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Bulimia y Anorexia

Enviado por Sebastián Loda



Bulimia y Anorexia

Indice
1. Introducción
2. Desarrollo
3. Causas de la perpetuación de la bulimia nerviosa
4. Causas de la perpetuación de la anorexia nerviosa
5. Conclusión
6. Bibliografía Consultada

1. Introducción

La bulimia y la anorexia son enfermedades de tipo social, ocasionadas por la discriminación que se plantea a la persona excedida en peso. Esto se manifiesta con mayor incidencia en personas obsesivas o que aplican una gran obsesión en cada actividad que emprenden.
A lo largo del desarrollo de la monografía voy a demostrar la relación existente entre estas enfermedades y el modelo social persistente en la actualidad. El mayor interrogante es por qué cada vez son más los casos de bulimia y anorexia.

2. Desarrollo

La sociedad moderna nos impone modelos de estética y belleza muy fuertes, llevándolos a ser objetos de culto y logrando que nuestras vidas giren alrededor de estos, lo que hace que todos pretendamos asemejarnos a ellos o, ser como ellos. Los medios de comunicación nos "bombardean" con esta información, la sociedad (que tiene un papel importante) comienza a discriminar y la "bola de nieve" se sigue agrandando. Esto nos conduce a una gran pérdida de valores y confusión, creyendo que para ser aceptados es necesario cumplir a la perfección con todos los cánones de belleza impuestos. La apariencia física pasa a ser un objetivo en si mismo, básico y primordial, olvidándonos de nuestra naturaleza humana, lo cual desencadena en una serie de conductas que provocan una gran variedad de trastornos, entre los que se encuentran la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa.
Es muy común que estas enfermedades se presenten en la adolescencia o pre-adolescencia, momento en el cual nuestros cuerpos comienzan a cambiar y nuestras inseguridades se acrecientan. Comenzamos a vernos mal, feos y no aceptados por los demás. Las reacciones a estas inquietudes son muy variadas, pero la más común es recurrir a la dieta.
El problema nace con la obsesión, por la cual la dieta comienza a ser cada vez más estricta. Comienzan a manejarla por su cuenta o a través de lo que les ofrecen revistas de dudosa seriedad; (olvidándose de las recomendaciones de verdaderos profesionales), suprimen del orden de comida todos aquellos alimentos que consideran "engordantes" y se olvidan de sus características nutricionales, fundamentales para la supervivencia de nuestro organismo, llegando a ingerir unos pocos alimentos diarios con muy bajo contenido calórico. De este modo la dieta se vuelve un ayuno. De la mano del ayuno vienen una serie de complicaciones físicas, producidas por la disminución brusca del peso.

Entre las que se encuentran:

  • Falta de menstruación (Amenorrea);
  • Palidez;
  • Excesiva sensibilidad al frío;
  • Debilidad;
  • Mareos.

Esto también trae aparejado una serie de cambios de actitudes, su carácter se vuelve cada vez peor, suelen estar irritables, agresivos; todo esto los lleva a un aislamiento, no quieren ver a sus amigos, y así, su vida social desaparece y se enroscan en sus propios problemas. El eje de sus vidas pasa a ser el tema de la comida y el cuerpo, tienen un intenso temor a engordar y se sienten y ven "gordos" cuando en realidad están delgados. Los problemas físicos se agravan, el cuerpo comienza a luchar, buscando las energías que escasean, para esto hace que determinadas funciones dejen de trabajar con el fin de que la energía destinada a estas pase a funciones más importantes como la supervivencia. Es por esto que se produce la falta de menstruación y los síntomas anteriormente enumerados.
Muchas personas no pueden sostener la restricción alimentaría y caen en lo que se llama atracón (que consiste en un episodio de ingesta voraz), en el cual en un periodo corto de tiempo comen una cantidad de comida mayor a la habitual. Lo que lleva a sentir una culpa tremenda creyendo que han aumentado varios kilos en una ingesta. Esta culpa los carcome y buscan la forma de "solucionar el problema" con conductas compensatorias para evitar la ganancia de peso. Esto los lleva a:

  • Provocar vómitos;
  • Realizar ejercicio físico en forma excesiva;
  • Tomar pastillas adelgazantes.

