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Griferías domésticas y contaminación por plomo (página 2)




Partes: 1, 2, 3


El Decreto del Ministerio de la Salud italiano del 6 de abril 2004, Nº 174 sobre los materiales y elementos que pueden ser utilizados en las instalaciones fijas de captación, tratamiento, conducción y distribución del agua destinada al consumo humano, que entró en vigor el 17.07.2007, prescribe los materiales que pueden ser utilizados, indicando, respecto al latón, que la aleación debe responder a (párrafo 1.5.4.1): Cu 55-64 %, Pb igual o menor a 3,5 %, Zn el resto, con un contenido máximo de impurezas arsénico+antimonio del 0,15 %, Cadmio 0,01 % y níquel 0,3 % composición que substancialmente se corresponden a lo previsto en la normativa europea EN. En Francia se dispone de la Arrêté du 29/05/97 "relatif aux matériaux et objets utilisés dans les installations fixes de production, de traitement et de distribution d'eau destinée à la consommation humaine" (modificado) que indica en su apéndice II :

Los componentes de latón para la fabricación de accesorios de tubería, válvulas y otros dispositivos deberán cumplir con los siguientes límites máximos:

Plomo (Pb): 5%

Arsénico (As) y antimonio (Sb): 0,2%

Níquel (Ni): 1%

El contenido total de impurezas consideradas tóxicas, con exclusión de las sustancias definidas en el párrafo anterior, seguirán siendo menos del 0,5%.

Los componentes de bronce para la fabricación de accesorios de tubería, válvulas y otros dispositivos deberán cumplir con los límites máximos que figuran a continuación: Plomo (Pb): 6%

Níquel (Ni): 3%

Antimonio (Sb): 0,5%

El contenido total de impurezas consideradas tóxicas, con exclusión de las sustancias definidas en el párrafo anterior, seguirán siendo menos del 0,5%.

Además dispone del "système de l"Attestation de conformité sanitaire" (ACS) que evalúa la aptitud de un producto para su instalación en contacto con el agua para el consumo humano.

En Alemania la DIN-EN 50930, sobre la protección del agua potable en la distribución y en las instalaciones interiores, en su apartado 3 hace referencia al acero galvanizado, la parte 5 al cobre y la parte 6 (2001) a los "Efectos sobre la calidad del agua potable", proporcionando información sobre la influencia, por migración de los iones metálicos, en la composición del agua (sin especificar la resistencia a la corrosión del material)

En definitiva las normas respecto a estos artículos, aunque preferenciando para su fabricación los bronces y los latones, no excluyen en absoluto la utilización de ningún otro material, por lo que los proyectistas y diseñadores disponen, en teoría, de un extenso campo de posibilidades en lo que afecta a los materiales a emplear, con las limitaciones que imponen los procesos industriales y las inherentes a los costes, pudiéndose utilizar, además de la gama de las citadas aleaciones de cobre para fundir por gravedad, por baja presión o mediante prensado, los plásticos o los aceros inoxidables, estos últimos sin demasiado éxito, hasta ahora, debido a sus limitaciones técnicas o económicas, siendo en la práctica el latón la aleación mas utilizada y sobre la que me extenderé en las próximas líneas

Mucho mas amplio todavía es el criterio de las normas para aquellos otros elementos y componentes que no permanecen en contacto con el flujo del agua potable o no estén sometidos a esfuerzos derivados de la presión en la red de distribución, como pueden ser, por ejemplo, en los casos de las griferías y válvulas domesticas, los dispositivos de maniobra y piezas de accionamiento (crucetas, manecillas, tiradores, pomos, etc.) donde la cantidad de materiales que se pueden utilizar es enorme, ya que las restricciones se limitan a la resistencia a la torsión y a que la temperatura de la superficie, en las condiciones fijadas en la norma, no exceda de los 45 ºC (excluido el inversor), aunque, al margen de la literalidad de la norma, es obvio que en estos componentes también deben contemplarse aspectos como la ausencia de porosidad, riesgos de corrosión en el contacto entre metales, imputrescibilidad, ausencia de tensiones internas, etc. o los materiales frágiles cuya fractura sea cortante (entre otros la porcelana, gres, vidrio, piedras semipreciosas, etc.)

Para estas últimos componentes se ha generalizado, desde los años 80, la aleación de cinc "zamak", aplicada con éxito para fabricar muchos otros productos permitiendo, por una parte, obtener formas y geometrías no posibles con otros materiales a excepción de los plásticos, y por otra conseguir notables mejoras de acabado superficial debido a su estabilidad dimensional y a la tersura obtenible en las superficies, suprimiendo procesos de limado y pulido que fatalmente introducen, en las piezas fundidas de latón y bronce y en menor proporción en las prensadas, variaciones poco controlables de las formas originalmente proyectadas (especialmente en aristas y curvas de pequeño radio). No obstante hay que tener en cuenta que las normas especifican que los materiales que no tengan suficiente resistencia a la corrosión, como es el caso de algunos metales, deben protegerse adecuadamente tanto del agua que circule por su interior como frente a la humedad y agresividad medio ambiental. Esta protección se obtiene bien con recubrimientos orgánicos (pinturas, barnices, lacas y esmaltes) o bien mediante recubrimientos electrolíticos que, en los latones son generalmente de níquel y cromo o de cobre-níquel-cromo.

En los plásticos, no afectados por problemas de corrosión, es la escasa dureza, baja resistencia a la abrasión, su vulnerabilidad frente a ciertos disolventes comunes y la estética los que aconsejan, según los casos, la aplicación de ciertos recubrimientos orgánicos o bien electrolíticos. Tampoco debe olvidarse la posibilidad que tiene el zamak, al igual que los restantes metales y algunos plásticos, de incorporar los recubrimientos de capas finas resistentes al desgaste, como el PVD (Physical Vapour Deposition), de CVD (Chemical Vapour Deposition) o de PECVD (Plasma Enhaced Chemical Vapour Deposition) o los mas recientes a base de aleaciones de níquel y tungsteno, que en determinados casos están substituyendo o substituirán a los recubrimientos electrolíticos a base de níquel y cromo que si bien son inocuos para los usuarios finales (sobre el níquel hay algunas reservas) el proceso industrial es peligroso para los trabajadores y contaminante medioambiental.

Productos de corrosión

Un aspecto poco conocido del proceso de corrosión que afecta a los elementos metálicos presentes en una red de distribución de agua potable, es la valoración del tipo y la cantidad de sustancia que migra o se solubiliza en el agua, alterando su potabilidad. Habitualmente el problema es analizado con la óptica de limitar los daños mecánicos y funcionales por corrosión en los dispositivos y conducciones, habiéndose prestado poca atención a las repercusiones que este proceso tiene sobre la calidad del agua distribuida. Sin embargo actualmente, como vamos a ver, este aspecto está adquiriendo relevancia, analizándose aspectos hasta hace poco descuidados, entre ellos el incremento de las concentraciones de metales tóxicos ocasionados por la corrosión electroquímica y mecánica. Los contenidos de algunos de los iones metálicos en el agua potable hoy están limitados a 2 mg/l para el Cu, a 50 ?g/l para el Cr, 20 ?g/l para el Ni, 200 ?g/l para el Fe, 200 ?g/l para el Al y a 25 ?g/l para el Pb (que en Europa a partir del 2015 deberá ser de 10 ?g/l).

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Aunque en esta ocasión no trataremos del níquel, si que conviene indicar que es difícil evitar que el deposito electrolítico de este metal, previo al cromado de la grifería, penetre en el interior del conducto donde pasará luego el agua de consumo, con la consiguiente migración del metal (ingestión que por otra parte no es acumulativa) y aunque su toxicidad no es bien conocida, las alergias al metal por contacto directo con la piel o por ingestión de alimentos que lo contienen, están muy extendidas. En el cuadro I y en el cuadro II se indican algunos de los metales que pueden ocasionar corrosión en los sistemas de distribución de agua potable y las condiciones para baja o nula probabilidad de que se produzca.

Respecto al Cuadro II hay que señalar que:

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TOC= Carbono Orgánico Total

La ya citada normativa española R.D. 140/2003, que traspone la directiva europea correspondiente, en su Anexo 1 C: "Parámetros indicadores del pH", indica que "el agua en ningún momento podrá ser ni agresiva ni incrustante y que el resultado de calcular el Índice de Langelier debería estar comprendido entre ± 0,5. Por su parte el Código Técnico de la

Edificación español indica que, para el caso de tuberías de cobre, el Índice de Langelier (IS) debe ser positivo.

