Indice
1.
Introduccion
2. Fundamentacion
Teorica
3. Resultados De La
Investigacion
4. Conclusiones y
recomendaciones
5. Referencias bibliograficas y
electronicas
Para Martín (1997), la educación en Venezuela es uno de los grandes problemas nacionales, porque se aferra con desesperación al pasado, pero el país no tiene mas alternativa que asumir los cambios, que de todo tipo, se están dando de manera global; así como también, debe incorporarse a las tendencias educativas del nuevo milenio que, según Rivas (1996), exigen la formación de un ciudadano integral, creativo, con pensamiento crítico, educado hacia el crecimiento, la participación e identificación con vecinos, comunidades y grupos organizados, para superar el individualismo y el aislamiento.
Desde esta perspectiva, es imperativo mirar a la educación básica como el nivel donde se forma al futuro ciudadano, y a quien se le debe proveer de una educación de calidad, por ende, el nuevo diseño curricular de la primera etapa de educación básica, implantado a partir del período 1997-1998, tiene como propósito: preparar a los niños para que puedan aprender a aprender, aprender a ser, aprender a hacer, aprender a emprender y a aprender a convivir. Este es un cambio funadamental que dará cambios positivos en pocos años y reinvindicará el papel de la escuela y el rol del maestro en la escuela venezolana (El Universal, p.D/2, Septiembre, 1977).
Así, como cambian las demandas de la sociedad, también cambian las competencias necesarias para que los individuos puedan vivir productivamente en esta sociedad, cambios que afectan a la enseñanza y con ella a la matemática. En este sentido, el Consejo Nacional de Supervisores de Matemática, propone que todo ciudadano necesita una serie de competencias esenciales que le permitan desarrollar una amplia comprensión de los conceptos y principios matemáticos, razonar con claridad y comunciarse efectivamente, reconocer aplicaciones y principios matemáticos en el mundo que lo rodea y acercarse a los problemas matemáticos con confianza, entre otras cosas, de manera que ingrese al nuevo milenio comenzando una vida adulta responsable (Carl, 1989).
Todo lo anteriormente expresado, se tendría que concretar, formalmente, en la escolaridad y se debería utilizar el libro de texto como uno de los instrumentos de apoyo más idóneos para la transmisión actualizada del conocimiento; de esta forma se estaría respondiendo a una de las tareas prioritarias de la política educativa de una nación como lo es, según Chall y Conard (1992), citados en Rivas (1996), la elaboración y validación de textos escolares apropiados.
Tanto Arrangóiz (1994), como Peña y Gringberg (1977), coinciden en que los textos no son el centro de gravedad del proceso de enseñanza, sino bien un elemento organizador de las experiencias de aprendizaje, además dan seguridad a los padres, a los alumnos y a los mismos docentes, porque este recurso indica cuáles son los objetivos, los contenidos y las actividades a realizarse en el aula de tal manera que los tome como guía para lograr flexibilidad y autonomía ante la posible rígidez del currículum, y también para cumplir totalmente con el programa del grado respectivo.
A pesar, de las opiniones en contra del uso del texto escolar, existen una serie de investigaciones que corroboran su influencia positiva en el rendimiento estudiantil. Se pueden mencionar los trabajos realizados por Schiefelbein (1973), citado en Peña (1977), donde se concluye que si se mantienen constantes otros factores y sólo se varía la disponibilidad del texto, se oberva que dicha variación influye en el rendimiento escolar, generando aumentos de 10 a 30 por ciento de los rendimientos promedios; también los trabajos del Departamento de Secretaría Educativa del Convenio Andrés Bello de la Organización de Estados Americanos, que han demostrado que a los niños que se le proporciona un libro de texto, alcanzan un mayor rendimiento que los que no lo tienen (Fienmayor, 1997); a esto se agrega que, en un documento publicado por el Banco Mundial y titulado los Textos Escolares y el rendimiento académico, se indica que en dieciocho evaluaciones estadísticas, realizadas en diferentes países, se observó que la disponibilidad de textos era el factor que influía principalmente en la productividad (Nuñez, 1998).
Al respecto, en la investigación llevada a cabo por Fontaine e
Eizaguirre, citadas en Nuñez (1998), se concluye que los
niños que habían tenido un libro de mejor calidad, se
desempeñaban considerablemente mejor que los que
habían utilizado un texto mediocre.
