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Análisis de la obra "El Fausto" de Goethe (página 2)

Enviado por Mario Denis Grasso



Partes: 1, 2


Reconocido generalmente como uno de los más grandes y versátiles escritores y pensadores europeos de los tiempos modernos, Johann Wolfgang Von Goethe, nacido el 28 de Agosto de 1749, y muerto el 22 de Marzo de 1832, influenció profundamente el crecimiento del romanticismo literario.

Mejor conocido por su poesía lírica, por la gran influencia de sus novelas, y particularmente por su poema dramático Fausto (Parte 1, 1808; Parte 2, 1832), Goethe también hizo importantes contribuciones a la Biología, Historia y la Filosofía de la Ciencia.

Por diez años fue una figura política de liderazgo, un agudo observador de las grandes revoluciones sociales e intelectuales de finales del siglo XVIII y uno de los primeros pensadores en explorar las implicaciones de la Revolución Industrial.

Goethe es, sin embargo, un individuo sensible y delicado que luchó a través de un amplio rango de crisis humanas y dejó un record crítico de esa experiencia.

  • La Vida de Goethe

"Un hombre de noble corazón irá muy lejos,

guiado por la palabra gentil de una mujer" Goethe

Goethe nació en Frankfurt am Main, dentro de una familia de clase media. Su padre, Johann, se retiró de la vida pública y educó a sus hijos él mismo.

La autobiografía de seis volúmenes de Goethe, Aus meinem Leben: Dichtung und Warheit (1811-22, traducido como Memorias de Goethe, 1824) recuerda sus experiencias como sumamente caóticas; sin embargo, esto pudo haber sido lo que ayudo a su mente a realizar sus magníficos trabajos.

A los 16 años, Goethe comenzó sus estudios en la Universidad de Leipzig, entonces un centro cultural líder. Allí escribió sus primeros poemas.

En 1770, en la Universidad de Strasbourg, recibió una gran influencia de Johann Gottfried Von Herder(6), quien lo introdujo a los trabajos de Shakespeare.

En 1771, Goethe recibió una Licenciatura en Leyes, en Strasbourg, y durante los siguientes 4 años practicó leyes con su padre; escribió dos trabajos que lo llevaron a la celebridad literaria.

Durante un viaje de 2 años a Italia (1786-88), Goethe reconoció que era un artista y resolvió dedicarse el resto de su vida a la escritura. La decisión no fue muy prometedora al principio: su regreso a Weimar estuvo seguido por años de enajenación de la sociedad de la corte.

Muchos de sus amigos se ofendieron porque vivió con la joven Christiane Vulpius, quien le dio un hijo en 1789. Para legitimar este niño, Goethe se casó con Christiane, en 1806.

Goethe pasó mucho de su tiempo cerca de Jena y desde 1784 hasta 1805 desarrolló un intenso vínculo con Federico Schiller(7), una unión que muchos juzgan como una cumbre en letras Germánicas.

Los poderes creativos de Goethe persistieron a través de sus años sesenta y setenta, y murió en Weimar a la edad de 82 años.

___________________________________________________________

(6) Johann Gottfried von Herder: (1744-1803)Filósofo, teólogo y crítico literario alemán, cuyos escritos contribuyeron a la aparición del romanticismo germánico. Instigador del movimiento conocido como "Sturm und Drang" .

(7)Federico Schiller: Johann Christoph Friedrich Schiller (1759 – 1805) fue un poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán. Se le considera el dramaturgo más importante de Alemania y es, junto a Goethe, una de las figuras centrales del clasicismo de Weimar

  • Goethe: Sus Trabajos e Influencias

"El hombre más feliz del mundo es aquel

que sepa reconocer los méritos de los

demás y pueda alegrarse del bien

ajeno como si fuera propio" Goethe

En cuanto a su carrera literaria, Goethe la inició en el seno de un exasperado Romanticismo, deudor del "Sturm und Drang", cuya obra más representativa se encargó de escribir él mismo: Las cuitas del joven Werther.

