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Pluricausalidad criminógena en los delitos contra la libertad sexual: violación del menor (página 3)


Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6


El Criminólogo canadiense Denis Szabo[73]desde el punto de vista epistemológico diferencio dos grandes modelos.

a.- Consensual, supone que sus elementos están integrados y sujetos a un acuerdo sobre las metas de la vida social. Sus conflictos se solucionan con el reajuste de reequilibrios.

b.- Conflictual, supone que sus elementos tienen intereses antagónicos, por el conflicto de clases y que los que tienen el poder lo utilizan como instrumentos de opresión.

2.2.4.1 Macro y Microsociedad

La macro sociedad es el marco amplio de la comunidad en la que nos desenvolvemos y la micro sociedad es el entorno social, que como un cinturón nos rodea cotidianamente (hogar, familia, vecinos, etc.) Karl Erikson[74]en 1962, propuso que la rotulación o etiquetamiento se inicia primero en la esfera microsocial informal, para llegar luego a la macrosociedad, dependiendo del momento histórico.

Pero la que censura el delito, en primer termino, la mayoría de las veces, es el entorno, la comunidad inmediata, aunque no sea precisamente la familia, que busca la atenuante o la negativa cerrada.

La macrosociedad, se debe al desarrollo urbano, la civilización industrial y correlativamente, la morfología de la criminalidad, en ese desmesurado medio que va alcanzando la urbe.

Además, en las pequeñas ciudades, que no crecen por migraciones y se conforman con ser culturas minoritarias, la delincuencia es menos peligrosa.

2.2.4.2 Reacción Social

Es la respuesta ante la conducta desviada. Puede provenir del grupo como tal y entonces se llama no institucional o del Estado como entidad jurídico política bajo la denominación de institucional. En ambos casos se trata de una reacción social, porque los organismos estatales que la practican actúan en representación real o física de la colectividad.

Los mecanismos que suele emplear el Estado para evidenciar su reacción institucional contra las manifestaciones delictuales, forman parte del control social, que garantiza y prolonga su poder sobre la comunidad. Cuando el grupo humano, mayoritaria o unánimemente respalda la respuesta oficial ante un hecho criminal, habrá coincidencia entre la reacción institucional y la no institucional, pero con frecuencia estas clases de reacción se apartan y a veces se contraponen, por la morosidad del Estado. La reacción social se manifiesta de tres maneras:

a.- Prevención de la criminalidad

b.- Son la represión

c.- Son mecanismos de despenalización, desprisionalización, desjudicialización y descriminalización.

2.2.5 Elementos Criminógenos

Existen dos tipos de elementos que ejercen influencia sobre un ser: el primero será el elemento endógeno (biológico-genético) y otro el exógeno, este será de origen político, cultural, económico, social y medio ambiente.

Para entender el fenómeno criminal de una manera científica debe buscarse el factor etiológico de esta acción. Por lo tanto, pueden entrar en juego factores hereditarios, factores ambientales o los dos al mismo tiempo. Como lo demostraremos seguidamente:

2.2.5.1 Elementos Endógenos

Etimológicamente la palabra endógeno[75]proviene de los vocablos griegos "enden", que significa dentro y "gennan", que significa engendrar, o sea que se considera endógenos a aquellos elementos o causas que se originan o nacen en el interior de las personas. Al respecto, López Rey y Arrojo[76] sostiene que el hombre honrado y honesto, así como el delincuente, tienen una base biológica, una estructura psicológica como seres espirituales, y viven inmersos en una determinada sociedad humana que la condiciona y lo determina a obrar como un ser social, por eso, el hombre frente a estímulos, incitaciones exógenas del medio social, reacciona como una totalidad, es decir, como un ser bio-psico-social. Bajo esta óptica, la Criminología analiza al hombre delincuente y al antisocial, desde tres marcos conceptuales, consistentes en los siguientes factores interrelacionados: tendencia, personalidad y mundo adyacente, que se condicionan mutuamente, en una « interacción que es el presupuesto esencial para comprender al delincuente y al delito».

No obstante, la importancia de los fenómenos de la herencia en la génesis, es evidente que una herencia morbosa, viene a desarrollar en el individuo particulares anomalías psíquico-físicas o tendencias que ejercen influencia sobre la conducta de la gente para cometer hechos delictuosos. De esa forma, en los Elementos endógenos se notará que el factor principal es el cerebro, el encéfalo la parte más importante de nuestro cuerpo y compleja del sistema nervioso, controla el cuerpo, los actos, las sensaciones y las palabras, recibe información de todas partes del cuerpo, las procesa y envía mensajes a los músculos para entrar en acción. Todo el cerebro esta comunicado de tal forma para controlar el comportamiento.

En suma, las anomalías anatómicas especialmente en el encéfalo presentan fenómenos de la predisposición constitucional de la delincuencia ya que es la sede de los fenómenos psíquicos, provocando disfunción hormonal, capaces de influir sobre la misma función del cerebro.

De otro lado, es sabido que también los traumas, especialmente los craneoencefálicos, pueden dar lugar a perturbaciones psíquicas más o menos graves y hasta a verdaderas psicopatías agudas o crónicas especialmente cuando se acompañan de lesiones anatómicas y funcionales de los elementos nerviosos, por eso se debe ser muy prudente en la utilización de fórceps y durante el parto, claro esta que en aquellos individuos de constitución delincuencial el trauma viene a actuar como un elemento secundario desencadenante.

Otro factor es el estudio de las glándulas de secreción interna, ya que están en intima relación con el sistema vegetativo, o sea el sistema nervioso autónomo, que a su vez esta en relación con la vida instintiva y afectiva. A este respecto, se puede saber que el hipertiroidismo e hipersuprarrenalismo; disfunciones de las glándulas de secreción interna se encuentran en los homicidas. La Endocrinología es un factor de consideración más no la única causa etiológica.

Desde otra perspectiva, Manuel Espinoza[77]manifiesta que la Teoría propone términos conceptuales como disposición, predisposición y otros conceptos referenciales al delito en Criminología. López Rey y Arrojo[78]aprecia que los términos expuestos son en "cierto modo ambivalentes y pueden referirse tanto a un concepto cultural como natural estable o provisional y así puede hablarse de una aptitud o predisposición moral, espiritual, artística, literaria, etc., o enfermedad morbosa, demencial, positivista, negativa, etc. Se trata de términos que sin ser vagos tienen una menor posibilidad de concreción". Por eso propone utilizar la terminología «tendencia» que tiene según el referido autor un substrato bio-psicológico de una mayor comprensión gnoseológica. Incluso, no existe oposición teórica en Criminología, y que los autores y profesionales de esta ciencia causal-explicativa, utilicen términos con "predisposición criminal" o "antisocial", tendencia por el delito con sustento bio-psíquico, como forma de vida y hábitos antisociales. El maestro español no rechaza el empleo del concepto «predisposición» cuando se refiere a explicar la inclinación por el delito: "La tendencia, pues, es el resultado de una conformación; la predisposición y la aptitud también pueden serlo."[79]

Aun cuando, los términos "tendencia" o "predisposición", suponen un presupuesto biológico de índole hereditario, que involucra una serie de potencias especificas en el desenvolvimiento en la vida del hombre que se manifiesta en un conjunto de posibilidades potenciales actuantes e inclinaciones conductuales de posibles direcciones psicológicas que se imprimen al comportamiento, sin que esto signifique sostener la existencia de un "tipo delincuente" por tendencia o predisposición, sino de un probable sujeto agente del delito, si las condiciones del mundo circundante criminógeno lo estimulan, excitan y lo determinan a reaccionar y actuar por esas inclinaciones antisociales y delictivas.

En efecto, el criminólogo López Rey y Arrojo, impugna la prevalencia monogenética de uno o dos factores causales predisponentes o condicionantes de la criminalidad, fenómeno causal complejo. Al delincuente, como al antisocial tenemos que examinarlo en el marco conceptual de la trilogía, como ser biológico, psicológico y social recíprocamente condicionados en una sola unidad conceptual criminológica, para evitar cometer errores de diagnostico, pronostico y tratamiento criminógeno.

Por lo tanto, la pericia criminológica debe evaluar en el examen del delincuente y el antisocial-desadaptado, los siguientes factores causal-explicativos de la conducta criminal:

a) Causas predisponentes o tendencias (Biocriminogenesis)

b) Causas condicionantes (Psicocriminogenesis)

c) Causas determinantes-desencadenantes del crimen

(Sociocriminogenesis).

En suma, la concepción de la trilogía causal-explicativa de la criminalidad y de los antisociales, reconoce la explicación científica de la delincuencia, de la personalidad del infractor o desadaptado, así como el diseño de una política criminal del Estado, para combatir exitosamente este fenómeno ingrato y peligroso en la vida social e individual de la colectividad.

