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Los niños de la calle (página 2)




Partes: 1, 2, 3


Los niños pueden ser forzados a vivir en la calle por diferentes razones. La pobreza, la violencia doméstica, el fallecimiento de uno o ambos padres - por ejemplo debido al SIDA, la migración económica a ciudades, pueden ser todas razones por las que los niños terminan viviendo en las calles. Cualquiera sea la razón, la sociedad ha fallado en mantener juntas a las familias y fracasado en la protección de estos niños. La sociedad por lo tanto tiene la responsabilidad de ayudarlos a reintegrarse en la comunidad. Dentro de diez años el problema no será los niños que viven en la calle sino las familias completas que vivirán de esa manera. Los niños de la calle podrían sobrevivir hurgando en busca de comida en recipientes de desperdicios y vertederos de basura, a veces mendigando y robando y otras transgresiones menores. Pueden inhalar pegamento y tomar drogas y están a menudo sucios. Muchos pequeños, niñas y niños, son forzados a recurrir a la prostitución para sobrevivir.

Planteamiento del problema

El ser humano al nacer es socialmente dependiente y es la familia en primera instancia la que ofrece el ámbito para crecer y desarrollarse. El recién nacido establece sus primeras relaciones con su madre y padre, luego hermanos y familiares, en cuanto que la familia brinde satisfacción de necesidades, tanto físicas como emocionales, le permitirá al individuo establecer relaciones adecuadas con su contexto, expresar sus emociones y adquirir un sentido de identidad y de (Ascensión, 1997).

Una familia la motivación funcional enfatiza para desarrollarse mejor y crecer en unidad, sabe optimizar encuentros. Los tiempos, dando lugar a reales Parte de una familia donde se promueven las relaciones honestas y se valora el esfuerzo para mejorar cada día, ella hace que disminuya los errores y prevengan situaciones a la desestabilicen que familia. Es por eso que en ella deben promoverse lo valores el los de fundamentales como respeto deberes; que es derechos; cumplimiento de el parte del compañerismo los real que establecen miembros que la componen, lo cual supone desarrollar un autocontrol manejar conflictos retos para y (Herrera, 1997).

Desde sus inicios se ha considerado la institucionalización como primera alternativa,  sin embargo aparentemente los expertos, se extraviaron en el  proceso,  perdiendo  de vista su propósito. Cuando la educación estaba a cargo de  los maestros guías, estos le enseñaban a los niños   hábitos de la vida cotidiana,  tal como  su higiene personal y  hábitos alimenticios mientras que en los talleres de formación, los instructores   orientaban a los   muchachos  en el trabajo,  desde limpiar las herramientas y cuidarlas, el mantenimiento del taller, hasta enseñarles a medir o pesar. Estos hábitos,  como  conductas repetitivas, le permitían a los niños ir trabajando en una forma ordenada. Como un proceso desde  ideas más sencillas  hasta  ideas más estructuradas. Al cambiar el sistema y enfatizar el servicio en los profesionales de la psicología, psiquiatría,  se introduce un elemento: el objetivo es  lograr  el cambio conductual,  buscar patologías. Ya el objetivo no es el muchacho. La visión  es de buscar culpables: la familia, la comunidad, los medios de comunicación, etc.  

Un niño de la calle no es un niño que juega en la calle durante el día. Un niño de la calle, no tiene la "suerte" de ser un niño que trabaja. Un niño mendigo no es a fuerzas un niño de la calle, tampoco lo es un delincuente o un niño pobre. Finalmente la mejor definición de un niño de la calle sería: Es un niño reconocido como tal por los demás niños de la calle. Una definición estrecha de los niños de la calle no significa que no se tendrá algún día que ocuparse de todos los otros niños en situación particularmente difícil, pero hoy no caben entre los límites de nuestro proyecto. Como no se puede ocuparse de inmediato de todos los niños infelices en el mundo, quizás es necesario dar la prioridad a los niños de las calles?. A menudos son porque viven, o mejor que sobreviven en ruptura total con su familia, en escombreras, en estaciones o debajo de los puentes de autopistas en la mayoría de las grandes ciudades del Tercer Mundo. Los niños de la calle no solo vagan por las calles sin nada qué hacer. Para sobrevivir, la mayoría trabajan más de diez horas al día. Distribuyen periódicos, limpian taxis, recogen chatarra, empujan carros, vigilan coches aparcados, venden caramelos, llevan el equipaje o mendigan. Algunos trabajan en la prostitución, o como servicio doméstico, como chulos, camellos, carteristas o para contratistas de edificios y dueños de garajes, o también en la agricultura.

  • OBJETIVOS:

A fin de puntualizar y esgrimir la base principal de mi trabajo de investigación, interdependiente de la labor social a realizar, tomare como bases sustanciales los siguientes objetivos:

  • OBJETIVO GENERAL:

  • 1. Evaluar la situación local de la problemática social de los niños de la calle en la ciudad de Mérida.

  • OBJETIVOS ESPECIFICOS:

  • 1. Diagnosticar los elementos y causas que originan el fenómeno de los niños en la calle.

  • 2. Planificar las políticas ha usar para afrontar la problemática de los niños de la calle.

  • 3. Examinar las circunstancias y bases que discrimina el fenómeno de los niños de la calle.

  • JUSTIFICACION:

CAPÍTULO II:

Marco referencial conceptual

  • DEFINICIÓN:

La definición del concepto ha generado bastante discusión, que ha sido reunida por autores como Sarah Thomas de Benítez en The State of the World's Street Children: Violence es:

"Niños de la calle es un término cada vez más reconocido por sociólogos y antropólogos para categorizar a un grupo social que realmente no está definido, ni forma una población o fenómeno homogéneos. (Vid. Glauser, 1990; Ennew, 2000; Moura, 2002). Por tanto, con niños de la calle nos referimos a niños de una enorme variedad de circunstancias y características que resultan difícilmente catalogables para los servicios sociales o asesores políticos. De cualquier modo, son niños y niñas de todas las edades que viven y trabajan en espacios públicos, y son visibles en la gran mayoría de los centros urbanos de todo el mundo."

"La definición de niños de la calle está aún en discusión, pero muchos de los responsables de la redacción de políticas para la UNICEF utilizan este concepto para referirse a menores de 18 años para los que "la calle" -incluyendo bajo este término inmuebles abandonados y descampados- se ha convertido en un hogar y en su medio de vida, y que se encuentran en un estado de desamparo e indefensión. (Black, 1993)"

Con niños de la calle se denomina a los niños que viven en las calles de una ciudad, privados de atención familiar y protección de un adulto. Los niños de la calle viven en edificios abandonados, cajas de cartón, aparcamientos, estaciones en desuso o en cualquier rincón donde puedan dormir sin ser agredidos ni descubiertos por la policía. Es difícil encontrar una definición precisa que pueda definir la enorme variedad de circunstancias en las que estos niños de la calle viven día a día. Sus condiciones son muy heterogéneas, desde niños que pasan todo el día en la calle y duermen en casa, con unos padres poco capacitados para atenderle adecuadamente; a jóvenes totalmente independientes que establecen sus propios grupos sociales, o comunidades de drogadictos dedicados al robo. De cualquier modo, la UNICEF ha establecido dos categorías definitorias de este término:

  • Niños de la calle son aquellos que están relacionados con algún tipo de actividad económica, que va desde la mendicidad a la venta modesta. La mayoría de ellos vuelven a casa al final del día y contribuyen con sus ingresos a la economía familiar. Ocasionalmente pueden asistir a la escuela y normalmente mantienen cierto sentido de comunidad familiar. Debido a la precariedad de l situación económica familiar, estos niños pueden verse eventualmente empujados a una estancia más permanente en la calle.

  • Niños de la calle también son aquellos que realmente viven en la calle, fuera de un medio familiar convencional. Los lazos familiares pueden existir todavía, pero son mantenidos sólo ocasional o involuntariamente.

Hay Niños así en muchas de las grandes ciudades del mundo, y especialmente en países en vías de desarrollo, y son víctimas de abusos, negligencia y explotación. En ocasiones, los niños son asesinados por "escuadrones de limpieza" organizados por los negocios locales. En Latinoamérica, muchos de ellos son víctimas de abandono por familias económicamente incapaces de sostener a todos sus hijos. En África, una causa más común es el SIDA. Un niño de la calle es alguien que no tiene casa o algún lugar para ir por la noche aparte de las aceras de la calle y las galerías de tiendas de calle (niños de las calles) o un niño que duerme en casa por la noche pero vive en la calle durante el día, quizás para conseguir dinero para sus familias (niños en las calles). Entre las definiciones más comúnmente usada proviene de UNICEF y distingue dos grupos:

- Niños en la calle: son aquellos que pasan la mayor parte del tiempo en la calle, pero que tienen algún tipo de soporto familiar y vuelven a su casa por la noche.

