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El fenómeno cultural de indumentaria evidencia el proceso político trasnacional de colonialidad (página 2)




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El proyecto de acercamiento epistemológico que propongo a un fenómeno de la vida cotidiana está precisamente dirigido a construir una forma de hacer conocimiento científico usando el ejemplo de la indumentaria juvenil para dejar claro la metodología multidimensional, sin detenernos ahí. Las expresiones de esta indumentaria juvenil en escenarios urbanos pueden ser analizadas desde sus implicaciones simbólicas, pero también como evidencias de un proceso político y cultural más importante como la colonialidad. Revistiendo el análisis antropológico con nuevas perspectivas nacidas desde la filosofía y aceptadas en diversos momentos por las ciencias sociales se puede hacer frente a éste fenómeno.

Cualquier estudio antropológico de la indumentaria juvenil debe recurrir a los símbolos contenidos y expresados en formas de la discursiva visual que corresponde. La indumentaria juvenil de los universitarios de la ciudad de Puebla se caracteriza por la temática libre en forma y colores, los jóvenes expresan sus inquietudes mediante la tónica actual en la búsqueda de nuevos espacios de comunicación y diálogo. Se expresan sentimientos nacidos de una generación que vive una etapa coyuntural en la vida nacional; los jóvenes desean participación, aunque ¿es cierto todo esto? ¿Realmente son los jóvenes participativos que buscan nuevas formas de expresión y reconocimiento? ¿Qué hay de la moda y la publicidad? ¿Qué nos dice el uso de la ropa de marca?

Deseamos advertir al lector que ésta investigación no está limitada en su observación por situaciones empíricas abstraídas; por el contrario, la descripción de los fenómenos articulados son el resultado de la reflexión de varios eventos y pretenden afianzar su estancia dentro de la antropología filosófica. La reflexión filosófica implica más retos por la falta de normalización de su lectura; sin embargo, los ensayos permiten a las ciencias abrirse a nuevos diálogos y tomar en cuenta la dinámica de los fenómenos.

Desde la reflexión filosófica pretendemos dos argumentos para acercarnos al fenómeno del consumo generalizado de ropa de marca: el argumento tácito es la justificación inmediata para la existencia de este producto, la ropa existe para algo; el argumento implícito es una suerte de mensaje oculto más relevante y sin el que carece de sentido usar una prenda u otra. Al seguir la idea general del conocimiento tácito y del conocimiento implícito se hará una observación general de los aspectos de la vida cotidiana actual y se distinguirán las motivaciones y las implicaciones, con esto podremos diferenciar los argumentos tácitos, que serían las motivaciones del acto, por ejemplo: "comer para sobrevivir"; y los argumentos implícitos o las implicaciones: "comer con buenos modales en la mesa".

Reiteramos que el objeto de estudio: en esta epistemología de la vida cotidiana no fue la ropa de marca y su consumo generalizado en la población juvenil urbana sino las inmanencias filosóficas que surgen de su reflexión, el proceso histórico de colonialidad y la postura que debe optar la ciencia antropología ante su análisis. Siguiendo de cerca la perspectiva multidimensional se hará hincapié en las consecuencias políticas, filosóficas, sociales y culturales del hecho sugerido. La perspectiva multidimensional nos sugiere un estudio que parta desde las observaciones en las implicaciones culturales sin perder de vista las consecuencias políticas de los actos: consecuencias emanadas de lo Político, no de la Política. (Grüner, 2002)

La identificación de los jóvenes con la publicidad de la ropa de marca está sujeta a estrategias de seducción con que los publicistas incitan al deseo de consumo; presentando a éste como una invitación a la forma de vida que la publicidad propone seductoramente. La mercadotecnia es la programación de la forma de vida (si se comprende el concepto); embelezan al receptor con un mensaje falso sobre la pertenencia a algún grupo económico, social, cultural por el hecho de consumir determinados objetos que se proponen como artificios identitarios; se ficticia sobre la cercanía del comprador y el mundo al que se invita: el mundo maravilloso del vaquero marlboro y la rubia superior. En el momento que se construye una relación social entre el mensaje publicitario y la mercancía se ficticia la identidad y se radicaliza en un fetiche o cliché.

Tenemos razón en afirmar que la colonialidad no es una relación social, sino material y de posesión, aunque no es el colonizado quién posee el objeto, sino el colonizador quien posee al colonizado como consumidor cautivo. La publicidad en este sentido entra como agente colonizador en tanto que permite la reproducción pictórica de un "estilo de vida correcto" propuesto por las grandes marcas de ropa que introducen sus productos en México: Liverpool, Palacio de Hierro, Inditex, entre otros. En el fetiche del objeto de consumo (ropa en este caso) se concentra la relación total del colonizado con el colonizador: el colonizado desea pertenecer al grupo social propuesto en la publicidad e imita su discurso visual corpóreo al que accede con el consumo de la ropa y los estilos de ropa adecuados para cada temporada. ¿Qué postura debe tomar la ciencia antropológica ante una relación de consumo cuando se consideran las inmanencias políticas y filosóficas del fenómeno?

1. 2. DESCRIPCIÓN DEL TEMA

El enfoque multidimensional que se intenta dar al fenómeno cultural de estudio en un espacio localizado rebasa el tratamiento "aquí y ahora" de los procesos sociales. A partir de la relación entre la indumentaria juvenil urbana y los actos de identificación de estatus, jerarquías e identidad, se hará un recorrido sobre los elementos significativos en el proceso de identidad mediante la indumentaria. El esbozo inmediato de las significaciones fundacionales del acto indumentario se torna revelador cuando desenmascaramos las implicaciones filosóficas en él sumergidas.

Comenzamos la tesis con el análisis de las formas de vestimenta de los jóvenes de la ciudad de Puebla para develar elementos significativos sobre la construcción de las relaciones de identidad con la fase fundamental de la juventud de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla como una categoría de análisis grupal único de las sociedades urbanas; con la explicación de las formas de vestimenta nos alejamos cada vez más de interpretaciones sociológicas modernas que en Francia propusieron una visión post-moderna de los lugares de tránsito como la Teoría de los No-Lugares de Marc Augé que no consideró la expresividad de la ropa utilizada como un artificio en el juego identitario.

El primer concepto original propuesto en la tesis es artificio identitario; éste concepto guarda relación con el de evidencia de la Teoría de la Corporeidad de José Carlos Aguado pero no subsume su explicación. El artificio identitario no es una evidencia de significación, sino un conjunto de significaciones utilizados para crear un nexo identitario. Sin duda puede ser una evidencia en determinado caso pero el artificio identitario es un atajo de la comunicación: una idea abreviada que se utiliza con el fin de comunicar simpatía con algún grupo social específico. Hasta este momento el proceso identitario parece ser una práctica neutral dentro de un mundo de significaciones atrayentes.

Los artificios identitarios rebasan la satisfacción de la necesidad básica de vestimenta y nos adentran a nuevas consideraciones socio-políticas, y decimos esto porque al transmitir un mensaje visual los artificios identitarios son utilizados como discursos públicos. La indumentaria funciona como un discurso visual público y político ya que todo discurso está construido con base en las relaciones de poder; la cuestión del contexto sociocultural de reproducción del poder es el siguiente elemento a describir en la tesis.

