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Brevísimos apuntes sobre el hablar y el escribir de nuestros juristas (página 2)


Partes: 1, 2


Aquí están.

  • 1. ACUERDOS TOMADOS POR ACUERDOS.

En cierta ocasión correspondió a un asesor jurídico levantar el acta del Consejo de Dirección de su entidad y en ella plasmó, ordenados numéricamente, los "acuerdos adoptados".

Los acuerdos jamás pudieron no ser adoptados ya que, de consuno, el acuerdo presupone la concordancia de voluntades entre los participantes en el Consejo de Dirección. De aquí que constituye una redundancia tremenda plasmar en un acta la expresión "acuerdos tomados".

Lo correcto es: "Los acuerdos son.".

  • 2. ALIMENTICIA POR ALIMENTARIA.

Basta echarle un vistazo a diferentes normas jurídicas para aquilatar la presencia de l adjetivo "alimenticia" asociada al sustantivo "pensión

Ejemplos son el Código de Familia (artículos 62 y la Sexta Regla de su Disposición Transitoria); la Ley de Procedimiento Civil, Administrativo, Laboral y Económico (artículos 369, 379,392 y 463); el Código de Trabajo (artículo 125); la Ley General de la Vivienda (en su artículo 113); el Decreto-Ley 249 (artículo 10) y la Ley 105 de Seguridad Social (artículo 13), amén de demandas y resoluciones judiciales que utilizan la expresión "pensiones alimenticias".".

Ahora bien, consultado cualquier diccionario resulta que el vocablo "alimenticia" o "alimenticio" significa que alimenta o tiene la propiedad de alimentar en tanto que la voz "alimentaria", la cual se abre paso en nuestro idioma, a su vez significa "en torno a los alimentos". De ello se infiere que las pensiones deben ser calificadas como alimentarias y no como alimenticias toda vez que en sentido estricto las pensiones no son alimentos.

  • 3. CABALLERIAS DE TIERRA POR CABALLERIAS.

Está muy en boga en nuestro país la entrega de tierras estatales ociosas bajo la condición de usufructo a los que las soliciten. Entre estos y los funcionarios del Ministerio de la Agricultura encargados de formalizar dichas entregas se emplea la frase "caballerías de tierras".

Tal expresión es redundante: las caballerías no pueden ser más que de tierra.

El término "caballería" designa una medida superficial agraria que en Cuba equivale a cuatro mil doscientos dos metros cuadrados.

Si se tratara de jinetes, entonces habría que diferenciar la voz añadiendo un adjetivo tal como sucede cuando decimos "caballería andante".

En fin, lo correcto es decir: la entrega de caballerías bajo usufructo.

Este dislate semántico puede apreciarse en la Primera Ley de Reforma Agraria (en su VII Por Cuanto y en el artículo 16), además de su recurrente uso entro hombres y técnicos del campo.

  • 4. CONSTRIBUIR POR CONTRIBUIR.

Disertaba sobre la nueva ley de Seguridad Social cuando un jurista que me escuchaba exclamó el siguiente barbarismo: "¡Entonces ahora hay que constribuir todos los meses a la seguridad social!"

Quedé estupefacto. Parece que confunde dicho término con el de construcción cuyo prefijo es idéntico.

Su asombro debió ser expresado así: "¡Entonces ahora hay que contribuir todos los meses a la seguridad social!".

  • 5. CONVENIAR POR CONVENIR.

En el mundo sindical abusan dirigentes y asesores jurídicos del inexistente infinitivo "conveniar" en relación con los convenios colectivos de trabajo, en vez de la delicada y casi femenina voz de "convenir".

Es harto frecuente entre ellos y en los trabajadores de cualquier entidad escuchar dislates como:

"Ese asunto hay que conveniarlo".

Lo acertado es, castellanamente hablando, decir:

"Ese asunto hay que convenirlo".

  • 6. CONYUGUE POR CONYUGE.

Resulta lamentable escuchar en labios de abogados, jueces y notarios, y aun en forma escrita, el viciado "conyugue" por el castizo "cónyuge".

Añado que el sustantivo cónyuge es masculino, género que es de aplicación tanto al marido como a la esposa. Así, al referirnos a cualquiera de ellos debemos decir "el cónyuge" y nunca "la cónyuge", si se trata de ella.