Cuadro II.- METALES QUE PUEDEN CAUSAR CORROSION EN LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCION DE AGUA POTABLE

METALES

CARACTERÍSTICAS

Hierro

Es un material usado con frecuencia en sistemas de distribución de agua, y su corrosión es problemática. Si bien es raro que se produzcan fallos estructurales como consecuencia de la corrosión del hierro, una corrosión excesiva de tuberías de hierro puede ocasionar problemas de calidad del agua (por ejemplo, su coloración de rojo). La corrosión del hierro es un proceso complejo que consiste en la oxidación del metal, normalmente por oxígeno disuelto, hasta formar un precipitado de hierro (III). Este proceso produce la formación de tubérculos sobre la superficie de la tubería. Los principales factores de calidad del agua que determinan si el precipitado forma una costra protectora son el pH y la alcalinidad.

Cobre

La corrosión de tuberías y depósitos de agua caliente de cobre puede azular el agua, teñir de azul o verde los accesorios del baño y, en ocasiones ocasionar problemas organolépticos. Las tuberías de cobre pueden sufrir corrosión general, corrosión por erosión y corrosión por picadura. La corrosión general suele producirse con aguas blandas y ácidas: las aguas con pH menor que 6,5 y dureza menor que 60 mg de carbonato cálcico por litro tienen una alta capacidad de corrosión del cobre. El cobre, como el plomo, puede incorporarse al agua por disolución del producto de la corrosión, el carbonato básico de cobre. La solubilidad, que es función fundamentalmente del pH y del carbono inorgánico total, disminuye al aumentar el pH, pero aumenta al aumentar las concentraciones de carbonatos. El procedimiento habitual para combatir estos problemas es aumentar el pH hasta un valor de 8 a 8,5. La corrosión por picadura del cobre suele asociarse a aguas subterráneas duras con una concentración de dióxido de carbono mayor que 5 mg/l y un contenido alto de oxígeno disuelto. Una gran parte de los problemas de corrosión general y por picadura se producen en tuberías nuevas en las que no se ha formado aún una capa de óxido protectora.

Latón

El principal problema de corrosión de los latones es la descincificación, que es la disolución selectiva del cinc del latón duplex (latón con 35-45% de cinc), dejando una masa porosa de cobre de resistencia mecánica baja. Puede controlarse manteniendo una proporción de cinc a cobre baja (1:3 o menor) y un pH menor que 8,3. También puede producirse disolución general del latón, con liberación de metales, incluido el plomo. Puede producirse corrosión por erosión en sistemas con velocidad de flujo del agua alta y aguas que forman capas de producto de corrosión poco protectoras y que contienen cantidades grandes de aire ocluso o disuelto.

Cinc

La solubilidad del cinc en agua es función del pH y de la concentración de carbono inorgánico total; la solubilidad del carbonato básico de cinc disminuye al aumentar el pH y la concentración de carbonatos. En aguas de alcalinidad baja, un aumento del pH a 8,5 debería bastar para controlar la disolución del cinc. La corrosión del acero galvanizado aumenta cuando se asocia a tuberías de cobre.

Níquel

El níquel puede provenir de grifos recubiertos de níquel y cromo nuevos, y también pueden aparecer concentraciones bajas procedentes de tuberías y accesorios de acero inoxidable. La contaminación con níquel disminuye con el tiempo. Un aumento del pH para controlar la corrosión de otros materiales también debería reducir la contaminación por níquel.

Cuadro I. Algunos de los materiales utilizados en contacto con el agua potable

El incremento del número de plantas desalinizadoras y desalobradoras mediante procesos de osmosis inversa, ha llevado a considerar también el Índice de Langelier (IS) = ± 0,5 como el criterio básico para la remineralización adecuada de las aguas desaladas. Es sabido, que para conseguir un Langelier estable y próximo a cero a partir de agua osmotizada hay que dosificar el CO2 y a continuación añadir cal, dolomita, o calcita, hasta conseguir una alcalinidad del orden de 60 mg/l CaCO3. Sin embargo el contenido en cloruros de las aguas osmotizadas oscila entre 60 y 200 mg/l Cl– y por lo tanto, el cociente, en moles entre los cloruros y bicarbonatos oscilará entre 1,4 y 4,7 mol/mol. Analizando los criterios expuestos en el cuadro II, se comprueba que a partir de una relación mayor de 0,5 Cloruros/Bicarbonatos comienzan los problemas de corrosión, especialmente en las instalaciones de hierro y galvanizadas. A partir de una relación mayor de 3 el problema es más que probable. La utilización de ácido sulfúrico en lugar de CO2 para acidificar el agua osmotizada, previamente a la remineralización, puede resultar aún más perjudicial desde el punto de vista de la corrosión, ya que los sulfatos contribuyen junto con los cloruros a aumentar la capacidad corrosiva de las aguas remineralizadas.

Por ello parece correcto afirmar que las aguas desaladas y remineralizadas hasta una alcalinidad alrededor de 60-80 mg/l CaCO3= siguen siendo aguas potencialmente corrosivas para ciertas aleaciones cuando el contenido en cloruros supera los 50 mg/l Cl– Esta situación puede llevar a dificultades a largo plazo en algunos abastecimientos, puesto que introduce un criterio adicional de calidad de difícil cumplimiento, atendiendo a que muchas de las plantas de osmosis inversa actuales no están diseñadas para producir aguas con menos de 100 mg/l C–.

Finalmente otros procesos específicos de los latones amarillos que pueden afectar a la calidad del agua de consumo son, entre otros, la corrosión intergranular en su doble aspecto de descinficación y agrietamiento, aspectos que trataremos mas adelante.

Latones

El latón es la aleación más común para la fabricación de grifos y válvulas, conteniendo Cu como disolvente y Zn como soluto. Sus propiedades mecánicas varían enormemente en función de su composición y la forma de trabajo. Existen alrededor de 70 aleaciones distintas de latón, cada una con características específicas. Aclararemos para evitar equívocos que en muchos países las aleaciones de cobre con un 10 % de cinc se las suele denominar también como "bronces" comerciales. A los latones se les puede añadir otros metales para mejorar las propiedades mecánicas como Pb, Al o Ni.

3.1.- DESIGNACIONES

La designación del cobre y las aleaciones de cobre forman parte del "Unified Numbering System" (UNS) para metales y aleaciones, normalizado por "American Society for Testing and Materials" (ASTM) y la "Society of Automotive Engineers" (SAE). Pero el sistema de denominación más antiguo es el desarrollado por "Copper Development Association" (CDA), actualmente todavía utilizado por la Administración Norteamericana, y en la que las aleaciones numeradas del 100 al 190 son mayormente de cobre con menos del 2 % de aleantes. Los números del 200 al 799 comprenden otras aleaciones para forja y las series 800 y 900 incluyen todas las aleaciones para moldeo, así por ejemplo las series del 200 al 299 son latones Cu-Zn y las del 300 al 399 latones al plomo ambos para forja. Del numero 833 al 838 latones rojos y latones rojos al plomo para moldeo, etc.

Sistema UNS:

Designa el cobre y las aleaciones de cobre mediante 5 dígitos precedidos de la letra "C". En realidad este sistema añade dos dígitos a la designación de CDA. Por ejemplo el latón libre de mecanizado en CDA se denomina con el número: 360, y en sistema UNS: C36000.

El sistema UNS clasifica el cobre en dos grandes grupos. Aleaciones para forja, denominadas entre C10000 y C79999, y aleaciones para colada que abarcan entre C80000 y C99999. En los dos casos se clasifican en familias como: cobres, aleaciones de alto contenido en cobre, latones, bronces, cupro-níqueles y níquel-plata. Las aleaciones que no se encuentran en estos casos se clasifican como "otras aleaciones de cobre-cinc" en aleaciones para forja y "aleaciones especiales" en aleaciones para colada

Sistema ISO:

La Organización Internacional de Normalización (ISO) describe el sistema composicional en ISO 1190 Part 1. Se basa en los símbolos de los elementos de aleación puestos en orden decreciente del porcentaje. Por ejemplo: CuZn39

Sistema CEN:

El sistema ISO es difícil de manejar cuando se tratan de aleaciones complejas, por eso en Europa en el "Comité Européen de Normalisation" (CEN), el grupo de trabajo CEN/TC 132 ha formulado un nuevo sistema de numeración, desarrollando un sistema de seis dígitos alfa-numéricos. La primera letra es: "C", que indica aleación de cobre. La segunda letra indica el estado del material: "W" para material de forja, "C" para colada, "B" en forma de lingotes y "M" para aleación madre. Los tres números siguientes se usan para identificar el material, el rango va de 001 a 999, y finalmente la última letra se usa para identificar la clasificación individual del grupo.

