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Historia de la educación y la didáctica




Partes: 1, 2

  1. Época griega
  2. La educación escolástica
  3. El renacimiento
  4. La ilustración
  5. La educación natural
  6. El realismo pedagógico
  7. Pedagogía científica
  8. Desarrollismo pedagógico o modelo psicogenético
  9. Constructivismo
  10. Humanismo

Cualquier estilo de enseñanza está sustentado por un concepto determinado de educación, de modo que la práctica didáctica es un resultado de lo que se entiende por educación. A continuación, una reseña de los cambios que a lo largo de la historia se han sucedido tanto en la concepción de educación como de los consecuentes cambios en el modo de practicar la enseñanza: la didáctica.

Época griega[1]

Se distinguen tres grandes y reconocidos pensadores griegos, que influyeron tanto en la concepción de educación como en los fines de la misma, así como la formulación de una visión de hombre ideal.

Platón. La educación es concebida como purificación del alma, por estar encerrada en un cuerpo dominado por instintos. El cuerpo es entonces más que receptor, cárcel del alma, una cárcel de naturaleza animal. El alma, en cambio, es espiritual, y debe vivir espiritualmente. La educación debe perseguir este fin: educar el alma.

Platón profesa el pensamiento de que "una buena educación es la que puede dar al cuerpo y al alma toda la belleza y toda la perfección de que son capaces", donde salta a la vista la cualidad integral de la propuesta. Sin embargo, la finalidad de la educación se centra en lo ya determinado por el grupo de referencia, promoviendo abiertamente que se debe educar para mantener el orden social establecido: "la educación es el arte de traer y conducir a los jóvenes hacia lo que la ley dice ser conforme con la recta razón y a lo que ha sido declarado tal por los sabios y más experimentados ancianos[2]

Las técnicas didácticas deben suscitar la obediencia, el sacrificio personal en pro del beneficio social y la adaptación a las normas. Se remarca la existencia de seres humanos superiores a otros, de modo que no todos tienen los mismos derechos ni las mismas obligaciones. En los centros de enseñanza se mantiene también este tipo de relación entre quienes enseñan y quienes aprenden.

Aristóteles[3]concibe la educación como construcción de hábitos que serán virtudes. La virtud es el justo medio entre el exceso y el defecto, por ello la virtud es el conjunto de hábitos bien regulados. Idealmente educar es el binomio conformado por la cultura y la virtud.

Sócrates[4]la célebre frase "conócete a ti mismo" introduce por primera vez de forma directa en educación, al ser humano en su individualidad. La orientación de la educación implica tanto la educación para el uso de la razón como el progreso de la moral, ésta última con el fin de que el ser humano sea responsable de su obrar. Por ello plantea que es necesaria una rigurosa instrucción intelectual y la enseñanza del fiel acatamiento de las normas sociales. El método socrático, la mayéutica, está en consecuencia orientado a hacer surgir los recursos del individuo para que la ciencia surja del fondo del alumno por medio de hábiles preguntas. Viene en ayuda de este método el "sólo sé que nada sé"[5], permitiendo que quien enseña llegue a los discípulos de tal manera que ellos lleguen a saber en un proceso de autoeducación.

La educación escolástica

La educación medieval Como periodo histórico, la Edad Media se extiende desde el año 400 hasta la etapa de los grandes descubrimientos de nuevas tierras, es decir, 1492. Pero, en las consideraciones relativas a la educación, conviene limitar el tiempo de esta edad entre el renacimiento carolingio[6]en los primeros años del siglo IX y la aparición y desarrollo de las universidades y escuelas comunales a finales del siglo XIII.

Destaca San Agustín (354 – 430), uno de los pensadores más grandes y representativos del cristianismo. Nacido en África, se convierte al cristianismo y es desde esta nueva perspectiva que plantea que la certeza primaria del hombre radica en su propia experiencia interior. Su búsqueda de la verdad le lleva a encontrar que las verdades o ideas eternas son ideas de Dios, y que el mundo exterior sirve apenas para descubrir en él los rastros de Dios. El alma que se comunica con Dios a través de la vivencia interior, produce el verdadero conocimiento[7]Encontramos las primeras indicaciones de un pensamiento humanista con fuerte orientación cristiana.

A partir de esta etapa, la educación se inclinó por la exaltación de las virtudes contemplativas de los claustros, junto a la mortificación y la renuncia a lo más básico. No se apreciaban de igual manera las actividades de la vida civil propias de la población mayoritaria, y se ensalzaba en consecuencia la fe en detrimento de la razón. Era por tanto común la difusión de prácticas y creencias supersticiosas, el énfasis en cuestiones de una supuesta vida futura ignorando la presente, las disputas de carácter teológico y la difusión e incluso perdurabilidad de la ignorancia puesto que se descuidaban adrede los estudios de tinte científico e histórico.

