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Los prebióticos son aquellos compuestos que necesitan obligatoriamente las bacterias para su sustentación, favoreciendo la digestibilidad de los alimentos que son incorporados en la dieta de los animales trayendo consigo el crecimiento y desarrollo del organismo
Los efectos de los prebióticos parecen depender del tipo de compuesto y su dosis, de la edad de los animales, de la especie animal y de las condiciones de explotación (Torres, 1999).
Debido a que estos compuestos son sustancias totalmente seguras para el consumidor, es de esperar que su utilización se incremente en el futuro, y que continúen las investigaciones para identificar las condiciones óptimas para su uso. Por otra parte, ya que los modos de acción de los probióticos y los prebióticos no son excluyentes, ambos pueden utilizarse simultáneamente (constituyen así los denominados "simbióticos") para obtener un efecto sinérgico (González et al., 2001).
Algunos prebióticos no se pueden recomendar en tratamientos de animales con diabetes, precisamente por el tipo de compuesto ya que si se aplica con mucha frecuencia y en dosis alta puede conducir a un aumento de la glicemia.
Un prebiótico beneficia al hospedador por medio de la estimulación selectiva del crecimiento y/o actividad de un número limitado de bacterias que ya se encuentran poblando el colon. Ciertos oligosacáridos de grado alimenticio incluyen ciclodextrinas, fructooligosacáridos (FOS), galactooligosacáridos, y otros. Los prebióticos más comunes que han sido estudiados al presente son los fructanos, que son sustratos altamente digestibles para las bacterias del colon (Amster,1994).
Fuentes naturales de prebióticos, en forma de oligosacáridos no digestibles, que actualmente se incorporan en algunos alimentos comerciales son la pulpa o raíz de achicoria y la pulpa de remolacha. En síntesis, el uso de prebióticos en la alimentación del perro es de utilidad clínico-profiláctica, debido a que favorece una óptima funcionalidad y salud de su aparato digestivo (Ganitas,1994).
Tenemos varios billones de bacterias que habitan en su mayoría en el tubo digestivo especialmente en el colon. También las encontramos en la boca, el intestino delgado, la vagina y el tracto urinario. Las más importantes son Lactobacillus acidophillus y Bifido bacterium bifidum. Una parte de estas bacterias nos aportan enormes beneficios, es decir, que no son parásitos, y su desequilibrio puede traer graves consecuencias. La importancia de sus aplicaciones han dado paso a la "probiótica". El termino "probiótica" deriva del griego y significa en pro de la vida; fue introducido en 1965 por Lilly y Stillwell , para describir los factores de crecimiento generados por microorganismos. Más recientemente este término se ha utilizado para describir el tratamiento opuesto al uso de los antibióticos, y que consiste en ingerir alimentos y/o suplementos que contengan bacterias productoras de ácido láctico (Badmaev et al.,2000).
Los probióticos son microorganismos vivos, que al ser ingeridos en cantidades adecuadas producen efectos benéficos para la salud.
Estos efectos sobre la salud, están relacionados con la mejoría de enfermedades infecciosas, enfermedades crónicas intestinales, inmunomodulación. Este efecto benéfico de los microorganismos probióticos es debido a que cuando se ingieren en las cantidades adecuadas, ocurre la modificación del ecosistema de los billones de microorganismos que habitan en el intestino, generando un equilibrio que se manifiesta por un estado de salud, en donde existe competencia por los nutrimientos entre los probióticos y los patógenos ingeridos por accidente, así como competencia por los sitios de adherencia, impidiendo la colonización de patógenos, y reforzando los mecanismos de defensa estimulando el sistema inmune. Cuando éstos probióticos son incorporados en alimentos como parte del proceso de elaboración o como aditivos, se generan alimentos funcionales, es decir, aquellos alimentos obtenidos por cualquier procedimiento, con características particulares de alguno de sus componentes, sea o no nutrimento, que afecta de manera positiva o promueve un efecto fisiológico al organismo mas allá de su valor nutritivo tradicional (Roberfroid, 2000).
Los microorganismos se encuentra en su habitad natural formando parte de la flora intestinal y la componen disímiles de variedades, las cuales se encuentra en una estrecha armonía ( equilibrio), el hombre debe tener en cuenta al utilizarlos en beneficio de la salud individual y colectiva, ya que una alteración de estas proporciones producen un desequilibrio entre ellas y comenzarían a generarse una serie de reacciones a nivel intestinal cuyos resultados comprometerían la salud de estos animales.
