Agregar a favoritos      Ayuda      Português      Ingles     

Enfermedades ocupaciones producidas por calor y frio ? iluminación ? radiaciones ionizantes

Enviado por diolinda



Indice
1. Enfermedades Ocupacionales
2. Enfermedades Profesionales
3. Radiaciones Ionizantes
4. Bibliografía

1. Enfermedades Ocupacionales
Producidas Por Calor Y Frío
Los mecanismos de regulación calórica interna del cuerpo humano tratan de mantener en el cuerpo una temperatura constante de cerca de 37 ºC. Es normal que el cuerpo pierda constantemente calor a través de los pulmones y la piel, pero hay veces que la persona necesita perder más calor para mantener esa temperatura constante, debido a que el cuerpo produce más calor motivado por la producción de calor en el ambiente; esta pérdida tiene lugar también en los mecanismos calóricos del organismo.
Este fenómeno ocurre a la inversa cuando el cuerpo humano está expuesto al frío, que es cuando los vasos sanguíneos que riegan la piel y las extremidades se contraen para reducir la pérdida de calor en el ambiente y el cuerpo empieza a titiritar, lo cual aumenta su ritmo de producción de calor.
Ambos fenómenos (calor y frío) obligan al estudio de las fuentes que los producen y la respuesta y comportamiento humano, entre las fuentes de calor están: procesos y partes de procesos productivos, maquinarias, hornos y otros. Ahora bien, entre las fuentes productoras de frío están: el trabajo en cavas frigoríficas.

Efectos del Calor a la Salud
El intercambio de calor entre el hombre y su medio está influido por cuatro factores que son: 1) la temperatura del aire, 2) la velocidad del aire, 3) el contenido de humedad del aire, y 4) la temperatura radiante. El problema del calor industrial resulta de una combinación de estos factores que genera un ambiente de trabajo hasta cierto punto incómodo e incluso riesgoso debido al desequilibrio entre la producción de calor metabólico y la pérdida de calor.

Cuando la pérdida de calor es mayor que el aumento de calor en el organismo, la temperatura central comienza a elevarse. En ese momento entran en juego ciertos mecanismos fisiológicos que intentan aumentar la pérdida de calor del cuerpo. En primer lugar, se produce dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y de los tejidos subcutáneos y se desvía parte importante del gasto cardíaco hacia esas regiones superficiales. Hay un aumento concomitante del volumen sanguíneo circulante debido a la contracción del bazo y a la dilución de la sangre circulante con líquidos extraídos de otros tejidos. Aumenta también el rendimiento cardíaco. Todos estos ajustes circulatorios favorecen el transporte de calor del centro del organismo hacia la superficie. En forma simultánea, se activan las glándulas sudoríparas, derramando líquido sobre la piel para eliminar calor por evaporación.

Efectos Nocivos al Ser Humano
La exposición prolongada a calor excesivo puede causar un aumento de la irritabilidad, lasitud, disminución de la moral, aumento de la ansiedad e incapacidad para concentrarse. El resultado de lo anterior se refleja en una disminución general en la eficiencia de la producción y en la calidad del producto final.
Las alteraciones físicas causadas por la exposición excesiva al calor son, en orden de gravedad creciente: erupción por calor, calambres por calor, agotamiento por calor y síncope de calor.
Erupción por calor. Puede ser causada por exposición ininterrumpida a calor y aire húmedo, como ocurre en las zonas de
clima cálido y húmedo. Los orificios de las glándulas sudoríparas se obstruyen debido al aumento de volumen de la capa húmeda de queratina de la piel con la consiguiente inflamación de las glándulas. Se producen pequeñas vesículas rojas en el área afectada de la piel y si esta es lo bastante extensa, la sudoración puede disminuir sustancialmente. La erupción por calor no solo es una molestia por la incomodidad que causa, sino que también disminuye mucho la capacidad del trabajador para tolerar el calor.
Calambres por calor. Pueden presentarse después de una exposición prolongada al calor, con sudoración profusa e inadecuada restitución de la sal. Los signos y síntomas de los calambres por calor consisten en espasmo y dolor en los músculos del abdomen y extremidades. Puede presentarse albuminuria pasajera.
Agotamiento por calor. Resulta del esfuerzo físico que se lleva a cabo en ambientes con calor, cuando el control vasomotor y el débito cardíaco son inadecuados para enfrentar las demandas adicionales que se imponen a estos sistemas a causa de la vasodilatación periférica, o cuando el volumen plasmático se reduce por deshidratación. Los signos y síntomas del agotamiento por calor pueden incluir: palidez, lasitud, vahídos, síncope, sudoración profusa, con piel fría y húmeda. Puede o no presentarse hipertermia moderada, detectable al medir la temperatura rectal.
Síncope de calor. Esta es una condición médica muy grave, un factor predisponente importante es el esfuerzo físico excesivo. Los signos y síntomas pueden incluir vahídos, náuseas, cefalea intensa, piel seca y caliente a causa de la falta de sudoración y temperatura corporal muy alta (por lo general de 41,4 ºC en ascenso), confusión, colapso, delirio y coma. A menudo la circulación también se compromete hasta llegar al choque. Si no se inician de inmediato medidas para enfriar el cuerpo de la víctima, pueden producirse lesiones irreversibles en los órganos vitales que ocasionan la muerte.
Algunos estudios efectuados en Europa y América del Sur han demostrado que los trabajadores que laboran durante un tiempo prolongado en industrias con calor tienen tasas de morbilidad más altas por enfermedades cardiovasculares.

