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Gobierno de Marcos Pérez Jiménez (1952 - 1958) (página 2)




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De La Juanbimbada ¡Ah mundo! La Negra Juana, ¡la mano que le pasó! Se le murió su negrito, sí señor. —Ay, compadrito del alma, ¡tan sano que estaba el negro! Yo no le acataba el pliegue, yo no le acataba el hueso; como yo me enflaquecía, lo medía con mi cuerpo, se me iba poniendo flaco como yo me iba poniendo. Se me murió mi negrito; Dios lo tendrá dispuesto; ya lo tendrá colocao como angelito del Cielo. —Desengáñese, comadre, que no hay angelitos negros. Pintor de santos de alcoba, pintor sin tierra en el pecho, que cuando pintas tus santos no te acuerdas de tu pueblo, que cuando pintas tus Vírgenes pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro. Pintor nacido en mi tierra, con el pincel extranjero, pintor que sigues el rumbo de tantos pintores viejos, aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros. No hay pintor que pintara angelitos de mi pueblo. Yo quiero angelitos blancos con angelitos morenos.

Ángel de buena familia no basta para mi cielo. Si queda un pintor de santos, si queda un pintor de cielos, que haga el cielo de mi tierra, con los tonos de mi pueblo, con su ángel de perla fina, con su ángel de medio pelo, con sus ángeles catires, con sus ángeles morenos, con sus angelitos blancos, con sus angelitos indios, con sus angelitos negros, que vayan comiendo mango por las barriadas del cielo. Si al cielo voy algún día, tengo que hallarte en el cielo, angelitico del diablo, serafín cucurusero. Si sabes pintar tu tierra, así has de pintar tu cielo, con su sol que tuesta blancos, con su sol que suda negros, porque para eso lo tienes calientito y de los buenos. Aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros. No hay una iglesia de rumbo, no hay una iglesia de pueblo, donde hayan dejado entrar al cuadro angelitos negros. Y entonces, ¿adónde van, angelitos de mi pueblo, zamuritos de Guaribe, torditos de Barlovento? Pintor que pintas tu tierra, si quieres pintar tu cielo, cuando pintas angelitos acuérdate de tu pueblo y al lado del ángel rubio y junto al ángel trigueño, aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros.

Giraluna

Contiene este volumen de claros y hermosos versos de Andrés Eloy Blanco un poema dedicado a sus pequeños hijos, al cual le debo uno de los mejores ejercicios de mi sensibilidad literaria en la más profunda de las emociones que las bellas letras me han producido. Con ella vengo al umbral de esta obra, no para hacer el innecesario elogio del poeta, gallardamente famoso ya, sino para que aquí se me encuentre cumpliendo obligación de compañía con palabras justicieras, junto al hombre admirable que ahora enriquece su obra poética, colmado de bondad y de belleza, de dignidad y de nobleza humana, la estrecha hora del angosto tiempo en que hoy le toca vivir y dentro del cual sólo a costa de cotidianos y apretados sacrificios puede moverse un hombre cabal. Para este poemario llegaron cuatro regalos luminosos. Desde el pórtico me alumbran todo el libro. Primero vinieron los presentes de dos poetas fraternos: Manuel Altoaguirre y Pedro Sotillo. Y después dos regalos que sólo en sueños concibieran la musa y el poeta. La generosa voz, precisamente, la generosa voz de aquellos a quienes tuve y tengo por las dos cumbres más altas del pensamiento continental: Alfonso Reyes, binomio de salvación del espíritu americano en trance de rodar.

Si inmerecida la generosa dádiva, bienvenida y alabada sea la generosidad misma, como lección de dar. Aquí, a la puerta del libro, se lanzan con gratitud las manos de Giraluna y la emoción del poeta envanecido Cuernavaca, diciembre de 1954 A.E.B. Esta obra alcanzaría sus más altas cimas de excelencia con el estremecido testamento de amor universal que es "Canto a los Hijos" y el acendrado refinamiento lírico de "A un año de tu luz", elegía a la memoria de su madre doña Dolores Meaño de Blanco.

