Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Si un mérito tuvo el pensamiento político de Ernesto "Che" Guevara, fue su identificación del comunismo con una posición antagónica frente al capitalismo, que abarcaba no sólo la forma de apropiación del producto social y el control del poder político por los mismos que se apropiaban del excedente, sino que apostaba a refundar el mundo sobre nuevas bases.
En efecto, Guevara se enfrentaba al capitalismo como una forma de organización que conllevaba toda una cultura, una forma de ver el mundo, unos valores éticos, contra los cuáles había que confrontar, a partir de la construcción y expansión en las masas de una visión alternativa. Por eso el Che sienta una vez y otra posición contra el individualismo y la desigualdad en las sociedades capitalistas, y también una y otra vez, pone proa contra la pervivencia de esos modos de pensamiento y acción en las sociedades que él consideraba socialistas,incluida Cuba. En ese sentido, Guevara comprendía la construcción del socialismo como una renovación del ser humano, donde el desarrollo de las fuerzas productivas, el incremento de la riqueza social y la mejora del nivel de vida ocupaban un lugar, pero no el central: las contradicciones entre fuerzas productivas y relaciones de producción no operan para él al margen de la conciencia y la voluntad de los hombres.
La necesidad de superar el capitalismo aparece identificada con el impulso a superar toda forma de relaciones mercantiles, incluyendo en primer lugar la reducción a la condición de mercancía del trabajo humano. Por eso su pasión por expandir el trabajo voluntario, su predilección por los estímulos morales frente a los materiales, y entre estos últimos la preferencia por los colectivos y no expresados monetariamente sobre los individuales y atados a un precio La compraventa, la idea de rentabilidad, el uso mismo del dinero, debían ser desacralizados y progresivamente extinguidos en una sociedad que, en su concepción, debía apuntar cada día y en cada acto al ideal comunista. De allí también su propuesta de sistema centralizado de financiamiento y planificación de las empresas, no por puro amor a la centralización, sino en la búsqueda de terminar con la idea de competencia, de rentabilidad, para orientar todas las fuerzas hacia el bien colectivo.
Las mismas ideas las desplegaban en el plano internacional, y no ya en relación con la explotación por los países imperialistas de los países pobres y dependientes, sino, en veta altamente polémica, al interior de las relaciones entre los países socialistas, o entre éstos y los países del Tercer Mundo, a las que consideró signadas por el intercambio desigual. Por eso rechaza el intercambio entre países socialistas basado en la aplicación de la ley del valor, por encubrir una explotación de los subdesarrollados. Y de nuevo la idea radical del anticapitalismo: Desmercantilizar, excluir la lógica de la ganancia, de la apropiación del trabajo ajeno, de todos los planos de la vida social. Es que, como ha afirmado Fernando Martínez Heredia, refiriéndose a sus ideas económicas: "...ellas forman parte de una concepción unitaria de la lucha por el socialismo antes y después de la toma del poder mediante una estrategia internacionalista de alcance mundial, es algo central en su posición teórica y en su práctica revolucionaria." (Martínez Heredia, p. 107)
Los ideales del Che no son por tanto meramente económicos, sino de sustancia ético-política, en términos de Gramsci se podría decir que Guevara busca la construcción de una hegemonía diferente, basada en una reforma intelectual y moral, aunque quizás el Che hubiera preferido anteponer revolución como sustantivo. Y con esa orientación no vaciló en criticar el socialismo real de su época. En el mismo tiempo en que la URSS de Kruschev proclamaba la competencia económica entre sistemas como el camino del triunfo del socialismo, el Comandante insistía con la idea de hacer la revolución como deber primordial de los revolucionarios. Y no acató la práctica de no criticar públicamente a la Unión Soviética, y así lo hizo, por ejemplo, en la Conferencia de Argel.
De allí la obsesión del Che por la igualdad, por la acción colectiva, por la abolición de toda mentalidad de competencia, de jerarquía. Como ha escrito Paco Ignacio Taibo II:
"Hoy el Che más vivo y más presente es aquel que construye (tanto en la etapa guerrillera como en la del triunfo de la revolución) un pensamiento hiperigualitario, anti-burocrático, anti-jerárquico. En realidad, más que un pensamiento, construye una serie de actos; hay que leerlo a partir de sus actos e intercalar éstos en el discurso [...]"