Al respecto, en la investigación llevada a cabo por Fontaine e
Eizaguirre, citadas en Nuñez (1998), se concluye que los
niños que habían tenido un libro de mejor calidad,
se desempeñaban considerablemente mejor que los que
habían utilizado un texto mediocre.
En Venezuela, es
preocupante la situación del texto escolar porque en un
estudio exhaustivo realizado en 1995, por el Centro de Investigaciones
Educativas TEBAS de la Universidad
Central de Venezuela, se llegó a la conclusión que
de los 1700 libros
analizados, la calidad de casi todos ellos dejaba mucho que
desear, y que aquellos que habían sido aprobados por el
Ministerio de Educación, no coinciden con lo que se
considera idóneo o más cercano a lo que
debería ser el texto escolar (Esté, 1995). Esto
trae nefastas consecuencias ante una tradición arraigada,
como es el seguimiento fiel al texto para organizar el trabajo en
el aula.
La anterior situación se presenta en el país, a pesar que existe un basamento legal para la evaluación de textos escolares. La Ley Orgánica de Educación, es el documento más importante con el que se cuenta para dar cumplimiento a esa evaluación, a través de la figura del Ministerio de Educación, a quien corresponde planificar, orientar, dirigir, coordinar, supervisar y evaluar el sistema educativo (Qüenza, 1986).
El texto escolar tiene el compromiso de convertirse en gestor del cambio educativo, esto no solo es responsabilidad de su autor, pues para Linares (1997), el texto también está mediado por la editorial, el maestro y en última instancia por el lector. Lo cierto es, que cada día debería ser mayor la preocupación por mejorar su calidad, sobre todo cuando este recurso va dirigido a los primeros niveles de escolaridad, por ser esa primera etapa la base fundamental para la buena formación del futuro ciudadano de un país.
Tomando en cuenta la problemática del texto
escolar venezolano, y ante la preocupación del texto
escolar venezolano, y ante la preocupación de conocer si
los escolares del país ingresarían al nuevo siglo
XXI, adquiriendo una formación básica en
matemática pautada por los nuevos enfoques educativos o,
por el contrario, lo harían con un desfase intelectual
acentuado, se plantea la siguiente interrogante:
¿El texto escolar de matemática, de la primera
etapa del sistema educativo
venezolano, se adecúa a los cambios educativos que exigen
las corrientes teóricas emergentes del finales de siglo
?.
Objetivo general
Analizar el contenido del texto escolar de matemática, de
la primera etapa de educación básica venezolana,
según los cambios educativos exigidos por las corrientes
teóricas emergentes de finales de siglo.
Objetivos específicos
Identificar si la estructura
didáctica del texto escolar de
matemática, de la primera etapa de educación
básica, se sustenta en las teorías
pedagógicas emergentes de finales de siglo.
Establecer, cuál es la tendencia del nivel
psicológico y soporte neurocientífico, presentes en
el texto escolar de matemática
Determinar si las competencias esenciales de la disciplina
matemática: comunicar ideas matemáticas, razonamiento
matemático, aplicaciones a situaciones de la vida diaria,
atención a lo razonable de los resultados,
estimación, habilidades computaciones, pensamiento
algebraico, medida, geometría,
estadística, probabilidad y
clima para
el
aprendizaje; que se exigen para el nuevo milenio,
están presentes en el contenido del texto escolar de
matemática.
Analizar si el tipo y los procesos de
evaluación, propuestos en el texto escolar de
matemática, se basan en las teorías
actualizadas, sobre los criterios de evaluación, de
finales de siglo.
Recomendar los correctivos necesarios, en caso de determinar la
ausencia total o parcial de los lineamientos de los nuevos
enfoques educativos y de las competencias esenciales de la
matemática, para la adecuación del texto escolar de
matemática a los cambios educativos del nuevo
milenio.
La importancia del estudio radica en el aporte a la comunidad educativa del nivel básico, al informarle si el texto de matemática funciona como elemento estratégico de formación, actualización y transformación social o, por el contrario, no se adecúa a los cambios de finales de siglo, de tal manera que se tomen las decisiones respectivas para la superación de esas carencias y disparidades que, aún, podrían estar presentes en el contenido del mismo.
