El objetivo del nuevo orden de las cosas era producir las suficientes materias primas y riqueza para llevarlas a España, por lo que la vida diaria se centraba en el trabajo, y en los hábitos traídos por los habitantes del viejo mundo, tales como la obediencia a una creencia divina en particular -la católica-, las diversiones imperantes de la época -bares, juegos de naipes-, entre otras, las cuales eran seguidas por los ciudadanos ibéricos y los hijos de éstos nacidos en el lugar, ya que a los indígenas se les relegó.

Por lo anterior, el cabildo o ayuntamiento -primera Institución fundada en América- tenía por objeto regular las condiciones de vida ya expresadas, tolerando las actividades a las que les daba el visto bueno, y censurando aquellas que no resultaban acordes a la tradición y buenas costumbres.

Para dar a conocer a los habitantes de la Nueva España tales disposiciones, se decidió crear en 1524 el puesto de pregonero, persona encargada de ir de plaza en plaza informando a la gente de los nuevos lineamientos aprobados por el gobierno Colonial, prohibiendo o aprobando ciertas actividades que se consideraban adecuadas o lesivas para preservar el orden en el imperio español.

Las notas que daba este personaje versaban sobre la prohibición de traer determinadas armas, y de regular el juego de naipes, ya que por la misma reseña que se hacen de estas prohibiciones, tales actividades proliferaban en la época, poniendo en peligro la vida de los habitantes, ya que se registraban de manera frecuente peleas y conflictos relacionados con el empleo arbitrario de las armas y de las inconformidades generadas por el resultado obtenido en los juegos de azar.

Consideraciones generales: La forma de vida que una sociedad ostenta en determinadas circunstancias, provoca que su funcionamiento vaya en una dirección determinada; en este caso, como el objetivo era generar riqueza lo más rápidamente posible, no cabía la opción de la disidencia, cualquiera que fuera, por lo que el precepto de orden estaba ubicado en el primer plano social; para dar a conocer los cambios y ajustes que se le trabajaran a este concepto de orden, se creo el concepto de pregonero, funcionario el cual divulgaba las nuevas normas a seguir a la población con el propósito de hacer que ésta guardara cierta compostura para poder seguir manteniendo el statu quo, que en este caso era el de llevar una vida calmada para producir más en el menor tiempo posible.

El funcionamiento de las sociedades, como la novohispana, arrojan una gran cantidad de símbolos comunicacionales, los que indican el estado que guarda su nivel desarrollo en general; en este caso, los pregoneros marcan una pauta, la del control total en donde inclusive la comunicación y la difusión de las ideas era regulada para obtener el beneficio planteado, el de la producción; para ello, el cabildo se ubicaba como el único generador de símbolos autorizado en la colonia, imponiendo esta dinámica de este trabajo sobre los demás, quienes lo reconocían así al grado de que las únicas ideas difundidas, o eran las de él como representante del gobierno, o eran las de la Iglesia a través de la misa. No había espacio para nada más.

Desenlace: En este sentido, el pregonero era un difusor de datos, los cuales contribuyeron al mantenimiento del orden en tanto éste resultara benéfico hasta cierto punto para los habitantes; benéfico en el sentido de que con ello se lograra la meta social planteada, ya que más adelante se desarrolló la disidencia encabezada por los criollos o españoles nacidos en estas tierras, y quienes se inconformaron ya que por el sólo hecho de ser criollo, les eran vedados los puestos más altos a nivel gobierno, entre otras prestaciones.

Además, la comunicación desarrollada por esté método era también penada, puesto que aquél ciudadano que osara desobedecer el bando o norma recién comunicada, era castigado a través de una pena corporal ejecutada por el ejército Realista.

Antecedentes del periodismo humorístico

capítulo 2

Hechos: La imposición del nuevo orden a los nativos, habitantes recién llegados, y en general, de las personas que ocuparan el territorio de la Nueva España, siendo tan coercitivo y regulador a todos los niveles de la actividad que pudieran ellos siquiera imaginar -pasando por el ámbito comunicacional-, fue un caldo de cultivo propicio para el desarrollo de lo que ahora se denomina antecedentes del periodismo humorístico.