El uso de probióticos no es nuevo ya que se consumen desde la antigüedad, incluso hace más de un siglo científicos como Pasteur y Metchnikoff observaron el potencial benéfico de algunas bacterias por su antagonismo con agentes infecciosos(Underdown,1986).
Aunque las bacterias han vivido con el hombre durante siglos, su descubrimiento y estudio es relativamente reciente y se ha enfocado principalmente a unos cuantos microorganismos que son capaces de causar enfermedad y se ha dejado de lado la gran mayoría de los microorganismos de la flora que no se relacionan con ninguna enfermedad (Firmansyah et al.,2000).
Las bacterias que habitan en el intestino producen sustancias tanto benéficas como dañinas al huésped, adicionalmente, las toxinas bacterianas y los componentes celulares producidos por algunas especies de bacterias, modifican sus respuestas inmunológicas, promoviendo o inhibiendo dichas funciones. La flora benéfica protege el tracto intestinal de la proliferación o infección por bacterias patógenas, mientras que algunas cepas manifiestan patogenicidad solo cuando la resistencia del huésped se ve disminuida (Blazer,2001).
A nivel intestinal existen bacterias que frente a estímulos estresantes se exacerban generando un cuadro clínico, ejemplo de estos existen varias dentro de ellas tenemos las Echericha Coli, Salmonellas , Clostridium, entre otras.
Los principales criterios para la selección de los probióticos son su capacidad para resistir el ácido gástrico y las sales biliares ( importantes para predecir su supervivencia en el tracto gastrointestinal) (Fuller,1992).
- Alta concentración de microorganismos viables.- Estabilidad en condiciones ambientales normales por un período no inferior a 30 días.- Capacidad de las cepas para colonizar el tracto digestivo.- Influir de modo favorable sobre la flora intestinal y el estado de salud de los animales (efecto sanitario).- Mejorar los índices de producción (efecto zootécnico).
Mecanismos de acción:
Los mecanismos de acción de los probióticos para la resistencia a los microorganismos patógenos son los siguientes según (Germán et al., 2001):
Producción de sustancias antimicrobianas como ácido láctico y otros ácidos de cadena corta, metabolitos como peróxido de hidrógeno, diacetilo y bacteriocinas, entre otros.
Producen sustancias bacteriostáticas, que son activas contra los siguientes agentes patógenos:
Bacillus subtilis,B. cereus, B. stearothermophilus, Candida albicans Clostridium perfringens, Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, L. bulgaricus , L. Fermenti, L. helveticus, L. lactis, L. leichmannii, L. plantarum, Proteus vulgaris, Pseudonomas aeruginosa, P. flourescens , Salmonella typhosa,, S. schottmuelleri, Shigella dysenteriae,S. paradysenteriae, Sarcina lutea, Serratia marcescens,Staphylococcus aureus, Streptococcus faecalis, S. Lactis,Vibrio comma.
Competencia por receptores de adhesión.
Competencia por nutrientes y estimulación inmunológica.
Efectos sobre membranas celulares de microorganismos patógenos alterando su permeabilidad.
Alteran los niveles de PH y de Oxigeno haciéndolos desfavorables a los patógenos.
Los probióticos en los caninos se utilizan para aumentar la resistencia contra microorganismos patógenos, estimular el sistema inmunológico (Delneste,1998).
Son diversas las formas en que los probióticos utilizan para mejorar la resistencia del huésped contra los microorganismos patógenos, entre las que podemos mencionar los efectos de barrera, la competencia por los sitios de adhesión y por nutrimentos, las modificaciones del hábitat intestinal por cambios en el PH y la producción de sustancias antimicrobianas, entre otras (Germán et al., 2001).
Son más de una docena los microorganismos reconocidos como probióticos, y no todos ellos tienen los mismos efectos y mecanismos de acción, lo que no se puede asumir es que los efectos positivos sean en todos los casos similares; actualmente se cuenta con resultados de muchas investigaciones en este campo, algunas de ellas muy alentadoras, dentro de las que destacan las siguientes:
Microorganismos probióticos como Lactobacillus plantarum 299 y Lactobacillus rhamnosus GG inhiben la adherencia de Escherichia coli enteropatógena, eliminando los organismos patógenos de las células epiteliales del intestino incrementando la mucina intestinal MUC 2 y MUC 3 (Fuller,1992).
