Indice
1.
Introducción
2. Marco conceptual
3. Desarrollo
4. Conclusión
5. Anexo
Tomando un desarrollo
teórico de Marcuse referido al cierre del universo del
discurso y
todos los elementos que lo componen: lenguaje
funcionalizado, hábitos de pensamiento,
inmunidad a la contradicción, lenguaje
acrítico, anti-histórico, etc., se intenta entender
como puede ser explicado un hecho real (o lo que nosotros, como
grupo,
así hemos denominado y entendido al texto
escogido) desde un marco conceptual basado en tales ideas o
conceptos.
A lo largo de este trabajo se encontrarán muchas
relaciones entre el concepto de
cierre del universo del discurso y el versículo Ezequiel
XVll, relaciones que nos permiten tener una idea aproximada de
las codiciones que se establecen, en nuestro soporte real, para
que se dé una forma particular de relación o
acción discursiva.
En el desarrollo de
esta monografía
se trata de explicar como el pensamiento se
ve afectado por la funcionalización del lenguaje (creemos
que luego el pensamiento también determinará al
lenguaje), explicación que es ilustrada con el texto que se a
tomado como soporte real.
Es decir que se tratará de ver cuál es la
relación entre lenguaje y pensamiento, o entre lenguaje y
sociedad,
PORQUE LOS EFECTOS DEL DISCURSO NO SON SIN CONNOTACIÓN
POLITICA. Entendiendo que una forma de pensar (señalamos
antes que el pensamiento se ve determinado por el discurso)
repercute en lo social, y así un pensamiento
unidimensional puede ser uno de los sostenes del sistema social
capitalista.
Mas allá de que en nuestra tarea se trata de observar, mas
que la sociedad
capitalista, un discurso (para nosotros el hecho real) religioso,
creo que gran parte de nuestro marco
teórico da cuenta de las relaciones que se "tejen" en
nuestro texto, y a esto es a lo que dedicaremos las
páginas siguientes.
"El cierre del universo del discurso"
Marcuse comienza este capitulo con una frase que considero
central para el desarrollo del concepto de
pensamiento unidimensional. Dice: "La publicidad
configura el mundo de la
comunicación en el que la conducta
unidimencional se expresa". La publicidad es
tomada como una herramienta de los Medios Masivos
de Comunicación que separará, amos por
un lado (que son los que le dan las ordenes a los
diseñadores de ella) y servidores por el
otro (que son los consumidores). En este concepto se aprecia la
distinción estructura-superestructura.
Tratamos, entonces, de comprender que es el pensamiento
unidimensional y su relación con el lenguaje.
Este autor señala que en este lenguaje, el actual y
occidental, se aprecia con gran facilidad el contraste entre un
pensamiento dialéctico, bidimensional por un lado, y una
conducta
tecnológica, o hábitos de pensamientos sociales,
por el otro.
Por hábito de pensamiento se entiende que es una manera de
entender las circunstancias de forma tal que la tensión
entre apariencia y realidad, entre hecho y factor que lo provoca
desaparece. Este borramiento de la tensión, de la
dialéctica, influye en el lenguaje
despojándolo de su carácter
de mediador, carácter
central de la etapa de proceso
cognoscitivo. Es decir que sin la mediación que es capaz
de lograr el lenguaje se unifican razón y hecho, verdad y
verdad establecida, esencia y existencia, la cosa y su función.
Ante esta funcionalización del lenguaje, priman los
elementos mágicos, autoritarios y rituales, que así
recubren el idioma.
Vale aquí hacer una pequeña aclaración. Este
lenguaje que se ha marcado como no dialéctico, no
mediador, como un espacio donde no hay tensión entre
apariencia y realidad, es el lenguaje dominante, el que se
impone. No obstante Marcuse remarca que en algún punto hay
un sector que desacata este imperativo de lenguaje fusionado. Ese
sector expresa su exigencia mediante el material
lingüístico, es decir que el lenguaje popular
desafía el idioma oficial, ya sea deformando las
construcciones lingüísticas o creando neologismos. Si
Marcuse hubiera vivido en Bs. As. No hubiera dudado en remarcar
el lenguaje lunfardo del porteño como "subversivo".