Como la comunicación era generada regulada oficialmente por el cabildo, y difundida por los pregoneros, empezaron de manera anónima a aparecer en varios puntos de la ciudad leyendas grabadas en las fachadas de las casas, criticando y contando los hechos de dominio público que por su magnitud eran propicios para ser temas de conversación en las mesas de las casas novohispanas.

Una de ellas fue el escrito que se encontró a las afueras de la casa que habitaba Hernán Cortés en la Nueva España, ubicada en lo que hoy es el centro de Coyoacán; el rayado aludía a la tortura que el conquistador español sometió al último emperador azteca, presumiéndose que lo hacía por ambición personal, por querer saber en donde se encontraba el tesoro secreto de los mexicas, y al no encontrar respuesta, lo quemó vivo.

Otras aluden al nivel cultural que presentaban las autoridades virreynales, pues hay que recordar que la mayor parte de los españoles que venían al nuevo mundo no eran ciudadanos distinguidos, sino parte de la plebe o población que sólo por ser amigo del amigo de la autoridad, era designado con un puesto gubernamental.

Y otras más hablan de la discriminación que se hacía en la sociedad a las personas que eran criollos o gachupines, hablándose bien o mal de las personas que sólo por nacimiento adquirían tal condición.

En aquél tiempo todos los edificios e instalaciones que poseía la ciudad de México eran construcciones semejantes a la que ostenta el Antiguo Colegio de San Idelfonso, por lo que el rayado de las paredes era mal visto por las autoridades, ya que se argumentaba dañaban patrimonio español y destruían una obra de arte, por lo que restituirla a su estado original no era tarea sencilla.

Por ello, las autoridades Virreynales que ocuparon dichos cargos durante la época de la colonia no vacilaron el prohibir el diseño y proliferación de los pasquines, no obteniendo resultado alguno, ya que aparecían más y más conforme avanzaba el tiempo, por lo que muchas personas como el mismo Cortés decidieron contestar estos anuncios rayando las respuestas junto a la cita que aparecía por las mañanas en las fachadas de las instalaciones urbanas.

Consideraciones generales: La uniformidad en el pensamiento que se buscaba al imponer una visión del mundo, y una forma de hacer las cosas, además de establecer obediencia a las Leyes, las cuales se difundían a través del pregonero, pudieron constituirse a la postre como una de las causas que originó el desarrollo de los pasquines.

No todos en la Nueva España estaban de acuerdo con el orden impuesto, como el representado por las jerarquías fundacionales (tu eres criollo, yo peninsular), por lo que los pasquines representaron una opción para la disidencia de pensamiento con respecto al statu quo implantado.

Además, en la Nueva España no todos sabían leer y escribir, siendo los ciudadanos más ilustrados de la época los Criollo, por lo que ellos pudieron crear tales letreros, por los temas que éstos trataban sobretodo (gobierno, revueltas, etc.).

Desenlace: Los pasquines siguieron apareciendo hasta la época en que estalló la disidencia criolla exigiendo la libertad de la Nueva España de la corona ibérica; por ello se presupone que los autores de dichos escritos eran estas personas.

Imprenta mexicana

capítulo 3

Hechos: Los instrumentos difusores de las ideas, tales como la imprenta y los libros que éstas elaboraban, también formaban parte de la censura que a nivel Institucional llevaba a cabo la corona Española con el objeto de constituirse en el modelo a seguir en la vida cotidiana, por lo que otra opción nada más no cabía.

En 1539, el editor Juan Pablos trae la imprenta a México, con el objeto de reproducir, entre otros manuscritos, decretos dados por el tribunal de la Santa Inquisición, ordenanzas del Rey y de las autoridades españolas, y la duplicación de ejemplares de la Santa Biblia.