Después del año mil, se fue forjando una élite intelectual caracterizada por una severa disciplina de la razón y de la disciplina y que hizo de su cultura una profesión, transmitiéndola luego a los demás. Se inspiraban en las antiguas instituciones escolásticas que fueron transformándose y adecuándose a las nuevas necesidades, tendiendo a conciliar la fe con la razón y profundizando la conciencia de sí en la experiencia de un misticismo renovado.

En el campo estrictamente educativo la intención fue unificar los vínculos para forjar una conciencia común europea cuyo núcleo era el de pertenecer a una gran religión: la cristiana. Por ello se insistió en la necesidad de crear nuevas instituciones escolásticas que conservaran el pensamiento precedente, lo sistematizaran y lo impusieran a la gente.

En consecuencia, la forma de aprender estos conocimientos se alejaba de la iniciativa personal para apoyarse en la manera transmisionista establecida. El autodidacta en este medio sólo puede generar un aprendizaje imperfecto porque le falta el maestro, que es el agente perfecto porque posee y estimula el saber. Prevalecía la desconfianza en las capacidades individuales y por tanto, se controlaba las iniciativas y las manifestaciones del libre pensamiento. El desarrollo de la personalidad se debía orientar y controlar, y por tanto enseñar a través de la repetición de modelos de pensamiento y conducta. Es decir, el virtuosismo aristotélico se impuso nuevamente.

Las primeras observaciones sobre didáctica nacen en este período de la mano de Santo Tomás (1224 o 1225 – 1274), que se pregunta si basta conocer bien una ciencia para enseñarla bien. Responde que para enseñar es necesario que el maestro tienda a hacer inteligible la verdad a los demás. Es decir, que diseñe técnicas y métodos didácticos.

A pesar de esta innovación, prevalecieron todavía el dogmatismo y el principio de autoridad. Se pensaba siempre en poder encuadrar al hombre según los ideales unificadores del cristianismo.

Bajo este manto de valores cristianos, la educación se redefine como "la promoción de la prole al estado perfecto del hombre en cuanto hombre, que es el estado de la virtud[8]

Una virtud regida por directrices cristianas, como los diez mandamientos. El hombre debía ser educado para redimirse y alcanzar una vida posterior mejor que la vida terrenal. Por ello la rigidez disciplinaria como práctica didáctica era necesaria para dignificar al hombre.

El renacimiento

Siglos XV y XVI, los siglos del humanismo y el renacimiento.

En lo educativo, algunos de los principales ideales de la Edad Media fueron eclipsándose para ser paulatinamente reemplazados por el pensamiento humanista: pasar de ser una civilización cristiana a una civilización humana. Esto significó que la ciencia se fuera deslindando del mundo de la fe y el dogma, preámbulo de la ciencia moderna. Más tarde, gracias a esta separación, el colectivismo debilitado desembocaría en el individualismo y la autonomía.

El predominio del yo, del sujeto, se hace más evidente. Y se recurre a la revalorización de los autores clásicos con una visión no de disputa sino de curiosidad y deseo de nuevas experiencias, de tal modo que ligados estos clásicos a los asuntos de la vida cotidiana el hombre puede desarrollar la plenitud de los valores contenidos en sí mismo, en su naturaleza. Entonces, puede reafirmar su pensamiento y voluntad autónomos.

Tal concepción del hombre influyó obviamente en la educación, siendo el fin de la educación formar personalidades completas y libres, desarrollando en el hombre todas sus facultades y también su capacidad de autodominio en actividades físicas, intelectuales y morales. Los contenidos educativos recuperan e incorporan el programa educativo de Cicerón (educación romana), que incluía desde la gramática hasta la poesía.

En cuanto a didáctica, frente a la diversidad de individualidades que campeaban, se multiplicaron los sistemas educativos tanto de maestros como de escuelas. No obstante, por encima de la variedad, hay un común denominador de todo este movimiento pedagógico, y es el hombre, el individuo, con sus intereses y actividades, considerado sin dudar el centro de del interés educativo. Ahora se tenían en consideración las fuerzas del individuo y el rol del educador pasaba por demostrar mucha confianza en los recursos de los individuos a quienes debía ayudar en la consecución de esos valores y habilidades del cuerpo y del espíritu que les aseguraba una intensa vida personal. Más adelante, con un humanismo más equilibrado entre la tendencia cristiana y la del humanismo radical, algunos plantearon el humanismo cristiano que sintetizara los valores humanos y los "divinos" de la persona, y lograron hacer coincidir el valor del esfuerzo personal y el trabajo con la virtud y el acceso a la nobleza espiritual.[9]

Sin embargo, en la realidad el pueblo estaba ausente de la educación porque los ideales clásicos que se querían resucitar estaban lejos de su cotidianeidad y porque los mismos humanistas no se interesaban en generalizar la educación. Estaban más bien en la labor de formarse personalmente para poder acceder al grupo de élite que destacara por su esmerada formación.