El estudio está delimitado por el análisis de contenido de los textos escolares de matemática, de la primera etapa de educación básica, adaptados a la reforma curricular vigente; tal análisis se fundamenta en el constructivismo, como una de las corrientes pedagógicas con mayor auge dentro de las tendencias de finales del siglo XX que, entre otros aspectos, mantienen la posición que los libros de texto deben transmitir la ciencia de una manera interactiva, donde participen docentes y alumnos dentro del contexto socio-productivo de su comunidad (Rivas, 1996).
Recuento histórico: desde la escuela primaria
hasta la
educación básica.
En Venezuela, la
gestación de la escuela básica data desde los
años 1936 y 1937, cuando la Federación Venezolana
de Maestros orientó sus luchas hacia la
masificación de la educación para lograr la
igualdad de
oportunidades y la renovación pedagógica (UPEL,
UNA, 1998).
La Ley de
Educación de 1940, establecía la división
del sistema educativo en ramas: preescolar,
primaria, secundaria, normal, especial y técnica, y
superior. Posteriormente, la Ley Orgánica de 1948,
establece una nueva división en niveles y modalidades, en
este caso, la educación primaria o primer ciclo comprende
lo seis primeros grados de la escuela venezolana, continúa
un ciclo básico común para la educación
media, y se mantiene la gratuidad y obligatoriedad de la
enseñanza, todo esto constituye un antecedennte importante
para la gestación de la escuela básica; en 1969, se
reforma la educación media en ciclo básico
común y ciclo diversificado.
En 1975, siguiendo lineamientos del V Plan de la Nación, se detectó una serie de deficiencias que obligaron a rediseñar el sistema educativo y, es así como el concepto de educación básica se concreta en 1977, pero sólo entre los años 1980 y 1988 es cuando se establece como subsistema en etapa experimental (UPEL, UNA, 1988). En 1986, la comisión para el estudio del Proyecto educativo Nacional informa que la no evaluación cabal de los resultados de los diseños anteriores, conllevó a que los contenidos programáticos de ese nivel estuviesen recargados y pecaban de excesiva uniformidad, se le daba poco énfasis a la formación profesional y no se tomaban en cuenta la diferencias geográficas, culturales, económicas y sociales (Duplá, 1991); al respecto, el Plan de Acción del Ministerio de Educación, en 1995, indicaba que la educación venezolana se había convertido en un gigantesco fraude respecto a las expectativas de democratización, progreso y maduración (Odremán, 1997).
Para el período 1997-1998, entra en vigencia otro diseño curricular, cuyo propósito es influir directamente en la práctica pedagógica de los docentes, convirtiendo el aula en un espacio para el desarrollo de las experiencias significativas, así como también, para controlar y disminuir los índices de repitencia y deserción escolar. Los programas de estudio se simplifican en lo esencial, representados por la transversalidad de los ejes (lengua, pensamiento lógico, valores y educación para el trabajo), cruzado con sólo seis aasignaturas (lengua, matemática, ciencias sociales, educación física y educación artística), (Arrieta, 1997).
La primera etapa de educación básica es un período de integración que abarca tres grados: primero, segundo y tercero, donde los ejes transversales se desarrollan en el contexto de las areas académicas para que el aprendizaje sea global; se enfatiza en el área de matemática por ser un medio para el mejor entendimiento del individuo, su realidad y su relación con sus semejantes; es otra herramienta dentro del proceso de autoconstrucción, que plantea la formación de un individuo más proactivo y capacitado para la vida en sociedad (op. cit).
La enseñanza de la matemática en el país, según Gutiérrez (1988), está delimitada por un modelo pedagógico claramente definido y se observa la falta de continuidad histórica en las decisiones curriculares, éstas se dan en un período político-administtrativo determinado y se implantan sin que se evalúe el anterior currículum. Sólo, es a partir de 1912 cuando se inicia la orientación oficial de la enseñanza de la matemática, mediante programas que debían renovarse anualmente, pero en 1915 se abandonan los programas y se implanta un sistema mixto de programas y sinópsis; tales programas siguen vigentes hasta 1963 sin que se registren modificaciones curriculares relevantes. En la etapa 1944-1963, la enseñanza sigue un enfoque calculista, centrado en el contenido matemático de las operaciones; en 1976, se actualizan los programas adaptándolos a las necesidades nacionales y regionales; en esa década de los años 70, la enseñanza sigue el enfoque conjuntista, centrado en los procesos de razonamientos presentes en la teoría de conjuntos de la Matemática Moderna. En la década de los años 80, se fundamenta en los principios cognoscitivos y se aplica la teoría de Jean Piaget, sobre las operaciones del pensamiento para así graduar el proceso de enseñanza-aprendizaje; también influyen las ideas de Freire, la noción de aula-taller de Freire, el humanismo de Carls Rogers, y se hace énfasis en el uso de la tecnología educativa.
