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Las causas de la derrota militar argentina en la Guerra de las Malvinas (página 2)

Enviado por Alfredo Alberto Gaido



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Aunque no sea el objeto del presente trabajo, resumidamente haré mención a las acciones heroicas realizadas por nuestros combatientes (soldados, suboficiales y oficiales) que a pesar de limitaciones materiales, de entrenamiento, un clima extremo y acatando las equivocadas decisiones de sus superiores, combatieron con un coraje a veces casi fanático y le han provocado serios problemas a un enemigo netamente superior, al punto que este mismo lo ha reconocido en varias ocasiones.

Las causas de la derrota

Factores generales.

Las guerras se hacen para ser ganadas en el campo militar. No se concibe dejarlas libradas al azar de un juego diplomático. Durante el planeamiento de las acciones y posteriormente al desembarco del 2 de Abril, el gobierno de facto de entonces creía firmemente en el poder de la diplomacia; en la solidaridad de la OEA (Organización de Estados Americanos); en el apoyo de los países del Tercer Mundo; en la fuerza de convicción en el seno de las Naciones Unidas; en que luego a la acción reivindicatoria sobre Malvinas e islas del Atlántico Sur, podía disponerse de un tiempo de negociación de más de una mes hasta que Gran Bretaña reaccionara alistando una fuerza expedicionaria de ataque y la hiciera llegar al destino y en que esta sería muy débil debido a sus compromisos con la OTAN (Organización de Tratado del Atlántico Norte), que no permitiría su alejamiento masivo; en que podía suponerse con alguna esperanza en que si Estados Unidos no accediera a apoyarnos, al menos se mantendría neutral por haber firmado el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca); en que sería un conflicto provocado fuera de la zona del Atlántico Norte y en consecuencia no podría preocupar a los países europeos ni a América del norte; en que no se había derramado sangre inglesa ni isleña durante el Operativo Rosario, etc. Todos estos factores llevaron a pensar al Alto Mando argentino que no podía sospecharse que se concretaría un enfrentamiento armado por la posesión de unas islas a las que Gran Bretaña no asignaba valor económico, político o militar alguno. Al no existir interés por estas islas, el "Imperio Británico" no reaccionaria, si poseíamos amistades de los países americanos, supuestamente este se resignaría a aceptar la negociación evitando una confrontación.

No obstante se ha olvidado que las naciones no se conducen en la política internacional por los signos de una amistad aparente, sino por sus propios intereses. Además, en el caso particular de Gran Bretaña, se ha desconocido o subestimado el potencial, la idiosincrasia de su pueblo y la historia de aquel país.

En el campo estrictamente militar pero con relación a lo anteriormente descripto, la planificación de defensa de las islas mostró fallas que se manifestaron desde un principio en situaciones tales como: componer a la fuerza terrestre con una mayoría de soldados deficientemente entrenados, en muchos casos provenientes de sectores del país con climas opuestos al del teatro de operaciones, mal armados y pertrechados, y con dificultades logísticas serias; haber cedido enteramente el mar circundante al archipiélago a la flota invasora ante la ausencia de nuestras unidades de superficie y submarinas durante todo el conflicto y no haber intentado disputar la superioridad aérea construyendo una pista en las islas que otorgara mayor autonomía y capacidad de combate a nuestros aviones de alta performance que, aun sin ella y teniendo que volar desde el continente castigaron con dureza al invasor.

También sucedió el caso de transportar a las islas elementos que resultarían inútiles en el combate como por ejemplo los vehículos "Panhard" los cuales se hundían en la turba y se volvían inoperables, dando cuenta con esto de la falta de conocimiento de las características del terreno donde se iba a realizar la campaña. Esto sucedió en detrimento de otros elementos que brillaron por su ausencia o que serían más que necesarios, como por ejemplo el armamento pesado del Batallón de Infantería de Marina N° 5, o de aquellos que fueron llevados en escasa cantidad, como el caso de los cañones Sofma de 155 mm (solo arribaron tres a las islas) y su munición, los únicos que estaban a la altura de los cañones británicos y que los igualaban en su alcance; entre otras falencias.

Como corolario de todo esto, aconteció la inexplicablemente nula o escasa coordinación de acciones conjuntas en las operaciones de combate entre nuestras Fuerzas Armadas, lo cual fue aprovechado al máximo por el adversario y al mismo tiempo este empleó la estrategia opuesta dando cuenta de ello en la versatilidad y cohesión en su desplazamiento y en las acciones de combate.

