos investigadores, Naylamp y su gente pudo ser un grupo venido del sur como consecuencia de la desintegración de la cultura Tiahuanaco.

Por otro lado, el río Faquisllanga ha sido identificado como el río Lambayeque. Christopher Donnan considera que los palacios de Chot serían la huaca Chotuna. La difusión de la imagen del personaje de los ojos alados en la cerámica, los metales y los murales parecen coincidir con la propagación de un fuerte culto, tal vez a la imagen de Naylamp. Las alas que le crecen al morir estarían representadas en el tumi de humo.

La opinión general es que, si bien el mito debe hablar de personajes arquetípicos, éste nos cuenta cómo un grupo llegó a dominar la zona de Lambayeque. La dominación se basaría en un culto religioso de gran importancia.

EL HOMBRE PÁJARO

Representado por una divinidad de ojos alados

La divinidad central de la cultura Lambayeque es el personaje de los ojos alados. Su rostro está representado en infinidad de objetos como tumis, vasijas de cerámica y adornos de metal, convirtiéndose en el rasgo más importante de la iconografía.

Su principal característica son los ojos con un extremo en punta que se eleva Además, tiene nariz prominente y orejas puntiagudas que llevan grandes aretes. La boca suele ser recta y algunas veces lleva un tocado semicircular.

SU IDENTIDAD

Se ha pensado que corresponde a la presentación del personaje mítico Naylamp, cuyo culto fue de mucha fuerza. El ojo alado ha sido interpretado como de naturaleza ornitomorfa, por lo que se trataría de un hombre pájaro. Precisamente el mito de Naylamp señala que cuando murió le crecieron alas y se fue volando.

Una representación clara de Naylamp con alas sería el tumi de Illimo que fue robado del Museo de Arqueología y destruido hace algunos años.

Federico Kauffman señala que el personaje lleva una enorme corona de media luna y curiosamente alas simbólicas a los costados como si fueran segundos brazos. Este detalle resulta de especial interés por cuanto permite establecer, de modo casi inequívoco, la identidad de la figura con el persona Naylamp. Además en el tumi se mezclan rasgos humanos y de ave.

MASCARAS FUNERARIAS

Importantes personajes de la sociedad Lambayeque fueron enterrados con grandes y magníficas máscaras hechas de metal que reproducen el rostro de esta divinidad. Hay quienes: piensan que se trataría de sacerdotes gobernantes y que las usaban porque eran los representantes de su dios en Tierra.

ELTUMI

Federico Kauffmann dice que a pesar de que la palabra quechua Tumi o tome se traduce por cuchillo, el Tumi parecería ser un hacha. Sin embargo su uso no tuvo necesariamente que haber sido funcional. El tumi de Illimo, por ejemplo, es sobre todo la representación de una divinidad. La hoja de media luna parecería haber tenido solamente un carácter evocativo ritual ligado a conceptos mágico-religiosos. El cronista A. de Calancha (1638) lo vincula a la importancia que los pobladores de la costa norte le daban a la Luna. La forma de la hoja del tumi la representa. Casi siempre los personajes desarrollados sosteniendo tumis son seres sobrenaturales o sus emisarios.

LA METALURGIA

Lambayeque trató el metal con maestría incomparable

El trabajo de los metales constituye una de las expresiones más representativas de la cultura Lambayeque. Su nivel técnico y artístico la hacen destacar por encima de las de más culturas que se desarrollaron en nuestro país. Sus tumis y sus máscaras funerarias se han hecho famosas en el mundo, aun cuando casi nada se conoce de sus creadores. La metalurgia lo Lambayeque es la continuación de una tradición existente en la costa norte desde el Horizonte Temprano, pero que a fines del Horizonte Medio alcanzara un gran dominio técnico desarrollando un estilo nuevo.

Si bien se trabajó tanto el oro como plata, destacan las aleaciones de estos dos metales entre sí y con otros como el cobre arsenical, variedad muy usada por Lambayeque.

