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Violencia, mujer y género un problema de salud pública 2007-2008 (página 2)




Partes: 1, 2, 3


Existe una periodización académica que nos advierte sobre el camino recorrido en las últimas décadas por los estudios que tienen a las mujeres como sujetos de investigación.

Se refieren tres periodos a saber: el primero los llamados estudios de la mujer que ponen el acento en la discriminación y subordinación de las mujeres y que aportaron datos sobre las condiciones de vida de estas; el segundo que se centra en afirmar que la aspiración de las mujeres no debía ser alcanzar la igualdad y disfrutar de los mismos derechos que los hombres, sino que debíamos desarrollar lenguajes, leyes y una mitología propiamente femenina para examinar las estructuras ideológicas que nos ponen en desventaja frente a los hombres. Y por último, la etapa de los estudios de género, que tienen como objeto de estudio las interacciones entre hombres y mujeres en la sociedad, poniendo énfasis en las relaciones de poder, el acceso a los recursos y en general, en las circunstancias no equitativas de la vida social. (1)

En las últimas décadas del siglo pasado la violencia contra la mujer en el mundo centró la atención. En las décadas del 70 y 80 se comenzó a visualizar y poner paulatinamente en la agenda pública la violencia contra las mujeres, a partir principalmente de la acción de los movimientos de mujeres y feministas. Así, el contexto con que se enfrenta la década del 90 en la región, está marcado, en el plano internacional, por la incorporación del tema de la discriminación en contra de las mujeres en las agendas de Naciones Unidas, a través de la realización de Conferencias Mundiales y la instauración del Decenio de la Mujer.(2)

Esta problemática aunque asume matices diferentes de una sociedad a otra se convierte en universal porque aún en nuestros días el mundo sigue recogido androcéntricamente y la posición del género femenino mayoritariamente sigue estando supeditada a la voluntad del otro género. (3)

La violencia como un problema social y de salud afecta a todos (as) sin distinción de país o de clases sociales. En sus múltiples manifestaciones adopta habitualmente la forma de roles complementarios: hombre – mujer, padre – hija. (4)

Violencia es un concepto de múltiples dimensiones y connotaciones, tiene que ver con la utilización de la fuerza física o de la coacción psíquica o moral por parte de un individuo o grupo en contra de si mismo, de objetos, o de otra persona o grupo de personas, ocasionando la destrucción o daño del objeto, la limitación o la negación de cualquiera de los derechos establecidos de la persona o grupo de personas victimas. Tal utilización de la fuerza obedece generalmente a la determinación de mantener, modificar o propiciar la desigualdad de los derechos, lo que caracteriza a la violencia como una actividad esencialmente humana. (5)

La violencia contra la mujer es un proceso de dominación sustentado por el sistema de género, como estructura que determina el rol social de hombres y mujeres en un contexto determinado cuya trasgresión es respondida con agresión. (6)

Género es un término que categoriza las distintas funciones, oportunidades y limitaciones de los hombres y las mujeres según lo determina la sociedad en que viven. Es una categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado, permite denotar de la cultura y la construcción de identidades subjetivas de mujeres y hombres. El género es esencialmente una construcción social, no natural, que varia de un grupo social a otro y de una época a otra. Se construye mediante procesos sociales de comunicación y es trasmitido a través de formas sutiles durante los procesos de crianza y de educación. El sexo de una persona determina el estado de salud de la reproducción mientras que el género determina su salud y su bienestar.

La violencia de género es el ejercicio de la violencia que refleja las asimetrías existentes en las relaciones de poder entre mujeres y hombres que perpetúa la subordinación y desvalorización de lo femenino frente a lo masculino. Es un problema mundial, pero no tenemos suficientes datos sobre la incidencia y prevalencia de sus diferentes formas; esto se debe a que con frecuencia existen diferencias conceptuales y operacionales que impiden la comparación entre los estudios sobre el tema. Asimismo, existen otros problemas que dan cuenta de las dificultades para captarla y documentarla, especialmente porque generalmente se da en el ámbito privado. (7)

En su primer momento esta categoría surgió con el fin de hacer evidente la existencia de relaciones no equitativas entre mujeres y hombres, e indagar sobre el por qué de las condiciones de injusticia y discriminación para las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad, convirtiéndose posteriormente en el instrumento contemporáneo para enfrentar este problema y resolverlo. (8)

Es clara la necesidad de nuevas investigaciones sobre la conexión entre los aspectos de derechos humanos, jurídicos y económicos y las dimensiones de salud pública de la violencia. Un cúmulo de evidencias que se multiplica rápidamente indica que la experiencia de la violencia en la mujer tiene consecuencias directas no sólo para su propio bienestar, sino también para el de sus familias y comunidades. Además de huesos rotos, quemaduras de tercer grado y otras lesiones corporales, el maltrato puede tener consecuencias para la salud mental a largo plazo, como es la depresión, los intentos de suicidio, el suicidio y el síndrome de estrés postraumático. La violencia que incluye agresión sexual también puede causar enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y otros problemas de salud sexual y reproductiva. En el caso de la niña, las consecuencias para su salud pueden persistir en su vida adulta. (9)

El sistema de atención de salud juega un papel importante junto con muchos otros sectores, como los servicios judiciales, policiales y sociales. Sin embargo, los sistemas mencionados no están en general preparados para abordar las consecuencias de la violencia contra la mujer o incluso para reconocer los signos de la violencia de género.

Existen tres razones que explican por qué la violencia contra la mujer debe ser un tema prioritario para los trabajadores de salud:

  • La violencia produce considerable padecimiento y consecuencias negativas para la salud a una proporción significativa de la población femenina (más de 20% en la mayoría de los países);

  • Tiene un impacto negativo directo sobre varios temas importantes de salud, como la maternidad sin riesgo, la planificación familiar , la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y la infección por el VIH/SIDA;

  • Para muchas mujeres que han sido maltratadas, los trabajadores de salud son el principal o único punto de contacto con los servicios públicos que pueden ofrecer apoyo e información. (10)

Estudios en diferentes países revelan:

  • En Sudáfrica 1 de cada 6 mujeres es agredida por su compañero.

  • En Nueva Guinea el 43% de las muertes causada por violencia ocurre en la población femenina.

  • En Puerto Rico el 50% de los homicidios sobre mujeres fueron consumados por los cónyuges o excónyugues.

  • En Francia se indicó que el 95% de las víctimas de lesiones son mujeres.

  • En México se constató que el 61% de las dueñas de casas son golpeadas. (11)

  • En Cuba investigaciones de Medicina Legal reportan que en el homicidio, cuando la victima es mujer, el 45% murió a manos de su pareja y el 52% ocurrió en el hogar de la victima. (12)

Investigaciones sociológicas reportan la no evidencia de un perfil especial que identifique a las mujeres maltratadas, recogen también la imposibilidad de las víctimas de romper con el hombre maltratador (Universidad de la Habana). (13)

En 1994 se sistematizaron estos estudios por la Federación de Mujeres Cubanas y se encontró que las víctimas de la violencia intrafamiliar son generalmente mujeres. De ellas un número insignificante busca ayuda institucional. (14)

En Guantánamo se realizaron estudios comparativos de los años 1996 y 1997 comprobando un ascenso de víctimas femeninas en el delito de lesiones en más del 60% de los casos analizados, donde predominó la agresión en el propio domicilio. (15)

Paulatinamente los estudios sobre la violencia contra la mujer con enfoque de género en nuestro país se han ido generalizando, sin embargo específicamente en el sector de la salud pública estos estudios están demorados y en los programas de estudio de formación de los profesionales de la salud no se incluye el tema género. Los profesionales de la salud, durante su actividad práctica , cuando enfrentan los casos de mujeres maltratadas por razón de su género, se limitan solamente a revisar la lesión y poner el tratamiento correspondiente, visualizando el efecto, manteniendo un comportamiento pasivo ante la causa que es la violencia de género, además muchos, ni siquiera conocen el significado de la categoría género. Por otra parte, en el curso de esta maestría Atención Integral a la Mujer constatamos que el tema quedó incluido de la siguiente forma:

El enfoque de género en la salud familiar:

Objetivo.-Brindar conserjería para que la mujer en su rol de género mantenga el equilibrio de la familia durante la etapa de sus cambios hormonales. (16)

Asistida por el criterio valorativo personal, ético-científico, considero que la proyección del tema expuesto anteriormente es tendente a perpetuar la subordinación de la mujer en el marco de la familia, situándola en posición de desventaja con relación al resto de sus miembros, subsumiéndola en su rol tradicional. Bajo estas premisas surge la idea de esta investigación.

