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VIH y SIDA




Enviado por globernal



    INDICE

    INTRODUCCIÓN

    La aparición de la infección por VIH
    planteó un reto enorme para la medicina y las ciencias afines; se trataba de
    lograr, de la manera más rápida posible, una
    comprensión frente a la etiología, curso, tratamiento y
    prevención a fin de amortiguar el impacto que esa nueva
    condición implicaría en los más diversos campos
    humanos.

    Con el devenir del tiempo, esta infección ha
    cambiado muchos de los conceptos y paradigmas que en las ciencias de la salud y en las sociales teníamos por
    seguros y creíamos poco
    modificables.

    Uno de los cambios mencionados se presentó en el
    "nuevo" estilo de la relación establecida entre el
    personal de salud y los consultantes o pacientes, la que
    dejó de ser tan paternalista y vertical para, nuevamente,
    ser más humana; hasta el calificativo para referirse a la
    persona que busca asistencia
    se modificó: ¿se trata de un consultante, es un
    paciente o quizás, un cliente?.

    ASESORÍA vs.
    CONSEJERÍA

    El empleo de determinada palabra,
    elicita en la persona que la escucha, no
    solamente aspectos simbólicos relacionados con la misma sino
    además conceptos, sentimientos, actitudes y eventualmente,
    prejuicios. Tal cosa ocurre, obviamente, con las palabras
    asesoría / consejería; podrían ser
    comprendidas como sinónimos, pero en realidad son totalmente
    diferentes.

    Consejería: transmite la idea, que la
    persona que la efectúa es un consejero, un individuo
    que evalúa una situación problema y como consecuencia,
    propone una meta de comportamiento que el
    aconsejado deberá seguir, si desea lograr sus
    objetivos. Así, la
    consejería se convierte en una acción
    jerárquicamente determinada, con sesgo impositivo,
    generadora de dependencias, ya que el aconsejado trata de
    plegarse a los lineamientos propuestos por el consejero,
    delegando la responsabilidad personal que el aconsejado
    tiene frente a determinadas circunstancias-problema,
    comprometiéndose seriamente la autonomía y el control personales de la persona
    que recibe la consejería.

    Contrariamente, el término
    asesoría se relaciona con la idea de una
    relación con una persona experta en determinado tema, que
    siendo ajena a una circunstancia, puede comprenderla de manera
    más objetiva y proponer alternativas de solución en
    forma mancomunada con el asesorado, de acuerdo con los
    recursos reales y actuales con
    los que este cuenta, con sus características propias y
    con las expectativas que tiene. De esta manera, por ejemplo, un
    asesor de seguros no le determina a su
    cliente las acciones que este debe seguir,
    sino que, contando con su experiencia y conocimiento, le informa sobre
    las diversas posibilidades que el cliente tiene y entre los
    dos
    , eligen la que mejor se adapte a la meta buscada, siempre bajo las
    condiciones individuales y especificas de su asesorado. Es por
    eso que se desaconseja, en cuanto a la infección por VIH y
    el SIDA, el empleo de la palabra
    consejería y se propone el término de
    asesoría, empleado ya en publicaciones de
    carácter universal
    .

    Para los autores, la asesoría en la
    infección por VIH
    es cualquier tipo de conversación
    entre un consultante y alguno de los miembros del equipo de
    salud, en relación con una dificultad o problema asociado
    con su condición y/o enfermedad, cuya solución
    repercutirá en beneficio del consultante, de su familia y/o del
    entorno.

    Para el Ministerio de Salud, de acuerdo con el Decreto
    1543 de junio de 1.997, consejería es: "Conjunto de
    actividades realizadas para preparar y confrontar a la persona
    con relación a sus conocimientos, sus prácticas y
    conductas, antes y después de la realización de las
    pruebas
    diagnosticas"

    La diferencia de criterio entre lo consignado por la
    Ley y los aspectos
    técnicos mantenidos por los autores, estriba en que para la
    primera, la consejería es una actividad
    puntual relacionada única y específicamente con
    el evento diagnóstico y las
    pruebas de laboratorio necesarias para el
    mismo, mientras que para los segundos se trata de una actividad
    vinculada del todo a un tratamiento integral para el
    paciente, realizable en cualquier etapa a partir de los contactos
    iniciales con el consultante (aún antes de haber llegado a
    su diagnóstico) de modo que
    se efectúa en momentos muy distintos de su proceso y directamente en
    relación con sus necesidades específicas, como pueden
    ser, por ejemplo, la búsqueda de soluciones para, adherencia al
    tratamiento, autocuidado, sexualidad segura, información a contactos o a
    familia, etc..

    ¿Es la asesoría una psicoterapia?. Aunque es
    posible que existan algunos puntos de contacto, son operaciones bastante diferentes:
    la psicoterapia puede ser comprendida como una
    relación entre consultante y terapeuta, centrada en la
    búsqueda de la salud mental y la estabilidad
    psicológica, mientras que la asesoría es una
    actividad pragmática y diversa, no mediatizada
    únicamente por elementos psicológicos sino que busca la
    adaptación del sujeto mediante cambios o modificaciones
    actitudinales y comportamentales, involucrando campos y
    escenarios diferentes, como pueden ser laboral, educativo, social,
    comunitario, interrelacional, económico, religioso, etc..
    Bajo ese concepto, el asesor es el puente
    entre el consultante y su entorno, mientras que el
    psicoterapeuta lo es entre el paciente y su mundo
    interno
    .

