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El segundo punto se refiere al concepto de Libertad; específicamente sobre Igualdad y Libertad dentro de una sociedad donde las relaciones sociales entre los individuos están medidas por las relaciones económicas. Se habla del derecho a ser iguales, del derecho a ser libres; pero veremos que estas son premisas que se presentan cada vez mas ajenas en la medida en que se desarrollan las Fuerzas Productivas.
El tercer punto está referido a la Plusvalía y relacionado a la vez con el concepto de Libertad. Libertad para vender la Fuerza de Trabajo por parte del obrero y Libertad para comprarla por parte del poseedor del dinero. De modo que la Fuerza de Trabajo como mercancía, dentro de un determinado sistema de relaciones económicas, ceden e más Fuerza de trabajo para provecho del "comprador"; de este modo, y como lo plantea Marx, la prestigiditación de su resultado: el dinero se ha convertido en mercancía.
Por último, al salir del círculo de la Fuerza de Trabajo como mercancía, entraremos a desarrollar las relaciones que se dan entre capital y la total configuración del elemento ideológico con la separación de capital y trabajo asalariado.
Finalmente hablaremos de la extrapolación que Marx hace cuando compara los desarrollos económicos de Modos de Producción distintos, para lanzar una de sus famosas "predicciones", nos referimos al desplazamiento que las máquinas o la automatización de las factorías hacen con la Fuerza de Trabajo humana, la cual pasa a convertirse en vigilante y reguladora del proceso de la producción.
Las viejas teorías de la historia estudiaban los fenómenos sociales a través de dos concepciones:
a) Examinaban solamente los móviles ideológicos de la actividad histórica del hombre sin llegar al origen de ellos.
b) No se tomaba en cuenta el papel de las masas.
Es con el descubrimiento del Materialismo Histórico que se encuentra el camino para estudiar, global y multilateralmente el proceso de aparición, desarrollo y decadencia de las formaciones socio-económicas. Con el Materialismo Histórico se examina en conjunto todas las tendencias contradictorias y se elimina el subjetivismo de las concepciones dominantes.
El Materialismo Histórico plantea que el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Tergiversar este postulado -actitudes muy comunes en los nuevos innovadores de la teoría marxista-, diciendo que lo económico es el único factor determinante, convierte la tesis en simple palabrerío. En este particular, y no tanto ahora, después de la - muerte de Marx (1.883), Engels se enfrenta a los innovadores de la teoría marxista, quienes con sus interpretaciones, tergiversan las concepciones sobre el desarrollo de la historia de la humanidad.
Marx y Engels siempre plantearon que la situación económica es la base, pero que la superestructura ejerce también su influencia sobre el curso de las luchas históricas; es una relación dinámica de acciones y reacciones donde el movimiento económico acaba imponiéndose, producto de las necesidades materiales. Los fundadores del marxismo jamás negaron que lo ideológico (por ejemplo) pueda en un momento determinado darle forma a un proceso; esta consideración, de variados elementos en el hacer histórico, concuerda con el planteamiento marxista de que somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia con arreglos a premisas y condiciones muy concretas. Entre esas condiciones concretas, la económica es la que decide en última instancia; aunque también desempeñan su papel, las condiciones políticas y hasta la tradición.
La caracterización de una sociedad -desde el punto de vista de su estructura- ha sido representada por el marxismo bajo un concepto de totalidad, donde lo económico es la base por supuesto, dentro de las diversas interpretaciones que de ella se han hecho tienen mucha fuerza aquellas que concluyen diciendo que Marx fue un "economicista".
Esta actitud deformadora del marxismo, al intentar reducirlo a un saber especializado, busca restarle cientificidad como materialismo dialéctico e histórico, a favor de la economía política.
Al intentar rechazar estas concepciones tenemos que considerar que el estudio de la sociedad -Marx analiza la sociedad capitalista- se basó en la relación monetaria y Marx hizo aflorar esas relaciones económicas hasta hacer las visibles a los ojos de la sociedad, de ahí que las principales son teorías económicas enmarcadas dentro de una totalidad: el análisis de la sociedad humana.
En el campo práctico podemos citar el caso de Alemania (1.648). En este país, con respecto a los demás países europeos, poseía una notable diferenciación en cuanto al desarrollo económico y político producido por la Revolución Industrial; por supuesto es un caso donde se dieron cita lo religioso, lo político y lo económico, cada uno ejerciendo su influencia hasta llegar a definir el proceso de refeudalización.
La base económica alemana estaba débilmente sostenida por un gobierno descentralizado, el cual no pudo responder militarmente al avance de Inglaterra, Holanda y España. Ante esta situación interna de descalabro económico y militar, surge el factor religioso como la "chispa" que encendería la rebelión protestante.
La necesidad de "sacudirse" el yugo poderoso de la iglesia romana encuentra su causalidad en un factor externo a la problemática alemana; nos referimos al descubrimiento de América y con ello el traslado de las actividades económicas del Báltico y Mediterráneo, al Océano Atlántico; este factor fue determinante para que la Reforma Protestante tome cuerpo y poder. Todo esto está muy lejos de decir que el factor económico fue el único que originó la crisis, hacerlo es caer en el "determinismo monista", concepción hegeliana en contra de la cual está el Materialismo Histórico.
Sin embargo, las concepciones deformadoras del marxismo insisten en presentarlo como un saber especializado, relegado únicamente al campo de la economía, la sociología, filosofía, etc. Aquellos que mantienen esta posición desconocen que la sociedad que Marx analizó fue la capitalista, fundamentada en las relaciones económicas y que a partir del concepto de totalidad usado por Marx es cuando afloran a la luz pública las características de una sociedad basada en la relación extremadamente monetaria.
A. La Historia Sustantiva
La filosofía sustantiva de la historia ha sido caracterizada como dar cuenta de toda la historia, se entiende de todo el pasado. Aunque dar cuenta de todo el pasado es cosa imposible. Aunque si bien es cierto, esta Filosofía Sustantiva trata del pasado, de los datos del pasado, lo hace en referencia a una teoría que proyecta hacia el futuro. A partir de los datos del pasado se prevee el futuro.
Un ejemplo muy concreto de esta concepción de la historia la encontramos en San Agustín, quien utilizó la Biblia como único documento histórico para hacer historia. Su descripción no es meramente teórica, es una descripción real dé la historia -desde el pasado hasta el futuro-.
"Porque la venida de Jesucristo hecho hombre, y todo lo que por este gran Señor claramente sucedió y se cumplió en su nombre (...) y el reino eterno de la gloriosísima Ciudad de Dios (.): todo esto está dicho y prometido en las Escrituras". (1)
San Agustín utiliza la Biblia como profecía para decirnos hasta donde va a llegar la historia, y cual será su fin. Es la historia en línea recta.
Muchos autores han visto en la teoría marxista una especie de pensamiento anticipatorio, algo así como profesión de salvación para el hombre y la humanidad. Precisamente con las concepciones de la Filosofía Sustantiva se han proyectado dos teorías: una sustantiva y otra explicativa.
La sustantiva, como ya lo habíamos indicado, juzga con un patrón los elementos del pasado y luego pretende que este patrón se repita en el futuro. La explicativa -y valga la redundancia- es aquella que explica hechos (patrones), en términos causales, del pasado para justificar los hechos del presente. El patrón que usan los autores para catalogar de sustantivista a Marx es la célebre frase "toda la historia es una lucha de clases". Para Marx, la existencia de clases sólo va unida a determinadas fases históricas del desarrollo de la historia y, la existencia de clases determina la existencia de conflictos y precisamente en ciertas etapas de la historia existieron clases que luchaban, pero no dijo que así va a ser en el futuro, el conocimiento de la sociedad presente nos da la clave de la sociedad pasada, de ninguna manera la futura, lo que sucede es que los ideólogos de la burguesía siempre están interpretando, de ninguna manera estudiando la historia del pasado, para hacerla eterna (Aquí se refiere a la Ideología Alemana).
En la Miseria de la Filosofía, en el Capítulo dos (La Metafísica de la Economía Política) dice lo siguiente:
"Así como los economistas son los representantes científicos de la clase burguesa, los socialistas y los comunistas son los teóricos de la clase proletaria". (2)
Según esta división hecha por Marx existen dos maneras de ver la historia o dos tipos de historia. Una historia que hace una clase o los ideólogos de una clase y otra historia hecha por la otra clase; dos maneras de ver el mundo. En los párrafos anteriores habíamos dicho que los ideólogos de la burguesía siempre han mal interpretado la historia.