Roma supuso para él ir arrinconando esa estética en una evolución que le hizo, al cabo, renegar del Romanticismo e identificarse con el equilibro clásico grecolatino, lo que puso fin a su tormentosa vida interior. Fue esa revelación del Clasicismo, la verdadera raíz con la que podía identificarse la cultura alemana. "Ahora comprendo el sentido del mármol", escribirá en una de sus Elegías romanas.

La poesía de Goethe expresa una nueva concepción de las relaciones de la humanidad con la naturaleza, la historia y la sociedad; sus dramas y sus novelas reflejan un profundo conocimiento de la individualidad humana.

La importancia de la obra de Goethe puede ser juzgada por la influencia que sus escritos críticos; su vasta correspondencia, su poesía, sus dramas y sus novelas, ejercieron sobre los escritores de su época y sobre los movimientos literarios que él inauguró, y de los que fue la figura principal.

En sus tempranos 20 años, Goethe adquirió fama en Alemania con la representación Goetz de Berlichingen (escrita en 1771 y publicada en 1773), la cual despreció el correcionismo, formalismo y cosmopolitismo literarios. Tomó su inspiración de Shakespeare y del genio nativo de Goethe y le dio cuerpo al pensamiento de su primer amigo y guía, Herder.

Poco después, Goethe se volvió famoso en toda Europa, con una novela sentimental e individualista, al estilo de Jean Jacques Rousseau(8), Los Males del Joven Werther (1774)

Durante sus primeros diez años en Weimar, Goethe no publicó nada de importancia, aunque coleccionó muchos de sus trabajos previos en el Goethes Schriften (Escritos de Goethe. 1787-90) de ocho volúmenes.

La altamente lírica Bildungsroman (novela desarrollista) en la que Goethe trabajó mucha parte de su vida, Wilhelm Mestier's Apprenticeship (1795), fue una decepción para los admiradores de Werther, pero fue elogiada y emulada por la siguiente generación de escritores románticos alemanes, y aún continuó la influencia de la novela, bien entrado el siglo XX.

Mayormente celebrado durante su vida como el autor de Fausto, Goethe también fue conocido por el satírico Reynard El Zorro (1794) y el poco épico Herman y Dorothea (1798. Sus así llamados dramas clásicos, Ifigenia y Tauro (versión final, 1787) y Torcuato Tasso (1790), fueron muy admirados durante el siglo XIX, como lo fueron las baladas que escribió en colaboración con Schiller.

Algunos de sus trabajos maduros se comienzan a apreciar solo en el siglo XX, incluyendo la segunda parte de Fausto, las irónicas Afinidades Electivas (1809) y el profundamente pasional ciclo lírico, Divan de Este-Oeste (1819). Otros trabajos, como los sensuales hexámetros de Elecciones Romanas (1795) y Los Viajes de Wilhelm Mestier (1821), una continuación muy discursiva de las primeras novelas, están recibiendo sólo ahora, reconocimiento.

Goethe mismo esperó ser renombrado como un científico. La Biología ha reconocido su larga deuda hacia él, especialmente por el concepto de morfología, el cual es fundamental a la teoría de la evolución. Él pensó que su trabajo mas importante era Zur Farbenlehre (3 volúmenes., 1810, La Teoría de los Colores de Goethe), en el cual intentó desacreditar la ciencia Newtoniana. Este esfuerzo llevó a Goethe a su des-reputación con los positivistas del siglo XIX, pero el énfasis actual en esta percepción es simpático al punto de vista de Goethe, y el primer volumen de Zur Farbenlehre contiene la primera historia comprensiva de la ciencia.

La cuidadosa atención de Goethe a factores sociológicos, hicieron de él un importante precursor de muchos pensadores modernos.