    POR QUÉ DE LA ASESORÍA EN
    LA INFECCIÓN POR VIH / SIDA

    La asesoría se ha convertido con el transcurso del
    tiempo, en una herramienta de
    trabajo sumamente útil en múltiples campos del
    área de salud, de modo que se puede y debe efectuar con
    personas aquejadas por diversas dolencias, como: diabetes, hipertensión,
    colostomías, cirugía reconstructiva, etc.. Existen
    entonces, algunas consideraciones por las cuales se debe emplear
    en personas con infección por VIH o con SIDA como son :

    1. Tendencia hacia la fatalidad. Tanto la
    infección por VIH como el SIDA son situaciones
    generadoras de conflictos o agresiones en
    todos los campos del quehacer humano, ya que confrontan al
    individuo con su finitud, lo que desencadena una serie de
    amenazas de naturaleza interna al sujeto,
    como: sentido de la vida, sentido del dolor y sufrimiento,
    existencia de un ser superior, culpa, castigo, etc. Esto
    constituye un duelo que debe ser elaborado de una manera
    constructiva, de forma que le permita al ser, continuar su
    proceso de crecimiento y
    desarrollo .

    Por otro lado, el paciente, su pareja y su familia,
    deben llegar a lograr niveles de ajuste en todos los campos,
    encontrando nuevas formas de expresión y de vida, cambios
    que deben propender por ser adecuados y
    significativos.

    2. Ausencia de cura. En los albores del siglo
    XXI, la ciencia médica se
    encuentra abocada al mismo paradigma de nuestros
    antecesores: se está en capacidad de curar muy pocas
    enfermedades. Es por eso que
    cobra vigencia el aforismo de los viejos maestros de la medicina: el médico cura muy
    pocas veces, alivia algunas, pero acompaña siempre. Con esto
    se quiere puntualizar que el hecho de ausencia de cura en la
    infección por VIH, constituye en un factor de
    desesperanza que podría contribuir negativamente en
    el estado de salud posterior
    del infectado y aún de su grupo social.

    3.- Proceso infeccioso. Uno de los problemas que viven el
    paciente, la familia y/o pareja y
    equipos de salud, se relaciona con la naturaleza transmisible de la
    enfermedad. Ello implica conflictos de la persona
    consigo misma y potencialmente desarrollo de actitud derrotista y
    estigmatizadora expresada potencialmente bajo la siguiente
    postura: todo lo que tocaba el rey Midas, se volvía oro; yo
    soy Sadim, todo lo que toco, lo infecto o lo
    daño.

    En la base de este tipo de idea se encuentra el hecho
    que el acto de amor se transforma muchas
    veces para el infectado, en acto de destrucción.

    4.- Edad de la población mas
    afectada.
    Los grupos etáreos mas afectados
    son los que se encuentran entre los 15 a los 49 años
    , , evidentemente uno de los momentos de mayor
    productividad económica
    en nuestro medio.

    5.- Temores Personales y Sociales. Los temores,
    la ansiedad y la depresión se han visto
    claramente relacionados con la disminución de la respuesta
    inmune7.En referencia a los temores sociales, existe
    una doble vía:

    • La primera de ellas es por parte del paciente hacia
      el colectivo, relacionada con la presencia de discriminación, rechazo
      y aislamiento.
    • En segundo lugar se tienen los temores del colectivo
      hacia el paciente. Esta circunstancia se expresa, entre otras
      cosas, como rechazo de la comunidad a la presencia de
      sitios de tratamiento, intentos de destrucción de
      viviendas de personas infectadas, entre otras.

    6.- Información Errada,
    Incompleta o Conflictiva.
    La desinformación en el campo
    de la infección por VIH y el SIDA parece ser más la regla
    que la excepción. Las fuentes de información
    con que cuenta la población general son
    básicamente los chismes cotidianos, chistes verdes y las
    publicaciones amarillistas.

    7.- Existen Múltiples Eventos Relacionados con la
    Enfermedad que Pueden ser Prevenibles.
    En el curso de una
    asesoría el miembro del equipo de salud puede detectar o
    identificar situaciones que a corto plazo, vayan a generar
    daño en el consultante o en su entorno.

    8.- Atomización del Paciente. El desarrollo
    de la tecnología, sumado al
    conocimiento minucioso de
    aspectos científicos, ha conducido a la aparición de
    especialidades y subespecialidades; la consecuencia inmediata es
    que el consultante comienza a ser visto como un agregado de
    órganos, funciones y patologías. No
    resulta extraño que un especialista formule un medicamento y
    otro especialista que atiende al mismo paciente, lo considere
    como contraindicado.

