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UN ENSAYO SOBRE LA CRISIS CAPITALISTA

Enviado por exotica_0397



La crisis, la eterna crisis capitalista. Hace ya más de un siglo que Marx dejó claramente asentado que la causa de las bancarrotas capitalistas es la sobreproducción de las mercancías, dada la necesidad del productor de amasar una gran ganancia vendiendo cientos, miles y hasta millones de artículos, debido a que, individualmente, cada producto reporta una ínfima ganancia pues la plusvalía generada es mucho menor cada vez. Esto, por la tendencia del capitalista de aumentar considerablemente el capital constante en relación al capital variable, o sea, la llamada composición orgánica del capital (la razón establecida entre el capital constante, con respecto al variable), es mayor con el tiempo (por ejemplo, si tenemos una composición orgánica de 100,000:1, significará que por cada dólar invertido en mano de obra, se invierten 100,000 dólares en instrumentos de trabajo). Por tanto, como el capital variable es el único que produce plusvalía y en vista de que su participación en el proceso de trabajo es cada día menor, la obtención de la ganancia es más difícil con el tiempo, además de que la llamada tasa de ganancia tiende a disminuir. Hoy en día, la mayor parte de los procesos industriales ubican la ganancia en alrededor de un 10%, cuando mucho, del capital invertido. Esa es la razón por la que se deben vender millones de mercancías día con día, para que la pequeña ganancia individual por unidad sea compensada con la ganancia en volumen, o en términos marxistas, la masa de ganancia.

Hasta aquí no habría ningún inconveniente, pues, por ejemplo, los miles de autos que produce la Ford a diario, simplemente, tendrían que venderse y ¡asunto arreglado!, la Ford se llevaría a casa los miles de dólares de ganancia que le reportarían las ventas de esos autos. Pero las cosas no suceden siempre así o, por lo menos, no en tiempos de crisis. Lo que sucede es que las expectativas de ventas de la Ford no corresponden a los posibles compradores, pues la sobreproducción provoca que se fabrique muchísimo más de lo que la sociedad en su conjunto demanda, así que, entonces, si se fabrican 10,000 autos diarios, puede ser que sólo existan 8,000 compradores, y luego 7,000, 6,000 y así, sucesivamente, hasta que el consumo sea casi marginal, en tanto que la Ford sigue produciendo 10,000 autos por día. ¿Qué sucede? Pues justamente como lo señalaba Marx: viene una crisis de sobreproducción, debido a la cual, la Ford tendrá forzosamente que disminuir su capacidad productiva, además de que buscará formas de disminuir el precio de sus autos para que puedan seguirse vendiendo. Lo primero lo realiza a costa de despedir a personal y sobreexplotando al que queda, es decir, en términos administrativos, lo optimiza, al igual que sus recursos, y esto se busca que contribuya, además, a lo segundo, o sea, a la disminución en el precio. Aunque en lo tocante a éste, lo que más ha dado resultado es establecer una parte del proceso o todo en una zona salarial más baja, lo cual comenzó a realizarse a principios de los 60’s en forma más generalizada, mediante la creación de las maquiladoras: Latinoamérica, Asia, África, principalmente, han servido, desde entonces, como sitios en los cuales, en general, se ensamblan productos, autos, por ejemplo, es decir, se encargan de los procesos que los sistemas de banda o fordistas han simplificado a tal grado que cualquier persona, incluso sin experiencia, con tal de que sepa leer las instrucciones de una máquina, puede operar, con lo que las empresas matrices obtienen un considerable ahorro en salarios, porque no es lo mismo que la Ford pague en EU, por ensamblar sus autos, un promedio de 80 dólares diarios, que haciéndolo en México, en donde en promedio pagará entre 3 y 5 dólares por día, lo cual, haciendo cálculos, puede aumentar en uno o dos puntos porcentuales su tasa de ganancia.

Esto de las zonas salariales más bajas contribuyó a la creación de los llamados nuevos países industrializados, así como del mito de que era posible que dichos países se desarrollaran y alcanzaran, inclusive, niveles de crecimiento y riqueza equivalentes a los de los desarrollados. Nada más alejado de la realidad. Caso concreto, México, en donde la crisis es prácticamente una constante, alternando con brevísimos periodos de supuesto crecimiento, que no lo son tal, sino más bien debidos a la infusión de inversiones extranjeras, la mayor parte de ellas en los procesos especulativos, y a que, supuestamente, aumentan nuestras exportaciones, lo cual no es así, sino que disminuyen nuestras importaciones, porque no podemos comprar mucho del exterior y prácticamente vendemos lo mismo, pero a la hora de hacer balances, aparece que estamos vendiendo más. Esto es paradójico en el sentido de que para que estemos bien económicamente no debemos comprar mucho, pero surge entonces el problema, de acuerdo con los economistas oficiales (de EU, sobre todo), de que para crecer necesitamos del exterior, aumentar nuestras importaciones y con ello de nuevo comienzan los problemas pues compramos tanto que a la hora del balance, tenemos déficits y es cuando otra vez enfilamos directamente a la crisis. Obviamente, eso obedece a lo que mencioné en relación a los nuevos países industrializados, que para industrializarse requieren de la infraestructura industrial de los países desarrollados; por ejemplo, para hacer unas pinzas que digan Hecho en México, el supuesto fabricante tendrá que valerse de hornos de fundición, de máquinas de moldeado, troquelado, etc., que provendrán de EU, Inglaterra, Francia, Japón, Italia, Canadá, Alemania... en fin, de los países realmente industrializados, así que aunque las pinzas se consideran fabricadas aquí, en realidad solamente serán maquiladas aquí. Y claro, si las pinzas se exportan se dirá que eso es bueno porque se generan divisas. Sin embargo, tan desventajosa es esta situación, la de nuestra industria, tan altamente dependiente del exterior, que, en general, por un dólar de productos industriales exportados, se deben importar tres dólares de bienes de producción, o sea, de máquinas del extranjero. Esto quiere decir que nuestra infraestructura industrial es sumamente deficiente y deficitaria, así que no atrae absolutamente ningún beneficio para el país en términos económicos, y ya no digamos, en términos tecnológicos. El sentido común recomendaría cambiar totalmente el esquema de crecimiento, realizando, por ejemplo, aquellas actividades que verdaderamente estén dentro de nuestra capacidad y nos convengan, tal es el caso de las agroindustrias, las artesanías, las acuaindustrias... no tiene caso ensamblar BMW’s si en lugar de ganar divisas, por un lado, vamos a perderlas y, por otro, si con ello sólo un ínfimo porcentaje de la población (la más rica, por supuesto, aquélla que está entre los 100 millonarios del país, cuyas empresas valen el 55% del PIB -La Jornada, 27 de abril de 1998), se beneficia. Pero, claro, que debe haber un beneficiario con toda esta "política económica". En primer lugar, el capitalismo en su conjunto, pues eso significa consumo de mercancías. En segundo lugar, al inducir el mito de la industrialización en los países subdesarrollados, los desarrollados, les podrán vender las máquinas para fabricar las pinzas y engañarlos con que sólo así podrán desarrollarse, además de prestarles capitales excedentes que solamente de esta forma pueden colocarse de nuevo en el circuito de la producción, para que generen ganancias, es decir que se puedan valorar, pasando a convertirse en capitales parásitos o como se les conoce en la jerga económica, capitales financieros. Así que cuando México no compra a EU, aunque salga bien en sus balances -o sea, que tenga superávit-, "no estará creciendo". Por tanto, tiene que empezar a comprarle mucho a esa nación para que así crezca, produzca mucho, aunque a la hora de los balances salga mal -o sea, tenga tremendos déficits. Como se ve, la situación es, a todas luces, perjudicial para México y benéfica para EU. Este problema es el que existe en el resto de los países llamados en vías de desarrollo (developping countries, o economías emergentes, como tan amablemente las llama el FMI), por lo que no es posible hablar de los milagros económicos. Primero Latinoamérica, después África y recientemente (1997) Asia, las políticas de crecimiento sostenido han mostrado su rotundo fracaso. El caso de los famosos Tigres Asiáticos -Corea, Malasia, Tailandia, Indonesia, Singapur, Taiwan, Hong Kong, Japón-, evidencia el desplome total de un modelo de supuesto desarrollo. Dichos países, especialmente Corea, Malasia, Tailandia e Indonesia, fueron empleados, primeramente, como maquiladores masivos. Luego, en cuanto el gobierno, en conjunción con las élites locales, estuvo en condiciones de desarrollar industrias nacionales -favorecidas éstas por situaciones coyunturales, tales como la relativa recuperación del consumo mundial y relativa afluencia de los 80’s y principios de los 90’s, de las que México también fue partícipe, sobretodo de los EU, país que gracias a esa estrategia de inducción industrial, ha acumulado y acumula hoy día el mayor capital del mundo, y al que, en consecuencia, se le ve como uno de los mayores consumidores potenciales-, se presentó la condición descrita para México. Y así, tanto maquilando para las transnacionales, como fabricando (como señalé, con máquinas extranjeras) millones de productos que por su bajo precio se convirtieron en baratijas, se inundó el mundo con ellos, se creó una sobreproducción que superó al consumo, a pesar de ser tan baratos, generándose la crisis. Los tales tigres, entonces, disminuyen sus producciones o las suspenden y de ahí vienen las escaladas de problemas, siendo el principal el de que, como nunca trabajaron con capitales propios, sino prestados y muchos de los equipos eran incluso a crédito, les están quedando mal a los fabricantes que les fiaron las máquinas y a los banqueros de los países desarrollados que les prestaron el dinero (Japón, por ejemplo) con el que supuestamente iban a desarrollarse y como ahora la economía está tan globalizada, o sea, la ganancia de las corporaciones y los bancos multinacionales y la riqueza de los países matrices depende muchísimo de sus negocios en el resto del mundo, se provoca un tremendo desajuste financiero y económico, que, de acuerdo con mis conjeturas, está a punto de provocar una crisis capitalista mucho mayor a todas las anteriores y que, a la larga, pudiera significar el principio del fin del sistema capitalista, por propio peso, es decir, no mediante factores sociales de rechazo consciente, sino como producto de la catarsis a la que dicha crisis conducirá.

Apoyaré mi tesis con los datos siguientes, extraídos de la revista TIME, y otras publicaciones, de distintas fechas.

En cuanto a los ex-tigres, estos son algunos de los problemas que enfrentan debido a la crisis:

INDONESIA. Existe el descontento generalizado entre la población, desempleo creciente y una tremenda agudización de la pobreza. Los bancos tienen problemas de liquidez. Los costos para reestructurar la decadente economía serán enormes. El llamado "capitalismo de la realeza" -porque en este caso se dice que Suharto y su familia controlaban casi todos los sectores económicos- es endémico. Aquí veríamos un buen ejemplo de cómo la ingenuidad, aunada a la corrupción local, pretenden crear economías que crezcan y se desarrollen permanentemente, algo como lo que en su tiempo intentó hacer Porfirio Díaz. La ayuda, que no podría prestarla otro más que el FMI, es de $43,000 millones de dólares, pero dicha ayuda en realidad está destinada a pagarle a los banqueros y a las corporaciones que le prestaron a Indonesia; podría decirse que el FMI es un fondo de capital constituido principalmente por los países más ricos para ayudarse en tiempos de contingencia, sobre todo a los que les va mal. El panorama es negro, pues lo peor está aún por venir para Indonesia, con la inflación saltando a un 100%, menor valor de la rupia y una profunda recesión que podría agrandar los problemas sociales.

MALASIA. Tasas de interés elevadas, lo que ocasiona fallas en las industrias; las exportaciones están desplomándose y la demanda interna es pequeña. Escasean los fondos para revitalizar el agonizante sistema bancario y el sector corporativo. Se observa aquí lo que se indicó: la falta de capitales propios ahonda la crisis. En este país, el FMI no ha organizado un fondo de ayuda, seguramente porque no quiere someterse a sus draconianas reglas, ni quiere reestructurar su economía (como recientemente expresó su primer ministro). Hay una tendencia a rescatar industrias deficientes y a adoptar una política monetaria aún más holgada. La economía se contraerá más en 1998.

TAILANDIA. No cuenta con un plan firme para reestructurar su deuda. Las instituciones financieras tienen poco capital, aunque se han llevado a cabo algunas reformas (reformas que, por supuesto, deben favorecer al capital extranjero y no al país). Se vislumbra una fuerte recesión económica. Como aquí sí están haciendo reformas, el FMI les prestará $17,200 millones de dólares. La economía no podrá recuperarse sino hasta el año que entra, por lo menos, lo que generará tensiones políticas; el baht (la moneda nacional) estará sometido a fuertes presiones.

COREA DEL SUR. Los problemas en el sector bancario se agravan. Existe el peligro de colapsos corporativos, además de que el gobierno dio marcha atrás en sus promesas de reformas debido a problemas económicos y políticos. Aquí vemos como los gobiernos, con tal de mantenerse en el poder, a veces se atreven a desafiar las reglas impuestas por los amos. El FMI está dando una ayuda por $57,000 millones de dólares. A pesar de cumplir con las draconianas medidas, no puede decirse si lo peor ya pasó. La economía podría contraerse hasta en un 5% en este año, lo cual significaría que ni compraría tanto, ni pediría mucho prestado y ni pagaría sus deudas (malo para los países ricos).

HONG KONG. Las tasas de interés se han elevado para defender la moneda (claro, porque al ofrecer intereses bancarios más elevados, se pretende desalentar a los inversionistas a que saquen su dinero del país y se provoque la fuga de divisas). El mercado de bienes raíces se está debilitando (por supuesto, puesto que en la crisis, lo que menos interesa es comprar casas o edificios). Los bancos se enfrentarán con más problemas en el futuro. El FMI no está ayudando en este caso. Este país enfrentará serios retos si quiere mantener su divisa a la misma paridad que con el dólar (pues si se devaluara, los capitales golondrinos se irían del país). La economía crecerá cuando mucho 2%, además de que un mercado de bienes raíces débil, pone en peligro el mercado accionario.

SINGAPUR. Las exportaciones están disminuyendo, además de que la sobredependencia en las manufacturas ha dañado la economía. El problema con el llamado riesgo del crédito hará que las tasas de interés se eleven aún más. El FMI tampoco le presta. Prácticamente no habrá crecimiento este año (o sea, no habrá negocios, ni ganancia). La divisa y el mercado accionario bajarán (porque si las empresas no venden, no pueden pagar las ganancias prometidas por sus acciones, como expliqué arriba. Los precios de las propiedades continuarán bajando (claro, pues no hay demanda y sí una sobreoferta).

JAPÓN. Como se ve, hasta la que hace poco se consideraba como una de las economías más fuertes, robustas y milagrosas del mundo, capaz de desafiar las leyes marxistas del capitalismo, se encuentra en crisis, y estas son algunas de sus manifestaciones: demanda interna débil, así como exportaciones en descenso. Por ejemplo, en mayo los pedidos externos de máquinas-herramienta, tan necesarias para los procesos de fabricación, sobre todo de los países sin tecnología, fueron 16% menores que para hace dos años, en tanto que para el consumo interno japonés disminuyó en 30% la demanda de dichas máquinas-herramienta. La producción de autos disminuyó en 20%. Y estas disminuciones son graves, pues si consideramos que la ganancia industrial es de cuando mucho un 10%, si 20% de la producción no se vende, se tendrá una pérdida de 10%, descapitalizándose de esa manera las industrias y si esa tendencia no se revierte, es decir, si no aumenta el consumo, muchas, las más débiles, quebrarán. Para alentar el consumo se busca deflacionar los precios, o sea, disminuirlos, aunque se sacrifique parte o toda la ganancia e incluso que ni siquiera se recuperen los costos; esta es una medida desesperada del capitalismo para alentar la demanda. Los bancos, estos sí con capitales propios, están amarrados con los préstamos malos ($620,000 millones de dólares -TIME, agosto 24, 1998) que seguramente les hicieron a los otros países asiáticos pobres para que con eso les compraran máquinas a Japón para fabricar y exportar sus baratijas. La economía tiene el enorme peso de una deuda. El FMI tampoco le ha prestado. El gobierno ha ofrecido un paquete de estímulos que significarán un pequeño alivio a la economía. Aún así, el desempleo se mantendrá alto dado que las compañías japonesas, en su búsqueda por optimizar los recursos, disminuir sus precios y maximizar sus ganancias, están reestructurando, lo que significa despedir obreros y sobreexplotar a los ya existentes, así como seguir buscando zonas salariales más bajas, aunque éstas se encuentren en crisis, y que conste que en Japón siempre existió una cultura de la lealtad: si una persona era contratada la primera vez por una compañía, ésta tenía la obligación de mantenerle el empleo de por vida (TIME, 25 de mayo, 1998).

En el caso particular de Indonesia, puede verse el control que los países desarrollados tratan de ejercer en cuanto a la limitación tecnológica. Bacharuddin Jusuf Habibie, el protegé de Suharto, quien sustituyó a éste en la presidencia, luego de las presiones sociales (lo cual, además, no implicará un cambio real en la política pues Habibie posee varias empresas que trabajan en conjunción con las empresas estatales indonesas, éstas, a su vez, casi todas, de los parientes de Suharto, por lo que todo queda "entre familia"), durante sus cargos anteriores pugnó porque su país se industrializara por la vía rápida, alardeando que se había rebasado la etapa de las empresas que ocupan a personal descalificado y que, en cambio, se había pasado directamente a las empresas altamente tecnificadas, en las cuales, el personal ocupado debe de ser muy calificado (TIME, 1 de junio). Este es un error bastante generalizado entre los países subdesarrollados, el hecho de pensar que porque, por ejemplo, fabriquen microprocesadores con tecnología de punta, ya se van a desarrollar y a tecnificar, lo cual es absolutamente falso pues, en el caso de que, supongamos, México se decidiera a fabricar microprocesadores marca "Cuauhtémoc", con características similares en capacidad de procesamiento y memoria a los de INTEL, como no se tiene la tecnología propia para fabricarlos, se tendrían que comprar maquinaria y equipo para tal fin. Si, como se supuso, se quisiera fabricarlos a la altura de los de INTEL, entonces, se recurriría a dicha empresa para comprar, en caso de que aceptara, su asesoría y su equipo, lo cual de seguro haría, más aún si estuviera por descontinuar la producción de los microprocesadores que México quisiera fabricar, para así deshacerse de su equipo obsoleto. Tal vez, Intel podría convenir la venta de tecnología de punta, pero bajo ciertas condiciones, por ejemplo, solamente en su etapa final, es decir, no divulgando sus secretos industriales, pues no es lo mismo saber cómo se opera una máquina a conocer a fondo los principios científicos y técnicos de su diseño y funcionamiento, o sea, su invención; y aquí se debe señalar, de acuerdo con Marx, que para llegar al nivel tecnológico de Intel, se ha recorrido todo un cúmulo de obligadas transformaciones en los instrumentos de trabajo de varios años, por lo menos 50, que no se pueden realizar de la noche a la mañana: se debió inventar primero el transistor, así como las máquinas para hacerlo, luego, las tabletas transistorizadas y las máquinas para hacerlas; luego, los circuitos y las máquinas para hacerlos... y así. Se debe dejar en claro que el desarrollo no se logra sabiendo como operar las máquinas hechas con tecnología de punta, sino sólo conociendo los principios teóricos, científicos y técnicos que posibilitaron su invención. Y en lo del avance tecnológico es en el cual los países desarrollados están bastante distantes de los subdesarrollados y, por lo mismo, no les interesa que éstos desarrollen su propia tecnología, pues eso significaría menos consumo de sus bienes de producción, o sea, sus máquinas y equipos. Sucede, entonces, lo que ya se planteó arriba, que, retomando el ejemplo, INTEL permitiría que México fabricara microprocesadores sólo porque ello le reportaría a dicha empresa la venta de equipo para hacerlo, no porque con ello México se vaya a desarrollar o vaya a superar a INTEL en la fabricación de microprocesadores. De todos modos, los microprocesadores mexicanos estarían en desventaja, en primer lugar, en cuanto al precio, pues al tener que comprar muy cara la tecnología para hacerlos, ello se traduciría en un precio más alto en relación con los de INTEL, en segundo lugar, como se supuso, pudiera ser que la tecnología comprada estuviera por descontinuarse y, así, los microprocesadores mexicanos resultarían ya obsoletos y caros, además, en relación con los nuevos que lanzaría INTEL. ¿Qué resultaría de todo esto?: un fracaso total, tanto económica como tecnológicamente. Lo único real sería tener que pagar la pesada carga económica que resultaría de ese fiasco, cuyo beneficio directo sería para INTEL y para los bancos que se hubieran encargado de proporcionar el "apoyo financiero" para dicha aventura. Esto es lo que debió haber ocurrido también en Indonesia, aparte de lo señalado antes y por ello la altísima deuda que tiene con los banqueros de los países ricos. Esto no es exclusivo de Indonesia, sino de todos los países subdesarrollados, cuyos gobiernos, en sus afanes y sueños desarrollistas, piensan que el camino descrito los llevará a la salida. Baste citar, como ejemplo, que en México, en 1967 se adquirió completa la fábrica alemana de autos "Borgward", entre el gobierno y algunos particulares (empresarios regiomontanos). Se pensó que así podríamos fabricar totalmente nuestros propios carros. La fábrica se vendió porque se hallaba en problemas financieros, quebrada, y la tecnología con que fabricaba sus autos, ya no era tan competitiva para el mercado europeo. El resultado de esta aventura fue que luego de dos años de producción en México de autos que resultaron muy caros (mientras un automóvil Renault-10 costaba en 1969 12,000 pesos, un auto Borgward costaba 28,000 pesos, aduciendo la diferencia a que era más grande y más lujoso) y con infinidad de problemas mecánicos, la fábrica, que aquí se llamo FAMASA (Fábrica mexicana de automotores S. A.), cerró, y las deudas contraídas pasaron a abultar la ya por entonces abultada deuda externa. Años antes, en 1955, la fábrica estadounidense de autos Kaiser-Fraser, en sus intentos por revertir una severa crisis económica vendió las líneas de producción de su modelo "Manhattan" a Argentina, en donde, luego de una efímera existencia, la empresa cerró definitivamente.

Volviendo a lo de Indonesia, de plano, el FMI condicionó su "ayuda financiera" a que el gobierno suspendiera su patrocinio de $2,000 millones de dólares (mdd) para el desarrollo de un avión indonés, impulsado a base de hélice, el N-250(TIME, 1 de junio). Vemos aquí cómo, por un lado e independientemente de que el proyecto esté financiado por el gobierno, hay oposición a que los países subdesarrollados creen tecnología propia, aunque ésta sea atrasada, y cómo, por otro, hay una tendencia de los países subdesarrollados a desarrollar tecnología propia que resulta obsoleta, como lo mostraría el hecho de desarrollar un avión de hélice, siendo que se antojaría más práctico y avanzado un avión de propulsión. En el caso citado, a pesar de que la tecnología aeronáutica que se pretende desarrollar es atrasada, hay oposición de los países desarrollados, a través del FMI, que, como se señaló, es el encargado de vigilar los intereses económicos de los países ricos.

