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El desafío de la lectura (página 5)

Enviado por Lus ngel Ros Perea

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Los lingüistas Ferdinand de Saussure (1857-1913) y Charles Sanders Peirce (1839-1914) sentaron las bases de la semiología (Saussure) o semiótica (Peirce). Según Saussure (suizo), el signo lingüístico se compone de contenido, que corresponde al plano del significado, y de expresión, que se relaciona con el significante. La lingüística se ocupa del significante y la semiología de la significación. Pero para llegar a la significación se debe analizar el significado, que es objeto de estudio por parte de la semántica (ciencia del contenido del mensaje). La semiología nos hace posible la comprensión del contexto de los códigos y de los medios para rescatar el contenido del mensaje. La forma de construcción del mensaje es la superestructura del texto. "Una vez descrita la superestructura del texto, podemos proyectar la reconstrucción del contenido del mensaje" (Teoría literaria). El tema del mensaje es la macroestructura. La semiología se relaciona con la superestructura del texto; la semántica, con la macroestructura del texto. La semiología y la semántica abren nuevas posibilidades a la dinámica de interpretar y organizar el texto. Saussure fundamentó la semiología "gracias a una serie de oposiciones teóricas, la primera y fundamental entre langue (lengua), serie de signos coexistentes en una época dada al servicio de los hablantes, y parole (habla), el uso individual y concreto de esa serie de signos; es decir, el sistema abstracto frente a las realizaciones concretas. También distinguió entre la dimensión sintagmática y la paradigmática, entre el estudio sincrónico (estudio de la lengua en su aspecto estructural) y el diacrónico (estudio de su evolución), y definió signo lingüístico como combinación del signifiant (significante), imagen acústica, y del signifié (significado), su concepto" (Enciclopedia de Consulta Microsoft Encarta). Por su parte, Peirce (norteamericano), con su definición clásica de signo, con su énfasis en la figura del interpretante, y su clasificación triádica de los signos en íconos, índices y símbolos, contribuyó al diseño de la semiótica moderna.

En concepto de Alvaro Pineda Botero, la semiótica o semiología en su acepción genérica estudia los signos. "La realidad está compuesta por sistemas (o estructuras) de signos: la moda, los gestos, la culinaria, los títulos nobiliarios, los cargos públicos, la señalización de carreteras. El arte y la literatura son algunos de estos sistemas. El texto literario está semánticamente saturado, porque condensa gran cantidad de información en pocas palabras, debido al ordenamiento especial de su estructura. Cada texto está compuesto de varios sistemas: léxico, gráfico, métrico, fonológico y produce sus efectos a través de las tensiones entre ellos. El poema es, pues, un sistema de sistemas. Un poema sólo podría ser interpretado en la relectura, porque algunas estructuras se evidencian cuando se ven retrospectivamente. Inclusive, la ausencia de ciertos elementos produce significado: en literatura, como en música, el silencio (espacio en blanco) adquiere valor estructural" (El reto de la crítica). El lingüista ruso Román Osipovich Jakobson (1896-1983) afirma que la semiología investiga los rasgos comunes de todos los sistemas de signos, su interrelación y las características específicas de cada uno, y señala que sus temas fundamentales son el lenguaje, su estructura y su influencia sobre los otros sistemas de signos.

Según la Enciclopedia Temática Guiness, "la semiología examina las obras literarias… como sistemas de significado que hay que descifrar". El semiólogo traduce los mensajes que se transmiten dentro de una cultura. Es como un investigador que sigue las pistas y llega hasta los signos que nos "hablan" subrepticiamente. "Para los semiólogos –precisa la enciclopedia-, el mundo es un rompecabezas gigantesco, una colección de signos y claves que hay que interpretar y que han de tener sentido". El autor de un texto es como una máquina que se conecta con los códigos de una cultura y los distribuye y despliega en forma de libro.

La semiología, además de ser una forma de analizar la lengua y una manera de leer textos, es una invitación a "leer el mundo" como si fuera un texto. Ha tenido mucha influencia en la literatura, como en el caso de la novela El nombre de la rosa, del semiólogo y escritor italiano Umberto Eco (1932), que trata de un monje medieval que procura comprender los signos que le rodean a fin de resolver el misterio de varios enigmáticos y espeluznantes asesinatos cometidos en un monasterio. "La novela nos invita a concebir al monje como a un semiólogo medieval; asimismo, invita al lector o lectora a actuar como semiólogo de la propia novela, a investigar la novela, imitando las investigaciones del héroe", señala la enciclopedia. Las novelas policíacas son, en una gran proporción, ejercicios de semiología del investigador y del lector.

El buen lector, el lector entrenado, el que utiliza todas las herramientas necesarias para comprender e interpretar, sabe que obtener el auténtico significado de un texto no es una tarea fácil. Si carece de un sólido y amplio vocabulario y no domina la etimología, su trabajo lector no será muy agradable y provechoso. Los semiólogos advierten "que toda búsqueda de significados debe partir de la lectura de las formas del texto cuyo significado, seguramente no se entenderá de una vez" (Introducción a la semiología, de Alberto Cárdenas y Héctor Beltrán). Por eso aconsejan dividir el escrito y establecer relaciones con el ánimo de implementar el trabajo lector que le da el mismo texto. "Muchas veces –señala ese libro- se hace hablar al texto y se le interpreta subjetivamente. Sin embargo, descubrirlo en sus elementos, en sus relaciones, en sus transformaciones, en su metalenguaje, etc., no es reducirlo ni aniquilarlo". Existen textos de verdadera hondura semiológica, donde el significado se plantea con gran viveza, como en los relatos bíblicos, los escritos filosóficos y científicos, y en varias obras literarias, debido a su abundante contenido alegórico y simbólico. "Desde la semiología ubicamos al texto como sistema de comunicación y explicitamos la forma de reconstrucción del mensaje" (Teoría literaria).

En semiología es importante saber qué es un signo y qué es un código. Un signo es cualquier cosa que evoca o representa la idea de otra. Es cualquiera de los caracteres usados en la escritura. Es la asociación de un significado, o un contenido semántico, y de un significante, o expresión. "El signo lingüístico es una entidad psíquica de dos caras, formada por la unión de significante (imagen acústica) o contenido y significado (concepto) o expresión. El significante del signo lingüístico es el conjunto de los elementos fonológicos de la serie de sonidos que lo forman, por ejemplo, el significante de la palabra niño sería n+i+ñ+o. El significado del signo lingüístico es el concepto o idea que evoca en la mente el significante.

El significado de la palabra niño sería el concepto de niño, es decir, el conjunto de características comunes a todos los niños que permite agruparlos como clase. Hay otro elemento, el referente, que es el objeto o entidad real a que el signo remite. Los niños reales constituirían el referente. No obstante, hay signos que carecen de referente, aquellos que expresan relaciones: y, de, más. En otros signos, el referente es imaginario, al no pertenecer al mundo real, sino a un universo creado por el propio signo: extraterrestre, el Lazarillo de Tormes" (Enciclopedia de Consulta Microsoft Encarta). Un idioma o lengua es un código compuesto de signos convencionales llamado signo lingüístico. "El signo lingüístico es una unidad constituida por dos elementos esenciales: el significante y el significado" (Español sin fronteras 7). Un enunciado como "me duele la cabeza" o una parte de dicho enunciado que tenga sentido se llama signo lingüístico. Y todo signo lingüístico se compone de un significado -un sentido o valor- y de un significante, en virtud del cual se manifiesta el signo. Es conveniente distinguir entre signo y símbolo: "signo es una señal natural (como el humo, cuando se considera como una señal de fuego); símbolo es una señal no natural, es decir, es convencional (como el color rojo, cuando se considera como un símbolo del fuego)" (Código: Icfes). En semiología, el signo es una unidad del plano de la manifestación. En los signos verbales (lingüísticos) y no verbales existe un código o conjunto de signos organizados sistemáticamente. "Todo signo está compuesto por dos elementos: el significante y el significado. El significado corresponde a la imagen o a los medios materiales por medio de los cuales se transmite el significado; y el significado corresponde a aquello que queremos comunicar" (Comunicándonos 9).

Un código es un sistema de signos y reglas que permite formular y comprender un mensaje. Es un conjunto limitado de signos o unidades. Es un sistema de señales, signos o símbolos, interrelacionados, según ciertas reglas, que se utilizan en la comunicación. "Es un conjunto de signos orales (fonemas) o gráficos (letras), que combinados de acuerdo con ciertas reglas permiten componer palabras, mensajes, textos, etc." (Las buenas palabras).

