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El Socialismo del siglo XXI en Ecuador (página 2)

Enviado por Diego Bustamante



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En el desarrollo de la historia, es necesario, antes de abordar un aspecto concreto, cualquiera que fuera, buscar la presencia más cercana a nosotros; las próximas giran en torno a la modernidad y posmodernidad, algunos incluso hablan de un periodo poshumano; nosotros no analizaremos este aspecto, porque todavía existen claras tendencias del posmodernismo, tendencia vislumbrada a través de una ideología diversa, a veces confusa, incomprensible, no tiene un rumbo fijo.

LA MODERNIDAD:

Los aspectos característicos de esta etapa la constituye la revolución científico técnica, la revolución industrial, revolución cultural, revolución democrática, la fe en el progreso indefinido, la secularización, el secularismo, el individualismo.

La modernidad es un período histórico que aparece, especialmente, en el norte de Europa, al final del siglo XVII y se cristaliza al final del siglo XVIII. Conlleva todas las connotaciones de la era de la ilustración, que está caracterizada por instituciones como el estado-nación, y los aparatos administrativos modernos. Tiene, por lo menos, dos rasgos fundamentales que todos los teóricos enfatizan.

El primero es la autorreflexividad, Giddens y Habermas quieren decir con esto que la modernidad es ese primer momento en la historia, donde el conocimiento teórico, el conocimiento experto se retroalimenta sobre la sociedad para transformar, tanto a la sociedad como al conocimiento. Eso, con la era de la información ha llegado a un nivel supersofisticado. Las sociedades modernas, distinguiéndolas de las tradicionales, son aquellas sociedades que están constituidas y construidas, esencialmente, a partir de conocimiento teórico o conocimiento experto.

Para dar un ejemplo, la diferencia estereotipada entre sociedad tradicional y sociedad moderna. En la sociedad tradicional, —un grupo étnico en el Amazonas hace 30 o 40 años—, las normas que rigen la vida diaria son generadas endógenamente a través de relaciones cara a cara, en el día a día, históricamente. En las sociedades modernas las normas que rigen la vida cotidiana, que determinan cómo significamos, cómo interpretamos, cómo vivimos nuestra vida, no están producidas a ese nivel de la relación cara a cara, sino que están producidas por mecanismos expertos, impersonales, que parten del conocimiento experto en relación con el Estado.

La segunda característica de la modernidad que Giddens enfatiza es la descontextualización, que es el despegar, arrancar la vida local de su contexto, y que la vida local cada vez es más producida por lo translocal. Por eso muchos movimientos sociales hablan de resituar la vida local en el lugar.

Culturalmente, la modernidad es caracterizada en términos de la creciente apropiación de las hasta entonces dadas por sentadas competencias culturales, por formas de conocimiento experto, asociadas al capital y a los aparatos administrativos del Estado –lo que Habermas (1987) describe como una creciente racionalización del mundo-vida–. Filosóficamente, la modernidad implica la emergencia de la noción de "Hombre" como fundamento de todo conocimiento del mundo, separado de lo natural y lo divino (Foucault 1973, Heidegger 1977).

La modernidad es también vista en términos del triunfo de la metafísica, entendida como una tendencia –extendida desde Platón y algunos presocráticos hasta Descartes y los pensadores modernos, criticada por Nietzsche y Heidegger entre otros–; quienes encuentra en la verdad lógica el fundamento para una teoría racional del mundo compuesto por cosas y seres cognoscibles y controlables. Vattimo (2000) enfatiza la lógica del desarrollo –la creencia en el perpetuo mejoramiento y superación– como crucial para la fundación filosófica del orden moderno.

Destacaremos algunos aspectos de la modernidad, delimitantes y características generalizadas:

  • 1. La Revolución Científico Técnica: Con el aporte del Guillermo de Ocam, la humanidad se encaminó hacia un conocimiento práctico y científico. Quedó así un panorama donde las ciencias se apoderaban cada vez de la sociedad, el ser humano primitivo evolucionaba indeteniblemente, ahora estaba guiado por la plena razón, la fe de la era medieval u oscurantista ha sido superada. Con los acontecimientos ocurridos anteriormente, se fue configurando un complejo sistema de avances, el ser humano de mente pragmática; quien comenzó a desarrollar inventos cada vez más interesantes, las deidades ya no intervienen en la vida del hombre. Trascendentales acontecimientos fraguaban un cientificismo fuerte. El Renacimiento (sXV-XVI) aportó con el humanismo, del amor por las artes, se pasó al hombre como centro del universo, un antropocentrismo. El hombre es origen de las creaciones, es un creador. Lo anuncian los defensores, es el tiempo del humanismo. Hereditarios de la ilustración, se recibe a la etapa moderna, el amor por la razón, es ella quien debe explicar todas las cosas, porque el hombre es el centro del cosmos. El hombre Prometeo, ya no es el personaje mítico al estilo griego, es ahora un personaje real, evidenciado en la sociedad, no necesita un ser supremo para alcanzar sus ideales, es capaz de alcanzarlo todo por su reflexión racional. La especialización o profesionalización del hombre requiere un cuidado especial, pues busca el fundamento último de la realidad. La tecnocracia es la expresión visible de su trabajo intelectual, el ordenador, las telecomunicaciones, "todo aquello que no puede expresarse en lenguaje de máquinas deja de existir en realidad."[2]

  • 2. La Revolución Industrial: Con más énfasis, intenta reemplazar al hombre con máquinas, o al menos convertirlos en máquinas. El objetivo de este tiempo es producir siempre más, sin detenerse, porque el tiempo es dinero. Consecuentemente, el desarrollo de la burguesía entró en apogeo, y los graves problemas de las clases. Estamos hablando de un capitalismo claro. El lucro es el motor esencial del progreso, la libre concurrencia es la suprema ley de la economía y la propiedad privada es un derecho absoluto. Este hombre moderno se mide en lo que rinde. El positivismo tiene su arranque en la mentalidad pragmática y utilitaria, con la preeminencia de lo cuantitativo y mensurable. Sobra decir que la era informática entró en apogeo, se han abandonado las artes y demás cuestiones del subjetivismo, para centrarse en la ciencia.

  • 3. La Revolución Cultural: Nos viene de la ilustración, con sus luces, sobre el terrible oscurantismo; como lo definiría Kant: el estado mayor de la humanidad. Lo fundamental es la razón, y hay que servirse de ella para dar respuestas a los desafíos de la época. "Sapere aude", será el lema del siglo de las luces. Posteriormente, la Revolución Francesa, confirmará a la diosa razón, ante el antiguo idealismo, estamos hablando además de un materialismo fiscalista, con tendencias profundas en la sociedad, lo acepte o no.

LA POSMODERNIDAD (Pm)

Es el pensamiento de nuestra época "light", una etapa histórica, surgida como respuesta al estilo de Sartre, la eterna nausea de la sociedad humana, una búsqueda de lo inmediato, lo pasajero. Un periodo lleno de contradicciones, donde se fusionan los inesperados pensamientos, ideales, antropologías "laissez faire, laissez passer", un periodo casi de rechazo a la modernidad, la razón tampoco ha sido el recurso de la felicidad. Paradójicamente es el tiempo de la espiritualización de los hombres, de la sucedánea búsqueda del dios sensible, de buscar un espacio de paz para su vida ocupada y fugaz. El periodo de la globalización y el consumo, de los grandes cambios súbitos. Es una síntesis de la búsqueda incansable de la felicidad, insaciable, pasajera, efervescente, plausible de signos, energía cósmica que paradójicamente se une con la computadora y el sinsentido de la vida.