Continuando con el párrafo dice:
"Mientras que el proletariado no estaba aún suficientemente desarrollado para constituirse en clase, que por consecuencia la lucha misma del proletariado con la burguesía no tenía aún carácter político, y que las fuerzas productivas no estaban todavía bastante desarrolladas en el seno mismo de la burguesía para dejar entrever las condiciones materiales necesarias para la emancipación del proletariado y la formación de una sociedad nueva, estos teóricos sólo han sido utopistas que, para responder a las necesidades de las clases oprimidas, improvisan sistemas y corren tras una ciencia regeneradora. Pero a medida que con ella la lucha del proletariado se acentúa más claramente, no tienen ya necesidad de buscar la ciencia en su mente, sino darse cuenta de lo que pasa ante sus ojos, y hacerse el órgano de los sucesos. Mientras que buscaban la ciencia en sí y no elaboraban más que sistemas, mientras se hallaban en el principio de la lucha, no veían en la miseria otra cosa que la miseria, sin ver el lado revolucionario, subversivo, que ha de derribar la sociedad antigua. Desde este momento, la ciencia, producida por el movimiento histórico, y asociándose a él con pleno conocimiento de causa, ha dejado de ser doctrina para hacerse revolucionaria". (3)
Esto significa que el proceso -el conocimiento histórico- no se da de una sola vez. Y, que es con el desarrollo histórico y en el crecimiento de las fuerzas productivas que las utopías dejan de ser utopías, que la realización de una sociedad nueva tiene que ser obra de la práctica de esa clase; por supuesto que esta concepción teórica planteaba la necesidad de una nueva sociedad (hechos que hoy en la práctica se han cristalizado en muchas partes) en el plano de las ideas, en el plano del pensamiento, que no significaba que en el plano de la realidad fuese necesario, para que fuese necesario en la realidad se necesitaba la práctica revolucionaria. Por eso para Marx las ideas tienen que hacerse prácticas.
B. El Instrumentalismo en Marx
Hay una interpretación que asegura que Marx es un instrumentalista de la Historia en el mismo sentido que lo es "Charles S. Pierce" (4), es decir que toda la teoría de Calos Marx es instrumentalista.
Ante esta interpretación hay que dejar en cuenta que Marx, en cierta medida, hace historia a la manera tradicional; es decir, parte de documentos, hace comprobaciones mediante esos documentos buscando lo verdadero en el pasado.
El ejemplo más inmediato lo vemos en el Prefacio de Engels sobre Lucha de Clases en Francia donde dice:
"Todas las condiciones de una exposición sintética de la historia diaria, implica inevitablemente fuentes de errores sin que por ello nadie desista de escribir la historia diaria". (5)
De modo que es relevante la interpretación con respeto a un instrumentalismo en Marx, por esto plantea la necesidad de usar fuentes tales como documentos.
Otros de los planteamientos que se han usado para esta interpretación instrumentalista son aquellos donde al parecer las fuerzas productivas juegan el papel de un término teórico.
Partimos del hecho de que los hombres no escogen libremente sus fuerzas productivas -base de toda su historia- sino que éstas se les presentan como una fuerza adquirida producto de una actividad anterior.
Por tanto las fuerzas productivas son el resultado de la energía práctica de los hombres; pero esta misma energía se haya determinada por las condiciones en que los hombres se encuentran colocados por las fuerzas productivas ya adquiridas. El simple hecho de que cada generación posterior se encuentre con fuerzas productivas adquiridas por la generación precedente, que le sirve de materia prima para la nueva producción, crea en la historia de los hombres una conexión, crea una historia de la humanidad.
Lo anterior, nos llevaría a pensar en un instrumentalismo, pues, las fuerzas productivas se ven como establecedoras de una conexión histórica, y aunque las fuerzas productivas no son observables en el pasado, ni observable ahora, al producir, los hombres cambian. De modo que éste sería el término teórico que explican todos los cambios históricos. Las fuerzas productivas serán un término que servirá, desde el punto de vista de los instrumentalistas, para organizar la historia, para darle cierta coherencia a hechos observables.
El instrumentalismo fue una corriente que surgió entre los que defendían los términos teóricos y a la cual R. Carnap le da ese nombre y a la cual pertenece.
La posición de los instrumentalistas es planteada por R. Carnap en su libro Fundamentos Lógicos de Física. Cap. 26 y refiriéndose al ejemplo de los electrones dice:
"Este punto de vista recibe a veces el nombre de Concepción Instrumentalista de los Teóricos, es cercano a la posición defendida por Charles S. Pierce, John Dewere y otros pragmatistas así como por otros filósofos de la Ciencia". (6)
Desde este punto de vista, los términos no tratan de la realidad, son simplemente herramientas lingüísticas para organizar los fenómenos observacionales de la experiencia en algún tipo de esquema que funcione con eficiencia en la predicción de nuevos observables.
Los términos teóricos son símbolos convenientes, se adaptan a los postulados que los contienen porque son útiles, no porque sean Verdaderos. No tienen ningún significado excedente más allá de la manera como funcionan dentro del sistema.
No tiene sentido hablar del electrón real o del campo electro-magnético real. De la paradoja de Hempel ésta es una solución. Los términos teóricos son meros instrumentos útiles que sirven para organizar los datos observables, más allí no sirven para nada. No son ni Verdaderos, ni Falsos, son meras herramientas para organizar.
De modo que un término teórico como un electrón no es real, es simplemente un término teórico que sirve para explicar una serie de fenómenos observables.
Charles S. Pierce aplicó este tipo de instrumentalismo a la Historia. En el Tomo V de su obra, parágrafo 589, dice con respecto a la Historia:
"Hay ciertas inferencias, que consideradas científicamente son indudablemente hipótesis y sin embargo que prácticamente son perfectamente ciertas. Tal por ejemplo es la inferencia que Napoleón Bonaparte realmente vivió.
Una hipótesis que adoptamos para los propósitos de explicar el testimonio concordante de cientos de memorias, los documentos públicos de la Historia, innumerables monumentos y reliquias. Así sería una locura dudar de la existencia de Napoleón Bonaparte". (7)
En este planteamiento Napoleón Bonaparte juega el papel del electrón, es también un término teórico que sirve para organizar una serie de datos observables. De modo que si nosotros aseguramos que Napoleón Bonaparte existió, lo único que estamos diciendo es que necesitamos ese término para dar una explicación de todos esos hechos observables. De tal manera que si se dice que el electrón existe y que Napoleón Bonaparte existe, eso no es ni Verdadero, ni. Falso. Servirán simplemente para organizar una serte de datos observables.
Volviendo a la posición de Carlos Marx, sería la existencia de las fuerzas productivas lo que ocuparía el lugar que ocupa en Pierce, la existencia de Napoleón Bonaparte, es decir, las fuerzas productivas jugarían el papel de término teórico. Sin embargo, en algunos pasajes de El Capital aparecen las fuerzas productivas como una categoría ahistórica que explica la historia, pues las fuerzas productivas no solamente existen, sino que a su vez cambian al hombre, lo que el hombre es, coincide con su producción.
Al igual que Pierce otro historiador real llamado Ernest Van Den Hoag dice:
"La idea que los historiadores retrodicen con los mismos métodos esencialmente mediante los cuales los científicos predicen, cubre una parte, pero no es una descripción suficiente de su tarea, ellos obtienen el pasado de la evidencia presente, como los científicos obtienen el futuro de él, pero primero no aplican pruebas ni leyes establecidas, segundo no obtienen el pasado sino una imagen adecuada a la evidencia presente que fue construida por juicios extra científicos de significación". (8)
También Ayer, en un Artículo llamado "Afirmaciones sobre el pasado" formula la siguiente crítica:
"Puesto que quienes estén situados en un tiempo posterior, sólo pueden obtener conocimientos de acontecimientos anteriores a través de las huellas que éstos dejan, se puede sacar inferencias que las proposiciones de acontecimientos anteriores, que han de ser significativo de un modo tienen que ser equivalentes a proposiciones reales o hipotéticas". (9)
En este caso hay que tener claro que los instrumentalistas no parten de la idea de causa y efecto y que sus planteamientos realmente son una posición del sentido común y eso es normal.
En otro párrafo dice:
"Así yo me inclino a decir que no hay ninguna diferencia de significado entre las proposiciones.
Jorge VI fue coronado en 1.937.
Jorge VI está siendo coronado en 1.937.
Jorge VI será coronado en 1.937.
Difieren en las indicaciones desde el punto de vista temporal; pero no difieren en su contenido fáctico". (10)
Esta es la crítica que Ayer hace, sin embargo ésta no es fácticamente comparable. Por eso es que el instrumentalismo es una posición del sentido común.
