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A partir de 1855 comienza a residir en la hacienda La Fermina y en 1864 traslado su Museo a esta localidad.
En carta escrita a Antonio Mestre y fechada el 2 de Agosto de 1886 en La Fermina, expresaba su opinión de coleccionista cuando expreso:
"UNA COLECCIÓN ALEMANA SIN PROCURAR CLASIFICARLA ES NADA" (4).
En dicha misiva el científico expone un criterio el cual tiene plena vigencia en la Museológica Contemporánea. Para Gundlach el tener mayor número de información para la documentación de sus colecciones es importantísimo. En 1882, mostraba su preocupación por la clasificación de los exponentes que atesoraban el manejo de estos criterios.
Demoró más de 40 años en concluir su colección y en la misma estarían presentes las aves capturadas en el Hato de Zarabanda (5) y que después de recibir el tratamiento de conservación fueron remitidas a La Fermina para formar parte de sus Museo.
Las especies capturadas por él no solo recibieron conservación de acuerdo con los conocimientos más modernos con respecto a la taxidermia o desecación, sino que participaron en su clasificación y estudios altas personalidades del mundo científico de la época.
En Cuba colaboraron con él científicos de la talla de Felipe Poey, Álvaro Reynoso y Antonio Mestre. En el ámbito internacional tuvo la colaboración de hombres tan importantes dedicados ala ciencia como el Doctor Peters, naturalista alemán, Don Ignacio Bolívar y Juan Lambeye, entre otros.
En Agosto de 1858 viaja ala provincia de Camaguey, refiriéndose al mismo expreso:
Bendito pues además de aumentar mi colección, recojo conocimiento, hago amistades (6).
Conjuntamente con Felipe Poey, clasifico las especies encontradas incorporando a su colección personal la totalidad de aves, reptiles e insertos colectados por él.
Realizaba con gran maestría y arte sus trabajos de conservación, taxidermia y disecación, refiriéndose a los mismos el poeta Juan Clemente Zenka dijo:
Sus obras salen perfecta de sus manos, su sistemas de disecar es el mas moderno.
. Cuando conserva lo hace con toda la apariencia debida, peina las plumas, extiende los músculos, imita a la actividad que mas le place arreglar el cuello dirige la mirada, asegura las garras en sus ramas y el espectador, espera que abra el pico y cante, tiene el secreto de animar los cadáveres, posee el arte de dar gracias y elegancia de un agente inmóvil. (7).
Para conservar las especies que atesoraban en el Museo La Fermina utilizó arsénico blanco, alcanfor, potasa, jabón y cal, tijeras, pinzas, así como aguardiente, esta última para preservar especies pequeñas como peces, anfibios y gusanos.
Del 1 de Abril al 3 de Noviembre de 1867, abrió sus puertas la exposición de alto universal de Paris. Como representante de Cuba fue designado Juan Cristóbal Gundlach.
Entre los exponentes más representativos se encontraban el Museo Zoológico de Gundlach, como único de su tipo por encontrarse representados casi todas las clases de vertebrados a excepción de los peces.
El jurado encargado de premiar la muestra le otorgó un Diploma y la Medalla de Plata y el Gobierno Español le entregó la Cruz Carlos III una de las más altas condecoraciones ofrecidas por España.
En el Museo de La Fermina Gundlach mantiene sus criterios de que las colecciones deben investigarse, clasificarse, tratar de obtener el mayor número de información sobre los exponentes y las colecciones que atesoraban dentro del Museo.
En carta fechada el 12 de Febrero de 1883 expone:
Con Bolívar espero aún tener mis ortópteros clasificados Sausser se pondrá bravo, pero yo prefiero este a una colección sin nombre. (8).
En la misma pone de manifiesto cuanta importancia le da el sabio Alemán al hecho de investigar y clasificar las especies por él capturadas y que formarían posteriormente una nueva colección entre las ya existentes.
Existían en el Museo 3892 especies, en la mayoría de los casos se encuentran representados ambos sexos, cada uno cuenta con sus nombres científicos populares, sexo, edad.
Las colecciones estaban clasificadas de la siguiente forma según consta el inventario, hecho por la comisión evaluadora para la compra del Museo.