Los matices observables en estos tiempos, son múltiples, parecen ser fruto de una gran rueda de la fortuna, cada vez se detiene en un señalador distinto; a la expectativa está la gente, sobre todo los jóvenes, para saber cómo continuar sus destinos, y no quedarse al margen del último giro. Este azar, no se fundamenta en los dogmas, ni en principios; es pura instintividad, de alcanzar algo desconocido, el sueño sin nombre, la aventura de la vida. Es un avatar complejo de las generaciones pasadas, un humanismo heredado, donde la información recibida es variada, hay incluso una idealización de la "sociedad del conocimiento", presente en las redes de información rápida e inmediata, al estilo "banda ancha", como la internet y la TV. Destaquemos pues, algunos de estos elementos:

  • 1. La Crisis en la fe: El hombre Prometeo es el más grande baluarte, Marx no se equivocó cuando nos hablaba de él, al fundamentar su teoría marxista. Es necesario alcanzar el fuego de los dioses para conquistar lo imposible, la deidad ya no es importante. Sin embargo este es el efecto de efervescencia, una vez alcanzado el fuego de Zeus, ¿qué hacer?, diremos iluminar el mundo, ¿Luces? ¿Qué hemos recibido de la ilustración? Al no saciar el ser humano su sed natural del Infinito, se da cuenta de su fracaso; simplemente, él no es dios, su misma esencia de criatura se lo informa. Aunque sea momentáneo, se ve obligado a buscar un consuelo, que ya no solamente es "opio", pone su esfuerzo en los sentidos para crear en dios mental, de paz y bienestar; empero, el rol de este dios termina pronto, porque al constituirse el hombre su propio dios, la deidad es pasajera, tiene su tiempo también limitado, similar a las otras cosas. Existen en nuestra época varios grupos pseudoreligiosos, ofrecen una salvación o un consuelo sensible a la "carta". Luego, después del desahogo, está listo a continuar con su inacabado y desconocido proyecto.

"Prometeoosado Titán al que gustaba provocar la ira de Zeus, llevó a éste a tal punto de cólera que terminó por quitar el fuego a los hombres. Esperaba así castigar indirectamente a Prometeo, el cual se consideraba benefactor de la humanidad. Pero Prometeo, al que gustaba presumir de astuto, entró sigilosamente en el Olimpo, robó tan preciado tesoro del carro del dios Sol y, sin perder tiempo alguno, lo devolvió a los desamparados mortales"[3].

  • 2. Acefalia conceptual: El posmodernismo tiene una repercusión, nacida de las ideologías de antaño, como una salida a la incapacidad de la razón, para explicar el fundamento último de la realidad. Heidegger y Nietzche son promotores de la acefalia conceptual, tan característico del posmodernismo, no hay verdades absolutas, todo es cuestionable, nada está dicho. La verdad ha dejado de ser una aplicación general a las cosas, hay ausencia de ella en un concepto universal; lo que uno piensa puede ser cuestionable, aunque sea dogmático o explicación acabada. No importa en sí mismo la verdad, pero sí las verdades. Verdades sectorizadas, parcializadas, particulares, gremiales; este es el panorama de la época, caracterizado por la imposición de sistemas totalitaristas, a la larga, desatan una revolución social. La razón es útil al posmodernismo sólo para defender lo conveniente a sus intereses, lo demás es basura intelectualoide. Hay que ir en busca de la experiencia sensorial, del placer al estilo epicúreo, con la sed incesante de la eterna juventud. Ante la tragedia de la muerte (Heidegger), lo inexplicable pone límites de la razón. La muerte de Dios no ha sido positiva; Nietzsche, ha dejado al hombre sólo, con su efervescencia en el nihilismo existencial de lo desconocido.

  • 3. La historia parcializada: La historia es un conjunto de hechos individuales, parcializados, no se determinan por un pasado, presente y futuro, importa "el aquí y el ahora". Ello implica un ahistoricismo, olvido de lo que se dice en la humanidad, su desarrollo en el tiempo y en el espacio, la micro-cronología de las historias, totalmente distintas unas de otras, complejas fenomenologías no susceptibles de aprenderlas, porque cada uno es artífice de su propio destino. El posmoderno disfruta de su soledad, de lo fragmentario, se conforma con un pedazo de lo discontinuo y caótico.

  • 4. La ética y la moral son relativas: Ante un panorama tan fragmentario, sin verdad, sin historia, los actos humanos no expresan nada, porque nada está determinado, todo depende como se adapten los conceptos a las personas. Por ejemplo: El aborto es necesario para asegurar la subsistencia de la prole, pues la familia es incapaz de mantener al vástago, la depresión demográfica crece aceleradamente, debemos asegurar un futuro digno para la humanidad, la pobreza es el flagelo de la sociedad. Ideas como estas se envuelven en razonamientos parcializados de tinte posmoderno, nada es malo ni bueno, simplemente matar a un inocente justifica el incontenible crecimiento demográfico. El uso de preservativos de la época es común, no es malo ni bueno; simplemente es cuidar la salud. La homosexualidad aspira constituirse en una familia más de las presentes, con posibilidad de adopción, de cambio de género en el registro civil (en el caso de Ecuador), y los más avanzados aspiran a mejorar el organismo de los involucrados para convertirlos plenamente en los roles que aspiran[4]

"Algunas de las principales asociaciones médicas de Estados Unidos se han pronunciado a favor de la adopción por parte de parejas homosexuales. Estas asociaciones médicas defienden también que las parejas homosexuales de personas que tuvieron un hijo en una relación heterosexual anterior sean reconocidas como tutores legales de los niños".[5] 

  • 5. El individualismo: El resultado evidente de este sistema es el hiperindividualismo hedonista, narcisista; es conveniente ir a la vida privada, al micromundo de la existencia, donde nadie debe saber o conocer. Si nada es absoluto ni verdadero, entonces, es tiempo para vivir "a mi manera". Vivir el momento es la característica de la época, sin compromisos ni normas; sólo la muerte es la tragedia de las sensaciones, y el hombre queda inmiscuido en el vacío. La solidaridad, solo se da con el grupo de los idénticos; quienes no son parte de la ideología microgrupal, son otros mundos distintos, hay que alcanzar la búsqueda del bloque, lo demás son supercherías. Ahora es común las cirugías, el cuidado delicado de la estética; la carrera por la eterna juventud, al estilo de los alquimistas memorables, para encontrar el elixir de la vida.

INFLUENCIA EN AMÉRICA LATINA

El auge posmoderno se acentúa en los países desarrollados, los países del "tercer mundo" son destinatarios pasivos de ello. Han existido esfuerzos por mantener una cultura más fuerte, partiendo desde el mismo ámbito de la religión. La Teología de la liberación, propuesta por Gutiérrez y Boff, en su momento, manifestó gran entusiasmo en muchos seguidores; últimamente su pensamiento ha perdido vigor y representatividad por factores exógenos de mal aplicación del pensamiento, en algunas aportaciones exagera la presencia de Jesús como un hombre político de masas. Sin embargo, tampoco podemos afirmarlo como modelo de sistema para América Latina. La Teología de la Liberación, es una teología pragmática, pero no un sistema de gobernabilidad, aspecto que destacaremos en este tema.