A un año de tu luz Poemas que conforman la Obra Giraluna: GIRALUNA, LA NOVIA Liras trenzadas, Aparición de Giraluna, La Hilandera, Anunciación, Para Cantar. El pescador de anclas. Giraluna en avión. La cita. La flor de apamate. Giraluna lejana. El valle alumbrado al regreso. DESPEDIDA DE OTRO AMOR Romance de San Antonio empavado. GIRALUNA, LA ESPOSA Buena como el pan. Silencio. Si el silencio fuera mío. Giraluna canta en la ausencia. Giraluna duerme al niño. Canto de Giraluna para amoldar tijeras. Canción de lavar pañuelos. Giraluna canta a la Patria. GIRALUNA Y EL MAR Mar Caribe. La dulce ola. Atlántico. Pacífico. Mediterráneo. Adriático. Mar Muerto. Golfo de México. Mapa de nuestro mar. Regreso al mar. INTERMEDIO Soneto a Rómulo Gallegos. Soneto a Diego Córdoba. Pedro Rivero. La muerte y el Caballero. CANTO A LOS HIJOS Pórtico. Despertar. Regreso al despertar. Clase. Juego de Caballería. Cuento de Salud y Libertad. Confesión. Los hijos infinitos. Coloquio bajo la Acacia. Coloquio baja la Palma. Invitación. Coloquio bajo el Laurel. Coloquio bajo el Olivo. Coloquio bajo el Ciprés. Se van el Canto y el Sueño. A UN AÑO LUZ DE TU LUZ (Elegía a la madre). ELEGIA AZUL CON UNA ESTRELLA Y OTROS POEMAS Elegía azul con una estrella. Jacinto Fombona Pachano. Noticia. La musa popular despide a Francisco Pimentel.

MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ: UN PERIPLO DE LA MEMORIA A LA FASCINACIÓN

*Alfredo Angulo Rivas

De llegar a convenir que la Historia es el acontecer humano ocurrido en el pasado,

no sería del todo impertinente preguntar en qué momento comienza el pasado,

determinación esta que seguramente nos colocaría en el terreno controversial de la muy

libre subjetividad humana. Quizás resulte más aceptable sugerir esta otra: la Historia es la actividad académica de pesquisa y difusión de unos profesionales llamados historiadores,definición esta que sin embargo no haría justicia a quienes teniendo una obra escrita de valía intelectual, no han egresado de una escuela dedicada a los estudios sistemáticos de la Historia. Tal pareciera que sigue teniendo vigencia, con todos sus bemoles y críticas, la Historia asociada a la memoria, a la memoria individual y a la memoria colectiva.

La década de los años 50 significó una época contradictoria en la historia del siglo

XX de Venezuela. Por un lado se encontraba la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y por el otro, el país había emprendido el camino de la modernización. En paralelo a la eficaz represión política ocurrida en aquellos días, se verifica un auge intelectual que ubicó a Venezuela en el campo internacional a través del fenómeno de la abstracción y el cinetismo. El cine nacional con La Balandra Isabel llegó esta tarde y Araya, triunfa en el Festival de Cine de Cannes. Guillermo Meneses y su estupendo relato La Mano junto al muro sientan las bases de la literatura contemporánea con su contenido más urbano y existencial. El manejo de una nueva escala, el desafío que implicó darle una nueva dimensión al espacio urbano, sin duda habla de sueños de grandeza. El Aula Magna de Carlos Raúl Villanueva y Alexander Calder se convierte en un hito de la modernidad.

Susana Duijm es coronada como la primera Miss Mundo venezolana. El auge en el campo de la construcción hace de Caracas un laboratorio de arquitectura, ciudad donde se instalan las grandes firmas del diseño mobiliario internacional. Finalmente, Venezuela recibe la migración europea más importante en toda su historia.