Objetivos:

Objetivo General:

  • Diseñar un programa de capacitación en el tema mujer y género para los profesionales de la salud, que les proporcione herramientas indispensables para lograr la atención integral a la mujer. Colaboración Médica en Namibia 2007-2008.

Objetivos Específicos:

  • Acopiar la información necesaria para la confección del programa de capacitación hasta llenar el vacío de conocimiento existente.

  • Formular la estrategia docente con flexibilidad en relación con la disponibilidad de los cursitas.

  • Implementar la utilización de metodologías participativas para asegurar la formulación explicita de las necesidades de los participantes.

Capítulo 1

MARCO TEÓRICO

1.1. Concepto.

Estamos frente a una palabra, género, que en las últimas décadas ha alcanzado el reconocimiento de categoría por las ciencias sociales y se ha incorporado al discurso social como uno de los ejes alrededor de cual se organiza la vida social. Además, género como herramienta de investigación permite analizar la "maquinaria" social a través de las interacciones de los componentes que la integran -los sujetos sociales-, y a la vez, develar las relaciones de poder–subordinación, las desigualdades y las inequidades que afectan a las mujeres en su relación con los hombres en una sociedad determinada.

El género, como construcción social, está en la base de la formación de la subjetividad y del devenir sujeto social. Puede ser enunciado desde 4 niveles diferentes, pero articulados entre si:

  • Un nivel macro constituido por las creencias, símbolos, representaciones asignaciones que cada sociedad tiene de lo femenino y de lo masculino.

  • Un nivel micro que vendría a dar cuenta de cómo los grupos se apropian, elaboran y reelaboran los discursos sociales del ser mujer y del ser varón para operar en una práctica social concreta.

  • Un nivel individual de asimilación de los mandatos y asignaciones sociales, necesariamente pasa por la interpretación - acción de lo esperado, lo deseado, y lo asumido; y por último,

  • Un nivel de intercepción donde los productos –sujetos generizados- van a actuar con determinados guiones, en determinados espacios sociales, con determinadas cuotas de poder según las posiciones que ocupan y esto se expresará en beneficios y desventajas, en accesos y oportunidades en toda la vida social y como parte de esta última, en la salud.(17)

La categoría género contribuye a explicar lo que acontece en las relacione entre seres sexuados diferentes y devela la forma como hombres y mujeres se comportan y se relacionan en una determinada sociedad. Esta categoría trasciende las diferencias biológicas entre los sexos y se concentra en las diferencias y desigualdades que existen entre hombres y mujeres por y ellas interactúan.

1.2 Sexo y Género.

Históricamente, se consideró, como algo natural, que las mujeres eran inferiores y los hombres superiores, un hecho biológico inmutable que explicaba y justificaba las discriminaciones y desigualdades que afectaban a las mujeres por el hecho de serlo. Se consideró que las mujeres no tenían capacidades para desarrollar determinadas tareas y profesiones, y se las veía como seres dependientes, incapaces de ser autónomas, de decidir y, por tanto, de ser sujetos de derechos y de participar en los asuntos públicos. También se han asignado características fisiológicas y psicológicas basadas en estereotipos y prejuicios sobre las mujeres y los hombres, y sobre sus papeles en la sociedad y la familia (por ejemplo: "las mujeres soportan más el dolor", "los hombres son más fuertes físicamente", "las mujeres son más emotivas, los hombres más racionales"). Frente a ello, el género surge como una propuesta alternativa que comprende las desigualdades entre hombres y mujeres como una construcción social y cultural, por lo tanto, susceptible de cambios y de transformación. Estas desigualdades de género, tienen una influencia determinante en la salud de las personas. Por eso es tan importante tenerlas en cuenta. (18)

1.2.1 Sexo.

Se refiere a la diferencia biológica y fisiológica entre mujeres y hombres. Hay algunas actividades en las que están comprometidos los hombres y las mujeres, que son las mismas en todo el mundo y que no han cambiado a lo largo de la historia porque están basadas en esa diferencia definida biológicamente. Un ejemplo puede ser dar a luz. Sin embargo, si comprendemos la complejidad de la organización que llamamos sociedad, el sexo es un concepto muy limitado. Es importante entender y considerar los roles que derivan de la distinción biológica, pero esta diferencia es completamente insuficiente para explicar los roles que varían de un contexto a otro.

1.2.2 Género.

Hace referencia a los roles, responsabilidades y oportunidades asignados al hecho de ser hombre y ser mujer; a las relaciones socioculturales entre mujeres y hombres, y niñas y niños. Estos atributos, oportunidades y relaciones están socialmente construidos y se aprenden a través del proceso de socialización. Son específicos de cada cultura y cambian a lo largo del tiempo. En todas las sociedades hay diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres respecto a las actividades que realizan. Todo ello influye de forma determinante en el proceso de salud y enfermedad de hombres y mujeres de forma diferenciada.

Por ejemplo, socialmente se crean, mantienen o potencian exposiciones diferenciadas que aumentan o disminuyen los riesgos para la salud (¿por qué los hombres tienen más accidentes de coche?, ¿por qué las mujeres son más proclives a padecer depresiones? (19).

1.3 Identidad de Género.

El sexo forma parte de la biología humana: nacemos varones o mujeres. Los hombres fecundan y las mujeres conciben, dan a luz y amamantan al pequeño ser humano. A partir de aquí y sobre esta diferencia biológica y fisiológica hemos construido toda una serie de valores, actitudes, normas y comportamientos que conforman nuestra identidad como hombres y mujeres, nuestra identidad de género. Preguntarnos por ello puede resultarnos incómodo pues implica cuestionarnos sobre cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo vemos nuestras relaciones personales y sociales, nuestra cultura y nuestras tradiciones. El género surge como una propuesta que intenta explicar desde una perspectiva nueva las diferencias entre los hombres y las mujeres, y las relaciones entre ambos. (20)

Las características asignadas al sexo son aprendidas. Cada persona al nacer empieza un recorrido para aprenderlo. Cada criatura que nace se tiene que hacer mujer u hombre, a través del proceso de socialización, es decir, en la familia, en la escuela, en los distintos grupos e instituciones donde nos educamos y formamos. Se nos enseña a comportarnos como un niño o como una niña. Se nos recompensa si lo hacemos y se nos reprueba si nos desviamos de la norma: "los niños no lloran", "las niñas no se suben a los árboles".

Lo que es ser hombre o ser mujer forma parte de nuestra identidad, de nuestra subjetividad y de la concepción que tenemos del mundo. Las características que se nos asignan por nuestro sexo tienen una gran fuerza porque las aprendemos al principio de la vida, son componentes que se integran en nuestro propio ser, conformando lo que somos y lo que las demás personas esperan que realicemos. La vida cotidiana está estructurada sobre las normas de género.

Nuestra identidad de género tiene claras repercusiones sobre cómo experimentamos la salud y la enfermedad, los roles que asumimos respecto de ella, ¿por qué los hombres van menos al médico?, ¿por qué las mujeres se ocupan más de los familiares enfermos? (21).

1.4 El género es cambiante y específico de cada cultura.

1.4.1 Cambia de generación en generación.

Por ejemplo, en nuestro contexto cultural es muy clara la diferencia de roles de género asumidos por hombres y mujeres a lo largo del siglo XX. El acceso masivo de las mujeres al mercado de trabajo es una característica determinante de las nuevas relaciones de género en nuestras sociedades contemporáneas.