De igual modo, la actual escuela literaria encuentra en Goethe un primer abogado de los conceptos, como el Weltliteratur, o literatura comparativa, y del rol decisivo jugado por el lector, al darle significado al trabajo literario.

  • Goethe: poeta lírico

Goethe probablemente fue más grande como poeta lírico, y sus otros trabajos comúnmente toman su fuerza para el lirismo.

En la historia de la literatura germánica se le acredita por dar el tono para movimientos enteros, por introducir nuevos conceptos, y por influenciar profundamente formas literarias, como la novela.

Actualmente se le admira particularmente por el humor e ironía de sus trabajos como Fausto y Wilhelm Meister, el cual fue, por mucho tiempo, considerado como serio.

Para Goethe, Poesía y Ciencia pertenecen a un mismo cuerpo.

"El Fausto" de Goethe

Capítulo II

La obra

El Fausto de Goethe

Monografias.com

Introducción

  • ¿Quién fue Fausto?

La historia del Dr. Fausto (un sabio que vende su alma al Diablo a cambio de la juventud perdida) es mundialmente conocida por el célebre poema dramático de Johann Wolfgang von Goethe (1749 – 1832). En el libro, el antagonismo entre el saber y la vida está planteado con una profundidad que trasciende la anécdota de Fausto, preocupado por conquistar el corazón de Margarita.

La leyenda faústica se remonta a la Antigüedad. Del siglo III es el relato de San Gregorio Nacianceno sobre Cipriano, famoso encantador de Alejandría, que hizo pacto con el espíritu infernal para obtener el amor de la cristiana Justina.

Sin mayores variantes, la historia de Cipriano recaló, en el siglo IX, en Alemania y fue popularizada por Ado, arzobispo de Viena, de la cual sacó, mucho más tarde, Calderón de la Barca, el tema para su comedia El mágico prodigioso Pero en la primera mitad del siglo XVI tomó cuerpo en un personaje real.

Se trataba de Johann Faustus, profesor en varias universidades alemanas, quien ganó fama como alquimista y brujo, y después de una existencia desordenada, murió trágicamente. En ese momento se atribuyó su muerte a un pacto que Fausto había firmado con el Diablo.

  • La vida de Fausto como "mito fundador"

Francois Ribadeau Dumas, en su texto Historia de la magia, hace un seguimiento de la vida del "príncipe de los nigromantes", Johannes Fausto, autodenominado Georgius Sabellicus Faustus Junior. Este personaje fue contemporáneo y amigo de los alquimistas Cornelio Agrippa y de Teofrasto Paracelso. Desde muy joven, Johannes se siente atraído por la magia, ciencia nuevamente en boga durante la Edad Media.

Surge en él, pues, la fascinación por Simón el mago, "padre de los gnósticos", por quien su entusiasmo de juventud le seguirá durante el resto de su vida. La alquimia, en el ocultismo, le concedió la independencia del espíritu y del pensamiento, fortaleciendo su adhesión al esoterismo y al hermetismo filosófico de Hermes Trimegisto.

En un primer momento, este personaje fue partidario del reformismo, junto a Lutero, pero rompe con este círculo a causa de su extremo y apasionado gusto por la antigüedad pagana y sus prácticas mágicas.

Numerosos pactos diabólicos son puestos de relieve en las Demonologías de Juan Wier y Juan Bodin.

El pacto fáustico se asemeja a los realizados durante la edad pagana, que abundan en documentos de la antigüedad. Se dice que Satanás acudió al llamado del pactante bajo la forma de un monje franciscano, mientras que Mefistófeles se presentó mucho más elegante, a la moda del tiempo, con espada al cinto.

El pacto con el Diablo del luciferismo de determinadas sectas y de Heliodoro el Mago, o de Simón el Mago, procede de los poetas de las sibilas y de los virgilianos exploradores de Dante.

