Viví cuando niño de cinco años, en la esquina de Rioja y Alem, en casa de mi tía abuela Rosa, que tenía un bar en esa esquina y recuerdo cómo jugaba con los chicos del conventillo (8) lindero, frente a esos domicilios terráqueos, sin peligro de ninguna clase.
Jamás hubo una violación de mujer crecida o de niños inocentes.
Porque aquellos crotos eran verdaderos señores. Se sabía de dos que habían sido médicos. Entre ellos se los nombraba Dotores (9). La mayoría de ellos tuvieron la mala suerte que, en un lance, el cuchillo fue de punta, enfriando (10) para siempre a su rival.

EL RENGO ZAMBONINI
Muchos autores nos pintaron historias de estos guapos (11) pero muy pocos fueron en realidad uno de ellos.
Ernesto Zambonini, alias "El Rengo", en cambio, fue un artista, un violinista, un compositor, pero también un guapo compadrito, cuchillero respetado, pendenciero y borrachín (12).
Tanto fue así, que hacia 1912 – en la época en que De la Torre fundó la Liga del Sur – Zambonini, hombre de unos treinta y dos años, dejó debajo de la barbilla de Roberto Firpo de veintiocho, un recuerdo del duelo que mantuvieron en un bar de la Boca.
De no haber sido tan diestro o de haber tenido mala suerte, ese tajo habría cortado la yugular de Don Roberto, el cual no nos hubiera legado sus hermosos tangos, ni sus 3.000 grabaciones.
Y Zambonini no se hubiera lucido toda su vida con su hazaña (de haberlo marcado, sin matarlo) a la que dedicó sus tangos Recuerdos y La Clavada.
Porque de haber tenido un error de cálculo, el Rengo habría engrosado la lista de desdichados que llenaron las cárceles o integraban el oscuro mundo de los cirujas sin nombre, sin cara, ni pasado.
-------------------
León Benarós – un conocido historiador – nos cuenta de un encuentro que tuvo en un bar con Zambonini:
"Yo era un joven abogado trabajando en un juzgado en San Martín donde era juez en lo "civil el novelista Miguel Ángel Speroni, quien me comenta:
"-¿Sabés que Zambonini anda siempre por el boliche de enfrente?
"-¿El de "La clavada"? -- pregunté.
"-Exactamente.
"Me crucé al bar. Y allí estaba, sentado junto a una mesita con un vaso de vino blanco.
"Era un hombre chiquito, hosco y lo más curioso es que estaba en camiseta y con los "pantalones rigurosamente sujetos con un alambre».
"Aceptó el elogio que le hice por el tango nombrado y con unos vinos más se puso algo "locuaz:
"-¿Usted sabe que yo le pegué un tajo a Firpo por debajo de la barbilla? Estuve preso, En la "cárcel vinieron de una editorial de música y me hicieron firmar un papel. Yo creía que era "una autorización para editar una obra y resulta que era una cesión de derechos. Menos "mal que cuando salí pude arreglar el asunto.
-------------------------
(¡Qué fácilmente los guapos podían antiguamente arreglar las estafas de los vivos! (13).)
-------------------------------------------------------------
Estos escasos informes nos dan un perfil del personaje. Sin embargo tuvo una estrecha amistad con un hombre que bien puede situarse por cultura, refinamiento e incluso, condición económica, en sus antípodas: Carlos Posadas. A tal punto, que fue uno de los pocos que se mantuvo junto a su lecho cuando enfermó y casi el único que acompañó sus restos.
Como músico se lo ha considerado, junto a Ernesto Ponzio, el creador del compás canyengue con el violín, como Prudencio Aragón lo fue para el piano y Leopoldo Thompson para el contrabajo.
Compuso y editó una treintena de temas. Citaremos solamente: "La calesita", que grabó Canaro en 1924; "María Barrientos", que evoca a la célebre cantante lírica; "Recuerdos de Zambonini", objeto de esta crónica, que llevara al disco el Tano Genaro en 1913 y en cuya partitura, editada por Juan Balerio, puede observarse la única fotografía que se conoce de Zambonini (con rancho de paja, cigarrillo y lápiz) y donde se manifiesta, con una perversa ironía, al denominar la obra como "Tango precioso". Por último "La clavada", dedicado a Carlos Posadas, Juan Bergamino y Feliciano Herrera, que grabó Greco en 1913, Canaro en 1930, Fresedo en 1933, D"Arienzo en 1940 y 1967 y Horacio Salgán en 1950 y 1964, entre otros. Este fue, sin lugar a dudas, su tango perdurable.
FUENTE:

NÉSTOR PINSÓN – Todotango.com –Argentine Tango Lyrics, Scores, MP3. Music and CD´s
ASÍ IMAGINA EL AUTOR A ZAMBONINI, PRACTICANDO CON EL CUCHILLO
Y DIBUJANDO EN EL AIRE, EL FIRULETE DE LA RÚBRICA DE SU FIRMA,
CUANDO DEDICÓ SU TANGO A DE LA TORRE.
FIRULETE QUE TAMBIÉN HARÍA BAILANDO.
(RECORDEMOS AQUÍ A JULIO SOSA, CUANDO CANTABA ESE TANGO)
Zambonini dedicó el tango El Demócrata Progresista a las autoridades del P.D.P. y en especial a De la Torre, a quien admiraba no sólo por su actuación política sino también al considerar a un hombre que se batía a duelo como un doctor, a espada, con filo, contrafilo y punta, pero corriendo los mismos riesgos y compartiendo el mismo coraje de los pobres que se batían con faca o facón (14) en duelos criollos. (VER: Todotango.com)
---------------------------
DE LA TORRE Y SUS DUELOS:

HIPÓLITO YRIGOYEN Vs. LISANDRO DE LA TORRE
(EL DUELO DE FIN DE SIGLO – 6/9/1897)
A De la Torre lo retó Yrigoyen, ofendido: a sable, filo, contrafilo y punta.
35 minutos duró el combate, con este saldo: De la Torre fue herido en el cuero cabelludo, la nariz, un antebrazo, una mejilla.
La memoria popular sólo registra, de De la Torre, el corte en la mejilla, porque después del duelo se dejó la barba. Algunos historiadores aseguran que la barba ya la tenía y que la herida en la mejilla fue la menor.
El duelo se realizó en los galpones de Las Catalinas y cuarenta segundos fueron los decisivos.
De Irigoyen no tengo el detalle de las heridas, pero fueron más profundas, como el planazo en su cintura y por ellas se suspendió el duelo que había sido "en condiciones severas".
De casualidad no murió alguno de ellos. No se reconciliaron.
Es que De la Torre nunca eludió un duelo:
De joven en las piringundines (15) tangueros, pues eran moneda corriente.
Cuando aceptó la propuesta de Aristóbulo del Valle de dirigir el periódico El Argentino, con gran solvencia, De la Torre se encargó de la divulgación del ideario político de los radicales. Pero es cierto que se ganó la enemistad de varios opositores que, eventualmente, le enviaron sus padrinos para resolver ofensas a través del duelo.
FUENTE: Eduardo Rodríguez Leirado – Rev. Sitio al Margen.
Al poco tiempo, por la política, el duelo a sable con Yrigoyen, como ya vimos. Mucho después a pistola con Pinedo, etc.
Pero no sólo fueron con esas dos armas.
Don Lisandro aceptó todos los desafíos que le presentó su destino. Le atraían, pero los tomaba muy a pecho, como si fueran un duelo.
Los tuvo en todos los campos:
En lo económico:
El loteo de sus campos heredados, cuando fundó Barrancas: un combate del que salió triunfante con todos los honores.
La explotación de Pinas: un latifundio propiedad del Banco Español, ofrecido en venta
"a pagar" a largo plazo. Regalo persa (16) que originó su ruina y su suicidio.: un verdadero duelo con la naturaleza. (Su mayor duelo).
En lo político:
El liderazgo del cisma del Partido Radical, en contra de Irigoyen. Su candidatura a presidente en 1916.
El Debate de las Carnes: iniciado con la defensa del frigorífico Gualeguaychú, propiedad de los Irazusta, que le dieron toda la información que fue la médula del debate. Su duelo a muerte contra la Oligarquía dominante en la Década Infame, en el que muere Bordabehere.
En lo intelectual:
La polémica con Monseñor Gustavo Franceschi. Un duelo que también fue a muerte, pero en que sólo hubo un herido: Franceschi, que no pudo con el dogma rebatir los argumentos de la razón pura.
Pero estos temas merecen tratarse en detalle
MARTINEZ ZUVIRÍA Y MONSEÑOR FRANCESCHI
(Y ENTREMEDIO DE ELLOS, EL TANGO Y SU LENGUAJE)
En los viejos tiempos de la Organización Nacional la población era menor.
La inmigración era incipiente y por supuesto las familias pudientes eran pocas y por eso se conocían entre ellas.
Las familias de los Irazusta de Entre Ríos y los Paganini–De la Torre eran contrarios de Urquiza, del mismo modo como después lo fueron de Irigoyen.
Los Irazusta eran rosistas porque así se defendieron de Justo José, que se venía apoderando de las mejores estancias de Entre Ríos.
Los Paganini eran porteños y como tales, contrarios del lugarteniente de Rosas.
El padre de Lisandro era mitrista, enemigo de Urquiza y en una oportunidad salvo su vida en una acción previa a la batalla de Pavón por su amistad con López Jordán que, a pesar de pertenecer al bando de Urquiza, no avalaba sus ambiciones desmedidas y fue luego el jefe de la partida que lo asesinó junto a sus cinco hijos mayores (según dicen) en otras tantas estancias mal habidas.
Moraleja: El que viste a sus hijos con lo ajeno, en Entre Ríos lo desvisten.
A veces también les quitan la vida.
------------------------
Para que esta historia se considere un antecedente del crimen de Kenedy, no falta nada:
Sarmiento, comprometido en el asesinato de Urquiza, hizo ejecutar después a López Jordán, copiando a Rosas, involucrado en la muerte de Quiroga, que influyó en el fusilamiento de los Reynafé, sus asesinos,. para que se cortara el hilo en la investigación de las conexiones.
------------------------
Pues bien, aquella amistad entre las familias De la Torre y los Irazusta pasó de padres a hijos. Aumentada por las circunstancias históricas posteriores:
Si en el pasado estuvieron de acuerdo en contra de Urquiza, después fue contra Irigoyen.
Los Hnos. Irazusta fueron radicales antipersonalistas, contrarios a Irigoyen, y Julio fue después el candidato presidenciable de Alvear).