1.4.2 Cambia de un contexto regional a otro.

Dentro de un mismo país encontramos diferencias entre el mundo urbano y rural, por ejemplo; de una comunidad a otra. Como veíamos en el concepto de género, éste es específico de cada cultura. Por eso conviene que tengamos mucho cuidado con nuestras ideas preconcebidas sobre género y sobre salud, pues estas ideas que forman parte de nuestra cultura, pueden ser muy diferentes de una región a otra.

1.4.3 Cambia a lo largo del tiempo.

Es posible que una persona a lo largo de su vida modifique su visión de género y la forma de actuar, simplemente al vivir, porque cambia la persona, cambia la sociedad y con ella pueden transformarse valores, normas y maneras de juzgar los hechos. ¿No ha sido así en nuestra propia experiencia de vida? (22)

1.5 Relaciones de Género.

Género no es igual a mujer. El género se refiere a la forma en que nuestra cultura o nuestra sociedad nos sitúan según seamos hombres o mujeres. El análisis de género no se basa en el estudio de la mujer, sino en el análisis de las normas, derecho, obligaciones y relaciones que sitúan a hombres y mujeres de forma distinta en la sociedad. Cuando pensamos en la realidad de una persona, hombre o mujer, lo primero que nos representamos es el entorno en el que viven: su pueblo o ciudad, su pareja, sus hijos, su trabajo, sus intereses y la forma en que emplean su tiempo libre. Todos estos aspectos de su vida están organizados a través de un conjunto de relaciones sociales que determinan la forma en que se hacen las cosas, las actividades necesarias para realizarlas, las personas concretas que deben realizar esas actividades, los recursos que pueden manejar estas personas para llevar a cabo dichas actividades y el control que pueden tener sobre las mismas. Dentro de ese conjunto de relaciones sociales existen normas o relaciones específicas asignadas a las personas por el hecho de ser hombres o mujeres, que llamamos relaciones de género. (23)

1.5.1 Las relaciones de género son relaciones de poder.

Las relaciones de género son relaciones de poder que sitúan al conjunto de las mujeres en una posición de desigualdad respecto a los varones, es decir, de subordinación. Así, por ejemplo, las mujeres en el ámbito del hogar pueden no tener acceso y control independiente sobre recursos económicos o ser objeto de violencia doméstica. Los hombres, sin embargo, en principio, por el hecho de nacer varones, están legitimados para generar y controlar sus propios recursos, tener una vida independiente y no ocuparse de las tareas del hogar, tienen el derecho y el poder de representarse, de actuar y hablar en nombre propio. Por ello, la posición de las mujeres en las relaciones de género se define como subordinada. Ello no significa que todas las mujeres concretas estén sometidas a cada hombre concreto, sino que la organización social de las relaciones de género sitúa al conjunto de las mujeres en una posición de inferioridad respecto del conjunto de los varones. Los varones también pueden experimentar la opresión de género. Son objeto de dominio y viven en su persona o en sus colectivos la opresión de género por no ser hombres como establecen los cánones sociales, por ejemplo homosexuales, hombres sin pareja, hombres que no son padres, que son monógamos en un orden conyugal polígamo, etc. (24)

1.6 Género y Salud.

El género considera la salud como algo mucho más amplio que la ausencia de enfermedad. La OMS define la salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no meramente como la ausencia de enfermedades o dolencias. Esta definición refuerza lo positivo en el estado de salud así como la decisiva influencia de los factores sociales y ambientales en la misma. Sin embargo, el modelo sanitario tradicional, en el que estamos formados la mayoría de los profesionales del sector salud, está orientado a las enfermedades y, dentro de éstas, a las más graves y que más inciden en la mortalidad. Como consecuencia de este enfoque y de las dificultades operativas que representa la medición del bienestar, los indicadores utilizados para medir el estado de salud han limitado el conocimiento de muchos problemas de salud no fatales, que afectan a hombres y mujeres. Los indicadores de mortalidad sólo recogen los episodios extremadamente graves que han llevado a la muerte a quienes han sufrido ese trastorno, pero estas cifras no son indicativas de las personas afectadas por el mismo, ni de las secuelas que dejan en las personas que sobreviven. Como veremos a continuación, la perspectiva centrada en la enfermedad obvia aspectos claves de la salud de hombres y mujeres, y contribuye a mantener mitos y falsas creencias. (25)

1.6.1 Influencia de las diferencias de sexo y género en la salud y enfermedad de mujeres y hombres.

Resulta evidente que hombres y mujeres tienen una biología y fisiología diferenciadas, y que éstas influyen sobre los patrones de salud y enfermedad de hombres y mujeres. Ahora bien, éstas no son las únicas diferencias que explican la existencia de patrones distintos, a pesar de que es así como lo han venido entendiendo tradicionalmente las ciencias médicas.

Como hemos visto al tratar el concepto de género, existen diferencias que se construyen en el ámbito social y cultural, y que son clave para entender de forma completa cuál es el origen de esos patrones de salud y enfermedad diferenciados. Hay diferencias biológicas y fisiológicas de cada sexo que condicionan la existencia de algunas enfermedades o trastornos que sólo pueden sufrir los hombres o las mujeres.

Por ejemplo: el cáncer de cuello uterino y el cáncer de próstata (enfermedades del aparato reproductivo femenino y masculino). Sin embargo, la mayoría de los trastornos, disfunciones y enfermedades pueden afectar a hombres y mujeres. Dentro de éstos, algunos presentarán distinta prevalencia en los distintos sexos (afectarán con más frecuencia a uno de ellos) o tendrán características y evoluciones diferentes según cursen en hombres o mujeres.

Es importante resaltar también que es muy reciente el interés e investigación de las diferencias biológicas definidas por el sexo, y de cómo influyen en la salud, enfermedad, sintomatología y respuesta a tratamiento de hombres y mujeres. Por ejemplo, en el infarto de miocardio, el alto porcentaje de infartos asintomático en las mujeres. Debemos comprender que las diferencias sexuales y de género no pueden considerarse aisladamente. Hoy sabemos con certeza que la diferencia de los perfiles de salud y enfermedad de hombres y mujeres están relacionados (salvo para los trastornos o enfermedades exclusivas de cada sexo) con la interacción entre los determinantes biológicos y las construcciones sociales diferenciadas de cada género (femenino y masculino). (26)

No obstante, creemos que la depresión y la violencia de género son dos de las situaciones que afectan directamente a las mujeres, y que las hacen proclives a buscar solución a los conflictos de la cotidianidad en las conductas suicidas; asimismo consideramos que los riesgos de los varones de morir por suicidio aumentan cuando asociados existen otros factores de riesgo como el alcoholismo y depresión por conflictos que tocan el ejercicio de su masculinidad. (27).

1.6.2 Mortalidad.

En prácticamente todas las sociedades existe una mortalidad para todas las edades mayor en los hombres que en las mujeres. Esto es especialmente llamativo en el período perinatal, durante el cual la mortalidad de los niños es superior al de las niñas. El mecanismo que lo explique no se conoce totalmente, pero parece claro que está vinculado a diferencias cromosómicas y a que la maduración pulmonar es más lenta en los niños. (28)

1.6.3 Morbilidad.

Si bien, en general, las mujeres tienen una mortalidad menor que los varones, éstas experimentan una mayor morbilidad en casi todas las etapas de la vida, con una mayor incidencia de trastornos agudos y crónicos (no fatales) y mayores tasas de incapacidad a corto y largo plazo. La desventaja de las mujeres con relación a su estado general de salud persiste aún excluyendo los problemas reproductivos. ¿Cómo explicamos esto? Parece que la clave puede encontrarse en las diferencias de género. (29)

La mayor morbilidad de las mujeres no está relacionada con las diferencias biológicas y fisiológicas, mas bien es consecuencia de las diferencias en la consideración de los roles sociales de hombres y mujeres y de su diferente valoración. Los estereotipos de género también condicionan las tareas asignadas en función del sexo que, a su vez, van a generar riesgos o protección diferenciados con relación a la salud para hombres y mujeres. Por lo tanto, los aspectos de género pueden explicar diferencias en los perfiles de salud y enfermedad entre hombres y mujeres a todos los niveles.