Es importante aclarar que el tema de la semiología es complejo, pero como se trata de una herramienta demasiado importante para adentrarnos en la complejidad y profundidad de algunos textos, es procedente esbozar brevemente cómo se emplearía en el análisis de un texto. El semiólogo francés Roland Barthes (1915-1980), quien sostiene que el objeto de la semiología es el estudio de las grandes unidades significantes del discurso, en su Exégesis y hermenéutica, presenta un modelo de análisis semiológico (análisis estructural del relato) de un texto evangélico del Nuevo Testamento, el cual "no pretende establecer el sentido del texto", sino determinar investigando la lengua del relato "el lugar posible de los sentidos, o también, lo plural del sentido o el sentido como plural". Para Barthes, el sentido no es una posibilidad, no es un posible, sino el ser mismo de lo posible, es la esencia misma de lo plural. La "disposición operatoria" de este análisis implica:

A. Distribución del texto. "Se trata de una especie de cuadriculación del texto, que proporciona los fragmentos del denunciado sobre lo que se va a trabajar". En el caso de la Biblia, el versículo es una excelente unidad de trabajo del sentido; "dado que se trata de decantar los sentidos, las correlaciones, el tamiz del versículo resulta de una proporción excelente".

B. Inventario de los códigos citados en el texto: inventario, recolección, acontecimiento, decantación. Se trata de inventariar los sentidos, las correlaciones o los indicios de códigos presentes en el texto.

C. Coordinar o establecer las correlaciones de las unidades, de las funciones acotadas y que con frecuencia están separadas, entremezcladas o trenzadas, dado que texto quiere decir tejido.

Según Barthes, un texto bíblico, entre otros, presenta los siguientes códigos:

1. Código narrativo. Se relaciona con el inicio del relato. "La apertura es una zona peligrosa del discurso: su comienzo es un acto difícil, es la salida del silencio". El inicio o apertura es muy importante, debido a que "ese lugar del discurso no va precedido de ninguna información".

2. Código topográfico. Se relaciona con la organización sistemática de los lugares en el relato. En el código topográfico, que es un código cultural, "hay reglas de asociación (reglas de verosimilitud), y hay una funcionalidad narrativa de los lugares…" Un código cultural "está formado por los conocimientos y valores del mundo a los que alude el texto" (Teoría literaria).

3. Código onomástico. Se trata de un código de los nombres propios. En la perspectiva de una gramática del relato, el código onomástico es un código muy importante.

4. Código histórico. Como código cultural, "implica un conocimiento histórico, o si se trata de un lector contemporáneo del referente, un conjunto de informaciones políticas, sociales, administrativas, etc.".

4. Código sémico. "Es el conjunto de los significados de connotación, en el sentido corriente del término".

5. Código retórico. Aparece cuando hay una proposición general, un significado.

6. Código accional o código de las secuencias de acciones. "Se refiere a la organización de las acciones emprendidas o sufridas por los agentes presentes en la narración; es un código importante ya que abarca todo lo que en el texto aparece propia e inmediatamente como narrativo, a saber, la relación de lo que pasa, por lo general presentada según una lógica a la vez causal y temporal". Las acciones se descubren por los verbos y son lineales.

7. Código cronológico. Tiene importancia estructural. Para el estudio de una novela es muy importante.

8. Código fático. "Se trata de rasgos del lenguaje que no tienen contenido en cuanto mensaje, sino que desempeñan un papel de interpelación renovada". Como se sabe, la función fática del lenguaje es un conjunto de rasgos de enunciación por los cuales se asegura, mantiene, o renueva un contacto con el interlocutor.

9. Código o campo simbólico. "El sentido simbólico es evidentemente importante: el texto organiza, en el plano del relato y a través de la elaboración del significante, la exposición de una trasgresión; y si esta trasgresión está relacionada con el cuerpo humano". El código simbólico es el terreno semiológico en que se desarrolla una obra.

10. Código anagógico. "Es el sistema al que remiten todas los rasgos que enuncian precisamente el sentido del texto, pues éste enuncia y anuncia aquí su propio sentido, lo cual no siempre sucede".

11. Código metalingüístico. Éste designa un lenguaje que habla de otro lenguaje. Como se sabe, el metalenguaje es un lenguaje que habla de otro lenguaje y referente de un lenguaje o un discurso. Los episodios metalingüísticos son los resúmenes que componen el texto. "Un resumen es un episodio metalingüístico, un rasgo del código metalingüístico".

Semántica

La semántica es la ciencia de los significados. Es el estudio del significado de los signos lingüísticos: palabras, expresiones y oraciones. La palabra semántica procede del griego semaino (significar) e icos (relativo a). Según Jakobson, la semántica es el estudio de la significación y la investigación de los diferentes tipos de significados. "La poesía se basa en el signo verbal como tal. Esta característica de la poesía está centrada en el sonido, el significado y su interrelación. La semántica es un constituyente vital de la poesía y, por lo tanto, de su análisis científico, que se denomina poética… La visión semántica debe ser cuidadosamente considerada en lo que atañe a los componentes fonémicos, morfemas, palabras, estructuras sintácticas, frases y, por último, en la segmentación del discurso" (Lingüística y significación, de José Manuel Blecua). Una obra literaria, por ejemplo, "está compuesta de conjuntos de palabras donde cada palabra apunta a un significado y no vale por sí misma. El significado es siempre algo más amplio que lo que se muestra en la apariencia inmediata" (Teoría literaria).

Según la Enciclopedia de Consulta Microsoft Encarta, "quienes estudian la semántica tratan de responder a preguntas del tipo ¿Cuál es el significado de X (la palabra)? Para ello tienen que estudiar qué signos existen y cuáles son los que poseen significación —esto es, qué significan para los emisores, cómo los designan (es decir, de qué forma se refieren a ideas y cosas), y por último, cómo los interpretan los oyentes—. La finalidad de la semántica es establecer el significado de los signos —lo que significan— dentro del proceso que asigna tales significados. La semántica se estudia desde una perspectiva filosófica (semántica pura), lingüística (semántica teórica y descriptiva) así como desde un enfoque que se conoce por semántica general. El aspecto filosófico está asentado en el conductismo y se centra en el proceso que establece la significación. El lingüístico estudia los elementos o los rasgos del significado y cómo se relacionan dentro del sistema lingüístico. La semántica general se interesa por el significado, por cómo influye en lo que la gente hace y dice. Cada uno de estos enfoques tiene aplicaciones específicas. En función de la semántica descriptiva, la antropología estudia lo que entiende un pueblo por importante desde el punto de vista cultural. La psicología, sustentada por la semántica teórica, estudia qué proceso mental supone la comprensión y cómo identifica la gente la adquisición de un significado (así como un fonema y una estructura sintáctica). Quienes se apoyan en la semántica general examinan los distintos valores (o connotaciones) de los signos que supuestamente significan lo mismo (del tipo 'el manco de Lepanto' y 'el autor del Quijote', para referirse los dos a Cervantes)".

Así mismo, la semántica se divide en semántica lógica, psicológica y lingüística.

A. Semántica lógica

Mediante la semántica lógica se establece una ilación o una unión entre el signo lingüístico y la realidad, y también se desarrolla el conjunto de reglas que aseguran una exacta y cabal significación. Estas reglas determinan bajo qué condiciones es aplicable un signo a un objeto o a una situación, y permiten poner en relación los signos y las situaciones que son susceptibles de designar. Así se colige que la esencia del lenguaje, su propia naturaleza, lleva intrínseca la situación comunicable. En consecuencia, existirá un lenguaje ideal formalizado mediante el cual se logra la definición exacta de los conceptos; un lenguaje ideal, en definitiva, distinto del lenguaje común, ordinario o de uso: "Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo La lógica llena el mundo; los límites del mundo son también sus límites" (Ludwig Wittgenstein).

B. Semántica psicológica

Nos encontramos ante la semántica psicológica cuando el emisor o autor se encuentra ante la situación de explicar cómo debe comunicar su mundo anímico e íntimo; por medio ésta el emisor manifiesta lo que ocurre en su espíritu. Existe, pues, un lenguaje que se nutre de los enunciados que aluden a los fenómenos mentales; un lenguaje sobre el pensamiento, el sentimiento, la emoción, la memoria...; un lenguaje que, utilizado definitivamente por emisor, se convierte en discurso psicológico. Este uso que el autor hace del lenguaje no es social, ni sus mensajes son intencionales o deliberados; no se trata, en fin, de un lenguaje moral. Mediante la semántica psicológica es posible desvelar, descubrir, interpretar y sacar a la luz el mecanismo psíquico que se establece entre el autor o emisor y el lector o receptor.

C. Semántica lingüística

Si el emisor tiene que transmitir, mediante el lenguaje articulado, un mensaje cargado de significación y contenido debe conocer, de modo exhaustivo, la semántica lingüística, que es la que propiamente se ocupa de la significación de las palabras.

