"El cierre del universo del discurso"
Herbert Marcuse.

Enviado por cristianlucero

Indice
1. Introducción
2. Marco conceptual
3. Desarrollo
4. Conclusión
5. Anexo

1. Introducción

Tomando un desarrollo teórico de Marcuse referido al cierre del universo del discurso y todos los elementos que lo componen: lenguaje funcionalizado, hábitos de pensamiento, inmunidad a la contradicción, lenguaje acrítico, anti-histórico, etc., se intenta entender como puede ser explicado un hecho real (o lo que nosotros, como grupo, así hemos denominado y entendido al texto escogido) desde un marco conceptual basado en tales ideas o conceptos.
A lo largo de este trabajo se encontrarán muchas relaciones entre el concepto de cierre del universo del discurso y el versículo Ezequiel XVll, relaciones que nos permiten tener una idea aproximada de las codiciones que se establecen, en nuestro soporte real, para que se dé una forma particular de relación o acción discursiva.
En el desarrollo de esta monografía se trata de explicar como el pensamiento se ve afectado por la funcionalización del lenguaje (creemos que luego el pensamiento también determinará al lenguaje), explicación que es ilustrada con el texto que se a tomado como soporte real.
Es decir que se tratará de ver cuál es la relación entre lenguaje y pensamiento, o entre lenguaje y sociedad, PORQUE LOS EFECTOS DEL DISCURSO NO SON SIN CONNOTACIÓN POLITICA. Entendiendo que una forma de pensar (señalamos antes que el pensamiento se ve determinado por el discurso) repercute en lo social, y así un pensamiento unidimensional puede ser uno de los sostenes del sistema social capitalista.
Mas allá de que en nuestra tarea se trata de observar, mas que la sociedad capitalista, un discurso (para nosotros el hecho real) religioso, creo que gran parte de nuestro marco teórico da cuenta de las relaciones que se "tejen" en nuestro texto, y a esto es a lo que dedicaremos las páginas siguientes.

2. Marco conceptual

"El cierre del universo del discurso"
Marcuse comienza este capitulo con una frase que considero central para el desarrollo del concepto de pensamiento unidimensional. Dice: "La publicidad configura el mundo de la comunicación en el que la conducta unidimencional se expresa". La publicidad es tomada como una herramienta de los Medios Masivos de Comunicación que separará, amos por un lado (que son los que le dan las ordenes a los diseñadores de ella) y servidores por el otro (que son los consumidores). En este concepto se aprecia la distinción estructura-superestructura.
Tratamos, entonces, de comprender que es el pensamiento unidimensional y su relación con el lenguaje. Este autor señala que en este lenguaje, el actual y occidental, se aprecia con gran facilidad el contraste entre un pensamiento dialéctico, bidimensional por un lado, y una conducta tecnológica, o hábitos de pensamientos sociales, por el otro.
Por hábito de pensamiento se entiende que es una manera de entender las circunstancias de forma tal que la tensión entre apariencia y realidad, entre hecho y factor que lo provoca desaparece. Este borramiento de la tensión, de la dialéctica, influye en el lenguaje despojándolo de su carácter de mediador, carácter central de la etapa de proceso cognoscitivo. Es decir que sin la mediación que es capaz de lograr el lenguaje se unifican razón y hecho, verdad y verdad establecida, esencia y existencia, la cosa y su función. Ante esta funcionalización del lenguaje, priman los elementos mágicos, autoritarios y rituales, que así recubren el idioma.
Vale aquí hacer una pequeña aclaración. Este lenguaje que se ha marcado como no dialéctico, no mediador, como un espacio donde no hay tensión entre apariencia y realidad, es el lenguaje dominante, el que se impone. No obstante Marcuse remarca que en algún punto hay un sector que desacata este imperativo de lenguaje fusionado. Ese sector expresa su exigencia mediante el material lingüístico, es decir que el lenguaje popular desafía el idioma oficial, ya sea deformando las construcciones lingüísticas o creando neologismos. Si Marcuse hubiera vivido en Bs. As. No hubiera dudado en remarcar el lenguaje lunfardo del porteño como "subversivo".
La fusión de la cosa y su función es propia del razonamiento tecnológico, y este genera lo que se denomina funcionalización del idioma. Tal funcionalización se ve necesitada de hacer una reducción de sentido, que no será sin connotación política. Pues la función se cierra sobre si misma y cierra el significado, EXCLUYENDO OTRAS FORMAS DE FUNCIONAR. De esta manera el sustantivo gobierna la oración de forma autoritaria y totalitaria, y así exige ser aceptado.
Todo esto hace que el lenguaje no avance hacia una diferencia cualitativa, debido a que el concepto, queda ritualizado, congelado, y por lo tanto INMUNE A LA CONTRADICCION.
Podríamos decir que el lenguaje unidimensional se vacuna contra la contradicción. Con esto quiero decir que si una vacuna consiste, y que me perdonen los médicos, en introducir un organismo determinado una cantidad mínima de agentes patógenos para que este organismo genere luego los anticuerpos ante esa determinada enfermedad, la inmunidad a la contradicción del lenguaje consiste en reconciliar los opuestos. Al mostrar las contradicciones como clave de la verdad el discurso se cierra ante cualquier otro que no se desarrolle en los términos del discurso dominante.
De esta manera se hace imposible discutir un discurso, no se lo puede contradecir porque la contradicción esta dentro de este discurso. Este lenguaje unificado es de una inmediatez que impide el pensamiento conceptual, o sea el pensamiento en si, ya que el concepto no identifica la cosa y su función, el concepto trasciende, distingue lo que la cosa es de las funciones contingentes de la cosa en la realidad establecida. Distinciones que son negadas por las tendencias dominantes del habla.