Sin embargo y probablemente debido a que el régimen político era una dictadura

sostenida con el apoyo institucional de las Fuerzas Armadas, el estudio de aquella época se ha visto penetrado por las normales aprensiones que suscita todo gobierno de corte autoritario. De allí se explica el notable componente emotivo presente en la mayoría de la extensa bibliografía consagrada al tema. Tal vez a causa de la considerable influencia de la "generación del 28" en la historiografía nacional, probablemente debido a la relativa novedad de los estudios profesionales de Historia en el país y, más seguramente, a causa de haber sido un régimen inútilmente cruel, el estudio del período ha provocado la adopción de posiciones unilaterales en los que se enfatizan o desconocen dimensiones, aspectos y problemas de una realidad más diversa en su complejidad.

Las dificultades del tiempo presente, el desencanto respecto a las magras

realizaciones de la democracia, la nostalgia por gobiernos que privilegien imperativamente el orden, pudieran ser entre otros los factores condicionantes en la recuperación de la imagen de Marcos Pérez Jiménez. De los mudables colores de ropa con que se viste el pasado ha estado consciente el mismísimo General. Valga hacer la siguiente acotación personal.

En el verano de 1991 viajé a Madrid, ciudad donde reside desde el 1 de agosto de

1968 el general Pérez Jiménez. Como es de conocimiento público en Venezuela, él tuvo un ascendente protagonismo en la política nacional hasta alcanzar la Presidencia del país el 2 de diciembre de 1952. No exento de comprensible emoción personal, quise conocer de primera mano algunos aspectos ignorados o malamente comprendidos de nuestra historia reciente. Para la fecha había realizado una compulsa documental en el Archivo Histórico de Miraflores de Caracas, actividad que me permitió acceder a algunas fuentes primarias, las que sirvieron de base para formular un conjunto de interrogantes y planteamientos al General.

Aunque no me satisfizo la entrevista con el ex Presidente, la experiencia compartida

habló mejor de Pérez Jiménez que de quien esto escribe. Derivé una lección inolvidable de aquel intercambio: el lenguaje en las relaciones de poder es menos un instrumento para expresar el pensamiento y más un medio para ocultarlo. Pérez Jiménez habló, pero lo hizo de acuerdo a un guión explicativo que desestimaba preguntas y rechazaba los comentarios en réplica. En síntesis, su actitud encerraba una ironía digna de subrayar: el General no ocultaba su desprecio por un país que en forma cada vez más amplia, reivindica su acción administrativa de gobierno.

Continué mi pesquisa y a mediados de enero de 1993 logré conversar con Jesús

González Pacheco, un antiguo funcionario de la Seguridad Nacional, la policía política cuyas acciones mostraron el lado obscuro de un régimen acusado de violar los derechos humanos de la población civil. Pachequito, así le llamaban para la época, expresó sus opiniones en un estilo directo, sin asomo de rubor. Sostuvo la mirada al principiar la conversación y dijo: "Si, yo fui un esbirro de la Seguridad Nacional". Sin ambages reivindicó la acción nacionalista del General: "En esa época Colombia no exportaba delincuentes a Venezuela. Si Pérez Jiménez no reclama Los Monjes, hoy el Golfo de Venezuela no sería nuestro". Tras proclamar su orgullo de haber servido al gobierno de Pérez Jiménez, reiteró su satisfacción porque en aquellos días "no venían chulos latinoamericanos a vivir en el país". Frente a mi duda de haberle concedido el derecho al sufragio a los emigrantes recién llegados de Europa respondió: "Ellos vinieron a trabajar.

No votaron obligados y si pudieran volverlo a hacer, votarían por Pérez Jiménez".

Venezuela no era un país endeudado externamente en aquella época, habiendo sido el

primero en construir la carretera Panamericana, exclamó González Pacheco, para

finalmente expresar su convicción en que Pérez Jiménez había sido el mejor administrador en la historia del país.