Sin embargo, dichos materiales no iban, por analogía de la censura, a llegar a toda la población, máxime si se cuenta con el nivel cultural que ésta poseía, por lo que la audiencia potencia era muy reducida.

Por lo anterior, surge la necesidad de socializar la información: si la imprenta no sirve, es decir, no produce lo suficiente, el Virrey retira el permiso de su funcionamiento. Esta socialización del invento se dio a través de la idea de crear hojas volantes, folletitos de tan solo una página de extensión, los cuales por su extensión y fácil manejo podría repartirse y llevarse a cualquier parte.

Estos folletos contenían la información citada, los edictos, con el fin de que la gente común y corriente los conociese; además de la información oficial que se publicaba, también se incluyó noticias sobre decesos relevantes, tales como la muerte de autoridades, clérigos o de gente notable.

En el folleto se usaba un leguaje estándar: no se empleaba el español formal, sino que se empezó a usar el léxico idiomático común que aplicaba la gente en sus relaciones diarias con el fin de que el destinatario comprendiese el texto del mensaje sin lugar a duda.

La información reportada aludía a casas mitológicas: un evento catastrófico acontecido se atribuía a la naturaleza vengativa de Dios, por haber el hombre pecado sin que por ello pudiera quedar impune, razón por la cual llegaban las desgracias por montones, como es el caso del terremoto que sacudió a la ciudad de Guatemala en 1541.

Los textos se desarrollaban a partir de una precisa descripción de su evento, interpretándose después su significado y dándose una valoración del hecho.

Consideraciones generales: La introducción de la imprenta en la sociedad colonial provocó el hábito de la lectura en aquellas gentes que poseían algún nivel de instrucción que le permitiese entender el contenido de los folletos que este invento elaboraba; al tenerse en las manos un objeto tangible, existía físicamente un fundamento que estableciera cómo es en verdad la realidad, reforzándose la visión del mundo importada por España a las colonias Americanas.

En otras palabras, la imprenta reproducía la imagen que sobre la realidad se había construido en la Nueva España, al tiempo de darse cuenta la gente de la importancia de este invento como propagador de las ideas a través de un papel que llegaba a todo mundo.

Desenlace: La imprenta permitió la creación de un acervo bibliográfico que registraba los acontecimientos más sobresalientes que ocurrían en el transcurso de la vida cotidiana de los oriundos de la Nueva España, evitándose dejar estos hechos a la suerte de la memoria; esta fijación de los acontecimientos en un papel es lo que más tarde provocó la creación de las Gacetas.

La Gaceta de México

capítulo 4

Hechos: En enero de 1722, Juan Ignacio Castorena Ursua funda la Gaceta de México y la Nueva España, bajo la venia del Virrey Baltasar de Zúñiga.

Ignacio Castorena era sacerdote graduado de la carrera de Teología, estudios que llevó a cabo en la Universidad Pontificia de México, razón por la cual la mayor parte de los artículos que contenía la publicación recién fundada versaban sobre el culto religioso, sus mitos y realidades, así como la manera de cómo aprovecharlos.

Las notas que completaban esta Gaceta eran reportes sobre fenómenos naturales, rumores sobre las actividades que acontecían en Madrid, cerrando el círculo con comentarios referentes a hechos sobresalientes que le hayan acontecido a personalidades de la época.

Más tarde la publicación cierra por falta de fondos y por el nuevo encargo que se le dio como Obispo de Yucatán a Castorena, apareciendo en escena José Hogal y Francisco Sahagún y Ladrón de Guevara como nuevos editores de la Nueva España, fundando en 1728 la segunda Gaceta de México, la cual cambiaría de nombre en 1742 por Mercurio de México.

Esta publicación se caracterizó por constituirse en antología, en un libro que recopilaba los hechos más importantes ocurridos en la Colonia para ponerlos a disposición de las generaciones futuras; en este sentido, el propósito de la Gaceta era constituirse como fuente de Historia.