La imagen corporal es el conjunto de elementos referentes a la vestimenta y al uso de accesorios relacionados con ella pero desde el punto de vista de la identidad y sus implicaciones. Al ser vista como un acto político, la imagen corporal, es teñida por nuevas aseveraciones sobre los usos y distinciones de la práctica indumentaria: ahora el estatus y las pretensiones de poder son asimilados como parte fundamental del discurso visual. Las finitudes inmediatas de la imagen corporal entendida como discurso visual son explicadas desde el estatus y el honor social.

Nuestras intenciones multidimensionales nos hacen girar la mirada a la situación económica del proceso de mercantilización de los fetiches de honor social y la comercialización de la ropa como "galardón" de la competencia económica del capitalismo. Las grandes firmas de ropa de marca crean complicados artilugios de propagación de ideologías a partir del uso de su ropa y su justificación, con ello empujan a los jóvenes a entrar a las redes de competencia simbólica para el uso de sus prendas. La publicidad con que se dan a conocer las nuevas tendencias de ropa reincide en la enajenación del público y la intención de adentrarlo a un estado de expectación e incertidumbre sobre el correcto uso de la prenda.

La publicidad impresa de la ropa de grandes marcas es un registro documental que transmite la justificación de la ropa de marca como indumentaria ideal de temporada mientras se justifica como el prototipo de un hacer/estar-en-el-mundo; es decir, rige la norma de corporeidad mediante pautas de comportamiento adecuadas para la indumentaria y los mensajes precisos que deben enviarse. La relación entre el consumo de ropa de marca y la interiorización de las "pautas de comportamiento adecuado" rebasa toda posibilidad etnográfica para su análisis y pretende con ello una respuesta sencilla a un problema complicado.

Es mediante la ropa de marca que las pautas de comportamiento adecuado se difunden y se apropian en contextos incompatibles; es decir, de acuerdo al verdadero nivel adquisitivo de la media poblacional. Algunas de estas pautas de comportamiento invaden nuevos planos y corrigen la percepción personal sobre la individualidad, pues se solidifican ante la expectación mundial de justificaciones racistas sobre la erótica y la estética adecuadas emanada de "concientes colonialistas": programaciones difundidas desde el centro hacia la periferia y que constituyen la estructura de representación y reproducción de la vida social; los conscientes colonialistas son las programaciones que instauran los juicios de valor sobre la forma de conocimiento, de vivienda, de poder, de democracia, entre otras cuestiones; son los discursos públicos emanados de los países del centro y con los cuales se intenta la homogeneización de la vida colectiva de los demás países. La colonialidad es el marco más general sobre el cual explicamos la presencia de la enajenación y el desapego cultural en países de América Latina: la apropiación de pautas de comportamiento extranjeras antinómicas a nuestro lugar de enunciación.

Vista como un proceso de larga duración, la colonialidad, encuentra varias fases en la forma de invasión en los países de Nuestra América. La segunda parte del capítulo tres intenta describir a vuelo de pájaro la historia viva del proceso de colonialidad, ya muy antiguo. No es la misma forma de colonización que vivieron los pueblos pre-colombinos con los imperios ibéricos; sin embargo, la suerte de explicación para el epistemicidio es la misma en nuestra era "global y de la informática". El epistemicidio es la aniquilación sistemática de una forma de conocimiento (Santos, 2001). Ahora son formas culturales de colonización las que avanzan y se adentran en los proyectos políticos de Estado-Nación; nada más importante que recalcar la importancia de la visión multidimensional, que no interdisciplinaria, para exponer estos temas.

La respuesta del conocimiento latinoamericano nunca ha sido tema de más cuando se abordan los proyectos políticos de Estado-Nación y ésta no es la excepción. La forma de construcción de conocimiento en nuestros países nos señala el camino oportuno para una respuesta a la colonialidad; empero, solo conociendo las etapas de consolidación de pensamiento que han presenciado nuestros filósofos, pensadores y científicos, podremos formular un ideario de acción; pues, es propedéutica la historia de las ideas. La última opción lanzada en esta tesis es una propuesta de Antropología Crítica Latinoamericana que pueda reunir el conocimiento producido y el cual privilegiará siempre nuestro lugar de enunciación. Proponemos a la Antropología Crítica como la perspectiva desmitificadora de los discursos clásicos y que se incorpora al conjunto de teorías críticas propuestas en distintos momentos de la historia, por ejemplo: la antropología de la liberación, la teoría de la dependencia, la filosofía de la liberación, por mencionar algunas.

Es ideario político también el discurso científico y es obligación del pensador no permanecer indiferente a la política inmersa en la categorización de la teoría. El apéndice propuesto al final de la tesis lleva a la reflexión al lector interesado en la enunciación conceptual de nuestras ciencias sociales. Nunca está de más preguntarnos la pertinencia del lenguaje usado cuando se pretende ser objetivo; tampoco es fortuita la elección de los conceptos y mucho menos intrascendente. Esperamos poner a prueba la veracidad de muchos conceptos establecidos a lo largo de la tesis.

1. 3. EXPOSICIÓN DE OBJETIVOS

El objetivo general de esta tesis es proponer conceptos filosóficos de las perspectivas anticolonialistas como categorías operacionales en los trabajos antropológicos y etnográficos, en este caso: colonialidad, indiferencia, epistemicidio, grupo de referencia, enajenación y liberación en el estudio de la identificación de los grupos juveniles urbanos por su indumentaria y las implicaciones filosóficas de su reflexión, se espera hacer la vinculación inmediata de un fenómeno netamente cultural y la epistemología de las ciencias sociales como proyecto de reivindicación política. El uso de las estrategias antropológicas clásicas pondrá a prueba la pertinencia de estas teorías frente a las nuevas interpretaciones de la epistemología de las ciencias sociales, y a su capacidad para proponer estudios que enmarquen temáticas políticas e históricas.

El objetivo específico es demostrar que el fenómeno cultural de indumentaria en los jóvenes universitarios de la ciudad de Puebla contiene evidencias del proceso político trasnacional de colonialidad y que estas evidencias pueden ser abordadas desde perspectivas de la filosofía de las ciencias sociales que privilegian los análisis multidimensionales. Utilizar por primera vez el análisis multidimensional es un objetivo alternativo al comprender el poco alcance de la interdisciplinariedad; pues consideramos que la reflexión científica debe potenciar al conocimiento y no limitarlo a esquemas prefabricados de veracidad y falsación como lo pretenderían los adeptos a la perspectiva de la lógica formal. Los métodos interdisciplinarios combinan técnicas que satisfacen los requerimientos mínimos necesarios para encuadrar una disciplina: el método etnográfico en la antropología, el estudio de archivo en la historia, los modelos en la economía y la reflexión teórica de la filosofía. Juntar cada técnica de las disciplinas en una suerte de diálogo académico solamente es reafirmar los límites de la perspectiva interdisciplinaria; en cambio, el método multidimensional rebasa toda limitación disciplinaria y aboga por la innovación de los métodos; pues son las técnicas instrumentos para el aprendizaje y no esferas de cristal.

La perspectiva multidimensional exige al científico utilizar toda oportunidad de acercamiento al fenómeno y concluir aportaciones no solo meta-descriptivas y diagnósticas, sino críticas, propositivas y teniendo siempre en cuenta la política de acción, y la acción de la política.