Es muy probable que Goethe se haya servido del Gran Grimorio y del Grimorium Verum para representar el pacto fáustico. Estos dos libros, con certeza, ya eran muy conocidos alrededor del año 1500, tiempo de la posible vida del doctor Fausto.

En la primera parte del Gran Grimorio se detalla el rito de evocación del Lucifugo Rofocale, quien es lugarteniente de Satanás. Este texto se dedica a la descripción de las diversas fases de preparación y de la ceremonia. Inclusive la formulación del Círculo protector está incluida, así como también cada paso del procedimiento para configurarlo.

En cuanto al Grimorium Verum, éste es más rico en los detalles referentes al contrato con el demonio.

En realidad, el pacto de Fausto era el de Hércules y Teseo bajando a las regiones infernales; el viaje a los infiernos de Orfeo, mágicamente llevado por el poder de su lira. Este pacto, para la alquimia, siguiendo los datos astronómicos, rememora el descenso del Sol durante el equinoccio de otoño. Es decir, experimenta una temporal muerte, ya que baja a las regiones infernales. De igual manera, simboliza los viajes esotéricos de Baco, Hércules, Orfeo, Asklepios, quienes bajaban al averno para ascender al tercer día, como posteriormente hizo Jesucristo.

Según Widman, el pacto fáustico fue distinto al narrado por Christopher Marlowe en su drama Tragical history of Doctor Faustus. Las pautas a cumplir, a decir de Widman, son las siguientes:

I. Renegar de Dios y de Todo el ejército celestial.

II. Ser el enemigo de todos los hombres.

III. No prestar oído a las discusiones de los clérigos y de las personas de la iglesia, y hacerles todo el mal posible.

IV. No frecuentar las iglesias ni visitarlas, y no acercarse al Sacramento.

V. Odiar el matrimonio y no comprometerse con sus ataduras, bajo ningún pretexto.

Fausto firmó aquel acuerdo con su sangre, dejando el escrito en su mesa de trabajo para que Satanás fuera a buscarlo. Exigió, como contrapartida, que Satanás no se apareciera más bajo la forma de monstruo velludo y cornudo, sino con apariencia humana, como un monje, con la campanilla en la mano para anunciar su llegada. Así lo hizo, seguido de la compañía de Mefistófeles.

Una última precisión acerca del pacto, lo confiere Las leyendas de los Países Bajos o Niederlandische Sagen de Johann Wilhelm Wold. En este texto se infiere que durante su estancia en Holanda, Fausto causaba gran impresión por su erudición y la fabricación de filtros mágicos, así como también por sus intentos de búsqueda de la piedra filosofal. Sin embargo, la crónica refiere que sus ensayos no fueron concluyentes cuando "el Diablo vino una noche a ofrecerle sus servicios y entonces acordó con él un pacto de siete años."

  • El Fausto (Goethe)

La leyenda de Fausto fue la base para que Goethe llevara a cabo la creación de su obra dramática, que tiene como título el apellido del mago.

Goethe explica que tomó la leyenda no para plasmarla a manera de crónica o testimonio. La intención fue hacer una obra en la cual se mezcle el aspecto real y biográfico del ocultista, con la poesía, es decir, conferirle al texto un grado de esteticismo, hacerlo fructuoso en el campo literario sin dejar de lado el aspecto mítico-mágico.

Goethe reconoce que para esta empresa es necesario seguir el concepto de mímesis aristotélica. La mímesis consiste en el proceso por el cual el artista plasma en la obra un modelo similar a la realidad. Es una imitación, ya que es ésta quien recoge, organiza y crea una imagen de la realidad, que será luego reconocida y reconstruida por el receptor. Compara la conexión entre ambas realidades: la textual y la real, y es así como reconocerá el artificio literario.

Sin embargo, la mímesis aristotélica supone también, en el artista, cierta individualidad. La mímesis no es completamente reproductiva, desde luego, para que sea una pieza artística; se necesita de la originalidad creativa del autor.