América Latina se mueve entre peligrosos caminos de la democracia, en la mayoría de los países se observa inequidad económica, corrupción, abuso de poder; esto aumenta la brecha existente entre ricos y pobres, gobiernos y gobernados. Lamentablemente, el posmodernismo ha hecho gran escala en estos países, aun no perteneciendo al primer mundo, son importadores eficaces de este sistema: medios de comunicación, tecnología, moda, estilos, etc. La dinámica de estas relaciones evidencian el aparecimiento de un nuevo paradigma, propuesto por políticos, antes que por pensadores, sin rumbo definido, pero presente: el socialismo del siglo XXI. Una respuesta contraria al socialismo del siglo XX, en oposición con los sistemas imperialistas relacionados al neoliberalismo.

CAPÍTULO II:

El socialismo del siglo XXI

Este tema se circunscribe inevitablemente en la era posmoderna, evidenciada por una búsqueda experiencial, ahora a nivel político. Entra en una categoría novedosa; que mana de distintas concepciones. La complejidad en la definición del tema, se halla limitada por su mismo fundador, Heinz Stefan Dieterich, quien la describe como realidad inacabada, con amplias generalizaciones, lo que puede ocasionar incluso una acefalia doctrinal; porque tampoco posee normas, ni principios. Estamos entonces, frente a una idea particular, generalizada por el poder político; como campo de acción se edifica en la democracia participativa y el control del estado al estilo del socialismo clásico. Alabado por unos, criticado por otros, el socialismo del siglo XXI, pretende superar al socialismo normal, encontrando sus defectos y errores, es un pragmatismo social, expresado en revolución. Una revolución surgida por los ciudadanos electores, quienes optan por un gobernante y le dan plenos poderes para ejercerlos a favor de los excluidos, para abolir las fuertes incidencias del capitalismo, cuyo resultado ha sido la pobreza y la explotación, según sus expositores.

Explicaremos sus características significativas, para luego realizar un análisis de los efectos en los sistemas de gobierno:

  • 1. ORIGEN IDEOLÓGICO:

La variedad de los conceptos utilizados por los pocos defensores, hacen determinar en una generalización bastante abstracta, entre capitalismo y socialismo, como buscando un nivel medio entre los dos opuestos. Este concepto puede definirse de varias maneras de país a país, pues busca en su propia realidad las respectivas modificaciones o planteamientos en el sistema gubernamental. El ideólogo Dieterich (1996), propone en sus fundamentos: democracia total, una economía basada en el valor y el precio de los bienes de consumo, una centralización estatal. Dieterich, estudioso alemán, único exponente del tema, considera utilizar las herramientas de la sociedad actual, para mejorar el concepto, abriendo camino a la piedra filosofal, del novedoso socialismo: las medidas a tomar serán según las características de cada pueblo. A nivel intelectual no existen otros defensores, pero sí un aparato político desesperado en ubicarlo en el sistema de gobierno. No estamos hablando de un socialismo al estilo de Marx y Engels, es un pragmatismo, sin fundamentos, "a lo que venga".

  • 2. INCIDENCIA DE LA CORRIENTE:

Este pensamiento cuyo receptor principal ha sido el Presidente de Venezuela Hugo Chávez, ha sido acogido inmediatamente por otros gobiernos de Latinoamérica: Ecuador con Rafael Correa, Argentina con Cristina Fernández de Kirchner, Nicaragua con Daniel Ortega, Bolivia con Evo Morales, Brasil con Lula da Silva y Chile con Mishell Bachelet (con variantes muy significativas; podríamos incluso decir un capitalismo social, lo mismo en el caso de Brasil). La mayoría de los gobiernos no poseen en sí mismos un totalitarismo claro, como es el caso de Chile y Brasil, e incluso Argentina, no hay exceso de control en el aparato gubernativo, en comparación con Venezuela y Ecuador, donde la radicalización de las leyes aspiran a crear un estado omnímodo, a partir del concepto de participación ciudadana; envueltos en una revolución no surgida desde abajo, sino desde una idealización del líder político, frecuentemente convertido en slogan partidista: en Ecuador "la revolución ciudadana está en marcha", en Venezuela "la revolución bolivariana". En estos dos países hay una insistencia ideológica sobre el tema. Los principios diversos de este pensamiento, según Dieterich, son los siguientes:

  • a. Principios de Karl Marx, sobre sus postulados de dinámica social y lucha de clases.

  • b. Actualización y profundización de la teoría marxista a la luz de los últimos avances tecnológicos.

  • c. Participación democrática de la población en las decisiones, para construir una sociedad libre de la explotación.

EJES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI:

  • 1. Desarrollismo democrático regional.

  • 2. Economía de equivalencias.

  • 3. Democracia participativa.

  • 4. Organizaciones de base.

Los postulados han sido antes propuestos por destacados socialistas, desde Marx, Engels y Lenin. Los presupuestos descansan en el asidero doctrinal del socialismo clásico. De otro lado con perspectivas generales podemos entender estos ejes, cuando se exponen las líneas de acción común de ésta propuesta. Poseen los países ese espacio para la adaptación conforme a sus realidades, hecho que analizaremos más adelante.

En sus pilares estratégicos el socialismo del siglo XXI contempla:

  • 1. El bloque regional de poder (BRP), integrado por los estados progresistas de la región. Por ejemplo UNASUR, es el resultado del deseo de unificar criterios entre estados.

  • 2. Bloque regional de poder popular: integrado por los movimientos sociales.

  • 3. La autogestión.

  • 4. Comunidades creativas.

En vanguardia se propone una educación de la población, para que se adapte al nuevo sistema, donde los jóvenes comprendan al nuevo pensamiento. La edificación del sistema socialista, la redistribución estatal, la expropiación de la propiedad privada presente en los ricos, la democracia obrera. Estas características no son oposición al sistema cibernético del modelo de libre mercado. Dieterich, hace una valoración del trabajo calificado y no calificado. El nuevo socialismo es la expresión de las necesidades de los pobres, ante el injusto reparto de los bienes, el estado es quien decide sobre la justicia social y el reparto de las riquezas.

Hugo Chávez, distingue al socialismo del siglo XXI: "en lo político más democracia y en lo económico más desarrollo colectivo, pero para satisfacer las necesidades de los pueblos y no para que una minoría se enriquezca en detrimento de la vida de las mayorías empobrecidas y miserables".

DISTINCIÓN CON LA DEMOCRACIA BURGUESA

Este socialismo tiene diferencias significativas con la democracia burguesa, pues se limita a la relación política y olvida la parte económica y cultural, se necesita una democracia participativa que involucra las grandes masas. Se debe incluir el referéndum ante decisiones transcendentales de la nación. Dieterich integra: "una economía mixta, con propiedad productiva del Estado, propiedad cooperativa y propiedad privada". A su vez puede haber una democratización de los medios de producción.

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN VENEZUELA:

Con la aplicación generalizada del socialismo en Venezuela, se puede hablar de un Estado instaurado en ese sistema, con problemas de sectores sociales, y polémicas frecuentes. Esbozaremos algunas características presentadas en Venezuela, y las variantes significativas.

Se habla de varios socialismos, pero el socialismo del siglo XXI es el mejor modelo, el más novedoso y nuevo, distinto de los siglos anteriores, totalmente renovado, con pleno vigor para hacer eficiente todo el sistema, insuperado por el imperio capitalista de Estados Unidos. El cambio más fundamental de este socialismo es la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, permitiendo la estatización y centralización de la economía. Aunque la tesis está abierta al aporte de todos, tiene claras las líneas en cuanto a la desaparición de la propiedad privada, sentando las bases en un colectivismo, administrado por el Estado, con plenos poderes.

El socialismo al estilo de Venezuela significa: "En lo político más democracia y en lo económico más desarrollo colectivo, pero para satisfacer las necesidades de los pueblos y no para que una minoría se enriquezca en detrimento de la vida de las mayorías empobrecidas y miserables".

