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¿Santa Guerra? El Islam y la mentalidad musulmana

Enviado por Tomás Elias Zeitler



  1. Introducción
  2. Los árabes
  3. Mahoma
  4. El Corán
  5. La Guerra Santa
  6. La expansión musulmana
  7. Conclusiones
  8. Bibliografía

Introducción

Teniendo en cuenta que el tema del Islam es muy amplio y susceptible de múltiples interpretaciones, que además toda historia es relativa y no absoluta, partimos de la concientización de que siempre quedan temas y visiones por analizar y esto, lejos de ser un problema, es no sólo una singularidad propia de la Historia sino sobre todo lo que justamente la torna interesante.

En primer lugar, hablaremos sobre la ubicación temporo-espacial de la península Arábica y sus habitantes en la época pre-islámica, analizaremos las características que reunían las tribus nómades del desierto y su organización política-territorial, económica-social y religiosa.

Luego, daremos un comentario biográfico de la vida y obra de Mahoma y las consecuencias que su accionar acarreó en todos los aspectos de la vida de los árabes para detenernos en las características principales de la nueva religión que impuso: el Islam.

Después, explicaremos la organización interna y externa del Corán (sus características como fuente) y la importancia que tiene para los musulmanes. Recordemos que este libro sagrado es para los fieles islamitas no sólo su principal guía espiritual sino también un código civil y moral.

Analizaremos también el tema de la guerra santa (Yihad), su importancia y su función en la religión musulmana. Explicaremos cuales son las justificaciones que se emplean para legitimar el empleo de las armas como medio de expansión del credo religioso y la incidencia que ésta doctrina tuvo en la expansión musulmana.

En último lugar, trataremos acerca de las guerras que emprendieron los musulmanes, las conquistas que consiguieron y los territorios que alcanzaron a dominar.

El objetivo es complejizar y profundizar en la comprensión de la realidad del hombre en su relación con el Islam.

Los árabes

Las invasiones de los bárbaros que llegaron del norte no fueron las únicas que se van a desarrollar en Europa occidental durante la Edad Media. Hacia el S. VII, desde la península de Arabia (situada en la parte occidental de Asia, entre el Mar Rojo al oeste y el Golfo Pérsico al este) provenía una poderosa invasión cuyo principal móvil era el "fanatismo religioso" inyectado en las masas por el llamado profeta Mahoma.

Si se establecen diferencias entre invasiones, las primeras, las de los bárbaros, eran movidas por la codicia de ocupación territorial y prácticamente no aportan elementos importantes a la cultura occidental pues la civilización latina los absorbió. Los árabes, sin embargo, no avanzan sólo por codicia territorial sino sobre todo por mentalidad espiritual y traen con ellos una nueva religión que dará aportes a la cultura europea en el arte, la ciencia y la literatura.

ARABIA PRE-ISLÁMICA

Los que se decían descendientes de Abraham, los hijos de Ismael, aunque siguieron en un primer momento la misma religión que los hijos de Isaac, a raíz de la imposibilidad de sus líderes de terminar con la idolatría acabaron en el extremo opuesto. Pocos árabes creían en un solo Dios, la mayoría adoraba una gran diversidad de dioses: domésticos, piedras infames (propio de los israelitas), al fuego y otros llegaron incluso a sacrificar a niños y doncellas. Nómades y sedentarios veneraban los astros del cielo; profesaban un credo fetichista con algunas nociones de la supervivencia del alma a la cual identificaban con el aliento vital. La gente concurría a los lugares de culto más famosos periódicamente, como por ejemplo el de la Kaaba en la Meca.

La meca fue la ciudad Santa. Cada tribu tenía su ídolo al cual veneraba y a quien le rendían sus ofrendas. Estos estaban alrededor de una gran piedra negra, venerada ya por las generaciones anteriores a Mahoma. Le decía que los padres del género humano habían conservado en el paraíso una casa ante la cual se arrodillaban los ángeles y arcángeles.

