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¿Qué es filosofía? (página 2)




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El origen del filosofar

Si el hombre se encuentra inmerso en un puro que hacer material sin tiempo ni lugar para la consideración profunda y pausada, no es posible que se dé en él el filosofar. Para poder interrogarse por las últimas causas de algo- su primer principio, su último fin, la razón más profunda de su ser, etc.- se necesita una cierta paz , lo que Aristóteles llama " ocio" ,que posibilite ese " ocio activo" de la mente que es el pensar con hondura.

Por ello, tanto, Platón como Aristóteles- el gran filósofo de Estagira (ciudad del norte de Gracia, cuna de Aristóteles.)- hablaban de que era preciso un impulso que motivara el hombre a dedicarse a la actividad filosófica. Este impulso lo concretaban estos filósofos en la capacidad de asombro o admiración.

La actitud de "ocio" activada por el asombro o admiración sólo se da en el hombre ya que, también según el estagirita, es exclusivamente una tendencia natural del hombre hacia el saber, hacia el afán de averiguar el por qué de las cosas.

El ocio no hay que interpretarlo como la actitud de no hacer nada; quien no hace nada, nada hace, y tampoco piensa ni reflexiona.

La persona ociosa no trabaja ni material ni intelectualmente: no es posible que filosofe.

Tampoco puede filosofar quien no procura tener momentos de serenidad para meditar y para contemplar su realidad y la de lo que le rodea, y, de este modo, poder admirarse, asombrarse y preguntarse: ¿quién soy yo ?; ¿muero yo igual que las plantas? ; ¿ la rosa que estoy viendo está más abierta que esta mañana, es la misma rosa o es otra?.

Este proceso, de un ocio lleno de actividad pensante que conduce a la admiración o asombro intelectual ante lo que desconozco y presiento como una serie de realidades escondidas para mí y que deseo ir descubriendo, lleva, necesariamente, a formarse una serie de interrogantes y, el pensar para resolverlos, ya que es una manera incipiente de filosofar.

Aristóteles señala que la admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar: empezando por admirarse de lo que les sorprendía por extraño, avanzaron poco a poco y se preguntaron por las vicisitudes de la luna y del sol, de los astros y por el origen del universo"

El admirarse impele a conocer. En la admiración cobro conciencia de no saber. Busco el saber, pero el saber mismo, no "para satisfacer ninguna necesidad común"(Jaspers Karl pp15 .)

El filosofar es como un despertar de la vinculación a las necesidades de la vida. Este despertar tiene lugar mirando desinteresadamente a las cosas, al cielo y al mundo, preguntando qué sea todo ello y de dónde todo ello venga, preguntas cuya respuesta no serviría para nada útil, sino que resulta satisfactoria por sí sola.

Una vez que he satisfecho mi asombro y admiración con el conocimiento de lo que existe, pronto se anuncia la duda. Filosofando me apodero de la duda ,intento hacerla radical, mas, o bien gozándome en la negación mediante ella, que ya no respeta nada, pero que por su parte tampoco logra dar un paso más o bien preguntándome dónde estará la certeza que escape a toda duda y resista ante toda crítica honrada.(op.cit.ant. Jaspers. pp16).

La duda de Descartes " pienso luego existo" era para él indudablemente cierta cuando dudaba de todo lo demás, pues ni siquiera el perfecto engaño en materia de conocimiento, aquel que quizá ni percibo, puedo engañarme acerca de mi existencia mientras me engaño al pensar.

La duda se vuelve metódica la fuente del examen crítico de todo conocimiento. De aquí que sin una duda radical, ningún verdadero filosofar. Pero lo decisivo es cómo y dónde se conquista a través de la duda misma el terreno de la certeza.

Jaspers señala diciendo que: "Estamos siempre en situaciones. Las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si éstas no se aprovechan, no vuelven más. Puedo trabajar por hacer que cambie la situación. Pero hay situaciones por su esencia permanentes, aun cuando se altere su apariencia momentánea y se cubra de un velo su poder sobrecogedor: no puedo menos que morir, ni de padecer, ni de luchar , estoy sometido al ocaso , me hundo inevitablemente en la culpa. Estas las llamamos límites. Quiere decirse que son situaciones de las que no podemos salir y que no podemos alterar.

La conciencia de estas situaciones límites es después del asombro y de la duda el origen, más profundo aún, de la filosofía. En la vida corriente huimos frecuentemente ante ellas cerrando los ojos y haciendo como si no existieran. Olvidamos que tenemos que morir, olvidamos nuestro ser culpables y nuestro estar entregados al ocaso. Entonces sólo tenemos que habérnoslas con las situaciones concretas, que manejamos a nuestro gusto y a las que reaccionamos actuando según planes en el mundo, impulsados por nuestros intereses vitales. A las situaciones límites reaccionamos, en cambio, ya velándolas, ya, cuando nos damos cuenta realmente de ellas, con la desesperación y con la reconstitución; Llegamos a ser nosotros mismos en una transformación de la conciencia de nuestro ser.( op.cit. ant.pp .18,19.)

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La filosofía como sabiduría

Aunque la voz sofía, sabiduría, dejó de utilizarse casi por completo, no dejan de tener razones quienes empezaron por llamar de esa manera a la filosofía y quienes , aunque esporádicamente, le daban ese nombre en la Edad Media.

En la antigüedad se llamaba sabiduría, con palabras de Cicerón (político pensador y orador romano (106-43 a.de.J.C.) ,a "la ciencia de las cosas divinas y humanas y de sus causas". Los filósofos y poetas griegos incluían en la sofía sus conocimientos, habilidades y destrezas. Durante muchos siglos, todo el saber se unificaba en un todo del que, poco a poco, se fueron separando las distintas ciencias.(Pilar Fernández de Córdova. pp. 18)

Sobre el saber filosófico dice Balmes (Filósofo español.1810- 1848) en su Historia de la Filosofía: "Existe algo. ¿Como lo sabemos? ¿Cuáles son nuestros medios de percepción? (...) ¿Qué cosas existentes conocemos? ¿Cuál es la naturaleza de ellas? ¿Qué relaciones tienen entre sí? ¿Tienen origen? ¿Cuál es? ¿Tienen un fin ? ¿Cuál es? Estas son cuestiones que se ofrecen a la filosofía (...)(n.365).

¿Existo? ¿Qué soy? ¿De dónde he salido? ¿Cuál es mi destino? ¿Quién se atreverá a decir que éstas son cuestiones de poca importancia y que no merecen nuestra atención? Si esto no es importante, ¿dónde esta la importancia? Si esto no es digno de ocupar al hombre, ¿dónde se hallará algo que lo sea ( Balmes .n. 367)

Donde hay un hombre que piensa sobre un objeto inquiriendo su naturaleza, sus causas, sus relaciones, su origen, su fin, allí hay un filósofo. Donde hay dos hombres que se comunican recíprocamente sus ideas, que se ilustran o se contradicen, se ponen de acuerdo o disienten, allí hay discusión filosófica." (op.cit.ant. N. 371)

Las palabras de Balmes nos hacen pensar que, indudablemente, la filosofía aún hoy día, tiene algo de sabiduría humana que la sitúa por encima de las otras ciencias, que tiene que ver con la misma naturaleza humana que se siente atraída por las causas y motivos más recónditos de las verdades acerca de las cuestiones que implican respuestas trascendentes (P.Fernández . op. cit. pp. 18).

Filosofar es una actividad exclusiva del hombre y " es indigno del hombre no buscar una ciencia a la que pueda aspirar" dice Aristóteles en su Metafísica(1,2) pues, continúa diciendo el filósofo en su Ética a Nicómaco, " no debemos limitarnos como algunos pretenden, a los conocimientos y sentimientos exclusivamente humanos, ni reducirnos, por que seamos mortales, a una condición mortal; es menester, por el contrario que ,en lo que depende de nosotros, superemos los límites de una condición moral y nos esforcemos por vivir conforme a lo mejor que en nosotros existe"(X,7).

Por tanto, el nombre de filosofía como amor y tendencia a la sabiduría, guarda íntima relación con la Sofía- sabiduría -.