Con un discurso en perfecta antítesis al del antiguo funcionario policial, pude

escuchar a Abdel Ramón Lancini a principios del mes de agosto de 1993. Habiendo sido prisionero del centro de reclusión de Gusaina en el Delta del río Orinoco, Lancini pudo salvar su vida pese a la acusación que sobre él pesaba de haber participado en una conspiración terrorista para liquidar a Pérez Jiménez. Así dijo cuando le solicité una suerte de inventario de aquel gobierno: "Se ensañaron y fueron muy torpes en la persecución.

Hubo el desplante de la crueldad. Se perseguía al oriental, especialmente a los hombres

del estado Sucre porque fue la venganza menuda de Pedro Estrada". Conforme a sus

estimados hubo entre 10 y 15 mil perseguidos políticos, no obstante que los opositores

efectivos no sobrepasaron la cifra de las 2 mil personas. Para Lancini aquel régimen tuvo apoyo de sectores económicos e intelectuales, de la Iglesia católica y de la administración del Presidente D. Eisenhower, así como de los emigrantes europeos que llegaron al país. Al referirse a la vida social de aquellos días agregó ácidamente: "En la década de los años cincuenta, el símbolo sexual fue la cabaretera y el orchilismo reflejó la timidez sexual de Pérez Jiménez". Aunque todos los dictadores de la época estaban en una onda proamericana, Lancini considera que hubo una metamorfosis en la imagen del General: "A partir del gobierno del Presidente J. F. Kennedy, Pérez Jiménez vende una imagen antiimperialista, aunque había entregado nuevas concesiones petroleras, dio facilidades para la explotación del hierro a precios irrisorios, el FBI asesoraba al régimen y acepta la alta condecoración de la Legión de Honor de los Estados Unidos". Tras insistir en que la resistencia a la dictadura fue obra de pocos habida cuenta que fue prácticamente liquidada,juzgó que el partido Acción Democrática siempre soñó con un golpe militar.

Política y Petróleo (Monte Avila, Caracas; 1979). Rómulo Betancourt escribe la relación más completa de las ejecutorias del régimen, aunque con un evidente sesgo partidario. Se trata de un libro más próximo al debate político que a la voluntad de escribir un discurso histórico profesionalmente. Es de subrayar su propósito de ocultar el fracaso de la línea de abstención en las elecciones de 1952, así como la ironía que encierra las severas críticas de Betancourt a la política petrolera del gobierno de Marcos Pérez Jiménez, para más tarde olvidar (ya en funciones de Presidente) la tacha anticonstitucional que alegara ante las nuevas concesiones petroleras de 1956 y 1957.

Dentro de esta perspectiva crítica, es preciso anotar algunas elaboraciones más recientes, asociadas a la visión tradicional expuesta por algunos hombres de izquierda. Se trata de la tesis de la burguesía nacional progresista que rechazó las políticas proimperialistas de Marcos Pérez Jiménez. Es la posición de Moisés Moleiro (El Partido del Pueblo: crónica de un fraude. Valencia, Vadell Hermanos, 1979) y Domingo Alberto Rangel (La Revolución de las Fantasías. Caracas, OFIDI, 1966). De otra parte, la orientación revisionista asevera que Pérez Jiménez chocó contra "el imperialismo económico". Es el punto de vista de Carlos Capriles Ayala (Pérez Jiménez y su tiempo 1930-1948. Caracas, Dusa, 1987). Otro tanto sostiene D.F. Maza Zavala cuando expresa que el régimen de Pérez Jiménez fue menos subordinado y más independiente respecto de los gobiernos habidos en Venezuela después de 1958 (Agustín Blanco: Venezuela:historia de una frustración. Caracas, 1986, UCV). Los revisionistas atribuyen la existencia de tensiones en las relaciones entre los Estados Unidos y Venezuela por los planes específicos que Pérez Jiménez abrazó en dos áreas: los proyectos estatales de industria pesada en Guayana, la planta petroquímica de Morón y el sistema nacional de trenes. La propuesta de Pérez Jiménez en Panamá el año 1956 de crear un Plan Marshall hemisférico,es juzgada como una razón adicional más en las tensiones habidas entre ambos gobiernos.