En el ámbito individual:

a) Exponiendo o protegiendo de forma diferente a mujeres y hombres en las distintas etapas de la vida. Ejemplos de esto en la juventud son:

  • La sorprendente prevalencia de desórdenes alimentarios en mujeres jóvenes en culturas en que la belleza física (asociada a la delgadez extrema) constituye un valor central en la identificación femenina.

  • Los accidentes de tráfico y muertes violentas de hombres jóvenes en culturas en las que los modelos de masculinidad se relacionan con la capacidad de asumir riesgos, con el uso de armas, la práctica de deportes violentos, etc.

b) Condicionando las capacidades y recursos personales y económicos de forma diferenciada. Ejemplos de esto son:

  • La virginidad, pasividad, fidelidad son atributos socialmente valorados y considerados normales o inherentes a la sexualidad femenina. Estos valores dificultan un diálogo abierto sobre sexualidad, y la provisión y acceso a la educación afectivo sexual, lo que tiene una clara relación con el riesgo de exponerse a relaciones sexuales no planificadas, o no consensuadas, al restar capacidad de decidir y negociar la utilización de métodos anticonceptivos.

  • La construcción de la sexualidad masculina se basa en valores opuestos y estimula el inicio precoz de las relaciones sexuales, las múltiples parejas sexuales, y la falta de compromiso de los hombres. (30)

El análisis de género en estos ejemplos nos permite ver las distintas limitaciones que experimentan hombres y mujeres para desarrollar una sexualidad placentera, libre y responsable. Sin embargo, debemos recordar que el análisis de género no excluye las diferencias biológicas, que referidas a los ejemplos anteriores van a plantear riesgos para la salud como consecuencia del sexo no protegido, mucho más importantes para las mujeres que para los hombres. (31)

  • Mujer, rol de género y salud.

La asignación por sexo de tareas, responsabilidades o roles diferenciados, asignan a las mujeres el trabajo reproductivo (cuidado y manutención del hogar y de sus miembros, incluyendo el embarazo y cuidado de los niños, adultos y ancianos, la preparación de alimentos, la recolección de agua y fuentes de energía, las compras, la administración de la casa y el cuidado de la salud), lo que tiene relación con el lugar que la mayoría de éstas ocupan en la sociedad y a su vez con muchos de sus problemas de salud.

La desvalorización de las tareas reproductivas, mayoritariamente desempeñadas por mujeres (remuneradas o no) contribuye a la falta de autoestima de algunas mujeres. La doble jornada (productiva y reproductiva) desempeñada por muchas mujeres también tiene consecuencias para la salud.

La mayor prevalencia de depresión en mujeres tiene menos que ver con los factores hormonales que con su dedicación a las tareas reproductivas, la sobrecarga que conlleva el desarrollar además tareas productivas, y la escasa valoración familiar y social del trabajo femenino en general.(32)

1.6.5 Género y las Enfermedades de transmisión sexual incluido VIH.

Quizá el VIH/SIDA sea el problema donde con más facilidad se pueda ver el impacto de los roles de género. Con demasiada frecuencia las mujeres carecen de control sobre su propia sexualidad. Por el contrario, la mayoría de los hombres pueden elegir cuándo, con quién y con qué protección, si la hay, mantener relaciones.

La expectativa social de que el hombre pruebe su masculinidad asumiendo riesgos o teniendo múltiples parejas aumenta el peligro de que se infecte o de que infecte a sus parejas. Una vez infectados, muchos hombres se sienten incómodos ante la idea de acudir a servicios de salud sexual y reproductiva. Esto podría deberse a que ven estos servicios como exclusivamente para mujeres, o a que se les ha condicionado socialmente en la creencia de que una parte importante de ser un hombre es la de ser "fuerte" y no necesitar asistencia. La mayoría de las parejas encuentran muy difícil la comunicación sobre cuestiones sexuales, en particular sobre el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Debido a esto, muchas mujeres no piden a sus parejas que utilicen preservativos, e incluso es posible que no puedan negarse a mantener relaciones sexuales aún sabiendo que se exponen al riesgo de un embarazo o de una Enfermedad de Transmisión Sexual.

Muchos hombres no utilizan preservativos con su pareja más regular aún sabiendo que las exponen al riesgo de contraer una Enfermedad de Transmisión Sexual, ya que tendrían que admitir que mantienen relaciones sexuales con otras mujeres. A menudo, las mujeres tienen miedo de decir a sus cónyuges que tienen una Enfermedad de Transmisión Sexual, incluso cuando han sido éstos los que se las han transmitido, temen que esta situación les lleve al maltrato, al divorcio e incluso a la muerte. La falta de poder de las mujeres en las relaciones sexuales a menudo las pone en situación de no poder negociar unas relaciones sexuales seguras, o de no poder negarse al sexo inseguro o no deseado. Además, la falta de sostén económico en algunas mujeres impide que éstas elijan o tomen decisiones sobre sus propias vidas, en particular en lo relativo a limitar los riesgos sexuales y proteger la salud de sus familias. (33)

Las mujeres son más propensas a contraer Enfermedades de Transmisión Sexual a través de un sólo acto sexual porque el semen, que transporta altas concentraciones de virus, permanece en el canal vaginal durante períodos relativamente largos. Esto incrementa la posibilidad de infección. Además, la vagina es más vulnerable a pequeños cortes o heridas que pueden incrementar el riesgo de transmisión. Las mujeres están más expuestas ya que a través de la extensa superficie de la mucosa de la vagina y del cérvix, el virus puede infiltrarse. (34)

Los investigadores estiman que el riesgo de infección de las mujeres con VIH por falta de protección en las relaciones es por lo menos 2 veces superior al de los hombres. El mismo en mujeres jóvenes (15-19 años) es de 5 a veces mayor que en los hombres jóvenes. (35)

Los hombres tienen menos propensión a contraer una Enfermedad de Transmisión Sexual porque el pene es menos vulnerable a una transmisión, ya que está protegido por piel (a diferencia de parte de la vulva y la vagina que son mucosas).

Muchas Enfermedades de Transmisión Sexual no producen síntomas en las mujeres, o producen síntomas (como el flujo vaginal) que no se identifican como tal fácilmente, ya que aparecen dentro del cuerpo de la mujer. Por ello, las mujeres a menudo no acuden a tratarse, lo que les puede conducir a sufrir mayores efectos a largo plazo que a los hombres.

Una ETS no tratada puede causar más complicaciones serias en las mujeres que en los hombres. Las ETS no tratadas pueden terminar en la esterilidad, el embarazo ectópico, el dolor pélvico crónico o el cáncer cervical. Un hombre o una mujer pueden tener una ETS sin síntomas y transmitir la infección a su pareja. (36)

1.7 Género y violencia.

La violencia contra la mujer es un importante problema de salud que se pasa por alto en demasiadas ocasiones. Es un tema de discusión incómodo, ya sea cuando se discute en la comunidad, y más profundamente lo es para la mujer que es objeto de violencia en su propia vida.

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como "cualquier acto de violencia basado en el género que resulta, o que probablemente resulte en daño físico, sexual o mental o sufrimiento de las mujeres, incluyendo las amenazas de tales actos, coerción o privación arbitraria de la libertad, ya sea en la esfera privada o pública". Esto comprende "la violencia física, sexual y psicológica ocurrida en la familia y en la comunidad en general, incluyendo el maltrato físico y otras agresiones dañinas para la mujer. (37)

La violencia basada en el género tiene serias consecuencias para la salud física y mental de las mujeres. Las mujeres objeto de abusos seguramente sufrirán depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos, problemas de nutrición y disfunciones sexuales.

Ello puede resultar en:

  • La asunción de mayores riesgos sexuales por parte de las adolescentes.

  • La transmisión de ETS incluyendo el VIH/SIDA.