Valores Máximos Permitidos
Se permiten exposiciones al calor mayores que las que se señalan en el cuadro siguiente, siempre que los empleados se encuentren bajo vigilancia médica y que se haya establecido que son más resistentes al trabajo con calor que el trabajador promedio. No debe permitirse que los trabajadores continúen su rutina de trabajo habitual cuando la temperatura corporal profunda excede los 38 0C.

Valores Umbrales Límites Permisibles para Exposición al Calor

(Expresado en grados Celsius)

Régimen de trabajo / descanso

Carga de Trabajo

Liviana

Moderada

Pesada

Trabajo

30,0

26,7

25,0

75% trabajo

25% descanso por hora

30,6

28,0

25,9

50% trabajo

50% descanso por hora

31,4

29,4

27,9

25% trabajo

75% descanso por hora

32,2

31,1

30,0

Exposición Ocupacional
Las ocupaciones con riesgo de exposición incluyen: cocineros, fabricantes de llantas de caucho, fabricantes de vidrio, fundidores de metales, marineros que atraviesan zonas calurosas, mineros en minas (subterráneas) profundas, panaderos, entre otros.

Efectos del Frío a la Salud
El organismo mantiene su homeóstasis térmica en un ambiente frío mediante ciertos mecanismos que limitan las pérdidas de calor y aumentan la producción del mismo. El primer mecanismo está relacionado con la vasoconstricción periférica, en especial de las extremidades, lo que resulta en una caída brusca de la temperatura cutánea. De esta manera se disminuye la pérdida de calor corporal hacia el ambiente. El mayor trabajo de este mecanismo de conservación de calor es el enfriamiento de las extremidades, de modo que si la actividad se restringe, los dedos y artejos pueden llegar muy rápidamente a temperaturas cercanas a la congelación. Antes de que esto se produzca, las manos y los dedos se hacen insensibles cuando su temperatura desciende por debajo de 15 0C, y aumenta la probabilidad de disfunciones y accidentes.
En general, la sobrecarga por frío es proporcional al gradiente térmico entre la piel y el ambiente, ya que este gradiente determina la velocidad de pérdida de calor del cuerpo por radiación y convección. La pérdida de calor a través del mecanismo de evaporación de la perspiración no es significativo por temperaturas ambientales inferiores a los 15-20 0C. Cuando la vasoconstricción deja de ser adecuada para mantener el balance calórico del organismo, el aumento del tono muscular y los estremecimientos se constituyen en importantes mecanismos para elevar la temperatura del cuerpo, al aumentar la producción de calor metabólico en una cantidad muchas veces superior a la del estado de reposo. Además de los estremecimientos, la actividad física general aumenta el calor metabólico. Con vestimenta aislante apropiada para minimizar las pérdidas de calor, incluso a través de un gradiente térmico importante, puede mantenerse un microclima satisfactorio en el que sólo están expuestas al frío limitadas superficies del cuerpo (cara, dedos de las manos y pies) propensas al enfriamiento excesivo o a necrosis por frío. Sin embargo, en caso de que las ropas se humedezcan, ya sea por contacto con el agua o debido a la sudoración durante el trabajo físico intenso, sus propiedades de aislamiento del frío se verán muy disminuidas.