Permítaseme destacar que el lenguaje funcionalizado además de ser anti-dialéctico y anti-crítico, es netamente anti-histórico, debido a que una mirada historica-revisionista puede dar lugar a muchos descubrimientos que podrían llegar a actuar como agentes modificadores del orden establecido.
El recuerdo puede darle al lenguaje una disociación de los hechos, y este proceso no sería sino otro modo de mediación, que rompería la omnipotencia de los hechos dados.
Sintetizando. Lo que entiendo desde el planteo de Marcuse es que hay en la sociedad capitalista un conjunto de individuos que marcan las líneas de conducta y otro conjunto que se ve influenciado por esos imperativos. Quienes tienen el dominio lo quieren mantener y una de las maneras que hace perdurar el STATUS QUO, es la que analizamos aquí.
El pensamiento humano tiene la capacidad de trascender, de buscar formas posibles, de disociarse, de abstraerse, dialéctizar, criticar y transformar. Esta/s capacidad/es son coartadas por el lenguaje científico o tecnológico. Si el pensamiento es bidimensional, es decir, lo que es y lo que podría ser; la sociedad lo modifica cercenándole una de sus capacidades (lo que podría ser). El autor piensa que la realidad (social) es una posibilidad, es decir que se estructura de una determinada manera, pero bien podría ser de cualquier otra. Entonces, esta realidad establecida es sostenida por una relación de intereses propios, de quienes se benefician con dicho orden de cosas. Aquí se aprecia la connotación política de la reducción del lenguaje, pues la "despotencialización" del lenguaje colabora con el mantenimiento del orden establecido.

Se entiende que la sociedad al estructurar una forma de lenguaje sin dialéctica, acrílico y funcional, estructura de manera similar el pensamiento del hombre. Esta forma de ver las cosas, de pensarlas como aparecen y tomarlas así por realidad es lo que destaca el pensamiento unidimensional (no abstracto).
Dice Marcuse que el lenguaje cerrado no demuestra ni explica, comunica ordenes, fallas, decisiones. No busca trascender, no busca la verdad y la mentira, sino que las establece e impone.
El nuevo recurso del lenguaje mágico ritual consiste más bien en que la gente no lo cree, o no le importa y, sin embargo, actúa conforme a él. Reduciendo la tensión entre pensamiento y realidad, es decir reduciendo la capacidad de transformación de lo real, esta sociedad puede asegurarse su futuro por mucho tiempo.