JULIO IRAZUSTA (35 AÑOS)
JUNTO A RODOLFO, ENTREGAN A DE LA TORRE LA DOCUMENTACIÓN
DEL FRIGORÍFICO GUALEGUAYCHÚ, EN EL DEBATE DE LAS CARNES
Por último, durante la Década Infame, lucharon contra la Oligarquía, que defendía los intereses del Imperialismo Inglés.
En el Debate de las Carnes, la documentación del Frigorífico Gualeguaychú fundado por su tía, fue esencial. Acompañaron a De la Torre durante todo el debate, incluso en el momento del asesinato del senador Enzo Bordabehere.
Jóvenes de treinta y cinco años, permanecieron durante el velatorio de Enzo, toda la noche, con sus amigos, rodeando el ataúd. (Leer: Memorias de Julio Irazusta)

REVISTA "AHORA" (Comunista) (29/7/1935)
LOS HNOS. IRAZUSTA Y SUS AMIGOS NACIONALISTAS.
(CUANDO LA PATRIA TIEMBLA, LOS EXTREMOS SE JUNTAN)
---------------------------------
PINAS: SU ÚLTIMO DUELO
UNA SEQUÍA DE 5 AÑOS TRAJO LA RUINA DE DON LISANDRO
Cuando De la Torre se fundió, por la sequía de cinco años en su campo de Pinas, los Hnos Irazusta organizaron la vaquita rosista (17) que lo adquiriría para evitar la quiebra de Don Lisandro.
Entonces a De la Torre lo había rodeado mucha gente de diferentes signos políticos, incluso comunistas. Todos menos sus amigos del Jockey Club, que se decían demócratas progresistas y que frente a su quiebra lo dejaron solo.
Lamentablemente, él no aceptó la ayuda de extraños, viendo como quienes creía sus amigos se borraban (18).
Lucio Robirosa, hijo de Antonio, uno de los destinatarios de su última carta a los amigos, dejó otra carta abierta, muchos años después, publicada en el diario La Nación, donde testimonia estos puntos. En ella nos habla de una sugerencia de Virgilio Tedín Uriburu de firmar una sociedad que adquiriera Pinas por el monto del pasivo de De la Torre, pero la idea se fue demorando hasta que ya le pedían la quiebra. (Lucio lo llamó crudamente: tuvieron un obrar remiso) (19). Y con la quiebra, el gobierno había montado "un gran circo" para desprestigiarlo. Se calcula que se produciría muy pronto. De la Torre se les anticipó, quitándose la vida el día 5/1/39, a la mañana.
Pero yo no me llamo a engaño: Estoy seguro que cuando sus correligionarios le pidieron que aceptara la candidatura a senador, De la Torre les habrá advertido de su mala situación como propietario de Pinas, su campo, atravesando una sequía que recién comenzaba y prometía ser muy larga.
Les tiene que haber advertido que alejarse del campo en esos momentos era un suicidio.
Todos conocemos el viejo refrán: "el ojo del amo engorda al ganado". Pero el amo tuvo que vivir en Buenos Aires, luchando solo contra los conservadores de la Década Infame.
En su campo, las vacas se morían de sed, su asociado, Viale, lo robaba a dos manos y sus fieles empleados Bustos y Montoya no estaban capacitados ni autorizados para tomar decisiones drásticas.
En los 20 años que me dediqué a la ganadería, todos los domingos que mis amigos de la política vinieron a visitarme y comer un asado "en el campo", se me murió una vaca por desatender el mío.
¡No quiero ni pensar cuántas vacas se le murieron por día a Don Lisandro, cuando aceptó la banca de senador!.
¡Por eso, estoy seguro que él habrá contado con la promesa de ayuda de sus amigos pudientes cuando lo obligaron a presentar su candidatura a senador!.
Pero "en la cancha se ven los pingos" (20) y cuando ellos tuvieron que correr fueron:
"HIJOS DE QUEDATE QUIETO Y LA ZAINA NO TE MUEVAS
NUNCA SE RASCARON, NI TENIENDO EL SARAMPIÓN" (Letra de tango)
Tuve, cuando joven, oportunidad de conocer a varios de los amigos de Don Lisandro.
Enzo Bordabehere me tuvo en brazos el día que nací. Luciano Molinas fue un segundo padre y los Robirosa son parientes de mi familia política. También me relacioné con
Juan José Díaz Arana, Julio A. Noble y otros más.
Pero para no extenderme demasiado, hablaré sólo de uno, por ahora: del Dr. Pajarón (nombre de fantasía con el que los muchachos lo nombrábamos).
Poseía una isla inmensa en el Tigre (además de sus otros bienes) en la que había una plantación de manzanos y ciruelos. Nadie recogía los frutos y estos se pudrían en los árboles. (Leer "El Príncipe" Lelio Merli – Coloquio Continuo).
El doctor me permitió intentar su comercialización, pero fracasé en el intento, porque las manzanas tenían el gusano interno, donde están las semillas.
No se fumigaba las plantas (en flor) porque el fruto no tenía precio y éste no tenía precio porque no se fumigaba. El doctor no quería gastar un solo peso en fumigar, ni siquiera en un lote de prueba. De modo tal que la fruta siguió pudriéndose en la planta.
Allí tuve un pálido reflejo de lo difícil que fue pedirle a este tipo de amigos que arriesgaran algún dinero, en un plan de rescate para Pinas.
Es que esta gente llevaba dos generaciones sin saber cómo se gana el dinero con el sudor de la frente.
Evidentemente, no se les podía pedir a esa colección de improductivos de la economía real, una solución definitiva del problema de Pinas, pero al menos se podía esperar que elaboraran un plan transitorio, llamar a convocatoria o buscar una solución jurídica que prolongara los tiempos hasta el final de la sequía. Hacer algo, porque Don Lisandro ya no podía, porque estaba quebrado económica y anímicamente.
El Banco Español y el Instituto Movilizador aceptaban recuperar el campo y cancelar la hipoteca. Pero no se hacían cargo de su pasivo total.
Y sin el campo jamás se podría pagar. Cosa que De la Torre no podía aceptar.
Pero aquellos no hicieron nada, absolutamente nada, para evitar la quiebra de De la Torre, a pesar que su ruina comenzó el día que le exigieron aceptar la candidatura a senador.
