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Problemática En La Educación Superior (página 2)

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4. Relaciones entre el Estado y la Universidad

"El sostén público a la educación superior es esencial para asegurar su misión educativa, social e institucional"
El establecimiento de relaciones bien organizadas entre la Educación Superior y el Estado es un requisito esencial para lograr calidad y responsabilidad en el gobierno y administración de las instituciones de educación superior. La libertad académica, comprendida como un conjunto de derechos y responsabilidades individuales y colectivas, es fundamental a este respecto. Conjuntamente con el reconocimiento de la autonomía institucional, es esencial para la preservación de la universidad o de cualquier otra institución de educación superior como comunidad de libre búsqueda.
La historia reciente ha proporcionado sólidas pruebas de la necesidad de defender el principio de libertad de cátedra, como condición sine quanon para la existencia y normal funcionamiento de las instituciones de educación superior. Por consiguiente, se le debe otorgar un grado adecuado de autonomía institucional establecida por la ley a dichas instituciones. La autonomía que garantiza el Art. 75 inciso 19 de la Constitución Nacionales una autonomía de carácter político, no jurídico, limitada, virtual o "atécnica", que traduce el objetivo histórico de lograr la independencia de estos entes descentralizados de los poderes políticos, pero que reconoce su origen indefectiblemente en normas del Poder Legislativo, según el doctor García Belsunce. Opina también sobre el tema, Emilio Fermín Mignone que la autonomía supone la defensa ancestral de las universidades, de la libertad de expresión, académica, científica y de cátedra, de su capacidad crítica, de su creatividad y de su independencia del Estado para gobernarse a sí misma. Pero dentro del marco del poder político establecido por el pueblo en su constitución, al cual nada puede estar ajeno y que contiene, al decir de Fernando Martínez Paz el núcleo de valores no negociables que constituye el fundamento ético y jurídico de la Nación.
La consagración constitucional de los principios de autonomía y autarquía, pilares basamentales para el pleno desarrollo de la institución universitaria, ha sido fruto de un duro y un largo proceso histórico de lucha y concientización. Ahora bien la autonomía de la universidad no implica su aislamiento respecto del entramado institucional; está inmersa en el universo de las instituciones públicas, es afectada por aquellas y a su vez influye en las mismas; debe responder a los contralores institucionales, propios del Estado de derecho.
El Estado debe garantizar y preservar que las universidades ejerzan la libertad que las leyes preconizan, pero al mismo tiempo debe exigir el uso adecuado de los fondos que la sociedad entrega a la universidad. Las universidades tienen que hacer frente cada vez mas la necesidad de mostrar a la sociedad su pertinencia, calidad y responsabilidad.
Los análisis de las condiciones actuales de la educación superior son unánimes en señalar que los recursos financieros
insuficientes son una de las principales trabas para su mayor desarrollo.
Existe el riesgo de una política de separación del Estado de la educación superior en materia de exigencia excesiva en "comercializar" las actividades realizadas por las instituciones de educación superior. En este caso, el respeto de las normas referentes a la admisión de estudiantes, los programas de estudio, graduación y enseñanza puede transformarse en tema de interés general y en fuente de tensión entre los establecimientos de educación superior, el Estado y el público en general. Por ello es necesario realizar esfuerzos mediante procedimientos de control y de acreditación adecuados, para reducir esa tensiones, ya que los establecimientos genuinos de educación superior, independientemente de su forma de " propiedad", están llamados a realizar principalmente funciones públicas.
Es importante no confundir la liberación de las relaciones económicas y la necesidad de promover un espíritu empresarial, con la ausencia de políticas sociales públicas, en particular en relación con el financiamiento de la educación superior.
El Estado y la sociedad deben percibir a la educación superior como una inversión nacional a largo plazo y no como una carga para el presupuesto económico.

