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¿La Televisión en verdad hace ignorantes a las personas? (página 2)

Enviado por Ernesto Vera



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Los elementos que ofrece la cultura de la imagen para formar opinión pública son deficientes, ya que se presentan en pantalla opiniones de personas enjuiciando hechos públicos sobre los cuales no tienen ningún conocimiento, generalizándose que así es como piensa el resto de la colectividad, cuando no es así; los sondeos son débiles ya que no tienen una intención de fondo que motive acción de cambio alguno, además que las preguntas ya están previamente formuladas y dirigidas a obtener una respuesta prevista de antemano. En otras palabras, la información que se brinda desinforma, ya que no explica los hechos, sino que su significación es nula al referirse más hacia el espectáculo, presentando seudo acontecimientos que la misma explicación del hecho real.

En las elecciones y en otros acontecimientos de relevancia, se tiende a presentar los hechos desde un enfoque reduccionista como si se tratara de una carrera de caballos u otro evento similar, con el fin de hacer más asequible la circunstancia mostrada a la audiencia que no posee conocimientos amplios para entender tales incidentes, con lo que se corre el peligro de modelizar el hecho en esa perspectiva desechándose su génesis y desarrollo, aspectos que son importantes para comprender la situación, con lo que en una contienda electoral podría inclinarse la tendencia de ese público indeciso hacia una posición con base en un falso testimonio de los actos presenciados. En otras palabras, con el sólo hecho de presentar el suceso en tiempo presente en pantalla, se puede exhibir a éste como bueno cuando en realidad es malo, como el caso de las declaraciones de los políticos acerca de la inseguridad, usando sólo su carisma para descalificar el aumento de tal lance con el fin de evitar una coyuntura que haga peligrar su carrera en la administración pública.

Sartori, con base en estas aseveraciones, considera que su tesis de que la cultura de las imágenes, y más en específico, su instrumento emblemático, la TV, si provocan que la gente sea más floja para pensar, y en consecuencia, las haga más ignorantes.

En síntesis. En pocas palabras, lo que en realidad se está planteando es la omnipotencia del medio de las imágenes, ya que si se dice que la TV u otro canal que usa el sistema visual para transmitir ideas está forjando una visión del mundo sobre las personas sin cortapisas, tal cual como si se tratara de robots, equivale a decir que cientos de voluntades se están plegando a una voluntad todopoderosa por el sólo hecho de atender a un esquema, en este caso, la pantalla de TV.

¿La Televisión en verdad hace ignorantes a las personas?

La pregunta en la historia

Sartori no ha sido la primer persona en poner en tela de juicio la función de los medios y los efectos que tienen éstos en las personas; durante las primeras décadas del siglo pasado, con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial, así como de la materialización de la Segunda, el psicólogo americano Carl Hovland se preguntó lo mismo, enfocando el cuestionamiento no nada más a la TV o a los medios electrónicos existentes en aquél entonces, sino a toda la propaganda vertida por los medios masivos de comunicación con relación al favorecimiento de postura alguna encarnada por los contendientes en el conflicto bélico, analizando si ésta en verdad era efectiva o no (es decir, si lograba la plena adhesión de la voluntad de la gente al mensaje difundido, cegando la convicción propia por la vertida).

Es decir, la idea era ver si la propaganda dada por los medios hacía ignorantes a las personas, esto es, cerrando su volición sustituyéndola por la una más poderosa, dada en este caso por una entidad semejante al Leviatán planteado por Hobbes.

En su primer experimento, este científico –a quien se le considera junto a Kurt Levin, Harold Laswell y Paul Lazarfeld– como uno de los padres fundadores de las Ciencias de la Comunicación, diseñó junto con otros teóricos un plan para adiestrar a los futuros cadetes que habrían de pelear en la Primera Guerra, adoctrinándolos en las causas del conflicto, por qué existe este, así como la postura de los Estados Unidos como la "buena" en contra de los "malos", que eran el resto del mundo.

A este estudio, el cual se le bautizó como La formación del Soldado Americano, tuvo como resultados, sí, la modelación de una parte de la conducta de los recién incorporados militares a las filas de las Fuerzas Armadas, compartiendo ciertos puntos de vista con relación a la existencia de un problema bélico, pero lo que no se logró fue el pleno convencimiento de ellos de que la causa americana era justa, buena o valedera, o lo que es lo mismo, convencer a su gente que los "demás" eran los malos y ellos los bienhechores del mundo.

En un segundo macro ensayo, ya ubicándose el reloj histórico casi a finales de la Segunda Guerra Mundial, Hovland puso a todas las fuerzas armadas estadounidenses desplegadas en Europa, un video promocional en el que se hacía hincapié en la postura dada por los Estados Unidos ante el conflicto –en donde se justificaba su presencia, la de los soldados en el viejo continente— con el fin de analizar si dicho material podía modificar el punto de vista de la milicia, apoyando al dado por la cinta.

