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Autoestima y el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas en una muestra de adolescentes (página 3)




Partes: 1, 2, 3, 4

Rodríguez (2001), realizó un estudio de naturaleza cuantitativa con el propósito de describir los aspectos psicosociales de los niños que provienen de familias monoparentales y biparentales. El estudio se realizó con estudiantes preadolescentes de la escuela Ramiro Colón de Ponce, Puerto Rico, con una muestra de 73 sujetos. Los mismos contestaron el Cuestionario Sobre Aspectos Psicosociales de Niños Provenientes de Familias Monoparentales (Rodríguez, 2001) que medía el perfil sociodemográfico, el funcionamiento familiar y la autoestima de los participantes. Los resultados reflejaron que 89.1 por ciento de los participantes dijeron tener relaciones normales en su hogar; de éstos, 42.5 por ciento vivían con ambos padres y 46.6 por ciento vivían con un sólo padre. El 74.1 por ciento de los participantes señaló tener una mejor disciplina en su hogar; de éstos 39.7 por ciento vivían con ambos padres y 34.4 por ciento vivían con un sólo padre. Además, los resultados reflejaron que 69.8 por ciento de los sujetos tenían un nivel leve de autoestima positiva; de éstos, 35.6 por ciento vivían con ambos padres y 34.2 por ciento vivían con un sólo padre. El 30.2 por ciento reflejó niveles adecuados de autoestima positiva sin importar la composición familiar. La investigadora concluye que el nivel de autoestima no está relacionado con el tipo de estructura familiar por lo que no existe relación significativa entre ambas variables de estudio.

Bracey, Bamaca & Umana-Taylor (2004), realizaron en el año 2002 un estudio descriptivo correlacional sobre la etnicidad y la autoestima. Este estudio pretendía medir la autoestima e identidad étnica, y la relación entre estas variables en un grupo de adolescentes norteamericanos. La muestra estuvo constituida por 3,282 estudiantes adolescentes que completaron un instrumento sociodemográfico y de percepción de amor propio, el cual fue sometido a un análisis de correlación. Las diferencias significativas emergieron cuando los adolescentes biracial demostraron niveles perceptiblemente más altos de autoestima que sus contrapartes monoraciales, pero una autoestima perceptiblemente más baja que los adolescentes negros. Finalmente, los análisis correlacionales revelaron una relación significativa y positiva entre la identidad étnica y la autoestima para todos los grupos. Las investigadoras concluyen que la identidad étnica tiene una influencia directa en las percepciones de autoestima en los adolescentes norteamericanos.

O"Connor (2006), llevo a cabo un estudio cualitativo para determinar la visión de los adolescentes en relación a su autoestima dentro de una sociedad rápidamente cambiante. El autor revisó 34,000 escritos de jóvenes entre 14 y 17 años para explorar la existencia de los patrones identificados por los teóricos de la última modernidad en lo que concierne a las relaciones, momentos proféticos, una búsqueda para la autenticidad, la vida plena y los estilos de vida y toma en consideración las tendencias del género distinguidas en estas áreas (Evans, 1995, citado por el autor). Los textos eran parte de una submuestra de escritos adolescentes que respondieron a una invitación de contar su historia de vida en un contexto escolar; los adolescentes debían describir su personalidad y su ambiente como parte de su historia. El estudio sugiere que el género puede ser un marco reprimido pero crucial en la construcción de la autoestima, mientras que también identifica la sociedad del consumidor como ente erosionador en la diferencia de género donde las féminas obtienen la peor parte en la construcción de una autoestima saludable.

Winham & Hampl (2008), presentaron un estudio descriptivo correlacional entre la influencia de la televisión y la autoestima basado en la teoría cognoscitiva social (SCT) que sugiere que la observación de modelos incita la formación de creencias que dominarán los comportamientos futuros. El objetivo de la investigación era explorar la influencia percibida de los medios de la televisión en la autoestima de los estudiantes de las escuelas secundarias en términos de SCT. Los datos sobre actitudes y opiniones fueron recogidos usando un examen en línea de una muestra de 467 estudiantes para determinar la influencia de los medios de televisión en sus propios comportamientos. Los resultados sugieren que los modelos presentados en televisión no influyen directamente en su autoestima, pero puede incorporar selectivamente algunas opiniones que se ajusten con su realidad tal como la importancia de la atracción en parejas. Los investigadores concluyen que los medios de comunicación no influyen directamente en el proceso cognoscitivo social de los adolescentes, pero, que pueden existir factores leves que sí puedan servir de opinión para algunos comportamientos sociales.

Investigaciones sobre La Internet y los Adolescentes

Rohall, Cotten & Morgan (2002), realizaron un estudio de naturaleza descriptiva correlacional para determinar el impacto de las actividades del Internet en la autoestima. Los investigadores establecen como hipótesis de estudio que el uso del Internet puede servir como fuente de ayuda social positiva o reducir los efectos de la ayuda social, así como tener un impacto negativo en amor propio, dependiendo de cómo se utiliza el Internet. La muestra participante estuvo constituida por 500 estudiantes de nuevo ingreso, en su segundo semestre de universidad en una institución del Atlántico Medio en Estados Unidos. La muestra contestó un cuestionario a través del correo electrónico. El mismo fue contestado por 287 estudiantes (56 por ciento). El 54 por ciento de la muestra es femenina y la edad media de la muestra es 18 años.

Los jóvenes participantes del estudio declararon pasar 3.9 horas de uso del email por semana, pero 15.6 horas de sala de charlas y uso inmediato de la mensajería. Los niveles de autoestima reflejaron un 22.6 (fuera de 30 puntos posibles), lo que podría considerarse como una autoestima baja, sin embargo, la mayoría de los estudiantes señala tener niveles altos de autoestima. Los estudiantes también señalaron tener un alto nivel de la ayuda social en las redes sociales (11.9 fuera de 20 puntos posibles). Los investigadores concluyen que no existe evidencia suficiente que evidencie los efectos de la Internet en la autoestima de los jóvenes universitarios pues existen discrepancias entre los niveles de la misma y la percepción de éstos al respecto. Los investigadores recomiendan realizar un estudio de naturaleza longitudinal para determinar dicha relación.

Andino (2002), llevo a cabo un estudio de naturaleza experimental con un grupo de 21 jóvenes, pertenecientes a un programa vocacional, para investigar si el uso de la Internet es determinante en la creación de líderes y cómo ésta afectaba la disponibilidad de los mismos para enfrentar el reto de liderazgo. Para su estudio, el investigador ofreció oportunidades de uso de las redes cibernéticas al grupo estudiado y estableció un canal de consulta dividida en dos secciones. Los resultados fueron evaluados de manera descriptiva y cualitativa.