- Niños de la calle: pasan el día y la noche en la calle y están funcionalmente sin soporte familiar.

Niños de la calle es un término ampliamente difundido por el territorio hispanohablante y tiene sus paralelos en el francés (les enfants des rues), el inglés (street children), el portugués (meninos da rua) y el alemán (Straßenkinder). "Niño de la calle" también suele considerarse un término peyorativo. En otros idiomas, el término utilizado para designar a esos niños varía según diferentes matices. Aquí reseñamos algunos de ellos:

..."gamín" (en francés, golfo), urchin), "chinches" en Colombia, "pivetes" -pequeños delincuentes- en Rio de Janeiro (Brasil, donde también se les llama "pájaro frutero"; y "pirañitas", en Perú, "polillas" en Bolivia, "resistoleros" (de Resistol, una marca de pegamentos) en Honduras; "scugnizzi" (peonzas) en Nápoles (Italia), "Batang Lansangan" en Filipinas, "Bụi Đời" (el polvo de la vida) en Vietnam, "saligoman" (niños malos) en Ruanda, "poussins" (pollos), o "moustiques" (mosquitos) en Camerún y "balados" (vagabundos) en la república democrática del Congo.

Aunque hay variaciones entre países, se ha estimado, que el 70% de los niños de la calle son chicos. Aunque no existe ningún registro fiable, se suele afirmar que el número de niños viviendo independientemente en las calles del mundo oscila entre los 100 y los 150 millones. Según un informe del Consortium for Street Children, una asociación de ongs del Reino Unido,

"Calcular el número de niños de la calle presenta muchas dificultades. En 1989, la UNICEF estimó que alrededor de 100 millones de niños crecían en áreas urbanas de todo el mundo. 14 años más tarde, la misma institución refería que "las últimas estimaciones cifran el total de estos niños en un máximo de 100 millones" (UNICEF, 2002:37). Y, más recientemente, "El número exacto de niños en estas condiciones es imposible de cuantificar, pero las estadísticas hacen pensar en decenas de millones alrededor del mundo. Es probable que estas cifras estén aumentando" (UNICEF, 2005:40-41). Por lo tanto, aunque la cifra de 100 millones se sigue utilizando, no tiene una base de hecho (véase Enner y Milne, 1989; Hecht, 1998, Green, 1998). Del mismo modo, es discutible si el número de niños de la calle ha aumentado globalmente o es la conciencia de su existencia en las sociedades la que ha crecido.

  • BASES TEORICAS Y CONCEPTUALES:

Para tener un análisis preciso del tema que vamos a enfatizar y desarrollar en la presente investigación, tomaremos como puntos centrales los siguientes elementos y bases como:

Las estadísticas de las Naciones Unidas dicen que América Latina los niños de la calle sus edades oscilan entre 8 y los 17 años. Las niñas constituyen aproximadamente un 10 y 15%, ya que tienen más posibilidades de elaborar estrategias alternativas (cuidados de hermanos menores, trabajo doméstico, prostitución). La pobreza en América Latina produce muerte, enfermedades evitables, causadas por las falencias, ausencia de sistemas sanitarios y educativos, el abandono y la falta de hogar.

Es sabido que la pobreza y el desempleo de los adultos es fuente de desesperanza, complicando las relaciones entre padres e hijos y creando situaciones límite en la configuración familiar. Se intenta responsabilizar a los padres sin conciencia, pero si existe esa calidad de padres, por lo general soportan la misma marginación que sus hijos. Dice acerca de esto el padre Cajade: "La realidad de los chicos en riesgo es consecuencias de problemáticas que empiezan en sus familias. Cuando decís que a los chicos de Argentina les faltan sus derechos, estas diciendo que le están faltando los derechos a los padres de los chicos. En la medida que aumenta la franja de exclusión de los padres esto se reproduce sobre la niñez."(Diario Hoy, 25/4/99)

Aún cuando la problemática de los niños de la calle aparece ante la sociedad como un hecho crítico en aumento, su cuantificación resulta dificultosa. Ello se debe a que los mismos niños en general deambulan de un lado al otro de la ciudad y al hecho de que gran cantidad de niños van al centro de las ciudades en calidad de trabajadores, solos o con sus progenitores, distorsionando la evaluación de su situación.

" La idea de mafias del sexo o de la droga, que manejan algunos grupos de chicos, niega la situación estructural que los arroja a los lugares vacíos de la ciudad. Quedan a merced de la calle y sus dueños, desde la policía hasta de los aprovechadores de su infancia y su soledad" (Reprtto, Carlos. Medico psiquiatra y Prof. de la UBA, Clarín 2/8/98)

A partir de datos obtenidos por UNICEF, tomados de informantes clave, en el año 1991, se puede estimar en todo el país que habría alrededor 24.000 niños que trabajan en las calles y 6.000 niños que viven en la calle, es decir sin vínculos familiares o con vínculos débiles. La gran mayoría (80%) son varones y su distribución etárea es la siguiente: 15% son menores de 8 años de edad, 50% tienen entre 8 a 14 años y 35% entre 15 y 18.

Un elevado número de estos niños y adolescentes ya ha pasado por algún nivel de judicialización, presentando algunos un ciclo policía-juzgado-instituto-calle, proceso que los va deteriorando aún más. En la opinión del Director de Minoridad del Arzobispado, Jorge Herrera Gallo, el chico de la calle es alguien que más que vivir sobrevive. "En la calle el chico aprende a sobrevivir cada día que pasa, por lo cual tendrá que aprender el lenguaje, las conductas y las reglas de las "ranchadas" que son los lugares donde se juntan los chicos."(Clarín, 2/8/98)

Según estimaciones realizadas por INDEC/CELADE, la tasa de actividad de los niños entre 10 y 14 años pasó de 8% en 1960 a 6,6% en 1980. En este último año, las tasas de los varones (8,3%) y del área rural (11,8%) fueron las más altas. En cuanto a la situación de las niñas, su inserción laboral tiende a ser subestimada ya que las que están a cargo de las tareas domésticas, no son consideradas como trabajadoras ni están remuneradas, lo que dificulta su Reelevamiento.

Una investigación realizada en 1987, utilizó un cuestionario con preguntas adicionales a las habituales con el objetivo de mejorar la captación de la extensión del trabajo infantil (6 a 14 años). Al mismo tiempo, permitió conocer algunas relaciones del trabajo infantil. Aquí también se confirmó que la tasa de actividad de los pobres (3,6%) es superior a la de los no-pobres (1,5%). Asimismo, la actividad laboral aumenta con la edad y la pobreza: mientras 6,8% de los niños pobres de 11-14 años trabajan, ese porcentaje desciende a 1,2% entre los niños pobres de 6 a 10 años. Por otro lado, los resultados indicaron que los niños trabajadores pobres realizan sus actividades laborales fundamentalmente como cuenta propia o empleado doméstico, y a medida que disminuye el nivel de pobreza, predominan las actividades de "ayuda familiar" o asalariadas. O sea, los niños de familias más pobres realizan los trabajos más marginales.

El lugar marginal y la poca solución que les da la sociedad les permite(o les obliga) a elaborar estrategias de urgencia que les proporcionan algún recurso económico (limpieza de parabrisas, venta de estampitas, robo) A las cuales el imaginario social llama trabajo infantil, pero que en realidad no pueden llamarse trabajo, ya que son solo actividades destinadas a la supervivencia. Hoy podemos pensar a estos niños de la calle como un excluido más del mercado.

La consistencia imaginaria de la infancia (niñez como inocencia, fragilidad y docilidad) concebida en el mundo burgués persiste hoy, y por lo tanto hay un desacople entre este discurso y lo que ocurre en la realidad, ya que ha habido un cambio histórico, ya sea desde los modelos de acumulación, como en el mundo del trabajo, la heterogeneidad de la pobreza, la vida cotidiana, etc. La autora Cristina Corea plantea, que los niños pobres, la marginalidad en que están subsumidos, los chicos de la calle, y las situaciones violentas que ellos mismos protagonizan son un síntoma del agotamiento de las instituciones que forjaron la infancia, la escuela, la familia, el juzgado de menores, las instituciones de asistencia a la familia, por lo cual estas ya no producen su objeto: la infancia. Los chicos en y de la calle son un síntoma social principalmente de la falta de trabajo que ha pasado a ser en la sociedad actual un bien escaso y precario.

Históricamente, los chicos que trabajaban cuando el trabajo requería tomar a todos los adultos era mal visto (ya que está condición de trabajador estaba reservada al mundo adulto, el cual tenía acceso al trabajo); hoy, podría pensarse que el trabajo de los niños es un mal menor dentro de todos los problemas que enfrentan los chicos de la calle. El trabajo hoy a pesar de todo sigue estructurando la vida cotidiana, ya sea económicamente, simbólicamente y como estructurador de subjetividades.

  • FAMILIA:

La familia es un sistema abierto constituido por varias unidades ligadas entre sí por reglas de comportamiento y por funciones dinámicas en constante interacción e intercambio con el exterior. Por lo tanto considera que la familia es un sistema relacional. Andolfi (1980).

  • FUNCIONALIDAD FAMILIAR:

Familia funcional es la capacidad de utilizar los recursos Intra y extrafamiliares, en la resolución de problemas, así como la participación en compartir la toma de decisiones y responsabilidades como miembros de la familia logrando la maduración emocional y física en la autorrealización de los miembros a través del soporte y guía mutua, mostrando amor y atención entre los integrantes del grupo familiar con un compromiso de dedicación, espacio y tiempo a los mismos Smilkstein G (1978).

  • CLIMA ESCOLAR:

Constelación psicológica que prevalece en el ambiente educativo, especialmente en el salón de clases, sea de presión interna o externa de actitudes o de percepción de los integrantes del aula.

PROBLEMAS DE LOS CHICOS DE LA CALLE:

Salud física: los traumatismos y algunas infecciones (parasitosis), son más las más comunes entre los chicos de la calle. El 80% usa droga regularmente, las más frecuentes usadas son los adhesivos de contacto (tipo poxiran) muchas veces para matar el hambre, iniciándolos así en la droga, siguiendo en frecuencia la cocaína y la marihuana. La actividad sexual comienza a edades tempranas, los embarazos en adolescentes son muy frecuentes.

Salud Mental: Los niños realizan actividades intermitentes. Lavar o cuidar autos, venta ambulante, pedir limosna, robar o caen en la prostitución. Algunos forman bandas que presentan una estructura de tipo jerárquico, pero la mayoría forman grupos menos estables y con roles menos definidos, y consecuentemente más adaptables a los problemas de la calle. Muchos son correos para pequeñas dosis de drogas, que son pagadas con un sándwich y la cuota de pegamento o marihuana.

Me refiero con esto a la reproducción de las producciones de sentido de una sociedad y que permite la cohesión, que tiene la capacidad de conservar lo instituido y la potencialidad instituyente de transformación; universos de significaciones que operan como organizadores de sentido de los actos humanos. (Fernández, Ana María."De lo imaginario social a lo Imaginario Grupal. Actualidad Psicológica Nov.1992).

En América Latina, el periodismo, policía, justicia, negocios y la sociedad en general, consideran a los niños de la calle como un grupo irredimibles de delincuentes, que representan una amenaza moral para la sociedad civilizada(por ejemplo en Brasil la conformación de escuadrones de la muerte para el exterminio de estos niños. El Movimiento Nacional de niños de la calle en Brasil encontró 457 asesinatos de niños entre marzo y agosto de 1989.) El gobierno toma como única solución a este problema el encarcelar a los niños de la calle. Tanto el gobierno como el periodismo y la sociedad entera deberían tomar conciencia del valor de estos niños y la contribución que cada uno pueda hacer para resolver la situación. Entre las causas más importantes en que los niños pueden terminar en la calle por distintas razones, de las cuales las más típicas son las siguientes:

  • No tienen elección: Han sido abandonados, son huérfanos o han sido expulsados de sus hogares.

  • Eligen vivir en la calle a raíz de maltratos sufridos en su casa, por negligencia de los padres o porque simplemente su familia no es capaz de cubrir sus necesidades básicas.

  • Eligen vivir en la calle por los ingresos que con sus actividades puedan reportar a sus familias. Si esos hogares y familias, como parte integrante de la sociedad, son incapaces de mantener la vida de ese niño, puede por tanto decirse que las razones últimas del abandono del domicilio paterno son las condiciones sociales, económicas, políticas y medioambientales impuestas por el conjunto de la sociedad en que ese grupo marginal se inscribe.

En un informe de 1993, la OMS sugería estos factores como causantes del fenómeno de los niños de la calle los siguientes:

  • Desintegración del entorno familiar

  • Conflicto armado

  • Pobreza extrema

  • Desastres (naturales o provocados)

  • Hambre

  • Abusos físicos y sexuales

  • Explotación infantil

  • Desplazamiento social tras emigración

  • Urbanización y crecimiento descontrolado de suburbios

  • Incultura

La orfandad por otros motivos, como epidemias o SIDA es otra causa que podría añadirse a esta lista. Las bandas de narcotraficantes son responsables de casi la mitad de asesinatos infantiles cometidos en la jurisdicción de Rio de Janeiro. Desde la década de los 90, la nueva cultura de la droga ha causado estragos, sobre todo entre los más pobres. Hoy en día, Brasil es el segundo consumidor mundial de cocaína, sólo por detrás de los EEUU. En las favelas -donde se concentra el 25% de la población de Rio- son las bandas de narcotraficantes quienes controlan los recursos. Algunos niños de la calle son reclutados por estas bandas, que les dan armas ligeras para su protección. Los chicos son utilizados como correos de la droga entre compradores y vendedores. No es de extrañar, por tanto, que las posibilidades de que uno de estos niños mueran en los barrios de favelas sea "ocho o nueve veces superior a la de un niño que vive en Oriente Medio".[Ref: Save The Children].

Frecuentemente los niños callejeros viven momentos en los que desean dejar la vida en la calle. Sin embargo, el arraigo que tienen a la vida en la calle es muy fuerte y les ha generado un deterioro físico y emocional que no les permite proyectarse a futuro y tomar la decisión de modificar su vida. Si llegan a tomar esta decisión en un momento de crisis, es muy poco probable que logren mantenerse fuera de la calle por más que unas cuantas semanas o meses. Esto se manifiesta claramente en la itinerancia de los niños callejeros a través de diversas instituciones sin lograr establecerse en ninguna de ellas.

Algunos funcionarios públicos piensan en una propuesta que ahora parece tener eco entre ciertos legisladores: llevarse por la fuerza a los niños que viven en la calle a los centros de atención en los que deben de permanecer de manera obligatoria. Esta visión parte del supuesto de que los niños, por su deterioro y grado de adicción no pueden tomar decisiones y es necesario "pensar por ellos". Dentro de esta lógica, la única manera de iniciar un proceso educativo con estos niños es obligándolos a desintoxicarse y alejarse de su ambiente callejero. Las estrategias más comunes para tratar con niños pobres y de la calle son:

  • Concebir al niño como un enfermo e incapaz, por lo que desconocen toda capacidad de reflexión y acción de éste y enfatizan únicamente su "anomalía". Lo grave es que no se determinan los criterios de evaluación y procedimiento para determinar tal incapacidad.

  • No hacer distinciones entre los niños y los problemas específicos que presentan, asumiendo que todos requieren del mismo tipo de intervención. Esto lleva a criterios poco claros que permitan definir cual tipo de alternativa puede ser la más adecuada para determinados niños y bajo que circunstancias (casa hogar, albergue, psiquiátrico, familia sustituta, su propia familia, etc.)

  • Tender a "criminalizar" o "penalizar" la vida en la calle.

  • Situar al niño como materia "dañada" y al adulto redentor como poseedor de la salud y bienestar. Esta situación genera graves estragos en el autoestima del niño, dejándolo en una situación de dependencia.

  • Normalmente el niño aprende rápidamente a "decir lo que el adulto quiere escuchar" para obtener la posibilidad de escapar.

  • Colocan el problema "dentro del niño" sin tomar en cuenta los diversos factores externos que influyen.

  • Construyen un "mundo falso" para el niño dentro de la institución, sin brindarle la oportunidad de relacionarse con su entorno.

  • Al ubicar el problema únicamente como interno presupone dos posibilidades: el niño deja la institución y se encuentra inhabilitado para desarrollarse adecuadamente o bien, el niño requiere de una institucionalización indefinida.

  • Califican de nocivo la totalidad del ambiente del niño: familia, comunidad, etc. por lo que busca alejarlo y desvincularlo de él. En otros casos no existen elementos que permitan supervisar y garantizar la construcción de una vida fuera de la institución y el vínculo con su familia.

Al centrar la definición de los chicos callejeros a sus dimensiones básicamente individuales olvida entre otras cosas:

  • La historia personal de niño (lo que incluye además su tránsito por las instituciones.

  • Sus redes subjetivas (contactos interpersonales con su contexto).

  • El acceso a las substancias: uso, abuso y utilidad.

  • Los abusos físicos, sexuales y emocionales sufridos y cometidos.

  • Características de relación con su grupo (roles, funciones, valores, códigos, etc.)

  • Fuerte sentido de pertenencia con un grupo callejero.

  • Que a una misma zona siguen llegando nuevos niños que se integran a este sistema callejero

Para caracterizar el tipo de población al que se dirigen los diferentes programas públicos o privados (y aún en las comunidades terapéuticas), se exige un diagnóstico previo que tome en cuenta de manera profunda y detallada todas las particularidades necesarias que nos permitan precisar y comprender el terreno de intervención y sus modalidades. Lo anterior implica reconocer aspectos como el grado de arraigo de los niños con la calle o el tipo de relación que guardan con sus familias de origen, entre otras cosas.

  • RECORRIDO HISTORICO:

Explicación del desarrollo histórico de las instituciones dedicadas a controlar la niñez en la Argentina y como eran considerados los menores durante el siglo XIX y principios del XX. Cárcel, manicomio, reformatorio, y orfanato surgieron como instrumentos equivalentes de controles sociales reales y simbólicos, para reproducir un orden autoritario. Así fueron a la cárcel no solo los delincuentes, sino los que pensaban distinto, tanto como el orfanato se erigió en destino de los niños sin familia o de los repudiados por ella. Con esto ser malo, ser huérfano se tornaron equivalentes y asimilables como en un continuo a ser loco o delincuente. Es decir fuente de peligro.

En 1848, Lord Ashley describía más de 30.000 niños "abandonados, vagabundos, despojados, desnudos y delincuentes" que circulaban por todo Londres. En 1890, el periodista Jacob Riis describió a ciertos "árabes callejeros" de Nueva York, cuyas características y medios de vida podrían ser fácilmente reconocidos en los actuales niños de la calle. Hacia 1922, se contaban en Rusia cerca de 7.000.000 de niños sin hogar, como resultado de casi una década de devastación continuada, entre la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Rusa. Estos niños abandonados formaban bandas juveniles, creando sus propios grupos sociales, su argot, y dedicándose básicamente al robo y a la prostitución. El mundo de la cultura ofreció su perspectiva del asunto con personajes como Kim, de Kipling, un niño de la calle indio, o Gavroche, en Los miserables de Víctor Hugo. La banda de carteristas de Fagin en Oliver Twist, así como los Irregulares de Baker Street descritos por Arthur Conan Doyle, atestiguan la presencia de niños de la calle en el Londres decimonónico.

Como se consideraba al niño pobre: Durante el siglo XIX y hasta 1899, el menor era considerado un enfermo más susceptible de curación que de castigo, y el menor absuelto por habérselo declarado incapaz de imputabilidad (según lo establecía el Código Penal),- no debla ser abandonado si no instituido. Suprimida la idea del castigo, la reforma de los menores debía estar a cargo de la comunidad. Se consideraba que la falta de educación tanto de los menores como de sus padres, el deseo de lucro, el vicio, el abandono, la falta de moralidad, el vagabundeo y la mendicidad fueron consideradas causas de la criminalidad, y por ende, un peligro para la sociedad frente a las cuales la única era la educación, la instrucción, el trabajo y la disciplina.

En 1916 se presentó un proyecto de código de menores, en el cual se establecía que el juzgado de menores con competencia podían privar de la patria potestad, acusar de abandono material o moral del menor u otras circunstancias que constituyan un peligro mas o menos permanente para su salud o moral. Todas las instituciones del nuevo derecho penal debían ser creadas con el fin de educar, de ahí, que no solo debiera atender la ley al menor delincuente, si no también al abandonado, al vago, etc., porque no se veía en todos ellos más que un futuro delincuente adulto.

En 1950 y durante toda la década del sesenta comienza un proceso de institucionalización y sociologización del problema del menor, sin ningún tipo de modificaciones a nivel jurídico. En estas décadas se sigue manteniendo una ideología y práctica represivo-asistencialista. Se ve al menor como objeto de derecho. En las décadas de los setenta y ochenta se produce todo un crecimiento y consolidación con respecto a la figura del menor, el mismo pasa a ser de objeto a sujeto de derecho. Se intentó superar el nivel de la cultura jurídica de la ideología asistencialista.

Instituciones que se ocuparon de la niñez en "abandono" o pobre: En el año 1779 se crea la Casa de Niños Expósitos para recoger y educar a los niños abandonados. En 1870 la Sociedad de Beneficencia creó un Asilo de Corrección para las mujeres jóvenes y adultas y por causa de la fiebre amarilla en el año 1871 f fundó el Asilo para Huérfanas. Los Asilos creados hasta el momento, estaban a cargo de los Defensores de Menores, quiénes se ocupaban del juicio sucesorio y de los bienes de éstos. Transcurridos dos años, la Sociedad de Beneficencia se hizo cargo de los Asilos.

Se decidió crear en el año 1905 "La Colonia de Marcos Paz", para menores condenados, habituales y abandonados. Este era el único Reformatorio que poseía el Gobierno Nacional. El reglamento que dictó el poder Ejecutivo, para la misma, tenía por objetivo la educación e instrucción de los menores, con el propósito de educarlos moral y físicamente.

En 1913 se creó el "Departamento de Menores Abandonados y Encausados", el fin del mismo era proveer a la mejor instalación de los menores encausados y abandonados que se alojaban en condiciones perjudiciales para su salud en el departamento de Policía. En 1918 el Departamento fue suprimido y los menores fueron enviados al Instituto Tutelar de Menores, éste estaba dividido en dos sectores-. por un lado, el legal para menores encausados, y por el otro lado, tutelar. Los menores bajo tutela eran los abandonados por sus padres o aquellos cuyos padres certificaran que les era imposible su educación. El Asilo Correccional de Mujeres de la Capital o Cárcel Correccional de Mujeres, estaba dividido en dos departamentos: el primero era para mujeres y menores presas, y el segundo, para menores encausadas por los defensores. El establecimiento estaba a cargo de las religiosas de la Caridad del Buen Pastor.

De acuerdo con la ley Orgánica 1893, se estableció que los Defensores de Menores debían ser argentinos, mayores de 50 años y con las siguientes atribuciones: como cuidar de los menores huérfanos y abandonados por los padres, tutores o encargados, en caso de bienes, tomar las medidas necesarias para su seguridad y para proveer la de los tutores; atender las quejas por malos tratos a los menores, dadas por los padres, parientes o encargados y dar cuenta a los asesores letrados para que elevaren las quejas a los jueces o tomaran por si medidas para evitar tales hechos; etc.

Por su parte Roberto Bullich, coautor de un proyecto de código del niño, estableció que era necesario implementar nuevos métodos y que en vez de reprimir que se establezca la tutela del estado por medio de los jueces, que se individualicen los procedimientos y se adopten medidas convenientes ya que los menores son pocas veces anormales y si lo son puedan reformarse, esos jueces utilizarán en vez de penas, medidas de seguridad, para hacer del menor un ciudadano útil. Según la ley orgánica de los tribunales de la Capital la guarda y la protección oficial de los menores estaría a cargo de los defensores y asesores letrados, coincidiéndoseles a las primeras amplias facultades para proteger a los menores y también se les concedan atribuciones para imponer penas de reclusión correccional a menores que tuvieran mala conducta.

En 1918 el Presidente Irigoyen dictó un decreto por el cual se otorgó al Consejo General de la Sociedad de Conferencias de Señoras de San Vicente de Paúl el Patronato de los Menores Varones de la Colonia de Marcos Paz y del Instituto Tutelar de Menores, con atribuciones para visitar periódicamente los establecimientos citados; para gestionar la admisión en instituciones particulares de menores huérfanos y abandonados que no pudieran ser alojados en los oficiales; etc.

En el mismo año se establece que las causales de la privación de la patria potestad para los padres de los menores de 18 años, en casos de delitos cometidos contra sus hijos, o cuando fuesen delincuentes profesionales o peligrosos o de ebrios, o en los casos en que se maltrate al menor, o cuando el menor se encontrara moral o materialmente abandonados (esto incluye también estar en la calle). En los casos en que se privare de la patria potestad al padre, los jueces se la otorgaban a la madre, ya que la misma en esa época no gozaba de la titularidad como del ejercicio de la patria potestad, o nombrarle un tutor o confiar el menor a la tutela del Estado, ejercida por medio de los defensores. Con la tutela estatal se establece la disposición definitiva del menor, después de la absolución o del sobreseimiento o de la resolución definitiva respecto de un delito en que hubiese sido víctima, por tiempo indeterminado y hasta la mayoría de edad, en caso de abandono material o moral, agregándose aquí el supuesto de "peligro moral". Se define a éstas situaciones como la incitación al menor a la realización de actos perjudiciales para su salud física o moral.

También en esta época se autorizaba al Poder Ejecutivo a invertir una suma para construir una escuela para la detención preventiva de menores y un reformatorio para menores delincuentes a de mala conducta. El niño diferenciado del adulto; tomando fuerza la infancia como categoría psicológica se desarrolla a partir del siglo XVIII. Este reconocimiento está ligado a la instauración de la familia moderna, basada en el amor conyugal, reconocimiento de roles paténtales y filiales, el instinto materno, derechos sucesorios como garantía de transmisión de los bienes y en la preocupación por la salud y educación de sus miembros. Como es considerado, hoy el niño, y como funcionan las instituciones de la sociedad entorno a él:

En la Argentina tanto la Ley Nacional que regula la protección a la infancia por parte del Estado (1.903) como el régimen penal de menores son instrumentos jurídicos se encuentran en una contradicción con la Convención de los Derechos del Niño y la Normativa Internacional. Si bien la Convención de loa Derechos del Niño es ley nacional desde 1990 y desde agosto de 1994 tiene rango constitucional, aún no se han realizado ningún tipo de modificaciones con respecto a las leyes de fondo por lo que el poder judicial se sigue rigiendo con las leyes anteriores.

Con respecto a lo anterior, la mayoría de las provincias tiene su propia ley de protección pero siempre siguiendo los parámetros de la ley nacional, y sus organismos administrativos depende del ejecutivo provincial (direcciones de Minoridad y Familia), las mismas funcionan como brazo ejecutor de las decisiones de la Justicia. Pero cabe destacar que la instancia nacional es el Consejo Nacional del Menor y la Familia, el problema que se presenta con respecto a esto es, que el mismo al reducir sus competencias al ámbito de la Capital Federal no establece una coordinación de políticas a nivel federal.

Los modelos de atención que se llevan adelante en todo el país revela que los programas y proyectos de acción social destinados a las familias, los niños y las niñas, y los adolescentes responden a demandas puntuales a través de dos variantes, la asistencia directa, en forma de comida, ropa, medicamentos u otros bienes de sobrevivencia, distribuida tanto por los estados como por organizaciones no gubernamentales de caridad; y la otra variante es la atención institucional, la misma se construyó en la oferta gubernamental y no gubernamental de "protección" a la infancia en extrema pobreza.

En lo que respecta al tema institucional, creo necesario establecer una diferencia, ya que el sistema penal para mayores no es el mismo en el caso de los niños, dado que la entrada al sistema no sólo se da cuando éstos son autores de delitos, sino que también por temas 'asistenciales" o 'tutelares', es decir que muchas veces los chicos que están en o de la calle, o ejerciendo algún tipo de trabajo son un blanco para institucionalizar en nombre de esta doctrina.

Conformación de la subjetividad en condiciones de extrema pobreza

El ser humano debe tener alguna estructura capaz de contenerlo y sostenerlo hasta que este entre en su edad productiva (adulto) lo cual la mayoría de las veces esto es llevado a cabo por la familia, la escuela, la medicina, la caridad, el sistema jurídico y el aparato estatal. Estas instituciones permiten así producir las subjetividades del niño. Pero como dije anteriormente los chicos de la calle y en extrema pobreza, se les dificulta el paso por dichos lugares (exceptuando el sistema jurídico), por lo cual su subjetividad construida a partir del OTRO, se realizara a partir de la calle y los institutos de menores, alejándolo de la familia de su comunidad, sin tener acceso al sistema educativo ni sanitario.

Los discursos familiares, el trabajo y otras prácticas sociales que otorgan sentido al hacer humano y conforman la subjetividad tomando a la misma como la definen, Gima,J.M y Le Fur,A. : "la subjetividad como el conjunto de efectos, variables histórica y situacionalmente de discursos socialmente instituidos que ofrecen modelos identificatorios o tipos ideales, a través de los cuales los sujetos se perciben a si mismos según las representaciones que les otorgan esos dispositivos. Es ésta la instancia imaginaria del psiquismo (pág 37)."[1] Una vez internalizados los discursos como subjetividad, son percibidos por el imaginario del sujeto como su SER.

Cuando el niño nace es prematuro y exige que unos brazos (otro humano) lo reciban, le den una palabra y lo reconozcan. El sujeto necesita determinadas condiciones para ser. Lo histórico social va a conformar la subjetividad del niño. Para que el individuo venga al mundo y se conforme como sujeto debe venir a un lugar preestablecido (ya sea amor u odio) sino, no puede advenir como sujeto. Es lo que Piera Auglanier denomina la "sombra hablada", es decir un conjunto de significaciones dichas, anhelos, rechazos que van conformando este lugar (soliloquio a dos voces entre madre e hijo) que establecerá el lugar previo a la ocupación real del mundo.

Para la conformación de la subjetividad es necesaria la función materna, que dará el conjunto de cuidados necesarios que el niño requiere en el periodo de prematuración. Es la portavoz de la cultura. Este niño no es consciente de los límites del mundo que le es ajeno, donde termina o empieza su cuerpo. Hay un préstamo de la madre de su aparato psíquico (del infans-sin palabra) que requiere del otro para que lo interprete (signifique) sus necesidades. Si nadie dice nada de él no tiene como construir su campo simbólico. La autora citada sitúa esto en un proceso originario (1-4 meses) donde es el origen del advenimiento del yo, donde no hay discriminación entre objeto y sujeto. Este está seguido por un proceso primario donde ya pueden elaborar representaciones en ausencia del objeto. Los primeros rudimentos de la representación especular posibilitando la discriminación frente al espejo, que tiene que ver con algo que está fuera de mi que me posibilita pensar: "ese soy yo". La presencia del otro me devuelve una imagen que me confirma o no la representación que yo tengo de mi mismo (triangulación especular, la mirada del otro) Por último el proceso secundario permitirá una nueva identificación idéica, el niño ya ingresa al mundo simbólico gracias al otro que se lo posibilita, realiza un proceso de apropiación del leguaje, de la cultura. Esto hace que pueda fijar el afecto en términos de libertad a los sentimientos (registro conciente del afecto) Se establece un contrato narcisista entre el niño y el otro, hay una aceptación del niño (enfans) que ha resignado algo de su narcisismo para someterse al mundo simbólico. Ha aceptado el lenguaje de la cultura como propio. Es decir que la sociedad me ofrece pertenencia a un lugar de la misma. Este niño ya estará en condiciones de vivir en autonomía del otro.

Aulagnier sitúa al lenguaje como una violencia necesaria, ya que el mismo hace a las cosas, este poder de denominación de ponerle nombre a las cosas tiene un sentido preformador de la realidad (lo construye, le da un nombre) También el lenguaje es causa del sujeto, no es posible pensar al mismo sin lenguaje (sin cultura), todo deseo necesita articulación con la palabra (así también ocurre con el deseo materno).

Este breve desarrollo teórico es para dar cuenta de la importancia del OTRO en la conformación de la subjetividad, identidad, y el psiquismo. Para así poder pensar las dificultades a las que se ven expuestas los chicos de la calle, muchas veces abandonados desde edades tempranas, alejados de sus familias(institucionalizados), sin la posibilidad de que este OTRO ejerza óptimamente la función materna, paterna y familiar, haciendo que su subjetividad se vaya conformado, a los tropezones en el ambiente callejero, sin una comunicación, ni uso del lenguaje fluido(muchos de estos niños presentan problemas de lenguaje, vocabulario, expresión), sin un apoyo constate de aquel otro que lo signifique como sujeto e interprete sus necesidades. La calle o una institución cerrada no son los ámbitos propicios para este desarrollo. Si construir un vínculo madre-hijo, que posibilita el acceso al mundo humano, no es algo espontáneo, ni instintivo, cabe preguntarse como ha de gestarse un vínculo con el chico de la calle, en cuanto su historia (signada por la miseria) le permita difícilmente articular un vinculo madre-hijo, niño-adulto para proyectarse en la vida.

¿QUÉ PASA CON LA IDENTIDAD DEL NIÑO?

Desde esta perspectiva, la vida en la calle más que una patología individual, representa un sistema de relaciones y representaciones construidos a partir de una realidad concreta por un grupo específico y cumple, entre muchas otras cosas, la función de brindar un sentido de identidad que es necesario para la construcción y supervivencia del sujeto en lo individual y lo colectivo. La permanencia en la calle, las estrategias para sobrevivir, la violencia e incluso la droga misma, son componentes de esta vida en la calle y, pese al daño que muchos de estos elementos causan a los niños, cumplen la función de integrar y dar sentido a este grupo. De ahí que, actualmente, cada vez más programas busquen formas para abordar a los niños de la calle de manera que este sistema de relaciones en el que se insertan sea modificado y reconstruido paulatinamente, se oriente hacia fortalecer una identidad diferente a la que los mantiene en la calle y no termine por reforzarla..Si bien desde esta perspectiva se van construyendo modelos y revisando los actuales, existen evidencias de que hay modelos que terminan por reforzar la estancia en la calle.

En el desarrollo de una identidad alternativa a la callejera, va quedando claro la necesidad de construir modelos que faciliten un ambiente en donde los niños se sientan integrados, escuchados, participantes y seguros. Los modelos masivos aún con las mejores intenciones, presentan de origen una dificultad para lograr este proceso y terminan casi siempre convirtiéndose en bodegas de niños. Creo que el Padre Luis Farinello expresa muy bien esta problemática: "El chico de la calle es un pibe que sufre y que vive de frustraciones. Atrás de ellos no hay mafias: hay familias desnutridas, sin trabajo, un papá alcohólico, una mamá golpeada. Está expuesto al desprecio de la gente y de la policía que lo cataloga como negro, sucio, feo y chorro"(Diario Clarín, 2/8/98)

Nuestra identidad se funda y se desarrolla dentro de una familia. Esta a su vez pertenece a una cultura, a una lengua, a una historia y una geografía particular y, fundamentalmente a una comunidad con sus hábitos y valores. Un padre, para cumplir la función esencial de la paternidad debe cumplir el lugar de transmisión de la Ley, de un orden no arbitrario ni creado por él, sino que lo trasciende y que, a su vez legará al hijo con la posibilidad de transmitirlo. El niño es en relación a ese lugar, donde se formula la pregunta de la identidad: quien soy para.

La crianza del niño en el ámbito familiar constituye un vínculo proveedor de identidad, complementado por quienes representan una continuidad afectiva, cultural o social (ej: la comunidad) El soporte material es esencial para el funcionamiento de la trama familiar. Las condiciones socio-económicas se articulan directamente con la posibilidad efectiva de alcanzar el pleno derecho a la identidad. En el contexto de la pobreza, el fenómeno de abandono aparece como un componente de la geografía social, desde el cual no es posible atribuir responsabilidad primaria a los padres abandonantes del hijo gestado.

Por lo antedicho, vemos que necesitamos la palabra del otro, para ser historizados como sujetos. Es decir debe haber alguien que nos vaya contando nuestra vida ¿de donde vengo?(una creencia), la función de la historización del otro adulto requieren de la creencia, este otro así abre la posibilidad de construcción de proyectos de pensar el futuro. ¿Qué pasa cuando esto no se da?

Estos niños pierden la posibilidad de saber su propia historia(no conocen a su madre, padre ni tienen registro de que el existió en el pasado) No tienen a nadie que les cuente su historia(a lo sumo su paso por la calle, o institutos) Existe la ausencia de ese adulto que "los expulso" a la calle, impidiéndoles pensar en proyectar en un futuro. El hacer una inscripción simbólica de la vida les queda cercenado, por lo cual su vida se limita al hacer, la inmediatez, y en muchos casos a la desesperanza y descreimiento.

Distintas instituciones no gubernamentales durante momentos estratégicos de sus programas educativos se valen de centros en los cuales coinciden cantidades considerables de niños, sin embargo, cuando se trata de consolidar los procesos primarios siempre disponen de centros conformados por no más de 20 niños que han vivido en la calle, pero que han pasado por un proceso paulatino de desincorporación de la misma y que, por ende requieren fortalecer su nueva identidad.

La oposición a los modelos institucionalizantes, no significa dejar a los niños en su condición callejera, sino cuidar de no repetir modelos que tienen a todas luces más riesgos que los beneficios que se proponen. En este sentido, la oferta masiva le ofrece al niño una identidad abstracta: la institución. Dicha identidad es por naturaleza temporal. Aún si imagináramos los vínculos con los responsables del tratamiento como ideales, estos se construyen en torno a una acción laboral y no presentan una opción a largo plazo para el chico. Se le presta escasa atención al fortalecimiento de las capacidades de relación y vínculos del niño con su medio. Así mismo, es nula la atención que se presta al fortalecimiento de espacios que ofrezcan alternativas de desarrollo a largo plazo fuera de la institución.

De tal suerte cuando llega el momento de que el chico deje la institución carecerá de los elementos necesarios para desarrollarse de manera independiente. Su trabajo, amigos, vínculos afectivos, red de apoyo etc. serán dependientes de la propia institución. Suele pensarse en este sentido que con brindarle abrigo, alimento, cariño, comprensión será suficiente par que el chico no vuelva a la calle, pero esto es un análisis simplista, ya que ser un chico de la calle implica haber aprendido a sobrevivir en ella. Esto quiere decir elaborar valores y referentes identificatorios que le dan sentido a ese "ser y estar en la calle" sin los cuales sería imposible tolerar el desamparo, convivir con el terror, el hambre, el frío, la violencia, la policía, la caridad y el desprecio reiterado. Esta vinculación con los otros y las cosas, el espacio y el tiempo, conforman su modo de ser y hacer su identidad, su cultura. Los cuales, al sacarlo de la calle ofreciéndole abrigo, afecto, protección y comprensión, deberá abandonar, lo cual hace tan difícil las estrategias de intervención con estos chicos.

CAPÍTULO III:

Marco de referencia organizacional

1.- ASPECTOS TEMATICOS Y METODOLOGICOS DEL OBJETIVO INVESTIGADO:

Inicialmente UNICEF estableció dos categorías: los niños de la calle y los niños en la calle para diferenciar estos últimos, como los niños trabajadores, sin embargo Misle, Albano (1996) agregan algunas categorías con el único propósito de comprender el fenómeno. Esta caracterización como una manera de visualizar las diferentes etapas y evitar que un niño en la calle se convierta en un muchacho de la calle.

Niños a la calle: Hijos de buhoneros o artesanos o de familias sin vivienda estable. No pierden el vínculo familiar. Algunos estudian. Conocen la calle desde temprana edad, al acompañar, a padre o madre o familiares. Salen a la calle en temporadas de vacaciones escolares, en Agosto o Diciembre. Regresan a su casa. Generalmente tienen un hermano de la calle o en la calle. Estudian y no pierden vínculo familiar.

Son los denominados niños trabajadores. No pierden el vínculo familiar. Algunos no estudian. Muchos carecen de documentos de identidad, Varones 60% Hembras 40%. No consumen drogas Cumplen normas. No reciben capacitación para un mejor trabajo. Conforman grupos familiares en la calle. Los hermanos mayores utilizan a los hermanos más pequeños para vender flores o calcomanías, para protegerlos o vigilarlos.

Niños de la calle:

  • Edad entre 8 y 12 años Generalmente provienen de las categorías anteriores Pierden parcial o totalmente el vinculo con la familia, Varones 75% Hembras 25%

  • Causas: fueron niños en la calle. Vendedor de flores, calcomanías.

  • Conflictos familiares. Hacinamiento. Maltrato familiar. Presencia de padrastro o madrastra. Hijo de madre soltera o producto embarazo precoz. Fugas del hogar previas por varios días. Algunos cometen infracciones. Algunos se inician en la droga o prostitución. Breve permanencia en la calle. Buenas posibilidades de ingreso a instituciones existentes o reintegro a la familia.

Muchachos de la calle:

  • Edad entre 13 y 17 años. Perdida parcial o total del vinculo familiar y escolar. Permanencia prolongada en la calle. Usuario de la mayoría de los programas. Dos o más fugas de instituciones existentes. Posible consumo de drogas. Infracciones usuales.

  • Algunos, una minoría, posibles problemas neurológicos u orgánicos. Poca o ninguna posibilidad de ingreso a instituciones existentes. Familias en proceso desintegración o sin posibilidades de reintegro a la familia. Necesidad de un centro de contención. Alto riesgo.

Pseudos- menores – lateros: De edad de 18 años o más, ex muchachos de la calle, se hacen pasar por menores de edad. Inducen y utilizan a los más pequeños al consumo de drogas, y cometer infracciones. Vinculación con transgresores, consumo de drogas. A continuación les presentamos un cuadro, donde se puede diferenciar una heterogeneidad en la situación de los niños en la calle, lo cual significa que deben ofertas programáticas diferentes..

Monografias.com

T: transgresores

Fuente: Albano, Misle (Boletín N 14 - Red para la Infancia 1996)

Los factores que inciden en la presencia de niños en las calles de las ciudades son muchos, y se interrelacionan entre sí , sin embargo podemos destacar, de una forma resumida:

  • Migración rural hacia las ciudades - Como resultado de un inadecuado desarrollo del campo, algunas familias se acercan a la ciudad con la ilusión de obtener ganancias fáciles y al llegar se dan cuenta que no tienen destrezas para sobrevivir en la ciudad ocupando espacios baldíos y por su misma situación de ilegalidad pasan a conformar una cultura de lo irregular.

  • Deterioro ambiental - El desorden geográfico de los ciudades genera espacios vacíos que son ocupados por indigentes, traficantes de drogas, niños de la calle, prostitutas.

  • Salud La salud por su parte no se relaciona con los hábitos alimenticios y la higiene.

  • Familia Las relaciones familiares conflictivas parecen incidir en esta problemática Igualmente el trabajo infantil, el cual es inducido por los familiares.

  • Escuela En muchos casos las clases no tienen significado para algunos de los alumnos, Es una expresión vacía de sentido para algunos alumnos, y no está vinculada a la vida cotidiana.

  • Institucionalización Se asume el internamiento de los niños como primera alternativa. Sin embargo en Venezuela el vinculo familiar es muy fuerte y se ha demostrado que la mayoría de los niños tienen familia, es decir no son niños huérfanos o abandonados.

  • Autoridades Policiales La formación del policía al ser impartida por funcionarios militares, en su actuación frente a los ciudadanos, tiene un corte represivo. El funcionario policial debe ser entrenado en el conocimiento del ordenamiento jurídico y en especial de la LOPNA. Ley Orgánica de Protección al niño y adolescente. Las autoridades policiales no están entrenadas para prevenir.

  • Acciones aisladas No podemos dejar de mencionar las acciones aisladas entre los entes públicos y privados, lo cual impide acciones coherentes, pertinentes al interés superior del niño, niña y joven .

  • Los limites entre las dos categorías no son estrictas (Lucchini, p 95) Un niño de la calle se puede convertir en un niño en la calle y viceversa. El niño que trabaja en la calle de alguna manera reivindica su pertenencia a la calle. El asume la calle, no es condenado por lo adultos y puede justificar su presencia. Su trabajo legitima su permanencia en la calle. La mayoría de las veces reparte su tiempo entre la calle y la escuela. Sin embargo las actividades de la calle le absorben el tiempo para la escuela. El deseo de independencia se hace más fuerte. El deseo de tener su propio dinero, lo atrae. Uno de los graves problemas vinculado a los niños de la calle es el crecimiento del trabajo infantil en condiciones de explotación. O de servidumbre como afirma De Venanzi (p. 102)

La expresión niños de la calle, es un término muy general y los estudiosos del tema diferencian los términos. " Ä" "de" ën "por"desde" con el propósito de precisar las relaciones entre el niño, la sociedad, la ley y el orden público, y el tipo de ayuda que necesitan. La diferencia la hace los diversos tipos de vínculos con su familia que van desde el contacto permanente hasta el conflicto o la ruptura. Las relaciones con el medio judicial van desde la lastima hasta el abierto enfrentamiento. Lo que se desprende de lo anterior es que la situación de los niños de la calle, es como la punta del iceberg, y existen en la realidad una gama de situaciones que, UNICEF intenta resolver agrupando en una definición niños y niñas que se encuentran en situación de dificultad. Lo cierto es la complejidad de las situaciones.

En definitiva son niños que luchan para sobrevivir en un medio urbano y que para esa sobre vivencia tienen que recurrir a estrategias que en muchos casos como es la mendicidad o en otros casos ilegales. Sin embargo desde un punto de vista educativo todos conforman parte de los niños ausentes, en mayor o menor grado, del sistema escolar es decir que no están a cargo de ninguna institución para su formación e integración.(UNESCO). Estudios realizados en los países Latinoamericanos, evidencian como la pobreza influye negativamente en el desarrollo infantil y con efectos irreversibles sobre su desarrollo. Los niños pobres están expuestos con mayor frecuencia a una compleja combinación de factores de riesgo como son: enfermedad, desnutrición, stress familiar, poca y mala educación, inadecuados servicio sociales, un ambiente peligroso y de alta vulnerabilidad y un entorno social poco estimulante y amenazante. Además tiene consecuencias negativas, a mediano y largo plazo. Como son de pérdida de vidas o de una pesada carga de enfermedades, o en términos de deserción y repitencia escolar, en términos de desempleo y empleo de baja productividad, en términos de delincuencia y otras conductas anti-sociales, y en término de la reproducción intergeneracional de la pobreza y una débil cohesión social. Una de las peores consecuencia, sería lo que Giddens establece como reproduccion de practicas sociales es decir esta situacion se reproduce de forma intergeneracional

2. ¿CÓMO SON?

  • Descripciones espontáneas:

Si observamos a estos niños y adolescentes <<de la calle>> veremos que son chicos como los demás: movidos, juguetones, saltarines. Si preguntamos su opinión a personas que los han tratado más de cerca, como los profesores o educadores, nos dirán que son mucho más difíciles de educar que los niños de clase media. Los describen como distraídos, inconstantes, inclinados a los juegos violentos, fáciles para la agresión física; en el terreno de los aprendizajes escolares, dicen, no tienen motivación, no entran a clase; si lo hacen, o están pasivos, o molestando a los demás. También suelen decir que son de reacciones irregulares e imprevisibles, sin venir a cuento se enfadan por una nimiedad que otras veces no le dan importancia, o por el contrario explotan de alegría incontenible por cosas sin importancia.

En contraste con los niños de su misma edad pero de superior nivel social los profesores suelen decir que no atienden a razones, que los reflexiones que surten efecto con aquellos no lo hacen con estos; que el niño de la calle lo que mejor entiende es ««el palo», que la amenaza de llamar a sus padres o de expulsarlos del colegio les deja indiferentes o incluso les alegra; y que las notas, el aprobar en junio o el repetir curso, les resulta tan lejano que es lo mismo que hablarle a una pared. Y no digamos de los argumentos sobre «el día de mañana", o el «estudia para luego tener un buen trabajo..

2.2. Opinan los expertos.

Estas apreciaciones de profesores y educadores no discrepan casi nada de las descripciones que conocidos investigadores de la psicología han realizado de los niños de clase social inferior. El profesor J.L. Pinillos (1977) resalta en ellos los siguientes rasgos:

( Dificultades de lectura, malos hábitos de estudio.

( Dominan bien el lenguaje conversacional, pero no el lenguaje interior, más abstracto, conceptual y estructurado.

( Pensamiento de tipo concreto, sobre realidades inmediatas. Razonamiento más inductivo que deductivo. Dificultad para el análisis y la clasificación.

( Su comportamiento y las repercusiones temporales del mismo tienen unas perspectivas temporales cortas.

( Inferioridad del nivel de aspiraciones escolares en función de la correlativa percepción de un futuro con menos oportunidades.

( La regulación o control de su comportamiento no se realiza tanto por procesos internos cuanto por mecanismos de refuerzo externo. J. Valverde (1980) realiza la siguiente caracterización del niño de un medio social inferior en contraste con los niños de clase media:

(.En los aspectos cognoscitivos la superioridad de la clase media es manifiesta en todo excepto en aptitudes mecánicas, que son similares; las mayores diferencias se dan en tareas abstractas, culturales-verbales y tipo de lenguaje. Distinta motivación para conseguir metas, en función de las experiencias de éxito de los padres y de los modelos cercanos de aprendizaje; el niño de clase baja tendrá sus experiencias de éxito en tareas muy distintas a los de clase media. Por otra parte las clases bajas se centran más en lo inmediato y concreto, con menor visión de futuro, manifiestan mayor impulsividad frente a la reflexividad de las clases medias y altas. En cuanto a rasgos de personalidad J. Vaiverde señala que en los grupos desfavorecidos predomina la ansiedad, búsqueda de seguridad, escaso autocontrol, fácil expresión de la violencia y agresividad física, intereses prácticos, rígidos de criterio y autoritarismo. En forma similar los describen otros muchos autores (J. de Ajuriaguerra, 1976; H. Bee,1978; Ph. E. Vernon,1972). Es interesante resaltar la visión que da F. Riessman (1977) de los rasgos diferenciales del niño <<de la ciudad interior,,, precisamente por darla toda ella en términos positivos: ><<Fuerte desarrollo de los sentidos noauditivos, tales como el visual, táctil y cinestésico. Formas comunicación no verbal bien desarrolladas, tales gestos; están menos atados a las palabras. Mayor expresividad en situaciones informales espontáneas que estructurales formales. Respuesta positiva al aprendizaje marcos colaboración, planes niños enseñan otros niños jóvenes instruyen otros. Se acentúa rendimiento aprendizajes través la experiencia acción; una enérgica respuesta programas trabajoestudio, terreno por acción.>

Dejemos aquí este conjunto de descripciones de los rasgos más peculiares del niño que ha nacido y vive en un medio social desfavorecido. Confío en que el lector haga fácilmente una síntesis de las mismas y vea que las coincidencias son casi totales. Por mi parte, más adelante, en el esquema interpretativo de estas formas de conducta intentaré también una síntesis de las características cognitivas y reactivas de estos niños. Ahora pasemos a hacernos una nueva pregunta que puede ser la clave para comprender al niño de la calle y actuar con él.

* Por qué existen los niños de la calle?

  • Catástrofes sociales (corrupción, mala gestión de recursos)

  • Catástrofes políticas (guerra, conflicto civil, conflicto étnico)

  • Catástrofes naturales (hambre, inundaciones, terremotos)

  • Ruptura familiar

  • Colapso económico (pérdida del hogar, padres, familia, educación)

  • Pobreza

  • Desempleo

  • Abuso de drogas y alcohol

  • Migración del campo a las ciudades

  • Abandono del niño

  • Abuso infantil (niños que se echan de casa, que se escapan, que son abandonados)

  • Niños que trabajan

  • La vida diaria de los Niños de la Calle:

Sociedad: Los niños de la calle ven a los demás, especialmente a los adultos, con una mezcla de desconfianza y oportunismo. Los turistas son un buen objetivo porque son impactados por lo que ven, lo contrario que muchas de las personas que viven allí, quienes tratan de quitar importancia a estos jóvenes. Defraudados una y otra vez y dados por imposible por la sociedad en general, muchos niños de la calle toman el estándar, los valores y posesiones de sus comunidades con total desprecio. ¿Cómo pueden respetar una sociedad que les ha abandonado- tirado como si fueran basura?

Comida: Los niños de la calle comen lo que pueden. Sus estómagos no siempre están vacíos, pero probablemente estén desnutridos. Sus cabellos cobrizos pueden parecer agradables, pero seguro que es un signo de una seria carencia de las vitaminas adecuadas. Si no hay suficiente dinero, entonces siempre están los contenedores de basura en los que escarbar, las puertas de atrás de algunos restaurantes que tiran las sobras al final de la noche y cualquier cosa que se pueda robar en una tienda.

Dinero: Los niños de la calle son muy creativos cuando se trata de ganar dinero. Mendigar puede ser bueno si se tiene a un hermano o hermana de aspecto dulce y con una expresión que dé pena. Y luego está el sexo. Esto es lo que más dinero proporciona. Sexo heterosexual o homosexual, en habitaciones de hotel, en los asientos traseros de los coches, o en callejones oscuros, mientras un amigo vigila la calle principal.

Dormir: Los niños de la calle duermen donde se sienten más seguros. La puerta de una tienda, un banco en la plaza, un conducto de aire caliente, cerca de una hoguera en la playa, las escaleras de una estación de tren. Muchos de ellos duermen de día, pensando que están más seguros durante las horas diurnas. Algunos duermen solos, otros se acurrucan juntos en busca de calor o protección. La cama es un trozo de cartón, una manta vieja, periódicos. Si tienen la suerte de tener un par de zapatos, se los quita y duerme con ellos bajo la cabeza, para poder darse cuenta de si alguien quiere robárselos. Las monedas que sobran se las meten en la boca. Estos niños nunca saben cuando serán despertados por la bota de un policía, por un chorro de agua fría de un camión de la limpieza, o incluso por una bala de un grupo de vigilantes o de un oficial de la ley que usa su arma alegremente.

Enfermedades: Los niños de la calle enferman y se quedan así. Pronto aparece una película de grasa sobre la piel, por no mencionar el aceite y la grasa de las carreteras que les cubre los pies y la parte inferior de las piernas. Por alguna razón la suciedad hace que su piel se reseque y se agriete con facilidad. Los cortes y heridas son el pan de cada día, la mayoría de ellas ignoradas. Las infecciones son comunes. Incluso si la herida es grave, el hospital no querrá hacerse cargo de ella.

Amigos: Los niños de la calle se preocupan de solo unos pocos. El grupo del cual forman parte es un sustituto, una familia ampliada, donde hay lealtad y amor a base de golpes. El afecto se expresa con patadas, manotazos y puñetazos.

Tiempo libre: Los niños de la calle pasan su tiempo libre de la misma forma esquizofrénica en la que demuestran su afecto. Un rato pueden pasarlo jugando al fútbol en el parque, o haciendo travesuras de niños al borde de la carretera. Lo siguiente podría ser aspirar profundamente del cuello de una botella de adelgazador de pintura o de la tapa de un bote de pegamento de zapato. Con el estómago lleno y la cabeza embotada, es hora de tener sexo.

Sueños: A los niños de la calle les gusta el presente pero quieren un futuro diferente. En las calles son ellos mismos, libres para hacer lo que quieran cuando quieran y sin nadie que les diga que no. Pero no quieren seguir ahí cuando sean mayores. Un buen trabajo y mucho dinero- no importa si no han terminado el colegio, y su pobre dieta combinada con el humo de los coches que inhalan cada día probablemente les cause un daño cerebral menor.

3. ¿POR QUE SON ASÍ?

Durante muchos años, por no decir que hasta hace un par de décadas, las explicaciones a la conducta de un individuo, o de un colectivo de características comunes, se han venido buscando en uno de los dos polos enfrentados: en la persona o en la situación.

  • Explicaciones genetistas o personalistas:

Son numerosos los autores que han puesto el acento en el polo personal. Para ellos son las características de la persona, su constitución, su genética, su organismo, quienes explican mayoritariamente el hecho de tener unos rasgos intelectuales ognoscitivos u otros, el tener unas formas de reaccionar u otras. Las posturas genetistas más extremas (C. Burt, 1961; H.J. Eysenck, 1967, 1979; A.R. Jensen, 1973, 1974; S. Car, 1980) atribuyen los rasgos intelectuales y de personalidad a factores hereditarios sobre todo. Es la presencia de determinadas características genéticas en el organismo (sistema nervioso fundamentalmente) del individuo lo que hace que presenten unos rasgos u otros.

En concreto, en el caso de los niños de la calle si sus rasgos son inferiores, cualitativa o cuantitativamente, a los de los niños de clase media es porque aquellos poseen una dotación genética determinada que resulta menos apropiada para desenvolverse en esta sociedad. Además la endogamia, el hecho de que se casen ordinariamente sujetos de un mismo estrato social, hace que esas características genéticas de inferior calidad en los sujetos de clase baja se vayan reforzando y consolidando, con lo cual el fenómeno, para estos autores, se repite generación tras generación.

  • Explicaciones ambientalistas o situacionales:

En el polo opuesto nos encontramos con la línea situacionista. Para estos autores, cuya sede fundamental ha estado en el conductismo extremo, la explicación radica en las características de la situación en las que se produce tal conducta. Aún entre estos (L.J. Kamin, 1978; Ch. Valentine, 1968) hay diferencias explicativas notables. Hay explicaciones puntuales, concretas y lineales, que atribuyen a una característica del medio una forma de conducta. Por ejemplo: están poco motivados para la escuela porque los padres no tienen prácticamente estudios; o les cuesta aprender a leer porque en casa no hay libros ni revistas, etc.. Como si una circunstancia ambiental concreta no estuviera profunda e íntimamente interrelacionada con las restantes características del medio, o con gran parte de ellas. Y como si un rasgo o forma de conducta no estuviera, también, en íntima interrelación con otras manifestaciones comportamentales.

  • El modelo explicativo interrelacional:

Los estudios sobre la evolución psicológica de los niños de nivel social inferior adoptados tempranamente por familias de clase media (J. Valverde y J. Fernández, 1986) con el progreso notable que para ellos representa, nos descartan la influencia generalizada de los factores genéticos. Por otra parte, las medidas más parciales, o no transformadoras de la globalidad del contexto, como los internamientos o la mera escolarización, que difícilmente suponen la superación de las limitaciones anteriores, nos inducen a pensar que no son influencias puntuales del medio social quien determina el conjunto de características psicológicas que veíamos antes en estos chicos.

La influencia del medio social en la conducta hay que considerarla a través del proceso de socialización, considerando a este como un proceso global, interactivo y constante entre un organismo hipotéticamente sano y un ambiente especifico homogéneo (A. Bandura, 1986). No tiene sentido, y aunque lo tuviera será prácticamente imposible, pretender hacer un análisis correcto de la persona por un lado, de la situación por otro y de la misma conducta por otro. Veamos brevemente cada uno de estos tres componentes pero desde una perspectiva interactiva.

3.3.1. La persona:

En primer lugar hay que tener en cuenta que cuando abordamos el conocimiento de una persona, a poco tiempo que lleve de vida, no estamos ante un organismo puramente biológico por su exclusiva dotación genética. Ese niño que tengo delante es la realidad resultante del desarrollo de unos genes en un medio físico y social determinado. Igual que el árbol que contemplo no es fruto sólo de las características que tenía la semilla plantada, sino además de la tierra en que se sembró, del clima, de la influencia de la flora y fauna circundante,..

Es decir, que cuando se atribuye un comportamiento a unas características de la persona estamos implícitamente refiriéndonos a la dotación genética y a la vez al conjunto de situaciones por las que ese individuo ha pasado a lo largo de su vida y a la huella que han dejado en él. Pero aún más, en la persona no sólo está presente la dotación genética y la trayectoria histórica situacional, sino que la misma conducta a realizar está también interaccionando en ella. La conducta a realizar, en la medida en que haya sido ejecutada anteriormente por el sujeto o haya sido contemplada por él en otros, ha producido ya unos efectos en la persona en términos de satisfacción o insatisfacción, de consecuencias que puede desear repetir o no. Por tanto esta conducta que la persona se dispone a realizar tiene unos antecedentes históricos que forman ya parte de la persona misma. Pero el proceso de interacción entre persona y conducta no está sólo en el pasado y en su conexión con el presente, sino también en el futuro. La conducta presente, en cuanto posible, tiene unas metas y genera unas expectativas en el sujeto que la va a realizar. Expectativas que son satisfacción de necesidades, búsqueda de gratificación o evitación de conflicto, adaptación al medio, a nuevas situaciones. Si la persona es una realidad interactuante con situación y conducta, la situación también lo es.


Partes: 1, 2, 3


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