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Justificación y finalidad de la filosofía

Los textos de Aristóteles, como el de Balmes, nos señalan que la actitud filosófica existe de hecho y que es propia, inherente al hombre, que filosofa por su misma naturaleza.

¿Pero este saber tiene algún objeto?. Esa justificación, como dice Pilar Fernández, hay que mirarla desde dos ángulos de vista, que nos darán dos diversas perspectivas. En primer lugar, algo se justifica cuando, como dice Julián Marías en su Introducción a la Filosofía, alguien necesita resolver un problema, remover un obstáculo que se le presenta delante y, ese algo, da una respuesta positiva a aquella necesidad.

Este último caso, señala Pilar Fernández, es el de la filosofía que se busca por sí misma y no por su utilidad. La Filosofía no ha inventado ni investigará nada que favorezca el progreso del hombre, si ese progreso se toma como un avance en la conquista física de la naturaleza para un mejor vivir. Desde este punto de vista, la filosofía es inútil. Sin embargo, la utilidad es un valor que no es precisamente el supremo en la jerarquía de los valores. Por tanto, la inutilidad pragmática de la filosofía no niega en absoluto su justificación. (op.cit.ant.pp. 19).

La justificación de la filosofía hunde sus raíces más profundas en el hecho de que la filosofía no es un medio para alcanzar una utilidad, sino que tiene una finalidad por sí misma. Esta finalidad pertenece al orden especulativo- el de pensar- no al de lo pragmático. La filosofía como se dice comúnmente, tiene su finalidad en sí misma.

Lo más humano que tiene el hombre es la inteligencia que tiene una tendencia a la verdad y la voluntad que tiende al bien que le presenta la inteligencia como tal bien. La filosofía proporciona el conocimiento de la realidad y del bien, y da sentido y dirección a la vida del hombre al colmar su sed de conocer y al mostrarle el camino hacia el bien.

El hombre más elemental que sea filosofa, aunque no sea de una manera sistemática, rigurosa, cuando se pregunta por las realidades que le rodean y, más todavía , por el significado de su propia realidad.

El hombre es naturalmente trascendente, es decir, necesita ir más allá de lo que le muestran sus sentidos y aquietar su tendencia al saber profundo de las cosas y de sí mismo. La filosofía da respuestas a esos requerimientos y sitúa al hombre en el plano humano que le corresponde elevándolo por encima de su vida vegetativa- comer, dormir,crecer,- y de su vida animal - oler, oír, tocar-.(op.cit. ant. Fernández. pp.20.)

No es ésta la máxima elevación del hombre, ya que ésta es la que lo eleva a la vida sobrenatural por un don gratuito de Dios pero, en el nivel de lo puramente natural, sí es la plenitud de su ser hombre.

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Objeto de la filosofía

En cualquier ciencia cuando nos preguntamos por su objeto, hay que distinguir entre el objeto material y el objeto formal. El objeto material es lo que estudia y el objeto formal es el aspecto bajo el que estudia su objeto material. Por tanto el objeto material de la filosofía está constituido por todas las cosas y su objeto formal, o aspecto bajo el que se estudian todas las cosas, es por sus causas últimas.

Según Jorge Millas Jiménez señala que el objeto de la filosofía es una experiencia integrada, en el sentido lato que comienza a hacerse dominante con Husserl y actualizado por William James. En síntesis, la Filosofía "construye, o mejor quizás, reconstruye, sobre las bases de integración ingenuamente vivida, la experiencia racionalmente integrada, que es el objeto del saber filosófico" .(J.Millas Idea de la Filosofía el Conocimiento Vol. ,1,pp141)

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Definición de filosofía

Al encontrarnos con la filosofía, la dificultad inicial que se nos presenta, es la de definirla, ya que hay tantas definiciones de filosofía a través de los siglos, como filósofos han existido.

La filosofía reúne dos características que pueden parecer difíciles de compaginar. Por un lado, la amplitud de su objeto- toda la realidad-; por otro, la profundidad con que desea saber. Hay que unir lo que, en un conocido refrán castellano, parece irreconciliable: "el que mucho abarca, poco aprieta". La filosofía abarca y aprieta mucho y esta condición se tiene que reflejar en la definición. La generalidad de su objeto- todo lo que es- y la hondura con que la trata- por sus causas últimas. Diremos que la filosofía es la ciencia que estudia todas las cosas por sus primeros principios y últimas causas a la luz de la razón.

Si analizamos las partes esenciales de la definición, tenemos que, ciencia es el conocimiento por las causas. Cuando se sabe algo de un modo sistemático y riguroso se dice que se tiene un conocimiento cierto... El, conocimiento por causas quiere decir que no se queda nada en el saber del objeto estudiado sino que va a aquello de lo cual es efecto el objeto de estudio: a sus causas. Ejemplo, si estudiamos las plantas, al ver el verde de sus hojas, no nos conformaremos con decir que las hojas son verdes solamente, sino que nos preguntaremos por la causa, el por qué, de que sean verdes de sus hojas y nos contestaremos que las hojas de las plantas son verdes porque tienen clorofila.

La filosofía es la ciencia- conocimiento por causas- que no se queda en las causas próximas de un hecho, sino que busca las causas últimas, esto es que no se contenta con lo que nos ofrecen los sentidos, sino más bien investiga aquellas razones últimas a las que se llega no sólo con la experiencia sino, esencialmente por medio de la inteligencia.

Por último decimos, con la luz de la razón, esto significa que no para diferenciar la inteligencia de la experiencia, sino para dejar bien asentado que el camino cognoscitivo de la filosofía es el natural de la razón humana, no el de la fe que es una virtud sobrenatural que nos inclina a creer todo lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone.

El filósofo investiga el conjunto de la realidad en su naturaleza esencial y los principios que hacen posible la verdadera ciencia. Filosofía es el primerísimo de los saberes, aquél del cual todos los otros dependen," la ciencia que estudia el ser en cuanto ser y las propiedades que le son inherentes".

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La reflexión, la duda, la crítica y el diálogo en el conocimiento filosófico

Como hemos dicho anteriormente, que desde la Antigüedad se señala como origen del filosofar la admiración, la extrañeza. En efecto, la mera presencia y la ordinaria frecuentación de las cosas pueden suscitar un interés cognoscitivo que procure descubrir sus modos y comportamientos; pero la radicalización de ese interés hasta el punto de convertirse en la postura filosófica sólo es posible cuando las cosas, aun las más habituales y cotidianas, nos admiran y sorprenden, nos persuaden de que así como son podrían no ser, de que maneras y atributos podrían ser diferentes de como son. En suma, una radical problematización, un ponerlo todo en cuestión ( en duda) , es la condición primera del filosofar. Sin embargo , en la postura ordinaria o no filosófica nos hallamos habituados a las cosas tal como se nos manifiestan; nos parece natural que el mundo , sea como es, lo aceptamos implícitamente y sólo nos preocupa especificar sus modos y aspectos en la medida conveniente para orientarnos en él para acomodar nuestra vida a su realidad patente. En la posición filosófica, en cambio, nada nos parece normal y justificado por el mero hecho se su existencia; lo ponemos todo en discusión porque todo se nos aparece de primera intención discutible y como tal lo mantenemos mientras no nos ofrezca sus razones o justificaciones. Es así que, el primer paso del filosofar consiste en extrañarse de lo dado, de lo espontáneamente conocido, en una doble significación de esta palabra " extrañarse": como extrañeza o sorpresa de que las cosas sean y de que sean como son, y como un extrañamiento como externo y ajeno a nosotros, como realidad respecto a la cual hemos suprimido todos los lazos que nos ataban a ella y que podemos ver por lo tanto con ojos nuevos y limpios, como si de repente se alzara ante nosotros . El filósofo se extraña, pues, de la realidad para convertirla en problema, suprime su ordinario trato con ella para verla tal como es.(Fco. Romero pp16,17.)

Desde otro punto de vista, se dice que la filosofía es saber sin supuestos, esto es, un saber que no reconoce ninguna presuposición, ninguna base admitida de antemano. Esto la distingue de la ciencia, en la cual se aceptan supuestos comprobados.