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3.2.- CLASES Y FAMILIAS

Estas aleaciones se dividen en dos clases y tres familias. Las clases de latón se basan, según veremos mas adelante al analizar el diagrama de fases, en el principal constituyente que los forma tipificándolos en latones "?" y latones "?+?". Las tres principales familias son los ordinarios (binarios), los latones al plomo y los latones especiales. Los binarios son los formados únicamente por cobre y cinc, y pueden dividirse en dos grupos: latones para fundir y latones para forja. Los latones para fundir requieren de pequeñas cantidades de otros elementos que faciliten su moldeabilidad. Por su parte, los latones para forja se dividen a su vez en latones rojos y en latones amarillos.

Los latones al plomo son actualmente, en la mayor parte del mundo, los materiales base para la fabricación de los cuerpos fundidos y estampados (prensados) de muchos de los dispositivos y componentes de las redes de agua potable y entre ellos de las griferías y válvulas domesticas e industriales (ver cuadro III), utilizándose también para piezas de decoletaje y micromecánica, siendo habitualmente empleados, entre la amplia gama existente, las aleaciones de 35 % a 42 % de cinc, es decir de latones "(+?" (ver diagrama de fases Cu-Zn de la figura 4), en los que se consideran buenas las impurezas que benefician las propiedades mecánicas (aluminio, estaño, el hierro y el níquel) o favorecen la resistencia a la corrosión como el aluminio, el estaño y el níquel, siendo por el contrario perjudiciales el antimonio el arsénico, azufre, bismuto, cadmio, fósforo, magnesio y silicio. El hierro y el manganeso producen partículas que aceleran el desgaste de las

herramientas de mecanizado por lo que no deben de exceder de ciertas proporciones, no obstante la influencia de estos elementos depende esencialmente de los porcentajes en la aleación y de la presencia de otros elementos con los que interactúan modificando su influencia.

Su peso especifico es del orden de 8,3 y la dureza Brinell viene a estar comprendida entre 82 y 65 (a mayor porcentaje de cobre mayor dureza, aunque a partir del 75 % de cobre la dureza vuelve a disminuir). Este material no es inyectable con lo que no son obtenibles o fácilmente ejecutables determinados diseños y formas que en el caso de los órganos de maniobra diferencian en gran forma a fabricantes y modelos. En el caso de estas piezas específicas son dos las jerarquías de materiales particularmente adecuados para hacer piezas por inyección: por una parte la extensa gama de los plásticos técnicos y composites y por otra, entre los metales, las aleaciones de cinc-aluminio (zamak).

3.3.- PROPIEDADES

En general, poseen las esenciales del cobre (dúctiles, maleables, buenos conductores, etc.), pero con un menor coste, mayor facilidad para ser trabajados y algo más de resistencia mecánica. Su color varía entre un gris oscuro hasta un amarillo a medida que disminuye el contenido en cinc. La película superficial sobre el latón en agua potable está compuesta mayoritariamente por Cu2O y por oxihidróxidos de Zn siendo difícilmente reducible. Con la exposición al aire libre se puede crear una fina película protectora, no muy estética, de carbonato cúprico. Tienen excelente resistencia a la corrosión, siendo económicamente la primera opción para muchas aplicaciones. Para ambientes salinos hay que procurar escoger aleaciones con adiciones de estaño (admiralty brasses) y en los latones con un contenido en cinc superior al 15%, debe contemplarse la eventualidad de un proceso de descinficación evitable, haciéndolas mas resistentes a este tipo de corrosión, adicionando pequeñas cantidades de arsénico a las aleaciones alfa (ver diagrama de fases).

La conductividad eléctrica y térmica son, para el caso que nos ocupa, propiedades secundarias, siendo el objetivo principal de las aleaciones de cobre conseguir buenas propiedades mecánicas, facilidad de conformado, tanto por forja como por moldeo, y alta resistencia a la corrosión. Esta última propiedad quizás sea la más importante, puesto que, al igual que los aceros inoxidables especiales, el cobre es el único metal apto para ambientes agresivos con un costo considerablemente más bajo que el de los aceros. Estas aleaciones poseen un contenido en cinc máximo de 50%, pues a porcentajes superiores las aleaciones resultantes son muy frágiles; también el peso específico depende del porcentaje de aleación así como las demás propiedades físicas entre ellas las mecánicas en las que además influye el proceso que se haya utilizado en ellos, así por ejemplo los deformados en frío, igual que ocurre con el cobre, son mucho mas resistentes que los latones recocidos.

El latón es menos resistente que el cobre a la acción de los agentes atmosféricos, pero resiste perfectamente el agua y el vapor recalentado, sobre todo el latón con constituyente "?", así como bastante bien la acción del agua del mar, sin embargo resiste mal la acción de los ácidos sulfúrico y clorhídrico.

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Figura 1. Influencia del incremento de Zn en las propiedades de los latones

3.4.- DIAGRAMA DE FASES

Diferenciaremos, como hemos dicho, entre los latones ordinarios o binarios constituidos por cobre y cinc y los aleados o ternarios en los que además esta presente un tercer elemento significativo característico de la aleación.

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Figura 2. Diagrama de fases Cu-Zn

Considerando el latón binario, en el diagrama de fase Cu-Zn (ver Figura 4) están presentes las siguientes fases principales:

Solución sólido "?" de cinc en el cobre de carácter metálico, que cristaliza en el sistema cúbico centrado en las caras. Es maleable.

Solución sólida "?" de cinc en el cobre de carácter metálico, que cristaliza en el sistema cúbico centrado. Es maleable, pero más duro que la "?"

La fase "?", de carácter no metálico, posee una estructura de cristales gigantes multiatómicos formados por 52 átomos. Este constituyente es frágil y muy duro.

Los latones industriales con porcentajes de cinc inferiores al 40 % presentan las propiedades esenciales del cobre, con un precio inferior y una mayor facilidad para su trabajo, puesto que el cinc aumenta su fusibilidad, su facilidad de moldeo y su resistencia mecánica.

Las aleaciones de porcentajes de cinc comprendido entre 0 y 33 % aproximadamente son monofásicos, denominándose también como latones de trabajo en frío, iniciando su solidificación al descender su temperatura de la línea de líquido, con la formación de cristales "?" hasta que, al llegar a la línea de sólido, toda la aleación queda solidificada en forma de solución "?", no habiendo variación de la fase "?" a partir de estas temperaturas. Las de un 5 % de cinc se denominan metal para dorar (su color imita al oro y se utiliza para bisutería), las de un 10 % de cinc es el llamado "bronce" comercial, las de menos de un 20 % de cinc son denominados latones rojos y los comprendidos entre el 20 y el 35 % de cinc se les llama latones amarillos. La característica de los latones rojos es su gran resistencia a la mayoría de los tipos de corrosión y en oposición a los latones amarillos, prácticamente no sufren la descinficacion ni la corrosión intergranular en ciertos ambientes. Son más caros y su aplicación se basa en el color y en la resistencia a la corrosión.

Las de porcentaje de cinc comprendidas entre el 33 y el 37 % aproximadamente al descender su temperatura a los 902 ºC se produce una reacción entre el líquido y los cristales "?", formándose cristales "?", cuya presencia es deseable cuando se buscan buenas propiedades para el mecanizado, quedando finalmente la aleación duplex de constitución "?+?". Estos latones tiene una excelente comportamiento en frío (embutición y estampación) y buena en caliente.

Las de porcentaje de cinc comprendidas entre el 37 y el 57 % aproximadamente, indican la solidificación con la formación de cristales "?"; pero al descender la temperatura, una parte de ellos se van transformando en "?", quedando finalmente constituidas, en las aleaciones de porcentajes comprendidos entre el 35 al 45.7 % de cinc, por cristales "?+?", trabajándose fácilmente en caliente. Al seguir enfriando estas aleaciones hasta la temperatura de 454 ºC, se observa que la fase "?" se transforma en la fase "?´" que se diferencia de la anterior en que tiene todos los átomos colocados ordenadamente en la estructura atómica de los átomos del disolvente frente a los "?" que los tiene colocados desordenadamente.

