Indice
1. Introducción
2. Factores socioculturales
3. Factores Individuales
4. Factores Familiares
5. Conclusiones
6. Bibliografía
El clamor sociocultural de la delgadez ha penetrado como un ariete irresistible
en las filas de la población
femenina adolescente y joven de los países occidentales. El descontento
con la imagen
corporal de uno mismo afecta al 85% de la población
joven femenina y al 40% de la masculina.
Existen tres manifestaciones que afectan a la problemática alimenticia:
el temor fóbico a aumentar de peso, la imagen
corporal propia distorsionada y, como resultado, el sometimiento a una dieta
severa, realización de ejercicios de forma convulsiva, alteraciones en
la conducta
social y otros, son los que constituyen los síntomas básicos de
la Anorexia,
una enfermedad, cuyos primeros relatos datan de la Edad
Media y hasta hace pocas décadas compartía con otros trastornos,
que afectan sobre todo a mujeres, la calificación de Enfermedad Misteriosa.
La maravillosa historia
de cuento
de "Sissi Emperatriz" fue acuñada en nuestras mentes a golpe de bellas
escenas protagonizadas por la angelical Romy Schneider. Todo era de ensueño,
admirábamos y envidiábamos al personaje y su mundo. Sin embargo,
muy pocos conocen las verdaderas vivencias que marcaron su trágica existencia.
Esta es una historia
de suntuosidad y decadencia, de palacios de cuento
que se derrumban, de desequilibrios y fatalidades. Sissi fue una de las primeras
mujeres en padecer una de las enfermedades
que hasta hace poco creíamos de nuestro tiempo:
La Anorexia.
La preocupación por el tema de la belleza es algo que en alguna ocasión
y de una manera u otra han padecido todas las mujeres. La cuestión es
que, lo que en una época preocupaba tan solo a la juventud,
hoy en cambio,
es algo que permanece durante toda la vida. Sin embargo, una cosa es que haya
inquietud y otra bien distinta que se convierta en un problema, y tememos que,
al menos en nuestra generación sea más un problema que una inquietud.
Es difícil poder
explicar el origen de la Anorexia, debido a que dicho trastorno está
provocado por múltiples factores, lo que significa que existe una combinación
de causas sociales, individuales y familiares que desempeñan un papel
importante en el desarrollo
y mantenimiento,
no solo de este trastorno sino de cualquier trastorno de la alimentación
existente en la actualidad. Incluso más que considerarles como factores
causales definidos y diferentes, lo mejor sería verles como factores
que pueden hacer a una persona
más vulnerable a desarrollar un trastorno alimenticio.

Los trastornos alimentarios no afectan únicamente a la manera de comer,
en realidad, se desarrollan como resultado de problemas
en la percepción
y en la forma en que una persona
se ve a sí misma y en relación con su mundo, problemas
que son causados por múltiples factores que se vuelven cíclicos
y se realimentan a sí mismos.
Algunas personas se sienten incapaces de enfrentarse con éxito
a las tensiones y retos de la vida diaria y si además concurren ciertos
factores precipitantes o situaciones de estrés,
el sujeto vulnerable puede elegir el camino de "hacer dieta" como la Solución
a los problemas que le afectan. A continuación, los efectos de la desnutrición
y semiinanición agravan los problemas subyacentes y cronifican el problema
de la alimentación.
En resumen, una persona está predispuesta o es vulnerable al desarrollo
de un trastorno alimentario como resultado de una combinación de factores
(sociales, individuales y familiares). El trastorno alimenticio se precipita
por algún acontecimiento estresante o en un momento preciso del ciclo
vital y luego se perpetúa por muchos de los factores causales originales,
junto a los efectos del trastorno alimentario en si mismo. A continuación
abordaremos profundamente los factores precipitantes.
Las Presiones Sociales Hacia La Delgadez
Lo que se conoce como la "Segundo Ola del Feminismo",
es decir, el movimiento
feminista surgido en los Estados
Unidos y Europa
durante los años sesenta y setenta, se inspiró en los principios
de la izquierda y fue compañero de viaje del movimiento
hippy. No es extraño, por lo tanto, que dicho movimiento fuese enormemente
beligerante con el Mito
de la Belleza. A la libertad
sexual de esa época se sumaron otro tipo de libertades y entre ellas,
estaba la de liberar nuestro cuerpo de cualquier tipo de ataduras: eliminación
de sostenes y fajas, vestidos amplios que no marcan las líneas del cuerpo,
calzado cómodo, fuera maquillajes, etc.