No obstante, esta metodología reproductiva no explica con exactitud la manera en que Goethe reconstruye la figura de Fausto dentro de la realidad textual. Obviamente, el autor cumple lo postulado por Aristóteles: produce un modelo mímico del mago y le agrega elementos y situaciones, diálogos y secuencias, para realzar la historia y otorgarle el grado de texto literario.

Tomando como ejemplo el trabajo de Goethe tenemos, por un lado, que en el horizonte social del siglo XVI están generándose diversas ideologías. Una de ellas es la artística, o sea, un estilo artístico en la Escultura, en la Pintura. Pero es en la Literatura donde se desarrolla el romanticismo como corriente literaria.

La leyenda de Fausto está tomando matices generativos. Esto sucede con Goethe: toma entre las muchas ideologías, las necesarias para componer su pieza dramática. Una vez tomadas, las funde con su particular percepción y concepción literaria, y procede a la creación de una versión distinta de las que circulan como oficiales dentro del núcleo social.

Así, Goethe refracta al hombre junto al mito, su vida y destino, dentro de otro mundo: el textual.

En esta versión goethiana del mito fáustico, podemos observar que, como artificio, predomina la fusión de los tiempos; exactamente, del pasado con el presente. De igual manera, separa el tiempo del suceso, del lugar concreto donde tuvo lugar. Por ejemplo: la Noche de Walpurgis, en la que se refiere el lugar concreto pero no la fecha exacta.

En otros casos, Goethe ante todo busca, y encuentra un movimiento visible del tiempo histórico, inseparable del ambiente natural y todo el conjunto de objetos creados por el hombre y relacionados con el ambiente natural.

A lo largo de la leyenda vemos que Fausto no necesita de Mefistófeles para realizar sus evocaciones a espíritus o a personajes del otro mundo. Tampoco para sus hechizos o sortilegios varios, ni mucho menos para la elaboración de filtros mágicos o sus tareas alquímicas.

Mefistófeles sirve al mago como transporte o como protector. En Fausto, la figura de Mefistófeles es el nexo entre el deseo y la satisfacción. Por ende, no desarrolla su presencia, una mera herramienta utilitaria; por el contrario, Mefistófeles cumple los diversos deseos produciéndole placer y regocijo, justificando los beneficios del pacto.

El ejemplo central del deseo es la posesión de Margarita y de su amor. Además de esta función, el demonio cumple otras, aunque sean accesorias y complementarias de la primera. Entre estas, destacan la adoctrinación del mago. Recordemos los consejos a lo largo del texto, los filtros que le concede, y la explicación de los fenómenos que ocurren durante la Noche de Walpurgis. Es en esta escena en donde los dones aleccionadores se aprecian con mayor claridad: Le explica con detalle los ritos de las brujas, sortilegios diversos; lo previene de la medusa, etc. Inclusive le detalla el papel que cumple y las restricciones a las que se ve sujeto, al momento de rescatar a Margarita:

"Te acompañaré allí, que es todo cuanto puedo hacer, pues bien sabes que ni en el cielo ni en la tierra soy omnipotente. Turbaré la razón del carcelero, para que te apoderes de las llaves; pero debo advertirte que sólo una mano humana puede liberarla. Yo vigilaré; tendré los caballos encantados a punto, y os sacaré de allí. Es todo lo que puedo hacer"

El momento del pacto ha sido retratado con más fidelidad que la figura de Mefistófeles:

"Fausto - (...) ¿qué quieres de mí, maligno espíritu: bronce, mármol, pergamino o papel? También dejo a tu elección el si debo escribirlo con un estilo, un buril o una pluma"

"Mefistófeles - ¡Cuánta palabrería! ¿Por qué te has de exaltar de este modo? Basta un pedazo de papel cualquiera con tal que lo escribas con una gota de sangre"

"Fausto - Si así lo quieres..."