    LA PERSONA DEL ASESOR Y SUS
    CARACTERÍSTICAS
    PRINCIPALES

    La asesoría está inextricablemente unida al
    cuidado de salud; es en ese sentido en el que todo profesional de
    la salud que tiene pacientes a su cuidado es en realidad un
    "asesor". Sin embargo, al tocar el tema de la asesoría, una
    de las preguntas fundamentales que surge es: ¿Quién es
    la persona que la efectúa?.

    De manera tradicional, las intervenciones sobre un
    paciente o consultante por parte del personal de salud que puedan
    tener un efecto en la esfera mental o actitudinal, se dejan
    del todo para que la hagan las personas con entrenamiento en psicoterapia o
    los especialistas en psicología o
    psiquiatría.

    Dado que la asesoría no es, estrictamente
    hablando, una forma de psicoterapia, los conocimientos
    necesarios de salud mental son los que se
    imparten en cualquier programa de formación
    universitaria en ciencias de la salud; las calificaciones para
    enfrentar una asesoría se relacionan básicamente
    con los siguientes campos:

    • Conocimientos generales amplios y suficientes sobre
      la infección y tener la capacidad de traducir todo ese
      conocimiento a un lenguaje cotidiano,
      comprensible y coloquial, elemento de gran importancia para el
      establecimiento de un contacto empático.
    • Conocimientos sobre asesoría en infección
      por VIH y el SIDA, específicamente hablando que no es un
      acto empírico sino que se relaciona con técnicas específicas
      de intervención, que pueden ser desarrolladas en el marco
      de una actividad académica de aprendizaje y entrenamiento, a cargo de
      personas con conocimiento y experiencia.
    • Características individuales especificas en
      estructura psíquica y
      relaciones interpersonales,
      habiendo el asesor trabajado en sí mismo, conceptos
      relacionados con sexualidad, elección de
      pareja, muerte, dolor, sufrimiento,
      sentido de la vida y de la muerte, de manera que
      frente a estos temas su conflicto interno sea el menor
      posible para no cargar al consultante con los conflictos
      propios de él y con los del asesor.

    Es esencial el contar con capacidad empática,
    entendida esta como la capacidad de darse cuenta de los
    sentimientos de otros. Necesita calidez y calidad humanas para enfrentar
    una relación que exige involucrarse mas no
    comprometerse.

    • Abierto al diálogo y con
      habilidades de comunicación.
    • Consistente consigo mismo en conocimientos y estilo
      de vida.
    • Alto nivel ético pero con posibilidad de excluir
      los juicios morales y de valor dentro de la
      relación con el paciente. Es importante que en una
      situación de asesoría, se parta de los valores y estructura ética del consultante, no
      las del asesor.
    • Disposición voluntaria y deseo personal de
      trabajar en éste campo. De lo contrario, esto no conduce
      sino a malestar fuerte y daño serio en el trabajador de la
      salud y en la persona asesorada, contribuyendo aún
      más al desarrollo del Síndrome de Desgaste 8, 9,
      10 y a la agresión potencial hacia el
      consultante.
    • Posibilidades de trabajar en equipo y de dejar de
      lado la autosuficiencia personal para recurrir a la acción
      multidisciplinaria en el momento en que lo
      requiera.
    • Competencia cultural11: quiere decir que
      el asesor se encuentra en capacidad de comprender diversos
      marcos culturales y subculturales, y que conoce, aunque
      sea de forma superficial, los ritos, creencias, tradiciones,
      hábitos, valores, etc., de
      determinada cultura. Para lograr ser
      competente culturalmente hay que transitar un camino
      interior que le permita a la persona pasar desde los extremos
      de la intolerancia característicos del genocidio,
      racismo, fanatismo, ghetos
      de aislamiento, prejuicios, hacia la búsqueda del desarrollo personal de tolerancia étnica y
      conciencia cultural que
      desemboquen en una adecuada competencia
      cultural.

    PRINCIPALES MOMENTOS EN LA
    ASESORÍA Y SUS OBJETIVOS

    Se ha dicho que la asesoría en la
    infección por VIH y el SIDA es una intervención
    longitudinal y no necesariamente transversal; sin
    embargo, por lo que a la legislación colombiana respecta,
    (Decreto 1543 de junio de 1.99712) se puntualizan dos
    momentos de asesoría: pre-prueba y
    post-prueba.

    Este concepto pretende asegurar que la
    decisión de realizarse una prueba presuntiva o
    diagnóstica sea autónoma, voluntaria, consciente y
    generadora de cambios comportamentales del posible infectado o
    del no infectado que necesita mantenerse en ese estado.

    Comprendiendo el interés del legislador, se
    considera que existe un tercer momento que no puede ser
    descartado durante el proceso: asesoría de
    seguimiento.

    Asesoría Pre-test

    Cuando se habla de una asesoría pre-test, en realidad no se pretende
    decir una sino que podría ocurrir que se trate
    de varias sesiones para lograr el cumplimiento de los
    objetivos
    propuestos.