1. 4. MARCO CONCEPTUAL

Frente a los análisis que se hicieron para establecer los vínculos adecuados a las evidencias significativas de la indumentaria y el proceso de colonialidad o coloniaje en países de América Latina fueron variadas las teorías que se utilizaron. Los análisis fueron los estudios in situ del centro comercial, las entrevistas a profundidad y los recorridos con jóvenes por la ciudad; las teorías que se utilizaron fueron: la antropología de la sobremodernidad, la filosofía de la liberación, la epistemología crítica, entre otras; sin embargo, el eje rector será la visión multidimensional de los análisis que esperamos construir. La multidimensionalidad aún no ha encontrado una metodología sólida pues se propone a favor del pluralismo teórico y con ello justifica el uso de variados métodos para la construcción de conocimiento.

La visión multidimensional ha sido enunciada por muchos pero nunca con fines dogmáticos. El origen del nombre es tema de polémica y no tenemos acceso a la fuente original, pero el propósito fue claramente transmitido por Fernand Braudel (Wallerstein, 1998) y E. P. Thompson (Thompson, 1995). Sobre los alcances pluralistas tenemos por un lado la contrainducción del filósofo de la ciencia Paul K. Feyerabend explicada a lo largo de su obra Contra el método (Feyerabend, 1989). Por otro lado, tenemos los campos de fuerza de los que nos previene Martin Jay en su compilación de ensayos con trabajos sobre ética, soberanía, ideología y genealogía (Jay, 2003).

La multidimensionalidad es la aproximación a la base de una ciencia crítica que considera al otro como un sujeto activo y por lo tanto no es posible de encerrar con una categoría sofisticada y estable. La multidimensionalidad permite poner en juicio las bases mismas del método científico y la ciencia moderna con fin de ponderar el grado mítico fundacional de su pertinencia; conceptos como verdad, objetividad, y disciplina fueron los primeros; ahora intentamos poner a prueba la pertinencia de conceptos como otredad, discurso público e indumentaria. Con base en la multidimensionalidad abordamos temas referentes a la indumentaria juvenil gracias a teorías propuestas por José Carlos Aguado en su obra Cuerpo humano e imagen corporal (Aguado, 2004), donde detalla las coyunturas entre la ideología y la corporeidad atendidas desde la perspectiva antropológica. Nos alejamos de la teoría de la sobremodernidad de Marc Augé (Augé, 1998) para dar forma a nuestra propuesta de artificios identitarios.

A continuación de los artificios identitarios, la teoría de la colonialidad iniciada por Frantz Fanon (Fanon, 1993) y continuada por filósofos y científicos sociales latinoamericanos (Casanova, 1987; Lander, 2000; Dussel, 2001) nos marca el camino para exponer las nuevas formas culturales de dominación que van muy de la mano con la discursiva inmersa en la indumentaria juvenil de la universidad pública en la ciudad de Puebla. Las filosofías de la liberación y las teorías anti-colonialistas servirán tanto para describir el fenómeno como para analizar las respuestas que han nacido en países latinoamericanos.

Siguiendo la metodología contrainductiva, cualquier teoría reivindicada en esta tesis será utilizada en forma operacional y para ello nos alejamos de toda posibilidad de dogmatismo teórico como ha pasado tan a menudo con el empirismo lógico y el materialismo histórico. Cada concepto y categoría utilizado en la tesis es inmediatamente definido y puesto a prueba para su operacionalidad, pues, se intenta aplicar la teoría a la realidad y no al revés.

1. 5. HIPÓTESIS TEÓRICAS

La primera hipótesis es que el estudio multidimensional (operacionalizando las categorías de ideología, enajenación, liberación y colonialidad en el estudio del uso de ropa de marca) nos permitirá hacer una aportación epistemológica a las ciencias sociales; ya que el uso de la ropa de marca en países latinoamericanos guarda un argumento implícito relacionado con la filosofía occidental, la transmisión de conocimiento y su justificación.

La segunda hipótesis es que la ciencia social está al corriente del proceso de colonización; con el uso de ciertos conceptos del pensamiento occidental-colonizador, la ciencia, sólo refleja el racismo y desdén a nuestras culturas. El concepto otredad corresponde a un esquema excluyente de personificación del no-occidental y lo subsume a relaciones materiales de posesión, primero económica como fuerza de trabajo, y luego epistemológica como concepto de representación y análisis.

1. 6. APARTADO METODOLÓGICO

Se ha dividido en tres marcos la investigación con lo cual recurriremos a estrategias diferentes para adentrarnos en ellas. El marco social necesita de estudios in situ y trabajo de campo con el grupo de jóvenes que presuponemos es representativo: los jóvenes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en áreas sociales, que gustan de comprar ropa de marca en el Centro Comercial Angelópolis y que, entre otras cosas, trabajan y consumen regularmente ahí. Es necesaria una descripción de la publicidad y la geografía del centro comercial y su apropiación para poder proponer un estudio de la discursiva visual en este apartado. Las técnicas etnográficas serán necesarias para acercarnos a los tipos de apropiación del espacio y las discursivas implícitas en la indumentaria. Se hicieron una serie de entrevistas con jóvenes en espacios públicos; todas las entrevistas fueron abiertas y no siguieron un cuestionario rígido de preguntas. Las personas entrevistadas se encuentran en un rango de edad entre 20 y 24 años y son estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

El marco histórico necesita la revisión de las teorías sociales vigentes que unan perspectivas políticas en su aplicación. El camino recorrido de la ciencia social nos dice más de la epistemología que las teorías mismas. La investigación documental de teorías sociales se hará explícita en este apartado y se privilegiarán los documentos latinoamericanos para respetar nuestro lugar de enunciación.

El último marco es la propuesta inicial de la tesis: la vinculación de la epistemología de las ciencias sociales y la ideología política implícita que surge del orden mundial establecido. La verticalidad de las relaciones sociales y la desigualdad de circunstancias culturales se presentarán como una problemática para este marco de análisis. La reflexión filosófica parece estar alejada de la experiencia etnográfica; sin embargo, es la única forma de fundamentar cualquier pretensión de verdad científica; para ello, recurriremos a cuestiones filosóficas en el último apartado.

El método utilizado será la multidimensionalidad y el propuesto por Paul Feyerabend a lo largo de su obra, la contrainducción. En primer lugar el método contrainductivo acepta a la Historia como eje rector de todo análisis científico. Haremos un esfuerzo para trazar históricamente la colonialidad como un proceso de larga duración en América Latina como primer paso en la aplicación del método contrainductivo. El segundo paso será la utilización de categorías inestables para los conceptos a niveles teóricos, pues han sido propuestos para fines diferentes por sus creadores. Las diferentes definiciones de los conceptos en estudios sociales han llenado de homónimos el vocabulario científico y por lo tanto es necesario trabajar con conceptos inestables que refuercen los planteamientos a lo largo de la investigación; no que limiten el campo de visión de la propuesta epistemológica. El tercer momento o paso del método contrainductivo será la perspectiva multidimensional de los fenómenos.