Para él, cada iniciativa, cada modalidad organizativa, cada práctica, debía apuntar directamente a la construcción de una sociedad sin clases, sin explotación ni enajenación. La construcción de la conciencia comunista era una tarea fundamental, sin la cual el socialismo se reducía a un método de distribución, y no llegaba a ser la base de una moral revolucionaria. Y Guevara era claro partidario del concepto del hombre como sujeto de la historia, como actor consciente sin cuyo aporte no puede haber socialismo. Y ese ?hombre nuevo sería tal en la medida que superara completamente el individualismo, la idea de competir contra sus iguales, la de obtener ventajas en términos de poder, dinero o prestigio frente a los demás. Su felicidad era la del colectivo, su moral la de la liberación de toda la sociedad, su libertad, la realizadaen el trabajo por la construcción de una organización social radicalmente más justa
Y añadamos que ese pensamiento lo plasmó en todo momento en sus acciones, en decisiones relevantes como la de abandonar su puesto de ministro de Industrias para constituirse en combatiente internacionalista, en la mejor tradición del comunismo del siglo XX. Y ya en el combate guerrillero, siguió escribiendo, produciendo pensamiento crítico, como su escrito dirigido a la Intercontinental, o aquel donde predicaba la creación de muchos Vietnam.
El pensamiento y la figura de Guevara hoy, cuando muchos lo reverencian sin identificarse sinceramente con sus ideales, es un campo de la lucha cultural. Su reducción a ícono de una época afiebrada y heroica, pero definitivamente extinta, es una operación a rechazar. Como Gramsci, como Rosa Luxemburgo, el Che resiste el paso del tiempo a partir de su actitud moral frente a la revolución, y de aportes críticos que adelantaron debates y anunciaron futuros problemas. El percibió lo que quedaba del viejo capitalismo en las construcciones sociales que se pretendían socialistas, criticó las tendencias a reducir el advenimiento de una sociedad nueva a una tarea científica implementada principalmente por tecnócratas. La moral y los sentimientos ocupaban para él su lugar allí, y no había un ?curso de la historia? predeterminado e impermeable a la voluntad y la conciencia. Vale la pena seguir leyendo los escritos y estudiando la trayectoria del Che. Están entre lo mejor de la herencia que el comunismo del siglo XX le puede legar al siglo XXI.
Si tuviéramos que sintetizar el núcleo de su pensamiento político creemos no equivocarnos si lo ubicamos en la ética. El marxismo de Fidel —como el de su entrañable hermano argentino, Ernesto Che Guevara— ha sido y es un marxismo eticista y culturalista. La clave de la historia humana no está en el desarrollo de las fuerzas productivas sino en los valores y la cultura. En todo caso, las principales fuerzas productivas de la historia han sido las fuerzas morales. La Revolución Cubana no se derrumbó, aún sin comida, dinero ni petróleo, debido a los valores, la ética y la cultura.
La "batalla de las ideas" con la que insiste Fidel es otro nombre para lo que Antonio Gramsci ha denominado la lucha por la hegemonía. Todo el pensamiento político de Fidel, su práctica revolucionaria al frente de Cuba durante tanto tiempo, sus discursos y sus escritos, han sido una prolongada y larga marcha por la hegemonía socialista. En esa batalla de las ideas y los valores, la ética ha jugado un papel fundamental. Ya de jovencito, muchos años antes de iniciar la guerra revolucionaria en Cuba, el joven Fidel lo había resumido con una sentencia fenomenal: "el verdadero ser humano no pregunta de qué lado se vive mejor sino de qué lado está el deber".
Ese es, a nuestro juicio, el núcleo de fuego que ha recorrido como un hilo rojo todo el pensamiento de Fidel a lo largo de décadas, de coyuntura en coyuntura, desde los tiempos de la clandestinidad y la guerrilla hasta los tiempos de estadista, desde la época encendida de la OLAS hasta la alianza coyuntural con la Unión Soviética, desde las guerras de liberación en África y Vietnam hasta la escasez material del período especial.
El deber. No el cálculo mezquino del dinero y el bienestar individual sino el deber. Pero no el deber en abstracto —aquel imperativo categórico de origen protestante, estricto, vacío, a histórico y genérico, que puede ser llenado con cualquier cosa sino el deber con un contenido sumamente preciso: la justicia, la rebelión contra el capitalismo, los poderosos y los explotadores, el patriotismo, el internacionalismo, el antiimperialismo, la autoestima popular. ¿Cuál es entonces nuestro deber? Pues..."El deber de todo revolucionario es hacer la revolución", nos aconseja Fidel.
