Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
La ética vive de las costumbres. Es, en su sentido etimológico más profundo y anterior, ethos una palabra griega que significa más que la palabra castellana costumbre, acción intencional habitual. Esta, a su vez deriva de algo precedente y asentado en la vida misma, la noción de población (etnos).
Es consideración de los fines por los que se actúa, y reflexión crítica, con disposición al cambio, sobre los medios a usar en cada momento. Es decir, comparación entre costumbres y tradiciones de vida, que se establecen en la vida cotidiana de esa agrupación humana, y el acto realizado, o de la intención revisada intelectualmente. Pero la ética no solo es actividad racional, también intervienen los sentimientos en esa acción. Así comenta Scheler: "Sentir es un acontecer con sentido y por ello susceptible de ser satisfecho o insatisfecho (p.33)"[4].
Según un autor contemporáneo –Stoner[5]en su libro de Administración, el término ética se entiende como "el estudio de la forma en que nuestras decisiones afectan a los demás". Ciertamente una acción con responsabilidad, viene normalmente de seguir conscientemente, con advertencia, una tradición o de imitar la conducta de un modelo que es confiable para nosotros. Muy excepcionalmente proviene de una decisión silogística del conocimiento. Del consecuente "obligado" de unos antecedentes rectamente construidos. Casi siempre viene de "copiar conductas vistas en la casa familiar o en el ambiente de la calle o barrio en que vive.
Es quizá lo que más influye en la estructura de poder de un gerente o de un líder. Es lo que sostiene profundamente la obediencia a un mandato. Constituye el componte del liderazgo que se llama comúnmente "autoridad moral". Esto incluye -por supuesto- a una madre o un padre de familia, a un maestro o un profesor. Es lo llamado comúnmente "poder". Hay un matiz en este punto que llama la atención y que viene referido por José A. Marina: "El poder, usando sus mecanismos puede producir obediencia, pero si tiene autoridad, producirá además, respeto"[6]. Es la referencia individual a esas personas que tienen el cuidado de la comunidad. La autoridad moral es la base de la confianza que se tiene para actuar de la misma forma o repetir los conceptos oídos o escuchados a esa persona.
Aproximándonos a una definición más concreta, decimos que cuando una persona tiene un comportamiento ético, expresamos implícitamente que dominó sus impulsos, y educó sus tendencias para realizar esa acción. Esas tendencias e impulsos, que con una frecuencia significativa, suelen ser hacia el mal, y esa actitud que en la cosmología cristiana se define como un componente inevitable de la naturaleza de todos los seres humanos, decimos que es consecuencia del pecado de origen, con el cual nacemos.
Podríamos concluir en esta parte, que la ética es de los mayores esfuerzos que han hechos los seres humanos por conseguir un mundo mejor del que tenemos. Es en ese plano, el del esfuerzo por conductas mejores, donde conseguimos la paz social.
Definir el término valor es un poco difícil, puesto que no es algo de conocimiento inmediato por los sentidos externos, ni por el intelecto. Requiere un esfuerzo discursivo, apoyado en juicios y observación de modelos que nos puedan dar un norte en su consideración. De esta manera no acercamos a distinguir el ser, lo que está en el fondo del sujeto y el valer, que es una adjetivación del ser.
Quizá un ejemplo, nos permita aproximarnos un poco al concepto de valor. En este punto debemos añadir la palabra valoración. El orden en los elementos de una casa es un valor, la idea de orden en esa casa es una valoración. Es decir, nos gusta (vía emocional) el orden de esa casa, el valor; pero pensamos que podría mejorar ese orden si arreglamos un elemento de ella (vía discursiva) la valoración de ella. Comenta a propósito de este punto un autor contemporáneo: "Confundir la valoración con el valor es como confundir la percepción con el objeto percibido (p.28)".[7]
Es decir, el ser es lo sustantivo en la relación de conocimiento y el valor es una adjetivación, un tipo de categoría por la cual se juzga polarmente un objeto. Es decir, se puede emitir un juicio sobre si algo es más alto, bello, justo y sus contrarios, bajo, feo, injusto. Esa polaridad es lo que permite, en base al conocimiento, emitir ese juicio.
Desde una perspectiva histórica, el inicio del pensamiento sobre lo que después derivó en la axiología, que es la parte de la filosofía que estudia valores, es la consideración platónica de lo que llamó trascendentes del ser, y los fijó en cuatro, que son la unidad del ser, la verdad, el bien y la belleza. Esta doctrina de "lo común a todos los entes" en Platón[8]es igual a la Aristotélica en la definición de "los atributos del ser"[9], que es diferente de las categorías. Esos atributos establecen la diferencia entre los seres.