Pasaré, ahora, a analizar otro aspecto que evidencia, también, la crisis económica y los niveles a los que han llegado gobiernos, corporaciones y banqueros del llamado "primer mundo", en su afán por superarla. Es el caso de los instrumentos financieros bancarios llamados derivativos. Para comprender mejor este concepto, necesitamos tener en mente lo que Marx llamó el capital financiero, mencionado antes, que es aquél capital excedente, producto de la acumulación capitalista, cuando ésta llega a niveles en los cuales el capital acumulado no puede ser colocado en la esfera de la producción, es decir, no se puede valorizar, lo que significa que no rinde ganancia. Así, sin invertirse, tanto capital resulta oneroso para el capitalista pues no le reporta ningún beneficio, no crece y por tanto, aquél debe hallar una forma de obtener un rendimiento de su capital, pues de lo contrario, el tenerlo parado le significarán gastos -por almacenamiento, por ejemplo- o que disminuya en valor por efectos inflacionarios. Lo más fácil será prestarlo a quien, como sea, pueda ponerlo a trabajar, beneficiándose éste y beneficiando al capitalista dueño de ese capital. Lenin llamaba a estos capitales parásitos, pues la ganancia que reportan se obtiene mediante una acción puramente especulativa, que consiste simplemente en prestarlos, cobrando un interés por hacerlo. Como señalaba Marx, esto ocurre cuando las grandes corporaciones amasan tanto capital que no pueden invertirlo más en su propia producción pues ya no les resultaría práctico, así que mejor prestarlo a quien lo necesite, pero que pueda devolverlo con todo y los intereses cobrados. Estos préstamos se hacen a través de los bancos, muchos de los cuales fueron fundados por los grandes monopolios mediante divisiones a las que llaman "financieras" o de "capital". En la actualidad, tanto las corporaciones, como los bancos -fundados o no por ellas- de los países ricos cuentan con enormes excedentes de capital que simplemente se pone a circular como capital especulativo, siendo uno de los causantes del agravamiento de la crisis. Como se expuso antes, una de las características de las crisis económicas de los países subdesarrollados, tales como los ex-Tigres Asiáticos es la enorme deuda contraída con los banqueros multinacionales, los cuales, les prestaron dinero para que "pudieran industrializarse", pero por la crisis, ya no pueden pagar y es cuando el FMI entra en acción, pues los supuestos paquetes financieros de "rescate", en realidad sirven para rescatar a los banqueros que les prestaron a dichos países y que al menos les interesa recuperar lo prestado, sin intereses. Eso sucedió cuando en la última y actual crisis mexicana, detonada en diciembre de 1994, el FMI nos concedió un "rescate financiero" de 57,000 millones de dólares, los cuales sólo fueron a dar a las manos de los banqueros a quienes, por dicha crisis, no se les pudo regresar su dinero, mucho menos, sus intereses. Este tipo de capitales es sumamente perjudicial, pues sólo permanecen unos cuantos meses, para obtener intereses y se van del país que los acogió. Aquí se les llama "capitales golondrinos", pues al igual que las golondrinas, sólo permanecen un corto tiempo y se alejan, detonando o agravando en muchos casos con sus acciones las tremendas crisis que en los países pobres se traducen en salida de capitales, devaluación y todo lo que se ha apuntado ya. Se calcula que en el mundo existen entre 500,000 y 600,000 millones de dólares de capitales especulativos.

Dicho capital financiero, en su afán por obtener la máxima ganancia especulativa posible, ha diseñado una serie de instrumentos "financieros" para tal fin. Las llamadas bolsas de valores existentes en cada país no son más que centros de especulación a los cuales acuden todos aquellos deseosos de obtener un rendimiento de sus capitales mediante la especulación, o sea, el parasitismo. Por ejemplo, cuando una empresa se considera suficientemente importante, puede cotizar en la bolsa, es decir, puede emitir acciones, que son documentos que amparan una parte de lo que vale. Así, si la empresa vale $100 mdd, puede colocar, digamos $25 mdd en acciones en un millón de acciones, así que cada una costará 25 dólares. Pero la importancia de la empresa no para ahí, sino que debe de ser tal, que haya compradores interesados en adquirir sus acciones a cambio de que después de cierto tiempo la empresa les bonifique no sólo su dinero, sino un buen rendimiento. La empresa puede emplear esa liquidez en lo que desee, desde expandir su producción, hasta ponerla a trabajar, ella misma, especulativamente. Y esto de la especulación está tan extendido últimamente que, principalmente en EU, existe toda una cultura de la especulación gracias a la cual cualquier persona, incluso adolescentes, que posea algo de dinero busca la manera de ponerlo a "trabajar" para obtener el máximo beneficio posible. Existen corredores de bolsa que ofrecen sus servicios especulativos para obtener la mejor opción, o sea, las mejores empresas cuyas acciones den el rendimiento más alto, pero poco a poco sus conocimientos están dejando de ser exclusivos, pues existen ya periódicos, revistas, programas de cómputo, conectores al INTERNET, que "permiten" que hasta un lego en finanzas tome sus propias decisiones de cómo invertir su dinero, es decir, se está implantando toda una cultura de la especulación debido a la cual, para un adolescente estadounidense es más importante sacarle provecho a sus mil dólares ahorrados que si las selvas se están talando. Más adelante retomaré este tema.

Volviendo a los derivativos (los cuales deben su nombre al hecho de que eran instrumentos de especulación cuyos riesgos se derivaban de acuerdo con el número de inversiones que se hacía en ellos, es decir, a mayores inversiones, mayores riesgos y, lo contrario), se trata de instrumentos especulativos de alto riesgo, es decir, pueden tanto rendir muy buenos intereses, como perder incluso la totalidad del capital invertido en ellos. Normalmente, la gente trata de que sus inversiones sean de bajo riesgo y muchos de los instrumentos financieros, tales como los bonos gubernamentales garantizan un rendimiento mínimo, pero considerado muy bajo por muchos, así que se han diseñado documentos tales como los derivativos que pueden rendir una cuantiosa ganancia en cuestión de meses o días, pero a un alto riesgo, de perder incluso, como se señaló, todo el capital. Por causa de los derivativos, el banco inglés Barings Bank perdió $1,000 mdd en 1995 cuando uno de sus ejecutivos, Nick Leeson fue colocando en el transcurso de algunos meses distintas cantidades, lo cual ocasionó la quiebra del banco.

En situación similar se halla el J. P. Morgan, el quinto banco en los EU, cuando varias compañías de Corea del Sur, al estallar la crisis, se negaron a cumplir sus contratos en derivativos, por lo que Morgan perdió $500 mdd. En este caso, dichos derivativos fueron en forma de "préstamos especiales" a los que se carga una alta tasa de interés, de tal forma que el banco obtenga mucho más ganancia en un menor tiempo. Lo mismo sucedió con el Chase Manhattan, uno de los mayores prestadores de los EU. Sus documentos "malos", invertidos principalmente en derivativos, le reportaron $243 mdd en pérdidas. A fines del año pasado, dicho banco estaba arriesgando a causa de los derivativos asiáticos un total de $3,000 mdd, y eso si otros derivativos invertidos en otras regiones no le fallan. Los derivativos malos del Bankers Trust brincaron de cero a $330 mdd en un año, casi todos invertidos en Indonesia y Tailandia. Este banco tiene un total de $5,000 mdd de derivativos asiáticos en riesgo. El Banco Imperial de Canadá tiene invertidos en derivativos un total de $1,000 mdd, considerados por debajo del "nivel de inversión", es decir, son riesgosos. Todo en conjunto totaliza para los banqueros estadounidenses la cantidad de ¡$10 billones de dólares! ($10,000,000,000,000) en contratos de los llamados derivativos. Imagínese si, a causa de los problemas descritos arriba, todos estos contratos fallan, las consecuencias, desde el punto de vista del capitalismo, serían desastrosas, pues seguramente muchos de los bancos, inclusive, quebrarían. Aquí se debe señalar algo muy importante: que los Estados Unidos, justamente al ser uno de los países con más concentración de capitales a nivel mundial por los motivos ya expuestos, es el único que puede darse el lujo de haber invertido una cifra tan impresionante como la anterior entre el resto de los países, sobretodo subdesarrollados, ávidos de capital durante la época del "boom", con tal de obtener el mayor beneficio posible; sin embargo, las consecuencias de tanta codicia serán un brutal desequilibrio financiero y económico para su economía, pues tantos capitales parásitos prestados, no solamente no se valorizarán, sino que muchos se perderán. Esto, en términos reales, significará una recesión, pues esos países ni devolverán los préstamos a los banqueros, ni, mucho menos, consumirán productos de las corporaciones e industrias estadounidenses. Muchos de tales préstamos se hicieron a clientes asiáticos y según un analista banquero, "quien piense que no habrá más pérdidas a causa de los derivativos contratados en Asia, está totalmente equivocado". Los derivativos ofrecen doble riesgo: uno es el riesgo de mercado, según el cual, el inversionista pierde porque sus predicciones no fueron las correctas, como en el caso de Asia. Este riesgo es, teóricamente, ilimitado, pues no se resolverá hasta no resolverse la crisis, factor que, como vimos, es menos real cada vez. El otro riesgo es el llamado riesgo de crédito; en éste, el contratante del crédito no paga. Y, justamente, los dos riesgos combinados son los que provocan que estas obligaciones crediticias no se estén cumpliendo, pues si un país no vende, no recuperará su inversión y, mucho menos, pagará. Los banqueros estadounidenses lo ven sólo como un problema de riesgo crediticio, pero no se aplican a analizar que el riesgo de mercado detona al riesgo de crédito. Esta limitada visión mostraría la tendencia de los economistas modernos de querer reducir todo a problemas financieros, sin ver que estos se generan justamente de los problemas estructurales del capitalismo - la sobreproducción, insisto. Inclusive, se menciona actualmente entre los países desarrollados -principalmente EU-, que los altos niveles de corrupción existentes en los países tercermundistas, son los causantes de su atraso y pobreza. Se emplean como argumento para decirlo, dos factores: la "ayuda" financiera (préstamos, para decirlo llanamente, sin adjetivos pomposos) concedida por los países ricos a los pobres, y sus inversiones en éstos. Ya discutimos que las inversiones de las naciones industrializadas de ninguna forma son en beneficio de las naciones subdesarrolladas; en cuanto a lo de la "ayuda financiera" es, en primer lugar, una manera distinta de llamarle a los préstamos bancarios, los cuales buscarán un rendimiento, aún cuando se manejen tasas de interés bajas. Son el tipo de préstamos que hacen el Banco Mundial, el FMI o el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), encaminados a supuestos proyectos de desarrollo nacional, pero que, en realidad, conllevan beneficios a terceros. Tomemos como ejemplo, el caso de la presa china en construcción "Tres Gargantas", proyecto en el cual el Banco Mundial ha invertido. A decir de muchos chinos, principalmente campesinos, dicha presa sólo los perjudicará, pues tierras muy fértiles quedarán inundadas para siempre, aparte de los desequilibrios ecológicos y climáticos que dicho proyecto tan gigantesco acarreará. La cortina medirá 180 m de altura y 2 km. de longitud, almacenando agua a lo largo de 600 km. e inundando 78,000 km. cuadrados de tierras de cultivo. Se desplazarán a 1.3 millones de personas hacia tierras más altas (TIME, 29 de junio). Es claro, por los datos anteriores, que en la mira no es prioritario el desarrollo de China como nación, ni de sus habitantes, sino ante todo, el beneficio de las corporaciones multinacionales que han visto en China un lugar con enormes potencialidades en recursos naturales y humanos desde hace unos años y que lo seguirá siendo en el futuro. Como resultado, operan ahí cientos de maquiladoras que aprovechan recursos y mano de obra barata. De continuar esta tendencia, China necesitará tremendas cantidades de energía eléctrica para poner en funcionamiento a tanta industria y por eso requiere de una presa tan descomunal, calculada su terminación para el año 2003. Si con estos magnos proyectos, además, resulta beneficiada, la población china, adelante, considerarán las corporaciones y el Banco Mundial, pues eso significaría mayor consumo porque buena parte de la producción se vendería también en China, un gran alivio en las épocas en que, por la crisis -como la actual -, bajaran las exportaciones. A esto le apuesta también el gobierno Chino, a que con una política de inversión masiva externa, se van a resolver todos sus problemas. Aquí, sucederá tarde o temprano el efecto sufrido por los ex-Tigres, sólo que el restrictivo control político interno por parte del gobierno, así como el hecho de que China no se acoge plenamente a los organismos financieros globales ni a sus reglas, retardará los efectos. Tómese el caso de Hong Kong, que ahora ya pertenece a China, pero que por haber sido colonia inglesa, está totalmente ligado a la economía global y ha resentido fuertemente los efectos de la crisis. Sin embargo, China, por su carácter de estado renegado ha resistido. Se han cerrado varias empresas, sobretodo estatales, pero los trabajadores son "pensionados". Aunque las "pensiones" son míseras, contribuyen también en algo a contener la crisis, pues la gente no se queda sin dinero totalmente. Sin embargo, considero que el "experimento chino", el cual a fin de cuentas, se liga cada vez más y más al capitalismo y a la globalización y a sus consecuencias, pronto se colapsará y sus trágicos resultados no se harán esperar. De hecho, hay ya indicadores de que está desacelerando su economía debido a los factores descritos, es decir, principalmente por la sobreproducción y la consecuente caída de las ventas (El Financiero, 17 de agosto, 1998). Pues bien, retomando lo anterior, se dice que en China hay "mucha corrupción" y que, por ejemplo, la presa citada, se está encareciendo mucho por tal motivo y que esto retrasará el desarrollo chino. La corrupción, se afirma, es la causante de que los países pobres sigan en el atraso y no crezcan económicamente. Pero, supongamos, que la "ayuda financiera" se destinara plenamente a los proyectos para los que se prestó; consideremos la presa china, que todo el dinero "financiado" se destine a su construcción y no a sobornos para funcionarios por parte de empresas constructoras o de equipos y materiales electromecánicos. Si todo sale bien, se concluirá en el tiempo estimado. Con tanta energía disponible, llegarán a China muchas más maquiladoras de las que ya tiene, sobreproducirán, nadie comprará tantas cosas y... se activará irremediablemente la crisis. A mi manera de ver, el control de la corrupción que se intenta realizar sólo retrasa a la crisis y a sus efectos, pero no la evita. Se dice que no es justo que unos cuantos funcionarios se enriquezcan, pero creo que más bien es que ello no permite el enriquecimiento de las corporaciones ni de los banqueros del llamado primer mundo, pues las fortunas amasadas por esos funcionarios corruptos estancan el consumo, es decir, no es lo mismo que una sola persona posea un millón de dólares y que se compre una vez al mes un pantalón de diez dólares, a que ese millón se reparta entre 100,000 personas, de a diez dólares por cada una, y que con esos diez dólares cada quien se compre un pantalón. Pero de todos modos, si no tienen más dinero, ya no podrán seguirse comprando los pantalones que las empresas continuarán fabricando, animadas por ese "boom" de consumidores y entonces la crisis comenzará.

Volviendo a los derivativos, el problema, además, es que los bancos estadounidenses están muy ligados a la Comisión de Seguros y Cambios, a la cual deben dar una especie de encaje legal (es decir, una parte de sus intereses), lo cual desencadenaría una reacción en cadena económica. Según Charles Peabody, analista de Mitchell Securities, señala que, analistas como él, se están enfrentando por primera vez a los problemas generados por los derivativos y considera que es apenas la punta del iceberg. Aunque, como siempre, los banqueros minimizan las observaciones de los analistas, pues resulta que 25 bancos de los más importantes, tienen $350,000 millones de dólares de crédito en derivativos y apenas $250,000 millones de liquidez por si llegaran aquéllos a fallar, pero, como se ve, ésta liquidez no alcanzaría a cubrir las pérdidas, algo bastante malo para dichas instituciones, porque su capital (en realidad, no sólo su capital, sino el de los ahorradores e inversionistas) ni se valorizaría y además se perdería. Claro que pocos creen que la crisis asiática pondría en peligro tal cantidad de créditos en derivativos, pero sí se esperan duros golpes. Desde luego que sucederán, pues, como señalé, tanta globalización ha creado un sistema económico sumamente sensible, que se asemeja a una maquinaria en la cual, si una pieza falla, falla todo. Los banqueros están confiados porque el año pasado sólo se perdieron $125 mdd, pero claro que la crisis asiática apenas comenzaba. La pregunta pertinente aquí sería: ¿por qué razón, los banqueros se arriesgan a invertir en derivativos? Sencillamente porque, como se señala arriba, en tiempos de crisis no se hacen demasiados préstamos, sobre todo de los aplicados a las industrias -o sea, para las llamadas inversiones productivas-, pues ante la caída del consumo por la sobreproducción, son pocas las industrias que continúan fabricando, aunque en menor escala y, mucho menos, surgen nuevas, pues más bien, la mayoría cierra sus operaciones, así que los banqueros tienen pocos clientes a quienes prestarles y por eso deciden aumentar sus inversiones especulativas, a través de los derivativos. Si pensaran más, concluirían que son operaciones bastante riesgosas, pues si por la crisis tienen pocos clientes directos, también aquélla afectará a los clientes indirectos o a aquéllos que aceptan préstamos bajo condiciones leoninas, de los que no podrán pagar ni los intereses (Sería interesante que se formara una organización de países deudores para que en conjunto presionaran a las corporaciones y banqueros globales y forzarlos a, en algunos casos, condonar deudas y, en otros, bajar los intereses y los adeudos). Pero, confiados en los derivativos, los banqueros pretendieron hacer los grandes negocios. Estos instrumentos se basan en complejos modelos matemáticos que ahora, gracias a las computadoras, pueden calcularse. Se apoyan, a su vez, en el comportamiento económico pasado, pero como todo modelo matemático puro, no toman en cuenta problemas tales como las insurrecciones sociales o las quiebras económicas. Justamente, esos eran el tipo de instrumentos crediticios que varios banqueros y sociedades especulativas tenían contratados en México antes de enero de 1994, fecha en que el EZLN se levantó y esto contribuyó a la caída de las expectativas de los especuladores, resultando en que ni a pesar del "rescate económico", recuperaron ni siquiera sus capitales completos. Estos derivativos son tan populares actualmente, que pasaron de ser casi cero a principios de los setentas, a más de ¡$25,000,000,000,000 de dólares en la actualidad, lo cual excede el monto de las economías de EU, Europa y Japón juntas! Esto nos daría idea de los niveles alcanzados, por un lado, de concentración de la riqueza (Cien transnacionales controlan la quinta parte del capital mundial, cuyos activos ascienden a un billón, 700,000 mdd -La Jornada, 22 de septiembre, 1997) y, por otro, de la crisis capitalista, pues como Marx señalaba, la expansión de las actividades especulativas señala que el proceso productivo está en receso. Es decir, pocos siguen produciendo, principalmente las corporaciones monopolistas y oligopolistas tanto directamente, como a través de sus maquiladoras y unos cuantos medianos y pequeños productores, necesarios dentro del proceso productivo, sobre todo en las actividades más bajas de la economía o las menos rentables; en éstas, entrarían las industrias que señalamos arriba, de los países subdesarrollados, las cuales producen baratijas (como el caso de China) o componentes baratos que ayudan a las corporaciones a bajar sus precios de producción. El resto de las actividades económicas son especulativas (comerciantes y banqueros), pues generan más ganancia que dentro de la fabricación. Los bancos se han convertido en una especie de apostadores. Como señala Richard Thomson, ex-banquero, autor del libro Ruleta Apocalíptica: El Letal Mundo de los Derivativos, "los derivativos han convertido a los mercados financieros en un casino internacional con alta tecnología que funciona las 24 horas". Algunos bancos han sufrido los daños ya, como le sucedió al Banco Unión de Suiza, el cual perdió $250 millones el año pasado, razón por la que ahora depende de la Corporación Banco Suizo. En el caso de EU, el banco de mayor riesgo es el J. P. Morgan, el cual tiene un total de crédito de derivativos en riesgo por la tremenda cantidad de ¡$116,000 millones de dólares!, y si una décima parte de esa cantidad no se le pagara, o sea $11,600 millones, la liquidez de dicho banco sería borrada. Esto es muestra de que, como dicen por allá, la presa se empieza a cuartear. Aunque el año pasado fue, en general, aún muy bueno para la banca estadounidense, las ganancias del Morgan cayeron 7%, a solamente $1,460 millones de dólares. Este banco declaró que el año pasado poseía $659 millones en obligaciones bancarias malas, de las cuales, el 90% eran derivativos asiáticos cuyos deudores fallaron en cumplir. Entre los incumplidos están, nada casual, tres empresas sudcoreanas, encabezadas por Seguros SK, las cuales se rehusaron a pagar a principios del año $490 millones que el Morgan clama que le deben. En este caso, Seguros SK estableció un contrato de canje de divisas con el Morgan, a principios de 1997, pidiendo prestados dólares y cambiándolos por bahts (la divisa tailandesa), pero por la mencionada crisis de los ex-tigres asiáticos, Tailandia devaluó su moneda de 25 a 48 bahts por dólar, por lo cual, las empresas coreanas no pudieron pagar nuevamente el préstamo del Morgan. Terminaron demandando al banco, alegando que "no fueron convenientemente avisadas" de los riesgos asociados con los derivativos. Esto es bastante cómico, pues como a los especuladores coreanos les fue mal, ahora ellos se quejan del especulador estadounidense, alegando, absurdamente, que no estaban "al tanto de los riesgos de los derivativos". Deberían estar más al tanto de la falta de lógica del sistema capitalista la cual genera la crisis, por la que, aún ellos, los especuladores, sufren sus efectos. Esta situación ha colocado a la división bursátil del banco en riesgo de venta. De todos modos, sus gerentes, minimizan el riesgo. Otro banco en riesgo es el Chase Manhattan, con un total de ¡$7.6 billones de dólares (7,600,000,000,000) en derivativos! Nótese el tremendo capital concentrado por un sólo banco si se compara con el PIB mexicano de $500,000,000,000 de dólares, o sea, ¡más de 14 veces nuestro producto bruto! Sus créditos en derivativos en riesgo montan $81,900 mdd, cuatro veces la liquidez de los accionistas. El otro banco es el Bank Trust, quien ya le quedó mal a la compañía Procter & Gamble, uno de sus accionistas, con $150 mdd en un trato no cumplido a causa de los derivativos que a su vez le fallaron a ese banco, los cuales se calculan en alrededor de $5,000 millones. De todos modos, a pesar de los riesgos, los banqueros los asumen, pues si sus apuestas fallan, el FMI va al rescate de los países incumplidores, como señalamos antes, y "les presta" a esos países para que les paguen (como dije, el FMI usa el dinero de otros banqueros para pagarles a los banqueros en desgracia). A fin de cuentas, lo que pierden esos banqueros y las corporaciones es dinero mal habido, producto de la apropiación del trabajo y la riqueza social por lo que, dicho llanamente, no pierden sino que devuelven lo hurtado.