3. Desarrollo

He tomado este pasaje bíblico a los efectos de observar en que medida y forma se cierra, si es que así sucede, el Universo del Discurso.
Es posible destacar de Ezequiel: 18, para decirlo a grandes rasgos, una suerte de lista-guía, o de mapa. Guía en tanto que ubica a quien la tome, en un lugar preciso en referencia al bien hacer u obrar conforme a la Ley. Es decir que si hay dudas de cómo comportarse, este pasaje lo puede poner en pista de que es lo que está haciendo bien y que es lo que no está bien.
Bien vale aclarar que lo que se debate aquí, detrás del bien o el mal es la vida o la muerte.
Podríamos decir, consecuentemente, que El Discurso se cierra sobre sí mismo al apuntar cual es el obrar permitido y cual es el castigado, dejando por fuera de él alguna duda o interrogante que fuera susceptible de incluir alguna modificación. Finalmente no creo que sea tan sencillo como se lo está planteando, es decir definir así sin más, que "El Universo del Discurso se cierra en sí mismo al decir que es el bien y mal", no explica mucho y tampoco de que manera. Es esto mismo lo que me interesa observar y a eso trataré de apuntar.
Entiendo que H. Marcuse señala el hábito de pensamiento opuesto al pensamiento crítico, bidimensional. Hábito de pensamiento en tanto que se anula el conflicto, duda, tensión entre apariencia y realidad. O sea lo que se ve es lo que es.
Si el recorte de la realidad aquí propuesto, (La Biblia) nos muestra que en el principio hay un interrogante, una incerteza y que luego, más que ser respondida es aplastada, deja de existir a raíz de una respuesta inapelable. Esta realidad, entonces, no hace más que confirmar que hay un discurso que anula la posibilidad de pensar una segunda forma con relación a los hechos dados.
Aunque inmerso en el mismo discurso había una incongruencia, una posibilidad de dudar, esta pasaba por saber si los que mal obran serían castigados, y más allá de estos, si el castigo abarcaría a sus hijos. Esta duda queda callada, silenciada a través de respuestas que pasan por el uso de elementos lingüísticos mágicos, autoritarios, ritualizado. Pero no por decir que todas las almas son del Señor y éste castigará individualmente a quién pecare, si no más bien por el hecho de que el elemento mágico, ritualizado, más que pasar por un invento o por una existencia metafísica, pasa por que se hace inmune a la contradicción. En este caso (nuestra realidad) sería irrisorio pensar que la palabra del Señor pueda ser puesta en duda, cuestionada, y menos que menos plantearse la cuestión de su existencia como incierta.
Tratemos de abordar como en este texto, se aprecia la inmunidad a la contradicción. El versículo, en resumidas cuentas, nos transmite este mensaje "el que peca obtendrá, a modo de castigo, la muerte de su alma".