El desconocimiento y/o subestimación de las características del enemigo y su entorno.

Desde hacía ya mucho tiempo y al momento de producirse el desembarco de nuestros primeros buzos tácticos de la Armada Argentina en la madrugada del 2 de Abril de 1982 en las Islas Malvinas, Gran Bretaña era considerada la tercera potencia mundial, detrás de su histórico aliado, los Estados Unidos y de la entonces Unión Soviética respectivamente.

Gran Bretaña, país con armas nucleares; una vasta experiencia en guerras (dos de las cuales mundiales); reconocida mundialmente por su dominio desde tiempos inmemoriales de los mares del mundo; fuerzas armadas profesionales, continuamente adiestradas y equipadas con lo último en tecnología militar y siendo uno de los miembros principales de la mayor alianza militar que conociera el hombre, la OTAN, era nuestro oponente.

Basta con leer parte de su historia reciente y veremos que los británicos son capaces de combatir al límite de sus posibilidades, aun cuando lo que defiendan no sea más que el concepto que tienen de sí mismos. Para colmo su líder del momento que nos convoca, la primera ministra Margaret Thatcher estaba imbuida en la concepción del reparto de territorios coloniales propia de la era victoriana, creía en una paz permanente con progresos y gloria continuos, y en el dominio definitivo de los pueblos "bárbaros" por su refinada civilización, incluso mediante la fuerza de las armas. El carácter del pueblo británico se ha puesto en manifiesto en cuanta disputa o mera cuestión se ha producido en su historia, una historia llena de prepotencia, soberbia, intrigas, rapiña, coraje y guerras de conquistas. Sólo con observar su comportamiento durante su etapa más crítica de la última guerra mundial donde la Luftwaffe había bombardeado y destruido varias de sus principales ciudades y los submarinos de Karl Dönitz estaban ya a poco de terminar de estrangular la economía británica y de someterlos al hambre, aun así seguían combatiendo. Ello debió ser tenido en cuenta para conocer la determinación de ese pueblo ante situaciones límites o adversas.

Al momento de la planificación de la recuperación de las islas, en nuestras bibliotecas seguramente habría suficiente información sobre la historia, medios y tácticas de los británicos que ponen en evidencia su superioridad. Por otra parte nuestros agregados militares destacados en los más importantes países del mundo tenían como misión principal el envió de información actualizada de los adelantos en armamentos y de su aplicación. ¿Acaso no se conocían las tácticas terrestres que aplicarían los británicos y los medios de los que disponían?

Considero que seguramente se tenía conocimientos de ellos, así como de la existencia y utilización de todos los dispositivos, elementos, equipos y artificios que más tarde, luego de la derrota, fueron señalados como increíbles, sofisticados, complejos o mágicos, como ser: las miras y visores infrarrojos, los sistemas de misiles guiados para uso de la infantería, los lanzadores individuales, el armamento que se vale del rayo laser para determinar la puntería, los helicópteros altamente artillados, los medios de comunicación, las bombas de racimo, contramedidas electrónicas y contra-contramedidas electrónicas, misiles antiaéreos de última generación, etc. Pero sin olvidar el principal componente de toda fuerza armada: los infantes, y los británicos estaban considerados entre los mejores entrenados y equipados del mundo. ¿Acaso el alto mando argentino no se percató de la disparidad entre las fuerzas en oposición? Por nuestro lado como mencioné antes, las fuerzas de defensa estaban compuestas en un alto porcentaje por conscriptos, en muchos casos apenas con la instrucción militar básica, suboficiales y oficiales sin experiencia en todos los casos y recién egresados en otros. Mientras que las fuerzas enemigas estaban integradas por los Royal Marines, Paracaidistas, Comandos, Gurkas, la Guardia Galesa, la Guardia Escocesa y las fuerzas especiales SAS (Special Air Service) y el SBS (Special Boat Service) entre otras unidades. Puntualizo la presencia del SAS, porque a este grupo se le adjudica la voladura de varios aviones Pucará en tierra en una misión comando donde resalto con este ejemplo la improvisación, la incapacidad de los mandos, la falta de entrenamiento y previsión en nuestras fuerzas a la que hago mención en todo momento. Ante la gran cantidad de efectivos propios apostados en la isla Borbón, solo un pequeño grupo de comandos británicos dejo prácticamente sin cobertura aérea cercana a la totalidad de las fuerzas argentinas en Malvinas.

Supongo que no era la ignorancia nuestra debilidad, si no la presunción que no utilizarían todos estos recursos humanos y tecnológicos.