El investigador expone que la evaluación señala los aspectos de uso como una forma de capacitar y formar líderes eficaces. Además, el autor añade que los resultados redundaron en que los líderes juveniles expuestos al tratamiento actúan articuladamente en acciones que benefician a la juventud, sienten que son un ejemplo y representantes de una nueva generación formada y con capacidad de acceder a esta tecnología, y así contar con nuevos conocimientos, experiencias y hacer uso de metodologías eficaces y actualizadas. Concluye que el uso adecuado de redes cibernéticas promueve entre los usuarios la práctica de valores basados en la solidaridad, responsabilidad y disciplina personal y contribuye a elevar la autoestima de los usuarios, por cuanto se sienten más seguros de brindar sus opiniones y realizar sus actividades en sus centros de estudios, de trabajo y en sus círculos de amigos, gracias a los nuevos conocimientos y habilidades adquiridas.

Muñoz (2003), realizó un estudio de naturaleza científica con un grupo control para determinar el impacto de las comunidades virtuales en el comportamiento de los usuarios de Internet. Para su estudio la investigadora utilizó un grupo control que se manejaba mediante características experienciales de trabajo para compararlas con un grupo que se manejaba mediante actitudes utilitarias en las comunidades virtuales de Internet. La investigadora utilizó una muestra de 160 participantes con las variables dependiente de actitud e intención en la utilización de medios.

La investigadora utilizó la metodología de pre prueba y post prueba para la recolección de datos. Los resultados obtenidos de la investigación permitieron la aceptación de la hipótesis nula que exponía que no existe significancia entre la influencia de la actitud y la intención en la utilización de los medios en ambos grupos. Sin embargo, expone que existió un incremento significativo entre las pruebas que puede explicarse como un fenómeno atribuido a la manipulación de los mensajes en las mismas.

DeBell & Chapman (2003), presentaron un estudio de naturaleza cuantitativa con el propósito de estudiar el patrón de uso de la computadora y la Internet en jóvenes estadounidenses. El estudio se realizó por un período de cuatro (4) meses en el 2001 mediante la técnica de entrevistas a los sujetos participantes. La muestra estuvo constituida de 56,000 jóvenes entre las edades de 5 a 17 años. La participación activa del estudio resultó ser de 53,013 sujetos.

Los resultados de la investigación demostraron que los sujetos que provenían de familias de bajo recursos económicos se conectaban desde el hogar (70 por ciento), hogares de amigos (2 por ciento), escuela (26 por ciento) y lugares públicos (1 por ciento). Los jóvenes de familias de medianos y altos recursos económicos se conectaban desde el hogar (35 por ciento), hogares de amigos (5 por ciento), escuela (52 por ciento) y lugares públicos (8 por ciento). En relación con la composición familiar se encontró que aquellos sujetos que utilizaban la Internet la mayoría reside con ambos padres (70 por ciento), seguido de aquellos que viven con madres solteras (24 por ciento), padres solteros (5 por ciento) y otros (1 por ciento). Los investigadores concluyen que más de la mitad de los jóvenes estadounidenses utilizan la computadora y la Internet y que el uso es una característica común de la edad temprana. Además, señalan que tres cuartos de la población encuestada permanecerá conectada al Internet luego de cumplir con la edad del estudio.

Reader (2007; según Bialik, 2007), realizó un estudio de naturaleza descriptiva para determinar cuál era el límite de amistades que debían tener los jóvenes en las redes sociales cibernéticas. El investigador ofreció un cuestionario a 200 adolescentes para medir sus hábitos en el establecimiento de relaciones de amistad en la Internet. Entre los resultados más importantes se encuentra que las pruebas reflejaron que más del 50 por ciento de las amistades todavía comienzan generalmente fuera de línea mientras que el uso de redes sociales en la Internet puede ayudar a sostenerlas. Encontró, también, que el adolescente moderno se mueve entre varios grupos en un mundo hecho fragmentos, a menudo con poco o nada de tiempo entre las tareas, el juego, la escuela y la familia. El investigador concluye que las redes sociales cibernéticas han democratizado la Internet haciéndola libre y de fácil acceso para hacer nuevas amistades que se suman a las anteriores, yendo más allá de correspondencias simples y de perfiles personales, donde el número de amistades no tiene importancia en las relaciones que se establecen ni en la personalidad de quien las acepta.

González (2007), presento un estudio sobre la frecuencia y objetivos de uso de las páginas cibernéticas, así como de la conciencia que las personas tienen sobre los efectos negativos del Internet. El investigador realizó un estudio descriptivo durante el cual recolectó datos mediante una encuesta a 13 sujetos en un cibercafé ubicado en San Rafael Tlanalapan en México. Las variables utilizadas en el estudio fueron la frecuencia de uso, el objetivo de uso, el tipo de entretenimiento, el tiempo de uso, los motivos de inicio de uso del medio, el nivel de conciencia sobre los efectos adictivos del Internet, el grado de necesidad de uso y el nivel de uso con el fin de compensar vacíos emocionales.

El autor encontró que el 53.84 por ciento de los sujetos que utilizan el Internet eran jóvenes y que el 46.15 por ciento de los encuestados no saben de los efectos negativos del Internet usado en exceso. Además, entre los resultados obtenidos se establece como el tiempo promedio de uso 30 a 120 minutos por sesión, aumentando la tendencia en las personas más jóvenes. También se refleja que el 53.48 por ciento de la muestra niega que haya acudido al Internet por soledad, lo que afirma un síntoma de adicción, que es propiamente la negación. El investigador concluye que no existe una relación regular entre edad y frecuencia de uso, por lo que el problema puede afectar a usuarios de todas las edades.

Rivera (2008), llevó a cabo un estudio causal comparativo no experimental con el propósito de determinar la magnitud de la relación entre el uso de la Internet y su influencia en el juicio moral de acuerdo con el género, en los estudiantes de cuarto año de las escuelas públicas urbanas de Puerto Rico, y la percepción al respecto que puedan tener los padres de estos estudiante. El investigador utilizó como muestra 210 estudiantes residentes en la zona urbana y que se encontraban matriculados en el programa regular de escuela superior y sus padres, a los cuales presentó tres instrumentos: Percepción de estudiantes sobre la exposición a la Internet (Rivera, 2007), Percepción de padres sobre la exposición a la Internet (Jiménez, 2007) y Prueba de Juicio Moral (Lind, 2004).

Entre los hallazgos más significativos obtenidos por el investigador están que la aceptabilidad del uso de la Internet es significativa entre los estudiantes de escuela superior. Se rechazó por parte de éstos las páginas de contenido sexual. Sobre el contenido expuesto al grupo de estudiantes, éstos señalaron que no tienen criterios morales válidos sobre los mismos. Con relación a la percepción de los padres, éstos tienen las mismas consideraciones sobre el uso de la Internet que sus hijos. Los padres e hijos tienen las mismas consideraciones de juicio con respecto a la exposición personal en la Internet. El investigador expone que el uso de la Internet con respecto a la exposición personal varía de acuerdo con el género y la edad. Aceptó la hipótesis nula que establecía que no existe diferencia significativa en los estudios de juicio moral por género entre los encuestados y concluye que el uso de la Internet no se correlaciona con el juicio moral de los estudiantes encuestados.

