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El doble como transgresión del límite en la obra de Borges

Enviado por Leonor mauvecin



  1. Los límites

Borges dice en su prólogo a la primera edición de Historia Universal de la Infamia :

"Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual."[1]

Pues séame permitida una confidencia ,el trabajo que les ofrezco es el producto de una lectura apasionada y minuciosa, quizás su resultado no sea el que ustedes esperan, pero seguramente será fiel a mí, no diré que sea fiel a Borges, eso sería demasiado pretencioso y tal vez imposible, creo que sólo puedo ofrecer mi propia lectura, mi propia interpretación

Coincido con Michel Foucault[2]cuando expresa que la interpretación parte del intérprete y que los signos cobran sentido en la mirada del que ha planteado dicha interpretación negando así la existencia absoluta del signo.

Borges lo expresa en su obra, recordemos como ejemplo la paradoja que ofrece en el cuento Pierre Menard Autor del Quijote de Ficciones, allí Menard no escribe un nuevo Quijote escribe él Quijote y Borges ensaya diversas interpretaciones incluso opuestas, del mismo texto :

Menard ( acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura . La técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas"[3]

El propósito de este trabajo es objetivar aquellos indicios que según mi interpretación permiten reconocer algunas categorías de análisis .

Al abordar la obra de Borges uno siente un mítico temor, no diferente tal vez del que sintió Teseo al entrar al laberinto a riesgo de ser devorado por el Minotauro, por eso es necesario un hilo de Ariadna que nos permita volver del laberinto.

Por razones de tiempo seleccionaré de sus obras un apretado corpus que va desde Fervor de Buenos Aires de 1923, su primer libro, hasta algunos textos del Oro de los Tigres de 1972. De este largo período he elegido algunos textos, no sin angustia por dejar de lado otros igualmente sugerentes y clarificadoras . La propuesta es buscar en la simbología borgiana algunas ideas que confirmen la estructura sobre la que se construye este universo literario.

Dejando de lado otras búsquedas los invito a sumergirse en el mundo del Espejo como Alicia de Lewis Carrol, obra que Borges cita reiteradamente. Todo lector no hace otra cosa que mirar su propia imagen a través de la lectura , mirar el universo a través de la visión especular, mi interpretación, acaso, será mi propia proyección. Esta paradoja nos acerca a la propuesta ficcional de Borges.

Siguiendo el juego de dicotomías que propone el autor, planteo dos caminos en esta indagación, aventurarnos en el mundo caótico y multiplicador del espejo, el doble y el otro, que conforma una simbología bastante conocida en Borges, o un camino opuesto, la búsqueda de los límites.¿Cuáles son los límites en Borges?

Acaso sea fácil reconocer los límites si salimos del panorama de sus obras y nos acercamos a Jorge Luis Borges nacido en 1899, hombre de Buenos Aires, porteño, conservador, en cuanto a costumbres y hábitos, de carácter retraído y tímido, aspecto que agravaba su ceguera y que él mismo confirmó en numerosas declaraciones registradas en el Borges oral[4]Un hombre que como dice en un poema, fue Alonso Quijano y no se atrevió a ser Don Quijote.

Intentaré reconocer la simbología de los límites, no para alejarme de la primera propuesta, sino para encontrarle sentido a la simbología del espejo.

Me atrevo entonces a anticipar mi Hipótesis :

El doble y el otro, el mundo del espejo en Borges expresa la posibilidad de la transgresión efectiva del límite.

De ninguna manera pretendo ser excluyente, coincido con Foucauld cuando dice:

"La muerte de la interpretación consiste en creer que hay signos que existen originariamente como señales coherentes, pertinentes y sistemáticas.

La vida de la interpretación al contrario es creer que no hay sino interpretaciones."[5]

Los límites

Tomando la palabra de Borges citaré el discurso que pronunció con motivo del Gran Premio de Honor que la SADE le otorgó por su libro Ficciones 1945:

"Lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de un largo muro, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses ...Han transcurrido más de treinta años , ha sido demolida la casa en que me fueron reveladas esas ficciones, he recorrido las ciudades de Europa, he olvidado miles de páginas, miles de insustituíbles caras humanas, pero suelo pensar que , esencialmente, nunca he salido de esa biblioteca y de ese jardín " [6]

El autor se ve a sí mismo encerrado en una casa, en un laberinto intimo, este jardín lo condena fatalmente a construir laberintos interminables, laberintos literarios.