Mamíferos: Comprende 22 especies representadas por 37 individuos del modo siguiente:
Quirópteros o murciélagos: 16 especies conocidas expresadas en 24 individuos. Debemos destacar que aquí se encuentra disecado un ejemplar de la especie murciélago cubano descubierta en La Fermina por el científico.
Insectiveros: Cuenta con un Zeledón cubano, Almiquí de Poey, Tejón en Bayazo en macho y hembra.
Apunta la comisión culanadora que por la escasez de los mismos, poseen alta interés científico.
Roedores: Su representación es completa, se destacan los siguientes ejemplares:
Jutía Conga, Jutía venezolana, una hembra y un macho, (existían 3 ejemplares 2 típicos y 1 albino), Jutía Anderaz, (1 ejemplar de tipo específico), Jutía Carabalí, nombrada también Jutía Ratón. Jutía Mono (3 ejemplares, 1 típico normal, 1 albino).
Guayabito o ratoncito 2 ejemplares ( 2 de tipo normal y 1 albino).
Guayabito o rantoncitos 2 ejemplares (2 de tipo normal y 1 albino).
En cuanto a aves se encuentra representadas todas las especies cubanas, que han sida determinadas tanto las indígenas, las sedentarias y las de pasos. Un total de 38 familias, 263 especies para 516 ejemplares.
Las mismas fueron clasificadas teniendo en cuenta las órdenes de rapases, pasarinas, zumbadoras, trepadoras, suedotrepadoras, presoras, columbinos, gallináceas, nadadoras.
Destacan en el informe los miembros de la comisión evaluadora, doctores Lastre y Velira que se debe agregar además del valor de las especies clasificadas, el de ejemplares adultos y jóvenes así como polluelos.
Significativos dentro de la colección son 9 cernícaros que muestran los tonos variados de su plumaje, desde el más claro hasta el más oscuro, representados en ambos sexos.
El Zorzal, Real, Babita, Tomeguín de la tierra, Carpintero verde y particularmente el Judío que exhibe 4 variedades. Son muestras de albinismo dentro de la colección.
Como indicativo interesante se destacan los ejemplares de Melagenismos que están representados en el carpintero y la cotorra.
Las aves están representadas en Auras, Carairas, Gavilanes, Lechuzas y suman en total más de 30.
En las Culumbinas se suman más de 20, las Zancudas y Nadadoras pasan de 100 entre Grullas, Garzas, Patos, Flamencos, Cayanas, Guananas, Gaviotas, Pamperos, Alcatraces y Rabiahereados.
Exhibe como curiosidad 182 huevos que corresponden a 105 especies perfectamente determinados y conservadoras, así como 19 nidos.
Los Reptiles están representados por todas las especies cubanas que suman 42 en un total de 70 individuos, conservados en alcohol y disecados; con ejemplares de ambos sexos. Además aparecen expuestos, huevos de Jicotea, de Carey, de Jugo, Cocodrilo e Iguana.
De los Anfibios cubanos se encuentran 6 especies con 13 ejemplares todos bien conservados.
Los Moluscos están representados en 560 terrestres, 32 fluviales, 603 marinos que suman un total de 1200 especies.
Los Artrópodos están clasificados y expuestos de la siguiente forma:
Crustáceos 84 especies.
Menapodos 150 especies.
Arácnidos 150 especies.
Coleópteros 1954 especies.
Ortópteros 120 especies.
Hemípteros 400 especies.
Himenópteros 360 especies.
Lepidópteros 632 especies.
Neurópteros 102 especies.
Como elementos importantes dentro de este Museo y muy vinculada a la historia del territorio, aparece un ejemplar de pez Ronco, que si bien por su valor como especie no es significativo el hecho de haber sido encontrado cercano a La Fermina, de haber llegado hasta allí empujado por ráfagas ciclónicas que lo desviaron de su habitad natural y que el coleccionista recogió y dio tratamiento para integrarlo en su colección, lo hace importantísimo como pieza histórica.
Pero no solo el naturalista, investigador y científico se dedico a coleccionar, sino que, cuando las circunstancias no le permitieron incursionar en los campos de Cuba, como colectar especies, creo condiciones vinieran a su jardín a través de la siembra de arbustos, flores, plantas que atraían las aves e incestos. Así lo demuestra la carta fechada el 20 de Abril de 1870 al Doctor Peter, colega Alemán.