En el saber vulgar, la realidad tal como nos es dada es el supuesto más general. En el saber científico, se presupone la existencia del mundo, la del espacio y el tiempo, la capacidad cognoscitiva de la razón y la validez de los grandes métodos. La filosofía convierte todo esto en problema, con muy distintas soluciones.

El diálogo ha sido con frecuencia una forma de expresión filosófica o científico- filosófica; ejemplos al respecto hallamos en Platón, San Agustín, Cicerón, Galileo, Berkeley, Hume y, por supuesto, Sócrates (a través de Platón). A veces la forma de diálogo se halla oculta en un aparente discurso continuo. Así se ve en Plotino, que se pregunta y se responde a sí mismo con frecuencia en forma "dialógica".

El diálogo filosófico no es una forma literaria entre otras que pudiesen igualmente adoptarse; responde a un modo de pensar esencialmente no "dogmático", esto es, a un modo de pensar que procede "dialécticamente". Por eso hay una estrecha relación entre estructura dialógica y estructura dialéctica del pensar. Según Platón, el que sabe preguntar y responder es el práctico o especialista del diálogo, esto es, el "dialéctico" (Crat. ,390.c.) Platón sostiene que la contemplación por el alma de la realidad inteligible es efecto del conocimiento del "arte del diálogo"( Rep. VI. 511. C) ,el cual es distinto, y hasta opuesto, a la controversia sofística, donde el diálogo es mera disputa y no proceso cognoscitivo. En el proceso dialógica o dialéctico hay división y generalización (Phaed., 266B): el diálogo es un método riguroso de conceptualización. Hay que distinguir el diálogo falso (calificado de "monólogo") es aquel en el cual los hombres creen que se comunican mutuamente, cuando lo único que hacen en verdad es alejarse unos de otros. La otra forma de diálogo es el auténtico, (implique o no comunicación por medio de palabras) es aquel en el cual se establece una relación viva entre personas como personas.

La noción de diálogo ocupa un lugar central en varias direcciones de la hermenéutica contemporánea. Collingwood había ya puesto de relieve que un problema no puede resolverse si no se entiende, y no se entiende si no se sabe qué clase de cuestión plantea. La pregunta y la respuesta se hallan de este modo íntimamente vinculadas. Hans-Georg Gadamer- que ha reconocido el precedente de Collongwood de una "lógica de la pregunta y la respuesta"- trata de desarrollar esta lógica pero sin limitarla a la comprensión del pasado histórico. Pregunta y respuesta circulan, por así decirlo, dentro del diálogo ( Gerpräch) hermenéutico y adquieren su sentido dentro de este diálogo. Pero, además , la llamada " respuesta" no cierra el círculo, sino que lo abre de nuevo, ya que entender ( comprender) una pregunta es, a su vez otra pregunta. Puede hablarse de una "dialéctica de la pregunta y la respuesta" (Wahrheit und Methode, 2 , edic.,1965, pág 359 ).

Esta dialéctica es un intercambio entre un sujeto que pregunta y un "objeto" que se desvela o revela al sujeto, pero sólo porque el sujeto está, por así decirlo, dispuesto a escuchar lo que el "objeto" dice. El "decir" es una relación de la que el sujeto y el objeto son sólo abstracciones. El diálogo resulta ser por ello un "acontecimiento"; su estructura lingüística es un reflejo de su estructura ontológica.

Continuando con nuestro objetivo, pasaremos a tratar " la duda" , que significa primariamente " vacilación","irresolución","perplejidad". Estas significaciones se encuentran ya en el vocablo latino dubitatis. En la dubitatio hay siempre (por los menos) dos proposiciones o tesis entre las cuales la mente se siente fluctuante; va, en efecto, de una a otra sin detenerse. Por este motivo, la duda no significa falta de creencia, sino indecisión con respecto a la creencia. En la duda hay un estado de suspensión del juicio. Puede decirse, pues, que la duda es la actitud propia del escéptico, siempre que entendamos a éste en nada, sino como el que pone entre paréntesis sus juicios en vista de la imposibilidad en que se halla de decidirse.

Dentro de esta significación general, la duda- o mejor dicho, el estado de duda puede entenderse de varios modos. Estas se reducen a los siguientes: 1) la duda como actitud; 2) la duda como método y 3) la duda como elemento necesario para la fe. La duda como actitud es frecuente entre los escépticos griegos y los renacentistas. Es también bastante habitual entre quienes, sin pretender forjar ninguna filosofía, se niegan a adherirse a cualquier creencia firme y específica o consideran que no hay ninguna proposición cuya validez pueda ser probada de modo suficiente para engendrar una convicción completa.

La duda como método ha sido empleada por muchos filósofos. Hasta se ha dicho que el método filosófico por excelencia en tanto que la filosofía consiste en poner en claro todo género de "supuestos" - lo cual no puede hacerse sin someterlos a la duda. Sin embargo, solamente en algunos casos se ha adoptado explícitamente la duda como método. Entre ellos sobresalen San Agustín y Descartes: el primero en la proposición Si fallor, sum, por la que aparece como indudable la existencia del sujeto que yerra; el segundo en la proposición Cogito ergo sum, por la que queda asegurada la existencia del yo dubitante. En estos ejemplos puede decirse que la duda es un punto de partida, ya que la evidencia (del yo) surge del propio acto del dudar, de la reducción del pensamiento de la duda al hecho fundamental y aparentemente innegable que alguien piensa al dudar.

La duda como elemento necesario a la fe consiste en suponer que la fe auténtica no es un mero creer en algo a ojos cerrados, sino un creer acompañado de la duda y en gran medida alimentado por la duda.; Unamuno destaca entre ellos. Según Unamuno, en efecto, una fe que no vacila no es una fe: es un mero automatismo psicológico. Por consiguiente, en esta idea de la duda la fe y la duda son inseparables.

La capacidad de pensar, reflexionar y aún más una reflexión filosófica, nos ha hecho libre al hombre, hecho que interrumpe el cortocircuito de la respuesta inmediata al estímulo inmediato (que hoy es, ante todo, un estímulo artificial: la propaganda).

Pero nadie inventa el pensamiento: pensamos con palabras aprendidas y cargadas de significaciones seculares. Nuestra mente es muy antigua- hasta demasiada antigua-, aunque ella misma la ignore.

Toda una larga tradición revive en cada palabra que se pronuncia. ¿Cómo, entonces, puede desencadenarse un pensamiento creativo? Sólo, quizá, tomando conciencia de esa tradición que nos conduce, para poder criticarla y asumirla o rechazarla. La Historia de la Filosofía muestra que los mayores filósofos hicieron así. El valor de esta historia no consiste, pues, en que lo sea "del pasado", sino de las raíces "del presente". Es una arqueología que nos hace conocer el suelo que pisamos.

En otras palabras el sentido es la liberación del pensamiento hacia el futuro a través de la indagación de los primitivos veneros que lo alimentan; naturalmente es una tarea compleja. Nietzsche escribió que "nunca un filósofo ha expresado en libros sus opiniones auténticas y últimas: ¿no se escriben libros precisamente para ocultar lo que escondemos dentro de nosotros? Toda filosofía esconde también una filosofía; toda opinión es también un escondite; toda palabra, también una máscara". Por tanto, nunca se llega hasta el fondo, y toda interpretación es provisional. Todo libro- también éste- crea una trampa: la de inducir a creer que "ya está todo dicho", y como es sólo un libro sobre otros libros, únicamente debe encaminar hacia la lectura de estos últimos, los de los filósofos sobre los que en él se habla.

Para una adecuada reflexión filosófica debemos situar la filosofía en su contexto cultural, tener conocimiento del autor (es), que se consideran fundamentales. Comprender su propio pensamiento. Ir a la lectura de la obra (as) fundamentales etc. Ningún filósofo puede sentirse satisfecho al concluir - de momento- su obra. Únicamente le cabe formular el deseo de que no haya añadido "una máscara más".

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Filosofía y ciencias particulares

La Filosofía es ciencia porque es un conocimiento cierto por causas .Pero al dar su definición, decíamos también que estudia todas las cosas por sus causas últimas. Por tanto, el objeto de la filosofía son todas las cosas no alguna o algunas, y las estudia por sus causas más hondas, no por las cercanas y próximas.