La semántica lógica y la semántica psicológica se diferencian de la semántica lingüística. Para distinguirlas veamos lo planteado por Vidal Lamíquiz en su obra Lingüística española:

"Imaginémonos en presencia del objeto vaso, ante cuya observación un emisor dice vaso. Hay en semántica lógica, una coherencia, diríamos lógica, entre el concepto vaso y el objeto que tenemos delante. Si el emisor dijera botella, la semántica lógica nos hablaría de error a causa de esa transmisión con confusión; la ética nos hablaría de mentira si el emisor ha observado que es vaso pero ha dicho botella con intención de engañar; la semántica psicológica indagaría las asociaciones mentales que han inducido al emisor a decir botella ante un vaso y las razones psicológicas de esta falsa visión individual. Lingüísticamente no ha habido ni error ni mentira, sino un funcionamiento de la palabra vaso frente a copa, un funcionamiento de botella frente a jarra, garrafa, frasco... Y, también lingüísticamente, se tiene en cada una de esas palabras un presupuesto recíproco entre significado y significante cuyo conjunto da un contenido en nuestra lengua castellana."

Debido al carácter dinámico del lenguaje, se presentan los cambios semánticos, alterando o modificando el significado de las palabras. Entre los factores que más influyen en estos cambios se destacan los históricos, lingüísticos, psicológicos sociales o diástricos, geográficos o diatópicos, estilísticos o diafásicos, científicos y tecnológicos, y los influjos que puedan ejercer las lenguas extranjeras. "En muchos casos puede ocurrir que no sea sólo una causa la que desencadene un cambio semántico, sino que exista una causa principal y varias coadyuvantes, e incluso que confluyan dos causas características muy diferentes, o un mismo tipo de causa produzca influjos distintos en la lengua, según sean los componentes a los que afecte" (Lingüística y significación).

Factores históricos. Son los cambios producidos en el contenido de las lenguas, en las instituciones y en las ideas. Los hechos que han marcado la convivencia y los conflictos bélicos, políticos, económicos, religiosos, etc., dejan una huella perceptible en el léxico de la lengua de las comunidades que se ven involucradas. La palabra camarada, por ejemplo, entró en desuso tras la caída del sistema comunista, especialmente en Rusia.

Factores lingüísticos. Todo cambio comienza como innovación individual en algún punto determinado de la historia de la lengua. "Esta innovación empieza a ser adoptada por la comunidad de usuarios de la lengua. Una vez adoptada, la innovación se convierte en cambio y comienza a ser parte del conjunto de tradiciones o normas de uso de la lengua en la comunidad. Por ejemplo, en la Costa Atlántica colombiana, es normal (= es usual) que se pronuncie el sonido (s) como si fuera aspirado así, en lugar de decir (este), que es lo usual en la zona del interior; allí se dice (ehte)" (Comunicándonos 9).

Factores psicológicos. El cambio se presenta por los tabúes (lingüístico, del miedo, de la delicadeza y del decoro), los eufemismos y los estados de ánimo. Emociones como la tristeza, el miedo, la vergüenza y la desconfianza, entre otros, buscan ocultar o intensificar el valor significativo.

Factores sociales. La estructura social determina las formas lingüísticas (habla culta y habla vulgar) empleadas por las personas pertenecientes a los diversos estratos socioeconómicos. En estos factores encontramos los llamados "lenguajes especiales" como el slang, la jerga y el argot. El slang consiste en el empleo de denominaciones humorísticas: "Estar corrido de la teja", "Faltarle un tornillo" o "Patinarle el coco" por "Estar loco"; "mosca, lana, lucas, biyuyo o marmaja" por "dinero"; "rasca, juma, perra o pea" por "borrachera", y los piropos. La jerga es el vocabulario especializado de un oficio, profesión o actividad. El argot se refiere a aquellos lenguajes de ocultación de la delincuencia; lo usan los malhechores, hampones, vagabundos, camines, etc. Ejemplo: "Darle en la cabeza" por "robar"; "Estar encanado" por "prisionero"; "sapo" por "soplón"; "bareto, maracachafa o yerba" por "marihuana". "Por lo general, los hablantes evitan utilizar palabras tabú, ya que los pueden catalogar como pertenecientes a un estrato social inferior. Por ello, buscan eufemismos o palabras que expresan una idea similar a la inicial. Por ejemplo, en lugar de decir estúpido, dicen descuidado, poco atento" (Comunicándonos 9).

Factores geográficos. En cada región se presenta una serie de características diferenciadoras desde el punto de vista léxico-semánticas. En Colombia, por ejemplo, se encuentran diferencias en el español hablado y escrito en las diversas regiones. "Vocablos que en unas regiones se usan con un sentido, en otras adquieren diferente significación; o bien ocurre que un mismo objeto o fenómeno es denominado de manera diferente según la región" (Fonética y fonología, de Amanda Betancourt). El molde de madera utilizado para hacer tapias, en Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Santander, se denomina tapial; en el Viejo Caldas, Costa Atlántica, Valle y Tolima, se llama formaleta. La persona que ayuda a los conductores de servicio público, en Boyacá y Cundinamarca, se conoce como secretario; en la Costa Atlántica, cobrador; en Antioquia y el Viejo Caldas, fogonero, y en otras regiones del país, ayudante.

Factores estilísticos. Son los que se emplean según el ambiente que rodean a los interlocutores.

Factores científicos y tecnológicos. Los avances científicos y tecnológicos producen modificación, adecuación o innovación en la terminología. Cuando se presentan estos avances es necesario difundirlos, buscando los términos precisos para designar los nuevos objetos, teorías o procesos de la realidad. La informática, por ejemplo, es uno de los campos científicos que en los últimos años ha avanzado más. "La lengua española ha sido afectada por la transferencia tecnológica en este campo y se ha visto en la necesidad de incluir el léxico palabras como floppy, bit, etc" (Comunicándonos 9).

Por influencia de lenguas extranjeras. Por ejemplo: del inglés se ha extendido el sufijo de adjetivo "al" (educacional, transformacional), que con el transcurso del tiempo puede afectar a gran número de adjetivos que tradicionalmente se construían con el sufijo "ivo"; asimismo, tiene origen igual "escalada", con la significación de intensificación.

Factores como ambigüedad, la polisemia, el lenguaje figurado, la homonimia, la etimología, el préstamo semántico (ocurre cuando dos lenguas están en contacto y por traspasos internos; por ejemplo, de la medicina pasan a la lengua común como en el caso de las palabras diagnosticar, termómetro, etc.) y la elipsis (supresión de uno o varios elementos en la construcción de un texto: "No te hagas el tonto" por "No te hagas…" o "Usted si es bien bobo" por "Usted si es…" o "¡Una fría!" por "¡Una cerveza!".

El lector necesita, por ejemplo, saber si el autor emplea las palabras en un plano denotativo o connotativo. El significado denotativo o la denotación de una palabra consiste en definirla con su significado primario. Es el significado objetivo o referente de una palabra. La denotación está constituida por el significado objetivo y único que le corresponde a la palabra. El sustantivo "sapo", en su significado denotativo, sería: "Batracio anuro, de forma rechoncha, piel verrugosa y ojos saltones" (Diccionario Larousse). Un significado connotativo o connotación expresa valores subjetivos atribuidos al vocablo. Es la significación secundaria, generalmente cualitativa o valorativa, de una palabra. La connotación o significado secundario es también un fenómeno de polisemia. Según el semiólogo Umberto Eco, "la ambigüedad de muchos textos literarios obedece a la posibilidad múltiple de interpretación por la carga polisémica y connotativa". En su sentido connotativo, "sapo" sería: astuto, espía, delator, bocón, etc. La denotación se refiere a un significado referencial, objetivo, y la connotación a un significado subjetivo, vago e impreciso. Así como tenemos este ejemplo sencillo, también nos encontramos con textos en donde la distinción entre el significado denotativo y connotativo no es tarea fácil, sin realizar previamente la adecuada contextualización, porque su valor lo adquiere en el ambiente cultural y social.

Para el colombiano Álvaro Pineda Botero, "un signo puede tener muchos significados, y esto nos lleva al problema de la denotación y la connotación. La primera se relaciona con el primer y más evidente significado del signo; es decir, su significación literal. El segundo tiene que ver con otros significados, es decir, con la polisemia. La poesía se basa en la condición polisémica de las palabras. La narrativa, sobre todo la de carácter realista, por lo general, utiliza más los significados literales, busca una elaboración del mundo, un reflejo mimético" (El reto de la crítica).

