1. Introducción
  2. Uso actual
  3. Alergia y asma
  4. Creencias del médico
  5. Cáncer
  6. Afecto curativo
  7. Curaciones espontáneas

Introducción

Si un científico dijera haber encontrado un remedio que tuviera eficacia en más de una decena de enfermedades graves -incluyendo el cáncer, el infarto, la úlcera y el asma- y fuera al mismo tiempo capaz de aliviar el dolor más agudo o de devolver la movilidad a las articulaciones, sin duda sería calificado de loco o de genio. Sin embargo, ese "medicamento" milagroso existe y, además, no cuesta nada: es el placebo

El placebo o sustancia placebo: es una sustancia inocua es decir, sin propiedades terapéuticas en otras palabras no mejora ni empeora la salud del paciente, no estante las personas que se someten a terapia con sustancias placebo pueden sentir cambios y mejorías. Como una sustancia inerte a una enfermedad pude llegar a curarla resulta un poco contradictorio como se puede sentir alguien mejor sin tomar una verdadera medicina la respuesta es simple en realidad no es la sustancia sino el asombroso poder de la mente la cual activa procesos curativos que permiten mejorar la salud.

En cuanto a que puede ser específicamente La sustancia placebo puede ser cualquier cosa, desde pastillas de azúcar a agua coloreada: lo importante es que quien la reciba piense que puede ayudarle ya que es su mente la que efectúa el trabajo curativo. Dicha capacidad de la mente para activar los mecanismos que conducen a la mejorar la salud de los pacientes es tan desconocida como ilimitada.

Uno de los casos más conocidos en la literatura científica es el de es el de un paciente apellidado Wright al que en 1957 le diagnosticaron un tumor linfático muy avanzado. Los tumores, del tamaño de naranjas, estaban diseminados por todo su cuerpo. Los médicos le daban varios días de vida. Pero este hombre oyó hablar de un nuevo fármaco en fase de ensayo llamado Krebiozen. No estaba diseñado para pacientes con tumores tan avanzados pero insistió tanto a su médico que éste accedió a administrárselo. Era viernes y su médico pensaba encontrarlo muerto para el lunes.

Sin embargo, el día de su previsible fallecimiento estaba paseando por la sala y hablando con las enfermeras. "Las masas tumorales habían disminuido como bolas de nieve en una estufa y sólo en unos pocos días se habían reducido a la mitad de su tamaño original", escribió en su informe. A los diez días el paciente había sido dado de alta y sus constantes eran normales. Sin embargo, tras dos meses de gozar de una salud de hierro, empezaron a aparecer en los diarios informes negativos sobre el fármaco. La consecuencia fue que el señor Wright volvió a su estado anterior. Entonces, el médico tuvo una feliz idea: le dijo que el medicamento tenía excelentes resultados pero había habido unas partidas defectuosas. Al día siguiente llegaría una nueva fórmula, corregida y con el doble de potencia. Esa "nueva" formulación era agua, que le inyectó. La recuperación fue incluso más espectacular que la primera vez. Pero al cabo de unos meses la revista "TIMES" púbico en sus titulares: medicamento no tenía ninguna eficacia. La fe de David Wright se derrumbó en su médico y fármaco en del señor y murió en 48 horas.

Uso actual

La intención del médico era buena aunque hoy en día un facultativo que quisiera emular la conducta del médico de Wright lo tendría muy complicado debido a las demandas a las que podría enfrentarse. De hecho, la utilización del placebo no es habitual en Estados Unidos "porque los abogados te pueden acusar de engaño", según explicó el profesor de Epidemiología de la Universidad de Boston Kenneth J. Rothman en su última visita a España. En nuestro país no es tan habitual la presión judicial sobre los médicos y uno de los mayores expertos nacionales en placebo, el doctor Fernando García Alonso, director del Fondo de Investigaciones Sanitarias, reconoce que muchos facultativos españoles "utilizan habitualmente el placebo, sobre todo para combatir el dolor, la depresión y algunas enfermedades digestivas, como la dispepsia".

Y es que cada vez que se realiza un ensayo clínico con un nuevo fármaco, el placebo revela su eficacia en todo tipo de afecciones. Un estudio con un remedio para la calvicie detectó que detenía la caída del cabello en un 86 por ciento de los varones; pero el placebo también demostró un magnífico resultado: un 42 por ciento de quienes lo recibieron experimentaron cómo su pelo dejaba de caerse.

Alergia y asma

En Japón, a unas personas alérgicas a una hiedra venenosa se les frotó un brazo con la planta diciendo que era inocua y el otro brazo con una hiedra inofensiva asegurando que era venenosa. Los 13 pacientes tuvieron sarpullidos en el brazo frotado con la planta inofensiva y sólo dos presentaron reacciones a la hiedra venenosa.Lejos de replantearse su actitud hacia el enfermo, los partidarios de la medicina oficialista encuentran en estos resultados una confirmación sobre sus acusaciones a la medicina natural o alternativa de beneficiarse del efecto placebo. Sin embargo, los estudios realizados con Acupuntura, Homeopatía y plantas medicinales, entre otros, han demostrado que no es así, por lo menos no más que con los tratamientos farmacológicos.


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