Efectos Nocivos al Ser Humano
La necrosis por frío se presenta cuando hay verdadera congelación de los tejidos con la consiguiente alteración de la estructura celular. En teoría la temperatura de congelación de la piel es -1 0C; sin embargo, con velocidades del viento crecientes, la pérdida de calor es mayor y la lesión por frío ocurrirá más rápidamente. Una vez que se produce la congelación, avanza rápidamente. Por ejemplo, si la velocidad del viento alcanza 12,5 km por hora, los tejidos expuestos se congelarán en aproximadamente un minuto a -10 0C. Más aún, si la piel entra en contacto directo con objetos cuya temperatura superficial el inferior al punto de congelación, la necrosis por frío puede desarrollarse aun con temperaturas ambientales cálidas. La primera señal de la lesión por frío es a menudo una sensación aguda de punzada, sin embargo, el frío mismo causa adormecimiento y anestesia de los tejidos, lo que puede permitir que se produzca congelación grave sin signos de malestar agudo que sirvan de alarma. La necrosis por frío puede producir desde una lesión superficial con enrojecimiento de la piel, anestesia transitoria y flictenas superficiales, hasta congelación de tejidos profundos con isquemia persistente, trombosis, cianosis profunda y gangrena.

El pie de trincheras o pie de inmersión puede producirse por una exposición prolongada y continua al frío sin congelación, junto con humedad persistente o inmersión en el agua. Esta afección se debe a anoxia local tisular permanente y a frío moderado o intenso que causan lesiones en las paredes de los capilares. Hay edema, hormigueo, picazón y dolor intenso, seguidos de vesiculación, necrosis superficial de la piel y ulceración.
La hipotermia generalizada es una afección grave que resulta de la exposición prolongada al frío y de la pérdida de calor. Cuando un individuo se fatiga durante la actividad física es más propenso a perder calor y el mecanismo de vasoconstricción se deprime a medida que se acerca el agotamiento; se produce entonces vasodilatación brusca con la resultante pérdida rápida de calor y el enfriamiento crítico subsecuente. Los sedantes y el alcohol aumentan el peligro de hipotermia.

Las anormalidades vasculares pueden ser precipitadas o agravadas por la exposición al frío, e incluyen sabañones, enfermedad de Raynaud, acrocianosis y tromboangeítis obliterante. Los trabajadores que padecen estas afecciones deben tomar precauciones especiales para evitar el enfriamiento. Algunas personas presentan reacciones de hipersensibilidad cuando se exponen al frío.

Valores Máximos Permitidos
Se han elaborado índices de estrés por frío para estimar la importancia de los ambientes fríos en el bienestar y la eficiencia del hombre. Los índices que relacionan los efectos aislantes del vestuario con las pérdidas de calor por difusión debidas al movimiento de aire frío son probablemente los más útiles en predecir el impacto de la exposición a ambientes exteriores fríos.

Exposición Ocupacional
Las ocupaciones con riesgo de exposición incluyen: bomberos, buzos, empacadores, fabricantes de hielo, pescadores, trabajadores de bodegas frigoríficas, trabajadores de cuartos de enfriamiento, trabajadores de gas licuado, trabajadores de hielo seco, trabajadores a la intemperie en clima frío, trabajadores de refrigeración.