Ya en el siglo XV, empieza a subrayarse la necesidad de que la educación sea más contextualizada y respondiera a situaciones reales y del presente, dejando de apoco la tendencia humanista radical de enseñar en latín, por ejemplo. Se subraya el carácter práctico de la educación.

Se concibe al hombre como un ser que nace no para sí mismo, sino para la patria, los amigos y los demás. El fin de la educación es la formación de conciencias capaces de sentir responsabilidad social, militar y política.

Aparecen así las primeras inclinaciones a orientar la educación hacia el realismo, y salir del estilo libresco y literario que muchos humanistas ensayaban. Tales humanistas radicales llegaron a ejercitar una didáctica nuevamente repetitiva en su afán de preservar lo estético de los textos clásicos. En consecuencia, el aburrimiento y el desinterés de los jóvenes reapareció y como forma de control de tales conductas, se retornó en muchos casos a la aplicación de una disciplina exterior muy rígida.

Se plantea en los primeros años del siglo XVI un humanismo menos libresco y más activo, sustituyendo la vida sedentaria por el movimiento y la observación directa de los objetos. El fin de la instrucción debe se ofrecer el material adecuado para formar el juicio personal y no un hombre cargado de libros e inepto.

En él se desarrolló el tardío romanticismo idealista.

La ilustración

Es el movimiento cultural que se dio a lo largo del siglo XVIII, llamado también iluminismo. Surge de la confluencia del empirismo y el racionalismo[10]del siglo XVII.

Se basa en el concepto de que la sociedad progresará hasta la felicidad si el ser humano recibe una educación conveniente, haciéndose un ilustrado. Se contrapone a lo que se dio en llamar "el oscurantismo" de la edad media, de ahí el nombre de "iluminismo".

Así, siguiendo con la analogía, la ilustración pretende iluminar con la luz de la razón todos los problemas de su tiempo, haciendo énfasis en combatir los prejuicios y errores de la edad media.[11]

También busca construir sobre las bases racionales y naturales con ausencia de controles teológicos o tradiciones, pues sólo así se disiparían los errores y vicios sociales para dar paso a la libertad y la felicidad.

Sin embargo, los planteamientos en un principio democráticos de algunos de los intelectuales iluministas, no tuvieron aceptación plena, sobre todo en lo referente a educación, tema que pasa a ocupar un primer plano.

Así, se plantea que todo hombre es razón: La razón es la naturaleza del hombre y por ello el iluminismo desemboca en la idea de que debe existir una educación igual para todos los pueblos, todos los hombres. La mayor autoridad es la razón y no hay autoridad que esté por encima de la razón. En lógica secuencia, en el siglo XVIII se erige la antinomia autoridad-libertad, eje de la pedagogía.

Entre los ideales de esta pedagogía se propuso recopilar todos los conocimientos filosóficos y científicos que formaban el acervo cultural, y ponerlos al alcance de todos. De este modo se hizo realidad la Enciclopedia.

El plan pedagógico que se impulsaba proponía la aceptación del realismo pedagógico, rechazo de la religión y de temas que involucraran explicaciones fuera de la naturaleza, como lo místico y lo sobrenatural.

El iluminismo encerraba contradicciones internas que se manifestaron en el acceso a la educación por parte del llamado populacho. Aún cuando se planteaba la igualdad de los hombres, también se pensaba que la naturaleza de los hombres era diferente, por ejemplo entre un burgués y un obrero, de tal modo que por naturaleza no todos podían acceder a la educación. A consecuencia de esta diferenciación, la ilustración hace de la burguesía la nueva clase dirigente.

El método de educación de la ilustración fue el instructivo. Se pone el acento en la necesidad de "activar" el intelecto de los niños, insistiendo en la importancia de suministrarle materiales sobre los que puedan trabajar en vez de suministrarles reglas a priori. El niño en situación de educación deberá recorrer en las diversas ciencias y artes el progreso histórico de la humanidad en el hallazgo de los diversos descubrimientos. En este método, el estudiante aprende observando, descubriendo, pero si esta manera de actuar es llevada a la exageración se estaría imponiendo a cada alumno el agotamiento de sus fuerzas tratando de encontrar lo que antes otros hallaron ya. Por ello la importancia fundamental de instruir.