"No puede pensar en viaje. No se permite tirar un tiro no es posible tener una escopeta, tampoco se puede vagar por los bosques por que es peligroso o estoy obligado a quedarme en casa o en las jardines" (9).
Esta situación esta dada por que desde el 10 de Octubre de 1868 Carlos Manuel de Céspedes se había levantado en arma contra el coloniaje español y los residentes en el país se veían limitados por las medidas represivas tomadas por la metrópolis. El científico muestra una gran simpatía por la causa cubana.
En 1882 el Doctor Fernando Reinoso, director del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana visito por espacio de una semana la hacienda azucarera La Fermina con objetivo de conocer al sabio Alemán. De esta visita saldría una amistad y la colaboración del mismo para crear una colección de especies cubanas para el Instituto de La Habana y la posibilidad de adquirir para el centro docente la colección personal de Gundlach, que poseía en calidad de Museo, integrado en gran medida por los ejemplares usados como tipo en sus descripciones zoológicas y que se encontraba, radica desde 1864 en La Fermina, este permitió probar al naturalista Alemán lo que con respecto a él, Simón, Cárdenas, jefe de la familia adoptiva de Gundlach, expreso:
"No seria posible que se separar un solo instante de lo que se considera su deber, no aria nunca traición a su conciencia, es compasivo, y en fin, todos os hombres son sus hermanos" (10).
En la década de 1880 la fortuna dejo de sonreírle a los Diago de Cárdenas y Gundlach, empezó a temer no solo por la suerte que correrían aquellos que consideraba su familia. Sino también por sus colecciones ubicadas en los que fueron la enfermería de la antigua hacienda azucarera " La Fermina ", convertida en estos momentos en potreros para la cría de ganado. Su amigo Reynoso se dirige al estado cubano, para proponer la compra del museo, El resultado de la venta puso de manifiesto el desinterés del coleccionista que entrego el valor del mismo íntegramente a aquellos que lo habían acogido en su seno familiar.
Lo que significaba para la coleccionista el museo zoológico de la Fermina aparece reflejado en la carta de agradecimiento que escribe a su amigo Reynoso, Director del instituto de segunda enseñanza de la habana, cuando expresa:
"Días de verdadera angustia fueron para mi aquellos que el demolido ingenio " La Fermina " arrendado para potreros se hizo imposible la permanencia en el, del museo que con tanto cuidado y con tanto años formado.
Temía que las colecciones fueran vendidas por separados o que las comprasen algunos que las llevara de cuba, siendo mí deseo que aquí no salieron y que pudieran servir para el estudio de naturalistas y aficionados. ( 11 )
En este último párrafo escrito a Reynoso el naturalista pone de manifiesto la preocupación del hombre de ciencia, no solo por conservar su colección. Muestra un especial interés porque este patrimonio no salga de cuba y sirva para contribuir a la formación de hombres de ciencia y aficionados.
Las gestiones de compra efectuadas por Reynoso, tuvieron su fruto cuando se designó una comisión estatal para que evaluara y tazara la compra del museo.
La comilón estuvo integrada por los doctores Joaquín f. lastre, decano de la facultad de farmacia y Juan vilaró, catedrático de historia de la universidad de la habana.
La comisión evaluadora llega a bemba y de allí al demolido ingenio " La Fermina ", el 28 de marzo de 1890.
Como resultados de la visita llegan a las conclusiones:
Que las colecciones pertenecientes al naturalista alemán, se encuentran admirablemente conservadas.
"Grandes por el numero de individuos, insuperables por la calidad en su preparación taxidermias intachable por el valor de las determinaciones específicas de las especies y por la notabilidad de las personalidades que han trabajado en cada sección zoológica tanto nacional como extranjero.
... Inapreciable en fin, porque si fuera en detalles allegados factores parciales en adición por series sucesivas que suman tanto que no alcanzaría" (12).
Continúa exponiendo su criterio la comisión evaluadora y aclara que aun presidiendo de los fines de enseñanza para los cuales se adquiría al museo, no se podía perder de vista lo que significaba el museo para el patrimonio cubano cuando expresa:
"Suponiendo sin concederlo que se haga a un lado la conveniencia de la enseñanza, que se presenta de cuantas más consideraciones funda en citar, seduce y compele a un acuerdo favorable, habrá de alcanzarse por encima de todos enhiesto siempre del decoro nacional y este no puede consentir que un tesoro de tanta valía vaya a engrandecer y glorificar alguna nación extranjera que fijo en el sus miradas y frota sus bolisas generosas ". (13).