5. El Rol de la Universidad

Es fácil distinguir dos enfoques distintos sobre el rol de la universidad:
1) La universidad es una unidad de producción (empresa) donde la capacitación es un insumo y el egresado profesional el producto final. De esta concepción de universidad se desprende que la misma tiene como única o principal función "producir" profesionales, una concepción individualista y utilitaria que ignora su función social (a través de la educación, la investigación científica y tecnológica, la transferencia al tejido social).
Los sostenedores tienen una formación de fuerte sesgo económico y utilizan categorías de análisis que pertenecen a la teoría económica neoclásica, una de las corrientes más conservadoras del pensamiento económico. Se basa en las teorías de "capital-humano" y de "los factores de la producción" y para ella capital y trabajo son elementos que participan en la valoración de la riqueza con igual "derecho".
2) La universidad es un vehículo de formación de ciudadanos libres, aptos para integrarse a una sociedad democrática, así como un instrumento creador de conocimientos cuya propiedad le pertenece al conjunto de la sociedad. Por consiguiente, el rol de la universidad pública es educar, producir incesantemente conocimientos a través de la investigación y transferir ciencia, tecnología y cultura al tejido social.
La capacitación del ciudadano libre por sí misma constituye una misión importantísima, porque le permite al hombre integrarse plenamente a un sistema democrático que, como tal, necesita de su participación. El ciudadano está en condiciones, a través de su capacitación, de captar la realidad objetiva, detectar su problemática y encontrar los instrumentos que permiten su superación.
La investigación, tanto básica como aplicada, científica y tecnológica, es doblemente importante. Por un lado, transfiere nuevo conocimiento a la enseñanza, y por el otro, permite crear las condiciones para el logro de crecimiento y desarrollo autónomo y sostenido.
El traslado al tejido social de la capacitación y la investigación se realiza de múltiples formas, la mayoría de las veces a través de beneficios no tangibles, indirectos, llamados "rentabilidad social" (o "economías externas"). Es difícil aislarlos y, por ende, medirlos, cuantificarlos pero es oportuno enumerar un conjunto de beneficios indirectos o intangibles de la educación universitaria: 1) proporciona un adecuado mecanismo para descubrir y explorar talentos potenciales; 2) impacta favorablemente sobre las futuras generaciones; 3) proporciona flexibilidad ocupacional a la fuerza de trabajo; 4) genera oportunidades de investigación básica y aplicada; 5) posibilita mayor cultura política; 6) alienta la cohesión y la movilidad social; 7) contribuye a una mayor ocupación productiva de jóvenes que, de lo contrario y en gran número, permanecerían ociosos; 8) el conocimiento es, en fin, el principal factor de crecimiento y desarrollo económico y social.

Implicancias de los distintos enfoques
La importancia de distinguir estos dos enfoques reside en sus implicancias en cuanto a aspectos relevantes que tienen que ver no sólo con el diseño de universidad sino con cuestiones que incluso trascienden las fronteras del conocimiento.
Temática: Evaluación de calidad
Primer enfoque. Los rendimientos de la universidad son evaluados conforme a la "teoría de la producción" neoclásica. Segundo enfoque. Está dado por los aportes de la investigación a la innovación tecnológica y el consiguiente aumento de la productividad del sistema, así como su traslado a la sociedad.
Temática: Autonomía

Primer enfoque. La universidad pierde su carácter de "autónoma". Segundo enfoque. Se basa en la posibilidad de generar un pensamiento autónomo, comprometido con la verdad, sustentado en el compromiso con el rigor científico.
Temática: Ingreso

Primer enfoque. Es fácil deducir la restricción al ingreso. Segundo enfoque. No implica alentar el ingreso irrestricto, sino un acceso directo con orientación de la matrícula, no necesariamente atendiendo a los datos del mercado.
Temática: La investigación
Primer enfoque. No es relevante. Segundo enfoque. La importancia es doble: por un lado, permite nutrir permanentemente a la educación de nuevo conocimiento, por el otro, posibilita un crecimiento y desarrollo autónomo y sostenido.
Temática: Posición frente a la
crisis y a la transformación del sistema
Primer enfoque. Debe atacarse el desequilibrio de las finanzas públicas, reduciendo el gasto, aun a costa del presupuesto educativo. Segundo enfoque. Se debe potenciar la capacidad de la universidad para responder a la crisis privilegiando la capacitación, el progreso técnico y científico y su traslado al tejido social.
Temática: La educación universitaria como prioridad social