En las aleaciones de mas del 50 % de cinc, se forma el constituyente "?" que es muy duro y frágil, por lo que estas aleaciones, como ya he dicho, no tienen interés desde el punto de vista industrial. Todas estas particularidades deben ser tenidas en cuenta para comprender el fundamento de los tratamientos térmicos de los latones que están basados en las transformaciones que experimentan los contribuyentes citados en los calentamientos y enfriamientos.

Como ya se ha indicado, de una forma simplista, los latones comunes también pueden dividirse en dos grupos: latones para fundir, que contienen pequeños porcentajes de otros elementos para facilitar su fusibilidad y moldeabilidad, y los latones de forja, que a su vez se suelen clasificar técnicamente en otras dos clases: latones "?" y latones "?+?", según el principal constituyente que la forma. Para la obtención de piezas coladas por gravedad o procedentes de barra por estampado en caliente o por decoletaje, se parte de latones bifásicos (?+ÃY) al plomo, ya que el latón en fase ? resulta frágil y no se puede colar por gravedad ni mecanizar en frío.

En el caso de que se parta de tocho sufre una etapa de laminación o extrusión hasta obtener un producto en forma de barra o redondo, en función de la aplicación posterior. Sobre trozos de esta barra o producto semiacabado ("pellet") se pueden realizar procesos de mecanizado por arranque de viruta, procesos de estampación en caliente o procesos por deformación en frío. Cualquiera de estos tres procesos puede ser necesario para obtener el producto final terminado y, en función de la geometría final del componente que se quiera obtener, se puede aplicar un proceso u otro.

3.5.- COEFICIENTE DE GUILLET

La importancia de las impurezas no son siempre "si o no" dependiendo mas bien, como he indicado, de los porcentajes en la aleación y de la presencia de otros elementos que modifiquen su influencia. Por ejemplo, el arsénico en proporciones inferiores al 0.1 y 0.02 % favorece la corrosión sin embargo, en mayores proporciones impide el descinficado del latón y por lo tanto contribuye a evitar la corrosión.

  • El manganeso y el estaño aumentan la resistencia a la corrosión;

  • El azufre colabora junto al plomo en fracturar las virutas durante la mecanización;

  • El hierro aumenta la carga de rotura;

  • El aluminio aumenta la resistencia a la corrosión y a la abrasión;

  • El antimonio y el arsénico inhiben la descinficación.

  • El níquel mejora las características mecánicas y la resistencia a la corrosión;

  • El silicio sirve para disociar y favorecer la creación de la fase ÃY.

Por su interés recalcamos que el azufre y el plomo mejoran la aptitud para el mecanizado, y que tanto el uno como el otro tienen muy baja solubilidad en el cobre, separándose como plomo, en el primer caso, o como Cu2S, en el segundo.

El valor de los diversos elementos sobre las propiedades de las fases presentes o la modificación de las proporciones entre las fases de la aleación puede ser estudiada a través del coeficiente de Guillet que nos dice que todas las adiciones hechas a los latones binarios pueden evaluarse en un "equivalente en Zn" pasándose así a un porcentaje equivalente (ficticio) de cinc (Cu %): Monografias.com

donde:

x es el porcentaje del elemento de aleación

k es el coeficiente de equivalencia en Zn.

Algunos coeficientes k son los siguientes:

Ni = -1.2, Co = -1, Pb = 0, Mn = 0.5, Cd = 0.7, Fe = 0.9, Sn = 2, Al = 6, Si = 10

De esta fórmula resulta que los elementos con k < 1 aumentan la proporción de fase ?, mejorando la maleabilidad en frío, en cambio, aquellos con k > 1 aumentan la proporción de ?´, mejorando la aptitud al conformado en caliente.

Corrosión selectiva e intergranular

a) Corrosión selectiva (selective leaching)

Es la eliminación de un elemento de aleación sólida por medios corrosivos. El ejemplo más común es la sustracción selectiva del cinc en el latón (descincificación). La pieza queda porosa y pierde gran parte de su resistencia mecánica. En este caso, puede observarse un giro de color del latón hacia un tono rojizo al quedar más rico en cobre. Procesos similares ocurren en otras aleaciones donde, aluminio, acero, cobalto, cromo y otros elementos, son extraídos. El término "Selective Leaching" es el nombre general con que se describen estos procesos, que abarcan además de la descinficación, a la descobaltificación, desaluminización, etcétera

b) Corrosion intergranular

Es causada cuando se encuentra/n:

( Impurezas en los bordes del grano de metal,

( Uno de los elementos de la aleación enriquecido, o

( Alguno de los elementos, en las áreas de borde granular, agotado o empobrecido.

4.1.- DESCINFICACION

Como he indicado, las piezas y accesorios fabricados con latones con un contenido en cinc superior al 15% tienen cierto grado de predisposición a la corrosión selectiva o descinficación, que consiste en la disolución de la aleación produciéndose una precipitación de cobre y de óxido de cobre, mientras el cinc es eliminado disuelto en el electrolito, formándose con ello una estructura esponjosa y sin resistencia. Ocurre en agua aireada que contiene dióxido de carbono y cloruros, habiéndose comprobado que con contenidos de este último del orden de 80 mg/l. se inician ya los fenómenos de corrosión local, agravándose al decrecer el pH, aumentar la temperatura. Además la presencia de partículas de cobre junto al latón tiene también un efecto agresivo, mientras que por el contrario la presencia de partículas de hierro o acero puede mitigar o bloquear la descinficación del latón. Las instalaciones de fontanería efectuadas con tubería de acero galvanizado tienen menos problemas en cuanto a la descinficación de los latones, mientras que por el contrario las instalaciones con tubería de cobre pueden aumentar este tipo de problemas en los dispositivos y griferías convencionales.

Resumiendo, las condiciones que propician la descinficación son:

- Agua con alto contenido de oxígeno o dióxido de carbono (ataque uniforme).

- Agua estancada o con poco movimiento (ataque uniforme).

- Agua ligeramente ácida y con bajo contenido de sales a temperatura ambiente (ataque uniforme).

- Bajo PH y agua con bajos contenidos minerales combinada con oxígeno, lo cual forma oxido de cinc (ataque uniforme).

- Aguas con alto cometido de iones cloruros (ataque uniforme).

- Aguas alcalinas o neutras, con alto contenido de sales a temperatura igual o mayor a la del medio ambiente (ataque concentrado).

Para este proceso que comienza con un cambio en la composición local se han propuesto dos mecanismos (figura 3):

a) El Zn se disuelve y deja una estructura frágil y porosa de Cu.

b) Tanto el Zn como el Cu se disuelven y el Cu se redeposita como una capa porosa.

El proceso principal es el b) a juzgar por las velocidades de corrosión observadas; el caso a) implicaría la difusión de Zn en el sólido, que debe ser bastante lenta.

En el caso de un latón "?", constituido por una sola fase, que contiene un 70 % de cobre y un 30 % de cinc, la aleación se despoja gradualmente del cinc y ya que el ataque progresa en profundidad, siendo probable que el mecanismo incluya la disolución de la aleación y la posterior redeposición del cobre. Tan pronto como se disuelve alguno de los átomos superficiales de cinc, los átomos restantes de cobre proporcionan una eficaz superficie catódica que estimula el ataque del latón. El fenómeno produce una "esponja" de cobre sobre la superficie, que puede ser fácilmente desprendida por no tener prácticamente ninguna resistencia mecánica. Los tubos de latón pueden deteriorarse rápidamente al fluir por ellos medios acuosos, particularmente agua de mar. Este inconveniente se evita en gran parte con los latones de una sola fase con la adición de pequeñas cantidades de arsénico (0.02-0.06 %).

En la descinficación siempre es atacado en primer lugar el latón ÃY, mientras se elimina el cinc a través del agua, produciéndose una separación del cobre esponjoso, siendo posteriormente atacados también algunos componentes ?, de manera que en los puntos de corrosión sólo queda una esponja de cobre sin resistencia alguna a los esfuerzos mecánicos.

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Figura 3. Esquema de las reacciones durante el inicio de la descinficación

Con porcentajes de Cu muy bajos la fase ÃY es muy abundante y por lo tanto la resistencia a la descinficación será baja. Con porcentajes de Cu muy altos, la fase ÃY puede ser baja, pero en tal caso la solidificación comienza con dentritas ? primarias, con lo cual toda la fase ÃY se localiza entre las dentritas ? en bandas continuas, formando una red tridimensional donde la descinficación puede producirse a pesar de la pequeña cantidad total de fase ÃY existente en la microestructura. La resistencia a la descinficación es buena si la fase ? es inhibida mediante arsénico (u otro inhibidor) y la fase ÃY se distribuye de forma no continua entre la fase ?.