Los resultados fueron realmente reveladores: 98% de las personas estudiadas afirmaron que ese video no cambió su posición original ante el conflicto, el cual era de un total rechazo al uso de la fuerza arrolladora de su país, en tanto que el 2% restante le sirvió ver la cinta para terminar de decidir la postura propia, la cual fue en el mismo sentido que la vertida por el primer grupo.

El video, la propaganda y las ideas dadas en el sistema visual no sustituyeron u orientaron el pensamiento simbólico de las personas analizadas. Hasta aquí, con base en los resultados de los estudios de Hovland, la postura de Sartori no parece tener bases sólidas como para afirmar que los medios audiovisuales –en especial la TV— hacen tonta a la gente.

Aguja Hipodérmica vs. Persuasión

En otras palabras, la postura de que los medios son infinitamente superiores a la de la gente, la llamada Aguja Hipodérmica, junto con sus implicaciones (como la tesis de Sartori), no es verificable; en cambio, lo que se encontró es que se requiere es una fórmula para persuadir a la audiencia siquiera para que se tome la molestia de pensar en el mensaje que le es dado, ya no se diga el adoptarlo como verdadero. Por ello en este punto se pensó en buscar las llamadas llaves mágicas de la persuasión, es decir, investigar fórmulas que permitan acercarse comunicacionalmente a la gente para hacer que ésta tome en cuenta los mensajes que se le están dando.

El enfoque de Habermas

Por otra parte, existe el enfoque construido por el premio Príncipe de Asturias, Jürguen Habermas, el cual da cuenta de la forma en cómo simbólicamente funcionan los medios, la TV, la gente y en el mundo que les rodea, ponderándose en este modelo causas y efectos de los mensajes comunicacionales.

Esto es que dentro del estudio de la Sociedad, se aprecian tres grandes marcos de referencia bajo los cuales se trabaja a la vida del hombre en conjunto: Empírico-Analítica, que concibe a la comunidad como un organismo vivo, que al igual que el cuerpo humano, requiere de ciertos cuidados y medicinas para lograr su óptimo funcionamiento; la Fenomenológico-Hermenéutico-Lingüística, que aborda la manera en cómo el ser humano aprehende su realidad, generándose así problemas sobre la conceptualización del sentido de la vida; y la Sistemática de la Acción, que comprende la crítica colectiva, esto es, compara las condiciones existentes con las ideales de vida que debieran prevalecer, postulando que si el hombre no logra emanciparse con las condiciones actuales de trabajo, se hace necesario provocar una reforma en el sistema encaminada al logro de tal fin.

La Comunicación, al ser un fenómeno que tiene su campo de acción en el seno de la vida social, adopta las características del marco de referencia con la cual se concibe: en el examen Empírico-Analítico, este fenómeno tiene tintes funcionalistas, ya que en tanto sirva a la circulación adecuada de los mensajes que estén encaminados a la supervivencia social, encuentra su sentido de trabajo; si es bajo la tónica de la escuela Fenomenológico-Hermenéutico-Lingüístico, el estudio se centra en los juegos de significación existentes con los que se construye el sentido de pertenencia, e historias que dan como resultado un cierto sentido a la vida; por su parte, la postura Sistemática de la Acción refiere que si la Comunicación no sirve para fines emancipa torios, entonces se presenta como un apéndice más de la ideología dominante opresiva, la cual es necesario erradicar.

Los medios, las imágenes y en este caso, la Televisión, adquieren estos matices de trabajo en función de los objetivos que se desean alcanzar. Por ejemplo:

Postura empírico-analítica:

Monografias.com

Postura Fenomenológica:

Monografias.com

Postura Sistemática de la Acción:

Engels dice que la Economía es el estudio de la distribución de los recursos limitados que produce la Sociedad, orientado a que éstos satisfagan a plenitud las necesidades que la comunidad presenta en cierto momento histórico. La ruta financiera se expresa sí: el dinero que se produce, la Economía, se concentra en el trabajo de gobierno cuyo propósito es mantenerla san y activa para canalizar los recursos obtenidos a las necesidades de salud, educación, alimentación, hogar y satisfacción de productos materiales que permitan a los miembros que gobierna elevar su calidad de vida para que a su vez, éstos produzcan más y mejores recursos que se puedan canalizar a esta cadena de trabajo.

Monografias.com

Como estos recursos son limitados, se debe emplear a fondo la Ciencia, cuyo fin e descubrir la Economía Política -las leyes que rigen el funcionamiento del sistema financiero- para que se apliquen en una adecuada Política Económica o conducción gubernamental de la hacienda pública.