Observése que en plural se dice "los cónyuges".

  • 7. CUADRO POR DIRIGENTE.

Se ha entronizado con aplastante fuerza el término "cuadro" para designar a ciertos dirigentes del Estado y del Gobierno cubanos.

El destacado intelectual Alfredo Guevara en entrevista concedida al periodista Raúl Garcés en su programa televisivo de verano "Privadamente Público" calificó el sustantivo de "horrible palabra".

Modestamente comparto su criterio porque en honor a la lengua castellana la palabra cuadro significa "cuadrado, pintura encuadrada hecha en lienzo o papel, etc.".

El vocablo acertado es "dirigente" pero este se emplea para otro rango jerárquico de dirección

  • 8. ESTADÍO POR ESTADIO.

Es frecuente escuchar entre juristas la interrogante "en qué estadío se encuentra tu tesis".

Dicha palabra con la pronunciación aguda que se le confiere en estos casos es un error. Su verdadera entonación es la de "estadio", como el de pelota.

Quizá lo más acertado sería preguntar en qué estación se encuentra la tesis por su acepción de paraje en la que se hace alto o en qué estado se encuentra la misma.

Sí existe la voz "estadía" pero con otra connotación. Quizá de ella parte el error.

Escuché en una ocasión decir a una secretaria judicial:

"Cuando estén todos los factores comenzamos la comparecencia".

Es una apostasía identificar personas con el término "factor" el que se restringe en su uso a "agente comercial" o "empleado ferroviario" o a conceptos aritméticos tales como submúltiplo o divisor.

¡Háblese sin manchas!

  • 10. FISCAL (LA) POR EL FISCAL.

Curiosa palabra que de adjetivo ha derivado en sustantivo masculino. Veamos.

"Hay que pagar los impuestos fiscales".

En esta oración tiene un uso adjetival. Pero en esta otra está mal empleada como sustantivo:

"La fiscal hizo una enérgica acusación al delincuente".

Lo correcto, de acuerdo con su condición de sustantivo masculino es decir:

"El fiscal hizo una enérgica acusación al delincuente".

No importa que sea mujer el fiscal.

  • 11. HERMANASTA (HERMANASTO, MADRASTA PADRASTO) POR HERMANASTRA (HERMANASTRO, MADRASTRA, PADRASTRO).

El parentesco por afinidad establecido entre una hija (o hijo) de uno de los cónyuges con el hijo (o hija) del otro, así como la vinculación de estos con los cónyuges, sirve de confusión a la hora de su pronunciación.

Escuché en una oportunidad decir a un abogado sobre este tipo de parentesco:

"Ella es la hermanasta de Teófilo".

Incorrecto: es la ¡hermanastra!

  • 12. IDONIEDAD POR IDONEIDAD.

Hace años que en el ámbito laboral se introdujo el concepto de idoneidad demostrada, sin embargo es frecuente escuchar "el trabajador perdió la idoniedad".

¡No! El vocablo idóneo es "idoneidad". ¡Caramba!

  • 13. IMPLEMENTAR POR IMPLANTAR.

Hasta hace poco se decía que para que la nueva Ley de Seguridad Social se aplicara a los trabajadores, era necesario "implementar" su Reglamento. Por su parte, en los bufetes colectivos de la provincia se hablaba de "implementar" un nuevo sistema informatizado para agilizar los trámites.

Ocurre que no ha sido admitida en nuestro idioma la voz inglesa "implement" (realizar, llevar a cabo) y los malos traductores de la lengua de Shakespeare la traducen como el infinitivo "implementar" porque desconocen que la de Cervantes ofrece "implantar", la que reclama con todo su derecho su posición lexicológica.

  • 14. JUEZA POR JUEZ.

Es muy común el error de feminizar el sustantivo masculino "juez". Así, por ejemplo, un abogado exclama:

"!Esa jueza acabó conmigo!"

¡No! Fue él quien acabó con el juez, a pesar de toda su feminidad presente en la sentencia dictada.

Dígase, pues, el juez a toda mujer que ocupa tal posición en nuestros tribunales.

  • 15. LATENTE POR LATIENTE.