La Kaaba (casa cuadrada) fue construida por Abraham o Ismael. En su centro se conservaba la piedra negra, brillante en principio pero, según los islamitas, se ennegreció por el pecado de los hombres. Tornará a su color original en el día del juicio.

Mahoma

Podemos señalar como característica del pueblo árabe la falta de unidad. Las diferentes tribus vivían enfrentadas unas con otras, lo que significaba "presa fácil" para cualquier pueblo conquistador pero se contraponía a la misma sus tierras pobres e infecundas. Se cree que Sesostris intentó esta empresa al igual que Pompeyo y Augusto (en el 24) que realizaron incursiones pero no los dominaron pues estos pueblos nómades se trasladaban a caballo o camello a través de lo largo y ancho de la región desértica.

Arabia debía ser conquistada, y de hecho lo fue, por un árabe que mediante la prédica de una doctrina religiosa monoteísta dotó de unidad a la península: Mahoma.

Un historiador de los árabes, Dozy, da cuenta de su persona. Él se denominaba "Enviado de Dios" no era superior a sus contemporáneos pero sí diferente: complexión delicada, nervioso, sensible en extremo, melancólico, silencioso, amante de los paseos y meditaciones por valles solitarios. Epiléptico y falto de valor para las luchas y del carácter belicoso que caracterizan al árabe.

La primear biografía fue labor de Mahoma Ishas, amigo de algunos de sus discípulos.

Mahoma nació en la Meca en fecha no muy bien precisa (570 o poco antes). Huérfano de muy pequeño pues perdió a su padre a los dos meses y a su madre a los seis años, quedó bajo custodia de su abuelo y a la muerte de éste quedó con su tío Abu Galib, sacerdote que custodiaba la Kaaba y más tarde fue jefe de los Koreichitas y hombre más importante de la Meca. Esto lo llevó a que practicara el comercio y conociera la región de Siria. Dotado de memoria e imaginación, poseedor de un juicio recto, de dialecto puro adquirido al formarse dentro de una de las principales fanáticos del país (aunque fuese analfabeto) lo que le valió el respeto de todos.

Sin embargo, su pobreza no le permitía entregarse a la vida de meditación y soledad, para la cual se sentía inclinado.

Un opulento enlace, a los veinticinco años de edad, con un viuda de nombre Kadija, mucho mayor que él, le permitió entregarse a una vida de meditaciones religiosas y controversias dogmáticas. Pasaba mayor tiempo en el Monte Hiza en plena acciones de soledad. Allí transcurren quince años.

A los cuarenta años, y hallándose en oraciones durante la noche se creyó inspirado por Dios, considerándose sucesor de los profetas (entre ellos Jesús) regresó a la Meca, dio siete vueltas alrededor de la Kaaba y fingió estar en comunicación con el cielo. Primero convirtió a familiares y allegados a la nueva doctrina que se llamará Islam (absoluta sumisión a la voluntad de Dios). Siguió su prédica por la Meca teniendo que soportar burlas e injurias. Fue protegido por su tío pero muerto éste Mahoma se retiró a Tahif.

En Tahif expuso sus doctrinas frente a los jefes del lugar pero tuvo que abandonar el lugar al ver la falta de comprensión de éstos, en medio de las pedradas que le arrojaba el pueblo. Pasaron años y parecía que la nueva religión desaparecía sin haber marcado huellas pues la secta no se extendía.

Por la época, Yatreb o Medina vivía dentro de un proceso de querellas religiosas y empujados por las antiguas rivalidades con los pobladores de la Meca, solicitaron el apoyo de Mahoma para lograr la paz de su ciudad; violando el vínculo de los árabes dejó su tribu y pasó a Medina con sus sectarios de la Meca que recibieron el nombre de refugiados.

Mahoma al principio no pudo imponer una religión sino simplemente ser el restaurador de la pura religión de Abraham que no había sido ni cristiano ni judío, pero a quien judíos y cristianos aceptaban como patriarca.