En los latones de dos fases, la fase "?", que es la mas rica en cinc, esta expuesta a sufrir la descinficación aun cuando se haya añadido arsénico. El ataque por choque sucede en el interior de los tubos de condensadores marinos que contienen fluidos en movimiento. Aparece dondequiera que grandes burbujas en el agua turbulenta estallan sobre la superficie del tubo y produce extensas picaduras en forma de herradura. Es considerable la despolarización de las reacciones anódica y catódica en los puntos de choque de las burbujas, puesto que estas alejan los productos de la corrosión y hacen que exista un abundante suministro de oxigeno. El martilleo de la película de oxido por un chorro constante de burbujas incrementa asimismo el ataque.

En el caso de las válvulas y griferías simples y mezcladoras bimando con sistema de apertura y cierre tradicional (asiento y soleta de compresión) (2), se ha tratado de substituir, sin resultado satisfactorio, el asiento de latón, que es la parte mas sensible por efecto de la velocidad y turbulencia del agua, por otros materiales tales como resinas y composites, así como por latones cromados, aceros inoxidables. Las formas de actuar para evitar o reducir este fenómeno son varias y abarcan desde el diseño adecuado de la geometría y perfil de los asientos para evitar las turbulencias locales y la utilización de latones resistentes a la descinficación tales (DZR) como:

( Latón rojo bajo en cinc: <15% de Zn: inmune a la corrosión ya que se trata de latón en fase ??pura. Sin embargo este tipo de latón es frágil, no pudiéndose colar por gravedad ni mecanizar en frío.

( Latón a+ÃY: adición de Sn ? resistencia buena a ambientes marinos, la corrosión de la fase ÃY, rica en Zn no puede evitarse.

( Latón a (Cu-28Zn-1Sn): la corrosión se inhibe por pequeñas adiciones de P, As, Sb.

Vemos en estos dos últimos casos como se mejora la resistencia añadiendo a la aleación pequeñas cantidades de inhibidores, entre ellos el arsénico pero también se pueden utilizar antimonio y el fósforo (una buena aleación experimentada ha sido Cu + Ni = 62 % y Sb = 0.05 %), cada uno con un conjunto de ventajas pero también de inconvenientes de la que no es la menor el precio.

En el caso de que las válvulas de apertura, cierre y regulación de caudal estén constituidas por cerámicas técnicas (alúmina sinterizada) el problema queda resuelto desde el punto de vista mecánico al no producirse pérdidas de agua, no así el de la corrosión con la consiguiente migración de sus residuos. Este es el caso de las griferías monomando de cartucho cerámico y las griferías bimando con monturas cerámicas en las que en mas de 20 años que se vienen aplicando no se han producido deficiencias funcionales significativas (perdidas de agua) por fenómenos de corrosión (incluida la descinficación) incluso en las condiciones extremas de aguas altamente agresivas (TH menor de 8 ºF) y corrosivas (cloruros del orden 700 mg/l).

Para la obtención de piezas coladas por gravedad o procedentes del estampado en caliente de barra o por decoletaje, se parte como hemos dicho de latones bifásicos (?+ÃY) al plomo.

La estampación en caliente consiste en dar forma a un trozo de barra o "pellet" de metal llevado previamente a una temperatura adecuada y deformarlo plásticamente entre dos matrices en las que se ha realizado en huecograbado el molde de la pieza deseada. El metal de partida requiere una más alta proporción de material en fase ( a la temperatura del estampado puesto que la fase ( es más fácil de estampar en caliente. Se parte pues de una barra de sección redonda u otro perfil, cortado de modo que tenga el volumen exacto de la pieza en el caso de la matriz cerrada, o añadiéndole un excedente para crear una rebaba, en el caso de la abierta. Este exceso de metal asegura el relleno completo de todos los detalles del molde y tiene en cuenta la dificultad de obtener con exactitud pesos constantes en los "pellets" de partida. La estampación en caliente se realiza a una temperatura muy superior a la temperatura de recristalización, por fluidez viscosa del metal. Esta transformación permite deformaciones muy importantes del metal sin endurecimiento apreciable; afina el grano de partida, resultando una estructura metálica densa y de grano fino (libre de porosidad) en la pieza obtenida, mejorando sus características mecánicas. Estas beneficiosas características aportadas por el proceso de estampación en caliente se combinan con las cualidades inherentes del cobre y sus aleaciones.

El tratamiento térmico de recocido para evitar la descinficación se efectúa a una temperatura próxima a 600 ºC (dependiente de la composición) durante un tiempo no superior a 4h, de acuerdo con el Standard Europeo BS EN ISO 6509 manteniendo una isotérmica de ± 5 ºC durante todo el tratamiento térmico. Tras el tratamiento térmico de maduración es conveniente, sobretodo si las piezas están mecanizadas, aplicar un segundo tratamiento para relajar tensiones superficiales a una temperatura próxima a los 300 ºC. Este procedimiento es muy habitual en países del norte de Europa así como también en Australia, Nueva Zelanda o Singapur, y lleva utilizándose desde hace ya décadas, con unos excelentes resultados a largo plazo

En algunos países como Australia y Gran Bretaña existen estrictas normas antidescinficación para los dispositivos y elementos objeto de este estudio.

4.2.- AGRIETAMIENTO

En la corrosión intergranular las grietas aparecen en los objetos que se han fabricado con material sano y siguiendo todas las especificaciones proyectadas, pudiéndose presentar el trastorno con el tiempo estando las piezas en servicio o antes de ello. Debe observarse que las aleaciones susceptibles al agrietamiento espontáneo por esfuerzos producidos en la elaboración, aún cuando estén exentas de deformaciones internas, son los latones de alto contenido de cinc pero raras veces en los de menos del 15% de cinc, siendo este un agrietamiento espontáneo, que se produce por la exposición a la corrosión atmosférica en objetos con grandes tensiones superficiales residuales. Puede evitarse por medio del recocido de eliminación de tensiones de de 0,5 a 2 horas a una temperatura 246 a 276 grados centígrados, sin que pierda dureza la pieza, recocido que no modifica de manera apreciable las características mecánicas conferidas por la forja. Este tratamiento en horno evita la fisuración de los tubos y conductos de pequeño diámetro utilizados por ejemplo para alimentar tanques o griferías

Latones al plomo

La mayoría de los productos de latón para fundir o estampar en caliente necesitan ser fácilmente mecanizados (aleación para tornos automáticos) lo que se consigue con la adición de plomo (1 a 3 %) a los latones (?+ÃY), siendo este uno de los requisitos, por razones económicas y de procesos de fabricación, para poder ser mecanizados de forma rápida y automática. Tengamos en cuenta que el precio de un material depende cada vez menos de su coste de adquisición y cada vez más de los de tratamientos y postratamientos industriales.

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Cuadro IV. Denominaciones de algunos latones al plomo según distintas normas

5.1.- RAZONES PARA SU UTILIZACIÓN

El rango de maquinabilidad de los latones se determina a partir del latón de fácil mecanizado "free-machining brass" CW614N (Cuadro V), cuya composición típica es 57-59 % de Cu, 2,5 – 3,5 % de Pb y resto cinc (Cuadro VI). Este latón tiene el 100% de maquinabilidad frente a 30 o 40 para los latones sin plomo, utilizándose a veces también como aleación base de comparación para determinar el grado de maquinabilidad relativa el latón que habitualmente se utilizada en USA para la grifería, es decir el C36000 (CuZn36Pb3)

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Esta propiedad hace disminuir directamente los costes del mecanizado al obtenerse alta velocidad y bajo consumo de herramienta. Las tolerancias se mantienen durante la producción y el acabado superficial es excelente. De hecho desde el punto de vista de la maquinabilidad, los latones con plomo están a la cabeza de todas las demás aleaciones. La solubilidad del plomo en los latones, muy débil a alta temperatura (0.2 a 0.7 % a 750 ºC en el Cu-Zn40 y es prácticamente nula en frío (máximo 0.01 %), segregándose en los intersticios del grano como partículas discretas o inclusiones ovoidales que provocan la fragmentación de las virutas que saltan de la herramienta actuando como rompevirutas durante el mecanizado, interviniendo también, debido a su bajo punto de fusión, como lubrificante, disminuyendo así el coeficiente de fricción entre la pieza y la herramienta, con un calentamiento menor (aumenta la vida en servicio) reduciéndose el desgaste del utillaje de corte y la consiguiente mejora de la calidad y de la velocidad del proceso, aunque puede dar lugar al agrietamiento en el trabajo en caliente por corrosión intergranular o tensocorrosión (particularmente en los latones que contienen entre de 20 a 40 % de cinc) y a la corrosión por descinficación.