Estos dos rasgos distinguen a la filosofía de todas las demás ciencias llamadas particulares. Cada una de las ciencias particulares estudia una cosa concreta- la botánica, las plantas; la geografía, la tierra; la mineralogía, los minerales- ésta es la razón de que se las llame ciencias particulares.

El campo de la filosofía es todas las cosas; le interesa todo lo que es por el hecho de ser. La Filosofía puede estudiar los minerales y la tierra y las plantas pero no en cuantos minerales, tierra o plantas, sino en cuantas cosas que son.

Así, por el objeto que estudia- todos los seres- y por cómo lo estudia - en sus últimas causas- , la filosofía es un saber fundamental y unificador. Es fundamental porque pone los fundamentos a todas las demás ciencias ya que, al estudiar todas las cosas las demás ciencias ya que, al estudiarlas todas en su ser, indaga en los principios que rigen al ser y, por tanto, a todas las cosas que son y, al estudiar las características del ser en general o de alguna clase específica de seres ,lo hará en sus causas o razones últimas que están en la base y constituyen el cimiento de todo lo que puedan decir las ciencias particulares.

Un ejemplo clarificará lo que acaba de decir. El primer principio que implica la filosofía es el de no-contradicción que se enuncia diciendo que una cosa no puede ser otra distinta ni ser de otro modo al mismo tiempo y bajo un mismo aspecto. Pues bien, como todo lo que es está cobijado por él y como el objeto de cualquier ciencia es un ser- de la clase que sea pero ser- porque no se estudia lo que no es, todo está sujeto a este principio. Si se negara al principio de no-contradicción no podría existir ninguna ciencia puesto que cualquier cosa podría ser al mismo tiempo que otra, podría comportarse de un modo y , al mismo tiempo y considerado desde el mismo punto de vista, de otro diferente.

Por tanto, se concluye que el principio filosófico de no- contradicción está presente en la investigación de cualquier ciencia y es fundamento de todos los conocimientos aunque no siempre seamos conscientes del mismo. (op.cit.ant.P.Fernández.pp 25.)

Es éste saber unificador, porque aunque los objetos de las diversas ciencias son también muy distintos todos son y se atienen fundamentalmente a lo que caracteriza al ser. Todos los conocimientos que tiene o puede llegar a tener el hombre, el último término, han de estar de acuerdo con la filosofía que estudia todas las cosas en sus causas más profundas.

En el pasar histórico muchas veces se ha querido y se sigue queriendo negar, o por lo menos disminuir, el valor de la filosofía en general o de alguna de sus partes. Esta actitud lleva siempre a errores en el conocimiento de la verdad y a desórdenes en la aplicación práctica de esta verdad.

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Filosofía, fe, teología y ciencias particulares

Del saber filosófico, saber fundamental y unificador de todos los otros saberes, se puede decir que es la ciencia más alta a que puede llegar el conocimiento humano con las luces de la razón. Precisamente, por la altura y dignidad del saber filosófico, es conveniente confrontarlo con otro tipo de saber que es el teológico. Para ellos explicaremos ciertos términos como el de teología y fe, y su relación con la filosofía.

La teología es una ciencia cuyo objeto es Dios. Por ser ciencia, está conformada por un conjunto de conocimientos que exigen ser elaborados con rigor, expuestos con precisión y estudiados con seriedad.

La filosofía es ciencia autónoma con vía de conocimiento, método y objeto propios.

La teología se sirve de datos que le proporciona la filosofía; utiliza terminología filosófica para hablar de verdades sobrenaturales - como persona, naturaleza subsistencia, causa, efecto, cantidad, relación - . La teología parte siempre de los datos revelados y, sobre ellos, piensa, razona, saca conclusiones y usa los principios filosóficos poniéndolos a su servicio. En ese sentido, decía Santo Tomás que la filosofía es esclava de la teología.

La verdad es una en contraposición con el error que es múltiple y puede llegar hasta el infinito. El ejemplo que sigue dará claridad a esta afirmación.

Si pensamos que una cinta es roja y nuestro pensamiento está se acuerdo con la realidad, esa noción mental será cierta y esa será la única verdad sobre el color de la cinta. No puede haber otra verdad porque no estaría de acuerdo con la realidad. En cambio, el error, en este caso y en todos, es múltiple - hasta el infinito- pues se puede afirmar que la cinta es verde, azul, blanca, negra, gris, o de cualquier otro color, y todas estas afirmaciones serán erróneas porque no coinciden con la realidad. Hay conocimientos naturales, entre los que se incluyen los de la filosofía, y hay conocimientos sobrenaturales, propios de la teología, que le llegan a través de la Revelación hecha por Dios al hombre que, sin ir contra los primeros, están por encima de aquéllos.

Aunque la verdad es una, se puede llegar a ella por distintos caminos: por los sentidos, por la razón, por la fe. El camino utilizado por la filosofía es el de la razón el propio de la teología es, la fe aunque le puede ayudar, y de hecho le ayuda la razón.

La razón nos lleva, en la filosofía, al conocimiento de algunas verdades sobrenaturales como la existencia de Dios y sus atributos, y la existencia e inmortalidad del alma humana. Sin embargo, hay otras muchas verdades sobrenaturales como los misterios de la Santísima Trinidad y de la Encarnación del Hijo de Dios a las que nunca hubiéramos podido llagar por medio de la razón. A estas verdades se llega por la fe.

La fe, el camino de conocimiento peculiar de la teología, es una virtud sobrenatural infundida por Dios en el alma por la cual creemos todo lo que Dios ha revelado fundándonos en la autoridad de Dios - infinitamente sabio, santo y omnipotente- que no puede engañarse ni engañarnos.

Tanto la razón como la fe son caminos para llegar a la verdad. La fe nos da una certeza mayor que la razón ya que Dios no puede engañarse ni engañar y la razón humana, como todo lo del hombre, es limitada e imperfecta se equivoca.

Es cierto que el conocimiento que proporciona la fe no es evidente cuando se trata de misterios como los mencionados anteriormente- Santísima Trinidad y Encarnación- pero no ser evidentes no equivale a ser falsos. Tampoco es evidente para nosotros que existiera Alejandro Magno y, fiados en la autoridad de los historiadores, estamos seguros de su existencia. Creer en lo que Dios nos revela, aunque no es evidente es razonable por la firmeza de su cimiento- la autoridad divina- .

Si algo es verdad por la fe no es posible que filosóficamente sea verdadera una conclusión contraria. Es más, si ocurre esto, podemos tener la seguridad de que en algún momento de nuestro raciocinio filosófico- o científico en su caso- caímos en el error..... De lo que no es posible dudar es de la verdad revelada.

Los conocimientos de razón y fe - filosofía o cualquier otra ciencia y teología- son diferentes pero no contradictorios. La razón es la vía de conocimiento propia de la filosofía, la fe es la que corresponde a la teología .Razón y fe nos conducen a la misma meta- la verdad- aunque por caminos distintos. Ambos conocimientos se complementan y la fe perfecciona a la razón porque puede llegar más lejos- a misterios sobrenaturales que la razón no alcanza-. Concluimos que teología y filosofía son dos ciencias distintas pero no contradictorias.

Al hablar de teología nos estamos refiriendo a la teología sobrenatural que trata de las verdades revelados por Dios. Hay una teología natural o teodicea que es una parte de la filosofía. La teología natural, por ser filosofía, llega a Dios por la razón como causa primera de todos los seres finitos: es decir, por un modo de conocimientos y con un método filosóficos.(op.cit.ant,Fernández de Córdova. pp 25,26.)

Aristóteles establece y acuña las denominaciones de " filosofía primera" y " filosofías segundas" La filosofía primera ,más que una ciencia entre otras era, en efecto, la forma más perfecta de las ciencias ,la filosofía pura y simplemente dicha, sin restricciones de ninguna especie, pues se ocupaba, de todo ente precisamente en tanto que ente . A diferencia de las filosofías segundas eran modalidades "relativas" de la noción de ciencia, formas imperfectas, declinadas, de esta misma noción, ya que no se ocupaban de todo cuanto es apto para ser estudiado por "la ciencia", sino que restringían cada cual a su modo, el alcance de ésta, limitándola a un tipo determinado de entes y no indagaban, en consecuencia, las más profundas y universales causas, sino tan sólo las concernientes a sus respectivos objetos. En este sentido cabe, pues hablar de alguna forma, ya entre los filósofos antiguos, de la distinción entre filosofía y ciencias particulares, pero no a la manera, hoy generalizada, según la cual se trataría de una propia y formal diversidad entre el conocimiento filosófico y meramente científico, pues la filosofía primera y las segundas coincidían precisamente en eso: en ser filosofía, que era entonces lo mismo que decir que convenían en ser ciencias.