En un estudio con ratas inmunodeficientes se probó el efecto de probióticos (Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus casei GG y Bifidobacterium animalis) contra la candidiasis y se encontró que no previenen completamente la candidiasis pero reducen la incidencia y la severidad. Encontraron que las bacterias probióticas también modularon la respuesta inmune a Candida Albicans (Schinffrin,1995).
En una revisión elaborada por Mattila et al (1999) se sugiere que los probióticos como Lactobacillus previenen la incidencia y severidad de diarreas causadas por virus y bacterias.
El yogurt natural ecológico (no lácteos), que contienen acidopfhilus/bifidus son efectivos en un 97% contra E.Coli (Saarela,2000).
También se pueden utilizar yogurt en tratamientos reconstituyentes de la flora intestinal frente a copiosas diarreas, lográndose una buena recuperación del paciente.
Los Streptococus salivarius han demostrado una capacidad real contra la colonización del estomago por parte del Helicobacter pylori. Se podría aconsejar su utilización como agente probiótico contra el Helicobacter pylori (Blazer,2001).
En experimentos realizados con lechones de 4-5 semanas de edad indican que la administración de un aditivo oral en el pienso estárter constituido con cepas de Lactobacillus acidophilus y Enterococus faecium reducen significativamente P( 0,01) la concentración de bacterias coliformes en íleon y ciego, y provoca un aumento de lactobacilos en todo el tramo intestinal, evitando las diarreas colibacilares post-destete y constituyendo una alternativa válida para sustituir a los antibióticos prohibidos como promotores del crecimiento, al mejorar sensiblemente la relación lactobacilos/E. coli (Riopérez,2005)
Durante muchos años, se consideró que los microorganismos de la flora intestinal degradaban los productos de la digestión sin ningún beneficio para los animales sin embargo no es así, la flora bacteriana genera compuestos útiles para la nutrición del individuo; dentro de los compuestos que produce son ácidos grasos de cadena corta que aportan energía, además de vitaminas como K y del grupo B y algunos aminoácidos esenciales como lisina (Salminen,1998).
Una de las características más importantes a considerar en la evaluación de los alimentos comerciales es la digestibilidad, representando ésta la proporción de nutrientes disponibles para ser absorbidos en el organismo. Una digestibilidad elevada se asocia a un bajo volumen fecal con heces sólidas, bien formadas y fáciles de remover. Ligados a este parámetro están los ingredientes, importantes de considerar pues, además de influir en el grado de aprovechamiento nutricional, tienen efectos claves en la funcionalidad digestiva (Nobaek et al.,2000).
El papel de los prebióticos y los probióticos, como ingredientes alimentarios que influyen beneficiosamente en el animal, es un elemento adicional a tener en cuenta en el análisis de un preparado alimenticio. Los prebióticos estimulan selectivamente el desarrollo de flora bacteriana benéfica, al servir de "alimento" a bífidobacterias, lactobacilos y eubacterias en el colon. Cuando éstas cepas bacterianas o cultivos fúngicos liofilizados son directamente transferidos (vía oral) al intestino de un huésped, con el fin de recolonizar la flora bacteriana intestinal, estamos hablando del uso de probióticos, un concepto distinto e importante de diferenciar ( Zbinden, 2000).
Recientemente se ha investigado el efecto de probióticos sobre el sistema inmune con resultados positivos, estos microorganismos pueden alertar al sistema inmunitario y favorecer el rechazo de microorganismos infecciosos por medio de la modificación de parámetros inmunológicos como lo son la producción de inmunoglobulinas especificas de tipo A (para defensa de las mucosas), concentración de macrófagos, producción de interferón y otras citocinas o en la activación de la fagocitosis. Los resultados del estudio enfatizan la complejidad de las relaciones que existen entre la microflora intestinal y el huésped (Blazer,2001).
Hay estudios que apoyan la hipótesis de que el consumo de yogurt puede aumentar la respuesta inmune e incrementar la resistencia a enfermedades (Benyacoub et al.,2003).