Los que dicen que Marx es un instrumentalista se afianzan en un párrafo de El Capital donde se refiere al proceso de trabajo.
"Los elementos simples del proceso laboral son la actividad orientada a un fin, o sea, el trabajo mismo, su objeto y sus medios". (11)
Para Marx tanto el medio de trabajo como el objeto de trabajo se ponen de manifiesto como medios de producción.
Mas adelante y refiriéndose de nuevo al trabajo plantea:
"El proceso de trabajo tal como lo hemos presentado en sus elementos simples y abstractos es una actividad orientada hacia un fin, el de la producción de valores de uso, apropiación de lo natural para la necesidad humana. Condición general, intercambio de materia entre el hombre y la naturaleza. Eterna condición natural de la vida humana y por tanto independiente de toda forma de esa vida y común por el contrario a todas sus formas de sociedad". (12)
El trabajo es una actividad orientada a un fin, esto es, la determinación del trabajo humano. Los animales trabajan, pero no orientados a un fin; esa orientación a un fin es lo que convierte a un trabajo meramente animal en trabajo humano.
No se presenta el trabajo humano social porque si fuera social, entonces tendría que presentarse en relación con otra actividad entre hombres. De modo que aún Marx no habla de trabajo social pues, esta es una determinación más que puede tener el trabajo humano.
Así comienza la duda si el proceso de trabajo no es algo intemporal o eterno o si será una constante en toda la historia.
El problema de interpretar esto así es que se ve a Marx como cayendo en una contradicción con lo mismo que se plantea en La Miseria de la Filosofía (Carlos Marx. Respuesta a la Filosofía de la Miseria del Sr. Proudhon) donde dice que no hay ninguna categoría económica que pueda eternizarse y lo compara con el sabor del trigo de quien no sabemos el nombre de su cultivador.
Mucho antes en un párrafo llamado La Dualidad del Trabajo como creadora de valores de uso, dice que el trabajo como trabajo útil es independiente de cualquier cambio social, que es una condición de la existencia humana y es el eterno mediador entre el intercambio de materia entre el hombre y la naturaleza. De modo que este párrafo de la pág. 223 es muy discutido pues, en él aparece el elemento histórico real, pero curiosamente no forma parte de la historia. Interpretarlo de esta manera desvirtúa la interpretación de la Escuela de Frankfort de modo que lo dicho por Marx no es una interpretación teórica.
Existe otro planteamiento presentado por Adam Schaff respecto a la conceptualización de la historia presentada por Carlos Marx.
"El historiador, por consiguiente, es el sujeto de un compromiso de clase, de un compromiso determinado por su época, aunque proyectado sobre la pantalla del pasado" (13).
Como marxista, Schaff rechaza de plano el relativismo y presentismo subjetivista que se le quiere etiquetar a Marx y en concreto a su teoría del materialismo histórico. Para un marxista, la historia debe ser entendida como una posición de militante comprometido con una de las partes que libera esa lucha de clases dentro de una sociedad determinada.
C. Concepción Historicista
Muchos son los intentos de distorsionar el contenido de las ciencias sociales y del materialismo histórico. Uno de estos y el que con más fuerza gravita sobre las cabezas de los filósofos es el que sustenta Karl Popper.
Este filósofo, cuyos planteamientos tienen un fuerte asidero en las tesis burguesas contemporáneas (esto es lo que hoy plantean la historia y la sociología norteamericana y europea), señala la imposibilidad del conocimiento científico social y, precisamente, esta posición es la que caracteriza a la filosofía de la historia burguesa.
Si bien es cierto que K. Popper atacó algunos de los postulados formulados por el Neopositivismo, él se identifica con esta corriente. En todo caso y en lo que nos concierne, sus obras sociales son un ataque a Platón y al marxismo al cual ha calificado de "historicista".
En una de sus obras dice:
"El curso de la historia está influido por el crecimiento de los conocimientos y es este conocimiento totalmente impredecible por métodos racionales. Por lo tanto resulta imposible una ciencia histórico social de la misma naturaleza que la física teórica". (14)
A esta concepción la calificaremos de "idealismo histórico" que junto a las posiciones deterministas subjetivas intentan negar la posibilidad del conocimiento histórico, quieren explicar los hechos históricos separando lo específico de lo social, quieren ignorar la dialéctica que se produce entre lo objetivo y lo subjetivo ignoran que la historia tiene un doble carácter: como proceso histórico natural (aspecto objetivo) y como procesos conscientes individuales (aspecto sujetivo). Una y otra buscan hacer de la historia un arte, negando su carácter científico. Ignoran que toda la historia no es sino una transformación contínua de la naturaleza humana.
El marxista considera que su sinceridad es verdad, que sus motivos son razones, que su compromiso personal es, por tanto, intelectualmente coherente, es decir, el marxista se considera un socialista científico.
Muchos consideran que esta estimación de los marxistas no es posible. Consideremos por ejemplo el argumento de Karl Popper, el cual parte de la Tesis de que el marxismo es una forma de historicismo, que ni como sistema, ni como método puede ser científico.
Para argumentar tal Tesis el autor escribe dos obras:
La Miseria del Historicismo y la Sociedad Abierta y sus Enemigos, concretamente en la primera obra Popper dice: "La creencia en un destino histórico es pura superstición y no puede haber predicción del curso de la historia humana por métodos científicos o cualquier otra clase de método racional". (15)
Popper estima que existen posiciones netamente historicistas en planteamientos hechos por Marx que confirman su Tesis, para él, esta formulación hecha por Marx:
"Cuando una sociedad ha descubierto la ley natural que determina su propio movimiento ni aún entonces puede saltarse las fases naturales de su evolución ni hacerlas desaparecer del mundo de un plumazo. Pero si puede hacer esto: acortar y disminuir los dolores del parto". (16) y que constantemente trae a colisión en su obra, confirma lo dicho: el marxismo es historicista.
En el primer volumen de El Capital, Marx escribió:
"En la presente obra nos proponemos investigar el régimen capitalista de producción y las relaciones de producción y circulación". (17)
De te fábula narratur. Vemos que aquí Marx subraya cuál es la técnica definitoria de su tesis:
"Descubrir la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna". (18).
Y precisamente Popper prefiere el análisis del planteamiento desde el punto de vista retórico – pedagógico eliminando de plano el momento más rigurosamente definidor de la tesis marxista.
Popper en sus críticas al marxismo ha generado un método que ha hecho escuela a nivel de los neopositivistas modernos; por un lado, Popper y sus seguidores, olvidan los momentos racionales que formalmente definen el empeño del marxismo, delimitando así su carácter científico hasta llegar a compararlo con otras variantes utópicas o irracionalistas. Por otro lado se empeñan en caricaturizar las resonancias hegelianas que se encuentran en los escritos de juventud de Marx y que posteriormente éste denunció.
En su ataque contra el marxismo, Popper se permite darle algunas concesiones a éste. Por ejemplo en los dos volúmenes de la Sociedad Abierta y sus Enemigos concretamente en el segundo, Popper le asigna títulos éticos y humanísticos, inclusive, no tiene reparos en considerar al socialismo como pretensión ética, pero lo que no tolera es que se le adjetive de científico, aún reconociendo sus méritos científicos.
La resistencia de Popper a los postulados del marxismo pueden tener una explicación irracional de su posición incondicional con los postulados del capitalismo. Popper se opone a la transformación estructural del régimen capitalista, es enemigo de la revolución socialista; para él son suposiciones historicistas la idea de que la revolución social conducirá a un mundo mejor.
"Por otro lado, queda en evidencia igualmente la tontería de aquellos socialistas según lo cual el intercambio de valor, etc., originariamente o ateniéndose a su concepto en su forma apropiada, constituye un sistema de igualdad para todos pero, ha sido desnaturalizado por el dinero, el capital, etc.
A ellos hay que responderles: que el valor de cambio jamás precisamente, el sistema monetario, es de hecho el sistema de la igualdad y la libertad y lo que a ellos en el preciso desarrollo del sistema se oponen perturbadoramente, son perturbaciones inherentes a él, que comprueban como la desigualdad y falta de no libertad son precisamente la realización de la libertad y de la igualdad". (19)
En primer lugar diremos que esta categoría no tiene nada de esencialista para Marx. No es la esencia tras el accidente, ni la realidad tras la apariencia. Es lo que aparece cuando se analiza la realidad mercantil y su funcionamiento en el mercado. "Valor" designa una relación eminentemente humana.