Resultados

En todos los casos, la intención de fondo es persuadir en algunas posturas, en tanto que en otras es el logro de un objetivo por medio de la comunicación (como es el caso de la postura Sistemática ejemplificada por la tesis engeliana) donde la persuasión, la adhesión y la alineación a una voluntad son poco menos que relevantes. En este sentido, la tesis de Sartori con relación a la misma pregunta que se hizo Habermas de cómo funcionan los medios visuales, y más, qué efectos tienen éstos en la gente, no es verificable, ya que la TV o la imagen no atonta a la gente, sino que existe un uso detrás de este soporte técnico el cual está determinado una función específica, con efectos determinados, encuadrados y hasta previsibles, en donde la supremacía del medio no está siquiera contemplado, por haber una carencia de tal elemento.

Ponderaciones preliminares. Si los estudiosos del tema comunicacional, Hovland y Habermas, afirman en sus prestigiados estudios que la comunicación, que los mensajes, y que los soportes técnicos y tecnológicos ni el medio de difusión no son capaces por sí solos de modelar a voluntad la volición de la gente, sino que por el contrario, los mensajes tienen efectos específicos, y que en todos los casos, se requiere del elemento de la persuasión para lograr "algo", apoyándose más que nada la idea de qué hace la gente con los medios, contraria a la de Sartori a decir qué hacen los medios con la gente, convendría analizar a fondo las intenciones de Sartori, así como las bases en las que se apoya.

Tesis de Sartori

La TV hace ignorante a la gente al minar su pensamiento simbólico.

Rebate. Habermas y Hovland dicen que es el pensamiento simbólico lo que determina la configuración de los medios, es decir, atrás de lo que se ve en pantalla, existe un marco teórico determinado el cual tiene una limitante, el pensamiento de la misma audiencia, mismo que rebate el mensaje que se vierte. El efecto no es en automático, más bien es verosímil, esto es, que al ver la gente en pantalla un mensaje que tenga afinidad con las ideas con las que comulga, es más fácil persuadirle a que vea la premisa completa (y el programa donde se encuentra contenido) , y en consecuencia, se le pueda "vender" o acercar el tema ideado.

Bases.

  • La palabra fomenta el pensamiento simbólico, es la base de la cultura desde tiempos de Gútemberg hasta nuestros días; la imagen crea y recrea realidades distantes e imaginarias o irrealidades, puede prevaricar.

  • Rebate. La palabra también prevarica; el lenguaje audiovisual también hace uso de la palabra para cifrar las ideas; el pensamiento simbólico es un rasgo que es responsabilidad y producto de la educación que se recibe y que la persona se proporciona a sí misma. Cada cabeza es un mundo, reza el adagio, por lo que en concordancia a los conocimientos locales, el individuo se crea su propia imagen sobre el mundo y selecciona los mensajes y programas que resultan más afines a dicho concepto

  • Como la imagen se puede prevaricar, se puede presentar en pantalla datos manipulados sobre la situación social; la TV no tiene la obligación de decir la verdad.

  • Rebate. La TV no es la única fuente por la cual la gente se informa de los acontecimientos que sobrevienen en la realidad social, por lo que una mentira puede ser fácilmente destapada con el comentario cotidiano de otro individuo; la persona posee su propio cuerpo de creencias, si es o no manipulable, ello es un rasgo que denota una deficiencia en su educación y que muestra el nivel cultural que posee, el cual es responsabilidad del individuo en cuestión, y no imputable a un medio como si se tratara de un artificio omnipotente sobre la volición del sujeto. La TV es un medio que ante todo, es primero un negocio que debe redituar para poder funcionar, por ello, parte de la programación tiende a lograr como sea tales fines, por lo que es plausible exigir una mejor barra programática.

  • Los caracteres que acompañan a la cultura de la imagen demuestran que cada vez más, es una élite la que lee y aprende por los libros, en tanto que una gran mayoría lo hace mediante la TV: le creen al texto e imagen que sobre la realidad les enuncia el medio; la TV es un instrumento de masas, la cual no siempre brinda una programación de calidad que permita elevar el nivel cultural de su audiencia.

  • Rebate. La TV, como cualquier industria, es ante todo un negocio con ciertas características entre las cuales sobresale la capacidad de llegar a más audiencia, incluso si ésta es heterogénea entre sí; la imagen muestra una cara de la realidad, la cual es interpretada por el cuerpo de conocimientos que cada persona posee de manera muy particularizada. Si la TV prevarica en un sentido negativo, esto es, que manipula la información, y parte de la audiencia "cree", ello denota una falla pedagógica de origen en la formación de la persona, la cual empieza en el seno familiar.