Equipos de Medición
El instrumento empleado para medir la temperatura es el termómetro, y el más utilizado es el de mercurio, formado por un capilar de vidrio de diámetro uniforme comunicado por un extremo con una ampolla llena de mercurio. El termómetro de mercurio es muy utilizado para medir temperaturas ordinarias; también se emplean otros líquidos como alcohol o éter.
Sin embargo, hay varios tipos de dispositivos que se utilizan como termómetros. El requisito fundamental es que empleen una propiedad fácil de medir (como la longitud de una columna de mercurio) que cambie de forma marcada y predecible al variar la temperatura.
La resistencia eléctrica de un conductor o un semiconductor varía con la temperatura. En este fenómeno se basa el termómetro de resistencia, en el que se aplica una tensión eléctrica constante al termistor, o elemento sensor.
Para medir temperaturas entre -50 y 150 ºC se utilizan diferentes termistores fabricados con óxidos de níquel, manganeso o cobalto. Para temperaturas más altas se emplean termistores fabricados con otros metales o aleaciones; por ejemplo, el platino se puede emplear hasta los 900 ºC aproximadamente. Usando circuitos electrónicos adecuados, la lectura del galvanómetro se puede convertir directamente en una indicación digital de la temperatura.
Es posible efectuar mediciones de temperatura muy precisas empleando termopares, en los que se genera una pequeña tensión (del orden de milivoltios) al colocar a temperaturas distintas las uniones de un bucle formado por dos alambres de distintos metales.
El pirómetro óptico se emplea para medir temperaturas de objetos sólidos que superan los 700 ºC, cuando la mayoría de los restantes termómetros se fundiría. A esas temperaturas los objetos sólidos irradian suficiente energía en la zona visible para permitir la medición óptica a partir del llamado fenómeno del color de incandescencia. El color con el que brilla un objeto caliente varía con la temperatura desde el rojo oscuro al amarillo y llega casi al blanco a unos 1.300 ºC. El pirómetro contiene un filamento similar a un foco o bombilla. El filamento está controlado por un reóstato calibrado de forma que los colores con los que brilla corresponden a temperaturas determinadas. La temperatura de un objeto incandescente se puede medir observando el objeto a través del pirómetro y ajustando el reóstato hasta que el filamento presente el mismo color que la imagen del objeto y se confunda con ésta. En ese momento, la temperatura del filamento (que se puede leer en el reóstato calibrado) es igual a la del objeto.
Otro sistema para medir temperaturas, empleado sobre todo en termostatos, se basa en la expansión térmica diferencial de dos tiras o discos fabricados con metales distintos y unidos por los extremos o soldados entre sí.

2. Enfermedades Profesionales
Iluminación
Efectos a la Salud
Uno o más de los siguientes síntomas y signos pueden acompañar a una sensación generalizada de cansancio en los ojos: cambios oculomotores (esoforia, exoforia), dolor ocular, prurito, lagrimeo, reducción de la capacidad de acomodación ocular y convergencia adecuada cefalea, e inversión del color complementario; "la fatiga visual" con frecuencia es el resultado de la tensión visual debido a la acomodación rápida, campo visual extendido a cortas distancias focales, contrastes inadecuados entre el blanco con su fondo, resplandor directo o reflejado, o lentes correctivos mal ajustados. Estos problemas por lo común se relacionan con el amplio uso de monitores cuyas pantallas tienen un contraste reducido y en ocasiones centellean debido al tipo de fósforo que se utiliza en ellas, durante las horas de trabajo. Las posturas inadecuadas y estáticas prolongadas de la cabeza y los hombros durante las horas de trabajo, pueden agravar problemas visuales previos.

Los síntomas oculares por exceso de trabajo, no causan daño permanente; sin embargo, para proporcionar alivio en los trabajos que demandan actividad visual, el lugar de trabajo deberá tener una iluminación adecuada con brillantez reducida.

Iluminación Adecuada en el Lugar de Trabajo
La cantidad de luz necesaria para efectuar una tarea específica sin sentir fatiga visual, está en función de la dificultad visual de la tarea, de la velocidad y calidad deseada en el desarrollo del trabajo, y de la agudeza visual del trabajador.
El grado de dificultad visual se determina típica-mente por: 1) el contraste entre el blanco y su fondo y 2) la resolución espacial del tamaño del blanco. La agudeza visual, aún corregida, varía con la edad; los límites de iluminación recomendados para varios tipos de tareas, se muestran en el cuadro que se presenta en la página siguiente.

Reducción del Resplandor en el Lugar de Trabajo
El resplandor puede emanar directamente de una fuente resplandeciente, o suele reflejarse de superficies brillantes, de máquinas, mesas de trabajo, ventanas, tableros, herramientas, etcétera; se le puede reducir o eliminar al mover la fuente de la luz, cambiando la orientación del trabajador en relación con las superficies brillantes o cubriéndolas con revestimientos obscuros o no reflejantes.
Ejemplo: En una fábrica de vestidos, las costureras se quejaban de cefaleas y ojos cansados y pruriginosos después de que a un lado de sus máquinas de coser se les instalaron lámparas; el propósito de éstas era mejorar su visibilidad, pero el efecto fue opuesto, debido a que la luz se reflejaba sobre la madera encerada, las mesas de metal para coser y el material cosido. Al mover las lámparas se eliminó el resplandor y desaparecieron los síntomas visuales, así como las cefaleas.

Valores Máximos Permisibles (T.L.V.)