En el plano o campo semántico es conveniente saber que una de las principales características de las palabras es su condición o naturaleza polisémica, es decir, tener varios significados una misma palabra o término. Por tanto, cuando leamos debemos establecer el contexto de las palabras para evitar captar significados distintos al que el autor quiere darles o asignarles. Por ejemplo, la palabra valor tiene diversos significados, o sea, es una palabra polisémica. Según el Pequeño Larousse, tiene los siguientes:

A. En el contexto léxico, tenemos: 1. Calidad física, intelectual o moral de alguien: persona de gran valor. 2. Calidad de algo digno de interés: un cuadro de valor, un libro de gran valor. 3. Calidad de valiente: le faltó valor para afrontarlo. 4. Cada una de las supuestas cualidades positivas, consideradas en abstracto: escala de valores de una sociedad. 5. Alcance, significación, eficacia o importancia de algo: una afirmación sin valor; quitar valor a una frase. 6. Descaro, desvergüenza: tuvo el valor de negarlo. 7. Precio de una cosa: el valor de la joya es… 8. Persona que posee, o a la que le atribuyen, cualidades positivas para aquello que se expresa: un joven valor de la canción. 9. Certificado acreditativo de la obligación que una persona física o jurídica tiene hacia su tenedor. 10. Rédito o producto de una cosa. 11. Propiedad que caracteriza a los bienes económicos y constituye el fundamento de su intercambio.

B. En el contexto filosófico es lo que una determinada moral establece como ideal o norma.

C. En el contexto lingüístico es la participación de un elemento lingüístico en un sistema de relaciones entre significante y significado.

D. En el contexto matemático es cada una de las posibles determinaciones de una magnitud o de una cantidad de variables, o de una función.

E. En el contexto artístico de la pintura es la proporción de luz y sombra, de claro oscuro, de una atmósfera dada de color.

Otro ejemplo que nos muestra la plurisignicación de una palabra es el término derecho. Veamos las definiciones que contiene el Diccionario de Microsoft Encarta:

1. Recto, igual, seguido, sin torcerse a un lado ni a otro. Esta pared no está derecha.

2. Justo, legítimo.

3. Fundado, cierto, razonable.

4. Directo (? que va sin detenerse en puntos intermedios). Id derechos al asunto.

5. Dicho de una parte del cuerpo humano: Que está situada en el lado opuesto al del corazón. Los diestros utilizan la mano derecha.

6. Que está situado en el lado opuesto al del corazón del observador.

7. Que cae hacia la parte derecha de un objeto. El jardín que hay a la parte derecha de la casa.

8. Dicho de lo que hay en una cosa que se mueve: Que está en su parte derecha o cae hacia ella, según el sentido de su marcha o avance. El faro derecho del autobús. La orilla derecha del río.

9. Facultad del ser humano para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida.

10. Facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor, o que el dueño de una cosa nos permite en ella.

11. Consecuencia natural del estado de una persona, o de sus relaciones con respecto a otras. El derecho del padre. Los derechos de la amistad.

12. Acción que se tiene sobre una persona o sobre una cosa.

13. Justicia, razón.

14. Conjunto de principios y normas, expresivos de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva.

15. Ciencia que estudia estos principios y preceptos.

16. Exención, franquicia, privilegio.

17. Facultad que abraza el estudio del derecho en sus diferentes órdenes.

18. Lado de una tela, papel, tabla, etc., en el cual, por ser el que ha de verse, aparecen la labor y el color con la perfección conveniente.

19. Sendero, camino.

20. Cantidad que se paga, con arreglo a arancel, por la introducción de una mercancía o por otro hecho consignado por la ley. Derechos aduaneros, notariales.

Como se puede apreciar, palabras (valor y derecho, en este caso) tienen distintos significados, dependiendo del contexto en que se utilicen o correspondan. En el proceso de lectura, que es a la vez un acto de comunicación, un diálogo virtual entre autor y lector o emisor y receptor, necesitamos establecer con claridad el contexto en que se utilizan las palabras para una mejor comprensión de los textos. "La palabra como entidad con diversas posibilidades de significado, para ser elemento útil a la comunicación humana, debe precisar el sentido, y esto se logra en el contexto que tiene una función social por el hecho de posibilitar el intercambio. (Semántica general, de Noemí Fernández de Pubiano).

La semántica se relaciona con la estructura profunda de los textos. Como sabemos, los libros tienen una estructura profunda y una superficial. Veamos la comparación de las dos:

Monografias.com

Filología

Filología proviene del griego filo = amor, gusto, y logos = letra, palabra, lenguaje, conocimiento. Significa amor a las letras, a las palabras. Técnica que se aplica a los textos para reconstruirlos, fijarlos e interpretarlos. Se encarga del estudio de la lengua y la literatura de un pueblo por medio de la crítica textual; así mismo, estudia cualquier documento escrito para establecer su autenticidad, grado de corrección y determinación de su significado. Para Nohemy Fernández de Rubiano, la filología busca descubrir por medio de la interpretación y comparación de textos antiguos las características culturales del grupo social en el que el texto fue producido, la intención del autor del texto, el estado original de los textos, es decir, la lengua (Semántica general). "Por filología ha de entenderse, en un sentido muy lato, el arte de bien leer, de poder leer los hechos sin falsearlos a través de la interpretación, sin perder, de tanto ansiar comprensión, la prudencia, la paciencia y la delicadeza" (F. Nietzsche, El Anticristo). Su objeto es el conocimiento de la cultura de un pueblo, mediante el estudio de su lengua, de su literatura y, en general, de los documentos escritos. La filología se ha aplicado a la literatura, a la lingüística, la historia de la lingüística y las demás áreas de estudio que llevan a reconstruir los textos de manuscritos mutilados o incompletos y los de las inscripciones. Además, la filología interpreta los textos, que proporcionan información sobre la historia y la cultura, así como sobre la lengua y la literatura.

Gramática

La gramática es el arte de hablar y escribir correctamente una lengua. "La gramática de una lengua es el arte de hablar correctamente, esto es, conforme al buen uso, que es el de la gente educada" (Gramática de la lengua castellana, de Andrés Bello y Rufino José Cuervo). Su utilidad se evidencia para hablar de manera que se comprenda bien lo que decimos y para fijar con exactitud el sentido de lo que otros han dicho; "lo cual abraza nada menos que la acertada enunciación y la genuina interpretación de las leyes, de los contratos, de los testamentos, de los libros, de la correspondencia escrita; objetos en que se interesa cuanto hay de más precioso y más importante de la vida social… El buen hablar comprende la estructura material de las palabras, su derivación y composición, la concordancia o armonía que entre varias clases de ellas ha establecido el uso, y su régimen o dependencia mutua" (Gramática de la lengua castellana). Según Nohemy Fernández de Pubiano, la gramática desde sus comienzos tuvo como fin diferenciar las formas correctas de las incorrectas y aplicar normas rígidas para formar artistas en el bien hablar, con el objeto de mantener inalterado el lenguaje (Semántica general). "La gramática es la herramienta básica para construir y expresar nuestros pensamientos con propiedad y corrección. Así mismo, fundamenta nuestra comprensión de los mensajes que recibimos. Nos abre las inmensas posibilidades en el uso de la palabra: sus fonemas, su estructura y significado, y el orden, relaciones y función en la oración" (Español sin fronteras 8).

Lógica

Etimológicamente, la palabra lógica viene del griego "logos", que significa palabra, razón o discurso. Por eso es la ciencia de las leyes ideales del pensamiento, y el arte de aplicarlas correctamente a la investigación y demostración de la verdad. Como ciencia, la lógica es el conjunto de principios ordenados sobre un objeto en particular, a saber: las leyes ideales que rigen el pensamiento y las condiciones de la demostración de la verdad. Como arte, la lógica son las reglas que enseñan el arte de pensar, el arte de raciocinar o el arte de llegar a la verdad. El arte es el conjunto de reglas para hacer bien una cosa.

La lógica es la ciencia que expone las leyes, modos y formas del conocimiento científico. Es el arte de razonar correctamente. Es la ciencia que enseña a razonar con exactitud. Es la ciencia que estudia la estructura, el fundamento y el uso de las expresiones del conocimiento humano. Es la ciencia de la rectitud de los actos del entendimiento. Es la ciencia del pensamiento pensado. Es la ciencia que nos enseña cómo debe ser y cómo se mueve la mente en su camino de lo conocido a lo desconocido. Es la ciencia del razonamiento. Es la ciencia de las leyes del pensamiento. Es el procedimiento intelectual, exacto y ordenado. Es la ciencia de los actos de la mente. La lógica es una disciplina normativa en cuanto que da las leyes y las formas del conocimiento, es decir, las condiciones formales de la verdad.

La lógica está interesada en el análisis de la inferencia correcta, en la rectitud de nuestro pensamiento en sí mismo; precisa los significados y muestra la forma adecuada cómo se relacionan unos conceptos con otros, hasta eliminar la contradicción, la vaguedad y ambigüedad de nuestro pensamiento. La idea de lógica está vinculada al concepto de pensar bien para llegar al conocimiento de la verdad. La lógica ha sido creada por el ingenio humano, para guiar a la razón y conducirla con seguridad al conocimiento de la verdad. En lógica, la unidad fundamental es la idea. El concepto, noción o idea es la representación intelectual de un objeto aislado, sin afirmación ni negación acerca de él.