2.2.5.2 Elementos Exógenos

La palabra exógeno, deviene de las palabras griegas "exo", que significa fuera y "gennan", que significa engendrar. Los elementos exógenos son aquellos que se originan en el exterior del cuerpo humano.[80]

Por lo tanto, son todos aquellos que se producen fuera del individuo; podríamos decir que son los que vienen de fuera hacia adentro. Se clasifican en: elementos físicos o ambientales, clima naturaleza del suelo, fenómenos naturales, periodicidad diurna y nocturna, fases lunares y estaciones del año, elementos sociales, familia, escolaridad, estado civil, clase social, domicilio, explosión demográfica, desempleo, políticas económicas y sociales, seguridad pública, adicciones, etc.[81]

Con esta opinión simplista se puede alcanzar el extremo, que un imaginativo superficial llegue a calibrar un pensamiento fórmico, renunciante al análisis de la escala socio-económica (en la que se delinque u ostentan conductas desviadas no punibles, pero conductoras al crimen), en el sentido que a esta clase de gente hay que o desinfectarla en los inmuebles carcelarios, entendiendo que son componentes intangibles de la trama societaria, salvo que se aspire a descartarlos por siempre de esta natural coexistencia, so pretexto de su incurable peligrosidad y renunciante simultaneo a ensayar como inecuanizarlos con el auxilio de las ciencias aplicadas con el criterio correspondiente a una civilización que se precia de humanista.

Asimismo, los no delincuentes, que se atenúan las características delictivas, en este género postrera, podemos distinguir tres sub-clases, cuando menos:

a) Los delincuentes pasionales.

b) Los delincuentes ocasionales.

c) Los delincuentes culposos.

En consecuencia, son proporcionados en forma gradual por el entorno social y en otros casos por dolencias cerebrales aflictivas, que terminan detonando en un comportamiento ofensor punitivo.

Entre ellos tenemos el hogar, que puede ser formativo, con progenitores o familiares sustitutos ejemplares y responsables por tallar valores éticos como deformante, por su influencia negativa en la inadaptación o desadaptación del menor, y aun en su conducta francamente antisocial.

Según Sebastian Herder,[82] este el núcleo cumple determinadas funciones en el desarrollo armónico de la persona, que se manifiestan desde múltiples aristas, y que por ser biológica y psicológicamente las tiene indispensables en el seno intra familiar.

No obstante, las investigaciones en materia delincuencial, han demostrado que la falta de seguridad o el insuficiente afecto en la infancia, es un potente factor determinante. Es que las Estadísticas y los avances prospectivos de la Sociología, ponen de relieve la influencia del ambiente familiar en la delincuencia juvenil. También son factores primordiales, su inestabilidad de la familia y el antecedente de una violación sexual. Como grupo sociológico ha sufrido un cambio estructural, lo que redunda en el Estado y el propio enjambre social, con la inexorabilidad que impone al hombre vivir acompañado.

Leopoldo Baeza y Aceves[83]nos explican que el padre de la Sociología: Augusto Comte, estableció que el conglomerado social, no tiene por base al individuo, sino a la familia, pues toda cedula tiene que ser homogénea, con el organismo del cual forma parte; que el individuo, no puede ser el embrión de la sociedad porque el verdadero embrión es la familia.

El citado autor adiciona que el creador de la Sociología y pontífice del positivismo desconoció que no es la familia el punto de partida de la evolución social; que es la humanidad, la que creó la organización familiar y que es cierto que hubo demora en organizarse colectivamente.

La actual Sociología, reconoce a la familia como la única y natural sociedad; más antigua, pero con derechos y obligaciones mutuas y aunque por si sola, no podrá satisfacer las necesidades del ser humano, es la sociedad civil la indicada para satisfacerlas, porque dispone de elementos para cumplir este cometido.

Por su parte, Raúl Carranca[84]refiere que José Manuel Puig Casaurane, afirma que la sociedad atraviesa por fases evolutivas, marcando etapas, que dejan señales indelebles en el progreso o la barbarie; legado fatal que es histórico, y motivo de evaluación en un Estado Social y Democrático de Derecho, por su nivel moral e intelectualidad. La familia como cualquier núcleo es el reflejo de la sociedad y sigue el modelo de esta, con excepciones, que aparecen como contradictorias. La importancia de la influencia que la familia ejerce en el niño y en el joven sobre todo en la educación y vigilancia disciplinaria es esencial. En la adolescencia se reafirma, cuando el joven esta en la búsqueda de patronales y parangones de conducta, de la correcta formación de ideales y valores, los que cobran suma importancia a lo largo de su transcurrir intersocial.

Recordemos, que en 1965, Robert Caldwell,[85] en la Universidad de Iowa, Estados Unidos, hizo una clasificación de hogares que contribuyen a la delincuencia formando seis grupos:

1. Rotos

2. Inadecuados

3. Parientes o personas anormales

4. Amorales e incultas

5. Con delincuentes sancionados

6. Inseguros desde lo económico.

En las precursoras investigaciones realizadas en universidades norteamericanas y soviéticas, la mayoría de jóvenes delincuentes proceden de hogares con inseguridad económica. En países capitalistas, decían que era por la miseria y el empobrecimiento de las masas y en el comunismo se alegaba que este fenómeno se explicaba por la inmadurez del sistema para lograr satisfacer todas las necesidades, lo que provocaba el deseo amoral de satisfacerlas aún a costa de los demás. Como las fuentes de ingreso y riquezas se limitan al trabajo honrado, los que, deciden llevar una vida parasitaria, inexorablemente cometerán delitos.

Un aspecto que merece ser examinado son los hábitos y tradiciones de cada núcleo familiar. Familias de delincuentes presentan hábitos antisociales, ayudados por un estilo facilista, encontrándose el alejamiento de las normas legales en las cuestiones cotidianas. Las condiciones de vida de estas familias influyen decisivamente en la formación de puntos de vista antisociales, con significado criminógeno. Vienen de familias con escándalos frecuentes, consumidores de licor y drogas, promiscuas, etc. Influencia negativa que tienen sobre los niños y jóvenes que se percatan de estas conductas de los adultos que los rodean.

Crea desde los primeros años de vida la formación de imágenes erróneas acerca de la sobrevaloración de cualidades como el egoísmo y la irresponsabilidad. Curiosamente alimentan modelos similares, a diferentes tipos de sociedades que se desean construir en la modernidad y que se deberán corregir mejorando sus parámetros solidarios y éticos, abandonando auto coartarse con simples comentarios, a menudo solo condenatorios.[86]

Sin embargo, Edmundo Buentello y Villa[87]ha propuesto el siguiente cuadro de familias deformantes, que nos parece de gran utilidad para nuestra investigación académica:

a.- Familia Carencial.- Es aquella familia donde se puede apreciar la falta o privación de algo, esta carencia no solo es, como se podría creer la falta de recursos económicos. Es apreciable la ausencia o insuficiencia del cuidado de los padres y principalmente del cuidado maternal durante la infancia.

b.- Familia Desordenada.- Son las familias que sufren de una alteración profunda en su estructura y que se distinguen por la perdida de todas las características esenciales que debe tener la familia como son el amor, el respeto, la lealtad.

c.- Familia Discordante.- Son aquellas familia que se caracterizan por las divergencias, posiciones opuestas o desavenencias de dos o más de sus integrantes, con la particularidad que estas han generado conductas reñidas con la moral y buenas costumbres que incluso podrían llegar al delito.

d.- Familia Insegura.- Familia que presenta una acentuada falta de seguridad, que se manifiesta por la carencia de la presencia del padre o la madre y que se agrava con la falta de la seguridad de una vivienda, de alimentos o de un futuro estable.

e.- Familia Tiránica.- Es aquella familia donde se denota un abuso o imposición en grado extraordinario de la voluntad de uno de sus miembros sobre los otros. En este caso, el tirano podría ser el padre, la madre o un hermano mayor.

f.- Familia Anormal.- Se entiende por familia normal aquella que siendo una buena familia, esta generalmente integrada por el padre, la madre y los hijos. Empero, pueden existir familias que a pesar de no tener esta composición, pueden llegar a ser una buena Familia, será entonces una Familia Anormal, aquella que no se comporta como tal, carece de unidad e integraci6n entre sus miembros y actúa de manera inusual y hasta ilegal.

g.- Familia Patológica.- En la que un padre o ambos padecen de una psicopatología que puede ser esquizofrenia, paranoia, epilepsia, etc.

h.- Familia Nociva.- Por sus adicciones (padre o padres), les mal enseñan a sus hijos y no están en condiciones de corregirlos, sus hechos sucumben ante el ensayo de cualquier frase o llamada de atención correctiva.

i.- Familia Traumatizante.- Que por la violencia familiar, física o psicológica, van causando estragos en la personalidad de sus vástagos.

j.- Familia Corruptora.- Que los inducen a la mendicidad o prostitución, con tal que les porten dinero para invertirlo en licor, drogas, etc., los padres mismos son antisociales, ratero, ladronzuelo, paquetero de droga; la madre, promiscua o prostituta.

k.- Familia Antisocial.- Familia que opta por una conducta contraria a las buenas costumbres que requiere la armonía y la convivencia en sociedad. Ejemplo de esta familia es aquella que actúa agresivamente en contra de sus vecinos.