"Mefistófeles - La sangre es un fluido muy especial"

Este pequeño diálogo toma en cuenta el principal elemento del pacto: la sangre. Si bien es cierto, no se pone de manifiesto ninguna de las exigencias que un pacto satánico requiere. Sin embargo, posteriormente se entenderá que el propósito del pacto es la posesión del cuerpo y alma del mago.

En la leyenda, Mefistófeles se presenta ante Fausto junto con Satanás, mientras que en el texto no media Satanás entre el doctor y el demonio. La desaparición de Satanás obedece a la intención de dar a Mefistófeles mayor participación e independencia a lo largo de la obra, quien únicamente se ve sujeto a las órdenes del mago porque así lo estipula el acuerdo.

Otra de las variaciones, es la ausencia de Helena como mujer del doctor; aunque en la Segunda Parte su presencia sea importantísima, y la del hijo de ambos: Justus Faustus.

También la presencia de Margarita, quien es una doncella inocente y bella, perteneciente no a la alta clase social, sino lo contrario. Su imagen se emparienta con la mujer bucólica, acentuando el matiz de pureza y castidad que desborda su timidez. Es ella el objeto de deseo por el cual Fausto entrega su alma a Mefistófeles.

Toda la Primera parte está plagada de ejemplos que evidencian su obsesión amorosa, aunque Goethe no manifieste el aspecto sexual de su personaje, quien es una construcción de tendencia asexual.

Más bien el deseo por Margarita es un deseo placentero y de contemplación. La veneración es evidente pues Fausto cosifica a su doncella, siéndole principalmente placentera su posesión que su compenetración vital. La salvación de Margarita obedece a que no acepta perder el motivo mismo de su perdición, pues necesita justificar tal hecho.

Lo que ocurre con Cristóbal Wagner, es distinto. En el relato mítico, Wagner cumple una función importantísima: la documentación e información de la vida de su maestro por vía oral. Este recurso incrementa la leyenda, en el sentido en que no se sabe en qué punto dejan de ser verídicas las vivencias, y pasan a retratar una figura fantástica y legendaria. En Fausto, la única funcionalidad que desempeña es la de ayudante de laboratorio. No participa en ningún momento de las acciones, una vez introducido el personaje Mefistófeles.

Wagner deja de ser el confidente, el consejero moral, y cede el lugar a Mefistófeles. De esta manera, aquél desaparece del todo dejándole la posta de servidumbre al mencionado demonio, quien tiene el poder para satisfacer por completo a su amo.

La figura del protagonista es también reconstruida de modo diferente a lo que narran las crónicas. En ellas Fausto es un ser sumamente poderoso, independiente, muchas veces de Mefistófeles y hasta del mismo Lucifer. Conocedor y erudito de las ciencias ocultas, es capaz de preparar sus propios filtros, embrujos y encantamientos. No necesita de nadie para traer de vuelta a espíritus o muertos.

Inclusive, éstos mismos le son obedientes. Hay que recordar que mantuvo una relación amorosa con Helena de Troya, con quien se casó, según la leyenda.

En cambio, en el relato de Goethe, este mismo personaje se ve endeble anímicamente, desprotegido, indefenso; no es autosuficiente, por lo tanto pertenece al común de los mortales. Para integrarse dentro de la representación de mundo reproducida en el texto, Fausto necesita de Mefistófeles, de su poder, sus consejos, su astucia, ya que es la fuente que satisface cada deseo del protagonista.

Finalmente, dentro de todo el Primer Acto sólo hay una acción que es tomada casi literalmente, sólo que con pequeñas modificaciones: la escena en el relato mítico se desarrolla en la ciudad Erfurt, en la casa llamada "El Áncora"; la escena en Fausto se lleva a cabo en una taberna de Auerbach, en Leipzig.

Como es de suponerse, si en el original fue Fausto quien zanjó la mesa, y de ella brotó el vino, en el drama fue Mefistófeles quien lo hizo; y no para deleitar a los presentes sino para embromarlos. El juego consistía en que los que tomaran el vino, no dejasen caer ni una gota del líquido al suelo. Uno de ellos deja caer un poco y al instante se ve ardiendo por toda la posada.

