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Las habilidades intelectuales, su importancia en los tiempos actuales (página 2)




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¿Qué es una habilidad?

La definición de habilidad tiene que ver con la profundidad investigativa con que se aborda el concepto, esto permite que en algunos casos se logren establecer ciertas coincidencias, principalmente si los autores están enmarcados en un mismo paradigma didáctico, en este caso se asume el enfoque Histórico Cultural.

Para Petrovsky habilidad es el dominio de un sistema de actividades psíquicas y prácticas, necesarias para la regularización consciente de la actividad, de los conocimientos y hábitos. ( Petrovsky, 1978:188 cit. por Zilbersteín, 2000:71).

Bajo esta concepción la habilidad constituye todo un conjunto de elementos y procedimientos integrados, cuyo dominio permite una función global en el que el sujeto modifique, adecúe y transforme su actividad, conocimientos y hábitos de acuerdo a sus necesidades y a las circunstancias presentadas.

De manera similar Danilov y Skatkin al profundizar en el estudio de la habilidad concluyen que es "un complejo pedagógico extraordinariamente complejo y amplio: es la capacidad adquirida por el hombre de utilizar creadoramente sus conocimientos y hábitos, tanto durante el proceso de actividad teórica como práctica." (Danilov y Skatkin, 1978, cit. por Zilbersteín, 2000:72)

M. López menciona requerimientos necesarios para el desarrollo de las habilidades, coincidiendo con los autores anteriores al considerar que una habilidad "constituye un sistema complejo de operaciones necesarias para la regularización de la actividad (…) se debe garantizar que los alumnos asimilen las formas de elaboración, los modos de actuar, las técnicas para aprender, las formas de razonar, de modo que con el conocimiento se logre también la formación y desarrollo de las habilidades" (M. López, 1990:1-2 cit. por Zilberstein, 2000:72).

¿Cómo se desarrolla una habilidad?

El desarrollo de una habilidad implica la participación activa del sujeto; que en este caso son nuestros alumnos y la ayuda de los otros, que lo constituye la mediación docente y de los demás alumnos. Los autores citados anteriormente coinciden en que las habilidades son sistemas de actividades tanto psíquicas como prácticas o que es la capacidad adquirida; por tanto una habilidad es el resultado de un entrenamiento para cumplir ciertos objetivos planteados, y mientras ese entrenamiento sea continúo la habilidad será perfeccionada para cumplir con tareas cada vez más eficaces.

El desarrollo de una habilidad tiene como condición necesaria: el esfuerzo práctico, la preparación constante, el entrenamiento y la ejercitación continua; para ello, se debe otorgar especial interés en la previa planeación de la actividad que en su estructuración contemple la secuencia de acciones encaminadas al logro de los objetivos que se plantean en la enseñanza. Sin duda el desarrollo de una habilidad requiere de la apertura de condiciones favorables, el docente desempeña un importante papel en este proceso.

Para Usova, (1982, cit. por Zilberstein, 2000: 72), la habilidad se analiza como la posibilidad (preparación) del sujeto para realizar una u otra acción en correspondencia con aquellos objetivos y condiciones en los cuales él tiene que actuar.

Del mismo modo Zilbersteín (2000), señala que para que el proceso de enseñanza aprendizaje provoque el desarrollo de habilidades en los alumnos, el docente deberá ante todo, analizar la estructura de la o las actividades que se propone que estos realicen en el salón de clases, tener claridad acerca de qué acciones y operaciones intelectuales se forman en la misma y luego determinar la sucesión más racional, atendiendo al desarrollo alcanzado por sus alumnas y alumnos y lo que podría potencialmente alcanzar.

El desarrollo de habilidades tiene su esencia en la actividad, por tanto se debe propiciar colocar al alumno ante situaciones que impliquen nuevos retos que permitan entrenarse constantemente, por lo que las acciones y operaciones deben permitir el dominio del contenido teórico y práctico, es decir, las acciones y operaciones deben ser suficientes, así como variadas que propicien diversas actitudes y posturas ante cada situación, y actividades diferenciadas que atenderán los distintos desarrollos logrados por los alumnos, lo que propiciará nuevos niveles de desarrollo de la habilidad (Zilberstein, 2000).

Es claro entonces que una habilidad tiene antecedentes totalmente activos e intencionales, su formación y desarrollo están sujetos a las distintas actividades y operaciones bajo un objetivo y de las condiciones que se propicien para lograr niveles cada vez más altos de la habilidad.

Por decir, para que un alumno desarrolle la habilidad de describir se tiene que enfrentar verdaderamente a describir y lo tendrá que hacer tantas veces sea necesario hasta ir logrando mejora en sus descripciones. La mediación docente estará sujeta a las necesidades de ayuda que el alumno requiera a través de los momentos de ejecución, orientación y control de la clase. En la tarea de desarrollar habilidades, es también imprescindible realizar en todo momento actividad práctica, cognoscitiva y valorativa.