Primer enfoque. corresponde a la universidad ser el gasto menos prioritario en un país donde los recursos son escasos. Segundo enfoque. La educación constituye un proceso acumulativo e integral.
Temática: La educación como gasto y como inversión

Primer enfoque. La educación es un costo y como tal hay que minimizarlo. Segundo enfoque. La educación es una inversión.
Temática: El concepto de eficiencia
Primer enfoque. La medición de la eficiencia se realiza a través del cálculo económico. Segundo enfoque. La eficiencia no puede reducirse a meras consideraciones de rentabilidad económica.
Temática: Diseño de país
Primer enfoque. El rol de la universidad y el diseño de país guardan una unívoca correspondencia, sostienen políticas que achican al país. Segundo enfoque. sostiene un modelo de país basado en el conocimiento y desarrollo socioeconómico con equidad.
Temática: Carácter del aporte estatal
Primer enfoque. El arancel hace más justo el financiamiento universitario. Segundo enfoque. No es función de la universidad corregir las desigualdades sociales.
Temática: Financiamiento universitario

Se puede deducir que existen dos enfoques sobre el tema que encierran no sólo distintas metodologías de análisis, sino además, diferentes posturas ideológicas.
a) Aquel que considera a la universidad como un ente con débiles vínculos con el resto del sistema del cual forma parte. b) Aquel que concibe a la universidad como una parte indisoluble del sistema social.
El estudio del financiamiento universitario debe ser encarado sobre tres premisas básicas: 1) Equidad social, 2) Igualdad de acceso a la educación superior,
3) Reconocimiento de que la universidad es un vehículo de formación del ciudadano libre e instrumento creador de conocimientos cuya propiedad pertenece a la comunidad.
En este contexto, se podría concluir: 1) que no debe restringirse el ingreso a la universidad sin otro requisito que la capacidad y responsabilidad del estudiante; 2) que debe existir un ambicioso sistema de becas en todos los niveles de la educación para asegurar el acceso y la permanencia en ellos; 3) que deben financiar el sistema educativo, incluido el universitario, los sectores de más altos ingresos a través de los instrumentos convencionales de que dispone el Estado.
En fin, es fundamental una política socioeconómica más equitativa y un importante aumento del presupuesto educativo. De qué vale arancelar si se reduce el aporte estatal y los pobres no llegan a la universidad. ¿Cuántos talentos de origen humilde se desperdician en estos casos?. La equidad social no pasa por la universidad y, menos aun, por el arancel. Está asociada a una política socioeconómica global en los frentes tributarios, del gasto social, de ingresos y de crecimiento y mejor distribución de la riqueza. Esta responsabilidad corresponde a los gobiernos. Transferirla es un acto de extrema irresponsabilidad.