Hugo Chávez

El valor del trabajo es retomado de las ideas marxistas, la contabilidad y operación de la economía se realiza mediante el valor no sobre el precio del mercado. La transición socialista en el mundo actual solo será beneficiosa si se logra sustituir la institución burguesa del petróleo. Estas medidas se han adaptado en Venezuela, sobre todo en las empresas, siguiendo el tema de las teorías del valor. Por ejemplo en la industria, esto funcionaría de la siguiente manera, un producto como el atún enlatado, llevaría escrito en su cubierta el valor del tiempo: 10 minutos, y su valor corresponderá a 3000 bolívares; mientras que los productos afines pero parte del sistema costarán 10.000 bolívares. Dieterich plantea eliminar el mercado, reemplazarlo por un control proveniente del Estado o incluso un retorno al trueque, con añadidos de calidad y eficiencia.

"El paso decisivo en la transformación de la economía de mercado hacia la economía socialista reside en la sustitución del precio por el valor"[6]

Otro tema discutido es la influencia de Simón Bolívar, cuyo nombre lleva la "revolución bolivariana" del gobierno de Hugo Chávez. Bolívar se convierte en un símbolo de la ideología, cuya imagen más que su doctrina influyen en el discurso del Presidente Chávez, como un punto de equilibrio entre los dos sistemas opuestos.

"Es mi opinión, que el fundamento de nuestro Sistema de Gobierno, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela. Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerza y caracteres. Las leyes corrigen estas diferencias por que colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, les den una igualdad ficticia, propiamente llamada POLÍTICA SOCIAL"

Simón Bolívar

El slogan del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela es la "Revolución Bolivariana", antagónica a los intereses imperialistas de Estados Unidos y de la Unión Europea. La dinámica democrática está opuesta al neoliberalismo; ambas fuerzas chocan entre sí, porque persiguen fines distintos. El desarrollo endógeno del bolivarianismo es de trascendental importancia, para superar el subdesarrollo que han sometido los imperios. Ante esta terrible situación, es conveniente crear espacios de democracia participativa.

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR

En declaraciones vertidas sobre todo del Presidente Rafael Correa, se explica a ésta ideología, basada en dos fundamentos; según él, los más representativos: la Doctrina Social de la Iglesia, la Teología de la Liberación, se enfoca el área social como lo más preponderante, el ayudar a los desfavorecidos, e incentivar el desarrollo. A esto, se añaden las teorías marxistas del socialismo clásico, y las versiones del alemán Dieterich.

"Aquí encontramos la conjunción y armonía entre la doctrina social de la Iglesia, entre la Teología de la Liberación y el Socialismo del Siglo XXI.  El punto de encuentro es, sin duda, la justicia social.  Ese es el fin que perseguimos: hacer posible la transformación, por la vía democrática, de las perversas estructuras que han dominado a hombres y mujeres sencillos de nuestro pueblo"[7].

Inspirado en algunas encíclicas sociales de la Iglesia Católica, el Presidente Correa, propone un sistema en contra de los intereses de los países desarrollados, quienes han tildado al Ecuador como tercer mundista. Inicia su explicación con la encíclica Rerum Novarum de León XIII, quien actúa en contra de la presión industrial sobre los trabajadores. Entre otros documentos pontificios que el Presidente Correa nombra en sus intervenciones, es la Encíclica Populorum Progressio y Laboren Exercens; en ésta última se aborda la temática del trabajo, donde se ha generado la explotación laboral en Ecuador. El responsable de estos problemas es la influencia del neoliberalismo, algunas de las medidas tomadas por este sistema han consistido en la explotación laboral y la competitividad.

"Para esto, se generalizaron en América Latina formas de explotación laboral bastante bien disfrazadas con eufemismos como "flexibilización laboral", "tercerización", "contratos por horas", etc. Cabe indicar que, de acuerdo a múltiples estudios, esta "flexibilización laboral" ha sido una de las reformas que menos resultados ha dado en la región, sin que exista con ella mayor crecimiento, pero sí una mayor precarización de la fuerza laboral, y con ello, mayor desigualdad y pobreza. Pero incluso si la flexibilización hubiere dado resultado, no podemos rebajar la dignidad del trabajo humano a una simple mercancía. Ya es hora de entender que el principal bien que exigen nuestras sociedades es el bien moral, y que la explotación laboral, en aras de supuestas competitividades, es sencillamente inmoral"[8].

En el socialismo no se hacen revoluciones, como un fin en sí mismo; sino para empezar una revolución, para alcanzar un horizonte abierto, en el que puedan introducir cambios en medida de las necesidades de los ciudadanos, de acuerdo con su intervención consciente, en el marco de las limitaciones tecnológicas y naturales[9]

"Es un concepto en constante construcción y adaptación a cada país y región", y uno de sus principios básicos es "la supremacía del trabajo humano sobre el capital[10]

Rafael Correa Delgado

En una entrevista realizada a Gustavo Larrea, ex colaborador del Presidente Correa, explica que el socialismo del siglo XXI no necesita reglas, dogmas o verdades absolutas, sino es un proceso de formación teórico-práctico, distinto de la dictadura del proletariado, es una radicalización de la democracia. Cada persona del país puede contribuir a este pensamiento, no es necesario las recetas de siempre, vamos a descubrir el socialismo mediante una praxis en la población, para comprender las necesidades. En otras cosas; según Larrea, no se requiere la estatización de los medios de producción, sino la redistribución de la riqueza, y en esa línea la acción del gobierno del Ecuador aporta económicamente a los agricultores, la producción, la legalización de tierras, mejor educación.

"El socialismo del siglo XXI no es una corriente universal ni pretende serlo, tampoco acepta dogmas ni verdades absolutas, sino que es un proceso de construcción práctica y teórica[11]

Gustavo Larrea

Es necesario atacar el cruel capitalismo, vestido de puritanismo, solapado en pensamientos de la Ilustración, una lucha que ha de despertar los cambios, de aspirar no solo a un mal menor, sino a un bien mayor, el socialismo implica una transformación social. Todas las fuerzas exteriores venidas sobre todo de Washington, han hecho enmudecer y acallar el vigor de la fuerza social, el socialismo es una respuesta a los malos gobiernos observados en el Ecuador, quienes han fallado uno tras otro, es hora del socialismo, lo que importa es el individuo social y solidario, pues tiene una gran carga de valores deontológicos. Para el Presidente Correa, el nuevo socialismo, tiene puntos de fusión con el socialismo clásico:

"La aplicación de los principios de ese socialismo ha traído beneficios para Ecuador, donde se derrotó a "veinticinco años de neoliberalismo" gracias a la "planificación estatal". (.) el "socialismo del siglo XXI", igual que el socialismo clásico, enfatiza la necesidad de un Estado fuerte, que participe en política con planes de desarrollo, planteamiento antagónico al modelo neoliberal[12]

CAPÍTULO III:

Crítica al socialismo del siglo XXI en Ecuador

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA:

LA CENTESIMUS ANNUS FRENTE AL SOCIALISMO CLÁSICO

Y DEL SIGLO XXI

Hemos centrado nuestra atención en este documento para distinguir el pensamiento socialista, obviamente las expresiones vertidas en el mismo hablan ampliamente de esta problemática. Advertimos que la presencia de las encíclicas sociales, en todo su conjunto, forman la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), difiere mucho en los postulados propuestos por el Presidente Correa. Además, Centesimus Annus es el más cercano a la realidad del Socialismo del siglo XXI; otro documento sería Caritas in Veritate, ésta última reciente.