La fusión
de la cosa y su función es
propia del razonamiento tecnológico, y este genera lo que
se denomina funcionalización del idioma. Tal
funcionalización se ve necesitada de hacer una
reducción de sentido, que no será sin
connotación política. Pues la
función se cierra sobre si misma y cierra el significado,
EXCLUYENDO OTRAS FORMAS DE FUNCIONAR. De esta manera el
sustantivo gobierna la oración de forma autoritaria y
totalitaria, y así exige ser aceptado.
Todo esto hace que el lenguaje no avance hacia una diferencia
cualitativa, debido a que el concepto, queda ritualizado,
congelado, y por lo tanto INMUNE A LA CONTRADICCION.
Podríamos decir que el lenguaje unidimensional se vacuna
contra la contradicción. Con esto quiero decir que si una
vacuna consiste, y que me perdonen los médicos, en
introducir un organismo determinado una cantidad mínima de
agentes patógenos para que este organismo genere luego los
anticuerpos ante esa determinada enfermedad, la inmunidad a la
contradicción del lenguaje consiste en reconciliar los
opuestos. Al mostrar las contradicciones como clave de la verdad
el discurso se cierra ante cualquier otro que no se desarrolle en
los términos del discurso dominante.
De esta manera se hace imposible discutir un discurso, no se lo
puede contradecir porque la contradicción esta dentro de
este discurso. Este lenguaje unificado es de una inmediatez que
impide el pensamiento conceptual, o sea el pensamiento en si, ya
que el concepto no identifica la cosa y su función, el
concepto trasciende, distingue lo que la cosa es de las funciones
contingentes de la cosa en la realidad establecida. Distinciones
que son negadas por las tendencias dominantes del
habla.
Permítaseme destacar que el lenguaje
funcionalizado además de ser anti-dialéctico y
anti-crítico, es netamente anti-histórico, debido a
que una mirada historica-revisionista puede dar lugar a muchos
descubrimientos que podrían llegar a actuar como agentes
modificadores del orden establecido.
El recuerdo puede darle al lenguaje una disociación de los
hechos, y este proceso no
sería sino otro modo de mediación, que
rompería la omnipotencia de los hechos dados.
Sintetizando. Lo que entiendo desde el planteo de Marcuse es que
hay en la sociedad capitalista un conjunto de individuos que
marcan las líneas de conducta y otro conjunto que se ve
influenciado por esos imperativos. Quienes tienen el dominio lo
quieren mantener y una de las maneras que hace perdurar el STATUS
QUO, es la que analizamos aquí.
El pensamiento humano tiene la capacidad de trascender, de buscar
formas posibles, de disociarse, de abstraerse,
dialéctizar, criticar y transformar. Esta/s capacidad/es
son coartadas por el lenguaje científico o
tecnológico. Si el pensamiento es bidimensional, es decir,
lo que es y lo que podría ser; la sociedad lo modifica
cercenándole una de sus capacidades (lo que podría
ser). El autor piensa que la realidad (social) es una
posibilidad, es decir que se estructura de
una determinada manera, pero bien podría ser de cualquier
otra. Entonces, esta realidad establecida es sostenida por una
relación de intereses propios, de quienes se benefician
con dicho orden de cosas. Aquí se aprecia la
connotación política de la
reducción del lenguaje, pues la
"despotencialización" del lenguaje colabora con el
mantenimiento
del orden establecido.
Se entiende que la sociedad al estructurar una forma de
lenguaje sin dialéctica, acrílico y funcional,
estructura de manera similar el pensamiento del hombre. Esta
forma de ver las cosas, de pensarlas como aparecen y tomarlas
así por realidad es lo que destaca el pensamiento
unidimensional (no abstracto).
Dice Marcuse que el lenguaje cerrado no demuestra ni explica,
comunica ordenes, fallas, decisiones. No busca trascender, no
busca la verdad y la mentira, sino que las establece e
impone.
El nuevo recurso del lenguaje mágico ritual consiste
más bien en que la gente no lo cree, o no le importa y,
sin embargo, actúa conforme a él. Reduciendo la
tensión entre pensamiento y realidad, es decir reduciendo
la capacidad de transformación de lo real, esta sociedad
puede asegurarse su futuro por mucho tiempo.