Por último, dejaremos claro que la multidimensionalidad es antinómica de la multidisciplinariedad; pues ésta combina conocimientos específicos y técnicas rigurosamente establecidas en la definición de las disciplinas: el archivo para Historia, el trabajo de campo para la Antropología, la estadística para la Sociología, etcétera. La multidimensional une a las perspectivas epistemológicas de las ciencias sociales en una sola. Se recurrirán a estrategias científicas probadas como la entrevista y otras técnicas de trabajo pero sin limitar el campo de acción de los estudios sociales sino potenciándolos, para satisfacer nuestros ánimos multidimensionales.

CAPÍTULO PRIMERO:

El marco histórico de la colonialidad y su contrapartida filosófica en la política latinoamericana

La colonialidad es el proceso en que un sujeto-conquistador (ya establecemos una relación de poder por sometimiento) desplaza del centro de la relación social al otro, a una relación no social sino material y de posesión; a partir de esta definición podemos analizar la situación que históricamente marca el camino del desarrollo de las sociedades en relación con la guerra y las invasiones. El sometimiento al que nos referimos sobre el otro es la dominación en planos espectrales sobre la estructura de representación y reproducción social que se establece con la colonialidad. La colonialidad es la dominación sobre un espacio geográfico, y, si hay individuos, sobre su "imaginario", forma de vida, y concepción del mundo.

Las relaciones sociales no son neutrales y no podemos establecer conexiones horizontales al momento del encuentro cara a cara entre dos personas; existen indiscutibles relaciones de poder al enfrentar las pautas de comportamiento interiorizadas en cada ser humano por medio de la cultura, la reproducción social y la educación. A partir de la colonialidad, el sujeto sojuzgado es dado por hecho en tanto que fuerza de trabajo (desde la posesión material). La estatización del concepto de otro de la ciencia clásica (nacida de las relaciones de colonización) estableció la relación para denominar a la caterva de pueblos no-occidentales dominados. Enrique Dussel alude al hecho de pensar el no-ser desde la posición de la filosofía de la liberación que desmitifica la mirada dulce y filantrópica del pensamiento moderno; es precisamente ese no-ser pensado como otredad en los discursos clásicos de la ciencia antropológica: el negro, el indio, la mujer, el niño de la calle, etcétera. En el capítulo último de esta tesis extenderemos el tema de la otredad, por ahora nos importa la colonialidad y su marco histórico como proceso de larga duración.

Se ha trazado una teoría de la colonialidad y sus efectos psicológicos desde la mirada crítica de varios pensadores, Frantz Fanon entre ellos. Nacido en la Martinica en 1925 y muerto en los Estados Unidos en 1961. Fanon, fue un psiquiatra interesado en el sentimiento servil de los antillanos con los franceses; años después, Fanon participó activamente en las estrategias del Frente de Liberación Nacional de Argelia durante la Guerra de Descolonización y los abusos del presidente Lacoste en ese país. Vivió desde 1953 hasta 1957 en Argelia donde aprendió, desde la ciencia psiquiátrica, la conducta enajenada de los que llamó "colonizados" y al fenómeno de enajenación cultural: "colonialidad". Desde la perspectiva marxista de lucha de clases, Fanon reunió material suficiente sobre las torturas psicológicas que hacían los franceses sobre los subvertidos argelinos y probó mediante la teoría de la colonialidad cómo se programa mentalmente a los sujetos colonizados para actuar servilmente.

La obra más importante de Frantz Fanon es Les damnés de la terre, traducido al español como Los condenados de la tierra, éste libro fue publicado post-mortem y resulta ser la obra más importante del medio siglo, pues marca desde la relación de lucha de clases la importancia de los aspectos culturales en la colonización y sus consecuencias psicológicas en los colonizados. Al respecto el filósofo Jean Paul Sartre aseguraba en el prólogo de esta obra:

(…) se ordena reducir a los habitantes del territorio anexado al nivel de monos superiores, para justificar que el colono los trate como bestias. La violencia colonial no se propone sólo como finalidad de mantener en actitud respetuosa a los hombres sometidos, trata de deshumanizarlos. Nada será ahorrado para liquidar sus tradiciones, para sustituir sus lenguas por las nuestras, para destruir su cultura sin darles la nuestra; se les embrutecerá de cansancio. Desnutridos, enfermos, si resisten todavía al miedo se llevará la tarea hasta el fin: se dirigen contra el campesino los fusiles; vienen civiles que se instalan en su tierra y con el látigo lo obligan a cultivarla para ellos. Si se resiste, los soldados le disparan, es un hombre muerto; si cede, se degrada, deja de ser un hombre; la vergüenza y el miedo van a quebrar su carácter, a desintegrar su persona (Sartre, 1988: 14).

La intrusión que los colonizadores hacen en la vida social de los colonizados rebasa toda estrategia militar y política; interfieren esta intrusión intereses económicos y es llevada a cabo como un proceso de dominación ideológico en que se despoja a los habitantes de su forma de conocimiento; de ahí que algunos llamen epistemicidio a esta forma de dominación ideológica (Santos, 2001). En nuestra definición de colonialidad afirmábamos la posesión material del otro en la colonialidad: en primer lugar como fuerza de trabajo y también la creación del concepto de otredad del pensamiento moderno que objetiva las estructuras de vida social no-occidentales como corpúsculos de conocimiento sobre la otredad, convirtiendo al sujeto en pieza de museo, quizá en el mejor de sus casos.

La colonialidad en perspectiva macro-histórica acompaña al evento más relevante del consciente occidental: el "descubrimiento" de América. El descubrimiento de que nuevas islas conquistadas por navíos españoles constituían un territorio más extenso que la África misma marca un hito en los imaginarios europeos; el descubrimiento desmitifica varias cédulas de apropiación filosófica del medioevo: la imposibilidad de circunnavegar la tierra, más tribus de las mencionadas en la Biblia, entre otras. El apelativo "descubrimiento" es en sí mismo eurocéntrico; pues, entabla la interlocución de los imaginarios europeos "antes y después" de la reflexión sobre las nuevas tierras propiedad de los Reyes Católicos. El evento de descubrimiento es de invención de una nueva sociedad y cultura; la América tiene su acta de nacimiento aun en los cimientos medievales del siglo XV y no traerá paz a los millones de habitantes naturales de las tierras descubiertas; recordemos esa historia que los ancianos reconocen como el acto genocida más brutal en la historia de la humanidad; recordemos también la legitimación filosófica que acompañó con la cruz cada expedición; ya que es ahí donde inicia la historia de la colonialidad en América Latina.

2. 1. EL PROCESO DE LARGA DURACIÓN DE COLONIALIDAD EN AMÉRICA LATINA

Un proceso socio-histórico está definido, por la escuela de los Annales y en específico por Fernand Braudel, como la articulación de los eventos que por sí solos definen acontecimientos pero en conjunto explican la estructura del tiempo (Braudel, 1968). Los tres momentos de un proceso histórico son los acontecimientos o procesos de corta duración; las coyunturas o procesos de unión en la estructura; y por último, los procesos de larga duración. Estructura, coyuntura y acontecimiento son los eventos presentados en los procesos socio-históricos y en conjunción resultan la explicación histórica de toda tendencia en la vida social.