Blais, Craig, Pepler & Connolly (2008), realizaron un estudio longitudinal en el 2006 con el propósito de determinar si usar el Internet para diversas actividades afectaba la calidad de las relaciones adolescentes cercanas (las mejores amistades y relaciones románticas). En el estudio participaron 884 adolescentes (46 por ciento varones de 15 años) que expusieron su percepción sobre si las salas de redes sociales cibernéticas que visitaban usando el Internet producían cambios en la calidad de las mejores amistades y de las relaciones de noviazgo. Los análisis de regresión múltiple indicaron que la opción de la actividad del Internet influenció en la calidad posterior de la relación en mejores amistades y relaciones románticas. En cambio, visitar salas de charlas fue relacionada negativamente con la mejor calidad de la amistad; así también el uso de las redes sociales para participar de juegos interactivos y para la hospitalidad general predijo disminuciones de la calidad de la relación con los mejores amigos y con las parejas. Las investigadoras concluyen que estos resultados reflejan las funciones importantes y complejas de la socialización en línea para el desarrollo y el mantenimiento de relaciones en adolescencia.

Gangadhartbatla (2008), llevo a cabo un estudio descriptivo correlacional con el propósito de determinar la relación entre aspectos del uso de las redes sociales en Internet y el desarrollo conceptual de los jóvenes universitarios. La investigadora planteó el siguiente problema de investigación: ¿cuál es la relación entre la eficacia del Internet, la necesidad cognitiva, necesidad de pertenencia, y el amor propio colectivo de los universitarios en relación con las actitudes hacia los sitios sociales de la Internet? Para este estudio se utilizó una muestra de 237 estudiantes universitarios estadounidenses entre las edades de 18 a 30 años. Los mismos tomaron un instrumento escala Likert de 65 reactivos que medían los siguientes siete aspectos: actitud, disponibilidad, eficacia, necesidad cognitiva, pertenencia, autoestima y socialización. Luego de analizados los datos mediante estadísticas de regresión lineal y varianzas, la investigadora concluye que existe relación entre las variables de estudio y que la actitud hacia el uso de las redes sociales en Internet es positiva para desarrollar una buena autoestima, sentido de pertenencia, la cognición y la eficacia.

La Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeos de Puerto Rico (SME, 2008), realizó un estudio descriptivo con una muestra de 1,110 personas mayores de 12 años durante los meses de marzo y abril de 2008. La muestra fue sometida a entrevistas para determinar el perfil del cibernauta puertorriqueño y los niveles de penetración de la audiencia en relación a los sectores socioeconómicos del país. Entre los hallazgos más significativos están que el 51 por ciento de los usuarios puertorriqueños son masculinos y el 49 por ciento es femenino, la edad media está entre los 25 y 39 años con ingresos familiares entre $20,000 y $24,000. El estudio encontró que los usuarios puertorriqueños utilizan la Internet en 82 por ciento para leer correspondencia y 50 por ciento para comunicarse en redes sociales cibernéticas. La mayoría de los usuarios se conecta desde su casa (85.5 por ciento), escuelas o universidades (30.3 por ciento), trabajos (28.6 por ciento), casa de amistades (19.0 por ciento), restaurantes (6.5 por ciento) y bibliotecas públicas (6.1 por ciento). El estudio refleja que en Puerto Rico existen 1.24 millones de usuarios de 12 años o más con una incidencia de uso en aumento de tres por ciento (3 por ciento) por año. Concluye el estudio que se espera que para el 2015 el nivel de usuarios en Puerto Rico sea del 50 por ciento, por lo que recomiendan que el sector público y privado se unan para aumentar ese nivel y poner a competir a la isla con el resto de América Latina.

La revisión de estudios no reflejó resultados de investigaciones correlacionales de las variables de género, edad, adolescencia, programa académico, zona de residencia y estructura familiar en relación con la variable de uso de los perfiles en las redes sociales cibernéticas. Esta investigación aportará conocimiento al respecto para ayudar al trabajador social a capacitarse y mantenerse informado para realizar una intervención más efectiva con adolescentes de escuela superior mediante el reconocimiento de los intereses de estos y como manejan su tiempo libre. Además, la investigadora ofrecerá bases fundamentales de trabajo para futuras investigaciones respecto al tema del efecto del uso de las redes sociales cibernéticas en la autoestima de los adolescentes.

Marco Teórico

La literatura relacionada al tema de estudio da una visión clara de la historia de la Internet y las redes sociales cibernéticas, así como el uso de esta herramienta por parte de los jóvenes como medio para satisfacer sus posibles necesidades de autoestima. La literatura revisada evidencia la amplitud de los temas estudiados y permite la investigación de otras variables que son necesarias para determinar los efectos de las redes sociales cibernéticas en las relaciones establecidas por los adolescentes. Se tiene como objetivo principal el desarrollar estrategias de comunicación efectiva para educar a los jóvenes respecto al uso de la tecnología como medio de socialización colectiva.

La autoestima es parte fundamental en el comportamiento humano, pues de ella se deriva la forma en que los adolescentes actúan en el ambiente en el que se desenvuelven. Es por esta razón que se establece como punto de partida la psicología y sociología en el tratamiento de la salud mental y, por ende, el bienestar emocional de los individuos. A tales efectos, la investigadora utilizó como marco teórico las propuestas de la Teoría Psicosocial del Desarrollo (Erikson, 1963) y la Sociología Cotidiana (Maffesoli, 1982).

Teoria Psicosocial de Erickson

La teoría psicosocial de Erik Erikson (1963; citado por Armstrong, 2000) se fija fundamentalmente en la vertiente sociogenética del desarrollo. Esta teoría considera que además de ser fruto de la herencia y la experiencia, toda ansiedad personal refleja las tensiones sociales. Erikson acentúa el papel del yo y su desarrollo; cree que el crecimiento gradual, etapa tras etapa, de la identidad del yo, basado en las experiencias de salud social y solidaridad cultural, culmina en el sentido humanitario del individuo. Señala, también, que el desarrollo tiene una base fundamental en el yo como organizador de la persona, un yo que se relaciona con otros seres humanos y que establece una relación diferente en cada una de las etapas del desarrollo psicosocial dependiendo de cultura y el medio (Armstrong, 2000).

Según esta teoría (Erikson, 1963), la terminación exitosa de cada etapa da lugar a una personalidad sana y a interacciones acertadas con los demás. El teorizante expone que el fracaso a la hora de completar con éxito una etapa puede dar lugar a una capacidad reducida para terminar las otras etapas y, por lo tanto, a una personalidad y un sentido de identidad personal menos sanos. Sin embargo, añade que estas etapas se pueden resolver con éxito en el futuro redundando en una autoestima sana y positiva.

Erikson (1963; citado por Armstrong, 2000) expone que durante la adolescencia,  la transición de la niñez a la edad adulta es sumamente importante. Según este teorizante, es en esta etapa de la vida que los niños se están volviendo más independientes, y comienzan a mirar el futuro en términos de carrera, relaciones, familias, vivienda y vida en general. Añade que es durante este período que se exploran las posibilidades y comienzan a formarse las identidades propias basadas en el resultado de las exploraciones y experiencias de los adolescentes. Señala que este sentido de quiénes son puede verse obstaculizado, lo que puede dar a lugar una sensación de confusión sobre sí mismos y su papel en el mundo.