    La asesoría pre-test responde a tres objetivos
    básicos:

    • Asegurarse que la decisión de la prueba de
      laboratorio se basa en el
      conocimiento de las implicaciones personales,
      médicas, laborales y sociales que pueden derivarse de la
      misma.
    • Brindar preparación para un posible resultado
      positivo.
    • Suministrar información para disminuir el
      riesgo de infección, en
      el caso de un resultado consistentemente negativo, lo cual
      implica una búsqueda de cambio de actitud en el
      consultante.
    • Conocer lo mas ampliamente posible al paciente en
      cuanto a su información respecto a la infección por
      VIH y el SIDA y sus respuestas frente a los conflictos y
      crisis previas.

    Los puntos a tratar en una asesoría pre-test son
    independientes de si la solicitud de la prueba de anticuerpos
    para VIH ha sido prescriptiva o voluntaria, es decir, si
    ha sido por indicación médica o por solicitud personal.
    A pesar de las diferencias entre cada uno de los pacientes y
    entre cada sesión de asesoría, en términos
    generales, en la sesión inicial deben considerarse los
    siguientes puntos:

    • Dentro de las limitaciones de tiempo asociadas con
      "rendimientos de consulta" de cada institución, se
      deberá tomar el tiempo necesario para entablar una
      comunicación humana con
      el paciente.
    • Discutir los elementos de confidencialidad y su
      significado.
    • Investigar las motivaciones del paciente para la
      consulta y/o la prueba (si es voluntaria), o informar las
      razones que tiene el equipo de salud para haber solicitado una
      prueba (si es prescriptiva)13.
    • Brindar información sobre lo que es la
      prueba y sobre lo que no es la prueba.
    • Explorar los conocimientos que tiene el paciente
      acerca de la enfermedad. Aclarar o suministrar la
      información básica y necesaria en ese momento, sobre
      la infección o el síndrome. Utilizar lenguaje claro, cotidiano,
      comprensible, y llano para el paciente. Emplear ejemplos de la
      vida diaria o de otras enfermedades conocidas por el
      paciente.
    • Explicar el período de "ventana
      inmunológica" u "horizonte inmunológico" y su
      significado.
    • Explorar las consecuencias que para el paciente
      tendría el estar infectado por el VIH no solamente desde
      su visión como asesor sino también desde la óptica del paciente, al
      igual que las implicaciones de un resultado (+) en la vida de
      pareja, relación sexual, vida laboral, social y seguimiento
      médico.
    • Explicar los beneficios de la prueba bajo las
      circunstancias propias del paciente.
    • Establecer y reforzar el conocimiento que tiene el
      paciente sobre transmisión y prevención y estimular
      los comportamientos de sexualidad segura del
      consultante.
    • No dar nada por sobreentendido. Asegurarse que
      el paciente entiende el significado de cada una de sus
      expresiones y que está comprendiendo lo que se le
      expresa.
    • Explorar las posibles reacciones psicológicas
      adversas por parte del paciente en caso de un resultado (+) y
      plantear estrategias para poderles hacer
      frente, si se llegara a dar la situación.
    • Identificar las conductas de riesgo del paciente. Buscar
      opciones de cambio frente a las mismas
      (que no es lo mismo que pretender modificar su orientación
      sexual, lo cual, en ningún momento, constituye una meta
      para la asesoría). Recuerde que en prevención ya es
      valioso el hecho de disminuir el riesgo, sin pretender bajarlo
      a "0", probablemente eso es utópico.
    • Identificar la red de apoyo social (familiar, laboral,
      afectiva) con que cuenta el paciente y a la que se pudiera
      recurrir en caso de respuestas adversas.
    • Hacer arreglos para la cita de entrega de resultados,
      explicar al paciente el lugar, la hora y quien lo
      atenderá, en cuyo caso, debe suministrarse nombre y
      función del trabajador
      dentro del equipo. Informar que sea cual sea el resultado de
      prueba, se tendrá otra entrevista de
      asesoría.

    No olvidar que durante una sesión de asesoría
    pueden distinguirse dos momentos diferentes: uno de
    exploración y uno de información.

    Estos momentos no son consecutivos sino que se dan de
    manera alterna, de acuerdo al objetivo; cuando se tengan
    momentos de exploración, el paciente habla. Se debe
    escuchar activamente; la única intervención del
    asesor en ese momento, será para pedir aclaración de lo
    manifestado por el paciente, abriendo el espacio de
    comunicación.

    Por el contrario en los momentos de información, es
    el asesor quien habla, permitiendo, eso si, la interrupción
    por parte del paciente.

    No deberá pretenderse que todos los pacientes luego
    de una sesión de asesoría lleguen a una prueba de
    anticuerpos para VIH; si se considera que el consultante no esta
    en condiciones psicológicas para recibir un resultado (+) ya
    que este pudiera conducir a unas severas reacciones de crisis, deberá diferirse
    la solicitud de prueba mientras se remite al paciente a un
    trabajador de salud mental que efectúe la psicoterapia
    conducente a minimizar el riesgo de crisis.

    Deben realizarse las asesorías pre-test que
    requiera el paciente, hasta que se considere que el riesgo de
    daño psicológico serio, es mínimo. Así por
    ejemplo si el paciente comenta: "me suicidaría si la prueba
    fuera (+)", no deberá solicitarse hasta haber trabajado ese
    aspecto. Si el asesor considera que no tiene las herramientas para intervenir
    sobre este u otros puntos difíciles ("mato a quien me lo
    prendió"),será importante solicitar interconsulta con
    el personal del equipo multidisciplinario capacitado para su
    intervención.