La educación natural[12]

De Juan Jacobo Rousseau se deriva en parte de los planteamientos del iluminismo en cuanto el hombre es razón en sí mismo. Pero es también reaccionaria al iluminismo en sentido de que los alumnos no necesitan instrucción alguna, sino simplemente la oportunidad de ser y aprender de forma natural. El libro "El Emilio" condensa sus planteamientos educativos, planteando una educación que tenga en la naturaleza su verdadera y única maestra para liberar al hombre de todo artificialismo y devolverlo a la simplicidad y sinceridad de las actividades que le constituyen esencialmente. No es un regreso, sino el verdadero progreso que el hombre puede efectuar.

La educación natural es autoformativa, en tanto consiste en dejar hacer a la naturaleza. Interesa sobre todo la formación del hombre como hombre para que viva como exige su naturaleza humana, que es esencialmente buena. Por eso, lo importante de la educación es que los alumnos desarrollen criterio y no así que acumulen conocimientos. En síntesis, el fin de la educación debe ser apartar del niño cualquier influencia que pueda desviar el curso normal de su desarrollo.

En cuanto a la postura psicológica desplegada en las propuestas de Rousseau, destaca el respeto de las características individuales de los niños. Postula claramente que el educador debe actuar con el niño "siempre colocándolo en el estado de ser dueño de sí mismo y de hacer en todas las cosas su voluntad. Irá ganando así conciencia de libertad".

El realismo pedagógico[13]

Surgió de las posturas del humanismo pedagógico dentro del proceso renacentista, con Francis Bacon y sus postulados empiristas en el siglo XVII. En un ambiente social con mayor actividad industrial y mercantil potenciada por los descubrimientos de nuevos mundos, las necesidades educativas cambiaron. Los estados empezaron a intervenir más activamente en la organización de la educación por la conveniencia de difundir principios nacionales opuestos al universalismo cultural de la cultura humanística estética y aristocrática. Siguiendo este camino, se incluyeron en los programas de las escuelas las matemáticas y las ciencias sociales por se útiles a los fines del hombre moderno.

El empirismo en la pedagogía introdujo el valor de lo práctico y concreto en educación, y más que en los libros, debía recurrirse a la intuición de las cosas y de los fenómenos. También se dio más importancia a la naturaleza de la realidad psíquica humana teniendo en cuenta el proceso de desarrollo espiritual de las sucesivas edades del hombre. Es así que el ambiente familiar en el que se desarrolla la primera educación adquirió gran importancia en su papel determinador del carácter de los estudiantes. Consecuentemente, las investigaciones psicológicas se multiplicaron (Locke) para saber cuál es el procedimiento educativo que pueda adaptarse más fácilmente al desarrollo humano. En la práctica educativa, esto desembocó en que el hombre, desde niño, se formase según sus características individuales, en la reflexión que le permitiera juzgar con ideas propias la realidad externa que fuera. Didácticamente, la imposición violenta de la moral se sustituyó por la persuasión, y el método mnemónico por la elaboración personal de la información a la que conducía el método experimental inductivo empleado.

El aforismo de Bacon, "saber es poder", resume la nueva valoración que se hace del hombre y del niño que se educa.

Es la época en que la didáctica tiene un gran desarrollo, representado por Comenius, quien publica libros ilustrados para niños con el fin de la enseñanza, y redacta su libro Didáctica Magna.

A fines del siglo XVIII y principios del XIX, y a partir del pensamiento de Rousseau, la psicología como teoría del desarrollo se incorporó fuertemente en la práctica educativa, respondiendo a la pregunta del Cómo enseñar (didáctica) de forma acorde al desarrollo de los niños y adolescentes, evitando introducir en la educación de los mismos, reglas de vida o conceptos que estén por debajo o por encima del nivel en el que se encuentran. Significó en la práctica la introducción de la educación graduada y un nuevo interés en la el desarrollo psicológico desde la primera edad infantil hasta la adultez. Dicho desarrollo estaba pre-establecido por la naturaleza, es decir, todos los hombres pasan por el mismo proceso porque tienen la misma estructura psíquica y significaría que todos son susceptibles de educarse. Así empezó a tomar fuerza la tendencia a democratizar la educación en todos los estratos sociales. Se concibe al ser que aprende como tabula rasa, privada de ideas innatas y facultades. La educación es entonces el proceso de dar contenidos acordes al desarrollo psicológico, y la psicología daría las directrices y los criterios científicos[14]

Pedagogía científica

El fin educativo de esta corriente dominada por la mentalidad científica del siglo XIX, era dar al hombre los medios para lograr su aspiración de felicidad y de descubrimiento del propio bienestar y la propia utilidad individual y social. Se quiere entonces una educación realmente apropiada para preparar a l educando con respecto a las exigencias de la vida social moderna. Y las exigencias de esta modernidad son distintas a las de siglos pasados.