El jardín aparece a lo largo de toda su obra como él mismo lo anuncia .Cito el poema Llaneza que pertenece a Fervor de Buenos Aires 1923,y donde repite lo enunciado en el discurso anteriormente mencionado :

LLANEZA

Se abre la verja del jardín

con la docilidad de la página

que una frecuente devoción interroga

y adentro las miradas

no precisan fijarse en los objetos

que ya están cabalmente en la memoria.

Conozco las costumbres y las almas

y ese dialecto de alusiones

que toda agrupación humana va urdiendo.

No necesito hablar

ni mentir privilegios;

bien me conocen quienes aquí me rodean,

bien saben mis congojas y mi flaqueza.

Eso es alcanzar lo más alto,

lo que tal vez nos dará el Cielo:

no admiraciones ni victorias

sino sencillamente ser admitidos

como parte de una realidad innegable,

como las piedras y los árboles.[7]

Y Jardín:

El jardincito es como un día de fiesta

En la pobreza de la tierra[8]

Este lugar íntimo es el reducto de la seguridad y del origen y toma otras formas por ej. el patio, el barrio, la ciudad.

En Horizonte de un suburbio, del libro Luna de Enfrente dice:

Pampa:

El ámbito de un patio colorado me basta

Para sentirte mía[9]

.

En Cuaderno de San Martín de 1929, en el poema Fundación Mítica de Buenos Aires. dice :

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa

Durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,

Pero son embelecos fraguados en la Boca.

Fue una manzana entera, y en mi barrio: en Palermo.[10]

El barrio aparece como símbolo del universo del autor que se proyecta en una especie de círculos concéntricos en la ciudad ,en sus calles y sus arrabales.:

"A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:

la juzgo tan eterna como el agua y el aire."

En Su libro El Otro ,El Mismo,1964 hay dos poemas titulados Buenos Aires en el segundo se lee :

Y la ciudad ahora, es como un plano

De mis humillaciones y mis fracasos

No nos une el amor sino el espanto

será por eso que la quiero tanto.[11]

Este lugar íntimo es lo propio, lo cotidiano, ese mundo que lo determina y lo acoge representa todo el universo personal de Borges, ese universo que desde su óptica individual es eterno pero conlleva también sus propios límites.

En su prólogo a Evaristo Carriego (libro de ensayos) 1930 dice:

Yo creí, durante años haberme criado en un suburbio de Buenos Aires, un suburbio de calles aventuradas y ocasos visibles. Lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses.[12]

Aquí volvemos al tema del jardín, la verja con lanzas nos sugiere la idea de la cárcel, del límite infranqueable y de la curiosidad del afuera que lo desborda pero que al mismo tiempo teme

El jardín y las otras metáforas análogas, como el patio, el barrio, su ciudad, si nos atenemos a las categorías de Michel Foucauld en su libro Las Palabras Y Las Cosas, el jardín es sinónimo de Lo Mismo, y el afuera, es la alteridad, El Otro.

Recuerdo haber leído un comentario donde Borges se justificaba por no escribir novelas, decía que el cuento era como la conversación con un amigo, en cambio la novela era una reunión social , el cuento es entonces para Borges el lugar seguro e íntimo del jardín.

Este lugar nos remonta a otro jardín legendario y Bíblico. En su cuento Las Ruinas Circulares [13]del libro Ficciones 1941, relata que un forastero llega al ámbito sagrado de las ruinas circulares del templo, estas ruinas pueden asociarse con el jardín donde el hombre descubre "un mínimo del mundo visible", un lugar que lo provee de las cosas esenciales:

"pábulo suficiente para su cuerpo, consagrado a la única tarea de dormir y soñar" aquí irrumpe la imagen del otro, el personaje se recluye en ese espacio circular para soñar un hombre ,"quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad , ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma ".