Consideramos la colonialidad en América Latina, desde una perspectiva histórica, como el proceso de larga duración de dominación política, ideológica y cultural que inició en América Latina desde la llegada de los peninsulares ibéricos en el siglo XV y del que podemos seguir dando cuenta hasta la fecha. Las coyunturas en el proceso de larga duración son respiros que han tenido los países latinoamericanos para los cambios de gobierno entre países y de los que podemos distinguir tres momentos coyunturales: el primero sin duda es el comienzo de la HISTORIA MUNDIAL en el siglo XV con la llegada de europeos a América, con lo que inicia la exploración militar más grande de la historia. El segundo momento coyuntural es el aire de independencia que recorre América desde 1776 con la declaración de independencia de los Estados Unidos de América, la Revolución Francesa, y las independencias de América Latina; el inicio de la Panamérica en el imaginario continental desde Haití en 1804 y finalizando con Cuba en 1868. El último momento coyuntural es la búsqueda de nuevas formas de gobierno en América Latina y la intromisión militar de los Estados Unidos en los países del sur con fines de dominación desde la publicación de la doctrina Monroe hasta el Destino Manifiesto del corolario Roosevelt.

Hacer un recuerdo a la historia de América Latina siguiendo esta línea del tiempo, y sobre todo resaltando los períodos de dominación, parece ser lugar común de los pensadores latinoamericanos. André Gunder Frank desde 1969 insistía desde una perspectiva económica la distinción de varias etapas y locaciones de la centralidad en la explotación de la tierra latinoamericana. Él proponía pensar la relación desarrollo-subdesarrollo y metrópoli-satélite; idea que continuó por mucho tiempo cultivando al lado de Immanuel Wallerstein con la teoría centro-periferia. Frank consideraba una tesis tripartita en su libro Lumpenburguesía: lumpendesarrollo:

(…) la tesis tripartita que trataremos de sustentar mediante el examen de hechos determinantes en cada una de las principales etapas de la historia latinoamericana desde la Conquista hasta nuestros días: I) como lo señalaron Adam Smith y los propios conquistadores y sus acompañantes religiosos, la Conquista colocó a toda Latinoamérica en una posición de creciente subordinación y dependencia económica colonial y neocolonial con respecto al sistema mundial único del capitalismo comercial en expansión; II) como lo señalan también los religiosos después de la Conquista y el mexicano Mariano Otero en 1842, esta relación colonial o neocolonial con respecto a la metrópoli capitalista ha formado y transformado la estructura económica y de clases, e inclusive la cultura, en el seno de la sociedad latinoamericana, haciendo que esta estructura nacional se transforme como consecuencia de los cambios en las formas de dependencia colonial; y III) como también lo señala Mariano Otero, esta estructura colonial y de clases determina "intereses muy directos" de clase para el sector dominante de la burguesía que, a menudo valiéndose de los "gabinetes" gubernamentales y demás instrumentos del Estado, generan políticas del subdesarrollo en lo económico, social, cultural y político para la "Nación" y el pueblo latinoamericano (…) (Frank, 1969: 13-14).

Frank discute las relaciones de dominación desde la perspectiva de la colonialidad y la lucha de clases; nosotros nos apegamos a la perspectiva de la colonialidad y la historicidad como fuentes para develar las relaciones de dominación haciendo énfasis en la filosofía y la antropología; aunque también aceptamos muchos de los términos propuestos por las teorías anteriores como: subdesarrollo, burguesía y dependencia. Los eventos significativos del proceso de larga duración de colonialidad serán clasificados de acuerdo a la influencia extranjera que vivieron los países americanos: por una parte, de los países de Europa en los dos primeros momentos; y por otra, el período en que se vivió la dominación estadounidense sobre América Latina desde mediados del siglo XIX hasta la fecha. El primer momento de colonialidad comenzó en toda América con la llegada de los peninsulares ibéricos, en lo que hoy se considera América Latina, y los inmigrantes nórdicos en el actual territorio de Estados Unidos.

La formación de los Estados-Nación americanos se debe a las independencias en toda América, y culminó con la aceptación de las influencias francesas e inglesas; este tipo de dominación fue político e ideológico, y se diferencia en grado del anterior periodo de dominación ibérico que fue militar; evidentemente ningún momento de dominación ha sido solamente en un campo (en el sentido de los campos sociales de Bourdieu), sino que son una compleja estructura de intromisión que puede ser abordada desde diferentes perspectivas y análisis multidimensionales.

El tercer momento de colonialidad está marcado por la intromisión de Estados Unidos en la vida política de América Latina; los eventos fueron despiadadas irrupciones militares y una consecutiva planeación de infiltración cultural, que no ha cesado hasta la fecha. Desde el plano internacional podemos observar tres etapas del tercer momento: 1) 1908, la publicación del corolario Roosevelt; 2) el designio internacional e inalterable de guerra fría desde 1945, hasta la caída del bloque soviético; y por último, 3) desde las revoluciones de 1989 en Europa del Este, hasta el día de hoy.

Debemos estar claros que cada etapa de colonialidad ha tenido un sustento filosófico específico con el que se legitimó cada intromisión colonial. Cada una de las tres etapas ha sido justificada a partir de escuelas filosóficas que reditúan legitimidad a cambio de homogeneidad como paradigma de conocimiento: es el caso de la escolástica en la primera colonialidad, y la racionalidad en la segunda. En el tercer periodo la colonialidad ha variado en forma y fondo: los tipos de invasión ahora se propagan como formas culturales y no solamente políticas y económicas, como por ejemplo la intrusión de representaciones pictóricas en los medios masivos de comunicación que esperan crear un consenso positivo sobre la vida cotidiana y los elementos del "bienestar" basado en el consumo; debemos estar atentos pues es incierto el tipo de proyecto que se ha alcanzado en las últimas décadas sobre los países latinoamericanos; ésta tesis propone la descripción de fenómenos culturales que se enmarcan en la tercer etapa de colonialidad y cuyas implicaciones políticas se comprenden a partir de la reflexión filosófica. Podemos ahora abordar el proceso de larga duración colonial en América Latina para proseguir con la explicación de la Moda en la vida social latinoamericana. El plan de exposición para la colonialidad es por eventos y plantea una línea del tiempo basado en acontecimientos sin perder el eje rector que es el proceso de larga duración. Evidentemente deseamos incluir la contrapartida del ideario político netamente latinoamericano que viene a ser la respuesta del proyecto político-filosófico de colonialidad, pero que al nacer de él se desprende como su propia contradicción.

El ideario político es la respuesta de conscientes anti-colonialistas; es decir, personas que anticiparon la confrontación en planos epistemológicos con la forma de dominación imperante de cada etapa; son los movimientos de liberación nacional y revolución a las que nos referimos. De la primera revolución o frente anti-colonialista surgido en sí mismo por la primera colonización se iniciará el tránsito para la segunda colonización violenta pero hará el nacimiento de la respuesta más importante de nuestro ideario político: la idea de Nuestra América.

La primera revolución o tránsito que ocupa una función coyuntural del desarrollo de América Latina atrae nuevas perspectivas al consciente latinoamericano; sin embargo, debemos empezar con la primera colonización en una suerte de explicación cronológica para establecer las bases del pensamiento al que nos referimos. La presentación será de tipo lineal sin explicar demasiado los motivos o tránsitos e implicaciones; proponemos un recuento de las etapas de colonización y el surgimiento del pensamiento filosófico latinoamericano que permitirá su defensa y respuesta epistemológica al proceso de colonialidad.