  • Embarazos no planificados y no deseados.

  • Dolor pélvico crónico, relaciones sexuales dolorosas y disfunciones sexuales.(38)

Las normas sociales de una cultura definen los roles y responsabilidades de hombres y mujeres. En general, el rol de un hombre es el de proveer los ingresos para el hogar. El de una mujer es cuidar de los hijos, el hogar y alimentar a la familia. Si un hombre siente que una mujer no ha cumplido con sus responsabilidades, ha sobrepasado sus límites o ha cuestionado sus derechos, puede reaccionar de manera violenta. (39)

La violencia contra las mujeres se produce de manera generalizada y no está limitada por el status social, económico o el nivel de educación. Todas las mujeres son vulnerables. Existe una lista común en el ámbito mundial de "detonantes" de la violencia de género, entre ellos se encuentran el desobedecer al cónyuge, contestar, no tener la comida lista a tiempo, cuestionar al cónyuge sobre comida o sobre posibles amantes, acudir a algún lugar sin permiso, o negarse a realizar el acto sexual.(40)

1.7.1 ¿Por qué los hombres maltratan a las mujeres?

Un hombre puede poner muchas excusas por haber maltratado a una mujer: influencia del alcohol, pérdida de control, o puede argumentar que la mujer "se lo merecía". Pero el hecho es que el hombre elige la violencia como una forma para conseguir lo que quiere. Algunas de las razones por las que un hombre puede usar la violencia son:

  • La violencia funciona, ofrece al hombre un rápido final a un desacuerdo, sin buscar una solución o hacer concesiones. La víctima aprenderá quién es más fuerte, y la próxima vez le dará la razón para evitar ser maltratada.

  • La violencia aumenta el poder del hombre: un hombre puede volverse abusivo cuando se siente impotente en otras áreas de su vida. (41)

1.7.2 Estereotipos de género y violencia.

  • Si un hombre piensa que para ser hombre debe controlar lo que hace una mujer, puede llegar a pensar que necesita golpearla para establecer su dominio sobre ella. Si piensa que la mujer es de su propiedad y que ésta tiene ideas propias sobre su vida, puede que tome medidas para hacerla más dependiente de él.

  • Ha aprendido la violencia: si un hombre ha crecido en un hogar en el que ha presenciado un abuso constante de su padre hacia su mujer y hacia sus hijos, tendrá mayor propensión a volverse agresivo en su etapa de adulto.(42)

1.7.3 ¿Por qué las mujeres se quedan con los hombres que las maltratan?

La mayoría de las mujeres no son víctimas pasivas, más bien utilizan diversas estrategias para protegerse a sí mismas y a sus hijos. Algunas resisten físicamente la violencia, otras huyen, y otras procuran mantener la paz excusando el comportamiento de su pareja e intentando atender a sus peticiones. La posibilidad de que una mujer termine con una situación de abuso puede ser más difícil de lo imaginado. Su respuesta está limitada por las opciones de que dispone. Éstas incluyen:

  • Miedo y amenazas. Su pareja ha podido amenazarla con acabar con su vida y la de sus hijos si intenta abandonarle.

  • Sin dinero y sin lugar adonde ir. Si una mujer no tiene ingresos propios, o si las normas sociales determinan que no puede bajo ningún concepto dejar a su cónyuge, ésta puede no tener apoyo alguno para marcharse.

  • Sin protección. Es posible que no haya nada ni nadie que impida que el hombre maltrate, o incluso termine con su vida si ésta le abandona.

  • Creencias religiosas o culturales. Ella misma puede pensar que su obligación es la de mantener su matrimonio a cualquier coste.

  • Esperanzas de cambio. Una mujer puede pensar que las cosas pueden cambiar, que puede conseguir que él no se enfade, que la situación mejore.

  • Culpabilidad de dejar a los niños sin padre.(43)

El impacto de la violencia en la "salud social" de una comunidad es negativo y generalizado. Los vínculos sociales pueden quebrantarse en la medida en que la mujer se aísle o sea aislada por su familia y la comunidad. Un legado de resentimiento hacia los perpetradores puede hacer que la reconciliación y la reconstrucción de la comunidad sean particularmente difíciles. (44)

1.7.4 La masculinidad como factor de riesgo para los propios hombres.

Entendemos la masculinidad como un conjunto de atributos, valores, funciones y conductas que se suponen esenciales al varón en una cultura determinada. En todas las culturas podemos encontrar un modelo "hegemónico" de masculinidad, que no es más que una forma particular de ser hombre que se establece como dominante en esa cultura, y que sirve para discriminar y subordinar a la mujer y a otros hombres que no se adaptan al modelo. Esta idea dominante de cómo deben comportarse los hombres, con el tiempo y su conversión en estereotipos, van resultando en un costo sobre su salud (y la de otras y otros). Ejemplos de esta situación son una mayor independencia, la agresividad, la competición y la incorporación de conductas violentas y temerarias en aspectos tan diversos como la relación con vehículos, las adicciones. Lo cierto es que muchas de las causas de mortalidad masculina en la etapa laboral (y sus diferencias con el patrón femenino) se pueden explicar a partir de ciertas características de la socialización de género. (45)

1.7.5 Riesgos que algunos atributos de la masculinidad dominante pueden plantear.

1.7.5.1 Accidentes.

La temeridad (desarrollada, probada y demostrada colectivamente entre hombres) empieza a constituirse como una característica de lo masculino antes de la adolescencia.

1.7.5.2 Homicidio, lesiones infligidas.

Es cierto que hay muchas muertes por distintos tipos de violencia. Sin embargo, hay que reconocer también que el asesinato se produce entre conocidos, familiares, como producto de peleas, en las cuales la violencia es un mecanismo central de resolución de conflictos.

1.7.5.3 Suicidio consumado.

Cuando se habla de suicidio, éste generalmente se ve más como un problema femenino. Esto suele ser cierto en cuanto al intento, ya que estudios en diversas partes del mundo muestran que el número de mujeres que intentan suicidarse es mayor que el de hombres. Sin embargo, cuando hablamos de suicidio consumado la proporción se revierte. Esto puede tener una estrecha relación con la dificultad masculina de enfrentar situaciones de derrota, dolor, tristeza y soledad, además de su incapacidad de pedir ayuda, que supondría una muestra de debilidad y una situación de menor poder.

1.7.5, 4 Autocuidado.

Uno de los aspectos que resultan más llamativos cuando relacionamos la salud con los atributos masculinos es la casi total ausencia de medidas para proteger la salud que surgen de los propios hombres. (46)

Género y comunicación en la familia.

La comunicación entre hombres se establece bajo principios de autoridad normativa y disciplinaria. Hasta la mayoría de edad, la comunicación mantiene una estructura jerárquica básica de hombre mayor hacia hombre joven. El mundo de los afectos y la comunicación emocional es patrimonio absoluto de las mujeres, que a veces ejercen de intermediarias afectivas entre los varones de la familia.

Con la mayoría de edad la comunicación va adquiriendo una mayor continuidad y fluidez dentro del estricto marco de las relaciones familiares relacionadas con la sucesión, mantenimiento y protección del patrimonio familiar. Patrimonio en el que no es infrecuente incluir a las mujeres de la familia como una posesión más. En todos los momentos los hombres "hacemos" más que "hablamos" juntos, en un ejercicio coherente con el modelo masculino interiorizado. Los niveles y contenidos comunicativos difieren según la escala social que observemos y la mayor o menor interiorización de valores democráticos que haya alcanzado la estructura familiar. Es de destacar la comunicación entre hombres en familias donde los padres intentan relacionarse con sus hijos varones, no tanto con las mujeres, como "colegas". Asistimos entonces a diálogos, donde la confidencia sustituye al auténtico intercambio de experiencia vital y comunicación afectiva. (47)

1.8.1 El origen de la incomunicación masculina en la familia.

El padre representa la autoridad y ésta resulta reforzada con el distanciamiento de aquellos sobre los que se debe ejercer. La imagen del padre, héroe solitario, no resistiría un acercamiento íntimo que desvelara sus auténticos temores y frustraciones. Se aprende en la familia que para los hombres la emoción y el afecto son expresiones excepcionales, reservadas para los momentos de transición, fundamentalmente vital (nacimiento, enfermedad y muerte), y algunos curriculares (logros laborales, académicos y /o deportivos, matrimonio-separación, otros nacimientos). Es en la familia donde se debieran sentar las bases de la confianza en los demás, la expresividad y la facultad de cuidar y ser cuidado de forma integral. Escuchar, hablar, pedir y dar debiera resultar fácil donde el afecto, en general, es una garantía. (48)

  • La perspectiva de género en la investigación de salud.