Ese día, en que le habrán jurado, por todos los santos, que jamás lo abandonarían en la mala, que invariablemente le llegaría si se alejaba de Pinas.
Pero... ya lo dice el tango:
ANDANDO MAL Y SIN VENTO, TODO, TODO, SE ACABÓ (Letra de un tango)
¡Qué diferentes eran de los Hnos Irazusta que, además de ser tan ilustrados como cualquiera de ellos, pertenecían a las fuerzas vivas que mueven la economía de las naciones.
Personas acostumbradas en arriesgar para ganar, como todos sus amigos, los grandes ganaderos de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos y como lo fue siempre Lisandro de la Torre.
Él lo comprobó también esa tarde del 4 de enero, cuando Peters y los Hnos Irazusta le ofrecieron su ayuda. Sinceramente creo que ese gesto fue la gota que derramó el vaso.
Era la cachetada final que le reservaba su desdichado destino.
El Fiscal de la Patria tuvo toda la noche para pensar y vio desfilar en comparsa los recuerdos más importantes de su vida:
LA CUM-PAR-SA (Nuestro Tango Mayor)
DE MISERIAS SIN FIN DES-FI-LA
EN TORNO DE AQUEL SER EN-FER-MO
QUE PRONTO HA DE MORIR DE PE-NA.
LOS AMIGOS YA NO VIENEN,
NI SIQUIERA A VISITARME,
NADIE QUIERE CONSOLARME
Don Lisandro consideró que había sido herido de muerte en su último duelo y que debía aceptar que había perdido todo, incluso su vida. Muchas veces la había jugado y sabía que un día le llegaría su hora. Por eso, acepto que perdió y pagó.
Por eso, a la mañana siguiente, apretó el gatillo.
Sin querer, Peter y los Hnos Irazusta sostuvieron su brazo.
El 5 de enero de 1939 decidió dejar este valle de lágrimas... y de ingratos. (Lelio Merli)
DE LA TORRE, EL P.D.P. Y LOS HNOS IRAZUSTA
Siempre me extrañó que en el P.D.P. se ocultara la actuación de los Hnos. Irazusta, junto a De la Torre: En el debate de las carnes. En la quiebra de Pinas, etc.
Es que la historia del partido la escribieron indirectamente los dirigentes de aquel tiempo, especialmente de la Capital Federal, los mismos que abandonaron a Don Lisandro, en su vejez. La más amplia de todas, escrita por Raúl Larra, se basó en los testimonios que le brindó esa gente.
En ella no aparece la actuación de los Hnos Irazusta en el Debate, ni habla de la ayuda ofrecida por ellos ni por los comunistas, cuando lo visitó Peter, el dirigente obrero del gremio de la carne, la víspera de la muerte de Don Lisandro.
De la propuesta de los Hnos. Irazusta, me estoy ocupando de darla a conocer desde hace varios años. De la ayuda de los comunistas, nada se sabe por ahora.
A veces pienso si sería que el Sindicato de los obreros de la carne adquiriera Pinas.
Un día de estos, aparecerá algún Merli, comunista, conocedor del tema o heredero de algún destinatario de una carta histórica, que nos revelará ese secreto.
"QUEMÁ ESAS CARTAS DONDE HAS GRABADO
SOLO Y ENFERMO TU DESGRACIA ATROZ"
(Le cantaría un autor tanguero)
Muy distinto sería si De la Torre no hubiera quemado su archivo personal, el acto previo a su suicidio.
En una de sus cartas póstumas hay esta interpretación de su designio: "He destruido deliberadamente mi archivo, convencido de que he actuado en una época de transición, de muy escasa importancia histórica, destinada a caer pronto en merecido olvido".
Todo esto que aquí se detalla habría sido innecesario.
Me recuerda a San Martín y O´Higgins cuando quemaron, en la cordillera, las cartas y documentos de los chilenos traidores. Si no lo hubieran hecho, la mitad de sus próceres de aquel momento, no figurarían en los libros de texto.
Algo parecido ocurriría con la historia del Partido Demócrata Progresista.
La historia repetida, no menciona a los rosistas ni a los comunistas. Reconocer que le ofrecieron su ayuda la tarde misma de la víspera del suicidio, sería reconocer que sus amigos estuvieron en falta.
Nada diferente a la vieja costumbre de abandonar a los abuelos, que tanto han hecho por su familia, cuando están viejos y ya no tienen más jugo para extraerle.
Cuando era joven y viví en Bs. As., estuve al lado de aquella juventud que tanto los conocía y odiaba.
Porque haber mantenido después su departamento y su sirvienta no alcanzaba.
Es lo mismo que si hoy día, como un acto simbólico, se continuara pagando, después de
su muerte, el geriátrico donde depositaron al abuelo que fundó la familia y construyó, con sus propias manos, la casa que heredarán; pero que en vida lo abandonaron a su propia suerte.
¡Qué diferencia habría con los vecinos, extraños que lo van a saludar y le ofrecen ayuda, en sus últimos momentos y que ese abuelo no acepta por dignidad!.
¡Es como para pegarse un tiro!
-------------------------------------
Jamás comprendieron a Don Lisandro como ser humano, jamás lo interpretaron, con sus cualidades y defectos.
Un día, en el año 37, la víspera de Reyes, renuncia a su banca en el Senado.
La aceptan, casi en silencio. Le pregunta alguien por qué se aleja, y él responde:
"Porque estaba cansado de todo y de todos...". FUENTE: Carlos Podestá (idem)
(Por algo lo dijo.)
En cambio Zambonini, un compositor tanguero de verdad, cuchillero y violinista, se consideró identificado con él y con sus duelos. Fue por eso que le dedicó uno de sus mejores tangos: El Demócrata Progresista.
---------------------------------------
Luciano Molinas sabía que ésta era una materia pendiente, cuando me pidió que me acercara a Julio Irazusta y recopilara toda esta parte oculta de la historia.
Así pues, recomendado personalmente por Don Luciano, Julio me aceptó entre sus pocos discípulos.
Julio y Rodolfo Irazusta eran revisionistas, nacionalistas, rosistas (aunque liberales de alma), radicales antipersonalistas (contrarios a Irigoyen) y no eran clericales.