Marx cuando habla de los socialistas se está refiriendo a los socialistas franceses, quienes planteaban la existencia de una justicia social subyacente en el intercambio de los valores de cambio.
En otro párrafo de la Crítica al Programa de Gotha y refiriéndose al Derecho dice:
"El Derecho de los productores es proporcionar a su rendimiento de trabajo la igualdad que consiste en que son medidas por la misma escala de trabajo. Pero uno es más fuerte física o mentalmente que el otro, libera por tanto en el mismo tiempo más trabajo o puede trabajar duramente más tiempo y el trabajo para servir de medida debe ser determinado por la extensión o la intensidad de otro modo, cesaría de ser escala de medida. El Derecho igual es un Derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna diferencia de clase porque cualquiera es trabajador como el otro, pero reconoce silenciosamente la desigual capacidad individual y por eso el talento del trabajador como un privilegio natural.
Es por eso un Derecho de la desigualdad de acuerdo a su contenido como todo Derecho". (20)
Si comparamos las partes, dos mercancías por ejemplo, encontramos contenidos en ellas, el mismo tiempo de trabajo simple. Igual de otra manera no podríamos compararlas.
Ahora bien, ¿En qué consiste este Derecho? En que están, dealmente en la misma relación de modo que en contra de lo que digan los señores socialistas franceses, resulta todo lo contrario, porque Libertad e Igualdad vistos ideológicamente es justamente todo lo contrario, vale decir: es la confirmación de que no hay Igualdad y Libertad y no las hay sencillamente porque los fines individuales de uno, no son los fines individuales de otro.
Lo interesante de todo esto es que cuando se pasa a analizar el trabajo simple igual, se están echando las bases para que ideológicamente haya un Derecho igual y esto tendrá grandes repercusiones pues, tendrá que ser libre para que haya intercambio de mercancía. Y precisamente esa es la ideología.
En otro párrafo de los Grundrisse se observa claramente el surgimiento de una Ideología:
"Vale decir que en el interés común lo que aparece como del acto conjunto es ciertamente reconocido por ambas partes como facto; pero en sí no es el motivo, transcurre por Decreto, así a espalda de los intereses particulares reflejados en sí mismos y opuestos a los otros.
Según este último lado, el individuo puede tener a lo más la consoladora conciencia de que la satisfacción de sus intereses particulares opuestos es justamente la realización de la oposición cancelada, el interés social mediante el propio acto del intercambio; el individuo, cada uno de ellos se refleja en sí mismo como sujeto decisivo y dominante de aquel acto". (21)
Como lo habíamos dicho, en este párrafo se tiene a la vista el surgimiento de una Ideología, está reflejando exactamente lo mismo y la característica que ha de tener el Derecho.
Hemos visto como la Ideología no es Falsa, que refleja lo que ocurre, está confirmando la desigualdad que es natural pues, el ser humano ni es igual ni produce lo mismo, ni tiene la misma capacidad de trabajo.
Los distintos orígenes de las relaciones entre los individuos pueden ser enfocados de diversa manera y con distintos orígenes:
El trabajo simple igual, esto es lo que sirve para medir la mercancía.
La diversidad natural entre los hombres.
La pérdida de la finalidad individual de los hombres en el trabajo que han hecho, de tal suerte que el trabajo individual no produce mercancía, de allí que unas relaciones sociales han terminado siendo cosas, han terminado siendo dinero y el dinero siendo una cosa es una relación social.
Por eso es que los socialistas franceses piensan que el Derecho es injusto. No, el Derecho no es injusto; él está asentado en la Igualdad y la Libertad porque para que haya intercambio tiene que haber Igualdad y Libertad. Lo que ocurre es que el intercambio se va a reflejar en las ideas.
En ese proceso de intercambio, necesariamente los individuos que producen, necesitan las mercancías de otro y, puesto que existe una escala de medida dentro del Derecho burgués, éste hará que todos sean iguales y a la vez tengan Libertad, que sean libres.
Esto es la Libertad, concretamente, la existencia de obreros libres forma parte de las premisas históricas para la aparición del capital. El obrero es libre de todas las trabas y restricciones impuestas a la venta de su fuerza de trabajo y libres para no tener medios de producción, de modo que para subsistir no tiene más recurso que vender su fuerza de trabajo como si fuera una mercancía que va a hacer trabajo por un determinado tiempo. El que la vende es libre de hacerlo ó no y el que la compra es libre de comprarla ó no; es precisamente en este intercambio donde se encuentra lo presupuesto.
Mientras todo esto sucede, las relaciones sociales entre los individuos se han hecho ajenas porque el fin último de los trabajadores individuales agrupados, no coincide con el fin de ninguno de ellos. El fin de cada uno de ellos es recibir a cambio de su fuerza de trabajo, dinero.
En otro párrafo de los Grundrisse Marx aclara más el asunto referido a la Libertad y la Igualdad.
"La Igualdad y la Libertad son, no sólo respetadas en el intercambio que descansa en los valores de cambio, sino que el intercambio de valores de cambio es la base real productiva de toda Igualdad y Libertad. Como ideas puras son meramente expresiones idealizadas de la misma; en cuanto desarrolladas en vínculo jurídico, político y social estos son sólo base en otra potencia". (22)
Igual sucede con la concepción que sobre el Estado, nos han impuesto las clases dominantes.
Marx, oponiéndose a la concepción hegeliana de Estado no lo concibe como espíritu, de ser así habrá que aceptarlo como una mistificación, como visión fantasmagórica, que existe antes de la organización social.
Las abstracciones hegelianas, manejadas por la clase dominante nos presentan al Estado como una idea que está por encima de la sociedad civil y la familia, superior a toda organización social que va desarrollándose hasta adquirir realidad concreta.
Ante esta concepción filosófica hegeliana, que es la ideología de la clase dominante, surge la denuncia de Marx contra el concepto hegeliano de Estado. Marx plantea que el Estado es un instrumento de dominación con vida propia, que ha surgido de la relación entre los individuos y del cual se ha apoderado la clase dominante para usarlo como instrumento de dominación.
Adjetivar a Marx como operacionalista sería incorrecto, pero más incorrecto aún sería acusarle de metafísico-esencialista. Todo esto se dijo a raíz de los planteamientos hechos por los neo—positivistas en sus análisis del marxismo. En este caso Karl Popper se pronuncia contra el marxismo como ciencia cuando analiza el concepto de Estado. Partiendo de la pregunta ¿Qué es el Estado? Los marxistas no lo hacen para descubrir la función esencial de las instituciones legales; para un marxista el Estado existe como expresión política de la clase dominante que lo sostiene.
El Estado se explica por su funcionamiento efectivo dentro de la sociedad de clases.
La posición política de Popper, contenido por ejemplo en "La Sociedad Abierta y sus Enemigos", plantea situaciones ligeramente ingenuas:
."el poder político es fundamental y puede controlar el poder económico... podemos limitar la jornada de trabajo... garantizar por ley un nivel de vida digno a todos aquellos que están dispuestos a trabajar y no hay ninguna razón para que esto no se logre". (23)
Todo esto es, según Popper, posible dentro de un Estado clasista, Esto lo llamaría Marx utópico, platónico o esencialista.
Cuando la producción de mercancías alcanza un límite de desarrollo, el dinero se convierte en capital, es decir, se busca incrementar el valor primitivo del dinero que se lanza a la circulación, el dinero aumenta y ese aumento lo convierte en capital; producto de una relación social de producción de carácter masivo.
Puesto que la plusvalía no es el producto de la circulación de mercancía, el poseedor de dinero es libre de comprar en el mercado una mercancía cuya característica sea la de ser fuente de valor; es decir, que al mismo tiempo que se consuma crea valor.
"Si el obrero sólo necesita media jornada de trabajo para vivir un día entero, sólo necesita para que subsista su existencia como obrero, trabajar medio día. La segunda mitad de la jornada laboral es trabajo forzado; trabajo excedente. Lo que desde el punto de vista del capital se presenta como plusvalía, desde el punto de vista del obrero se presenta exactamente como plustrabajo". (24)
Una cosa debe quedar clara, la naturaleza no sólo produce a los poseedores de capital -ya sea dinero o mercancía- también crea su contrario, aquellos que sólo poseen la fuerza de trabajo.
Se nos presenta la fuerza de trabajo como mercancía la cual consiste simplemente en vender unas cuantas horas de trabajo; no todo el trabajo. Ahora bien, si la fuerza de trabajo es una mercancía, debe tener un valor. Y aquí surge la duda ¿Cómo se determina el valor de una fuerza de trabajo?