Más tarde, aparece la tercera Gaceta de México con Manuel Antonio Valdez al frente, publicación que duraría de enero de 1784 hasta la conclusión del Virreinato; esta Gaceta se caracterizó por presentar las notas de manera más acorde con la audiencia, es decir, no narraba los hechos desde el punto de vista de la omnipotencia del editor, sino desde el punto de vista que habría tenido la gente que lee los artículos si ellos hubieran estado en el lugar de los hechos.

Con la lucha de Independencia iniciada en 1810, la revista cambia de nombre La Gaceta del Gobierno de México, con el objeto de hacer frente a las publicaciones clandestinas que este conflicto trajo consigo, voceando las opiniones y puntos de vista de la autoridad Virreynal orientando así a la gente sobre la forma en cómo afrontar los hechos.

En esta etapa de la Gaceta, se contó con un revisor, editor dedicado a la censura de artículos que pudieran poner en peligro o incomodar a las autoridades civiles o eclesiásticas.

Consideraciones generales: La introducción y desarrollo en nuevos lugares, de inventos y trabajos elaborados con anterioridad en otros lugares del mundo, tales como la imprenta, las hojas volantes y las Gacetas, son con el fin de llevar la par con la metrópoli, Madrid; la Nueva España no deseaba quedarse atrás en materia de desarrollo técnico y cultural, por lo que la aparición de las Gacetas responde a la satisfacción de esta necesidad.

Mantener una relación ordenada y detallada de los hechos que suceden en la Colonia Ibérica, permite forjar una identidad propia que distingue al nacionalismo y proyecto de desarrollo que impulsaba la corona; es decir, el hecho de permitirse la producción de material cultural propio a una Colonia con respecto de la metrópoli, implica un cisma en el modelo de pensamiento dominante.

Desenlace: Las Gacetas, al tener un valor más histórico que pragmático en cuanto a la narración y difusión de los hechos, los cuales estaban proyectados para un público perpetuo -las generaciones venideras- y no a la audiencia del momento, propició la aparición de otras publicaciones que fueran más periódicas y que en su contenido incluyeran temas más relacionados con el hábitat de ese entonces.

La importancia de estos hechos radica también en la aparición en escena del censor: aquella persona capacitada para decir qué se debe o no decir en la Gaceta, decidiendo por la gente que puede o no leer, constituyéndose en una especie de conciencia colectiva.

El Diario de México

capítulo 5

Hechos: Con el permiso del Virrey Iturrigaray -el último Virrey español ya que el funcionario que le precede, Juan de O´Donojú, se le dio el título de Capitán General de la Nueva España- Carlos María de Bustamante inicia la edición del Diario de México, publicación que se convertiría en el antecedente directo de los diarios que hoy circulan en el país.

El objetivo del nuevo órgano era el de difundir la cultura: en aquél entonces existía una discriminación española hacia los habitantes de las colonias, puesto que se decía que en ellas no existía la cultura, por lo que tenían la imperiosa necesidad de hacerles el favor de importarles un poco de los conocimientos y avances que en Madrid se obtenían en esos campos.

Por ello, Bustamante publicaba las obras inéditas de varios poetas para refutar lo anterior; además, el diario se completaba con notas sobre el culto religioso (amonestaciones y anuncios de bodas y bautizos), disposiciones políticas y de buen gobierno, nota judicial célebre (casos resueltos, sin resolver y sentencias un poco escandalosas), adelanto en las ciencias y artes, así como avisos manifestando las diversiones públicas (fiestas) y recomendaciones de lectura.

Lo que se censuraba eran los textos que en un momento dado, inquietaran a la autoridad civil y eclesiástica, por lo que no se imprimían artículos relacionado con el mal manejo de las boticas (farmacias en donde el tendero preparaba las medicinas a la vista del cliente), y notas herejes.