JULIO IRAZUSTA –
(CUANDO ME ACEPTÓ ENTRE SUS POCOS DISCÍPULOS – L. M.)
Su mejor discípulo, el Dr. Arnaldo Musich, lo abandonó cuando integró la comisión que acordó el multilateralismo con el Club de París, a pesar de las advertencias de su maestro de no apartarse del bilateralismo tradicional.
Cuando Julio le reprocho el haberse "entregado" a las exigencias de la usura internacional europea, Arnaldo le contestó muy suelto de cuerpo:
-- Estaba cansado de vivir en un departamento de dos ambientes y manejar un auto diez años viejo.
Indignado por la respuesta, Julio rompió su amistad con ese desagradecido y fue así como un día me confesó:
-- Al final, Lelio, Ud. ha sido mi mejor alumno.
Es por eso, que me he tenido que ocupar de divulgar algunos temas, "para que la historia no tenga lagunas", como mi maestro siempre decía.
Julio, años después, fue presidente de la Academia Nacional de Historia.
Un tiempo después de comenzar mi amistad con Julio, él me confió que una de las mayores frustraciones de su vida la produjo la negativa de Don Lisandro a leer su libro " La Argentina y el Imperialismo Británico.
Sin embargo a Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast) le leía todas las novelas que iba editando.
Sabía el dolor que esto le causaba a Julio, pero hasta el día de su muerte se negó a leerla (enteramente, supongo).
-- No me gusta – decía.
----------------------
Relacionado con esto, mi padre siempre lo comparaba con el caso del abstemio que nunca tomó vino porque no le gustaba.
Un día, le preguntaron al abstemio si lo había probado alguna vez.
Nunca – afirmó.
Y si nunca lo probó. ¿cómo sabe que no le gusta? – le contestaron.
---------------------
Una vez, conversando conmigo, (1958), Julio exclamó indignado:
-- No discuto que Gustavo escribe mucho mejor que yo, pero no por eso deja de ser un tremendo chupa—cirios. Es cualquier cosa menos liberal, mucho menos patriota y menos que menos: amigo.
En ocasión del Debate de las Carnes, (1935) el día de la muerte de Bordabehere, yendo al hospital Ramos Mejía desde el Congreso, en que notó la ausencia de Martínez Zuviría, ya había sentenciado:
-- Y pensar que De la Torre lo considera su amigo. Amigos somos nosotros, que durante el Debate, no nos separamos un momento de su lado. Amigos como Gustavo: es mejor perderlos que encontrarlos. Ni siquiera asistió una sola vez al Debate. (Leer sus Memorias). (FOTO)
¿PORQUÉ DE LA TORRE NO LEYÓ "LA ARGENTINA etc." DE JULIO IRAZUSTA?
Lamento no haber podido darle a Julio en aquellos años ´50 mi opinión de hoy día.
Es que sólo tenía 25 años y estaba más en condiciones de aprender que de enseñar.
En la actualidad, con mis casi ochenta febreros, vividos intensa y políticamente, podría asegurarle que De la Torre dijo no haber leído su libro (aunque algún vistazo le habrá echado) porque habrá abrigado temores de convencerse de que La Argentina era una colonia británica ya que, no sólo la oligarquía era funcional al Imperio sino también su clase alta y su clase media. Y como el pueblo no contaba, La Argentina toda, lo era.
En ese caso, siendo así, la lucha de toda su vida para imponer una verdadera república en esta tierra, habría sido estéril y sólo una ilusión, porque no se puede implantar una república independiente en una colonia, donde las órdenes se mandan por escrito desde la metrópolis imperial y los gobiernos locales sólo son sus personeros.
No fue el único político que se negó a leer ese libro. Muchos hicieron lo mismo:
No quisieron asomarse al infierno y conocerlo. Sin embargo el infierno existía y se nos vino encima.
Le habría dicho a Julio, si fuera hoy, que no tomara a mal la negativa de Don Lisandro de leer "La Argentina y el Imperialismo Británico". Evidentemente, le daba mucha importancia, más de la que Julio imaginaba y si leía a Hugo Wast era por lo ameno e intrascendente y lo distraía de los terribles problemas de esa década infame.
Me recuerda mucho a mi hermano mayor Víctor, que trabajaba como ingeniero y leía siempre Rojinegro (21) para distraerse de los cálculos difíciles a los que su profesión le obligaba.
Por eso, Julio tendría que haber tomado como un honor que De la Torre no leyera su libro.
-----------------------

Don Lisandro tenía sus amigos, como los tenemos todos. Unos buenos, otros malos.
Entre los buenos se contaban Luciano Molinas y Juan José Díaz Arana, por ejemplo.
Molinas fue gobernador de Santa Fe y lo hizo sin recursos, sin los fondos que debía enviarle el gobierno nacional (conservador). Debió esperar a cobrar las Contribuciones Directas, sobre las cuales firmaba vales. Cuando ingresaron esos fondos, le mandaron la intervención. Se apuraron a mandarla, porque si Luciano había podido gobernar sin fondos, con ellos se luciría.
Molinas era muy buen financista, al igual que Diaz Arana, que era profesor de Finanzas.
El primero era práctico, el segundo teórico.
Dïaz Arana fue el amigo que estuvo junto a Don Lisandro la mañana de su suicidio. Julio y su hermano Rodolfo la tarde anterior, después de Peters, el dirigente de la Carne, comunista.
Como una ironía de nuestra política, Diaz Arana, demoprogresista, fue profesor de Finanzas de Julio Irazusta, nacionalista y de quién éste recibió su formación económica liberal, perfeccionada luego con sus estudios en Inglaterra.
Con gran honor he sido, como ya lo expliqué, discípulo de Julio, aunque la formación que recibí no fue sólo académica, sino más pragmática y política; desde el levantamiento de Menéndez en 1951 hasta la muerte de mi padre en 1961, cuando tuve que abandonar todos mis estudios, para dedicarme por completo a la industria metalúrgica.

JULIO A. NOBLE
Respecto delos malos amigos de De la Torre, Irazusta tenía razón:
Se había rodeado de relamidos (22) del Jockey Club que no compartían sus ideas.
Julio Noble, diputado nacional, por ejemplo, de joven era contrario al matrimonio religioso. Es más, se mofaba de los compañeros que lo realizaban. Pero cuando una Mitre accedió a casarse con él, aceptó hacerlo por la Iglesia. "Por la plata baila el mono", dicen.
Apareció en los rotograbados de la Nación, con su novia vestida de blanco a toda página y en su luna de miel visitó a los Reyes de Inglaterra que lo invitaron a dormir en el cuarto contiguo, en el palacio real.
Fue el único caso, sin tener sangre azul. Es que una Mitre de una República vale más que cualquier princesita de mala muerte.
Y Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast) se contó entre esos amigos que cambiaron de parecer de acuerdo a sus conveniencias. Es más, fue EL ARQUETIPO y estuvo entre los que se borraron cuando Don Lisandro se fundió.
FUENTES:
LELIO MERLI -- "Un muerto por la patria", La Capital 5/1/1999.
LELIO MERLI -- "De la Torre. Crónica de un Suicidio". 2006 -- Google: Inv. R. Walsh, etc.
MARTÍNEZ ZUVIRÍA FUE EL ARQUETIPO DE LOS MALOS AMIGOS DE DON LISANDRO
Era cordobés pero estudió Derecho en Sta. Fe. Antes de recibirse de abogado, en 1907, escribió una tesis que fue rechazada por "PANFLETARIA E INSOLENTE". Como vemos, de joven era incendiario y ya mayor fue bombero: Igual que otro escritor muy conocido: Miguel Cané, el autor de Juvenilla.
Es que en 1908 contrae enlace con Matilde de Iriondo (apellido del gobernador fraudulento de Sta. Fe, con quien el P.D.P. mantuvo una lucha constante).
Durante la década de 1910 se inicia en política en ese partido.
El 7/10/1916 en una carta abierta le dice a De la Torre:
"Precisamente, los católicos nos sentimos en el terreno firme de defensores de la libertad." Como vemos, todavía mantenía algo de sus sueños juveniles. Lamentablemente, pronto los perdería por completo.
En 1916 es elegido diputado nacional representando a esa agrupación, pero al no conseguir su reelección renuncia en 1920. Se acercaba cada vez más hacia la jerarquía religiosa, que lo favorecía en la publicación de sus obras.
A su fortuna heredada añadió la de una Iriondo y sumó luego los abultados ingresos por derecho de autor de sus libros y su adaptación al cine.
Al morir se habían editado TRES MILLONES de ejemplares.
FUENTE: Wikipedia.
Sin embargo, con tal fortuna, inmensamente mayor que la de los Hnos. Irazusta, (que la pusieron a disposición de Don Lisandro); "se borró" cuando De la Torre se fundió.
Y eso, a pesar que fue su diputación por el P.D.P. que comenzó su carrera.
Pero no sólo en eso estuvo acertado Julio, cuando anticipó que Gustavo no era un amigo en quien confiar:
Cuando la Revolución de 1943, el golpe militar que precedió al gobierno de Juan Perón, ocupó el cargo de Ministro de Justicia e Instrucción Pública..