El objetivo de la lógica es el estudio de las reglas que debe seguir el pensamiento, para llegar al conocimiento y demostración de la verdad. La lógica es un medio excelente para obligar a la inteligencia a exhibir y utilizar sus reservas. Robustece el espíritu, pues da a éste una gran facilidad para usar su agudeza y prontitud naturales, y con ello se anda más rápidamente en la exploración de la verdad. Nos ayuda en gran manera a liberar nuestro espíritu de los sofismas, errores y demás parásitos que producen el raquitismo intelectual. Según Descartes, no basta tener buena inteligencia; lo importante es aplicarla convenientemente. Séneca pensaba que para saber bien las cosas no basta con haberlas aprendido.

¿Cuáles son las condiciones para pensar correctamente y llegar al conocimiento de la verdad? 1. Que el espíritu no incurra en contracciones consigo mismo, y observe para ello las leyes generales del pensamiento o lógica formar. 2. Que no incurra en contradicciones sobre la naturaleza de los objetos, y los aprecie tales cuales son en realidad (lógica material).

¿Cuáles son los principios fundamentales o las leyes fundamentales del pensamiento?

1. Principio de identidad: toda cosa es igual a sí misma. Todo objeto es idéntico a sí mismo. A=A.

2. Principio de no contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido. Dos juicios, uno de los cuales afirma lo que el otro niega, no pueden ser ambos verdaderos. Dos juicios contradictorios no pueden ser ambos verdaderos. A es A y A no es A.

3. Principio del tercero excluido: entre el ser y el no ser no hay término medio. Dos juicios contradictorios no pueden ser ambos falsos. A es A y A no es A.

4. Principio de razón suficiente: nada puede admitirse sin explicación racional de su existencia. Todo juicio necesita de un fundamento suficiente, para ser verdadero. Todo conocimiento debe estar fundado.

¿Cuáles son los actos intelectuales? Atención, abstracción, generalización, síntesis, comparación, percepción, intuición, etc. Giran alrededor de las operaciones básicas de la mente: aprehender, juzgar y raciocinar. Los resultados de estas operaciones son el concepto, el juicio y el razonamiento.

Retórica

La retórica es el arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover. Es la teoría de la composición literaria y de la expresión hablada. Se encarga de persuadir a través del deleite en el uso de las palabras y deleitar comunicando más eficazmente ideas, imágenes y sentimientos: ésa es la principal diferencia que puede encontrarse entre un texto tedioso y uno que absorbe al lector desde las primeras frases. "La retórica define las reglas que rigen toda composición o discurso en prosa que se propone influir en la opinión o en los sentimientos de la gente y, en tal sentido, es una forma de la propaganda. Se ocupa, pues, de todos los asuntos relacionados con la belleza o vigor del estilo. En un sentido más estricto, la retórica se ocupa de los principios fundamentales que tienen que ver con la composición y enunciación del discurso oratorio: inventio (del verbo invenire, encontrar o definir el tema del que se va a hablar); dispositio (disposición de las partes); elocutio (elección de las palabras, ligada con el ornato y las figuras); memoria (memorización) y actio (relacionada con el acto de emisión del discurso, próxima a la representación teatral)" (Biblioteca de Consulta de Microsoft Encarta).

ESTRATEGIAS PARA LA COMPRENSIÓN DE TEXTOS

Las siguientes estrategias para comprender lo que se lee fueron tomadas de Internet, y se transcriben a continuación con algunas modificaciones, principalmente en su estructura superficial.

1. Antes de iniciar la lectura (¿Qué vamos a hacer?)

A. Objetivos de la lectura. Los objetivos de la lectura determinan la posición del lector ante lo que hace para lograr comprender su texto. Si no conocemos lo que buscamos, entonces divagamos en la información que leemos y podemos confundir nuestro propósito. Por ello, antes de comenzar la lectura debemos plantearnos y responder las siguientes preguntas: ¿Qué tengo que leer? ¿Para qué voy a leer? Las respuestas a estos interrogantes nos guiarán para alcanzar la meta de nuestra tarea y tendremos una idea más clara de lo que queremos conocer y de lo que buscamos.

B. Predicciones. Estrategia que se utiliza para lograr una primera aproximación, es decir, una idea general del contenido de la lectura elegida, y que ayuda a relacionarnos con la información a estudiar. Es útil para textos muy extensos. Las predicciones pueden establecerse a partir de la interpretación de los títulos y subtítulos e imágenes (fotografías, ilustraciones, etc.) de una lectura.

¿Cómo realizar las predicciones? Pudemos elaborar un esquema con títulos, subtítulos, palabras subrayadas, encabezados, etc. e interpretar las imágenes que acompañan la lectura, lo cual nos dará una idea de lo que encontraremos en el texto y con base en lo anterior, podemos hacer algunas predicciones sobre lo que tratará el tema. Esto debemos hacerlo antes de iniciar la lectura.

C. Revisión y actualización de conocimiento previo. Después de haber usado los recursos anteriores para establecer el objetivo de la lectura y realizar predicciones, podemos saber, de manera general, cuál es el contenido del tema que vamos a estudiar y podremos responder la siguiente pregunta: ¿Qué sé acerca de este tema? La respuesta nos ayudará a reconocer lo que ya sabemos, lo que aún desconocemos y lo que tendremos que investigar para ampliar nuestros conocimientos. Si es necesario, podemos recurrir al diccionario, enciclopedia, otros textos y a asesoría de contenido.

Es importante revisar qué conocemos del tema que vamos a leer, porque el conocimiento previo condiciona la comprensión del significado de una lectura de estudio. Si poseemos la información pertinente, podremos comprender, reflexionar, interpretar, analizar, utilizar, etc. el tema a tratar.

2. Durante la lectura (¿Qué debemos hacer mientras leemos?)

En todo momento necesitamos concentración y un interés tenaz para comprender y aprender el material que vamos a leer. Uno de los pasos a seguir es detectar cuáles son las principales ideas del texto. ¿Cómo hacerlo?

A. Subrayado. Una de las formas es mediante el subrayado. Este ayuda a recordar y aumenta la concentración en el tiempo que realicemos la lectura y permite sintetizar la información.

-¿Qué aspectos debemos considerar cuando vamos a subrayar?

*¿Cuándo subrayar? En el momento que se ha comprendido el texto, porque resulta fácil la selección de frases que sintetizan el tema.

*¿Cuánto subrayar? Sólo una cantidad reducida de información, tomando en cuenta el tipo de texto, el objetivo de la lectura y los conocimientos nuevos que están en la lectura. Mientras más conocimientos tengamos sobre el tema, subrayaremos menos.

*¿Qué subrayar? Lo más importante del texto, ya sean las características y definiciones de un objeto, hecho o situación; un concepto principal, algún ejemplo, palabras que proporcionen la clave del tema, las afirmaciones, las negaciones y las ideas básicas, lo que permite eliminar la información secundaria que sólo es redundante o repite lo mismo en forma diferente.

*¿Cómo subrayar?

-Diferenciar las ideas básicas de las secundarias.

-Resaltar la estructura de un texto.

-Agregar notas y comentarios al margen del texto.

-Anotar palabras que indiquen y resuman el contenido del tema.

-Utilizar la simbología que creamos conveniente.

B. Idea principal. La idea principal se refiere a lo más importante que el autor trata de expresar en el tema; puede aparecer en cualquier parte del texto de forma explícita o implícita. Está en una frase u oración simple o varias frases coordinadas.

Para el uso de la estrategia de la idea principal, se necesita recurrir a la función del subrayado, patrones de texto, el objetivo de la lectura, conocimiento previo, e identificar la palabra clave, lo cual facilita encontrar la idea principal.

Para detectar la idea principal se pueden aplicar las siguientes reglas:

*Regla de omisión o supresión. Eliminar la información que se repite y es superficial.

*Regla de sustitución. Integrar conjuntos de conceptos o hechos específicos en conceptos generales.

*Regla de selección. Identificar la idea explícita.

*Regla de elaboración. Construir o generar la idea a partir de lo que menciona el tema.

C. Patrones de texto

Cada texto se caracteriza por tener una estructura específica: narrativa, descriptiva, expositiva, instructiva, aclaratoria, comparativa y predictiva, en la cual se utiliza una serie de palabras claves o indicadores que ayudan a identificar con facilidad la información del texto a abordar.

Los patrones de texto se utilizan para comprender y estudiar nueva información, para organizar en la memoria y para recuperar la que ya poseemos. Representan el complemento del subrayado ya que ayudan a descubrir las ideas esenciales de lo que leemos, y ayuda a distinguir lo más importante del resto de la información que sólo apoya, repite, compara o amplía y se puede omitir. Se pueden localizar en los textos cinco patrones que se caracterizan por palabras específicas como:

*El patrón de orden de tiempo se señala con palabras como primero, segundo, después, posteriormente, entonces, como, último punto, etc. Indican que se va iniciar una idea y que se va a continuar enumerando situaciones, lugares, descripciones, etc., en orden cronológico.