Tanto en El Capital y en Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1.857-1858, existen extensos capítulos donde se analiza el valor de la fuerza de trabajo. En concreto Marx plantea que el valor de una mercancía -concepto que engloba a la fuerza de trabajo- se determina por el tiempo que se consume para producirla y reproducir la mercancía en específico, es decir, para la conservación de la fuerza de trabajo vivo para lo cual requiere de cierta cantidad de medios de subsistencia, por lo tanto el tiempo de trabajo necesario para la producción de dichos medios de subsistencia.
Cuando Marx habla de trabajo necesario plantea que éste no se da igual pues, oscilará según la sociedad donde se de. Luego, cuando se refiere al tiempo de trabajo necesario para la producción de ese artículo es necesario señalar que en valor de uso de una herramienta tiene que invertirse trabajo en ella para que siga siendo valor de uso pues, dejada sin uso vuelve a su forma natural; y tiene que ser trabajo vivo y no trabajo objetivado, ni trabajo pasado y naturalmente que el valor de la fuerza de trabajo varía puesto que no es fijo.
Otro elemento que menciona el autor, cuando hace referencia a la fuerza de trabajo, es el de las necesidades imprescindibles. Para él, el volumen de éstas, así como la condición de su satisfacción es producto histórico; por lo tanto, dependerá del grado de desarrollo del país en cuestión y de las condiciones bajo las cuales se ha formado la masa de trabajadores libres, por lo tanto de sus hábitos y aspiraciones.
Al hacer mención de necesidades imprescindibles se está refiriendo a las necesidades humanas (comer, vestir, etc.) ya que las otras serian secundarias. Respecto al valor mismo de la fuerza de trabajo nos encontramos que éste es oscilante, y a esto se le suma el hecho de que rara vez el precio coincide con el valor.
Existe un párrafo de Grundrisse donde Marx plantea el asunto del dinero y su crecimiento:
"El supuesto elemental de la sociedad burguesa es que el trabajo produce inmediatamente el valor de cambio, en consecuencia dinero, y que del mismo modo, el dinero también compra inmediatamente el trabajo, y por consiguiente al obrero". (25)
El dinero crece porque existe un trabajo pretérito encerrado en la fuerza de trabajo y en el trabajo vivo que esta pueda realizar, de modo que trabajo pasado, son todos los medios de subsistencia producto del trabajo pasado y allí está la suma de todos los medios de subsistencia. En otros párrafos Marx distingue entre el consumo productivo y el consumo individual y distingue en que el último consume los productos en cuantos medios de subsistencia del individuo y el primero en cuanto a medio de subsistencia del trabajo; de la fuerza de trabajo de ese individuo.
En concreto lo que plantea Marx es que el producto del consumo individual es el consumidor mismo y el resultado del consumo productivo es algo que se distingue del consumidor; esto se debe a que en el trabajo se puede producir más de lo que necesita el trabajador para conservarse. Esta es la diferencia que hace Marx.
Ahora en relación con los medios de subsistencia a que se le dan a cambio de la fuerza de trabajo resulta que eso no coincide con el trabajo vivo pues, este trabajo vivo puede producir más que los medios de subsistencia. Aquí está apareciendo en su forma concreta esa determinación; algo que era meramente abstracto se nos presenta mas determinado.
En otro párrafo dice:
"El tiempo de trabajo vivo no produce otra cosa que la parte del tiempo de trabajo objetivado (del capital) que se presenta como equivalente de la disposición sobre la capacidad viva de trabajo, parte que por lo tanto, debe reemplazar como equivalente al tiempo de trabajo objetivado en esa capacidad de trabajo, es decir, reemplazar los costos de producción de la capacidad viva de trabajo, o, e en otras palabras, mantener vivo al obrero en cuanto obrero". (26)
El hecho de que sea necesario una jornada de cuatro horas diarias para mantener vivo las veinticuatro horas al obrero, de ninguna manera le impide trabajar una jornada completa, por eso es que el valor de la fuerza de trabajo y su valoración en el proceso de trabajo son pues, dos volúmenes diferentes.
Dicho de otra manera: si el vendedor de su fuerza de trabajo labora media jornada (cuatro horas, por ejemplo) para vivir las 24 horas nada le impedirá trabajar una hora o algo mas; y al extrañar su valor de uso estará cediendo su fuerza de trabajo, así como se cede una mercancía. Esta es la gran suerte del comprador de la fuerza de trabajo: que el valor de uso creado por la fuerza de trabajo durante un día sea dos veces mayor que el valor diario de la misma. Esa mercancía produce más valor que el valor que recibe a cambio; de modo que esto viene a constituir una condición material del trabajo humano a diferencia del trabajo animal.
De esta suerte 30 bolívares (por ejemplo) se convierten en 60. Se le ha añadido un plusvalor de treinta (30) bolívares. El dinero se ha convertido en capital. Finalmente la ilusión ha dado resultado.
En efecto, el valor de uso específico de la mercancía ha sido la de ser fuente de valor, de más valor que el que ella tiene y, ese plustrabajo extraído de la segunda jornada es trabajo forzado excedente que desde la perspectiva del capital es plusvalía; pero desde la perspectiva del vendedor de la fuerza de trabajo está por encima de su necesidad inmediata, es decir, para el mantenimiento de su condición vital.
"El tiempo de trabajo vivo añade un cuanto nuevo de trabajo; pero mediante este añadido cuantitativo no conserva el cuanto de trabajo ya objetivado, sino mediante su cualidad como trabajo vivo porque como trabajo se las ha con los valores de uso en las que el trabajo pasado existe". (27)
Aquí el autor está considerando la cuestión, primero, desde un punto de vista cuantitativo, después cualitativo. Cualitativamente el trabajo vivo añade efectivamente nuevo trabajo; pero desde esta perspectiva no conserva el cuanto de trabajo ya objetivado. El cuanto de tiempo de trabajo ya objetivado que tienen que conservar son sus instrumentos y sus objetos de trabajo que sólo se conservan como tales con el trabajo vivo, de lo contrario pasan a ser cosas naturales. Es en los valores de uso donde ya hay trabajo objetivado y será el trabajo vivo quien conserva ese trabajo objetivado; será su cualidad y no su cantidad lo que lo conserva. De tal modo que hay que conservar el trabajo objetivado lo más que se pueda.
Marx dice que en el proceso de la producción se cancela la separación entre el trabajo y sus momentos objetivos de existencia. Este modo de cancelarse es en el sentido hegeliano que siendo distintos es como si se unificaran en el proceso de trabajo; no hay trabajo sin medios de trabajo y objetos de trabajo, estos son los dos puntos, el instrumento y el material. Pero es en el proceso de trabajo donde se funda la existencia de capital y trabajo asalariado y esto sucede porque el capital pasa por la cancelación de la separación; cancelación que ocurre en el proceso de producción; y por si fuera poco produce más valor que el que le cuesta.
La circulación de dinero y capital se presenta dentro de la economía en dos actos. El primer acto es el intercambio entre capital y trabajo y pertenece a la llamada circulación habitual. El segundo posee cualidades diferentes y por costumbre se le ubica dentro de los intercambios de cualquier tipo, oponiéndose a este.
Cuando Marx se refiere a un primer acto está haciendo referencia a la mercancía y un segundo acto es cuando esta mercancía es ya fuerza de trabajo. De modo que ya estamos en la Órbita de la circulación del capital; se ha dejado la circulación de dinero, ahora ha aparecido el capital.
Esta producción creada en el capital adquiere su forma adecuada sólo cuando se desarrolla la libre competencia, momento en que el modo de producción está basado en el capital, de modo que no son los individuos los que están puestos libres en esa competencia, mientras esta descanse en el capital.
"Frente a quien lo emplea, el trabajador no está en la posición de un libre vendedor... el capitalista es siempre libre de comprar el trabajo, el trabajador está siempre obligado a venderlo". (28)
Significa esto que el poseedor de la fuerza de trabajo, no está en situación de libre vendedor frente a aquel que lo emplea. El que posee la libertad es el capitalista, pues, el vendedor de trabajo sabe que su trabajo se destruye si no lo vende. El trabajo no es susceptible de acumulación en la forma de ahorro como lo es la verdadera mercancía -el dinero-.
Cuando aparece el capital, aparece como en un círculo exterior y en ese momento, lo que antes veíamos en el sitio de la Igualdad y la Libertad no va a parecer lo mismo. Aparecerá la Libertad del individuo dentro de las condiciones del capital. Aparecerá como lo que es, la Libertad de competencia entre capitales y capitalistas.