MARTINEZ ZUVIRÍA

MONSEÑOR FRANCESCHI
Eso era lo que faltaba para demostrar que a Martínez Zuviría nunca le interesaron las libertades individuales o cívicas y que por el contrario apoyaba todo lo que fuera represión y dictadura. Compartía el racismo de Hitler, fue un colaboracionista del Tercer Reich y ESPÍA de su embajada.
HOY TENÉS EL MATE LLENO DE INFELICES ILUSIONES. (Letra de un tango)
Se había convencido que era Ario puro y por eso usaba el seudónimo Wast, formado con algunas letras del nombre que su madre eligió en castellano, Gustavo, pero que a él le gustaba con la grafía sueca, Ghustawo, por su resonancia germánica.
Esa chifladura (18) sólo la he encontrado en los que, sabiéndose mestizos de cualquier clase, como la mayoría de nosotros, los argentinos, quieren ocultarlo debido a terribles complejos de inferioridad.
Porque Gustavo, convencido del triunfo de Hitler, ya se veía en el horno de gas, después que pasaran los judíos, los gitanos y les tocara el turno a los españoles con sus descendientes.
Que dicho sea de paso, en los campos de concentración ya llevaban el mameluco violeta, color que los identificaba.
Era esta sumisión a los teutones, la que no le soportaban Irazusta y el resto de los verdaderos nacionalistas argentinos.
Tan fue así, que cuando se descubrió al cónsul alemán haciendo espionaje, fue el diario nacionalista El Pampero el que denunció a Martínez Zuviría, ministro involucrado en ese afaire. Porque una cosa es tener simpatías y otra es ser agente de una potencia extranjera, siendo ministro del P. E. nacional. Ni los nacionalistas se lo aguantaron.
Esto nos dice Wikipedia:
"En 1944, recibió un duro golpe cuando el cónsul alemán en Argentina fue descubierto "realizando tareas de espionaje para el Eje; la publicación nacionalista "El Pampero" reveló "la intervención de Martínez Zuviría en el asunto, y debió renunciar a su cargo".
Debido a su simpatía con la tiranía franquista, ya había firmado en 1937 un manifiesto de apoyo a la insurrección de Francisco Franco en España, contra la República.
Como broche de oro, para demostrar su afinidad con las tiranías, en 1954 recibió la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio del gobierno franquista.
Gustavo Martínez Zuviría ya había colaborado con el presidente Agustín P. Justo, durante la Década Infame contra la que luchó De la Torre. En 1937 lo nombró Pte. de la Comisión Nacional de Cultura. En 1941 fue designado interventor en Catamarca.
Cuando ocurrió el cuartelazo de 1943, tras el derrocamiento del Pte. Castillo, dentro de ese gobierno militar, Martínez Zuviría asumió como ministro Justicia e Instrucción Pública..
Implantó la enseñanza religiosa en las escuelas y además nombró a Monseñor Gustavo
Franceschi, Pte. de la Comisión PURIFICADORA del Idioma.
Nada menos que a su tocayo Monseñor Franceschi, aquel con quien De la Torre mantuvo su más importante polémica: "La cuestión social y un cura" y de quien dijo en el mejor lenguaje tanguero: Su inteligencia brilla menos que un farolito de arrabal.

EL PAPA PÍO XII
Ocurrió durante el papado de Pío XII, en el cual la Iglesia mantuvo estrechos lazos con la Alemania de Hitler, durante toda la 2a. Guerra Mundial.
John Comwell, católico, al escribir su biografía lo llamó: el Papa de Hitler.
Época en la que la cúpula religiosa argentina era completamente reaccionaria y de la cual uno de sus mayores exponentes fue monseñor Franceschi, superior jerárquico de Martinez Zuviría, aunque éste fuera el ministro.
Esa Comisión PURIFICADORA prohibió la difusión de los Tangos en cuya letra
apareciera alguna palabra en lunfardo.
Los autores tenían que cambiarlas por otras más castizas, aunque no entraran en las estrofas y no siguieran el compás de 2 X 4.
Esta ridícula disposición fue abolida en 1949 y el tango volvió a ser, como siempre, la música y el baile del compadrito mal hablado.
Esto nos dice CARLOS A. MANUS:
"Fue funesta la resolución del entonces ministro de Educación Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast) al crear en 1943 una comisión purificadora del idioma presidida por monseñor Gustavo Franceschi que prohibió la difusión de tangos en cuya letra se empleara el voceo y el lunfardo, lo que forzó a los autores a corregir esas composiciones las que resultaron una parodia del tango. En 1949, esa absurda y arbitraria medida fue derogada, accediendo a la solicitud de poetas, músicos e intérpretes de nuestra música ciudadana."
FUENTE: POLÍTICA Y TANGO. -- Carlos A. Manus. -- (clubdelprogreso.com).
REFLEXIONES
Hoy, a la distancia, confieso que entre un relamido (19) advenedizo como Martinez Zuviría, buen escritor, aunque algo "torpe" (Wikipedia), hijo de una familia patricia, que estudió en la patricia Santa Fe de la Veracruz, amigo de De la Torre – según las circunstancias – y un compositor de tangos canyengues como Zambonini, admirador de Don Lisandro, de corazón, me quedo mil veces con éste último – aunque se atara el pantalón con un alambre.
Porque como ocurre casi siempre, el hecho de que una persona se destaque en una profesión, no significa que también sea buena persona.
Hoy día podemos comprender esto más fácilmente viendo los ejemplos de grandes boxeadores y futbolistas, maestros a seguir en sus disciplinas deportivas, pero pésimos modelos para nuestra juventud, por sus conductas privadas.
Llegamos así al final de la Primera Parte de esta monografía:
DE LA TORRE, EL TANGO Y EL ACERO AFILADO.
He relacionado a De la Torre y sus duelos, con el tango, sus compositores y el acero afilado
He hablado de sus falsos amigos, comparándolos con los admiradores de verdad, entre los que figuraron compositores de tangos.
Y he marcado el abismo que existió, entre el falso idioma de los políticos y sacerdotes racistas de la élite gobernante de la Década Infame y la sinceridad de la auténtica letra popular de la música nacional.
A continuación, en la SEGUNDA PARTE (Música) transcribo dos tangos dedicados a Lisandro de La Torre y en la TERCERA PARTE (Prosa) incluyo como PÁRRAFOS APARTE cuatro relatos relacionados con estos temas.
Especialmente con EL ACERO AFILADO.
(LÉXICO)
1). Faca: (del árabe Farja). Cuchillo curvo con punta,
del castellano antiguo: Cuchillo grande, con punta.
2). Facón (de Faca): Cuchillo más grande, del gaucho.
3). Recuerdo: Cicatriz dejada en un duelo. (Para recuerdo).
4). Compadrito: Fantasioso, engreído.
5). Metro ochenta: La tumba en tierra. Medida de su profundidad.
6). Ciruja: Buscador de residuos.
7). Crotos: Vagabundos andariegos . Tomaron este nombre al viajar en trenes, en los vagones de carga, generalmente de una empresa antigua del Sr. Croto.
8). Conventillo: (diminutivo de Casa de vecindad. Comenzaron en las grandes casas de convento). los ricos, en los barrios del sur en Bs. As. abandonadas
cuando la Peste Amarilla y alquiladas a los pobres, generalmente inmigrantes, que las alquilaron a razón de una familia por pieza.
9). Dotores: Doctores. (mal pronunciado).
10). Enfriando: Matando, convirtiendo a su rival en un frío cadáver.
11). Guapos: Hombres pendencieros y perdona vidas.
12). Borrachín: (diminutivo de Cariñosamente: Que tiene el hábito de embriagarse.
borracho).
13). Vivos: Vivillos, vividores que viven del trabajo de la gente honesta.
14). Facón: (de Faca. 1) Cuchillo del gaucho.
15). Piringundines: Era un baile popular. Por extensión se llamaba así a los locales donde se lo bailaba. (De mala Fama).
16). Regalo persa: Presente griego, dicho popularmente en forma inversa.
Se alude al caballo de madera de Troya.
17). Vaquita: Grupo de personas que juntan un dinero entre ellas.
18). Se borraban: Desaparecían, Como si se borraran con una goma de borrar.
19). Obrar Remiso: Reacio, contrario a algo. Flojo, irresoluto.
Se dice de las acciones con poca actividad, sin interés.
20). Pingos: Caballos.
RASCARON: Hicieron ademán de pagar.
VENTO: Dinero, pesos.
21). Rojinegro: Revista de aventuras. No era de historietas (dibujos) sino de cuentos (literatura).
22). Relamidos: Excesivamente pulcros (según el diccionario). El pueblo lo relacionaba con los terneros que lamen las vacas y les dejan el pelo aplastado y brillante, como engominado.
MATE: Cabeza.
23). Chifladura: Locura
APÉNDICE
PARA UNA MEJOR INTERPRETACIÓN HISTÓRICA Y SOCIAL DE LA ARGENTINA
DE PRINCIPIO DE SIGLO, PRESENTO ESTA PINTURA ALUSIVA
EL BAILE DE LA VIDA (El Tango)
Autor: Lelio Merli (1996)
Acrílico 1 m. X 0,60 m.
Proyecto de gran mural ® D.N.D.A. 107500