En otra habilidad, relacionada al pensar, Zilbersteín ( 2000), señala que para que las alumnas y alumnos aprendan a pensar, deberán tener un alto nivel de actividad intelectual, es decir, el dominio pleno de las operaciones de pensamiento, por ejemplo del análisis y la síntesis, de la comprobación, de la comparación, de la generalización, de la clasificación.

Clases de habilidades

En una investigación realizada por Hernández, (1997), relacionada con las habilidades, identifica dos clases, a las que llama habilidades esenciales y habilidades de nivel superior, las primeras las relaciona con el aprendizaje escolar entre las que incluye a la Clasificación, Comparación, análisis síntesis, entre otras. En las segundas incorpora aquellas relacionadas con los procesos superiores del pensamiento como la habilidad para la solución de problemas, toma de decisiones, pensamiento creativo, pensamiento crítico, etc. así mismo dentro de las habilidades esenciales que incluye los procesos intelectuales básicos las agrupa en cinco categorías:

La primera agrupación relacionada con la Identificación y Definición del problema contiene la capacidad para darse cuenta de la existencia de un problema, capacidad para definir las características del problema y la identificación de unidades básicas de información.

La segunda con la Clasificación que agrupa a las relacionadas con la capacidad para determinar diferencias y semejanzas, correspondencias, comparaciones, tipologías, entre otras.

La siguiente agrupación las sitúa con la Relación que incluye la capacidad para detectar operaciones regulares, relación parte –todo, progresiones numéricas, jerarquías, deducción lógica, etc.

La cuarta agrupación correspondiente a la Transformación abarca la capacidad para crear nuevos resultados, analogías, metáforas, inducción lógica, hipótesis, etc.

La última agrupación es la de relación causa-efecto que contiene las que ayudan a interpretar y predecir dichas relaciones, interferencias, juicios, evaluaciones, etc.

Zilbersteín (2000), menciona Habilidades Generales y Habilidades Específicas, señalando que se deberán sustituir los procedimientos excesivamente específicos por procedimientos Generalizados, es decir, trabajar por el desarrollo de Habilidades Generales o de grupos de Habilidades Específicas, de modo que al aprender estas habilidades se asimilen las específicas que las forman.

Las ventajas de las habilidades Generales es que promueven un razonamiento teórico es decir bajo leyes científicas generales por lo que la apropiación de habilidades generales conduce a la formación de un pensamiento teórico, que se pueda operar con generalizaciones teóricas, con conceptos, leyes, principios generales, con la esencia del conocimiento. Si sólo se desarrollan habilidades específicas, el tipo de pensamiento que se forma es empírico, por el contrario, el dominio de habilidades generales, orientadas a la esencia, permite a los alumnos pensar teóricamente que significa poder determinar la esencia, establecer nexos y relaciones y aplicar los conocimientos a nuevas situaciones (Davidov, 1986, cit. Por Zilberstein, 2000:75).

Algunas habilidades intelectuales generales que sugieren deben desarrollarse en nuestras escuelas con procedimientos adecuados, son entre otras: la observación, la descripción, la determinación de cualidades (generales, particulares y esenciales), la comparación, clasificación, definición, explicación, ejemplificación, argumentación, valoración, solución y planteamientos de problemas, modelación, elaboración de preguntas, planteamiento de hipótesis, etc.

Zilberstein, (2005), menciona procedimientos para desarrollar las habilidades generales que incluye habilidades relacionadas con el trabajo en el proceso de enseñanza aprendizaje como son: percepción y comprensión del material objeto de estudio, elaborar fichas bibliográficas y de contenido, resumir información, preparar informes y ponencias, elaborar modelos, elaborar tablas y gráficos, planificar, realizar y proponer experimentos, entre otras.

Todas las habilidades mencionadas tienen relevancia de acuerdo a los objetivos de los distintos diseños de las actividades, sin embargo se tratará de profundizar, por interés propio de la investigación, en la habilidad de comparación.

Para Zilbersteín, (2000), al comparar se determinan las peculiaridades de dos o más objetos, fenómenos o procesos, mediante la cual las alumnas y alumnos precisan las diferencias y semejanzas entre estos, lo que favorece llegar a conocimientos más profundos que al observar o describir.

Si por ejemplo en la asignatura de historia de sexto grado de primaria se comparan dos civilizaciones prehispánicas de Mesoamérica, la civilización Maya y la civilización Tolteca; se puede lograr establecer relación muy importante entre ellas, a pesar de que se desarrollaron en momentos diferentes, la primera en el clásico y la segunda en el posclásico. Podemos considerar en el proceso comparativo propiedades cualitativas o cuantitativas; estableciendo en qué se parecían y en qué eran diferentes (semejanzas y diferencias). Al desarrollar la habilidad comparativa (Zilberstein, 2000), recomienda identificar inicialmente las diferencias y después las semejanzas, así como considerar las características externas e internas, lo esencial y lo secundario. Con la orientación organizada del docente se encaminará a profundizar y hacer más fina la comparación; por decir comparar la organización social, elaborando esquemas como pirámides sociales de manera jerarquizada, sus características políticas, económicas y culturales, las condiciones geográficas, etc. Todo este proceso comparativo llevará a establecer rasgos bastantes comunes entre las dos civilizaciones, sin embargo también contribuirá a identificar las características esenciales que hacen ser a cada una de las civilizaciones como propias y únicas, es decir, lo que hace ser a la cultura Maya como tal y no Tolteca, o viceversa.