He tomado este pasaje bíblico a los efectos de
observar en que medida y forma se cierra, si es que así
sucede, el Universo del
Discurso.
Es posible destacar de Ezequiel: 18, para decirlo a grandes
rasgos, una suerte de lista-guía, o de mapa. Guía
en tanto que ubica a quien la tome, en un lugar preciso en
referencia al bien hacer u obrar conforme a la Ley. Es decir que
si hay dudas de cómo comportarse, este pasaje lo puede
poner en pista de que es lo que está haciendo bien y que
es lo que no está bien.
Bien vale aclarar que lo que se debate
aquí, detrás del bien o el mal es la vida o
la muerte.
Podríamos decir, consecuentemente, que El Discurso se
cierra sobre sí mismo al apuntar cual es el obrar
permitido y cual es el castigado, dejando por fuera de él
alguna duda o interrogante que fuera susceptible de incluir
alguna modificación. Finalmente no creo que sea tan
sencillo como se lo está planteando, es decir definir
así sin más, que "El Universo del
Discurso se cierra en sí mismo al decir que es el bien y
mal", no explica mucho y tampoco de que manera. Es esto mismo lo
que me interesa observar y a eso trataré de apuntar.
Entiendo que H. Marcuse señala el hábito de
pensamiento opuesto al pensamiento crítico, bidimensional.
Hábito de pensamiento en tanto que se anula el conflicto,
duda, tensión entre apariencia y realidad. O sea lo que se
ve es lo que es.
Si el recorte de la realidad aquí propuesto, (La Biblia)
nos muestra que en el
principio hay un interrogante, una incerteza y que luego,
más que ser respondida es aplastada, deja de existir a
raíz de una respuesta inapelable. Esta realidad, entonces,
no hace más que confirmar que hay un discurso que anula la
posibilidad de pensar una segunda forma con relación a los
hechos dados.
Aunque inmerso en el mismo discurso había una
incongruencia, una posibilidad de dudar, esta pasaba por saber si
los que mal obran serían castigados, y más
allá de estos, si el castigo abarcaría a sus hijos.
Esta duda queda callada, silenciada a través de respuestas
que pasan por el uso de elementos lingüísticos
mágicos, autoritarios, ritualizado. Pero no por decir que
todas las almas son del Señor y éste
castigará individualmente a quién pecare, si no
más bien por el hecho de que el elemento mágico,
ritualizado, más que pasar por un invento o por una
existencia metafísica, pasa por que se hace inmune a
la contradicción. En este caso (nuestra realidad)
sería irrisorio pensar que la palabra del Señor
pueda ser puesta en duda, cuestionada, y menos que menos
plantearse la cuestión de su existencia como incierta.
Tratemos de abordar como en este texto, se aprecia la inmunidad a
la contradicción. El versículo, en resumidas
cuentas, nos
transmite este mensaje "el que peca obtendrá, a modo de
castigo, la muerte de su
alma".
Podríamos pensar y preguntarnos ¿Qué alma no
morirá?, es decir al fin y al cabo todos los vivos,
pecadores y no pecadores llegarán a la muerte.
Suponiendo y extendiéndonos un poco más allá
de lo que tomamos como realidad, podemos decir: "muere pero si no
peca va al paraíso". Entonces se me ocurre otra pregunta:
"si muere y va al paraíso" ¿sigue vivo en el
paraíso?. En tal caso no habría muerte.
Suponiendo que mi pensamiento está demasiado adherido a lo
físico-material, alguien podría señalarme y
por otra parte se le agradecería, que no se trata de
cuerpos sino que se trata de almas. Entonces la pregunta es:
¿si pecan las almas por qué mueren los
cuerpos?.
A lo mejor es posible seguir formulando preguntas
muchísimo tiempo
más, pero detengámonos aquí. La
intención es demostrar como esta realidad asume una
contradicción tal como la muerte-inmortalidad, sin
explicarla y sin que su discurso se desmorone, sino todo lo
contrario, se fortalece aún más.
Se lo sostiene como contradictorio por que habla sobre almas que
mueren y almas que no mueren (cuando no hay existencia que no
perezca). Discurso que llevaría a actuar conforme a
él para no morir, aunque de todos modos, lo sabemos
gracias a la observación, se alcanzará la
muerte.