UNA IMAGEN VALE POR MIL PALABRAS
(VIEJO REFRÁN ÁRABE)
Interpretación del autor de "El Baile de la Vida"
Para dar una visión gráfica de la sociedad urbana de principio de siglo, presento esta pintura mía del año 1996.
Es el proyecto de un gran mural, en acrílico, de 1m. x 0,60m.
Pertenece a la vieja escuela futurista, con sus figuras bordeadas con líneas negras, aunque con evidente influencia geométrica, pero sin fragmentar las figuras.
Se la podría considerar, en forma simplista como expresionista, pero es figurativa y no es abstracta, aunque no falta de imaginación ni filosofía.
Es que soy partidario de pintar figuras que se puedan reconocer y no fragmentaciones o, peor aún, llegar a desprenderse totalmente del dibujo en un afán de lograr la excelencia de la combinación de colores, que sólo pueden valorar los iniciados, pero no la población en general, a quienes, se supone, queremos enviar un mensaje.
Algunos podrán considerar mi trabajo como un dibujo coloreado, como a los Picasso anteriores a 1908. Un gran honor para mí, porque prefiero un dibujo con color a una pintura sin dibujo.
Pero aquí, "ensuciar los colores" para lograr volumen, es innecesario, porque se lo consiguió igualmente con las direcciones lineales y las verticales del gran bandoneón, que nos dan la profundidad y el relieve.
Ensuciar los colores simples y lisos, dificultarían la visión nítida en un gran mural que deberá verse desde muy lejos.
La "dirección" principal es la que va desde el ángulo inferior a la izquierda del observador, en diagonal, hasta el ángulo superior donde vuela la pareja de pájaros, fugando hacia el cielo, fuera del cuadro, es decir, cuando entran en un espacio metafísico.
El motivo es una pareja bailando tango, con un gran bandoneón como fondo. El hombre, rubio, está dibujado en líneas rectas y sus colores son fríos. La mujer, morocha, lo está en curvas, con colores cálidos. Pareja que describió Florencio Sánchez, antes que nadie.
La posición viril del caballero, en el paso de baile retratado, evidencia un empuje notable que la dama contiene y absorbe. Ella tiene su falda de forma ovoide o de corazón, que en este caso simboliza lo mismo.
El varón lleva el compás mientras la mujer se deja llevar. Expresan la unión del rubio joven ciudadano, hijo de inmigrantes, con la morocha argentina, con sus piernas robustas, firmemente apoyadas en la tierra, o sea, en la realidad, (El color de la piel y el cabello podrían invertirse, pero la figura sería la misma).
Bailan con los labios unidos. La mujer, con la sonrisa de la Gioconda, enigmática, El hombre, en cambio, lleva la triste mueca del Autorretrato de Rembrandt.
La mujer sonríe aún con el dolor. El hombre, aún contento, esboza la permanente tristeza, en este caso, heredada de su padre inmigrante, lejos de su tierra, lejos de sus costumbres.
Tristeza permanente en las letras de tango.
Al pie del cuadro, a la izquierda del observador, una guarda arrancada de una obra de Picasso representa aquí, las fábricas donde se explotaba a los asalariados, pero también a los conventillos donde ellos vivían con sus familias, hacinadas a razón de una por pieza, en construcciones como "tira de chorizos" con un patio paralelo de piso de ladrillos, donde bailaban sus penas al compás de 2 X 4.
En la pintura, los bailarines danzan con los labios apretados, sin pronunciar una sola queja.
Mientras tanto, el bandoneón, ese fuelle que bien los conoce, llora por ellos, exhalando gemidos que parecen humanos.
La mano derecha femenina al entrelazarse con la izquierda del hombre, lleva tomada la manzana de Eva, recién arrancada del árbol prohibido (para irresponsables).
Pero esa manzana que entrega al hombre, no es un regalo menor: lleva dentro su corazón, que se unirá al suyo.
Ese corazón soporta luego el peso de la pareja, que se va desangrando lentamente a medida que la vida se prolonga en su descendencia, volviendo a la tierra de donde procede.
Sus almas, como dos aves con sus alas entrelazadas, superpuestas en transparencia, se dirigen al cielo, cuando este ciclo eterno vuelve a comenzar.
Es que cada hombre y cada mujer conoce su propia historia de "Lágrimas y Sonrisas", como dice nuestro vals. No dice lágrimas y risas. Eso diría si fuera brasileño, pero a nosotros los argentinos todo nos cuesta mucho, hasta la risa.
Por eso, la pareja del cuadro no está alegre, sino contenta, Así cómo lo expresa siempre nuestra música popular ciudadana.
Y la vida de Lisandro De la Torre ha sido tan triste como una historia de tango.
Pero quizás, su desdicha fue aún mayor, porque le faltó a su lado, una mujer que lo quisiera de verdad, como en la pintura, con quien compartir "El Baile de SU Vida".
Lelio Merli
NOTA:
Una buena pintura, debe despertar en el observador su propia interpretación, que nunca será igual a la del autor.
PARA UN MEJOR CONOCIMIENTO DE LAS CAUSAS DEL SUICIDIO DE L. DE LA TORRE, INCLUYO MI ART, "UN MUERTO POR LA PATRIA" (La Capital – 5/1/99)

En aquellos tiempos de la política romántica, los grandes dirigentes recibían la admiración de los compositores de tangos. No se extrañe Ud. entonces, que Lisandro de la Torre fuera inmortalizado en compases de 2 X 4.






VER: Todotango.com
Fuente: Todo_tango – Argentine Tango Lyrics, Scores, MP3, Musics and CD´s-h-