LA MINERÍA

Todo el proceso de trabajo de los metales empieza con la obtención del mineral en las minas. Existe evidencia de martillos e instrumentos de piedra especiales para sacar los trozos de mineral de sus lugares de origen. También se ha ubicado en la región algunas minas que fueron usadas.

El metal se obtenía a partir de los trozos de mineral bruto, lo que propiamente se denomina metalurgia. El mineral era molido con pesados martillos de piedra y colocado en hornos para su fundición. Los hornos eran pequeños agujeros hechos en el suelo, que vistos desde arriba tienen forma de pera. Miden aproximadamente 30 x 25 cms. y alcanzan profundidades de 20 a 25 cms. Interiormente llevan un recubrimiento resistente al calor.

LAS PINTURAS MURALES

En la zona de Lambayeque se encontraron varios monumentos arqueológicos en los que se aprecia pinturas murales. Las podemos ver en El Purgatorio, situado en el sector noreste de Túcume; en Huaca Pintada de humo; en Huaca el Loro, en Huaca Corte, en el área de Batán Grande; en Chornancap, en la parte baja del valle de Lambayeque y en La Mayanga. Lamentablemente por factores climáticos estas pinturas murales se están deteriorando día a día. El complejo de Chornancap cerca de la ciudad de Lambayeque es uno de los más singulares. En las paredes se encuentran pinturas murales que reflejan temas relacionados con la agricultura y las cabezas trofeo, dos temas estrechamente ligados al culto de la fertilidad.

CENTROS DE FUNDICIÓN

E arqueólogo Izumi Shimada ha excavado algunos centros de fundición en los encontró varias hileras de tres a cinco hornos cada una. Estaban ubicados cerca de lugares en los cuales se conseguir madera de algarrobo, que era usada como combustible una vez convertida en carbón. La zona de Batan Grande es considerada como la más importante en la producción de metales para la cultura Lambayeque.

Destacan la Huaca del Pueblo, Cerro Huaringa y Cerro Sajino.

PROCESO FINAL

La temperatura al interior era elevada y se mantenía soplando aire a través de largas cañas rematadas en su extremo inferior por piezas de cerámica denominadas toberas. Una vez que terminaba el primer calentamiento se retiraban los restos no metálicos (escoria) y se juntaban las pequeñas porciones de metal para recalentarlas y unirlas en pequeños lingotes circulares que estaban listos para la confección de diversos objetos.

ORFEBRERIA

El siguiente paso se daba en el taller del orfebre, quien era el encargado de crear vasijas, máscaras, vasos, collares y tumis. El daba nuevas formas a los lingotes, a veces los derretía, vaciando el metal líquido en moldes. La mayoría de las veces los lingotes eran martillados repetidamente hasta conseguir finas láminas que se recortaban cuidadosamente para formar muchos de los objetos conocidos. Una técnica que sorprende por la maestría alcanzada es la embutición, basada en conseguir formas complejas presionando o martillando una sola lámina sobre superficie de madera. Aquí destacan los vasos con rostro. Existieron varias técnicas usadas en la decoración: repujado, grabado, cincelado, calado, recortado y otros. Los instrumentos usados fueron punzones, buriles y cinceles hechos también en metal.

LA CERAMICA

El motivo recurrente fue la representación de Naylamp.

La cerámica Lambayeque tiene sus antecedentes en el estilo Mochica, pero se nutre de otras influencias alcanzando un aspecto fino con algunas formas que imitan a piezas de metal. Su característica es la pasta clara (anaranjada o crema) y también la negra. La técnica del moldeado se combina con el modelado y un intenso pulido le da a las vasijas una apariencia brillante.

Otros elementos que caracterizan a la cerámica Lambayeque son la base de pedestal, los cuerpos globulares, los picos cónicos largos, las asas puente entre dos picos y las asas cinta entre pico y cuerpo.