2. 2. LA PRIMERA COLONIZACIÓN VIOLENTA, E INVENCIÓN DE AMÉRICA

Nos referimos exclusivamente al área de América Latina por considerar como lugar de enunciación al conjunto de factores culturales que acercan a los países que ahora se encuentran al sur del río Bravo y cuyas costas conocen bien los océanos Atlántico y Pacífico. Los países del caribe también son considerados dentro de nuestro estruendoso marco histórico, y participan de forma significativa en el paraje cultural que queremos aludir.

El día 2 de enero de 1492, después de setecientos años de ocupación, los ibéricos recuperan la ciudad de Granada de manos de los musulmanes por medio de los pactos secretos con el rey Boabdil; dos meses después los judíos son expulsados también de la península. Los reyes católicos, que entonces se encontraban con un reino lleno de pequeñas guerras civiles, aceptan financiar la exploración marítima del marinero de origen desconocido, y poco popular, Cristóbal Colón.

El ahora afamado Cristóbal Colón llega a tierras que supone las indias orientales el 12 de octubre de 1492 y comienza con él la conjunción de las historias culturales en un proceso de construcción de la Historia Mundial. Se considera el descubrimiento más importante de la historia, aunque el contacto entre continentes había tenido ya su lugar quinientos años antes: cerca del año 995 cuando el normando Bjarne Herjulfsson encalló en el continente (Toro, 1940); incluso antes el noruego Erico había intentado establecerse en tierras que llamó Groenlandia, y su hijo Leif Eriksson fundó la colonia de Leifsbuder llamando Vinlandia al territorio descubierto.

Quinientos años después con la llegada de los peninsulares ibéricos a finales del siglo XV da inicio a la exploración militar y colonial exitosa más grande de la historia. Llegados los ibéricos a las islas de Haití y asentados en las islas de Santa María de la Concepción, Fernandina, Isabela y Juana (que hoy es Cuba) comenzaron a explorar el continente iniciando por la península de Yucatán, en lo que hoy es México.

Los portugueses y españoles, que ya afianzaban relaciones alejadas del sentimiento étnico y establecían relaciones políticas, recurrieron el año de 1493 al arbitraje canónico para delimitar los territorios de acción a los que tendría derecho cada reino. El Papa Alejandro VI impuso las hoy llamadas bulas alejandrinas, que fueron cuatro y se corrigieron en 1494, con la "línea de demarcación" para distinguir las propiedades de Portugal y España en los continentes de América y África. La línea divisoria pasaría a 270 leguas al Oeste de las islas de Cabo Verde y se conoció como la "línea alejandrina" (Toro, 1940).

La ratificación de la línea divisoria se dio el día 7 de junio de 1494 con el Tratado de Tordesillas. El Tratado es el documento que inicia el proceso de colonización de América y resulta uno de los más importantes en la historia mundial; pudo serlo por la legitimación recibida desde la centralidad papal y la aceptación de la escuela filosófica imperante en ese momento: la escolástica que explicaremos más adelante. La cuadrilla de Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Francisco Pizarro y Gonzalo Sandoval sembraron el terror desde las tierras descubiertas en los imperios mexica, mixteco, zapoteco, quiché, guaraní, inca, entre otros. Después de la etapa de conquista, ya que cada vez más españoles ávidos de nuevos aires llegaran a América, los reyes españoles crearon los virreinatos en los nuevos territorios como forma de organización política de los territorios donde abundaba la plata y el oro. Se establecieron en América los virreinatos de Nueva España, Perú, Nueva Granada y Río de la Plata. También se establecieron capitanías tanto en territorios españoles como la Guatemala y Brasil que comenzaba a ser explorado por los portugueses.

Durante el período de colonización se estima que el 95% de la población nativa murió en un periodo de 130 años después del arribo de Cristóbal Colón (Galeano, 2002), tan solo 24 millones de indios en el territorio del actual país de México. En los territorios del norte del continente los británicos comenzaron con la colonización de las costas atlánticas en 1607; para 1733 ya poseían las trece colonias con pobladores ingleses, alemanes, holandeses, casi todos puritanos y algunos judíos. Fueron los holandeses quienes en el año de 1626 compraron la isla de Manhattan a los jefes indios y fundaron la ciudad de Nueva Ámsterdam; después de serles arrebatada, la ciudad de Nueva Ámsterdam, por los ingleses fue rebautizada bajo el nombre de Nueva York: centro económico del siglo XX. La diferencia entre las Américas nórdica y latina se afianza con los años y tendrá su etapa más importante en la tercera colonización de América Latina por la expansión geográfica y económica de Estados Unidos, por ahora debemos continuar la descripción histórica.

Si bien se estableció el coloniaje en toda América también desde sus inicios se establecieron las bases para el nacimiento de un verdadero pensamiento latinoamericano: el pensamiento de José Martí reivindica la América Latina como Nuestra América y el apelativo es aceptado por la comunidad intelectual latinoamericana (Cardenal, 1981). A continuación el extracto de un discurso de Hart Dávalos en Cuba donde se observa la distinción entre Américas y la alusión al pasado cultural común con los indios del territorio continental:

La vocación universal de Nuestra América, hija de la amplísima diversidad de sus componentes culturales, constituye un factor extraordinariamente valioso para un mundo donde la estrechez nacionalista, el chovinismo y la prepotencia imperialista limitan el desarrollo de la más amplia libertad creadora, y esa vocación puede y debe desempeñar un destacado papel en la lucha por la paz del mundo.

Por razones económicas, históricas y culturales, la liberación de Nuestra América ha de influir incluso en los propios Estados Unidos, con cuyo país nos entenderemos sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la clara comprensión de que también allá en la otra América, hay pueblo trabajador, masas explotadas e intelectuales honestos y progresistas, muchos de los cuales son de nuestros mismos orígenes culturales (Dávalos, 1981: 15-16).

La primera colonización en América Latina es militar y establece sobre los indígenas nativos de las tierras un nuevo orden estructurado sobre la base de la filosofía política absolutista, cuyo cimiento epistemológico es la escolástica. Como filosofía imperante, la escolástica, sienta la estructura de representación dentro del imaginario medieval europeo: los imaginarios, conscientes colonizadores, mitos y tragedias, el poder absoluto de los monarcas, el trabajo servil y las refrendas feudales. Al ser instaurada en los territorios americanos sucede en la misma trayectoria de conquista la "colonización del imaginario indígena", con la catequización primero y la enseñanza filosófica después.

Los primeros iniciados en la filosofía escolástica en el "Nuevo Mundo" fueron indios pertenecientes a las altas jerarquías políticas de los imperios conquistados, y sus descendientes. Fueron inscritos en las universidades fundadas bajo el modelo salmantino y en las que destacan la de Santo Domingo, fundada en 1538; la de México y San Marcos de Lima, fundadas en 1551; la de Guadalajara; Guatemala; Charcas; Córdoba, y Huamanga (Beorlegui, 2004).