Para la década de los años 90, según Fé y Alegría (1994), la enseñanza de la matemática en la escuela básica se caracteriza por su énfasis en la memorización, el apuntismo y el miedo a la asignatura; su enfoque se sustenta en una serie de mitos, entre los que destacan: su enseñanza por igual en los contextos urbano, rural e indígena; prioridad hacia su lógica matemática más que hacia la psicología del aprendizaje, énfasis en los objetivos medibles, en los resultados y no en el proceso; dificultad de la asignatura, a mayor contenido mayor aprendizaje y, además, el alumno es sólo un repetidor de órdenes previamente planificadas.
En el diseño curricular de 1997-1998, se plantea como alternativa de solución a esta problemática, el programa de Biblioteca de Aula, dirigido a la primera y segunda etapa de educación básica para promover en los alumnos la construcción de significados mediante procesos de aprendizajes activos y participativos, proporcionando a alumnos y docentes, un conjunto de materiales educativos como recursos de apoyo a los proceos pedagógicos de aula (González, 1997).
Para Flórez (1994), los modelos que norman la forma de abordar la enseñanza de las ciencias son: tradicional, conductista, romántico, desarrollista y socialista; los tres últimos pertenecen al enfoque constructivista, que plantea que el aprendizaje debe ser una construcción del alumno, que modifique su estructura mental, que contribuya con su desarrollo personal y que no se limite a la simple acumulación de conocimientos, datos y experiencias aisladas; porque lo importante no es informar sino instruir, desarrollar y humanizar.
Para Rivas (1996), la evaluación ha pasado por varias etapas: la medición, por objetivos instruccionales, sin objetivos preestablecidos y la constructivista, donde se plantea la negociación entre los participantes del proceso para elaborar una opinión multifacética y pluralista que estimule el mejoramiento de los resultados obtenidos; deben considerarse los aspectos emocional, social, cognitivo y valorativo, en presencia del mismo alumno y del grupo. Para Estévez (1996), son tres los procesos que se deben evaluar: desempeño, desarrollo de aptitudes, rendimiento y Chadwick (1994), establece algunos criterios generales para la selección de contenidos: valor anticipativo, relevancia, identificación, transferencia, equidad, participación, factibilidad, eficacia y eficiencia.
La mayoría de los libros de texto proponen actividades de control, recapitulación o autoevaluación, para observar el logro de los conocimientos que propone. Se deben analizar todas esas actividades de seguimiento y recapitulación, diferenciando la evaluación diagnóstica de la formativa; ya que los textos no pueden promocionar, entonces es el docente quien debe elaborar esos controles de evaluación sumativa (Alvarez, 1997).
En cuanto a nivel psicológico, son las ideas de Jean Piaget, sobre los estadios en la evolución del pensamiento, las más aplicadas en las escuelas elementales popr su aporte respecto al desarrollo de las estructuras mental, sin embargo, (Alvarez, 1997), considera que a veces el nivel de desarrollo psicológico alcanzado en un momento dado, no tiene relación con la edad cronológica del niño y, en este sentido cobran importancias las ideas de Vygotsky sobre los niveles evolutivo real y potencial, el primero define las funciones que ya han madurado, el otro define aquellas que ya no han madurado pero que se hallan en proceso de maduración y que se pueden potenciar mediante la ayuda de otras personas, lo que permite conocer en mayor medida cómo está su desarrollo mental (Reig y Gradolí, s/f). Al respecto, se ocnsidera que el texto es una herramienta que permite madurar el aprendizaje, por ser un poderoso medio de autoinstrucción, en la medida que se internalizan los pensamientos y acciones del autor (Wells, s/f).