Una estrategia que pudiera ser alentada en el futuro, consiste en llevar a cabo una combinación tanto de los prebióticos como de los probióticos, los cuales reciben el nombre de simbióticos que afectan al huésped de manera benéfica, al mejorar la supervivencia e implantación de suplementos dietéticos microbianos vivientes dentro del tracto gastrointestinal, y mediante la estimulación selectiva del crecimiento y activación del metabolismo de uno o un número limitado de bacterias promotoras de la salud y en consecuencia del bienestar del huésped. Dicha estrategia pudiera ofrecer finalmente los siguientes beneficios nutricionales: una mejoría en la supervivencia de las bacterias vivas en productos alimenticios, con una extensión en la vida, un aumento en el número de bacterias ingeridas que alcanzan el colon en forma viable, estimulación en el colon de un crecimiento e implantación de bacterias tanto exógenas como endógenas, una activación en el metabolismo de estas bacterias( solo las bacterias metabolicamente activas pueden promover un estado de salud) (Amster,1994).
Estos preparados alimenticios(simbióticos) incorporados en la alimentación de los cachorros tienen una gran utilidad precisamente porque en esta etapa de vida de esta especie se produce un cambio sustancial en la conducta alimenticia de estos animales y mediante la implantación de estos preparados mejoraría su sistema digestivo, así como también su flora microbiana para que puedan incorporar otros alimentos con mayor contenido de materia seca y sin duda el cachorro crecerá de una forma más rápida y saludable.
En determinados momentos de la vida del animal factores exógenos diversos (cambios de alimentación, infecciones, parasitismos y tratamientos con antibióticos etc.) provocan la ruptura del equilibrio intestinal y todo el sistema digestivo se ve afectado en mayor o menor grado. El primer síntoma de esta ruptura es la diarrea, expresión de la debilidad de las defensas intestinales que posibilita a los gérmenes patógenos implantarse, adherirse y proliferar en las células epiteliales del intestino. La diarrea no sólo supone un déficit en la absorción del agua sino también de numerosas sustancias nutritivas. De la gravedad de la deshidratación y del desequilibrio electrolítico consiguiente dependerá, incluso, la vida del animal. Junto a estas alteraciones en el "estado hídrico", y una vez provocado el cambio cuanti-cualitativo bacteriano intestinal, nuevos agentes infecciosos pueden asentar en otros tejidos del organismo (Badmaev et al., 2000).
Supuesto que los factores determinantes de la ruptura del equilibrio de la flora intestinal son múltiples, y la prevención de este desequilibrio en producción animal adquiere un gran significado económico, es fácil comprender las razones por las cuales han sido numerosas las investigaciones dirigidas a la obtención de productos químicos o biológicos, capaces de evitar o prevenir las alteraciones en el ecosistema digestivo. Fruto de estas investigaciones ha sido el descubrimiento de microorganismos específicos que, administrados regularmente, son capaces de mantener la normalidad de la flora intestinal de los animales (Torres, 1999).
La lista que ha continuación se ofrece está basada en lo que la literatura científica actual señala como indicaciones principales del uso de los probióticos.
Los probióticos pueden ser utilizados en alitosis, candidiasis, fortalecimiento del sistema inmunológico, dermatitis y otros problemas cutáneos que se asocian con toxemia intestinal como urticaria y eczemas.
Alergias: son útiles para tratar enfermedades alérgicas de vías respiratorias de piel y otras, ya que dichos padecimientos están asociados con alteraciones intestinales. Pueden mejorar el crecimiento al optimizar la digestión y absorción de nutrientes, en el estreñimiento, diarreas y colitis. También pueden ser utilizados para mejorar la digestión de los alimentos, especialmente proteínas, grasas e indigestiones. Como complemento enzimático para optimizar la digestión, infecciones vaginales y gastrointestinales. Para optimizar el aprovechamiento de suplementos de vitaminas y minerales.
En tratamientos con antibióticos usar oral y vaginalmente los probióticos, antes, durante y después del tratamiento. En alergias alimenticias e intolerancia a la lactosa, vómitos, en problemas cerebrales y nerviosos causados por toxemia a partir del desequilibrio de la flora intestinal. Las bacterias nocivas en los intestinos crean un conjunto de toxinas que pueden matar a las células cerebrales y nerviosas.
En el manejo de la enfermedad intestinal inflamatoria crónica (EIIC), preparaciones de probióticos y dietas que contienen prebióticos ya son comercializadas para utilizarse en perros y gatos que presenten estos padecimientos como terapia dietaría (Rojo, 2005).