Podríamos pensar y preguntarnos ¿Qué alma no morirá?, es decir al fin y al cabo todos los vivos, pecadores y no pecadores llegarán a la muerte. Suponiendo y extendiéndonos un poco más allá de lo que tomamos como realidad, podemos decir: "muere pero si no peca va al paraíso". Entonces se me ocurre otra pregunta: "si muere y va al paraíso" ¿sigue vivo en el paraíso?. En tal caso no habría muerte.
Suponiendo que mi pensamiento está demasiado adherido a lo físico-material, alguien podría señalarme y por otra parte se le agradecería, que no se trata de cuerpos sino que se trata de almas. Entonces la pregunta es: ¿si pecan las almas por qué mueren los cuerpos?.
A lo mejor es posible seguir formulando preguntas muchísimo tiempo más, pero detengámonos aquí. La intención es demostrar como esta realidad asume una contradicción tal como la muerte-inmortalidad, sin explicarla y sin que su discurso se desmorone, sino todo lo contrario, se fortalece aún más.
Se lo sostiene como contradictorio por que habla sobre almas que mueren y almas que no mueren (cuando no hay existencia que no perezca). Discurso que llevaría a actuar conforme a él para no morir, aunque de todos modos, lo sabemos gracias a la observación, se alcanzará la muerte.
Donde Marcuse dice: ¿cómo pueden ser confortables y de lujo los refugios para bombas? Nosotros decimos ¿cómo puede encontrarse una vida en la muerte?
Veamos ahora una idea de Marcuse que se refiere específicamente a la unión de la cosa y su función, lo que es con lo que parece. Es decir que en la funcionalización del lenguaje (y su consecuente unidimensionalización del pensamiento) la acción que lleva a cabo una cosa es la que la termina por dominar y denominar, haciendo de ambas una sola entidad y dejando relegadas una serie de otras posibles funciones.
Podríamos pensar un ejemplo, grosero por cierto, como el de un mecánico de autos. Un señor que se dedica a reparar automóviles es todo él un mecánico, no se toma en cuenta lo que fue anteriormente ni la multiplicidad de funciones que realiza o podría realizar fuera de ser "mecánico". Se logra así que se defina como "mecánico", pues lo que hace y no más que eso.
Es lícito cuestionarse en este punto: ¿de que manera nos puede ayudar esto a leer la realidad objeto de este análisis? Para que la lectura de esta sea análoga a la teoría, mejor expresado: plausible de ser aplicada por, tendríamos que encontrarnos con un discurso que señale sin más que aquel que cometa un pecado (por ejemplo: comer en los montes -entenderíamos que es comer solo, aislado, para no ser percibido-, cometer robo etc.), es un pecador. Generando de esta forma la unidad indisociable, donde ha sido desterrada la tensión. Me interesa, en tal caso, el por qué pecó, si antes fue un hombre que solo hacía el bien ("y sin mirar a quién"), o todas las otras cosas que hace. Si pecó es un pecador y se acabó la discusión.