1.- Familia Explotadora.- Es aquella donde uno o unos de sus miembros explotan a los otros por lo general para sacar provecho o rendimiento abusivo del trabajo de estos.

11.- Familia Bien.- Les dan de todo a sus hijos, todo lo material y algunos consejillos sobre la moral, pero sus hechos los contradicen, tienen elevado estatus familiar y social. Son de abolengo.

m.- Familia Pudiente.- Que gasta su dinero en satisfacer los pedidos de sus hijos que les dan dinero y absoluta libertad, ignorando por comodidad con quienes se juntan o en que gastan ese dinero pertenecen a la clase media emergente, obviamente no les interesa ser formativos.

n.- Familia Amoral.- Carecen de principios y valores ético-sociales, todo vale, con tal de lograr ventajas económicas, mejoras en el trabajo, etc., a diferencia de la inmoral: que esta abiertamente contra estos principios, critican como tontos sociales a las familias morales.

ñ.- Familia Inadaptada.- Es aquella que no se ha adaptado a las costumbres propias de la sociedad que integra y que con sus costumbres propias pueden amenazar las buenas costumbres y hasta el ordenamiento jurídico.

o.- Familia en Transculturación.- Familia por lo general inmigrante que se encuentra en proceso de transición por el cual va adoptando rasgos culturales de la sociedad donde se encuentran actualmente.

Igualmente, en la escuela, en la que se seleccionan a los primeros amigos, el colegio, la universidad, el instituto superior, el centro de trabajo, el barrio, que nos relacionan con las compañías cuasi permanentes y entrañables, así como los encuentros, periódicos, que nos vinculan a ciertas amistades ocasionales, y que no pocas veces, resultan trágicas porque nos sugieren y hacen llegar al área prohibida delincuencial, bajo los efectos del licor y/o consumo de drogas. [88]

Estamos hablando del denominado proceso de socialización al cual se le atribuye una importancia fundamental para el desarrollo

del individuo en la sociedad explica Alonso Pérez[89]que el concepto de socialización trata de la cuestión de la influencia de los hechos sociales sobre el desarrollo y la formación de la personalidad humana, mientras que la esfera social es el entorno humano en que se mueve la persona individual. Bajo otra óptica de indagación nos lleva a tratar de establecer la forma de ser de las familias que pueden llevar a la generación de conductas desviadas. Edwin Sutherland y Donald Cressey[90]llegan a la conclusión de que los hogares que generan hijos delincuentes se caracterizan frecuentemente por la existencia de una o varias de las siguientes seis características:

a) Otros miembros de la familia son delincuentes, inmorales o alcohólicos.

b) Uno o ambos padres están ausentes por motivo de muerte, divorcio o abandono.

c) Hay ausencia de control paternal por ignorancia, indiferencia o enfermedad.

d) Existe incompatibilidad hogareña, evidenciada por la dominación de un miembro, favoritismo, sobreprotección, severidad excesiva, descuido, celos, condiciones de hacinamiento hogareño o interferencia de parientes.

e) Diferencias religiosas o de otro orden cultural, o diferencias en costumbres y patrones se encuentran presentes.

f) Hay dificultades económicas, tales como desempleo, pobreza, trabajo de ambos padres, o inadecuado manejo de los asuntos financieros.

En tal sentido, explica Reyes Echandia[91]el desempleo de los padres o sus bajos salarios dan lugar a penuria económica que se refleja en sus normales condiciones de vida; la familia debe habitar en «casas de inquilinato», cuando no en «cuchitriles» hechos de lata y de cartón sobre terrenos ajenos (invasiones); en estos lugares, un solo cuarto ha de servir de sala, cocina, comedor y alcoba; la promiscuidad se impone en estas circunstancias haciendo desaparecer paulatinamente el recato y pudor que debe existir en las relaciones entre padres e hijos y entre hermanos y hermanas y facilitando el acercamiento sexual con todas su peligrosas implicaciones. El tenso ambiente que aquí se respira impulsa al padre a abandonar su hogar para buscar solaz y esparcimiento en cantinas y burdeles, con lo que disminuye aún mas el precario presupuesto; los hijos también buscan fuera de la casa la tranquilidad y armonía que no encuentran en ella y se lanzan a la calle, a la aventura. En suma, la desnutrición y las enfermedades por falta de higiene son igualmente una secuela de esta situación, de allí a la comisión de hurtos para tratar de subsistir no hay sino un paso; pero es que, además, se ha demostrado que la hipo alimentación influye desfavorablemente en los menores, pues facilita su conducta irregular al retrasar su normal desarrollo mental y desviar su embrionario concepto de los valores morales manifestados concretamente en la intensa actividad interpersonal.

2.2.5.3 Fortuitidad Criminal

Luego de haber analizados los elementos endógenos y exógenos, debemos incluir en esta clasificación un concepto que a menudo es soslayado y sin duda tiene un componente determinante en la pluricausalidad criminal: nos referimos a la fortuitidad. El diccionario de Real Academia de la Lengua Española, la define: "Que sucede inopinada y casualmente, sin prevención ni premeditación". [92]

En consecuencia, en el hecho criminal no sólo están presentes, los elementos descritos líneas anteriores sino también las circunstancias, que por lo general no tienen nada que ver un alguna conducta antisocial sino que su vulneración se recoge como resultado de la combinación de las condiciones del medio que surgen de improviso y que se presentan accidentalmente provocando la comisión de un acto materia de estudio criminógeno.

2.2.6 Aportes De La Criminología Crítica Y La Concepción Integradora

Sustenta Alfonso Reyes[93]que con este nombre se designa al conjunto de corrientes criminológicas opuestas a las tendencias tradicionales interesadas fundamentalmente en explicar la criminalidad como fenómeno más individual que social y en propiciar una Política Criminal conservadora del sistema.

Antonio Beristain[94]resume así los aspectos negativos de la Criminología tradicional, que habrían dado lugar a este nuevo enfoque:

1 °) Su método es excesivamente a histórico, apolítico, unilateral, individualista y formal.

2°) Sus indagaciones son demasiado jurídicas e individualistas.

3°) Tiene el delito un concepto formalista, con olvido de sus reales causas.

4°) Considera el delito como fenómeno anormal, cuando sociológicamente bien puede tenérselo como de carácter normal.

5°) Concede demasiada importancia a la Criminología convencional y olvida la trascendencia de la no convencional.

6°) Su imagen del delincuente como sujeto patológico no se compadece con la realidad.

7°) Su criterio sobre el papel de las clases dirigentes como creadoras de una legalidad indiscutible, esta revaluado por la moderna ciencia política.

8°) La sanción penal y, particularmente, la pena privativa de la libertad, consustancial a la Criminología tradicional, han demostrado su ineficacia para detener la criminalidad.

Esta nueva orientación de la Criminología no ha llegado a conformarse como unidad conceptual; sus teóricos e investigadores sólo están de acuerdo en su oposición a la Criminología tradicional y en asumir una actitud crítica para el estudio de esta disciplina.

Entre sus varias tendencias menciona Alfonso Reyes[95]la Criminología del Paso al Acto, la Interaccionista y la Radical.

A. DEL PASO AL ACTO.- Se le ha dado este nombre porque es una Criminología que se interesa en el estudio de los fenómenos individuales y sociales que explican la razón por la cual el hombre da el paso hacia el acto delictivo; pudiera decirse que es esta la corriente "puente" entre la Criminología tradicional y la crítica. Sus exponentes más conocidos son Thorsthen Sellin, creador de la Teoría de la "Anomia" (termino acuñado por Emilio Durkheinm), según la cual la ausencia o la hipertrofia conflictiva de normas jurídicas genera criminalidad y Edwin Sutherland, quien sostiene (Teoría de la Asociación Diferencial) que «la conducta delictiva se aprende en asociación con aquellos que definen esa conducta favorablemente y en aislamiento de los que la definen desfavorablemente; y que una persona en una situación apropiada participa de esa conducta solamente cuando el peso de las definiciones favorables es superior al de las definiciones desfavorables».[96] A este brillante sociólogo norteamericano se le debe el comienzo de las investigaciones sobre la llamada "Criminalidad de Cuello Blanco", cometida por potentados políticos y económicos conocidos ahora, al decir de Raúl Zaffaroni como criminales de seda.