Tipo de Actividad o Área

Límite de Iluminación

Luz

Bujías

Áreas públicas con alrededores oscuros

20 a 50

2 a 5

Orientación simple para visitas temporales cortas

>50 a 100

>5 a 9

Espacios de trabajo donde sólo en ocasiones se efectúan tareas visuales

>100 a 200

>9 a 19

Desarrollo de tareas visuales de alto contraste o de gran tamaño: lectura de material impreso, originales mecanografiados, manuscritos en tinta, buena xerografía; trabajo pesado de banco de maquinaria; inspección ordinaria; ensamble pesado

>200 a 500

>19 a 46

Desarrollo de tareas visuales de contraste medio o pequeño tamaño: lectura de manuscritos a lápiz, material mal impreso o reproducido; trabajo mediano de banco maquinaria; inspección difícil; ensamble medio

>500 a1000

>46 a 93

Desarrollo de labores visuales de bajo contraste o de muy pequeño tamaño: lectura de manuscrito con lápiz duro sobre papel de mala calidad, material muy mal reproducido; inspección muy difícil

>1000 a 2000

>93 a 186

Desarrollo de labores visuales de bajo contraste y de muy pequeño tamaño durante un periodo prolongado: ensamble fino, inspección altamente difícil; trabajo en banco y maquinaria fina

>2000 a 5000

>186 a 464

Desarrollo de trabajos visuales prolongados y exactos: inspección excesivamente difícil, trabajo de banco y maquinaria extrafina, ensamble extrafino.

>5000 a 10.000

>464 a 929

Desarrollo de tareas visuales muy especializadas de muy bajo contraste y muy reducido tamaño: algunos procedimientos quirúrgicos

>10.000 a 20.000

>929 a 1858

Equipos de Medición
La determinación de los niveles de iluminación se efectuará con fotómetros o luxómetros, los cuales transforman la energía luminosa en energía eléctrica que se lee en un galvanómetro cuyo dial de lectura está graduado en lux o bujías-pié (1 lux = 10,768 bujías – piés).
Estos instrumentos deben dar una respuesta compensada de acuerdo con la curva de visión normalizada según la Comisión Internacional de Iluminación y poseer un difusor corrector de conseno, que garantice la medición de la iluminación en el plano de colocación del instrumento.
Además debe estar provisto de un selector para dar una lectura a plena escala, adecuada al rango de iluminancia que debe medirse, con una precisión de + 2%. En ocasiones especiales se podrá utilizar un filtro para iluminancias superiores a 1.000 lux, en cuyo caso la precisión mínima podrá ser de + 5% (Norma Covenin Nº 2249-85).
Todas las células fotoelécticas de los fotómetros tienen una tendencia a moverse lentamente durante unos minutos hasta que alcanzan un valor constante. Este fenómeno (fatiga) se nota especialmente cuando la célula ha estado en la oscuridad durante algún tiempo o expuesta a un nivel mucho más bajo de iluminación. Por lo tanto, antes de registrar una medida, hay que darle al fotómetro un período hasta que se haya estabilizado.

3. Radiaciones Ionizantes
Se llama radiación a toda energía que se propaga en forma de onda a través del espacio. En el concepto radiación se incluye, pues, desde la luz visible a las ondas de radio y televisión (radiaciones no ionizantes), y desde la luz ultravioleta a los rayos X o la energía fotónica (radiaciones ionizantes).
La radiación es un proceso de transmisión de ondas o partículas a través del espacio o de algún medio; el término también se emplea para las propias ondas o partículas. Las ondas y las partículas tienen muchas características comunes; no obstante, la radiación suele producirse predominantemente en una de las dos formas.
La radiación electromagnética con energía suficiente para provocar cambios en los átomos sobre los que incide se denomina radiación ionizante. La radiación de partículas también puede ser ionizante si tiene suficiente energía. Algunos ejemplos de radiación de partículas son los rayos cósmicos, los rayos alfa o los rayos beta. Los rayos cósmicos son chorros de núcleos cargados positivamente, en su mayoría núcleos de hidrógeno (protones). Los rayos cósmicos también pueden estar formados por electrones, rayos gamma, piones y muones. Los rayos alfa son chorros de núcleos de helio positivamente cargados, generalmente procedentes de materiales radiactivos. Los rayos beta son corrientes de electrones, también procedentes de fuentes radiactivas.