Esta expresión de la comisión se debe a que varios países y entre ellos el cónsul alemán radicado en cuba. Fijó sus ojos en el museo e inicio negociaciones para adquirirlo. Es por ellos que los integrantes de la comisión con un mercado sentido nacional en defensa del patrimonio cubano valoran la posibilidad ante el estado de que no se permita la venta.
Concluye la comisión evaluadora el informe con una expresión que pone de manifiesto la importancia que tendría para conservar un museo como el de la Fermina cuando expresa:
"La obra eximia de acaudalar esta tierra española con el museo zoológico cubano, más completo que humanos conocieron ". (14).
Este informe concluye el 10 de abril de 1890, en el mismo la comisión evaluadora expresaba su criterio después de 13 Diaz de trabajo en el museo la Fermina y recomendaba al estado español la adquisición del mismo.
El museo fue valorado por los tasadores en $ 10,000 pesos sin incluir la biblioteca adjunta al mismo.
El 22 de Abril de 1890, el gobernador de la Isla traslada el expediente firmado por el Ministro de Ultramar, en el documento quedaba dispuesto que el gobierno Español seria el dueño del Museo Zoológico y el gobierno se reservaba el derecho de trasladar el Museo a otro cuerpo científico de la Isla si las circunstancias así lo requerían.
El 8 de Abril de 1892, el gobierno Español aprobó la compra del Museo cubano de Gundlach. Posteriormente el 7 de Diciembre se firmaba la operación de compra venta por un precio de $ 8.000 pesos oro, suma inferior a la propuesta por la comisión.
Durante su estancia en la hacienda azucarera La Fermina, Gundlach realizo una intensa actividad científica que demostraba en todo su hacer investigativo, prueba de ellos es la correspondencia que mantiene con importantes figuras de la ciencia, tanto en el ámbito nacional, internacional y de las que se conservan mas de 1.000 cartas en el Museo de La Ciencia Carlos J. Finlay.
De los 55 cartas de Gundlach a Antonio Mestre que se conservan en el centro de estudio de historia y organización de la ciencia " Carlos J. Finlay. ", 41 están fechadas desde de la Fermina. En esta correspondencia Gundlach mantiene informado de las excursiones científicas que acometía.
El 26 de mayo de 1861 se realizo la primera reunión de la academia ciencias medica, física y natural, en la misma se propuso distinguir al naturalista alemán residente en la Fermina como académico de mérito, nominación que se hacia valer por el respetable filosofo y pedagogo cubano José de la luz y caballero y que fue aceptada por todos los participantes de la misma.
Recibió la noticia de su nombramiento a través de carta fechada el 5 de junio del propio año y firmada por el doctor Ramón Zambrana secretario General de la academia.
En respuesta de agradecimiento al doctor Ramón Zambrana, Gundlach expresa:
"Esta tierra de cuba me abrió los brazos.. Más de veintes años hace como el dedico mis observaciones y mis estudios y cuando al inagruarse en cuba la primera academia de ciencia, se me llama a su seno y se me coloca entre sus más eminentes hijos, actitud sin limites y esta honra que mis escasos conocimiento se dispensa, me liga para siempre al firme propósito, que hace tiempo forme, dedicar mi vida al adelantando de las ciencias naturales en esta misma segunda patria " (15).
Aunque su condición de miembro emérito le imponía asistir con regularidad a la secciones de la academia, el mismo estuvo exento de esa condición por las necesidades que le imponía el estudio de la naturaleza.
La correspondencia sostenida entre Gundlach y Antonio Mestre desde 1875 hasta 1887 recoge entre otros asuntos la participación del doctor Gundlach como miembro consultante en los trabajos de investigación para los estudios relacionados con la enfermedad de los cocoteros.
Otro descubrimiento científico que Gundlach interna a la academia desde la Fermina, aparece relacionado con la aparición de una nueva especie de murciélagos, descubierto en lugar y que en carta fechada el 8 de agosto de 1882 se le informa al doctor Antonio Mestre de la siguiente:
"Debo darle una noticia buena si es cosa de valor descubrir una especie para la ciencia, es así a mi entender más interesante, si la especie es un vertebrado. Un murciélago " (16).