En una reunión de trabajadores, al discutirse el nuevo convenio colectivo de trabajo, el asesor jurídico de la entidad manifestó que el problema disciplinario estaba "latente". Con ello quiso significar que en materia de disciplina el centro andaba mal pero en verdad dijo que el problema estaba oculto, real acepción de la palabra.

En todo caso debió decir que el problema estaba latiente o vibrante o palpitante.

  • 16. LAPSO DE TIEMPO POR LAPSO.

El ejercicio del Derecho se encierra en el ámbito temporal.

Un abogado le informó a su representado que disponían de un lapso de tiempo de ciento ochenta días naturales para solicitar la revisión en materia laboral.

La expresión utilizada fue redundante: los lapsos solo son de tiempo. De esto se infiere que el abogado debió decir a su representado que disponían de un lapso de ciento ochenta días naturales..

De mantener aquella, resultaría tan redundante como "bajar para abajo" o "subir para arriba" que ya de por sí son cacofónicas. ¿Para dónde si no?

  • 17. LITIGIANTE POR LITIGANTE.

El que disputa en juicio con otro sobre alguna cosa, ya sea en concepto de actor, ya en el de demandado, es un litigante.

Horrorizado escuché que un profesional del Derecho dijo a su cliente que él era por excelencia un abogado "litigiante"

¡Sálveme Dios!

  • 18. MARCO POR AMBITO O ENTORNO

Con harta y burda frecuencia se escucha en una reunión de delegación de base de la Unión Nacional de Juristas de Cuba los que "En el marco de esta reunión...".¡No! En el ámbito o en el seno de esta reunión se escucha algo, porque decir lo otro es una barbaridad ya que "marco" es cerco de una puerta o ventana.

¿Qué le parece?

19. MASTER POR MAESTRO.

He aquí un ejemplo de involución lingüística. Nuestro español es una lengua romance cuyas raíces filológicas se hunden en el latín. Master es nada más y nada menos que maestro.

Apréciese que el que tiene la condición de master, como categoría científica, antes había cursado una maestría, razón para sustituir esa denominación por la de maestro, por mucho que choque a quienes consideran esta última como indecorosa para tal grado.

Baste recordar a Martí como ejemplo impar de maestro.

Maestro no es sólo el que enseña un arte, un oficio, una ciencia, etc., sino también el que sobresale en alguna materia o posee mérito relevante entre los de su clase.

¡Nada, que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz dijo el Maestro, y ochenta pesos en cualquier bolsillo, digo yo!

20. MIEMBRO (LA) POR EL MIEMBRO.

Palabra aberrada por aquellos que, de nuevo, feminizan un sustantivo masculino.

Se oye decir que "la miembro" o peor aún "la miembra", del órgano de justicia laboral de base es fulana.

Por respeto a nuestras normas lingüísticas debe decirse "el miembro del OJLB es fulana de tal".

Otra cosa, es hablar mal.

21. MAS SIN EMBARGO POR MAS O SIN EMBARGO.

En otra oportunidad mi tímpano fue impresionado por la frase pronunciada por un jurista en un recinto judicial:

"Presentamos una lista de ocho testigos mas sin embargo el Tribunal sólo examinó a tres de ellos".

¡Tremenda redundancia con estas conjunciones!

El hablante debió decir:

"Presentamos una lista de ocho testigos mas el Tribunal sólo examinó a tres de ellos".

O,

"Presentamos una lista de ocho testigos sin embargo el Tribunal sólo examinó a tres de ellos".

¿Qué les parece?

  • 22. NOTARIA (LA) POR EL NOTARIO.

Reinaldo, Crespo y Ana María son notarios. Individualmente cada uno de ellos es "el notario" porque el sustantivo "notario" es masculino y en nada rebaja su condición de fémina el designar a Lesmo Lee como "el notario".

Así se da fe de hablar y escribir correctamente nuestro castellano.

  • 23. PATOLOGIA POR ENFERMEDAD.

La Ley 24 nunca utilizó el término "patología" como sinónimo de enfermedad. Lamentablemente, la Ley 105 lo emplea en su artículo 44 a pesar de gozar sencilla redacción en todos sus preceptos, facilitando con ello su inteligibilidad a los profanos en seguridad social. Extraña que el legislador haya echado mano a un vocablo desacertado cuando el de enfermedad es el universalmente entendido, amén de ser el exacto, según se anota más abajo.