Esta condición de Libertad es a su vez la más completa cancelación de toda la Libertad individual en un sistema donde las condiciones sociales toman la forma de fuerzas cósicas, sobrepoderosas, por encima de los individuos que conforman el desarrollo de lo que es la libre competencia. Todo lo anterior debe entenderse como un desarrollo y a la vez una explicación. Un desarrollo real y la explicación de lo que es la libre competencia.
En los párrafos que presentamos a continuación va a aparecer el aspecto ideológico a través de la famosa separación donde el proceso de trabajo se funda en una unidad.
Marx utiliza la palabra Dirimetión que en alemán quiere decir separación y en castellano se traduce como dirimir, aunque esta no es la traducción más adecuada. Debe entenderse este término Dirimetión como lo que entendemos por divorcio, pero un divorcio no consumado donde las partes están y no están separadas.
Marx plantea que la única Dirimetión aportada por el proceso de producción es la Dirimetión entre materia prima, el instrumento de trabajo y el trabajo vivo. De manera que esto se ve como una separación a medias que en el proceso de trabajo se funde en una unidad; se cancela esta diferencia originaria en el proceso de trabajo mismo pues, fuera de él se ve como si estuviera separada a medias ya que de hecho no hay instrumento de trabajo sin trabajo.
A esta separación le queda un resultado histórico y este cuasi divorcio no es meramente más que separar por un momento los instrumentos y los objetos de trabajo: pero por detrás está siempre la unión del hombre con la naturaleza en un proceso de intercambio de materia mediado por el trabajo que está continuamente en todo el proceso histórico.
En verdad esto no necesita mucha explicación, la que si lo necesita es la separación entre capital y trabajo asalariado.
"El ser para sí autónomo del valor frente a la capacidad viva del trabajo; de allí sus existencia como capital, la diferencia objetiva conservada en sí misma, ajenidad de las condiciones objetivas de trabajo ante la capacidad viva de trabajo. Ajenidad que llega hasta el punto en que estas condiciones de la persona del trabajador se lo ponen en la persona del capitalista como personificación, voluntad e intereses propios". (29)
Lo dicho en este párrafo tiene que ver con la enajenación pues, cuando dice "como personificación" es la personificación de algo que tiene sus fines propios, su voluntad e intereses propios; es algo que no es hombre y que creado por el hombre tiene voluntad e intereses propios que no son los del trabajador pero tampoco son los del capitalista en persona.
De modo que esto es el fundamento para pasar a la parte ideológica del asunto.
"Esta separación absoluta de propiedad, o sea, objetivos de trabajo contra la capacidad viva de trabajo, de tal modo se le oponen como propiedad ajena que son la propiedad de otra persona jurídica; dominio absoluto de la voluntad de ésta y, de tal modo que el trabajo se presenta ante el valor personificado en el capitalismo o ante las condiciones de trabajo como trabajo ajeno; esta separación entre la capacidad viva de trabajo y las condiciones de su realización, entre trabajo objetivado y trabajo vivo, entre valor y la actividad creadora del valor. De allí también la ajenidad del fin del trabajo con respecto al trabajo mismo.
Esta separación se presenta ahora también como producto del trabajo mismo, como objetivación de sus momentos propios". (30)
El salto a la Ideología se encuentra en el momento en que dice "que son la realidad de otras personas jurídicas" de manera que la enajenación va en constante aumento; pero lo más interesante es que antes de darse la separación, la cual no forma parte del capital, el valor de trabajo se ha convertido en precio de trabajo, el precio se ha convertido en salario y el salario oculta esa separación y la diferencia que hay entre trabajo necesario y el trabajo que va mas allá del necesario pues, el que vende su fuerza de trabajo recibe una sola paga por su trabajo.
"Desarrollo que ha alcanzado un punto tal que la conservación de la riqueza general por un lado exige un tiempo de trabajo menor para la sociedad entera y que por otra parte la sociedad trabajadora se relaciona científicamente con el proceso de su producción progresiva, de su producción en plenitud cada vez mayor; por consiguiente ha cesado de existir el trabajo por el cual el hombre hace lo que puede lograr que las cosas hagan en su lugar". (31)
En este párrafo escrito en 1855 encontramos referencia a la famosa predicción de Marx quien planteó la inevitable realidad de que las cosas trabajaran en lugar del hombre en la medida en que la gran industria capitalista se desarrolla. Y serán precisamente esas formas de desarrollo las que servirán para interpretar el planteamiento de Marx. Estos límites son:
"1. El trabajo necesario como límite del valor de cambio de la capacidad viva del trabajo o del salario de la producción industrial.
2. El plusvalor como límite del plustiempo del, trabajo y con respecto al, plustiempo relativo del trabajo como barrera del desarrollo de la fuerza productiva.
3. Lo que es la misma cosa, la transformación en dinero del valor de cambio en general como límite de la producción; esto es.
4. De nuevo lo mismo como limitación a los valores de uso para los valores de cambio o que la riqueza real tiene que adoptar una forma determinada diferente de sí misma y por tanto absolutamente idéntica a ella misma para transformarse sin más en objeto de la producción". (32)
El tercero y cuarto límite son repeticiones de lo mismo y corresponden a las soluciones que el capitalismo pone contra esos límites.
Una alternativa a esto sería por ejemplo, en el primer límite, aumentar los salarios con lo cual aumenta la demanda efectiva. Esto trae como consecuencia la inflación por un lado, y por el otro, la reducción de la tasa de crecimiento.
En el segundo sería la obtención de menos plusvalía; y esto trae como consecuencia una baja en la tasa de la ganancia.
El tercero sería distribuir los productos bajo el límite de su valor; estos serían los últimos recursos de un plan de emergencia.
El cuarto será no vender productos o no producir y con ello la depresión combinada con la inflación.
Pero será en este otro párrafo de los Grundrisse donde Marx extrapola su idea de una sociedad totalmente mecanizada.
"El intercambio de trabajo vivo contra trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social en la forma de oposición entre capital y trabajo asalariado, es el último desarrollo de las relaciones de valor y de la producción basada en el valor. Su presupuesto es y permanece: la medida de tiempo de trabajo inmediato, el cuanto de trabajo aplicado como factor decisivo de la producción de riqueza. Pero, en la medida que la gran industria se desarrolla, la creación de riqueza real deviene menos dependiente del tiempo de trabajo y del cuanto de trabajo aplicado que del poder de los agentes, que han sido puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo y que él mismo (el movimiento) de nuevo -su powerful effectiviness- no está en ninguna relación con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino más bien depende del estado universal de la ciencia y del progreso de la tecnología o aplicación de esta ciencia a la producción (el desarrollo de esta ciencia, particularmente, la ciencia natural, y con ella todas las otras, está él mismo de nuevo en relación con el desarrollo de la producción material).... La riqueza real se manifiesta más bien, y esto lo revela la gran industria, en la monstruosa desproporción entre el tiempo de trabajo y sus productos, como también en la desproporción cualitativa entre el trabajo reducido a una pura abstracción, y el poderío de los procesos de producción a los que supervisa. El trabajo no aparece tanto más incluido en el proceso de producción, cuanto más bien el hombre se las ha, como vigilante y regulador, con el proceso mismo de producción (lo que vale para la maquinaria, vale también para la combinación de actividades humanas y el desarrollo del comercio humano). El trabajador ya no intercala más el objeto natural modificado como intermedio entre sí y el objeto, sino que empuja el proceso natural, al que ha cambiado en un proceso industrial, como medio entre él y la naturaleza, para adueñarse de ella. Entra al lado del proceso de producción, en lugar de ser su agente principal. En este cambio, ya no es el trabajo inmediato que el hombre mismo ejercita, ni el tiempo que trabaja, sino la apropiación de su propia fuerza universal productiva, su entendimiento de la naturaleza y su dominio de la misma mediante su existencia como cuerpo social, en una palabra, el desarrollo del individuo social el que aparece como gran sostén de la producción y de la riqueza. El robo del tiempo ajeno de trabajo en el cual descansa la riqueza actual, parece un fundamento miserable frente a éste nuevamente desarrollado; creado mediante la gran industria misma. Tan pronto ha creado el trabajo, en forma inmediata, de ser la gran fuente de riqueza, el tiempo de trabajo cesa y tiene que cesar de ser medida y por tanto, el valor de cambio medida de valor de uso. El plustrabajo de la masa ha cesado de ser condición del desarrollo de la riqueza universal, al igual que el no trabajo de las pocas condiciones del desarrollo de las fuerzas universales de la cabeza humana. Con eso se rompe la producción que descansa en el valor de cambio y el proceso material de producción mismo queda desnudo de la forma de la indigencia y la oposición. El desarrollo libre de las individualidades, no para poner por tanto, la reducción del tiempo de trabajo necesario a plustrabajo sino, sin más, la reducción del trabajo necesario de la Sociedad a un mínimo, que entonces, mediante todo tiempo liberado y todo medio creado corresponde a la formación artística, científica, etc., del individuo. El capital mismo es la contradicción en proceso; porque pugna por reducir el tiempo de trabajo a un mínimo, mientras pone, por otro lado, el tiempo de trabajo como única medida y fuente de la riqueza misma. Disminuye el tiempo de trabajo en la forma de necesario, para aumentarlo en la forma de superfluo; pone, por tanto, la superflua creciente medida -question de vie or de mort- como condición del necesario. Por un lado, llama a la vida todas las fuerzas de la ciencia y de la naturaleza, así como la combinación social y el comercio social, para hacer la creación de la riqueza independiente (relativamente) del tiempo de trabajo aplicado a ella. Por otro lado, quiere medir estas creadas, gigantescas, fuerzas sociales con el tiempo de trabajo y conformarlas en los límites exigidos, para conservar el ya creado valor como valor. Las fuerzas productivas y los vínculos sociales -ambos lados distintos del desarrollo del individuo social- aparecen ante el capital sólo como medios y son sólo medios para él, para producir a partir de su fundamento limitado. In Fact, sin embargo, son las condiciones materiales para volarlo por los aires". (33)
"El tiempo de trabajo como medida de la riqueza, pone a la riqueza misma como fundada en la miseria y el disposable time como existente en y mediante la oposición con el plustrabajo opone al tiempo entero de un individuo como tiempo de trabajo y degradación del mismos por eso, como mero trabajador; subsunción bajo el trabajo. La maquinaria más desarrollada constriñe al trabajador a trabajar, por eso, más largamente que lo hacen los salvajes o como él mismo lo hace con las herramientas más simples, más toscas". (34)
El sentido de este párrafo es que el trabajador se va poniendo continuamente al lado de la producción misma, ya no es el agente principal, sino el que regula la producción.