Yo creí que la especie descubierta en mi contribución a l a mamología cubana era la única que existía en cuba. Pero el sábado por la noche entró un murciélago grande en nuestra sala.. Resulto ser una especie nueva del genero atalapha, mucho mayor que la atalapha pfeiffere, de otro color y otro pelaje. De la punta del ala a la otra mide 450 mm es después de nootilia leporinus, la especie mayor de la isla. (17).
En la carta continua como esta nueva especie sería enviada a Alemania, para que el doctor Peters en Berlín la clasificara, para ello explica que la enviaran conservada en aguardiente a Berlín para ser descrita y figurada.
Continuó exponiendo:
Esto era un desprendimiento mío a favor de la ciencia, pero de pronto debería quedar yo satisfecho pues en la segunda noche entró el esposo, hermano, primo, fue hecho prisionero. A este lo he disecado, lo incorporé a mi colección
No hubo diferencia entre macho y hembra salvo una pequeña en el tamaño. (18).
En otros de las cartas escritas desde de la Fermina fechada el 12 de febrero de 1863 expresa:
Los convenios realizados con uno de los mejores ortopterologos de Madrid, Don Ignacio solí era con el fin de lo que se haga un estudio y clasificación de los ortópteros cubanos, con este objetivo envía todos su colección a Madrid.
A su vez este científico recibirá como pago por su trabajo las especies clasificadas y colectadas que se encontraran duplicadas dentro de su colección.
Más adelante continua expresando en la misiva:
Con Bolívar espero aun tener mis ortópteros clasificados, saussure se pondría bravo, pero yo prefiero estó a tener una colección sin nombre.
........ En la misma caja incluiré objetos para el amigo Don Laureano Pérez Áreas y otras par el amigo antiguo Don Juan Lambeye, a este mando mis publicaciones (la constribuicion a la mamología y la herpetología, la de Arango a la mamología y mis apuntes para la fauna puertorriqueña. (20).
Otros aspectos del que el sabio alemán hace referencia a Antonio Mestre es su carta es el consejo recibido del sabio cubano Don Felipe Poey cuando expresa:
Poey, muchas veces me decía.. No mande su colección pues se puede extraviar, pero yo preferiría el peligro y el resultado ha sido ahora favorable. Si hubiera obedecido a Poey yo no conocería las especies que ahora las conozco, ni la ciencia hubiera adelantado, cuba o su fauna quedaría oscura, lo que hoy no es mas que una parte. (21).
Los trabajadores a favor de la ciencias realizados por él le permitieron ser miembros de 11 sociedades científicas de Europa y Norteamérica, miembro consultor de la academia de ciencias de cuba para diversos asuntos, como la enfermedad de los cocoteros, fue seleccionado para participar con el sabio cubano Felipe Poey en la comisión que estudio la enfermedad aparecida en las plantas de coco de baracoa, para ello el sabio alemán realizo observaciones en la las plantaciones de coco sembradas por el en la hacienda azucarera La Fermina.
También suministro datos importantes con respecto al desarrollo en la enfermedad de los cocoteros, colecto y envió frutos infectados con gran número de plagas negras para que fueran estudiados en los laboratorios.
Llegó a la conclusión de que la enfermedad de los cocoteros era producida por la Diapis, conclusión a la que arribaron también los del Instituto Histobacteriologico y de vacunación antirrábica dirigida por el Doctor Juan Santos.
El resultado de las investigaciones científicas realizadas por Gundlach durante su estancia en La Fermina ha quedado en dicha empresa. Las pruebas con las obras siguientes:
1876 Contribución a la Ornitología cubana.
1877 Contribución a la Ornitología cubana.
1880 Contribución a la Extomelogía cubana.
1881 Primera parte Lepidópteros.
1886 Revista de los Lepidópteros cubanos.
1886 Revista de los Heminópteros cubanos.
Estas obras publicadas por Gundlach fueron altamente valoradas por la Academia, las que sirvieron como material científico para intercambiar con otras instituciones, además de enriquecer considerablemente el patrimonio bibliográfico cubano en el campo de las Ciencias Naturales.
Ciudad de La Habana, Mayo 25 de 1996.
"Año del Centenario de La Caída en Combate de Antonio Maceo".