Entre otros métodos con el fin de rechazar la comida ingerida. Esto comienza a ser habitual y creen que han descubierto la fórmula. Pero lo único que logran es descompensarse físicamente, puesto que nuestro cuerpo no está preparado para sufrir estas continuas alteraciones.
Estas conductas inapropiadas también llevan cambios en el ámbito físico de suma gravedad, y en ciertos casos pueden llegar a la muerte.
En general, esto les sucede porque su autoestima es muy baja y existe una gran inseguridad, lo que los lleva a un miedo enorme a crecer, queriendo quedarse con su cuerpo aniñado, casi sin formas. Viven pendientes de la opinión de los demás y tienen una gran dificultad para expresar lo que se siente y sucede.
Estos casos son muy comunes, un gran porcentaje de adolescentes, y hombres y mujeres de todas las edades. Es necesario detectarlas a tiempo, pues pueden ser muy peligrosas. Es muy común que quienes la padezcan no reconozcan esta realidad, pero es imprescindible que comiencen cuanto antes un tratamiento con especialistas en el tema. Para todo es importante que sientan el cariño de quienes los rodean, para que de esta manera recuperen su autoestima y se valoren más por lo que son, que por su apariencia física. Esto, más un tratamiento con profesionales del área logrará alejar el peligro que estas enfermedades traen e insertará nuevamente a la sociedad a quienes las han padecido.

Cuadro comparativo

Bulimia

Anorexia

Preocupación constante por la comida (habla de peso, calorías, dietas...). Atracones, come de forma compulsiva, esconde comida. Miedo a engordar. Evita el hecho de ir a restaurantes o fiestas y reuniones donde se vea socialmente obligado a comer. Acude al lavabo después de comer. Vómitos autoprovocados, abusan de laxantes o diuréticos. Usa fármacos para adelgazar. Realiza regímenes rigurosos y rígidos. Tiene una conducta adictiva con edulcorantes.

Conducta alimentaría restrictiva (poca cantidad de comida) o dietas severas. Rituales con la comida como: contar calorías, descuartizar la comida en trozos pequeños, preparar comida para otros y comer... Miedo intenso a engordar, luchando por mantener el peso por debajo de lo normal. Temor a verse obligado a comer en sociedad (fiestas, reuniones familiares,...). Hiperactividad (exceso de gimnasia u otros deportes). Esconden el cuerpo debajo de ropa holgada. Negarse a usar bañador y que vean su cuerpo. En ocasiones, atracones y uso de laxantes o diuréticos. Abuso de edulcorantes.

Inflamación de las parótidas. Pequeñas rupturas vasculares en la cara o bajo los ojos. Irritación crónica de la garganta. Fatiga y dolores musculares. Inexplicable pérdida de piezas dentales. Oscilaciones de peso (5 ó 10 Kg, arriba o abajo). .

Pérdida progresiva de peso (con frecuencia sucede en un período breve). Falta de menstruación o retraso en su aparición sin causa fisiológica conocida. Palidez, caída del cabello, sensación de frío y dedos azulados. Debilidad y mareo.

Modificación del carácter (depresión, sentimientos de culpa u odio a sí mismo, tristeza, sensación de descontrol...) Severa autocrítica. Necesidad de recibir la aprobación de los demás respecto a su persona. Cambios en la autoestima con relación al peso corporal.

Cambio de carácter (irritabilidad, ira). Sentimientos depresivos. Inseguridad en cuanto a sus capacidades. Sentimientos de culpa y autodesprecio por haber comido o por hacer ayuno. Aislamiento social.