La psicología del anterior modelo se empieza a agotar en la biología, que explica científicamente toda conducta; y la moral y la religión quedan absorbidas por la sociología. De este modo la psicología también adquirió la característica de "experimental" para ser considerada ciencia. La conciencia del hombre se redefine en términos científicos, y es el resultado de procesos mecánicos dados por asociaciones entre hechos psíquicos precedentes (condicionamiento).

Por otro lado, los valores morales a enseñar apuntan a la sociabilidad del individuo, a saber vivir bien en sociedad. La educación es, desde esta perspectiva, adaptación y formación de costumbres. La psicología ayuda a ejercer el control suficiente para que los estudiantes incorporen estas costumbres deseables, y su método consiste en la fijación y control de los objetivos "instruccionales" formulados con precisión. Se trata de una "transmisión parcelada de sus saberes técnicos mediante un adiestramiento experimental por medio de la "tecnología educativa". Su exponente es Skinner, que aportó a la educación con la original idea de las "máquinas de enseñar" (1958), asegurando un control muy exacto del aprendizaje de los alumnos.

Desarrollismo pedagógico o modelo psicogenético

Desde el punto de vista del desarrollo, en educación interesa especialmente el desarrollo cognitivo. Al determinarse que existen estadios fijos en el desarrollo de la inteligencia, la meta de la educación cambia de orientación y se interesa por que cada individuo acceda, progresivamente, a la etapa superior de desarrollo intelectual, de acuerdo con las necesidades y condiciones de cada uno.

El docente entonces debe crear un ambiente estimulante para la realización de experiencias significativas que le permitan al niño acceder a las estructuras cognitivas de la etapa inmediatamente superior, expresada en la habilidad de pensar creativa e independientemente. Este es el modelo constructivista del siglo XX.

Los fundamentos teóricos del modelo cognitivista se originaron en las ideas de la Psicología Genética de Jean Piaget. Su divulgación entre la comunidad educativa alcanzó una gran dimensión, en especial desde los años setenta. Teniendo como referencia el anterior concepto, se estima que los seres humanos utilizan procesos cognitivos que son diferentes en los niños y en los adultos.

En este modelo lo importante no es el resultado del proceso de aprendizaje en términos de comportamientos logrados y demostrados, sino los indicadores cualitativos que permiten inferir acerca de las estructuras de conocimientos y los procesos mentales que las generan. En este aspecto un aporte que se destaca es el carácter activo del sujeto en sus procesos de conocimiento y de desarrollo cognitivo.

En cuanto al desarrollo moral, éste es consecuencia directa del nivel cognitivo alcanzado y es también progresivo. Por ello la educación de la moral es también parte del trabajo educativo de los maestros, enfatizando en la capacidad de toma de decisiones que se impulsa en los estudiantes.

Constructivismo

Ante la pregunta ¿Qué es el constructivismo? Carretero, 1993, citado por Díaz F. y Hernández R. [15]argumenta:

Básicamente puede decirse que es la idea que mantiene que el individuo —tanto en los aspectos cognitivos y sociales del comportamiento como en los afectivos— no es un mero producto del ambiente ni un simple resultado de sus disposiciones internas, sino una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado de la interacción entre esos dos factores. En consecuencia, según la posición constructivista, el conocimiento no es una copia fiel de la realidad, sino una construcción del ser humano. ¿Con qué instrumentos realiza la persona dicha construcción? Fundamentalmente con los esquemas que ya posee, es decir, con lo que ya construyó en su relación con el medio que le rodea.

Dicho proceso de construcción depende de dos aspectos fundamentales:

  • De los conocimientos previos o representación que se tenga de la nueva información o de la actividad o tarea a resolver.

  • De la actividad externa o interna que el aprendiz realice al respecto[16]

El Constructivismo propone que "堬a educación debe partir desde la situación cognoscitiva del alumno, de su individualidad, de sus intereses e idiosincrasia, por lo que debe reconocer la cultura específica del alumno con sus respectivas estructuras de conocimiento ya formadas y emprender una acción formativa del alumno y del conocimiento que los transforma mutuamente"[17].