Con la aparición de la teología de la fe el organismo del conocimiento científico se reagrupó de otra manera. El saber filosófico, aún conservando sus internas divisiones, hubo de ser contrapuesto, no sólo como ciencia, a los conocimientos y opiniones vulgares, sino también, en cuanto ciencia meramente natural, a la sabiduría teológica, fundamentada en datos revelados. La división consistió, dentro de la ciencia, en distinguir los conocimientos puramente racionales, de los sobrenaturales y especialmente divinos.

Cabe señalar, que las ciencias particulares (filosofías segundas), disciplinas filosóficas, distintas de la filosofía primera, no constituyen ciencias enteramente independientes de ésta.

Todas ellas se subordinan a la metafísica y se benefician de sus principios; por ende , es necesario antes de estudiarlas , se conozca la ciencia metafísica de una manera explícita y formal : basta con la germinal aprehensión de ella que hay en el uso espontáneo de nuestro entendimiento.

De la autonomía que hablan las ciencias particulares, no es, simplemente, la independencia de cada una de ellas respecto a las otras. Lo que esencial y propiamente la define es la independencia respecto a la metafísica; " y ello hace explicable que, siendo ésta la filosofía por excelencia, los saberes " autónomos" , típicos de la Edad Moderna, se constituyan como afilosóficos, e incluso se hallen, en ocasiones , en una esencial y constitutiva tensión u oposición con la filosofía.(A.Millán Puelles. Fundamentos de Filosofía. pp. 49.)

La filosofía en occidente y las escuelas del pensamiento filosófico

LOS ORIGENES DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL

Se pensó durante mucho tiempo que la filosofía había sido una invención exclusiva de los griegos, pero sin embargo se reconoce que en la India y en China existió un pensamiento filosófico desde muy antiguo, y con un contenido muy distinto del pensamiento occidental. y en segundo lugar, se está de acuerdo en que la filosofía aparece en Grecia como producto de una lenta evolución. Esta última opinión fue defendida sistemáticamente por primera vez por el inglés F.M. Cornford, en una obra titulada: De la religión a la filosofía (1912).

Antecedentes de la filosofía griega.

Buscando antecedentes y orígenes del pensamiento griego, podemos decir, en primer lugar, la religión, tal y como aparece en los poemas homéricos-fuertemente antropomórfica (dioses representados bajo forma humana y se expresaba mediante mitos (narraciones simbólicas). La filosofía había supuesto "el paso del mito al lógos"; es decir sería la substitución del mito por la reflexión racional. Pero ya en los poemas de Homero y Escindo aparecen realidades no antropomórficas en las que se ha visto un antecedente de las afirmaciones de los primeros filósofos griegos.

Homero dice, que el Océano es el "generador de dioses" y la "génesis de todas las cosas", afirmación que Aristóteles considera como un posible antecedente de Tales. Para Hesíodo, la génesis de los dioses (teogonía) es precedida por una génesis de elementos abstractos (cosmogonía): antes que nada nació Caos, después Gea (la tierra), de ancho seno, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro, el tenebroso, en un rincón de la tierra de anchos caminos, y Eros, que es el más hermoso entre los dioses inmortales" (Teog. 116). El mundo surge mediante una separación entre el cielo (Urano,) y la tierra, apareciendo luego el amor (Eros) como fuerza unitiva.

Aquí están los principios fundamentales con los cuales van a trabajar los primeros filósofos: un estado original de indistinción, una separación en parejas de contrarios, una conexión y mezcla posterior de los contrarios... (Cornford). En síntesis: ya en las exposiciones de la mitología griega apuntan los inicios de una cosmología no antropomórfica; la filosofía dará un paso adelante, pero en continuidad con la religión.

En segundo lugar, hay que mencionar a los "sabios" (sophói) de los siglos VII-VI. La referencia más antigua se encuentra en Platón.

"Muchos comprendieron que "laconizar" consistía... en cultivar la gimnasia que en dedicarse a la filosofía, cayendo en la cuenta de que decir palabras de este tipo era obra de un hombre perfectamente formado. Entre éstos se contaron de Mileto, Pittaco de Mitilene, Bías de Priene, nuestro Solón, Cleóbulo de Lindos, Misón de Quenea y el Séptimon, Quilón de Lacedonia, como suele decirse.... Prueba de su saber en este estilo son los dichos breves y dignos de memoria que cada uno de ellos pronunció cuando, reunidos en Delfos, quisieron ofrecer a Apolo, en su templo, las primicias de su sabiduría y le consagraron las inscripciones que todo el mundo repite: " conócete a ti mismo" y " nada en demasía" (Protágoras 343 d).

Se trata ,de una sabiduría "gnómica" (gnóme: máxima), apta para ser asimilada por el pueblo y responder a las necesidades de orientación ética y política en una época de profundas alteraciones políticas, económicas y sociales. En ella triunfa la reflexión, acerca del individuo y la sociedad, que esta ya muy cerca de la filosofía. De hecho el primero que se cita en la lista de los siete "sabios" es también el primero de los filósofos. Tales de Mileto. En la misma línea se sitúan los poetas líricos de los siglos VII-VI.

El poeta está , por un lado , cerca del sacerdote y del adivino; por otro, cerca del filósofo: y es que la sabiduría el poeta se refiere efectivamente al pasado y a la vez a la esencia de las cosas ,de la cuál se deduce cuál va a ser el futuro...

Por último, está la probable relación con la ciencia egipcia y babilónica .En realidad, entre los mismos filósofos griegos encontramos la idea de que el pensamiento griego tiene un origen oriental; pero los testimonios más abundantes son de época tardía (neopitagóricos y neoplatónicos). Se afirma, por ejemplo, que Tales era de origen fenicio, que viajó al Asia y que tomó sus ideas de los sacerdotes egipcios. En la actualidad, es una cuestión discutida. Para algunos, no se puede hablar propiamente de una "ciencia" oriental, sino únicamente de técnicas concretas; por otro lado, la influencia de estas técnicas - matemáticas o astronómicas, por ejemplo- en Grecia no puede ser demostrada. Otros, como B. Farrington, sostienen lo contrario. (Cesar Tejedor Campomanes Historia de la Filosofía en su marco cultural. pp.19, 20.)

Aparición de la filosofía en Grecia

Aunque la aparición de la filosofía en Grecia (y en aquel momento todavía la filosofía y la ciencia eran una misma cosa) no fuera un "milagro", sí supuso una trascendental paso hacia adelante: supuso la superación de los mitos antropomórficos y de la inteligencia práctica técnica, en favor de una reflexión que maneja entidades abstracta y que es de carácter teórico y general.

Este paso fue dado, en Occidente, únicamente por los griegos. ¿Por qué precisamente ellos? Si no se quiere recurrir a una idea tan vaga como "el genio del espíritu griego", no hay más remedio que echar mano de una explicación más sociológica. (op.cit. ant.Tejedor. pp.20).

"La filosofía es hija de la ciudad y de la democracia" (F.Chatelet). La ciudad griega, la pólis, hizo posible la filosofía. Entre ciudadanos libres, que "no reconocen más amos que las leyes a las que han consentido, que discuten en común las decisiones que se han de tomar, que aceptan para resolver los asuntos privados el arbitraje de los tribunales..... y que no aceptan más denominación que la de un príncipe abstracto y público, plenamente inteligible: la ley, el " nomos" . Ni en las civilizaciones rurales ni en los grandes imperios asiáticos - en los que domina la arbitrariedad del soberano - pudo surgir filosofía alguna. La ley escrita supuso ya un elevado grado de abstracción, un punto de referencia racional el cual se puede discutir. (op.cit.ant.pp20.)