La herejía no es la caza de brujas y espantos, como comúnmente se cree; la herejía es el cuestionamiento de los principios cosmovisionales que tenía la Iglesia en aquél entonces para explicar el mundo: se abrían libros herejes, de supuesta magia negra, y lo que se encontraba era un tratado de mecánica clásica; estos principios encontrados a partir de la razón contradecían los dogmas de fe, los cuales en aquél momento afirmaban que la Tierra permanecía en el cosmos inamovible y que era el sol el que daba la vuelta al planeta.

Toda aquella información que no fuera acorde con la visión del mundo proclamada por la Iglesia, era desechada, como las críticas que se hacían al sonido de las campanas de Catedral, ya que al llamar a misa causaban un gran alboroto entre la población que en ese momento desarrollaba actividades distintas al culto religioso.

Consideraciones generales: El Diario de México es el primer esfuerzo comunicacional por difundir las ideas que la sociedad generaba y demandaba para sí misma, siendo éste uno de los principios básicos del periodismo actual: servir a quien se informa.

Además de servir, el Diario de México implícitamente asume una posición política, la de difundir ideas y cultura propia generada en la Nueva España, lo que convierte a este medio en un actor social al incidir en el comportamiento social de aquella época, siendo esto también una paradoja actual de los medios: cómo informar sin convertirse en protagonista de la información que se comunica.

Los medios tienen una línea editorial, una forma de hacer y decir las cosas, y el caso del Diario de México, ésta se distingue precisamente por la premisa de difundir la cultura propia, aunque las demás notas se tergiversan al intervenir un poder externo en su elaboración y aprobación, en este caso, el de la Iglesia. Aquí se nota el primer intento de conceptuar la libertad de prensa e información, tratando de clarificar ambos criterios en este caso como disuasivos para evitar chocar con un tercero (evitar publicar notas que obliguen un enfrentamiento, y que a la larga cuesten el permiso de operación).

Desenlace: El Diario de México fue un parte aguas informativo, en donde por vez primera, los intereses que estaban fura del gobierno español tenían voz ante la sociedad civil; este diario abarco de 1805 a 1817, pasando por la época del inicio del movimiento insurgente, lo que inspiró a éstos a contar con sus propias publicaciones.

Prensa en la lucha de Independencia

capítulo 6

Hechos: En septiembre de 1810, un grupo de criollos se subleva a la corona española, proclamando la Independencia de la colonia, iniciándose así la lucha armada. Este episodio registrado el 16 de septiembre de ese año, se dio en esa fecha al ser descubierta la conspiración que planeaba dicha revuelta, la cual originalmente estaba prevista para los primeros días de octubre.

En esta época, se funda el Jornal Económico de Veracruz, y otros diarios más en ese puerto, los cuales sostenían una posición política determinada, la cual era de separación editorial con especto a las ideas que en la capital del imperio se generaban.

A raíz de la popularidad de la imprenta y los diarios para transmitir las ideas, los insurgentes idearon usar este medio para propagar entre la población sus razones para llevar a cabo su lucha, además de servir como medio para mantener informado a los destacamentos independistas sobre las acciones a tomar.

El 20 de diciembre de 1810 se funda en la ciudad de Guadalajara, el diario Despertar Americano, publicación que sostenía los principios plasmados en el movimiento de Ilustración, tales como libertad e independencia, y autodeterminación de los pueblos.

En 1812 el Presbítero Juan María Coss funda en Cuautla, Morelos, el Ilustrado Nacional, con el objeto de presionar y dar seguimiento a que las acciones de la guerra civil se lleven a cabo; ante esto, la Iglesia y el Ayuntamiento central proclaman en junio de ese año un edicto exhortando a la población a no comprar dicha publicación, ya que mete cizaña en las conciencias de quienes las leen.

En el estudio de la Independencia, se distinguen tres etapas: Hidalguense, Morelense e Iturbidense en éstas, un caudillo, un general al frente comandaba los esfuerzos para lograr la meta, que era el control del gobierno colonial para que éste no estuviera bajo el dominio francés, que por aquél momento conquistó a España, por lo que la lucha por la Independencia era un fantasma, un aspecto totalmente relegado.