TERCERA PARTE (Prosa)
PÁRRAFOS APARTE
EL ACERO AFILADO
1º. RELATO
¿CIRUJA O CIRUJANO?
(Monografías.com -- LELIO MERLI -- 2009)
Esta historia es un párrafo aparte dentro de esta monografía
Está aparte porque no tiene conexión con De La Torre.
Pero integra este trabajo porque se relaciona con el tango.
Con uno muy conocido: El Ciruja (6)... y con el acero afilado.
Viene a cuento porque continúa el relato del comienzo de este trabajo, donde hablo de los señores desgraciados que vivían en las cuevas de las barrancas del Paraná y de dos en especial a los que llamaban "Dotores" (9).
Se decía que habían sido médicos. Uno se dio al abandono (31) porque en una mala praxis se le había muerto un paciente niño. El otro porque en duelo a muerte enfrió (10) a un colega amigo que disfrutaba su mujer. Esto se comentaba en 1935 cuando yo era pequeño.
Quince años después, contratado por Hidráulica de la Provincia., para los relevamientos de los arroyos Saladillo y Ludueña, sus vecinos orilleros volvieron a mencionarlos.
Treinta años más tarde, escuché relatar un caso que podría referirse a uno de aquellos.
Viajaba por Entre Ríos alrededor de 1965 por mis ocupaciones paralelas relacionadas con la ganadería. Me encontraba en los alrededores de Crespo y en una sobremesa con gente amiga, me contaron la historia que paso a relatar:
Un par de veces al año pasaba por el pueblo un caminante, un linyera al que se conocía por su apodo: El Dotor (9).
El pueblo estaba conectado a la civilización por el camino de tierra que en esos años, con sus interminables curvas que unían las principales estancias, iba desde Victoria hasta Crespo. Conectado digo, mientras no lloviera tres días seguidos, porque entonces los arroyos crecían, se convertían en ríos y los caminos en arroyos.
Cuando ello ocurría, si el Dotor estaba en el pueblo, dormía en una celda de la comisaría, sin llave, por orden del comisario que lo estimaba mucho.
Lo estimaba por su conversación, que demostraba una educación universitaria y aunque nunca quiso averiguar más de lo necesario, siempre le intrigó su pasado.
Pues bien, un día de esos que el Diluvio decidía que lo recordaran, el pueblo quedó aislado totalmente y el Dotor pasó a ser una vez más su huésped ocasional.
Desde su celda-dormitorio oía siempre las conversaciones provenientes de la casa del comisario, que era parte de ese edificio.
Así fue cómo se enteró que la joven hija del policía sufría dolores fuertes, tenía fiebre muy alta y no se contaba con el médico que atendía en el pueblo sólo dos días por semana.
Cuando éste se encontraba en el pueblo ocupaba una sala-dispensario contigua en la que había algún instrumental, pocos remedios y algunos viejos libros de medicina enviados por el Ministerio
Por suerte, el pueblo contaba con una farmacia, bastante bien surtida, a la que el médico recurría en casos de apuros. El propietario era un farmacéutico diplomado, que recetaba con mucho acierto, en ausencia del médico.
A él había recurrido el policía y así fue informado de la enfermedad de su hija: apendicitis aguda.
Los remedios de ese momento no le calmaban los dolores ni bajaban la fiebre. Ignoro si ya existía la penicilina, pero sí se contaba con la sulfanilamida.
Pero el caso es que, según el farmacéutico, la enferma sólo se salvaría con una operación. Operación imposible de realizar pues la tormenta había derribado varios de los débiles postes del teléfono y no se podía pedir ayuda. Ayuda que no llegaría aunque la pidieran porque era imposible entrar en el pueblo ya que los arroyos estaban desbordados y como siempre que ello ocurría, no bajaban hasta el tercer día después de cesar la lluvia.
-- Señor Comisario – dijo crudamente el farmacéutico, en voz alta –. Dentro de tres días la única forma de sacar a su hija de este maldito pueblo será en un ataúd.
-- Señor farmacéutico – gritó el policía –. Si mi hija muere porque Ud. no intentó operarla, le juro que los ataúdes van a ser dos.
Tragó saliva el boticario, mientras pensaba porque no se quedó en Paraná a trabajar por un sueldo, en vez de hacer patria en medio del campo y para colmo en Entre Ríos, a sea: Entre medio de Ríos.
Escupió saliva el jefe policial y se limpió la boca con la mano. Es que sintió mal gusto en la garganta cuando pensaba donde le metería la bala al pobre vendedor de salud en píldoras y jarabes.
Mientras tanto, la víbora del logo de Esculapio que estaba en la puerta de la farmacia derramaba su veneno – perdón: remedio, en pequeñas dosis homeopáticas dentro de la copa, esperando que en la Argentina descubrieran la crotoxina.
Dentro de la casa de familia del destacamento, la madre de la chica enferma rezó todo el día y la noche, en silencio, rogando a Dios que le mandara la ayuda desde el cielo, ya que desde la tierra era imposible. Que mandara alguien, ángel o pecador que salvara su hija.
Ese silencio se había hecho tan profundo, que sólo se podría cortar con un acero bien afilado.
Por eso, nuestro linyera, el Dotor, golpeó la puerta de la casa con el mango de su cuchillito para emergencias.
----------------------------------------------
Era el resto de un cuchillo más grande, venido a menos de tanto afilarlo durante años, quizás siglos a juzgar por la media luna que se advertía bajo--relieve en su hoja y que hacía suponer venido a América en tiempos de la Colonia y al que se le acortaba el mango a medida que se achicaba su hoja.
Pequeño tesoro heredado de padres a hijos, en casi todos los casos.
Precioso regalo en pago de algún enorme favor en otros.
Era uno de los que en el campo llamaban cuchillito capador, usado para los potros porque su corte no infecta, no desgarra ni lastima, al que se lava con agua hervida, algo caliente, se guarda en su funda sin tocar la hoja con la mano y se la unta con grasa de iguana, que es curativa.
Su vaina era de cuero con una solapa que cubría también al mango y que podía ser de cualquier animal menos chivo.
-- ¿Porque infectaba? – preguntará Ud.
-- No, porque trae mala suerte – le contestarán.
-- Permiso – pidió el Dotor -- ¿puedo pasar?.
-- Por supuesto -- respondió el comisario, con alegría indescriptible -- ¿qué le trae? ...
-- He oído, sin querer, la conversación de Uds. ¿Es verdad que deben operar a su hija por apendicitis?. Es una operación muy sencilla.
-- ¿Y Ud. cómo lo sabe?
-- La hice muchas veces.
-- ¿Dónde?.
-- En Rosario. Cuando era médico.
-- ¿Era?.
-- Sí, Lo era antes de cambiar de vida.
-- ¿Porqué cambió de vida?
-- Es un secreto – explicó el Dotor.
-- Lo comprendo – respondió la autoridad – (Y lo comprendía de veras, porque siempre supuso que el Dotor era médico).
-- ¿Se anima a operar a mi hija, Doctor? -- le dijo, agregando una c a su apodo.
-- Sí. Siempre que contemos con instrumental, anestesia, alcohol, sutura, desinfectantes... vendas, ¿Ácido fénico tendrá? ¿Listerine? ¿Agua D"Alibur?
-- En mi farmacia tengo de todo – terció el boticario, entusiasmado al ver que se le iba aflojando el lazo del cuello. – también guantes de goma, aunque no sé su número y barbijos muy viejos - De instrumental, algo hay en el dispensario.
El policía llevó aparte al farmacéutico y le pidió que al Dotor o Doctor le preguntara de todo: de enfermos y enfermedades, del equipo, instrumentos, órganos y organismos, etc. y etcéteras, porque ante cualquier duda acerca de la idoneidad del Dotor, suspenderían la intervención.
Decididos a jugarse el todo por el todo, comisario, boticario y ciruja-no comenzaron los preparativos. Ante todo se resolvió sacar de la salita lo que no fuera imprescindible para la operación: muebles, papelería, etc., limpiando a fondo pisos, paredes, puerta y resto del mobiliario con agua con lavandina (hipoclorito).
También lavaron la enferma en su lecho lo mejor que pudieron cambiando la ropa por limpia y haciendo todo lo acostumbrado, previo a una tarea tan delicada,
También se trajo un reflector potente desde la comisaría que era usado para interrogar a los sospechosos de robos menores (gallinas y cerdos) o mayores (yeguarizos y vacunos). Además el facultativo había pedido una cacerola mediana enlozada, nueva y un calentador Primus para hervir agua.
Pidió para él: ropa blanca, zapatos, una tijera para recortar su barba y sus uñas, jabón pinche, cepillo, brocha y gillette para afeitarse, bañarse, etc., etc.
-- Operamos a las dos y media – informó.
-- Porqué a esa hora? – preguntaron.
-- Porque es la mejor.
Cuando retornó el galeno incógnito parecía otra persona.
Hombre maduro, con arrugas que denotaban la amargura que encerraba su vida, mostraba una mirada profunda, lejana, como de sabio.
Su rostro después de tantos años de barba tupida, era pálido por la sombra, como de cárcel.
Habían trasladado a la enferma y ya estaba anestesiada. Varios sedantes la habían dormido.