Los primeros filósofos

Se les suele conocer con el nombre de "filósofos presocráticos". Pero la denominación es desafortunada.

¿Filósofos? Los más antiguos fueron llamados con el nombre de "sabios". Y "sabios" eran llamados también los poetas, los evidentes, los artistas y los médicos.

Pitágoras fue al parecer quién inventó la palabra "filósofosa" (= amante y buscador de la sabiduría o sophía), al afirmar que "ninguno de los hombres es sabio, sino sólo Dios", y que el hombre, no puede ser llamado sofós, sino únicamente filo-sofós. Parece ser que fue en el círculo socrático donde el término recibió su significación definitiva actual. Estos hombres son también técnicos, científicos, políticos y, a veces, hasta magos y taumaturgos. Hombres "universales", por tanto.

-¿Presocráticos? Cronológicamente, no todo lo fueron: algunos son contemporáneos de Sócrates y Demócrito murió mucho más tarde. Doctrinalmente, menos todavía. Sócrates realiza una auténtica ruptura con todos ellos: otros intereses filosóficos, otros temas, otro método.

Llamémosles pues, simplemente "primeros filósofos".

Características de los "primeros filósofos"

1.- Todos ellos viven en colonias de Jonia o Italia meridional, aunque debieron ser grandes viajeros....

2.- Todos ellos se centran en el estudio de la Naturaleza... la filosofía pretende substituir a los mitos, dando una respuesta racional al mismo problema que éstos pretendían resolver: el problema de los orígenes. Los primeros filósofos buscan determinar el "principio" ( arché) último y eterno del que todo procede y del que todo se compone.

3.- Todos ellos debieron ser escritores- salvo, probablemente, Tales - , pero sus obras se han perdido quedan sólo fragmentos citados por autores posteriores junto a interpretaciones que son poco de fiar.

Tradiciones filosóficas

Es posible clasificar a los primeros filósofos en dos "familias" que responden a tradiciones diferentes a saber:

1.- La tradición científica Jónica: Estos filósofos son llamados "físicos", su interés se centra en la Naturaleza (physis). Sustituyen las representaciones antropomórficas de los mitos por elementos naturales, y elaboran cosmologías de corte científico- filosófico. El renacimiento jónico fue un movimiento de cultura popular, que encontró su oposición en la aristocracia que se apoyaba en representaciones tradicionales del mundo, por ejemplo: hacían descender a sus familias de los propios dioses. La expulsión de Anaxágora de Atenas sería una prueba, de que la filosofía tiene también consecuencias políticas.

2.- La tradición mística itálica: La tendencia de estos filósofos es "metafísica" (aunque la palabra aún no existía todavía) y religiosa. Están en cierto modo influenciado por el movimiento órfico, o al menos hay semejanzas con él. Pitágoras y su escuela son los principales representantes. Los pitagóricos, además de cientistas, filósofos y místicos, representan un movimiento político de carácter conservador. Parménides y su escuela - aunque diferentes al de los pitagóricos - se puede incluir también aquí.

LOS FILOSOFOS DE JONIA.

1.- TALES DE MILETO (624- 546)

Hombre inquieto y viajero, "sabios" de Grecia- fue matemático, astrónomo y político-, fama de "sabio distraído", considerado por Aristóteles como "el primero de los físicos". Se sabe poco sobre su pensamiento filosófico: que la tierra descansa sobre el agua y que el agua es el principio de todas las cosas, y que todas las cosas están "llenas de dioses". Si hacemos una interpretación, señala Aristóteles diríamos que para Tales el "agua" es el "principio" (arché) de todo, esto significaría que todas las cosas se componen de agua. Pero esta misteriosa afirmación de que todas las cosas están "llenas de dioses", la interpretación más aceptable es: esta physis que es el agua está dotada de vida y movimiento propios; todo está, vivo y animado.

2.- ANAXIMANDRO DE MILETO (610- 545)

No se tiene conocimiento de quién fue discípulo, pero es continuador de Tales, fue el primero que escribió un libro "sobre la naturaleza", activo ciudadano y se dedicó a múltiples investigaciones entre éstas se cuenta; el mapa terrestre, trabajos para determinar la distancia y tamaño de las estrellas y la afirmación de que la tierra es esférica y ocupa el centro del mundo.

El principio de todas las cosas es el "ápeirón", que es "lo indefinido, lo indeterminado". Con ello realiza avance respecto a Tales: se trata de un elemento no empírico y, por su carácter indefinido -no es ni "esto" ni "aquello -, permite explicar la derivación de todas las cosas mucho mejor que a partir de un elemento determinado (como el agua). El "ápeiron es "inmortal e indestructible", es decir, "eterno y sin envejecimiento, no ha sido engendrado, pero de él "se engendran todas las cosas".

Anaximandro señala en el Fragmento 1.

"El principio (arché) de todas las cosas es el ápeiron. Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí se produce también la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia, según el orden del tiempo"

Todo sale y vuelve al ápeiron según un ciclo necesario medido según períodos de tiempo de carácter rítmico. Se discute si Anaximandro concibió la idea de innumerables mundos sucesivos temporalmente, pero lo más probable es que no fuera así: ritmo de surgimiento y desaparición se daría en el interior de un mismo mundo actual.(C. Tejedor. op. cit. pp.23)

Pero en el final del fragmento es lo chocante, ya que en él se concibe el orden necesario del mundo como un orden jurídico y moral ( "pagar", "culpas", "reparación","injusticia"). Según algunos señalan, que lo que quiso decir, es que toda existencia individual - en cuanto que nacer es separarse de la unidad primitiva- y todo devenir son una usurpación y una injusticia que han de ser pagadas con la muerte. Posiblemente lo que quería decir era que el "ápeiron" comienza a separarse substancias opuestas entre sí; cuando una prevalece sobre la otra, se produce una reacción que restablece el equilibrio. La alternativa de las estaciones: el calor y la sequedad del verano son substituidos por el frío y la humedad del invierno.

En el ápeiron se separan -por proceso de rotación - lo frío y lo caliente. Lo frío y lo caliente. Lo frío-húmedo ocupa el centro; en torno suyo gira una masa de fuego. El calor que se evapore una parte del agua: surge la tierra seca y se forma una cortina de vapor (el cielo), por cuyos orificios se vislumbra el fuego exterior (las estrellas). Los primeros animales surgieron del agua o del limo calentado por el sol; del agua pasaron a la tierra. Los hombres descienden de los peces; quizás los primeros hombres se criaron en el interior de algún tipo determinado de pez y - cuando ya tenían edad para valerse por sí mismos- fueron arrojados a la tierra. Sorprendentes ideas que intentan dar una explicación del origen del hombre.

ANAXIMENES DE MILETO (585- 524)

Discípulo de Anaximandro, sostiene que el principio primordial subyacente y único es infinito, pero determinado, manifestando que el aire. Teofrasto escribió lo siguiente de Anaxímenes:

"El aire se diferencia en distintas substancias en virtud de la rarefacción y la condensación. Por la rarefacción se convierte en fuego; en cambio, condensándose, se transforma en viento, después en nube, y, aún más condensado, en agua, en tierra más tarde, y de ahí finalmente en piedra (según testimonio de Teofrasto)

También Anaxímenes concibe el mundo como algo vivo: "De la misma manera que nuestra alma, que es aire, nos sostiene, igualmente un soplo y el aire envuelven el mundo entero". (C.Tejedor.op.cit.p. 24)

HERACLITO DE EFESO (544- 484)

Se sabe muy poco de su vida. Pertenecía a una familia aristocrática de Ëfeso, lo cual explicaría quizá su desprecio por la sabiduría popular y las "opiniones" de los hombres. Heráclito ve en un elemento determinado, el fuego, al arché del universo: "Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses o de los hombres, sino que fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida "(Fr.30). No sólo las cosas individuales salen del fuego y vuelven a él, sino que es el mundo entero el que perece en el fuego, para volver a renacer. Aparece aquí la imagen del Eterno Retorno (que reaparece en Platón y los estoicos), así como la idea de un "juicio universal". "Sobreviniendo el fuego, juzgará y condenará todas las cosas (Fr. 66).