Vine una pregunta necesaria para seguir reflexionando. ¿Hay una jerarquía de los valores? Obviamente, es de constatación cotidiana que escogemos o elegimos algunas actitudes o incluso objetos antes que otros. ¿Qué determina una elección sobre otra? Muchas veces depende del contexto, o de la formación cultural de la persona. Sin embargo, podríamos aceptar que aquellos que pueden ser más duraderos, se escogen a otros que sean más efímeros. Por ejemplo, se concreta en una norma o reglamento aquello que nos parece permanente, el acto por el cual se respeta la persona humana, podríamos decir entonces que lo duradero es un primer criterio para la jerarquía. Un segundo punto sería la profundidad de la acción valorativa, es decir, que un valor debe estar asentado no en una moda pasajera, sino en lo profundo del ser.
La definición de crisis es compleja, en el sentido de que es un producto de la racionalidad del ser humano que tiene o posee un hábito intelectual, que se puede llamar ciencia, una búsqueda sistemática de la verdad. Estas crisis se presentan cuando hay variaciones en los supuestos valores anteriores, y en realidad no son sino modas pasajeras o efímeras ante una situación o una persona que influye en la población. La raíz de estos desvíos, puede estar en la confusión de conceptos. Comenta Scheler: "Aquello a lo que se dirigen estas intenciones no es un valor o un máximo valor, sino objetos valiosos y en la medida que son valiosos. No amo un valor, sino siempre algo que es valioso"[10]
En los temas que nos atañen, reflexionamos sobre la acción o el hecho, desechar las definitivamente perversas y plantearse, mejorar las que se tienen. Esto requiere de un instrumento intelectual adecuado, y mejor aun, educado por la inteligencia compartida. Es decir, el criterio para comentar con acierto. Comenta un autor contemporáneo: "La palabra criterio despierta en nosotros un eco sentimental contradictorio. Se entiende que los hombres de criterio son solemnes, vetustos, prudentes y convencionales. En cambio, los críticos pueden ser inconformistas, innovadores y posmodernos. Al parecer, hemos conseguido hacer crítica sin criterios, lo que es gran maravilla. Esta paradoja es inexistente, por supuesto, ya que de hecho utilizamos continuamente criterios, es decir patrones que nos permiten identificar, seleccionar y evaluar las cosas. La palabra procede del griego krino, que significa separar. Crisis es una decisión que unas veces tiene carácter dramático y otras no"[11].
Todo esto nos lleva a una serie de supuestos necesarios para conseguir un mínimo de acuerdo en estas cuestiones. Requerimos un criterio de pensamiento y éste no es innato, quiere decir que es formado en algún sitio o en algún ámbito de vida personal o comunitario.
La falta de racionalidad es posiblemente de las causa más frecuentes en el surgimiento de crisis. Comenta un autor contemporáneo sobre esto: "¿Qué es eso de "Obrar racionalmente"? En principio, significa saber deliberar bien antes de tomar una decisión con el propósito de realizar la elección más adecuada y actuar en conformidad con lo que hayamos elegido. La elección no debe ser arbitraria ni dejarse al azar. Quien no reflexiona antes de actuar y no mide las consecuencias de sus acciones se expone a cometer errores, a hacerse daño o hacerle daño a los demás; quien no calibra qué es lo más conveniente hacer en determinadas circunstancias, o actúa en contra de sus convicciones personales o en contra de una decisión que él mismo reflexivamente ha tomado, se puede decir que no obra racionalmente. Y cuando no se obra racionalmente surge, entonces, el caos y el desorden. Obrar racionalmente significa, pues, obrar conforme con la lógica interna que tienen las cosas y los acontecimientos, percibidas por el pensamiento reflexivo."[12]
Por supuesto que en la base de cualquier crisis, de valores o de comportamiento o de respetabilidad, hay una red de argumentaciones y de supuestos intelectuales, que soportan una manera de ver y una manera de actuar que producen esas crisis. En este momento, podemos hablar de crisis de ineducabilidad como se plantea en las propuestas de Arendt o Lipoiesky. Quiere decir, que en la base de estos desaciertos hay un problema de relativismo, escondido en la palabra pensamiento crítico, el cual desfasa cualquier intento de orden, conceptual o real y que lleva indefectiblemente la anarquía. Comenta sobre esto un autor reciente. "Lo grave hoy, no es la existencia de doctrinas, sino la pretensión sistemática de declararlas inexistentes, lo cual lleva a desactivar la capacidad critica y a declarar inútil cualquier esfuerzo reflexivo serio. Apenas queda espacio que no sea, el puramente instrumental. Las grandes energías humanas no se orientan a la comprensión, sino al logro de una rápida adaptabilidad. En este contexto, autoritario y profundamente conservador en su apariencia de moderno y vanguardista, resulta fácil acusar de inoportuno o descaminado cualquier intento sostenido de reflexión crítica."[13]
La justicia es uno de los temas pensados con mayor frecuencia en la historia de la humanidad. Las definiciones han sido múltiples y siempre hay un retorno a los clásicos Ulpiano, Platón, Cicerón, Tomás de Aquino, Rawls. Podríamos pensar que aunque la humanidad ha avanzado de una manera exponencial en muchas áreas, en esta de la justicia específicamente, hemos dado pocos pasos.