  • Los elementos que ofrece la cultura de la imagen para formar opinión pública son deficientes, ya que se presentan en pantalla opiniones de personas enjuiciando hechos públicos sobre los cuales no tienen ningún conocimiento, generalizándose que así es como piensa el resto de la colectividad, cuando no es así; los sondeos son débiles ya que no tienen una intención de fondo que motive acción de cambio alguno, además que las preguntas ya están previamente formuladas y dirigidas a obtener una respuesta prevista de antemano. En otras palabras, la información que se brinda desinforma, ya que no explica los hechos, sino que su significación es nula al referirse más hacia el espectáculo, presentando seudo acontecimientos que la misma explicación del hecho real.

  • Rebate. La TV tiene una responsabilidad, ya que llega a mucho público entro y fuera de las fronteras nacionales, por lo que la presentación de tales parámetros como indicadores como la "verdad", es un asunto que denota una falla en el generador de ese mensaje, por lo que es exigible la mejora de la barra programática.

  • En las elecciones y en otros acontecimientos de relevancia, se tiende a presentar los hechos desde un enfoque reduccionista como si se tratara de una carrera de caballos u otro evento similar, con el fin de hacer más asequible la circunstancia mostrada a la audiencia que no posee conocimientos amplios para entender tales incidentes, con lo que se corre el peligro de modelizar el hecho en esa perspectiva desechándose su génesis y desarrollo, aspectos que son importantes para comprender la situación, con lo que en una contienda electoral podría inclinarse la tendencia de ese público indeciso hacia una posición con base en un falso testimonio de los actos presenciados. En otras palabras, con el sólo hecho de presentar el suceso en tiempo presente en pantalla, se puede exhibir a éste como bueno cuando en realidad es malo, como el caso de las declaraciones de los políticos acerca de la inseguridad, usando sólo su carisma para descalificar el aumento de tal lance con el fin de evitar una coyuntura que haga peligrar su carrera en la administración pública.

  • Rebate. La modelización sirve para hacer más asequible la información, la cual, debe entrar en una dinámica crítica por parte del receptor, exigiendo mejores contenidos.

En conclusión

La TV no es la responsable de minar la conciencia simbólica de la gente, más bien hace evidente las fallas y deficiencias que ésta ha tenido en su formación académica y personal. Habermas propone un modelo de sociedad donde cada persona posea un marco teórico mínimo de referencia que le permita decidir y establecer mejor su destino.

Aportes. Con ello no se desea insinuar que Sartori esté completamente equivocado, sino que por el contrario, el pensador italiano evidencia una falla en los contenidos que muestra este medio de comunicación de nuestro tiempo, sobre los cuales hay que desmitificar, pensar, proponer y trabajar. El silogismo qué dice, quién lo dice, y que gana con que yo le crea, es una de las mejores formas de darle salida a esta matriz de relaciones comunicacionales.

Bibliografía

Base:

  • Sartori, Giovanni. HOMO VIDENS. Taurus. México, 1998.

Secundaria:

  • Biología. Prentice Hall. México, 1990.

  • Gallardo Cano, Alejandro. CURSO DE TEORÍAS DE LA COMUNICACIÓN. FCPyS, UNAM. México, 1990.

  • Hobbes, Tomás. Leviatán. FCE. México, 1970.

  • Lumbreras Castro, Jorge. Posturas de conocimiento en el estudio de la comunicación humana. FCPyS-SUA, UNAM. México, 1999.

  • Popper, Karl. LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS ENEMIGOS. Taurus. Madrid, 1996.

  • Popper, Karl. LA MISERIA DEL HISTORICISMO. Taurus. Madrid, 1990.

  • NUEVA ENCICLOPEDIA TEMATICA PLANETA Tomo Historia. Editorial Planeta Internacional. México, 2000.

  • NUEVA ENCICLOPEDIA TEMATICA PLANETA. Tomo Lengua y Literatura. Editorial Planeta Internacional. México, 1995.

  • NUEVA ENCICLOPEDIA TEMATICA PLANETA. Tomo Arte y Filosofía. Editorial Planeta Internacional. México, 2000.

  • Miguel Angel Gallo, INTRODUCCION A LAS CIENCIAS SOCIALES 1.Editorial Quinto Sol. México, 1993.

  • Miguel Angel Gallo, INTRODUCCION A LAS CIENCIAS SOCIALES 2. Editorial Quinto Sol. México, 1993.

  • Savater, Fernando. ETICA PARA AMADOR. Ariel. México, 2000.

  • Savater, Fernando. POLÍTICA PARA AMADOR. Ariel. México. 2000.

 

 

 

 

 

Autor:

Ernesto Vera


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