*El patrón de atribución se localiza cuando se encuentran palabras como además, adicionalmente, también, incluso, al igual que, etc., las que indican que algo forma parte de la misma idea.

*El patrón adversativo se identifica por frases como no obstante, aunque, por otro lado, sin embargo, etc. Indican que se compara y contrasta una idea.

*El patrón de covariación se localiza por las siguientes frases: "La causa de", "el efecto de", "como resultados de", etc. Indican que se explica una causa y el efecto de una situación.

*El patrón aclarativo se localiza por frases como "el problema es", "la situación es", "una pregunta es", etc. Indican la aclaración de un problema presentado.

D. Regular la comprensión

Es importante tener la supervisión de lo que comprendemos cuando leemos, podemos observar la diferencia entre ser un lector eficaz o no. Es necesario asumir el control del proceso de comprensión y conocer que aprender a comprender lo que leemos significa también, aprender a evaluarlo, que visualicemos la posibilidad de aplicarlo con estrategias adecuadas para resolver dificultades o necesidades que enfrentemos en las lecturas de estudio. Debemos conocer qué estrategias aplicar, cuando y por qué hacerlo, tomando conciencia de su utilidad. Cuando no se comprende la lectura significa que hay errores y lagunas, porque quizá no estamos utilizando adecuadamente las estrategias que hemos puesto en práctica.

Algunas sugerencias para apoyar la comprensión:

*Revisar el objetivo de la lectura.

*Pensar qué es lo que buscamos al leer un tema.

*Identificar lo que ignoremos del tema y consultar la bibliografía del texto o investigar en diccionarios, enciclopedias, etc.

*Ubicar los conceptos, las palabras, etc. que no comprendamos.

3. Después de haber leído (¿Qué aprendimos?)

Si hemos revisado el esquema, veremos que la fase final del estudio de estrategias de comprensión de textos, implica un dominio o desarrollo de la capacidad de comprensión lectora; por lo tanto es importante que evaluemos para reafirmar lo que aprendimos y cómo recordar los aspectos importantes del estudio.

¿Qué debemos hacer después de haber leído? Las estrategias que nos apoyarán en este propósito son las siguientes:

A. Recordar la idea principal. En las estrategias que utilizamos durante la lectura ya ejercitamos la identificación de la idea principal, y para detectarla nos apoyamos en otras estrategias que ya practicamos. Y la simbología utilizada o resumen sobre lo más importante, significa que seleccionamos información esencial, lo que permite una concepción general del contenido. La estrategia de idea principal puede ser útil para el repaso de lo que comprendimos en la lectura.

B. La formulación de preguntas. "Una pregunta pertinente es aquella que es coherente con el objetivo que se persigue en la lectura". Este tipo de preguntas llevan a determinar el tema que trata el texto, comprobar lo que se ha comprendido y recordar información de un texto; así mismo, fomenta la comprensión y centra la atención del lector en los aspectos fundamentales de los que se desea encontrar una respuesta.

Formular preguntas sobre un texto es una estrategia que puede practicarse a muy distintos niveles (antes, durante y después de la lectura).

Las preguntas pueden elaborarse de diferentes formas:

*Preguntas de respuesta literal. Sólo es una respuesta construida.

*Preguntas de piensa y busca. La respuesta se deduce del texto. El lector tendrá que relacionar los elementos que ha leído.

*Preguntas de elaboración personal. Toman como referencia el texto, pero su respuesta exige que se aporten conocimientos y opiniones relacionadas con el contenido, que se tenga una interpretación y un significado del texto.

Finalmente, hay que efectuar un resumen, entendido como una versión breve del contenido del material que se leyó, o una selección de ideas que comunican fácilmente los conceptos principales. El resumen presenta una visión general de la información clave, de las ideas principales, es decir, aquello que nos ayuda a comprender el significado global del texto.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES DIFICULTADES QUE IMPIDEN LA LECTURA EFICIENTE?

Con el aporte del libro Cómo leer, estudiar y memorizar rápidamente, de MAYO, W. J. y de otros textos, identificaré cuáles son los inconvenientes que impiden el disfrute de la lectura. Entre los más frecuentes encontramos la falta de atención y concentración, aprendizajes inadecuados, regresiones, pasividad, vocalización y subvocalización, escasez de vocabulario, complejidad del estilo del autor y del tema, falta de experiencia para identificar ideas centrales y desconocimiento de su importancia como fuente de desarrollo personal y profesional. Más adelante se detallarán estas dificultades; ahora es necesario reflexionar sobre algunos aspectos que también contribuyen a dificultar la lectura.

La lectura es un proceso subjetivo en el que interactúan dos sujetos alrededor de un objeto: el que escribe y el que lee; sólo ellos dos alrededor de un texto. El error central, lo que evita que la gente se acerque a la lectura, es precisamente el cortar esta relación de interacción entre el lector y el autor. Es que ha existido alguien que, tratando de hacerlo mejor y pretendiendo una lectura objetiva, comprensiva, ha orientado demasiado al lector, ha encasillado su subjetividad y lo único que ha hecho es entrometerse en una relación en la que solamente caben dos.

El rigorismo, la objetividad absolutista, las claves de lectura del texto son, igualmente, un factor que acaba con la relación lector-autor. Esto impide que quien lee haga ejercicio de su subjetividad, evita que le dé su sello personal al texto, que interactúe y lo recree. Esta es una de las más notables características de nuestra actual educación impersonal, bancaria, memorística y repetitiva. Educación que origina la ingenuidad frente al material de lectura; aquí el lector se limita a seguir pautas, instrucciones y no da nada de sí. Hay que tener en cuenta, para salvar este obstáculo, que la lectura nunca podrá ser objetiva, neutral o inocente; en el momento que esto se dé, existirá la dominación y la alienación, pero jamás el pensamiento y la realización.

*Falta de atención y concentración

La incapacidad para mantener nuestra atención sobre lo que leemos hace imposible identificar los mensajes del texto. Podemos leer durante horas, sin enterarnos de lo que estamos leyendo. En algunos casos esta dificultad está relacionada con la manera en que nos enseñaron a leer, pues únicamente ejercitamos la lectura mecánica, (pronunciar palabras sin comprenderlas). En otros casos, la falta de atención se debe a factores emocionales: problemas, temores, interés o desinterés con el texto, etc. También sucede que tratamos de hacer dos cosas a la vez, como ver televisión u oír música mientras leemos.

La lectura es una operación mental que requiere toda nuestra atención. Por lo tanto es evidente que no se puede acercar al texto si no se entienden los elementos que lo constituyen, si no se eliminan las posibles interferencias de comunicación, si no hay un análisis de las ideas expuestas, si no se logra una comprensión y una acción resultante por parte del lector; y por último, si la persona que se acerca a la lectura no capta el contenido y no es capaz de interpretarlo con sus propias palabras es muy difícil que se acerque a una verdadera lectura.

La atención es un factor indispensable para obtener un buen rendimiento en la lectura. De la atención dependerá la calidad del tiempo que dediquemos a la lectura. La atención es la aplicación de la mente a un objeto de manera exclusiva y durante un tiempo determinado. Su objetivo es entender, conocer a fondo y grabar en la memoria los conocimientos adquiridos.

Como todo trabajo mental la lectura implica atención, exige una adecuada concentración de todas nuestras facultades mentales y jamás podremos prescindir de estos importantes factores, so pena de realizar un puro acto de autómata que nos imposibilitará el verdadero enriquecimiento personal que la lectura eficaz supone, trascendiendo la simple memorización.

Quien lee sin atención y deja vagar su entendimiento de un lado para otro forja un cúmulo inconexo de significados que lejos de enriquecerle, se constituyen en un verdadero estorbo para el desarrollo armónico de la personalidad, ya que esos contenidos no asimilados, captados anárquicamente, al final se confunden, se enmarañan y se diluyen entre sí, pues la memoria no puede retenerlos debidamente.

Por todos los medios posibles debemos minimizar el esfuerzo que supone la atención y la concentración voluntarias. La empresa será ardua, pero siempre merecerá la pena. Para sacarla adelante con éxito tendremos que trabajar en un doble sentido: supresión radical de todos aquellos factores que nos suponen una fuente de distracción y aprovechar al máximo todo cuanto nos suponga un medio para facilitar la concentración.