La Teoría Estructural - Funcionalista de la Anomia y de la Criminalidad sostiene, en síntesis:

a) Que las causas de la desviación no se encuentran en factores bioantropologicos y naturales ni en situaciones patológicas de la estructura social.

b) Que la desviación es un fenómeno normal de cualquier estructura social.

c) Que sólo cuando se han sobrepasado ciertos límites, el fenómeno de la desviación se torna negativo para la existencia y desarrollo de la estructura social, caso en el cual puede surgir un estado de desorganización en el que todo el sistema de reglas de conducta pierde valor, sin que haya logrado todavía afirmarse uno nuevo; es entonces cuando surge el fenómeno "Anomia".[97]

Critícasela a esta concepción, además de su conservadurismo, el hecho de asentarse "en la jerarquía y el dominio como bases de la ley y el orden", y de concebir el orden social como "moralmente estructurado", con lo que estaría fortaleciendo el "statu quo": injusto y falsamente consensual.[98]

B. INTERACCIONISTA.- Milam Milutinovic[99]precisa que el VII Congreso Internacional de Criminología (Belgrado 1975) consideró que esta corriente pone el acento en el hecho que la sociedad misma selecciona a sus delincuentes; partiendo de este punto de vista se esfuerza por cuestionar las investigaciones tradicionales, insistiendo en la investigación de la cifra negra, el proceso de marginación y la estereotipia del delincuente.

Su trascendental contribución fue introducir en Criminología el concepto de «desviación», mediante el cual se amplió el ámbito de estudio de esta disciplina a comportamientos no incluidos en las leyes penales (conductas desviadas). Como desviada se califica no solamente la conducta socialmente reprochable sino aquella que el propio grupo señala como tal en razón de la posición social de su autor y su víctima; simplemente como pretexto para crear una norma punitiva; de esta manera, la desviación, más que una cualidad del hombre o de su comportamiento, es un juicio social más o menos arbitrario Sostienen que la delincuencia es el resultado de un proceso de interacción de quien realiza el hecho punible y la sociedad, pues son sus mecanismos los que permiten descubrir y bautizar como «criminal» a una persona siendo los responsables de la creación de la imagen del delincuente.[100]

De otro lado, esta corriente considera que la consecuencia más visible de la sanción penal es la de producir un decisivo cambio en la identidad social del condenado, quien a partir de entonces queda con la etiqueta de desviado, estigma este del cual difícilmente podrá escapar en el futuro.[101]

Los radicales consideran que esta es aún una Criminología Liberal que se limita a describir los fenómenos de la criminalización, del estereotipo y del estigma delictivos, sin indagar sobre sus causas político - sociales.

C. RADICAL.- Ian Taylor[102]es enfático al indicar que los seguidores de esta orientación difieren de las demás tendencias criminológicas «en poco menos que todos sus aspectos: sus premisas acerca del hombre, sus procedimientos prácticos, su concepto sobre la utilidad del conocimiento y su reacción con otros grupos sociales».

En líneas generales, marcharon determinados sucesos sociopolíticos, ocurridos en la década de los sesentas (guerra del Vietnam, propagación de la guerrilla en América Latina, surgimiento del o "poder negro", auge del comercio, consumo de estupefacientes, rebeliones políticas en establecimientos penitenciarios de todo el mundo, divulgación del movimiento «anti psiquiátrico», etc.), los que condujeron al rompimiento definitivo con el enfoque tradicional y a la creación de la "Unión of Radical Criminologists" (URC) compuesta por profesores y alumnos de la Escuela de Criminología de la Universidad de Berkeley, y de la "National Deviancy Conference" (NDC) en Inglaterra.[103]

Por lo demás, la Criminología Radical, relega a un plan secundario el estudio de los Elementos endógenos y exógenos de la criminalidad para dedicar preferente atención a despejar interrogantes tales como: ¿Para que sirve la ley penal? ¿Quienes la hacen? ¿Contra quien se hace? Dícese de esta corriente que "es una politología del delito, porque es una ciencia fundamentalmente política".[104]

Esta perspectiva "radical" ha encontrado serias resistencias en los Foros internacionales en los que predominan las tendencias conservadoras y liberales; por eso, mientras se celebraba el VII Congreso Internacional de Criminología (Belgrado, 1973) se reunió en Florencia el « Grupo Europeo para el Estudio de la Desviación y del Control Social», de orientación radical; y en el VIII Congreso Internacional de Criminología (Lisboa, 1978) apenas fueron admitidos algunos impugnadores del enfoque tradicional. Hasta 1982 dicho Grupo ha celebrado diez reuniones, en las que se debatieron importantes y controvertidos temas.[105]

Por último, la llamada Criminología de la Reacción Social pretende integrar y superar las Tendencias Interaccionista y Radical, en cuanto constituyen esfuerzos incompletos hacia una Criminología sistemática. Su finalidad primordial o no es modificar al delincuente sino a la ley, o al sistema total del cual la ley es su instrumento más poderosos y efectivo».[106]

Debemos descollar que fue el Psiquíatra argentino José Ingenieros[107]el precursor de la Criminología en América Latina; su obra, de obvio corte positivista y antropológico, esta dividida en tres grandes capítulos:

Etiología Criminal, Clínica Criminológica y Terapéutica del Delito; ella ha orientado el movimiento criminológico de nuestro subcontinente hasta época reciente.

D. CONCEPCION INTEGRADORA

Manifiesta que la conducta humana desviada, no es efecto de una causa, pero ella tiene ocurrencia en una situación determinada. Esta situación esta caracterizada por la presencia de factores de naturaleza múltiple, de índole biológica, cultura, psicológica, socio económica, política, religiosa, etc., todos los cuales son mediados a través de los patrones cognitivos desarrollados por el individuo en su permanente interactuar con el mundo.[108]

Por razones esencialmente académicas, las ciencias que estudian al hombre, parcelan la calidad humana. La tendencia a la especialización, comprende particularmente en un mundo donde la complejidad y enormidad de los datos de información hacen imposible su manejo global por una sola persona. Por eso, no resulta extraño que el biólogo pretenda explicar la conducta sobre base naturista, en tanto que el Sociólogo o el Antropólogo Cultural la comprenda con fundamento en variables sociales, etc. Lo más conveniente, tratar de integrar las diversas observaciones, hechas desde puntos de visión distintos, procurando comprender de que manera la situación del observador y sus pre conceptos epistemológicos han afectado su comprensión de la realidad. Esa pretensión integradora de los distintos puntos de vista que han sido esbozados por especialistas formados en disciplinas diversas, por la que abogamos, cabe dentro de las raíces filosóficas de lo que George A. Kelly ha designado como el "Alternativismo Constructivo", el cual no debe, en ningún caso, confundirse con el prurito del eclecticismo, que se concreta en una formula de resolución de conflictos a través de malabares conciliatorios de opiniones diversas. El alternativismo constructivo procura integrar los resultados provenientes de ángulos visuales divergentes, obtenidos con procedimientos rigurosos, a partir de un análisis crítico de tales resultados, utilizando las luces que sobre ellos puedan proyectar puntos de vista distintos a los del observador inicial.

2.2.7 Política Criminal y Anticriminal

Si partimos de la reflexión que por Política, se comprende a la ciencia o arte de gobernar, por Política Criminal, debería entenderse lo referente a los actos delincuenciales, o sea, a una parte de la Política General, que pretende ser gravitante en el transcurrir de la convivencia de los seres humanos. En consecuencia, Política Criminal o Criminológica, término acuñado por el mexicano Quiroz Cuarón,[109] es la ciencia o el arte de seleccionar los bienes que deben protegerse jurídico-penalmente y los accesos para materializar la que significa el sometimiento a crítica, de los valores y caminos elegidos. Pero en la practica gubernamental, el aporte criminológico no pasa de ser una racionalización o discurso justificatorio; por lo tanto, la obra política condiciona a la Criminología, y no como debería suceder que la Criminología la condicione, pues las leyes surgen de la decisión política.[110]

Eugenio Raúl Zaffaroni, nos ilustra con esta reflexión «que la norma es hija de la decisión política, lleva su carga genética, pero el cordón umbilical lo corta el principio de legalidad, en cuanto a la extensión punitiva, lo que no significa desvinculación total, puesto que la carga genética de la decisión política es conservada por la norma. El bien jurídico tutelado elegido por decisión política, es el componente ideológico que nos señala el fin de la norma, siempre que se observe el principio de legalidad, el esclarecimiento de la decisión política será un elemento orientador de primordial importancia para determinar el alcance de la prohibición».[111]

Continúa el prestigioso criminalista, "sosteniendo que la legislación penal es parte de la legislación en general, es decir, del ordenamiento jurídico debiendo ser interpretada dentro de este contexto».