Borges se sueña a sí mismo, en ese ser ficcional reconocemos al otro yo, se instala la dualidad del hombre que sueña y el hombre soñado. La presencia del otro quiebra la seguridad del límite e instala la duda de la propia realidad cuando el hombre descubre que él también es producto del sueño de otro.

Estas ruinas circulares son el primitivo jardín de la creación, el jardín del Edén en el Génesis:

"Los demiurgos amasan un rojo Adán que no logra ponerse de pié; tan inhábil y rudo y elemental como ese Adán de polvo era ese Adán de sueño que las noches del mago habían fabricado".

En el poema Luna del libro El Hacedor Boges habla del paraíso y dice:

Pensaba que el poeta es aquel hombre

Que, como el rojo Adán del Paraíso,

Impone en cada cosa su preciso

Y verdadero y no sabido nombre. [14]

El Golem, poema del libro: El Otro ,El Mismo vuelve a la metáfora de la creación .:

Adán y las estrellas lo supieron en el jardín. [15]

El límite íntimo y preciso de lo doméstico que ofrece la simbología del jardín se pierde en otro límite más impreciso y universal, el tiempo, el poeta ha perdido el paraíso se ha quebrado el límite del mundo ordenado y seguro de la infancia. En su libro El Hacedor lo manifiesta el poema Adrogué 1960:

Pero todo esto ocurre en esa suerte

de cuarta dimensión que es la memoria

En ella y sólo en ella están ahora

Los patios los jardines. el pasado

Los guarda en ese círculo vedado

Que a un tiempo abarca el véspero y la aurora

¡ cómo pude perder aquel preciso

orden de humildes y queridas cosas

inaccesibles hoy como las rosas

que dio al primer Adán del paraíso? [16]

El jardín en su ambigüedad amplía su campo connotativo y se asocia al laberinto a través del cual Borges lleva su cosmovisión a otros textos. Este representa el hermetismo del universo, ya anticipado en el jardín, y la impotencia del hombre ante el absoluto.

El laberinto mítico transita todo el corpus de la obra y a través de éste símbolo Borges vincula la relación de los opuestos caos- orden en un universo sin salida.

Ana María Barrenechea[17]dice que la idea de lo monstruoso figura siempre como un sobretodo dramático y la idea de lo fantasmagórico aparece en las pesadillas.

Los laberintos implican los límites, el hombre se encuentra atrapado en ámbitos concretos configurados por casas, palacios, ciudades, bibliotecas, jardines, libros, caminos y desiertos. Otros son de estructura metafísica o literaria:

Laberintos de tiempo, laberinto circular, laberintos del espíritu, laberinto de sueños.

La biblioteca, tema y símbolo donde se conjuga lo real y lo caótico proyecta el laberinto en la idea de multiplicidad, de acumulación que interfiere en la búsqueda de la verdad. En el cuento la Biblioteca de Babel, de Ficciones[18]el universo se ha configurado como una biblioteca, en ella el bibliotecario, evidente referencia biográfica de Borges director de la Biblioteca Nacional, viaja a través de los anaqueles hexagonales buscando el libro que le revele la verdad "debe existir un libro que sea la cifra y el compendio de todos los demás" La misma referencia se encuentra en el cuento El Milagro Secreto[19]de Artificios 1944:

Dijo el bibliotecario -¡ Qué busca?

Hladik le replicó- Busco a Dios.

El bibliotecario le dijo Dios está en una de las letras de una de las páginas de uno de los cuatrocientos mil tomos del Clementium.

Mis padres, y los padres de mis padres han buscado esa letra, yo me he quedado ciego buscándola.

Evidentemente la realidad de Borges autor se confunde con el personaje trastocando el límite de la ficción. La biblioteca, en su aparente infinitud y orden es la manifestación del caos:

"afirman los impíos que el disparate es normal en la biblioteca",dice también que quienes la imaginan sin límites se olvidan que los tiene el número posible de los libros .

En el poema de los Dones[20]de su libro El Hacedor 1960 Borges dice:

Lento en mi sombra , la penumbra hueca

Exploro con el báculo indeciso

yo, que me figuraba el paraíso

Bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra

Con la palabra azar rige estas cosas

Otro ya recibió en otras borrosas

Tardes los muchos libros y la sombra.