Este es un párrafo donde parte es verdad y otra parte predicción es verdad porque se basa en algo que él estaba viendo y a la vez comparativamente extrapolado esa tendencia. Comparando estos tres últimos párrafos citados notamos que los dos primeros límites a los cuales él hace referencia se encuentran desarrollados en el antepenúltimo párrafo. Todo está creado hasta el punto de predecir la formación de una sociedad donde todas las fábricas estuvieran robotizadas, completamente computarizadas como la gran mayoría de las fábricas de automóviles de Japón.
a. Para Marx, en la historia, el pasado está continuamente presente; de modo que para él no es necesario hacer historia del pasado pues, el pasado no se ha ido, está presente, solo que determinado de otra manera, está en otra relación.
Esa tesis de catalogar a Marx como instrumentalista de la historia, la de achacarle el uso de determinadas premisas históricas como instrumentos organizadores de su teoría viene de los pragmatistas.
Para los pragmatistas, las teorías no tratan de la realidad, ellas son sólo herramientas que se usan para organizar fenómenos observables. Son útiles y no tienen más significado excedente que la manera como funciona dentro de un sistema.
Si bien es cierto que Carlos Marx hace historia a la manera tradicional; es decir, recopilando documentos, observando, comparando el presente con el pasado y extrapolando hacia el futuro, no es elemento de juicio para decir que sus teorías no tratan de la realidad. Si tratan de la realidad, sus términos teóricos tienen excedente más allá de como funciona dentro de un sistema. Está manifestado en los Modos de Producción.
La organización teórica de la historia, desde el punto de vista de Marx es real; es el resultado de la destreza y el adiestramiento del hombre en el uso de las herramientas de trabajo que le sirve para modificar la naturaleza y modificarse él recíprocamente.
Para Karl Popper, el curso de la historia está determinado por la forma en que los conocimientos crezcan y como éste conocimiento es imprescindible por métodos racionales, resultará imposible la existencia de una ciencia histórico - social como el materialismo histórico y las ciencias sociales. De esta manera, el neo-positivismo está planteando -según las nuevas necesidades que se vayan creando- la reinterpretación de la historia para cada nueva generación; de esta manera se está negando a la sociedad como producto de los conocimientos acumulados. Esta manera de interpretar la historia es característica en las ideologías burguesas; los ideólogos siempre están interpretando la historia, nunca estudiándola.
El trabajo del individuo produce Plusvalía, produce trabajo excedente; produce algo real. De modo que, la Plusvalía no puede ser una simple construcción hipotética; de ser así, la teoría económica de Marx sería lo más infantil de las teorías económicas.
Lo que él plantea es algo que está en constante cambio en la historia. Las Fuerzas Productivas, los Modos de Producción y la Lucha de Clases Antagónicas son elementos de su teoría que están en constante movimiento. Si fueran estáticos serían meros conceptos vacíos; instrumentos que no tendrían correspondencia con la realidad.
El Materialismo Histórico estudia con exactitud las condiciones sociales de los individuos y sus relaciones. Las estudia no de manera fragmentaria, sino en forma multilateral eliminando el subjetivismo y la arbitrariedad de las ideas dominantes.
En Marx la causalidad tiene sentido histórico, aunque no tiene que ver con la causalidad física, ni natural. Las leyes que él establece, son leyes históricas que tienen validez en el contexto que a lo sumo indicarán una cierta etapa del desarrollo de la producción. Marx en ningún momento se planteó una concepción subjetiva de la historia; pues, si el asunto -como lo interpretan muchos- se trata de pasar de los eventos del pasado al futuro causalmente, estas leyes serían ahistóricas; por eso, la concepción materialista de la historia no recurre a las constantes, ya que dejarían de ser un evento.
El conocimiento de la sociedad presente nos da la clave de la sociedad pasada, de ninguna manera la futura.
El embrollo sobre las llamadas predicciones de Marx, vienen dadas por las interpretaciones que de éste se han hecho.
Cualquiera que se haya iniciado en la teoría marxista, o que pretenda tenerla como punto de referencia en su estadio de la lucha de clases, no puede negar que el Estado es un órgano de coerción de una clase sobre otra. Esto es así desde que surge como una necesidad para frenar los antagonismos de clase, siendo en la antigüedad, como lo es hoy, cualquiera sea la forma que éste adquiera, una maquinaria de la que se valen los burgueses para someter a los obreros y otras clases explotadas.
b. En el Estado moderno la dominación de la burguesía descansa sobre la Igualdad y la Libertad.
Igualdad porque el trabajo es medido con la misma escala para todos los obreros. Existe la Libertad representada en la libre competencia de los obreros para vender su Fuerza de Trabajo.
Ideológicamente hay un Derecho igual y una Libertad reflejada en las ideas.
Existe Libertad e Igualdad en el intercambio de mercancía y esto es reflejado por la Ideología, lo que ocurre es que el intercambio se va a reflejar en las ideas. En la sociedad capitalista el obrero es libre de vender su Fuerza de Trabajo como mercancía es libre de no tener Medios de Producción.
En este proceso de venta de la Fuerza de Trabajo como mercancía a cambio de dinero va apareciendo la Alineación la cual se presenta como haciéndose distinta de lo que es y a la vez lleva implícita la venta del trabajo individual. Todo va a la vez junto y no sólo es que se haga el trabajo extraño al objeto, que siendo individual aparece universal, que siendo concreto aparece como abstracto y aparte de eso el trabajo se ha vendido como si fuera una mercancía. Se ha vendido libremente o de lo contrario el obrero se muere de hambre.
c. El obrero es libre de vender su Fuerza de Trabajo como mercancía; el poseedor de dinero es libre de comprarla por un valor.
El valor que se paga por esa mercancía será el necesario para que el obrero siga subsistiendo; pero resulta que ese dinero que recibe para su subsistencia no coincide con el trabajo hecho. El plustrabajo no es retribuido al obrero
Esa mercancía vendida por el obrero es a su vez fuente de más valor de la que ella misma tiene. La mercancía produce más valor del que recibe a cambio, el plustrabajo extraído es trabajo forzado excedente, que desde la perspectiva del capitalista es plusvalía.
d. Marx usa la palabra enajenación en sus teorías económicas, para referirse a una condición del hombre en donde sus propios actos se convierten para él en un poder extraño que está en contra y por encima de él, y al cual no puede controlar.
No hay trabajo sin medios de trabajo y objetos de trabajo; es decir, el instrumento y el material donde se funda el trabajo.