Por otra parte, en 1982, un neurocirujano demuestra científicamente la existencia de dos hemisferios cerebrales: el izquierdo y el derecho (Roo, 1993), que a pesar de delimitar perfectamente sus funciones, están en capacidad de interconectarse a la memoria almacenada en el otro hemisferio para trabajar como un verdadero sistema; ese proceso de pensamiento se ve afectado por el sistema límbico, encargado de realizar y controlar las funciones afectivas y emotivas del ser humano (Rivas, 1996); en conjunto forman el cerebro triuno.
Aún continúan las investigaciones respecto a las funciones de uno u otro hemisferio. En los programas instruccionales se procura, ingenuamente, la formación del pensamiento crítico y el desarrollo de la creatividad, pero lo que en realidad se fomenta es el desarrollo del hemisferio izquierdo por sus funciones racionales, dejando a un lado el incentivo a la creatividad y emotividad del alumno (Heller, 1995).
Si bien es cierto la importancia de lograr el equilibrio de ambos hemisferios, no menos cierto es que en ello se debería involucrar aquellas competencias esenciales de la matemática que permiten el desarrollo del pensamiento lógico, del razonamiento, creatividad e imaginación; bajo esta sugerencia, el Consejo Nacional de Supervisores de Matemáticia, establece como prioritaria las siguientes: resolución de problemas, comunicar ideas matemáticas, razonamiento matemático, aplicaciones a situaciones de la vida cotidiana, atención a lo razonable de los resultados, estimación, habilidades computacionales, pensamiento algebraico, medida, geometría, estadística, probabilidad y clima para el aprendizajes, pues el dominio de éstas permitirá que se ingrese al nuevo milenio con una formación básica al respecto (Carl, 1989).
Hipótesis
El contenido del texto escolar de matemática, de la
primera etapa de educación básica, adaptado a la
reforma curricular implantada a partir del año escolar
1997-1998, no se adecúa totalmente a los cambios exigidos
por las corrientes educativas emergentes a finales del siglo
debido, entre otras razones, a que mantiene la estructura
tradicional en modelos
pedagógicos y tipo de evaluación, continúa
aplicando los aportes de la Teoría Piagetiana sobre el
pensamiento, estimula el hemisferio cerebral izquierdo y no
considera, adecuadamente, las competencias esenciales exigidas
para el
conocimiento matemático en el próximo
milenio.
Metodologia
El diseño de la investigación sigue las modalidades
documental y de campo, es un estudio expost-facto porque se
evalúa la actualización psicopedagógica del
texto escolar de matemática adaptado a un nuevo
diseño curricular; es descriptiva y está basada en
el análisis de contenido manifiesto con un enfoque
cuali-cuantitativo, que da una visión holística al
tratamiento del estudio (Cabero, 1998; Hernández, 1997;
Tamayo y Tamayo, 1995; Ary, 1994); Hurtado, 1996).
La población está conformada por los
textos escolares de matemática, de los tres primeros
grados de la educación básica, adaptados al
currículum básico nacional vigente. Las editoriales
de esos textos son: Larense, Excelencia, Colegial Bolivariana,
Santillana, Básica y Monfort.
El instrumento de recolección
de datos fue validado por profesionales en el área,
está estructurado en cinco partes relacionadas con las
unidades de análisis de estudio: modelo
pedagógico, nivel psicológico, soporte
neurocientífico, tipo de evaluación y competencias
matemáticas; que se evalúan mediante una escala ordinal no
binaria sugerida en Tavella (1995); la confiabilidad medida por
el coeficienta de alfa de cronbach, es del 98.43 por
ciento.
3. Resultados De La Investigacion
De los dieciocho textos escolares de matemática,
de la primera etapa de educación básica, se obtuvo
que: el modelo pedagógico constructivista destaca
sólo en un 33 por ciento de esos textos, la teoría
de Piaget se
aplica en mayor medida en un 83.33 por ciento; el hemisferio
cerebral izquierdo se fomenta con prioridad en un 16 por ciento,
mientras que en el porcentaje restante no se evidencia una
acentuada diferenciación entre uno u otro hemisferio; la
evaluación constructivista predomina en un 33 por ciento;
en un 100 por ciento está ausente la competencia
matemática del pensamiento algebraico y casi ausente las
habilidades computacionales; además, las que presentan
mayor predominio son: comunicar ides matemáticas (100 %),
estadística (83.33 %), razonamiento matemático,
medida, aplicación a situaciones de la vida diaria,
geometría y clima para aprender (66.66 % de los textos).