Los citados elementos no eran sino un testimonio de la opresión hacia
la
mujer, elementos hostiles a la libertad
personal
y ejemplo de represión El objetivo
era llegar a ser lo más natural posible, ya que la naturalidad comportaba,
además, la comodidad, por lo tanto…Veinte años después
las cosas han cambiado mucho en nuestra sociedad
y las feministas no han sido ajenas a ese cambio.
Según Naomi Wolf: "actualmente un conjunto considerable de mujeres posee
más medios
económicos que nunca, mas oportunidades y más derechos
legales, pero en lo que hace referencia al nivel de satisfacción con
nuestro propio cuerpo, quizás nos sintamos peor que nuestras todavía
no liberadas abuelas".
Nuestras abuelas eran totalmente ajenas a esta inquietud. Entonces, y hasta
hace bien poco, el atractivo físico de la mayor parte de las mujeres
finalizaba al contraer matrimonio
o con la maternidad, y el de las restantes con la menopausia. En nuestros días,
afortunadamente, se han introducido nuevos elementos gracias a los cuales se
ha producido una modificación sustancial en la percepción
de nuestro cuerpo.
En la actualidad, ni el propio matrimonio
ni la maternidad o la menopausia suponen una limitación equiparable a
la que existía en otros tiempos. Las mujeres nunca han tenido un nivel
de bienestar semejante al que hoy disfrutan, y no cabe la menor duda que eso
tiene su influjo en el tema que estamos abordando.
En definitiva, vivimos la cultura
del aspecto físico como nunca antes en la historia se ha vivido, con
las consecuencias que ello produce en nuestra vida. Si hace veinte años,
las feministas de la ideología
izquierdista en general, lucharon en contra de conceder excesiva importancia
a la presencia exterior, hoy, por el contrario, se puede afirmar que lo que
prevalece es la apariencia física.
Transcurridos veinte años… ¿estamos atrapados por el mito de la belleza?.
Todos y todas conocemos cuales son las trampas que entraña el Mito de
la Belleza, no obstante, conviene recordarlo constantemente:
Los Medios
de Comunicación prometen que las mujeres con bajo peso y esbelta
figura serán más felices, más sofisticadas, tendrán
más éxito
profesional y en las relaciones sociales y en general, vivirán mejor.
Aunque es absurdo pensar que el éxito se asocie solamente a la delgadez,
algunas mujeres a menudo se valoran a si mismas en función
de la adecuación de su cuerpo a las normas
sociales y no toman en cuenta sus capacidades, inteligencia
o personalidad
a la hora de valorarse como personas.
La sociedad
constantemente nos comunica que una de las más importantes funciones
de la
mujer consiste en tener un aspecto atractivo y los
medios de comunicación lo perpetúan y refuerzan, haciéndonos
creer que el cuerpo femenino o masculino expresan la esencia o la totalidad
de las personas, es decir, que "de un simple vistazo podemos conocer totalmente
a una persona". El atractivo de una mujer
depende de su capacidad de mantener un aspecto juvenil, en especial, conseguir
mantener una imagen corporal que recuerde el de una chica prepuber.
En definitiva, resulta esencial que las mujeres aprendan a juzgarse por otros
patrones de medida para que puedan mejorar su autoestima,
porque la apariencia juvenil desaparecerá con los años y los cuerpos
perderán su figura inevitablemente, mientras que las cualidades personales
y la cultura
siempre se pueden valorar y mejorar.
Los Roles Sociales De Las Mujeres
Hoy en día a las mujeres se les bombardea con el mensaje de que deberían
convertirse en "supermujeres". Además de tener un cuerpo perfecto, deben
alcanzar el éxito profesional, tener un matrimonio ideal y ser unas madres
modélicas. Estos objetivos
propuestos a través de los Medios
Audiovisuales no son realistas: mujeres delgadas, saludables, sexys, bonitas
y exitosas.