Esta es la perspectiva de Juan Bautista Fuenmayor (Acentuación del neocolonialismo bajo un gobierno de dictadura castrense, 1948-1958. Caracas, Miguel A. García e Hijo, 1981) y Salvador de la Plaza (Desarrollo Económico e Industrias Básicas. Caracas, UCV, 1962).

Tampoco se quedó corto Manuel García Hernández en su obra Estampas Venezolanas (Caracas; 1955). En sus páginas define la administración de Pérez Jiménez como un gobierno antidemagógico y efectivamente democrático. Al rendir loas al progreso del material impulsado por la administración de turno, sostiene sin rubor que parece la obra de Dios en connivencia con los cíclopes. Laureano Vallenilla Lanz hijo, quien tuvo en sus manos la conducción del Ministerio del Interior del régimen presidido por M. Pérez Jiménez, aseveró desde las páginas de El Heraldo que el régimen político implantado el 24 de noviembre de 1948 no se asemejaba a ningún otro. Para el alto funcionario, los militares de profesión asumían por primera vez la responsabilidad de dirigir los destinos del país (ediciones El Heraldo; Caracas, 1955). En Escrito de Memoria, un entrevero de anécdotas y pensamientos del autor, Vallenilla Lanz escribe que el régimen orgánico de nuestro país es la dictadura (Versalles; 1961). Finalmente en Razones de Proscrito, el autor reitera que los pueblos ya estaban cansados de democracias palabreras (París; 1964).

Inscrita en esta segunda tendencia encontramos la obra de Antonio Pérez Vivas, un hombre que estuvo ligado familiar y políticamente a Pérez Jiménez. En el título Hegemonía Andina y Pérez Jiménez (Cortés, San Cristóbal; 1987), el autor muestra como se perciben los andinos del estado Táchira. Asienta que la introversión permitió a los andinos en tiempos de guerra civil y asechanzas palaciegas, impedir que sus enemigos sorprendieran sus secretos y burlaran sus planes. Pero tal vez la obra central de esta orientación quedó plasmada en el título Frente a la Infamia (CCN, Caracas; 1968). Pérez Jiménez hace allí contestación a los cargos que se le imputan luego de ser extraditado, da a conocer los vejámenes y privaciones sufridas en la cárcel del condado de Dade, al tiempo que denuncia la enemistad del yankee, una pieza argumental que tiene su corolario en el planteamiento según el cual a un delincuente de peculado, de no lograse comprobar la posesión de dinero,había que exonerarlo de culpa. Durante las conversaciones que el autor del presente artículo sostuvo con el General en Madrid, Pérez Jiménez aseguró tener más bienes que cuando salió de Venezuela (Pérez Jiménez, treinta años después. Caracas; Universidad de Los Andes y Tropykos, 1995). Huelgan mayores comentarios.

Colofón

A causa de los escasos éxitos materiales del período democrático que se inicia en 1958 (en verdad, el control civil de las fuerzas armadas constituye una notable excepción al deslucido desarrollo general de las democracias en el mundo, tal como lo advierte el profesor Samuel Huntington), ha vuelto a surgir entre nosotros la figura de Marcos Pérez Jiménez. El ex gobernante se ha convertido en un personaje de actualidad, no obstante que al hacer dejación de la Presidencia era un hombre desprestigiado ante el conjunto del país.

El caso es que ha tomado cuerpo una especie de culto nostálgico al régimen de Pérez Jiménez. Hombres y mujeres del pueblo llano rinden añoranza del orden y progreso que atribuyen a aquella gestión de gobierno. Significativamente, intelectuales y universitarios que deberían estar bien informados de los hondos desequilibrios sociales y económicos de la dictadura, hacen caso omiso de esa circunstancia, o bien minimizan las injusticias de aquella época. Y al alabar las obras públicas del régimen militar, omiten que la democracia tuvo realizaciones no menos ejemplares al menos hasta la década de los años 70.