Por ello, la Política Criminal (Ex Ante) es también un capítulo de la política general que debe ser entendida dentro del marco de la prevención general.

Las ciencias interesadas en el devenir del hombre, deben interpretar al delito en el medio que se exterioriza, recomendando intervenciones extra penales, pues la mejor Política Anticriminal(Ex Post), radica en una que repose en propuestas de cambio ético, económico y comunitario, con respuestas institucionales Punitivas (Prevención Especial), que servirán para bloquear un número apreciable de hechos originados en la pauperización de amplios sectores del tejido social, que desesperados por urgentes necesidades acometen contra pobres o ricos sin diferenciarlos, con incesantes ataques de unos versus otros.[112]

Prosigue el referido autor al sentenciar que cuasi ninguno se siente seguro, situación de privilegio de sujetos inmunizados ante la posibilidad de castigarlos, o mártires del olvido, la desesperanza y la corriente insolidaria que impera, la del indiferentismo, alterado periódicamente con algunas excepciones.

¿Qué pueden hacer ante la cruda realidad? Buscan trabajo y no lo hallan. Para delinquir siempre existen vacantes, hasta que los encierran por peligrosos. Allí encuentran similares condiciones, de donde vivían: sobra gente, falta espacio y comida.

¿Que podemos proponer? Simple remedios: educarlos temprano en la actuación intersocial advirtiéndoles las nefastas consecuencias que esperan a los desobedientes y enseñarles un oficio para que laboren libremente. Con todo ello no se erradicará el crimen, pero se persigue disminuir a los precarios anómicos equivocados.

Además, este panorama obliga a implementar esquemas inmunizadores de carácter formativo, que se inicien en los hogares, con padres o responsables familiares, que se preocupen en formar a las generaciones que los siguen, para que acaten las leyes vigentes y pugnen por otras, que de verdad alcancen a sancionar a los intocables. Todos quienes faltan el respeto a los bienes protegidos penalmente, merecen ser sancionados y no solo los vulnerables, los más débiles, porque no es justo, y lo que se requiere sin postergaciones es una legislación integradora y una correcta administración de justicia. Lo que contrario llevara a inflamadas y reclamantes manifestaciones impacíficas.

2.2.7.1 Prevención General: Positiva y Negativa; Prevención Especial: Positiva y Negativa.

Esta Clasificación responde a la redactada por Jeremías Benthan[113]al rotular que la Prevención General se subdivide en Positiva: que va dirigida a todos los integrantes del enjambre societal y la Negativa, que tiene por objeto la intimidación a la colectividad, de Asimismo, encontramos la Prevención Especial que la subdivide en: Positiva: Que se desarrolla a través de la aplicación de La Ideología RE: : Reeducación, Readaptación, Resocialización, Reinserción, llamadas ideologías y por último la Negativa: Privilegiando la seguridad a través de la prisión de aquellos que infringen la ley penal.

Debemos partir de la premisa que los investigadores generalmente no distinguen entre el aspecto disuasivo y el reformador de la prevención individual. Se ha intentado varias veces descubrir hasta que punto las medidas penales han conseguido cambiar las actitudes del delincuente, pero la mayoría de los investigadores se han conformado con limitarse a llevar la cuenta del número de delincuentes que, habiendo recibido tratamiento penal, no han vuelto a tener dificultades durante un periodo más bien breve, sin tratar de precisar hasta que punto dichos delincuentes se han "reformado",desde la perspectiva de la Prevención General, en realidad como consecuencia del tratamiento o castigo recibido.[114]

Al mismo tiempo, los investigadores han ignorado por completo el efecto de las medidas penales en el comportamiento de aquellos que no han sido sometidos a ellas, es decir, delincuentes en potencia y no delincuentes. Este aspecto, es considerado por diversos jueces como de importancia primaria, y sin embargo no sabemos prácticamente nada respecto a lo que se consigue en este sentido en la realidad. Esto se debe probablemente a una serie de causas; en primer lugar, la tendencia de la mayoría de los criminólogos a "tratar" o disuadir al delincuente de que se trate en cada caso, y un escepticismo concomitante respecto a la disuasión general: algunos opinan basándose en argumentos teóricos o a priori, que la amenaza de castigo no disuade a los delincuentes en potencia, y por esta razón no es necesario investigar la cuestión empíricamente. Pero la disuasión (en el sentido de una inhibición consciente o inconsciente de la actividad delictiva, con objeto de evitar la pena) no es el único aspecto de la Prevención General. Tanto los sociólogos como los juristas han sostenido a menudo que las sentencias penales tienen un efecto preventivo general al confirmar los valores sociales y consolidar lo que Durkheinm llamo o "la conciencia común", disminuyendo al mismo tiempo el miedo al crear una atmósfera de seguridad en la comunidad. Es de gran importancia comprobar hasta que punto es esto cierto.

Aún cuando Andenaes[115]ha hecho notar, cualquier trabajo de investigación sobre este tema de Prevención General debe hacer varias distinciones entre las distintas clases de crimen y delincuentes en potencia. Los delitos típicamente impulsivos o aquellos que son cometidos como resultado de tensión emocional o anomalía mental, incluyendo asesinatos, asaltos y delitos contra la libertad sexual, etc., son probablemente menos susceptibles de disuasión que aquellos planeados racional y premeditadamente contra la propiedad. También debe tenerse en cuenta la actitud general moral y social respecto a los distintos tipos de crimen; la amenaza del castigo tiene quizá menos importancia directa en la inhibición de tales actos como el incesto, que esta considerado como algo repugnante y moralmente malo, mientras que puede ser muy importante en otros, por ejemplo en transgresiones al reglamento nacional de tránsito, etc. en los que no existe freno moral.

Es también importante distinguir entre los distintos tipos de posible delincuente cuando se trata de precisar el efecto disuasivo del castigo. Las oportunidades de cometer diversas clases de delitos no están distribuidas al azar entre la población; además, la pena establecida para el delito es sólo uno de los elementos disuasivos; para las personas de la clase media, el estigma y las consecuencias sociales generales de una convicción (perdida de trabajo, status, etc.) tienen sin duda más importancia que la sentencia del tribunal; pero esto no es cierto respecto a las personas de la clase baja y otras socialmente aisladas. Antes de intentar precisar el efecto disuasivo general de determinadas penas, es preciso identificar con cierta exactitud a los posibles delincuentes a quienes esas amenazas de castigo se refieren.

Ante este horizonte, García Arán[116]expone que los límites y el contenido de los fines preventivos deben partir inevitablemente de los principios básicos que configuran el orden político y constitucional. Para ello, debe acudirse en primer lugar a los valores superiores del ordenamiento jurídico: la libertad y la justicia, la igualdad y el pluralismo político; pero también establecen la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad y el respeto a la ley y los derechos de los demás, nada menos que como fundamento del orden político y la Paz social. En tales fundamentos constitucionales del orden político y la Paz social pueden identificarse:

a) Unos valores de corte individual (la dignidad humana, sus derechos inherentes y el libre desarrollo de la personalidad).

b) Unos valores de referencia social o colectiva constituidos por el respeto a la ley y los derechos de los demás.

Los valores superiores despliegan sus efectos en todos los aspectos de la intervención penal sobre el individuo en el sentido siguiente: la función de tutela de intereses que, atribuye al Derecho Penal, es reconducible genéricamente al mantenimiento del orden político y la Paz social. De lo anterior se desprende que la protección - penal - de la Paz social no puede llevarse a cabo socavando ninguno de sus fundamentos: ni los valores individuales ni los colectivos, ni tampoco los valores de la libertad, la justicia y la igualdad.