Algunas mujeres llegan a pensar y desean tener todas estas cualidades y poder
igualarse a estos prototipos de mujer moderna. Estos roles entran en ocasiones
en conflicto
con los nuevos roles de tener iniciativas y de ser capaces de satisfacer sus
propias necesidades, provocando sentimientos de fracaso en algunas mujeres.
Mientras los hombres tienden a culpar a los factores externos de los fracasos
y se apropian de los éxitos, las mujeres tienden a culpabilizarse de
los fracasos y atribuyen los éxitos a factores externos; quieren que
sus cuerpos sean como los modelos
irreales de los anuncios y se culpabilizan si no lo consiguen, dañando
indudablemente su autoestima.
Con toda esta presión
para conseguirlo todo o la perfección, algunas mujeres llegan a sentir
que sus vidas están fuera de su control,
llegando, a veces, a pensar que el peso corporal es la única área
que pueden controlar o incluso, piensan que si consiguen el cuerpo perfecto
la profesión o la pareja ideal aparecen por si solas.
Para otras, la dieta y los trastornos alimentarios pueden ser una salida o vía
de escape de la rutina y preocupaciones cotidianas. La manipulación del
peso y de su físico se convierte en una exclusiva ocupación, disminuyendo
sus capacidades para enfrentarse a otros retos en la vida.
Si estamos ante una enfermedad eminentemente femenina, reflexibamente llegamos
a suponer que la subordinación de la mujer está detrás.
Que los padecimientos de las mujeres, los modelos y las explicaciones de la
realidad de los varones estarán en la génesis del trastorno.
No están asociadas a la Anorexia ninguna estructura
genital, ni dotación hormonal concretas, ni una determinada distribución
corporal del tejido adiposo sexualmente específica… La Anorexia Nerviosa
sí está asociada y mucho, prácticamente del todo, con el
papel
sexual, es decir, con el conjunto de comportamientos, cogniciones y sentimientos
que son comunes a los individuos de un sexo
dado en una comunidad
dada, y que se adquieren merced al proceso
de tipificación sexual.
Es el medio social en que uno nace y se desarrolla quien decide el papel sexual
que en líneas generales le acompañará a lo largo de toda
su vida. Y el papel femenino dominante a estas alturas del siglo XX, entre muchas
otras desventajas, y también ventajas, conlleva la susceptibilidad a
contraer trastornos de la ingesta como el que estamos comentando.
Es evidente que la mujer debe comer en público guardando unas formas
que no son las mismas que se exigen a los varones. Comer mucho o incluso cantidades
medianas de alimento, en presencia de otras personas, suele ser considerado
vergonzoso o impropio de su condición si quien lo hace es una mujer.
En el caso de los varones, puede y suele ocurrir lo contrario, la comilona no
solo es aceptada, sino que suele ser exhibida.
La forma corporal ideal también señala diferencias entre ambos
sexos. En nuestra sociedad el cuerpo femenino ideal se enmarca dentro del patrón
"tubular". El varón, por el contrario, aún no aceptando la obesidad,
si persiste en perseguir un modelo
de desarrollo corporal máximo, de significativo volumen
muscular, con anchas espaldas, determinando una imagen general de potencia
física,
en cualquier caso siempre de tamaño y apariencia superior al de una mujer.
Es obvio que nuestra cultura, dominada por los varones, requiere que las mujeres
sean más delgadas en orden a limitar simbólicamente su poder.
"La mujer, mucho más que el varón, tiende a identificarse ella
misma con su cuerpo. Su cuerpo es mucho más autoimagen que en el
hombre el suyo".
La sociología
del género
encuentra en el trastorno de la Anorexia, un ejemplo idóneo. Pensamos
en una afección que está definida, construida socialmente en una
configuración cultural donde hay desigualdad a favor de los varones,
que recoge en su diagnostico y atención
clínica a casi exclusivamente mujeres y que consiste, básicamente,
en estar obsesionado con la apariencia del propio cuerpo, o sea, con las señales
externas de valía, así definidas en una sociedad asimétrica
en las relaciones entre hombres y mujeres.