Por su parte, el constructivismo es una postura epistemológica que orienta diversas teorías de la psicología del aprendizaje: el paradigma cognitivo, el psicogenético y el sociocultural. Según la epistemología constructivista el ser humano tiene un papel activo en el proceso de conocimiento, ya que la información que provee la realidad no es suficiente para que el sujeto realmente conozca. Para que ello ocurra la información del mundo debe ser procesada e integrada al marco de referentes conceptuales que la persona posee, y sólo entonces le es útil para resolver problemas. El conocimiento no es producto de condiciones innatas dadas, como proponen los racionalistas, ni es el resultado de la acumulación de experiencias sensibles, como postulan los empiristas.

El constructivismo presupone una interacción entre el sujeto que conoce y el objeto por ser conocido. Agrega a la relación de conocimiento la actividad del sujeto en un contexto social e histórico dado. Por ello, el conocimiento es una construcción que el sujeto realiza gracias a su acervo biológico y a sus vínculos sociales, con base en los cuales construye, paralelamente, su psique y la personalidad.

El conocimiento se construye gracias a la acción física y mental del sujeto sobre el objeto. En ese proceso ambos se transforman: el sujeto amplía sus estructuras y referentes conceptuales sobre el objeto, que se complejiza y abre nuevos problemas, preguntas y enigmas. Por un lado, el sujeto gana conocimiento; por el otro, el objeto presenta nuevas fases desconocidas y así avanza el conocimiento como tal.

Nos apoyamos en la teoría desarrollada por Jean Piaget para explicar el proceso de desarrollo cognitivo y el modo por el que este proceso es posible. Hablaremos de los esquemas, la equilibración y la adaptación.

Dejamos en esta ocasión los interesantes planteamientos de otro gran investigador constructivista, Lev Vygotzky.

9.1 Desarrollo cognitivo según Piaget.

Etapas de construcción de operaciones cognitivas[18]

Distinguiremos cuatro periodos principales, luego del que se caracteriza por la constitución de la inteligencia sensorio-motriz.

  • 1. Desde la aparición del lenguaje o, más precisamente, desde la función simbólica que hace posible su adquisición. (uno y medio a dos años). Comienza un período que se extiende hasta más o menos los cuatro años, y que ve desarrollarse un pensamiento simbólico y preconceptual.

  • 2. Desde los cuatro a los siete u ocho años aproximadamente, se constituye, en continuidad íntima con el precedente, un pensamiento intuitivo, cuyas articulaciones progresivas conducen al umbral de la operación.

  • 3. De 7-8 a 11-12 años se organizan las "operaciones concretas", es decir, las agrupaciones operatorias del pensamiento, referidas a los objetos que pueden manipularse o susceptibles de percibirse intuitivamente.

  • 4. Desde los 11-12 años y durante toda la adolescencia se elabora el pensamiento formal, cuyas agrupaciones caracterizan a la inteligencia reflexiva completa.

9.1.1 Conceptos principales

El esquema se puede definir como: un modo de reacción susceptible de repetirse, y sobre todo de generalizarse. Existen esquemas perceptivos o sensoriomotores, que no son sólo pautas de reacción, sino instrumentos de generalización[19]

En cuanto a la invariante funcional de la adaptación, Piaget nos aclara que está constituida por dos fases, a saber, la asimilación y la acomodación.

9.1.1.1 Asimilación cognitiva

El objeto es incorporado a los esquemas anteriores del comportamiento.

Encontramos entonces:

堕na asimilación perceptiva (el objeto es percibido en relación con los esquemas anteriores);

堕na asimilación sensorio-motriz. El bebé de un año que quiere agarrar un objeto colocado sobre su manta y demasiado alejado, tira de la misma. La usa como un intermediario, la asimila incorporándola a los esquemas anteriores de prensión;

堕na asimilación conceptual: el nuevo objeto sólo es concebido, comprendido, si es asimilado a los esquemas conceptuales preexistentes, es decir al conjunto de operaciones mentales de las que dispone el sujeto.

9.1.1.2 Acomodación cognitiva

Si por el contrario el objeto se resiste no entrando en ningún esquema anterior, hay que efectuar un nuevo trabajo, transformar los esquemas anteriores que implican las propiedades del nuevo objeto[20]

9.1.1.3 Adaptación cognitiva

Puede hablarse de adaptación cuando el objeto no resiste demasiado para ser asimilable, pero sí, lo suficiente como para que haya acomodación.

La adaptación es, entonces, siempre un equilibrio entre acomodación y asimilación.