El tema central, radica en dar continuidad a los documentos presentados por los predecesores de Juan Pablo II, las cuales forman el Magisterio Social de la Iglesia. Centesimus Annus hace una "relectura de la Encíclica Leonina"[13], para distinguir las cosas nuevas (Res Noves), de esta época, pone en evidencia la fecundidad de los principios de León XIII, como patrimonio de la DSI, haciendo énfasis en los acontecimientos de la historia reciente.

Se defiende, el trabajo, la propiedad privada, las asociaciones, salario justo, libertad religiosa, se destaca el Principio de Solidaridad. Al igual que la Rerum Novarum, en esta exposición se critica fuertemente al socialismo y liberalismo. Al socialismo se lo condena por la abolición de la propiedad privada, mientras que al segundo por la injusticia en la repartición de los bienes, sobretodo en los más pobres.

LUCHA DE CLASES

El socialismo instiga un odio entre la sociedad, una lucha dialéctica, la propuesta a este nuevo socialismo no desecha la lucha de clases, al contrario, existe una acentuación. La sociedad ecuatoriana, ve con preocupación esta segregación, donde hay una clara provocación y ataque a los denominados "pelucones" o epítetos similares a los opuestos al régimen o a sus políticas. En la doctrina propuesta por Dieterich, no se desechan los postulados de Marx, la lucha de clases es necesaria para equilibrar la sociedad.

El Papa Juan Pablo al referirse a este aspecto es muy enfático en recordar la censura a este tipo de concepciones. Se reconoce no una "lucha de clases"; pero sí una "lucha por la justicia social", no alimentada por el odio de pobres a ricos o viceversa, se abstiene de ofender la dignidad de las personas, de actos violentos; es decir, una discusión honesta[14]Lo que no se considera en el marxismo como lucha de clases, es el respeto a la dignidad de la persona, importa más el interés, que suplanta el bien común, y se opone frontalmente a otras ideas distintas del sistema.

"La época de los ataques por sorpresa, de las revoluciones hechas por pequeñas minorías conscientes a la cabeza de las masas inconscientes, ha pasado. Allí donde se trate de una transformación completa de la organización social tienen que intervenir directamente las masas, tienen que haber comprendido ya por sí mismas de qué se trata, por qué dan su sangre y su vida. Esto nos lo ha enseñado la historia de los últimos cincuenta años. Y para que las masas comprendan lo que hay que hacer, hace falta una labor larga y perseverante. Esta labor es precisamente la que estamos realizando ahora, y con un éxito que sume en la desesperación a nuestros adversarios[15]

El Papa Juan Pablo II, expresa su preocupación, a respecto de la situación laboral, en relación con la propiedad privada, tomando textualmente las palabras de León XIII: "Luego los socialistas empeoran la situación de los obreros todos, en cuanto tratan de transferir los bienes de los particulares a la comunidad, puesto que, privándolos de la libertad de colocar sus beneficios, con ello mismo los despojan de la esperanza y de la facultad de aumentar los bienes familiares y de procurarse utilidades"[16]. Además entre otros puntos de gran relación del documento de León XIII, se expresa claramente:

"Para solucionar este mal (opresión, esclavitud), los socialistas, atizando el odio de los indigentes contra los ricos, tratan de acabar con la propiedad privada de los bienes, estimando mejor que, en su lugar, todos los bienes sean comunes y administrados por las personas que rigen el municipio o gobiernan la nación. Creen que con este traslado de los bienes de los particulares a la comunidad, distribuyendo por igual las riquezas y el bienestar entre todos los ciudadanos, se podría curar el mal presente. Pero esta medida es tan inadecuada para resolver la contienda, que incluso llega a perjudicar a las propias clases obreras; y es, además, sumamente injusta, pues ejerce violencia contra los legítimos poseedores, altera la misión de la república y agita fundamentalmente a las naciones"[17].

La Iglesia no posee una estructura que beneficie al capitalismo o al socialismo. El Presidente Correa, en sus múltiples discursos y aseveraciones, ha dado a entender una inclinación de la Iglesia a los grupos de poder. Las declaraciones de Correa, siempre desintegradoras, han aumentado la brecha entre ricos y pobres. Algunas de las apreciaciones dadas por él, siempre han sido términos descalificatorios a la acción social eclesial, atribuyéndose así mismo las actividades y acciones que a la Iglesia competen y no las ha hecho. El fin de la Iglesia es unir y no crear la división en su seno, León XIII, nos lo recuerda lapidariamente:

"Pues como madre común de ricos y pobres, excitada la caridad por todas partes hasta un grado sumo, fundó congregaciones religiosas y otras muchas instituciones benéficas, con cuyas atenciones apenas hubo género de miseria que careciera de consuelo. Hoy, ciertamente, son muchos los que, como en otro tiempo hicieran los gentiles, se propasan a censurar a la Iglesia esta tan eximia caridad, en cuyo lugar se ha pretendido poner la beneficencia establecida por las leyes civiles. Pero no se encontrarán recursos humanos capaces de suplir la caridad cristiana, que se entrega toda entera a sí misma para utilidad de los demás. Tal virtud es exclusiva de la Iglesia, porque, si no brotara del sacratísimo corazón de Jesucristo, jamás hubiera existido, pues anda errante lejos de Cristo el que se separa de la Iglesia"[18].

Pero, si de la Iglesia Ecuatoriana se trata, han existido proyectos de ayuda social incluidos en la labor de la Iglesia como el "Proyecto Amanecer", "Acción", etc. La Iglesia tiene su eje en la acción apostólica de la Evangelización, es su fin inmediato, no solamente la labor social, para eso está el Estado, cuyo objeto es dirigir el bien común a una realización de la sociedad a la que representa. El gobernante bajo ningún aspecto puede guiar a un pueblo por su criterio unilateral, pues no ha sido elegido para satisfacer sus intereses a costa del silencio de muchos. Lo preocupante, es el modelo del sistema cuya proposición se hace pero no se cumple. En algunas declaraciones, la Iglesia Ecuatoriana ha sido muy enfática en cuanto a las manifestaciones sociales producidas en diversos sectores, fuentes de confrontación, marchas y huelgas ante un sistema autoritario.

Un estado extremista y con persecución, está destinado a la destrucción. En palabras de Juan Pablo II, la solución obrera no está en un estado fuerte y poderoso, con todos los recursos a su disposición"; esto entra en clara oposición con la propiedad privada y la libertad de los ciudadanos:

"De esta errónea concepción de la persona provienen la distorsión del derecho, que define el ámbito del ejercicio de la libertad, y la oposición a la propiedad privada. El hombre, en efecto, cuando carece de algo que pueda llamar «suyo» y no tiene posibilidad de ganar para vivir por su propia iniciativa, pasa a depender de la máquina social y de quienes la controlan, lo cual le crea dificultades mayores para reconocer su dignidad de persona y entorpece su camino para la constitución de una auténtica comunidad humana"[19].

No existe espacio en este sistema social nuevo, para el individuo particular, sino un "individuo social", según lo expresa el Presidente Correa; es decir no hay una distinción frente al socialismo anterior, donde las libertades individuales quedan abolidas, para sumir a la sociedad en una subordinación "al funcionamiento del mecanismo económico-social" (CA 13). El ser humano es tratado nocivamente ante la propuesta del socialismo, cuyo fundamento es considerado "como simple elemento y una molécula del organismo social".