Lo que le confiere valor a la filosofía de Heráclito es la doctrina acerca de la contradicción y el Logos.

El acontecer del mundo es un flujo permanente, todo está en movimiento:

"No es posible descender dos veces al mismo río, tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado, sino que por el ímpetu y la velocidad de los cambios se dispersa y nuevamente se reúne, y viene y desaparece".(Fr.91)

Aquí constata un dato de la experiencia, no existe más que el "devenir" y no el "ser". Esta permanente movilidad se funda en la estructura contradictoria de toda realidad, doctrina de los opuestos "Dios es día-noche, invierno -verano, guerra-paz. Cambia como el fuego" (Fr67). La contradicción y la discordia están en el origen de todas las cosas: "La guerra es el padre y el rey de todas las cosas" (FR.53); "conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que justicia es discordia, y que todas las cosas sobrevienen por la discordia y la necesidad"(FR.80).

LOS FILOSOFOS DE ITALIA MEDIDIONAL

Pitágoras y los Pitagóricos

(582- 500 a.C.), Filósofo y matemático griego, cuyas doctrinas influyeron mucho en Platón. Nacido en la isla de Samos, Pitágoras fue instruido en las enseñanzas de los primeros filósofos jonios Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se dice que Pitágoras había sido condenado a exiliarse de Samos por su aversión a la tiranía de Polícrates. Hacia el 530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia griega al sur de Italia, donde fundó un movimiento con propósitos religiosos, políticos y filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos

Doctrinas básicas

Los pitagóricos asumieron ciertos misterios, similares en muchos puntos a los enigmas del orfismo. Aconsejaban la obediencia y el silencio, la abstinencia de consumir alimentos, la sencillez en el vestir y en las posesiones, y el hábito del autoanálisis. Los pitagóricos creían en la inmortalidad y en la transmigración del alma. Se dice que el propio Pitágoras proclamaba que él había sido Euphorbus, y combatido durante la guerra de Troya, y que le había sido permitido traer a su vida terrenal la memoria de todas sus existencias previas.

Teoría de los números

Entre las amplias investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos se encuentran sus estudios de los números pares e impares y de los números primos y de los cuadrados, esenciales en la teoría de los números. Desde este punto de vista aritmético, cultivaron el concepto de número, que llegó a ser para ellos el principio crucial de toda proporción, orden y armonía en el universo. A través de estos estudios, establecieron una base científica para las matemáticas. En geometría el gran descubrimiento de la escuela fue el teorema de la hipotenusa, conocido como teorema de Pitágoras, que establece que el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados.

Para los Pitagóricos, la ciencia estaba estrechamente unida con la mística.

También creen que los elementos del número son lo par y lo impar, que de éstos el primero es ilimitado y el segundo limitado, y que la unidad procede de ambos(porque es, a la vez, par e impar), que el número procede de la unidad , y que todos los cielos, como se ha dicho, son números.

Otros miembros de la misma escuela dicen que los principios son diez y los disponen por columnas de pares coordinados:

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El pitagorismo tiene un contenido místico-religioso: doctrina de las transmigración de las almas ( en la que se observan notables similitudes de la transmigración de las almas ( en la que se observan similitudes con el orfismo) y, en consecuencias, afirmación de que existe un parentesco entre todos los seres vivos (parece que Pitágoras creyó en la posibilidad de reencarnarse en una planta, y no solamente en animales);creencia en un eterno retorno de los mismos acontecimientos en ciclos cerrados. Además practicaban los pitagóricos, la abstinencia de la carne, esto se puede explicar por el parentesco entre los seres vivos, así como normas rituales y morales.

En relación a la cosmología pitagórica hay diversas explicaciones, como a la vez explicaciones globales del cosmo, que son por cierto difíciles de interpretar y comprender. Se dice que primero existió la Unidad (= "límite", o lo ilimitado) rodeado por lo limitado; luego la unidad crece y se escinde en dos; el vacío de lo ilimitado se introduce en medio y mantiene las dos partes separadas: de este modo se originan el número 2 y la línea; después se generan el 3 y el triángulo (la figura plana más simple) y el 4 y el tetraedro (la figura más sólida más simple)... La descripción del mundo - concebido típicamente como un cosmos en armonía - es más inteligible y anticipa las doctrinas de Copérnico:el cosmos es una esfera en cuyo centro hay un fuego originario. A continuación vienen los cuerpos celestes: la Anti-tierra (añadida para completar el número 10 de planetas), la Tierra, la Luna, el Sol, los cinco planetas y el cielo de las estrellas fijas.

Una esfera de fuego envuelve este conjunto. El movimiento de las esferas celestes produce una maravillosa música, que no oímos por estar habituados a ella desde el nacimiento. Música y armonía- traducibles en números- : ésta es la visión del mundo de una escuela que supo también armonizar mística y matemáticas.(op.cit.ant. p.27.C.Tejedor Campomanes)

Astronomía

La astronomía de los pitagóricos marcó un importante avance en el pensamiento científico clásico, ya que fueron los primeros en considerar la tierra como un globo que gira junto a otros planetas alrededor de un fuego central. Explicaron el orden armonioso de todas las cosas como cuerpos moviéndose de acuerdo a un esquema numérico, en una esfera de la realidad sencilla y omnicomprensiva. Como los pitagóricos pensaban que los cuerpos celestes estaban separados unos de otros por intervalos correspondientes a longitudes de cuerdas armónicas, mantenían que el movimiento de las esferas da origen a un sonido musical, la llamada armonía de las esferas.

Parménides y la escuela de Elea

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Parménides (vivió sobre el 500 a.C.), filósofo griego, considerado por muchos eruditos como el miembro más importante de la escuela eleática. Se dice que visitó Atenas a la edad de 65 años, y que en tal ocasión Sócrates, entonces un hombre joven, le oyó hablar. Parménides expuso su filosofía en forma de versos y su única obra que ha perdurado se nutre de extensos fragmentos de un poema didáctico, Sobre la naturaleza. En esta reflexión aboga por la existencia del Ser absoluto, cuya no existencia Parménides declaraba resultar inconcebible, pero cuya naturaleza admitía ser también inconcebible, ya que el Ser absoluto está disociado de toda limitación bajo la cual piensa el ser humano. Parménides mantenía que los fenómenos de la naturaleza son sólo aparentes y debidos en esencia al error humano; parecen existir, pero no tienen entidad real. Mantenía también que la realidad, Ser verdadero, no es conocida por los sentidos sino que sólo se puede encontrar en la razón. Esta creencia le convirtió en un precursor del idealismo de Platón. La teoría de Parménides de que el ser no puede originarse del no ser, y que el ser ni surge ni desaparece, fue aplicada a la materia por sus sucesores Empédocles y Demócrito, que a su vez la convirtieron en el fundamento de su explicación materialista del universo.

Parménides, parte de un principio evidente, por el cual pretenderá construir la vía de la verdad. Y, deduce que el Ser ("lo que es") es ingénito e imperecedero; finito, continuo y único; indivisible e inmóvil. El ser es imperecedero e ingendrado, por que en caso contrario habría que suponer que procede del no- Ser y vuelve a él; pero el no- Ser es impensable e inexistente. Del mismo modo se demuestra que el Ser es "uno",ya que su hubiera otra cosa sería el no-Ser. E inmóvil, pues todo cambio sería hacia el no-Ser. E indivisible, puesto que el vacío que separaría las partes equivale al no- Ser, etc.

Al parecer Parménides intento una verdadera demolición de la filosofía y de sus predecesores, especialmente de los pitagóricos. Ese es el significado que tiene su negación al vacío, el tiempo y la pluralidad. El cambio y el movimiento son considerados como ilusorios, parece que Parménides ataca el dualismo pitagórico , admitiendo como atributos del Ser aquellos que figuran en la columna de la izquierda de la enumeración pitagórica ( y que pueden ser establecidos racionalmente):limitado, uno, inmóvil.

El "Ser" de Parménides es, la realidad o el mundo, lo concibe como algo corpóreo (aunque la distinción entre material e inmaterial no existía todavía). El mundo, es algo limitado, compacto, ingendrado e imperecedero. Es "una esfera bien redonda", inmóvil y eterna.