Al herrar por las lentas galerías

Suelo sentir un vago horror sagrado

Que soy el otro, el muerto, que habrá dado

Los mismos pasos en los mismos días.

Cuál de los dos escribe este poema

De un yo plural y de una sola sombra?

¡qué importa la palabra que me nombra

si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido

Mundo que se deforma y que se apaga

En una pálida ceniza vaga

Que se parece al sueño y al olvido.

Este poema escrito en 1960 expresa la simbología del laberinto visto en la dimensión de biblioteca, el doble aparece como una posibilidad de continuidad Groussac, escritor ,ciego y también director de la Biblioteca nacional es el doble , el otro y quiebra el límite de la realidad. Cuál de los dos escribe este poema? Él o el muerto? El tiempo se trastoca en esta metáfora de la infinitud donde el hombre trasciende en el otro. El Azar aleja toda seguridad e instala la idea de caos, sin embargo la posibilidad de ser otro ofrece una salida.

Son numerosas las manifestaciones del "laberinto" en los diferentes cuentos y poemas del corpus analizado, pero una que no podemos obviar es "el libro".

En el cuento de Ficciones El Jardín de los Senderos que se Bifurcan,[21]vincula el libro, al laberinto y al jardín como indicios de un universo ilimitado y periódico, aquí el libro es la inaccesible copia del universo:

El Jardín de los senderos que se Bifurcan era la novela caótica

El libro , en el relato, es el laberinto que los hombres no podían encontrar, otros libros manifiestan esa misma significación a lo largo de la obra borgeana, por ejemplo, Las Mil y Una Noches, con su sucesión interminable, metáfora del tiempo, aparece mencionado en numerosos cuentos ,ensayos y poemas.

Otro límite para acceder a la verdad del universo es el lenguaje, laberinto de símbolos que descubre la impotencia del hombre, pero también es la posibilidad de transgredirlo al construir nuevos escenarios, el lenguaje es un espejo que multiplica el universo.

En el cuento La escritura del Dios[22]donde descubre el lenguaje divino en las manchas del jaguar, Aleph 1949 dice:

Consideré que en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique el universo entero, decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto del que se alimentaron los ciervos, el cielo que dio luz a la tierra.

En el cuento de Ficcione:s Tlon, Uqbar, Orbis Tertius[23]los hombres crean una enciclopedia que registra un mundo ficcional hecho sólo de palabras. El laberinto es la metáfora del universo, en El Elogio de la Sombra , aparecen dos poemas que se titulan Laberinto el primero desesperanzado dice:

No habrá nunca una puerta, estamos adentro

Y el Alcázar abarca el universo

Y no tiene anverso ni reverso[24]

Sin embargo el siguiente afirma:

Sé que en la sombra hay otro cuya suerte

Es fatigar las largas soledades

.............

nos buscamos los dos, ojalá fuera

éste el último día de la espera.[25]

Nuevamente la imagen del otro como esperanza y certeza de reencuentro quiebra la soledad y la desesperanza que establecen los límites. El tiempo, metáfora de las limitaciones finales del hombre, se expresa en la fatalidad de la muerte, el olvido y la memoria son los opuestos que estructuran este laberinto metafísico.

La conciencia de la finitud se manifiesta por ejemplo en Nueva Refutación del Tiempo[26]ensayo que pertenece a Otras Inquisiciones, dice, citando a Heráclito:

No bajarás dos veces al mismo río, admiro su destreza dialéctica, pues la facilidad con que aceptamos el primer sentido( el río es otro) nos impone clandestinamente el segundo ( soy otro).

Nuevamente ante el inexorable paso del tiempo, se nos revela la concepción del otro como sucesivo e infinito, esta visión se proyecta en el universo del corpus y delata la influencia de Schopenhauer, Borges lo cita:

"La forma de la aparición de la voluntad es sólo el presente, no el pasado ni el porvenir ,estos no existen más que para el concepto y por el encadenamiento de la conciencia....Nadie ha vivido en el pasado ,nadie vivirá en el futuro; el presente es la forma de toda la vida, es una posesión que ningún mal puede arrebatarle."

"Somos el minucioso presente" dice Borges, entonces, el otro, ese doble que nos permite encadenamientos infinitos nos sobrevive.