En la siguiente tabla se muestran las cantidades invertidas en derivativos y los que están en riesgo de algunos de los principales bancos de los EU (tomado de TIME, 25 de mayo):

TABLA 1

Banco Derivativos en millones Derivativos en riesgo Porcentaje de riesgo
. de dólares a fines de 1997 a fines de 1997 en relación al valor del
. banco

Chase Manhattan $7,615,000 $82,000 482%
Morgan Guaranty $6,143,000 $116,300 1114%
Citibank $3,024,000 $51,000 297%
Bankers Trust $2,128,000 $38,500 642%
NationsBank $1,695,000 $10,400 58%
Bank of America $1,593,000 $21,800 116%
First N. B., Chicago $1,249,000 $12,400 275%
Republic N. B. of N.Y. $271,000 $6,000 183%
Bank of New York $205,000 $2,500 50%
BankBoston $146,000 $1,500 34%

Justamente, la situación de debilidad de los bancos, así como de las corporaciones, los está llevando a fusionarse (merging), para tratar de resistir los embates de la crisis, así como garantizarse a través de los monopolios el reducido consumo. Se han fusionado, por ejemplo, industrias farmacéuticas, telefónicas, automotrices y ya los bancos, se están fusionando. En abril, comenzaron en EU, los arreglos de fusión entre el banco Citicorp y el grupo financiero Travelers Group para, supuestamente, tener más fuerza y ofrecer una variedad de servicios. En la tabla dos, están las características de cada grupo ( Tomado de TIME, 20 de abril):

TABLA 2

CITICORP TRAVELERS GROUP
Propietario y Director Ejecutivo: Propietario y Director Ejecutivo:
John Reed Sanford Weill
Utilidades: $3,600 mdd Utilidades: $3,100 mdd
Ingresos en 1997:$21,600 mdd Idem: $27,100 mdd
Activos: $311,000 millones Activos: $387,000 mdd
Empleados: 93,700 Empleados: 68,900
Citicorp es el segundo más Esta empresa fue comprada
grande banco en los EU y el por la empresa de Weill,
más grande emisor de tarjetas Primerica, en 1993. Sus
de crédito en el mundo. Provee subsidiarias incluyen
de servicios bancarios a 50 Salomon Smith Barney
millones de ahorradores Holdings Inc. (servicios
pequeños y a corporaciones bursátiles, inversión
y tiene más de 3000 oficinas bancaria, financiamiento);
en 98 países. crédito comercial (préstamos
. a consumidores); Primerica
. Financial Services; Travelers
. Bank (tarjetas de crédito);
. Travelers Life & Annuity

Como puede observarse, entre los dos bancos, tienen un total de activos de $698,000 millones de dólares. Justamente esas tremendas concentraciones de capital son a las que me refiero arriba, en tanto que se constituyen como obstáculos al sistema mismo, pues al concentrar tanta riqueza, se evita el consumo del resto de la sociedad, ya que es dinero inactivo. Por ello, dichos bancos, como señalé, no sólo contribuyen a crear las crisis, sino que la agrandan, pues sus actividades especulativas, tales como los derivativos, presionan al resto del capitalismo, especialmente al menos fuerte o al subdesarrollado, cuando le presta dinero, y le exige su devolución, más los intereses, aún cuando esas empresas, por la sobreproducción y la competencia, no vendan bien e, incluso, quiebren. Las actividades de estas dos corporaciones, son meramente especulativas. Entre las dos, tienen contemplado ofrecer, en paquete, toda clase de servicios bancarios y financieros para que, quienes acudan a ellos, puedan arreglar cuanto necesiten: cuentas de ahorros y cheques, tarjetas de crédito, hipotecas, financiamiento de bonos y acciones, compra de divisas, manejo de capitales, seguros de casas, autos y vida, préstamos comerciales, valores... nada productivo, simple especulación, que en la actual crisis, es más lucrativa que la fabricación. De acuerdo a sus utilidades, en relación a sus ingresos del año pasado, tendrían una tasa de ganancia (Utilidad entre ingreso), de 16.66%, Citicorp, y de 11.43%, Travelers Group. Tal vez porque la tasa de ganancia de Citicorp sea más de 5% mayor que la de Travelers, este grupo haya buscado la fusión. De todos modos, las ganancias de cada grupo, superan a la ganancia industrial, que en promedio es de 10% o menor. Esa es la razón por la que se prefiere especular. Como señalé, la tendencia a fusionarse o a la compra de compañías por otras, se ha acentuado en esta época de crisis. Por ejemplo, en 1997, en Estados Unidos, dichas fusiones o compras, tuvieron un valor neto de $800,000 mdd, totalizando 10,000 operaciones. Tan sólo en el sector financiero, tuvieron un valor de $200,000 mdd entre un total de casi 2,000 operaciones. Es decir, que las compañías y corporaciones más fuertes se preparan así para enfrentar la presente y las futuras crisis. Sólo los más fuertes sobrevivirán; esto es paradójico, pues el capitalismo fue concebido como un sistema económico de libre competencia, en el cual existen varios empresarios. Sin embargo, la fiera competencia, los está reduciendo a unos cuantos. En el caso de la fusión anterior, y de seguir así la tendencia, se llegaría a la situación de que unos pocos banqueros operaran en el mundo y establecieran a su libre albedrío sus propias reglas.

Citicorp tiene varios negocios en Asia y eso, de seguro, será un serio problema cuando sus clientes se nieguen o no puedan pagarle sus préstamos o sus operaciones con derivativos. Y no es la primera vez que tendrá problemas, pues a principios de los ochentas, Citicorp casi quiebra por una serie de malos préstamos en Latinoamérica: por lo visto, no aprendió la lección y lo mismo le va a ocurrir en Asia, así que, después de todo, puede ser no tan buen negocio la fusión de Travelers con Citicorp. Además, muchas veces, ni los grandes monopolios pueden resistir las crisis capitalistas sobretodo cuando la tecnología que en principio controlan, se generaliza. Así sucedió con Apple, la compañía que creó las primeras computadoras personales en 1977, así como el sistema operativo; ahora esa tecnología está muy generalizada por tantas empresas de todas partes del mundo que se dedican a fabricarlas, lo cual ha ocasionado que Apple estuviera a punto de quebrar, pero fue "rescatada" por Bill Gates, dueño de Microsoft, a condición de que Apple haga compatibles sus computadoras y sus programas con el Windows de Gates. Lo mismo le sucedió a IBM, quien también casi quiebra hace unos años, cuando comenzó a perder exclusividad en sus supercomputadoras (estaciones de trabajo), pues otras compañías empezaron a fabricarlas también una vez que la tecnología se generaliza o diseñaron modelos mucho más económicos y con una capacidad de cómputo casi similar. IBM debió rediseñar sus estaciones de trabajo para hacerlas más chicas y menos costosas, además de diversificarse, no sólo fabricando computadoras, sino ofreciendo servicios de "asesoría" a empresas para que se "modernicen", es decir, incorporen la computación en sus procesos de trabajo. Por esas causas, dichas corporaciones comienzan a desintegrarse. Ahí están los casos, por ejemplo, de General Motors (empresa que, por cierto, nos puede dar una idea del poder económico tanto a nivel mundial, como dentro de los EU, ya que en los dos meses de huelga de junio y julio de este año, la economía de ese país ha disminuido 0.5%, cantidad impresionante para una sola corporación), de Coca-Cola(esta empresa también presenta dificultades actualmente, ya que el 80% de sus ganancias provienen de mercados extranjeros y debido a la crisis las ventas están bajando-TIME, 24 de agosto,1998-. Es un buen ejemplo del grado de influencia y poder mundial de las corporaciones estadounidenses, y también de que en tiempos difíciles, ni refrescos compra la gente), de AT&T, entre otros, en los cuales, tales compañías tuvieron que vender o cerrar muchas de sus divisiones, tanto por la baja en el consumo, como porque, de todos modos, sus cerrados monopolios no pudieron garantizar que realmente no hubiera otros competidores. Estos competidores, simplemente copian sus tecnologías, las "piratean" y aprovechan parte del escaso mercado. No todos los monopolios son vulnerables, sobretodo aquéllos que fabrican tecnología de punta, pero sí, algunos, principalmente aquéllos que se especializan en la fabricación de productos más generalizados. Por ejemplo, General Motors comenzó a tener problemas porque hay varias fábricas de autos en muchos países y, digamos, que la fabricación automotriz es una tecnología generalizada hasta cierto punto, así como los avances en la fabricación de vehículos. Gran parte de la fabricación se realiza mediante robots, estadounidenses o japoneses, por ejemplo, y eso permite la generalización de los procesos industriales automotrices. Pero si tomamos a Microsoft, es un monopolio prácticamente inexpugnable, tanto por sus softwares tan avanzados, como por sus desleales prácticas comerciales (exige que en su sistema Windows 98, se integre el navegador Explorer en lugar del Netscape). Incluso, prácticamente tiene la exclusividad para dotar a China de Internet, en donde el gobierno considera que a través de ese medio se podría aumentar la competitividad, es decir, no pretendería usarlo tanto como un canal de comunicación, sino como un medio económico de entrenamiento, según declara Thomas Lin, gerente distribuidor de Microsoft establecido en Beijing (TIME, 11 de mayo).

Volviendo a los bancos, ha habido más fusiones: el 13 de abril se fusionaron el Banc One y el First Chicago NBD Corp., en una operación que valdrá $30,000 millones. En esa fecha, se fusionaron también el NationsBank y el BankAmerica, ambos con créditos malos en derivativos (ver tabla 1). Su fusión totalizará una operación por $60,000 millones de dólares. Tal vez se deba para contrarrestar los efectos negativos de los créditos malos debidos a los derivativos asiáticos. Están desarrollando la llamada teoría del "Gran Banco". De hecho, el director ejecutivo del Banc One ha dicho alguna vez que en el futuro la actividad bancaria estaría controlada por cinco o seis grandes bancos. En la jerga bancaria a esto se le llama el "efecto Godzilla", en el cual, el tamaño sí importa. Además de buscar mayor poder con estos monopolios, los bancos están tratando también de conjuntar y controlar al resto de los servicios financieros (hipotecas, liquidez, ahorros, préstamos, etc.). Sería algo así como el caso de los supermercados que tratan de abarcar el mayor número posible de productos para eliminar a los pequeños comerciantes. Por otro lado, los bancos están desarrollando la idea del llamado "dinero electrónico" (electronic cash), usando como justificación que con ese instrumento se "agilizan" las operaciones y transacciones económicas. Ya no habrá necesidad, dicen, de cargar absolutamente nada de efectivo, pues todo podrá pagarse mediante unas llamadas "tarjetas inteligentes" . MasterCard, por ejemplo, ha invertido millones en el desarrollo de un sistema de dinero electrónico llamado Mondex. Las tarjetas inteligentes Mondex tienen pequeños microcircuitos que pueden almacenar además de dólares electrónicos, otras cinco divisas, un historial médico abreviado del usuario (en caso de que sufriera algún problema de salud) y también una llave "personalizada" que podrá abrir desde la casa hasta la oficina. Claro que esta tarjeta servirá sólo en caso de que el usuario deposite dinero real en dicha institución, es decir, el dinero electrónico tiene que ser ganado. En esto sí, nada de que ese dinero sea gratuito. Desde luego que puede suceder que alguien muy hábil en la computación, logre burlar las computadoras de MasterCard y se adjudique un millón de dólares o que, por puro "terrorismo electrónico", introduzca un virus que destruya toda la información electrónica... sería el final del dinero electrónico. De cualquier forma, esto del dinero electrónico es una forma de agilizar lo que Marx llamaba la circulación da las mercancías, pues si todo se puede comprar a través de tarjetas electrónicas, sin necesidad de efectivo, desde cualquier parte del mundo, sería bastante ventajoso para los fabricantes, quienes recibirían el dinero primero y posteriormente entregarían el producto (ya en EU, se están generalizando las ventas por Internet, que a decir de las empresas que los usan, son muy efectivas). Podrían, incluso, especular con ese dinero. Los mismos bancos o instituciones que expidieran dichas tarjetas a cambio de efectivo especularían con el dinero de los usuarios aún más que en la actualidad si llegara una época en la cual el uso de ese dinero fuera obligatorio. Así, eso constituiría un ahorro también para el gobierno, pues ya no gastaría en la emisión de dinero (billetes, por ejemplo, que resulta en un gasto considerable), además, dicen los banqueros, de que se rompería su monopolio en la emisión de dinero, pues cada banco emitiría su propio dinero electrónico y de que ofrecería a cambio tasas de interés más atractivas (esto sería como regresar a la edad media, durante la cual había diferentes tipos de dinero, pues eran varios los bancos emisores). Sin embargo, aquí surge un grave problema para los bancos: que este tipo de operaciones con dinero electrónico pueden ser desempañadas directamente por las compañías diseñadoras de los programas gracias a los cuales es posible realizarlas, y en esto Microsoft de Bill Gates es un adversario de peligro, pues ha desarrollado programas como Microsoft Money y Microsoft Investor, disponibles a través de Internet y mediante los cuales, la mayoría de las transacciones financieras y bancarias a nivel mundial se llevan a cabo. Muchos temen que ello, junto con el dinero electrónico, pudiera ocasionar que la gente ya no necesitara de los bancos para sus operaciones monetarias y que solamente pagando un cargo a Microsoft pudieran, por ejemplo, almacenar su dinero, conseguir crédito, hacer sus compras, etcétera. Eso ha llevado a los banqueros a afianzar la idea de que no sólo necesitan crecer en tamaño, sino también crecer en tecnología, ir a la par de los adelantos en informática y en computadoras. Observamos, de nuevo, como el capitalismo se va tendiendo sus propias trampas, sus callejones sin salida, al entablar los propios capitalistas batallas entre sí por la supremacía mundial, por concentrar la mayor cantidad de riqueza posible, aún entre sectores tan distintos. Eso ha hecho Bill Gates, por ejemplo, al controlar casi el 100% de los programas de las computadoras en el mundo y tal vez quiera hacer lo mismo en cuanto a la llamada "banca electrónica", desplazando a los bancos para quedarse con el negocio él solo. En fin, aún con tales riesgos, se trata de popularizar la idea del dinero electrónico, generalizando el uso de las ya mencionadas tarjetas inteligentes que pueden almacenar, como señalé, el dinero guardado en el banco, las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito, credenciales, seguro y hasta los datos más importantes de la vida del usuario. Esto se antoja, también, como tendiente a controlar totalmente a la gente, no sólo a través de una tarjeta de identidad, como ya se hace en varios países, sino a través de su dinero, lo que compre, lo que perciba, sus seguros... en fin, un control total. Por otro lado, se incurre en el riesgo de que, dada la altísima interdependencia que se crearía con un sistema tan integrado, este sea bastante vulnerable. Bastaría con que algún "terrorista electrónico" introdujera un virus electrónico, el cual, por tanta y tan acelerada interconectividad, se esparciría muy rápido, antes de que se le pudiera controlar, y, así, las "fortunas electrónicas" o los pequeños ahorros "electrónicos" se perderían. Claro que los banqueros dicen que sus equipos "son muy seguros". Pero baste recordar que hace unos años, medio Estados Unidos se quedó incomunicado telefónicamente al fallar el sistema central de cómputo de AT&T...

De cualquier manera, según varios expertos, los bancos que se están fusionando, no están precisamente bajando sus precios, sino que al contrario, han encarecido sus servicios. Es justamente lo que logran los monopolios: al ser prácticamente los únicos oferentes de tal servicio o producto, pueden manejar sus precios a su libre albedrío. Por ejemplo, en Estados Unidos, la banca ha tenido seis años continuos de ganancias récord, gracias a las masivas fusiones y a la integración de alta tecnología. En 1997, las ganancias netas fueron de ¡$59,600 millones de dólares!, 13% más altas que las de 1996. Y esto lo lograron menos bancos, pero más grandes en tamaño. De acuerdo con la Federal Deposit Insurance Corporation, en 1997 tuvieron lugar 599 fusiones bancarias, reduciendo el número de bancos a 9,143, de 14,000 que había hace 10 años, es decir, se tiende mayormente hacia el monopolio. Sus servicios son más caros. Por ejemplo, los cargos que no provienen de los intereses, tales como los cheques rebotados, los cheques certificados, las cuotas por cajeros de otros bancos, etc., constituyen la tercera parte de sus ganancias, o sea $18,500 millones de dólares. También se vio que los clientes pagaban 15% más por mantener una cuenta de cheques en un banco grande, que en uno pequeño. El que existan pocos bancos, grandes en tamaño, lo único que significa para la gente es que existan pocas opciones para elegir y que, además, los servicios sean más caros. Alardean de que tienen la mejor tecnología, pero ésta se cobra: cobran por todo, desde el cargo por conseguir efectivo en los cajeros, hasta por efectuar operaciones telefónicamente o por Internet. Esto, según un analista, crea una des-economía de escala, que les cuesta a los clientes más, es decir, cuesta cada vez más ahorrar. Esto es claro, pues el banco, ante todo, no busca el beneficio del cliente, sino el suyo propio. Lo vemos cuando tenemos una cuenta de plazo fijo, el interés pagado es bajísimo, pero sucede todo lo contrario, cuando pedimos un préstamo bancario. Los intereses son altísimos, y resulta peor si dejamos de pagarlos, pues la cuenta puede resultar impagable. Como ya señalé, cuando los bancos están en crisis o descapitalizándose, quien paga los daños es justamente la sociedad. Los bancos, al igual que el resto de los capitalistas, contribuyen a desvalorizar a la sociedad, a empobrecerla.

Como datos adicionales, en la siguiente tabla se muestran, en primer lugar, los bancos mayores de los EU, y, después, los mayores del mundo, lo cual dará una idea de los tremendos capitales que concentran unas cuantas instituciones:

Los Bancos Más grandes: De EU Del mundo

Banco Activos Banco Activos
. (millones de dólares) (millones de dólares)
Citicorp-Travelers $697,500 mdd Citicorp-Travelers $697,500 mdd
NationsBank-BankAmerica $572,200 mdd Bank of Tokyo-Mitsubisshi $648,200 mdd
Chase Manhattan Corp. $365,600 mdd Swiss Bank-UBS $595,300 mdd
J. P. Morgan & Co. $262,200 mdd Deutsche Bank $575,100 mdd
Banc One-First Chicago $230,000 mdd NationsBank-BankAmerica $572,200 mdd

Como puede verse, a nivel mundial, el Citicorp-Travelers ocupa el primer lugar en tamaño y activos, y el NationsBank-BankAmerica, el quinto, lo cual demuestra que la mayor concentración de capitales, está en los Estados Unidos, a través de los mecanismos que revisamos anteriormente, y por eso todos los productores del mundo ven a ese país como uno de los mayores consumidores potenciales. Aún así, los empresarios, banqueros y políticos estadounidenses se quejan y alegan que el resto del mundo "debe diversificar más su economía y comprarle más a su país". Justo esta cuestión es lo que dio pie a la creación del concepto "globalización", con el fin de que, principalmente EU, pudiera ampliar su campo de acción industrial y financiero de una forma "natural", es decir, no es lo mismo hablar de corporaciones transnacionales, que de corporaciones globales; el término transnacional es más agresivo, pues denota dominación más allá de las fronteras nacionales; fue un término acuñado en los 60’s y 70’s, a raíz de la preponderancia en las ciencias económicas y sociales en Latinoamérica de teóricos marxistas. Por desgracia, en años recientes, se ha impuesto cada vez más y más el punto de vista oficialista, es decir, del capitalismo, de las empresas, las corporaciones, que han divulgado ciertos vocablos, como lo de "global", para ocultar tras ese velo de inocuidad, sus verdaderas intenciones, las cuales, como hemos venido señalando, son la de crear un mundo sumamente enlazado, para que sus grandes negocios no se enfrenten con obstáculos ni fronteras de ninguna clase (Sin embargo, como señaló correctamente el sociólogo francés Alan Tourene en una reciente conferencia, en realidad, la globalización está desintegrando más y más a las bases del sistema capitalista al eliminar los factores que lo posibilitan, tales como consumidores y mercados fuertes). Además, señalan que ni el marxismo, ni sus leyes, son ya válidos, apoyándose en la caída de la ex-URSS, país que ni era socialista, ni era marxista. Todo esto es absurdo, simple producto de la ignorancia, de la enajenación, de la manipulación y del establecimiento de patrones de consumo, de comportamiento y funcionamiento social cuya única finalidad es la de mantener la estabilidad política, a nivel mundial, así como el orden social más idóneo al sistema capitalista y a su eterna búsqueda de ganancias. Este ensayo también tiene la finalidad de demostrar la vigencia del marxismo y sus leyes económicas, las cuales dejan ver claramente como el capitalismo se crea sus propias crisis y tiende a su auto-extinción

Cuestiones aparte, y retomando el problema de los bancos, todo esto ha creado una "cultura por hacer rendir al máximo mi dinero", principalmente en Estados Unidos, en donde es más importante sacar el máximo interés posible a los ahorros, que si los bosques se están quemando o si los alimentos serán suficientes en el futuro. Ya de por sí, en ese país se ha establecido esa "pasión por la especulación", aunque muchas veces se salga perdiendo. Como se dice "comprar caro, vender barato", refiriéndose a la idea de que los inversionistas compran acciones sobrevaluadas de empresas que aparentemente funcionan bien y repentinamente el precio cae y frenéticamente se ponen a venderlas a precios mucho más bajos que a como se adquirieron. Por supuesto, que el alza y baja de los precios, no sólo se debe a la buena o mala eficiencia de una empresa, sino al trabajo de la especulación. Y, en este sentido, personajes como George Soros, han hecho grandes fortunas simple y llanamente por la especulación. Lo peor es que se les toma como modelos, héroes a quienes se debe imitar. Por ejemplo, Soros, con una fortuna estimada en $22,000 millones de dólares (hasta antes de la devaluación del rublo), es experto en comprar acciones baratísimas de empresas que operan mal, o sea, que no venden. Después, al mantener una falsa demanda debido a las grandes compras de acciones de dicha empresa, Soros logra subir las acciones; una vez alcanzado un límite máximo, el señor empieza a venderlas. Con ese movimiento obtiene grandes ganancias por las diferencias de precios. Lo que no se imaginan los ilusos compradores es que los precios de las acciones que adquirieron no amparan a una empresa "eficiente" y pronto bajarán en cascada, pues la demanda fue artificial -creada por Soros-, y en tropel, presas del pánico, comenzarán a vender, creando una sobreoferta de acciones de una mala empresa, a precios bajísimos, significando esto una "gran pérdida de sus capitales". Es claro que en esto de la especulación, también se cumple que a mayor capital, mayor poder especulativo: sólo los más fuertes sobreviven y los pequeños "ilusos", perderán toda su fortuna. Aún así, "todos quieren ganar". Tradicionalmente la llamada "actividad bursátil" era realizada por los corredores de bolsa, quienes aconsejaban a los inversionistas en dónde y cómo obtener más "rendimientos" por su dinero. Sin embargo, últimamente, gracias a la "tecnología computacional", casi cualquiera que posea una computadora y conexión a Internet puede convertirse en "su propio corredor". Como señalé, esto se está generalizando en EU. El online trading, o sea, la venta-compra accionaria a través del Internet, se realiza mediante programas especializados, con los cuales se enlazan con compañías conocidas como corredores de bolsa electrónicos (e-brokers). Cualquier persona, aún sin tener experiencia, puede enlazarse con los corredores electrónicos, y ponerse a elegir las mejores "opciones" para sacar el máximo posible de rendimiento. Por ejemplo, Ardavan Arianpour de San Diego California, invirtió $1,000 dólares mediante este sistema y los convirtió en $5,000. Dice Arianpour: "Me gusta investigar como hacer dinero", quien sólo cuenta con 18 años de vida. Podemos ver como, desde jóvenes, a la gente se le inculca la cultura del individualismo y del materialismo, convirtiendo a cuestiones tales como la especulación, en formas cotidianas de vida. Y así como el estudiante de bachillerato, existen millones de estadounidenses que a diario buscan "hacer rendir " su dinero mediante la especulación electrónica. De acuerdo con la firma especulativa Piper Jaffray, la compra-venta accionaria mediante el Internet podría ascender a un 30% de los 227 millones de operaciones especulativas proyectadas para este año, o sea, unos 66 millones. Existen más de 60 empresas corredoras en el Internet, muchas de ellas subsidiarias de corredoras tradicionales, tales como Charles Schwab y Fidelity Investments, empresas consideradas como las más importantes en el ramo especulativo. Justamente, Fidelity tenía varias inversiones de ese tipo en México antes de la devaluación. Otras compañías han surgido exclusivamente por el Internet, como E*Trade y Datek Online. Curiosamente, las acciones pertenecientes a estas empresas han sido también muy demandadas últimamente. Esto no podría ser de otra forma en EU, país en donde a causa de la especulación, los "inversionistas" estan pendientísimos qué tipo de empresas y cuáles son las más exitosas. En el caso de E*Trade, sus acciones subieron desde $11 dólares a un máximo de $47 (precio, desde luego, inflado) para ubicarse más o menos en $20 dólares. Es decir, estas empresas especulativas desatan un juego dentro del mismo juego, en actividades totalmente improductivas (Habría que considerar qué pasará cuando en un futuro no lejano, sin alimentos, sin bosques, sin agua, qué harán todos los especuladores, quienes con tanto dinero encima, no puedan comprar nada para saciar su hambre). La ganancia de dichas empresas radica en las comisiones que cobran por poner a especular el dinero de los inversionistas, las cuales bajaron de un promedio de $34.65 dólares a $15.95. Comparando con los $50 dólares que cobra un corredor tradicional, esas tarifas se consideran una ganga. Algunas empresas cobran menos de $10 dólares y otras, como Web Street Securities no hacen cargo en el caso de que se compren un mínimo de 1000 acciones de NASDAQ, empresa especulativa también. Y, bueno, sobra decir, que todas esas "ganancias" se obtienen, y no están desligadas, como ya se señaló, de los mecanismos que rigen la economía capitalista a nivel mundial, es decir, de su control y manejo por parte de las corporaciones comerciales, industriales y financieras transnacionales. De puras comisiones, todos esos negocios ganaron $700 millones de dólares en 1997 (el triple de lo ganado antes) y excederán $900 millones de dólares este año. Se espera que el número de cuentas sea superior a los 18 millones en el 2002. Actualmente, hay poco más de 8.4 millones de usuarios del Internet que especulan, cada uno con más de $100,000 dólares en inversiones, lo cual nos daría ¡$840,000 millones de dólares que buscan afanosamente un rendimiento! Obviamente, que contribuyen a aumentar la presión económica mundial, por los mecanismos comentados arriba, y a ahondar la crisis. Tal vez la siguiente analogía sea ilustrativa: supongamos que viviéramos en un sistema en el cual fuera importante poseer cucharas de metal, y que también existiera un enorme cazo lleno de sopa. Entonces, la gente emplearía las cucharas para comer la sopa del cazo, digamos, una cucharada diaria. Nadie pasaría hambre y mortificaciones, pues tendrían asegurada su ración diaria de alimento. Consideremos ahora, que, debido al egoísmo y al individualismo, la gente no se conformara ya con su cucharada de sopa al día, pero que no pudiera romper la regla. Tratarían, entonces, de evadirla, sin rebasar su cucharada diaria. ¿Cómo?, pues variando el tamaño de la cuchara. Comenzarían por quitarles por la fuerza a los más débiles sus cucharas para fundirlas y hacerse ellos cucharas más y más grandes. Cada vez habría menos poseedores de cucharas y más y más gente sin cucharas. En su afán por obtener la mayor cantidad posible de sopa, los que aún tuvieran cucharas las harían más y más grandes, robándoselas entre ellos mismos, para ir y sacar su cantidad de sopa, aunque no se la comieran. La sopa del cazo iría disminuyendo hasta agotarse, pues estaría en las pocas gigantescas cucharas de los más egoístas, aunque no se la comieran. La gente sin cucharas se moriría de hambre. Y como los "dueños" de la sopa no se la podrían comer en un plazo razonable, ésta se echaría a perder y también ellos morirían, es decir, si la sopa habiendo estado dentro del caso hubiera durado la vida de todos, monopolizada ni siquiera sirvió para cubrir la vida de los acaparadores para los que, finalmente, tanta avaricia y egoísmo de nada habrían valido. Es así como funciona el sistema capitalista, con tanto acaparador de la riqueza, que día a día está buscando cómo hacer más y más dinero. Volviendo a la especulación, como señalé, tiene sus problemas, pues muchas de las acciones comercializadas no valen en realidad el precio al que se adquirieron, y a la hora de venderlas, los ingenuos que pensaron en hacerse ricos, pierden todo o parte de su dinero. Esto sucedió en el llamado crac bursátil de 1929, cuando debido a la crisis económica mundial, por la falta de ventas, la mayor parte de las empresas estadounidenses quebraron y, con ellas, sus acciones, descapitalizando no sólo a otros capitalistas, sino a extensos sectores sociales, quienes perdieron sus pequeños capitales a causa de su materialista deseo de "enriquecerse fácilmente". Se supone que la Comisión Nacional de Valores de los EU (U.S. Securities and Exchange Commission) advierte de los peligros inherentes de la "actividad bursátil", pero siempre es mayor la tentación por hacer dinero, que el riesgo. Además, la especulación vía Internet, aparentemente reduce dicho riesgo, debido a que el inversionista puede cambiar en cuestión de horas o minutos su inversión, de tal manera que puede realizar varias operaciones por día, ganando por lo menos algunos centavos de diferencia. Sin embargo, los corredores profesionales aseguran que mediante ese mecanismo, dichas personas se pierden la oportunidad de que su dinero alcance rendimientos mayores al no permitir que sus inversiones "maduren". Y para que los inversionistas electrónicos tomen buenas decisiones, varias empresas ofrecen datos de referencia, tales como razones precio-ganancia, así como la "popularidad" que ciertas acciones tienen entre los "grandes inversionistas". En este sentido, Daniel Kadlec, analista financiero y económico, señala que si los ejecutivos más altos dentro de una empresa comienzan a vender sus propias acciones que posean de dicha empresa (que, generalmente, se les incluyen como parte de los altísimos sueldos que perciben por administrar a la compañía), es señal de que algo anda mal y de que el resto de los inversionistas deben considerar pronto en vender sus acciones de esa compañía también.