El padre, que no dialogaba con Dios desde su primera comunión, se había retirado a rogar junto a su mujer, para que el pecador enviado por Dios supiera hacer bien su trabajo.
El Doctor retiró del fuego la ollita, esperó un tiempo para que la temperatura bajara y no destemplara el acero e introdujo el instrumental, que ya habían limpiado con alcohol. Inesperadamente, arrojó adentro también su cuchillito de emergencias.
Un pequeño chorro de ácido fénico volcado en el agua, concluyó con esta parte de los preparativos.
El farmacéutico sirvió como ayudante y nadie más presenció la operación.
Comenzó el galeno a cortar la piel de superficie con el bisturí y comprobó que el instrumento no servía.
-- Me lo imaginaba -- le comunicó a su ayudante, que había terminado de limpiar toda la zona de operación con Agua D´Álibur – Si fuera muy bueno, algún médico ya lo hubiera cambiado. Para cortar con él, se debe apretar. No sirve, es muy peligroso. Pasa igual que con los duelos a ver sangre (4). Así suceden las desgracias. Yo sé porqué se lo digo.
Prefiero mi cuchillito de emergencia – dijo y cambió de herramienta.
-- Yo no puedo ver este salvajismo – advirtió el boticario.
-- Pues mire para otro lado.
Así lo hizo el ayudante, que también era de emergencia. Nadie quedó de testigo y la operación continuó así hasta el fin, sin problemas. Espolvoreo con abundante Sulfa la zona operada, como se acostumbraba y cerró con sutura. Desinfectó con Listerine y vendó.
La intervención fue un éxito, la fiebre bajó de inmediato y fue entonces cuando el ayudante de operaciones le preguntó:
-- Doctor dígame la verdad ¿Ud. ya había operado con el cuchillito?.
Operaciones como ésta no había hecho. Pero extraje muchas balas. Algunas muy profundas. Y jamás nadie se infectó. ¿Ud. sabe que los árabes fabricaban este acero dándole limaduras de hierro a los gansos, recogían sus desechos y después los fundían, recuperando el hierro y ...
-- Por favor Doctor, no siga, con lo que aprendí hoy ya tengo bastante. Espero algún día contárselo a alguien que lo sepa escribir--. (Parece que no tuvo suerte).
Tres días llovió y tres días después bajaron los arroyos. Cuando fueron a darle la noticia al Doctor, en su celda, comprobaron que éste ya se había ido. Había dejado la ropa limpia sobre el camastro y se había llevado puesto la sucia.
Nunca más nadie oyó de él. Sólo quedó la leyenda y la enseñanza de que Dios, con su larga mano, permite pagar una muerte, salvando una vida.
Yo también sé porque se lo digo.
Lelio Merli
LÉXICO:
(4) Ver sangre: En los duelos a espada o cuchillo: En condiciones benignas, no a muerte. Estos duelos se suspendían al ver el primer tajo profundo.
(6) Ciruja: Linyera, mendigo.
(9) Dotor: Doctor.
(10) Enfriar: Matarlo. Convertir al rival en un frío cadáver.
(31) Al abandono: En la pobreza total.
2º. RELATO
EL CIRUJA DEL GALPÓN
(Monografías.com – LELIO MERLI – 2009)
Esta historia es otro párrafo aparte dentro de esta monografía
Está aparte porque tampoco tiene conexión con De La Torre.
Pero integra este trabajo porque también se relaciona con el tango.
Como el anterior, con El Ciruja... y con el acero afilado.
Apareció la noticia en muchos diarios, especialmente vespertinos.
Si la memoria no me falla, ocurrió en la década del "60. Los nombres de los protagonistas
no se daban porque estarían dentro del secreto del sumario y es por eso que continúan en
el anonimato.
Aconteció que un linyera, caminante incansable por caminos secundarios de chacras y pequeñas explotaciones ganaderas, había tomado como costumbre pernoctar muy seguido en el galpón de una vivienda de campo, perteneciente a una pareja de agricultores ancianos
y sin hijos.
Aparecía casi de noche, como un aparecido (24) y desaparecía de día, como un desaparecido.
Llegaba sin hacer ruido, cuando en la casa encendían el sol de noche (25) y partía, en silencio, cuando en el horizonte asomaba el sol del día.
Llamaba golpeando las manos, despacio, nombrando por sus nombres de pila a los ancianos y por su nombre de perro al pequeño guardián de la casa, Ladrillo, que nunca ladraba al verlo llegar. Después pedía permiso para dormir en el galpón.
El nombre al perro se lo había puesto la señora, tanguera de alma. que entonaba siempre esa canción dedicada al muchacho sencillo, que estaba en la cárcel. Se la cantaba al animal cada vez que se portaba mal, remarcándole que lo condenarían a la prisión.
Ladrillo, no entendía el castellano, pero sentía que algo malo le anunciaba.
Es que ese licuado descendiente de lobo estaba perdiendo sus instintos guardianes por causa del ocio y la rutina diaria.
-- No importa – dijo la dueña de casa – al fin y al babo, aquí nunca pasará nada.
¿Nunca?. Está por verse.
-- Si al menos tu perro ladrara cuando viene el ciruja, yo no me sobresaltaría tanto. Llega como una sombra, de noche y se va antes que amanezca. ¿Será un fantasma? -- preguntó la mujer a su marido.
-- Los fantasmas no comen, mujer – le contestó -- y éste tiene muy buen apetito.
Decía esto porque al ciruja siempre le daban algo de comer, antes que fuera a dormir al galpón.
¿Cuánto tiempo haría que los visitaba?. ¿Diez años?. ¿Quince?.
Sacaban cuentas sin obtener resultados. Los últimos años habían pasado sin notarlo.
Al campo ya no lo trabajaban personalmente, sino por medio de un tercero, vecino de toda la vida, más joven, con hijos. Éste le debía un par de años de arriendo, con los cuales y el rinde de las cosechas, extraordinarias, había podido comprar una chacra lindera.
-- Es para mis hijos, Don, – le aclaró, al tiempo que agradeció -- Gracias a su espera pude ahorrar todo ese dinero.
Aquí le traigo el importe de la deuda. En efectivo, como Ud. me pidió.
Pero acuérdese de mi consejo: lleve toda esta plata al banco. Es más seguro.
-- Está bien – contestó el anciano – así lo haré.
Cuando el vecino se retiró le comunicó a su mujer:
-- Mañana, muy temprano, iré al pueblo a depositar este dinero, junto al otro que tenemos ahorrado.
-- Me parece muy bien – comentó la mujer – A ver si se te va el miedo que tenés de que el gerente y el contador, un día se queden con nuestra plata.
-- Como para no tener miedo, Pasan la noche timbeando (26). ¿De donde sacan la plata?. ¡Del Banco!.
-- A ellos les tenés miedo y no al ciruja que viene tan seguido. – respondió la mujer.
-- El ciruja, se ha dado al abandono. No le interesa la plata. No le sirve. Además fijate cómo Ladrillo no lo ladra, debe ser una buena persona.
-- Entonces, porqué anda de croto. Algún problema tiene con la Justicia. – insistió la mujer.
-- Problemas, seguramente tiene, pero no debe de ser por ladrón. No lo creo. – afirmó el marido.
-- Por las dudas hacé como decís: andá mañana temprano al Banco, antes que vuelva el ciruja
-- Así será.
A la mañana siguiente, el anciano, sabiendo que la batería tenía poca carga, dio manija a su Ford A y lo puso en marcha.
Pocas veces lo usaba: generalmente cuando traía la provista (27), iba a misa de los domingos o al médico de urgencia.
Lo sacó afuera del galpón y lo dejó en marcha, colocó un paquete con el dinero envuelto en diarios, debajo del asiento delantero. Saludó a su mujer y partió hacia el pueblo.
Ladrillo lo siguió hasta la tranquera y volvió para "cuidar" la casa, no antes de emitir dos débiles ladridos, de compromiso.
Todo iba bien en el viaje, cuando de pronto el automóvil comenzó a "toser".
Siguió así un rato hasta que se paró. Miró, el viejo chofer, si el viejo Ford tenía chispa, si venía la nafta, etc. Le dio nuevamente manija, arrancó y siguió su camino.
Pero este inconveniente se repitió varias veces.
Mientras viajaba, razonaba:
-- Apenas llegue al pueblo, se lo dejaré al mecánico para que lo arregle. Después iré al banco. Así tendrá más tiempo para solucionar el problema y podré volver hoy.
Al llegar al pueblo hizo así y partió caminando hacia el Banco, con el paquete bajo el brazo, pero cuando llegó, el Banco estaba cerrado. Golpeó la puerta de la casa contigua
que pertenecía a la institución y en la cual vivía el Gerente. Apareció el mismo, quien le preguntó a que se debía su visita. Al disculparse, le informó las razones de su demora y le solicitó le tomara el depósito, en efectivo.
-- ¿De qué plata estamos hablando? – inquirió el gerente.
Le dio la cifra el chacarero, al tiempo que le mostraba el paquete.
-- Es mucha plata. – dijo el funcionario --No se la puedo recibir porque no tengo la llave del tesoro. La tiene el contador, que salió del pueblo y yo no puedo dejar todo ese dinero en un cajón de mi escritorio.
Será mejor que vuelva mañana más temprano. Hagamos las cosas bien.
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Historia |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.