Donde Marcuse dice: ¿cómo pueden ser confortables y
de lujo los refugios para bombas? Nosotros
decimos ¿cómo puede encontrarse una vida en la
muerte?
Veamos ahora una idea de Marcuse que se refiere
específicamente a la unión de la cosa y su
función, lo que es con lo que parece. Es decir que en la
funcionalización del lenguaje (y su consecuente
unidimensionalización del pensamiento) la acción
que lleva a cabo una cosa es la que la termina por dominar y
denominar, haciendo de ambas una sola entidad y dejando relegadas
una serie de otras posibles funciones.
Podríamos pensar un ejemplo, grosero por cierto, como el
de un mecánico de autos. Un
señor que se dedica a reparar automóviles es todo
él un mecánico, no se toma en cuenta lo que fue
anteriormente ni la multiplicidad de funciones que realiza o
podría realizar fuera de ser "mecánico". Se logra
así que se defina como "mecánico", pues lo que hace
y no más que eso.
Es lícito cuestionarse en este punto: ¿de que
manera nos puede ayudar esto a leer la realidad objeto de este
análisis? Para que la lectura de
esta sea análoga a la teoría,
mejor expresado: plausible de ser aplicada por, tendríamos
que encontrarnos con un discurso que señale sin más
que aquel que cometa un pecado (por ejemplo: comer en los montes
-entenderíamos que es comer solo, aislado, para no ser
percibido-, cometer robo etc.), es un pecador. Generando de esta
forma la unidad indisociable, donde ha sido desterrada la
tensión. Me interesa, en tal caso, el por qué
pecó, si antes fue un hombre que
solo hacía el bien ("y sin mirar a quién"), o todas
las otras cosas que hace. Si pecó es un pecador y se
acabó la discusión.
Como bien se ha señalado, en esta realidad no se
da tal situación, pero si se lee con atención algo de ese orden probablemente
podamos encontrar. Dice el texto: "...el alma que pecare, esa
morirá..." "¿por qué el hijo no
llevaría el pecado del padre? Por que el hijo hizo seguir
el derecho y la justicia,
guió de todos sus estatutos y los cumplió, de
cierto vivirá".
Así, como en estas transcripciones, este soporte real no
unifica al pecado y al pecador, mas bien que plantea un juicio a
diferentes prácticas posibles. Pero la
interpretación que estoy tratando de llevar adelante
permite pensar que si el alma que pecare morirá (y por lo
lógico el que no peque vivirá) no sería tan
solo por un juicio o por un accionar aberrante, más bien
me inclinaría a pensar que hay una suerte de
identificación del accionar con quién lo
realizó, y de ahí el castigo.
Vale decir, para concluir, que si el alma que peca morirá,
es por que es pecadora. Entonces tenemos la función de
cosa (alma) con acción (pecar) de la que se habló
oportunamente líneas atrás y se observa que,
así como se cierra el Universo del Discurso, se cierran
también los conceptos. Al cerrarse un concepto se puede
decir que ya no es tal, pues en su esencia no identificó
la cosa con su (o con una de sus) funciones, el concepto busca
trascender.
Las distinciones que establece el concepto son borradas,
negadas por la tendencia dominante del habla.
Estamos en presencia de un discurso que vaya si fue y es
aún dominante, y para serlo debió llevar a cabo
todo esto que se fue marcando a lo largo de la monografía, y que quizás permita
sintetizar en el concepto de "Cierre del Universo del Discurso".
En otras palabras, lo que trato de decir es que para consolidarse
como verdad se vio obligado a anular o dejar fuera de competencia
formas posibles de ser que no sean las establecidas por el propio
discurso.
En otra sección de este trabajo se ha remarcado la idea de
Marcuse sobre lo anti-histórico del lenguaje
funcionalizado. anti-histórico a razón de que la
mirada histórica puede lograr una mediación, una
disociación, que sería susceptible de romper, con
los hechos dados o la realidad establecida.
Lo que esta actividad de análisis ve en la realidad que propuso
entender o interpretar desde el marco
teórico basado en el autor de origen alemán, es
que ante una pregunta, la respuesta además de ser
soberbia, en tanto que no explica, no da razones sino solo
directrices, la respuesta, decía, no se remonta en el
pasado para que el interlocutor entienda el "por que" del
presente.