"Por el contrario, de la concepción cristiana de la persona se sigue necesariamente una justa visión de la sociedad. Según la Rerum novarum y la doctrina social de la Iglesia, la socialidad del hombre no se agota en el Estado, sino que se realiza en diversos grupos intermedios, comenzando por la familia y siguiendo por los grupos económicos, sociales, políticos y culturales, los cuales, como provienen de la misma naturaleza humana, tienen su propia autonomía, sin salirse del ámbito del bien común. Es a esto a lo que he llamado «subjetividad de la sociedad» la cual, junto con la subjetividad del individuo, ha sido anulada por el socialismo real".

Frente a las expresiones del Señor Correa, en cuanto a su fundamento ideológico, la Iglesia no se plantea crear la lucha de clases, el Magisterio de la Iglesia es uno solo. El Magisterio Latinoamericano, íntimamente unido a toda la Iglesia, representado en Medellín, Puebla, Santo Domingo, Aparecida, y no son islas del camino magisterial, al igual que otros documentos, han dado soporte y viabilidad a toda la estructura eclesial. Estamos ante una propuesta muy diversa del socialismo del siglo XXI, el cual se opone a la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), y en nada lo fundamenta.

"Para un cristiano en América Latina, la cuestión moral fundamental es la cuestión social.  Insisto en esto, porque a diferencia de la Iglesia latinoamericana de los años sesenta y setenta, cuando la Conferencia Episcopal de Obispos Latinoamericana (CELAM por sus siglas en español) en sus encuentros de Medellín y Puebla puso en el centro de la acción pastoral la cuestión social, la jerarquía eclesial latinoamericana actual pone mayor énfasis en cuestiones de moral individual y en cuestiones de rito.  De hecho, ya tenemos en Ecuador, coincidentemente en sectores bastante adinerados, nuevamente la misa en latín. En realidad, no solo a nivel de América Latina y de Iglesia Católica, sino a nivel mundial y dentro de otras iglesias cristianas, existe un resurgir del conservadurismo, enfocado, como manifestamos, en cuestiones de rito y moral individual."[20]

El Sr. Presidente, se califica como "cristiano de izquierda", dice no interesarle una "Iglesia ritual", sino con justicia social; es decir, el término ritual al parecer, se refiere a sacramental; en tal caso la Iglesia, como lo expresa la "Lumen Gentium" es "(.) en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano"[21]. La acción social es algo claro en la acción evangelizadora, la caridad no solo es la entrega de bienes hacia alguien, es un concepto mucho más grande, implica una comprensión del misterio salvífico de Cristo. La revolución de Cristo nunca fue y tendrá una connotación política, pues su fin no es ese. Sin embargo, siguiendo las enseñanzas del Maestro, la Iglesia si denuncia las injusticias sociales de los pobres y marginados, donde expresa la opción preferencial. Injusticias sociales, iluminadas desde la Palabra de Dios y la Eucaristía; así, la acción social es una parte de esta misión recibida, no de un entramado político, sino de su Señor. La Iglesia en su misión fundamental, observa la evangelización, en el anuncio de Cristo, realiza su obra en el mundo, no solamente es social, su labor es más amplia, nacida del mandato que recibió del Señor.

"Es la Iglesia convocada y constituida por Dios para que sea sacramento visible de esta unidad salutífera, para todos y cada uno. Rebosando todos los límites de tiempos y de lugares, entra en la historia humana con la obligación de extenderse a todas las naciones. Caminando, pues, la Iglesia a través de peligros y de tribulaciones, de tal forma se ve confortada por la fuerza de la gracia de Dios que el Señor le prometió, que en la debilidad de la carne no pierde su fidelidad absoluta, sino que persevera siendo digna esposa de su Señor, y no deja de renovarse a sí misma bajo la acción del Espíritu Santo hasta que por la cruz llegue a la luz sin ocaso"[22].

En el socialismo del siglo XXI, se habla de esfuerzo militar, de ser así, la carrera armamentista, no crearía paz en los ciudadanos de sus propios países y en las naciones vecinas, porque se evidenciaría una amenaza de guerra. Este comportamiento se engloba dentro de grupos extremistas, donde se utiliza la fuerza para encontrar soluciones a los problemas; además de lo negativo de las armas, lo constituyen el apoyo de la política para encubrir el delito, disfrazado bajo una supuesta ideología, para quienes "el fin justifica los medios". La lucha de clases ocasiona la guerra, en palabras del Papa Juan Pablo II: "Sobre todo el mundo se cierne la amenaza de una guerra atómica, capaz de acabar con la humanidad", donde no hay ganadores ni vencidos, cuya hegemonía es la extinción y suicidio de la humanidad.

Otra característica observable en la realidad ecuatoriana, en el aspecto pragmático, es la elaboración de leyes en los órganos públicos e incluso privados. La libertad de expresión y comunicación es muy cuestionada por los periodistas, las leyes relativas a la minería, las leyes del agua, la autonomía universitaria, la abolición de gremios de docentes (mediantes sutiles leyes financieras), etc. Es decir cada vez existe concentración de poder, no sólo económico, sino en toda su estructura, incluido el sector privado. La preocupación creciente de un estado con poderes totalitarios, coincide con la postura socialista clásica, cuyas primeras acciones consisten en justificar mediante leyes el rigor aplicado a la libertad individual de los ciudadanos en todas las áreas: laborales, educativas, religiosas, e incluso familiares. Con tenacidad las leyes abren la posibilidad a muchas leyes antinaturales como la homosexualidad, el aborto, el irrespeto a libertad de la familia sobre la educación de sus hijos.

"A esta concepción se ha opuesto en tiempos modernos el totalitarismo, el cual, en la forma marxista-leninista, considera que algunos hombres, en virtud de un conocimiento más profundo de las leyes de desarrollo de la sociedad, por una particular situación de clase o por contacto con las fuentes más profundas de la conciencia colectiva, están exentos del error y pueden, por tanto, arrogarse el ejercicio de un poder absoluto. A esto hay que añadir que el totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ningún principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o nación, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás. Entonces el hombre es respetado solamente en la medida en que es posible instrumentalizarlo para que se afirme en su egoísmo. La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la nación o el Estado. No puede hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social, poniéndose en contra de la minoría, marginándola, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla"[23].

Otro rasgo evidente, pero muy guardado, son las acciones fascistas, el control militar. En Ecuador las FFAA son propietarias de varias empresas, que normalmente estarían en el sector público; por nombrar algunas, tenemos: la línea aérea TAME, FLOPEC una flota petrolera, DINEAGRO una bananera, ANDEC una fábrica de hierro, DINIMOV una constructora de vivienda, etc. Los estados socialistas recurren a una práctica de militarización y centralización de poder, donde el mantenimiento de éstos con altos beneficios, constituyen una clara tendencia al fascismo, error visto con dolor en la segunda guerra mundial y los ciudadanos sometidos a este tipo de régimen.