Hidalgo y Morelos lucharon por etapas, a la muerte de uno le siguió el otro, y su lucha era por el control del gobierno español para restituírselo al rey español derrocado (el documento llamado Sentimientos de la Nación que redactó Morelos se dio cuando el movimiento adquirió tintes separatistas); sin embargo, su lucha fue sofocada y la colonia siguió funcionando normalmente hasta que Iturbide proclamó la Independencia por ser él el general encargado de la milicia en Nueva España, por lo que gracias por el poder que le daba su puesto pudo lograr tal acción.

Por ello, es preciso señalar que la guerra de Independencia como tal nunca existió; la revuelta como tal fue sofocada por el imperio español, quien detentó el dominio absoluto de la Colonia hasta que el general realista Agustín de Iturbide decidió dar fin a esta era y dar paso a la de la autodeterminación, razón por la cual convoco a Guerrero a dejar de luchar en solitario y unirse junto con él a la causa.

Consideraciones generales: Al darse cuenta la gente que los medios de comunicación pueden propagar las ideas propias, como posicionamientos políticos o morales para justificar hacer o no una lucha por una causa, los grupos políticos comenzaron a adquirir imprentas y a elaborar sus diarios, como lo fue el caso de Veracruz o de los mismos insurgentes; aquí también surge la manipulación informativa, ya que el Despertador Americano y otros diarios de corte independista, sobrevaluaron el hecho que significó el grito de Hidalgo, ya que se afirmó que la proclama era separarse de España, y no el decir viva Fernando VII, rey español en turno y derrocado por los franceses.

Desenlace: La desregulación y posterior pase del control informativo del gobierno colonial a los grupos de poder, posibilitó el cese de la censura oficial, al tiempo de que las ideas disidentes tuvieron por vez primera tribuna para expresarse ante la gente, no obstante que la censura volvió a aplicar, pero ya no por parte del gobierno, sino de los mismos grupos quienes no podían aceptar ideas contrarias a su postura.

Conclusiones

La Conquista española significó la imposición de una forma de vida y de un modo particular de ver el mundo; este orden de las cosas generan signos los cuales son posibles visualizar para detectar que en efecto, este arreglo existe.

En la Colonia, donde el objetivo era extraer riqueza -además de llevar a cabo una conquista espiritual- el control gubernamental sobre la vida diaria era total, y ello incluye el cerco informativo, ya que solamente se propagaban las ideas que el mismo cabildo autorizaba y consideraba como válidas, las cuales apoyaban a mantener el statu quo.

A medida que avanzaba la vida en la Nueva España, las ciencias y artes, además de la cultura, germinaron dando la pauta para integrar una identidad propia, aspecto que retrataron las Gacetas y Diarios que se empezaron a difundir a raíz de la intrusión y posterior socialización de la imprenta.

El desarrollo de los conceptos de libertad de expresión (se dice lo que piensa) e información (se publica lo que se concibe), en la manera en cómo se escribe y censura las notas que se leen (en el Diario de Bustamante), constituye un ensayo de cómo se ejerce en ciertos momento la actividad con respecto a los grupos de poder a quienes puede incomodar en un momento dado los datos publicados.

La Historia vs. Actualidad

La importancia de conocer el desarrollo del periodismo en México en los últimos 500 años es el de conocer, juzgar, aprobar y desechar aquellas conductas útiles o inútiles que ya se han ensayado en el pasado, con el fin de saber a quién se le escribe, con qué objeto se hace la actividad periodística y mejorar la eficiencia del proceso y la posible respuesta que de ello se deriven.

Bibliografía

Base

  • Castañeda, Carmen Ruiz. 500 años del periodismo en México. Edamex, México D.F. 1999.

Apoyo

  • Historia Temática de México Planeta. Editorial Planeta. México D.F. 1999.

  • Hosbaund. Historian. Oxford University Press. London, 1997.

 

 

 

 

Autor:

Ernesto Vera

ernesto_vera[arroba]prodigy.net.mx



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