En el intercambio entre capital y trabajo se dan dos procesos. Uno como intercambio de mercancía y otro cuando la mercancía es Fuerza de Trabajo productora de Plusvalía; y lo que antes era la Libertad y la Igualdad para los obreros deviene ahora, en el círculo del capital, como la Libertad de los capitalistas para entrar en la libre competencia del capital.
El capital produce una separación entre los medios de trabajo y la objetividad del trabajo: pero lo importante es que la misma separación que se da en la persona del trabajador, también se da en la del capitalista como personificación, como algo que tiene voluntad e intereses propios que no son los de un capitalista en particular, sino la de otra persona jurídica.
Bajo este proceso comienza a manifestarse la enajenación.
El fenómeno de la enajenación es uno de los efectos más importantes que sobre la personalidad del individuo ha producido el capitalismo. Este fenómeno se explica como una experiencia en donde la persona se experimenta a sí misma como un extraño; extraño para sí mismo. Ya no se percibe como el centro de su mundo, como creador de sus propios actos; todo lo contrario, sus actos y las consecuencias de ellos se han eregido en amos a los que obedece y adora. La persona alienada está tan apartada de sí como de cualquier otra. Se percibe a sí mismo y a los otros como las cosas son percibidas: con los sentidos y con el sentido común, pero sin vincularse productivamente consigo y con el mundo exterior.
Las relaciones entre los hombres van a aparecer realmente como propiedades de cosas y las propiedades sociales de las cosas van a aparecer como bien extrañadas. Realmente sucede así porque en el intercambio de productos del trabajo humano, éste se valoriza, se mide por el tiempo de trabajo que ha costado producirlo y al homogeneizarse e intercambiarse con esas medidas ocurre todo lo contrario, que las relaciones entre personas se han convertido en relaciones entre cosas.
Este aspecto de la ideología no es Falso, esto no ha sido imaginado, realmente la Ideología dice lo que pasa, lo que sucede es que muchos economistas e historiadores no van más allá de lo que está a la vista y dejan las cosas en el mundo de las ideas.
La clase dominante presenta como absoluta los juicios particulares inherentes a sus intereses y a su visión del mundo, es la Ideología de la burguesía es pues, una falsa conciencia, una visión deformada del mundo.
Sólo con la aparición del capitalismo se da por primera vez la posibilidad objetiva de una identidad entre sujeto y objeto, lo que viene a ser lo mismo, se hace posible a partir de la conciencia de ser del proletariado, aprehender los mecanismos de génesis, desarrolla y superación de la totalidad social, es decir, el ser humano es un producto histórico social, es el conjunto de sus relaciones sociales; este lo convierte, desde la óptica dialéctica marxista, en la verdad absoluta y relativa al mismo tiempo, en algo que deviene y se hace.
1. AYER, A.J.: "Lenguaje. Verdad y Lógica". Edit. Universitaria de Buenos Aires. 1975.
2. CARNAP, Rudolf: "Fundamentación Lógica de la Física". Edit. Suramericana. Buenos Aires. 1959.
3. MARX, Carlos: "Crítica al Programa de Gotha". 4ª. Edición. Editorial Ricardo Aguilera. Madrid. 1971. pág. 65.
4. MARX, Carlos: "El Capital crítico de la Economía Política". Traducción de Wenceslao Roces. Fondo de Cultura Económica. México. 1973. Tomo 1.
5. MARX, Carlos: "Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858". Editorial Siglo XXI Editores. Traducido por Pedro Scaron. 8ª. Edición. México. 1976. Tomo 1 y 2.
6. MARX, Carlos: "Manuscritos Economía y Filosofía". Alianza Editorial. Madrid. 1977. pág. 249
7. MARX, Carlos: "Miseria de la Filosofía". Ediciones Orbis S.A. Madrid. 1984.
8. MARX, Carlos y Federico Engels: "La Ideología Alemana". Ediciones Arca de Noé. Bogotá. 1975. pág. 746.
9. MARX Y ENGELS: "Obras Escogidas", 1ª. Edición. Colombiana. Editorial Tupac Amarú. Bogotá. 1975. pág. 535.
10. PIERCE, Charles S.: "Mi alegato a favor del Pragmatismo". Edit. Aguilar. Buenos Aires. Argentina. 1971.
11. POPPER, Karl: "La Miseria del Historicismo", Taurus Ediciones S. A. Madrid. 1969.
12. POPPER, Karl: "La Sociedad Abierta y sus Enemigos Editorial Orbis S.A. España. 1985 Tomos I y II
13. SAN AGUSTIN: "La Ciudad de Dios". Edit. Orbis SA. Madrid. 1985. pág. 269
14. SCHAFF, Adam: "Historia y Verdad". Editorial Crítica, Grupo Editorial Grijalbo. Barcelona. España. 1976.
15. VAN DEN HOAG, Ernest: "History and Factualized Fiction Philosophy and History." Edit. Sidney Hook. New York. University Press 1962.
ÍNDICE DE CITAS
(1) SAN AGUSTIN: "La ciudad de Dios". Editorial Orbis S.A. España. 1985. p.239
(2) MARX, Carlos: "Miseria de la Filosofía". Ediciones Orbis S.A. Madris. 1984. p. 141
(3) MARX, Carlos: "Ob. Cit". pp. 141 – 142
(4) PIERCE, Charles: "Mi alegato a favor del Pragmatismo". Tomo V. Edit. Aguilar. Buenos Aires. Argentina. 1971
(5) MARX Y ENGELS: "Obra Escogida". 1ª Ed. Colombiana. Edit. Tupac Amarú. Bogotá. Colombia. 1975. p.535
(6) CARNAL, Rudolf: "Fundamentación Lógica de la Física". Cap. 26. Edit. Suramericana. Buenos Aires. 1959. p. 70
(7) PIERCE, Charles: "Ob. Cit" p. 83
(8) VAN DEN HOAG, Ernest: "History and Factualized Fiction Philosophy and History." Edit. Sidney Hook. New York. University Press 1962 p. 273
(9) AYER; A.J.: "Lenguaje, Verdad y Lógica". Edit. Universitaria deBuenos Aires. P. 93
(10) AYER, A.J.: "Ob. Cit". p. 72
(11) MARX, Carlos: "El Capital: Crítica de la Economía Política" Traducción de Wenceslao Roces. México. Fondo de Cultura Económica. Tomo I 1973. p. 216
(12) MARX, Carlos: "OB. Cit" p. 223
(13) SCHAFF, Adam: "Historia y Verdad". Editorial Crítica, Grupo Editorial Grijalbo. Barcelona. España. 1976. p. 163
(14) POPPER, Karl: "La Miseria del Historicismo", Taurus Ediciones S. A. Madrid. 1969. p. 12
(15) POPPER, Karl: "Ob. Cit". p. 9
(16) IBID p. 65
(17) MARX, Carlos: "El Capital". Fondo de Cultura Económica. Tomo I. Prólogo. Pág. xiv
(18) MARX, Carlos: "Ob. Cit". pág. xv
(19) MARX, Carlos: "Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858". Editorial Siglo XXI Editores. Traducido por Pedro Scaron. 8ª. Edición. Tomo I. México. P. 187
(20) MARX, Carlos: "Crítica al Programa de Gotha". 4ª. Edición. Editorial Ricardo Aguilera. Madrid. 1971. pp. 22 - 23.
(21) MARX, Carlos: "Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858". Editorial Siglo XXI Editores. Traducido por Pedro Scaron. 8ª. Edición. Tomo I. México. 1976. p. 182
(22) MARX, Carlos: "Ob. Cit." p.183
(23) POPPER, Karl: "La Sociedad Abierta y sus Enemigos Editorial Orbis S.A. España. 1984. p. 307
(24) MARX, Carlos: "Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858". Editorial Siglo XXI Editores. Traducido por Pedro Scaron. 8ª. Edición. Tomo I. México. 1976. p. 266
(25) MARX, Carlos: "Ob. Cit." p. 160
(26) IBID p. 305
(27) IBID p. 309
(28) MARX, Carlos: "Manuscritos Economía y Filosofía". Alianza Editorial. Madrid. 1977. p. 66
(29) IBID pp. 412 – 413
(30) IDEM
(31) IBID p. 231
(32) IBID p. 368
(33) MARX, Carlos: "Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858". Editorial Siglo XXI Editores. Traducido por Pedro Scaron. 8ª. Edición. Tomo II. México. 1976. pp. 227 – 229
(34) MARx, Carlos: "Ob. Cit." p. 232
Autor:
Orlando José Chirinos
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