Y desde luego que ser una compañía corredora electrónica cuesta; sobre todo, tener muchos clientes y retenerlos además. Ameritrade gastó $25 mdd para agregar 50,000 clientes más, con lo que el total asciende a más de 200,000, pero por cada uno gastó en promedio $500 dólares, siendo que el corredor tradicional gasta en promedio $300 dólares, lo cual, como en toda actividad especulativa, significaría que Ameritrade tiene más gastos y menos ganancia. Es lo que se considera como el "sacrificio de una parte de la ganancia", con tal de vender más y más. Sin embargo Charles Schwab es una de las compañías más exitosas, a pesar de que cobra una comisión de $29.95 dólares, debido a que, como corredora tradicional, ha logrado ofrecer a sus 5 millones de cuentabientes en sus servicios normales el acceso a todos los servicios que proporciona vía Internet, los cuales incluyen corredores que dan servicio por ese medio todo el día, soporte técnico, así como un "supermercado financiero" que ofrece 1,500 fondos mutualistas diferentes (estos son las "sociedades financieras" que le ofrecen a la gente el manejo de sus pensiones y retiros, justamente como las llamadas Afores, que recientemente y por la fuerza se implantaron en México, precisamente para capitalizar a los bancos, más que para "beneficiar" a los pensionados). Existe una guerra entre las compañías por hacerse de clientes. Por ejemplo, E*Trade, que maneja más de 400,000 cuentas y activos con valor de $10,200 millones de dólares ofrece OptionsLink, servicio mediante el cual, las empresas contratantes pueden manejar las acciones que les proporcionan a sus empleados, es decir, por ejemplo si Ford como parte del salario de sus empleados les da acciones, con OptionsLink puede ver cómo ellos puedan obtener el mayor rendimiento. Otras, como Datek, ofrecen realizar transacciones en un máximo de un minuto o la devolución de la comisión si no es así. Gracias a esta "rapidez", esta empresa de sólo dos años maneja 80,000 cuentas y es el corredor electrónico de mayor crecimiento en todo este frenesí especulativo que, considero, está llegando a niveles demenciales. La especulación electrónica es uno de los canales más buscados en el Internet. America Online, principal oferente de Internet en EU, declara que incluso supera a las noticias, los juegos y el entretenimiento. Esta compañía sirve de enlace para 9 corredurías electrónicas, las que son solicitadas por 5 millones de suscriptores diariamente, quienes revisan 80 millones de cifras accionarias, generándose además 13 millones de gráficas financieras por mes. En fin, en este "paraíso especulativo" esas empresas son las principales beneficiadas, tanto, que hasta se están aliando para hacer frente a la demanda de tantos millones de individuos deseando hacerse ricos en el menor tiempo posible. Se prevé que pronto será el fin de los corredores tradicionales, conforme más y más gente se vuelva "experta" gracias, se dice, a la Red. En la siguiente tabla se muestran algunas de las principales corredurías electrónicas, su participación en el mercado accionario, así como la comisión cobrada: (TIME, 11 de mayo)

EMPRESA PARTICIPACIÓN(%) COMISIÓN(dls.)
Charles Schwab 30 $29.95
E*Trade 14 $14.95
Waterhouse Securities 8 $12.00
Datek Online 8 $9.99
Fidelity Investments 7 $19.95
DLJ Direct 5 $20.00
Quick & Reilly 5 $14.95
Ameritrade 5 $8.00
Discover Brokerage Direct 4 $14.95

Desde luego, que el paraíso especulador no puede durar indefinidamente. El índice Dow Jones, el principal indicador en Wall Street, a partir del 17 de julio de este año (1998) comenzó a perder puntos, un total de 740 a mediados de agosto (TIME, agosto 17, 1998), es decir, un 8% aproximadamente, que al decir de varios economistas se debe a la crisis asiática. Como se señala arriba, la especulación no florece de la nada y llega el momento en que los prestamistas no pueden seguir exprimiendo más a sus deudores, ni las empresas pueden seguir ofreciendo "grandes ganancias" si sus ventas caen. Como dije, la especulación sólo profundiza la crisis, pues las pocas ganancias y capitales generados quedan acaparados por unos cuantos. En este caso, Estados Unidos y su "cultura especuladora" son, en gran parte, causantes de la actual crisis. En lo que va de los 90’s se han inyectado ¡$9,000,000,000,000 (nueve billones de dólares)! en las llamadas carteras de inversión, y podemos pensar el nivel de ganancias que tantísimo dinero ha generado. Considerando un conservador rendimiento anual de 20% en promedio (generado por los diferentes medios de especulación, tanto dentro de los EU, como fuera), las ganancias ascenderían a $1,800,000,000,000 (1.8 billones de dólares) al año, cifra que evidentemente descapitaliza y desvaloriza a otros sectores, empobreciendo más al conjunto de la sociedad que no puede especular, gracias a la cual, es posible la especulación. Todas esas brutales ganancias son empleadas por los estadounidenses en alimentar su característico compulsivo consumo, el cual ha ascendido de un promedio mensual de ¡$5,500,000 millones de dólares (5.5 billones de dólares) en junio de 1997 a $5,800,000 millones de dólares en junio de 1998 (5.8 billones de dólares)! (TIME, agosto 17, 1998). Y, según los analistas, esta tendencia ha ayudado a sostener la prosperidad. Claro, es un círculo vicioso: las personas compran acciones de las empresas que funcionan bien, o sea, que venden. Éstas venden porque podríamos decir que nos hallamos en un ciclo de renovación de las mercancías viejas o desgastadas. Entonces, proporcionan buenos rendimientos a quienes compran sus acciones. Con esos rendimientos, la gente se dedica a comprar, aumentando las ventas de las empresas. Es decir, las ganancias que las empresas entregan a sus inversionistas, les son devueltas por éstos al comprarles. No necesariamente alguien que posea acciones de Ford, empleará sus ganancias para comprar un auto de esa marca, sino de otra, digamos de General Motors, pero alguien que posea acciones de esta empresa, tal vez adquiera un auto de Ford, es decir, se establece así una estructura de conveniencia mutua en la cual, los más beneficiados son las empresas. Aparentemente, este es un mecanismo empleado para revertir las declinantes ganancias industriales, pues las empresas recuperan con creces lo que otorgan por el pago de intereses de sus acciones. No podría ser de otra forma: si las empresas venden sus acciones es, generalmente, para hacer un buen negocio. A esto, los economistas lo llaman el "efecto riqueza" (wealth effect), pues la gente cuando se siente rica compra mucho, y cuando se siente pobre, restringe su consumo. Precisamente la caída del 8% del Dow Jones podría revertir este proceso de aparente prosperidad consumista, ya que un colapso en la actividad bursátil significaría que mucha gente detendría abruptamente su consumo. Actualmente, gran parte del consumo se debe exclusivamente a las ganancias especulativas: la gente compra autos o casas sin necesidad de tocar el principal. En especial, los pensionados realizan su consumo exclusivamente con los rendimientos que obtienen de sus inversiones en los fondos mutualistas. Tan importante es la inversión accionaria en EU, que 43% de los adultos poseen acciones, porcentaje que supera a todos los anteriores. Más de un tercio del consumo del año pasado se debió al "efecto riqueza", es decir, a las ganancias especulativas. Los economistas calculan que los inversionistas gastan 4 centavos de cada dólar ganado en el mercado accionario. Como en los últimos tres años, a pesar de la reciente baja, Wall Street ha reportado ganancias récord (debidas a que, como señalé arriba, hasta antes de la actual crisis, iniciada por la debacle asiática, las cosas iban muy bien), todo mundo busca invertir en acciones y, como han obtenido buenos rendimientos, el llamado índice de confianza del consumidor (el cual indica el nivel de propensión al consumo, es decir, entre más bajo, menos consumo y viceversa) es muy alto y por eso compran tanto. Los rendimientos especulativos superan los salarios de la mayoría, sobre todo de los pensionados, cuyas acciones han duplicado su valor, en tanto que sus pensiones aumentan lentamente. Como ya vimos, es más conveniente para las propias compañías vender sus acciones y "dar intereses", ya que así venden mucho más que si aumentan los salarios, pues al hacerlo, aumentan sus costos, y esto sí les afecta, porque los precios de sus productos subirán y venderán menos. De hecho, el salario obrero en EU, después de tres décadas de estancamiento, apenas si ha comenzado a subir, principalmente porque la alta productividad de los trabajadores (o sea, que están entre los más explotados del mundo), genera mayor ganancia por cada uno, así que los empleadores pueden darse el "lujo" de pagarle un poco más de salario, sobre todo porque en este momento de aparente prosperidad, con buenas ventas, buscan retener a sus mejores trabajadores. La huelga en General Motors, se debe justamente a que la empresa ha despedido a muchos trabajadores y descargado en menos obreros muchas más tareas, por lo cual se les somete a mayores tensiones y cargas de trabajo. Esta situación de bajos salarios permite comprender también el frenesí especulador, pero, repito, a quienes primero beneficia es a las empresas, pues lo emplean como una forma de frenar lo más posible la crisis. De todos modos, esta situación no durará mucho, pues la prosperidad de las empresas no depende sólo de sus ventas internas, las cuales en cierto momento, comenzarán a declinar cuando la sobreproducción supere al más compulsivo de los consumismos, sino de las externas, que, como señalamos, ya iniciaron su caída con la crisis asiática. De hecho, por tal crisis, muchos de los rendimientos accionarios de las corporaciones han disminuido, pues sus ganancias han disminuido, por las bajas ventas. Desde las industrias químicas, hasta las aerospaciales se han visto afectadas y considero que lo peor apenas comienza, pues EU no está aislado de ese proceso globalizador que sus mismas corporaciones y bancos han promovido. El sólo consumo interno ni es eterno, ni será su salvación. De hecho, muchos economistas no garantizan que no vaya a haber una nueva recesión el próximo año en EU y considero que sí se dará y que, precisamente, la especulación la detonará y profundizará aún más. En estos días (agosto 28), las pruebas de que la crisis se recrudece están a la vista, sobre todo porque ya el deterioro de la economía rusa está muy avanzado también, pues, además de la baja en el consumo, la quiebra de muchas empresas estatales, la descapitalización bancaria, el rublo se devaluó, y con ello las esperanzas de mantener su consumo de importaciones, tanto de Asia, como de los Estados Unidos (La Jornada 28 de agosto, 1998). Desde 1996 a la fecha, el rublo pasó de 4.76 por dólar a 11.1 por la reciente devaluación (La subida de precios es brutal: el costo del vodka es 97% más alto, los cigarros, 131%, la carne es 85% más cara y la leche 60% -TIME, septiembre 21, 1998). Con una deuda de más de $150,000 millones de dólares y un esquema económico altamente especulativo, debido a que, como en los EU, todo mundo quiere invertir en la bolsa y, por si no fuera poco, altos niveles de criminalidad evidenciados por una creciente mafia organizada que influye y controla la política y la economía, la actual Federación Rusa es un caso interesante de cómo el capitalismo en su afán integracionista-globalizador, destruyó un sistema político, que aún con sus imperfecciones, logró consolidar ciertas peculiaridades económicas, tales como un eficiente sistema de salud, dotación de casas-habitación, sistema de pensiones, un sistema educativo de alto nivel, entre otras, que la población madura y anciana extraña actualmente, en comparación con la salvaje economía de "sálvese quien pueda", en la cual, se reproducen las clásicas endémicas anomalías de la sociedad capitalista: ejércitos de pobres, altísimo desempleo, cierres de fábricas, quiebras, un puñado de super-potentados, enriquecidos súbitamente por la corrupción y la especulación, que están bastante ligados a la clase política, y en realidad sólo se preocupan por llenarse los bolsillos y no por el bienestar de su país. El diputado federal estadounidense Bernie Sanders señala que la terapia de choque aplicada por el FMI a Rusia desde 1992, lo único que ha logrado es que para 1995 ese país disminuyera su producto interno bruto (es decir, todo lo que se produce, vende y compra en un año) en 42% y su producción industrial en un 46%, "mucho más que la economía estadounidense en la Gran Depresión de 1929" (Solidaridad Iberoamericana, julio de 1998). O sea, que se cortó casi la mitad de la actividad económica rusa interna, y es evidente que dicha caída la aprovecharon las corporaciones y los bancos multinacionales y por eso ahora están tan preocupados por su devaluación y por la pesada carga financiera de tantos préstamos que le han hecho los bancos extranjeros (debe $71,000 millones dólares en bonos gubernamentales que pronto se vencerán y que ni por dónde se ve que podrá pagar el gobierno). La laxitud de las leyes rusas agrava aún más la situación, pues con tal de que los inversionistas inviertan sus capitales en ese país, los impuestos aplicados a las ganancias, tanto industriales, como especulativas, son bajísimas, o no se cobra ningún impuesto (especialmente a los especuladores). Por otro lado, también el problema radica en que más del 70% de la industria rusa está dedicada a la producción bélica. Actualmente con el llamado fin de la guerra fría, el consumo gubernamental de armas es casi nulo y sus exportaciones no son suficientes para que las fábricas se justifiquen (desafortunadamente para Rusia no hay muchas guerras). Se ha tratado de convertir algunas a la producción civil, pero este proceso es costosísimo y se lleva años (Por ejemplo, al final de la segunda guerra mundial, una buena parte de las fábricas en EU que se habían dedicado a la fabricación de armas, se llevaron varios años y a un costo tremendo en el proceso de reconversión a la fabricación civil), así que gran parte de los bienes, tanto de consumo, como de producción, se tienen que importar. Esto coloca a ese país en una tremenda desventaja con respecto, por ejemplo a EU o a Europa occidental, pero a estos les conviene porque es un excelente mercado de más de 250 millones de personas. Por eso, la devaluación del rublo se temió tanto, pues eso implica una brutal baja de las importaciones rusas y otro nuevo descalabro al capitalismo mundial, en crisis ya por la previa baja en el consumo, como señalamos arriba, debido a la crisis asiática (incluso los especuladores salieron perdiendo: George Soros, con una fortuna personal estimada en $22,000 millones de dólares, perdió $2,000 millones debido a la devaluación del rublo-TIME,7de septiembre,1998). Si bien la estrategia Reagan para desarticular en todos los sentidos a la ex-URSS le funcionó perfectamente al capitalismo por unos años, éste es inexorable en cuanto a la expansión de la crisis y el empobrecimiento de sociedades y países enteros. Lo malo es que ya no quedan más "URSS" para reactivar de nueva cuenta el consumo. A principios de junio el gobierno ruso puso en venta una de sus mayores empresas petroleras, Rosneft, en $2,100 millones de dólares (siguiendo el "consejo" del FMI de que las ventas de empresas públicas bajarán el monto de la deuda externa, lo cual es una total y absoluta mentira, pues la deuda externa no disminuye y, más bien, crece más cada mes), pero no hubo postores (TIME, 8 de junio, 1998). Esto es entendible, pues nadie estará interesado en comprar empresas petroleras extractivas ahora que los precios del crudo se están desplomando debido, principalmente, a la baja en la producción industrial mundial. Aparte de armas, Rusia no tiene muchas manufacturas que exportar, y buena parte de sus ventas son de materias primas como el petróleo. Pero ahora que éste se está desplomando en su precio, el país obtendrá menos divisas y menos podrá comprar. No sólo del petróleo, sino los precios de todas las materias primas están bajando: soya, algodón, metales, combustibles, alimentos (La Jornada, 28 de agosto, 1998), pues al no haber consumo, no hay producción y la demanda de aquéllos baja. La situación en el caso concreto del petróleo es tan mala que la anglo-holandesa Royal Dutch Shell y la estadounidense Texaco se "unirán" -según sus ejecutivos no se están fusionando- para explotar conjuntamente sus refinerías y gasolineras en Europa, con el fin de ahorrar gastos, debido a que los precios del petróleo han caído a casi la mitad, así que las ganancias son escasas; de esa forma, eliminarían la dura competencia entre sus gasolineras y compartirían sus marcas (La Jornada, 4 de septiembre, 1998). Sólo así, fusionándose, las empresas pueden aguantar un poco más la crisis, pues comparten, más que las ganancias, las pérdidas. Existen rumores de que la British Petroleum y Amoco se fusionarán, lo cual es bastante posible dadas las actuales críticas circunstancias. La devaluación del rublo, del renminbi, el yen japonés y de otras muchas monedas con respecto al dólar es una gran desgracia para EU, pues todos esos países tratarán de venderle más, tanto materias primas, como su sobreproducción manufacturera, pero le comprarán mucho menos. En otras palabras, la política de globalización promovida por las corporaciones y bancos estadounidenses para auto-favorecerse, se está revirtiendo en su contra, ya que por las condiciones descritas anteriormente, en lugar de que EU le venda al mundo, el mundo está vendiéndole a aquél, lo cual constituye una posición bastante incómoda, de acuerdo con la dinámica capitalista de vender y vender.

Mientras eso sucede, todos quieren sacar partido de la especulación y ahora hasta los artistas ofrecen "bonos", a cambio de liquidez, dejando en garantía las regalías por las ventas de su material artístico (discos, videos, películas, etc.). El primero en entrar a este esquema de "préstamos prendarios" fue David Bowie, ayudado por David Pullman, experto en ese tipo de inversiones. Bowie pidió prestados $55 millones de dólares, emitiendo como garantía "bonos Bowie", que pagarán tanto el capital invertido en ellos, así como los intereses en base a las regalías obtenidas por las ventas de su actividad artística. Otros artistas están siguiendo su ejemplo: Tupac Shakur, Kim Carnes, Heart, Patti Smith, Joan Jett, Rod Stewart y Pat Benatar. Pullman incluso está en tratos con los herederos de John Steinbeck, para emitir bonos de este tipo a cambio de liquidez. Desde luego que este señor se lleva un buen porcentaje de los rendimientos obtenidos. Este tipo de especulación cae en lo que se llama "préstamos en garantía", que monta $200,000 millones de dólares anuales y que se inició cuando años atrás, los prestamistas que prestaban en base a hipotecas, emitían bonos amparando todas las hipotecas en su poder y hacían los pagos de intereses de esos bonos por los pagos que a ellos les hacían los deudores. Así, los prestamistas, mediante ese sistema, recuperaban el dinero prestado antes del plazo estipulado y podían prestarlo de nuevo, tantas veces como quisieran... ¡doble, triple negocio! Los artistas como Bowie, digamos que hipotecarían sus regalías. Es como si pidieran prestado ahora para pagar en el futuro en base a sus ganancias artísticas. Pero esto no ofrece mucha seguridad a quien compre dichos bonos, pues si las regalías no rinden como él esperaba, entonces perderá. Como puede verse, es exactamente el mismo mecanismo que regula las acciones de las empresas: en este caso, el artista es su propia mercancía. Justo sucede lo que decía Marx, que en el sistema capitalista, absolutamente todo, tiende a mercantilizarse. Los artistas tienen la ventaja de que si sus regalías son mayores a las esperadas, pueden recomprar sus bonos, es decir, pagar el préstamo pedido, y no perder más dinero. De nueva cuenta, notamos que, ante todo, está el beneficio individual.

Tal vez porque el nivel de especulación haya llegado a niveles intolerables, dentro de los propios banqueros se busque establecer mecanismos para "regularla". En Inglaterra se acaba de crear la Autoridad de Servicios Financieros (FSA), que sería algo así como un cuerpo gubernamental que vigilaría y regularía las operaciones financieras, de tal forma que, ni se concentraran demasiados capitales especulativos en un país, ni se alejaran tanto de otro (TIME, 27 de julio, 1998). Según esto, la vigilancia la haría empleando, por un lado, la misma tecnología electrónica que permite realizar las operaciones especulativas tan rápidamente y, por otro, aplicando leyes más severas, reglas únicas para poder invertir especulativamente. No creo que la FSA logre hacer mucho. Yo sugeriría, si realmente se deseara resolver el problema, que se aplicase a los especuladores un impuesto de un 50% como mínimo para desalentar más ese tipo de inversión, y que fuera el propio gobierno quien dispusiera de esos fondos. Pero como ni por asomo se tocaría a un negocio cuya ganancia, como señalé antes, es mayor, más rentable y rápida que la generada por la industria, a tal grado que las propias corporaciones industriales tienen sus divisiones "financieras", es decir especulativas, el problema seguirá y con él, el agravamiento de la crisis.