Así mismo resulta incomprensible como la Junta Militar no previó la actitud de los Estados Unidos. Sería suficiente con consultar cualquier libro de historia contemporánea o información reflejada en los medios de comunicación como para advertir que resultaría más que obvio el apoyo que iba a ser brindado por parte de ese país a nuestro adversario. De manera que nos encontramos en guerra contra la tercera potencia mundial auxiliada por la primera, nada más ni nada menos. Los motivos por lo que se debió prever esa actitud del país del norte son, además de los tradicionales y fuertes lazos que unen a ambas naciones (históricos, políticos, económicos, militares y culturales), que jamás permitiría que a su principal aliado mundial se lo enfrente en condiciones más favorables y mucho menos aún salir derrotado frente a lo que mundialmente en ese momento nos consideraban como una "dictadura tercermundista", máxime en plena guerra fría donde de ocurrir la derrota británica o haber logrado forzarlos a negociaciones hubiera sido un mensaje muy peligroso en favor los enemigos de la alianza atlántica, ya sea el Pacto de Varsovia u otros países en potencial conflicto con Estados Unidos. La ayuda brindada por este país se materializó en información satelital, el permitir el uso de las instalaciones de la base de la Isla Ascensión para el reaprovisionamiento de la flota y el aporte de cien misiles aire-aire AIM9-L Sidewinder de última generación "dispara y olvídate", con el cual se produjeron varios derribos de nuestros sistemas de armas Dagger/Skyhawk/Mirage y el fallecimiento de varios de nuestros bravos pilotos.

Además de lo comentado, hubo varios países, principalmente europeos, integrantes de la OTAN y de la Commonwealth (Comunidad Británica de Naciones) que brindaron apoyo a Gran Bretaña, condenaron a la Argentina, decretaron embargos de armas, sanciones comerciales, etc. En el caso Francia, le aportó información sobre los sistemas de armas Mirage, Súper Etendar/Exocet (SUE). Este último adquirido durante 1981 por Argentina y que fue embargado parte del material restante por llegar a nuestro país luego de una primera entrega. La Argentina había realizado una compra de catorce aviones Súper Etendard e igual número de misiles antibuque Exocet. De ellos, sólo habían llegado cinco aviones y cinco misiles antes del inicio de las hostilidades. Considero que hubiera sido conveniente haber esperado a recibir todo el material comprado y luego recuperar nuestro territorio ya que con solo lo disponible se hundieron un destructor (HMS Sheffield), un portacontenedor (RSA Atlantic Conveyor) y resultó seriamente averiado un portaaviones (HMS Invencible). Es inevitable preguntarse si se hubiera contado con el material adquirido completo cuanto más daño se le hubiere infligido al enemigo y que consecuencias de esto resultaría. Nuestro país solo encontró apoyo de gran parte de Latinoamérica, principalmente por parte del Perú y en otros países extracontinentales como Libia y el ofrecimiento de ayuda de la entonces URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Otra falta de previsión fue la actitud que adoptaría Chile, país con el que solo cuatro años antes de la recuperación de las islas, habíamos estado a punto de entrar en guerra por el Canal de Beagle. Chile terminó siendo muy importante en la construcción de la victoria británica ya que al movilizar sus fuerzas durante Abril y Mayo, mantuvo más que preocupadas a las autoridades argentinas y que las forzó a cometer un error más: inmovilizó a nuestras mejores tropas de montaña y de zonas frías, las cuales estarían en optimas condiciones de combatir en Malvinas, más que para cuidar nuestras espaldas. Creo que se trató de un error porque, a mi juicio, hubiera preferido contar con estas tropas en la guerra verdadera que se estaba librando en las islas y hubiera dejado en la zona de cordillera entrenando a algunos de los inexpertos regimientos que combatían con fiereza pero a un altísimo costo en los montes malvinenses. Además es sabido que los movimientos de tropas chilenas cesaron ni bien la aviación peruana se concentró en el sur del hermano país.