Los lactobacilos y el estreñimiento
Exceptuando la falta de fibra, característica de la dieta moderna la causa más común del estreñimiento es la alteración de la flora intestinal. La suplementación con lactobacilos no solo elimina la toxemia y todos los efectos que conlleva, sino que equilibra la flora intestinal y contribuye, por la producción de ácido láctico a combatir el estreñimiento. Por el contrario el uso crónico de los laxantes produce un deterioro del intestino, pues lo forza a evacuar sin disminuir la toxemia, lo agota, expele la flora benéfica que puede quedar y expulsa los minerales, llevando a una situación cada vez peor. Por estas razones considero que siempre sería bueno la utilización de estos productos para los tratamientos de estreñimientos
Los suplementos de lactobacilos.
Según Badmaev et al (2000) el doctor Khem M. Shahani, tal vez la mayor autoridad mundial en el estudio de la probiótica, ha dirigido durante más de 40 años investigaciones sobre las bacterias benéficas. Como parte del programa de investigaciones llevado a cabo en el Departamento de Alimentación y Ciencia de la Universidad de Nebraska en los Estados Unidos, su equipo de investigadores han analizado más de 155 diferentes marcas de productos comerciales conteniendo aciduphilus. Los resultados son impactantes, del 70% al 80% de los productos no contienen la cantidad de bacilos que dicen contener; de hecho, la mitad de dichos productos no tienen ni siquiera el 10% de la cantidad de microorganismos que señalan en su etiqueta.
¿A qué se debe esto?
Esto se debe a que las bacterias benéficas son por lo general, susceptibles de daño por numerosos factores a los cuales, se ven expuestas durante el proceso de producción y consumo de los suplementos a base de lactobacilos:
Calor durante la manufactura; de hecho se requiere su elaboración mediante técnicas de congelación con nitrógeno.
Liofilización: aunque algunos productos ofrecen bacterias liofilizadosa, el acidophillus la más importante, no permanece estable al liofilizarla.
Humedad: la humedad afecta la estabilidad de las bacterias benéficas.
Exposición a ácidos gástricos.
Almacenamiento prolongado en condiciones normales.
Diversas sustancias químicas presentes en los procesos de producción de los complementos o también en nuestra dieta, pueden destruir a las bacterias benéficas.
¿Como resolver este problema?
Shahani ha expuesto la selección de una sepa específica de L. Acidophillus, el DDS-1 y un complejo proceso de producción que incluye sedimentación, ultrafiltración, ósmosis inversa, centrifugación, elaboración a base temperatura y uso de estabilizadores para asegurar su durabilidad y permitir el manejo en condiciones normales, existe otra alternativa más sencilla, y más económica que es la utilización de bacterias que naturalmente se presenten bajo la forma de esporas por lo cual son resistentes a todos los factores que usualmente dañan a las bacterias (Lactobacilos Sporogenes).
Estas bacterias están naturalmente envueltas en esporas lo cual las protege contra los cambios de temperatura, la luz, el oxigeno, los ácidos gástricos, las sales biliares y los antibióticos. Las esporas constituyen un sistema natural de microencapsulación formado por un complejo con un largo nombre: complejo péptidoglucánico y ácido calcio dipicolínico.
Las bacterias L-Sporogenes fueron aisladas y descritas por primera vez en 1933, por L.M. Horomitz-Wlassoma y N.W Nowotelnow, y el nombre fue aceptado en la 5ª edición del Bergey"s Manual y Determinative Bacteriological, usado rutinariamente en el sistema norteamericano de clasificación de las bacterias (Badmaev et al.,2000).
Efectos secundarios
Los lactobacilos son suplementos bastante seguros. Además de la posibilidad de que produzcan acidósis metabólica, que según Badmaev et al., (2000) no existe en el caso del sporogenes, aunque puede haber molestias intestinales con dosis muy altas. También tenemos que tener en cuenta el prebiótico que contiene, al seleccionar el probiótico que yo deseo para mi mascota y este debe ser suministrado bajo prescripción médica.
Los probióticos continúan siendo una opción en la prevención y tratamiento de las enfermedades gastrointestinales o en antibioterapia, donde se producen con frecuencia alteraciones en la microflora intestinal. También tienen efecto inmunomodulador, favorecen el crecimiento de los animales mejorando la función del tracto digestivo.
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Autor:
Dr. MVZ. Magdiel Torres Villar
Dr. MVZ. Yunier Hernández Cruz
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