Todo ello no hace sino plantear el eterno conflicto entre el respeto a lo individual y protección de lo colectivo que es consustancial a la intervención penal y que puede resumirse en los siguientes términos: el Derecho Penal debe conseguir la tutela de la paz social obteniendo el respeto a la ley y los derechos de los demás, pero sin perjudicar la dignidad, el libre desarrollo de la personalidad o la igualdad y restringiendo al mínimo la libertad. El planteamiento hasta aquí bosquejado tiene determinados efectos sobre los fines preventivos: la proporcionalidad como límite a la prevención general encuentra así uno de sus fundamentos constitucionales, en tanto en cuanto el afán intimidatorio no puede llevar a la imposición de penas desproporcionadas respecto a la gravedad del delito. Con ello, la búsqueda de la paz social lesionaría sus propios fundamentos y, entre ellos, la dignidad humana en la medida en que el reo se vería instrumentalizado para la obtención de efectos preventivo generales sobre el resto de la colectividad.[117]

En suma, la Reeducación[118]Readaptación[119]Reinserción social[120]no pueden destinarse a obtener un cambio en el sujeto ni en su personalidad sino nada más (pero también, nada menos) que a obtener una conducta futura respetuosa con la ley y los derechos de los demás. En otras palabras, la evitación de nuevo delito es lo máximo que permiten los derechos inherentes a la dignidad humana.

Sin embargo, el fundamento constitucional y el punitivo establecido para este propósito de la intervención penal obliga a su convivencia con el respeto a los derechos individuales y por tanto, a una concepción democrática del mismo que se refleja en dos órdenes de cuestiones:

a) La evitación de un nuevo delito que no aspira a cambiar las convicciones personales del condenado, es un valor igualitario predicable tanto de sujetos marginados como integrados socialmente que no pretende cuestionar las actitudes intelectuales de unos y otros, precisamente porque el Derecho Penal, siendo reflejo de la estructura social, no posee capacidad por si mismo, para transformarla.

b) Asimismo, no equivale directa y simplemente al escarmiento, entre otras cosas, porque en sectores sociales habituados al ingreso en prisión, las posibilidades del mismo son mas bien escasas; pero para evitar el nuevo delito es imprescindible que el condenado no termine el cumplimiento de la pena en peores condiciones de socialización que las que presentaba antes, lo que impone el criterio de la no desocialización como rector de la ejecución penitenciaria, que no solo debe aspirar a conservar unas condiciones mínimamente favorables para la reincorporación a la libertad sino incluso, a la mejora de las mismas.

Asimismo, las Teorías Absolutas, sostienen que la pena no es un medio para ningún fin extrínseco sino que son la sanción del delito y que no traspasa los límites de su intimidad de su identidad, por lo que su acción y finalidad se agotan en ella misma. Representan la mera retribución. De otro lado, rechazan la búsqueda de fines fuera de la propia pena, esta se agota en si misma en cuanto mal que se impone por la comisión de un hecho delictivo. [121]Es decir, la pena es retribución del delito cometido. El imponer una pena al que ha cometido un delito, debe ser entendido como una exigencia de justicia. Desde este punto de vista, pretender lograr fines distintos a la mera retribución del hecho cometido supone una utilización del hombre que contradice el valor que el tiene en si mismo, al implicar equipararse a una cosa.

No obstante, las Teorías Absolutas, en cuanto tales, carecen de vigencia en la actualidad y, con razón, se estima que aportan exclusivamente una explicación al porque se castiga, al fundamento de la pena, pero no aclaran el contenido de los fines.

Con acierto, Claus Roxin[122]y Santiago Mir Puig[123]han señalado razones para rechazar la consideración de la retribución como fundamento de la pena o como rasgo esencial de ella. En primer lugar, hay que abordar si la retribución se acomoda a nuestro actual modelo de Estado, y estrechamente unido a ello si es compatible afirmar que la justificación de la pena esta en posibilitar la existencia de la comunidad y mantener que el fundamento de la pena es la retribución y, a través de ella, la realización de la Justicia. En este punto, necesariamente, hay que volver a traer a colación la posición expuesta al analizar las relaciones entre Ética y Derecho Penal, en cuanto la idea de retribución aparece impregnada indiscutiblemente de un fuerte contenido ético. El actual modelo de Estado parte de situar en el pueblo el origen de todo poder y, si este es el origen, difícilmente puede asignarse a la pena otro fundamento y otra finalidad que la de hacer posible la convivencia a través de la lucha contra el delito, con lo que, como afirma Mir Puig[124]"en todo caso queda descartada, delito, en el modelo de Estado que acoge la Constitución, una concepción de la pena que funde su ejercicio en la exigencia ético jurídica de retribución por el mal cometido".

Para las Teorías Relativas, en cambio, la pena de un delito pasado es medio que evita uno futuro, son pues preventivas para incluso otros seres humanos, haciendo que por el espectáculo o magisterio de la sanción impuesta al delincuente los demás se abstengan de delinquir. Crea un clima generalizado de prevención o puede obrar sobre el propio condenado, haciendo que por los efectos que haya surtido en su personalidad, por lo que ha sufrido, sea precisamente el quien ya no vuelva a cometer un delito. Se cumple así una acción preventiva de alcance individual o especial. Por lo tanto, mediante la formulación de las Teorías Relativas se busca lograr fines que estén fuera de la propia pena. En concreto, evitar la comisión de nuevos hechos delictivos. Se pretende imponer la pena para que se abstengan de delinquir, bien los miembros de una determinada comunidad, Prevención General, bien aquel que cometió el hecho delictivo, Prevención Especial. En ambos casos la pena esta orientada hacia el futuro, pretende prevenir determinadas conductas y, de este modo, mantener la convivencia social, que a diferencia del carácter absoluto de la justicia, es algo históricamente determinado y, por tanto, relativo.[125]

Las Posiciones Mixtas o Eclécticas, asumen ambos criterios, porque para ellas la pena mira hacia el pasado y hacia el porvenir, retribuyendo el injusto perpetrado y previniendo al mismo tiempo la realización de otros delitos.[126]

Por lo tanto, la Política Criminal, tiene características definidas de ser educativas desde los niveles de la infancia hasta la adultez, y formativas, para que los individuos se acostumbren por convicción propia a respetar las normas.

Empero, como señalamos al inició la Prevención General Negativa, obra de modo indiscriminado sobre la sociedad, como freno inhibitorio de la delincuencia alcanzada siempre con una Prevención General Positiva, que refuerce su adhesión al complejo legal como base de una situación institucionalizada de seguridad común y confianza mutua.

Además, según esta finalidad la pena se dirige a los miembros de una colectividad para que en el futuro, ante la amenaza de la pena, se abstengan de delinquir. Su concepción primera fue entendida como la coacción que a través de la ejecución de la pena se realizaba sobre los miembros de una comunidad, lo que de hecho llevo a cometer excesos en su ejecución.

2.2.7.2 Prevención: Primaria, Secundaria y Terciaria

Seguida por Antonio García - Pablos de Molina[127]enfatizando a quienes va dirigida y experimentada: Prevención "Primaria", "Secundaria" y "terciaria".

Esta perspectiva descansa en diversos criterios: la mayor o menor relevancia etiológica de los respectivos esquemas, los destinatarios a los que se dirigen estos, los instrumentos y mecanismos que utilizan, sus ámbitos y fines perseguidos.

Por lo demás, según tal clasificación, los esquemas de prevención primaria se orientan a las causas mismas, a la raíz, del conflicto criminal, para neutralizar este antes de que el propio problema se manifieste. Tratando de crear los presupuestos necesarios o de resolver las situaciones carenciales criminógenas, procurando una socialización provechosa acorde con los objetivos sociales: educación, socialización, vivienda, trabajo, bienestar social y calidad de vida, son ámbitos esenciales para una prevención primaria, que opera siempre a largo y medio plazo y se dirige a todos los ciudadanos. Las exigencias de prevención primaria suelen atenderse a través de estrategias de política cultural, económica y social, cuyo objetivo último es dotar a los ciudadanos como afirma Lüderssen[128]de capacidad social para superar de forma productiva eventuales conflictos.

Por ende, la Prevención Primaria es, la más eficaz. Pero actúa a medio y largo plazo, y reclama prestaciones sociales e intervención comunitaria, no de mera disuasión. De ahí sus limitaciones practicas. Porque la sociedad siempre busca y demanda soluciones a corto plazo que, además, suele identificar lamentablemente con formulas drásticas y represivas. Y los gobernantes tampoco hacen gala de paciencia y altruismo, atisbados por el periódico reclamo electoral y el interesado canoneo propagandístico de los quincalleros de la opinión publica. Pocos están dispuestos a invertir esfuerzos y solidaridad para que otros, en el futuro, disfruten de una sociedad mejor.

La llamada Prevención Secundaria,[129] actúa mas tarde en términos etiológicos: no cuando ni donde el conflicto criminal se produce o genera, sino cuando y donde se manifiesta, y se exterioriza. Opera a corto y medio plazo, y se orienta selectivamente a concretos y particulares, sectores de la sociedad: aquellos grupos y subgrupos que exhiben mayor riesgo de padecer o protagonizar el problema criminal. La prevención secundaria se plasma en la política legislativa penal y en la acción policial, fuertemente polarizada por los intereses de la prevención general. Esquemas de prevención policial, de control de medios de comunicación, de ordenación urbana y utilización del diseño arquitectónico como instrumento de autoprotección, desarrollados en barrios bajos, son ejemplos de prevención secundaria".