Un estudio reportó que dos tercios de los estudiantes de escuela secundaria estaban a dieta, aunque sólo 20% sufrían en realidad de sobrepeso. Aunque un 90% de los casos reportados eran entre las mujeres, parece que la tasa entre los hombres está en aumento. Los hombres tienden a ocultar más un trastorno del comer que las mujeres por lo que la incidencia pude haber sido subestimada. Un estudio reciente entre los hombres de la armada reportó una prevalencia de 2.5% de anorexia, 6.8% de bulimia y 40% de otra forma de trastorno del comer no especificado de otra manera. Un estudio entre los hombres civiles con trastornos del comer reportó que 42% de los que tenían bulimia eran homosexuales o bisexuales y 58% de los hombres con anorexia reportaron ser asexuales. Los otros factores de riesgo entre lo hombres, incluyendo depresión, trastorno de la personalidad y abuso de sustancias, fueron paralelos a los factores entre las mujeres con trastornos del comer.
La bulimia ha aumentado a una velocidad mayor que la anorexia durante los pasados cinco años. Un estudio de estudiantes de escuela secundaria reportó que 2.7% de las niñas y 1.4% de los niños presentaron comportamiento bulímico. Los estudiantes universitarios corren un riesgo inclusive mayor. Los cálculos de la prevalencia de la bulimia nervosa entre las mujeres jóvenes oscilan entre cerca de 3% a 10%. Algunos expertos sostienen que este problema está bastante subestimado ya que muchas personas con bulimia pueden ocultar la purgación y no es obvio a simple vista el que tengan un peso por debajo de lo normal. Algunos estudios reportan que el 80% de las estudiantes universitarias han comido excesivamente en algún momento; los jóvenes que ocasionalmente forzan el vómito después de comer demasiado, sin embargo, no se consideran bulímicos y casi
siempre este comportamiento insalubre ocasional no continúa después de la juventud.
La anorexia nervosa es la tercera enfermedad crónica más común entre las mujeres adolescentes, y se calcula que ocurre en 0.5% a 3% de todos los adolescentes. Ocurre generalmente en la adolescencia, aunque todos los grupos de edad son afectados, incluyendo las personas ancianas y los niños de hasta seis años de edad. Entre los mediados de los años cincuenta y los años setenta, la incidencia de la anorexia aumentó por casi 300%. Las indicaciones son, sin embargo, que la tasa puede estar estabilizándose.
También, basándome en algunos testimonios de personas que padecen o padecieron de estas enfermedades, obtenidos en un sitio de Internet que tiene el fin de ayudar a estas personas; me di cuenta que estas enfermedades se presentan, en su mayoría, en personas de sexo femenino de entre 15 y 20 años de edad.
En sus testimonios admiten su problema y explican las causas. En la mayoría, las mismas son el verse gorda, pero lo que no se dan cuenta es que esto se les está convirtiendo una obsesión.
En algunos de los testimonios las personas dicen su peso, y en ciertos casos, son chicas que miden 1.65metros, pesan entre 45 y 50 kilos y piensan que están muy gordas y por esto tomaron la decisión de ponerse a dieta, así llegando a obsesionarse.

3. Causas de la perpetuación de la bulimia nerviosa

Los estudios sobre el comportamiento animal y los prisioneros de guerra sugieren que la restricción crónica de comida (el someterse a una dieta severa) a menudo conduce a un patrón de comer excesivo que persiste aún décadas después de restaurados suministros regulares de comida. Los factores biológicos pueden ser responsables de este ciclo insidioso. Algunos expertos creen que el metabolismo se adapta al ciclo bulímico de comer excesivo y purgación, disminuyendo su ritmo, así aumentando el riesgo de aumento de peso inclusive sólo a través de la ingestión normal de calorías. El proceso de vomitar y el uso de laxantes puede estimular la producción de opioides narcóticos en el cerebro, lo cual causa una adicción al ciclo bulímico. Durante la etapa de dieta entre los períodos de comer excesivo, las personas se tornan a menudo irritables, deprimidas, y pueden tener una tendencia mayor a expresar trastornos de la personalidad. Los sentimientos positivos tan sólo pueden ser restaurados con otro período de comer excesivo; y así siegue el patrón. El comer dulces también aumenta la serotonina, un producto químico en el cerebro que reduce la depresión y el estrés.