    Asesoría Post-test

    En esta se deben considerar dos posibilidades: cuando el
    resultado de la prueba es negativo y cuando es
    positivo.

    Cuando el resultado de la prueba de anticuerpos para VIH
    es negativo, se hace indispensable hacer de todas formas
    una asesoría. Esto se basa en que posiblemente el paciente,
    en el curso de la asesoría pre-test podía estar muy
    tenso, con lo cual, parte de la información que se
    suministró no se fijó en la memoria. En éste
    momento la asesoría cumple con los siguientes
    objetivos:

    • Dar el resultado.
    • Discutir el significado del resultado
    • Buscar un cambio de en las conductas de riesgo
      preexistentes.

    Algunas de las acciones que son posibles de
    emprender en este momento se relacionan con:

    • Verificar lo que el paciente entiende por este
      resultado.
    • Trabajar la falsa sensación de seguridad que se tiene
      cuando se recibe un resultado (-).
    • Reforzar nueva y completamente la información
      sobre sexualidad segura.
    • Si es conducente, hablar y trabajar la importancia de
      pruebas alternas o sucesivas.

    Dar un resultado (+) es difícil; es posible
    que el asesor trate de presentarlo con rodeos para hacerlo
    aceptable. Sin embargo, suele ser inaceptable para el paciente,
    de manera que no existe la forma de convertirlo en "aceptable";
    si se trata de presentarlo así, el paciente puede concluir
    que si ni siquiera el terapeuta puede enfrentarlo ¿cómo
    hará él?. Por lo tanto el resultado se debe dar
    claramente, sin rodeos, pero sin brusquedad.

    Antes de iniciar la asesoría post-test con
    resultado (+) se deben tener presentes los objetivos de
    trabajo:

    • Dar el resultado.
    • Hacer frente a la posible crisis.
    • Evaluar la necesidad de pruebas
      subsiguientes.
    • Dejar establecido el vinculo entre el equipo de
      trabajo y el paciente.

    Para lograr los objetivos propuestos es importante tener
    en cuenta los siguientes puntos:

    El asesor debe estar disponible para suministrar el
    resultado, es decir que no se puede, sin lesionar al paciente,
    dar un resultado "de afán" y citarlo para otro día. Hay
    que tener en cuenta que no es fácil estandarizar un tiempo
    para esta intervención. En realidad se parte de la base que
    se conoce la hora de inicio de una asesoría para resultado
    (+), pero se desconoce el tiempo de duración de la
    misma.

    Las dificultades que se le plantean al paciente ante su
    resultado, no pueden ser resueltas todas en el curso de una
    única consulta. Ayuda jerarquizar las dificultades de
    forma que se puedan enfrentar y colaborar en la búsqueda de
    soluciones de las más
    apremiantes. De acuerdo a la matriz de urgente e
    importante, califique lo que se observa en el paciente
    así:

    – Urgente

    – Urgente e importante

    – Importante

    – No importante

    En ese mismo orden se trabajará y al final de cada
    sesión se volverá a calificar los nuevos y viejos
    aspectos planteados por el paciente, lo que le permitirá al
    asesor definir cual será su siguiente punto y los objetivos
    que se propondrá alcanzar en la próxima
    asesoría.

    Es importante recordar que bajo el estado inicial de shock,
    parte de la información suministrada no se asimila, por lo
    que se deberá volver sobre ella en sesiones
    futuras.

    Los puntos que pueden ser tratados en la asesoría
    post-test a paciente (+) son:

    1. Entregar el resultado.
    2. Revisar lo que el paciente entiende por
      éste.
    3. Discutir el significado que para el paciente tiene lo
      relativo a:

    * Ausencia de cura y posible fatalidad del
    proceso.

    * Transmisibilidad

    * Pronóstico.

    Es fundamental recordar que se trata de preparar al
    paciente PARA LA VIDA y no para la muerte, ya que aunque
    potencialmente fatal, es una enfermedad crónica.
    Parafraseando a Hervé Guibert14, persona con
    SIDA:

    " Se trata de una enfermedad que da tiempo para
    morir y que da tiempo a la muerte para vivir, tiempo
    para descubrir el tiempo, y para descubrir por fin… la
    Vida."

    4. Identificar la preocupación inmediata del
    paciente, atendiendo cuidadosamente a lo que dice a
    continuación de conocer el resultado.

    5. Discutir a quién podría el paciente
    decirle, qué, cómo y cuando.

    6. Indagar lo que el paciente va ha hacer en las
    próximas horas o días a fin de asegurar los recursos para la descarga de la
    tensión psicológica, de manera constructiva y
    adaptativa.

    7. Investigar qué dificultades prevé el
    paciente y las maneras de hacerles frente.

    8. Preguntar directamente sobre la posibilidad
    suicida.

    9. Vigilar la respuesta afectiva del paciente ante la
    información que se le dio para prever
    consecuencias.

    9. Aclarar a quién va a buscar el paciente para
    compañía o ayuda inmediata.

    10. Asegurar que el paciente despeja dudas. Alentarlo
    a que le haga preguntas sobre su condición de infectado
    por VIH.