Las demás competencias también están
presentes, pero se manifiestan con poco porcentaje o de manera
aislada en esos textos de uno u otro grado de la primera etapa de
educación básica.
El análisis cualitativo refleja cuáles son las
características más resaltantes,
así como también las carencias que, con respecto a
las unidades de análisis mencionadas, se observan en el
contenido de los textos escolares de
matemática.
4. Conclusiones y recomendaciones
La estructura didáctica del contenido del texto escolar
de matemática, de la primera etapa de educación
básica, está principalmente sustentada en los
enfoques pedagógicos ttradicionales, aún cuando
muestra
algunos elementos significativos de la teoría
constructivista.
La fundamentación psicológica del texto, se apoya
fundamentalmente en la Teoría de Piaget, y no muestra una
evidente tendencia hacia el desarrollo de uno u otro hemisferio
cerebral.
De las competencias esenciales de la matemática exigidas
para el nuevo milenio, principalmente se manifiestan las
referidas a la
comunicación de ideas matemáticas, medida,
razonamiento, aplicaciones a situaciones de la vida diaria,
geometría y clima para el aprendizaje; está ausente
el pensamiento algebraico y casi ausente, las habilidades
computacionales.
Se confirma la hipótesis planteada, sin embargo, a la
misma se agrega, que no se presenta una tendencia acentuada hacia
el fomento de uno u otro hemisferio cerebral.
Recomendaciones
En líneas generales, se sugiere que el contenido del texto
escolar de matemática, sustituya los esquemas
tradicionales por los lineamientos de la acción
constructivista, que le permitan su actualización y
adecuación a las nuevas tendencias educativas.
En ese sentido, el compromiso debería ser compartido por
el autor, las editoriales, docentes, representantes y alumnos;
así también, le corresponde al Ministerio de
Educación aplicar las leyes y
reglamentos referentes a la evaluación de libros de textos
para controlar la calidad de los mismos.
En cuanto a la fundamentación psicológica,
debería establecerse una semejanza entre la evolución del pensamiento del niño y
el desarrollo de la matemática, que partiendo de objetos
concretos y conceptos primitivos se ha convertido en una disciplina
científica y aún continúa su proceso de
construcción. Se deben incluir adivinanzas, rompecabezas,
contraejemplos y proposiciones divergentes, entre otras cosas,
para que el niño piense más, para que haga
más, para que desarrolle su pensamiento crítico,
analítico, divergente, para que opte por la
discusión de ideas bajo un clima democrático dentro
y fuera del ámbito escolar.
Para contribuir al desarrollo de ambos hemisferios cerebrales, se
podría incorporar en el contenido del texto,
artículos de prensa, cuya
lectura sea
objeto tanto de análisis como de síntesis;
a su vez, se fomentan valores de
responsabiloidad y honestidad;
así también se pudiese dar inicio a las nociones de
probabilidad ante casos de duda e incertidumbre presentes en las
encuestas,
pronósticos y juegos de azar
publicados en ese medio impreso.
Los textos deberían apoyar al docente en el buen uso de
las tecnologías, ya que no pueden mantenerse al margen del
empleo de la
calculadora y el computador,
que han contribuido a modificar las habilidades
matemáticas necesarias para el ciudadano del nuevo
milenio.
Los juegos
educativos, como estrategia de
solución de problemas, permiten que se combine el placer
con el trabajo, contribuyendo a la formación de actitudes
favorables hacia la matemática.
El pensamiento algebraico puede incorporarse siguiendo los
lineamientos del aprendizaje
significativo, minimizando el grado de abstracción al
ubicarlo en un contexto familiar al niño, lo que evita
dificultades insalvables en el manejo posterior de estructuras
más complejas.
Los textos podrían establecer un puente conceptual entre
los conocimientos previos del niño y el nuevo material por
aprender, al incluir preguntas de sondeo al inico de caca
tópico o como anticipo en las actividades propuestas del
tema anterior.
Finalmente, se sugiere que se incluyan hojas de registro
cualitativo que promuevan la evaluación multidireccional,
para valorar los cambios cognoscitivos, emocionales, afectivos,
sociales y valorativos, manifestados a lo largo de todo el
proceso de formación integral del niño.
5. Referencias bibliograficas y electronicas
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