Tal vez sin inocencia, esta suerte de presentismo olvida que las relaciones entre civiles y militares han sufrido un giro considerable en los últimos años. Es de recordar que en las fiestas de carnaval de febrero de 1959, los jóvenes cadetes de la Academia Militar salieron de permiso vestidos de civil. El ambiente prevaleciente en la calle era completamente desfavorable a las fuerzas armadas, y el hombre de a pie no sentía respeto por el hombre de uniforme. Eran esas las graves consecuencias derivadas de la participación militar en la dictadura. Pero no sólo la nostalgia o las circunstancias adversas del presente (cada ser humano percibe que su tiempo ha sido el peor de todos los tiempos),actúan como factores condicionantes en la manera de mirar y de representarnos el pasado.

También entran en juego elementos de naturaleza política: no pocas veces se ha dicho con ánimo exculpatorio que Rómulo Betancourt fue un golpista, y que el golpe de Estado tuvo lugar contra el gobierno más democrático que se conoce en la historia de Venezuela. Así las cosas, se omite que el golpe del 18 de octubre de 1945 fue el resultado de una alianza (que desde una perspectiva moral algunos juzgan de oportunista y contra natura), entre Betancourt y Pérez Jiménez.

Claro que el perdón es fundamental para que un país pueda resolver en forma madura sus diferencias. Si en su caso ya hubo sanción luego del juicio que se le siguiera,mal puede en consecuencia haber impunidad en la comisión de los delitos que se le imputaron. Aunque Pérez Jiménez no pareciera haber tenido disposición anímica para regresar a fijar residencia en Venezuela, al dejar expresamente establecido que no había disposición legal que impidiera su retorno a vivir entre nosotros como cualquier mortal, con ello se estaría indicando el grado de madurez de nuestra civilización democrática. Al fin y al cabo la democracia en Venezuela ha sido tan inclusiva que pudo incorporar a los hombres del régimen de Juan Vicente Gómez, a los caballeros del postgomecismo, a figuras destacadas de la dictadura de Pérez Jiménez y a los hombres y mujeres alzados en armas durante la experiencia de la guerrilla en la década de los 60.

Otra cosa es la exaltación de la dictadura asumida como forma necesaria de gobierno. El asunto, en fin, quizás pudiéramos resumirlo en la idea según la cual perdonar no es olvidar, que la memoria permite recordar los días nublados y las mañanas claras de nuestra historia, así como las parejas de marido y mujer que siempre tienen sus momentos.

* Profesor Asociado de la Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela.

(1) Véase 荥moria y Memoriante 蠰ágina 125. En José Solanes: La Tarea de las Palabras. Valencia, Ediciones del Rectorado, Universidad de Carabobo, 1992.

(2) Ibídem, página 127.

(3) Véase 腬 Filósofo que dio vuelta a la Historia: Federico Nietzsche 蠰ágina 103. En Sonia Corcuera de Mancera: Voces y silencios en la historia. México, Fondo de Cultura Económica, 1997.

(4) La advertencia es del escritor argentino Alberto Ruano Miranda: 蠂reve evocación de la desmemoria 蠐apel Literario Verbigracia. El Universal. Caracas, 29-08-98.

Bibliografía

-Ministerio Popular para la Ciencia y la Tecnología

-Comentarios del Profesor Alfredo Angulo Vivas,Catedrático Asociado de la

Universidad de Los Andes,Mérida,Venezuela.

Trasladador,Investigador y Autor:Post-Doctor Omar Ricardo Gómez Castañeda,Ph.D

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Autor:

Autor

Omar Ricardo Gómez Castañeda, Ph.D

 

Partes: 1, 2


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