4. Causas de la perpetuación de la anorexia nerviosa

Sensación de logro y poder. Una vez que una persona ha logrado emaciación, una sensación de logro y condición social podrían ser los motivadores principales de la perpetuación de la anorexia. La pérdida de peso trae un sentimiento de triunfo sobre la impotencia. En un país donde la obesidad es epidémica, las mujeres jóvenes que logran adelgazar creen que han alcanzado una victoria cultural y personal importante; han superado las tentaciones de las galguerías, y al mismo tiempo, autocreado una imágen corporal idealizada por los medios de comunicación. Esta sensación de logro falsa a menudo es reforzada por la envidia de sus amigos más gordos quienes pueden percibir a los pacientes anoréxicos como emocionalmente más fuertes y más atractivos sexualmente que ellos.
Efectos de la inanición. El hambre a menudo intensifica la depresión, lo cual puede reducir aun más la autoestima y la confianza, aumentando la necesidad de vigilancia renovada sobre el control del peso, por lo tanto perpetuando el ciclo. Por otro lado, algunos expertos creen que ciertas personas anoréxicas heredan una cantidad inusual de narcóticos naturales que se secretan en el cerebro durante condiciones de inanición y pueden promover una adicción al estado de hambre. La inanición también puede crear una sensación de llenura debido a la actividad reducida del estómago, haciendo cada vez má fácil el no comer.

Diagnóstico de la bulimia nerviosa:
A pesar de la prevalencia de la bulimia, en un estudio sólo el 30% de los médicos familiares del Midwest habían diagnosticado bulimia alguna vez. Los médicos más jóvenes y las médicas tienen una mayor probabilidad de detectar bulimia. Un médico deberá hacer un diagnóstico de bulimia si hay por lo menos dos episodios de bulimia por semana durante tres meses. Basándose en otros síntomas y antecedentes, el médico entonces categorizaría al paciente como:

  • del tipo que utiliza la purgación que utiliza el vómito autoinducido o medicinas para eliminar la comida o el agua o
  • del tipo que no efectúa la purgación pero ayuna o hace ejercicios excesivos.

Diagnóstico de la anorexia nerviosa y sus concecuencias:
En general los síntomas físicos y una historia personal confirmarán rápidamente el diagnóstico de anorexia. Los criterios estándar para diagnosticar la anorexia nervosa son: rehusarse a mantener un peso corporal normal según la edad y la estatura; el temor intenso de engordar aunque se encuentre bajo de peso; una autoimagen que resulta en disminución de la autoestima; negación de la gravedad de la emaciación e inanición; y en las mujeres, la pérdida de la función menstrual durante por lo menos tres meses. El médico entonces categorizará la anorexia como restrictiva (anorexia producida sólo por dieta severa) o comer excesivo-purgación. Ya que el trastorno rara vez aparece en los hombres, los médicos quizá no estén alerta de sus pacientes hombres, aunque muestren los síntomas clásicos de la anorexia. Los médicos deberán estar muy conscientes de estos síntomas en cualquier persona, en particular entre los atletas hombres y mujeres. Una vez que se hace un diagnóstico, los médicos de inmediato deberán verificar la presencia de cualquier complicación grave de inanición. También deberán descartar los trastornos médicos que puedan ser la causa de anorexia, incluyendo el síndrome de fatiga crónica, la enfermedad de Crohn, el hipertiroidismo, la enfermedad de Addison, el cáncer, la tuberculosis, la anemia y la enfermedad celiaca. En todos los casos, las pruebas deberán incluir un conteo sanguíneo completo, pruebas para determinar desajustes de electrólitos y niveles proteicos, un electrocardiograma y una radiografía del tórax y pruebas para problemas del hígado, riñón y tiroides. Los niveles bajos de potasio indican que el trastorno tiene mayor probabilidad de ir acompañado del síndrome de comer excesivo-purgación. Según la gravedad de la anorexia, podrían necesitarse otras pruebas como pruebas de la densidad ósea u otros tipos de radiografías y técnicas de imágenes.