"Hay que invertir los términos de ese principio y reconocer íntegramente los derechos de la conciencia humana, vinculada solamente a la verdad natural y revelada. En el reconocimiento de estos derechos consiste el fundamento primario de todo ordenamiento político auténticamente libre. Es importante reafirmar este principio por varios motivos: porque las antiguas formas de totalitarismo y de autoritarismo todavía no han sido superadas completamente y existe aún el riesgo de que recobren vigor: esto exige un renovado esfuerzo de colaboración y de solidaridad entre todos los países;

  • a. porque en los países desarrollados se hace a veces excesiva propaganda de los valores puramente utilitarios, al provocar de manera desenfrenada los instintos y las tendencias al goce inmediato, lo cual hace difícil el reconocimiento y el respeto de la jerarquía de los verdaderos valores de la existencia humana;

  • b. porque en algunos países surgen nuevas formas de fundamentalismo religioso que, velada o también abiertamente, niegan a los ciudadanos de credos diversos de los de la mayoría el pleno ejercicio de sus derechos civiles y religiosos, les impiden participar en el debate cultural, restringen el derecho de la Iglesia a predicar el Evangelio y el derecho de los hombres que escuchan tal predicación a acogerla y convertirse a Cristo. No es posible ningún progreso auténtico sin el respeto del derecho natural y originario a conocer la verdad y vivir según la misma. A este derecho va unido, para su ejercicio y profundización, el derecho a descubrir y acoger libremente a Jesucristo, que es el verdadero bien del hombre[24]

El socialismo niega la creencia de Dios, porque en su estructura dialéctica no existe espacio para él, Dios sume a todos los creyentes en un opio latente. La idea de religión para el socialismo, unido a los postulados marxistas-leninistas, el fenómeno religioso es fruto de un temor, de una ignorancia. Los dioses existieron ante la imposibilidad del hombre de controlar las fuerzas de la naturaleza; en relación con los pueblos primitivos, era una pulsión interior ante su imposibilidad de conocimiento racional, "la religión no es otra cosa que el reflejo fantástico que proyectan en la cabeza de los hombres, las poderosas fuerzas naturales. Pero pronto al lado de ellas, entran también en acción los poderes que se enfrentan al hombre y que al principio son tan inexplicables y extraños para él como las fuerzas de la naturaleza y que al igual que éstas, le dominan con la misma aparente necesidad natural. Ahora, las figuras de la fantasía, en las que al principio sólo se reflejaban fuerzas misteriosas de la naturaleza sobran atributos sociales, se convierten en representantes de poderes históricos"[25]. Con el transcurso de la historia y la apertura de la mente del hombre a las realidades, se inventó el hombre un dios monoteísta, donde centraron toda su abstracción sensible ante las potencias extrañas que los gobiernan. Mientras los hombres se encuentran en manos de esos terribles poderes divinos, es una alienación, una droga necesaria, impuesta por el ambiente inmediato: "la religión es opio del pueblo"[26]. Esta dependencia se caracteriza por la opresión espiritual, sobre las masas aplastadas en la opresión. El modelo socialista del siglo XXI puesto a discusión es parecido en algunos aspectos, pero mucho más peligroso, al aceptar solo parte del aspecto social, conforme a intereses.

Al afirmar los mandatarios representantes, tanto de Ecuador y Venezuela la influencia de la religión en las personas, intentan forjar una fe social, poniendo como modelo a Jesús y sus denuncias en su tiempo, destacando su oposición al sistema. El Presidente Correa, afirma ser un creyente de "izquierda", una apostura bastante irreal en contraste con la fe que dice predicar; es decir, considera a la fe católica como un medio solamente para la acción social. No existe otro fundamento más errado que éste. Porque, como indicamos anteriormente, es el Estado el convocado a asumir la posturas que le competen en materia de gobernabilidad, asegurando el bienestar de los que representa. Entre otros aspectos, el Presidente Correa expresa como una intromisión de la Iglesia cuando se trata de enseñanzas eclesiales de su encumbencia. Problemas como el aborto, el cambio de sexo, el irrespeto a la libertad educativa, etc. Afirma ser católico cristiano y no acepta los fundamentos planteados por la Iglesia en su dogma total. Considera la Jerarquía de la Iglesia en un plano de poder económico, que obviamente lo tiene, al igual que muchas instituciones públicas y del estado; a las cuales está llamado a defender.

Cuando existe una valoración dogmática, de cualquier lado que proceda, los simpatizantes del movimiento, están obligados en conciencia a aceptar todas las prescripciones emanadas en su organización, esto en todas las instituciones del sector público o privado. La Doctrina Social de la Iglesia, conforma un tratado unificado de las expresiones de los Papas, no es una particularidad adaptada a situaciones personales, peor aún como slogan político. El servicio cristiano auténtico consiste en expresar, por medio de una fe sincera, todo lo que expresa el misterio del Iglesia.

En lo referente a la teología de la liberación, cuya acción está centrada en la persona para liberarla de la opresión, donde los pobres son víctimas del pecado que se convierte en un pecado social como estructura de acciones y omisiones que mantienen la opresión, la injusticia y la explotación. Se trata de un pecado que va más allá de los pecados individuales y se transforma en una situación de pecado, un pecado colectivo se convierte en pecado estructural, de manera que la situación de injusticia y corrupción se mantiene mediante un pecado institucional y una violencia institucionalizada. En tal situación de pecado el Reino de Dios es rechazado y el sistema de pecado lucha contra las comunidades y personas que anuncian la buena noticia de la liberación del pecado, de cómo podemos salvarnos "de esta generación perversa "estableciendo unas relaciones sociales nuevas de comunión, de plena solidaridad, de espiritualidad comunitaria que permitan que todos aporten para que cada cual pueda resolver sus necesidades (Hechos 2, 42-47); unas relaciones de amor y fe, no solamente de palabra, sino en los hechos(1Juan 3, 16-19; Santiago 2, 14-17). Ante estas apreciaciones, la Iglesia asume ciertamente la intervención social, como lo ha demostrado siempre, pero no acepta una fe expresada en postulados marxistas, no abraza ningún sistema político ni ideológico, pues su único ideólogo es Cristo, y conforme a su actuación, la Iglesia anuncia el Reino de Cristo, denunciando la injusticia, sin abandonar su campo de acción evangélica, para abordar realidades ajenas a ella. El Papa Juan Pablo II, respecto de esto nos informa:

"La crisis del marxismo no elimina en el mundo las situaciones de injusticia y de opresión existentes, de las que se alimentaba el marxismo mismo, instrumentalizándolas. A quienes hoy día buscan una nueva y auténtica teoría y praxis de liberación, la Iglesia ofrece no sólo la doctrina social y, en general, sus enseñanzas sobre la persona redimida por Cristo, sino también su compromiso concreto de ayuda para combatir la marginación y el sufrimiento.

En el pasado reciente, el deseo sincero de ponerse de parte de los oprimidos y de no quedarse fuera del curso de la historia ha inducido a muchos creyentes a buscar por diversos caminos un compromiso imposible entre marxismo y cristianismo. El tiempo presente, a la vez que ha superado todo lo que había de caduco en estos intentos, lleva a reafirmar la positividad de una auténtica teología de la liberación humana integral. Considerados desde este punto de vista, los acontecimientos de 1989 vienen a ser importantes incluso para los países del llamado Tercer Mundo, que están buscando la vía de su desarrollo, lo mismo que lo han sido para los de Europa central y oriental[27]

Finalmente, respecto de la Teología de la Liberación se notan grandes diferencias con el dogma cristiano original, entre estos aspectos doctrinales presentamos, el análisis de la congregación de la fe, en aquel tiempo realizado por el Cardenal JosephRatzinger, actual Papa:

1 - Desde un punto de vista teológico, el análisis marxista no es una herramienta científica para el teólogo, que debe, previo a la utilización de cualquier método de investigación de la realidad, llevar a cabo un examen crítico de naturaleza epistemológica más que social o económico.

2 - El marxismo es, además, una concepción totalizante del mundo, irreconciliable con la revelación cristiana, en el todo como en sus partes.

3 - Esta concepción totalizante impone su lógica y arrastra las "teologías de la liberación" a un concepto de la praxis que hace de toda verdad una verdad partidaria, es decir, relativa a un determinado momento dialéctico.