La "Idealizacion" De Los Trastornos De La Alimentación
Anorexia ¿Todavía no has dado con el régimen adecuado? Prueba
con un desorden alimentario: su éxito es creciente (el 62% de jóvenes
británicas padecen uno) y no habrá peso que te resista. Lo primero
es sentirse deprimida y despreciable. Aprende a odiar tu cuerpo y convéncete
de que estás gorda (aunque lo más probable es que no lo estés).
Si has optado por la Anorexia Nerviosa, dedícate obsesivamente a hacer
ejercicio, a tomar laxantes y a fumar, y sobre todo, no comas. Lo más
probable es que tu peso disminuya en un 30%. Una mujer de 1.70 m de altura puede
bajar a 28 Kg, por ejemplo. No olvides llevar ropa holgada: aunque tu cuerpo
esquelético te parezca normal a los demás podría no parecérselo.
¿Y si decides volver a comer?. No es fácil. La Anorexia es prácticamente
lo único sobre lo que ejerces cierto control.
De hecho, incluso una terapia intensiva te proporciona una posibilidad entre
tres de curación (y tienes el 15% de probabilidades de morir). Si no
puedes permitirte la terapia (muchos seguros
no la cubren), lo mejor será quizá salir de viaje: la Anorexia
(corriente en las sociedades
ricas, con abundancia de alimentos)
es desconocida en tiempos de guerra
o en los países pobres.
La Anorexia no es nada fascinante, sin embargo, ha quedado asociada a chicas
muy inteligentes, de clase social alta, elevados rendimientos académicos
y perfeccionismo. En la medida en que en nuestra sociedad se valoran mucho algunos
rasgos como el autocontrol, el perfeccionismo y la búsqueda del éxito,
éstos han llegado a convertirse en aspectos característicos
de algunas personas con trastornos alimentarios.
Uno de los mitos
que se ha ido desarrollando progresivamente sería el que éstos
trastornos alimentarios sólo afectan a "chicas ricas", cuando en realidad,
la Anorexia afecta a individuos de todo tipo de clases
sociales, razas, edad y sexo.
A través de esta imagen de algo excepcional y minoritario se crea la
apariencia de que dichos problemas no son graves y se oculta su real implantación
entre la población general.
A menudo, la gente bromea diciendo que "No le importaría tener un poco
de Anorexia", pero en realidad, no es un asunto para tomarlo a broma, porque
las personas que padecen Anorexia se encuentran tan obsesionadas por los alimentos
y el comer, que apenas les quedan energías para poder desempeñar
su trabajo o desarrollar sus estudios.
Estas personas que comenzaron sus dietas para ser más populares o más
atractivas entre sus compañeros, debido a la naturaleza
de los trastornos alimentarios (actitudes
y creencias sobre los alimentos, el modo de comer, el temor intenso a engordar
junto a los efectos psicofísicos del adelgazamiento excesivo) solo consiguen
aislarse más socialmente y sentirse más descontentas consigo mismas.
Desde la perspectiva de los expertos en la materia
surgen dos Modelos principales:
Striegel-More, proporciona una importancia básica al Modelo Cultural
de Delgadez: "Para que sean consideradas atractivas, las mujeres han de ser
percibidas como bellas, y en tanto que, ser delgada es condición central
de la belleza femenina, las mujeres físicamente atractivas son percibidas
como más femeninas que las que no lo son… Si pensamos ahora en la adolescencia,
donde han de enfrentarse a aumentos de peso y grasa que son normales, situadas
en el polo opuesto al modelo social, su autoestima decrece mucho".
El otro Modelo podemos representarlo, por ejemplo, en Schutze: en él
" el deseo generalizado propio de nuestro tiempo,
de adelgazar" no es una causa básica sino un determinante de la dirección
en que puede ir el conflicto
psicológico central, en función
de los rasgos de personalidad
y las reacciones del entorno. Estamos hablando de Anorexia Restrictiva, y además
puberal, la Anorexia más genuina, que tiene como elemento central, las
dificultades del medio familiar y los conflictos
del desarrollo puberal somático.