En la reunión efectuada el pasado miércoles 22 de en el centro de Estudios de la Historia de La Ciencia y La Tecnología por parte de la comisión que preparaba el evento internacional de Septiembre sobre J. C. Gundlach, se aprobó nuestra propuesta para erigir en La Fermina un centro que honre a este sabio Alemán allí donde vivió.
1. Se refiere a la familia Diago de Cárdenas, dueños de la hacienda La Fermina, donde residió el naturalista Alemán desde el año 1855 hasta los últimos años de su vida. La ruina de los dueños de la hacienda azucarera fue la causa fundamental de que el naturalista vendiera su colección al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.
2. Carlos Booth miembro de la Sociedad Científica de Cassel, realiza la travesía de Marburgo hasta Matanzas con Juan Cristóbal Gundlach y su compañero de viaje. Extiende una invitación a ambos para que realicen una breve estancia de colecta y residan en sus haciendas, ubicadas en Cárdenas y Matanzas desde (1839-1855).
3. Primera pieza de colección personal de Gundlach, la misma fue donada al Museo Oscar Maria de Rojas en La Ciudad de Cárdenas, en el año 1911 por el hermano de Elena Fernández, esposa de Carlos Booth Gundlach.
4. Gundlach Juan Cristóbal, carta fechada a Antonio Mestre el día 2 de Agosto de 1886 en La Fermina, el original se encuentra en al Museo Carlos J. Finlay en La Habana, en el fondo Gundlach.
5. Hate de Zarabanda, lugar donde Gundlach captura 2 especies de patos que después de recibir tratamiento para su conservación el científico incorpora a su colección personal.
6. Gundlach, Juan Cristóbal carta escrita al Sr. Don Francisco de Cárdenas al concluir su viaje a la provincia de Camaguey en Agosto de 1858. El original se conserva en el Museo de La Ciencia Carlos J. Finlay situado en La Habana Vieja, en el fondo Juan C. Gundlach.
7. Zenen, Juan Clemente nació en Bayazo antigua provincia de Oriente el 24/2/1832, admirador de las obras del sabio Alemán. Hijo de padre español y de madre cubana. Curso los primeros estudios en un colegio privado de su Ciudad natal. En 1845 se traslada a La Habana donde ingreso en el colegio El Salvador, de José de La Luz y Caballeros, aunque la mayor parte de su formación la adquirió por si mismo. En 1846 publico sus primeros poemas en La Prensa Periódico Habanero del qué llego a ser redactor en 1849. En esta época datan que sus relaciones amorosas con Adán Merken, poetisa y actriz, llegada a La Habana con una compañía de Nueva Orleáns, que la ayudo a perfeccionar sus conocimientos de Ingles y Francés, colaboró y publico sus obras en diferentes revistas y periódicos de la época. En 1870 viajo clandestinamente a Cuba en situaciones ambiguas, pues traía 2 misiones, una de información, encomendada por la junta cubana de Nueva York y obra del Gobierno Español, que le proponía a los insurrectos la autonomía a cambio de la capitulación. Fracaso en ambas misiones, es apresada por una columna española y fusilada 8 meses después en La Fortaleza de La Cabaña. Dejo inédita una novela escrita en versos, y una en edición. Criterio bibliográfico de la poesía de José Maria Heredia.
8. Gundlach, Juan Cristóbal, carta escrita el 12 de Febrero de 1883 desde el ingenio La Fermina, el origina se conserva en el Museo de La Ciencia Carlos J. Finlay, en La Habana.
9. Gundlach, Juan Cristóbal, carta escrita el 20 de Abril de 1870 al Doctor Peters, colega Alemán con quien él mantenía un fuerte intercambio epistolar relacionado con la ciencia, en la misma muestra la situación en Cuba producto de la guerra iniciada el 10 de Octubre de 1868, por Carlos Manuel de Céspedes y la represión ejercida por las tropas colonialistas.
10. Cárdenas Simón, carta dirigida al Sr. Don Francisco de Cárdenas Rodríguez, fechada el día 25 de Septiembre de 1857. El dueño de la hacienda La Fermina caracteriza la personalidad del naturalista Alemán.
Autor:
Maria Elena López Camacho
Historiadora del Municipio de Jovellanos.
María de los Ángeles Alonso García
Jovellanos 2010
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