Para Erikson (1963), la identidad es una búsqueda del rol social de un individuo y que dura toda la vida, la cual se enfoca durante la adolescencia y puede repetirse durante la edad adulta. Enfatiza que este esfuerzo por encontrar un sentido de sí mismo y del mundo es un proceso sano y vital que contribuye a la fuerza del ego del adulto. Señala, además, que los conflictos que involucran el proceso de autodefinición sirven para estimular el crecimiento y el desarrollo e identifica la tecnología como uno de los factores conflictivos del proceso al citar a Goldberg: "La tendencia de la era tecnológica es generar cambios amplios, y a veces discordantes, que determinan que sea cada vez más difícil que el individuo se preocupe exclusivamente de sus problemas particulares" (Erikson, 1969; p. 234). Por lo que concluye, que para alcanzar un buen nivel de autoestima se debe descubrir la propia identidad y solucionar los conflictos que se presentan de manera que satisfagan las necesidades personales.

Teoria de la Sociología Cotidiana

Sin embargo, para Figueroa (2007; según Custodio, 2007), no se puede perder de perspectiva que en la conducta a nivel mundial se están experimentando fenómenos sociales que han cambiado las maneras en que las personas se conocen, encuentran y mantienen en contacto. La gente sobrepasa las políticas productoras de individualismo, control y reducción de los espacios sociales para relacionarse y reunirse en su vida cotidiana por el placer de compartir. A tales efectos se hace referencia al trabajo de Michel Maffesoli (1982), quien expone en su teoría socialité, que la socialidad es una categoría necesaria para el análisis de la sociología de la vida cotidiana. La socialidad consiste, en una orientación hacia el otro.

Maffesoli (1982), toma la coyuntura que hace Alfred Schütz (1939), entre la experiencia y la alteridad, en particular a partir del análisis de lo que llama orientación hacia la persona individual. La experiencia del otro, vivida a través de la propia, fundamenta la comprensión de los diferentes mundos constitutivos de determinado período, por ejemplo: el mundo de los contemporáneos, el mundo de los predecesores y el mundo de los compañeros, constituyen el mundo de lo vivido, causa y efecto de toda situación social. Esas experiencias ligadas en la búsqueda de socialización que experimentan los jóvenes es parte integral de su conducta adolescente y la búsqueda de su propia estima (Chuaqui, 2006).

Maffesoli (2004) explica que en las nuevas generaciones existe una necesidad exacerbada de compartir gustos, intereses y fantasías, que las lleva a crear pequeñas entidades o comunidades. Para el sociólogo, estos comportamientos constituyen nuevas tribus urbanas donde las emociones vividas en común y las sensibilidades compartidas son el principal cimiento de las tribus, pues la gente lo que quiere es estar reunida, poco importa el motivo del encuentro. Sin embargo, su tesis es que actualmente, en la postmodernidad, se observa regresar esa forma antigua de lo que fue la tribu como una forma de integración, reagrupamiento en pequeños núcleos para luchar contra las adversidades de la cotidianidad. Este experto ejemplifica el fenómeno de las tribus urbanas con la búsqueda de los jóvenes por aquella identidad añorada mediante la integración a una sociedad que posee las mismas tendencias, modas y pensamientos que ellos. Éstos se sentirán identificados tanto con el grupo que sentirán repulsión hacia un grupo de tendencias opuestas, lo cual podría llevarlos al aislamiento y alienación.

Este sociólogo enfatiza que son las numerosas prácticas culturales y experiencias sociales que caracterizan la sociedad actual las que redundan en cambios característicos de la llamada posmodernidad (Bueno, 2005). Para este autor, una de las características de las tendencias sociales modernas es el deambular por el Internet, y en general, en todo deseo que implique otro lugar (físico o virtual), lo que redunda en un efecto directo de cómo el mundo está transformando sus estructuras sociales de la mano con la globalización y las tecnologías de la comunicación internacional en un movimiento que podría llamarse metafísica sociológica. Además, asevera que se trata de un deseo de evasión o de una herejía contra todo lo instituido, donde el cuidado de sí se expresa con los otros. Por último, expone que existe "la idea de que hay un inconsciente colectivo que lleva despacio a la sociedad global hacia una circulación irrefrenable de valores y maneras de ser que traerán un cambio social tan placentero como traumático, tan redentorio como trágico; paradójico finalmente como es el movimiento de la vida".

Las variables estudiadas pueden ser consideradas como aspectos sociales externos que causan los cambios en las conductas observables. Por esta razón, las teorías que explican las conductas son fundamentales en el entendimiento del comportamiento de los jóvenes ante las redes sociales cibernéticas y como las mismas afectan su autoestima. Como establece Erikson (1963), existe la necesidad de la aceptación como parte de la conducta humana y la misma, según Maffesoli (1982), puede ser presionada por la sociedad para que las personas satisfagan sus necesidades. Ambos postulados coinciden en que la conducta debe ir dirigida a establecer patrones sociales adecuados que lleven a una autoestima saludable. Estas teorías de enfoque humanística y social ofrecen una visión clara de aquellas etapas, procesos o situaciones que se relacionan con el comportamiento que podrían estar pasando los jóvenes que se refugian en el uso de las redes sociales cibernéticas como medio para crear unos mundos más seguros y aceptables para si mismos.

La investigadora propone un marco teórico enfocado en el aspecto psicosocial para atender las necesidades de autoestima y socialización mediante las redes sociales cibernéticas de los adolescentes participantes de la investigación. Para poder ver más claramente este concepto de psicología social que esboza el psicólogo Erik Erikson (1963), en el cual trata las motivaciones humanas y el concepto de sociología de la cotidianidad esbozada por el sociólogo Michel Maffesoli (1982) para explicar las identidades de alienación (alteración y deformación de las autenticas relaciones de vida), la investigadora presenta un mapa teórico conceptual de la humanística social. El mapa teórico conceptual es el siguiente:

Diagrama 1:

Monografias.comMarco Teórico

Monografias.com

La creación de la identidad debe ser vista como una etapa del desarrollo que debe ser satisfecha para obtener una buena autoestima (Erikson, 1963). La conducta, a su vez, dependerá de aspectos socioculturales que establecerán el comportamiento de las personas ante determinadas situaciones (Maffesoli, 1982). Por lo tanto se puede establecer como marco teórico conceptual de esta investigación el hecho de que los aspectos conductuales mencionados son importantes en el estudio de la autoestima de los jóvenes que utilizan las redes sociales cibernéticas como medio de socialización en una cultura basada en el uso de la Internet como medio de comunicación activa.

CAPITULO III:

Metodología

El siguiente capítulo describe la metodología que se utilizó durante el proceso de la investigación. Se hará una descripción detallada de los participantes que formaron parte de la muestra y del instrumento que se utilizó para recopilar la data. En adición a esto, el capitulo explicará el procedimiento que se siguió para obtener las debidas autorizaciones que hicieron legitima esta investigación.