En el Aleph."[27], 1949, el tiempo se quiebra en la fanástica aparición del espejo, es decir el Aleph un lugar donde se ven todos los puntos del universo:

"El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros , pero el espacio cósmico estaba ahí

El tiempo circular es también el laberinto del eterno retorno, cito:

El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río.

Es un tigre que me destroza ,pero yo soy el tigre.

Es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

El mundo, desgraciadamente es real, y yo desgraciadamente soy Borges.

La realidad se impone con todas sus privaciones y establece angustiosos límites que se asocian al azar y al tiempo.

Los mitos antiguos sostienen en algunos casos el plano de la ficción justificada en las raíces de la tradición literaria. Es notable la insistencia con que se recurre a la imagen mitológica de Proteo aquel lejano dios que atado en el fondo de una caverna sufre la represión de sus instintos, y cuando se desata es otro , se convierte en fuego ,en vientos y tormentas. Esta figura nos presenta la ruptura a través de la mímesis, cito el poema de El Oro de losTigres 1972:

Otra versión de Proteo[28]

......

Atrapado ,asumía la inasible

Forma del huracán o de la hoguera

O del tigre de oro o la pantera

O del agua que en el agua es invisible.

Tú también estás hecho de inconstantes

Ayeres y mañanas. Mientras, antes...

Volviendo a la hipótesis inicial de este trabajo, reconozco que el doble y el otro , el mundo del espejo en Borges expresa la posibilidad de la transgresión del límite

La idea especular parte de la concepción estética Borgeana , toda su obra se articula sobre una estructura de espejos.

El arte según Aristóteles es mímesis, Borges retoma este principio para elaborar sus creaciones. Ya en su poema Arte poética[29]del libro El Hacedor se construye sobre formas especulares, observemos una estrofa:

A veces en las tardes una cara

Nos mira desde el fondo de un espejo

El arte debe ser como ese espejo

Que nos revela nuestra propia cara

El arte reflejo ficcional de la realidad y si observamos la construcción de la estrofa veremos que los términos se repiten como a través de un espejo, cara- cara y espejo - espejo, construcción que se sucede en las siete estrofas del poema. El arte es la única posibilidad para burlar los límites del laberinto periódico y sucesivo.

El espejo es el símbolo más claro del mundo ficcional, si existe la posibilidad de un reflejo, también existe la posibilidad que la realidad sea sólo apariencias y seamos el reflejo de otro.

En su libro Ficciones esta sospecha se confirma en cada cuento, así en Tlon, Uqbar, Orbis tertius, los hombres fabrican un mundo construído sólo a partir de la existencia de una enciclopedia que actúa como espejo y multiplica a los hombres.

En Pierre Menard Autor del Quijote se duplica la obra de Cervantes y en el cuento anterior se anticipa que un libro que no tiene su contra libro es considerado incompleto.

En Las Ruinas Circulares el personaje sueña un hombre y comprende " que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo"

Así sucesivamente cada cuento de ficciones muestra la manifestación del espejo: doble- libro, doble- mundo, doble enciclopedia, doble- sueño, doble- hombre, doble- personaje.

Además del espejo, el puñal o las espadas muestran la construcción del doble, estos símbolos venerados por Borges señalan la ruptura y también la impotencia al no saber o no atreverse a usarlos. El cuchillo es el doble en la medida que ofrece dos extremos, uno representa la defensa, la seguridad, el coraje, la vida.

El otro, es la muerte, el oprobio, el destino inexorable. Esta simbología es la que marca el quiebre más nítido con respecto al límite

Desde una narración genealógica, el cuento El Sur[30]Ficciones 1949,se revela la autobiografía de Borges, el relato construido sobre la estructura del espejo ofrece dos lecturas: un viaje al pasado familiar, al destino de su doble linaje, y la narración donde se conjuga el mundo de la realidad y del delirio. El personaje atrapado en ese mundo de realidades y apariencias "era como si a un tiempo fuera dos hombres", salva sus límites cuando se atreve a empuñar el cuchillo:

"sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él ."

La misma idea se repite en el Poema Conjetural,[31] El Otro, el Mismo 1964:

Huyó hacia el sur por los arrabales últimos

....