La forma más conocida es la del denominado Huaco Rey de cuerpo globular y con una cabeza del personaje de ojos alados en la base del gollete cónico. Este personaje lleva largos aretes y expresión solemne. Otra forma es la botella globular de dos picos divergentes unidos por un asa puente. Sobre el asa suele colocarse la cabeza del personaje de ojos alados. También son comunes las vasijas con cuerpo escultórico que representan animales, frutos y cabezas humanas. Es usual encontrar botellas de metal con la misma forma que algunas de cerámica.

LAS TUMBAS

La riqueza del entierro expresaba la posición social del difunto

Aunque se han investigado pocas tumbas de la cultura Lambayeque se sabe que existieron diferentes tipos. Parece que su forma y profundidad dependieron solamente del terreno en el que fueron construidas y no de quién era el difunto. Lo contrario ocurría con su ubicación, que se determinaba de acuerdo a ciertos ejes que parecen expresar la posición social o las relaciones de parentesco.

La cantidad y calidad de objetos enterrados con los muertos a manera de ofrendas varía mucho. Hay los que tienen cerámica fina y metales valiosos; y los que tienen cerámica burda y metales menos cotizados. Los más ricos fueron enterrados generalmente en posición flexionada, mientras que los pobres se enterraban extendidos.

LA HUACA LORO

Una de las tumbas más ricas e interesantes fue excavada por el arqueólogo lzumi Shimada en la huaca Loro, en Batán Grande, ubicada al costado de la larga plataforma en el lado norte. Se trataba de un gran pozo rectangular de 12 m. de profundidad, con 7 nichos construidos en sus cuatro lados. En ella se enterró a un hombre que debía tener entre 40 a 45 años, acompañado por dos mujeres jóvenes y dos niños.

El individuo principal estaba flexionado como sentado, pero fue colocado en posición invertida de manera que sus piernas quedaron hacia arriba. No se conoce la razón de esta posición. Llevaba puesta una máscara de oro, orejeras y largos aretes, a semejanza del dios de Lambayeque. Se colocaron cerca a él una serie de adornos personales, así como estandartes e insignias.

Sobre este hombre y las dos mujeres se colocaron gran cantidad de ofrendas: unas 21 vasijas de cerámica fina, tumis, estólicas, atados y objetos de cobre. Un poco más arriba se puso una litera de madera en la que posiblemente era transportado el hombre en vida. Un depósito de madera contenía un verdadero tesoro compuesto por coronas, tocados en forma de tumi, sonajas y Otros objetos de oro. También había una agrupación de conchas spondylus y otra de conchas de conus. Las conchas eran más grandes que la mayoría de esas especies. No sólo se colocaron objetos acabados de metal, también se puso residuos o restos de ellos.

El más grande de los nichos laterales, el que tenía la tumba, contenía máscaras y objetos de oro, así como cientos de cuentas de sodalita, amatista, ámbar, cristal de cuarzo y spondylus que formaban preciosos collares.

HUACA LAS VENTANAS

Una tumba diferente fue excavada en la huaca Las Ventanas. Tenía forma de pirámide escalonada invertida y alcanzaba 12 m. de profundidad. Se encontraron nueve cuerpos de mujeres adultas en posición sentada; allí no existía un personaje central.

El rasgo que más llama la atención es la presencia de telas pintadas que, sujetadas a láminas de metal, forraban gran parte del interior. Las telas habían sido recubiertas con una delgada capa de yeso y luego pintadas, Allí está representada la cosmovisión de la cultura Lambayeque. Se ve al dios Lambayeque con un tumi en la mano y una cabeza trofeo en la otra. Lo flanquean olas marinas estilizadas, el sol y la luna. Todas las telas tienen escenas religiosas.

 

 

 

 

 

 

Autor:

David Abelardo Ayala Aquice


Partes: 1, 2


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