La Prevención Terciaria, por último, tiene un destinatario perfectamente identificable: la población reclusa, penada; y un objetivo preciso: evitar la reincidencia. Es, de las tres modalidades de prevención, la de más acusado carácter punitivo. Y los esquemas "rehabilitadores", "resocializadores" en que se concreta muy alejados, por cierto, etiológica, cronológica y espacialmente de las raíces ultimas del problema criminal se llevan a cabo en el propio ámbito penitenciario. La plena determinación y selectividad de la población destinataria de tales esquemas, así como los elevados índices de reincidencia que se aprecian en ella, no compensan el déficit etiológico de la prevención terciaria, sus insuperables carencias, dado que esta implica una intervención tardía (una vez cometido el delito), parcial (solo en el penado) e insuficiente (no neutraliza las causas del problema criminal). No por ello, prosigue dicho autor, cabe renunciar a los esquemas de prevención terciaria en nombre de los prejuicios ideológicos. Pues a pesar de sus indiscutibles limitaciones, son útiles para la consecución de un objetivo específico: evitar la reincidencia. En puridad, los diversos esquemas de Prevención Primaria, Secundaria y Terciaria se complementan y deben estimarse compatibles."[130]

No podemos soslayar la clasificación de mi ilustre maestro el distinguido doctor Blossiers Hüme[131]que indica que debe ser Formativa Educadora y de Enmienda o Corrección.

Finalmente, prevenir el crimen, significa en uno y otro marco político trabajar en la etiología del delito, incidiendo en identificar las dificultades que atraviesa el individuo en el proceso de socialización. He allí el reto.

2.2.8 Teoterapia Integral

A) Etimología y Denominación

TEO, es una voz griega que significa DIOS Y TERAPIA es, parte de la medicina que estudia el tratamiento de las enfermedades para curarlas o aliviarlas[132]por lo tanto la TEOTERAPIA, busca restablecer la relación del hombre con Dios a través de la palabra registrada en la Biblia, y conseguir la sanidad integral en las áreas: Espíritu, Mente y Cuerpo.

B) La Aplicación de Teoterapia Integral

Este modelo se lleva a cabo mediante los Promotores Voluntarios y Organismos Cooperantes, que versa sobre la atención a las necesidades perentorias de los internos y la prédica evangélica a través de Cursos de Formación Integral como estrategia del cambio conductual de los internos atraídos.

El éxito que se obtenga con la aplicación de este modelo de TEOTERAPIA INTEGRAL dependerá de la disposición de la persona para que ella pueda tomar la decisión más importante de su vida a través de lecciones prácticas de solidaridad, que siembre una atmósfera de agradecimiento y confianza, imposible de no valorar, que influirá en lubricar su remoción conductual.

2.2.8.1 Campo De Acción De la Teoterapia

A) La Prevención Especial

La Prevención Especial se dirige estrictamente al preso, mientras que la prevención general se orienta a la colectividad.[133] A la que no ha delinquido, a la que si permanece impune o tiene una sanción menor. Todos somos susceptibles a ser victimarios o víctimas. Es un riesgo societario.

Como hemos referido, Antonio García- Pablos de Molina, la llama "Prevención Terciaria" porque tiene un designado identificable, los internos y un objetivo preciso evitar la recurrencia. Es la del acusado de carácter punitivo, y se lleva a cabo en el ámbito penitenciario, es seleccionada población la destinataria de tales programas. [134]

Aunque reconoce antecedentes en los orígenes del pensamiento filosófico con protagonismo de Protágoras de Abdera, Sócrates, Platón, etc., recibió y vigorizó su empuje con la cultura penal en la segunda mitad de los siglos XIX y XX. La literatura correccionalista definió un modelo disciplinario articulado en base a las dos finalidades de la prevención especial: la positiva de la readaptación del reo, y la negativa de su eliminación. Como se ve, estas dos finalidades de la pena no se excluyen entre sí, sino que concurren acumulativamente como fin diversificado según la personalidad corregible o incorregible de los condenados.[135]

Esta duplicidad del fin, positivo y negativo, es común a las tres orientaciones en las que cabe diferenciar las diversas doctrinas de la prevención especial:

  • a) Los Moralistas de la Enmienda.

  • b) Los Naturalistas de la Defensa Social.

  • c) las Teológicas de la diferenciación de la pena. Por diferentes que son sus matrices ideológicas, todas estas orientaciones miran no tanto a los delitos como a los reos, no a los hechos sino a sus autores, distinguidos por características personales antes que por su actuar delictivo. En esta perspectiva, el Derecho Penal no se usa sólo para prevenir los delitos: se utiliza también proyectos autoritarios de homologación o alternativamente de neutralizarlas mediante técnicas de amputación y saneamiento social.

Estas doctrinas aceptan que el infractor tiene un componente patológico (sea moral, natural o social) y que la pena ha de transformarse en una terapia política a través de la curación o la amputación. La pena, entonces se convierte en tratamiento diferenciado que tiende a la transformación de la personalidad del condenado, ya sea con la ayuda del sacerdote, ya sea con la del psiquiatra y en nuestra propuesta del promotor voluntariado, o por el alto volumen de las poblaciones en cautiverio. Y consiguientemente se resuelve, en la medida que el tratamiento no es compartido por el interno, en una aflicción añadida a su reclusión y en una lesión a su libertad moral o interior que se suma a la lesión de su libertad física o exterior que es propia de la pena privativa de libertad. Este tipo de penas son de Prevención Especial Positiva: Reeducación, Readaptación, Resocialización, Reinserción, llamadas ideologías RE.[136] Insistimos en si mismo el tratamiento es opcional, a discreción de cada preso.

Con frecuencia se incurre en el error de considerar como eficaz el tratamiento que viene a concretarse en una adaptación penitenciaria[137]y sabemos que no es eficaz por el exorbitante reciclaje carcelario, debido a que depositó exagerada esperanza en estas fórmulas.

Para concluir, expresamos que, si una sociedad sin crimines es utópica, cualesquiera que sea el modelo político, también es cierto que podemos evitar que esa sociedad se vuelva totalmente criminal.[138]

Esa es la intención de la Teoterapia Integral de contener este fenómeno que estará siempre presente por lo que hay que aprender a convivir con el mismo, cuidando no ser victimarios ni víctimas.

B) El Comportamiento Humano

Como el individuo es complejo por naturaleza, su comportamiento bajo ciertas circunstancias es impredecible porque potencializa su actitud ilícita. Por esta razón Ortega y Gasset llegó a decir "Yo soy y mis circunstancias"

La mayoría de científicos preocupados por los hechos desviados o antisociales no punibles o delictivos están convencidos que la conducta depende de cada persona, así como que el entorno micro-social donde se desenvuelve, es el enlace conocido de factores propios o endógenos con los estímulos alcanzados por los círculos simultáneos o sucesivos de la ejecución socializadora.

El ser humano en su comportamiento ejerce una acción frente a los grupos con que les toca compartir sus vivencias cotidianas, periódicas o inusitadas por circunstanciales. A su vez la sociedad actúa su influencia sobre cada ser moldeando su personalidad y orientando su conducta. Este fenómeno de reciprocidades constituye un mecanismo de interacción social.

El involucrado también procesa influencia sobre otros irradiando enseñanzas de comportamiento concreto. Es una relación de doble vía.

C) La Ciencia Pregunta y Responde

¿Por qué el ser humano comete delitos? [139]¿Por qué asesina?, ¿Por qué roba?, ¿Por qué viola a un adulto o a un niño?, ¿Por qué ocasiona lesiones?, ¿Por qué se prostituye?, Porqué es toxicómano?, ¿Por qué un menor comete infracciones?. O bien, ¿Por qué la sociedad califica ciertas conductas humanas como desviadas o delictivas?

Los filósofos debatieron casi interminablemente acerca de la "naturaleza humana". ¿Cómo es realmente el ser humano? ¿Es básicamente bueno, pero con un potencial para la corrupción por la sociedad, o es el ser humano simplemente un animal inteligente cuyo egoísmo innato y agresividad deben ser reprimidos?