De modo explícito se introduce la distinción entre verdad y apariencia, verdad y opinión, y se otorga la primacía a la razón (lo que se puede pensar) por encima de las apariencias sensibles y engañosas. El problema del conocimiento surge, pues, como nuevo problema filosófico. ( op.cit. ant. C. Tejedor. C.p. 29)

Los últimos presocráticos

Empédocles (c. 493 a.C.-433 a.C.), filósofo griego, estadista y poeta, nacido en Agrigentum (hoy Agrigento), Sicilia, discípulo de Pitágoras y Parménides. Según afirma la tradición, Empédocles rechazó aceptar la corona ofrecida por el pueblo de Agrigentum después de haber colaborado a librarle de la oligarquía gobernante. En su lugar instituyó una democracia.

El conocimiento moderno de la filosofía de Empédocles se basa en los fragmentos que perduran de sus poemas sobre la naturaleza y la purificación. Afirmaba que todas las cosas están compuestas de cuatro elementos principales: tierra, aire, fuego y agua. Dos fuerzas activas y opuestas, amor y odio, o afinidad y antipatía, actúan sobre estos elementos, combinándolos y separándolos dentro de una variedad infinita de formas. De acuerdo con Empédocles, la realidad es cíclica. Al comenzar un ciclo, los cuatro elementos se encuentran unidos por el principio del amor. Cuando el odio penetra en el círculo, los elementos empiezan a separarse. El amor funde todas las cosas; entonces el odio reemprende el proceso. El mundo como lo conocemos se halla a medio camino entre la esfera primaria y el estado de total dispersión de los elementos. Creía también que no es posible que ningún cambio conlleve la creación de nueva materia; sólo puede ocurrir un cambio en las combinaciones de los cuatro elementos ya existentes. Asimismo formuló una primitiva teoría de la evolución en la que declaraba que las personas y los animales evolucionaban a partir de formas precedentes.

Empédocles aporta una visión del hombre. Su teoría de los cuatro elementos que han de estar en armonía, que permite elaborar una concepción de la salud que tendrá repercusión en la medicina griega posterior. Considera al hombre como un "microcosmo", un mundo en miniatura (puesto que contiene los 4 elementos) y ello le permite formular una explicación del conocimiento por "simpatía": "lo semejante conoce lo semejante". Así las emanaciones que proceden de las cosas entran por los poros del cuerpo humano yendo a encontrar lo que de semejante hay en éste:

"Vemos la tierra por la tierra, el agua por el agua, el aire divino por el aire y el fuego destructor por el fuego. Comprendemos el amor por el amor y el odio por el odio"(Fr. 109.) Finalmente, el poema de las Purificaciones facilita, en concordancia con las doctrinas órficas, la "revelación" del destino eterno del hombre: preexistencia del alma, su situación dentro del cuerpo, la transmigración a otros cuerpos, el camino de la salvación por la Purificación. (op.cit.ant, p 30.)

ANAXAGORAS DE CLAZOMENE

Anaxágoras (c. 500-428 a.C.), filósofo griego responsable de introducir la noción de nous (en griego 'pensamiento' o 'razón') en la filosofía de los orígenes; sus predecesores habían estudiado los elementos (tierra, aire, fuego, agua) como realidad última.

Nació en Clazomenae (cerca de la actual Izmir, Turquía). Anaxágoras fue el primer pensador en establecerse (c. 480) en Atenas, más tarde un destacado centro filosófico. Entre sus alumnos se encontraban el estadista griego Pericles, el dramaturgo griego Eurípides, y quizás también Sócrates. Anaxágoras había enseñado en Atenas durante cerca de treinta años cuando se le encarceló acusado de impiedad al sugerir que el Sol era una piedra caliente y la Luna procedía de la Tierra. Después marchó a Jonia (en Asia menor) y se estableció en Lampsacus (una colonia de Mileto), donde murió.

Anaxágoras explicó su filosofía en su obra Peri physeos, pero sólo algunos fragmentos de sus libros han perdurado. Mantenía que toda la materia había existido en su forma primitiva como átomos o moléculas; que estos átomos, numerosos hasta el infinito e infinitesimalmente pequeños, habían existido desde la eternidad; y que el orden que surgió al principio de este infinito caos de átomos diminutos era efecto de la actuación de una inteligencia eterna (nous). También consideraba que todos los cuerpos son simples agregaciones de átomos; así, una barra de oro, acero o cobre se compone de inconcebibles partículas diminutas del mismo material.

Anaxágoras marca un gran punto de retorno en la historia de la filosofía griega; su doctrina del nous fue adoptada por Aristóteles, y su interpretación sobre los átomos preparó el camino para la teoría atómica del filósofo Demócrito.

Anaxágoras, admite la pluralidad y la movilidad, así como los cambios y transformaciones de la realidad, formula una teoría pluralista. Todo lo que se produce y sucede es resultado de la mezcla de innumerables elementos: "Nada viene a la existencia ni es destruido, sino que todo es resultado de la mezcla y la división.(Fr.17).

Anaxágoras llama a esos elementos o "principios" con el nombre de semillas (spérmata), las que son cualitativamente distintas e indefinidamente divisibles. En todas las cosas hay semillas de todas las cosas, de tal manera que " todo está en todo". Así se explica que cualquier cosa pueda llegar a ser otra distinta, y que si una cosa es lo que es, es porque en ella predominan las semillas correspondientes: en el oro predominan las semillas del oro, pero están también presentes todas las demás (cosas que es posible, puesto que las semillas son minúsculas).

La pluralidad y los cambios- generación, corrupción, transformación- se explican, pues, por la mezcla o disgregación de las semillas. El mundo se origina por medio de un torbellino, en el que se realizan las mezclas y separaciones progresivamente. Anaxágora se ve obligado a introducir el "principio del movimiento "que es el NOUS (Espíritu, Inteligencia). El Nous es algo separado de la masa de semillas, y por ello nada lo limita y posee autonomía; conoce todo y tiene el máximo poder.

Y añade diciendo Anaxágora en su fragmento N.12.

"El Espíritu gobierna las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas. El Espíritu gobernó también toda la rotación, de tal manera que comenzó a girar en el comienzo... Esta rotación hizo separarse las cosas. Lo denso se separa de lo raro, lo cálido de lo frío, lo brillante de lo tenebroso y lo seco de lo húmedo. Hay muchas porciones de muchas cosas, pero ninguna está separada no dividida completamente de la otra, salvo el Espíritu."

Empédocles introdujo dos fuerzas, como explicación del movimiento: Amor y Odio, entendidas como dos fuerzas "cósmicas" y materiales. Anaxágora otorga al Espíritu un papel muy reducido: una vez puesto en movimiento el torbellino, todo parece funcionar mecánicamente sin su curso. Hay que cuidarse mucho de interpretar la palabra "espíritu" según nuestra propia mentalidad. Quizá Anaxágoras, al decir que es "la más sutil y pura de todas las cosas" no lo concibió todavía de un modo absolutamente inmaterial incorpóreo. De todos modos, surge algo nuevo que sólo los siguientes filósofos sabrán aprovecharlo.

DEMOCRITO DE ABDERA

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Demócrito (c. 460 a.C.-370 a.C.), filósofo griego que desarrolló la teoría atómica del universo, concebida por su mentor, el filósofo Leucipo. Demócrito nació en Abdera, Tracia. Escribió numerosas obras, pero sólo perduran escasos fragmentos.

Según la teoría atómica de la materia de Demócrito, todas las cosas están compuestas de partículas diminutas, invisibles e indestructibles de materia pura (en griego atoma, 'indivisible'), que se mueven por la eternidad en un infinito espacio vacío (en griego kenon, 'el vacío'). Aunque los átomos estén hechos de la misma materia, difieren en forma, medida, peso, secuencia y posición.

Las diferencias cualitativas en lo que los sentidos perciben y el origen, el deterioro y la desaparición de las cosas son el resultado no de las características inherentes a los átomos, sino de las disposiciones cuantitativas de los mismos. Demócrito consideraba la creación de mundos como la consecuencia natural del incesante movimiento giratorio de los átomos en el espacio. Los átomos chocan y giran, formando grandes agregaciones de materia.

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