La radiación ionizante tiene propiedades penetrantes, importantes en el estudio y utilización de materiales radiactivos. Los rayos alfa de origen natural son frenados por un par de hojas de papel o unos guantes de goma. Los rayos beta son detenidos por unos pocos centímetros de madera. Los rayos gamma y los rayos X, según sus energías, exigen un blindaje grueso de material pesado como hierro, plomo u hormigón.

Origen de las Radiaciones Ionizantes
Radiactividad natural. Resulta de la inestabilidad intrínseca de una serie de átomos presentes en la Naturaleza (uranio, torio, etc), así como la procedente de rayos cósmicos –ésta última exposición es mayor en los asiduos al avión–.
Radiactividad incorporada en alimentos, bebidas, etc. Los crustáceos y moluscos marinos (mejillones, chirlas, almejas) la concentran especialmente.
Procedimientos médicos (radiografías, etc). Son la fuente principal de radiación artificial en la población general.
Basura nuclear. Los materiales de desecho radiactivos de la industria nuclear, los hospitales y los centros de investigación.
Radón. Gas procedente del uranio, que se encuentra de forma natural en la tierra. Procede de materiales de construcción, abonos fosfatados, componentes de radioemisores, detectores de humos, gas natural en los hogares, etc. El grado de exposición al radón aumenta notablemente en sitios cerrados y domicilios con buen aislamiento térmico.
Exposición profesional. En España se incluyen en esta categoría unas 60.000 personas. El 95 % recibe dosis diez veces por debajo del límite permitido.
Explosiones nucleares. Accidentales, bélicas o experimentales.

Efectos a la Salud
Los efectos biológicos de la radiación, consecuencias de la acción de una radiación ionizante sobre los tejidos de los organismos vivos ocurren cuando la radiación transfiere energía a las moléculas de las células de estos tejidos. Como resultado de esta interacción las funciones de las células pueden deteriorarse de forma temporal o permanente y ocasionar incluso la muerte de las mismas. La gravedad de la lesión depende del tipo de radiación, de la dosis absorbida, de la velocidad de absorción y de la sensibilidad del tejido frente a la radiación. Los efectos de la radiación son los mismos, tanto si ésta procede del exterior, como si procede de un material radiactivo situado en el interior del cuerpo.
Los efectos biológicos de una misma dosis de radiación varían de forma considerable según el tiempo de exposición. Los efectos que aparecen tras una irradiación rápida se deben a la muerte de las células y pueden hacerse visibles pasadas horas, días o semanas. Una exposición prolongada se tolera mejor y es más fácil de reparar, aunque la dosis radiactiva sea elevada. No obstante, si la cantidad es suficiente para causar trastornos graves, la recuperación será lenta e incluso imposible. La irradiación en pequeña cantidad, aunque no mate a las células, puede producir alteraciones a largo plazo.

Dosis altas de radiación sobre todo el cuerpo, producen lesiones características. La irradiación de zonas concretas del cuerpo (radiaciones accidentales) produce daños locales en los tejidos. Se lesionan los vasos sanguíneos de las zonas expuestas alterando las funciones de los órganos. Cantidades más elevadas, desembocan en necrosis (zonas de tejido muerto) y gangrena.
No es probable que una irradiación interna, cause trastornos graves sino más bien algunos fenómenos retardados, que dependerán del órgano en cuestión y de su vida media, de las características de la radiación y del comportamiento bioquímico de la fuente de radiación. El tejido irradiado puede degenerar o destruirse e incluso desarrollar un cáncer.
Las consecuencias menos graves de una radiación ionizante se manifiestan en muchos órganos, en concreto en la médula ósea, riñones, pulmones y el cristalino de los ojos, debido al deterioro de los vasos sanguíneos. Como consecuencias secundarias aparecen cambios degenerativos y funciones alteradas. No obstante, el efecto retardado más importante comparándolo con personas no irradiadas, es el aumento de la incidencia de casos de cáncer y leucemia. El aumento estadístico de leucemia y cáncer de tiroides, pulmón y mama, es significativo en poblaciones expuestas a cantidades de radiación relativamente altas. En animales de experimentación se ha observado una reducción del tiempo de vida, aún no se ha demostrado en seres humanos.

Radiaciones Ionizantes y Cáncer
Las radiaciones ionizantes se comportan como un cancerígeno demostrado, dosis-dependiente y sin un umbral para la que pequeñas carcinogénesis; es decir, dosis, incluso cotidianas, pueden desencadenar un cáncer al acumularse.