Participantes

La población estuvo compuesta por adolescentes masculinos y femeninos, de 15 a 19 años de edad, matriculados en el segundo semestre del año escolar 2008 - 2009 en la Escuela Superior José Felipe Zayas del Municipio de Coamo. Formaron parte de esta investigación aquellos estudiantes cuyos padres autorizaron explícitamente la participación de los mismos. Se tomó una muestra total de 137 estudiantes.

Esta fue no aleatoria, por disponibilidad. Según Hernández, Fernández y Baptista (2006), el proceso de selección no aleatorio implica elegir dentro de una población un número de elementos a partir de un marco muestral. Señalan, además, que el tamaño de muestra mínimos en un estudio cuantitativo transaccional descriptivo o correlacional es de 30 casos por segmento del universo. La muestra fue por disponibilidad puesto que participaron aquellos sujetos que presentaron autorización y aceptación de participación en el estudio en la fecha establecida para cumplimentar los instrumentos de investigación.

La población total era de 718 estudiantes, por lo que se estimo una muestra de 258. Se entregaron 680 autorizaciones de participación, siendo devueltas 151 de estas. La muestra fue dividida en dos secciones: la primera constituida por la muestra total de 151 estudiantes que contestaron el pre-cuestionario y la segunda constituida por 137 estudiantes que fueron considerados en los análisis inferenciales de la investigación debido a que cumplían con los requisitos de uso para establecer relación con las variables de estudio.

Instrumento

Como instrumento principal en el proceso de recolección de datos se utilizó el método cuantitativo, utilizando un cuestionario el cual fue llamado Perfil de Usuarios de Redes Sociales (PURS). (Apéndice 1) Se determinó utilizar dicha técnica debido a que la misma permite aplicar un proceso de recopilación de datos a una muestra amplia de manera anónima y rápida. El cuestionario está validado por cinco (5) jueces expertos en la materia, donde cada uno revisó detenidamente las diferentes partes del mismo e hicieron las recomendaciones pertinentes. Se obtuvo una validez de .91, específicamente en apariencia y contenido. (Apéndice 2)

El instrumento consiste de dos cuestionarios. El pre cuestionario tiene el propósito de medir si los participantes conocen, tienen y utilizan los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas y consta de tres preguntas. Las mismas se contestan mediante una escala binomial: Sí o No. El segundo cuestionario está compuesto de tres (3) partes independientes una de las otras. La primera parte consta de llenar un perfil sociodemográfico de los participantes y está constituida por siete (7) preguntas, entre las cuales se encuentran: el género, la edad, el grado que cursa, programa académico, zona de residencia, estructura familiar del participante y dónde se conecta frecuentemente a la Internet. La segunda parte fue tomada con previa autorización de la tesis de Sor María C. Collazo Rivera (2004) y contiene 15 aseveraciones que se utilizan para medir la autoestima de los participantes. El instrumento original consta de 42 aseveraciones en una escala Likert de 4 (cuatro) puntos: nunca, casi nunca, algunas veces y siempre. La misma tuvo una validez de contenido y apariencia de .72. (Apéndice 3). La tercera parte está compuesta por 9 aseveraciones que miden el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, midiéndose a través de una escala binomial: Sí o No.

Además, se diseñaron dos (2) hojas de consentimientos para validar la participación de los estudiantes en la investigación y velar por los derechos humanos de los participantes, según el requisito de la Junta de Revisión Institucional. (Apéndice 4) La primera hoja está dirigida a los padres, madres, tutores o encargados de los participantes. En la misma, estas personas otorgan la autorización para la participación de los menores en la investigación. La segunda hoja es dirigida a los participantes con el propósito de obtener la evidencia necesaria de la participación voluntaria. Cada uno de los consentimientos contiene la siguiente información: título de la investigación, propósito de la investigación, descripción del instrumento a utilizarse, confidencialidad, participación voluntaria y derechos durante la investigación.

Procedimiento

Se acudió a las oficinas del Departamento de Educación en el Distrito Escolar de Coamo con el propósito de orientarse acerca de los procedimientos a seguir durante las investigaciones que requieren la participación de estudiantes menores de edad bajo el sistema educativo de Puerto Rico. Se dialogó con el Superintendente, el Sr. Miguel A. Borges, y se le hizo entrega de la solicitud por escrito para llevar acabo la investigación en la escuela superior José Felipe Zayas del municipio de Coamo. (Apéndice 5) El Sr. Borges dio su visto bueno para realizar la investigación y solicitó la entrega de los anejos que la carta circular número 5-2001-2002 requiere para poder llevar a cabo la investigación en la escuela. Se le envió una carta a la directora de la escuela para pedir su autorización, la cual fue otorgada de inmediato mediante visto bueno.(Apéndice 6) Posteriormente, se solicitó permiso a la Junta de Revisión Institucional. (Apéndice 7) Una vez obtenido el permiso de esta junta se procedió a hablar con los maestros de la escuela para pautar una cita donde se les entregó a los participantes los consentimientos que deberían firmar sus padres y/o encargados y los que deberían firmar ellos. También se pautó la fecha de administración del instrumento a los participantes que entregaran sus consentimientos ya firmados. El día acordado la investigadora se presentó, explicó los propósitos de la investigación, el procedimiento de la confidencialidad y el uso de los datos obtenidos. Se entregó los cuestionarios a todos los participantes y una vez terminaron de contestar los estudiantes insertaron los mismos en un sobre manila y lo entregaron a la investigadora quien procedió a darles las gracias por su tiempo y cooperación. Aquellos participantes cuyas respuestas fueron afirmativas en las primeras dos (2) preguntas del pre-cuestionario se consideraron en los análisis estadísticos sobre las variables de estudio. Por otro lado, aquellos que no contestaron afirmativamente las preguntas fueron considerados parte de la muestra para determinar el nivel de conocimiento y la participación de la misma en las redes sociales cibernéticas. Los instrumentos serán almacenados por cinco años como evidencia del proceso de investigación y luego serán destruidos para velar los derechos de privacidad de los participantes, según lo establece la Junta de Revisión Institucional de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

Análisis Estadístico

Luego de recopilados los datos, se tabularon electrónicamente utilizando el programa Statistical Package for the Social Sciences (SPSS, por sus siglas en inglés, versión 16.0). Para contestar las preguntas del pre-cuestionario se utilizó el análisis de frecuencias y por cientos. Para contestar las preguntas relacionadas a las variables sociodemográficas se utilizó el análisis descriptivo mediante frecuencias, por cientos y medidas de tendencia central (media, moda y mediana). Para la comprobación de hipótesis se utilizó la Prueba de Correlación de Pearson para las variables autoestima y uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas y la Prueba de Correlación Spearman para las variables genero, edad, programa académico, zona de residencia y estructura familiar (Hernández, Fernández & Baptista, 2006).

Para la escala de autoestima se utilizó como punto medio el 70 por ciento. Encontrando que puntuaciones iguales o mayores de 42 representan una autoestima alta y puntuaciones iguales o menores de 41 representan una autoestima baja.