Los cuestión logística

Una vez llegada la flota británica a la zona de Malvinas y consumado el bloqueo alrededor del 12 de Abril, comenzó el estrangulamiento logístico de nuestras fuerzas destacadas en las islas. Por lo cual a partir de esa fecha todo lazo con el continente se haría a través de los aviones de transporte Hércules de la Fuerza Aérea ante la ausencia de nuestra flota. Esto implicó como era de esperar que todo abastecimiento se vea reducido por las características y prioridades del transporte disponible. Acompañado del bloqueo impuesto, se agrega el hecho que desde el desembarco hasta la fecha donde se materializó el mismo, se perdió un tiempo valioso a los fines de transportar a las islas elementos que posteriormente brillarían por su ausencia (cañones pesados y su munición, vehículos acorde al terreno, repuestos, víveres, etc.). Así mismo falló la logística entre Puerto Argentino y los montes donde se combatía (15 a 20 km de distancia promedio), allí la tropa estaba sometida a todo tipo de carencias, ya sea de alimentos, armamentos, municiones y reemplazos. Hay testimonio de ex – combatientes argentinos que manifestaron la impotencia que sintieron cuando luego del repliegue veían los depósitos abarrotados de comida y municiones en la localidad, los cuales les habían escaseados angustiosamente en el frente. Ante la cada vez más notoria merma en la cantidad de helicópteros y la falta de transporte terrestre adecuado, muchos de los traslados de abastecimientos se realizaron pie, con el desgaste que ello implicaba y las limitaciones lógicas de cantidades y tiempos. Tengamos en cuenta que las fuerzas británicas fueron capaces de sostener una logística de 12.832 km existentes entre Gran Bretaña y Malvinas.

La estrategia aplicada

Para la batalla terrestre, el ensamble defensivo argentino consistió básicamente en estructurar una defensa rígida mediante la concentración de posiciones en forma de erizo que rodeaba a Puerto Argentino desde el oeste hasta el mar. Se agrega además el hecho que la tropa permaneció durante mucho tiempo en las trincheras sin relevos, con las carencias ya descriptas, un clima implacable con frio, lluvias y vientos, además de los temores lógicos. Es humanamente imposible que todas estas circunstancias no minaran su moral. Hay que tener en cuenta además, que el apoyo aéreo era a cuenta gotas y provenía de bases lejanas, de acuerdo esto a la postura de nuestras Fuerzas Armadas de la individualidad ante el combate.

Mientras, la táctica británica consistió en el envolvimiento y la batalla de aniquilación (este término no significa la exterminación de las tropas enemigas, sino la rendición incondicional de un ejército por la desmoralización de su organización militar). El cerco era completo y solido para impedir que las tropas argentinas lo rompieran. En definitiva, por un lado las fuerzas terrestres británicas estaban en un frente móvil consolidado, mientras que por el otro se encontraban sus fuerzas navales, sin la presencia de la flota oponente, disparando con toda impunidad por las noches su artillería sobre las estáticas posiciones argentinas. A todo esto tenemos que agregar el permanente apoyo aéreo ya sea de helicópteros y aviones por la relativa proximidad de sus portaaviones.

Breve síntesis de las falencias de los Altos Mandos de nuestras Fuerzas Armadas

Ejército Argentino:

  • Se comprometió al Ejército en una guerra sin contar con el adecuado entrenamiento y equipamiento en muchos casos de las unidades empleadas.

  • Inconveniente selección de los regimientos enviados, algunos de ellos con mayoría de soldados que no habían completado la instrucción básica.

  • Falencias logísticas graves ya enunciadas.

  • Inadecuada distribución de las fuerzas. (RI 5 en Puerto Howard y RI 8 en Bahía Fox, estos regimientos estaban aislados, sin protección de ningún tipo, con logística limitada y no participaron de la defensa).

  • Dispositivo defensivo rígido.

  • Falta de adiestramiento y de operaciones conjuntas con la Fuerza Aerea Argentina y con la Armada Argentina.

Armada Argentina:

  • Al inicio del conflicto, no se encontraba en condiciones de enfrentar operacionalmente a la del Reino Unido.

  • Ausencia total de la flota de superficie en la zona de operaciones y fallas detectadas tardíamente en los dispositivos de los torpedos en los submarinos.

  • Falta de adiestramiento y de operaciones conjuntas con la Fuerza Aérea Argentina y el Ejercito Argentino.

Fuerza Aérea Argentina:

  • Erróneamente centró el ataque sobre unidades de combate de la flota enemiga cuando en realidad el objetivo primordial debieron ser los buques logísticos (por algo los británicos llamaron "el día más negro de la flota" al 8 de Junio, por el ataque a los transportes Sir Gallahad y Sir Tristam, ocasionándoles severas pérdidas.)

  • No materializar el alargue de la pista de Puerto Argentino para que operen los aviones de alta performance.

  • No haber acondicionado las bombas (el tren de fuego) por lo cual gran cantidad de ellas no explotaron al bombardear e impactar sobre los buques enemigos. De haber resuelto esto a tiempo, las pérdidas británicas hubieran sido significativamente mayores aun a las ya infligidas.