¿Por qué nos distraemos? Muchas veces se rompe el hilo mental que nos une íntima y estrechamente, de manera dirigida y concentrada al objeto de la lectura, por producirse una interferencia de elementos innecesarios u opuestos a nuestro objetivo: la asimilación y la comprensión. Por causa de esa interrupción o distracción la eficiencia decrece y nos vemos obligados a intentar volver a concentrarnos. Para ello indiscutiblemente necesitaremos de un esfuerzo de nuestra voluntad. Pero ¡cuidado!: podemos creer que la concentración y la atención son factores que dependen entera y exclusivamente de la voluntad del individuo, que quien posea una férrea voluntad jamás será desviado de sus objetivos por una serie de causas, bien externas, bien internas. Todo dependerá de la perseverancia y de la tenacidad; podrían pensar algunos, de tener la debida disposición para la lectura. La concentración y la atención surgirán por sí solas, con sólo comprometerse un poco y ser capaz de rechazar a su debido tiempo toda tendencia a la dispersión y al ensueño.

Pero nada más falso que este pensamiento, ciertamente. La obstinación, la perseverancia, etcétera, no nos resolverán jamás por sí solas el problema de la dificultad de concentración. El procedimiento a seguir deberá ser algo más sutil y refinado. Tendremos que actuar con tacto e inteligencia, intentando comprender a fondo cuáles son las causas principales de nuestra distracción, qué elementos nos impiden concentrarnos debidamente en la lectura. Debemos reflexionar detenidamente sobre estas cuestiones.

¿Cuáles son las causas de la distracción? La ausencia de determinación de objetivos, inadecuado nivel de preparación, actividad poco variada, falta de distracciones y descanso e inadecuado medio para la lectura; problemas familiares, sociales, interpersonales; deficiencias alimenticias (carencia de vitamina B); falta de voluntad, inconstancia, desánimo, falta de fortaleza, abatimiento ante los obstáculos y dificultades; falta de práctica de la lectura y de motivación.

*Aprendizajes inadecuados

En el complejo universo de los aprendizajes inadecuados nos encontramos con la imposición de textos para leer. La lectura no es deber para cumplir, es un espacio para disfrutar. Leer es algo que está lleno de sospechas, de inquietudes, de angustias; es una fiesta. Pero esto no supone que leer es fácil. Por esta razón la lectura debe proponerse siempre desde la experiencia existencial del lector, y no de la del maestro; de allí que sea tan importante un diagnóstico a fondo en el proceso de planeación académica.

Al niño se le enseñó a leer palabras y no ideas. Se deben leer ideas, no palabras. La captación mental de las ideas se logra a través de la lectura rápida de las frases y no en el lento reconocimiento de las palabras.

*Regresiones

El hábito de retroceder para volver a leer una palabra o una frase. Se trata de un hábito inconsciente y que no tiene relación con la mayor o menor dificultad de lo leído. No debe, por tanto, confundirse la lectura regresiva con la decisión que el lector puede tomar de vez en cuando de releer algo difícil de entender o de especial interés. Su efecto es negativo para la velocidad y la comprensión. Debemos leer siempre hacia delante, siguiendo el curso natural del pensamiento. No retroceder y leer siempre hacia delante nos permitirá mayor rapidez y comprensión. Es preferible terminar de leer un frase, un párrafo y un capítulo, así no se comprendan, y volverlos a leer y releer, en lugar de hacer regresiones.

*Pasividad

Una lectura verdaderamente activa, de plena participación de nuestras facultades mentales, alejada de la pasividad, será aquella realizada con atención, nuestra atención centrada y dirigida plenamente hacia la capacitación de los contenidos expresados en el texto. Y sólo así los conocimientos adquiridos serán siempre firmes y profundamente enraizados en nuestro yo, exactos y precisos, verdaderamente eficaces.

Como lo esencial en la lectura es la actitud mental del lector, la lectura debe ser activa. Una actitud despierta, activa, centrada en la lectura, será la que nos permita captar rápidamente el pensamiento del autor y hacernos con su o sus ideas centrales. Debemos tener los "ojos" de la mente bien despiertos, adheridos al dinámico fluir del pensamiento del autor y no a sus palabras. Saber captar el flujo del pensamiento dentro del texto es de suma importancia para el óptimo rendimiento en la lectura. La lectura activa permite desarrollar nuestra capacidad crítica planteándonos preguntas, teniendo nuestras propias exigencias para con el autor, no aceptando pasivamente, cual autómatas, sus afirmaciones y argumentaciones. Se trata de obligarnos a pensar y a reflexionar. Michèle Petit, refiriéndose al carácter activo de la lectura, nos recomienda no olvidar que "el lector no consume pasivamente un texto; se lo apropia, lo interpreta, modifica su sentido, desliza su fantasía, sus deseos y sus angustias entre las líneas y los entremezcla con los del autor. Y es allí, en toda esa actividad fantasmática, en ese trabajo psíquico, donde el lector se construye".

*Vocalización y subvocalización

Vocalizar quiere decir pronunciar las palabras mientras vamos leyendo, aunque sea en voz muy baja. Es leer las palabras en voz alta o bien acompañar la lectura con el movimiento de los labios sin emitir sonidos audibles. Esto limita mucho la posibilidad de leer de manera veloz. La vocalización de garganta ocurre cuando las cuerdas vocales están parcialmente en movimiento durante la lectura, como haciendo los movimientos necesarios para leer en voz alta, aunque realmente sin producir sonido. Constituye una costumbre más corriente que leer con los labios, aunque pasa desapercibida para muchos. Limita igualmente la velocidad de la lectura. Es lo mismo que leer en voz alta.

Subvocalizar es pronunciar mentalmente mientras leemos las mismas palabras del autor sin que emitamos sonido alguno y sin mover los labios. Lo negativo es que repetimos las mismas palabras del autor, cuando el contenido puede ser obviamente expresado con innumerables palabras distintas. La subvocalización es un freno para la agilidad y rapidez del pensamiento: al coartar el fluido correr del pensamiento actúa directa y negativamente sobre la comprensión y la velocidad de la lectura.

Eliminar la vocalización y la subvocalización implica leer activamente, captando las ideas del autor, su pensamiento en su fluido devenir; pasar las palabras a un segundo plano para aprender a tomarlas como un simple vehículo del pensamiento; y leer lo más rápido posible que podamos dentro de los límites de la comprensión de los textos.

*Escasez de vocabulario.

La cantidad de palabras que conocemos incide mucho en nuestra comprensión de lectura. Es muy difícil entender un texto si la mayoría de palabras que contiene nos son desconocidas. La pobreza de vocabulario entorpece la comprensión e interpretación de los textos. Se requiere del manejo adecuado de una gran cantidad de palabras y sus definiciones. A través de la contextualización, la sinonimia, la etimología y el buen dominio de la semántica (ciencia de los significados) podremos desarrollar el hábito de adquirir un abundante vocabulario.

*Complejidad del estilo del autor y del tema.

Hay personas que escriben de manera muy enredada, hacen referencia a muchas cosas al mismo tiempo, utilizan palabras cuyo objetivo es únicamente adornar lo que dicen y usan expresiones que tienen un sentido figurado. Estos estilos que dificultan la comprensión de los textos. Los temas abstractos o demasiado teóricos que pierden relación con cuestiones materiales o prácticas, presentan un grado de dificultad mayor en su lectura.

*Falta de experiencia para identificar las ideas centrales.

Muchos lectores por falta de interés por la lectura y por su práctica frecuente, al terminar de leer una página, por más memoria que posean, sólo pueden retener entre 4 y 6 ideas. Si no se logran diferenciar las ideas principales del texto de las ideas secundarias, se dificultará extraer el mensaje fundamental del texto.

*El desconocimiento de su importancia como fuente de desarrollo personal y profesional.

Éste es, quizá, el aspecto más importante. Quién ignora la importancia de la lectura, desconoce profundamente que ésta es fuente inagotable de progreso y superación en todos los aspectos de la vida cotidiana. La lectura nos brinda infinitas posibilidades de disfrute, deleite, superación, aprendizaje, diversión, sabiduría, conocimiento y realización personal y profesional. Muchísimas personas desconocen que la lectura permite trascender los determinismos que nos impone nuestro entorno, emerger en la cotidianidad y tomar conciencia de muchas realidades, y responsabilizarnos de nuestra existencia en el mundo y buscar el verdadero sentido de la vida; que nos facilita las herramientas para pasar del saber cotidiano al saber científico; que nos instruye y enriquece, capacitándonos para llevar una vida plenamente humana, tanto en el ámbito personal como colectivo, una vida verdaderamente activa y consciente, algo que sólo ha de conseguirse mediante un conocimiento más perfecto, racional y objetivo posible de la realidad que nos rodea y de nosotros mismos; y que nos permite actualizarnos, comprender el mundo, renovarnos y continuar la educación. Parafraseando a los defensores de la filosofía, podríamos afirmar que sin la lectura la vida sería radical banalidad, superficialidad; un estar en el mundo sin porqués ni paraqués, un idiotismo que cierra al individuo y le priva de un extraordinario quehacer existencial.