Las corrientes escolásticas enseñadas en los centros universitarios fueron: la tomista, la escotista, y la tradición de pensamiento iniciada por Francisco Suárez, primer pensador moderno para Enrique Dussel (Dussel, 1994). Los pensadores destacados que fueron educados en terrenos del Nuevo Mundo fueron educados por humanistas llegados de España que participaron en el proyecto educativo de formación universitaria. Profesores como Alonso de la Veracruz y Tomás de Mercado tuvieron pupilos destacados como Nicolás de Olea, Juan Pérez Penacho, Alfonso Briceño, Agustín Quevedo y Antonio Rubio, autor de la magna obra Lógica mexicana (Beorlegui, 2004).

Un ejemplo de las aportaciones a la filosofía escolástica desde territorios americanos es la obra Cursus Philosophicus del venezolano Antonio José Suárez de Urbina. En su obra, Suárez, trata temas relacionados a la dialéctica, el accidente y algunas otras cuestiones primarias de la escolástica, siguiendo en pie las obras de Santo Tomás y San Agustín; en su Logica Parva el autor nos aclara:

1. Dialecticae doctrina in compendium redactarus, ab ipsius vocis ethymologia exordium sumendum putavi. Derivatur ergo a verbo graeco "dialegomai", quod latine es ac "disputo"; quare a Divo Augustino definitur "scentia bene disputandi".

1. Al tratar de resumir la doctrina de la Dialéctica, juzgué oportuno comenzar por su etimología. Se deriva del verbo griego "dialégomai", que es lo mismo que en latín "disputo", por lo que San Agustín la define como la "ciencia de debatir correctamente" (Suárez, 2000:2).

Podemos observar en esta etapa de colonización cómo el proceso de conquista rebasa los campos de explotación económica y se instaura como un proceso totalizador que abarca casi todos los campos de la vida social, por ejemplo el filosófico. En la filosofía política podemos observar la conjugación de una organización social rígida sostenida con pensamientos filosóficos hegemónicos. La estética y erótica están delimitadas por las jerarquías raciales que se imponen en los imaginarios; incluso el arte es seriamente afectado por las relaciones políticas de dominación cuando una nación se impone sobre otra y no respeta sus singularidades culturales.

La escolástica fue la justificación filosófica que permitió el periodo de colonia durante tres siglos en territorios americanos; por ello, el Vaticano es uno de los centro de políticos más importantes que debe ser tomado en cuenta al momento de hacer Historia y explicar las bases de la cultura, que después será considerada auténticamente latinoamericana. Podremos ver en el apartado de la epistemología crítica (capítulo cuatro) que la escolástica fue reformada por teólogos contagiados por el desencanto de la realidad económico-política de nuestros países y cuyo resultado fue la Teología de la Liberación.

La colonización, que comenzó a finales del siglo XV, atravesó un proceso de desestabilización a partir de la lucha de independencia de las colonias británicas en el norte del continente, las cuales consiguieron establecerse como un estado-nación independiente y soberano desde 1776 con la Declaración de Independencia. En los pueblos del sur comenzó la ola de disturbios provocados por la Revolución Francesa de 1789, y que dejó a Haití en la incertidumbre. El arrojo de François Dominique Toussaint-Louverture y Jean Jacques Dessalines condujeron a Haití a la proclamación de su independencia en 1804.

En los territorios ocupados por los europeos mediterráneos surgieron diferencias sociales con el establecimiento de las nuevas castas. La mezcla entre indios, negros y europeos trajo consigo la distinción de nuevas castas que fueron situadas jerárquicamente con fines de explotación. La colonialidad es una dominación donde se desplaza de la relación social a los dominados a una relación de posesión; en los imaginarios se aprenden las jerarquías raciales de acuerdo a argumentos fundamentados por filosofías específicas como la escolástica, en este caso la escolástica aceptó esta jerarquía racial: hasta arriba los europeos, siguiendo los criollos (europeos nacidos en América), y después todos los demás.

2. 3. LA SEGUNDA COLONIZACIÓN VIOLENTA, E INVENCIÓN DE AMÉRICA LATINA

Desde sus inicios la colonización en América se distinguió por la exclusión racial, la explotación esclavista de los indios americanos y los negros traídos por la fuerza desde África. Los movimientos de independencia se explican de acuerdo a interpretaciones nacionalistas; las cuales afirman que los criollos carentes de poder político fraguaron las búsquedas de independencia en los territorios controlados por españoles. Las oposiciones constantes de los sacerdotes de la orden de La Compañía de Jesús al régimen absolutista ocasionaron que fueran, decenas de veces, expulsados de territorios americanos; incluso de Brasil, los jesuitas fueron expulsados varias veces. Algunos criollos infiltraban ideas masónicas e ilustradas en contra de la iglesia; exhibían documentos franceses sobre los Derechos del Hombre y la Razón Científica. En Bogotá Antonio Nariño tradujo la Declaración de los Derechos del Hombre con lo que animó el ímpetu por ideas independentistas de la clandestinidad. Francisco de Miranda fue otro sujeto que supo inculcar en sus coetáneos el deseo de libertad y la búsqueda de la razón sobre los designios de la Iglesia.

Las luchas de Independencia comenzaron en los territorios hispanoamericanos con las asociaciones secretas de pensadores que se mostraban en contra del absolutismo del rey de España y la Iglesia. Una nueva filosofía venía a contrarrestar el poder de la escolástica: era la filosofía de la racionalidad científica muy aceptada en Europa y Estados Unidos que se valía ante todo por la demostración empírica de los hechos para considerarlos verdaderos.

El positivismo, o lógica formal, representa la justificación filosófica de la segunda colonialidad violenta como lo vimos en el recuento histórico de los eventos políticos. La racionalidad subvierte a la escolástica a supercherías, y el método científico rige las decisiones de estado. Ya había sido golpeada la forma de construcción de conocimiento de los pueblos indígenas por la escolástica y ahora con la racionalidad se aproximará a su extinción total. De las importaciones científicas como la medicina y la química se comienza el epistemicidio, científicamente justificado, de la medicina tradicional, el arte, la cosmovisión, y las prácticas indígenas que ahora se funden con la religiosidad católica dando paso a un aspecto importante reivindicado más tarde como identitario latinoamericano.

Las guerras de independencias fueron fruto del poder de convocatoria de grupos clandestinos que llevaron a personas como Simón Bolívar, Miguel Hidalgo y Costilla, Antonio José de Sucre, José de San Martín, Francisco de Miranda, y Bernardo O"Higgins, a encabezar las filas de insurrección en diversos territorios controlados por los españoles en América. Las luchas de independencia se dieron desde 1804 con la resolución de Haití por convertirse en imperio; hasta 1868, con el Grito de Lares, que proclama a Cuba independiente de la corona española. Durante un siglo de búsqueda de la estabilidad se dieron enfrentamientos violentos en todos los países que nacían en ese entonces.

Más de un siglo duraron las guerras civiles y luchas intestinas en los países latinoamericanos y del caribe; decenas de gobiernos se vieron interrumpidos por los designios de grupos de choque que deseaban poder en los nuevos Estados-Nación.