  • Falta de adiestramiento y de operaciones conjuntas con la Armada Argentina y el Ejercito Argentino.

Las acciones más destacadas de nuestras Fuerzas Armadas

En el caso de nuestro Ejército Argentino es dable mencionar la actuación de la artillería de campaña que operó en muchos casos hasta el agotamiento de la munición o hasta la salida de servicio de los cañones por el continuo accionar sobre las posiciones enemigas. Tal tarea fue efectuada a pesar de contar con cañones de inferior alcance con respecto a los usados por los británicos y que al final de la contienda, estos mismos reconocieron la acción de los artilleros argentinos. También fue digna la actuación de la defensa antiaérea, el accionar de los pilotos de helicópteros y de diversos elementos del los Regimientos de Infantería y comandos que resistieron al avance británico a pesar de sufrir todo tipo de limitaciones.

Las acciones más relevantes de nuestra Armada Argentina se vió reflejada principalmente a través de su componente aéreo. La aviación naval con sus Skyhawk A4Q, Aermacchi, Grunman Tracker y los Súper Etendard con sus misiles Exocet, provocaron hundimientos y cuantiosos daños a la Royal Navy. En la batalla terrestre fue encomiable la actuación del Batallón de Infantería de Marina N° 5, siendo la unidad de todo el arco defensivo en las islas que mejor combatió contra las fuerzas británicas en su avance hacia Puerto Argentino, rechazando una y otra vez sus continuos ataques. No es casualidad su actuación ya que se trataba de efectivos perfectamente aclimatados por el lugar de su asiento (en el extremo sur argentino), intensamente entrenados y aceptablemente armados. Aun así no contó con parte de su armamento pesado por no ser transportado a las islas. Este batallón recibió varias menciones en publicaciones militares, incluidas del propio adversario por su accionar en combate.

Nuestra Fuerza Aérea Argentina fue el arma más exitosa contra la flota invasora, ganándose la admiración a nivel mundial por su coraje, lo frenético de sus ataques, por operar al límite de su autonomía, por las tácticas empleadas y por no dudar en enfrentarse a una de las más poderosas defensas antiaéreas del momento compuestas por modernos sistemas misilísticos de los buques y de la aviación enemiga integrada por la letal sociedad Harrier/Sidewinder. A pesar de contar con aviones ya superados tecnológicamente al momento del conflicto, los pilotos argentinos (incluyo a los navales) supieron ganarse el respeto y la admiración del oponente. Fueron varios los buques hundidos y averiados de distinta consideración por nuestros aviadores a los que los británicos tildaban de "indómitos paladines de las pampas" como decía en una publicación dominical años después del conflicto el importante diario británico "The Financial Times". La artillería antiaérea de la fuerza logró derribar a varios aviones enemigos y obligó a efectuar bombardeos a gran altura que por consiguiente eran poco precisos para evitar ser alcanzados. Los pilotos de helicóptero varias veces arriesgando sus vidas a merced de algún avión enemigo se adentraron en el mar o sobre territorio ocupado por fuerzas británicas para rescatar a pilotos derribados o comandos de la fuerza luego de haber realizado misiones detrás de las líneas enemigas. En cuanto a las dotaciones de los aviones de transporte Hércules C-130 son también dignos merecedores de toda la admiración al igual que sus camaradas del aire por haber traspasado el bloqueo impuesto por los británicos una y otra vez hasta la misma noche anterior a la finalización del conflicto, así como también en tareas de trasporte y reabastecimiento en vuelo de los aviones de combate. Otra labor destacable tuvieron los pilotos de los aviones Pucará, manteniendo varias veces bajo fuego al enemigo en tierra y abatiendo helicópteros.

Así mismo considero justo refrendar la actuación las fuerzas de seguridad integradas por nuestras Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina. La primera aportando una fuerza de comandos que tuvo una más que aceptable actuación en combate, mientras que la Prefectura aportó diversos medios como guardacostas, helicópteros y aviones, realizando varias misiones de transporte de personal y municiones, incluyendo varias veces la burla del bloque impuesto con pequeñas lanchas guardacostas provenientes del continente.