En definitiva, tres Cuestiones al respecto:
Estos conflictos
del desarrollo están marcados por las exigencias cada vez mayores de
la pubertad y la adolescencia
en cuanto a su independencia,
su identidad
y unos factores adicionales, cada vez más agobiantes, del entorno no
familiar, donde la "presión
sexual" es cada vez más temprana, es decir, que incluso aquí,
en la modalidad Anoréxica Puberal, está actuando la presión
cultural-sexual.
La gran masa de diferentes Anorexias tienen una relación causal muy directa
con la presión a la delgadez.
Por tanto, se consideran las Anorexias como fenómenos multifactoriales.
Moraleja:
La búsqueda de la delgadez nunca permite alcanzar una felicidad duradera,
De hecho, los naturales objetivos
humanos de alcanzar la felicidad y la satisfacción personal cada vez
se hacen más lejanos, a medida que la persona se va hundiendo en su trastorno
de la alimentación.
Lo que hay que descubrir y estimular, no es tu trastorno de la alimentación
sino las cosas que te permitan alcanzar tu objetivo de ser feliz. Necesitas
aprender formas para conseguir la felicidad y darte cuenta que la búsqueda
de la delgadez te cierra el camino hacia las cosas que quieres alcanzar.
Los medios de comunicación
y su influencia en los prejuicios contra la obesidad
Si nos encontráramos en una sociedad que a lo largo de los siglos hubiera
valorado la obesidad,
posiblemente, sus representaciones, Venus, La Gioconda, etc., serían
obesas, los Efebos griegos serían obesos, en definitiva, todos los modelos
o musas que han inspirado a pintores y escultores serían obesos.
No ha sido así, salvo algunas excepciones, como es el caso de Rubens,
los cuerpos que nos ha cedido la historia plástica son generalmente proporcionados,
sin volúmenes excesivos. ¿Eran en su época reflejo de la realidad?,
seguramente no (en muchos casos la mayoría de la población sería
bastante más delgada), pero aún cuando no eran reflejo de lo real,
si eran reflejo de lo ideal. Sin duda la estética,
basada fundamentalmente en la proporción, a marcado los cánones.
La preocupación por la estética
ha pertenecido siempre a las elites, pero se supone que siempre ha sido admirada
por la mayoría. Eso no quiere decir que en Grecia
la mayoría de la población aspirara a tener cuerpos como los de
sus esculturas, quizá el cuerpo no tuviera entonces la importancia que
le damos ahora. El problema de hoy es que aspiramos a ser una escultura, porque
todos los días vemos esculturas (televisión,
revistas, etc.) y además nos dicen que es más saludable ser así,
incluso que es imprescindible ser así para vivir más y tener mejor
calidad
de vida, para gustar, para tener éxito, para tener amigas/os, etc.
Indudablemente en los tiempos de auge de la civilización griega ninguno
de estos condicionamientos existía. Hagamos unas reflexiones a continuación
sobre algunos valores
implantados con fuerza
en nuestra sociedad actual.
Cuatro Reflexiones:
Respecto a la Valoración de la Belleza: La búsqueda del ideal
parece una constante histórica, y queramos admitirlo o no, todos y todas
estamos en ella.
Respecto a la Valoración de los Medios de Difusión y Publicidad:
Valoramos con exceso su fuerza y con frecuencia tiramos hacia ellos los balones,
por tirarlos fuera, es más sencillo.
Respecto a la Eficacia
de Cualquier Solución: Si no se establecen la causas de un problema,
difícilmente las acciones
que emprendamos aportarán soluciones.
Respecto a la Ferviente Fe en el Poder de la Alimentación: Han surgido
doctrinas respecto a éste y a otros muchos aspectos relacionados con
el cuerpo y la salud que están convirtiendo en manía colectiva
el hacerse con la verdad sobre lo bueno y lo malo de lo que se ingiere.
Para vender una colonia, un detergente, un coche o una enciclopedia analizaremos
cual es el publico objetivo, como es, que le gusta, su edad, nivel cultural,
etc. Las personas que protagonicen la campaña serán atractivas
para este público, porque debemos conseguir que se identifiquen con estos/as
protagonistas. Estas personas son generalmente delgadas, tienen buen tipo, son
guapas o por lo menos resultan agradables físicamente.