9.2 Paralelismo entre los estadios del desarrollo intelectual y afectivo

Cuadro Nº 4: Paralelismo entre los estadios del desarrollo intelectual y afectivo

INTELIGENCIA

SENSORIOMOTORA

(no socializada)

SENTIMIENTOS

INTRAINDIVIDUALES

(acompañando la acción

del sujeto sea cual fuese)

I

Dispositivos hereditarios:

- Reflejos

- Instintos (conjunto de reflejos)

Dispositivos hereditarios:

- Tendencias instintivas

- Emociones

II

Primeras adquisiciones

Dependiendo de la experiencia y antes de la inteligencia sensoriomotora propiamente dicha:

- Primeros hábitos

- Percepciones diferenciadas

Afectos perceptivos:

-Placeres y dolores ligados a percepciones.

- Sentimientos de agrado y

desagrado

III

Inteligencia sensorio-motriz

(de 6 a 8 meses hasta la

adquisición del lenguaje,

alrededor del segundo año)

Regulaciones elementales:

Activación, detención.

-Reacciones de terminación con sentimiento de éxito o fracaso

INTELIGENCIA VERBAL

(conceptual = socializada)

SENTIMIENTOS

INTER-INDIVIDUALES

(intercambios afectivos

entre personas)

IV

Representaciones

preoperatorias

Interiorización de la acción

en un pensamiento aún no

reversible

Afectos intuitivos

Sentimientos sociales

elementales, aparición de

los primeros sentimientos

morales

V

Operaciones concretas

(de los 7-8 a los 10-11 años)

Operaciones elementales de

clases y de relaciones, igual al pensamiento no formal.

Afectos normativos

-Aparición de sentimientos

morales autónomos, con

intervención de la voluntad

-Lo justo y lo injusto ya

no dependen de la obediencia a una regla.

VI

Operaciones formales

Comienza a los 11-12 años.

pero sólo se alcanza

plenamente a los 14-15 años:

lógica de proposiciones

libre de contenidos

Sentimientos "ideológicos"

- Los sentimientos

interindividuales

se duplican en

sentimientos que tienen

por objetivos ideales

colectivos.

- Elaboración paralela

de la personalidad:

el individuo se asigna un

rol y metas en la vida social.

Fuente: Piaget, Jean Inteligencia y afectividad. Bulletin de Psydiologie VII; 1954,- la ed. la reimp. - Buenos Aires : Aique Grupo Editor, 2005. P. 31-32

Distinguimos dos períodos (antes y después del lenguaje), correspondiendo a los comportamientos no socializados y socializados, y abarcando cada una tres estadios sucesivos.

Ahora, definamos el concepto de norma[21]

Caracterizaremos una norma moral por tres condiciones, cuyo paralelismo con los criterios de la operación tomaremos en cuenta:

堕na norma moral es generalizable a todas las situaciones análogas y no sólo a las idénticas;

堐ermanece más allá de las situaciones y de las condiciones representativas que la produjeron;

堅stá ligada al sentimiento de la autonomía.

9.3 La inserción en la sociedad adulta

Hacemos énfasis en el desarrollo del último estadio al ser éste el que corresponde a los estudiantes de educación superior, y que se inicia en la adolescencia.

Piaget nos dice acerca de esto, que el pensamiento formal es el instrumento indispensable de la inserción del adolescente en la sociedad adulta. Al respecto, marquemos una clara distinción entre adolescencia y pubertad. La edad de la pubertad varía según los climas y las civilizaciones mucho menos de lo que se dijo; mientras que varía mucho más la edad en la cual el niño deja de sentirse niño y se integra al cuerpo social. Esta inserción reviste tres aspectos característicos[22]

堅l adolescente se siente el igual del adulto; tiende o bien a imitarlo en todos los puntos, o bien a contradecirlo.

堐or otro lado, intenta insertar su trabajo en la vida social que era hasta entonces, patrimonio de los adultos. Según el caso, esta inserción será una inserción profesional, si el adolescente se dedica a un trabajo efectivo, —o si no, será un programa de vida, proyectos a corto o largo plazo.

堔iende a reformar la sociedad que lo rodea.

Vemos que dicha inserción exige tanto un instrumento afectivo (sentimientos morales, sociales, ideales) como un instrumento intelectual: la posibilidad de considerar el futuro, de elaborar ideas sobre lo posible, no ligadas a las necesidades del momento.

Finalmente, Piaget afirma que "en la adolescencia, las personas conservan una gran importancia, pero en cierta medida, mediatizan los valores ideales: a través de los individuos particulares, es efectivamente a los ideales a los que apunta el adolescente. Así es como participa progresivamente en la conciencia colectiva"[23].

Ahora, recurriendo a trabajos que han ahondado en los estudios sobre desarrollo cognitivo y desarrollo de aspectos morales en los seres humanos, pasamos al siguiente punto de nuestro interés.