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Figura 4. Nivel de maquinabilidad de los latones según contenido de plomo

La influencia del plomo o de impurezas de bajo punto de fusión, como el bismuto, depende de la estructura del metal a la temperatura de trabajo. En los latones de fase ? (>63,5% de cobre), cuando se trabaja en caliente, es determinante y está limitada a contenidos menores del 0,01% de Pb, pues a esas temperaturas el plomo estaría en forma de partículas fundidas dando lugar a fisuras intergranulares características. Esto no ocurre en los latones bifásicos porque el plomo es soluble en la fase beta hasta aproximadamente un 2%.

En la figura 4 se representa la facilidad de mecanizado en función del contenido en plomo en porcentaje de peso considerando la maquinabilidad relativa igual a 100 para el latón mecanizado con un 3,2 % de plomo. El plomo es insoluble en las fases a y ÃY, pero está en forma de finas partículas ovoidales (menos de 5 µm) y distribuidas en forma discontinua y dispersa, presentándose en las micrografías ópticas en forma de esferas oscuras y esferas brillantes en la microscopia electrónica de barrido (SEM). El plomo precipita en las primitivas regiones interdendríticas concentrándose básicamente en la fase ÃY" y en los límites de la fase a. En las imágenes de SEM (figura 5) se observan las mismas partículas ovoidales (0,7-4,0 µm) de tonalidad clara y brillante (figura 5). En el pulido de las probetas las partículas de plomo se desprenden y dejan, en su lugar, un poro de tono más oscuro. La barra de aleación Cu-Zn utilizada en la fabricación de componentes de grifería y valvulería debe resistir el ensayo de inmersión en una disolución de nitrato de mercurio, según Norma UNE 37148, 24 horas, como mínimo, no debiendo después de la inmersión constatarse ninguna grieta o fisura tanto en la parte sumergida como en el resto.

En Europa la composición del material constituyente de los cuerpos de la mayoría de los dispositivos de la red de distribución del agua potable, y entre ellos los de los grifos y válvulas, suele ser latón del tipo CuZn40, designación europea CuZn40Pb2, código CW617N, cuyo equivalente en U.S.A. es el C37710 y en lo que afecta a las piezas procedentes de barra, la aleación frecuentemente utilizada se corresponde con la Norma EN 12164/5/6/7, CuZn39 Pb3, código CW614N , cuyo equivalente en U.S.A. es C38500.

Sin embargo en U.S.A el latón utilizado para la fabricación de grifos y válvulas es la CuZn36Pb3) o C36000, mientras que el bronce utilizado para el mismo fin tiene una composición típica del 5 % de Sn, 5 % de Zn y 5 % de Pb

Las Normativas respecto al plomo en el agua potable destinada al consumo humano abarca dos aspectos distintos aunque interrelacionados entre si:

  • a) Normativas sobre el contenido máximo de plomo admisible en el agua potable para el consumo humano.

  • b) Normativas limitando el contenido de plomo en las conducciones y dispositivos en contacto con el agua potable para que la migración del plomo al agua potable no sobrepase determinados límites, para cuya comprobación se han establecido procedimientos de certificación que obligatoriamente deben superarse.

Plomo en el agua potable. Normativas

La creciente preocupación sobre el medio ambiente y las exigencias de calidad del agua potable han hecho aumentar la inquietud por los elevados niveles de plomo existentes en el agua de las redes de distribución y, en particular la provocada por la acción contaminante de los dispositivos de medición, control e interceptación como válvulas, grifos domésticos y accesorios para instalaciones fabricados con latones y bronces al plomo.

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Figura 5. Imagen SEM del latón con plomo

6.1.- NORMATIVA USA Y RECOMENDACIONES DE LA OMS

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Cuadro VI. Composición Química de algunas aleaciones de latones al plomo

La migración del plomo de ambas aleaciones, que son los materiales más utilizados para su fabricación, se viene estudiando desde principios de los 80 y la mitad de los 90, apareciendo en la legislación de los Estados Unidos y Canadá, limitando los niveles de esta contaminación. También disponen de normas restrictivas Australia y Nueva Zelanda

La promulgación en 1991 en Estados Unidos de la "Lead and Copper Rule" (Ley para el plomo y el cobre) en la que se limitaba por primera vez los contenidos de plomo (15 ?g/l), así como los del cobre (1300 ?g/l) en el agua potable en el grifo del consumidor, ejerció un efecto dominó llevando a lo largo de una decena de años a los gobiernos de los países mas desarrollados a dotarse de nuevas normativas para el agua potable en las que el problema de la corrosión de las conducciones y dispositivos era especialmente considerada en evidente ruptura con respecto al pasado. Por primera vez fueron determinantes, a la hora de establecer las características de calidad del agua potable, todas las vicisitudes que se producen en el agua durante su transcurrir en el interior de las conducciones y componentes intercalados en la red incluidas las soldaduras, adquiriendo importancia aspectos hasta entonces no tenidos en cuenta, estando entre ellos el incremento de las concentraciones de metales procedentes de la migración y la corrosión electroquímica y mecánica, centrándose en aquéllos que son comúnmente empleado en su fabricación entre los que se encuentran el cromo, hierro, níquel, cobre, cinc, cadmio, estaño y plomo.

Según la Organización Mundial de la Salud, el plomo es un contaminante que se acumula en el cuerpo y manifiesta su toxicidad ya en concentraciones mínimas de 80-100 microgramos por litro de sangre. Puede pasar a la placenta y por lo tanto ser transmitido por la madre al hijo. El plomo se absorbe en forma diferencial, según la edad del individuo. El sistema digestivo de un adulto generalmente absorbe entre 10-15 por ciento del plomo ingerido, mientras que el sistema de las mujeres embarazadas y los niños puede llegar a absorber hasta el 50%. Se acumula después de la ingestión en los tejidos blandos, tales como los riñones, hígado y médula ósea, persistiendo en los tejidos de los adultos durante un tiempo de vida biológico no inferior a los 40 días, que pasan a ser de 30÷40 años si el plomo se ha fijado en los huesos. Puede impedir la biosíntesis de la hemoglobina, provoca daños al sistema nervioso y a los riñones, disminuyendo la fertilidad masculina, compromete el desarrollo físico y psicológico de los niños y provoca alteraciones mentales y según los estudios realizados por la International Agency for Research on Cancer (IARC) es sospechoso de ser cancerigeno. En lo que respecta a la exposición al cobre puede causar malestar y problemas intestinales, daño hepático o renal y complicaciones de Wilson en las personas genéticamente predispuestas. La enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario poco común que hace que el cuerpo absorba y conserve demasiado cobre el cual se deposita en el hígado, cerebro, riñones y ojos dañando a los tejidos.

En realidad la situación actual de los reglamentos sobre el agua potable son el resultado de los estudios e intervenciones iniciadas por la OMS y la Norteamericana Environment Protection Agency (EPA), habiendo desempeñado los norteamericanos un papel clave tanto en el ámbito de la legislación sobre la contaminación del agua potable como en los reglamentos y normas para la evaluación y conformidad de los dispositivos y materiales destinados al contacto con el agua de consumo, con una atención creciente a la protección de la salud humana. Los metales en contacto con el agua potable que se han tenido en cuenta son el plomo, cinc, cobre, níquel, cromo y cadmio, y en lo que afecta al plomo lideraron la aplicación y desarrollo de las pautas que recomendaba la OMS en 1963 procediendo a una primera reducción del valor limite de 100 ?g/l permitido hasta 1958 a 50 ?g/l volviendo de nuevo a los 100 ?g/l en 1971, valor utilizado en muchos países sin efectos aparentes de toxicidad. Nuevos estudios e investigaciones sobre los efectos del plomo determinaron que se volviera en 1984 al valor de 50 ?g/l y en 1993 tras nuevos estudios, en particular sobre los niños y los recién nacidos, la OMS recomendó descender el limite del contenido del plomo en el agua potable a los 10 ?g/l actuales teniendo en cuenta que el plomo es un tóxico acumulativo que debe evitarse en la medida de lo posible. A raíz de establecerse este nuevo umbral de contaminación admisible por plomo aparecen normativas en diversos países y en particular en USA para regular la posible contaminación por materiales y dispositivos en contacto con el agua potable.