Complicaciones de la bulimia
Perspectivas a largo plazo. Existen pocos problemas mayores de salud para las personas bulímicas que mantienen el peso normal y no llegan a convertirse en anoréxicas. En general, las perspectivas son mejores para la bulimia que para la anorexia. Debe observarse, sin embargo, que en un estudio de pacientes bulímicos, después de seis años la tasa de mortalidad fue de 1% en las mujeres en terapia. Otro estudio encontró que el 20% de las mujeres con bulimia todavía estaban luchando contra el trastorno después de diez años.
Problemas médicos. La erosión de los dientes, cavidades y los problemas con las encías son comunes en la bulimia. Los episodios bulímicos también pueden resultar en la retención de agua e hinchazón e inflamación abdominal. Ocasionalmente, el proceso de comer excesivo y purgación resultan en la pérdida de líquido y niveles de potasio bajos, que pueden causar debilidad extrema y casi parálisis; esto se revierte cuando se administra potasio. Los niveles peligrosamente bajos de potasio pueden resultar en ritmos cardíacos peligrosos y a veces mortales. Los incidentes de esófagos rotos debido a los vómitos forzados se han asociado con dificultad aguda del estómago e inclusive con ruptura del esófago o el tubo alimenticio. Rara vez, las paredes del recto pueden debilitarse tanto debido a la purgación que llegan a salirse por el ano; ésta es una condición grave que requiere de cirugía.
Problemas psicológicos y comportamiento auto-destructor. Las mujeres con bulimia están propensas a la depresión y se encuentran también en peligro de coportamientos impulsivos peligrosos, como promiscuidad sexual y cleptomanía, los cuales se han reportado en la mitad de las personas con bulimia. El abuso de alcohol y drogas es más común en las mujeres con bulimia que en la población en general o en las personas con anorexia. En un estudio de mujeres bulímicas no anoréxicas, el 33% abusaban el alcohol y el 28% abusaban las drogas, con un 18% con sobredosis repetidamente. La cocaína y las anfetaminas fueron las drogas con mayor frecuencia abusadas. En el mismo estudio, fueron comunes otros tipos de comportamiento autodestructor, entre otros el auto-cortado y el robo.
Medicamentos sin prescripción. Las mujeres con bulimia con frecuencia abusan los medicamentos sin prescripción como los laxantes, supresores del apetito, diuréticos y las drogas que inducen el vómito --por lo general ipecac. Ninguno de estos medicamentos está libre de riesgo. Por ejemplo, se han notificado casos de intoxicación por ipecac, y algunas personas se tornan dependientes de los laxantes para el funcionamiento intestinal normal. Las pastillas de dieta, inclusive las hierbas y los medicamentos sin prescripción, pueden ser peligrosos, en particular si son abusados.