Como bien se ha señalado, en esta realidad no se da tal situación, pero si se lee con atención algo de ese orden probablemente podamos encontrar. Dice el texto: "...el alma que pecare, esa morirá..." "¿por qué el hijo no llevaría el pecado del padre? Por que el hijo hizo seguir el derecho y la justicia, guió de todos sus estatutos y los cumplió, de cierto vivirá".
Así, como en estas transcripciones, este soporte real no unifica al pecado y al pecador, mas bien que plantea un juicio a diferentes prácticas posibles. Pero la interpretación que estoy tratando de llevar adelante permite pensar que si el alma que pecare morirá (y por lo lógico el que no peque vivirá) no sería tan solo por un juicio o por un accionar aberrante, más bien me inclinaría a pensar que hay una suerte de identificación del accionar con quién lo realizó, y de ahí el castigo.
Vale decir, para concluir, que si el alma que peca morirá, es por que es pecadora. Entonces tenemos la función de cosa (alma) con acción (pecar) de la que se habló oportunamente líneas atrás y se observa que, así como se cierra el Universo del Discurso, se cierran también los conceptos. Al cerrarse un concepto se puede decir que ya no es tal, pues en su esencia no identificó la cosa con su (o con una de sus) funciones, el concepto busca trascender.

Las distinciones que establece el concepto son borradas, negadas por la tendencia dominante del habla.
Estamos en presencia de un discurso que vaya si fue y es aún dominante, y para serlo debió llevar a cabo todo esto que se fue marcando a lo largo de la monografía, y que quizás permita sintetizar en el concepto de "Cierre del Universo del Discurso". En otras palabras, lo que trato de decir es que para consolidarse como verdad se vio obligado a anular o dejar fuera de competencia formas posibles de ser que no sean las establecidas por el propio discurso.
En otra sección de este trabajo se ha remarcado la idea de Marcuse sobre lo anti-histórico del lenguaje funcionalizado. anti-histórico a razón de que la mirada histórica puede lograr una mediación, una disociación, que sería susceptible de romper, con los hechos dados o la realidad establecida.
Lo que esta actividad de análisis ve en la realidad que propuso entender o interpretar desde el marco teórico basado en el autor de origen alemán, es que ante una pregunta, la respuesta además de ser soberbia, en tanto que no explica, no da razones sino solo directrices, la respuesta, decía, no se remonta en el pasado para que el interlocutor entienda el "por que" del presente.
Aunque quisiera abarcar todo el antiguo testamento y me remitiese al Génesis, siempre hay algo que no tiene explicación profunda, es decir se frena en algo que en última instancia es simplemente por que sí. Por que si bien se puede explicar toda la génesis de la vida (o del orden establecido) se realiza desde la perspectiva de la necesariedad, de la incontingencia de tal evolución. Es decir que sucedió tal y no podría haber sucedido tal otra.
Se justifica la retranscripción de parte de la respuesta: "Vivo Yo, dice Jehová, el Señor, que nunca más tendréis por que usar este refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías como el alma del padre, así el alma del hijo es mía, el alma que pecare, esa morirá...".
Aquí como en lo extenso del versículo no aparece la visión critica, ni histórica, sino todo lo contrario. Pues de esta manera se puede mantener el STATUS QUO, por que desaparece la mediación, que posibilita buscar formas posibles, abstraerse,
disociarse, transformar, etc. Prima la reducción del lenguaje.
A lo largo del texto tampoco se encontró criticas ni contraopiniones, producto de un pensamiento que se asemeja (tal vez por en parte es producto de este lenguaje) al lenguaje funcionalizado, concreto, antidialéctico, improductivo de transformaciones. De esta manera quienes hayan bogado por este tipo de transmisiones culturales, por esta forma de expresión se aseguran en gran parte en la posibilidad de perpetuar el orden de cosas. Orden con el cual se benefician y lo seguirán haciendo en tanto no exista una oposición, una forma diferente de comprender las cosas, una dialéctica que lo ponga en jaque.

Pero también este "congelamiento" del orden puede ser nocivo, no solo para los dominados o los que son presa de las "leyes del lenguaje funcional", sino para todos, incluidos los grandes beneficiados. Digo esto a raíz de que al establecer la realidad de forma permanente, al unificarse la cosa y la función, al privar al lenguaje de su capacidad de abstraerse, se niegan y niegan un salto de calidad, una diferencia cualitativa.
Pues dentro de la monotonía nada novedoso puede esperarse; no surge la lucha por la distinción, por mejorar, esta solo puede darse en un estado de crisis (en tanto que ruptura de la continuidad), de dialéctica, de donde surgirá de la oposición una construcción renovadora.
Quisiera dejar como interrogante, a raíz de que Marcuse dice que el nuevo recurso del lenguaje mágico-ritual consiste en que la gente actúe de acuerdo a él, mas allá de no creerlo o no importarle, la cuestión de que si la gente, en general más allá de no creer, no importarle la Biblia actúa conforme a ella. Si es que aún siguen pesando las mismas pautas centrales en el accionar del grueso de la población.-