El "rompimiento" del profeta con la Meca fue considerado por los musulmanes como el primer paso importante de su historia, por lo que decidieron contar los años desde la Hégira (622). Yatreb tomó el nombre de Medina (ciudad del profeta). Una vez aquí organizó militarmente a los suyos y contuvo las sublevaciones. Después de esto y con la alianza de otras tribus se dedicó a atacar las caravanas que se dirigían hacia la Meca.

El profeta mayor desencadenaría contra sus hermanos lo que los poetas medineses llamaron "la Guerra Santa". Asentado el poder en Medina Mahoma se lanzó contra la Meca y tras ocho años de asedio entró victorioso en el año 630.

Los habitantes tuvieron que contemplar indignados la destrucción de 360 ídolos y proclamaron por la fuerza a Mahoma el "Enviado de Dios".

Tal fue la obra del profeta Mahoma quien falleció a poco de entrar en la Meca, el 7 u 8 de Junio de 632.

El Corán

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes, para ellos es un saber revelado. Contiene las revelaciones de Mahoma, máximo profeta y creador de la religión islámica, quien en las primeras décadas del siglo VII supo unificar a sus compatriotas árabes e indicarles el camino de la conquista del Cercano Oriente, del norte de África y una parte de Europa Occidental.

Mahoma no conoció la escritura y su mensaje fue en gran parte memorizado por sus seguidores y parcialmente anotados con métodos y materiales rudimentarios. A la muerte del profeta la comunidad quiso contar con un texto que reuniera las enseñanzas de su fundador.

La "escisión canónica" comienza a compilarse en 640 bajo la dirección de Zaid Ibn Thabit, secretario de Mahoma. Por haber sido mandado a compilar por el califa Otman, se la suele llamar también edición de Otman.

El Corán posee ciento catorce suras (también azuras) o capítulos; estas no poseen una continuidad cronológica, sino que se encadenan en forma decreciente por su extensión a excepción de la primera sura. Con esto se consigue que las predicaciones del primer periodo de Mahoma en la Meca vayan al final de la obra mientras que las medinesas, posteriores a la hégira, se sitúan al comienzo de la misma.

SURAS DE LA MECA:

Son las más breves, están plenas de alusiones simbólicas y de pronósticos apocalípticos. Es en estas en las cuales se concentra el núcleo del pensamiento de Mahoma.

SURAS MEDINESAS:

Son más extensas que rigurosas. Tratan en especial sobre el derecho, la sociedad, las prescripciones éticas y formales de la comunidad musulmana.

El Corán ofrece una buena fase de estudios para conocer las tradiciones referentes a la vida de Mahoma, a pesar de que el carácter peculiar de las suras no aparece ni una sola fecha cronológica, apenas algunos nombres de personas contemporáneas, y el desorden en la compilación de las suras presenta dificultades a la investigación.

Según la creencia islámica, Al Qurhan (lectura o recitación), traducido el Corán, es la revelación y la palabra de Alá revelada a su profeta Mahoma a través del ángel Gabriel y en la cual se encuentra la doctrina religiosa de los musulmanes.

El libro es obra del profeta. Las revelaciones llegaban a él fragmentadas y separadas por largos espacios de tiempo y al salir de su éxtasis llamaba a su secretario y le dictaba en forma oral lo que se le había comunicado.

La compilación definitiva fue hecha tiempos después de la muerte de Zaid, discípulo de Mahoma, quien fue el primero en reunir el texto sagrado.

El estilo del Corán no es uniforme pues el mismo está escrito en prosa rimada. Los capítulos se agrupan en dos partes según hayan sido revelados en la Meca o en Medina

El Corán es una rara amalgama de dogmas, leyendas, historias, fábulas, supersticiones religiosas, preceptos o máximas de economía y política. En él queda plasmado la doctrina religiosa islámica que es monoteísta, pues los musulmanes creen en un sólo y único Dios que es Alá y Mahoma su profeta.

Los versículos de las suras del Corán no fueron revelados al Profeta de una sola vez. Fueron revelados, o bien uno a uno, versículo a versículo, o bien globalmente durante los últimos dos o tres años de la vida de Mahoma. Las revelaciones comenzaron en 609 y fueron escritas por sus discípulos al dictado de Mahoma y fueron colocadas en su sitio exacto a vida de este.