Las premisas positivas (3, 5, 6, 8, 9, 12,13 y 15) se codificaron de la siguiente manera: (Nunca: 1 Casi nunca: 2 Algunas veces: 3 Siempre: 4). Las premisas negativas (1, 2, 4, 7, 10,11 y 14) se codificaron de la siguiente manera: (Nunca: 4 Casi nunca: 3 Algunas veces: 2 Siempre: 1).

Para la escala de uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas se utilizó como punto medio el 60 por ciento. Encontrando que puntuaciones iguales o mayores de 12 representan poco uso de las mismas y puntuaciones iguales o menores de 11 representan mucho uso de las mismas. Las premisas 1 a la 8 se consideraron premisas positivas donde tiene un valor de 1 punto y No tiene un valor de 2 puntos. La premisa 9 se consideró negativa donde tiene un valor de 2 puntos y No tiene un valor de 1 punto.

Para el análisis de los datos obtenidos se utilizó la correlación de Pearson, la cual analiza la relación entre dos variables medidas en un nivel por intervalos o de razón y para relaciones lineales. También se utilizo la correlación de Spearman, la cual se utiliza para variables en un nivel de medición ordinal.

CAPITULO IV:

Hallazgos

En este capítulo se presentan los resultados del análisis estadístico descriptivo e inferencial, obtenidos en la investigación. Los mismos se presentan en formato de tablas, con una descripción literaria de los mismos.

Análisis Descriptivo

El pre-cuestionario

El pre cuestionario fue utilizado para identificar sí los participantes conocían lo que son perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, sí tenían algún perfil dentro de las mismas y el tiempo que llevaban utilizando el perfil.

La pregunta número uno del pre-cuestionario tenia como propósito saber si los participantes tenían conocimiento de lo que son perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, el 100 por ciento (151) contestó que sí conocen lo que son perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. (Tabla 1)

Tabla 1: Distribución de los participantes por conocimiento de las redes sociales cibernéticas

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La pregunta número dos se utilizo para conocer si los participantes tenían algún perfil dentro de las redes sociales cibernéticas, el 91 por ciento (137) contestó que sí tienen perfil dentro de las redes sociales cibernéticas. Mientras que el 9 por ciento (14) contestó que no tienen perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. (Tabla 2)

Tabla 2: Distribución de los participantes en el uso de perfiles en las redes sociales cibernéticas

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La pregunta tres tenia la intención de conocer el tiempo que llevaban los participantes utilizando los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. Entre los hallazgos, se encontró que de un total de 137 participantes, el 68.6 por ciento (94) tenía su perfil dentro de las redes sociales cibernéticas hace más de un año y el 31.4 por ciento (43) hace menos de un ano. (Tabla 3)

Tabla 3: Distribución de los participantes por razón del tiempo en que crearon sus perfiles en las redes sociales cibernéticas

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Cuestionario

El cuestionario fue utilizado para obtener los datos sociodemográficos de los participantes, el nivel de autoestima de los mismos y el nivel de uso que estos le daban a sus perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas.

Al analizar las variables sociodemográficas se encontró que de un total de 137 participantes, el 68 por ciento (93) eran masculinos y el 32 por ciento (44) féminas. (Tabla 4)

Tabla 4: Distribución de los participantes por razón de género

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La variable edad refleja que de 137 participantes, el 28.5 por ciento (39) tenían 15 años, el 28.5 por ciento (39) 16 años, el 39.4 por ciento (54) 17 años, el 2.9 por ciento (4) 18 años y el 0.7 por ciento (1) 19 años. La distribución por edad arrojó una moda de 17 años, la media de 16 años y una mediana de 16 años. (Tabla 5)

Tabla 5: Distribución de los participantes por razón de edad

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La distribución de los participantes por grado escolar reflejó que el 38 por ciento (52) cursaba el décimo grado, el 32.1 por ciento (44) el undécimo grado y el 29.9 por ciento (41) el duodécimo grado. (Tabla 6)

Tabla 6: Distribución de los participantes por razón de grado escolar

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Con respecto al programa académico de los participantes se encontró que el 31.4 por ciento (43) pertenecía al programa regular y 68.6 por ciento (94) al programa vocacional. (Tabla 7)

Tabla 7: Distribución de los participantes por razón de programa académico

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En la variable zona de residencia se evidenció que el 41.6 por ciento (57) de los participantes residían en zona urbana y el 58.4 por ciento (80) en zona rural. (Tabla 8)

Tabla 8: Distribución de los participantes por razón de zona de residencia

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De los participantes del estudio un 46.7 por ciento (64) reportó que residen con padre y madre, 1.5 por ciento (2) solamente con Padre, 30.7 por ciento (42) solamente con Madre, 14.6 por ciento (20) con su madre y padrastro, 1.5 por ciento (2) con su padre y madrastra, 4.4 por ciento (6) con abuelos y 0.7 por ciento (1) con algún otro familiar o encargado (esposo en este caso). (Tabla 9)

Tabla 9: Distribución de los participantes por razón de la estructura familiar

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Por otro lado, la variable lugar donde usualmente se conectan a la Internet reflejó que el 73.7 por ciento (101) lo hacen desde su hogar, 12.4 por ciento (17) en casa de un familiar, 10.2 por ciento (14) en casa de un amigo(a), 0.7 por ciento (1) en la escuela, 1.5 por ciento (2) desde un lugar público y 1.5% por ciento (2) desde otro lugar (celular en este caso). (Tabla 10)

Tabla 10: Distribución de los participantes por razón del lugar de conexión a la Internet

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Con respecto al nivel de autoestima, se encontró que de un total de 137 participantes, el 97.8 por ciento (134) presentaba autoestima alta; mientras, el 2.2 por ciento (3) una autoestima baja. (Tabla 11)

Tabla 11: Distribución de los participantes por razón del nivel de autoestima

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Finalmente, se encontró que el 16.1 por ciento (22) de los participantes tiene un patrón de mucho uso de los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticos y 83.9 por ciento (115) un patrón de poco uso. (Tabla12)

Tabla 12: Distribución de los participantes por razón del patrón de uso de los perfiles en las redes sociales cibernéticas

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Análisis Inferencial

La investigadora tenia como interés conocer si existía correlación estadísticamente significativa entre el uso de los perfiles en las redes sociales cibernéticas y el nivel de autoestima de los participantes, por lo que se utilizó la Prueba de Correlación de Pearson. Por otro lado en la comprobación de hipótesis de variables, se utilizó la Prueba de Correlación de Spearman con el propósito de conocer sí existía correlación estadísticamente significativa entre las variables autoestima, uso de perfiles y género, autoestima, uso de perfiles y edad, autoestima, uso de perfiles y programa académico, autoestima, uso de perfiles y zona de residencia, autoestima, uso de perfiles y estructura familiar según los datos obtenidos de los participantes.

Correlación Pearson

Tabla 13: Correlación de Pearson entre la autoestima y el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas.