Diversos factores contribuyen a que exista una considerable variabilidad en los niveles de plomo entre los sistemas de distribución de agua e incluso entre los distintos edificios o viviendas que dependen de un mismo sistema. Teniendo en consideración esta variabilidad, en 1996 una enmienda de la EPA a la "Safe Drinking Water Act" (SDWA), principal Ley Federal de USA que garantiza el agua potable, se propone establecer una Norma Nacional Básica "National Primary Drinking Water Regulation" (NPDWR) para el agua potable que, en cuanto al contenido de plomo, lo fija en 15 ?g/l, estableciendo la obligación de controlar su presencia en el agua de los grifos de las casas identificadas como "de alto riesgo".

Actualmente el valor recomendado por la OMS de 10 µg/l, se mantiene en la mayoría de los países americanos, en total en el 63.15% de ellos. La Republica Dominicana, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay por su parte permiten un límite máximo de 50 ?g/l., excediendo la recomendación de la OMS. México y los Estados Unidos también admiten valores superiores a los recomendados por la OMS con un 25 ?g/l y un 15 ?g/l respectivamente. Estos países conforman el 36.84% del total. Ningún país establece su límite con niveles inferiores a los recomendados.

6.2.- NORMATIVA UE

Como veremos Europa a este respecto se sitúa detrás de muchos de los países americanos, teniendo la UE publicada la Directiva 98/83/EC sobre la calidad del agua para el consumo humano, adoptada por el Consejo el 3 de Noviembre de 1998, modificando algunos de los valores de los parámetros de la antigua Directiva del Agua Potable de 1980, haciéndolos más estrictos en los casos en que fue necesario de acuerdo con los últimos conocimientos científicos disponibles en aquel entonces (directrices de la OMS y del Comité Científico de Toxicología y Ecotoxicología).

Esta nueva Directiva constituye una guía tanto para los consumidores de la UE como para los proveedores de agua potable, estableciendo como valor paramétrico para el plomo la cantidad de 10 ?g/l., que se cumplirá a lo sumo a los quince años de entrada en vigor de la directiva, siendo el valor para el periodo comprendido entre el quinto y el decimoquinto año de 25 ?g/l. En España la incorporación al derecho interno de esta directiva se realiza por R.D. 140/2003 de 7 de febrero (entró en vigor el 22 de febrero del 2003) y en el que, en consecuencia, los valores paramétricos del plomo fueron, hasta el 31/12/2003, de 50 ?g/l., del 01/01/2004 a 31/12/2013 es de 25 ?g/l., es decir dos veces y media el límite recomendado por la OMS, y a partir del 31/12/2014 se fijará en 10 ?g/l. Por otra parte la Comisión Europea tiene la intención de revisar, entre otros, este valor en función del progreso científico y técnico, así como de las recomendaciones formuladas por el grupo de trabajo creado al efecto en la reunión de Bruselas el 23/10/2007 con la participación de expertos en microbiología (ENG) y de la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de proveedores de agua potable (EUREAU).

Plomo en grifos y válvulas

El contenido de este metal en el agua potable se debe básicamente a la contaminación por los componentes del sistema de distribución y de las conducciones y no al origen del agua en si misma. El plomo se ha utilizado en las tuberías, manguitos, soldaduras, en las aleaciones para fabricar griferías y dispositivos de las instalaciones y en los accesorios e incluso en algunos componentes de plástico. Cuando aspectos como las características fisicoquímicas del agua, la antigüedad de los materiales y otros factores dan lugar a una reacción corrosiva, el plomo puede migrar al agua en diversos puntos comprendidos entre la fuente (por ejemplo la compañía distribuidora del agua potable) y el destino final (por ejemplo el grifo del agua de la cocina). También hay que tener en cuenta que la cantidad de plomo migrado de un producto al agua potable esta influido en gran medida, aunque no exclusivamente, por los procesos de fabricación, así por ejemplo los dispositivos fabricados mediante latón fundido colado en coquilla contaminan el agua en mayor grado que los fabricados mediante prensado lo que puede ser debido a la mayor rugosidad interior que se obtienen mediante el primer procedimiento.

7.1.- CONTAMINACIÓN DEL AGUA POR LOS GRIFOS

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Figura 6. Niveles de contaminación de plomo por grifos de latón y bronce

Además de los aspectos medio ambientales derivados de los procesos de fabricación, tales como la formación de polvo con contenido de plomo durante los procesos de fundición, prensado, mecanizado, limado y pulido o la contaminación de la arena y resinas aglutinantes de los noyos después de la colada hay que considerar que estos procesos comunes efectuados sobre las aleaciones de cobre/cinc alteran el material incrementando la presencia de plomo superficial. El incremento localizado de la temperatura junto con la alteración de la superficie cristalina del grano, provocan una migración del plomo hacia la superficie externa de la pieza elaborada. El exceso de plomo que migra hacia el exterior de la pieza se oxida transformándose en oxido estable que solidifica sobre la misma superficie. Sin embargo el riesgo mas importante es la contaminación del agua potable para la que como hemos visto se han elaborado normas que describen las pruebas de migración al agua del material de los productos acabados o que efectúan simulaciones de cómo se comportan los diversos materiales en contacto con el agua potable a lo largo del tiempo de utilización. También se han establecido especificaciones para los materiales a emplear sobre la base de migración a largo término en el agua potable o simplemente prohibiendo algunos materiales o alguna substancia química. El esquema de la certificación puede variar de una normativa a otra, basándose las más comunes en el test de migración de materiales tóxicos o nocivos del propio producto terminado. Por ultimo algunos reglamentos simplemente imponen restricciones específicas sobre la composición de los materiales. En general la normativa abarca a todos los materiales que entran en contacto con el agua potable pero algunas son especificas para los elementos metálicos como las aleaciones de latón y otras para los materiales orgánicos. Las diversas normas y procedimientos existentes actualmente en el mundo están resumidas en el cuadro VII

CUADRO VII. NORMAS Y PROCEDIMIENTOS EXISTENTES ACTUALMENTE EN EL MUNDO

NORMA

PAIS

ORGANISMO

PROCEDIMIENTO

MATERIALES

ANSI/NSF61

USA – CANADA

NSF, UL,

IAPMO, CSA

TEST DE MIGRACION

TODOS

PROPOSICION 65

CALIFORNIA

NSF

EVALUACION

TOXICOLOGICA

TODOS

AS/NZS 4020

AUSTRALIA-NZ

SAIGLOBAL

TEST DE MIGRACION

TODOS

ACS

FRANCIA

LEGAL

ESPECIFICACION

DEL MATERIAL

TODOS

DIN 50930-6

ALEMANIA

DWGV

ESPECIFICACION

DEL MATERIAL

METALES

DIN 50931-1

ALEMANIA

DWGV

TEST DE MIGRACION

METALES

KTW

ALEMANIA

TZW – DWGV

TEST DE MIGACION

ORGANICOS

W270

ALEMANIA

TZW – DWGV

CRECIMIENTO

BACTERIOLOGICO

ORGANICOS

KIWA – TEST

HOLANDA

KIWA

TEST DE MIGRACION

TODOS

BS 7766

GRAN BRETAÑA

WRC

TEST DE MIGRACION

TODOS

NKB

ESCANDINAVIA

TEST DE MIGRACION

METALES

DLgs 37/2001

REP. CHECA

LABORATORIO

TEST DE MIGRACION

METALES

JIS-S-3200-7

JAPON

TEST DE MIGRACION

Hay que indicar que las consideraciones anteriores son completamente desconocidas para la mayoría de los consumidores. Recientes investigaciones han determinado que más del 90% de los usuarios piensan que el grifo está fabricado en acero inoxidable, debido a la "apariencia brillante", existiendo no solo un desconocimiento sobre el problema del plomo proveniente del grifo en el agua potable (algunos grifos de latón o de bronce instalados en los hogares contienen plomo a un porcentaje comprendido entre el 0,5 y 8 por ciento), sino que también es un problema de falta de conocimientos básicos por parte de los ciudadanos, lo que es tanto más notable, cuanto que estos dispositivos están presentes en un número superior a dos unidades en cada hogar, oficina o edificios públicos (escuelas, hospitales, comedores).