Aunque quisiera abarcar todo el antiguo testamento y me remitiese
al Génesis, siempre hay algo que no tiene
explicación profunda, es decir se frena en algo que en
última instancia es simplemente por que sí. Por que
si bien se puede explicar toda la génesis de la vida (o
del orden establecido) se realiza desde la perspectiva de la
necesariedad, de la incontingencia de tal evolución. Es decir que sucedió tal
y no podría haber sucedido tal otra.
Se justifica la retranscripción de parte de la respuesta:
"Vivo Yo, dice Jehová, el Señor, que nunca
más tendréis por que usar este refrán en
Israel. He
aquí que todas las almas son mías como el alma del
padre, así el alma del hijo es mía, el alma que
pecare, esa morirá...".
Aquí como en lo extenso del versículo no aparece la
visión critica, ni histórica, sino todo lo
contrario. Pues de esta manera se puede mantener el STATUS QUO,
por que desaparece la mediación, que posibilita buscar
formas posibles, abstraerse,
disociarse, transformar, etc. Prima la reducción del
lenguaje.
A lo largo del texto tampoco se encontró criticas ni
contraopiniones, producto de un
pensamiento que se asemeja (tal vez por en parte es producto de
este lenguaje) al lenguaje funcionalizado, concreto,
antidialéctico, improductivo de transformaciones. De esta
manera quienes hayan bogado por este tipo de transmisiones
culturales, por esta forma de expresión se aseguran en
gran parte en la posibilidad de perpetuar el orden de cosas.
Orden con el cual se benefician y lo seguirán haciendo en
tanto no exista una oposición, una forma diferente de
comprender las cosas, una dialéctica que lo ponga en
jaque.
Pero también este "congelamiento" del orden puede
ser nocivo, no solo para los dominados o los que son presa de las
"leyes del
lenguaje funcional", sino para todos, incluidos los grandes
beneficiados. Digo esto a raíz de que al establecer la
realidad de forma permanente, al unificarse la cosa y la
función, al privar al lenguaje de su capacidad de
abstraerse, se niegan y niegan un salto de calidad, una
diferencia cualitativa.
Pues dentro de la monotonía nada novedoso puede esperarse;
no surge la lucha por la distinción, por mejorar, esta
solo puede darse en un estado de
crisis (en
tanto que ruptura de la continuidad), de dialéctica, de
donde surgirá de la oposición una construcción renovadora.
Quisiera dejar como interrogante, a raíz de que Marcuse
dice que el nuevo recurso del lenguaje mágico-ritual
consiste en que la gente actúe de acuerdo a él, mas
allá de no creerlo o no importarle, la cuestión de
que si la gente, en general más allá de no creer,
no importarle la Biblia actúa conforme a ella. Si es que
aún siguen pesando las mismas pautas centrales en el
accionar del grueso de la población.-
A lo largo del trabajo se ha intentado comprender "una
realidad" desde el marco teórico conceptual que se
desarrolla en la primera página del presente. Marco que
sirvió de referencia permanentemente, y que no es sino
apenas un desarrollo, una síntesis
del cap. Vl "el cierre del universo del discurso", del libro
"El hombre
unidimensional", de autoría de Herbert Marcuse.
Si bien se tuvo muy presente a la hora de realizar nuestra tarea,
que este autor hace su "tejido" teórico de frente a la
sociedad industrial, se ha tomado como realidad a interpretar, a
entender, a investigar (desde el marco teórico), un
fragmento del antiguo testamento (Ezequiel XVlll). Fragmento que
a pesar de no ser o no referirse a la sociedad industrial
desarrollada tiene aspectos discursivos muy similares, y la
intención no fue sino, en definitiva, comprender y
demostrar de que manera se cierra el universo del discurso en
ella.
En líneas generales se puede decir que los aspectos
discursivos que son similares entre el fragmento del antiguo
testamento y el análisis del cierre del universo del
discurso que hace Marcuse de la sociedad industrial, son tales a
raíz de que ambas realidades tienen agentes o sectores que
buscan y trabajan por la hegemonía, y uno de los
instrumentos para dar con ella es lo que se ha tratado en esta
"petit" obra, la funcionalización del lenguaje.