Las luchas de las mujeres por romper el silencio con que las sociedades las habían sujetado al espacio de lo doméstico, lo privado y lo íntimo es el factor que las visibiliza en las ciencias de la salud. La medicina, no podía sustraerse de describir los procesos de salud – enfermedad desde la mirada de los hombres y para los hombres. Aun cuando están documentados algunos de los problemas que con mayor frecuencia aquejan a las mujeres, existe una marcada resistencia a verlos asociados a la condición de ser mujer. (49)

Otro aspecto importante es la invisibilidad de los aportes productivos del trabajo doméstico a la sociedad y en especial, al mantenimiento del estado de salud. La propia definición de roles reproductivos resulta inexacta y oculta el aporte económico del trabajo de las mujeres.(50)

Esto no es obra de la casualidad, responde justamente, una de las problemáticas que debemos encarar desde el sector de la salud, la pobre utilización de indicadores positivos para el estudio de la salud. (51)

1.9.1 Indicadores de salud de las mujeres con perspectiva de género, Indicadores de Género.

Un indicador es un instrumento de medición construido teóricamente para ser aplicado a un conjunto de unidades de análisis con el propósito de producir un número que cuantifica algún concepto asociado a ese colectivo. Es el reflejo de situaciones a tres niveles de aproximación:

Primer nivel: Mide el estado de un evento específico.

Segundo nivel: Es trazador de eventos afines, y en este sentido representa a un grupo mayor de indicadores de los cuales se considera representativo.

Tercer nivel: Es indicativo de situaciones mucho más generales que se suponen asociadas con el evento específico objeto de medición.

No existen, por tanto, indicadores de género; hay indicadores que miden las diferencias entre los sexos. Una vez establecida la disimilitud, se valora si tiene una explicación de género. (52)

Una vez expuestos estos criterios veamos algunos ejemplos de los indicadores propuestos por el Programa Mujer Salud y Desarrollo de la OPS para el monitoreo de la salud de las mujeres y para medir inequidades de género.

  • Tasa estimada o registrada de mortalidad por neoplasias malignas del útero.

  • Tasa estimada de mortalidad por cáncer de mama.

  • Tasa estimada de mortalidad por diabetes mellitus, por sexo.

  • Porcentaje de mujeres en edad reproductiva con anemia.

  • Porcentaje de la población adulta afectada por obesidad, por sexo.

Qué tienen de común los indicadores del ejemplo: Todos son indicadores de morbilidad y de mortalidad de las mujeres, en el caso de la tasa mortalidad por diabetes mellitus el indicador mide las diferencias existentes entre hombres y mujeres, por lo que permitiría una lectura de género y ser relacionado con inequidades de género. Lo que sucede es que ninguno de los presentados es un indicador de bienestar y por tanto, de salud de las mujeres. (53)

Entonces, se constituye en un reto para las personas que trabajamos en el sector de la salud, el diseño de indicadores que permitan registrar las diferencias de salud entre mujeres tomando en consideración raza, clase social, orientación sexual y otras; y el diseño de indicadores que permitan medir y comparar las diferencias de salud de mujeres y hombres y así poder develar las inequidades de salud existentes entre las mujeres y entre mujeres y hombres. (54)

La equidad de género en salud significa la ausencia de disparidades innecesarias, evitables e injustas entre mujeres y hombres. Significa que las mujeres y los hombres tienen la misma oportunidad de gozar de las condiciones de vida y servicios que les permiten estar en buena salud, sin enfermar, discapacitar o morir por causas que son injustas y evitables. (55)

A los que nos corresponde la noble y difícil misión de formar recursos humanos, debemos tratar de educar a los mismos en una ética de respeto por los que sufren y en una medicina comprometida con lo social y la cultura de la salud, con perspectiva de género a fin de revertir las prácticas biologicistas y hegemónicas . Asimismo, contribuir a desarrollar habilidades que permitan acompañar el empoderamiento de las mujeres y las comunidades en la atención a la salud.

A los que por su desempeño en los ámbitos de la salud, nos corresponde el diagnóstico y análisis de las necesidades de salud de la población, debemos considerar aquellas de género que influyen en el estado de salud de mujeres y hombres; dirigir los abordajes, intervenciones, y programas hacia el mejoramiento de la percepción de salud, pero también, al cambio de las posiciones que tradicionalmente han colocado a las mujeres en posiciones de subordinación a los hombres, e influir en la reducción de las inequidades que nuestras culturas con sus prácticas han contribuido a fomentar.

A los investigadores/as nos corresponde levantar datos, socializarlos; seleccionar los mejores instrumentos, diseñar indicadores que se ajusten a nuestras realidades, divulgar nuestros resultados a fin de contribuir a la formulación de políticas públicas que respondan a las necesidades de aquellos/as a los/as que se dirigen. A los/las que trabajamos e investigamos sobre el tema de las mujeres, nos toca recuperar para el quehacer cotidiano los periodos que han atravesado los estudios de la mujer en su pasaje a estudios de género, ya sabemos, que la subordinación femenina afecta la percepción de salud, el bienestar y la calidad de vida de las mujeres, la familia y la comunidad; necesitamos recuperar la memoria y prácticas de las mujeres, para pensar, analizar y buscar soluciones a la salud de las mismas desde la perspectiva de mujer; y del periodo de los estudios de género, visualizar la vulnerabilidad, las desigualdades y las desventajas en oportunidades de las mujeres como resultado de las asimetrías de poder existentes entre mujeres y hombres.

Capítulo 2

MÉTODO

Para lograr esta investigación se realizó un estudio de intervención, de propuesta curricular, para diseñar un programa de capacitación en el tema mujer y género para los profesionales de la salud, que les proporcionará herramientas indispensables para lograr la atención integral a la mujer.

Esta investigación se realizó para dar culminación a la maestría, Atención Integral a la Mujer, en el cumplimiento de la colaboración médica en la República de Namibia, durante los años 2007 y 2008.

Objeto de investigación: El diseño curricular de programa de capacitación.

Campo de investigación: El conocimiento sobre los temas mujer y género en los profesionales de la salud.

Universo: Todos los profesionales de la salud con necesidad de capacitación en el tema.

Muestra: Grupos de 40 profesionales de la salud con necesidad de capacitación sobre el tema.

Método de muestreo: Para la selección de los grupos se tuvo en cuenta la disponibilidad y el equilibrio entre los sexos para lograr la equidad de género. El diseño muestral es el correcto para el estudio realizado.

Recolección de la información: La información para conformar la investigación se obtuvo de fuente secundaria. Se realizó una revisión bibliográfica exhaustiva acorde con el tema y los objetivos propuestos. Resultó además muy decisiva la información acumulada por la autora a lo largo de más de una década de estudio sobre género y experiencia de talleres, así como el criterio de experta de la tutora.

Operacionalización de las variables: Las variables utilizadas se clasifican como constructos.

Clasificación de los constructos:

Género. Se conceptualiza como las características socialmente construidas que definen y relacionan los ámbitos del ser y del quehacer femenino y masculino, dentro de contextos específicos que los articula dentro de relaciones de poder. OPS 1997.

Marco de referencia de género. Se conceptualiza como todo aquello que es considerado apropiado, desde la experiencia personal y del grupo, para mujeres y para hombres, como normas de comportamiento, cualidades, características, símbolos, roles. Se refiere a las representaciones sociales acerca de lo femenino y lo masculino. Castañeta 1998.