El Corán enseña la adoración a Alá, la obediencia a sus preceptos, la adhesión a las enseñanzas y ejemplo de Mahoma, la solidaridad para con el prójimo (sobre todo con los cercanos: padre, hermanos, etc.); la honestidad y la verdad de los actos.

En el libro sagrado quedan establecidos los cinco pilares o columnas de la fe islámica:

  • 1. SAHADA: Profesión de la fe

  • 2. SALAT: Oración canónica

  • 3. SAKAT: Limosna legal

  • 4. SAWN o SIYAM: Ayuno

  • 5. HAJJ: Peregrinación a la Meca

Complemento del Corán es el compendio de los Hadith. Este significa en primera instancia la comunicación: un relato sagrado o profano, pero pronto adquirió un sólo sentido. Se trata de las acciones y los dichos del profeta y de sus compañeros, comentando el Corán o explicando pasajes pocos claros. El Hadith se ha ido manteniendo en forma de cadena.

Al Hadith se suma la "sira" o biografía de Mahoma la cual es obra de Ibn Ishaq que viene en el año 768.

La Sunna es la recolección de los dichos y los hechos del profeta realizado por los discípulos. Es fuente del derecho islámico. Es el camino que estaban acostumbrados a recorrer los antiguos, son los usos y costumbres de ellos. Entre los musulmanes se convirtió en sinónimo de "camino que se debe recorrer siguiendo las enseñanzas (Corán) y los hechos de Mahoma y sus seguidores (Hadith)".

La Guerra Santa

El término empleado para "guerra santa" es Yihad (también puede escribirse como Jihad o Chihad) que en realidad significa "esfuerzo", pero esfuerzo en la vida de Alá o para la causa de Alá. El mismo hace referencia tanto al esfuerzo físico como al moral o espiritual, es decir a toda acción que el musulmán realice por y para Dios como por ejemplo la plegaria, la lectura de el Corán y, por supuesto, la guerra santa.

Tenemos que aclarar que la guerra santa es considerada como un deber colectivo de la comunidad islámica, es decir que esta tiene que no solo mantener su religión sino también expandirla por los medios que sean necesarios, en caso de que los demás pueblos no quieran adoptar el Islam pacíficamente deben utilizar la espada. Sin embargo la guerra santa no es una obligación individual. En otras palabras: ningún musulmán está obligado a participar de la acción militar. En este sentido es que la guerra santa no es un precepto y por ello forma parte de los cinco pilares de la religión musulmana.

Es necesario aclarar que la guerra santa fue el medio que utilizaron los musulmanes para expandir su religión, aunque en teoría la guerra santa encierre dentro de sí una recta intención las consecuencias y el uso político que se le ha dado es claramente destructora.

Entre las razones empleadas para justificar el empleo de la guerra y la fuerza militar por parte de los musulmanes para imponer su dogma religioso podemos mencionar tres. En primer lugar: la solidaridad. Los musulmanes se caracterizan por la solidaridad mutua entre ellos y esto se hizo notar a la hora de formular las normas que rijan a la comunidad musulmana, por lo tanto es esta una de las razones que los lleva a compartir y dar a conocer la supuesta verdad que sólo ellos tienen y a presentarle al que ellos creen el Dios único.

En segundo lugar: la total dependencia de la soberanía divina. Entre los principales puntos del dogma musulmán está la creencia en la predestinación divina por lo cual el destino de las personas ya ha sido predeterminado por Alá y el individuo no puede hacer nada en contra de esto. Sin embargo una persona puede asegurarse el perdón de los pecados y la entrada al paraíso si muere luchando por la defensa de su religión y en este caso la guerra santa es el método a seguir.

En tercer lugar: el Corán. El libro sagrado de los musulmanes no obliga pero si anima a los fieles a luchar contra los enemigo para defender la religión que se profesa. Especialmente son las aleyas 186 a la 190 y la 212 a la 215 las que hacen clara referencia a la declaración de la guerra a los enemigos y al empleo de la acción militar para expandir el culto de Alá y que la misma no debe de terminar hasta el mundo acepte y obedezca únicamente a Alá.