Pero la funcionalización del lenguaje no debe pensarse
como caprichosa, al menos no fue la idea de estos alumnos, sino
que debe ser entendida como una herramienta de la creación
de un "nuevo pensamiento", que se podría llamar el
pensamiento capitalista, o como lo llama el autor "pensamiento
unidimensional".
Este pensamiento se va a caracterizar por la anulación de
una creación trascendente, por no "salirse del molde", por
no producir cambios en las formas de vida. Queda, a nuestro
entender, íntimamente relacionados y determinados
mutuamente el tipo de lenguaje y el pensamiento. Ambos con
características similares como la
anulación de la mediación y la contingencia, todo
lo que es, es así porque debe ser. Este es el resultado de
la incapacidad de abstraerse. Pero no hay que dejar fuera otra
similitud, quizá la más importante, ambas son
dominantes, tanto el pensamiento unidimensional y el lenguaje
funcionalizado son hegemónicos, pues consolidan un
universo del discurso cerrado, característica que lo sustenta a lo largo
del tiempo.
La realidad propuesta en esta monografía tiene mucho de
esto, pues en ella se advirtió, y así se
marcó en el desarrollo de la misma, los caracteres
autoritarios de la lengua, la
inmunidad a la contradicción, el lenguaje funcional, el
pensamiento intrascendente, en fin todo lo que hace al cierre del
universo del discurso. Se apreció una realidad marcada
como la única posible, donde la fuente del saber era una y
oficializada, pero se apreció a través de un
discurso que no dejó lugar a otros probables, donde todo
se encuentra medido, etiquetado y sellado. No hay lugar a la
contradicción ni a la apelación, no existe otra
forma de ser o funcionar más que la dada.
Ezequiel: 18
"El alma que pecare morirá".
Vino a mi palabra de Jehová, diciendo: ¿qué
pensáis vosotros los que usáis este refrán
sobre la tierra de
Israel que dice:
los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos
tienen la dentera?
Vivo yo, dice Jehová el señor, que nunca más
tendréis por que usar este refrán en Israel. He
aquí que todas las almas son mías, como la del
padre, así el alma del hijo es mía; el alma que
pecare, esa morirá.
Y el hombre que
fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia, que
no comiere sobre sus montes, ni alzare sus ojos a los hijos de la
casa de Israel, no violare la mujer de su
prójimo, ni si llegare la mujer monstruosa,
ni oprimiere ninguno, que el deudor devolviere su prenda, que no
cometiere robo, ya diere de su pan al hambriento, y cubriere el
desnudo de vestido, que no prestase de interés ni
tomare usura; que de la maldad retrajera su mano, he hiciere
juicio verdadero entre hombre y hombre, en mis ordenanzas
caminaré y guardare mis decretos, para ser rectamente,
este es justo, este vivirá, dice Jehová el
Señor.
Mas si engendrare hijo ladrón, demandador de sangre, o que
haga alguna cosa de esas, y que no haga las otras, sino comiere
sobre los montes, o violare la mujer del
prójimo, al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere
robos, no devolviere prenda, o alzare sus ojos a los
ídolos, e hiciere abominación, prestare con
interés
y tomare usura; ¿vivirá este? No vivirá.
Todas estas abominaciones hijo, de cierto morirán, y su
sangre
será sobre él.
Pero si este engendrare hijo; el cuál viere todos los
pecados que su padre hizo y viéndolos no hiciere
según ellos, no comiere sobre sus montes, ni alzare sus
ojos a los ídolos de la casa de Israel, la mujer de su
prójimo no violare, ni oprimiere a nadie, la prenda no
detuviere ni cometiere robo, al hambriento diere de su pan y
cubriere al desnudo con abrigo, apartare su mano del pobre,
interés y usura no recibiere, guardare mis decretos y
anduviere en mis ordenandos; éste no morirá por la
maldad de su padre, de cierto vivirá; su padre cuanto hizo
agravio, despojó violentamente al hermano e hizo por medio
de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él
morirá por su maldad.
Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará
el pecado de su padre? Porque el hijo hizo seguir el derecho y la
justicia, guió de todos sus estatutos y los
cumplió, de cierto vivirá.
El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará
el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del
hijo; la justicia del justo será sobre él, y la
impiedad del impío será sobre él.
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