Socialización de género. Se conceptualiza como el complejo y detallado proceso cultural de incorporación de formas de representarse, valorarse y actuar en el mundo. Proceso mediante el cual se transmite la experiencia histórico-social relacionada con las construcciones culturales de lo femenino y lo masculino. Los principales ámbitos de socialización son la familia, la escuela, la comunidad, los medios de difusión, el medio laboral. Álvarez 2002.

Identidad de género. Se conceptualiza como aquellos aspectos de la valoración de si mismo que nos define como hombre o mujer. Generalmente, la identidad que define al sujeto mujer se revela por su esencia de servicio en función de los demás, aunque no es la única característica, mientras que la identidad que define al sujeto hombre se revela por una esencia mas en función de si mismo. Lagarde, 1997.

Estereotipo. Se conceptualiza como lo que se es socialmente construido, puede estar en relación con modelos sexistas y en estrecha contradicción con el que se debe ser. Reca y cols, 1996.

Roles. Se conceptualiza como las diversas tareas o actividades que las personas realizan en una sociedad. Reconociéndose como roles de género a las distintas tareas y actividades que la sociedad le asigna a cada sexo. OPS, 1997.

Acceso a los recursos. Se conceptualiza como poder utilizar los recursos, pero sin tener necesariamente la capacidad para decidir sobre ellos. Taborga, 2001.

Control de los recursos. Se conceptualiza como la posibilidad de utilizar los recursos y además el poder decidir lo que hará con ellos. Taborga, 2001.

Violencia de género. Se conceptualiza como el ejercicio de la violencia que refleja las asimetrías existentes en las relaciones de poder entre mujeres y hombres que perpetúa la subordinación y desvalorización de lo femenino frente a lo masculino. Alfonso, A Sarduy, 2000.

 

2.1 METODOLOGÍA

Para desarrollar esta investigación se tuvo como base la concepción metodológica dialéctica.

La metodología que se empleó para desarrollar los temas de la capacitación fue la de Investigación Acción Participativa, entendida como el proceso crítico y reflexivo a cerca de un tema o problema, en ella se tuvo en cuenta que:

  • El tema respondió a las necesidades de los participantes.

  • La finalidad última de esta investigación fue la transformación de la situación problema.

  • Se tuvo en cuenta la superación de todo tipo de relación jerarquizada.

  • Al mismo tiempo con el empleo de esta metodología se dio un sentido particular a la participación auténtica para romper el vínculo sujeto – objeto.

Fueron empleados además, los siguientes métodos:

Del nivel teórico:

Histórico-lógico: Para el análisis de las tendencias históricas del objeto de estudio, así como la selección de los contenidos abordados en el programa adecuado.

Análisis-síntesis: Para el estudio de la información teórica consultada, analizar los resultados de los instrumentos aplicados en las diferentes etapas y arribar a conclusiones.

La inducción-deducción: A partir de los presupuestos específicos, arribar a conclusiones generales sobre la investigación realizada, y llegar a nuevas determinaciones lógicas.

Sistémico-estructural: Para establecer las relaciones que se dan entre los componentes del programa en función de su cualidad resultante.

Del nivel empírico:

La observación: Para el estudio exploratorio, y la observación desde el cuerpo del programa.

Entrevistas no formales: Realizadas a diferentes profesionales de la salud, para la obtención de datos y adecuar el programa de la asignatura.

Análisis documental: Para el análisis de los documentos normativos del Ministerio de Educación Superior.

Triangulación metodológica: Para contrastar los resultados obtenidos en la creación pedagógica, el método de proyección curricular y el criterio de usuarios con respecto a la factibilidad de la estrategia educativa.

Técnicas de análisis:

El enfoque de género se empleo transversalmente en todos los temas de la capacitación.

El enfoque o perspectiva de género es una forma de analizar la realidad que permite visualizar y reconocer la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres.

Es el cuerpo teórico desarrollado para analizar los significados, prácticas, símbolos, representaciones, instituciones y normas que las sociedades y los grupos humanos elaboran a partir de la diferencia biológica entre varones y mujeres. Este enfoque pone de manifiesto las jerarquías de género expresadas en una desigual valoración de lo femenino y lo masculino y en una desigual distribución del poder entre varones y mujeres.

El análisis desde genero remite al análisis de las necesidades de las personas, las formas en que se ha asumido el ser hombre o mujer desde lo cultural e histórico hace tener necesidades e intereses diferentes en determinados aspectos, y hace que múltiples necesidades, como en la salud, y la educación requieran ser enfrentadas de diferentes maneras para hombres y mujeres al tener en cuenta la historia de discriminación a la mujer. Álvarez, M 2000.

Se logro la transversalización de género en todos los temas de la capacitación a través del empleo de las siguientes técnicas de participación:

  • Lluvia de ideas, lluvia de conceptos.

  • Llenado de tarjetas

  • Sociodrama

  • El dibujo

  • Análisis de letras de canciones

  • El abogado del diablo

  • La dramatización

  • Video debate

  • Confección de cartas

  • Completar hoja de trabajo

  • Responder guía de preguntas.

Se siguió como estrategia la articulación de varias técnicas para llegar a la triangulación como opción metodológica.

Descripción y análisis de los temas de capacitación.

Cada tema se presentó con la siguiente estructura de análisis:

  • Identificación del tema. Nombre del tema

  • Presentación de los objetivos del tema. Finalidad del tema.

  • Presentación de los contenidos. Descripción de las técnicas o la numeración de los pasos de la actividad.

  • Presentación de las actividades. Desarrollo de la actividad.

  • Resultado de las actividades. Compendio descriptivo de los resultados obtenidos.

  • Análisis del resultado de las actividades. Síntesis del análisis realizado.

Costo económico:

Los recursos materiales necesarios para implementar el programa de capacitación creado son mínimos y se encuentran disponibles a todos los niveles de nuestra red de salud, así como los recursos humanos con que contamos en nuestro sector garantizan las condiciones necesarias para poner en práctica la propuesta curricular.

Consideraciones éticas:

Se consideró brindar información detallada a todos los cursitas sobre la capacitación, materializándose con la matrícula el consentimiento informado de los participantes.

Para materializar esta investigación la información obtenida se almacenó y procesó en una microcomputadora Pentium II, con ambiente de Windows XP. Los textos se procesaron con Word XP y aplicando el método deductivo e inductivo se arribó a conclusiones y se emitieron recomendaciones al respecto.

PROPUESTA CURRICULAR

PROGRAMA DE CAPACITACIÓN

TÍTULO: El género como alternativa moderna para la atención integral a la mujer en el sector salud.

DIRIGIDO: A los profesionales de la salud que requieran de conocimientos básicos sobre el tema género y salud de las mujeres.

OBJETIVOS:

  • 1. Actualizar el sistema de conocimientos sobre género en los profesionales de la salud.

  • 2. Formar recursos humanos en el área de la salud con capacidad de detectar como influyen las diferencias de género en la salud de las mujeres.

  • 3. Facilitar la reflexión ético-conceptual sobre las creencias, actitudes y prácticas en torno a la violencia de género que afectan la calidad de la atención a la mujer, desde un enfoque de género.

  • 4. Generar conciencia y cambios de actitudes en los cursitas que favorezcan la equidad de género.

ESTRATEGIA DOCENTE:

El curso tiene una duración de 40 horas y la modalidad responderá a las necesidades educativas de los cursitas.

Modalidad:

Tiempo completo: Los cursitas recibirán los contenidos durante los días hábiles y en la sesión de mañana y tarde.

  • Cada grupo estará integrado por un total de 40 alumnos, se tendrá en cuenta para esta integración la equidad de sexos.

  • El curso se podrá repetir hasta seis veces en el año.

  • Se utilizará como estrategias docentes: la conferencia, la discusión de materiales, y los talleres; así como evaluaciones formativas que permitan reconocer el estado de captación de los contenidos, el aprovechamiento por los cursitas y la reorientación del proceso de aprendizaje de ser requerido.