4 - La violencia de la lucha de clases es también violencia al amor de los unos con los otros y a la unidad de todos en Cristo; es una concepción puramente estructuralista, para legitimar esa violencia.

5 - Decir que Dios se hace historia, e historia profana, es caer en un inmanentismo historicista, que tiende injustificadamente a identificar el Reino de Dios y su devenir con el movimiento de la liberación meramente humana, lo que está en oposición con la fe de la Iglesia.

6 - Esto entraña, además, que las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad reciban un nuevo contenido como "fidelidad a la historia", "confianza en el futuro", y "opción por los pobres" que en realidad les niega su sustancia teológica.

7 - La politización de las afirmaciones de la fe y de los juicios teológicos lleva a la aceptación de que un hombre, en virtud de su pertenencia objetiva al mundo de los ricos, es, ante todo un enemigo de clase que hay que combatir.

8 - Todo eso lleva a un clasismo intolerable dentro de la Iglesia y a una negación de su estructura sacramental y jerárquica, 'hendiendo al Cuerpo Místico de Cristo en una vertiente "oficial" y otra "popular", ambas contrapuestas.

9 - La nueva hermenéutica de los teólogos de la liberación conduce a una relectura esencialmente política de las Escrituras y a una selectividad parcial y mendaz en la selección de los textos sacros, desconociendo la radical novedad del Nuevo Testamento, que es liberación del pecado, la fuente de todos los males.

10- También entraña el rechazo de la Tradición como fuente de la fe y una distinción inadmisible entre el "Jesús de la Historia" y el "Jesús de la Fe", a espaldas del magisterio eclesiástico[28]

Conclusión

En primer lugar, lo que hasta el momento se conoce como "socialismo del siglo XXI" en su versión más trabajada, es el intento hecho por Heinz Dieterich; el cual se diferencia de la tesis socialdemócrata, toda vez que la misma persigue la eliminación de la economía de mercado, la propiedad privada y el sistema de precios, lo que podría implicar retornar al trueque o la implantación de un Estado omnímodo. En segundo término, a pesar de que el gobierno parece compartir al menos parte de estas ideas, en el mercado internacional del petróleo se comporta como un defensor de "precios monopolísticos", hecho en sí mismo contrario al ideal socialista.

Luego, no hay novedades. Este tipo de socialismo posee una estructura similar al socialismo del pasado, busca una estatización de todo, destruye la propiedad privada y afecta el desarrollo del individuo. Además no compagina con la Doctrina Social de la Iglesia en todo su conjunto doctrinal, carece de una ideología propia, toma de algunas fuentes su razón de ser. Se ha implantado este sistema en algunos lugares de Latinoamérica, entre ellos, Venezuela y Ecuador.

En la realidad ecuatoriana, se hace una unificación muy sincretista sobre: marxismo-leninismo (socialismo), Doctrina Social de la Iglesia, y Teología de la liberación Por su expresión la Doctrina Social de la Iglesia es el desarrollo del Magisterio, no se supedita a apreciaciones simplistas, que disminuyan todo el vigor que mana de ella. La Teología de la Liberación es una expresión de un pensamiento. La Iglesia no aprueba algunas de sus ideas, por considerar que minan la esencia fundamental del cristianismo, disminuido solo a una actuación meramente social, de lucha de clases.

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  • Teología de la Liberación, En Línea, Tomado desde: http://es.wikipedia.org/wiki/Teología_de_la_liberación, el 20 de septiembre de 2009

 

 

 

 

Autor:

Diego Bustamante

[1] El Trueque y el Socialismo del Siglo XXI: El Confuso Socialismo del Siglo XXI, En Línea, Tomado desde: http://www.analitica.com/media/5632705.pdf, el 20 de septiembre de 2009.

[2] Larraín, R: "De cómo la modernidad impacta a la ciencia (y a la religión)", 1991, nº 68 pp. 31

[3] El mito de Prometeo, En línea, consultado en: http://sobreleyendas.com/2007/11/27/el-mito-de-prometeo/el 12 de noviembre de 2009.

[4] Parejas Homosexuales podrían Concebir Hijos, En línea, consultado en: http://www.foro3k.com/actualidad-curiosidades/23736-parejas-homosexuales-podrian-concebir-hijos.html, el 12 de noviembre de 2009.

[5] Estudios en Estados Unidos. Niños criados por Gays se desarrollan igual que los Hijos de los Heterosexuales, En línea, obtenido desde: http://www.clarin.com/diario/2005/04/11/sociedad/s-03301.htm, el 10 de noviembre de 2009.

[6] El Trueque y el Socialismo del Siglo XXI: El Confuso Socialismo del Siglo XXI, En Línea, Tomado desde: http://www.analitica.com/media/5632705.pdf, el 20 de septiembre de 2009.

[7] Discurso del Presidente Correa en la Universidad de Oxford: Experiencia como un Cristiano de Izquierda en un Mundo Secular, [En línea], Tomado de: http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=ecuatorianos&message.id=56818, [Consulta 2009-07-26].

[8] Discurso del Presidente Correa en la Universidad de Oxford: Experiencia como un Cristiano de Izquierda en un Mundo Secular, [En línea], Tomado de: http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=ecuatorianos&message.id=56818, [Consulta 2009-07-26].

[9] Algunas Reflexiones sobre la Despedida de Fidel Castro y un Libro Cubano Julio Cesar Guanche: En el borde de todo, el hoy y el mañana de la Revolución Cubana (Ocean Sur), [En línea], Consultado en .http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63697, [Consulta 2009-07-26].

[10] El diario.ec (2009): Correa Defiende el Socialismo del Siglo XXI, [En línea], Tomado desde: http://www.eldiario.com.ec/noticias-manabi-ecuador/72639-correa-defiende-el-socialismo-del-siglo-xxi/, Consulta 2009-07-26].

[11] El Mercurio.com: El Socialismo del siglo XXI rompe dogma y sectarismos, [En línea], Tomado desde: http://www.elmercurio.com.ec/217697-"el-socialismo-del-siglo-xx-rompe-dogmas-y-sectarismos".html, [Consulta 2009-09-23].

[12] El Diario.ec (2009): Correa Defiende el Socialismo del Siglo XXI, [En línea], Tomado desde: http://www.eldiario.com.ec/noticias-manabi-ecuador/72639-correa-defiende-el-socialismo-del-siglo-xxi/, Consulta 2009-07-26].

[13] Juan Pablo II: Carta Encíclica Centesimus Annus (CA), número 3, Documentos Pontificios, número 3, México D.F. 1991.

[14] CA: número 16.

[15] Marx-Engels: Las Luchas de Clases en Francia de 1848 a 1850, Libro dot.com. [Consulta 2009-09-23].

[16] Rerum Novarum (RN), número 2.

[17] .Ibídem número 2.

[18] Ibídem número 22.

[19] CA: número 26.

[20] Discurso del Presidente Correa en la Universidad de Oxford: Experiencia como un Cristiano de Izquierda en un Mundo Secular, [En línea], Tomado de: http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=ecuatorianos&message.id=56818, [Consulta 2009-07-26].

[21] LG: número 1.

[22] Ibídem, número 9.

[23] CA: número 44.

[24] CA: número 29.

[25] Rubianes, Eduardo: Marxismo, Hombre si Dios no, Capítulo I: Origen del Fenómeno Religioso, pp. 34. Ecuatoriana, Quito 1972.

[26] Marx, Karl: En torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho, pp. 3.

[27] CA: número 26.

[28] Teología de la Liberación, En Línea, Tomado desde: http://es.wikipedia.org/wiki/Teología_de_la_liberación, el 20 de septiembre de 2009.


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