Antes de iniciar con el proceso comparativo es importante considerar lo siguiente: a) que los alumnos tengan en claro que es comparar, b) hacer una discriminación de los objetos que se comparan, es decir, ¿qué voy a comparar?, c) contar con criterios para orientar la comparación, d) llegar a conclusiones, e) someter el ejercicio a la socialización grupal.

El desarrollo de la habilidad comparativa tiene una relevancia tal, que puede contribuir a la formación teórica de nuestros alumnos (Khopin, 1983:253 cit. Por Zilbersteín, 2000:79) a la comparación le corresponde un importante papel en la formación de los conceptos; gracias a ella el hombre descubre las relaciones efectivas (identidad, semejanzas, diferencias), entre los objetos y fenómenos de la realidad (…) Por la comparación se establece el desarrollo del objeto.

Algunas otras ventajas que se plantean al desarrollar la habilidad de comparación es que según Zilbersteín (2000), el desarrollo se favorece cuando en las comparaciones que realizan las alumnas y alumnos tienen en cuenta las características esenciales (sobre todo a partir del cuarto o quinto grado de primaria), lo que favorecen posteriormente a determinar las regularidades, las leyes o principios más generales. Previamente el profesor deberá enseñar a distinguir los rasgos o características externas e internas de los objetos que estudian y las relaciones que existen entre estos.

Evaluar habilidades

La evaluación es una categoría didáctica que depende de objetivos. La evaluación entendida como un medio y no un fin brinda dirección al proceso enseñanza aprendizaje, cumple además funciones instructivas, educativas y desarrolladoras.

En este entendido la evaluación contribuye a la formación integral del individuo, por lo tanto las habilidades, junto a los valores y conocimientos de los alumnos son también evaluables. Pero, ¿para qué evaluar una habilidad?, la evaluación en la didáctica desarrolladora valora la habilidad, corrobora la integralidad con el propósito de mejorar en los estudiantes su desempeño ante una situación problémica, pero sobre todo la evaluación debe ser útil para determinar el nivel de desarrollo potencial. ¿cómo evaluar una habilidad? la eficacia de una habilidad tiene que ver con las condiciones que se dieron para desarrollarla, y se pone de manifiesto cuando es posible solucionar una situación que se plantea, a través de diversas técnicas e instrumentos. ¿Quiénes evalúan?, por supuesto el docente, pero no solo, también los demás alumnos en sus distintas formas de organización sea individual, en equipos o grupal, permitiendo con ello la coevaluación y la autoevaluación.

La evaluación debe estar presente en todo momento desde el diagnostico integral inicial-sistemático, debe considerar indicadores evaluativos, así como escalas de evaluación.

Conclusiones

Una habilidad es la capacidad que el ser humano ha logrado para utilizar sus conocimientos, actitudes y valores de manera creadora en los diferentes procesos de actividad teórica y práctica, considerando que una habilidad alcanza un nivel de desarrollo óptimo cuando puede perfeccionarse mediante su práctica continuada y cuando se evidencia en la solución de un problema.

La habilidad de comparación puede ser una opción para mejorar la apropiación del contenido en el proceso enseñanza aprendizaje.

Las escuelas mexicanas deben buscar las condiciones y brindar oportunidades para que los alumnos y las alumnas desarrollen habilidades intelectuales a través de actividades prácticas, cognoscitivas y valorativas contribuyendo con ello al desarrollo integral humano de sus personas.

Bibliografía

  • Consejo Nacional de Investigación Educativa. (2003). VI Congreso Nacional de Investigación Educativa: Conferencias Magistrales. México, D.F., Amestoy de Sánchez, Margarita.

  • Hernández, Juan de Dios, (1997). Habilidades Matemáticas utilizadas por estudiantes de preparatoria. Tesis publicada en la Biblioteca Central de la UNAM. México, D.F.

  • Silvestre, M. & Zilberstein, T. J. (2000). Enseñanza y Aprendizaje Desarrollador. México: CEIDE.

  • Plan de Estudios. (2009). México, D.F.: SEP.

  • Zilberstein, J. & Silvestre, M. (2005). Didáctica Desarrolladora desde el Enfoque Histórico Cultural. México: CEIDE.

 

[1] Maestrante en ciencias de la educación especialidad en desarrollo de habilidades intelectuales. Centro de estudios de postgrado “Lev S. Vigostky”. Tlapa de Comonfort, Guerrero, México.

 

 

Autor:

Julio Lázaro Bazán

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