Son los estereotipos de la publicidad,
que en muchos casos tanto perjudican en el camino de la igualdad,
referida ésta sobre todo al papel de la mujer como guapa y solo guapa
y por lo general, tonta. Pero si somos sinceros y sinceras, todos y todas queremos
ser guapas/os - por lo menos lo suficiente como para gustar, agradar, ser admiradas/os.
La publicidad persigue que los actores y actrices de los spot nos gusten, nos
agraden (siempre que sea ese su papel en el spot).
En el caso de la Anorexia dudamos que la publicidad sea causa, aunque lo es
indirectamente, en la transmisión de valores
en la época de desarrollo de niñas y jóvenes, y esto, a
nuestro juicio, incide peligrosamente (por supuesto, junto a otros factores)
en el proceso
que lleva a muchas jóvenes a la Anorexia.
Hay personas que son sin duda más frágiles ante las modas, las
captan inmediatamente, ¿son gente menos formada, son jóvenes en el momento
de mayor indefinición e inseguridad?.
Este sería quizás el punto más importante a analizar porque,
desde nuestra perspectiva , la publicidad al influenciar especialmente a los/as
más jóvenes de la población puede contribuir - no a crear
anoréxicas - pero si a bombardear su ya potencial predisposición
hasta lograr su enganche, mediante alguna dieta que se publicita con insistencia.
Píldoras, ¿No sería estupendo poder comer hasta la saciedad sin
engordar ni un gramo?. ¡Pues ahora es posible!. Al parecer, esta gran píldora
naranja elimina la mitad de cada gramo de grasa que digieres. Los medicamentos
para suprimir el apetito (resto de píldoras) interceptan las señales
cerebrales del hambre o te llenan de fibra. Pero prepárate a sufrir efectos
secundarios: las píldoras para cortar el apetito pueden provocar insomnio,
diarrea, problemas cardíacos, perdida de deseo sexual y la
muerte.
Aunque las modas las seguimos, en mayor o menor medida, todos y todas a grandes
rasgos, no todos nos incorporamos a ellas por estar en la cresta de la aparente
modernidad,
sino que podemos seguirlas también por pasar desapercibidos/as. Es la
pescadilla que se muerde la cola. La publicidad utiliza lo que está de
moda,
pero también lo pone de moda.
Hay que distinguir, sin embargo, que si bien puede ponerse de moda un determinado
producto
con una campaña de publicidad, no veremos nunca que la publicidad implante
una moda que lleve consigo un cambio de costumbres socialmente admitidas, o
de ideas o de valores o de modelos sociales. Los medios de difusión,
bien orquestados, pueden llegar más lejos que la publicidad, aunque precisamente
sus opiniones contrastadas impiden que se orqueste un objetivo común
de convencimiento social. Algo así ha ocurrido con la moda de la delgadez,
pero también con las
drogas y con el tabaco.
¿Podemos pedir a la publicidad que haga un esfuerzo a favor de romper el estereotipo
físico?. A nuestro juicio tememos que no va a tener mucho eco, pero si
se le puede pedir que incorpore modelos menos perfectos, que utilice gente más
común o que investigue, por lo menos, si no cabe una mayor diversidad
de modelos, sobre todo en relación a la mujer.
Incluso, podemos afirmar que hemos avanzado algo, porque hasta hace muy poco
tiempo, jamás se veía a una mujer entrada en años anunciando
un producto
ni tampoco presentando un telediario o un programa
de televisión,
parece que hoy en día, se empieza a admitir que las mujeres no nacen
con 20 años y mueren con 25.
Es evidente que la Discriminación
contra los Obesos es uno de los prejuicios que todavía la sociedad actual
aprueba y los
medios de comunicación refuerzan. Si deseamos entender los trastornos
alimentarios debemos comprender que la sociedad estigmatiza la obesidad, por
tanto, si queremos combatirlos debemos hacer desaparecer dichos prejuicios.
El mundo clandestino de los gordos es, de hecho, una subcultura en abierta
ruptura con la sociedad es un estilo, una actitud.
Existen cuatro Estereotipos comunes que son falsos y que perpetúan la
Discriminación
de las personas obesas:
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