    11. Fomentar el autocuidado hacia el futuro.

    12. Asegurar que no se le dejará solo en el
    futuro, que cuenta con un equipo empeñado en mantener su
    calidad de vida. Esta
    afirmación y otras aparentemente baladíes, configuran
    gran parte de la alianza terapéutica futura y disminuyen
    ciertas respuestas psicológicas o comportamentales
    dañinas para el paciente, la familia o la sociedad. Enfatizar la
    importancia de su seguimiento.

    13. Informar sobre las personas de su institución
    a las que el paciente puede acudir, si lo requiere.

    14. Dar una nueva cita en un tiempo relativamente
    corto.

    Asesoría de Seguimiento

    Los objetivos de esta asesoría, son 15
    :

    • Hablar al paciente.
    • Crear un medio de comunicación libre de
      crítica.
    • Afrontar las dificultades que se vayan
      presentando.
    • En caso de recibir el paciente terapia
      antirretroviral asegurar la adherencia al
      tratamiento.

    Algunas recomendaciones de trabajo en este momento de
    asesoría se relacionan con:

    1. Escuchar lo que dice y notar lo que no se dice. Es
    importante estar atento al lenguaje verbal y extraverbal usado
    por el paciente.

    2. Identificar preocupaciones mediatas e inmediatas y
    ayudar al paciente en el manejo de estas; es deber del asesor,
    como ya se ha dicho, trabajar desde el punto de vista del
    paciente, ayudándolo a encontrar respuestas adaptativas
    para su momento de crisis. Recordar que se debe partir de
    hechos concretos y no de supuestos, ya que estos últimos
    inhiben la discusión libre y la exploración de la
    verdadera naturaleza de las preocupaciones del
    consultante.

    1. Suministrar la información que se requiera
      acerca de la infección por VIH, de manera completa y
      suficiente. El desconocimiento de la realidad trae unas
      consecuencias individuales y colectivas más serias que el
      enfrentarse a la verdad, por más dura que ésta sea.
      El consultante tiene el derecho de conocer lo relativo a su
      condición en todos los aspectos de su vida.

    Eso sí, tal información deberá ser
    suministrada de manera cuidadosa y en el momento oportuno. Es
    aquí en donde reside el arte del asesor.

    Existen sin embargo aspectos de información en
    los que no se puede comprometer el equipo de trabajo, pues de
    la enfermedad hay mucho por comprender y tanto el paciente como
    el asesor deben conocer las limitaciones del saber
    científico actual y aprender a manejar esa incertidumbre
    que puede ser generadora de ansiedades para el terapeuta, el o
    la paciente, la pareja y la familia.

    1. Valorar el impacto psicológico y emocional que las
      preocupaciones actuales tienen en el paciente. Aunque el
      asesor no sea un especialista en alguno de los campos de la
      salud mental, debe siempre estar atento a las reacciones
      psicológicas actuales y a las potenciales que el
      paciente pueda desarrollar en el futuro. Aquí cobra una
      gran importancia el trabajo en equipo
      multidisciplinario, sobre el cual el asesor debe apoyarse.
      Hay que reconocer que todos los miembros del equipo no poseen
      las mismas habilidades para medir éste impacto, por lo
      tanto, la comunicación y
      discusión permanente dentro del equipo de las
      situaciones de cada uno de los pacientes, reforzará al
      asesor en su trabajo y manejo de la situación,
      permitiéndole una intervención adecuada en el campo
      de las situaciones psicosociales que el paciente
      enfrenta.

      El asesor debe estar atento a la aparición de
      signos y síntomas de esta condición ya que ellos
      impiden o dificultan la consecución de las metas
      propuestas en la asesoría, al comprometer la capacidad
      de juicio, raciocinio y comprensión del paciente. La
      demencia debe ser reconocida de manera temprana pues existen
      alternativas terapéuticas para éste grupo de pacientes, las
      cuales deben implementarse a la mayor brevedad
      posible.

      Por otro lado, la enfermedad por sí misma, o la
      posibilidad del diagnóstico pueden reactivar
      patologías mentales preexistentes, las cuales deben
      recibir una inmediata atención por parte
      del equipo multidisciplinario, con miras a proteger al
      individuo y/o al grupo social. Es deber del asesor la
      detección temprana y eficiente de éstas condiciones
      para poder hacer una referencia
      oportuna al especialista adecuado.

    2. Valorar el comportamiento del
      paciente en busca de déficits neurológicos o
      manifestaciones psiquiatras propias de la infección por
      VIH o el SIDA. Uno de los problemas de ésta
      patología es su tendencia a atacar tempranamente el SNC
      (destrucción de la glía e infecciones cerebrales)
      produciendo una encefalopatía progresiva que se traduce
      en sintomatología de carácter demencial de
      variada intensidad 16.