¿Fue distinto el marxismo del Che? ¿Guevara no planteó que la mayor satisfacción posible para una persona revolucionaria no reside jamás en la búsqueda de dinero sino en sentirse pleno y feliz por haber cumplido con el deber social? ¿Quién influyó a quien? ¿El Che a Fidel o Fidel al Che? Probablemente haya habido una influencia mutua y recíproca. Y en el medio de ambos, la ética de José Martí, el rechazo al "hombre mediocre" de José Ingenieros, el humanismo socialista, todos entretejidos en la perspectiva revolucionaria del viejo barbudo Carlitos Marx y su joven continuador con calva, nuestro amigo Lenin. Eso ha sido Fidel. Ese es Fidel.
Quienes nos hemos considerado y nos continuamos considerando fidelistas ("castristas" nos llaman despectivamente nuestros enemigos), guevaristas y mariateguianos, es decir, marxistas latinoamericanos, vemos a Fidel como un maestro. Aprendemos de su historia y de su ejemplo. Llegó a lograr lo que logró no por haberse sometido a la geoestrategia diplomática circunstancial de un Estado sino por haber confiado en las fuerzas de su pueblo y en sus propias fuerzas. Para triunfar en la Revolución Cubana Fidel no sigue las "directivas" de ningún Estado. Privilegia siempre las necesidades de su propio movimiento popular, con una mirada profundamente latinoamericana e internacionalista. Ese es el camino. Esa es la enseñanza de Fidel que nos guía. Ese es nuestro futuro.
La mejor manera de ayudar hoy a la Revolución Cubana es luchar por la revolución antiimperialista y anticapitalista en nuestros propios países. ¡Cuántos le rindieron aplausos una vez que Fidel triunfó pero lo habían insultado cuando sólo era un insurgente y un guerrillero! ¡Cuántos asisten a cócteles y cenas en nombre de Cuba pero en su momento llamaron a Fidel "aventurero", "putchista", "foquista", "militarista" y muchos otros adjetivos destinados a desprestigiar y combatir las herejías revolucionarias!
No tiene sentido cantar loas apologéticas a las glorias del pasado cuando se visita La Habana (o el sol y la playa de Varadero...) mientras en el país propio se defiende a los empresarios y a los banqueros. Resulta insostenible y esquizofrénico emocionarse frente a un retrato de Fidel o con las canciones de Silvio Rodríguez cuando se demoniza, se insulta y se desprecia a los jóvenes rebeldes que actualmente enfrentan a la policía y a los militares.
La mejor solidaridad con Cuba, con su pueblo, con el futuro del socialismo y con Fidel, sigue siendo la lucha popular. Una lucha contra el capitalismo y por el socialismo que no tiene fronteras.
El deber de todo revolucionario es hacer la revolución. Esa es la enseñanza que nos deja Fidel con su ejemplo de vida. ¡Una vida entera dedicada a la revolución! Cuánta razón tenía también Fidel cuando nos dijo: "nuestro campo de batalla abarca todo el mundo". ¡Qué impactante actualidad!
Fidel renuncia. Todo el mundo habla y opinará de eso. Los poderosos del imperio continuarán denostándolo desde sus multimedios monopólicos mientras los pueblos seguirán queriéndolo y admirándolo. Aunque su voz no aparezca en los noticieros comprados de la televisión. Pero a la larga, esa noticia dejará de ocupar la atención. Lo que permanecerá, a largo plazo, son las enseñanzas de Fidel. Las banderas de su pensamiento político rebelde y su ética revolucionaria inquebrantable. Esa misma que le permitió mantenerse de pie, sin trastabillar, durante medio siglo frente a la potencia más poderosa de la tierra y de la historia.
Continuar, hoy y en el futuro, las enseñanzas de Fidel y del Che. Ese es el gran desafío para las nuevas generaciones. Dentro de Cuba, poniendo toda la fuerza en profundizar la perspectiva socialista y en combatir el regreso al capitalismo. ¡Pero también fuera de Cuba, en las nuevas batallas que vendrán por un mundo más justo y solidario, el mundo socialista!
Fidel tenía razón. Nuestro campo de batalla abarca todo el mundo y nuestro deber es hacer la revolución. ¿Sabremos estar a la altura de ese deber?
Querido comandante, compañero, maestro y hermano Fidel
Autor:
Eduard Peña
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Arte y Cultura |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|