Medios de enseñanza:

Los medios estarán en concordancia con las técnicas empleadas para dar salida a los objetivos y contenidos de cada uno de los temas. Los materiales se entregarán previos a su discusión para facilitar la preparación de los cursitas y la mayor calidad de la actividad.

Métodos de enseñanza:

Se utilizaran métodos activos de enseñanza con diseño de técnicas participativas adecuadas para cada uno de los temas a impartir.

Sistema de evaluación:

  • El curso contará con la evaluación formativa en los diferentes talleres.

  • La evaluación del curso se hará sobre la base de las evaluaciones formativas

  • La escala de calificación será de: excelente, bien y desaprobado.

PLAN TEMÁTICO:

NO.

TEMAS

C/Hrs.

DISTRIBUCIÓN POR FORMAS DE ENSEÑANZA

C

S

T/G

C/P

E/T

1

Encuadre

4

 

 

Taller

 

 

2

Proceso de construcción de género

6

 

 

Taller

 

 

3

Socialización de género

5

 

 

Taller

 

 

4

Marco de referencia de género

5

 

 

Taller

 

 

5

Identidad de género

5

 

 

Taller

 

 

6

Construcción de estereo-

tipos masculinos

5

 

 

Taller

 

 

7

Roles, acceso y control de los recursos

5

 

 

Taller

 

 

8

Violencia de género

5

 

 

Taller

 

 

CONTENIDO DETALLADO DEL DESARROLLO DE CADA TEMA:

Tema 1: Encuadre.

Objetivos:

  • 1. Iniciar el proceso de integración grupal.

  • 2. Conocer las expectativas del grupo con respecto a la capacitación.

  • 3. Identificar el acercamiento que tienen los participantes a la problemática de género.

  • 4. Propuestas temáticas del taller.

Descripción de las actividades:

Actividad 1. Presentación.

Técnica: Rueda de participantes.

La técnica consiste en pedirles a los participantes que acomoden sus asientos en una rueda o círculo, solicitar información personal y algún elemento de la naturaleza con el cual se comparan, además el por qué de la comparación.

La coordinación anota en el papelógrafo los datos aportados, especificando el sexo Ej.:

Fuego- dejo huella como el [hombre]

Plantas – como ellas cuido del medio ambiente [mujer]

Análisis: Las cualidades señaladas muestran elementos de la subjetividad de las personas en su ser hombre y mujer.

Actividad 2. Expectativas del grupo

Técnica: Se solicita a los participantes que escriban en una hoja, de forma anónima por qué participan en el taller. Luego se solicita a los participantes que compartan con el grupo las expectativas que más quieran comunicar a sus compañeros, las respuestas se anotan en un papelógrafo y así quedan plasmadas las expectativas del grupo.

Actividad 3. Acercamiento al tema de género.

Objetivo: Diagnóstico sobre el conocimiento de género en los participantes.

Se pregunta a los participantes que entienden por género, no es necesario que todos los participantes se pronuncien, se rescatan aquellas ideas que realmente se acercan al tema género.

Actividad 4. Presentación de los temas del taller.

Actividad 5. Contrato grupal.

Consiste en hacer un contrato sobre las normas de trabajo grupal y las posibilidades reales de su cumplimiento.

Materiales:

  • Papelógrafo

  • Plumón

  • Hojas

  • Bolígrafos

Tema 2: Proceso de Construcción de Género.

Objetivo: Sensibilizar al grupo con las diferencias entre hombre y mujeres.

Descripción de las actividades:

Actividad 1.

  • Se solicita a cada uno de los participantes que mencionen una característica que considere debe tener la mujer y una característica que considere debe tener el hombre.

  • La coordinación anota en la pizarra de un lado las características que expresen las mujeres del grupo y del otro lado las características que expresen los hombres del grupo, quedando establecidas las diferencias, se analizan las diferencias expresadas por el grupo, haciendo énfasis en los estereotipos sexistas y estimulando a la reflexión.

Actividad 2. Video debate o sociodrama.

  • Se prepara al grupo para la proyección del video.

  • Se divide a los participantes en tres grupos.

  • Se asigna a cada grupo un tema relacionado con el video proyectado.

  • Se entrega una pregunta a cada grupo.

Preguntas:

  • ¿Analicen y citen cuales son las tareas asignadas tradicionalmente para el hombre?

  • ¿Analicen y citen cuales son las tareas asignadas tradicionalmente para las mujeres?

  • ¿Señalen los mitos mas comunes sobre las tareas asignadas a los hombres y mujeres tradicionalmente que prevalecen en nuestros hogares?

Finalmente la coordinación realiza la construcción de la categoría género y diferencias de género.

En caso de no contar con el video casete, puede ser sustituido por una dramatización de fragmentos de una novela o película.

Materiales:

  • Videocasete, DVD

  • Casete o disco grabado

  • Tarjetas con preguntas

  • Hojas

  • Bolígrafos

Tema 3: Socialización de género.

Objetivo: Analizar el proceso de socialización de género.

Descripción de las actividades:

Actividad 1. Se le pide al grupo que exprese el concepto de socialización y a partir de éste se construye el concepto de socialización de género.

Actividad 2. Se inicia la historia de dos parejas desde el momento que conocen la noticia que van a tener un hijo o hija respectivamente.

Técnica: Sociodrama. Mundo azul, mundo rosado.

Preguntas claves:

1. ¿Qué desea para los futuros bebés?

2. ¿Qué se desea para el niño, que se desea parea la niña?

3. ¿Qué prefieren, un niño o una niña?

4. ¿Qué se dice cuando se sabe que es un niño?

5. ¿Qué se dice cuando se sabe que es una niña?

6. ¿Qué se le dice al papa que espera niño y nació niña?

7. ¿Cómo es la canastilla de uno de los futuros bebés?

8. ¿Qué colores predominan en el vestuario de ambos?

9. ¿Qué juguetes se les regalan a ambos niños?

10. ¿Qué se le dice ante el llanto por un golpe o regaño?

11. ¿En qué lugares juega cada uno?

12. ¿Cómo son los juegos de ambos?

13. ¿Qué consejos se les da a cada uno cuando comienzan en la escuela?

14. ¿Cuándo son adolescentes que consejos se les da a ambos?

15. ¿Cómo se saluda al adolescente y como se saluda a la adolescente?

Las respuestas se van colocando en columnas NINA o NIÑO.

Es importante indagar el por qué en cada respuesta del grupo.

Se piden las siguientes opiniones:

  • Ante que tipo de proceso se encuentran

  • Que aporta lo biológico y que lo social.

  • Que límites imponen.

  • Que se forma desde lo social para cada uno.

  • Que sucede si no se ajustan a esas asignaciones.

En el análisis se debe profundizar en aspectos como buscar palabras y soluciones neutras que eviten el sexismo.

Materiales: Tarjeta con las preguntas claves.

Tema 4: Marco de referencia de género.

Objetivo: Analizar qué consideramos como apropiado para los hombres y para las mujeres, mostrar las diferencias y los cambios experimentados.

Descripción de las actividades:

Actividad 1. Se entrega a los participantes una tarjeta que debe ser llenada por los dos lados.

Técnica: Llenado de tarjetas.

  • Se entrega a cada participante una tarjeta que por un lado esta dedicado al sexo masculino y por la otra cara al sexo femenino.

  • En la primera cara según la columna correspondiente deben poner las cualidades que debe tener una mujer en los diferentes roles mujer, esposa, madre, trabajadora y en el dorso de la tarjeta según cada columna se debe escribir las cualidades que debe tener el hombre como hombre, esposo, padre y trabajador.

  • Posteriormente pasar al análisis colectivo, basándose en semejanzas y diferencias de las cualidades expresadas.

  • Es necesario mostrar las diferencias y los cambios experimentados.

Materiales: Tarjetas. __________________________________________________________ Mujer Esposa Madre Trabajadora __________________________________________________________


Partes: 1, 2, 3


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