Luego Fausto y su compañero desaparecen del lugar, y los embromados descubren que todo fue un hechizo, una ilusión, ya que no hubo heridos ni quemados.

El Fausto "Antiguo"

  • "FAUSTO" Adaptación al Cine por

F. W. Murnau (1926)

No solo de la monumental obra de Goethe se nutre esta versión fílmica, sino de Christopher Marlowe y de piezas del folklore alemán.

El viejo Fausto (Gosta Ekman) vende su alma al Diablo (Emil Jannings, de soberbia expresividad, en una interpretación antológica) a cambio de juventud y placeres carnales.

Fausto recorre distintos lugares y se cansa de todo y de todos. Hasta que se enamora de la bella Margarita (Camilla Horn) a quien, sin embargo, le acarrea la tragedia de perder a su madre y hermano.

El director F.W. Murnau consigue, desde los primeros fotogramas hasta el fin, una obra maestra absoluta, con la particularidad que cada escena, tomada por separado, tiene un valor artístico tan alto como la obra completa.

Desde la fotografía al diseño artístico, pasando por el montaje, las actuaciones, la manera de plantear la historia (como una apuesta entre un ángel y el diablo) y hasta el propio celuloide en que fue impresionada la película, todos los elementos se unen en un summun armónico, que podríamos interpretar como un sueño hecho realidad, o más bien, una realidad hecha fantasía.

Si es posible concebir la visualización de una fantasía más allá de la imaginación y la mente del Ser Humano, ésta se vería como el Fausto de Murnau, uno de los puntos más altos del cine alemán mudo, que sin embargo, no obtuvo el menor éxito en su momento, a pesar que la inversión fuese mayúscula.

La extrema meticulosidad de Murnau hizo que la preparación de Fausto se alargase durante dos años, a los que se agregaron nueve meses de rodaje.

El hecho de que el realizador pensó en Lillian Gish como protagonista principal, y su imposibilidad para contratarla, le llevaron a una larga búsqueda hasta que encontró a la joven Camilla Horn, a pesar de que el rodaje ya había comenzado.

Pero el gran desafío fue la compleja concepción visual de la película, que supuso un amplio despliegue de decorados, maquetas y efectos especiales, para los que el director alemán contó de nuevo con Robert Herith y Walter Röhrig, los escenógrafos de El último y Tartufo —además, el segundo fue uno de los decoradores de El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1919)—.

La paciencia del equipo técnico resistió interminables sesiones, donde una misma toma se repetía innumerables veces hasta lograr el resultado deseado; y aún más si ésta iba acompañada de efectos visuales.

Para estructurar sus escenas, no solo recurre a los grandes maestros del arte (en Fausto hay referencias a Caspar David Fiedrich, Rembrandt, Alfred Kubin o Arnold Böcklin, entre otros), sino a las estrategias estéticas de la propia pintura:

  • las composiciones en diagonal que a veces recalca con picados y contrapicados (por ejemplo, el encuentro entre el Arcángel y Mefisto)

  • el uso de líneas oblicuas que fugan hacia el horizonte para transmitir una mayor perspectiva a las escenas.

  • la disposición y combinación dentro de un espacio de elementos o grupos humanos que equilibran el encuadre a la vez que dan una mayor profundidad.

  • la utilización de polos opuestos para enfatizar secuencias y personajes, es decir, el blanco y negro o la luz y la sombra: la esbelta figura del Arcángel, blanco, luminoso, frente al deforme Diablo, negro y oscuro. Si con esa apariencia Mefisto adquiere un tono amenazante, más adelante, con Fausto rejuvenecido, se convertirá en una grotesca y maléfica figura.