Yo que anhelé ser otro, ser un hombre

De sentencias, de libros ,de dictámenes

A cielo abierto yaceré entre ciénagas

....

en el espejo de esta noche alcanzo

mi insospechado rostro eterno

....ya el duro golpe que me raja el pecho,

el íntimo cuchillo en la garganta.

El otro, el espejo, el laberinto, el destino del sur, y la muerte como reencuentro con su destino se expresa en el cuchillo como posibilidad de transgresión. El choque entre realidad y ficción se articula en la propia imagen del autor desdoblada en sí misma, ejemplo de ello son sus cuentos Borges y Yo[32]del Hacedor 1960 y El Otro[33]de El otro, el mismo 1964:

"al otro ,a Borges ,es a quién le ocurren estas cosas"

El personaje -autor, idea juegos del lenguaje para librarse de ese otro yo, el mundo especular se desintegra sólo a partir de la creación. Así en la tesis Borgeana, el arte implica la construcción de un espejo donde se refleja y se duplica el universo y permite al artista liberarse de las limitaciones de su propia realidad.

En el libro Discusión de1932, Borges ya se rebela contra los límites, en el ensayo El Escritor Argentino y la Tradición[34]rechaza la carga adicional que los nacionalistas quieren imponerle y dice:

"como si los Argentinos sólo pudiéramos hablar de orillas y de estancias y no del universo"

La coherencia interna de la obra de Borges nos asombra, cada una, contiene todas las obras, las suyas y las de diversas tradiciones. Cada cuento contiene los otros cuentos, cada tema se repite así hasta el infinito, confirmando su teoría del universo. Podemos decir entonces que toda la obra de Borges es el universo y el acto creador, la única posibilidad de alcanzar lo insondable.

" debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo, ensayar todos los temas y no concretarnos en lo argentino para ser argentinos, por que o ser argentino es una fatalidad y en ese caso lo seremos de cualquier modo, o ser argentino es una mera afectación, una máscara.

Creo que si nos abandonamos a ese sueño voluntario que se llama creación artística, seremos argentinos y seremos, también, buenos o tolerables escritores."[35]

 

 

Autor:

Lic. Leonor Mauvecin

Lic en letras Universidad Nacional de Córdoba –Escritora

[1] Borges, Jorge Luis. Obras Completas. Buenos Aires Emecé Editores 1974,Tomo I. Historia Universal de la Infamia. Prólogo a la primera edición.

[2] Foucault Michel. Las Palabras y las Cosas . México Siglo Veintiuno Editores. 1998

[3] Borges, J. L. Obras Completas ed. Cit.Tomo I Ficciones p. 450.

[4] Borges . J. L. Obras Completas ,tomo 4, ed. Cit. Borges Oral .

[5] Foucault, El orden del discurso . España. Tusquets Editores 1987. Cap. Michel. Nietzsche, Freud, Marx , p. 48.

[6] Borges J.L. Obras Completas. Ed. Cit.

[7] Borges J.L. Obras completas. Ed. Cit. P. 42

[8] Idem. P. 34.

[9] Idem. P. 58

[10] Idem.p.81

[11] Idem. Tomo II p.325

[12] Idem. Tomo I p.101

[13] Idem. P. 451

[14] Idem. Tomo II p.157.

[15] Idem . p. 235.

[16] Idem. P. 159

[17] Barrenechea. Ana María. La expresión de la irrealidad en la obra de Borges. Buenos Aires 1967. Ed. Paidos

[18] Idem cit 2. P. 465.

[19] Idem. P508

[20] Idem .p. 187

[21] Idem. P.427

[22] Idem. P.596.

[23] Idem. P.431

[24] Idem. Tomo II p.364

[25] Idem. P. 365

[26] Idem.p.135

[27] Idem. Tomo I P.617

[28] Idem. Tomo II p. 487

[29] Idem p.221

[30] Idem.TomoI p.525

[31] Idem Tomo II p. 245

[32] Idem.p.186.

[33] Idem.p.268

[34] Idem. Tomo I p. 267.

[35] Idem. El escritor Argentino y la tradición p. 267.


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