Complicaciones de la Anorexia:
Perspectivas a largo plazo. En este momento ningún programa de tratamiento para la anorexia nervosa es completamente eficaz. Dos estudios a largo plazo (10 á 15 años) reportaron recuperación después del tratamiento en entre 76% y 90% de los pacientes. En un estudio, sin embargo, la mayoría siguio comiendo menos de lo normal y en ambos estudios la bulimia y el comer excesivo continuaban siendo muy comunes al final del estudio.
Riesgo de muerte. Muchos estudios de pacientes anoréxicos han encontrado tasas de mortalidad que oscilan entre un 4% y 20%. El riesgo de muerte es significativo cuando el peso es menos de 60% de lo normal. El suicidio se ha calculado que comprende la mitad de las defunciones en la anorexia. (Razonablemente se puede tomar la posición de que todos los casos de anorexia son intentos de suicidio.) El riesgo de muerte prematura es dos veces más alto entre anoréxicos bulímicos que entre los tipos de dieta-restrictor. Otros factores de riesgo de muerte prematura incluyen estar enfermo durante más de seis años, obesidad previa, trastornos de la personalidad y matrimonios disfuncionales. Los hombres con anorexia están a un riesgo específico de problemas médicos potencialmente mortales, probablemente porque se diagnostican generalmente más tarde que las niñas.
Cardiopatía. La cardiopatía es la causa médica más común de muerte en las personas con anorexia severa. El corazón puede desarrollar ritmos de bombeo anormales peligrosos y ritmos lentos conocidos como bradicardia. Se reduce el flujo sanguíneo y la presión arterial puede descender. Además, los músculos del corazón llegan a padecer de hambre, perdiendo tamaño. Los niveles de colesterol tienden a subir. Los problemas del corazón son un riesgo específico cuando la anorexia es agravada por la bulimia y el uso de ipecac, el medicamento que causa vómitos.
Desajustes de electrolito. Los minerales como el potasio, el calcio, el magnesio y el fosfato se disuelven normalmente en el líquido del cuerpo. El calcio y el potasio son particularmente críticos para el mantenimiento de las corrientes eléctricas que causan que el corazón lata regularmente. La deshidratación e inanición de anorexia pueden reducir los niveles de líquido y contenido mineral, una enfermedad conocida como desajustes de electrólito, que puede ser muy grave a menos que los líquidos y los minerales se reemplacen.
Anormalidades reproductivas y hormonales. La anorexia causa niveles reducidos de hormonas reproductivas, cambios en las hormonas de la tiroides y mayores niveles de otras hormonas, como la hormona de estrés cortisol. La menstruación irregular o ausente (amenorrea) a largo plazo es común, lo cual con el tiempo puede causar esterilidad y pérdida de hueso. La reanudación de la menstruación, indicando niveles de estrógeno restaurados, y aumento de peso mejora las perspectivas, pero incluso después del tratamiento, la menstruación nunca regresa en un 25% de pacientes con anorexia severa. Las mujeres que quedan encinta antes de recuperar un peso normal, afrontan un futuro reproductivo precario, con pesos bajos al nacimiento, abortos espontáneos frecuentes y una tasa alta de niños con defectos congénitos. El peso bajo solo quizá no sea suficiente para causar amenorrea; los comportamientos extremos de ayunamiento y purgación pueden desempeñar un papel aun mayor en el trastorno hormonal. La pérdida de minerales óseos (osteopenia) y la osteoporosis causada por niveles bajos de estrógeno y aumento de hormonas esteroideas resulta en huesos porosos y sujetos a fracturas. Dos tercios de niños y niñas adolescentes con anorexia no desarrollan huesos fuertes durante este período de crecimiento crítico, una enfermedad potencialmente irreversible. Entre más tiempo persiste la enfermedad, mayor la probabilidad de que la pérdida de hueso sea permanente. Los pacientes que se rehabilitan a una edad temprana (15 años o menores) tienen mayor probabilidad de lograr una densidad ósea normal. Tan sólo la rápida restauración de la menstruación regular puede proteger contra la pérdida ósea permanente; el aumento de peso no es suficiente. Los niños y adolescentes con anorexia también pueden experimentar crecimiento retrasado debido a niveles reducidos de la hormona de crecimiento.
Problemas neurológicos. Las personas con anorexia severa pueden sufrir daño nervioso y experimentar convulsiones, pensamiento desordenado y cosquilleo, pérdida de sensación u otros problemas nerviosos en las manos o los pies. Las exploraciones cerebrales indican que partes del cerebro experimentan cambios estructurales y actividad anormalmente alta o baja durante los estados anoréxicos; algunos de estos cambios regresan a la normalidad después del aumento de peso, pero existe evidencia de que algún daño puede ser permanente.
Problemas sanguíneos. La anemia es un resultado común de la anorexia y la inanición. Un problema sanguíneo particularmente grave es la anemia perniciosa, que puede ser causada por niveles severamente bajos de la vitamina B12. Si la anorexia se torna extrema, la médula ósea reduce extraordinariamente su producción de glóbulos, una enfermedad potencialmente mortal llamada pencitopenia.
Problemas gastrointestinales. La inflamación y el estreñimiento son ambos problemas muy comunes en las personas con anorexia.

5. Conclusión

Luego del desarrollo del tema he llegado a la conclusión de que tanto la bulimia como la anorexia, son enfermedades producidas por uno mismo para verse bien físicamente.
En estas enfermedades tiene un papel importante la sociedad; la cual discrimina y lleva a las personas a tomar esta dura decisión.
También llegué a la conclusión de que en su mayoría, estas enfermedades se produce en adolescentes.
A mi criterio los porcentajes de anorexia y bulimia podrían reducirse si se informa en mayor medida a la población; para que sepa a que consecuencias están expuestas si toman la decisión de adoptar características de estas enfermedades.

6. Bibliografía Consultada

-Agenda ZOT 96. Ed. De Luca S.A
-Sitio de Internet http://lucas.simplenet.com

 

 

Autor:


Sebastián Loda


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