Cuando se trata de exposición a grandes dosis, el perfil temporal del riesgo difiere según el tipo de cáncer: para la leucemia el riesgo aumenta rápidamente en los primeros años, declinando después; en los tumores sólidos el riesgo aumenta lentamente con el paso del tiempo.
Sobre la población general, y excluida la radiación procedente de radiografías y exploraciones médicas, el mayor riesgo exposicional procede de la desintegración del uranio en radón. Aunque no es posible evitar por completo la exposición domiciliaria a radón, sí que puede ser disminuida; la simple ventilación de las casas disminuye drásticamente los niveles de radón en su interior.

Valores Máximos Permisibles (TLV)
El intervalo de tiempo que transcurre entre la exposición, y la aparición del efecto de la radiación se denomina periodo de latencia. La dosis umbral, para cada determinado efecto biológico, es la dosis mínima de radiación que produce el efecto. La dosis máxima permisible es la máxima dosis que, en el estado actual de nuestros conocimientos, no se espera que cause ninguna lesión apreciable en la persona irradiada en ningún momento de su existencia. Los límites suelen expresarse como dosis máxima permitida anual, son revisados cada cierto tiempo, y son diferentes cuando se considera una exposición total de todo el cuerpo del individuo, o cuando se considera la exposición localizada de una zona, y también para las personas en riesgo de exposición laboral, o para el público en general.
Como ejemplo, se presentan en la siguiente Tabla algunas de las dosis límite para trabajadores profesionalmente expuestos, referidos a cualquier periodo de doce meses consecutivos: 

Organo

Dosis (mSv)

Todo el organismo

50

Piel

500

Manos

500

Cristalino

150

Los trabajadores profesionalmente expuestos a aquellas personas que, por las circunstancias en que se desarrolla su trabajo, son susceptibles de recibir dosis superiores a un décimo de cualquiera de los límites anuales de dosis. Por ley, todos ellos deben utilizar obligatoriamente un dosímetro. Toda dosis mayor de 4 mSv recibida en un mes, cuando se refiere a exposición total del organismo, o de 40 mSv si se refiere a dosis superficial en manos o piel, supone un aviso de que, de repetirse en los meses sucesivos, podría eventualmente superarse la dosis total anual máxima permitida. 
Estas dosis pueden ser revisadas, pues en 1995, la International Commission of Radiation Protection (ICRP) recomendaba disminuir los estándares previos, sobre todo, porque la extrapolación de los efectos de dosis elevadas, a las dosis bajas puede no ser adecuada.
Muchos de los datos acerca de las dosis de radiación permitidas han sido extraídos de fuentes norteamericanas, australianas o del Reino Unido, a partir de los datos recogidos en los distintos accidentes radiactivos, de los datos de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, y de algunos datos experimentales. La mayoría de la información es perfectamente extrapolable al público español  De hecho, los límites de la tabla antes expuesta coinciden exactamente con los de la legislación USA. Para los menores, y los fetos, las dosis máximas son de 5 mSv/año y su equivalente, respectivamente. 

Equipos de Medición
Los humanos no disponemos de ningún órgano sensorial apropiado para detectar la radiación. Por ello, dependemos de algunos instrumentos para indicar la presencia de radiaciones ionizantes en el entorno. 
a. Detectores de cámara gaseosa
El tipo más común de detector de radiaciones ionizantes es el detector de cámara gaseosa. Este detector está basado precisamente en la capacidad de la radiación de formar iones al atravesar el aire u otro gas específico. Cuando se dispone un alto voltaje entre dos zonas de una cámara llena de gas, los iones positivos serán atraídos hacia el polo negativo del detector (el cátodo), y los electrones libres lo serán hacia el polo positivo (el ánodo). Si ambos electrodos se conectan a un instrumento de medida de la diferencia de potencial creada, aparecerá una señal tanto mayor cuanta mayor sea la dosis de radiación detectada por el instrumento. Este principio da lugar a la cámara de ionización, que puede detectar grandes cantidades de radiación, o al conocido detector de Geiger-Müller, que se utiliza para medir cantidades de radiación muy pequeñas. 