La especulación se debe, como se señaló, a la baja ganancia en la producción. Una de las maneras de contrarrestar dicha situación es creando alianzas o fusiones, tal como sucede con los bancos y el resto de las corporaciones. Revisaremos el caso de la industria automotriz. Ésta, en la actualidad, ha alcanzado niveles de saturación muy altos, debidos tanto a la sobreproducción (se fabrican 65 millones de autos por año, es decir, un auto cada dos segundos en promedio), la fuerte competencia entre las industrias automotrices, así como el bajo consumo debido a la crisis. Por dichas razones, se están estableciendo alianzas entre los grandes fabricantes o algunos están adquiriendo a otras empresas, con tal de reducir o eliminar competidores. Los principales países productores de autos son Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia, Italia, Japón, Corea del Sur (los autos fabricados por los, anteriormente, países del bloque socialista, han sido absorbidos por los grandes fabricantes de los países enumerados o su producción es marginal, local, como en el caso de Rusia. China también tiene una limitada producción de vehículos nacionales de la marca Jiefang) y actualmente se están llevando convenios de fusiones y compras con tal de seguir en la aguerrida competencia por un mercado cada vez más y más reducido. Como señalé antes, el automóvil es una mercancía que en lugar de irse abaratando relativamente con el tiempo y colocarse al alcance de más consumidores, ha seguido el camino contrario, pues tantas especificaciones en cuanto a motores "más limpios", así como los aditamentos de lujo, los vuelven más costosos y sólo dirigidos a un reducido mercado, que continúa disminuyendo. Por ejemplo, Toyota recientemente ha lanzado al mercado el auto Prius, un modelo híbrido, pues trabaja a base de electricidad y gasolina, sobrebautizado como "Eco". En la publicidad del auto (TIME, noviembre 1997), se dice "El precio de venta será sólo un poco más alto que el precio de los autos convencionales de características similares", pero se justifica en el sentido de que los ahorros de combustible "permitirán recuperar la diferencia de precio durante la vida del vehículo en los países en donde la gasolina es cara". Pero la justificación en cuanto al precio caro del combustible, es débil (aún en Japón, en donde el precio de la gasolina es el triple que en EU), pues en la actualidad, la tendencia es a la baja, por lo menos en los países desarrollados, ya que los precios internacionales de petróleo tienden a desplomarse, y, en consecuencia, las importaciones, así que el precio de la gasolina tiende a reducirse y, por otra parte, el mantenimiento de ese auto (que funciona con un motor de gasolina y otro eléctrico que opera a base de baterías de níquel y metal que se recargan con el primero), saldrá a la larga más caro, ya que sus componentes son más sofisticados y pertenecen a uno de los primeros modelos de ese tipo. Estos adelantos tecnológicos, que implican un precio mayor, soportarían la tesis propuesta de que entre más avances, mayor precio. Por otro lado, el auto se acompaña de los "refinamientos de lujo y confort", lo cual, obviamente, incrementa su precio. Takehisa Yaegashi, ejecutivo de Toyota, dice que para que el auto sea competitivo, no sólo en Japón, sino en el mundo "los costos de producción deben de bajar y esto se logrará con las economías de escala, cuando los volúmenes de fabricación crezcan". Pero este principio, de "a mayor demanda, menor precio", como se ve, no se cumple, ni tampoco es factible que dicho auto tenga gran demanda por tanta competencia (otras empresas ya ensayan sus propios autos híbridos), y por la crisis. Por tanto, la competencia es mayor, ya que las empresas tratan de abarcar el mayor mercado posible para sus productos. Como no es posible seguir haciéndolo aisladamente, están fusionándose. La más reciente fusión se realizó entre Chrysler (EU), hasta ahora el sexto fabricante automotriz del mundo y Daimler-Benz (Alemania), el número 15. Así, la nueva compañía, bautizada como Daimler-Chrysler Akteingesellschaft, ocupará el quinto lugar de producción mundial de autos, tendrá un valor combinado de $40,000 millones de dólares, generará ¡130,000 millones de dólares en ventas anuales! (una cuarta parte del Producto Interno Bruto de México) y empleará más de 400,000 personas. De esta forma, las dos compañías esperan aumentar sus ventas, así como la reducción en los costos de producción, ahorrando, por ejemplo, en investigación o diseño de vehículos, ya que se evitarán duplicidades, es decir, si antes de la fusión, las dos compañías trabajaban cada una en el concepto de motores más eficientes, ahora, después de la fusión, entre las dos lo harán, ahorrando dinero. Esto redundaría en un menor precio de fabricación de vehículos y, en consecuencia, en mayor competitividad. Aquí podemos observar que ni siquiera los consorcios, con todo su poder, pueden continuar compitiendo entre sí, y llega el momento en que buscan aliarse y compartir el cada vez más reducido mercado. Otra de las fusiones, fue la compra del prestigiado fabricante inglés de autos de lujo Rolls-Royce por parte de la alemana Volkswagen en $713 millones de dólares (poco dinero, considerando que el Rolls-Royce es uno de los carros más lujosos y costosos del mundo). La compañía británica enfrenta serios problemas financieros, lo cual sería señal de que incluso el mercado de autos de lujo está bastante deprimido, mala noticia para la industria en general, que lo considera como el más importante (la mayor parte de los modelos tienden a ser de lujo o de superlujo y cada vez son menos los considerados "estándar"). Ford (EU), está considerando aumentar su participación en Kia Motors Corp., la empresa sudcoreana número 2, que actualmente tiene problemas financieros y que se declaró en quiebra en julio de 1997 (ya dijimos que esto es consecuencia de la saturación mundial, producto de la sobreproducción asiática de mercancías baratas, junto con la del resto del mundo, y que por tal razón los famosos tigres, dejaron de serlo). La empresa alemana Audi (productora también de autos de lujo), está considerando la compra de la italiana Lamborghini. Y también se rumora de una fusión entre VW (Alemania) y Renault (Francia). Claro que los economistas oficiales a esto lo llaman "el triunfo de la economía global", siendo que en realidad se trata de dramáticas acciones que toma el capitalismo en su afán por sobrevivir. Las únicas que no se están fusionando, son las empresas japonesas, que prefieren tratar de avanzar en la reducción de costos para que sus autos sean más competitivos (en esto, creo que se está llegando al máximo y los costos pronto no se podrán reducir más, excepto a costa de reducir más la ya de por sí reducida ganancia). Hasta ahora, las empresas automotrices trataron de competir a través del precio, ofreciendo autos "más económicos". Por esa razón, establecieron muchas de sus plantas en los países subdesarrollados, para reducir costos de mano de obra y de materias primas, pero ni siquiera así se logra contrarrestar la tendencia decreciente de la ganancia, ni aumentar el consumo. Por otro lado, esto de los autos me parece ilustrativo para mostrar que a los fabricantes no les interesa que el mundo se llene de sus máquinas que contaminan el ambiente y consumen el 70% de los recursos mundiales, además de que abarcan directa o indirectamente al 65 % de la industria mundial, para su fabricación. Su sueño es que los casi seis mil millones de habitantes del planeta poseyeran un auto y por eso producen uno cada dos segundos actualmente. Pero si existiera tal cantidad de vehículos funcionando todos al mismo tiempo, el oxígeno se terminaría en un día. Esa excesiva sobreproducción de vehículos se debe a que, como se dijo antes, la ganancia por unidad es bajísima y se debe de compensar con tremendos volúmenes de ventas. La idea de una gigantesca empresa automotriz ya se le había ocurrido antes al señor Lee Iacocca, quien salvó de la quiebra a Chrysler durante los años negros de 1979 a 1981. Según él, la empresa se llamaría Global Motors, que sería una alianza entre Chrysler y VW (o Fiat o Renault), en tanto que la ya desaparecida empresa American Motors se encargaría de fabricar camiones y vehículos utilitarios. Global Motors sería el contrapeso de General Motors y Ford, empresas que ya por entonces tenían una gran reputación a nivel mundial. Iacocca predecía que habría 12 grandes empresas y esa parece ser la tendencia con tantas fusiones. En 1980 operaban más de 30 compañías automotrices. Han ido desapareciendo desde entonces a consecuencia de la fuerte competencia. Por ejemplo, American Motors dejó de existir en 1986. Y ya desde antes, los 40’s, 50’s, 60’s, han dejado de existir fábricas de autos debido a su falta de competitividad en un mercado cada vez más cerrado. Los fabricantes más fuertes están tratando de fusionarse o de comprar a otras empresas. Ford Motor Co. (EU), además de su participación en Kia, posee Jaguar PLC (Inglaterra) y un tercio de Mazda (Japón) y está considerando una alianza con la coreana Samsung Motors Inc. General Motors, por ahora el mayor fabricante de autos en el mundo, posee la alemana Adam Opel AG, la inglesa Vauxhall Motor Cars Ltd., la australiana Holden, 50% de la sueca Saab Automobile AB y una tercera parte de la japonesa Isuzu. Además, opera una sociedad con la japonesa Suzuki Motor Corp. para la fabricación de autos en Canadá, así como una planta ensambladora con la japonesa Toyota establecida en California llamada NUMMI. Particularmente, empresas japonesas como Toyota tratan de competir por medio del mejoramiento de sus sistemas de producción, reduciendo al máximo posible los tiempos de fabricación. Emplea mucho el llamado "trabajo en equipo", que reune a los gerentes de áreas tan diferentes tales como ingeniería, diseño, ventas y mantenimiento, además de que ha reducido el tiempo que le lleva concebir un nuevo vehículo, desde el concepto hasta la fabricación a un máximo de dos años y medio. Este método es el que pretende adoptar Daimler-Chrysler, con tal de que le permita consolidarse a nivel mundial, junto con Toyota, Ford y GM. Supuestamente, las dos compañías sacarán partido de sus características individuales para aumentar sus ventas. Por ejemplo, Chrysler depende bastante del mercado norteamericano (EU, Canadá, México y Centroamérica) y a través de Daimler, puede extender su dominio en más países del mundo, en tanto que Daimler, a través de Chrysler, puede masificar su línea Mercedes (o sea, abaratarlo). Por otro lado, las compañías, al unirse, gastarán menos en investigación, reduciendo considerablemente los $7,000 millones de dólares que combinadamente erogaban cada año. También bajarán sus costos por compra de materias primas, así como por concepto de las partes en común que pueden usar sus respectivos modelos, es decir, un encendido electrónico podría ser usado indistintamente. En este sentido, no están haciendo otra cosa fuera de lo que Marx denominaba "el ahorro en los gastos de producción", que se logran, por ejemplo, comprando en mayor volumen, o empleando piezas que puedan usarse en varias operaciones. Se ahorrarán también en el diseño de sus autos combinando lo mejor y evitarán repeticiones. Antes de la unión, por ejemplo, Daimler desarrollaba una minivan; ahora, alguna de Chrysler, simplemente, se puede rediseñar ligeramente, con lo que también se ahorrará dinero. Por otro lado, a Daimler le llevaba años el diseño y la fabricación de un nuevo modelo (como en el caso de el vehículo utilitario M-Class), en tanto que Chrysler lo hace mucho más rápido y puede enseñarle como realizarlo. Aquí también se ve que la tendencia es a absorber el mercado de vehículos de lujo, el mercado más importante, ya que Chrysler presentó a principio de año el Chronos, un auto de superlujo, de línea europea, y motor en V de ¡10 cilindros! Claro, con el petróleo barato, no se podía esperar otra cosa más que la vuelta de los motores excesivamente consumidores de gasolina (a pesar de todos los adelantos de supuestas reducciones de emisiones). Para producir ese modelo tan costoso, Chrysler, limitada de capital, necesita a Daimler, con capital en exceso. Pero con el mercado de lujo en decremento, quién sabe si dicho auto finalmente tenga suficiente demanda para arriesgarse a producirlo. Creo que es la ceguera capitalista de pensar que sólo con sacar a la venta un artículo de superlujo, por ese sólo hecho, se va a vender como pan caliente. Lo único, según los presidentes de las compañías, en donde no ahorrarán, será en los salarios, pero esto ya lo han logrado, pues ambas han establecido gran parte de sus operaciones en los países subdesarrollados, pagando diez veces menos que en sus propios países y seguramente seguirán con esa tendencia. En esto, de seguro se referían a los trabajadores estadounidenses y alemanes, éstos, con salarios más elevados y sobre los que, a la larga, habría más presiones. Incluso, muchas de las operaciones se podrían mover a EU, en donde los salarios son menores. Pueden, también, recortar personal (downzising), para evitar operaciones repetidas. Por otro lado, desde el punto de vista laboral, estas alianzas quizá materializarían aquél viejo sueño del "Manifiesto Comunista" de internacionalizar los sindicatos, ya que podrían establecerse alianzas entre los trabajadores de los países en donde éstas empresas operaran. Sin embargo, existen ciertas diferencias entre las dos compañías: Chrysler es más práctica en el sentido de que trata de maximizar al máximo las ganancia. No así Daimler, que no repara en costos, con tal de que sus vehículos sean "muy seguros" (ahora esto es dudoso, pues recuérdese que fue en uno de sus lujosos Mercedes SL en el que se mataron Lady D y su futuro). Aquí, es interesante la siguiente comparación en cuanto a la tasa de ganancia, puesto que Daimler, como muchas empresas alemanas, obtiene apenas un 2%. VW obtiene 1.2% solamente, ambas bajísimas, lo que explicaría, por un lado la necesidad de sobreproducir más y más autos cada vez para que el volumen masivo de ventas compense la reducida utilidad. Por otro lado, mostraría que las empresas alemanas, con una fuerza de trabajo más cara, obtienen menos ganancias y son menos competitivas. Este es un fuerte problema para el capitalismo europeo, no sólo el alemán, y actualmente, a como dé lugar, se busca reducir los salarios, para que las empresas sean "más competitivas". Pero, por fortuna, la reacción de los trabajadores no se ha hecho esperar y las huelgas y manifestaciones cada que el gobierno intenta, junto con las empresas, reducir los salarios, están a la orden del día, y hasta la fecha no se ha logrado. Estas tasas de ganancia tan reducidas son la prueba. Otro factor que encarece los costos industriales es que debido al sistema de seguridad social que, por ejemplo, otorga altas pensiones o excelentes servicios médicos a los trabajadores (por ejemplo, en Francia, una mujer trabajadora que se case y se embarace, puede decidir ya no seguir trabajando y el estado deberá pensionarla de por vida), el gobierno cobra impuestos "muy elevados" a las empresas (así debería hacerse en todas partes). Esta situación, según los empresarios, desincentiva la producción industrial y el establecimiento de empresas tanto nacionales, como extranjeras. Justamente una buena parte de lo que se persigue con la llamada "Unificación Europea", es ir reduciendo tanto los impuestos, como los salarios, en forma muy velada y discreta, para que el capitalismo europeo resulte más competitivo. En cuanto a la ganancia que percibe Chrysler es de 6.5%, sobretodo porque sus salarios son más bajos y ha logrado también reducir tiempos de fabricación. De todos modos, también es una baja ganancia, que obliga a vender masivamente. Ya señalé que esta situación se debe a la cada vez menor participación de la fuerza de trabajo, único factor en el proceso industrial que genera la plusvalía, la fuente de la ganancia. El año pasado, Chrysler obtuvo una ganancia neta de $2,800 millones de dólares, vendiendo 2.88 millones de autos, es decir, apenas $972.22 dólares por cada auto, de un costo promedio de $14,957.26 dólares ($43,076 millones de dólares en ventas dividido entre 2.88 millones de autos), siendo la ganancia, como se señaló, de 6.5%. En el caso de Daimler, ganó $1780 millones de dólares, vendiendo 1.13 millones de unidades, o sea, $1575.22 por cada auto, de un costo promedio de $78,761.06 ($89,000 millones de dólares en ventas dividido entre 1.13 millones de autos), o sea, 2% de ganancia. Al analizar estas cantidades se aprecia que aunque para Daimler, la ganancia por vehículo es menor porcentualmente, convertida en dinero, es superior a la ganancia de Chrysler por unidad, aunque para esta empresa, porcentualmente, la ganancia sea mayor. Lo cual permite a Daimler que vendiendo 1.75 millones de vehículos menos que Chrysler, casi 60% menos, obtenga un beneficio económico equivalente al 63% de lo ganado por Chrysler, mucho más de la mitad. Si Daimler vendiera el mismo número de vehículos que Chrysler, o sea, 2.88 millones, a $1575.22 dólares por ganancia de cada uno, obtendría $4,536.63 mdd netos de ganancia, es decir, se gana mucho más vendiendo autos de superlujo, que autos convencionales y de ahí el interés de Chrysler de asociarse con Daimler para fabricar vehículos de ese tipo, tal como el mencionado Chronos, el vehículo conceptual de superlujo que Chrysler desea desarrollar, pero que no posee el capital suficiente para hacerlo.

Ahora, en cuanto a la plusvalía, en el caso de Chrysler, la nómina es de 121,000 trabajadores, lo que significa que cada uno produjo un valor agregado (plusvalía) de $23,140.49 dólares (la ganancia anual dividida entre los trabajadores), y para Daimler, cuya nómina es de 300,000 trabajadores, cada uno produjo un valor agregado de $5,933.33, es decir, son más explotados los trabajadores de Chrysler y por eso esa empresa obtiene una mayor ganancia porcentual (plusvalía), pues gasta menos en salarios de obreros, ocupa menos y los exprime más. Si esto se puede aplicar en Daimler y fabricando autos de lujo, la ganancia porcentual aumentará (plusvalía), así como la ganancia en dinero. Por algo se realizan las fusiones, por los mutuos beneficios que se generan; en este caso se combina la fabricación de autos de lujo de Daimler que, como se ve, generan mayor ganancia en dinero, con la mayor "eficiencia" de Chrysler para exprimir al máximo al obrero empleado y aumentar la ganancia en dinero vendiendo esos autos, pues considerando el precio promedio de $78,761.06 dólares por auto de lujo, y una ganancia de 6.5% que obtiene Chrysler (plusvalía), la ganancia en dinero sería de $5,119.46 dólares por unidad y si se produjeran los 2.88 millones anuales que actualmente produce Chrysler, la ganancia neta anual sería de ¡$14,744 millones de dólares!, 526% más para Chrysler y 828 % más para Daimler, 322% combinadamente, muy buen negocio. Falta ver que esos autos de lujo encuentren compradores.

Todas esas diferencias, pudieran hacer que el futuro consorcio Daimler-Chrysler no funcione. Además, de todos modos, en un mercado tan saturado y en medio de la crisis, no se asegura que más modelos de autos, aún producto de una fusión estadounidense-alemana, se vendan. Creo que con el tiempo, ni los monopolios sobrevivirán y ni la gente, si aquéllos siguen fabricando indiscriminadamente vehículos de combustión interna que pronto acabarán con el oxígeno de la atmósfera y a cambio la llenarán con monóxido de carbono y otros gases.

En la siguiente tabla se resumen las fusiones y/o compras que se llevan a efecto entre empresas automotrices (TIME, 18 de mayo):

NOMBRE PAÍSES EN QUE OPERA VENTAS
MUNDIALES (%)
Daimler-Chrysler Daimler-Benz opera en 87 países, en tanto 7.4
que Chrysler en 140.
GM/Opel/Saab General Motors es el mayor exportador de 16.2
vehículos de los EU, y mantiene presencia
en más de 150 países.
Ford/Mazda/Jaguar Ford/Jaguar opera en más de 200 países, 12.9
en tanto que Mazda en 130.
VW/Audi/Rolls-Royce VW está en 21 países, en tanto que Rolls- 7.9
Royce vende principalmente en Europa,
Norteamérica y Asia.
Toyota Es el tercer fabricante más grande de autos 9
del mundo, y vende en 160 países

Como se ve, Toyota es el tercer gigante automotriz, y se considera el mejor fabricante de vehículos (a pesar de lo cual no ha salvado a Japón de la crisis en que se encuentra, porque, claro, los capitalistas velan por sus intereses, no por los de su país de origen). Por otro lado, las "cartas fuertes" de los consorcios enlistados para asegurar el mercado son exclusivamente autos de lujo, los cuales son, en el mismo orden, los siguientes:

Jeep Wrangler, Mercedes SLK
Saab 9-3, Chevrolet Camaro
Ford Taurus, Jaguar XK8
VW Beetle, Rolls-Royce Silver Seraph
Toyota Camry, Lexus LS 300

Así pues, en la mira de los actuales fabricantes no está el "democratizar el automóvil", como casi a principios de siglo declaró Henry Ford, cuando comenzó a producir en serie su famoso Ford modelo "T" ( que pasó de un precio de $950 dólares a ¡$290! en el transcurso de dos años), sino convertirlo de nueva cuenta en el "juguete de los ricos", como declarara en 1906 el presidente estadounidense Woodrow Wilson, quien, por cierto, decía que "nada mejor para la proliferación de las ideas socialistas de entonces que el lujo que representaba el poseer un auto". Creo que ahora sucede lo mismo, pues el auto, sobre todo el de lujo, se está convirtiendo más y más en símbolo de opulencia y poder, exacerbando hasta el límite las contradicciones sociales. Dicho poder, se puede comprobar revisando las listas de ventas de autos de lujo para los primeros siete meses de 1997 en México (La Jornada, 18 de agosto de 1997):

Honda 2,870
BMW 885
Mercedes Benz 565
Audi 63
Porsche 8
Total 4,391

¡Más de cuatro mil autos de superlujo! Es decir, hemos llegado a una situación tan fetichista, que ya no sólo importa que el auto sea un último modelo, sino que además sea de lujo o de superlujo. Esto da lugar entonces a situaciones aberrantes en el sentido del prestigio económico, como forma de vida impuesta por el sistema. Por ejemplo, un narcotraficante o un gángster, a pesar de su actividad, a todas luces ilícita, irónicamente sería, de acuerdo a los cánones consumistas, un sujeto funcional , ya que es quien podría adquirir, digamos, autos de lujo, relojes costosos, joyas, aviones, residencias, tecnología electrónica y armamentista de punta, o sea, sería un buen consumidor y al circular en la calle dentro de su BMW o su Mercedes, la gente dirá: "ese es un hombre de éxito". Es, precisamente, a lo que me refería en cuanto al símbolo de poder económico que representa el auto en la actualidad. Igualmente, una "carcacha", de esas que circulan todas despintadas y cayéndose la carrocería, identifican a su dueño como "un perdedor", "un pobre diablo que no la ha hecho", aunque se trate de alguien valioso, como un investigador o un escritor famoso. Desgraciadamente, este sistema valora mucho más el éxito material, muy por encima del intelectual o del espiritual. Y es la idea que comparte la mayoría de la sociedad, por la única que lucha... todo lo demás, no importa, no deja dinero. Y por esta situación, la del enriquecimiento material, el conductor del pesero, no perdona 10 centavos, el dueño de la tortillería da kilos de 900 gramos, el carnicero vende carne de caballo como de res, el policía se la pasa "muerde y muerde" todo el día en lugar de vigilar el orden, el empleado público no agiliza los trámites sin una "gratificación"... y, en general, todo mundo o casi todo, espera ser recompensado hasta por saludarnos.