El Fausto "Moderno"

  • "FAUSTO 5.0" Adaptación al Cine por

Isidro Ortiz(*) y La Fura dels Baus(**) (2001)

  • Dirección: Isidro Ortiz y La Fura dels Baus (Alex Ollé y Carlos Padrissa)

  • País: España

  • Año: 2001

  • Duración: 90 min.

  • Interpretación: Miguel Ángel Solá (Fausto), Eduard Fernández (Santos), Najwa Nimri (Julia), Raquel González (Margarita), Juan Fernández (Quiroga), Irene Montalá (Marta), Pep Molina (Bielsa), Cristina Piaget, Carme Contreras, Keke, Teresa Manresa, Óscar Borrás

  • Guión: Fernando León de Aranoa

  • Producción: Ramón Vidal y Eduardo Campoy

  • Música: Josep Mº Sanou y Toni M. Mir

  • Fotografía: Pedro del Rey

  • Montaje: Manel J. Frasquiel

  • Diseño de producción: Chu Uroz

  • Dirección artística: Leo Casamitjana

  • Vestuario: Antonia Marqué

(*)Isidro Ortiz: Isidro Ortiz (46) Director de cine y realizador de televisión español. En 1981 se incorporó a los Servicios Informativos de RTVE. Más tarde se hizo con la realización del programa Lo más plus de Canal plus ganando el Premio Laus de Oro en 1990.En la Expo 92 fue el encargado del diseño y la realización del evento sevillano.. El 18 de julio de 2008 se estrenó su película Eskalofrío, thriller rural.

Argumento:

El doctor Fausto es un hombre cuya vida se desmorona.

Especialista en el campo de la medicina terminal, toda su vida se desarrolla entre pacientes al borde de la muerte. Él mismo, encerrado en un trabajo rutinario y desalmado, se está convirtiendo en un cadáver. Fausto es un hombre sin sueños, más cerca de la muerte que de la vida.

El único contacto que el doctor tiene con la realidad es Julia, su ayudante; ella será quien perciba los cambios que experimenta Fausto, hasta verse involucrada, sin saberlo, en el juego de los deseos.

En una ciudad enferma y desgastada, reflejo de la decadencia reinante, se celebra una convención sobre medicina terminal.

Hasta allí se traslada el Doctor Fausto. Al llegar, en la estación tropieza con Santos Vella, un hombre que afirma haber sido paciente suyo. Lo que Santos le dice, asombra y asusta a Fausto: cuenta haberle desahuciado ocho años atrás.

"¿Cómo ha hecho para vivir?" pregunta Fausto. "Alejándome de los hospitales", responde Santos, quien le habla con la confianza de un viejo amigo bromista (sus gestos, de tan seguros, son hasta groseros)

Comienza entonces este viaje por un túnel del que Fausto no saldrá con el mismo rostro. Santos será, primero, una sombra molesta, un tipo charlatán y arrogante que se inmiscuye sin contemplaciones en la vida del doctor.

Luego, un guía con dotes de prestidigitador, empecinado en confrontar a Fausto con lugares nada transitados de su vida.

Santos le hace entonces la mejor de las propuestas: convertir cualquiera de sus deseos en realidad. De hecho, antes incluso de que el doctor pueda sospecharlo, ya lo está haciendo y le está proporcionando una urgencia que Fausto tenía olvidada: la del sexo.

Pero lo que parece el regalo de un sueño será, en realidad, la peor de las pesadillas. ¿Son buenos todos nuestros deseos? Fausto puede llegar a pensar que sí; Santos le desengaña: Hay deseos que dibujan carreteras hacia el infierno.

(**)La Fura dels Baus es un grupo de teatro español. Creado en Barcelona en 1979, por Marcel·lí Antúnez Roca, Quico Palomar, Carles Padrissa y Pere Tantinyà, desde 1984 se define como un grupo de teatro urbano que busca un espacio escénico distinto del tradicional.

 

 

 

Autor:

Mario Denis Grasso


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