      El paciente se torna dependiente y manipulador de
      los terapeutas. Tiende a evitar sus responsabilidades,
      incluso en el papel que
      desempeñó en su infección, ya que se encuentra
      con frecuencia la tendencia de atribuírsela a otros: "Me
      prendieron el SIDA". No, no se lo "prendieron"; el paciente
      se colocó en circunstancias de riesgo para que lo
      infectaran, a sabiendas o no. De la misma manera pretende que
      el equipo de salud conduzca su vida a partir del
      descubrimiento de su condición de
      seropositividad.

      Forma pues parte importante de la asesoría, la
      necesidad que el paciente reasuma el control de su vida, de su
      tratamiento, de su autocuidado y obviamente, de las conductas
      de riesgo en las que pueda incurrir en el futuro.

      El reasumir el control de la existencia tiene la
      consecuencia comunitaria inaplazable de que el paciente no
      necesite "policías" externos para evitar la
      dispersión de la epidemia y/o la reinfección
      personal, sino que éstos mecanismos de control puedan
      ser establecidos desde el interior de su propia
      persona.

    3. Alentar y ayudar al paciente a tomar sus propias
      decisiones, basado en todos los hechos posibles y alentarle a
      manejar su propia vida, hasta donde las circunstancias lo
      permitan. Uno de los mayores inconvenientes observados que se
      presenta en el marco de la asesoría, es la tendencia por
      parte del paciente a no asumir sus propias responsabilidades o
      el manejo de su vida.
    4. Identificar los mecanismos y vías de
      actuación que el consultante ha tenido en el pasado, para
      hacerle frente a los problemas. No es raro que el consultante
      haya manejado vías ineficaces o desadaptativas de
      solución de conflictos en su vida anterior.

    ELEMENTOS CENTRALES DEL
    PROCESO

    Una de las cosas de las cuales se habla poco se
    relaciona con el espacio físicoen el que se realiza
    la asesoría. Si se "construye" un marco adecuado,
    resultará un tanto más fácil la intervención.
    No resulta conveniente lanzarse a esa actividad por ejemplo en
    una sala de hospitalización en la que hay 7 personas
    más. Debe buscarse un sitio que permita una
    conversación confidencial y libre de interrupciones, para
    que el paciente pueda descargar sus sentimientos sin que las
    personas se "asusten" por el llanto, los gritos, la inquietud
    ansiosa, el pasmo, etc.

    Por otra parte, debe tenerse en cuenta los siguientes
    puntos:

    • Fijarse en cada sesión de asesoría,
      objetivos pequeños, limitados y alcanzables. Los objetivos
      muy grandes pueden no ser logrados, con la desesperanza que
      esto trae para el paciente y los asesores.
    • El asesor maneja la sesión. Es quien da comienzo
      y final, define sus propósitos y guía la
      conversación. Al final de la sesión el paciente
      deberá estar en capacidad de sentir que ha tenido la
      oportunidad de hablar, explorar sus preocupaciones y contar con
      estrategias de manejo para
      algunas de ellas.
    • Documentarse continuamente incluyendo materiales de lectura y referencia que le
      permitan revisar las sesiones previas. Los problemas de las
      personas cambian y se modifican, por esta razón es
      importante que se identifique:

    a. La mayor preocupación de su paciente

    b. El estado mental

    1. Qué requerimientos existen frente a otros
      recursos disponibles
    • Ayudar al paciente a ver sus problemas en forma
      diferente. El asesor puede ayudar al paciente a manejar su
      enfermedad y no a que ella lo maneje, por lo que se convierte
      en un reto para el asesor el lograr que el paciente se vea a
      sí mismo y a su enfermedad de forma diferente.
    • Trabajar en la disminución de la ansiedad a
      proporciones manejables y que no inunden al paciente; de esta
      manera se facilita la toma de decisiones adecuada y
      adaptada. La ayuda puede venir a través del desarrollo de
      planeación para superar
      sus dificultades.
    • Evadir la dependencia y la tentación de resolver
      los problemas de los pacientes. Son ellos mismos los que deben
      tener las riendas de su vida y tratar de encarar sus problemas,
      evitando de ese modo los sentimientos de inutilidad y rabia del
      paciente.
    • Tener clara la manera cómo el paciente ha
      enfrentado situaciones críticas en el pasado ya que esas
      maneras pueden configurar un estilo de enfrentamiento
      desadaptativo y estable.
    • Permitir que el paciente maneje la
      negación como mecanismo de defensa, bajo la premisa
      de sus propias circunstancias. Si ella es de una naturaleza
      patológica, remitir a salud mental. De igual manera hay
      que actuar en el caso de un estado depresivo importante, de
      ansiedad fuerte o de verbalizaciones suicidas o
      heteroagresivas.
    • Establecer límites de lo que se
      logrará en las sesiones, de lo que puede o no puede
      esperar el paciente y de hasta dónde llegará su
      intervención como asesor.
    • Las sesiones deben tener una continuidad y frecuencia
      adecuada. No se logran cambios o modificaciones
      comportamentales si la frecuencia de reuniones es muy
      baja.
    • Evitar el plantear cosas desde una seguridad
      absoluta
      . El equipo de salud y los pacientes deben aprender
      a manejar ciertas incertidumbres en relación con la
      enfermedad y su proceso.
    • Compartir responsabilidades con los otros miembros
      del equipo o con otros especialistas de la
      región.