Bien, siguiendo con el análisis de las fusiones o grandes monopolios, veremos ahora un caso particular en el cual, justamente la situación de monopolio complica bastante el proceso de trabajo, así como los tiempos de entrega y distribución. Me refiero a la industria aeronáutica, particularmente a la compañía Boeing (TIME, 13 de julio). Este es un caso en que sólo existen dos fabricantes de jets comerciales para surtir a un total de 450 líneas aéreas en todo el mundo, cuyas compras de aviones montan $65,000 millones de dólares anualmente. La otra compañía es el consorcio europeo Airbus (formado entre Inglaterra y Francia, principalmente). En el caso de Boeing, como decía, tanto la complejidad de fabricación en sí misma, así como la presión por cumplir con un súbito incremento de la demanda de jets, ha ocasionado que se provoque a sí misma mayores tropiezos. Al no poder cumplir con las entregas de aviones, tuvo su primera pérdida desde hace 50 años por $178 millones de dólares en 1997 y una baja de 90% en sus ganancias durante el primer cuatrimestre de 1998. El problema se originó porque, gracias a la bonanza económica existente hasta antes de la caída de los ex-tigres, tratada arriba, las compañías aéreas asiáticas ordenaron decenas de aviones -y no sólo éstas, sino otras aerolíneas-, los cuales, para poder cumplir la entrega, Boeing se vio obligada a reestructurarse y a aumentar precipitadamente la compra de las partes que se necesitan para fabricar cada avión de las que la mitad de ellas le son surtidas por proveedores en 60 países. Estos, seguramente tomados también por sorpresa por la intempestiva demanda, tampoco pudieron aumentar de tajo su producción. La consecuencia fue no haber podido cumplir con los pedidos a tiempo. Y es que la fabricación de un avión es sumamente complicada y laboriosa. Lo malo para esa compañía es que cuando ya está en camino de reestructurarse, viene la crisis asiática y se le caen los contratos. Según la empresa, la cual tiene pensado construir 550 jets para 1998, a consecuencia de dicha crisis, puede perder unos 90 pedidos, que costarían unos $10,000 millones de dólares, durante los próximos cinco años, o sea, $111.11 millones de dólares por unidad. Es lo malo de no tener una visión a futuro, como hemos dicho antes, de no prever que los llamados "milagros económicos" (sea asiático, mexicano, chino, etc.), no son permanentes y sólo duran mientras las condiciones coyunturales que los posibilitaron se mantengan. Tal vez, en unos años, hubiera un resurgimiento, pero según transcurre el tiempo y con las contradicciones capitalistas cada vez más acentuadas, aquél será mucho más breve y nunca al nivel anterior. Una prueba de ello es que, por ejemplo, en EU, el consumo en la actualidad no se compara al de los años 70’s, es menor, y eso que entonces, en la mayor parte de las familias, solamente trabajaba el hombre. En la actualidad, trabajan tanto el hombre, como la mujer y ni así logran gozar del confort que, comparativamente, existía en aquéllos años (TIME, 5 de febrero de 1996). Inclusive aquí mismo, en México, lo vemos, por el hecho de que en la mayoría de las familias de la "clase media" (que es ya, más bien, pobre), digamos, trabaja no sólo el padre, sino la madre y hasta los hijos para medio cubrir las necesidades elementales, ya no comprar auto nuevo o comprar casa, sino para malcomer o pagar trabajosamente la renta. Así pues, eso es justo lo que le sucedió a Boeing, no prever que el "milagro asiático" no duraría para siempre. De todos modos "espera" que los problemas se resuelvan pronto y continúa con su proceso de reestructuración para aumentar la velocidad de fabricación de aviones, que era de 3.5 a 4 unidades mensuales, a 14, y así, hasta llegar a ¡21 aviones!, lo cual, según los ejecutivos, es titánico. La fabricación de cada avión es muy compleja y tardada. Lo componen un total de ¡6 millones de piezas!, las cuales deben irse armando en perfecto orden, pues de lo contrario, cuando una tarea se debe deshacer si la previa se olvidó o no hubo personal que la hiciera, los costos se elevan demasiado, así como los tiempos de entrega. Además, entre los cambios del proceso, Boeing eliminó la llamada "fabricación al gusto del cliente", situación por la cual se ofrece el 747, por ejemplo, con 38 tablillas de anotaciones diferentes para el piloto o 109 tonos distintos de blanco. Y, claro, esto obstaculiza bastante su fabricación. En el nuevo modelo de avión, el llamado Next-Generation 737, considerado como el modelo que más rápidamente se ha vendido, ha habido cambios sustanciales para tratar de reducir tanto los tiempos de entrega, como los costos y, en consecuencia, el precio de venta. De todos modos, dado que la reestructuración ha sido lenta y ardua, Boeing ha tenido que asumir una pérdida de $437 millones de dólares por concepto de pago de tiempo extra, así como de entregas fuera de tiempo. Incluso, tuvo que cambiar una pieza del motor de un distribuidor por estar defectuosa en 23 de los NG 737. Todos estos problemas se antojarían absurdos si tomamos en cuenta que Boeing inventó la era del jet. Ha construido no menos del 55% de los jets que circulan hoy en día y si a eso sumamos la compra que efectuó el año pasado de la compañía McDonnell Douglas, en $16,300 millones de dólares, el porcentaje sube a 77%, pues los aviones construidos bajo esta última marca pasarían a ser de su propiedad. Como señalé, eso no garantiza que la compañía no tenga problemas. Además, en este caso, se trataría de un cuasimonopolio cuya actividad es vital para la aviación ya que si cerrara, la otra compañía, Airbus, no se daría a basto en la fabricación de aviones comerciales. Así pues, aunque tenga tantos problemas y la ganancia obtenida sea reducida -alrededor de 5% por cada avión-, se trata de un caso en que sus funciones no son prescindibles. Muy probablemente si se viera en aprietos económicos, el gobierno la rescataría sin lugar a dudas, costara lo que costara, apelando a una "causa de utilidad pública", e incluso la subsidiaría mientras la empresa hallara la forma de obtener nuevamente ganancias. De todos modos, Airbus es un fuerte competidor, y la forma de vencer es a través de los precios. Boeing tiene como cometido reducirlos disminuyendo en un 25% el costo de fabricación. Esto lo inició diseñando el cuerpo del modelo 777 totalmente por computadora, eliminando así infinidad de dibujos y bocetos. También redujo las opciones de venta, algo así como lo que hacen los fabricantes de autos al ofrecer sólo transmisión manual o automática. Cuando los pedidos aumentaron tan súbitamente, así sucedió con los problemas: por ejemplo, muchos trabajos no se hacían a tiempo, a causa de que los empleos llamados "viajeros", no tenían las piezas disponibles en el momento oportuno. La consecuencia era que muchas operaciones debían deshacerse y eso encarecía a los "viajeros" hasta cinco veces más que si se hubieran ejecutado en el orden correcto. De plano, la empresa detuvo las líneas de armado de sus modelos 737 y 747 casi durante un mes en octubre de 1997. Obviamente, las dimensiones de una fábrica de jets comerciales son descomunales. La planta en donde se fabrica el 747 se desplanta en un área de 5096 hectáreas, es decir, 50.96 kilómetros cuadrados (equivalentes a un cuadrado de 7.14 km. por lado) y tiene una altura de 35 metros (un edificio de casi 15 pisos), lo cual lo coloca como el mayor edificio del mundo por volumen. Se está implantando un programa que consolida todos los inventarios del material existente. Así, tanto ingenieros, como mecánicos y trabajadores que necesiten algo pueden hacerlo con sólo relampaguear una luz. Y también, se ha adoptado el sistema japonés que entrega partes y herramientas únicamente cuando son requeridas. En una planta de partes de 46,000 metros cuadrados ubicada en Auburn, Washington, equipos de ensamblaje construyen todo, desde partes para alas, hasta las puertas del tren de aterrizaje, en células aisladas (algo así como la fábrica brasileña Resende de VW que fabrica camiones y que también trabaja bajo el mismo sistema - TIME, 11 de noviembre, 1996), las cuales sustituyen a los tradicionales sistemas de banda que van de pared a pared. Así que Boeing, con todo lo anterior, espera ganar el mercado ofreciendo precios más competitivos y bajos que los ofrecidos por Airbus. Es decir, más que ofrecer productos muy novedosos, lo que trata de hacer es fabricar más eficientemente para reducir el precio final y ser más competitiva. Airbus apuesta más al desarrollo de aviones más veloces y de mayor capacidad, tal como el A3XX, un sujerjumbo mayor que el 747 y que pueda cargar de 555 hasta casi 1000 pasajeros, que desarrolla en combinación con 20 aerolíneas y espera gastar $9,000 millones de dólares en su desarrollo. La compañía asegura tenerlo listo para el 2004. Sin embargo, Boeing dice que basta con sus modelos de alcance medio, los 767 y los 777. En fin, cualquiera que sea el resultado, pienso que en el futuro las dos compañías no tendrán otro remedio que compartirse un mercado que cada vez se restringe más y más, al profundizarse la crisis, pues la gente, antes que volar, necesita comer. No veo, además, por qué desarrollar aviones con mayor capacidad, como quiere hacer Airbus, pues serán más costosos y, así, la recuperación de la inversión realizada en su compra será muy larga, pues no habrá tantos pasajeros. En EU, varias compañías aéreas están en problemas por la fuerte competencia entre ellas por el pasaje y algunas hasta han dejado de operar. Recuérdese que eso sucedió en México, hace años cuando el famosísimo jet Concorde dejo de operar su vuelo México-París directo por falta de pasaje. Pero, como señalé, las empresas y corporaciones no visualizan el futuro.

A pesar de todos los problemas implícitos en le monopolio, éste vuelve a ser una esperanza para la sobrevivencia del capitalismo. Parecería un juego, porque, cuando así les conviene, las compañías se fusionan y cuando dicha fusión las pone en peligro se vuelven a desintegrar en sus partes originales. Un ejemplo de esta situación son las compañías telefónicas en EU. Por razones legales, hace años la compañía telefónica Bell Telephone fue desintegrada por la ley antitrust, sobre todo porque, se dijo, su monopolio se oponía a la libre empresa en ese país. Se convirtió en varias compañías de menor tamaño que se nombraron como las "Baby Bells". Hace poco, en la primera semana de agosto del presente año (1998), Bell Atlantic, que sirve más o menos a unos 40 millones de clientes en 13 estados, y su valor se calcula en $70,000 millones de dólares, concibió un plan para fusionarse con GTE, compañía que sirve a unos 21 millones de clientes muy bien dispersos, cuyo valor se estima en $52,000 millones de dólares. También por esas fechas, AT&T anunció una fusión con British Telecom. Estas fusiones las realizan para enfrentar, tanto la fuerte competencia entre ellas, como la tecnológica, de compañías que no son telefónicas, puesto que ahora la gente se puede comunicar a través del Internet, en donde la función de las telefónicas es meramente de enlace entre dos computadoras y se cobra como llamada local, perdiéndose el gran negocio de las llamadas de larga distancia. Incluso, algunas compañías, tales como International Discount Telecommunications, ofrecen telefonía por Internet mediante aparatos telefónicos comunes, que está teniendo gran aceptación, a través del llamado "Protocolo Internet", en donde una llamada se establece mediante una combinación de sistemas análogos y sistemas digitales: una llamada es realizada por un teléfono normal, cuyo mensaje es transmitido eléctricamente hasta la estación telefónica local, la cual también puede aceptar faxes u otros datos. Esta estación la traslada hasta un procesador de "Protocolo Internet", el cual digitaliza la llamada y la maneja como información computarizada digitalizada, es decir, se valdría del sistema digital que el Internet emplea para trasladar la información. Después, la llamada llega hasta otro procesador de "Protocolo Internet", cercano al destino, el cual convierte la llamada nuevamente a formato análogo, manda la señal a la estación telefónica local y ésta, finalmente, al destinatario. Este método de telefonía combinada es más barato que el convencional y permite, además, mandar otra información, tal como imágenes, faxes, etc. Este tipo de telefonía, aunque emplea tecnología comunicacional tipo Internet, no emplea al Internet mismo, sino redes privadas super-veloces de computadoras llamadas ruteadoras (routers) que conducen la información más eficiente y más económicamente. De esta forma, se están desarrollando nuevas compañías que ya no tienen que invertir tanto dinero, sino que pueden emplear los sistemas existentes de otras que no emplean totalmente su capacidad instalada y pueden rentarlas (En México ya se empieza a brindar el servicio telefónico por "protocolo internet", conocido comercialmente por bypass. Por ejemplo, la compañía estadounidense Latelco ofrece a llamadas de larga distancia a EU a una tarifa máxima de diez centavos de dólar por minuto, cuando que, mediante telefonía convencional, el mínimo es de tres dólares. Los clientes interesados sólo deben conectarse a través del Internet con el servidor de dicha compañía, localizado en Nueva Jersey, inscribir un número de tarjeta de crédito y cargar el programa que se ofrece para tal fin- La Jornada, 27 de julio de 1998). Así que aunque las grandes telefónicas se sigan fusionando no podrán evitar la cascada de empresas que, empleando la telefonía combinada, ofrezcan servicios más baratos y eficientes. Se prevé que en el futuro, la gente simplemente se suscribirá a cualquiera de esas compañías, pagará una cuota mensual y podrá hablar todo lo que desee. Esto es un duro golpe para los gigantes telefónicos, ya que irán perdiendo clientes y, además, se verán presionados por la guerra de precios bajos que vendrán, pues en un mundo cada vez más deprimido económicamente, la gente escogerá el servicio comunicacional más barato. Ahora, por ejemplo, la gente que puede, prefiere mandar un correo electrónico que efectuar una llamada de larga distancia. Y por dichas razones, las telefónicas se están fusionando, para ver si con sus fusiones pueden bajar sus precios y mantener las suscripciones de sus consumidores. Vemos aquí como el avance tecnológico tan aclamado en nuestros días pone en peligro también al mismo capitalismo que se vale de él para hacer negocios, pues muchas empresas, aunque sean en un momento dado fuertes monopolios, pueden ser desplazadas por tecnologías que las pueden convertir en obsoletas de la noche a la mañana, algo así como lo que señalábamos antes (pag. 19 y 20) con respecto a los bancos, en el sentido de que las operaciones bancarias a través del Internet podrían en un futuro volver sus funciones anacrónicas y que éstas podrían ser manejadas por los BiIl Gates del mañana. Por tal motivo, también, las empresas telefónicas transnacionales están tratando de expandir su influencia en otros países, comprando sus telefónicas, tal como sucedió en México con Telmex, de la cual Telefónica de España compró parte o que una porción de la telefonía de larga distancia se concesionó a varias compañías, casi todas estadounidenses o como en Brasil, en donde recientemente, el gobierno, de forma arbitraria, y a pesar de las protestas populares, decidió vender Telebrás en $19,000 millones de dólares, que se pagarán entre las doce compañías que la compraron. El 70% del dinero será desembolsado por compañías de España, Portugal, Italia, Canadá y EU. El gobierno de Cardoso pretextó que la compañía daba un pésimo servicio y que los solicitantes de nuevas líneas tenían que esperar mucho tiempo para obtenerlas y que en lista existen 15 millones de personas, muchas de las cuales pagan de $1,000 a $7,000 dólares "por debajo de la mesa" para obtener su teléfono. Problemas técnicos aparte, esto lo que hace es aumentar aún más la dependencia de ese país del capital y de la tecnología de las corporaciones extranjeras, así como reavivar los lazos neocolonialistas que Latinoamérica y todo el mundo subdesarrollado siguen adoleciendo en la actualidad por parte de las llamadas potencias económicas. En la siguiente tabla (TIME,agosto 10, 1998), se muestra como quedó repartida Telebrás:

NUEVA EMPRESA MATRIZ INVERSIÓN (mdd)

Telesp Telefónica de España $5,000
Tele Centro Sul Banco Opportunity, Telecom Italia $1,700
Tele Norte Leste Andrade Gutiérrez, firma constructora bras $2,900
Embratel MCI $2,300
Tele Norte Celular Telesistema Internacional $ 163
Telesudeste Celular Telefónica de España, Iberdrola $1,200
Tele Centro Oeste Celular Splice do Brasil $ 382
Telemig Celular Telesistema Internacional $ 657
Tele Celular Sul Telecom Italia, Globo, Banco Bradesco $ 608
Tele Nordeste Celular Telecom Italia, Globo, Banco Bradesco $ 573
Tele Leste Celular Telefónica de España, Iberdrola $ 373
Telesp Celular Portugal Telecom $3,100

Las dos compañías que más pagaron, tanto por la telefonía usual, como la celular, fueron Portugal Telecom y la Telefónica de España, quienes invirtieron $8,100 millones de dólares. Por lo visto, España quiere hacerle la competencia a EU en esto de la telefonía, pues también posee, por ejemplo, acciones en Telmex. Por otro lado, para desgracia de EU, sólo una de sus compañías fue aceptada, MCI, quien, como se observa, se encargará de Embratel, que será la compañía de larga distancia. Esto sugeriría una nueva composición de fuerzas corporativas que tratan de dejar fuera de los grandes negocios, por lo menos en Latinoamérica y en algunas actividades, a las poderosas compañías estadounidenses, quienes tendrán que buscar en otro lugar "oportunidades de hacer dinero". Por otro lado, se aprecia que en todos los países subdesarrollados siempre existirán los ricos empresarios "nacionales", ligados al capital extranjero; en este caso se trata de Andrade Gutiérrez, firma que se dedica a la construcción, lo cual nada tiene que ver con la telefonía. Es justo el caso de Carlos Slim, copropietario de Telmex, quien, entre otros grandes negocios, es dueño de la cadena Sanborns. Es decir, los grandes negocios sólo los hacen los grandes empresarios, quienes abarcan empresas muy diferentes entre sí, sin aparente lógica. Y, en sentido estricto, no existe ninguna lógica, pues cualquier actividad que rinda una buena ganancia será bien recibida. Vaya que estos negocios en donde se invierten millones de dólares, en general, compensan con creces dicha inversión. Supongamos que cada línea nueva cueste, conservadoramente hablando, $300 dólares (en los cuales, evidentemente, se cargarán todos los gastos de modernización de equipo y líneas). Si existen 15 millones de personas, por el momento, solicitando líneas, esto implicará una entrada inicial de $4,500 millones de dólares. Ahora, supongamos una renta mensual promedio de $50 dólares, también conservadora, lo que daría $750 millones por mes. En un año, las empresas ganarían por renta $9,000 millones de dólares, es decir, en dos años de rentas casi recuperarían su inversión inicial de $19,000 millones de dólares. Si a las rentas sumamos el costo de la línea, tendremos $22,500 millones de dólares, o sea, se recupera la inversión y ya se generan ganancias. Sobra decir todos los millones que de ahí en adelante las empresas se embolsarán.

Como señalamos, uno de los objetivos del sistema de consumo en que vivimos es la rápida venta de las mercancías, o lo que Marx denominaba la "circulación mercantilista", pues sólo así, la plusvalía, es decir, el trabajo no pagado, puede transformarse en ganancia monetaria. Para ello, se vale tanto de los medios, como de la tecnología disponible. Uno de los medios que últimamente se está empleando bastante para vender, es el llamado Internet, esa red computarizada mundial que posibilita la interconexión entre sí de computadoras en todo el planeta, desarrollada a partir de los 70’s, durante la guerra fría, cuando los EU establecieron un sistema que ligaba a las computadoras de sus instituciones gubernamentales entre sí en caso de que, por un ataque nuclear de la URSS, se interrumpieran las comunicaciones telefónicas normales. El peligro pasó, pero ese sistema se mantuvo y creció tanto, que debieron surgir compañías tales como Netscape, Yahoo o Excite, las cuales crearon métodos para ordenar y clasificar la información que antes se suministraba dentro de la red anárquica y desordenadamente. Eso les valió a esas empresas, además de prestigio, muchísimo dinero, gracias al cual, sus dueños ya están en las listas de millonarios. Por ejemplo, los fundadores de Yahoo, los señores David Filo, de 32 años, y Jerry Yang, de 29, poseen respectivamente, $1,060 y $1,030 millones de dólares de fortuna personal. Por cierto, que estas personas, dentro de la cultura estadounidense del llamado "éxito corporativo", son unos triunfadores, tal como Bill Gates, es decir, aquéllos que, según los cánones capitalistas actuales, son los grandes héroes. Otros ganadores, dentro del Internet, son el señor Joe Kraus, de 26 años y el señor George Bell, de 41, dueños de Excite, cada uno con apenas $28.4 y $19.4 millones de dólares respectivamente de fortuna personal. Como decía, dichas empresas lo que han hecho es sistematizar y ordenar la información, de tal manera que ahora, por ejemplo, si queremos hallar información sobre, digamos, Oliver Stone, en el Internet, empleamos el Netscape, el Yahoo o el Excite y obtendremos todas las fuentes existentes con datos de ese director estadounidense. Al principio se consideró al Internet como un medio exclusivamente de información y de comunicación entre los usuarios. Pero poco tiempo transcurrió para que el capitalismo viera en él, también, una eficaz manera para anunciar y vender productos. Y, así, ahora, cada que se accionan los exploradores -como se les nombra a los programas de búsqueda mencionados-, aparecen acompañados de publicidad y de "sitios" específicos en donde podamos comprar desde un libro hasta un carro (TIME, 20 de julio, 1998). Ya vimos antes que el Internet se está usando más y más para efectuar operaciones bancarias y financieras (especulativas -pag. 19 y pag 22-24). Pues también se está empleando como un excelente vendedor, a decir de muchos. Existen ya varios sitios que ofrecen todo, desde un traje sastre usado, hasta autos nuevos. Al abrir, por ejemplo el Netscape Navigator , de inmediato salen anuncios publicitarios y cuando se busca un sitio en particular, también salen anuncios relacionados con dicho sitio. Aquí, quienes ganan, en primer lugar, son los servidores como, por ejemplo, Yahoo, compañía a la que acuden 115 millones de surfeadores del Internet a diario, ya que es la que cobra por colocar los anuncios o las páginas de las personas que ofrecen información o venta de servicios o mercancías. Así como los supermercados revolucionaron la cultura consumista, así, según los especialistas, el Internet la revolucionará de nuevo. Según el grupo analista Gartner, el consumo vía Internet esta año será de $6,100 millones de dólares y para el año 2000, dicho consumo se elevará a $20,000 mdd, un incremento del 233%, si todo sale bien. Incluso, señala que el consumo entre las compañías se hace cada vez más y más por ese medio. Por ejemplo, Boeing compra todas sus computadoras a Dell así. En la actualidad, según el grupo Gartner, las transacciones entre empresas a través del Internet montarán este año $15,600 millones de dólares y para el 2000, $175,000 millones. Esto simplemente indicaría que el Internet es sólo una forma de ahorrar dinero, pues no es lo mismo acudir a una empresa de computadoras que esté en otro estado, por ejemplo, con los gastos que la presencia física implican, a revisar su catálogo y hacer el pedido a través del Internet. De todos modos, creo que las expectativas son demasiado optimistas, como si no hubiera crisis económica, ni fuera a haberla en el futuro, pues el Internet, por sí solo, no es factor que revierta o que evite las crisis capitalistas. Aún contando con ese medio, el capitalismo no podrá superar su permanente tendencia a las crisis. En todo caso, el comercio por Internet puede suavizar un poco el problema, ayudando a bajar un poco los precios ( y eso sólo en algunos artículos, pues en otros, el precio sube). De todos modos, este comercio apenas si alcanza el 1% de la economía total de EU, que es de $8,500,000 millones de dólares (8.5 billones de dólares) al año; específicamente, el consumo al menudeo es de sólo 0.2% del total, así que en cifras, no contribuye en mucho a aliviar los crecientes problemas del capitalismo, pero de todos modos varios comerciantes lo están empleando, con bastante éxito. Por ejemplo, el señor Jeff Bezos, fundador de amazon.com, compañía dedicada a la venta de libros, hizo su actual fortuna ofreciendo el servicio de conseguir cualquier libro, por muy raro que sea, con sólo teclear el tema y las características en su sitio. Y claro, como en todas las épocas en que un avance tecnológico marca un hito, quienes favorecen al Internet, amenazan que aquél que no se internetice corre el riesgo de obsolecer. Sin embargo, a mi modo de ver, no se trata más que de una nueva trampa consumista, en el sentido de que la modernidad se reflejará en el uso del Internet, y todo lo que ello conlleva: tener computadora, fax-modem, línea telefónica, conexión a Internet, en suma, más consumo, sobre todo de computadoras, chips, procesadores, programas de cómputo, faxes, uso de servidores... es decir, quienes se beneficiarán directamente son los diseñadores de software -Bill Gates, en primer lugar, dueño de Microsoft-, los fabricantes de chips y procesadores (Andrew Grove, dueño de Intel) y de computadoras -IBM, Apple, Acer, etc. Veo al Internet, más que como una necesidad para la gente, como una para el desfalleciente sistema económico, el cual de esa forma podría, como señalé, no precisamente aumentar el consumo, pues éste no depende del Internet, pero sí lograr ciertos ahorros en la circulación de las mercancías. De acuerdo con la agencia ActivMedia, que encuestó 2,000 negocios en el Internet, 46% son redituables, en tanto que 30 % esperan lograrlo en los siguientes dos años. Para algunas firmas, gracias al Internet, sus precios son más competitivos, o sea, más bajos. Es el caso de la compañía de computadoras Dell, quien vende $5 millones de dólares de computadoras al día a través de su sitio, y que afirma que debido a ese medio, sus precios son 6% más bajos que los de sus competidores. En fin, tan efectiva ha sido la campaña de que para modernizarse, se necesita tener Internet, que la compañía Yahoo que mencionamos arriba, en la actualidad ocupa para sus instalaciones y servidores un área de 9,300 metros cuadrados, es decir, equivalente a un cuadrado de 100 metros por lado para poder dar servicio a los 115 millones de los modernizados que a diario la ocupan. Es tanto su éxito, que sus acciones están, por el momento, entre las más cotizadas. Según Jupiter Communications, el siguiente es el perfil del comprador por Internet (en EU):

Edad Promedio 33 años
Ingreso anual promedio $59,000 dólares
Solteros 59%
Casados 41%
Tienen niños menores de 18 años 34%
Poseen preparatoria 57%
Poseen profesional 30%

Como se observa, quienes más consumen, son los más jóvenes, en quienes la cultura del consumismo está más acentuada.