El Corán establece que la guerra santa se debe declarar a los enemigos de la fe en Alá y no debe ser empleada por otros motivos que no tengan que ver con la religión, porque Alá no acepta a los que son agresores. También deja en claro la aplicación de la ley del Talión, es decir que se debe reaccionar de la misma forma en que los otros actuaron contra uno, lo que marca una gran diferencia con el mensaje de amor al prójimo que divulgó Jesús.

La Guerra Santa es conveniente para los fieles por los beneficios y recompensas que Alá ofrece a cambio y por eso debe de ser llevada a cabo aunque a los hombres le desagrade tener que pelear.

El Corán también establece que lo peor que puede hacerse es dejar el Islam y cambiar de religión, y los que lo hacen no recibirán recompensa alguna sino el castigo de Alá, mientras que los que prevalecen hasta el fin de sus días entrarán al paraíso y recibirán una recompensa por lo que han hecho en vida.

La expansión musulmana

El profeta Mahoma había logrado la unidad del pueblo árabe por medio de la religión. Esta había sido impuesta por la fuerza y no por la persuasión, de modo que cuando murió Mahoma en el 632 se produce en la península una rebelión general. Pero los generales de Mahoma, llenos de fe, actuaron sagazmente.

Abu Bécker fue el primer sucesor o califa del profeta y su primer interés estuvo en lograr la unidad y la paz interior de Arabia para luego poder poner su mirada en la expansión territorial, y por supuesto del Islam, hacia la periferia.

Las diferentes tribus que si bien no aceptaron la religión como única verdad, al menos vieron que el islamismo tenía un poder casi sobrenatural. Este califa, una vez lograda la unidad de Arabia se dedicó a las conquistas de Irak y Palestina.

Su sucesor Osmar conquistó Siria, Persia y Egipto. Nuevamente en Persia y Bizancio entraba un conquistador, éste organizó el territorio según el Corán y aprovechó la experiencia de ambos en el aspecto administrativo y por eso muchos funcionarios fueron elegidos de entre estas provincias.

Las conquistas se detuvieron por los problemas sucesorios que comenzaron tras la muerte de Osmar. Otmar vio aparecer ante si grupos que le eran hostiles, especialmente los que sostienen acuerdos con los persas y que decían que los descendientes del profeta tenían derecho a sucederle. Otman fue asesinado y se levantó una guerra civil de la cual salió vencedor Ali, yerno de Mahoma, pero después de esto no hubo paz en el califato. Ahora no solo los diferentes grupos aspiraban al poder pues apareció un gobernador de Siria llamado Moawiya quien derrotó a Ali en 661 y así inauguró la dinastía Oméyade. Desde entonces la capital fue Damasco y desde aquí se rigió el destino del califato hasta mediados del siglo VIII.

Lo primero que hicieron los Oméyades fue organizar el estado basándose en la administración bizantina. Esto produjo un aparato estatal y militar lo suficientemente fuerte que les permitió obtener un control pleno sobre sus territorios. Hacia el 700 los musulmanes se extendieron hacia el norte de África, Asia Menor, Transaxiana, España y terminaron sitiando Constantinopla en el 717 pero aquí fracasaron. Una vez conquistada España trataron de someter a los francos pero en la guerra de Poitiers (732) fueron derrotados por Carlos Martel quedando así limitada la expansión musulmana hasta la zona de los Pirineos.

A mediados del siglo VIII se levantó en Irak Abul Abas en contra de los Oméyades; este tenía diferencias políticas y religiosas por lo cual se armó y derrotó la dinastía reinante en el 750. Sin embargo un príncipe oméyade Abderramán logró escapar y huyó a España donde estableció un emirato independiente con capital en Córdoba y se proclamó legítimo heredero del poder. De esta manera el imperio musulmán quedó dividido, sin embargo ambas partes brillaron casi a la par.