    Los puntos anteriores únicamente representan
    sugerencias (una especie de "manual de vuelo de
    asesoría") que a los autores les han resultado útiles
    en el desarrollo del trabajo y por lo tanto es un resumen de la
    experiencia aunada con la lectura de otros
    autores.

    REFERENCIAS
    BIBLIOGRAFICAS

    1. PROGRAMA CONJUNTO DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL
      VIH/SIDA. ONUSIDA. El Informe del ONUSIDA.
      Ginebra; ONUSIDA, 1.999.
    2. COLOMBIA. MINISTERIO DE SALUD. Datos Estadísticos de la
      Infección por VIH y el SIDA. Dirección General de
      Promoción y
      Prevención. Subdirección de Prevención. Programa Nacional de
      Prevención y Control de las ETS/VIH Y EL SIDA. Fecha de
      Corte: julio de 1.999. Mecanografiado; Santafé de
      Bogotá, 1.999
    3. MILLER, R., BOR, R. AIDS. A Guide to Clinical
      Counselling. London; Science Press, 1.988.
    4. KÜBLER-ROSS. E. On Death and Dying. New York; Macmillan
      Publishing, 1.974.
    5. COLOMBIA. MINISTERIO DE SALUD. Datos Estadísticos de la
      Infección por VIH y el SIDA. Op. Cit.
    6. PROGRAMA CONJUNTO DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL
      VIH/SIDA. ONUSIDA. Informe sobre la Epidemia de
      VIH/SIDA. Junio de 2.000. Ginebra; ONUSIDA, 2.000
    7. BAYÉS, R. SIDA y Psicología. Barcelona; Editorial
      Martínez Roca, 1.995
    8. BURGESS, A.W. BALDWIN, B.A. Crisis Intervention
      Theory and Practice. Englewoods Cliffs; Prentice Hall,
      1.981
    9. GOLDMAN, L.S. AIDS Patients. En : Psychiatry.
      Diagnosis and Therapy. Editado por. Joseph Flaherty, Robert
      Channon, John Davis. Norwalk; Appleton and Lange,
      1.988.
    10. FERNANDEZ, A. Respuestas del Personal de Salud. En
      SIDA. Sistema de Educación Continuada.
      Instituto de Seguros Sociales/ Asociación Colombiana de
      Facultades de Medicina. Editado por ASCOFAME. s.i. Bogotá,
      1.990.

    11. MOTA, R. Competencia Cultural.
    International Health Programs. Western Consortium for Public
    Health. University of California, Santa Cruz. Mecanografiado;
    Santa Cruz, California, Mayo 1.995.

    1. COLOMBIA. MINISTERIO DE SALUD. Decreto 1543 de julio
      de 1.997. Op. cit.
    2. MILLER, R., BOR, R. AIDS. A Guide to Clinical
      Counselling Op. cit.
    3. GUIBERT, H. Al Amigo que no me Salvó la Vida.
      Barcelona; Tusquets Editores, 1.991.
    4. MILLER, R., BOR, R. AIDS. A Guide to Clinical
      Counselling Op. cit.
    5. McARTHUR, J.C. Dementia and Other Neurological
      Manifestations of HIV/AIDS. En: AIDS in the World. A Global
      Report. Editado por Jonathan Mann, Daniel J. M. Tarantola y
      Thomas W. Netter. Cambridge; Harvard University Press,
      1.992

    RESUMEN

    En los principios de la epidemia, la
    asesoría en infección por VIH y el SIDA, empezó
    siendo como una de las pocas alternativas de intervención en
    el tratamiento de las personas infectadas. Con el transcurso del
    tiempo se convirtió en una de las herramientas más
    útiles para disminuir el impacto individual y familiar a
    nivel psicosocial. En el presente articulo se discuten con base
    en la literatura y en la experiencia
    personal de los autores, las diferencias existentes entre
    asesoría, consejería y psicoterapia. Se plantean
    lineamientos básicos generales en la relación con la
    utilidad del procedimiento, los tres momentos
    fundamentales de la asesoría a la persona infectada o con
    SIDA y se enuncian las características de la persona del
    asesor.

    SUMMARY

    In the principles of the epidemic, the counselling in
    infection for HIV and the AIDS, began being like one of the few
    intervention alternatives in the treatment of infected people.
    With the course of the time it became one of the most useful
    tools to diminish the individual and family impact to the
    psychosocial level. In this articule are discussed with base in
    the literature and in the personal experience of the authors, the
    differences among counselling and psychotherapy. The autors argue
    about general basic lineaments in the relationship with the
    utility of the procedure, the three fundamental moments of the
    counselling to the infected person or with AIDS and the
    characteristics of the adviser's person are
    enunciated.

    PALABRAS CLAVE

    Consejería; asesoría en la infección por
    VIH y el SIDA; asesoría pre-test; asesoría post-test;
    asesoría de seguimiento.

     

     

    Autor:

    Gloria Victoria Bernal Barrera

    globernal[arroba]multi.net.co

    y

    Alvaro Fernández Mejía

    alvarof51[arroba]hotmail.com

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