4. Conclusión

A lo largo del trabajo se ha intentado comprender "una realidad" desde el marco teórico conceptual que se desarrolla en la primera página del presente. Marco que sirvió de referencia permanentemente, y que no es sino apenas un desarrollo, una síntesis del cap. Vl "el cierre del universo del discurso", del libro "El hombre unidimensional", de autoría de Herbert Marcuse.
Si bien se tuvo muy presente a la hora de realizar nuestra tarea, que este autor hace su "tejido" teórico de frente a la sociedad industrial, se ha tomado como realidad a interpretar, a entender, a investigar (desde el marco teórico), un fragmento del antiguo testamento (Ezequiel XVlll). Fragmento que a pesar de no ser o no referirse a la sociedad industrial desarrollada tiene aspectos discursivos muy similares, y la intención no fue sino, en definitiva, comprender y demostrar de que manera se cierra el universo del discurso en ella.
En líneas generales se puede decir que los aspectos discursivos que son similares entre el fragmento del antiguo testamento y el análisis del cierre del universo del discurso que hace Marcuse de la sociedad industrial, son tales a raíz de que ambas realidades tienen agentes o sectores que buscan y trabajan por la hegemonía, y uno de los instrumentos para dar con ella es lo que se ha tratado en esta "petit" obra, la funcionalización del lenguaje.
Pero la funcionalización del lenguaje no debe pensarse como caprichosa, al menos no fue la idea de estos alumnos, sino que debe ser entendida como una herramienta de la creación de un "nuevo pensamiento", que se podría llamar el pensamiento capitalista, o como lo llama el autor "pensamiento unidimensional".
Este pensamiento se va a caracterizar por la anulación de una creación trascendente, por no "salirse del molde", por no producir cambios en las formas de vida. Queda, a nuestro entender, íntimamente relacionados y determinados mutuamente el tipo de lenguaje y el pensamiento. Ambos con características similares como la anulación de la mediación y la contingencia, todo lo que es, es así porque debe ser. Este es el resultado de la incapacidad de abstraerse. Pero no hay que dejar fuera otra similitud, quizá la más importante, ambas son dominantes, tanto el pensamiento unidimensional y el lenguaje funcionalizado son hegemónicos, pues consolidan un universo del discurso cerrado, característica que lo sustenta a lo largo del tiempo.
La realidad propuesta en esta monografía tiene mucho de esto, pues en ella se advirtió, y así se marcó en el desarrollo de la misma, los caracteres autoritarios de la lengua, la inmunidad a la contradicción, el lenguaje funcional, el pensamiento intrascendente, en fin todo lo que hace al cierre del universo del discurso. Se apreció una realidad marcada como la única posible, donde la fuente del saber era una y oficializada, pero se apreció a través de un discurso que no dejó lugar a otros probables, donde todo se encuentra medido, etiquetado y sellado. No hay lugar a la contradicción ni a la apelación, no existe otra forma de ser o funcionar más que la dada.

5. Anexo

Ezequiel: 18
"El alma que pecare morirá".
Vino a mi palabra de Jehová, diciendo: ¿qué pensáis vosotros los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel que dice: los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
Vivo yo, dice Jehová el señor, que nunca más tendréis por que usar este refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías, como la del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia, que no comiere sobre sus montes, ni alzare sus ojos a los hijos de la casa de Israel, no violare la mujer de su prójimo, ni si llegare la mujer monstruosa, ni oprimiere ninguno, que el deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, ya diere de su pan al hambriento, y cubriere el desnudo de vestido, que no prestase de interés ni tomare usura; que de la maldad retrajera su mano, he hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre, en mis ordenanzas caminaré y guardare mis decretos, para ser rectamente, este es justo, este vivirá, dice Jehová el Señor.
Mas si engendrare hijo ladrón, demandador de sangre, o que haga alguna cosa de esas, y que no haga las otras, sino comiere sobre los montes, o violare la mujer del prójimo, al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere prenda, o alzare sus ojos a los ídolos, e hiciere abominación, prestare con interés y tomare usura; ¿vivirá este? No vivirá. Todas estas abominaciones hijo, de cierto morirán, y su sangre será sobre él.
Pero si este engendrare hijo; el cuál viere todos los pecados que su padre hizo y viéndolos no hiciere según ellos, no comiere sobre sus montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, la mujer de su prójimo no violare, ni oprimiere a nadie, la prenda no detuviere ni cometiere robo, al hambriento diere de su pan y cubriere al desnudo con abrigo, apartare su mano del pobre, interés y usura no recibiere, guardare mis decretos y anduviere en mis ordenandos; éste no morirá por la maldad de su padre, de cierto vivirá; su padre cuanto hizo agravio, despojó violentamente al hermano e hizo por medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad.
Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo seguir el derecho y la justicia, guió de todos sus estatutos y los cumplió, de cierto vivirá.
El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

Trabajo enviado por:
Lucero, Cristian
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