b. Detectores de centelleo
Otro tipo muy común de aparato detector de la radiación es el detector de yoduro sódico o contador de centelleo. El principio básico del aparato es la utilización de un material que produce una pequeña cantidad de luz cuando la radiación incide sobre él. El más utilizado es el cristal de yoduro sódico. La luz producida por la radiación -centelleo- es reflejada a través de una ventana, y es amplificada inmediatamente por un instrumento llamado tubo fotomultiplicador. La primera parte de este está fabricada de otro material, llamado fotocátodo, que tiene la característica única de emitir electrones cuando un quanto de luz incide sobre su superficie. Estos electrones son transportados a través de una serie de placas, llamadas dinodos, mediante la aplicación de un elevado voltaje positivo. Cuando un electrón incide sobre un dinodo, se producen varios electrones, que se proyectan hacia el siguiente dinodo, donde vuelve a multiplicarse su número. Cuando los electrones abandonan el último dinodo de la serie, el pulso electrónico es miles de veces mayor que el original. Los electrones son entonces recogidos por el ánodo, que está conectado a un instrumento de medición calibrado. Este tipo de detectores son muy sensibles, y son utilizados fundamentalmente en el entorno de los laboratorios de experimentación. 

Unidades de Medida 
Las unidades de medida de la radiación son algo complejas, pues a las tradicionales -Roentgen, Rad y Rem- se han unido más recientemente las equivalentes en el sistema internacional de unidades (SI). 

Unidades Tradicionales: 
El Roentgen es una unidad utilizada para la medición de la exposición a la radiación. Solamente puede ser usada con propiedad para medir cantidades de radiación ionizante electromagnética, es decir, rayos gamma o X, y solamente en el aire. Un roentgen es la energía radiante que deposita 2.58 * 104 culombios por kilogramo de aire seco. Es realmente una medida de la ionización existente en las moléculas de una masa de aire. A pesar de las mencionadas limitaciones, la ventaja de esta unidad es que es fácil de medir de forma directa. 
El rad es una unidad de medida de la dosis de radiación absorbida. Se relaciona con la cantidad de energía absorbida por un material, y puede ser utilizada para cualquier tipo de radiación y para cualquier material. Se define como la absorción de 100 ergios por gramo de material. A pesar de las ventajas reseñadas, no describe los efectos biológicos de las diferentes radiaciones. Por ello se describió el rem (rad equivalent man). Es una unidad utilizada para cuantificar los efectos biológicos de la radiación. No todas las radiaciones tienen el mismo efecto biológico, incluso con la misma cantidad de dosis absorbida. Para determinar la dosis equivalente -rem- hay que multiplicar la dosis absorbida en rads por un factor de calidad q, propio de cada tipo de radiación. Para las radiaciones electromagnéticas, el rad y el rem coinciden en su valor, puesto que se les asigna un valor q de 1. Las dosis suelen expresarse en términos de milésimas de rem, o mrem. 

Unidades SI 
Las unidades SI son cada vez más utilizadas: 
El Gray (Gy) es una medida de la dosis absorbida. Como el rad, su equivalente en el sistema tradicional, puede utilizarse para cualquier tipo de radiación, y para cualquier material. Un Gray es igual a un Julio de energía depositado en un kilogramo de materia. Como el rad, no describe los efectos biológicos de la radiación. La dosis absorbida se expresa a menudo en centésimas de Gray o centigrays. Un Gy es equivalente a 100 rads. 
El Sievert (Sv) es una unidad utilizada para describir la dosis equivalente en efectos biológicos. Es pues paralela al rem, y equivalente a 100 rem. A menudo debe utilizarse en unidades fraccionarias, hasta de millonésimas de Sievert, o micro-Sievert. 

4. Bibliografía
Alonso L. Ibarra, Ignacio y otros. (1989) Los residuos radiactivos. Madrid: MOPU, 1989.
Corpoven (1988) Guía Técnica para la Conservación de la Visión. Caracas: Autor.
Finkela – Caulyle, J. y Guerra, M. (1989) Enfermedades ocupacionales. Organización Panamericana de la Salud
LaDou, J. (1994) Medicina Laboral. Editorial Manual Moderno
Sangro, P. y Jenks, W. (1994) Enciclopedia de medicina, higiene y seguridad del trabajo. Española Copyright de la Oficina Internacional del Trabajo.
Pardos, José Luis. (1984) Los vertidos radiactivos. Madrid: Editorial Tecnos.
Patterson, Walter C. (1982) La energía nuclear. Madrid: Ediciones H. Blume.
Torrealba, J. (1991) Curso de Medicina en el Trabajo. Editorial Orbe.

 

 

Autor:


Diolinda Ferreira


Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Enfermedades

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda