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¿La Ética en Educación o la Educación Ética? (página 2)


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Así, "ethos" y "mos", "costumbre" y "carácter" hacen hincapié en un modo de conducta que no responde a una disposición natural, sino que es adquirido o conquistado mediante hábitos y su significado etimológico no coincide con el actual.

A diferencia de la ética, la moral es el conjunto de acciones y de normas que regulan las acciones consideradas buenas, valiosas o deseables para una cultura. Por ética, en cambio, se entiende la reflexión sobre las acciones morales. Así, la ética constituye una rama de la filosofía que pregunta qué es, cómo se fundamenta, cuáles son los fines de la moral. Ahora bien, cuando se califica a una acción como moral, esa valoración positiva debe ser fundamental en argumentos razonables. La ética es una disciplina filosófica en tanto requiere de la reflexión y de la argumentación; en cambio, la moral no lo es. La Moral es el conjunto de normas que consideramos justas y obligatorias y la ética es una reflexión sobre la moral.

Por ejemplo, veamos el caso, si un docente enseña a sus alumnos un conjunto de normas de conducta que deben respetar, estará enseñando una determinada moral. Pero si un docente propone una discusión sobre porqué ciertas normas morales deben ser respetadas, estará proponiendo una reflexión ética.

Pero si quisiéramos responder a la pregunta: ¿Como es posible reconstruir aspectos de nuestra realidad cercana y reflexionar sobre ella? ¿Nos serviría la ética para ello?

Si la ética se encarga de distinguir cuáles son problemas morales y cuáles son los problemas éticos, habría que distinguir cuáles son los problemas prácticos, estos son los que se plantean en las relaciones efectivas, reales de unos individuos con otros, o al juzgar ciertas decisiones y acciones de ellos. Son problemas cuya solución no sólo afecta al sujeto que se los plantea, sino también a otra u otras personas que sufrirán las consecuencias de su decisión y de su acción. Consecuencias que pueden afectar a un solo individuo, en otros casos son acciones que afectan a varios de ellos o grupos sociales. Finalmente, las consecuencias pueden afectar a una comunidad entera como la nación.

Los individuos se enfrentan a la necesidad de ajustar su conducta a normas que se tienen por más adecuadas o dignas de ser cumplidas. Esas normas son aceptadas íntimamente y reconocidas como obligatorias, de acuerdo con ellas, los individuos comprenden que tienen el deber de actuar en una u otra dirección. En estos casos, decimos que el hombre se comporta moralmente, y que este comportamiento lo distingue de otras formas de conducta humana.

Tenemos:

  • Por un lado: Actos o modos de comportarse los humanos ante ciertos problemas que llamamos morales.

  • Por otro: Juicios con los que dichos actos son aprobados o desaprobados moralmente.

Nos encontramos en la vida real con problemas prácticos a los que nadie puede sustraerse, y para resolverlos se recurren a normas, actos, juicios, o emplean argumentos o razones para justificar la decisión adoptada, o paso dado. Así, el comportamiento humano práctico –moral se remonta a los orígenes mismos del hombre como ser social.

A este comportamiento practico – moral, que se da ya en las formas mas primitivas de comunidad, sucede posteriormente la reflexión sobre el. Los hombres no solo actúan moralmente, sino que también reflexionan sobre ese comportamiento práctico y lo hacen objeto de su reflexión. Se pasa así del plano de la práctica moral al de la teoría moral. Cuando se da este paso estamos ya en la esfera de los problemas teórico - morales, o éticos.

A diferencia de los problemas prácticos – morales, los éticos se caracterizan por su generalidad.

La ética puede decir en general lo que es una conducta sujeta a normas, o en qué consiste aquello que persigue la conducta moral. El problema de qué hacer en cada situación concreta es un problema práctico – moral, no teórico – ético. En cambio, definir qué es lo bueno no es un problema moral que corresponda resolver a un individuo con respecto a cada caso particular, sino un problema general de carácter teórico que toca resolver al investigador de la moral, es decir, al ético.

Las respuestas acerca de que sea lo bueno, varia de una teoría a otra (placer, felicidad, poder, etc.).

El problema de la esencia del acto moral remite a otro problema importantísimo: el de la responsabilidad. Solo cabe hablar de comportamiento moral, cuando el sujeto que así se comporta es responsable de sus actos, ha podido elegir entre dos alternativas.

El problema de la libertad de la voluntad es, por ello, inseparable del de la responsabilidad. Decidir y obrar en una situación concreta es un problema práctico – moral; pero investigar el modo como se relacionan la responsabilidad moral con la libertad y con el determinismo a que se hallan sujetos nuestros actos, es un problema teórico, cuyo estudio corresponde a la ética.

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Foto marcha docente en Caleta Olivia en repudio a Varizat

Los problemas que plantea la moral práctica, vivida, así como sus soluciones, constituyen la materia de reflexión, el hecho al que tiene que volver constantemente la teoría ética, para que ésta no sea una especulación estéril, sino la teoría de un modo efectivo, real, de comportarse el hombre.

Relacionando estos conceptos con la educación presente, podríamos decir que el conflicto docente ha desencadenado problemas de tipo práctico – moral, ya que los docentes (nucleados en un gremio ADOSAC) en tanto individuos de una sociedad se enfrentaron a la necesidad de ajustar su conducta a una norma (Paro docente) que tuvieron por mas adecuados o dignos de ser cumplidos (mandato resuelto en asamblea por mayoría); donde la norma (paro) ha sido reconocida como obligatoria, según ellos el docente sabe que tiene que actuar en una u otra dirección. En este caso, optar por acatarse o no a las medidas de fuerza dispuestas por el gremio, dónde esta decisión determinaría su comportamiento moral.

Aquí también surge el concepto de la responsabilidad, donde solo hay comportamiento moral cuando el sujeto que así se comporta es responsable de sus actos, y además ha podido elegir entre dos alternativas. En el caso de los docentes que han estado afiliados al sindicato docente y no han acatado la medida de fuerza, y han votado en contra de la medida, se podría decir que han tenido un comportamiento moral en contra de los intereses de la mayoría.

En el campo de la ética podríamos decir que los problemas éticos se caracterizan por su generalidad y esto los distingue de los problemas morales de la vida cotidiana, que son los que nos plantean las situaciones concretas.

La tarea fundamental de la ética es la de toda teoría, explicar, esclarecer o investigar una realidad dada produciendo los conceptos correspondientes. Por otro lado, la realidad moral varía históricamente y con ella sus principios y sus normas. La pretensión de formular principios y normas universales, al margen de la experiencia histórica moral, dejaría fuera de la teoría la realidad misma que debiera explicar.

El campo de la ética no se halla al margen de la moral efectiva ni tampoco puede ser reducido a una forma determinada, temporal y relativa de ella.

La ética es teoría, investigación o explicación de un tipo de experiencia humana, o forma de comportamiento de los hombres: el de la moral, pero considerado en su totalidad, diversidad y variedad.

El valor de la ética como teoría esta en lo que explica y no en prescribir o recomendar con vistas a la acción en situaciones concretas. Ética es explicación de lo que ha sido o es, y no simplemente la descripción.

La ética parte del hecho de la existencia de la historia de la moral, arranca de la diversidad de morales en el tiempo, con sus correspondientes valores, principios y normas. No se identifica, como teoría con los principios y normas de ninguna moral en particular, ni tampoco puede situarse en una actitud indiferente o ecléctica ante ellas. Tiene que buscar, junto con la explicación de sus diferencias, el principio que permita comprenderlas en su movimiento y desarrollo.

Ética estudia una forma de conducta humana que los hombres consideran valiosa y, además, obligatoria y debida. Pero nada de eso altera en absoluto la verdad de que la ética tiene que dar razón de un aspecto real, efectivo, del comportamiento de los hombres.

Por ejemplo, si un docente le pega a un alumno, podría decirse que no es un comportamiento ético, porque no representa un valor que debe ser realizado por todos los docentes. Lo que un docente debe realizar es educar a sus alumnos, transmitirles valores socialmente considerados significativos para el futuro.

En este sentido no pueden confundirse nunca ética y moral. Porque la ética no crea la moral. Aunque es cierto que toda moral efectiva supone ciertos principios, normas o reglas de conducta, no es la ética, la que en una comunidad dada, establece esos principios o normas.

La ética se encuentra con una experiencia histórico – social en el terreno de la moral, o sea, con una serie de morales efectivas ya dadas, y partiendo de ellas trata de establecer la esencia de la moral, su origen, las condiciones objetivas y subjetivas del acto moral, las fuentes de la valoración moral, la naturaleza y función de los juicios morales, los criterios de justificación de dichos juicios y el principio que rige el cambio de diferentes sistemas morales.

La ética es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad. O sea, es la ciencia de una forma específica de conducta humana.

La ética parte de ciertos tipos de hechos tratando de descubrir sus principios generales. En cuanto conocimiento científico trata de aspirar a la racionalidad y objetividad mas plenas, y a la vez ha de dar conocimientos sistemáticos, metódicos y, hasta donde sea posible, verificables.

La ética es la ciencia de la moral, es decir, una esfera de la conducta humana. No hay que confundir aquí la teoría con su objeto: el mundo moral. Las proposiciones de la ética deben tener el mismo rigor, coherencia y fundamentación que las proposiciones científicas.

Si cabe decir que hay una ética científica, pero no hay una moral científica. Si hay un conocimiento de la moral que pueda ser científico. Lo científico radica en el método, en el tratamiento del objeto y no en el objeto mismo.

La moral no es ciencia, sino objeto de la ciencia, y en ese sentido es estudiada, investigada por ella. La ética no es la moral, y por ello no puede reducirse a un conjunto de normas y prescripciones; su misión es explicar la moral efectiva, y, en este sentido puede influir en la moral misma.

Su objeto de estudio lo constituye un tipo de actos humanos: los actos conscientes y voluntarios de los individuos que afectan a otros, a determinados grupos sociales, o a la sociedad en su conjunto. Ética y moral se relacionan como una ciencia y su objeto.

El comportamiento moral no es, por tanto, la manifestación de una naturaleza humana eterna e inmutable, dada de una vez y para siempre, sino de una naturaleza que está siempre sujeta al proceso de transformación que constituye justamente la historia de la humanidad.

Cabe destacar aquí, que en base a la transformación del sistema educativo también se han modificado comportamientos morales esperables en la educación, ya que la antigua Ley de Educación 1420 prescribía una educación destinada a la homogeneización de la identidad cultural de la república Argentina, supuesto que es modificado con la sanción de la Ley Federal de Educación 24.195 que incorpora como un contenido a ser enseñado en el currículum formal, la diversidad cultural, incorporando como valor el respeto a las diferencias, el respeto por identidades diferentes y la posibilidad de apertura a una educación que incorpore en sus bases el interculturalismo[3]y el pluriculturalismo[4]

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Foto Escuela Normal. Fuente: Internet

Aparece aquí también, el multiculturalismo[5]como un desafío a ser trabajado por los docentes en el sistema educativo en la actualidad, encontrándose en profunda contradicción con la Ley de educación 1420 que en sus bases prescribía una educación laica, gratuita, obligatoria y homogeneizadora de la sociedad.

Haciendo un poco de historia…

"Es necesario reintegrar plenamente a la reflexión y

a la práctica de los esfuerzos por el desarrollo una dimensión ética".

Enrique Iglesias, Presidente del BID

Las doctrinas éticas fundamentales surgen y se desarrollan en diferentes épocas como respuestas a problemas por las relaciones entre los hombres y en particular con su comportamiento moral efectivo.

Las doctrinas son un proceso de cambio y sucesión que constituyen propiamente su historia.

Ética e historia se hallan doblemente relacionadas a) Con la vida social y con las morales que forman parte de esta, y b) Con su propia historia, ya que cada doctrina se halla en conexión con las anteriores o con las posteriores.

Ética Griega Aristotélica

"La verdadera alegría de la vida es poder servir a un propósito que tú mismo reconoces como poderoso… ser una fuerza de la naturaleza en vez de un pequeño, febril y egoísta guiñapo de aflicciones y rencores quejándose de que el mundo no se dedica bastante a hacerte feliz".

Bernard Shaw

¿Cuál es el fin al que todo hombre tiende?: Aristóteles diría que a la felicidad, pero en que consiste el fin o bien absoluto, entendido como plena realización de lo que el hombre tiene de humano? No es el placer ni tampoco la riqueza: es la vida teórica o contemplación, como actividad humana guiada por lo que hay de más propio y elevado en el hombre: la razón.

Pero no se da accidentalmente, sino con la adquisición de ciertos modos constantes de obrar, que son las virtudes.

Distingue dos clases de virtudes:

  • Intelectuales o dianoéticas: Operan sobre lo que hay en el hombre de ser racional.

  • Prácticas o éticas: Operan sobre lo que hay en él de irracional (pasiones, apetitos, etc).

Así, la virtud consiste, a su vez, en el término medio entre dos extremos (un exceso y un defecto).

La ética de Aristóteles se halla unida a su filosofía política, ya que para el la comunidad social o política es el medio necesario de la moral. Sólo en ella puede realizarse el ideal de la vida teórica en que estriba felicidad. El hombre como tal únicamente puede vivir en la ciudad o polis; es por naturaleza un animal político, o sea, social. El hombre, tiene que vivir necesariamente en sociedad. La vida social no es un fin en sí mismo, sino condición o medio para la vida verdaderamente humana: la vida teórica en que consiste la felicidad.

La verdadera vida moral es, por ello, propia de una élite que puede llevarla en el marco de una sociedad basada en la esclavitud. Dentro de ese marco, el hombre bueno (el sabio) ha de ser a la vez un buen ciudadano.

Esta ética se enmarca dentro de la denominada ética material, dónde "Lo bueno es lo material". Reafirma tal supuesto ya que para Aristóteles todos los seres naturales tienden a cumplir la función que les es propia y están orientados a realizar completamente sus potencialidades. El bien (que es lo mismo que la perfección de un ser o la realización de las capacidades) es cumplir su función propia, aquello que solo él puede realizar. Todos los actos humanos tienen un fin, siempre que hacemos algo, lo hacemos para llegar a una meta o un objetivo. Y esa meta u objetivo es el que le da sentido a nuestro accionar.

El objetivo supremo del hombre es vivir bien y ser feliz, aunque hay muchos desacuerdos respectos en qué consiste la felicidad y el buen vivir. Aparece aquí el problema de cómo definir que es la felicidad.

Para Aristóteles nuestra vida se va conformando como una cadena de fines, actuamos para conseguir los fines que nos proponemos, pero ese fin es a la vez un medio para otro fin. En necesario que exista un fin que se quiera por sí mismo, que tenga un valor intrínseco. Si no existiera nuestra propia vida quedaría vaciada de sentido. Ese fin último, ese fin que no se desea por ninguna otra cosa sino que se desea en sí mismo, es, según Aristóteles, la felicidad. Todos los seres humanos desean ser felices. La felicidad nos satisface plenamente.

La felicidad solo es posible para aquel que vive guiándose por la razón, para aquel que no se deja llevar por las pasiones, para aquel que es capaz de controlar sus deseos y temores. La razón debe guiar nuestras vidas.

Solo guiándonos por lo que la razón nos manda y dominando nuestras pasiones podremos vivir una vida feliz.

En la obra más representativa de este tema de ética y moral es "Ética a Nicomáco", dónde Aristóteles expresa la visión más madura en ese dominio, es el tratado de esa materia más antiguo de la tradición filosófica y, desde que se la recupero en el siglo XVIII es una de las obras más difundidas y representativas del estagirita. En ella, adopta la definición de la virtud ética como un bien que, sin estar subordinado a un fin ulterior, debe ejercerse por sí mismo.

El bien al que apunta la política es más abarcativo, y por eso más valioso, que el bien del individuo; pero al mismo tiempo el individuo ostenta una precedencia en tanto es parte lógicamente anterior al todo de la comunidad, y el todo tiene la función de resguardar a la parte.

La premisa fundamental de Aristóteles es que el bien es aquello a lo que todas las cosas tienden. Es una actividad del hombre, tanto en la práctica cuanto en la productiva, el bien es, pues, el fin.

"Toda arte y toda investigación, lo mismo que (toda) acción y (toda elección), tienden, según se admite, según se admite, a algún bien. Por eso se ha declarado con acierto que el bien (es aquello) a lo que todas las cosas tienden".

Ética Utilitarista: "Lo bueno es lo útil"

Durante el siglo XVIII se desarrolló en los países de Europa, principalmente en Gran Bretaña, la Revolución Industrial, por medio del cual la producción y la riqueza de estos países se multiplicó aceleradamente. Estos cambios económicos tuvieron efectos transformadores en todos los ámbitos de la vida social y cultural, incluyendo los valores morales y su fundamentación ética.

Moralistas como Jeremy Bentham (1748 – 1832) y James Mill (1773 – 1826) trataron de comprender los cambios que se estaban produciendo, postulando una teoría ética nueva, llamada utilitarismo.

El fundamento de la moral es el principio de mayor felicidad o utilidad, según el cual las acciones son buenas o correctas en la medida en que tienden a promover la felicidad, y son malas o incorrectas en cuanto tienden a producir lo contrario a la felicidad. Así, el utilitarismo identifica lo bueno con lo útil.

Lo útil no es un fin en si mismo, siempre está en función de otra cosa. No existe nada bueno o malo es sí mismo, sino que algo que puede ser considerado bueno cuando aumenta en alguna medida la felicidad de los individuos. Los valores morales serán relativos a las situaciones particulares y a los individuos involucrados.

Definen la felicidad como el placer y la ausencia de dolor. Una acción correcta es la que redunda en una mayor felicidad y reduce en mayor medida el sufrimiento para el conjunto de los individuos involucrados por la acción. Como para Aristóteles, la felicidad se constituye en el criterio moral de las acciones, aunque para este el concepto de felicidad se defina de distinta manera.

Para tener en cuenta para determinar si un acto es bueno o malo, fundamentalmente se deben medir las consecuencias concretas de ese acto. No interesan los motivos del acto sino sus resultados

La ética moderna: Kantiana [6](Lo bueno es lo que se hace por deber)

La expresión mas acabada de la ética moderna es la de Kant: lo que el sujeto conoce es el producto de su consciencia. Y lo mismo sucede con la moral: el sujeto –la consciencia moral- se da a sí mismo su propia ley. El hombre como sujeto cognoscente o moral es activo, creador, y se halla en el centro tanto del conocimiento como de la moral.

Punto de partida de su ética es el factum (hecho) de la moralidad. Es indiscutible que el hombre se siente responsable de sus actos y tiene conciencia de su deber.

El problema de la moralidad exige plantear la cuestión de en qué estriba la bondad de los actos, o en qué consiste lo bueno: Lo único bueno en sí mismo, sin restricción, es una buena voluntad. La bondad de una acción no hay que buscarla en ella misma, sino en la voluntad con que se ha hecho.

La buena voluntad es la que actúa por puro respeto al deber o de la sujeción a la ley moral. El mandato o deber que ha de ser cumplido es incondicionado y absoluto; o sea, lo que manda la buena voluntad es universal por hombres, en todo tiempo y en todas las circunstancias y condiciones. Kant llama imperativo categórico a ese mandato, y lo formula así: "Obra de manera que puedas querer que el motivo que te ha llevado a obrar sea una ley universal".

Si el hombre obra por puro respeto al deber y no obedece a otra ley que la que le dicta su conciencia moral, él es su propio legislador. No se somete a nada ajeno y es, por lo tanto, un fin en sí mismo. Tomar por ello, al hombre como medio le parece a Kant profundamente inmoral, pues todos los hombres son fines en sí mismos y, como tales, forman parte del mundo de la libertad o del reino de los fines.

Kant (fiel a su antropocentrismo ético) da así a la moral su principio más alto y se lo da justamente en un mundo humano concreto en el que el hombre, lejos de ser un fin en sí, es medio, instrumento u objeto, y en el que por otra parte, no se dan todavía las condiciones reales, efectivas para hacer de él efectivamente un fin. Pero esta conciencia de que no debe ser tratado como medio, sino como fin, tiene un profundo contenido humanista, moral e inspira hoy a todos aquellos que aspiran a que ese principio kantiana se cumpla no ya en un reino ideal, sino en nuestro mundo real.

Ética de Kant es formal y autónoma, por ser puramente formal, tiene que postular un deber para todos los hombres, independientemente de su situación social y cualquiera sea su contenido concreto. Por ser autónoma se consuma en ella la tendencia antropocéntrica que, en oposición a la ética medieval, se inicia en el renacimiento.

Kant es el punto de partida de una filosofía y una ética en la que el hombre se define ante todo como ser activo, productor o creador.

Sus escritos sobre ética se caracterizan por un incondicional compromiso con la libertad humana, con la dignidad del hombre y con la concepción de que la obligación moral no deriva de Dios, ni de las autoridades y comunidades humanas, ni de las preferencias o deseos de los agentes humanos, sino de la razón.

Esta filosofía es ante todo crítica en sentido negativo, argumenta en contra de la mayoría de las tesis metafísicas.

Kant argumenta que podemos conocer a priori que habitamos en un mundo natural de objetos situados en el espacio y el tiempo que están causalmente relacionados.

La cuestión central de su doctrina ética es la de "¿Qué debo hacer?", en su ética no introduce pretensión alguna sobre una realidad moral que vaya más allá de la experiencia ni otorga un peso moral a las creencias reales.

El propósito de Kant es concebir los principios de la ética según procedimientos racionales. Aunque al comienzo de su "Fundamentación" identifica a la "buena voluntad" como único bien incondicional, niega que los principios de la buena voluntad puedan determinarse por referencia a un bien objetivo o telos al cual tiendan. Utiliza una formulación de los principios éticos para determinar en qué consiste tener una buena voluntad.

La idea de que el principio moral tiene que ser un principio para todos. La moralidad comienza con el rechazo de los principios no universalizables. Esta idea se formula como una exigencia, que Kant denomina "el imperativo categórico"[7], o en términos más generales la Ley Moral. Su versión más conocida dice así "obra sólo según la máxima que al mismo tiempo puedas querer se concierta en ley universal". Esta es la clave de la ética de Kant, y se utiliza para clasificar las máximas que pueden adoptar los agentes.

¿Qué debo hacer? Tiene una doble respuesta. En el mejor de los casos debo basar mi vida y acción en el rechazo de máximas no – universalizables, y llevar así una vida moralmente válida cuyos actos se realizan por deber; pero incluso si dejo de hacer esto al menos debo asegurarme de realizar cualesquiera actos que serían indispensables si tuviese semejante máxima moralmente válida.

Contrapone los deberes para con uno mismo y para con los demás y en cada uno de estos tipos distingue entre deberes perfectos e imperfectos. Los deberes perfectos son completos en el sentido de que valen para todos los agentes en todas sus acciones con otras personas.

Ética y posmodernidad

La ética caracteriza a un ser que pregunta por el sentido de todo, y por el sentido de su vida, por la razón de ser de sus acciones en el mundo.

En la modernidad[8]se consideraba a la razón como premisa como capaz de establecer criterios a partir de los cuales sería posible situarse críticamente en el mundo, y la posmodernidad pretende convencernos de la imposibilidad de tal empresa. La verdad no depende de la razón, sino de los regímenes de poder: instituir una verdad es un acto esencialmente político, es el ejercicio de un poder.

El hombre es capaz de trascender cualquier inmediatez. El no está preso a ningún mundo, sino que es una tarea permanente, el futuro como realidad a ser construida.

La ética es la mediación para la humanización del hombre, para la actualización del mundo humano en cuanto mundo que torna la libertad efectiva. Su objetivo fundamental es, entonces, establecer los marcos en los cuales es posible configurar un mundo humano, subjetividad e intersubjetividad, en cuanto espacio efectivizante de la libertad. Se trata de conducir sus vidas con la dignidad que los constituye como seres llamados a la libertad.

Podemos decir que en la actualidad, en el contexto denominado Posmoderno, la forma de pensar que empieza a imponerse podría calificarse como de 'conciencia posmoderna', aunque este movimiento apareció primero en el mundo del arte -más concretamente en el campo de la arquitectura hoy se ha expandido al resto de la sociedad.

Pienso que las características que definen esta nueva forma de pensar están cada día más arraigadas en todos los ámbitos de nuestra sociedad; de criterios del juicio estético han pasado a convertirse en directrices del pensamiento en general. Sus manifestaciones pueden apreciarse en la vida cotidiana, en la moral, en la política e incluso en la ciencia.

Desaparece la razón en sentido fuerte y comienza el juego de las apariencias, comienza la era de la seducción; en la seducción no hay verdad ni fundamento, a ella nada le pertenece excepto las apariencias; corresponde a la fascinación por el juego y lo indeterminado. Lo femenino es la figura por excelencia de la seducción -digo lo femenino, no la mujer.

El destino que la razón había definido en todos los campos ha sido sustituido por la seducción; hoy es el único reto y sus huellas pueden encontrarse en los distintos ámbitos de la vida. Cada vez más lo estético es el único criterio, pero es que lo estético no convence, como la razón, seduce...

Esta especie de tipología de la posmodernidad es una generalización, y como todas las generalizaciones es imprecisa y a veces odiosa. Su único mérito consiste en describir una tendencia y, ya de paso, consolar a algún que otro nostálgico de lo Absoluto ya que, supuesto este relato está escrito desde la razón moderna.

Retomo una análisis del texto "La educación después de Auschwitz" realizado en un trabajo práctico de la materia para referirme a mi experiencia en instituciones educativas, ya que servirá a mi propósito para reflexionar sobre la ética y la moral.

Para establecer una reflexión acerca de la experiencia desarrollada en instituciones educativas me sirve al respecto el uso de estas dos imágenes que me parecen que se pueden resignificar a la luz de los conceptos de "obligación" y "autonomía" sostenidos por Adorno.

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La primera imagen corresponde a una recreación de Auschwitz, la segunda a una escuela de EGB de la localidad de Caleta Olivia. En ambas imágenes veo soledad, percibo vacío e incertidumbre. ¿Pero que habrá en su interior? ¿Cuáles son las comparaciones que podemos establecer entre ellas?, ¿Se repite Auschwitz… se repetirá?

Desde mi experiencia puedo decir que la "obligación" es una acción que estaría determina por una organización formal; dónde se deben aceptar órdenes, seguir pautas de trabajo rígidas y repetitivas (o no); además porque se refleja en la "obligación" la necesidad burocrática de establecer un sistema de calificaciones para acreditar o no al siguiente nivel.

La "obligación"[9] se podría entender como un comportamiento moral esperable a ser realizado, por ejemplo, respetar horarios de entrada y salida de la escuela, no golpear a los compañeros, respetar los símbolos patrios, respetar las normas de convivencia, y la misma obligación de enviar los padres a sus hijos a la escuela.

Desde la perspectiva de Adorno, este concepto me permite reflejar la falsedad:

"Personas bien intencionadas, que no quieren que vuelva a ocurrir, citan a menudo el concepto de obligación. Responsable de lo ocurrido sería, en efecto, el hecho de que las personas no tengan ya obligaciones. Considero ilusorio esperar que la apelación a obligaciones o incluso la exigencia de contraer otras nuevas sirva realmente para que el mundo y las personas mejoren. La falsedad de las obligaciones y ataduras que se exigen solo para conseguir algo, sin ser experimentadas todavía por las personas como substanciales es sí mismas, es percibida enseguida. Es sorprendente lo pronto que reaccionan hasta las personas más disparatadas e ingenuas cuando se trata de husmear en las debilidades de los mejores".

"Por eso resulta tan fatal la recomendación de obligaciones, las personas que de mejor o peor grado las aceptan se ven reducidas a un estado de permanente necesidad de recibir órdenes, la única fuerza verdadera contra el principio de Auschwitz sería la autonomía[10]si se permite valerme de la expresión kantiana; la fuerza de reflexionar, de autodeterminarse, de no entrar en el juego".

Entonces, en las instituciones educativas, si bien están establecidas una serie de "obligaciones", también hay espacio para la "autonomía", es decir tomar distancia de la realidad objetiva y reflexionar sobre nuestras prácticas, encontrar intersticios, es decir, la lucha por encontrar espacios para la significación de conocimientos y acciones ajenos a los valores dominantes o a las "obligaciones".

Acuerdo en considerar que: "La educación sólo podría tener sentido como educación para la autorreflexión crítica…", sobre todo si tenemos en cuenta la realidad que inunda la escuela, la fragmentación social, la desintegración familiar, la violencia escolar, la falta de expectativas y de esperanza que abundan en las instituciones de la actualidad.

No podemos dejar de considerar a los alumnos, como prisioneros de una cárcel de tiza[11]dónde muchas veces están sujetos a las condiciones socioculturales y económicas de su entorno que hace de ellos personas en un alto grado de vulnerabilidad y muchas veces de abandono.

Por ello, la educación en general carecería absolutamente de sentido si no fuese educación para una autorreflexión crítica, de encontrar espacios para la crítica y para la búsqueda de una mejor calidad de vida en las escuelas.

Adorno, establecía la exigencia de que Auschwitz no se repita, es la primera de todas las que hay que plantear a la educación. Cualquier posible debate sobre ideales resulta vano e indiferente en comparación con esto: que Auschwitz no se repita, nuestra pregunta sería ¿Qué podemos hacer nosotros para que Auschwitz no se repita? ¿Qué herramientas nos puede proporcionar la ética para ello?

Valores y educación

Pero continuemos con otra pregunta: ¿Y los valores que son?

Cuando hablamos de valores[12]tenemos presente la utilidad, la bondad, la belleza, la justicia, etc. Así también como sus polos negativos correspondientes. Pero podemos nombrar sus principales características:

  • No existen valores en sí, como entes ideales o irreales, sino objetos reales (o bienes) que poseen valor.

  • Puesto que los valores no constituyen un mundo de objetos que existe independientemente del mundo de los objetos reales, sólo se dan en la realidad – natural y humana- como propiedades valiosas de los objetos de esta realidad.

  • Los valores requieren la existencia de ciertas propiedades reales que constituyen el soporte necesario de las propiedades que consideramos valiosas.

  • El valor no lo poseen los objetos de por sí, sino que éstos lo adquieren gracias a su relación con el hombre como ser social. Pero los objetos, a su vez, sólo pueden ser valiosas cuando están dotados efectivamente de ciertas propiedades objetivas.

Según Gil Ramón, la importancia de los valores como elemento integrante de la acción educativa, en modo alguno significa que, hasta ahora, éstos hayan estado ausentes de las aulas. En realidad nunca han dejado de ser operantes en la tarea profesoral. Consciente o inconscientemente el profesor ha actuado, y actúa, desde una determinada concepción del mundo y del hombre, desde un determinado sistema de valores, que mediatizando su interpretación de la realidad, también condiciona, en una determinada orientación, su actuación como profesor.

"Si no es a partir de los valores no hay posibilidad alguna de llevar a cabo un proceso educativo. No existe el hombre biológico, desnudo de cultura, de los cuales exige ser interpretado. Acercarse al hombre, conocerlo, entenderlo significa interpretar el mundo de significados o valores a través de los cuales todo hombre se expresa, siente y vive, significa contemplar al hombre en su historia, en su propio hábitat fuera del cual seria del todo irreconocible. Por ello, los valores son contenidos, explícitos o implícitos, inevitables en la educación".

No es tarea fácil incorporar contenidos curriculares que trabajen los valores. Los cambios en educación no se operan porque se prescriban mediante leyes. Es necesario que se produzca, además y sobre todo, un cambio en las actitudes y modos de pensar la educación en quienes las hayan de aplicar. Nueva andadura que permita cambiar el estilo de vida en escuela y nuevos enfoques en aprendizajes.

Seguir pensando en el desarrollo de las facultades superiores de la persona como finalidad prioritaria de la educación es hoy un anacronismo y un propósito insostenible.

De todos es sabido que la institución escolar no es un sistema autónomo que funcione al margen de lo que acontece en la vida real de la sociedad. Suele reflejar las contradicciones del sistema social al que pertenece, su cara visible y oculta.

La educación se resuelve básicamente en un proceso de comunicación. Sin esta desaparece toda posibilidad educativa.

Pero la comunicación se da un contexto ya significado. Y son los significados e interpretaciones que profesor y alumno dan a la realidad que les envuelve lo que se convierte en las claves de la comunicación y en la base ineludible del proceso educativo.

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Alumnos del primer ciclo de la EGB 36.

La educación en su factibilidad, está inevitablemente incrustada en un poli, y más concretamente en una cultura, una política y una economía.

Los valores son realidades dinámicas, históricas, sometidos a cambios en su jerarquización. Los valores siendo los mismos, encuentran distintas manifestaciones o modos de realización según las culturas o momentos históricos. "Los valores son, en formas diversas, encarnados y clarificados a lo largo de la historia, pero ellos sobrevuelan el devenir temporal y hacen posible la fundación de los campos de posibilidades que configuran la trama de la historia". (López Quintás, 1989-:177). Así, todas las culturas tienen algo común, básico y fundamental que las une, y que la libertar creadora del hombre abre múltiples posibilidades para producir riqueza y variedad sin que ello elimine y afecte a lo sustantivo y nuclear.

El hombre se define esencialmente como ser pensante (tradición con la que venimos), Ortega y Gasset dicen que hay que oponerse radicalmente y resolverse a negar que el pensamiento haya sido dado al hombre de una vez para siempre. "No vivimos para pensar, sino que pensamos para lograr subsistir o pervivir. Eso de atribuir al hombre el pensamiento como una cualidad ingénita es, en rigor, una injusticia. Porque no hay tal don ni tal obsequio, sino que es una penosa fabricación y una conquista, como toda conquista…, siempre inestable y huidiza".

Hemos llevado muy lejos eso del hombre como "animal racional", también es un ser que sufre y goza; es afecto, emoción no solo inteligencia.

El mundo de valores como componente esencial en la acción educativa no significa ninguna condescendencia o moda pasajera, sino reivindicar una educación total de la persona. Los valores son como las enzimas en el proceso educativo.

Concebimos al valor como una creencia básica a través de la cual interpretamos al mundo, damos significado a los acontecimientos y a nuestra propia existencia. Obviamente, hablamos de valores más radicales, aquellos que están más directamente vinculados con el hombre y contemplados en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Una parte de este sistema de preferencias nos es común a todos los hombres, y gracias a ello reconocemos la comunidad de nuestra especie y en alguna medida conseguimos entendernos; pero sobre esa base común, cada raza y cada época y cada individuo ponen su modulación particular del preferir, y esto es lo que nos separa, nos diferencia y nos individualiza. Visto asi el valor se define como realidad objetiva y subjetiva a la vez sin caer en ninguno de los extremos: objetivismo y subjetivismo. "La objetividad de los valores es tal, y solo tal, para una conciencia inquisidora, para una subjetividad que exige cuentas. Nada hay objetivo como no se dé simultáneamente, con él, una conciencia, un apercibirse" (Fullat, 1995).

Conclusiones preliminares

"La ética supone y exige seres autónomos, pero somos naturalmente heterónomos;

la ética supone y exige seres racionales, pero somos naturalmente y afectos y deseos".

Marilena Chauí

En un mundo que muchas veces se nos revela cargado de incertidumbres y vacío de sentido, en un tiempo en el que muchos valores se han tornado efímeros e inestables, nada es tan necesario como recuperar la conciencia de lo ético, entendida como una de las dimensiones irrenunciables de la condición humana.

En palabras de Bernardo Kliksberg ¿Cómo se podrá resolver la crisis actual si no se reintegran al centro del debate los valores éticos, dimensión fundamental para orientar el camino y presidir los comportamientos de los actores sociales?

No tengo respuesta para ello, si podría decir que cada vez se esta exigiendo más que las políticas adoptadas se inspiren en ciertos valores fundamentales como la responsabilidad de unos por otros, la solidaridad, la superación de las discriminaciones de etnias y géneros, el respeto a la cultura de los desfavorecidos, la preservación de su dignidad, la protección de la familia como pilar central de la sociedad.

De todos los desafíos éticos involucrados en los procesos de desarrollo, ninguno es tan decisivo como el de la equidad social. Nuestro mundo es cada vez más rico, sin embargo es también cada vez más injusto. La humanidad crece y se desarrolla, al mismo tiempo que aumentan las desigualdades entre las naciones y al interior de los pueblos, ciertamente la educación constituye hoy en día el núcleo más estratégico para abordar la compleja trama de este desafío.

Fuentes bibliográficas

  • AAVV. "Lipovetsky. La eclosión de la tecnociencia y el posdeber".

  • ADORNO, Theodor. "La educación después de Auschwitz". En Educación para la Emancipación.

  • ARISTOTELES. 2007. "Ética Nicomaquea". Edit. Colihue Clásica. Buenos Aires.

  • CASULLO, Nicolás. "La escena presente: Debate Modernidad – Posmodernidad". En Itinerarios de la Modernidad. Oficina de Publicaciones del CBC – UBA. 1996.

  • CORTINA, Adela. 1993. "Ética aplicada y democracia radical". Edit. Tecnos, Madrid, España.

  • DE JESÚS LEITE DOS SANTOS, Luis Armando. 2002. "Ética y pos-modernidad". En Revista Humanizar, sección Bioética.

  • Diccionario de las Ciencias de la Educación. 2003. Gil Editores, Libro para profesores. Grupo Internacional de Libreros, S.A. de C.V. México.

  • ONORA O" NEILL. "La ética kantiana".

  • ORTEGA MINGUÉS, Pedro R. y GIL, Ramón. 1996. "Valores y educación". Edit. Ariel, Barcelona, España.

  • POLITZER, Georges. "Principios elementales de Filosofía". Ediciones Inca. Buenos Aires, República Argentina, 1957.SANCHEZ VAZQUEZ, Adolfo. 1969. "Ética". Editorial Grijalbo, México.

  • SINGER, Peter. 2000. "Compendio de ética". Alianza Diccionarios, Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

Autor:

Laura Roxana Córdoba

Profesora: Viviana Sargiotto

Octubre de 2007

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA AUSTRAL

UNIDAD ACADÉMICA CALETA OLIVIA

PROFESORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

CATEDRA: FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN Y DEONTOLOGÍA

[1] La ética según el Diccionario en Ciencias de la Educación es la parte de la filosofía que trata de problemas fundamentales de la moral (finalidad de la vida, fundamento de la obligación, naturaleza del bien, etc.) corresponde a lo que se llama "moral teórica" (opuesto a la moral práctica de las clases de moral), o "moral fundamental". La entiende como la Ciencia que tiene como objetivo el juicio de apreciación aplicado a la distinción entre el bien y el mal.

[2] Deontología es el estudio de los deberes que corresponden a cada profesional según sus responsabilidades y su labor; una deontología puede existir, aun cuando no esté inscrita. Este es el caso de los deberes de los docentes y educadores. Legislar es aquí problema de todo aquel que está implicado en la acción de educar, que contiene en sí mismo responsabilidades y obligaciones que cada educador se otorga, gracias a un análisis reflexivo de los fundamentos y características de la educación, además de una conciencia clara de su poder, pero concerniente de los límites que le ha de asignar.La posibilidad y la obligación que tiene el docente de construir una deontología personal, conducen a insistir en la necesidad de una formación filosófica constantemente renovada por parte de los educadores. (Diccionario Ciencias de la Educación, 2003).

[3] Interculturalismo es una forma de intervención ante esa realidad que tiende a poner el énfasis en la relación entre culturas. Tendiendo la educación intercultural a valorar la convivencia de personas de diferentes étnias en una misma escuela y a verse como guetos las escuelas basadas en una única cultura.

[4] Pluriculturalismo es entendida como otra forma de intervención que tiende a poner el énfasis en el mantenimiento de la identidad de cada cultura. Tendiendo la educación pluricultural a valorar prioritariamente el que las personas puedan seguir una educación que les posibilite mantener y desarrollar su propia cultura.

[5] Multiculturalismo entendido por Ramón Flecha como el reconocimiento de que en un mismo territorio existen diferentes culturas. (En Las nuevas desigualdades educativas).

[6] Kant, Manuel (1724 €“ 1804). Célebre filósofo alemán. Enseño toda su vida filosofía en la Universidad de Koenigsberg. Publicó en 1755 su Física universal y teoría del cielo, obra que preludía la teoría de Laplace sobre la formación de los astros. Escribió en 1781 la Crítica de la razón pura, y en 1787 una Disertación sobre la paz eterna. Su filosofía da al espíritu humano la tarea, no de encontrar los principios de las cosas, las "cosas en sí", sino las cosas mismas, tales como nos parecen, en sus relaciones entre ella y nosotros. Es una filosofía racionalista. Kant acogió con simpatía la Revolución Francesa, fue un liberal, pero respetuoso de las leyes establecidas. En religión es racionalista, pero respeta las religiones positivas. En filosofía ataca el dogmatismo, pero rechaza el escepticismo. En moral, rechaza toda la ley exterior para someterse a una ley interna más severa que todo lo que rechaza. Audaz en materia de especulación, pero respetuoso en el orden de los hechos y de la práctica, tal es el sello de su espíritu. En resumen, el verdadero tipo del burgués liberal.

[7] Desde la perspectiva kantiana es la ética, moral interna que se rige por la forma y no por el contenido (moral autónoma).

[8] Aquí podemos mencionar, siguiendo a lo planteado por Nicolás Casullo los grandes discursos o metarrelatos de la modernidad, que pueden identificarse como: La idea de progreso, la idea del sentido de la historia como una meta a conquistar, la idea del bienestar indefinido, la idea de la superación de las miserias materiales y espirituales del hombre y los derechos humanos y ciudadanos inalienables, la idea de conservación de los recursos naturales que hacen a la vida del planeta, la idea de la fraternidad y la libertad que iban a avanzar sin pausa en las sociedades, la idea del fin de las guerras y las violencias a partir de la razón de los Estados, de la confraternidad de los pueblos, la idea de la superación de las desigualdades sociales, la idea de la capacidad de la política, que se sustentaba en conocimientos científicos y en saberes, para conquistar la felicidad del hombre.

[9] Obligación se refiere a lo que la conciencia moral o las autoridades nos ordenan hacer u observar. Las obligaciones profesionales, la enseñanza obligatoria. Por una parte, la obligación implica la libertad, es decir, la posibilidad o el poder de no aceptarla; pero por otra parte suprime el derecho de usar tal poder.

[10] Autonomía se refiere a dar un giro hacia el sujeto, es decir, según sus propias palabras, que debemos descubrir los mecanismos que vuelven a los hombres capaces de tales atrocidades, mostrárselos a ellos mismos y tratar de impedir que vuelvan a ser así, a la vez que se despierta una conciencia general respecto de tales mecanismos.

[11] "Cárcel de tiza" es un fragmento de una canción del grupo Callejeros llamada "Una nueva noche fría".

[12] Según el Diccionario en Ciencias de la Educación, el valor es el carácter de una cosa o de una manera humana de ser, de vivir o de actuar consistente en que es favorable apreciada por un hombre que se la representa (o por varios hombres que se la representan) o bien consistente en que es susceptible de ser apreciada de este modo.


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