Como ejemplos de las ventajas estratégicas que implican la conjuntes en las operaciones de combate entre las Fuerzas Armadas, hare mención de dos situaciones que se dieron en el conflicto, aunque como ya señalé, esto sucedió en escasas oportunidades. El primero de ellos aconteció cuando hombres de nuestras Fuerza Aérea, Armada y Ejército conformaron el CIC (Centro de Información y Control) en las islas. Gracias a esto se logró muchas veces la anticipación y neutralización de los ataques aéreos enemigos. El segundo ejemplo tiene que ver con la arriesgada e impecablemente planificada misión del ataque al portaaviones HMS "Invencible". En ella se conjugaron hombres y aeronaves de la Armada y Fuerza Aérea (cazabombarderos Súper Etendard, Skyhawk y reabastecedores Hércules C-130 respectivamente) propinando uno de los golpes más duros a la flota invasora al dañar severamente al buque mencionado. Dicha acción significó tal sorpresa y perturbación para el oponente que al día de hoy no es reconocida por Gran Bretaña por motivos políticos y de secreto de Estado.

Estos son ejemplos de cuan importantes y necesarias hubieran sido más de estas acciones conjuntas en el conflicto, en lugar que cada Arma haga "su" guerra como en realidad sucedió.

Conclusión

Habiendo sido el objetivo de este trabajo un resumido análisis de los factores y circunstancias que determinaron la derrota militar argentina en la guerra de Malvinas, concluyo que en primer lugar sitúo como parte de esas causas a las características y potencialidades del enemigo, las cuales ya fueron a grandes rasgos expuestas, así como también al apoyo recibido por este. Si bien el mismo fue de gran importancia pero igualmente tengo dudas que dicho apoyo haya sido el factor determinante del triunfo de Gran Bretaña. Considero que en realidad la columna vertebral de la su victoria se basó principalmente en la calidad de sus tropas adquirida en un férreo sistema de entrenamiento, una adecuada logística al momento del combate y en la sofisticación de los medios con los que contaban. Además respondían a un mando eficaz, profesional y que en todo momento tuvo en claro sus procedimientos y objetivos. Todo esto sin nombrar un recurso con el que sabían que contaban de presentarse una situación extrema y que utilizarían como haz bajo la manga: la opción nuclear. Creo que ante la sola advertencia de hacer uso de ella habría definido igualmente el conflicto, a menos que la comunidad internacional hubiera intervenido ante tamaña amenaza. Por último considero también como factor decisivo toda la gama de imprevisiones, incompetencias, improvisaciones e inexperiencias inmersas en el seno del alto mando argentino descripto a lo largo de la presente monografía. Pienso que es muy distinto planificar una contienda desde cómodos despachos alejados del combate a sentir los fuegos enemigos en búsqueda del propio cuerpo. Rescato como positivo para nuestras Fuerzas Armadas el inmenso valor de la experiencia adquirida y de las lecciones aprendidas, más cuando se trató de un enemigo de semejante calibre.

Lo que ocurrió en aquel invierno de 1982 significó el sello definitivo de uno de los grandes objetivos naciones, la recuperación de nuestro territorio actualmente ocupado por una potencia que basa su posesión en la fuerza militar y no en el legítimo derecho como el que asiste a nuestro país. "Malvinas" es una causa que rebalsa de justicia y que además acentuar los medios del reclamo permanente de nuestra soberanía, la memoria también lo exige por aquellos que combatieron, por los que murieron, sus familias y aquellos que a casi tres décadas de la contienda llevan heridas físicas y anímicas por la semejante experiencia vivida. Aun así, siempre que tuve la oportunidad de hablar con ellos no hubo una solo vez que no manifiesten que volverían. ¡qué ejemplo! y cuanta falta hacen ante la cada vez más notoria ausencia de valores que hoy sufre nuestra Patria.

Bibliografía consultada

-"EL INFORME RATTENBACH". Benjamín Rattenbach, Teniente General (R) del Ejercito Argentino y presidente de la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades en el Conflicto del Atlántico Sur.

-"GUERRA BAJO LA CRUZ DEL SUR". Eduardo José Costa, Capitán de Fragata y Aviador Naval (R) de la Armada Argentina.

-"MALVINAS, GESTA E INCOMPETENCIA". Martin Balza, Teniente General (R) del Ejército Argentino y Veterano de Guerra.

-"DESDE EL FRENTE". Carlos H. Robacio, Contraalmirante (R) de la Armada Argentina y Jorge H. Hernández, Suboficial Mayor (R) de la Armada Argentina. Ambos Veteranos de Guerra.

-"PROBADO EN COMBATE". Pio Matassi, Comodoro (R) de la Fuerza Aérea Argentina.

 

 

 

 

Autor:

Alfredo Alberto Gaido


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