Se ha demostrado en el laboratorio que el agua que se vierte por el grifo durante los primeros días de uso contienen cantidades de plomo que pueden ser muy superiores a los 10 ?g/l, el máximo recomendado por la OMS, pudiendo llegar a ser de 100-120 ?g/l para los grifos fabricados con latón y cuatro veces mas para los de bronce, cantidades que disminuye lentamente a medida que se utiliza el grifo (figura 6).

Las investigaciones llevadas a cabo tanto en los EE.UU. (Universidad de Carolina del Norte, 1998), con 1.000 muestras de agua de los grifos y en Italia (Novara 2003) con 100 muestras) indican que aproximadamente el 1,8 % de los grifos instalados liberan plomo por encima del límite recomendado por la OMS. El contenido en plomo que la Directiva Europea establecerá a partir de 2015 es coincidente pues con los niveles máximos de plomo fijados por la OMS en 10 ?g de Pb/l, lo que está llevando al desarrollo de aleaciones bajas (y en lo posible libres) en plomo y que juntamente con el empleo de coquillas y noyos adecuados (tersura, falta de rugosidad) deben resolver el problema actual del contenido en plomo en válvulas, griferías y accesorios colados en molde o prensados en caliente (figuras 7, 8 y 9) . Aunque una gran parte de los grifos fabricados en el mundo están hechos con latón al plomo niquelado y cromado más del 95% de los estudios de substitución del plomo se han llevado a cabo en griferías fabricadas en bronce, siendo escasos los estudios para reemplazar el plomo en latones, a pesar del notable aumento que a nivel mundial se está produciendo en la fabricación de griferías con latones al plomo.

7.2.- NORMAS USA SOBRE EL PLOMO EN LOS GRIFOS

La "Safe Drinking Water Act" establece que las soldaduras, tubos, racores uniones y conexiones comercializados después del 6 de agosto de 1998 deben estar exentos de plomo (menos del 0,2 %) y que las aleaciones utilizadas para fabricar los dispositivos de regulación e interrupción del agua (válvulas y grifos) no contendrán mas de un 8 % de plomo. La Sección 1417 describe los procedimientos para los productos de fontanería afectados por la sección 9 de la Norma ANSI/NSF 61 (3) con la que deben estar conformes en lo que respecta a la cantidad de plomo migrada en el agua, lo que significa que en los productos certificados la migración de plomo en el agua debe ser inferior a 11 ?g/l, mientras que para las válvulas debe ser inferior a 15 ?g/l., obligando a los fabricantes a superar las oportunas pruebas, condición necesaria para la comercialización del producto. Los desagües de bañeras, platos de ducha lavabos y bidés, válvulas antiretorno, grifos de jardín y lavaderos no tienen que cumplir los requisitos de esta Norma ya que no son utilizados normalmente para el agua potable.

NSF es una entidad independiente acreditada por la American National Standards Institute (ANSI). Las disposiciones del Senado Both SB 1334 y 1395 establecen los procedimientos para verificar que los accesorios de fontanería cumplan los requisitos.

La Norma ANSI/NSF 61 se ha diseñado, como he indicado, para limitar la cantidad de plomo que migra de los grifos a 11 ?g/l. aun cuando en la "Lead and Copper Rule" se establece un nivel de 15 ?g/l lo que es debido a que se contemplan los citados 11 ?g/l. máximos de plomo aportados por el dispositivo final del usuario (grifos), al que se suma el procedente de otras fuentes ajenas al dispositivo que se supone es de 4 ?g/l.

Un procedimiento para conocer la cantidad de plomo contenido en un producto de fontanería, es solicitar el dato al fabricante, importador o distribuidor. Otro procedimiento consiste en hacerlo analizar por un laboratorio metalográfico, lo que realmente no es práctico ya que el costo del análisis puede ser varias veces superior al precio de adquisición del citado producto.

Por otra parte en el estado de California existe una reglamentación más restrictiva regulada por una ley (California Health & Safety Code, "AB 1953", NSF 61, anexo G, Proposition 65) promulgada en septiembre de 2006 y que entrará en vigor en enero 2010, fecha en que el Departamento de Control de Sustancias Tóxicas (DTSC) empezará a muestrear los productos de fontanería de diversos distribuidores mayoristas y minoristas de todo el estado, castigando con fuertes multas el Incumplimiento.

Existe también legislación al respecto en el estado de Vermont (State Senate Bill "S.0152") que entró en vigor el pasado enero de 2009. Estas nuevas disposiciones exigen una reducción en el contenido de plomo en los materiales de las instalaciones, productos y accesorios de fontanería, limitando su contenido al 0,25%, expresado como la media ponderada del porcentaje de plomo contenido en los materiales que componen la superficie bañada de los equipos en contacto con el agua destinada al consumo humano, lo que ha requerido que la industria de la grifería, entre otras, hayan emprendido el cambio del bronce maquinable, así como el latón al plomo tradicional es decir CuZn36Pb3 (C36000) para adecuarlos a las nuevas exigencias. Otros países importantes en el mundo industrializado además de EE.UU. y Canadá, tales como Australia y Japón han incorporado en sus normas de "dispositivos de fontanería" los límites recomendados por la OMS para el contenido de metales pesados, como el plomo en el agua del grifo.

Finalmente hay que indicar que existen en Washington nuevas propuestas legislativas con respecto al plomo en el agua potable, siendo al menos tres los proyectos de ley que tratan directamente con el problema:

- Proyecto de ley del Senado S.1328 para modificar la Ley del agua potable, reduciendo el contenido máximo de plomo de los materiales en todo USA a menos del 0,2% en peso, actualmente sometida a la comisión del senado de Medio Ambiente y Obras Publicas

- Proyecto de ley HR 3178 también para modificar la ley del agua potable remitida en Julio 2005 al subcomité de la Cámara, actualmente en la subcomisión de medio ambiente y materiales peligrosos.

- Proyecto de Ley del senado S. 1400 conocida como Ley de Financiación de infraestructuras, proponiendo la financiación de un completo estudio sobre los contaminantes del agua potable.

Alternativas e innovación

Ante el problema de no poder utilizar en varios países del mundo, especialmente en USA y particularmente en los estados de California y Vermont, las aleaciones tradicionales de:

a) bronce al plomo:

Con un conteniendo de 5 % de cinc, 5 % de estaño y 5 % de plomo (C36000, UNS C83600 o ASTM B62 y ASTM B584)

Con un contenido de 9% de cinc, 3% de estaño, 7% de plomo y un 81% de cobre (UNS C84400 o ASTM B584)

b) de latón al plomo CuZn36Pb3

los fundidores de grifería americanos han respondido adoptando algunas de las aleaciones conocidas sin plomo o desarrollando otras con propiedades mecánicas y de maquinabilidad lo más próximas posible a las tradicionalmente usadas e igualmente, a los fabricantes europeos exportadores a dichos países, tales como Italia o Alemania o en Asia a China a aplicar alguna de las alternativas tecnológicas que permiten evitar la contaminación por plomo y alcanzar los estándares requeridos por las normas, pensando además en que a medio plazo también en la Unión Europa se exigirán algunos requisitos sobre este aspecto problemático de la industria de la grifería.

Estas alternativas pueden dividirse en las siguientes categorías.

- Utilización de aleaciones sin plomo

- Utilización de latones "verdes" o latones con muy bajo contenido de plomo

- Utilización de otros materiales

- Eliminación del plomo de la superficie en contacto con el agua en los dispositivos fabricados con los materiales tradicionales

- Recubrir la superficie en contacto con el agua para evitar la disolución o migración del plomo.

- Utilización de varias aleaciones de compromiso

  • Utilización de aleaciones sin plomo (Cuadro VIII):

Una de las alternativas mas empleada es la utilización de latones con adición de bismuto y bismuto/selenio. El primero de los elementos, según la literatura, no sería toxicológicamente peligroso y el segundo, en los niveles en que se utiliza, no produciría problemas de contaminación en el agua potable estando sus niveles por bajo de lo permisible, sin embargo estas aleaciones no poseen propiedades mecánicas comparables a las aleaciones con plomo y también son propensas a agrietarse cuando se mecanizan, por ello es aconsejable seleccionar adecuadamente las herramientas de corte.


Partes: 1, 2, 3


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