Es necesario partir de una premisa básica para pensar y proponer aproximaciones en esta área. La dignidad humana, la condición de autonomía y de recepción de derechos en un ser, la posee el ser humano. Por ello, sólo en ese caso tiene sentido hablar de justicia, y ésta en función de hábitos más que de constructos intelectuales. El principio, el sujeto y fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana.
Una aproximación –a la justicia- que se fundamenta en varios pensadores sería esa constante y firme voluntad de dar al otro lo debido. Respetar los derechos de cada uno y "establecer en las relaciones humanas, la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común"[14].
Cabe la pregunta sobre el bien común. Buscamos la fuente citada anteriormente y se escribe allí: "el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permite a los grupos y cada uno de los miembros conseguir su propia perfección"[15]. Afecta a la vida de todos, exige unos medios para vivir en esa sociedad, de tipo ético y de tipo técnico, una convención consensual sobre el poder político y sobre la autoridad.
Todo esto nos lleva a unas condiciones de tipo personal y grupal que se consiguen por la educación en esos diferentes aspectos de la vida personal y social. Las instituciones educativas, por tanto tienen un papel no sólo central, sino vital a esas posibilidades. Las crisis en una sociedad, en síntesis, proviene esa ruptura de una autoridad, de unas tradiciones y de una relación con la trascendencia que llamamos religión. Al romper esos factores, no existen patrones a seguir ni modelos que generen confianza para la acción, ni escenarios de comportamiento adecuados a la recta razón, es decir a un código de pensamiento, a una lógica de saberes y lenguaje adecuado que lo exprese.
La palabra principio tiene una connotación importante en ética. En griego es arjé (a???), fundamento u origen de algo, pero no es comienzo en el sentido del tiempo, sino que es causa inicial, origen, de un ser, de un proceso.
Son esos conceptos, en el plano de los movimientos de tipo racional, que determinan conductas e impiden otras. Pueden llamarse origen del movimiento consciente y con carga de moral. Es decir, un principio es aquello por lo cual podemos resistir, acometer o emprender acciones. Sobre él cae la fuerza moral para comenzar un proyecto. Solemos decir, que son "mis principios" que me hacen realizar algo o me impiden hacerlo. Aristóteles escribió que "lo que los significados tienen en común es que todo principio es el punto de partida del ser, del devenir o del conocer"[16]
A lo largo de la historia se han planteado muchas crisis. Ordinariamente surgen al considerar los sistemas políticos o los ambientes de las ciudades. Citaremos a un clásico de la política como es Tucídides.
"Pero hay algo aún más profundo en el discurso en honor a las victimas de la guerra, lo importante son las personas. Atenas era grande por sus gentes, por el respeto entre individuos, por el orgullo que cada uno de sus ciudadanos sentía, no por ser atenienses, sino por lo que ello significaba, ser individuos completos y activos. La grandeza de Atenas era, que todo ciudadano podía participar directamente en la adopción de las decisiones públicas con sus opiniones y sus votos, lo que potenciaba su identificación con los proyectos colectivos y el uso de la razón como forma para discutir y enfrentarse a los problemas. Esa forma de gobierno permitía a los atenienses considerarse auténticamente iguales entre si y ser lideres y héroes en potencia, lo que les impulsaba a tener un alto concepto de su propia dignidad y de su importancia como individuos. Posiblemente debido a todo ello se produjo en Atenas uno de los avances más espectaculares en la historia de la humanidad , con aportaciones artísticas, intelectuales y culturales auténticamente revolucionarias y cuya influencia todavía hoy casi 2500 años después , tienen un enorme peso en nuestra manera de ver el mundo"[17].