Algunos filósofos, como el gran Juan Jacobo Rousseau entre ellos, sostuvieron que el hombre es básicamente bueno, y que si se vuelve malo es por la influencia de la sociedad en que vive. Otros filósofos sostienen que el hombre es fundamentalmente animalista, una bestia cuya naturaleza se centra en el yo y es agresiva,[140] concepto diferente al que exhibe gestos y actitudes que revelan violencia, pero que no llega a acometer contra alguien o un grupo.

Las Escuelas Sociológicas que hemos estudiado en epígrafes precedentes señalan, que la variedad de fenómenos que se mencionan como factores delictivos, están condicionados en mayor o menor medida por las características de la estructura económico-social. Entre los aspectos sociales considerados como criminógenos están los relativos a la familia problema, los medios de comunicación alienantes, la dificultad económica, dificultades en la escolarización entre los más importantes que se refleja en las conocidas evasiones del hogar, el apartamiento del centro educativo para refugiarse con sub grupos marginales, aficionándose al consumo de licor, tóxicos, incursionando en la infanto prostitución, cometiendo al comienzo delitos de bagatela para impulsar paulatinamente su iter criminis individual.

En cada sociedad o formación económica social, el tipo de estructura socio económica influye en la orientación y las características de las diversas instituciones de dicha sociedad, desde la familia hasta el Estado, así como en el conjunto de ideas imperantes, ya sea desde las creencias hasta el conocimiento científico y las relaciones ideológicas. Dentro de tal contexto es que ocurren las múltiples acciones microsociales, tales como las interrelaciones familiares, laborales, educacionales, entre otros que son calificadas de "normales" o "desviadas", según ciertos criterios preestablecidos.

El comportamiento delictivo, ha preocupado siempre a la humanidad, incluso desde los tiempos bíblicos con el primer homicidio perpetrado por Caín, y que se repite hasta nuestros días.

Para que la convivencia social sea pacífica se han establecido leyes que fijen el comportamiento humano. Si la incorporación de éstas medidas de acuerdo con las expectativas dominantes, no se efectúa de modo correcto o completo, esta deficiencia puede conducir a conflictos normativos o de comportamiento, y con ello también a infracciones de la ley penal.[141]

Con normas o sin ellas, el crimen y la conducta antisocial se dan y preocupan a muchas ciencias, tanto del área de las sociales o humanas como de las denominadas naturales. Por ello, frente a un hecho criminal o antisocial, en relación a sus posibles factores condicionantes, están las explicaciones de la Sociología, la Psicología, la Psiquiatría, la Pedagogía, la Genética, etc.

Las respuestas que se dan son múltiples y a veces contradictorias, pero esta disparidad de criterios y de teorías existentes tiene que ver con las diversas tendencias de la ciencia que intenta desentrañar el comportamiento antisocial,[142] de aquellos que parecen no les importa pringar sus conciencias, salvo que sean anéticos.

Se ha intentado solucionar la conducta desviada del ser humano de múltiples maneras, pero esta no se dará sino se considera dentro de la actuación en el área espiritual.

El tratamiento es el elemento esencial del Sistema Penitenciario,[143] el encierro, el pretexto de la respuesta retribucionista del reproche expiador aliado a la Terapia.

El delincuente tiene derecho a ser tratado como persona y a no quedar definitivamente apartado de la sociedad, sin esperanza de poder reintegrarse a la misma,[144] mientras tanto solo limitado en su desplazamiento locomotivo, inclaustrado dentro de un inmueble en el que se mueve de acuerdo a la disciplina y horario establecido.

Hoy y mañana la religión es y será un elemento catalizador del control social y de la Criminología, no menor que el Derecho y la Moral como lo sostiene el brillante Beristain Ipiña. [145]

En la cárcel hay más personas que quieren pertenecer a una confesión religiosa que fuera de ella, porque quieren ser buenos[146]dado que están sufriendo y extrañan a sus seres queridos que apenas contactan con sus visitas en un clima asfixiante, al principio seguidas y que luego se van espaciando hasta volverse esporádicas o lo que es peor desapareciendo.

Enseñarle al hombre cual es el camino que debe seguir no solamente le incumbe a sus padres, maestros, familiares y a la sociedad en general sino también, al Creador del Universo, a Dios.

El todopoderoso, tiene ideales altos para los hombres, pero también sabe que necesitan ayuda para alcanzarlos por eso está presto a acompañarlos cuando se le requiere. Y es el espléndido orientador.[147]

El patrón de Dios para el hombre se ha perdido entre la muchedumbre, cuando es anónimo procede a desviar el camino recto.

Con tanta confusión respecto a cómo debería actuar un hombre en el mundo, en la actualidad, necesitamos encontrar contestaciones en las que podamos confiar y sobre las cuales edificar nuestras vidas.

Lo que necesitamos son principios eternos que proceden de aquel que, para empezar hizo al hombre, pero dándole el libre albedrío. Libertad en el proceder.

Es la Biblia la que nos ayuda a conocer lo que Dios ha dicho y cómo quería El que actuasen los hombres. Contiene principios que van más allá de las fronteras culturales. Dios está registrado en un libro que expresa sus pensamientos sus deseos, sus planes, sus valores, sus advertencias, sus promesas, así como sus ofrecimientos e invitaciones para nosotros.

El mundo ha cambiado mucho desde los tiempos bíblicos. No obstante, los temas básicos son los mismos. En su sabiduría, Dios nos ha dado directrices para ayudarnos a encontrar respuestas para las desconcertantes preguntas acerca del propósito y el lugar del hombre en el mundo.

En este nuevo siglo cada vez se cree menos en las bienaventuranzas celestiales, cuando se piensa que no se necesita protección, cuando se piensa el verdadero rey de la naturaleza y, por tanto, el principal protagonista de su propia felicidad, hasta que se da cuenta que esta terminó o que no es lo que creyó, como felicidad descartable.

El liberalismo pretende hacernos creer que hay unos derechos del hombre ajenos a la ley de Dios[148]cuando es claro, que los difundidos Derechos Humanos proceden de los divinos, porque hay una relación personal con Dios.

D) El Hombre es una Triple Unidad

Cuando Dios creó al hombre, lo creó con Espíritu, Mente y Cuerpo. Fue un soplo maravilloso.

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sean guardados irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo

El ser humano es un ser hecho a la imagen y semejanza de Dios.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó.

Su relación con Dios se establece por medio de su espíritu. Si él está en paz con el creador del Universo esto influirá en el resto de su SER, conseguirá la ansiada triple sanidad.

Aunque una vez fue creado para andar con Dios, el hombre ha heredado una naturaleza que le hace olvidar a Dios, a aborrecer a su prójimo y a llevar una vida de autodestrucción.

El hombre que padece de un mal solo con el amor de Dios se puede curar, lo que aparece en la cita bíblica.[149]

"He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre", por esa razón cuesta tanto ser probo permanente.

El pecado fue y es la rebelión activa o pasiva del hombre contra las leyes de Dios y sus preceptos, que aprende a desobedecerles, luego le es fácil descartar las pautas de un respetuoso comportamiento con las instituciones y con sus prójimos.

El hombre está constituido como hemos dicho por tres áreas bien definidas: Espíritu, Alma y Cuerpo, un triangulo intrínseco. Lo que vemos el cuerpo o soma, con sus distintos biotipos (leptosomático, pícnico, atlético y displásico). El alma o la mente que está representada por la personalidad, normal o padeciendo psicopatologías, que a su vez originan comportamientos antisociales, desviados o ilícitos. El espíritu con su intenso vínculo con Dios.

Cuando el espíritu del hombre se encuentra apartado de Dios esto se refleja en su Alma ¿Cómo? a través de los sentimientos, las emociones y la voluntad. Ejemplo: egoísmo, autocompasión, ansiedad, orgullo, rechazo, soledad, dureza, hipocresía, temor, indiferencia, pereza, prejuicio, incertidumbre, etc. y repercute en nuestro cuerpo exponiéndolo a enfermedades psicopatológicas.

¿Qué nos dice la Asociación Nacional para la Salud Mental?[150]

La Asociación Nacional para la Salud Mental calcula que de cada dos pacientes que buscan atención médica, uno sufre de alguna enfermedad relacionada con trastornos mentales y emocionales. Esto no significa por necesidad que las quejas de estas personas sean imaginarias o que todo sea asunto de su mente. Significa que los trastornos mentales y emocionales en cierto modo han contribuido a la enfermedad del paciente.

El Rey David experimentó está gran verdad cuando dijo:

"Porque mi vida se va gastando de dolor y mis años de suspirar, se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido"

"Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tu perdonaste la maldad de mi pecado".

El pecado encubierto estaba consumiendo físicamente al Rey David, pero él dice, que cuando los declaró o confesó a Dios de corazón, con propósito de no volverlo a cometer, entonces Dios le perdonó y fue sanado.


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