El número estimado de compradores de 1995 al 2002, en millones, de acuerdo también con Jupiter Communications es:

1995 3
1996 6
1997 10
1998 16
1999 23
2000 33
2001 45
2002 61

Como puede observarse, el proceso de internetización está creciendo muy aprisa, más de 40% cada año, excelente negocio para todos los Bill Gates

En cuanto a los ingresos de los comerciantes por Internet, de 1996 al 2002, en millones de dólares, la misma empresa señala:

  1. $700
  2. $2,000
  3. $6,000
  4. $11,000
  5. $17,000
  6. $27,000
  7. $41,000

Es decir, según las predicciones, habría un aumento de las ventas de ¡5757% con respecto a 1996 para el 2002! Un considerable aumento del consumo.

El desglose de ingresos por industrias, según Jupiter Communications, en millones de dólares, es el siguiente:

Viajes $2,091
Venta de computadoras $1,816
Abarrotes $ 270
Regalos/flores $ 219
Libros $ 216
Programas de cómputo $ 173
Boletos $ 127
Música $ 81
Ropa $ 71

Como se ve, la ganadora son los viajes, muchos de los cuales son de placer, que trae al tema a la industria del ocio, que más adelante trataré.

Los sitios más buscados, según Media Metrix, son los siguientes:

Sitio Actividad
bluemountainarts.com tarjetas
amazon.com libros
cnet.com software
columbiahouse.com música
ebay.com subastas
cdnow.com música
barnesandnoble.com libros
hotfiles.com software
netmarket.com mercado
musicblvd.com música

Se puede ver que las mercancías más buscadas son pequeñas tanto en precio, como en tamaño, así que dudo que, por ejemplo, la venta de autos, o de electrodomésticos, vaya a prosperar mucho en el Internet.

Por último, las razones por las cuales la gente es renuente a comprar mediante el Internet, son las siguientes, según World Research:

Miedo a los saboteadores 21%
Falta de productos 16%
Imposibilidad de ver los productos 15%
Deben revelar información personal 13%
Sitio pobremente diseñado 8%
Reputación de las compañías 6%
Miedo de perder dinero o mercancías 6%

Otros de los felices héroes corporativos del Internet, son los siguientes:

Nombre Compañía Fortuna personal (mdd)
Jeff Bezos, 34 años Amazon.com, venta de libros $1,970
Steve Case, 39 años AOL, proveedora de Internet $253
. con 12 millones de suscriptores
Christos Cotsakos, 49 años E*Trade, corredor $40
. electrónico (mencionado arriba)

Jason Olim, 28 años y Cdnow, venta de álbumes $65.6
Mattew Olim, 28 años musicales $65.6
(gemelos)

Se realizó una investigación para medir la efectividad de la venta por el Internet, en especial qué tan baratos resultaron los productos vendidos. Y así, se halló que los libros, perfumes y vinos, son más baratos, en tanto que boletos de avión y autos están en el mismo precio. En cuanto a los discos, son más caros por Internet debido los gastos de entrega. Pero en cuanto a la efectividad del Internet, los libros y los boletos de avión se están vendiendo cada vez más por ese medio, puesto que los libros son más baratos y pueden consultarse, y las agencias de viaje ofrecen, además de los boletos, opciones vacacionales y mucha información referente a hoteles, restaurantes y lugares de interés. Los discos tienen una mediana demanda, porque la gente aún prefiere ir directamente a las tiendas de discos, pues, por ejemplo, es mucho más fácil escuchar los discos ahí que por el Internet, el cual se lleva varios minutos para cargar los demos. Los perfumes se siguen comprando directamente, ya que por el Internet no pueden olerse. Los carros también se compran más en las agencias, porque no es igual verlos en vivo que a través de la pantalla. Lo mismo sucede con los vinos, los cuales no pueden catarse. En fin, no todo es tan ideal como parece en el comercio internetizado.

El sistema capitalista busca no sólo acelerar la circulación de sus mercancías, como ya vimos que hace con el Internet, sino mercantilizar todo cuanto pueda, en sus afanes por superar la crisis. Así, muchas de las labores que hasta hacía poco se realizaban como parte de las labores domésticas, tales como la limpieza, el lavado y planchado de ropa, la cocina, entre otras, han sufrido un proceso de mercantilización que las aleja cada vez más del ámbito familiar para convertirlas en lucrativos negocios: tintorerías, lavanderías automáticas, empresas de limpieza, empresas de alimentación... muchos de ellos, verdaderos emporios económicos. Como siempre, en Estados Unidos, centro del capitalismo mundial, es donde más se han desarrollado estas corporaciones "domésticas". Veamos concretamente el caso de la llamada industria de la comida tipo casera (Home-meal replacement, HMR) que ha tenido un gran desarrollo en ese país.

Debido a que, como señalamos arriba, el capitalismo es más voraz en su apropiación de la riqueza social, el poder adquisitivo es cada día menor, así que tanto el hombre, como la mujer, incluso en EU, deben trabajar, sobre todo porque se deben crear más consumidores. A partir de los años 30’s, se inició un proceso de incorporación de la mujer en las actividades económicas remuneradas, principalmente en la industria, más cuando en las épocas de expansión previa y posterior a la segunda guerra mundial, escaseaban los obreros. De esa forma, la mujer aumentó no sólo la cantidad de trabajadores disponibles, sino que, además, resultó, por su condición de subyugada en la sociedad machista, mucho más barata, además de abaratar, en general, a la fuerza de trabajo. Podríamos decir que si ahora trabajan tanto el hombre, como la mujer es porque sus salarios conjuntos representan el nivel salarial del hombre de los años 60’s y 70’s, que generalmente era el único que trabajaba. Es decir, el salario se ha reducido tanto con la incursión de la mujer, que por eso ahora deben de trabajar los dos. Si el plan del capitalismo era, en un principio, aumentar el consumo al doble, ahora incluso es menor que el correspondiente a esas décadas, a pesar del trabajo de hombres y mujeres. Así pues, hoy en día, la mujer debe de trabajar no para aumentar el consumo familiar, sino para que su salario sea complementario al del hombre. Sin embargo, ni aún así la mayor parte de la población logra satisfacer por lo menos sus necesidades básicas. En Estados Unidos, el salario de la mujer representa el 70% del de los hombres, además de que se vive del crédito, pues los consumidores dispararon las deudas de sus tarjetas de crédito a $400,000 millones de dólares en 1996 (TIME, febrero 5, 1996). Por esta situación, el trabajo doméstico, tal como barrer, trapear, sacudir, limpiar, tendido de camas, lavado y planchado, debe ponerse a cargo de otras personas (trabajadoras domésticas o empresas de limpieza, tintorerías, lavanderías), en tanto que el cocinado de alimentos se ha venido sustituyendo con la llamada fast food (hamburguesas, pizzas, sandwiches, sopas instantáneas, comida chatarra) y más recientemente con la llamada comida tipo casera (Home-meal replacement). Este tipo de comida ha hecho que el "placer de cocinar" se haya convertido en el "placer de no cocinar". Quienes idearon esta industria, que en la actualidad asciende a la increíble cantidad (sólo en EU) de $100,000 millones de dólares al año (más de la quinta parte de nuestro producto interno bruto), se apoyaron en la idea de que los consumidores, aunque no puedan cocinar, prefieren adquirir comida elaborada con "sabor casero", a seguir comprando comida industrializada. En EU, se gastan anualmente ¡$691,000 millones de dólares en comida!, de acuerdo con estimaciones del grupo NDP, y de esa cantidad, el 46% se destinó a comprar comida hecha fuera, en la que se ubica la casera (TIME, 1 de junio, 1998). Entre las principales empresas dedicas a la venta de comida casera están Foodini’s Fresh Meal Market, EatZi’s, Boston Market, Piggly Wiggly, Gelson’s Marketts, Wolfgang Puck’s to go, Uprop’s y otras, que, sin que sea sorprendente, ejercen una fuerte competencia entre ellas. Algunas, como A&P, que antes era tienda de abarrotes, ofrecen menús de comida casera a través del Internet, que puede ser ordenada de una de sus 700 sucursales y entregada en unos cuantos minutos. Los restauranteros también han desarrollado un sistema de entrega a domicilio muy rápido. La expansión de todos estos negocios, como señalé, se debe a la falta de tiempo: en 1987, 43% de todos los alimentos incluían al menos un platillo cocinado desde el principio, en tanto que en la actualidad, ese porcentaje se ha reducido a 38%, lo cual significa que cocinar, más que una necesidad, se ha convertido en un "hobby" de fines de semana. Ya desde el siglo pasado, en 1879, se hizo el primer intento "para aliviar a las amas de casa del tedio de cocinar". Heinz, creó y comercializó la salsa catsup preparada del mismo nombre y fue quien ideó la frase anterior. Tiempo después, en 1953, Ray Kroc creó los restaurantes Golden Arches, que después habrían de convertirse en McDonald’s. Por el mismo año, una técnica en alimentos de Swanson, Betty Cronin, creó un programa televisivo llamado "TV Dinner", cuyo propósito era orientar a las amas de casa para reducir el tiempo culinario, que en ese entonces era en promedio de dos horas. Actualmente, el tiempo culinario se ha reducido a 15 minutos en promedio, lo cual sería indicativo de la exigencia del capitalismo de reducir no sólo los tiempos de producción, sino también el tiempo que los trabajadores se toman fuera de las empresas, es decir, se busca que estén lo más posible en el trabajo, para que, por un lado, rindan más mediante, por ejemplo, horas extras, turnos dobles y, por otro, para que con el ligero incremento salarial resultante consuman más. Esto beneficia al capitalismo en general, entre quien se incluye, desde luego, a los fabricantes de comida tipo casero. Además, estas empresas con toda seguridad han tratado ellas mismas de reducir el tiempo de cocinado de sus platillos, pues aquí se aplica el mismo principio de todo el capitalismo: a menor tiempo de producción, menor precio, más ventas y más ganancia. Por lo pronto, y a pesar de la crisis mundial, les va bien, sobre todo porque su "especialidad", hacer comida, abarca una necesidad fundamental: la gente podrá prescindir de comprarse carro nuevo o una supercomputadora, pero no puede dejar de comer, y menos ahora que "está tan ocupada". Si algunas empresas no están funcionando muy bien, es porque han querido expandirse demasiado y además porque ofrecen un menú bastante variado. Tanta variedad, desde luego, aumenta los costos y no se asegura que la gente se coma todo, como en el caso de Boston Market, que tuvo pérdidas el año pasado por $224 millones de dólares de un total de $379 millones de dólares en ventas. En este caso se sigue el típico esquema de que la diversificación de un producto, es decir, que se ofrezca con distintas características y presentaciones (tal como en el caso de los autos, de los cuales se ofrecen distintos modelos y de estos distintas características), asegurará su compra. En mercadotecnia esto se designa como "preferencias consumidoras", pero en épocas de crisis, como se comprueba actualmente, esto tampoco funciona y el consumo tiende a desplomarse. En el caso de la comida, seguramente los consumidores buscan platillos caseros económicos, no tan elaborados, como ensaladas, guisos de carnes, postres y no aquéllos de la "alta cocina gastronómica". Por otro lado, como señalé, también la fuerte competencia entre ellas, afecta a dichas compañías, pues inclusive los supermercados ofrecen alimentos caseros y, además, cómodos lugares para comerlos, los cuales absorbieron 22% de los consumidores. Existe un prototipo en funcionamiento en Hartsfield, Ohio, a cargo de Piggly Wiggly, en donde los clientes pueden dejar a sus hijos al cuidado de un centro infantil, vigilarlos mientras hacen sus compras a través de monitores colocados en los pasillos, adquirir comida tradicional o algo rápido, tomar lecciones de cocina en la escuela del supermercado, sacar dinero del banco de la tienda (genial idea, incluso ya implantada aquí, pues así los clientes no pueden quejarse de no tener dinero para comprar), recoger su ropa de la tintorería y mandar un fax desde el centro de negocios... ¡todo en uno!, tal como va siendo la tendencia capitalista de abarcar el mayor número de negocios posibles para abarcar al mayor número de clientes que se pueda. En esto de la comida preparada entran incluso las bolsas de "ensaladas", que no son más que lechuga o col rayadas, y cuyas ventas en los EU ascienden a $2,000 millones de dólares, así que mejor yo recomendaría a toda esa gente que venciera su flojera, y compraran sus propias verduras y las cortaran ellos mismos. Con todo y la competencia, la ganancia obtenida por estos empresarios de la cocina es, en general, más alta que el resto de la industria. EatZi’s, por ejemplo, obtiene de 12 al 15% de ganancias. En promedio, por cada metro cuadrado de sus instalaciones vende $16,140 dólares, en tanto que los comercios de abarrotes tradicionales sólo venden $2,200 dólares y obtienen una magra ganancia del 2 al 3% y por eso es que muchos de esos están ofreciendo también comida preparada. Esto demuestra, como siempre se ha considerado, que la venta de comida es un "buen negocio", ya que es mucho más caro adquirirla hecha. Y existe tanta confianza en que cada vez menos estadounidenses puedan preparar sus alimentos y deban comprarlos hechos, que incluso una empresa, Personal Chef Association, alquila chefs mujeres quienes preparan alimentos que cuestan entre $7 y $8 dólares por persona, y que cuando los comensales llegan a casa requieren sólo de una rápida calentada en el horno de 15 minutos. Incluso cenas tan tradicionales como la navideña, son compradas, cada vez más ya, previamente preparadas. De todos modos, tal vez ahora que la crisis empieza poco a poco a manifestarse en ese país, comenzando con la alarmante caída del Dow Jones, la gente de nuevo piense en que sea mejor preparar sus alimentos en casa y ahorrarse así buen dinero. En México, es poco probable que ese tipo de empresas se desarrolle, porque, en primer lugar, está todavía más afianzada la cultura culinaria y, en segundo, a partir del recrudecimiento de la crisis, la gente prefiere más preparar sus propios alimentos, que comer en restaurantes o comprar comida preparada, debido a que resulta más barato cocinar en casa. Algunos centros comerciales, así como las llamadas supercocinas, venden comida casera, pero es en pequeña escala, nunca tan extendida, ni tan desarrollada, como en el caso de las empresas estadounidenses especializadas.

Todo en el capitalismo tiende a mercantilizarse, pues, como señalamos antes, cualquier actividad que permita obtener una ganancia será abordada por aquél. Lo vimos con la comida. Ahora analizaremos la llamada industria del ocio. En Estados Unidos, sobre todo, se han desarrollado varias corporaciones cuya finalidad principal es la del entretenimiento. Ahí tenemos, por ejemplo, Walt Disney, con sus parques de diversión y sus películas, Steven Spielberg con su Dream Work’s, Hollywood, Las Vegas con sus casinos... no podía ser de otra manera, pues en ese país, el capitalismo ha alcanzado las máximas expresiones de su tendencia a la mercantilización. La industria del ocio saca partido de aquellos con dinero excedente como para invertirlo en puro placer; su única ganancia será su diversión a raudales. Por lo mismo, las empresas dedicadas al entretenimiento no reparan en costos con tal de justificar los precios que sólo los estratos pertenecientes a los sectores de la llamada clase media alta para arriba (un 25% de la población) pueden pagar. Veremos concretamente el caso de los cruceros, esos grandes barcos equipados a todo lujo en los cuales se ofrecen viajes de placer, no precisamente hacia otros destinos, sino a bordo del mismo crucero. Ya desde el famoso Titanic se ofrecía a los pasajeros de la clase de lujo comodidades tales como comidas exóticas, salones de juego, áreas de cubierta exclusiva, salones de descanso, con tal que su viaje fuera lo más placentero posible. Gracias a las ganancias obtenidas por la especulación, cinco millones de estadounidenses el año pasado contrataron cruceros, es decir, un incremento diez veces superior al de hace dos décadas, para pasar sus vacaciones. Anteriormente, dichos viajes se consideraban exclusivos de los privilegiados, pero a través de publicidad y de la férrea competencia entre las compañías se ha podido masificarlos. Aún así, sólo de clase media alta para arriba (el sector poblacional que percibe ingresos de $60,000 dólares o más anualmente), como señalé, pueden darse el lujo de contratar cruceros, pues el precio diario promedio de los servicios es de $200 dólares, es decir, 2000 pesos, bastante alto para nuestros deprimidos salarios mexicanos; por cierto, hace años, la compañía Princess quiso implantar esa costumbre en México, pero por la baja demanda no tuvo mucho éxito, así que se retiró. Pero en Estados Unidos, Princes, junto con Carnival y Royal Caribbean, son consideradas las tres grandes de los cruceros, acaparando el 73% del mercado norteamericano. Los destinos más demandados son hacia el Caribe, 50% del total de las reservaciones. Esas empresas, en su afán por acaparar el mercado han estado comprado a otras empresas o, por la fuerte competencia, las han llevado a la quiebra. No podía ser de otro modo: sean industrias, bancos, empresas del ocio, siempre se tiende a la monopolización del mercado, como la fórmula del éxito, pero como ya lo hemos tratado arriba, esto no es garantía, sobre todo con la crisis que estamos pasando y que ya comienza a afectar a ese país, particularmente en las ganancias especulativas, que tienden a disminuir al disminuir el índice Dow Jones. Pero, por lo pronto, Princess y las otras están aprovechando lo que queda del boom y están haciendo los grandes negocios. Para empezar, el tamaño de los barcos es cada vez más gigantesco, pues con tanto dinero, las compañías están ordenando la construcción de grandes embarcaciones, cuyo costo total será de $10,000 millones de dólares (casi lo que pagamos de intereses de la deuda externa al año). Dichos barcos incrementarán el número de camarotes al doble. Entre ellos están el Grand Princess, de $450 millones de dólares, con capacidad para 2,600 pasajeros, perteneciente a Princess. Su peso total es de 109,353 toneladas (el Titanic pesaba sólo 46,328 toneladas), contará con quince cubiertas, tres auditorios y el casino flotante más grande del mundo (es decir, industria del ocio dentro de la misma industria del ocio). Walt Disney no se puede quedar atrás -obvio, la competencia- y está botando dos embarcaciones de $370 millones de dólares cada una, con capacidad para 1,760 pasajeros por barco, que ofrecerán excursiones familiares de tres o cuatro días como parte de paquetes de vacaciones de Disney World. Sobre todo, Disney se dirige hacia el mercado de los adolescentes, y con tanto dinero y experiencia, será una fuerte competencia para las otras compañías -como en todos los negocios en donde Walt Disney se mete, termina por acaparar una buena parte del mercado. De todos modos, lo de viajar en crucero, según las compañías, no está todavía tan extendido, ya que solamente 8% de la población de Norteamérica (Canadá y EU) lo hacen. Esto seguramente se debe a que los sectores más abundantes son los de nivel medio hacia bajo. En 1993, sólo el 25.2% de todas las familias disfrutaban ingresos de $60,000 dólares o más. La proporción de familias ganando $20,000 dólares o menos se incrementó casi en la misma medida, desde 1970, de 20.3% a 24.5%. La amplia clase media se contrajo, también desde 1970, de 59.1% de todas las familias a 50.3%, es decir, se está encogiendo, y junto con la clase baja, constituirían el 74.8% de la población (TIME, febrero 5, 1996). Por lo cual, como señalé, sólo aquellas familias con ingresos mayores a $60,000 dólares podrían pagar un paquete familiar en un crucero de, digamos, $1,000 dólares por persona en las vacaciones de verano o de diciembre (si fueran cuatro de familia, pagarían $4,000 dólares, suponiendo $200 dólares diarios durante cinco días por persona). Aún así, las compañías esperan que la demanda crezca de 9 a 10% anual -lo cual dudo bastante. Por lo mismo, Royal Caribbean gastará $2,800 millones de dólares de aquí al 2002 para agregar 7 nuevos cruceros a su flota de 16. Carnival posee 42 barcos en siete líneas separadas, las cuales proveen desde "escapadas" de tres días a Miami, hasta cruceros de lujo de 98 días al exorbitante costo de $137,000 dólares por persona. De todos modos y a pesar de los lujos ofrecidos, las compañías han buscado reducir al máximo sus costos para aumentar sus ganancias, que en la actualidad ascienden a 27% de la inversión, es decir, es muy buen negocio, si lo comparamos con la ganancia media industrial, de 10% en promedio, o la bancaria, de 15 (TIME, 18 de mayo, 1998). Así que tanto lujo, vale la pena para las compañías (es como con los autos de lujo, como señalé arriba, que son mejor negocio que los autos económicos). Se planea incluso construir un barco que servirá de casa permanente para sus pasajeros. Esta embarcación, llamado World of ResidenSea (el mundo de las residencias marinas), tendrá 286 condominios y estará terminado en el 2001 (si es que llegamos). El creador del proyecto, el señor Knut Kloster, exgerente de las líneas Norwegian Cruise y Royal Viking, ha vendido ya 65 unidades, las cuales llegan a costar hasta $6.6 millones (en estas tonterías desperdician los ricos la riqueza social que acaparan)

Y es tanto el afán de las compañías de cruceros por atraer clientes, que una sociedad estadounidense-suiza construirá una réplica exacta del Titanic, para aquéllos deseosos de revivir el tiempo (aunque no la tragedia, supongo, pues el nuevo Titanic se dice que contará con suficientes botes salvavidas) y de sentirse Leonardos di Caprios.