Si partimos del concepto de la importancia de la dignidad del ser humano, entonces, los sistemas de valores adquieren sentido, y se logran unas acciones que generarán sistemas adecuados de ética, que respeten las costumbres y a las personas por ser tales. Esto requiere un instrumento intelectual que es el criterio.
Por tanto, siendo ciencia, la ética debe tener unas etapas o stadios de consecución de esos fines. En ese sentido comenta Valderrama: "Así, pues, la primera tarea que la ética impone es la de atreverse a pensar ("Aude sapere") a reflexionar y deliberar bien con miras a hacer buenas elecciones y evitar, en la medida de lo posible, el cometer errores que conduzcan a fracasar o arruinar la vida. No se trata de elegir bien solamente en un caso concreto y aislado, sino a lo largo de toda la vida. Para ello es preciso saber cuál es esa orientación básica que se le quiere dar a la vida (opción fundamental), orientación que vaya imprimiendo ese carácter en cada una de las opciones particulares".[18]
La educación personal, y por tanto de impacto social, se dirige -en los sistemas de enseñanza sensatos y prudentes[19]a liberar de la miseria personal, de la ignorancia, del miedo, del odio a los participantes de ese sistema. Siendo un sistema de educación, se pueden promover campañas motivacionales de captación de valores a través de objetos atractivos que tengan una valoración adaptada a las personasen su edad, intereses y acciones. Más adelante propondré una campaña.
Ese dominio de esas tendencias y educación de los impulsos, trae necesariamente a la razón la creación y mantenimiento de un sistema de enseñanza. Un sistema que se dirija al hombre como ese ser creado y herido en puntos débiles de su naturaleza humana racional, volitiva y emocional. La Ignorancia, la malicia, la perversidad social, son muestras inequívocas de esa conducta. Basta leer las páginas de nuestros diarios, para tener conciencia de esas realidades o más allá de lo externo, recordar nuestras anteriores actuaciones que tuvieran alguna significación de tipo moral.
Sólo de esa manera, consiguiendo esos niveles de preparación personal, entonces los seres humanos se pueden dirigir a una cierta racionalidad (verdad en la acción) y de razonabilidad (bienes que mejoren la naturaleza) y equilibrio emocional a que consiga una aproximación a la igualdad de oportunidades, a formalizar esa educación y a una democracia, entendida ésta como una forma de vida, más que como un sistema de actividad gubernamental.
El último de los asertos en el concepto, lo del equilibrio emocional, lo sostiene Scheler con agudeza: "Toda ética se perfeccionaría en el descubrimiento de las leyes del amor y del odio, que aún superan, los referentes de los estadios de lo absoluto, lo a priori y lo originario."[20] Es decir, los aspectos extremos de la conducta pasional humana, deben ser atendidos y cultivados por un sistema educativo, con las condiciones que explicábamos anteriormente.
Los niveles de paz que deseamos no son absolutos, no los puede haber porque somos criaturas imperfectas. Pero sí requerimos unas condiciones mínimas de vida social. CIC 2304 "La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra, sin la salvaguarda de los bienes de la persona, de la libre comunicación entre los seres humanos, en el respeto de la dignidad de las personas y los pueblos, en la práctica asidua de la fraternidad. Es la tranquilidad del orden"[21].
El cambio más profundo vendrá luego que se logren disposiciones a ese cambio. No podemos luchar contra costumbres o formas de actuación que tienen una disposición equivocada en las personas. Lo interno, la vida interior de las personas es lo primero a formar, cuidando la libre elección de actitudes, pero dando la posibilidad de escoger mejores niveles. Luego l de organizaciones." Cada organización debe producir los bienes que le son propios y no sustituirlos por los ajenos o invertir los bienes secundarios por los primarios : por ejemplo, que la Universidad se dedique más a hacer política que a educar e investigar; que esté más interesada en la conquista y distribución del poder o se fije como mira únicamente el afán de lucro y de adquirir prestigio; que en la designación de sus directivas y personal administrativo prime el favoritismo, como paga por favores recibidos o respuesta a cuotas clientelistas; que los puestos de responsabilidad se asignen no a quienes mejor cumplen los fines de la institución sino a los ambiciosos e intrigantes".[22]
Comenta Peters: "El problema de la educación moral es el de la adquisición de hábitos de comportamiento necesarios y los supuestos sólidos de la literatura de diversas formas de buenas actividades, de manera que no obstruyan el desarrollo de un código racional…"[23].