En Bagdad brilló Hum al Raschid contemporáneo de Carlomagno. El califato de Bagdad cayó en 1053 ante los turcos Seleucidas.

España alcanzó un gran desarrollo en época de Abderramán III, hasta ese entonces los Oméyades españoles se negaron a romper definitivamente la unidad del califato. Tras una serie de luchas civiles el califato en España acabó disgregándose en pequeños reinos lo cual favoreció la reconquista cristiana.

La declinación de Bagdad comenzó a fines del S IX por la constante influencia de las fuerzas mercenarias que constituían el principal apoyo de los califas. Una gran parte de estas fuerzas eran de origen turco de los cuales una rama se hizo fuerte en Oriente. Estos vinieron encabezados por los Seleucidas y contando a su favor con una gran energía guerrera en poco tiempo pasaron de sometidos a dominadores, terminando en 1053 derrotando a la dinastía anterior.

Conclusiones

"No hay mas Dios que Alá y Mahoma es su profeta" (confesión de fe del islamita).

La frase encierra las relaciones con todos los puntos desarrollados en este trabajo, pues un musulmán por creencia y devoción a Alá se esfuerza diariamente hasta el fin de sus días, por cumplir cada uno de los preceptos y deberes que se estipulan en su religión. Asimismo el Corán, libro sagrado, hace alusión a la palabra del Dios revelada a su profeta Mahoma a través del arcángel Gabriel. Mahoma justamente va a ser quien luche por unificar al pueblo árabe a través de su doctrina y a partir de ella expandir a otras regiones y hacer que Alá sea reconocido como el único Dios, aunque fuese por la fuerza.

El Islam es un tema de gran complejidad, la comprensión de ésta religión y de la mentalidad del pueblo que la encarna es crucial para entender el desarrollo de la civilización europea en el marco de la lucha por frenar el avance árabe y limitar toda influencia cultural de oriente.

Hoy, Europa se aflige ante la invasión pacífica del pueblo musulmán que por décadas ha estado inmigrando a tierras occidentales. El pueblo que parecía dormido ha ocupado el territorio que se mostraba impenetrable.

La historia futura revelará que fue del avance musulmán. Por ahora, claro está que la mentalidad expansionista de éste pueblo siga firme, y aunque ha cambiado de táctica el motivo y el fin siguen inalterables.

Bibliografía

  • 1. BRESC, HENRI; PIERRE GUICHARD. Del modo hegirio al reino árabe (siglo VII, mediados del siglo VIII). Trad. Mercedes Tricás. En: Fossier, Robert, Dir. La Edad Media. Crítica; Barcelona; 1998. pp. 186-188

  • 2. EL CORAN. Biblioteca Básica Universal; Centro Editor de América Latina; Bs. As.; 1970. 127 pp.

  • 3. FÉLIX M. PAREJA. Islamología. Tomo I. Razón y Fe; Madrid; 1952. 482 pp.

  • 4. FRANCISCO RUIZ GÓMEZ. Introducción a la Historia Medieval: Epistemología, Metodología y Síntesis. Síntesis; Madrid; 1998. 309 pp.

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  • 6. JACQUES HEERS. Historia de la Edad Media. 3ª ed. Labor Universitaria; Barcelona; 1991. 464 pp.

  • 7. PEIRONE, Federico. El Islamismo. Trad. J. M. Martínez; Hyspamerica; Bs. As.; 1985. 95 pp.

  • 8. REBOLLO PAZ, Ana María Madrazo. La Edad Media: Lecciones de Historia de la Civilización y de las Instituciones. Cathedra; Bs. As.; 1969. pp. 143-163

  • 9. ROMERO, José Luis. La Edad Media. 3ª ed. Fondo de Cultura Económica; México; 1965. 215 pp.

  • 10. TEDESCHI, Mario. Polémica y convivencia de las tres religiones. Trad. M. Hernando de Larramendi. Mapfre; Madrid; 1992. 224 pp.

 

 

Autor:

Tomas Elias Zeitler

 


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