6. Conclusión

Durante los próximos años hemos de asistir a ejercicios complejos y paulatinos en el rediseño de las políticas y del gobierno de la educación superior. Se deberá responder a los retos que enfrentan los sistemas de educación superior en materia social, incluyendo la demanda de numerosos sectores hoy excluidos y las demandas específicas de los empleadores. Resulta altamente previsible que en materia política, la educación superior habrá de seguir respondiendo a las presiones gubernamentales por generar mejores resultados de costo /beneficio en términos sociales y políticos. En ese mismo sentido, la variable económica ha de seguir desempeñando un papel muy importante en la definición de las políticas y el ejercicio del gobierno y es posible que los sistemas de educación superior de la región continúen enfrentando un contexto de limitaciones financieras y una profundización de la brecha internacional en materia tecnológica.
Sin embargo, sólo con el concurso y la efectiva voluntad de los gobiernos nacionales, así como de los organismos de coordinación internacional será posible proyectar hacia el futuro la educación superior de América Latina de una manera exitosa.
El nivel de los recursos destinados en Argentina a la educación en general y universitaria en particular, registra niveles generales y por alumno muy bajos. Existe una estrecha relación entre el diseño de universidad y el financiamiento universitario. Un sistema de financiamiento equitativo debe captar la renta educativa, gravando a quien se apropia, directa o indirectamente de ella.
El financiamiento debe involucrar tanto la búsqueda de mayores ingresos como la racionalización de costos y nuevos y más eficientes mecanismos de gestión de recursos.
Es deseable que las recaudaciones de las imposiciones específicas ingresen en una cuenta especial, a un Fondo Específico Permanente para la Educación e Investigación Universitaria, lo que impedirá el uso de los mismos para otras finalidades y permitirá su inmediata utilización.
Las universidades nacionales deben crear entes "interfase" con el objeto de vincularse con rapidez y transparencia con el medio, en particular con el sector productor de bienes y servicios. Un mayor grado de autarquía es necesario, reduciendo el control de gestión y ejerciéndose un control de legalidad del gasto a posteriori.
La universidad tiene que realizar cambios estructurales para mejorar la calidad del sistema, asumiendo como misión histórica la decisión de volcar toda su capacidad al servicio del desarrollo integral del país. Pero con estas premisas:
a) La responsabilidad indelegable del Estado en el financiamiento universitario.
b) El reconocimiento por parte del mismo (y, por consiguiente, de la sociedad) de que el acceso al saber es parte del ejercicio pleno del derecho a ser ciudadano.
El objetivo debe ser compatibilizar la excelencia académica y una mayor contribución social al medio, por un lado, con un presupuesto que participe de las restricciones que la presente realidad impone, pero que asegure el cumplimiento del rol de la universidad: capacitar, investigar y transferir ciencia y tecnología al tejido social.

7. Bibliografía

ABRAMZON Mónica y Carlos Borsotti "Notas sobre las relaciones entre el Estado y la universidad",
www.fsoc.uba.ar/publicaciones/sociedad/soc03/abramzon.html, Buenos Aires, Noviembre 1993.
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CARDIEL, Hugo Casanova, "Políticas y gobierno de la educación superior en América Latina", UNAM/ Universidad de Texas y Austin, Texas Paper on Latin América. Paper Nº 99-02 y www.lanic.utexas.edu/iles/tpla/9902.html, Febrero de 1999.
HIDALGO, Juan Carlos, Rector de la Universidad Nacional del Litoral, "El rol de la universidad: distintos enfoques y sus implicancias, especialmente referidas al financiamiento universitario", www.fsoc.uba.ar/publicaciones/sociales/soc03/hidalgo.html, Buenos Aires, Noviembre 1993.
KROTSCH, Pedro. "Gobierno de la Educación Superior en la Argentina: la política pública en la coyuntura" (1993-1996). Octubre 1997.
KROTSCH, Pedro. "La Universidad Argentina en Transición: del Estado al Mercado?", www.fsoc.uba.ar/publicaciones/sociales/soc03/Krotsch.html, Buenos Aires, Noviembre 1993.
LEY DE EDUCACIÓN SUPERIOR 24.521.
MIGNONE, Emilio Fermín, "Política y Universidad". El Estado Legislador. Ideas Instituto de Estudios y Acción Social. Lugar Editorial.
PISANI Olga, "A propósito de opiniones sobre la universidad Argentina, hoy", Por de la Revista PENSAMIENTO UNIVERSITARIO Nº 1, noviembre de 1993.
UNESCO, "Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción", Conferencia Mundial de la UNESCO, París, 1998.
UNESCO, Documento sobre Políticas para el Cambio y el Desarrollo de la Educación Superior. Caracas febrero de 1.995

Trabajo enviado por:
Siciliano Carmen Ada

Chalabe Ana Maria Del Carmen
De La Rosa Solange

Partes: 1, 2


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