9.4 El desarrollo cognitivo y el origen de los valores morales

La creencia de que la moralidad es simplemente un resultado de proceso inconcientes o de un aprendizaje social temprano lleva a una posición relativista: la moralidad es relativa a la educación de la persona. El relativismo es cada vez más difícil de aceptar, por ejemplo ¿es moralmente aceptable que los políticos espíen las oficinas de sus enemigos porque ése es el modo de tener éxito? Si se critica la moralidad de estas personas, se tendría que sumir la existencia de principios morales cuya validez no esté limitada a una sociedad concreta. Tales principios no se aprenden en la primera infancia, son producto de un juicio racional maduro[24]

éentíficos sociales americanos han intentado analizar las diferencias psicológicas entre formas de compromiso moral más maduras y menos maduras, es decir, autónomo frente a conformista. Lawrence Kohlberg fue el primero en volver a las teorías de Piaget y desarrollar los conceptos de crecimiento moral.

Es él quien nos afirma que "El ejercicio de juicio moral es un proceso cognitivo que nos permite reflexionar sobre nuestros valores y ordenarlos en una jerarquía lógica".

Para Kohlberg, el ejercicio de la moral no se limita a raros momentos de la vida, sino que es integrante del proceso de pensamiento que empleamos para extraer sentido de los conflictos morales que surgen en la vida diaria[25]

Partes: 1, 2

Cuadro Nº 5 Desarrollo y estadios del juicio moral

Nivel y estadio

Lo que juzga que está bien

Razones para actuar de acuerdo

Perspectiva social del estadio

Nivel 1:

Moral Preconvencional. Estadio 1: La orientación de obediencia por castigo (moral heterónoma)

Someterse a reglas apoyadas por el castigo, obediencia por sí misma

Evitar el castigo, poder superior de la autoridad

Punto de vista egocéntrico. No considera los intereses de otros ni reconoce que son distintos. No relaciona dos puntos de vista. Las acciones se consideran físicamente, mas que en términos de los intereses psicológicos de los demás. Confusión de la perspectiva de la autoridad.

Estadio 2: La orientación instrumental-relativista u orientación por el premio personal

(individualismo)

Seguir las reglas sólo cuando es por el propio interés; actuar para cumplir los propios intereses y necesidades y dejar a otros hacer lo mismo. El bien es lo que es justo y es un intercambio igual.

Servir los propios intereses en un mundo donde se debe reconocer que los demás también tienen intereses.

Perspectiva concreta individualista. Consciente que todos tienen intereses que perseguir y que pueden entrar en conflicto; el bien es relativo (en el sentido concreto individualista).

Nivel 2: Convencional Estadio 3: Expectativas interpersonales mutuas. Relaciones y conformidad interpersonal "niño bueno-niña buena"

Vivir de acuerdo con lo que espera la gente cercana de un buen hijo, hermano, amigo, etc... "Ser bueno" es importante y quiere decir tener buenos motivos, mostrar interés por los demás. También significa mantener relaciones mutuas como confianza, lealtad, respeto y gratitud.

La necesidad de ser buena persona a los propios ojos y a los de los demás: preocuparse de los demás; creer en la regla de oro; deseo de mantener las reglas y la autoridad que apoyan la típica buena conducta.

Perspectiva del individuo con relación a otros. Conciencia de sentimientos compartidos, acuerdos y expectativas que toman primacía sobre los intereses individuales. Relaciona puntos de vista a través de la regla de oro concreta poniéndose en lugar del otro.

Estadio 4:

La orientación de "Ley y orden"

Cumplir los deberes a los que se ha comprometido; las leyes se han de mantener excepto en casos extremos cuando entran en conflicto con otras reglas sociales fijas. El bien está también en contribuir a la sociedad, grupo o institución.

Mantener la institución en marcha; imperativo de conciencia de cumplir las obligaciones.

Diferencia el punto de vista de la sociedad de acuerdos o motivos interpersonales. Toma el punto de vista del sistema que define roles y reglas. Considera las relaciones interpersonales en términos de lugar en el sistema.

Nivel 3: Postconvencional Moralidad de los principios morales autónomos

Estadio 5:

La orientación legalística o de contrato social

Ser consciente de que la gente tiene una variedad de valores y opiniones y que la mayoría de sus valores o reglas son relativas a su grupo. Las reglas son mantenidas por el contrato social.

Sentido de obligación de ley, a causa del contrato social, de ajustarse a las leyes por el bien de todos, protección de los derechos. Se acepta libremente el compromiso.

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