Las ideas ilustradas se veían airadas por pensadores latinoamericanos que recurrían a Bentham y a Comte para fundamentar sus escritos; algunos pensadores, incluso, deseaban pertenecer al imperio francés para continuar la producción intelectual. Por otra parte, los Estados Unidos se dedicó al sometimiento militar de países latinoamericanos con la intención de explotar sus recursos naturales y sacar beneficio de su inestabilidad política, los primeros países en sucumbir al terror estadounidense fueron Cuba y Puerto Rico que permanecieron sometidos al orden norteamericano por bastante tiempo (Cuba hasta su revolución en 1959 y Puerto Rico aún pertenece como protectorado estadounidense). En México durante la Guerra de Independencia de Texas y anexión a los Estados Unidos se dio una batalla de conquista entre los países vecinos.

En 1848 la guerra de México contra los Estados Unidos terminó con el despojo de más de la mitad del territorio de nuestro país vencido, el territorio que Santa Ana aceptó entregar a los Estados Unidos alcanza la extensión de dos millones quinientos mil kilómetros cuadrados más la indemnización de 15 millones de dólares que México acordó pagar a los Estados Unidos, con la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo, como indemnización por los daños causados a su ejército. En 1953 el oriundo de Nashville Tennessee, William Walker, intentó fundar la Nueva República de Baja California, aunque su aventura sólo duro cuatro meses.

La influencia que tuvieron las ideas ilustradas constituye una segunda fase de colonialidad en América Latina. La construcción de los Estados-Nación latinoamericanos surgió como un experimento en la búsqueda de una verdadera identidad latinoamericana. Desde los inicios se instauró la constitución como base de la vida política y social de los ciudadanos; la legalidad fue fuente de orden social y se intentó por todos los medios el despojar a la iglesia católica de sus beneficios económicos. El experimento de constitución y las asambleas prolongadas de España, durante el secuestro de Felipe VII, dejaron buenas ideas a hombres como Ramos Arizpe, embajador de la Nueva España para las Constituciones de Cádiz.

La colonización cultural que vivieron los países latinoamericanos fue patrocinada por los jefes de estados que proponían formas de vida social que imitaban a las europeas mediante intentos vanos de "blanqueamiento" de las razas latinoamericanas. Comenzaron las modas de la clase alta por afanarse costumbres europeas; Benito Juárez es considerado uno de los mejores ejemplos del nuevo orden que se vivió entonces; pues, a pesar que provenía de un pasado indígena analfabeta, al conseguir el poder se desarraigó del sentimiento étnico y entabló una lucha contra las religiones y etnicidades buscando la instauración del modelo económico liberal a toda costa. Las leyes de reforma son consideradas un éxito desde la visión liberal, pero son un fracaso desde la perspectiva anticolonialista que aquí proponemos. El pensamiento emancipador de inicios del siglo XIX está marcado por las relaciones geopolíticas y los movimientos anti-absolutistas de occidente. Los movimientos de independencia que se vivieron en los países occidentales, la reformulación de los estatutos básicos de vivienda en conceptos teóricos diferentes, y las adscripciones nacionales reformadas, intervinieron en la percepción de los intelectuales que vivían en las colonias españolas.

Los levantamientos armados duraron, en la incipiente América Latina, alrededor de ochenta años y sufrieron accidentes relacionados con la "colonialidad inglesa y francesa", que representa para nosotros la segunda colonialidad violenta en Latinoamérica. Los accidentes fueron instauraciones precoces de dictaduras en diferentes países como Argentina, Paraguay, Chile y México. Los dictadores Juan Manuel Rosas, José Antonio Páez, José Gaspar Rodríguez Francia, Diego Portales y Antonio López de Santa Ana, mostraron a los intelectuales políticos con sus pillajes que la lucha no había terminado y la reformación de los Estados-Nación latinoamericanos debía estar basada en la búsqueda de constitucionalidad; con ello, se dio la etapa que Beorlegui llama Constitucionalista, y que tuvo una clara influencia positivista (Beorlegui, 2004).

Los intelectuales más destacados en América Latina fueron: Andrés Bello, José Victorino Lastarria, Juan Bautista Alberdi, Gabino Barreda, José María Luis Mora, y algunos otros que reivindicaron ideas liberales, masónicas, organizacionales francesas y estadounidenses, pero en particular se fundaron pensamientos basados en los presupuestos teóricos positivistas. Leopoldo Zea, en su obra El pensamiento Latinoamericano, nos explica:

En el famoso discurso de inauguración de la Academia de Bellas Letras, Victorino Lastarria realizaba en la divisa de Augusto Comte, orden y progreso, una alteración: "Que nuestra asociación –decía- tiene el propósito de satisfacer una necesidad social, es incuestionable. Demasiado bien lo prueba la circunstancia de haber aceptado todos nosotros, sin trepidación y con franqueza, la primera base nuestra institución, que, al darle por objeto el cultivo del arte literario, adopta como regla de composición y de crítica, en las obras científicas, su conformidad con los hechos demostrados de un modo positivo por la ciencia, y en las sociológicas y obras de bella literatura, su conformidad con las leyes de la naturaleza humana, que son libertad y progreso". Pocos años antes, en México, otro positivista, Gabino Barreda, había realizado una operación semejante sustituyendo el amor, orden y progreso por libertad, orden y progreso (Zea, 1976: 251-252).

Con Victorino Lastarria, Andrés Bello y Gabino Barreda inicia la segunda etapa de emancipación de España por los países latinoamericanos pero con una constante importación de teorías extranjeras como las ideas positivistas y krausistas. Se intenta, a lo largo del siglo XIX en América Latina, la fundación de una cultura nueva distinguida no solo en geografía sino en arte y literatura pero con la base moderna occidental; para develar el sentimiento de imitación de los intelectuales positivistas latinoamericanos con los "teóricos modernos" debemos leer entre líneas el siguiente párrafo de Rex Crawford:

El progreso ético es tardado, mas se logra; el hombre (José Ingenieros) aprende a imitar a los nuevos modelos que presentan los santos que son virtuosos a la moderna. Hemos usado la palabra santo, porque es característica de Ingenieros, pues para él, la virtud más elevada es inseparable de la superioridad intelectual; su más alto ideal es la sabiduría que incluye la integración de la personalidad, la inteligencia superior y la bondad consumada (Crawford, 1966: 140).

Pensadores como Alberto Zum Felde, uruguayo, buscaron continuar la tarea constitucionalista para países que se oponían al yugo militar de las fuerzas que alguna vez habían sido libertarias y que, sin embargo, ahora se mostraban déspotas con los ciudadanos. José Pedro Varela en su obra De la legislación escolar proponía "acabar con la raíz de todas las dictaduras educando al pueblo" (Beorlegui, 2004: 308).

Otro hallazgo fundamental en el pensamiento filosófico de finales del siglo XIX fue publicado en México por el gran cubano de todos los tiempos: José Martí. Nuestra América es la concepción álgida del sentimiento de identidad y el compromiso con la gente que lucha por su liberación en contra del coloniaje. Se rescatan en esta perspectiva verdaderas posturas superiores en genialidad a cualquier intento de filosofía hecho antes. Una muestra del hombre y sus pensamientos documentados en el artículo Nuestra América de Martí nos regala Zea en su compilación Fuentes de la cultura latinoamericana:

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámpara, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la naturaleza, donde resalta, en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas (Zea, 1995a: 126-127).


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