De acuerdo con el lingüista Rodolfo Alpízar Castillo, si hay una palabra a la cual los médicos distingan por encima de cualquier otra, al punto de que es casi imposible leer un artículo sin encontrarla varias veces, esa palabra es "patología".

Quizás haya quien piense que patología es un vocablo más culto que enfermedad. Se trata de una equivocación: patología no es sinónimo de enfermedad, son términos que apuntan hacia realidades diferentes. Patología proviene de dos palabras griegas: "pathos" (afección, enfermedad) y "logos" (discurso, lenguaje, estudio, tratado, ciencia).

En concordancia con los elementos que forman la palabra, la definición de patología es "rama de la Medicina que tiene por objeto el estudio de las enfermedades". Otra acepción admitida del término patología es la de ´´conjunto de síntomas de una enfermedad´´ pero ninguna se identifica con el sinónimo de enfermedad.

De acuerdo con esto, quien escribió en el artículo 44 "se exceptúa de la limitación señalada en el artículo anterior, al trabajador que presenta determinadas patologías definidas por el Ministerio de Salud Pública" ha escrito sin saberlo "se exceptúa de la limitación señalada en el artículo anterior, al trabajador que presenta determinadas ciencias de las enfermedades definidas por el Ministerio de Salud Pública", lo cual no carece de sentido pero no es lo que se intentó decir.

Abundando en el punto, concluyo afirmando que si patología es sinónimo de enfermedad, entonces patólogo es sinónimo de enfermo, lo que constituye un barbarismo del léxico castellano.

  • 24. PESQUISAJE POR PESQUISA.

La pesquisa es el término apropiado para señalar la indagación que se hace de una cosa para averiguar la realidad de ella.

Si un funcionario judicial, fiscal o policiaco expresa que "el pesquisaje" no arrojó nada, ha cometido un error garrafal toda vez que dicha palabra no sienta fueros en nuestro idioma.

Entonces, debe decir: la pesquisa no arrojó nada.

  • 25. PREFORMA POR PROFORMA.

La Organización Nacional de Bufetes Colectivos editó una manual de proformas jurídicas, no de preformas, con el propósito de facilitar su redacción a los abogados bisoños.

Equivocar "pro forma" por "preforma" es lamentable: la primera está a favor de la forma, la segunda, antes de la forma.

De ahí que el manual es de proformas, no de preformas.

  • 26. PRESIDENTE (LA) POR LA PRESIDENTA.

Un abogado se dirigió al Tribunal en ejercicio, presidido por una mujer, y expresó:

"Compañera Presidente, considero que ...".

Con dicha expresión se evidencia falta de concordancia en género. Debió decir:

"Compañera Presidenta, considero que...".

Es sustantivo masculino y femenino la persona que preside un tribunal, razón por la cual es correcto decir "presidenta" o "presidente", de acuerdo al sexo interesado.

Expuestas como fueron las parejas disonantes, finalizo con un pensamiento martiano:

"El lenguaje es humo cuando no sirve de vestido al sentimiento generoso o a la idea eterna".

Conclusiones

Las anteriores locuciones pronunciadas o escritas por algunos juristas (son más de los que se pueda pensar) espirituanos, me permiten arribar a la siguiente conclusión:

Muchos juristas al hablar o al escribir el idioma español, lo maltratan al utilizar vocablos inexistentes o imprimiéndoles giros que las reglas gramaticales castellanas no admiten.

Bibliografía

  • 1. Alvero Francés, Francisco: Cervantes Diccionario Manual de la Lengua Española./ Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1976, 932 p.

  • 2. Alpízar Castillo, Rodolfo: El lenguaje en la Medicina. Usos y abusos./ Editorial Científico Técnica, Ciudad de La Habana, 1982, 175 p.

  • 3. ------------------------------: Para expresarnos mejor./ Editorial Científico Técnica, Ciudad de La Habana, 2002,223 p.

  • 4. Rancés Atilano: Diccionario Ilustrado de la Lengua Española./ Editorial Ramón Sopena, SA. Barcelona, 1968, 784 p.

 

 

 

 

Autor:

Prof. Arturo Manuel Arias Sánchez


Partes: 1, 2


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