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El análisis inferencial sobre las variables autoestima y uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas se reflejo una correlación pearson de -.208 con una significancia de .015. Por ser esta ultima menor de .05, se concluye que existe evidencia estadísticamente significativa para rechazar la hipótesis nula y aceptar la hipótesis de trabajo; estableciendo que si existe una correlación negativa débil entre autoestima y uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. Esta correlación negativa débil significa que las variables están en un nivel paralelo, donde ninguna influye sobre la otra.

Correlación Spearman

Tabla 14: Correlación de Spearman entre el uso de perfiles, la autoestima y el género de los participantes.

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La tabla 14, refleja el análisis inferencial sobre las variables uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y el género de los participantes, reflejando una correlación spearman de -.236 (significancia = .005) para las variables uso de perfiles y autoestima, una correlación de .069, (significancia = .420) entre el uso de perfiles y genero y una correlación .015, (significancia = .863) entre autoestima y genero. Reflejando una correlación negativa débil entre las variables uso de perfiles y autoestima, no siendo así entre las variables uso de perfiles y género y autoestima y género donde no existe correlación. Lo cual demuestra que existe evidencia estadísticamente significativa para aceptar la hipótesis nula y rechazar la hipótesis de trabajo, estableciendo que no existe una correlación entre uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y el género.

Tabla 15: Correlación de Spearman entre el uso de perfiles, la autoestima y la edad de los participantes.

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La tabla 15 presenta el análisis inferencial sobre las variables uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, autoestima y edad de los participantes, reflejando una correlación spearman de -.236 (significancia = .005) entre las variables uso de perfiles y autoestima, una correlación -.055, (significancia = .520) entre uso de perfiles y edad y una correlación de .112, (significancia = .191) entre autoestima y edad. Reflejando una correlación negativa débil entre las variables uso de perfiles y autoestima, no siendo así entre las variables uso de perfiles y edad y autoestima y edad donde no existe correlación. Lo cual demuestra que existe evidencia estadísticamente significativa para aceptar la hipótesis nula y rechazar la hipótesis de trabajo, estableciendo que no existe una correlación entre uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y la edad.

Tabla 16: Correlación de Spearman entre el uso de perfiles, la autoestima y el programa académico de los participantes.

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La tabla 16 refleja el análisis inferencial sobre las variables uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, autoestima y el programa académico de los participantes, reflejando una correlación de spearman de -.236 (significancia = .005) entre las variables uso de perfiles y autoestima, una correlación de .076, (significancia = .379) entre uso de perfiles y programa académico y una correlación de -.051, (significancia = .557) entre autoestima y programa académico. Reflejando una correlación negativa débil entre las variables uso de perfiles y autoestima, no siendo así entre las variables uso de perfiles y programa académico y autoestima y programa académico donde no existe correlación. Lo cual demuestra que existe evidencia estadísticamente significativa para aceptar la hipótesis nula y rechazar la hipótesis de trabajo, estableciendo que no existe una correlación entre uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y el programa académico.

Tabla 17: Correlación de Spearman entre el uso de perfiles, la autoestima y la zona de residencia de los participantes.

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La tabla 17 refleja el análisis inferencial sobre las variables uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, autoestima y la zona de residencia de los participantes, reflejando una correlación de spearman de -.236 (significancia = .005) entre las variables uso de perfiles y autoestima, una correlación de -.028, (significancia = .748) entre uso de perfiles y la zona de residencia y una correlación de .030, (significancia = .727) entre autoestima y zona de residencia. Reflejando una correlación negativa débil entre las variables uso de perfiles y autoestima, no siendo así entre las variables uso de perfiles y zona de residencia y autoestima y zona de residencia donde no existe correlación. Lo cual demuestra que existe evidencia estadísticamente significativa para aceptar la hipótesis nula y rechazar la hipótesis de trabajo, estableciendo que no existe una correlación entre uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y la zona de residencia.

Tabla 18: Correlación de Spearman entre el uso de perfiles, la autoestima y estructura familiar de los participantes.

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La tabla 18 refleja el análisis inferencial sobre las variables uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, autoestima y la estructura familiar de los participantes, reflejando una correlación de spearman de -.236 (significancia = .005) entre las variables uso de perfiles y autoestima, una correlación de -.140, (significancia = .104) entre uso de perfiles y la estructura familiar y una correlación de -.044, (significancia = .609) entre autoestima y estructura familiar. Reflejando una correlación negativa débil entre las variables uso de perfiles y autoestima, no siendo así entre las variables uso de perfiles y estructura familiar y autoestima y estructura familiar donde no existe correlación. Lo cual demuestra que existe evidencia estadísticamente significativa para aceptar la hipótesis nula y rechazar la hipótesis de trabajo, estableciendo que no existe una correlación entre uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y la estructura familiar.

CAPITULO V:

Conclusiones y recomendaciones

En este capítulo se presenta un compendio de los resultados de la investigación, siendo estos a su vez comparados con estudios previos relacionados al tema. En adición se incluyen y discuten las recomendaciones para los Trabajadores Sociales y otros profesionales de ayuda, así como para futuras investigaciones.

Hallazgos

El propósito de la investigación era identificar el impacto que tiene el uso de las redes sociales cibernéticas en la autoestima de los adolescentes. La muestra resulto ser en su mayoría del sexo masculino, con una edad promedio de entre 16 y 17 años de edad, cursando el décimo grado, participantes del programa vocacional, residentes de la zona rural, viviendo con ambos padres, usualmente conectándose al Internet desde sus hogares y con un año o mas utilizando los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. Finalmente los participantes de la investigación presentaron un alto nivel de autoestima y un patrón de uso bajo de los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas.

Es importante mencionar que durante la investigación se presentaron varias limitaciones, entre ellas está que la muestra no fue homogénea en cuanto al género, la edad y el programa académico de los participantes por lo que los resultados pudiesen haberse visto influenciados.

Con relación a la primera pregunta de investigación que pretendía conocer el nivel de conocimiento que tenían los adolescentes de escuela superior sobre las redes sociales cibernéticas, la investigación reflejó que el 100 por ciento de los participantes conocían lo que son perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. Es importante recalcar que durante la revisión de literatura no se identificó ningún estudio empírico que midiera el nivel de conocimiento.

La segunda pregunta de investigación tenia como propósito conocer el nivel de autoestima que tienen los adolescentes de escuela superior. Se encontró que los estudiantes reflejaron un nivel alto de autoestima. Estos hallazgos concuerdan con Collazo (2004) en el estudio titulado Nivel de Autoestima y Actitudes hacia la Violencia en el Noviazgo en Estudiantes de escuela Superior el cual al igual que la presente investigación, reflejo que los estudiantes de escuela superior poseen un alto nivel de autoestima. La investigadora comparte las ideas de Rohall, Cotten & Morgan (2002), quienes señalan en su estudio que no existe datos suficiente que evidencien los efectos de la Internet en la autoestima de los jóvenes. Para futuras investigaciones se debe tomar en cuenta este factor como posible limitación que lleve a auscultar con mayor precisión los niveles de autoestima de los usuarios de perfiles en las redes sociales cibernéticas.