Como ya hemos mencionado en los temas tratados arriba, el capitalismo ha desarrollado la idea de globalidad exclusivamente para cuidar sus intereses, siendo el principal de ellos la obtención de ganancia y no es solamente por la apropiación de dicha ganancia que el capitalismo empobrece más y más a la sociedad, sino, como señalaba Marx, por la apropiación del producto social, o sea, todo lo que los hombres fabrican en conjunto y que finalmente queda en las manos de unos cuantos. Y ni siquiera aquello que se fabrica sirve para el beneficio de todos, sino que se sirven de ello unos cuantos, por ejemplo, un auto de lujo, un reloj de oro, un jet ejecutivo... se forza a una gran parte de la sociedad a consumir sus energías y a gastar los recursos naturales en beneficio de una, cada vez más pequeña, fracción de gente rica. Por ejemplo, los trabajadores que fabrican un BMW o un Cartier o un jet ejecutivo de la Boeing, bien podrían emplear ese tiempo para fabricar los productos que realmente necesitaran, tales como sus casas, su ropa, sus muebles, etc., pero tienen que servir a sus respectivos jefes, recibiendo salarios de hambre, en detrimento de su propio nivel de vida. Por eso, insisto, el capitalismo empobrece no solamente por la acumulación de dinero -pues esto, la acumulación de dinero, es una consecuencia, y como vimos antes, a través de la especulación ha alcanzado sus niveles más brutales de codicia-, sino por la acumulación de la riqueza y del producto social, obligando a los hombres a trabajar y a emplear su patrimonio haciendo cosas que para nada los benefician. En este sentido, como señalé, todo se encamina a lo mismo, a beneficiar al sistema económico. Así, la educación moderna, no podía tampoco apartarse de dicho lineamiento. En la actualidad, la institución escolar, no cumple su cometido de enseñar al educando, sino que, más bien, lo habilita en algún oficio o técnica para que pueda desempeñarse dentro de una fábrica. Así como se habla de la optimización de las materias primas -materiales más baratos- y de mejores instrumentos de trabajo -máquinas computarizadas que produzcan más-, también, de acuerdo con el sistema capitalista, se requiere de una fuerza de trabajo más calificada, más apta, más eficiente, pero también más barata y más reducida, es decir, que se pueda explotar mucho más a un menor número de obreros, y que se les pague un salario bastante reducido. Esto de optimizar a la fuerza de trabajo se inició desde que Ford creara su sistema de fabricación en banda, pero es en la actualidad que dicha optimización ha llegado a niveles intolerables; debido a eso, al obrero se le somete a intensas sobrecargas físicas como consecuencia de las tareas repetitivas. La reciente huelga en General Motors, en la planta principal en la que se desarrollan las máquinas para la construcción de los autos, se debe a las forzadas jornadas a las que los obreros son sometidos con tal de rendir más, lo que ha llevado al trabajador estadounidense a ser uno de los más eficientes, o sea, más explotados del mundo. Sin embargo, no les bastan a las corporaciones los ahorros que han logrado, así que necesitan buscar en otros países fuerza de trabajo igualmente capacitada, pero mucho más barata. Esta situación ha llevado a una escalada, sobre todo en Latinoamérica, de la creación de las llamadas escuelas tecnológicas, en donde los alumnos son habilitados en oficios y especialidades industriales, luego de lo cual, pueden ser considerados obreros calificados o semi-calificados. Particularmente, se ha puesto gran énfasis en la llamada alfabetización, que la gente sepa leer, y se mide el desarrollo de un país de acuerdo con el porcentaje de la población alfabetizada. Esto, en realidad, es un modo bastante eficientista de medir el desarrollo de un país, así como su nivel educativo, pues el que todos sepan leer, no garantiza que su nivel ni la calidad de su vida suban automáticamente, tal y como pregonaban las viejas ideas funcionalistas de que una mejor educación garantizaba un mayor bienestar (Esto lo promovía la famosa tesis de El Capital Humano, según la cual, invertir en la educación de una persona, era como si se invirtiera en una empresa que, en el futuro, no sólo amortizaría la inversión, sino que generaría grandes ganancias). En México, por ejemplo, actualmente, ni siquiera poseer una carrera universitaria garantiza tener, ya no digamos, un buen empleo, sino, por lo menos, conseguir uno. Ni egresando de una universidad privada se puede pensar en conseguir empleo fácilmente debido a que, como se ha señalado, la tendencia del capitalismo es emplear cada vez a menos gente y explotarla mucho más (Aumenta el desempleo entre egresados de escuelas privadas, La Jornada, 3 de enero de 1995). Por tanto, es evidente que la educación actual no busca como cometido el beneficio directo de quien es educado o, más correctamente, habilitado, sino el beneficio de las empresas que contratarán, no tanto a los egresados de las universidades, sino a los futuros obreros calificados egresados de las escuelas tecnológicas. De esa forma, las empresas no pierden el tiempo entrenando en sus propias instalaciones a los futuros obreros, lo que implica gastos que incidirían en el precio final del producto fabricado, pues al contratar a egresados, por ejemplo del Conalep, éstos ya están preparados en tareas muy especializadas y con un mínimo de orientación, estarán listos para trabajar, ganando cuando mucho dos salarios mínimos, abaratando así el precio final de producción ("El número de empleos generados en los primeros seis meses del año sumó 488,085, de los cuales 60% son eventuales y en su mayoría se ubican en el rubro de la ‘precarización salarial’ con ingresos promedio de 1.5 salarios mínimos", El Financiero, 17 de agosto de 1998). Esta eficiente habilitación de futuros obreros se tiende a generalizar en todos los sectores educativos y ya, también, las universidades contribuyen con su dotación de obreros calificados o, cuando más, de supervisores de dichos obreros y de administradores que eficientizen el empleo de los recursos productivos. En México, la llamada ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) ha impuesto, muy arbitrariamente, un supuesto "examen de calidad profesional", el cual "tendrá el propósito de medir los conocimientos, habilidades y destreza que requiere un joven para el ejercicio de su profesión". Este examen (bastante difícil de pasar, según se dice), que será un requisito adicional a los ya abultados trámites de titulación, se comenzó a aplicar -no por casualidad- en carreras más directamente relacionadas con las industrias, tales como contaduría, administración, turismo, administración de empresas turísticas, ciencias farmacéuticas, entre otras, y ya empresas como ICA (Ingenieros Civiles Asociados), lo exigen, como una prueba de que la persona contratada cumpla con los niveles de eficiencia requeridos (La Jornada, 19 de noviembre de 1997). Entre más puntuación obtenga el examinado, más eficiente se le considerará, acentuándose así el modelo habilitador, que no educativo, del eficientismo, el cual valora más una simple calificación -un diez-, aunque se haya obtenido copiando, que un verdadero conocimiento aplicado concientemente a nuestra realidad. Todo esto, la habilitación, como señalé arriba, responde a la globalización, al neoliberalismo. En la Cumbre Internacional de Educación, se estableció que "la aplicación de las políticas neoliberales ha llevado a diseñar modelos educativos en función de las necesidades del aparato productivo y no del pensamiento". Se coincidió también en "que la política neoliberal ocasiona que la educación sea considerada un servicio, no un derecho, y que las reformas educativas recientes constituyen el ámbito ideal para formar la mano de obra que demanda el mercado, porque la nueva organización del trabajo se basa en la productividad." Justamente lo señalado: que se busca exprimir al máximo a los obreros. También se estableció que "la educación se convierte en una empresa en la que el director (de escuela) asume el rol gerencial, los padres de familia desaparecen y los alumnos son trabajadores que se preparan para responder a las necesidades del mercado". De hecho, esto es claro cuando vemos cómo el actual rector de la UNAM, el tecnócrata Barnés de Castro, más que rector, parece administrador de esa institución (copiando, por supuesto, el papel zedillista, de que, más que presidente, parece simple administrador del país). También se dijo que los actuales programas se consideran obsoletos, mas no porque no cumplan su objetivo de educar, sino que no están acordes con la eficiencia industrial requerida. Se señaló también que en Latinoamérica, existe un proceso de privatización de la educación superior, ya que 54% de ésta es administrada por instituciones privadas (La Jornada, 12 de febrero de 1997). Es lo que sucede en México, en donde, año con año, se reduce la matrícula para los aspirantes a nivel medio superior y superior y se les da como alternativa a quienes no pasan los exámenes de admisión que estudien, con medias becas, en escuelas privadas, en donde predomina el espíritu empresarial y por el sólo hecho de pagar puntualmente sus colegiaturas, los estudiantes pueden darse por aprobados. De todos modos, sean escuelas públicas o privadas, el fin es el mismo: adiestrar a los estudiantes en las habilidades manuales y administrativas para eficientar al máximo la producción industrial y que ello redunde en la reducción de los precios de fabricación para poder así alentar el consumo y salir de la crisis. En conclusión, la educación moderna no educa, sino que habilita, perdiendo, así, su carácter universal y concientizador, lo cual, le conviene tanto al sistema capitalista, como a los gobiernos contuberniados, que así controlan más fácilmente a la población para su propio beneficio. En todos los países de la región, las evidencias tienden a mostrar la tendencia habilitadora de la educación. Inclusive, el Banco de Desarrollo Interamericano maneja los mayores niveles educativos, no en términos de mayor cultura, sino en términos de mayor crecimiento económico. Así, señala que con cada año adicional que se eleve en promedio el nivel educativo, se añadirá un punto porcentual promedio al crecimiento económico (pero, como ya vimos, el que la economía crezca, depende de que haya o no ganancias, es decir, que las corporaciones vendan todo lo sobreproducido, así que más educación no es sinónimo de crecimiento económico). Claro, esto lo establece porque entre más población tenga, digamos, como mínimo la primaria, habrá más que sepan leer y podrán emplearse en las maquiladoras en donde no se requiere más que saber leer las instrucciones de las máquinas para apretar los botones y jalar las palancas para hacerlas funcionar. En Costa Rica, por ejemplo, el inglés es obligatorio (como en México, para que así, las maquiladoras estadounidenses no tengan problema con el idioma), debido a que puede considerarse un satélite de EU y el estado ha establecido escuelas técnicas en donde se enseñan técnicas productivas y electrónicas de punta, evidentemente con la finalidad de formar obreros maquileros. Gracias a esto, Intel (Integrated Electronics), la corporación estadounidense líder en la fabricación de chips, comenzará a construir un complejo de $200 millones de dólares para probar y empacar sus productos, cerca de San José, lo cual dará trabajo a 3,500 personas, que ganarán salarios por encima del mínimo. Desde luego que la compañía puso en claro que "la bien educada fuerza de trabajo de Costa Rica fue esencial para tomar la decisión de establecer la planta" (TIME, 20 de abril, 1998). Así que, de acuerdo con las normas actuales, la consecuencia más importante derivada del analfabetismo en un país no es ya el bajo nivel cultural, sino la desocupación y el bajo nivel económico de la población ante su imposibilidad de integrarse a trabajar como obreros semi o calificados en las maquiladoras de las corporaciones transnacionales, como si esos factores, bajo nivel económico y desocupación, dependieran y se resolvieran entrando a trabajar como obrero a una maquiladora, algo totalmente falso y fuera de la realidad, pues si esa fuera la intención del capitalismo, es decir, crear empleos y aumentar el nivel de vida, por principio de cuentas, no se establecería en ese país para ahorrarse gastos. Brasil, según estos criterios eficientistas-económicos, tiene grandes problemas educativos, ya que el promedio de escolaridad es de cuatro años y los maestros sólo cursan 11 años de escuela, dado lo cual resultan muy deficientes, pero qué se puede esperar de ellos si la mayoría apenas si perciben salarios de $20 dólares mensuales (200 pesos); este miserable salario no puede alentarlos a que den más de sí (es tal y como sucede en México, en donde, una frase muy recurrente entre la docencia es "el gobierno hace como que me paga, y yo hago como que trabajo"). Además, si se pone más énfasis en que la gente aprenda a leer, con que los mentores sepan leer ellos mismos y tengan idea de cómo enseñar a leer, es más que suficiente. Sus bajos salarios pueden reflejar el desinterés del propio estado de que los alumnos aprendan y sepan más, pues si a lo más que podrán aspirar es a trabajar de obreros, es suficiente enseñarles a leer y escribir. Ese desinterés y negligencia en la educación, provoca que en ese país 17% de los alumnos de los niveles elementales reprueben con frecuencia y les tome 11 años terminar 8 anos de la escuela (TIME, 20 de abril, 1998). Éstos pueden considerarse como "los casos perdidos", hacia los cuales, el estado adoptará una actitud cínica, prefiriendo conservarlos en la escuela, reprobando y perdiendo el tiempo, que en la calle, como chavos banda, delincuentes o, en el peor de los casos, como guerrilleros. Igualmente, podemos considerar que esa actitud cínica se aplica en todas partes, como en México, en donde hay un profundo desinterés de parte del gobierno de aumentar el presupuesto a la educación para que verdaderamente se eduque a la gente, sobre todo en las universidades públicas: el bajo nivel académico al que han caído no posibilita a los egresados más que a aspirar a puestos administrativos o productivos de poca monta en las empresas, si es que egresan y si no lo logran, la escuela es un mero distractor, un pasatiempo, una forma de "mantenerlos quietecitos". Otra cosa que se está haciendo en Brasil es buscar que las empresas funden o ayuden a financiar escuelas técnicas. Esto se está difundiendo mucho en Latinoamérica (en México existen convenios entre universidades e institutos tecnológicos y empresas industriales para que los alumnos realicen prácticas en las instalaciones de éstas). En ese país, existen ya 50 corporaciones que sostienen fundaciones, o sea, escuelas técnicas. Desde luego que esto no lo hacen desinteresadamente, sino que es una manera segura de formar sus propios trabajadores, sin que deban pagarles ningún salario. Al contrario, muchos de los gastos, tales como prácticas o visitas, corren por cuenta de los estudiantes, lo que disminuye los gastos para las fundaciones. Además, así, las empresas no tendrán que preocuparse del bajo nivel educativo, pues sus propias escuelas les garantizarán un seguro abasto de mano de obra habilitada para sus necesidades específicas. Por ejemplo, Natura, corporación fabricante de cosméticos, ha donado más de $3 millones de dólares durante el año pasado como fondos de adiestramiento para las escuelas públicas. Específicamente lo ha hecho en la escuela que está junto a sus instalaciones, la escuela Matilde Maria Cremm, la cual, por lo visto, ha tenido que modificar tanto sus programas de estudio, así como elevar el nivel técnico de sus maestros, a cambio de los fondos. No es difícil imaginar todas las cláusulas y condiciones impuestas por Natura a la escuela a cambio de su dinero, entre las cuales está la de mandar a 60 de sus más descalificados trabajadores para que terminen su primaria y de paso aprender todas las manualidades que se les enseñarán (TIME, abril 20, 1998). Desgraciadamente, esta tendencia de la educación como habilitadora, no como educadora, se refuerza con las declaraciones de los propios gobernantes de la región, como la de Eduardo Frei, presidente chileno, quien en un artículo, a propósito de la reunión de los países americanos que se efectuó en abril, en Santiago, escribió: "Nosotros lanzaremos una ambiciosa iniciativa educadora para asegurarnos que la fuerza de trabajo de (Latino) América tenga las habilidades necesarias para ganar los empleos y sea el combustible impulsor del crecimiento del próximo milenio." (TIME, abril 20, 1998, s.n.). Todo sea, pues, en bien del capitalismo.

Bien, he llegado a la parte final de este ensayo, el cual, espero, haya dejado más o menos claras las causas de la crisis capitalista y por qué cada vez se agrava más. Me gustaría proponer una alternativa económica que, aunque parezca utópica en muchos sentidos, creo que podría significar una solución si es que la humanidad quiere sobrevivir, digamos, otro siglo, por lo menos, pues así como vamos, no pienso que duremos más de 10 años.

Se tendría que comenzar por hacer una lista de las necesidades más indispensables, sin las cuales la sociedad ya no puede vivir. La vieja enumeración de los requisitos humanos para llevar una existencia digna, transmitida por tradición oral lo resume: casa, comida, vestido, calor, luz, recreación, salud. Deberá convocarse a todos los sectores sociales y hacerles entender que a partir de este momento histórico, la utilización de los recursos naturales y humanos debe de aplicarse a producir lo que verdaderamente haga falta y que no pueden ya desperdiciarse para hacer cosas que solamente beneficien a una reducidísima porción de la humanidad. En consecuencia, los lujos innecesarios quedarán fuera de la consideración de la lista (nada de autos de lujo, joyas, plumas de oro, residencias estilo Beverly Hills, con alberca, galgódromo, etc.). En segundo lugar, para producir lo realmente necesario, se recurrirá a las tecnologías que, desde el punto de vista ecológico, sean más limpias. Existe, por ejemplo, un motor para autos que funciona a base de aire comprimido, que incluso exhala aire más limpio que el inhalado (el inventor es un ingeniero francés, el señor Guy Negre -TIME, 23 de marzo, 1998), pero ningún fabricante de vehículos se interesa por el proyecto de manufacturarlo comercialmente porque le es más barato y redituable seguir fabricando autos de combustión interna, ligados, desde luego, a los intereses petroleros que no consentirían que sus ganancias se vinieran abajo al emplear un carro que funcionara con aire. Así que se requiere eliminar el criterio de la ganancia primero, la necesidad, después. De esta forma, se podrían adoptar avances tecnológicos que contribuyan a racionalizar el empleo de los recursos naturales (minerales, energéticos, agua, bosques, tierras, etc.) y que sean lo más ecológicos que pueda lograrse (o sea, que no destruyan ni contaminen. Se deberá de poner énfasis en el desarrollo de tecnologías energéticas que aprovechen al máximo la luz solar, los vientos y el oleaje). Tendríamos que especificar modelos ecológicos, tales como transportes ecológicos (que no contaminaran en ninguna forma: ni en sus emisiones, ni por los mecanismos generadores de su propulsión y que contaran con más capacidad de carga y más espacio), casas ecológicas, energéticos ecológicos (sol, viento, oleaje, biocombustibles -metanol, por ejemplo)... como ya no privaría el criterio de la ganancia primero, sería factible hablar de un desarrollo ecológico (pues el capitalismo salvaje, si algo posee, es que es totalmente anti-ecológico). Una vez definido lo anterior, tendríamos que recurrir a uno de los recursos más abundantes que poseemos: la humanidad, los más de 5,000 millones de personas que vivimos en este planeta. En el sistema que propongo, como la ganancia no sería ya lo importante, sino la necesidad, todos tendríamos que trabajar para nuestro propio beneficio. Por tanto, a cada quién, se le cuestionaría cuál de las tareas necesarias socialmente le gustaría desempeñar en función de su capacidad y habilidades. Habiendo tantos humanos, todos podrían y tendrían que trabajar, ya que sería para el beneficio de todos, así que el tiempo que dedicarían a la tarea asignada sería muy pequeño, digamos una hora, pudiendo emplear el resto como quisieran. Tal vez ni siquiera sería necesario trabajar todos los días. A cambio de su trabajo socialmente necesario (permítaseme parafrasear a Marx), cada quien recibiría todo lo indispensable para que su vida fuera digna, decorosa y humana. No se pagaría un salario de hambre, que cada vez alcanza para menos, sino que se entregarían los satisfactores necesarios para la existencia, elaborados conjuntamente por la sociedad. En principio, incluso, las tareas podrían efectuarse por países o regiones: aquéllos países en los que se pudiera fabricar transportes, lo harían; otros, fabricarían materiales para las casas; otros, harían equipos médicos, otros, cultivarían y criarían animales domésticos y así. Es decir, habría una especie de división por países de las labores necesarias que la gente nativa se encargaría de elaborar. Con el tiempo, gente de otros países se iría incorporando a las tareas y así, hasta lograr un equilibrio laboral, que permitiera trabajar a todos lo menos posible. Podríamos pensar, incluso, de que después de cierto tiempo, las fronteras desaparecerían y habría una sola nacionalidad: la terrícola, ya que considero que una forma de atraso social es que existan tantos países y tantos idiomas, independientemente de las tradiciones culturales de cada quien, que podrían conservarse, siempre y cuando, no afectaran el funcionamiento del sistema propuesto. Como se ve, habría necesidad de aplicar cierto nivel de autoridad, que no autoritarismo, pero dicha autoridad sería una autoridad racional, emanada de la necesidad del bienestar común. Sobre todo, se tendría que aplicar a los grupos más reacios a aceptar el nuevo modelo (capitalistas, gobiernos, mandos militares, etc.) Además, por fuerza, se modificarían los modelos actuales de gobierno, pero esto sería una consecuencia implícita del cambio de modelo económico, pues, como se ve, éste no sería centralizado, ni concentrador, sino que sería determinado socialmente. Dicha forma de gobierno -necesaria, pues como somos tantos, no podemos hablar de una sociedad anárquica-, tendría que ser más extendida y diversificada, y daría especial importancia a las labores de administración y asignación social de las tareas: en dónde hay exceso de gente trabajando, en dónde hace falta, qué hace falta, cómo debe producirse, qué avances tecnológicos existen, cuáles hacen falta, etc. Como se ve, esta propuesta, (aunque se le pueda considerar utópica), equilibraría la disponibilidad de recursos naturales y humanos existentes, tanto con las necesidades sociales indispensables, como con las necesidades de preservación de nuestro maltrecho planeta, de cuya salvación, finalmente, depende nuestra salvación.

Por lo pronto, y si es que alcanzamos el nivel de racionalidad y de lógica, así como de eliminación del egoísmo y ambición que nos caracterizan, para la adopción de un modelo económico como el propuesto, la sociedad debe poner frenos al capitalismo. Debemos regresar a los llamados modelos keynesianos, mediante los cuales, el estado debe de invertir en proyectos sociales prioritarios (obras públicas, vivienda, educación, salud, agricultura, agroindutrias, acuaindustrias... ¡tómese nota de las sociedades antiguas, como los mexicas, que lograron combinar crecimiento económico con necesidades sociales y ecología!), pero verificando que los recursos empleados no vayan a parar a los bolsillos de los gobernantes a través de organismos sociales de vigilancia, evitándose, así, las prácticas corruptas tan típicas de la intervención estatal. Evidentemente esto implica modificar las actuales formas de gobierno por otras más diversificadas, con una mayor participación de la sociedad, es decir, no pensar ya en un sólo presidente, sino en una autoridad social, algo así como un concejo social, cuya opinión y sugerencias en beneficio de la sociedad fueran de adopción obligatoria. Además, se deben establecer métodos que restrinjan la acumulación capitalista, tales como los impuestos elevados a las ganancias, especialmente a las de los capitales especulativos, que, como vimos, son los que han contribuido a profundizar aún más la actual crisis económica. Debe también exigirse la adopción de tecnologías de fabricación más limpias, y la racionalidad en la producción, es decir, no sobreproducir. Es decir, se deben anteponer los intereses sociales a los de los capitalistas.

El primer ministro de Malasia, el señor Mahathir Mohamad, escribió recientemente, a propósito de la quiebra económica de Malasia : "A pesar de la crisis y del caos reinante en Asia, se nos continúa diciendo que el único sistema económico permitido es el de los libres mercados capitalistas, el de la globalización. Todo mundo debe aceptar este sistema o arriesgarse a ser calificado de hereje y que se le castigue. Ni siquiera la más mínima modificación es permitida. El que el libre mercado, desregulado, incontenible, haya destruido las economías de regiones y países por completo, no importa. Lo único que realmente interesa es que el sistema siga, sin cambios. (...) Algunos, tímidamente, ya están criticando al Fondo Monetario Internacional, a los especuladores, al capitalismo transnacional, al discutido auto-asignado derecho del capitalismo para disciplinar a los gobiernos elegidos. ¿Acaso tenemos que esperar 300 años, como le llevaron al mundo antiguo para ver la inefectividad de la Inquisición, para que veamos la inefectividad del sistema de libre mercado? El daño hecho es ya enorme. Llevará décadas de trabajo reponer las economías. ¿Debemos perder más tiempo? Malasia no puede esperar. Malasia ha elegido convertirse en un paria, si ustedes así lo piensan. Nuestra petición para que la comunidad global regule y ordene el mercado ha pasado desapercibida. Si la comunidad internacional no puede cambiar, entonces Malasia debe echar a andar su propia reforma. Tal vez fallemos, puede ser, pero haremos todo cuanto esté a nuestro alcance para triunfar, aunque todas las fuerzas de los ricos y de los poderosos se alinien en nuestra contra. Si Dios quiere, nosotros triunfaremos" (TIME, 21 de septiembre, 1998) Ojalá que muchos gobernantes comenzaran por tener al menos la valentía para hacer declaraciones como las anteriores.

Es evidente que, como vimos en este ensayo, actualmente son tan entreguistas los gobiernos de todo el mundo al capitalismo, que ni las simples medidas sugeridas se adoptarán, pero si no se hace, y se opta por continuar en la senda del capitalismo salvaje (no sólo del capitalismo salvaje, es decir, el neoliberalismo, como lo advierte el premier malasio, sino del capitalismo en general) y de nuestras materializadas, ambiciosas y egoístas prácticas, nuestro paso por este planeta concluirá en unos pocos años.

 

 

Autor:


Adán Salgado


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