Si logramos esos niveles de recuperación de costumbres y mantenemos las tradiciones que han hecho de un pueblo un sitio donde vale la pena vivir y mantenerse, con la ilusión de producir y desarrollarse, entonces podemos hablar de un desarrollo que se sustenta en ese buscar la vida buena, que era un ideal de los clásicos y sigue siéndolo.
Aristóteles. Metafísica 1004b. Ediciones Aguilar
Catecismo de la Iglesia Católica. (1995) Ediciones Image Double Day New York(1995)
Dewey, John (1985) Democracia y Educación. Editorial Losada. Buenos Aires.
Frankena, William. (1989) Tres Filosofías de la Educación. UTEHA. México
Frondizi, Rizieri (2007) ¿Qué son los valores? FCE México.
García, Pedro Rafael (2008) Ética y Democracia.
Marina, José Antonio (2008) "La Pasión del Poder" Anagrama ediciones. Barcelona
Marina, José Antonio (2001). Ética para Náufragos. Anagrama
Peters, R.S. (1981) Moral Development and moral education. FCE México
Platón.(1965) Dialogo El Sofista. Ediciones Aguilar
Scheler, Max (2003) Gramática de los sentimientos. Editorial Crítica. Barcelona
Stoner, Freeman y Gilbert (1996) Administración. Pearson educación. México
Tucídides Historia de La Guerra del Peloponeso, II, 40.
Valderrama, José.(2008) ETICA Y UNIVERSIDAD www.didacticafilosófica.com
Autor:
Fernando Vizcaya Carrillo
Septiembre 2009
[1] Todo aquello a lo que yo estoy llamando disposiciones y excelencias puede clasificarse en muy diversas categorías. La jovialidad y la timidez son ambas disposiciones; pero la primera de las dos es también una excelencia. Las cualidades positivas de la personalidad como, por ejemplo, la simpatía, la benevolencia o el dominio de algún arte, como el de la danza o la posesión de un conocimiento como por ejemplo, estar muy versado en la sucesión de reyes de Inglaterra, constituyen disposiciones en el sentido en el que yo las tomo y también, es de pensar, excelencias. Frankena, William. (1989) Tres Filosofías de la Educación. UTEHA. México
[2] "Inculcar hábitos de conducta, de pensamiento y de sentimiento, transmitiéndolos de las generaciones viejas a las más jóvenes. Sin ésta comunicación de ideales, anhelos, esperanzas, normas y creencias que los individuos de la vieja guardia transmiten a los que empiezan a vivir, la vida social acabaría por extinguirse". Dewey, John (1985) Democracia y Educación. Editorial Losada. Buenos Aires.
[3] Valderrama, José.(2008) ETICA Y UNIVERSIDAD www.didacticafilosófica.com
[4] Scheler, Max (2003) Gramática de los sentimientos. Editorial Crítica. Barcelona
[5] Stoner, Freeman y Gilbert (1996) Administración. Pearson educación. México
[6] Marina, José Antonio (2008) "La Pasión del Poder" Anagrama ediciones. Barcelona
[7] Frondizi, Rizieri (2007) ¿Qué son los valores? FCE México.
[8] Platón. Dialogo El Sofista. 254d. Ediciones Aguilar
[9] Aristóteles. Metafísica 1004b. Ediciones Aguilar
[10] Scheler, Max. Ob. Cit. P. 45
[11] Marina, José Antonio (2001). Ética para Náufragos. Anagrama
[12] Valderrama, José.(2008) Ob. Cit. P. 3
[13] García, Pedro Rafael (2008) Ética y Democracia. www.ideasapiens.com
[14] Catecismo de la Iglesia Católica. P. 409, 1087. (1995) Ediciones Image Double Day New York(1995)
[15] Catecismo de la Iglesia Católica. P. 427. 1906. (1995)
[16] Aristóteles. Metafísica. V, 1012b.
[17] Fuente: Tucídides Historia de La Guerra del Peloponeso, II, 40.
[18] Valderrama, J. Ob.cit p.2
[19] La Prudencia la defino coloquialmente como el arte de escoger los mejores medios. Es un hábito constructivo de bienes personales que se reflejan en la sociedad. (Nota del autor).
[20] Scheler. Ob. Cit. P. 37
[21] Catecismo de la Iglesia Católica. (1995)
[22] Valderrama, J. Ob. Cit. p.4
[23] Peters, R.S. (1981) Moral Development and moral education. FCE México
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Etica |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|