En cuanto a la tercera pregunta de investigación, se encontró que los estudiantes tenían un patrón de poco uso de los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas. Este resultado no concuerda con González (2007) ya que este realizó un estudio sobre la frecuencia y objetivos de uso de las páginas cibernéticas y concluyó que mientras más jóvenes las personas, mayor era el uso que le daban a la Internet. Cabe mencionar que los participantes de esta investigación reportaron pasar más de dos horas diarias revisando sus perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas.

Los hallazgos encontrados en la presente investigación revelaron que si existe una correlación estadísticamente significativa entre la autoestima y el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, contestando así la cuarta pregunta de investigación. Este hallazgo coincide con Andino (2002), que señala que el uso adecuado de redes cibernéticas promueve entre los usuarios la práctica de valores basados en la solidaridad, responsabilidad y disciplina personal lo que contribuye a elevar la autoestima. También, se puede comparar con los resultados de la investigación de Gangadhartbatla (2008), quien señala que la actitud hacia el uso de las redes sociales en Internet es positiva para desarrollar una buena autoestima, sentido de pertenencia, la cognición y la eficacia.

En relación a la quinta pregunta de investigación se encontró que no existe una correlación estadísticamente significativa entre el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y el género de los participantes. Lo cual no concuerda con Matos (2008) ni con Rivera (2008) que exponen que el uso de la Internet con respecto a la exposición personal varía de acuerdo con el género. Sin embargo, cabe mencionar que sí concuerdan con los resultados de la presente investigación en cuanto a que son los varones los de mayor uso. Es la impresión de la investigadora que los resultados en cuanto al género pudieron verse influenciados ya que la muestra no fue homogénea.

Por otro lado en la sexta pregunta de investigación no se encontró correlación estadísticamente significativa entre el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y la edad de los participantes. Estos hallazgos no concuerdan con Rivera (2008), que realizo un estudio utilizando una muestra de 210 estudiantes de escuela superior y los resultados reflejaron que la exposición personal varía de acuerdo con la edad del usuario.

Referente a la séptima pregunta de investigación que pretendía determinar si existía correlación estadísticamente significativa entre el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y el programa académico de los participantes, se encontró que no existe correlación estadísticamente significativa entre las variables. Es importante recalcar que durante la revisión de literatura no se identificó ningún estudio empírico que midiera estas tres variables. La muestra de la actual investigación no fue homogénea en cuanto al programa académico lo cual pudo haber influenciado en los resultados de la misma. Sin embargo, se puede inferir por los resultados obtenidos que los estudiantes de mayor uso pertenecen al programa vocacional y que los mismos reflejaron altos niveles de autoestima por lo que es cónsono con las investigaciones de Andino (2002), que sugiere que el uso adecuado de redes cibernéticas promueve, entre los estudiantes de programas vocacionales, aspectos de buena autoestima como líderes educativos.

Por otra parte, al contestar la octava pregunta de investigación se encontró que no existe correlación estadísticamente significativa entre el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y la zona de residencia de los participantes. Lo que no concuerda con las investigaciones de la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeos de Puerto Rico (SME, 2008), que señalan que la mayoría de los usuarios de las redes cibernéticas pertenecen a las zonas urbanas de la Isla. Esto tampoco concuerda con Bracey, Bamaca & Umana-Taylor (2004), quienes en su investigación con 3,282 estudiantes señalan que la zona de residencia influye directamente en la autoestima de los individuos, donde los individuos de zonas rurales presentan mayor riesgo de niveles bajos de autoestima comparados con los de la zona urbana.

Finalmente, los resultados para la última pregunta de investigación reflejaron que no existe correlación estadísticamente significativa entre el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas, la autoestima y la estructura familiar de los participantes. Los resultados concuerdan con Rodríguez (2001), quien realizo un estudio con el propósito de describir los aspectos psicosociales de las estudiantes que provenían de familias monoparentales y biparentales utilizando una muestra de 73 estudiantes de la escuela Ramiro Colon de Ponce y quien señala que el nivel de autoestima no está relacionado con el tipo de estructura familiar por lo que no existe relación significativa entre ambas variables de estudio. Sin embargo, la muestra de esta investigación reflejo que los estudiantes que mas utilizaban los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas provenían de un hogar compuesto por padre y madre, seguido por madres solteras. Lo cual podría compararse con la investigación de DeBell & Chapman (2003), los cuales exponen que en cuanto al patrón de uso de la Internet en relación con la composición familiar se encontró que aquellos sujetos que utilizan la Internet la mayoría reside con ambos padres, seguido de aquellos que viven con madres solteras, padres solteros y otros.

Conclusiones de investigacion

Luego de concluido el estudio, la investigadora entiende que el uso de los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas ha pasado a formar parte de la vida social de los adolescentes. Siendo estos últimos utilizados por la mayoría de los estudiantes para ampliar su circulo de amistades y mantenerse en comunicación con ellos. Los participantes de esta investigación reflejaron pasar más de dos horas revisando sus perfiles, sin embargo no son estos lugares una prioridad en sus vidas diarias. No existe suficiente evidencia que correlacione la autoestima y el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas con las variables de género, edad, programa académico, zona de residencia y la estructura familiar. Es importante mencionar que los participantes de esta investigación mostraron tener una opinión positiva sobre estas redes sociales cibernéticas. Durante el proceso de recolección de datos, la investigadora se llevo la impresión de que los participantes del estudio no fueron del todo sincero en sus respuestas por lo cual los datos obtenidos no deben ser generalizados

Recomendaciones para Trabajadores Sociales y otros profesionales de ayuda

La investigadora, luego de analizar los resultados del estudio recomienda a los profesionales de ayuda, en especial a los Trabajadores Sociales:

1. Ofrecer talleres que ayuden a que los padres refuercen emocionalmente a los

jóvenes para prevenir que en el futuro estos se afecten con el mal uso de las redes sociales cibernéticas.

2. Organizar grupos de apoyo, intervenciones y adiestramientos en el manejo de las

destrezas de socialización directa como método de prevención, ante la posibilidad de que los adolescentes muestren síntomas de baja autoestima.

3. Fomentar la creación de leyes o reglamentos que garanticen que la población de

jóvenes adolescentes y sus padres estén libres de acoso y robo de identidad

durante el uso de los perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas y que se

ofrezcan gratuitamente programas de filtración de material que eviten el uso de

paginas cibernéticas no deseadas.

Recomendaciones para futuras investigaciones

La investigadora, luego de analizar los resultados del estudio recomienda lo siguiente para futuras investigaciones:

1. Replicar el presente estudio en otras áreas geográficas de la Isla y con una muestra mayor.

2. Realizar un estudio cualitativo para obtener un perfil de usuario más real de acuerdo a las experiencias de los adolescentes respecto al uso de las redes sociales cibernéticas.

3. Realizar un estudio comparativo entre estudiantes universitarios y profesionales, sobre autoestima y el uso de perfiles dentro de las redes sociales cibernéticas.

4. Ampliar el presente estudio con variables no tomadas en consideración en el mismo. (Ejemplos: ingresos económicos, estatus civil, creencias religiosas, entre otros).

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