*El problema de las traducciones

Además de lo anterior, la dificultad para comprender libros también se evidencia en algunas traducciones, en la lengua y en las perspectivas culturales. En cuanto a las traducciones, éstas, en muchas ocasiones, no son muy fieles al pensamiento del autor o no reflejan lo que el autor quiso decir en realidad. Se pueden presentar modificaciones estructurales, es decir, alteraciones de un conjunto o conjuntos de funciones o de una secuencia o secuencias. Aunque cualquier idioma se puede traducir a cualquier otro, es posible que, en el proceso, se pierdan matices y referencias culturales. "En las traducciones, ya se sabe, siempre hay traiciones, y se lee muchas veces la lengua del traductor más que la del autor" (Las buenas palabras, de Julio G. Pesquera). Según Saussure, las lenguas nativas presentan discordancia (en su pronunciación, en la construcción, y en otras características), dentro de un mismo grupo parlante. Cada idioma o lengua tiene su propia gramática. La lengua de los ingleses, por ejemplo, es diferente al lenguaje de los franceses. "Las lenguas del mundo son tan únicas como los individuos" (Enciclopedia temática Guinnes). Aunque todas las lenguas están más o menos relacionadas con otras que se encuentran en sus proximidades, cada lengua es única en cuanto posee su propio sistema fonético, léxico y sintáctico. "Todos los usuarios utilizan su lengua con estilos diferentes según el contexto; por ejemplo, en ocasiones formales y rituales, para narraciones y en literatura (oral y escrita), dentro de la familia, en grupos de pares" (Enciclopedia temática Guinnes).

Así los idiomas hablados en Occidente provengan de un mismo tronco lingüístico (el Nostrático), las lenguas Indoeuropeas no pertenecen a la mismas familias, como el caso del español, italiano, portugués y francés, que forman parte de la familia de las lenguas Romances, o del alemán, noruego e inglés, pertenecientes a la familia de lenguas Germánicas, o del ruso y otros idiomas eslavos, incluidas dentro del grupo de la familia Báltico-eslavo, o del griego, en la familia de lenguas griegas, sólo por citar estos ejemplos, dado que la mayoría de libros que leemos en Colombia son traducidos al español del francés, portugués, italiano, alemán, noruego, inglés, ruso, polaco, checo y griego, entre otros.

Hay palabras que no tienen traducción exacta o que tienen un significado distinto al del idioma al que se traduce. Sigmund Freud, por ejemplo, empleó el término "pulsión", que no tiene traducción al español, pero los traductores utilizan en su reemplazo la palabra "instinto", que no tiene el significado específico atribuido por Freud. El lingüista español Juan Carlos Moreno Cabrera sostiene que en todos los idiomas existen determinados significados, aunque no la misma palabra para los mismos. "Por ejemplo, en cualquier lengua existe un término para referirse al sol, al agua, a las partes del cuerpo humano, al fuego… En el plano gramatical hay categorías conceptuales comunes, por ejemplo, todos los idiomas tienen mecanismos para indicar posesión, términos numerales o pronombres personales" (Revista Muy Interesante No. 186).

El reconocido y polémico intelectual colombiano Fernando Vallejo también encuentra inconvenientes en las traducciones, por cuanto "las palabras cambian en sus sonidos y en sus significados y se van transformando en otras y los idiomas entre otros y muchas cosas que se pueden decir en el náhualtl de Nezahualcóyotl no se pueden decir en el griego de Platón y viceversa" (La puta de Babilonia).

Un ensayo titulado Curso de introducción a la filosofía, de autor anónimo (encontrado en Internet) nos dice que la traducción afecta a la autenticidad de los textos y es interpretación de ellos y hasta inicio del comentario. Establece el texto que lee quien no lee el original y esta operación no es posible sin alteraciones más o menos importantes de éste, salvo quizá en algún caso de traducción a lengua próxima absolutamente excepcional. Estas alteraciones proceden del hecho de que traducir es persecución de un ideal imposible, como fundado en un supuesto sin realidad. El traducir supone la equivalencia expresiva de las distintas lenguas, lo que es sólo un ideal. Ya dentro de una lengua puede advertirse la falta de expresiones para determinadas realidades… Porque las distintas lenguas no tienen, todas, expresiones para las mismas cosas. Ello se debe a algo más profundo. Las lenguas responden a culturas y quizá hasta a mentes, colectivas, distintas. Y estas culturas no tienen los mismos ingredientes materiales y espirituales, estas mentes no perciben ni piensan lo mismo. Muchos norteamericanismos del español de México son la prueba de la falta original de los objetos designados por ellos en la cultura mexicana. Análogamente sucede con lo que no son cosas materiales. En unas lenguas faltan términos para denominar, por ejemplo, sentimientos que tienen nombre en otras, o las unas tienen un solo término para denominar los que las otras distinguen con sendos. Indicio de que las mentes correspondientes a las primeras no distinguen lo que estas últimas, acaso por no percibir, o incluso no experimentar, algo de lo que experimentan y perciben las otras. El francés con su orgueil y el alemán con su Stolz no distinguen como nuestro español entre orgullo y soberbia. En la mayoría de los casos, lo que pasa es que los términos tienen significaciones plurales y las significaciones de los términos de una lengua no se corresponden exactamente con las significaciones de los términos de otra. Esto hace que un mismo término de una lengua figure en distintos contextos de ella con otras tantas de sus significaciones, y que al traducir no sea posible emplear un mismo término, sino que sea necesario hacer uso de distintos, consecuencia de todo punto perturbadora cuando el término original es un término cuya unidad es esencial, como sucede en los casos en que es un término técnico filosófico… El lector encontrará  en esta antología un ejemplo con el término griego aret通 traducido por virtud. Todo esto y otro tanto que no es posible ni interesa detallar, se debe en última instancia a la irrealidad del supuesto más profundo de toda actividad de traducción: la independencia de lo significado, o más en general aún de lo expresado por las expresiones, respecto de éstas mismas. Para que en las distintas lenguas pudiera haber expresiones perfectamente equivalentes desde el punto de vista semántico, fuera menester que lo expresado pudiera expresarse indiferentemente con unas expresiones u otras, es decir, resultara indiferente a la diferencia entre las expresiones, independiente, pues, de ellas. Pero mucho dista de ser así. No hay solas las clásicas suposiciones real o formal, lógica y material, en que el mismo término significa el objeto, o la idea de este objeto, o a sí mismo, el término; hay vinculaciones recíprocas entre lo expresado y las expresiones, lo uno y las otras en cuanto tales, que se ven muy bien, por ejemplo, en los refranes: las equivalencias [30] entre los de distintas lenguas son en muchos casos meramente aproximadas. Estas dificultades tienen su potenciación máxima en la traducción del estilo.

Un ejemplo de traducciones inexactas lo encontramos en la denominación del conocido movimiento intelectual y literario (1765-1785) creado por jóvenes rebeldes alemanes con el propósito de rechazar la racionalidad para reemplazarla por la irracionalidad del ser, de oponer el instinto y el sentimiento al frío racionalismo francés del siglo XVIII, llamado "Sturm and drung", el cual adoptó ese nombre por el título homónimo de un drama escrito en 1776 por el poeta y dramaturgo alemán Federico Maximiliano von Klinger (1752-1831). Surgió como reacción al excesivo valor atribuido por la ilustración al intelecto, la razón y el refinamiento de la civilización. Fue estimulado por las ideas del filósofo francés Jean-Jacques Rousseau, y bajo la influencia directa de Johann Gottfried von Herder, algunos jóvenes escritores alemanes comenzaron a preocuparse ante todo por la emoción subjetiva y la espontaneidad del acto creativo. Sus principales figuras fueron Herder, Schiller y Goethe, quienes, con una fuerte influencia de Rousseau, se rebelaron contra los convencionalismos, tanto en el arte como en la vida, exaltando lo libre, la naturaleza y la espontaneidad. Fue el preludio del Romanticismo. Veamos: "Tormenta y pasión" (Literatura Universal, de Teresa Prieto). "Tormenta e impulso" (Enciclopedia Microsoft Encarta). "Tempestad e impulso" (Pequeño Larousse). "Tormenta e ímpetu" (Gran Enciclopedia Ilustrada Círculo). "Tempestad y pasión" (Los 333 libros más famosos del mundo). "Tormenta y pasión" (Diccionario de Términos Literarios y Artísticos). "Tempestad e ímpetu" (Personajes del Mundo). "Tempestad y empuje" (2.000 años de Literatura Universal). "Ímpetu y ataque" (Literatura Moderna). "Tormenta e ímpetu" (Enciclopedia Temática Guinness). "Tormenta y fuerza" (Werther, www.librodot.com).


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